{"id":1249,"date":"2009-10-18T00:00:00","date_gmt":"2009-10-18T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1249"},"modified":"2020-02-23T12:06:06","modified_gmt":"2020-02-23T11:06:06","slug":"cuanto-se-mete-la-clase-obrera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1249","title":{"rendered":"Cu\u00e1nto se mete la clase obrera"},"content":{"rendered":"<p>Publicado en Il Manifesto. Traducido para Rebeli\u00f3n por Gorka Larrabeiti<\/p>\n<p><b>Reportaje sobre el consumo de drogas en las f\u00e1bricas metal &#8211; mec\u00e1nicas de Italia. La coca\u00edna arrasa en las f\u00e1bricas entre los m\u00e1s j\u00f3venes<\/b><\/p>\n<p><b><i>\u00a0<\/i><\/b><\/p>\n<p><i>En la f\u00e1brica Sevel en Val di Sangro uno de cada dos obreros consume sustancias estupefacientes. Lo mismo sucede en lugares en los que la edad media es muy baja. Se esnifa para aguantar \u201cuna mierda de trabajo, una mierda de vida\u201d, porque todo el mundo lo hace, porque la f\u00e1brica ya no es una comunidad. Trapicheo, robos,\u00a0 registros de la polic\u00eda. El polvo blanco cambia la relaci\u00f3n con el trabajo y el sindicato. En la cadena de montaje se han dado casos de chicas que se prostitu\u00edan para pagarse la dosis. Ahora son menos. S\u00f3lo lo hacen cuando se termina el sueldo.<\/i><\/p>\n<p>\u201cEl proletariado no s\u00f3lo es una clase que sufre [\u2026] La vergonzosa situaci\u00f3n econ\u00f3mica en la que se encuentra lo empuja irresistiblemente hacia delante y lo incita a luchar por su emancipaci\u00f3n definitiva\u201d. Lo escrib\u00eda Friedrich Engels en 1840 en su magistral La situaci\u00f3n de la clase obrera en Inglaterra. La idea de Engels y Marx es tan sencilla como extraordinaria; una idea que ha movilizado a millones y millones de hombres y mujeres de todo el mundo a lo largo de los dos \u00faltimos siglos. Una idea que cambi\u00f3 el mundo, emancipando a grandes masas de una condici\u00f3n de miseria y subordinaci\u00f3n a trav\u00e9s de la lucha de clase, \u201cel motor de la historia\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 momento se halla la historia, 170 a\u00f1os despu\u00e9s de la investigaci\u00f3n de Engels? Esta pregunta nos surgi\u00f3 de modo espont\u00e1neo al terminar nuestra investigaci\u00f3n sobre consumo y difusi\u00f3n de drogas en las f\u00e1bricas italianas, y fuimos a revisar los textos cl\u00e1sicos, las memorias de las trabajadoras textiles de Manchester, poco m\u00e1s que ni\u00f1as, obligadas a envenenarse con \u201cjerez, oporto y caf\u00e9\u201d para soportar un ritmo de trabajo inhumano durante 15-16 horas al d\u00eda. En 2008 hay realidades industriales importantes en las que nada menos que el 50% de los trabajadores consume coca, y en menor proporci\u00f3n, hero\u00edna o cualquier sustancia que haga m\u00e1s tolerable una \u201cmierda de vida\u201d, o mejor, que permita so\u00f1ar con una huida improbable de \u00e9sta. Una mierda no s\u00f3lo de trabajo sino de relaciones en pueblos carentes de vida social, que conceden bien poco a las esperanzas de futuro y de cambio, seg\u00fan nos cuentan los trabajadores. Se consume para trabajar, para ponerse ciego, para hacer el amor. Se consume en la cadena de montaje, en la discoteca con los amigos, en la cama para mejorar las prestaciones sexuales; luego llega la dependencia y con ella el tr\u00e1fico para pagarse las dosis. Obreros y obreras, jefes y capataces, tentados en la f\u00e1brica por otros obreros: una raya en los lavabos de la f\u00e1brica por probar, la exaltaci\u00f3n y el coraz\u00f3n latiendo a mil, la adrenalina que, al principio, hace incluso aumentar la producci\u00f3n, y al final, el h\u00e1bito. Se trabaja de noche para ganar trescientos euros m\u00e1s: 1.400 en lugar de 1.100 euros, que te vienen estupendamente para afrontar la abstinencia y la crisis de la cuarta semana. De noche hay menos controles, \u201cmarcas picos de producci\u00f3n y los jefes no te tocan las pelotas\u201d. Alguna chica llega incluso a prostituirse para pagarse la dosis; por suerte, son casos espor\u00e1dicos.<\/p>\n<p><b>Del taller a la plaza del pueblo<\/b><\/p>\n<p>La droga llega desde la f\u00e1brica a los pueblos de origen de los trabajadores: una espiral perversa de la que, aparte de las fuerzas del orden, pocos se ocupan: los asistentes sociales, Ser. T. [Servicio Toxicodependencias, N.d.T.], alg\u00fan \u00f3rgano institucional. Las empresas esconden mientras pueden el fen\u00f3meno para salvar su imagen; si sale a la luz un caso, pongamos a ra\u00edz del en\u00e9simo registro de los carabinieri, optan por la represi\u00f3n mediante el despido o las \u201cdimisiones espont\u00e1neas\u201d, a veces ayudan a la recuperaci\u00f3n de los toxic\u00f3manos.\u00a0 Igualmente, los sindicatos olvidan algo, cosa que los delegados no se pueden permitir puesto que su compromiso corre el peligro de cambiar de naturaleza, debido a que el trabajo de ayuda a los chicos que han ca\u00eddo en la espiral resulta muy absorbente. Unos chicos \u2013hay miembros del sindicato e incluso delegados- que no viven el trabajo como emancipaci\u00f3n, como veh\u00edculo para construirse un futuro, sino como pura fuente de ingresos para seguir esnifando coca o inyect\u00e1ndose hero\u00edna, o bien fum\u00e1ndola \u201ccomo hace un grupo de t\u00edas de mi turno\u201d, dice Arturo, que lleva a\u00f1os intentando desintoxicarse y vuelve a recaer, a pesar de su cita cotidiana en el Servicio de Toxicodependencias de Pescara. Arturo, del sindicato (est\u00e1 afiliado al sindicato de izquierda FIOM), s\u00f3lo se espera \u201cuna ayuda para defenderme de los jefes que me chantajean, me persiguen, me dan d\u00edas y d\u00edas de suspensi\u00f3n para guardarlos en el caj\u00f3n y sacarlos cada vez que intento levantar cabeza\u201d. Arturo alterna el trabajo en la f\u00e1brica, las bajas por enfermedad y muchas otras cosas para tirar adelante. Dej\u00f3 la universidad luego de un gran trauma, el terremoto en su pueblo, San Giuliano de Apulia, y comenz\u00f3 a meterse.<\/p>\n<p>Empezamos nuestro viaje en Sevel di Atessa, Val di Sangro, en la regi\u00f3n de los Abruzos. Pondremos nombres inventados a muchos entrevistados, chicos y chicas que consumen sustancias estupefacientes, delegados sindicales que piden el anonimato, miembros de las fuerzas del orden ocupados en operaciones contra la droga. En n\u00famero de empleados, la Sevel es la principal f\u00e1brica italiana de la FIAT despu\u00e9s de la de Mirafiori (Tur\u00edn). En ella se construyen las furgonetas Ducato para la multinacional turinesa y para la francesa PSA (Peugeot y Citroen), un producto que no est\u00e1 sufriendo la crisis internacional del autom\u00f3vil. Desde su creaci\u00f3n, en 1980, la Sevel ha ido aumentando su capacidad productiva. Hoy da trabajo a 6.500 personas en tres turnos \u2013ma\u00f1ana, tarde y noche- a los que hay que a\u00f1adir unos 2.000 obreros de empresas externas que operan en los alrededores del establecimiento y miles de contratos del grupo FIAT. Tan solo en Val di Sangro hay 10.000 familias que viven de la Sevel: entre 10 y 15 millones de euros al mes que representan la fuente de renta principal del valle. Huelga decir que al peso econ\u00f3mico de la empresa se le suma el pol\u00edtico. Una situaci\u00f3n an\u00e1loga en muchos sentidos a la que se determin\u00f3 en la regi\u00f3n Basilicata con la llegada de la FIAT-SATA. La empresa contrata de modo masivo \u2013nos cuenta nuestro gu\u00eda, el delegado del sindicato FIOM Antonio Di Tonno- grandes remesas de chicos y chicas de dieciocho a\u00f1os seleccionados al buen tunt\u00fan. Al ver que no son suficientes para satisfacer la demanda de la FIAT, cada vez son m\u00e1s numerosos los contratos efectuados por toda la zona de Chieti, Pescara, Molise, Apulia y Campania. Edad media baj\u00edsima, alto grado de trabajadores que lo dejan, pues \u201cse trabaja duro aqu\u00ed\u201d: \u201cLos j\u00f3venes viven con desapego la relaci\u00f3n con la f\u00e1brica y el sindicato. Qu\u00e9 decir de la pol\u00edtica. Piensan en el f\u00fatbol, la pizza, la discoteca. Y en la coca\u00edna. Hay quien hace de todo para que no le prorroguen el contrato despu\u00e9s del periodo de prueba, de modo que les pueda decir a sus padres: \u201clo he intentado, pero no es culpa m\u00eda si no me han cogido\u201d. Tal vez por esta actitud, tal vez por una difusi\u00f3n descontrolada de la droga, el caso es que ahora la Sevel est\u00e1 contratando a personas un poco mayores, entre los 25 y los 28 a\u00f1os\u201d. Tanto los delegados como un oficial de la antidroga que conoce bien la f\u00e1brica debido a los registros nocturnos en busca de sustancias casi siempre fructuosos, sostienen que uno de cada dos empleados est\u00e1 involucrado con mayor o menor asiduidad y dependencia en el rollo de la coca\u00edna. Hasta hace poco tiempo se encontraban dosis enormes de drogas en las taquillas de los obreros. Nos cuentan que se incautaban de muchas dosis de coca, hero\u00edna y ladrillos de hasta un kilo de hach\u00eds. Habiendo pillado a tantos, ahora todos son m\u00e1s prudentes.<\/p>\n<p><b>El silencio es oro <\/b><\/p>\n<p>La relaci\u00f3n entre fuerzas del orden y seguridad de las empresas no es siempre ideal, y as\u00ed ocurre que\u00a0 a los controles dentro de las f\u00e1bricas se a\u00f1aden los de fuera, a tiro hecho. Como a los drogadictos y a los camellos se les puede chantajear f\u00e1cilmente, son ellos mismos los que acaban chiv\u00e1ndose a la Polic\u00eda y los carabinieri. Y a la empresa, que, a veces, usa los chivatazos para poner en evidencia a los chivatos delat\u00e1ndoles ante sus compa\u00f1eros de trabajo. Ha habido detenciones, pero todo pasa sin dejar rastro, y la prensa, incluso la local, calla. La fiscal\u00eda se mueve con pies de plomo; en ocasiones ni siquiera respalda el trabajo de los magistrados que autorizan escuchas telef\u00f3nicas con el objeto de tener bajo control el fen\u00f3meno. \u201cEn la f\u00e1brica \u2013dice Antonio- reina el caos. La empresa, despu\u00e9s de haber trabajado con tes\u00f3n para neutralizar al sindicato, ahora se queja de la falta de interlocutores, en el sentido de que ya no somos un interlocutor serio en cuanto que no tenemos un conocimiento profundo de la f\u00e1brica, los obreros y sus problemas\u201d.<\/p>\n<p>Estos j\u00f3venes, obreras y obreros, son completamente distintos de la clase obrera que conocemos y de la que hablamos. Los viejos, los que llevan veinte a\u00f1os o m\u00e1s trabajando para la Sevel, est\u00e1n furiosos con las nuevas generaciones de trabajadores: \u201cSe la est\u00e1n buscando, no quieren hacer nada, te llaman s\u00f3lo para que les den puestos mejores. Son individualistas y no nos respetan, la droga les ha vaciado por dentro. En lugar del trabajo \u2013dicen- s\u00f3lo piensan en la coca\u00edna\u201d. En una cosa s\u00ed que parecen estar unidos j\u00f3venes y viejos: votan en su mayor\u00eda a la derecha, a Fini o a Berlusconi, o no votan, incluidos muchos de los que invirtieron en el gobierno Prodi y se desilusionaron.\u00a0 Hay hasta afiliados a los sindicatos, hasta delegados que pueden votar a la derecha: \u201cCon el carnet defienden su salario del empresario, con el voto a la derecha lo defienden del Estado, que les tortura con los impuestos\u201d. \u201cLa f\u00e1brica se ha convertido en un supermercado, se vende de todo: puedes comprarte un motor Alfa, un remolque de coche, un est\u00e9reo, todo tipo de droga procedente sobre todo de N\u00e1poles a trav\u00e9s de los camioneros que traen a la f\u00e1brica componentes y material necesario para la producci\u00f3n de las furgonetas. El material termina en manos de los camellos internos, y de mano en mano, llega a todas las secciones, luego sale de la f\u00e1brica y llega a los pueblos, donde todos consumen drogas blandas y muchos, acaso un 80%, se pone de coca, de los 14 a los 40 a\u00f1os\u201d, cuenta uno que trabaja en la represi\u00f3n externa, y nos lo confirman los j\u00f3venes con los que hablamos, adem\u00e1s del secretario del sindicato FIOM de los Abruzos, Marco di Rocco: \u201cUna plaga social\u201d.<\/p>\n<p>Pero el proceso de transformaci\u00f3n cultural afecta ante todo a la f\u00e1brica: la gente se mete en la l\u00ednea de montaje, esnifa en los descansos al lado de las taquillas, y en el v\u00e1ter la gente se pica. Algunas veces, nos dice un oficial, \u201chemos pillado a chicos puest\u00edsimos que hac\u00edan el amor dentro de las furgonetas que estaban construyendo\u201d. Los robos en las taquillas no se cuentan, \u201cconsiguen dejar vac\u00edas muchas actuando en equipos organizados\u201d, nos dice otro delegado. Desaparecen tambi\u00e9n los sifones en los ba\u00f1os, los espejos. \u201cTodo por cuatro perras gordas, por un cuartito\u201d. El cuartito es una dosis de un cuarto de gramo de coca; por veinte euros te la llevas a casa o a la cadena de montaje. Su precio, desde N\u00e1poles hasta Atessa, se puede triplicar.<\/p>\n<p><b>Chantajes y amenazas<\/b><\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 lo hacen? \u201cPorque son iguales que los chicos de su edad que estudian y malviven en el pueblo. Hay quien \u2013nos dice quien se ocupa de droga en el territorio de Lanciano- al principio usa la coca para aguantar un trabajo muy duro, pero no es este el motivo principal. Lo hacen sobre todo de noche porque la vigilancia es menor. Y si quien pasa la droga es chantajista, los vigilantes internos no tienen instrumentos para intervenir: los amenazan\u201d. Giulietta y Romeo son dos obreros en tratamiento desde hace unos a\u00f1os en el Ser. T. Son heroin\u00f3manos, y ahora viven con su dosis diaria de metadona. Juran que est\u00e1n limpios. Giulietta ha heredado una hepatitis C de la \u00e9poca en la que se met\u00eda, la movieron de la l\u00ednea a un puesto un poco m\u00e1s humano s\u00f3lo despu\u00e9s de cuatro desmayos. Ahora trabaja en la secci\u00f3n de pintura, que no es la ideal para quien tiene el h\u00edgado en malas condiciones. Nuestro delegado FIOM se compromete delante de nosotros a ayudarla para que la trasladen a un puesto compatible con su estado de salud. Esto es lo que hacen los delegados, a quienes llaman para \u201cque les echen un cable\u201dante los jefes para obtener turnos o puestos mejores. \u201cMe Vienen a casa \u2013dice Antonio- padres de chicos que han ca\u00eddo en la espiral. Me piden ayuda\u201d. Muchos son j\u00f3venes con contratos at\u00edpicos. Se soporta el turno de noche por ser precario o chantajeable, o se escoge para ganar 300 euros m\u00e1s, o porque \u201cuno se puede drogar sin que le toquen mucho las pelotas\u201d. Los \u201cmurci\u00e9lagos\u201d suelen vivir la noche como un \u201cregalo\u201d, y trabajan a saco para defenderlo.<\/p>\n<p>El Servicio de Toxicodependencias de Lanciano tiene 220 usuarios: la mitad son obreros de la Sevel. \u201cNo se ponen para aguantar el cansancio. Muchos llegan a la f\u00e1brica ya enganchados a la coca o la hero\u00edna. Al principio te puede dar un poco de marcha, si la controlas te ayuda, pero si te pasas de la raya, ya no consigues trabajar. El cuerpo soporta mejor la hero\u00edna \u2013sostiene Romeo- que da dependencia s\u00f3lo psicol\u00f3gica. Con la hero\u00edna, pasando luego a la metadona, consigues montarte una nueva vida. Con la coca es peor: 30 euros al d\u00eda para la dosis es lo \u00fanico que buscas. Se oye por ah\u00ed que en montaje hubo ciertos casos de chicas que se prostitu\u00edan para sacar algo de pasta\u201d. Este es un tab\u00fa, e incluso quien est\u00e1 dispuesto a contarte todo hace como que no sabe nada, como que no ha entendido la pregunta. Eso se sabe, \u201cpero no se dice, son solo rumores que corren\u201d. Que corren deprisa. Repites la pregunta y entonces la respuesta es obligada: \u201cAntes pasaba, ahora menos, s\u00f3lo a finales de mes, al acabarse el sueldo\u201d. \u00bfOlvido o pudor? Tal vez ambos. Giulietta dice que se siente agradecida a un jefe que la ayud\u00f3 cuando hab\u00eda ca\u00eddo muy bajo y pesaba 38 kilos: \u201cllegu\u00e9 a consumir 80 euros diarios en hero\u00edna; entonces no te queda m\u00e1s remedio que ponerte a pasar\u201d, si de prostituci\u00f3n no quieres ni o\u00edr hablar. \u00bfQu\u00e9 es el trabajo para estos chicos? Para Romeo \u201ces lo principal, le da un sentido a mi vida, una identidad\u201d; en cambio, para Giulietta, \u201cno es posible identificarse con este trabajo. Si pudiera, me marchar\u00eda ma\u00f1ana, pero no a otra f\u00e1brica; al fin y al cabo la Sevel es el mejor puesto de trabajo de la zona. Quisiera dedicarme a otra cosa en la vida\u201d. \u00bfY el sindicato? \u201cTengo buenas relaciones, el sindicato es importante, pero \u2013admite Romeo- rara vez participo en las huelgas\u201d. Y Giulietta: \u201cYo no tengo contacto, mis delegados son u\u00f1a y carne con los due\u00f1os. S\u00f3lo la FIOM se salva. Pero me sumo a las huelgas, al menos a las de ocho horas, as\u00ed me ahorro la molestia de ir a la f\u00e1brica\u201d. \u00bfPor qu\u00e9 os met\u00e9is? \u201cIntenta vivir en estos pueblos. Prueba. Ver\u00e1s c\u00f3mo lo entiendes y hasta t\u00fa mismo lo acabas haciendo\u201d. A Giulietta no le cabe la menor duda. Ahora puede tirar adelante decentemente con su compa\u00f1ero. \u201cAhora estamos limpios. Pero no de la metadona, que te persigue para el resto de tu vida\u201d. Romeo no ha renunciado a la idea de librarse tambi\u00e9n de la metadona: \u201cUna vez prob\u00e9, quiz\u00e1 vuelva a intentarlo\u201d. Son dos pacientes modelo. Llevan cinco a\u00f1os sin meterse y consiguen pasar las vacaciones fuera, si bien antes pasan por el Servicio de Toxicodependencias, se pillan las dosis diarias y luego se van en busca de una vida normal. Hables con quien hables te cuenta lo mismo: con la coca\u00edna no hay problema, \u201cpuedes dejarlo cuando quieras\u201d. El hecho es que no lo hacen. Pocos admiten ser toxic\u00f3manos. \u00bfNos lo cuentan\u00a0 a nosotros o se lo cuentan a ellos mismos?<\/p>\n<p><b>La crisis de la comunidad<\/b><\/p>\n<p>La impresi\u00f3n que se saca de este primer viaje es que la \u201cdiferencia\u201d obrera ha terminado. Los j\u00f3venes del metal son iguales a los de fuera porque la f\u00e1brica ya no es una comunidad, un lugar identitario, de agregaci\u00f3n. Se comparte la misma condici\u00f3n de trabajo, pero es mucho m\u00e1s f\u00e1cil juntarse para esnifar que para luchar contra los patrones. La f\u00e1brica se ha vuelto un lugar de paso para los j\u00f3venes. Un lugar de consumo, de trapicheo.<\/p>\n<h2><\/h2>\n<h2>Un poquito de coca y el turno se acaba volando. (II)<\/h2>\n<h2><i>En Melfi, la joya de las instalaciones de <\/i><i>la FIAT<\/i><i>, la gente se mete para soportar los ritmos del TMC2. Pero la coca\u00edna tambi\u00e9n marca los tiempos de la vida y permite un comercio que para muchos consumidores se convierte en un negocio redondo.<\/i><\/h2>\n<p>En el principio hab\u00eda un \u201cprado verde\u201d, campos de trigo sin fin en la extraordinaria llanura de San Nicola. El trigo cedi\u00f3 su lugar al establecimiento FIAT-SATA de Melfi y la colina que trepa hacia el pueblo muestra la herida de una carretera construida como paso elevado. Al inaugurarse la f\u00e1brica en 1994, esperanzas de emancipaci\u00f3n y ret\u00f3rica postdemocristiana se mezclaron en una narraci\u00f3n in\u00e9dita en esta tierra de la Lucania: llegaba el capitalismo serio, se pod\u00eda salir de una pobreza campesina dominada durante d\u00e9cadas por el paternalismo del democristiano Emilio Colombo. Llegaba la industria, llegaba el progreso. El viejo padrino aplaud\u00eda el traspaso a los nuevos padrinos: \u201cRomito, salude de nuestra parte a Agnello\u201d [juego de palabras con los apellidos de Romiti y Agnelli, los entonces consejero delegado y propietario de la FIAT respectivamente, N.d.T.], se ve\u00eda escrito en un cartel filmado por cien c\u00e1maras. A la FIAT se le conced\u00eda todo, desde la derogaci\u00f3n de la prohibici\u00f3n del trabajo nocturno de las mujeres hasta una forma renovada de celdas salariales que condenaban a los futuros obreros a ganar menos de sus compa\u00f1eros de la f\u00e1brica de Mirafiori (Tur\u00edn) y a trabajar m\u00e1s.<\/p>\n<p>A las instalaciones de San Nicola las llamaron \u201cPrado verde\u201d, pues nac\u00edan de la nada (se sabe que el trigo no es nada), del olvido de la industria y el conflicto laboral. Tuvieron que pasar 10 a\u00f1os exactos para que los obreros de Melfi explotasen decretando el final de la paz social: durante 21 d\u00edas bloquearon las verjas de entrada, aguantaron las cargas de la polic\u00eda y rompieron un aislamiento que muchos, desde la pol\u00edtica, los medios de comunicaci\u00f3n y hasta desde los sindicatos, hab\u00edan tratado de urdir en vano alrededor de los nuevos bandidos \u201cde mono azul\u201d. Ganaron con el respaldo casi solitario del sindicato FIOM, alcanzaron su mayor\u00eda de edad conquistando derechos que otros, en otras \u00e9pocas, hab\u00edan conquistado y que ahora, todos a la vez, corr\u00edan el peligro de perder de nuevo.<\/p>\n<p>Casi 15 a\u00f1os despu\u00e9s de su nacimiento, Melfi es uno de las f\u00e1bricas punteras de la FIAT. 5.300 empleados directos, 10.000 considerando todo el grupo. Los obreros llegan a San Nicola todas las ma\u00f1anas, tardes y noches desde todos los pueblos de la regi\u00f3n de la Basilicata, desde el norte de Apulia y algunos desde Campania. Horas y horas de autob\u00fas o de coche, cientos de accidentes de tr\u00e1fico con muchos muertos y heridos que se han ido acumulando a lo largo 15 a\u00f1os de ir y venir. Tambi\u00e9n aqu\u00ed, como en Sevel in Val di Sangro, trabaja una clase obrera muy joven que a menudo no consigue aguantar los ritmos obsesivos de la f\u00e1brica modelo: prueba de ello es el recambio frecuente de personal. Tambi\u00e9n aqu\u00ed, como en la Sevel, la coca\u00edna campa por sus fueros. Mientras dejamos atr\u00e1s la llanura y el pueblo viajando hacia Potenza, un delegado sindical de la FIOM an\u00f3nimo nos cuenta la \u201cnormalidad\u201d del consumo y el tr\u00e1fico en las l\u00edneas de montaje \u2013perd\u00f3n, las UTE, el acr\u00f3nimo de Unidades productivas Elementales, que van a los ritmos de la famosa m\u00e9trica TMC2, causante de desgarros, hernias, s\u00edndrome del t\u00fanel carpiano, tendinitis. \u201cLa coca\u00edna corre por la f\u00e1brica desde el principio, pero fue hace poco cuando cobr\u00f3 dimensiones de masa. Un carretillista que trabaja en mi cadena vende una cantidad de dosis incre\u00edble a los dem\u00e1s obreros, a los jefes, a los vigilantes, que se le dan al tema como locos, a las mujeres. El tr\u00e1fico es cotidiano igual que el consumo, pero los viernes y antes de las vacaciones el volumen de negocio sube como la espuma porque se compran las dosis para el s\u00e1bado por la noche en la discoteca o en las vacaciones. Mi amigo carretillista antes de Navidad gan\u00f3 15.000 euros, y en poco tiempo se compr\u00f3 una casa\u201d. \u00bfLa gente se droga tambi\u00e9n dentro de la f\u00e1brica? \u201cLos obreros \u2013responde- se ponen durante los descansos, los reconoces porque reanudan el trabajo excitados, tirando para arriba el moquillo; es una especie de tic, y durante media hora producen como locos, luego se relajan. Al principio son consumidores ocasionales, pero cuando agarran el vicio se transforman en peque\u00f1os camellos para pagarse las dosis. Los porros se los fuman directamente en la UTE: si olieras qu\u00e9 aroma&#8230;\u201d.<\/p>\n<p><b>Droga de apoyo<\/b><\/p>\n<p>Los precios de la coca\u00edna rondan los 70-100 euros por gramo, 20-25 euros por el cl\u00e1sico cuartito. La coca llega sobre todo de Foggia y la traen los t\u00edpicos camioneros que abastecen a la f\u00e1brica de piezas, componentes, sue\u00f1os de gloria o de fuga, como se diga. \u201cHay alguno que se chuta \u2013sigue contando nuestro amigo delegado- y suele recibir ayuda de la empresa para acudir durante alg\u00fan periodo a comunidades de apoyo para intentar desengancharse\u201d. \u00bfPor qu\u00e9 se drogan? \u201cTrabajando a\u00f1os y a\u00f1os en esta f\u00e1brica acabas desfondado. El ritmo es estresante, los viajes diarios para venir y marcharse del trabajo te rematan, y la vida en los pueblos es banal, aburrida. Los hay que se ponen para aguantar el estr\u00e9s, pero muchas veces los motivos son otros: para estar bien con los amigos, para estar bien con la mujer o el marido. Muchos se llevan la coca a casa y les hacen esnifar tambi\u00e9n a sus mujeres para follar mejor\u201d. \u00bfQuiere decir que sin ponerse uno no se lo pasa bien? \u00bfY que uno no se divierte en la discoteca o en la cama sin recurrir a la coca\u00edna? El delegado se encoge de hombros y sigue adelante. Insiste en el v\u00ednculo con el sexo: \u201cCuando se meten en la f\u00e1brica, no hay quien les pare. Aqu\u00ed se dice \u201cdar por culo a la hormiga\u201d cuando te agarra un pronto y te sientes Rambo, y suele pasar que tu compa\u00f1ero de trabajo, medio en broma medio en serio, te viene y te toca el culo, al no haber una mujer al alcance de la mano\u201d. \u00bfEntre los consumidores hay gente apuntada al sindicato? \u201cHaylos, haylos. Incluso delegados. A uno del sindicato UGL le dieron una paliza por retrasarse en pagar al camello\u201d. \u00bfLos delegados del sindicato FIOM? \u201cAlg\u00fan porro: eso todos. S\u00ed, alguno se mete tambi\u00e9n coca. La mayor parte de los consumidores \u2013cambia de tercio- est\u00e1 casado y con hijos\u201d. \u00bfQu\u00e9 porcentaje hay de cocain\u00f3manos? \u201cHay quien dice que el 40%, y hay quien corrige la cifra al alza: uno de cada dos\u201d.<\/p>\n<p>Estr\u00e9s, aburrimiento, sexo, deseo de distinguirse aunque luego acabe uno siendo exactamente igual que el resto de sus colegas. \u201cDe noche hay menos control, pero se esnifa en todos los turnos. En esta f\u00e1brica se puede comprar costo, coca, hero\u00edna, pero tambi\u00e9n tangas, camisetas, electrodom\u00e9sticos. Todo el mundo lo sabe, pero nadie lo dice. Por miedo, por conveniencia, para vivir sin l\u00edos\u201d. En realidad s\u00ed que hay quien habla: las redadas de la antidroga fuera de la f\u00e1brica, en los aparcamientos del establecimiento suelen terminar con detenidos, de modo que chivatazos no faltan. A quien le pillan con las manos en la masa la empresa le empuja a dimitir, o bien le bajan de categor\u00eda y le apartan a otra unidad, \u201cacaba de sucederle a uno que trabajaba en montaje\u201d. Desde la lucha victoriosa de los 21 d\u00edas, Michele es asesor de Rifondazione Comunista para asuntos sociales de la provincia de Potenza, desplazado de la FIAT de Melfi, donde trabaja de obrero: \u201cHe asistido personalmente \u2013nos cuenta- a la detenci\u00f3n de dos trabajadores en el autob\u00fas que nos llevaba de vuelta al pueblo despu\u00e9s del turno de noche: subieron tres, uno de civil por la puerta delantera y dos de uniforme por la trasera para bloquear las salidas y fueron a tiro hecho a ponerles las esposas a dos obreros directamente en el autob\u00fas. Por suerte esa vez no llevaban nada y los soltaron\u201d. Pero en algunos casos, se procede al despido por distintos motivos: \u201cDos chicos \u2013nos cuenta la abogada Lina Grosso que est\u00e1 siguiendo los procesos laborales para el sindicato FIOM- fueron despedidos por ausencia injustificada, pero se sabe que se trataba de dos toxic\u00f3manos. Nosotros comenzamos los tr\u00e1mites pero en estos casos la FIAT siempre opta por ponerles precio, por ofrecer dinero a quien necesita dinero como el aire, con tal de no llegar a una sentencia. Para nosotros es dif\u00edcil convencer a estos chicos a que no acepten la oferta, y es que no tenemos la certeza de ganar el juicio\u201d. Este es uno de los muchos problemas en Melfi, donde los procedimientos de urgencia duran meses y meses y las sentencias, de producirse, rara vez son a favor del sindicato. \u201cEn cambio hay otro caso de un trabajador, que sufr\u00eda de alcoholismo, al que la empresa colocaba por sistema en puestos insostenibles para \u00e9l. Una vez pidi\u00f3 que le dejaran salir para ir al hospital porque se encontraba mal. Se lo impidieron varias veces hasta que consigui\u00f3 escapar dando origen a momentos de fuerte tensi\u00f3n. Huy\u00f3 en coche en estado de ebriedad despu\u00e9s de un altercado con dos jefes y tuvo un accidente. La empresa lo despidi\u00f3 y nosotros les llevamos a juicio. Perdimos en primera instancia y apelamos, pues en un informe m\u00e9dico que presentamos se establec\u00eda que no estaba en pleno uso de sus facultades mentales. Despu\u00e9s, un segundo peritaje confirm\u00f3 el primero, y la FIAT propuso la transacci\u00f3n, es decir, la indemnizaci\u00f3n para no llegar a sentencia. Nuestro cliente\u00a0 no acept\u00f3 y ahora estamos a la espera del fallo del juez\u201d. Por fin, al principio de esta semana ha sucedido una cosa que nos ha devuelto la esperanza a la oficina legal de la FIOM: el juez de Melfi ha aceptado el recurso contra el despido de un obrero de la SATA, Michela Passannante, \u201cpor motivo improcedente\u201d, tras la apertura de una investigaci\u00f3n judicial en la que se le investigaba por presunta pertenencia al \u00e1rea terrorista. Ahora la FIAT deber\u00e1 volver a abrirle las puertas de la f\u00e1brica y pagarle los salarios atrasados.<\/p>\n<p><b>Una emergencia en expansi\u00f3n <\/b><\/p>\n<p>El gobierno de la Regi\u00f3n Basilicata se ocupa de la FIAT de Melfi desde el d\u00eda de su apertura y lo hace con cierto grado de autonom\u00eda respecto al poder excesivo que tiene en el territorio la multinacional turinesa. Ha puesto en marcha investigaciones (\u201cojal\u00e1 la Fiscal\u00eda fuera igual de activa\u201d, nos dicen los abogados que defienden a los obreros) acerca del cambio de vida en los pueblos en los que viven los empleados de la SATA y su grupo, sobre los accidentes de tr\u00e1fico relacionados con los desplazamientos a la f\u00e1brica, sobre mobbing. La Regi\u00f3n se ha ocupado tambi\u00e9n de toxicoman\u00eda en la f\u00e1brica. Concretamente hay una investigaci\u00f3n efectuada por el equipo de la Cooperativa Marcella sobre la percepci\u00f3n de las drogas por los trabajadores del \u00e1rea industrial de Melfi: \u201cTodos est\u00e1n de acuerdo en afirmar que el uso de sustancias es gravemente nocivo para la salud\u201d, si bien consideran que algunas, como las drogas ligeras pueden aumentar la capacidad laboral y que junto con las sint\u00e9ticas mejoran la resistencia al cansancio, a diferencia del alcohol y los psicof\u00e1rmacos. Muchos piensan que las drogas duras y sint\u00e9ticas acarrea peligros para los consumidores y sus compa\u00f1eros de trabajo. Est\u00e1n al corriente del consumo creciente de drogas en la f\u00e1brica, o por conocimiento directo, o por el tr\u00e1fico evidente, las jeringas abandonadas, los robos, el exceso de bajas por enfermedad, y por alg\u00fan episodio de violencia. S\u00f3lo el 21% de los entrevistados excluye que en su empresa se consuman sustancias estupefacientes. Uno de cada dos entrevistados se\u00f1ala un dato alarmante que invita a reflexionar: quien se mete, sufre m\u00e1s accidentes. El 50% sostiene que quien se droga es \u201cuna persona normal\u201d.<\/p>\n<p>El otro dato que no debe sorprender es que el consumidor \u201cno se considera toxic\u00f3mano\u201d (44,9%). Por \u00faltimo, para el 77,3% de la muestra \u201clas empresas deber\u00edan tener un programa de lucha contra la droga\u201d. Hace algunos meses en el tercer establecimiento meridional de la FIAT en importancia, el de Cassino, se rod\u00f3 un video en el que sal\u00eda un obrero entrevistado de espalda que contaba c\u00f3mo era el consumo de droga durante el turno de noche. Dec\u00eda muchas verdades, se\u00f1alaba demasiadas certezas , demasiado correctas pol\u00edticamente: la gente se pone de coca\u00edna s\u00f3lo para resistir un trabajo de otro modo insoportable. As\u00ed es, pero no s\u00f3lo. Hablaremos de ello en los pr\u00f3ximos episodios. Hasta ahora s\u00f3lo hemos investigado en grandes f\u00e1bricas del metal, FIAT para m\u00e1s se\u00f1as, pues resulta m\u00e1s f\u00e1cil conseguir contactos y porque el porcentaje de veintea\u00f1eros es alt\u00edsimo. Pero no se ha de creer que se trata de un fen\u00f3meno que se limite a este \u00e1mbito. En todos los sectores de la industria y de los servicios el consumo de la coca\u00edna es dram\u00e1ticamente alto y creciente. Lo es en los trabajos duros como la construcci\u00f3n, en los trabajos repetitivos, en los que prev\u00e9n la relaci\u00f3n con el p\u00fablico. Lo es sobre todo entre los j\u00f3venes y los precarios. Hay quien piensa que hay una relaci\u00f3n entre la difusi\u00f3n de las drogas y la reducci\u00f3n de los conflictos laborales. Hip\u00f3tesis, naturalmente, por comprobar.<\/p>\n<h1><\/h1>\n<h1>Obreros en la cadena: entre el cansancio y la coca. (III)<\/h1>\n<h1><i>Crece la difusi\u00f3n de las drogas, de Taranto a Maranello. Asunto sepultado en el olvido. Las empresas oscilan entre el silencio y la represi\u00f3n. El sindicato, en apuros. Peligra la seguridad en el trabajo: se deval\u00faa el salario, se deval\u00faa la vida.<\/i><\/h1>\n<p>Seguimos con los trabajadores del metal, seguimos hablando de drogas. \u201c\u00bfHas decidido meternos en el ajo?\u201d, me pregunta en tono de broma pero tambi\u00e9n preocupado un delegado del sindicato FIOM. La verdad es que hay que rendirse ante el valor de esta categor\u00eda y su sindicato m\u00e1s representativo: no es f\u00e1cil sacar a la luz problemas como estos, que obligan a poner en discusi\u00f3n todo: la relaci\u00f3n con las nuevas generaciones de trabajadores y la de \u00e9stas con el trabajo, el conflicto, el sindicato, el propio papel de los delegados sindicales, las RSU. No todos est\u00e1n dispuestos a abrir este libro doloroso ya que habla de sufrimiento de los j\u00f3venes, tanto en el trabajo como en la vida, habla de vivir al d\u00eda, sin inversiones en el porvenir. Habla de soledades obreras, de esa clase que, liber\u00e1ndose, deb\u00eda liberar a la humanidad. Sin embargo, \u201cla clase\u201d rara vez ha parecido estar tan encadenada como hoy, antes que nada a la l\u00ednea de montaje. Y luego a una nueva pobreza, con sueldos que siguen perdiendo valor y en un trabajo que ya no cuenta con reconocimiento social. Y encima, prisionera de una cultura televisiva dominante, en la que la emancipaci\u00f3n individual y colectiva se sustituye por la emulaci\u00f3n de los comportamientos y consumos de quien \u201cse lo ha montado y lo ha conseguido\u201d, acaso del patrono. Y el conflicto, que \u201cnaturalmente\u201d deber\u00eda ejecutarse contra quien te explota, lo acaban pagando los sujetos socialmente m\u00e1s d\u00e9biles.<\/p>\n<p><b>La cesi\u00f3n del quinto<\/b><\/p>\n<p>Ocuparse de drogas en el trabajo ayuda a descubrir mejor la materialidad de la condici\u00f3n obrera. De quien se ha fundido ya el 70% de su pensi\u00f3n para afrontar la compra de una casa, de quien ha cedido un quinto de su salario para activar un cr\u00e9dito, tal vez para comprarse autom\u00f3vil nuevo o una televisi\u00f3n de plasma, comenta un viejo obrero de Bergamo. Y as\u00ed sucesivamente, de quinto en quinto hasta que no te queda nada del salario. Poco a poco la gente ha acabado en mano de los modernos usureros, las financieras y los bancos a quienes hay que darles el 13% en intereses por los pr\u00e9stamos. Eso siempre que tengas un contrato a tiempo determinado; si eres precario ni siquiera puedes concederte el lujo de que te chupen el salario. He aqu\u00ed la nueva clase obrera en carne y hueso.<\/p>\n<p>Al concluir las sesiones de la conferencia nacional de organizaci\u00f3n del sindicato FIOM en Cervia, el secretario general Gianni Rinaldini retrata un pa\u00eds inquietante marcado por los efectos de una globalizaci\u00f3n salvaje que empuja a los obreros a competir entre ellos. La crisis del trabajo, amplificada por su fractura en pedazos, provoca el derrumbe de un modelo de representaci\u00f3n sindical y social malherido. En este contexto act\u00faa el empuje de las empresas por el desmantelamiento de los contratos colectivos, para sustituirlos por relaciones ad personam con los trabajadores por separado. La difusi\u00f3n creciente y masiva de las sustancias estupefacientes en la f\u00e1brica, en la construcci\u00f3n, en los astilleros, en los servicios se enmarca en la individualizaci\u00f3n de la relaci\u00f3n con el trabajo y con la patronal. \u201c\u00bfQu\u00e9 m\u00e1s tiene que pasar? Si el problema presenta este tama\u00f1o \u2013dijo Rinaldini en referencia a esta investigaci\u00f3n de Il Manifesto- tenemos que abrir un debate con los delegados\u201d. Tambi\u00e9n \u00e9sta es una decisi\u00f3n valiente, pues la ruptura del silencio desencadena reacciones peligrosas por parte de las empresas, las cuales, o no saben lo que sucede en sus f\u00e1bricas, o lo que es m\u00e1s veros\u00edmil, fingen ignorarlo. Cuando la verdad se impone, el paso del olvido a la represi\u00f3n les sale natural a los directivos de la empresa, una reacci\u00f3n cong\u00e9nita. Se pretende entonces de los delegados la delaci\u00f3n, cuando no se pasa directamente a la violaci\u00f3n de la legislaci\u00f3n que tutela la privacidad de los trabajadores: algunas empresas peque\u00f1as han intentado imponer a los empleados o a los aspirantes an\u00e1lisis de orina para comprobar el posible consumo de sustancias. Se puede entender el comunicado de los delegados FIOM de la Sevel Val di Sangro, quienes, aun aferr\u00e1ndose a una lectura un poco reductiva de la difusi\u00f3n de la coca\u00edna en su establecimiento, admiten la existencia del problema y denuncian que sus peticiones a la direcci\u00f3n de la empresa para que afrontaran el problema \u201ccon seriedad y transparencia, sin criminalizar a quien est\u00e1 pasando por esta condici\u00f3n\u201d se hayan deso\u00eddo repetidamente.<\/p>\n<p>Un aspecto preocupante, indicado en una investigaci\u00f3n encargada por la Regi\u00f3n Basilicata sobre la que inform\u00f3 Il Manifesto el pasado viernes, tiene que ver con el peligro de que el consumo de drogas pueda provocar una ca\u00edda en los niveles de seguridad y, en consecuencia, un aumento de los accidentes de trabajo. Me habla acerca de ello un obrero de una acer\u00eda (valga la vaguedad de la referencia, m\u00e1s que justificada por la delicadeza del asunto y por el peligro que corre quien intenta afrontarlo): hace algunas semanas se produjo un accidente grave, por suerte no mortal, en una m\u00e1quina. En los bolsillos del obrero herido se encontraron algunas papelas de coca\u00edna. En otra f\u00e1brica de peso, un delegado solicit\u00f3 una reuni\u00f3n con el responsable de personal para denunciar la difusi\u00f3n de la coca\u00edna, llevado por la preocupaci\u00f3n de que haya ligado a ella un posible aumento de los accidentes. \u201cLa empresa hizo como que se ca\u00eda de la copa de un pino. Una de dos: o no controlan la f\u00e1brica, lo cual ser\u00eda grav\u00edsimo, o se hacen los locos para evitar da\u00f1os de imagen\u201d.<\/p>\n<p>El consumo de drogas (coca\u00edna en especial) crece a medida que desciende la edad media de los trabajadores y debido a la fracturaci\u00f3n del ciclo productivo, acompa\u00f1ado por la subcontrataci\u00f3n de partes de la producci\u00f3n y los servicios y el trabajo en alquiler, lo que provoca que convivan en el mismo lugar de trabajo empresas y formas contractuales bien distintas. Para los delegados resulta cada vez m\u00e1s dif\u00edcil controlar, o incluso llegar a comprender el conjunto, cosa que hace m\u00e1s fr\u00e1gil la intervenci\u00f3n sindical. Si los j\u00f3venes de muchas realidades laborales consumen coca, el fen\u00f3meno del alcoholismo afecta tradicionalmente a los trabajadores por encima de los cuarenta. Este fen\u00f3meno est\u00e1 especialmente extendido del V\u00e9neto a Emilia, tal y como confirman algunos delegados. Me cuentan que en Emilia hay casos de obreros despedidos por embriaguez: es el caso de la ex Landini en Fabbrico, en la comarca de Reggio, donde el consumo de coca\u00edna se limita a algunos casos concentrados en el turno de noche: \u201cPorros a go-go, pero material duro, poco\u201d. El fen\u00f3meno est\u00e1 bastante contenido y bajo control, gracias a una red eficiente de servicios en el territorio, producto del modelo social de la regi\u00f3n Emilia-Roma\u00f1a. Aqu\u00ed, igual que en otros pol\u00edgonos de la regi\u00f3n, hay much\u00edsimos j\u00f3venes del sur de Italia contratados a quienes sueltan en una \u00e1rea geogr\u00e1fica donde la vida es car\u00edsima y una casa de alquiler, si no cuesta todo el sueldo, pues casi. Salir adelante con mil euros al mes o algo menos no es f\u00e1cil, no permite labrarse un futuro y la vida se va consumiendo en la l\u00ednea de montaje d\u00eda tras d\u00eda. En la antigua f\u00e1brica Landini trabajan unos 70 \u00fa 80 indios. No basta con poner men\u00fas distintos para construir una buena convivencia entre italianos e inmigrantes extracomunitarios, entre emilianos y meridionales, entre j\u00f3venes y ancianos. Hasta en el consumo de sustancias estupefacientes los comportamientos son distintos. En una gran acer\u00eda como la de Ilva de Taranto, en la que trabajan, entre contratados directos e indirectos, unos 17.000 trabajadores \u2013tama\u00f1o de un pueblo de provincia- se puede encontrar de todo, me cuentan, \u201c es una especie de supermercado en el que se puede comprar incluso coca\u00edna. Se est\u00e1 convirtiendo en un problema, en la f\u00e1brica resulta peligroso hasta caminar, por no hablar de trabajar en el alto horno. Tienes que estar l\u00facido, atento, si no, te puedes hacer da\u00f1o o hac\u00e9rselo a tus compa\u00f1eros. Piensa en la atenci\u00f3n que tiene que mantener quien trabaja en el puente gr\u00faa y mueve un recipiente que contiene 300 toneladas de metal l\u00edquido\u201d. La persona que nos lo cuenta est\u00e1 preocupada por los efectos de las drogas consumidas en el trabajo, y lo est\u00e1 sobre todo por el peligro que supone tocar este asunto, que puede ofrecer \u201cuna excusa a los patrones, listos para repetir el latiguillo: \u2018\u00bfLos accidentes? Culpa de la distracci\u00f3n de los obreros\u2019. Es una trampa, pues las responsabilidades de los muertos y heridos en el trabajo son de los empresarios, de los ritmos insoportables, de la falta de aplicaci\u00f3n de la normativa sobre seguridad, de la organizaci\u00f3n del trabajo\u201d. Dicho esto -a\u00f1ade otro obrero- \u201cno tenemos que ocultar nuestras responsabilidades\u201d. Pero la reducci\u00f3n del poder de control de las RSU, sometidas al ataque y la marginalizaci\u00f3n por parte de los empresarios, lo mucho que les cuesta a los representantes sindicales que se les reconozca su competencia en materia de seguridad, a menudo puesta en tela de juicio por la patronal, son obst\u00e1culos para construir un modo de operar menos peligroso. Es la historia de siempre, \u201cpara los patrones s\u00f3lo cuentan la producci\u00f3n y el beneficio\u201d.<\/p>\n<p><b>Los reconoces por los cambios de humor<\/b><\/p>\n<p>De los humos y el fuego de los altos hornos pasamos a la marca m\u00e1s prestigiosa del <i>made in Italy<\/i>, la Ferrari de Maranello. El consumo de sustancias, que antes se vinculaba al dorado mundo de la F\u00f3rmula 1, aqu\u00ed en la f\u00e1brica \u201cse intuye, aunque no veas a tu compa\u00f1ero meti\u00e9ndose un \u00e1cido o qui\u00e9n sabe qu\u00e9 pastilla; tambi\u00e9n hay coca\u00edna, pero menos extendida, al menos en el montaje. Si subes de nivel, la cosa cambia. El hach\u00eds est\u00e1 difundido entre los j\u00f3venes, pero se fuma sobre todo en los descansos. A los que toman sustancias los reconoces por ese estado de euforia que pillan: despu\u00e9s del descanso te das cuenta de que tu compa\u00f1ero ha cambiado de estado an\u00edmico\u201d. 2.800 empleados, la mayor\u00eda trabaja en las instalaciones de Maranello y una peque\u00f1a parte en las instalaciones de la Scaglietti de M\u00f3dena, donde se sueldan los bastidores. En la Ferrari tambi\u00e9n se construyen los motores y se pintan los bastidores para la Maserati. \u201cLa secci\u00f3n Carreras, que emplea a cientos de empleados, es otra historia. Pero en la producci\u00f3n de serie el trabajo y su intensidad, la f\u00e1brica de Maranello no es que se distinga mucho de la de la Fiat de Mirafiori. As\u00ed como el sueldo base que ronda los 1100 euros a los que hay que a\u00f1adir el premio de resultado (un buen contrato integrador) y el posible trabajo nocturno o extraordinario. En algunas \u00e1reas como el montaje donde se trabaja a tres relevos, el 80% es del sur. Estos chicos llegan rebosantes de entusiasmo, antes de darse cuenta de lo duro que es, lo poco que se cobra y lo caros que son los alquileres y la vida en general. R\u00e1pidamente llega la desilusi\u00f3n, la frustraci\u00f3n. En los \u00faltimos a\u00f1os el uso de sustancias ha aumentado en varias \u00e1reas de la producci\u00f3n, sobre todo entre las empresas subcontratadas y durante el turno de noche. El mercado de los Ferraris va sobre ruedas, crece la producci\u00f3n y en un par de a\u00f1os la Ferrari prev\u00e9 ampliar los tres turnos a toda la instalaci\u00f3n. Y aumenta la demanda de horas extraordinarias. Mientras uno de mi generaci\u00f3n se pelea por las ocho horas, ves que los chicos hacen cola para conseguir alguna hora extraordinaria, hasta el punto de que los jefes se permiten discriminar, t\u00fa s\u00ed, t\u00fa no, seg\u00fan la dedicaci\u00f3n, de modo que las horas de trabajo te las hacen vivir como una concesi\u00f3n ben\u00e9vola y no como una carga a\u00f1adida de explotaci\u00f3n\u201d, dice desesperado un obrero anciano, que a\u00f1ade: \u201cVeo a los chicos achantados, anulada su personalidad. Para ellos, el trabajo s\u00f3lo significa renta. Entonces se entiende por qu\u00e9 hacen extraordinarias o piden trabajar de noche, para ganar y gastar m\u00e1s. Se difunde la droga con todo lo que conlleva, tr\u00e1fico incluido\u201d.<\/p>\n<p>La pol\u00edtica de los contratos masivos de gente del sur acarrea inevitablemente reducir progresivamente la tasa de sindicalizaci\u00f3n, y puede ocurrir que la FIOM, la organizaci\u00f3n ampliamente mayoritaria en la Ferrari resulte derrotada en un refer\u00e9ndum: \u201cGana el que se lo juega todo en funci\u00f3n del dinero, adi\u00f3s condici\u00f3n trabajadora\u201d.<\/p>\n<h2>\u201cSin esperanzas vence la coca\u00edna\u201d. (IV)<\/h2>\n<h2><i>El dominio de la competitividad. El psiquiatra Emilio Rebecchi analiza los comportamientos en la f\u00e1brica y las causas que hacen crecer el consumo. Mejorar las prestaciones es funcional para la productividad. La sociedad es clasista: si no eres rico de familia, para pagarte la dosis, pasas, robas o te prostituyes.<\/i><\/h2>\n<p>\u201cLos presos tienen al menos una esperanza: la de salir de la c\u00e1rcel porque se agota la pena o intentando la fuga. A menudo da la impresi\u00f3n de que a los j\u00f3venes, a los j\u00f3venes obreros, les queda negada incluso la esperanza de fuga. Si a un chico le quitas la esperanza de labrarse un futuro, le has quitado un derecho fundamental\u201d. El razonamiento de Emilio Rebecchi es de una l\u00f3gica aplastante a la vez que desesperante. Psiquiatra, psicoanalista, atent\u00edsimo a los comportamientos juveniles y a las din\u00e1micas sociales en los lugares de trabajo, Rebecchi ha trabajado en muchos estudios e investigaciones. Recurrimos a \u00e9l para intentar descodificar las razones que subyacen a la temible difusi\u00f3n de sustancias estupefacientes en las f\u00e1bricas, oficinas, obras. El consumo de drogas entre los trabajadores no supone, desde luego, una novedad, pero actualmente han cambiado los motivos, las modalidades de consumo, las propias sustancias consumidas y, sobre todo, han cambiado las dimensiones del fen\u00f3meno. Lo entrevistamos en su estudio en Bolonia.<\/p>\n<p>\u201cMe encantaba [el ciclista] Pantani. Me impresion\u00f3 c\u00f3mo razonaba a\u00fan antes de llegar a ser un gran campe\u00f3n: \u2018yo soy el m\u00e1s fuerte \u2013dec\u00eda- pero si los dem\u00e1s toman sustancias, no me quedo atr\u00e1s. Lo suyo ser\u00eda que todos dejaran de tomarlas, pero como no es as\u00ed, me veo obligado a tomarlas tambi\u00e9n yo\u2019. El razonamiento es de caj\u00f3n, pero as\u00ed se eleva el nivel del conflicto. Conozco a un grupo de bolo\u00f1eses que practica el ciclismo por pasi\u00f3n, digamos que hacen cicloturismo. \u00bfSabes que hasta ellos se meten? No lo hacen para ganar, qu\u00e9 va, no tienen nada que ganar; lo hacen para competir, para aguantar el ritmo del resto. Para no dar lugar a comentarios, precisar\u00e9 que Romano Prodi no formaba parte de este grupo\u201d. La competici\u00f3n y la mejora de prestaciones son los nudos centrales de la clave interpretativa que nos ofrece Rebecchi. Pero vayamos por partes. \u201cYo no criminalizo la qu\u00edmica: la qu\u00edmica existe, es \u00fatil en mil circunstancias, pero si la usas para aumentar tus prestaciones sexuales, laborales, hasta para divertirte, entonces quiere decir que hay un problema. Entend\u00e1monos, muchos artistas, poetas escritores han tomado drogas por curiosidad o por conocimiento. El mismo Sigmund Freud. Pero estamos hablando de la Edad Media. Hoy los chicos se drogan como nosotros tom\u00e1bamos caf\u00e9 o teta de mam\u00e1. Para ellos, meterse una raya de coca o una anfetamina es algo normal, o incluso obvio. Sin motivo s\u00f3lido alguno, los j\u00f3venes se convierten \u201cespont\u00e1neamente\u201d en consumidores. Mucho influyen los modelos culturales (la competici\u00f3n hasta la exasperaci\u00f3n) e interviene tambi\u00e9n un hecho imitativo. Igual que los ni\u00f1os quieren ir al Burger King o a McDonald\u2019s porque todos lo hacen independientemente de la guarrada que te dan para comer, a\u00f1os m\u00e1s tarde, con la misma actitud, puede ocurrir que te metas coca\u00edna. Esto se\u00f1ala la presencia de un vac\u00edo que se suele intentar colmar con la droga. Y como la sociedad es clasista, si no eres rico de familia, para pagarte la dosis, pasas, robas o te prostituyes\u201d.<\/p>\n<p>Llegamos al mundo del trabajo. Si bien se comprenden algunos comportamientos \u201cdesviados\u201d del subproletariado con las categor\u00edas interpretativas cl\u00e1sicas, resulta m\u00e1s dif\u00edcil hacerse una idea cuando se habla del obrero de f\u00e1brica. \u201cLlaman la atenci\u00f3n las diferencias \u00e9ticas. Admitamos que en la f\u00e1brica la dureza de las condiciones, la fatiga, pueden ser la causa que te empuje al consumo. El cansancio en la l\u00ednea de montaje, donde la duraci\u00f3n de las tareas se repite siempre igual por debajo del minuto, provoca efectos negativos en la salud del obrero, dolores, lumbalgias. Partiendo de una situaci\u00f3n de este tipo, cabr\u00eda esperar que la sustancia ideal para aliviar la condici\u00f3n de sufrimiento fuera la hero\u00edna, que es un anest\u00e9sico y, por tanto, aten\u00faa el peso y las consecuencias de un trabajo duro. En cambio cada vez m\u00e1s la droga en las f\u00e1bricas es la coca\u00edna. La coca\u00edna es un excitante, sirve para aumentar la producci\u00f3n\u201d. Las palabras de Rebecchi quedan confirmadas por los testimonios de muchos obreros que hemos entrevistado: el pico de producci\u00f3n se suele marcar a menudo durante el trabajo nocturno, el tercer turno, que es el de mayor consumo de coca\u00edna, debido a que los controles son m\u00e1s raros. Pregunto a Rebecchi si de ello se deduce que la coca\u00edna es funcional para la producci\u00f3n y, por tanto, es una \u201cdroga de sistema\u201d. \u201cEn los a\u00f1os setenta el uso de sustancias pod\u00eda tener alguna connotaci\u00f3n antisistema, hoy es toda ella interna, y cabr\u00eda decir funcional para el sistema. Lo cual no vale s\u00f3lo para los obreros sino tambi\u00e9n para los directivos, los deportistas\u201d. En la f\u00e1brica hay quien sostiene que se llega a convivir mejor con la hero\u00edna que con la coca\u00edna&#8230; \u201cEs verdad, con la agravante de que la coca\u00edna act\u00faa en las arteriolas y puede provocar microinfartos. A la larga te quema el cerebro. Un efecto similar pueden provocarlo las anfetaminas, cuya composici\u00f3n se desconoce casi siempre\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo se puede intervenir ante este fen\u00f3meno, c\u00f3mo se puede ayudar a los j\u00f3venes obreros que han acabado en la espiral del consumo, y en muchos casos en el tr\u00e1fico para poderse pagar la dosis cotidiana? \u201cLo que m\u00e1s complica la intervenci\u00f3n es que no hay m\u00e1s motivaci\u00f3n social en la decisi\u00f3n de tomar sustancias que la del aumento de la prestaci\u00f3n individual y, por consiguiente, de la producci\u00f3n. Est\u00e1s inerme, incluso los instrumentos tradicionales como el psicoan\u00e1lisis son romos. Te puede pasar que le preguntes a un paciente joven que haga asociaciones libres, despu\u00e9s de lo cual te preguntas: \u00bfpero qu\u00e9 quieres que asocie este pobre hombre si no tiene ni una puta idea en el cerebro? Digo que te sientes desarmado porque si el consumidor joven, sea obrero o estudiante, no tiene ninguna motivaci\u00f3n, cuando le dices que lo deje te responde sencillamente \u2018\u00bfpor qu\u00e9? A m\u00ed me gusta\u2019 Mira que ma\u00f1ana vas a estar mal, vas a sufrir consecuencias graves en la salud, le contestas, pero te das cuenta de que no le importa un comino. Lo cual quiere decir, repito, que en las generaciones j\u00f3venes, hay un derrumbe, una renuncia a construirse un futuro, una perspectiva de vida\u201d. Y la propia vida pierde valor&#8230; \u201cSin ideales, no solo pol\u00edticos o religiosos sino sencillamente civiles, se queda uno solo en medio de una realidad dur\u00edsima que no se puede aguantar. As\u00ed se termina volviendo a la infancia, se retrocede al periodo de oralidad. Quieres demostrar que eres m\u00e1s poderoso que el que est\u00e1 a tu lado\u201d.<\/p>\n<p>La elecci\u00f3n puede ser individual, pero un fen\u00f3meno de estas proporciones adquiere inevitablemente un car\u00e1cter social. Dice Rebecchi: \u201cEl retroceso est\u00e1 unido a la naturaleza de la sociedad en la que vivimos, y al aumento de las prestaciones individuales; sea cual sea el campo, responde al mandamiento de la competitividad\u201d. Algunos obreros, confirmando lo que dice Rebecchi, nos han explicado que uno se pone y convence a su amante a que se meta coca antes de tener relaciones sexuales para mejorar las prestaciones. \u201cEs la l\u00f3gica machista cl\u00e1sica de quien quiere demostrar qui\u00e9n lo tiene mayor, la sexualidad se reduce al aspecto penetrativo. Piensas que en una relaci\u00f3n es esto y s\u00f3lo esto lo que le importa a la mujer. Y te exaltas porque una raya de coca te hace sentirte m\u00e1s potente, pero no sabes, o no te interesa saber que con el tiempo ese tema te volver\u00e1 impotente\u201d.<\/p>\n<p>Volvemos a la f\u00e1brica. Algunos obreros sostienen que la coca\u00edna ayuda a la socializaci\u00f3n con otros obreros, adem\u00e1s de a mejorar las prestaciones individuales. \u201cClaro \u2013responde Rebecchi- pero es una relaci\u00f3n social de culpabilidad; no se trata, desde luego, de camarader\u00eda. Es la expresi\u00f3n extrema de una condici\u00f3n de soledad. Si antes se drogaba a generaciones enteras para mandarlas a combatir y morir en la guerra, hoy con la ca\u00edda de los valores, los destruyes drog\u00e1ndoles para hacerles producir m\u00e1s en la cadena de montaje\u201d. Rebecchi concluye su razonamiento volviendo al concepto de la falta de motivaci\u00f3n en la asunci\u00f3n de las sustancias \u201cdopantes\u201d, de las que deriva la falta de motivaci\u00f3n para dejarlas: \u201cEl general chino Zhu De ten\u00eda una adicci\u00f3n enfermiza por el opio. Cuando comenz\u00f3 la \u201cLarga Marcha\u201d, antes de asumir el mando, tom\u00f3 una decisi\u00f3n: ten\u00eda un motivo fuerte para dejarlo. El \u00fanico lugar en el que estaba prohibido el consumo de opio era el r\u00edo Yangtze. Pues bien: mont\u00f3 en una barca que bajaba por el r\u00edo, pidi\u00f3 a su propietario que no le dejara pisar tierra durante algunos meses bajo ning\u00fan motivo. As\u00ed, con un motivo fuerte, gan\u00f3 sus dos guerras\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Loris Campetti <\/p>\n<p>Publicado en Il Manifesto. Traducido para Rebeli\u00f3n por Gorka Larrabeiti<\/p>\n<p>Reportaje sobre el consumo de drogas en las f\u00e1bricas metal &#8211; mec\u00e1nicas de Italia. La coca\u00edna arrasa en las f\u00e1bricas entre los m\u00e1s j\u00f3venes<\/p>\n<p>En la f\u00e1brica Sevel en Val di Sangro uno de cada dos obreros consume sustancias estupefacientes. Lo mismo sucede en lugares en los que la edad media es muy baja. Se esnifa para aguantar \u201cuna mierda de trabajo, una mierda de vida\u201d, porque todo el mundo lo hace, porque la f\u00e1brica ya no es una comunidad. Trapicheo, robos,  registros de la polic\u00eda. El polvo blanco cambia la relaci\u00f3n con el trabajo y el sindicato. En la cadena de montaje se han dado casos de chicas que se prostitu\u00edan para pagarse la dosis. Ahora son menos. S\u00f3lo lo hacen cuando se termina el sueldo.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[45],"tags":[],"class_list":["post-1249","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-proletariado-demos-multidud"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1249","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1249"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1249\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1249"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1249"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1249"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}