{"id":12569,"date":"2022-10-11T05:00:20","date_gmt":"2022-10-11T04:00:20","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=12569"},"modified":"2023-03-07T13:30:59","modified_gmt":"2023-03-07T12:30:59","slug":"supuestos-filosoficos-del-concepto-de-metodo-en-las-tres-sociologias-estudio-comparativo-de-los-textos-metodologicos-de-marx-durkheim-y-weber-en-la-linea-de-unificacion-del-lexico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=12569","title":{"rendered":"Supuestos filos\u00f3ficos del concepto de \u2018m\u00e9todo\u2019 en las tres sociolog\u00edas. Estudio comparativo de los textos metodol\u00f3gicos de Marx, Durkheim y Weber en la l\u00ednea de unificaci\u00f3n del l\u00e9xico sociol\u00f3gico propuesta por Otto Neurath"},"content":{"rendered":"<p><em>El 25 de agosto de 2022 hizo diez a\u00f1os del fallecimiento de Francisco Fern\u00e1ndez Buey. Se est\u00e1n organizando diversos actos de recuerdo y homenaje y, desde Espai Marx, cada semana a lo largo de 2022-2023 publicaremos como nuestra peque\u00f1a aportaci\u00f3n un texto suyo para apoyar estos actos y dar a conocer su obra. La selecci\u00f3n y edici\u00f3n de todos estos textos corre a cargo de Salvador L\u00f3pez Arnal.<\/em><\/p>\n<p><em>Escrito no fechado. Probablemente de finales de los ochenta, principios de los noventa. Lo he completado, por indicaci\u00f3n del propio autor, con dos apartados de su memoria de oposiciones para la c\u00e1tedra de Metodolog\u00eda de las ciencias sociales de la UB (elaborada en 1989, en Valladolid y Barcelona).<\/em><\/p>\n<p><em>Anexo 1: ESADE\/CCCB (\u201cPara seminario ESADE\u201d), 2004. Nota autobiogr\u00e1fica.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El presente proyecto de investigaci\u00f3n arranca de la siguiente hip\u00f3tesis. Hist\u00f3ricamente la cuesti\u00f3n del m\u00e9todo, el debate sobre el m\u00e9todo en las ciencias sociales[1], ha estado relacionada con una de estas tres cosas: 1) la afirmaci\u00f3n del programa, el punto de vista o concepci\u00f3n del mundo en cuyo marco hacer ciencia; 2) la institucionalizaci\u00f3n de la sociolog\u00eda y su diferenciaci\u00f3n acad\u00e9mica respecto de otras disciplinas pr\u00f3ximas (en particular la econom\u00eda, la psicolog\u00eda y la historia); 3) la preocupaci\u00f3n por la objetividad, la neutralidad, la responsabilidad moral y la libertad de los cient\u00edficos sociales.<\/p>\n<p>Estos tres enfoques de la cuesti\u00f3n del m\u00e9todo coinciden con que tres principales paradigmas de la sociolog\u00eda: el de Marx, el de Durkheim[2] y el de Weber[3]. Tienen en com\u00fan la aspiraci\u00f3n a la cientificidad en el tratamiento de los procesos y acontecimientos sociales. En cierto modo este rasgo com\u00fan puede considerarse como la herencia positiva del primer positivismo, del positivismo del siglo XIX. La primac\u00eda concedida a la observaci\u00f3n reflexiva, a la contemplaci\u00f3n anal\u00edtica o al an\u00e1lisis desapasionado de la realidad social sobre las necesidades de la pr\u00e1ctica es una caracter\u00edstica compartida por los tres grandes paradigmas de las ciencias sociales. Marx, Durkheim y Weber estar\u00edan de acuerdo en la afirmaci\u00f3n de tal primac\u00eda por lo menos en este sentido: <em>alejarse de las ideolog\u00edas<\/em>. A pesar de entender por \u2018ideolog\u00eda\u2019 cosas distintas, los tres ven en ellas concreciones precient\u00edficas o pseudocient\u00edficas siempre negativas para la captaci\u00f3n objetiva del mundo social. \u00abDecir lo que hay\u00bb, \u00abatenerse a los hechos sociales\u00bb y \u00abcomprender la realidad social\u00bb son expresiones de una misma intencionalidad cient\u00edfica.<\/p>\n<p>El estudio comparativo de las diferencias entre los conceptos de \u00abm\u00e9todo\u00bb en Marx, Durkheim y Weber enlaza con lo expuesto en la Introducci\u00f3n (p\u00e1gs. XI-XXIV) a <em>Ideas nuevas y cabos sueltos en la consideraci\u00f3n te\u00f3rica de la ciencia<\/em>[4]. La investigaci\u00f3n aspira a obtener resultados pr\u00e1cticos para la unificaci\u00f3n del l\u00e9xico metodol\u00f3gico en sociolog\u00eda, una vez reconocidas las diferencias existentes entre los tres enfoques. Se basa para ello en el punto de vista de Otto Neurath expuesto en los apartados 13.1. [\u00abComo marineros que han de reparar su nave en alta mar&#8230;\u00bb] y 13.2. [\u00abEpistemolog\u00eda de las ciencias sociales como sociolog\u00eda de la sociolog\u00eda\u00bb] de la memoria acad\u00e9mica de \u00abFilosof\u00eda y Metodolog\u00eda de las ciencias sociales\u00bb. La investigaci\u00f3n se divide en los siguientes puntos:<\/p>\n<p><strong>I. Marx<\/strong><\/p>\n<p>Principales usos del t\u00e9rmino \u2018m\u00e9todo\u2019 en los fragmentos metodol\u00f3gicos de Karl Marx.<\/p>\n<p>Origen pol\u00e9mico del concepto marxiano de m\u00e9todo.<\/p>\n<p>Relaci\u00f3n del concepto de \u2018m\u00e9todo\u2019 con las nociones de \u2018ciencia\u2019<\/p>\n<p>M\u00e9todo l\u00f3gico y m\u00e9todo hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>Explicaci\u00f3n del concepto de dial\u00e9ctica a partir de la comprensi\u00f3n de los l\u00edmites del an\u00e1lisis reductivo y como explicitaci\u00f3n del punto de vista en en an\u00e1lisis social.<\/p>\n<p><strong>II. Durkheim<\/strong><\/p>\n<p>Oscilaciones del concepto de m\u00e9todo en la obra de Durkheim.<\/p>\n<p>De la teor\u00eda general del m\u00e9todo a la metodolog\u00eda especial de la sociolog\u00eda.<\/p>\n<p>El debate sobre el m\u00e9todo en la institucionalizaci\u00f3n de la sociolog\u00eda.<\/p>\n<p>Justificaci\u00f3n metodol\u00f3gica de la diferencia entre sociolog\u00eda y econom\u00eda pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Justificaci\u00f3n metodol\u00f3gica de la diferencia entre sociolog\u00eda y psicolog\u00eda.<\/p>\n<p>Justificaci\u00f3n metodol\u00f3gica de la diferencia entre sociolog\u00eda e historia.<\/p>\n<p><strong>III. Weber<\/strong><\/p>\n<p>Oscilaci\u00f3n de los conceptos de \u2018l\u00f3gica\u2019, \u2018m\u00e9todo\u2019 en los escritos metodol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>El lugar de la metodolog\u00eda en la sociolog\u00eda comprensiva.<\/p>\n<p>Contextualizaci\u00f3n del debate sobre el m\u00e9todo l\u00f3gico y el m\u00e9todo hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>Superaci\u00f3n del positivismo y del historicismo.<\/p>\n<p>El problema de la <em>sociolog\u00eda alemana<\/em> en el debate sobre el m\u00e9todo entre economistas, historiadores y soci\u00f3logos.<\/p>\n<p>Connotaciones filos\u00f3ficas de la metodolog\u00eda weberiana.<\/p>\n<p>Hechos, valores cognitivos y valores morales. El problema de la desvinculaci\u00f3n axiol\u00f3gica.<\/p>\n<h3>Anexo 13.1. \u00abComo marineros que han de reparar su nave en alta mar&#8230;\u00bb<\/h3>\n<p>Al igual que para algunos de sus colegas del Wiener Kreis \u2013aunque tal vez en su caso esa idea cobre mayor intensidad\u2013, el inter\u00e9s por la ciencia ten\u00eda para Neurath una dimensi\u00f3n filos\u00f3fica y extracient\u00edfica. La ciencia es, en su opini\u00f3n, un <em>instrumento para la vida<\/em>. Y la reflexi\u00f3n metacient\u00edfica, la reflexi\u00f3n de segundo grado o conocimiento reflejo a la que denominamos investigaci\u00f3n epistemol\u00f3gica, se halla vinculada a temas externos a la ciencia misma, de manera que su objetivo expl\u00edcito y su intenci\u00f3n motivadora habr\u00edan de ser los problemas relacionados con la organizaci\u00f3n econ\u00f3mica y social de nuevo tipo, con la reforma de la educaci\u00f3n y de las instituciones de ense\u00f1anza, con la unificaci\u00f3n de la humanidad racional. En este sentido, la concepci\u00f3n cient\u00edfica del mundo [<em>Wissenschatliche Weltauffassung<\/em>], tal como aparece en el Manifiesto \u2013cuyo principal redactor fue Neurath\u2013 de 1929 del C\u00edrculo de Viena, se presenta con la pretensi\u00f3n de racionalizar el mundo social, esto es, con la finalidad expl\u00edcita de ser un <em>novum organum<\/em> para la transformaci\u00f3n racional del orden social y econ\u00f3mico. Con el tiempo esta dimensi\u00f3n fue perdi\u00e9ndose o agu\u00e1ndose entre los componentes del C\u00edrculo y sus herederos, pero no en Neurath. Su pol\u00e9mica antimetaf\u00edsica y antiteleol\u00f3gica, el objetivo de la unificaci\u00f3n de la ciencia como consecuencia del trabajo te\u00f3rico colectivo, la insistencia en la clarificaci\u00f3n l\u00f3gica y ling\u00fc\u00edstica de los problemas filos\u00f3ficos tradicionales, la reconstrucci\u00f3n anal\u00edtica de los mismos y la llamada a la empiria contra la especulaci\u00f3n \u2013rasgos todos ellos compartidos por la \u00abfilosof\u00eda cient\u00edfica\u00bb de entreguerras\u2013 fueron en Neurath elementos de una batalla m\u00e1s amplia en favor de una nueva Ilustraci\u00f3n, de un nuevo enciclopedismo en cuyo centro hubo siempre, mezclados, intereses te\u00f3ricos y pol\u00edtico-sociales[5].<\/p>\n<p>Entre los elementos te\u00f3ricos que enlazan con el <em>cambio de tema<\/em> y que, por eso, suelen ocupar ahora un lugar privilegiado en la recuperaci\u00f3n de la obra de Otto Neurath est\u00e1 la cr\u00edtica temprana del falsacionismo popperiano a trav\u00e9s de una rese\u00f1a de la <em>Logik der Forschung<\/em> [<em>La l\u00f3gica de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica<\/em>] publicada en la revista <em>Erkenntnis<\/em> con el t\u00edtulo de \u00abPseudorationalismus der Falsifikation\u00bb[6]. De esta rese\u00f1a cr\u00edtica hay que destacar sobre todo la argumentaci\u00f3n tendente a poner de manifiesto la implausibilidad del lenguaje cient\u00edfico y del m\u00e9todo de la ciencia postulados por el falsacionismo. Neurath argumenta, en efecto, que la <em>Logik der Forschung<\/em> pierde de vista la variabilidad hist\u00f3rica y el pluralismo de los lenguajes cient\u00edficos, al suponer la existencia de una lengua cient\u00edfica universal, sem\u00e1nticamente pura, invariante y homog\u00e9nea; pero la variabilidad sem\u00e1ntica es parte de todo lenguaje cient\u00edfico, incluido el de la f\u00edsica te\u00f3rica, y, por tanto, motivo de ambig\u00fcedad e imprecisi\u00f3n. Las proposiciones observacionales no son la fuente de la certeza cient\u00edfica, en la medida en que no son originarias ni inviolables. Y por la misma raz\u00f3n no es posible definir un m\u00e9todo general que estableciera las condiciones l\u00f3gicas de aceptaci\u00f3n o rechazo de los enunciados y de los t\u00e9rminos cient\u00edficos. Tampoco el proceder falsacionista puede ser aceptado como canon universal de la racionalidad cient\u00edfica. Y, al presentarse como tal, se constituye en el en\u00e9simo avatar del falso racionalismo, en un nuevo intento de absolutizaci\u00f3n l\u00f3gica del m\u00e9todo cient\u00edfico.<\/p>\n<p>Volvemos a topar, pues, con la cr\u00edtica al m\u00e9todo como ilusi\u00f3n racionalista. Esta cr\u00edtica de Neurath adelanta adem\u00e1s otro argumento muchas veces repetido en los \u00faltimos tiempos, a saber que, en el l\u00edmite, seg\u00fan el falsacionismo, cuando hay que elegir entre una teor\u00eda consolidada ya y nuevas hip\u00f3tesis o conjeturas fundadas en datos experimentales que entran en conflicto con la teor\u00eda general, deber\u00edamos inclinarnos de forma casi autom\u00e1tica por la segunda opci\u00f3n. Pero tal preferencia \u2013sigue argumentando Neurath\u2013 no solo choca, como luego dir\u00eda Kuhn, con la tendencia conservadora de las comunidades cient\u00edficas en per\u00edodos de \u00abnormalidad\u00bb, sino \u2013cosa m\u00e1s importante\u2013 con la actitud advertida de muchos cient\u00edficos razonables, pues en muchos casos es l\u00f3gicamente posible conservar la teor\u00eda mediante la introducci\u00f3n de una nueva variante. Con ello el cient\u00edfico pr\u00e1ctico y razonable compensar\u00eda en no pocos casos la supuesta ventaja del falsacionismo basada en la asimetr\u00eda l\u00f3gica entre falsar y verificar positivamente.<\/p>\n<p>Por ese camino se llega a la oposici\u00f3n entre dos met\u00e1foras sobre la ciencia. Karl Popper hab\u00eda escrito que las s\u00f3lidas estructuras de las ciencia no tienen como fundamento rocas igualmente s\u00f3lidas sino que se elevan sobre una laguna o un pantano: la ciencia es como un edificio construido sobre palafitos. Otto Neurath prefiere otra met\u00e1fora para su epistemolog\u00eda falsibilista y no dogm\u00e1tica: \u00abImaginemos que somos como marineros que en alta mar tienen que cambiar la forma de su embarcaci\u00f3n para hacer frente a los destrozos de la tempestad. Para transformar la quilla de su nave tendr\u00e1n que usar maderos a la deriva o tal vez tablas de la vieja estructura. No podr\u00e1n, sin embargo, llevar la nave a puerto para reconstruir de nuevo. Y mientras trabajan tendr\u00e1n que permanecer sobre la vieja estructura de la nave y luchar contra el temporal, las olas desbocadas y los vientos desatados. Ese es nuestro destino como cient\u00edficos.\u00bb[7]<\/p>\n<p>Tal vez no haga falta a\u00f1adir ahora que la moraleja de Neurath habla del destino de los cient\u00edficos, no del destino de los fil\u00f3sofos. La \u00abfilosof\u00eda cient\u00edfica\u00bb era para Neurath <em>el filosofar de los propios cient\u00edficos sobre la ciencia<\/em>. Esa es la esencia del \u00abholismo cient\u00edfico\u00bb que caracteriz\u00f3 su obra en favor de la unidad de la ciencia, una batalla te\u00f3rica librada con motivos comtianos que, con el tiempo, se transformar\u00edan en argumentos convencionalistas. La tendencia hacia la unidad de la ciencia, hacia la ciencia unificada, era para Neurath una investigaci\u00f3n de largo aliento que hab\u00eda de nacer del seno mismo de la comunidad cient\u00edfica y que implicaba un cambio de actitud entre los propios cient\u00edficos: salir de los marcos disciplinarios establecidos para <em>captar el entero panorama de las ciencias<\/em>, \u00abel sistema completo de las relaciones te\u00f3ricas de la ciencia\u00bb.<\/p>\n<p>Se ha discutido mucho sobre el \u00abholismo\u00bb de la posici\u00f3n de Neurath. Danilo Zolo ha encontrado la f\u00f3rmula quiz\u00e1s m\u00e1s adecuada para describir su postura: no una filosof\u00eda de la ciencia hol\u00edstica, sino una exigencia operativa, una propuesta de organizaci\u00f3n del trabajo cient\u00edfico que permita superar el caos provocado por la multiplicaci\u00f3n de los especialismos[8]. Una propuesta que sigue todav\u00eda planeando en el horizonte, aunque oscilante en nuestros d\u00edas entre el punto de vista sist\u00e9mico y las diferentes formas de investigaci\u00f3n transdisciplinar.<\/p>\n<h3>13.2. Epistemolog\u00eda de las ciencias sociales como sociolog\u00eda de la sociolog\u00eda.<\/h3>\n<p>La b\u00fasqueda de una nueva s\u00edntesis de los conocimientos cient\u00edficos alcanzados en una determinada \u00e9poca, el esp\u00edritu sist\u00e9mico, la defensa de la tesis de la unidad de la ciencia y la continuada reproposici\u00f3n de puntos de vista hol\u00edsticos son formas \u2013pr\u00f3ximas pero diferentes\u2013 de soluci\u00f3n de problemas que representan el reconocimiento de los l\u00edmites del an\u00e1lisis reductivo de la <em>era de la ciencia<\/em>[9]. Hasta el momento de la institucionalizaci\u00f3n del conocimiento cient\u00edfico en las sociedades europeas el punto de vista hol\u00edstico estuvo representado principalmente por las concepciones del mundo m\u00e1s o menos vinculadas a las grandes religiones, el producto del racionalismo euf\u00f3rico de los siglos XVII y XVIII. Pero a partir del momento en que la ciencia empieza a ser considerada como la m\u00e1s alta aproximaci\u00f3n cognitiva a la que puede llegar el hombre social los sistema filos\u00f3ficos entran en crisis. El prestigio social de la ciencia era tal ya a mediados del siglo pasado que una buena parte de los intentos de s\u00edntesis se presentan por primera vez como \u00abcient\u00edficos\u00bb, en el sentido de los basados en las ciencias. Pronto la batalla entre un punto de vista hol\u00edstico de base filos\u00f3fica y la b\u00fasqueda de \u00abla s\u00edntesis\u00bb arrancando de las ciencias m\u00e1s establecidas (principalmente la F\u00edsica y al Biolog\u00eda) qued\u00f3 decidida en favor de la segunda postura, de tal manera que, a medida que iban en aumento los \u00e9xitos de las ciencias positivas y el prestigio social de la ciencia, la sistematizaci\u00f3n filos\u00f3fica tuvo que presentarse cada vez m\u00e1s en oposici\u00f3n a las ciencias particulares. Las viejas puntas sistem\u00e1ticas de las concepciones del mundo de origen religioso, pero racionalizadas en los siglos XVII y XVIII a trav\u00e9s de los sistemas filos\u00f3ficos, empezaron a ser vistas generalmente como \u00abreaccionarias\u00bb en el plano cultural, como tentativas desesperadas \u2013vinculadas, adem\u00e1s, a la decadencia de la aristocracia\u2013 por mantener el viejo privilegio de las humanidades. Y como la raz\u00f3n empez\u00f3 a ser identificada entonces con la ciencia (entendiendo por tal, sobre todo, la mec\u00e1nica newtoniana y el bosquejo evolucionista establecido por Darwin), casi toda consideraci\u00f3n acerca de los l\u00edmites del an\u00e1lisis reductivo practicado por la ciencia fue acusada de \u00abirracionalismo\u00bb o clasificada en el g\u00e9nero literario anti-cient\u00edfico.<\/p>\n<p>Es cierto que muchas de las reflexiones acerca de los l\u00edmites del an\u00e1lisis reductivo escritas desde finales del siglo pasado estuvieron movidas por el esp\u00edritu anticient\u00edfico o, por lo menos, por el desasosiego que produc\u00eda en esp\u00edritus sensibles \u2013no solo \u00abreaccionarios\u00bb en el sentido literal de la palabra\u2013 la p\u00e9rdida de la cualidad de los objetos analizados, particularmente cuando estos eran fen\u00f3menos, comportamientos o acontecimientos relacionados con la vida de los hombres. La afirmaci\u00f3n de la \u00abvoluntad\u00bb y de la \u00abvida\u00bb contra el esp\u00edritu reduccionista de la ciencia resume bien aquel esp\u00edritu entre anticient\u00edfico, a\u00f1orante y sensible. La goethiana objeci\u00f3n sobre la p\u00e9rdida de las armon\u00edas del sentimiento tiene mucho que ver con esto. El positivismo del siglo pasado [XIX] y el neopositivismo de este siglo [XX] abordaron cr\u00edticamente este problema del an\u00e1lisis reductivo, esta p\u00e9rdida de las armon\u00edas del sentimiento, confundiendo por lo general preocupaciones sensatas con intenciones o intereses bastardos desde los puntos de vista epistemol\u00f3gico e incluso pol\u00edtico-moral. El positivismo y el neopositivismo eliminaron el problema de los l\u00edmites del an\u00e1lisis reductivo por el procedimiento de negar que valga la pena cualquier reflexi\u00f3n que vaya m\u00e1s all\u00e1 de los resultados de las ciencias positivas. Normalmente esta liquidaci\u00f3n del problema se ha traducido en la \u00e9poca contempor\u00e1nea, en la era de la ciencia, en una curiosa esquizofrenia (que era patente ya, por cierto, en el padre del positivismo)[10]: la reafirmaci\u00f3n de la fe religiosa como polo opuesto al \u00fanico saber racional sobre el mundo, al saber cient\u00edfico. Est\u00e1 todav\u00eda por estudiar con el detalle suficiente el notable fen\u00f3meno que representa en la historia del pensamiento contempor\u00e1neo occidental la presencia simult\u00e1nea del \u00abhorror a la profundidad\u00bb (entendiendo por tal los sistemas filos\u00f3ficas no cient\u00edficos, las concepciones del mundo o cosmovisiones en el sentido rom\u00e1ntico del t\u00e9rmino) y la \u00abatracci\u00f3n por el misterio religioso\u00bb, la alternancia, en pensadores de orientaci\u00f3n anal\u00edtica, de una filosof\u00eda \u00abp\u00fablica\u00bb que proclama que solo debe hablarse de aquello de lo que es posible hablar racionalmente y de un pensamiento \u00abprivado\u00bb especialmente atra\u00eddo precisamente por aquello que rebasa el marco de la racionalidad cient\u00edfica hacia las religiones. Fen\u00f3meno este tanto m\u00e1s notable cuando que parece representar un rechazo de la globalizaci\u00f3n racionalizadora en favor de instancias arracionales m\u00e1s profundas que aquellas a las que se tiene horror. Este fen\u00f3meno complica en gran manera el juicio sobre los irracionalismos y antirracionalismos contempor\u00e1neos. Pero independientemente del lugar al que ese juicio haya de conducir, hay una diferencia conceptual que puede establecerse aqu\u00ed: <em>mientras que la reproducci\u00f3n de los sistemas filos\u00f3ficos al margen de los resultados del an\u00e1lisis reductivo practicado por las ciencias positivas es una tarea condenada al fracaso en la era de la ciencia, la b\u00fasqueda de soluciones al problema del l\u00edmite del an\u00e1lisis reductivo sigue siendo \u2013y probablemente lo ser\u00e1 cada vez m\u00e1s\u2013 una preocupaci\u00f3n sensata y ampliamente justificada desde el punto de vista racional<\/em>.<\/p>\n<p>Dicho de otra manera: est\u00e1 fuera de lugar la jerem\u00edada acerca de la deshumanizaci\u00f3n y despersonalizaci\u00f3n como consecuencia de la pr\u00e1ctica del an\u00e1lisis reductivo en lo que un d\u00eda se llam\u00f3 ciencias morales, pero sigue siendo un problema interesante para la filosof\u00eda y la metodolog\u00eda de las ciencias sociales el de c\u00f3mo resolver hoy en d\u00eda las limitaciones del an\u00e1lisis reductivo que en otros momentos hist\u00f3ricos empujaron a autores, tan interesantes como sensibles, hacia el globalismo, la dial\u00e9ctica o las s\u00edntesis conceptuales expl\u00edcitas que fueron determinadas cosmovisiones filos\u00f3ficas. Se piensa a veces que el denominado \u00abfinal de las ideolog\u00edas\u00bb y el pragmatismo generalmente imperante en nuestras sociedades y en gran parte del pensamiento social contempor\u00e1neo ha desplazado el problema, o que, en todo caso, esto solo sigue siendo problema para alguna de las corrientes epistemol\u00f3gicas minoritarias en las ciencias sociales de ahora. Pero lo mismo que el final de las ideolog\u00edas es una ilusi\u00f3n, que s\u00f3lo tiene visos de verdad porque realmente est\u00e1n cayendo algunas de las ideolog\u00edas que m\u00e1s implantaci\u00f3n ten\u00edan desde hace un siglo, tambi\u00e9n es ilusorio suponer que <em>la funci\u00f3n<\/em> de las concepciones del mundo ha periclitado. La filosof\u00eda anal\u00edtica del lenguaje cient\u00edfico sol\u00eda salir al paso de las reflexiones acerca de los l\u00edmites del an\u00e1lisis reductivo recordando y generalizando un viejo dicho atribuido a Einstein: \u00abLa descripci\u00f3n de la sopa no tiene por qu\u00e9 saber a sopa\u00bb[11], al lenguaje de la ciencia, al analizar reductivamente la realidad, cualquier realidad, incluidas las m\u00e1s \u00edntimas realidades del ser humano, no despersonaliza, no deshumaniza en sentido propio, aunque los conceptos con los cuales opera la descripci\u00f3n hayan perdido aspectos cualitativos del objeto realmente importantes. Y no despersonaliza nada, porque el an\u00e1lisis reductivo es modestamente consciente de lo que est\u00e1 haciendo: <em>reducir, abstraer, cortar, fragmentar, para encontrar un \u00e1ngulo desde el cual explicar<\/em>.<\/p>\n<p>La diferencia entre el punto de vista anal\u00edtico sensato y la ideolog\u00eda neopositivista en esta cuesti\u00f3n es que, por lo general, la segunda se queda satisfecha con esa r\u00e9plica al pensamiento humanista tradicional o al partidario de alg\u00fan tipo de comprensi\u00f3n m\u00e1s amplia de los fen\u00f3menos sociales. Seguramente por eso, por cierto, el positivista y el neopositivista acaban luego dando cabida inadvertidamente o \u00aben privado\u00bb a las preocupaciones que en ese contexto declaran sin sentido. Pues los aspectos cualitativos perdidos por el an\u00e1lisis reductivo <em>sin m\u00e1s<\/em> en las disciplinas sociales tienen importancia, siguen teniendo importancia. Y la tienen no solo en el plano de la moralidad o de la \u00e9tica \u2013como se aduce a veces para desplazar o despachar al problema a otro \u00e1mbito\u2013, sino tambi\u00e9n en el plano epistemol\u00f3gico y metodol\u00f3gico. Porque, efectivamente, estos aspectos, que a veces se relacionaron con las \u00abtotalidades concretas\u00bb, tienen importancia epistemol\u00f3gica, suele ocurrir que <em>la apertura de un \u00e1mbito nuevo de la vida social al an\u00e1lisis reductivo, a la conceptuaci\u00f3n de las ciencias positivas, va seguido inmediatamente por la aparici\u00f3n de alg\u00fan m\u00e9todo (en sentido amplio) que pone el acento en las cualidades del objeto<\/em>. As\u00ed pas\u00f3 en el caso de la psicolog\u00eda (cuya pol\u00e9mica entre una psicolog\u00eda experimental, de orientaci\u00f3n anal\u00edtica, y una psicolog\u00eda \u00abprofunda\u00bb, de orientaci\u00f3n global ha durado hasta nuestros d\u00edas); as\u00ed ha ocurrido, con menos intensidad tal vez pero con igual duraci\u00f3n, en el campo de la medicina, donde a\u00fan se escuchan muchas voces en favor de la homeopat\u00eda como alternativa a la medicina de base anal\u00edtica o \u00abcient\u00edfica\u00bb; as\u00ed ocurri\u00f3 tambi\u00e9n cuando la sociolog\u00eda alcanz\u00f3 un alto proceso de institucionalizaci\u00f3n (y, de hecho, el centro de la pol\u00e9mica a la que se est\u00e1 haciendo referencia es justamente esta institucionalizaci\u00f3n con el nombre de \u00abciencias sociales\u00bb); y as\u00ed est\u00e1 ocurriendo hoy en d\u00eda con la respuesta de la hermen\u00e9utica, el conocimiento cualitativo y los m\u00e9todos cognitivos a las denominadas ciencias de la informaci\u00f3n y de la comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Al apuntar el hecho no se entra en la valoraci\u00f3n de los m\u00e9todos y t\u00e9cnicas alternativas (cualitativas, globalizadores, sint\u00e9ticas). Se apunta sencillamente a la existencia de un problema real; un problema que seguramente podr\u00eda formularse as\u00ed: necesitamos un complemento cognitivo para el an\u00e1lisis reductivo porque las funciones de explicaci\u00f3n y predicci\u00f3n del an\u00e1lisis reductivo que practican las ciencias positivas hacen casi siempre referencia a aspectos de la vida pr\u00e1ctica del hombre social que rebasan el l\u00edmite mismo del mentado an\u00e1lisis reductivo. Para aceptar la necesidad de este <em>complemento<\/em> basta con pararse a pensar un momento en alguno de los grandes temas que preocupan en este fin de siglo [XX]. Por ejemplo, en la interrelaci\u00f3n de problemas econ\u00f3micos, ecol\u00f3gicos, sociales y culturales vinculados al desarrollo del complejo cient\u00edfico-t\u00e9cnico. En ellos el hombre, el hombre social, aparece a la vez aislado, solo, como individuo cuyo comportamiento puede ser analizado desde diversos \u00e1ngulos reductivos a los que llamamos ciencias sociales, pero tambi\u00e9n como <em>centro de anudamiento<\/em>[12] de relaciones complejas entre lo natural y social. Para la explicaci\u00f3n, compresi\u00f3n y resoluci\u00f3n de estos problemas no es suficiente con la fragmentaci\u00f3n conceptual que caracteriza el an\u00e1lisis reductivo practicado por las ciencias positivas, naturales y sociales. De una preocupaci\u00f3n as\u00ed, tan comprensible, surgi\u00f3 la prospectiva contempor\u00e1nea como aproximaci\u00f3n a los llamados problemas globales. Y en ella anida, seg\u00fan creo, el relativo debilitamiento de las aristas que hace d\u00e9cadas hac\u00edan saltar chispas del choque entre la concepci\u00f3n marxiana de las ciencias sociales y la durkheimiana. Pues <em>macrosociolog\u00eda inspirada por una met\u00f3dica que obliga a declarar de manera expl\u00edcita el punto de vista desde el cual se realiza el an\u00e1lisis, pensamiento social fragmentario inspirado en un m\u00e9todo particularizado del hecho social respecto de cualquier otro tipo de hechos, y sociolog\u00eda comprensiva, atenta a la combinaci\u00f3n de lo cuantitativo y lo cualitativo en los acontecimientos sociohist\u00f3ricos<\/em> \u2013que son, si se me permite la brevedad del esquema, la sustancia de los enfoques marxiano, durkheimiano y weberiano, respectivamente\u2013 <em>tienden ahora a la complementaci\u00f3n<\/em>. No por esp\u00edritu ecl\u00e9ctico simplemente, sino por el reconocimiento generalizado, una vez superadas las euforias positivistas y cientificistas, del l\u00edmite del an\u00e1lisis reductivo <em>en la naturaleza y en la sociedad<\/em>.<\/p>\n<p>Solo que, de acuerdo con lo dicho antes, <em>en la era de la ciencia<\/em> este pensamiento prospectivo, globalizador, generalista, sist\u00e9mico, hol\u00edstico, o como quiera decirse, no puede afirmarse ya como oposici\u00f3n especulativa al conocimiento cient\u00edfico existente, esto es, como negaci\u00f3n del an\u00e1lisis reductivo, sino que aspira expl\u00edcitamente a ser \u00abcient\u00edfico\u00bb tambi\u00e9n \u00e9l. El abuso del adjetivo \u00abcient\u00edfico\u00bb en contextos de todo tipo se ha hecho tal que a veces lleva a confusi\u00f3n. Esa confusi\u00f3n exist\u00eda ya en el origen de la ciencia social y no hay duda de que se ha debido en gran parte al fisicalismo y el biologismo dominantes. En contextos filos\u00f3ficos y metodol\u00f3gicos se sigue usando, en efecto, el adjetivo \u00abcient\u00edfico\u00bb en dos acepciones pr\u00f3ximas pero no diferenciadas: c<em>omo forma de proceder y como intenci\u00f3n e inspiraci\u00f3n del discurso<\/em>. El racionalismo excesivo acent\u00faa la primera acepci\u00f3n al declarar en contextos filos\u00f3ficos o normativos la pretensi\u00f3n de operar <em>more <\/em>geom\u00e9trico. El racionalismo moderado no aspira a tanto: capta las limitaciones del an\u00e1lisis reductivo, proclama la necesidad de un punto de vista holista o globalizador y pretende que \u00e9ste sea tambi\u00e9n \u00abcient\u00edfico\u00bb, pero solo en el sentido de estar inspirado por los resultados de las ciencias positivas: sabe tambi\u00e9n que la pretensi\u00f3n de <em>hacer ciencia del todo<\/em> es una ilusi\u00f3n desesperada (ha hecho suya en estos la lecci\u00f3n de Fausto)[13].<\/p>\n<p>La discusi\u00f3n actual acerca de los l\u00edmites del an\u00e1lisis reductivo en las ciencias sociales queda a veces centrada en el debate sobre los l\u00edmites de la formalizaci\u00f3n, de los procedimientos de explicaci\u00f3n y predicci\u00f3n basados en t\u00e9cnicas matem\u00e1ticas varias. Sobre este punto sigue valiendo, seg\u00fan creo, la argumentaci\u00f3n de Sacrist\u00e1n reproducida al principio, su llamada de atenci\u00f3n acerca de las cautelas del dios que aritmetiza y que templa el himno dedicado a los \u00e9xitos de los procedimientos formales[14]. Precisamente porque la ciencia no lo es todo y porque quiz\u00e1 es m\u00e1s sensato aspirar al estrechamiento progresivo del \u00e9xito de los comportamientos irracionales desde el punto de vista del generalista que abandonar tales parajes a la manipulaci\u00f3n de los viejos y nuevos sacerdotes de las viejas y nuevas religiones (incluidas las positivistas), sigue vivo el problema del holismo y de las s\u00edntesis metacient\u00edficas que aspiran a construir racionalmente, \u00abcient\u00edficamente\u00bb (en el sentido eludido de inspirarse en los resultados cient\u00edficos), sin perder los aspectos cualitativos de la realidad social. Pero esto quiere decir que el debate no ha de reducirse al estudio de las posibilidades de formas generales que se dejan resumir bien en el lema de \u00abuna ciencia unificada\u00bb. Tambi\u00e9n en esto Otto Neurath ense\u00f1a.<\/p>\n<p>La propuesta de Neurath en favor de una <em>ciencia unificada<\/em> [<em>Einheitswissenschaft<\/em>] tiene \u2013sobre todo en sus formulaciones m\u00e1s maduras\u2013 la virtud de solventar al mismo tiempo los dos escollos con que ha chocado el pensamiento contempor\u00e1neo al abordar el problema de los l\u00edmites del an\u00e1lisis reductivo; se mueve simult\u00e1neamente al margen de las tentativas de sustituir las ciencias positivas por pseudociencia de la totalidad, y criticando la posibilidad misma de establecer una l\u00ednea de demarcaci\u00f3n entre aquellas y estas solo a partir del an\u00e1lisis l\u00f3gico del lenguaje. La superaci\u00f3n de la metaf\u00edsica que pretende suplantar a las ciencias positivas no es tanto un asunto de sintaxis y sem\u00e1ntica l\u00f3gicas cuanto un problema pr\u00e1ctico; un problema relacionado con la batalla cultural que hay que dar en el seno mismo de las ciencias, un problema de las comunidades cient\u00edficas, por consiguiente. El lenguaje cient\u00edfico unificado es, seg\u00fan Neurath, un <em>universal slang<\/em> empirista. Empirista y <em>enciclop\u00e9dico<\/em>. Pero si el empirismo de Neurath se va haciendo con los a\u00f1os cada vez m\u00e1s moderado, hasta llegar a admitir la existencia de una positiva interrelaci\u00f3n, en determinados casos, entre ciencia y metaf\u00edsica, y acentuando, por tanto, el aspecto pr\u00e1ctico (tan vinculado a la <em>intencionalidad<\/em> de los cient\u00edficos orteguianos), su enciclopedismo como soluci\u00f3n a la fragmentaci\u00f3n del an\u00e1lisis reductivo de las ciencias contempor\u00e1neas se mantuvo siempre opuesto al esp\u00edritu de sistema. \u00abNueva Enciclopedia\u00bb es la forma en que se concreta la aspiraci\u00f3n a la unidad de la ciencia; pero esta nueva Enciclopedia se diferencia, a su vez, de la ilusi\u00f3n consistente en tratar de construir un sistema de las ciencias entendido como una especie de axiomatizaci\u00f3n de la totalidad de los saberes cient\u00edficos. Esto \u00faltimo es racionalismo excesivo o, como dice Neurath, \u00abpseuoracionalismo de origen cartesiano\u00bb. \u00abEl sistema es la gran mentira cient\u00edfica\u00bb[15], llegar\u00e1 a escribir, con una f\u00f3rmula muy pr\u00f3xima a la de Antonio Gramsci[16].<\/p>\n<p>Conviene insistir en la dimensi\u00f3n sociol\u00f3gica y pr\u00e1ctica de esta propuesta de Neurath porque, por lo general, hasta hace poco tiempo, las interpretaciones de su obra se fijaban m\u00e1s en otro rasgo compartido con la mayor\u00eda de los miembros del C\u00edrculo de Viena, el fisicalismo. El esp\u00edritu \u00absist\u00e9mico\u00bb de Neurath es moderado: la \u00abunidad de la ciencia\u00bb aspira a la <em>sistematizaci\u00f3n parcial de \u00e1reas interdisciplinarias<\/em>, a la ampliaci\u00f3n tambi\u00e9n parcial y localizada de las t\u00e9cnicas procedentes de la l\u00f3gica formal y de la matem\u00e1tica; toda tentativa de superar esta parcialidad localizada choca con la relatividad y plurivocidad de los t\u00e9rminos del lenguaje cient\u00edfico. De este modo empieza a concretarse, en positivo, la direcci\u00f3n que puede seguir el intento de superaci\u00f3n de las fragmentaciones: establecer algo as\u00ed como una trama de \u00abconexiones transversales\u00bb entre \u00e1reas regionales parcialmente sistematizadas, tal que la previsi\u00f3n cient\u00edfica pueda obtener frutos, en cada caso espec\u00edfico, de los instrumentos comunes. Pero el proyecto unitario que se concreta en la \u00abnueva Enciclopedia\u00bb es sobre todo para Neurath <em>un movimiento<\/em>, una obra en construcci\u00f3n que depende de la <em>Lebenspraxis<\/em> de las comunidades cient\u00edficas, de que estas, en suma, lo adopten como programa propio. Lo que la \u00abciencia unificada\u00bb en la Enciclopedia en construcci\u00f3n ofrece no es la desvinculaci\u00f3n en abstracto, en el plano meramente l\u00f3gico, de los viejos sistemas filos\u00f3ficos, de las metaf\u00edsicas que se presentan una y otra vez con la intenci\u00f3n de llenar el hueco que deja el an\u00e1lisis reductivo; es una ventaja pr\u00e1ctica y social, por as\u00ed decirlo. Pues mientras que los fil\u00f3sofos metaf\u00edsicos se comportan como los feudatarios de San Gimignano, que, encerrados en sus torres y aislados en la noche, tratan de defenderse los unos de los otros elevando a\u00fan m\u00e1s la propia torre en la oscuridad, los cient\u00edficos partidarios del proceso de unificaci\u00f3n enciclop\u00e9dica de la ciencia se empe\u00f1an en levantar una especie de \u00abrep\u00fablica cient\u00edfica del trabajo\u00bb.<\/p>\n<p>Se comprende que, liberado del exceso fisicalista, la obra de Otto Neurath se est\u00e9 presentando como otro de los cabos sueltos en los que inspirarse para salir de la \u00abcrisis del popperismo\u00bb. Y se comprende tambi\u00e9n que este movimiento de recuperaci\u00f3n haya estado animado sobre todo por cient\u00edficos sociales, puesto que en sus \u00faltimos escritos Neurath se inclin\u00f3 cada vez m\u00e1s a acentuar <em>la prioridad epistemol\u00f3gica de las ciencias sociales<\/em>. Es en la cr\u00edtica a la limitaciones del fisicalismo y en sus objeciones a la generalizaci\u00f3n del modelo de explicaci\u00f3n nomol\u00f3gico-deductivo (o por cobertura legal, como suele decirse) donde la actualidad de Neurath se hace m\u00e1s patente. Algunas de las conclusiones a las que trabajosamente llegaba la filosof\u00eda de la ciencia de los a\u00f1os sesenta y setenta est\u00e1n ya, sorprendentemente, en estos escritos de uno de los fundadores del C\u00edrculo de Viena. All\u00ed encontramos, por ejemplo, argumentos contra el complejo de los cient\u00edficos sociales que \u00abconsideran a la F\u00edsica y a la Astronom\u00eda como un Eldorado de la exactitud y de la univocidad\u00bb sin darse cuenta de que \u00abno hay diferencia esencial entre las disciplinas que ellos practican y las citadas desde el punto de vista de la certeza de sus fundamentos y de sus resultados\u00bb. M\u00e1s a\u00fan: encontramos, tal vez por vez primera, la idea de que la unificaci\u00f3n de las ciencias en un sentido enciclop\u00e9dico seguramente tendr\u00e1 que inspirarse prioritariamente en el tipo de regularidades establecidas por las ciencias sociales, pues las <em>generalizaciones d\u00e9biles<\/em> [<em>weniger anspruchsvolle Verallgemeinerungen<\/em>], que son la regla en el \u00e1mbito de las ciencias sociales, valen tambi\u00e9n para la F\u00edsica.<\/p>\n<p>Neurath fue \u2013con Korsch[17], Bogd\u00e1nov y otros pocos m\u00e1s\u2013 una de las excepciones en el marxismo de entreguerras en lo que hace a la consideraci\u00f3n te\u00f3rica de la ciencia. Su epistemolog\u00eda se aparta por completo de la direcci\u00f3n dominante tanto en la Segunda como en la Tercera Internacional. Y en este apartarse de la direcci\u00f3n de los m\u00e1s, en la adopci\u00f3n de un posici\u00f3n exc\u00e9ntrica, nos est\u00e1 indicando por paradoja \u2013como dir\u00eda Brecht de las nuevas gentes\u2013, a unos y otros, uno de los senderos menos transitados y probablemente m\u00e1s fecundos para el pensamiento social con vocaci\u00f3n cient\u00edfica de estas \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo. Su reconstrucci\u00f3n anal\u00edtica de la macrosociolog\u00eda marxista permite conservar, por una parte, el car\u00e1cter central que en las formulaciones originales tuvieron las categor\u00edas de \u00abpolaridad social\u00bb, \u00abtrabajo\u00bb, \u00abemancipaci\u00f3n\u00bb, etc., estableciendo, por otra parte, un fecundo di\u00e1logo con los problemas tematizados en detalle por Max Weber o por la sociolog\u00eda emp\u00edrica de los a\u00f1os treinta. Especialmente interesante me parece su tratamiento del siempre dif\u00edcil tema weberiano de la \u00abdesvinculaci\u00f3n axiol\u00f3gica\u00bb, cuya soluci\u00f3n suele oponerse de la forma m\u00e1s radical al punto de vista de la sociolog\u00eda marxista de tradici\u00f3n hegeliana. La lectura comparada de los escritos metodol\u00f3gicos de Max Weber y de <em>Foundations of the Social Science<\/em> de Neurath sorprende por la cantidad de coincidencias inesperadas[18]. Claro que para llegar a ese di\u00e1logo fecundo hay que liberarse antes de la reducci\u00f3n funcionalista de los escritos metodol\u00f3gicos de Weber practicada por la sociolog\u00eda norteamericana. Y hacerlo con un esp\u00edritu parecido al que inspir\u00f3 a Neurath su <em>reconstrucci\u00f3n anal\u00edtica<\/em> de la sociolog\u00eda marxista. Se llegar\u00eda as\u00ed a captar en toda su extensi\u00f3n uno de los argumentos m\u00e1s equilibrados que tal vez se hayan escrito hasta ahora acerca del gran asunto de la filosof\u00eda de la ciencia social, el de la relaci\u00f3n entre <em>hechos y valores<\/em> y sus implicaciones.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Neurath los juicios de valor est\u00e1n presentes en el coraz\u00f3n de la investigaci\u00f3n social; ninguna ciencia puede proceder sin asumir como aproblem\u00e1ticos determinados aspectos de la propia tradici\u00f3n cultural. Esto quiere decir que todo cient\u00edfico \u2013de la naturaleza o de la sociedad\u2013 introduce, en cierto modo dogm\u00e1ticamente, elementos que son parte de las tab\u00faes y tradiciones de su \u00e9poca, de su tiempo. Por eso \u2013argumenta Neurath\u2013 el principio weberiano de la <em>Wertfreiheit<\/em> [neutralidad axiol\u00f3gica] tiene que aceptarse <em>como una m\u00e1xima que recomienda al cient\u00edfico social la superaci\u00f3n de todo partidismo ideol\u00f3gico<\/em> (tambi\u00e9n Marx escribi\u00f3, en forma negativa, en el mismo sentido: \u00abLlamo canalla a aquel que trata de acomodar las verdades de la ciencia a los propios intereses pol\u00edticos\u00bb), pero <em>no<\/em> puede ser entendido, en cambio <em>como un principio de absoluta \u00abneutralidad\u00bb de los operadores cient\u00edficos<\/em>.<\/p>\n<p>Las valoraciones y las preferencias subjetivas de los cient\u00edficos tienen que ser reconocidas como lo que son; no disimuladas o presentadas como \u00abobjetivas\u00bb con la pretensi\u00f3n de ser \u00abvalores eternos\u00bb. Pero dentro de tales l\u00edmites las elecciones \u00abideol\u00f3gicas\u00bb de los cient\u00edficos pueden desempe\u00f1ar incluso un papel positivo para la actividad cient\u00edfica. La cr\u00edtica weberiana de los prejuicios ideol\u00f3gicos que intervienen en la investigaci\u00f3n cient\u00edfica y la contaminan sin que los propios cient\u00edficos sean conscientes de ello es pertinente, en opini\u00f3n de Neurath; pero al mismo tiempo no debe olvidarse que <em>la pasi\u00f3n<\/em> del investigador ense\u00f1a a ver cosas que otros no ven, sugiere perspectivas de aproximaci\u00f3n a los problemas, sin que esto impida operar con instrumentos rigurosamente cient\u00edficos. Con ello est\u00e1 apuntado Neurath a una nueva versi\u00f3n de la <em>raz\u00f3n apasionada<\/em> como modelo de comportamiento del cient\u00edfico social. En efecto, el ideal de la investigaci\u00f3n social no ser\u00e1, seg\u00fan esto, la desvinculaci\u00f3n axiol\u00f3gica en sentido estricto, sino m\u00e1s bien el <em>thinkful wishing<\/em>, el conocimiento ilusionado, una mirada al objeto que es al mismo tiempo cr\u00edtica y valorativa, una actitud cognoscitiva en la que el cient\u00edfico no renuncia a sus propias intenciones m\u00e1s profundas sino que se compromete \u2013consigo mismo y con los dem\u00e1s\u2013 en la comunidad cient\u00edfica a someter sistem\u00e1ticamente dichas intenciones al control de la experiencia y, de este modo, a comparar leal y abiertamente sus presupuestos e intenciones con las tesis te\u00f3ricas y las ideolog\u00edas de los adversarios. <em>El conocimiento cient\u00edfico social aparece as\u00ed como investigaci\u00f3n y como di\u00e1logo, como an\u00e1lisis reductivo y estimaci\u00f3n comparativa de hip\u00f3tesis<\/em>, conjeturas, resultados y presupuestos en el marco de una comunidad que se supone plural. Esto implica formaci\u00f3n de la capacidad de distinci\u00f3n entre lo que es transmisi\u00f3n de valores y de tradiciones (funci\u00f3n social irrenunciable del conocimiento) y la presentaci\u00f3n de estos mismos valores y tradiciones como verdades objetivas.<\/p>\n<p>Tal distinci\u00f3n conduce derechamente al tratamiento de la relaci\u00f3n entre hechos y valores morales. Neurath asume en este punto la diferenciaci\u00f3n atribuida a Weber (pero que procede en realidad de los primeros cient\u00edficos sociales ingleses del siglo XVIII entre proposiciones positivas y proposiciones normativas). Niega, en este sentido, que las proposiciones te\u00f3ricas de la sociolog\u00eda emp\u00edrica pueden tomarse como premisas de proposiciones normativas, \u00e9ticas jur\u00eddicas o pol\u00edticas. Pero, a diferencia de tantos otros cient\u00edficos sociales que se quedan en esta constataci\u00f3n y la convierten en una declaraci\u00f3n de intenciones, Neurath inicia ah\u00ed un sugerente razonamiento sobre factualidad de las proposiciones y normativismo. Adem\u00e1s de que ciertos enunciados emp\u00edricos tienen una funci\u00f3n ret\u00f3rica o \u00absugestiva\u00bb \u2013dice esta argumentaci\u00f3n\u2013 toda proposici\u00f3n emp\u00edrica conlleva una insuprimible componente valorativa. Conviene distinguir, por tanto, entre <em>juicios de valor<\/em> y <em>proposiciones prescriptivas<\/em>, entre el nivel axiol\u00f3gico propiamente dicho y el nivel de\u00f3ntico. En la medida en que expresan las inevitables preferencias del investigador, las afirmaciones valorativas o la elecci\u00f3n de valores condiciona necesariamente sus construcciones te\u00f3ricas; pero, en cambio, lo que de verdad es ajeno al \u00e1mbito de las ciencias emp\u00edricas y al lenguaje de la teor\u00eda <em>son los imperativos<\/em>, esto es, la generalizaci\u00f3n de determinados presupuesto valorativos o la prescripci\u00f3n de los mismos como reglas de comportamiento individual o social.<\/p>\n<p>Esto quiere decir que los enunciados de las teor\u00edas emp\u00edricas de las ciencias sociales (y naturales; aunque Neurath al hablar de \u00abciencia social\u00bb est\u00e9 pensando sobre todo en una \u00abmacrosociolog\u00eda\u00bb de base hist\u00f3rico-sociol\u00f3gica-econ\u00f3mica, como Marx o como Weber) nunca son propiamente valoraciones o proposiciones \u00abfactuales\u00bb verificables o falsables. Dichos enunciados no son asertos apof\u00e1nticos l\u00f3gicamente controlables mediante funciones veritativas y, por consiguiente, tampoco constituyen un presupuesto para la construcci\u00f3n de proposiciones prescriptivas: un imperativo nunca es deducible de un sistema de proposiciones te\u00f3ricas. Todo lo que la ciencia sabe y logra hacer, mediante la elaboraci\u00f3n y establecimiento de previsiones, es <em>proporcionar criterios m\u00e1s o menos eficaces para la asunci\u00f3n, y en su caso reducci\u00f3n, de los riesgos por incertidumbre<\/em>, pero no se puede esperar de ella la abolici\u00f3n de los mismos. Ignoramos e ignoraremos, de nuevo. \u00bfHasta qu\u00e9 punto es, sin embargo, posible aclarar la frecuente confusi\u00f3n entre previsiones e imperativos, ambos referidos por lo general al futuro?<\/p>\n<p><em>El imperativo<\/em> es para Neurath algo que est\u00e1 vinculado al mandar. Y el mandar es un comportamiento social que hace un uso particular del lenguaje con vistas a un resultado futuro. Este uso particular del lenguaje sustrae las proposiciones (prescriptivas) de la clase de las proposiciones te\u00f3ricas, cuya tarea no es prescribir sino prever. En el caso de la previsi\u00f3n el uso de los enunciados ling\u00fc\u00edsticos no tiene como finalidad producir efectos, influyendo o comprometiendo el comportamiento ajeno, sino que se trata simplemente de dar informaciones, aunque, eso s\u00ed, estas puedan ser adoptadas<em> como base para una decisi\u00f3n<\/em>. Por consiguiente, la previsi\u00f3n y la prospectiva no implican mandato imperativo: la teor\u00eda no decide por otros, sencillamente nos ofrece y ofrece a los otros elementos cognoscitivos para elegir libremente. Lo que el an\u00e1lisis permite, de acuerdo con Neurath, es ponerse en claro acerca del doble uso de los enunciados ling\u00fc\u00edsticos, darse cuenta de que entre el <em>uso informativo-predictivo<\/em> de los enunciados y el <em>uso sugestivo-prescriptivo<\/em> de los mismos no hay continuidad l\u00f3gica y, en \u00faltima instancia, resultan inconmensurables. La distinci\u00f3n entre uso informativo-predictivo y uso sugestivo-prescriptivo funda la distinci\u00f3n entre teor\u00eda y decisi\u00f3n, entre ciencia y pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>En tanto que cient\u00edfico social, el especialista, el experto u operador no puede decidir en lugar del grupo, la clase social o la Humanidad; solo presentar un abanico de posibilidades pr\u00e1cticas, todas igualmente plausibles desde el punto de vista cient\u00edfico. Se puede discutir \u2013y este es uno de los temas m\u00e1s desarrollados por la teor\u00eda de la decisi\u00f3n y la teor\u00eda de la elecci\u00f3n racional\u2013 acerca de la mayor, igual o menor plausibilidad del abanico de posibilidades en el plano cient\u00edfico, pero lo cierto es que en este punto la formulaci\u00f3n de Neurath es radical: en lo que respecta a la decisi\u00f3n pol\u00edtica, la funci\u00f3n del cient\u00edfico social es an\u00e1loga a la del experto en c\u00e1lculo de probabilidades a quien se le pide la opini\u00f3n acerca de los riesgos y posibilidades que comportan diversos juegos. Como no hay \u00ableyes de hierro de la historia\u00bb, a pesar de lo que algunos cient\u00edficos e historiadores creyeron en alg\u00fan momento, la relaci\u00f3n entre teor\u00eda social y decisi\u00f3n pol\u00edtico-moral no admite criterios ciertos ni previsiones infalibles, particularmente cuando la exigencia de informaci\u00f3n al experto por parte del pol\u00edtico rebase el plano temporal de lo inmediato. Pero en este punto el razonamiento de Otto Neurath desemboca ya inevitablemente en la \u00e9tica, en su caso a trav\u00e9s de la cr\u00edtica del derecho como ciencia normativa en el sentido kelseniano. Nos deja, tambi\u00e9n en este plano, un reto te\u00f3rico de inter\u00e9s: la cr\u00edtica de la justificaci\u00f3n racional de la \u00e9tica social, con la propuesta alternativa de una \u00e9tica que considerar\u00e1 ya el imperativo categ\u00f3rico kantiano como un resto teol\u00f3gico para quedar modestamente reducida a la dimensi\u00f3n laica, esto es, a un conjunto \u2013cuya determinaci\u00f3n hist\u00f3rica se reconoce\u2013 de h\u00e1bitos o reglas que individuos o grupos determinados aceptan en su pr\u00e1ctica vital como base del trabajo en com\u00fan[19].<\/p>\n<p>Tal es la \u00faltima lecci\u00f3n de un Neurath actualizado, o sea le\u00eddo desde la consciencia de la crisis el empirismo que aspira a un racionalismo bien temperado[20], pero que por otra parte considera inaceptable ya el normativismo popperiano y sus implicaciones sociopol\u00edticas[21]. Esa lecci\u00f3n habla de preferencias: acepta el falibilismo que el racionalismo cr\u00edtico popperiano recoge metaf\u00f3ricamente en la idea de una ciencia establecida sobre palafitos, pero vuelve los ojos sobre todo <em>a la pr\u00e1ctica de la ciencia<\/em>, al trabajo de los marineros en alta mar que no pueden llevar su nave a puerto para encontrar inspiraci\u00f3n en los te\u00f3ricos normativos. Y, al poner el acento <em>a la vez<\/em> en el falibilismo y en la dimensi\u00f3n cultural y pr\u00e1ctica de la ciencia, la lecci\u00f3n se prolonga a trav\u00e9s de lo que se ha llamado prioridad epistemol\u00f3gica de las ciencias sociales. El sentido de la misma es \u00e9ste: la reconstrucci\u00f3n racional de las teor\u00edas cient\u00edficas y la aproximaci\u00f3n a los m\u00e9todos de las ciencias son tareas que no pueden prescindir del enfoque sem\u00e1ntico, hist\u00f3rico y sociol\u00f3gico del comportamiento, del lenguaje y de los valores compartidos por las entidades reales, colegios visibles e invisibles, que hacen la ciencia. Prioridad epistemol\u00f3gica de las ciencias sociales decir sobre todo integraci\u00f3n de la historia y la sociolog\u00eda en la filosof\u00eda de la ciencia. Esa prioridad solo est\u00e1 explicitada en Neurath de dos maneras, ambas indirectas. En primer lugar a trav\u00e9s de la cr\u00edtica de lo que \u00e9l llam\u00f3 el \u00abpseudorracionalismo\u00bb de la soluci\u00f3n falsacionista. Y en segundo lugar a trav\u00e9s de su teorizaci\u00f3n de la unidad de la ciencia. Es tarea de otros ya discutir y, en su caso desarrollar, si efectivamente la idea de la prioridad epistemol\u00f3gica de las ciencias sociales puede ser algo m\u00e1s que una f\u00f3rmula de aceptaci\u00f3n de la flexibilizaci\u00f3n del concepto contempor\u00e1neo de ciencia. Aqu\u00ed se indica simplemente la direcci\u00f3n en que podr\u00eda moverse ese desarrollo. Que es la siguiente:<\/p>\n<p>Si se admite que el an\u00e1lisis reductivo practicado por las ciencias positivas tiene l\u00edmites, que tales limites pueden definirse \u2013aunque sea provisionalmente\u2013 por la p\u00e9rdida de aspectos cualitativos importantes de los objetos de estudio, como consecuencia de la fragmentaci\u00f3n y de la formalizaci\u00f3n, y que por ello sigue teniendo sentido la aspiraci\u00f3n a una s\u00edntesis \u00abcient\u00edfica\u00bb (en la acepci\u00f3n dada de \u00abbasada en los resultados de la ciencia\u00bb) cuyo fundamento tendr\u00eda que ser la ciencia unificada, o la unificaci\u00f3n de la ciencia, establecida a su vez \u2013como preve\u00eda Neurath\u2013 sobre \u00abgeneralizaciones d\u00e9biles\u00bb del tipo de las que son habituales en las disciplinas sociales, entonces se puede concluir tal vez que la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica y metodol\u00f3gica es algo m\u00e1s que la racionalizaci\u00f3n que habitualmente acompa\u00f1a al proceso de institucionalizaci\u00f3n de las ciencias. Pues la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica sobre los conceptos y teor\u00edas del \u00e1mbito de las \u00abgeneralizaciones d\u00e9biles\u00bb y la consideraci\u00f3n sociol\u00f3gica \u2013la sociolog\u00eda de las sociolog\u00edas\u2013 de los lenguajes, valores y m\u00e9todos de las comunidades formadas por cient\u00edficos sociales interesar\u00eda interdisciplinariamente, m\u00e1s all\u00e1 de las disciplinas sociales propiamente dichas. El tipo de problemas que aparecen como centrales en este fin de siglo obligan a un enfoque que hoy est\u00e1 ya a caballo entre las ciencias sociales, las ciencias de la vida y las ciencias de la naturaleza. Esto quiere decir que se hace precisa una teor\u00eda general de las s\u00edntesis y de las relaciones interdisciplinarias en funci\u00f3n, precisamente, de la prioridad de los problemas por resolver, algunos de ellos decisivos para la permanencia y reproducci\u00f3n de la especie humana sobre el planeta Tierra. Esta particularidad refuerza si cabe la prioridad epistemol\u00f3gica de las ciencias sociales. Admitirla como algo vinculado estrechamente a los problemas globales que realmente preocupan a las poblaciones en este fin de siglo no tiene por qu\u00e9 implicar la postulaci\u00f3n normativa de la direcci\u00f3n \u00fanica y obligatoria en los planos filos\u00f3fico y metodol\u00f3gico. Pero s\u00ed sugiere, tambi\u00e9n en este campo, una mayor atenci\u00f3n al \u00abpolo de la profundidad\u00bb.<\/p>\n<h3>Anexo 1: ESADE\/CCCB<\/h3>\n<p><em>Texto fechado el 9 de octubre de 2004. Nombre del archivo \u00abPara seminario ESADE\u00bb.<br \/>\n<\/em><em>Nota autobiogr\u00e1fica donde se recogen, entre otras cosas, algunas consideraciones filos\u00f3ficas y epistemol\u00f3gicas del autor.<\/em><\/p>\n<p>Nac\u00ed en el 43 en una peque\u00f1a ciudad castellana[22] en la que, como dijo Bardem, \u00abnunca<\/p>\n<p>pasa nada\u00bb[23].<\/p>\n<p>Durante la infancia pas\u00e9 muchas horas en la calle, m\u00e1s que en casa. Y tengo un buen recuerdo de eso: ah\u00ed aprend\u00ed bastante sobre el zoo humano.<\/p>\n<p>A los 6 a\u00f1os tuve una pneumon\u00eda complicada con una pleures\u00eda. Es la \u00fanica vez en mi vida que he estado enfermo en serio, pr\u00e1cticamente un a\u00f1o entre tratamiento y reposo.<\/p>\n<p>Ah\u00ed aprend\u00ed dos cosas: que, a pesar de las bromas, la pr\u00e1ctica m\u00e9dica es algo importante en nuestra vidas y que la lectura iba a ser esencial en mi vida. Me convert\u00ed en un devorador de libros.<\/p>\n<p>Del Instituto p\u00fablico[24] de aquella ciudad castellana tengo el mejor de los recuerdos.<\/p>\n<p>Hice todo el bachillerato con una beca, tuve tres profesores excelentes: de filosof\u00eda, de literatura[25] y de historia. Y en esos a\u00f1os, cuando yo ten\u00eda 16 o 17, me descubrieron mi vocaci\u00f3n. La mayor parte de las cosas que a partir de entonces he estudiado en serio tienen que ver con la filosof\u00eda, la historia y la literatura.<\/p>\n<p>En 1961 vine a Barcelona para estudiar filosof\u00eda. Me consideraba entonces vagamente marxista, comunista y ateo. As\u00ed que, adem\u00e1s de dedicar much\u00edsimas horas al estudio en bibliotecas (porque conservar la beca me exig\u00eda una nota media superior al notable), me organic\u00e9 en el PSUC en cuanto pude, en 1963. En esta decisi\u00f3n, que ser\u00eda importante en vida, influyeron dos cosas: las manifestaciones estudiantiles del 62 en solidaridad con los mineros de Asturias en huelga y la relaci\u00f3n que tuve con Manuel Sacrist\u00e1n[26] desde mi llegada a Barcelona.<\/p>\n<p>Tengo tambi\u00e9n un excelente recuerdo de las clases en la Facultad de Filosof\u00eda y Letras de Barcelona entre 1962 y 1966. De las clases y del patio, que entonces era un \u00e1gora. Hab\u00eda profesores estupendos de los que aprend\u00ed much\u00edsimo: Gom\u00e0, Valverde[27], Blecua. Segu\u00eda devorando libros. Hay unos cuantos autores a los que le\u00ed por entonces con mucha afici\u00f3n y que siempre he recomendado despu\u00e9s a todo el que ha querido escucharme: Marx (por su concepci\u00f3n del mundo), Heidegger (por su originalidad en el tratamiento del lenguaje filos\u00f3fico), Ortega (por sus atisbos y por la lengua que ten\u00eda para comunicar ideas filos\u00f3ficas) y Bertrand Russell (por su rebeld\u00eda, por su escepticismo de creyente laico y por su sentido del humor). Son autores muy distintos pero siempre he pensado que en la variedad y en el di\u00e1logo entre ideas contrapuestas est\u00e1 la gracia del mundo intelectual. El primer art\u00edculo que publiqu\u00e9, siendo todav\u00eda estudiante de filosof\u00eda, fue sobre Heidegger y el humanismo. Sali\u00f3 en una revista comunista, que se editaba en Roma, y que se llamaba <em>Realidad<\/em>[28].<\/p>\n<p>De lo que vi y o\u00ed en el Instituto de Palencia y en la Facultad de Filosof\u00eda y Letras de Barcelona me ha quedado una idea muy distinta a la del t\u00f3pico que luego he escuchado en boca de muchos intelectuales, la de que por entonces, en aquellos a\u00f1os de dictadura, Espa\u00f1a era un desierto cultural. En opini\u00f3n, eso no es verdad: la Espa\u00f1a oficial era tal vez un desierto ideol\u00f3gico (que, obviamente, no nos gustaba), pero no un desierto cultural. Hab\u00eda en aquellos a\u00f1os, en Catalu\u00f1a y en Espa\u00f1a, unos cuantos sabios, m\u00e1s sabios que muchos de los presuntos sabios que he conocido despu\u00e9s. Lo \u00fanico que hab\u00eda que hacer era buscarlos (en la universidad o en sus casas cuando los expulsaban de la universidad).<\/p>\n<p>De aquella experiencia vivida, entre los estudios y la resistencia pol\u00edtica, me ha quedado una idea, simple, pero que creo operativa: no hay que quejarse, ni siquiera cuando le echan a uno de los sitios por motivos ideol\u00f3gicos o pol\u00edticos. Lo que hay que hacer es analizar con concreci\u00f3n las situaciones concretas y, si uno se atreve a ello, actuar en consecuencia. Creo que esto vale tanto si uno se dedica a la filosof\u00eda como si uno se dedica a la econom\u00eda, a la gesti\u00f3n cultural o la empresa. Prefiero el humor, la iron\u00eda y hasta el sarcasmo a las quejas y a los lloros. Hay muchos motivos para llorar en este mundo, pero casi nunca son los nuestros, los que aducimos ego\u00edstamente.<\/p>\n<p>En 1965, o sea, hace casi cuarenta a\u00f1os pude haber ido a Alemania a ampliar estudios de filosof\u00eda, nuevamente becado. Pero en vez de eso eleg\u00ed (o me eligieron) la resistencia pol\u00edtico-sindical. Fui uno de los fundadores del SDEUB[29] en la Capuchinada, en 1966, y como consecuencia de eso me qued\u00e9 sin beca, me expulsaron por tres a\u00f1os de la universidad, me detuvieron varias veces, fui a parar a la Modelo y desde la Modelo la dictadura franquista me mand\u00f3 al S\u00e1hara a hacer el servicio militar. Fueron tiempos duros de los que le forman a uno m\u00e1s que los libros que devora. Pero en las peores circunstancias conoc\u00ed el amor.<\/p>\n<p>De esas experiencias saqu\u00e9 varias conclusiones que enlazan bien con lo se podr\u00eda llamar una filosof\u00eda popular del sentido com\u00fan: 1) Que, a pesar de todo, no hay mal que por bien no venga. 2) Que el racionalismo planificador de las vidas tiene l\u00edmites intr\u00ednsecos en la condici\u00f3n humana: algo podemos planificar pero no est\u00e1 escrito que lo que planificamos vaya a ser lo mejor (incluso para el planificador). 3) Que, por razones biogr\u00e1ficas, la filosof\u00eda acad\u00e9mica o licenciada ya no iba ser lo m\u00edo en el futuro.<\/p>\n<p>Desde 1968 hasta 1977, en los diez a\u00f1os siguientes, adem\u00e1s de trabajar en editoriales y como profesor no numerario en la universidad[30], dediqu\u00e9 miles de horas a la pol\u00edtica comunista, o sea, a lo que yo entonces cre\u00eda que era \u00abla pol\u00edtica\u00bb. Tard\u00e9 a\u00f1os en enterarme de que lo que la mayor\u00eda llama pol\u00edtica era otra cosa, muy poco relacionada con la \u00e9tica y con los valores morales. De eso me enter\u00e9 despu\u00e9s de la muerte de Franco. Y, como ocurre casi siempre que uno se equivoca en cosas b\u00e1sicas, perd\u00ed (o sea, perdimos). A pesar de lo cual, siempre me ha quedado, creo, la misma pasi\u00f3n pol\u00edtica que tuve entonces. Me interesa por igual lo que se suele llamar el \u00abarte de la pol\u00edtica\u00bb y la pol\u00edtica entendida como acci\u00f3n y participaci\u00f3n c\u00edvica ciudadana. Pero para mi la pasi\u00f3n, lo que de verdad me conmueve, es lo segundo; lo primero, el arte de la pol\u00edtica, me interesa como analista, como cient\u00edfico social.<\/p>\n<p>Tard\u00e9 muchos a\u00f1os en escribir mi tesis doctoral[31] porque me encall\u00e9 entre esas dos cosas. Y volv\u00ed a comprobar que lo que somos o llegamos a ser no depende de nuestra voluntad, por voluntaristas que seamos o nos consideramos; depende de las circunstancias y mayormente de esa parte de las circunstancias que hay que llamar <em>los otros<\/em>. La felicidad de uno, en la medida en que eso exista, depende menos de la inteligencia de uno que de la sensibilidad de aquellos con quienes convivimos. Lo que llamamos suerte suele eso: la circunstancia de que el pr\u00f3jimo pr\u00f3ximo o la pr\u00f3jima pr\u00f3xima se de cuenta de para qu\u00e9 vales t\u00fa en este mundo y te lo diga con veracidad.<\/p>\n<p>Desde 1976 hasta ahora [2004] he publicado 16 libros y m\u00e1s de un centenar de ensayos largos. Algunos de esos libros y ensayos y, obviamente, los amigos, me hicieron catedr\u00e1tico de universidad en 1990[32]. Top\u00e9 con personas que quisieron impedirlo y conoc\u00ed, una vez m\u00e1s, las miserias de la universidad y de la vida acad\u00e9mica. Que no son s\u00f3lo la endogamia, como se dice a veces, sino la inercia y el conservadurismo del estatus funcionarial, las envidias, la falta de reconocimiento, la preparaci\u00f3n continuada para no decir lo que se quiere y ocultar los propios intereses con ret\u00f3rica acerca de la falta de m\u00e9ritos de los otros y, en \u00faltima instancia, la escasez de medios econ\u00f3micos para dar a todo el mundo seg\u00fan sus m\u00e9ritos. Como a pesar de todo, y compar\u00e1ndome con otros, tuve suerte en esto del ascenso al privilegio, prefiero olvidar las miserias.<\/p>\n<p>Esto me ha hecho reflexionar varias veces sobre memoria y olvido, un tema filos\u00f3fico donde los haya. Se insiste mucho hoy en d\u00eda en la importancia de la memoria hist\u00f3rica y no ser\u00e9 yo, que casi todo lo que he escrito trata de historia de las ideas, quien niegue esa importancia. Sin embargo, creo que no hay que exagerar. La memoria es muy buena cosa desde el punto de vista estrictamente intelectual, para la formaci\u00f3n de las personas; pero hay que matizar desde el punto de vista de los sentimientos, que es lo que suele ponerse en primer plano hoy en d\u00eda.<\/p>\n<p>Matizaciones: 1) La persona no puede recordarlo todo. Y seguramente es mejor as\u00ed: si lo record\u00e1ramos todo no podr\u00edamos vivir en este mundo. 2) Como no es posible recordar todo, recordamos lo que nos parece sustancial. Y est\u00e1 siempre en funci\u00f3n de c\u00f3mo nos ha ido en la feria de las vanidades y de c\u00f3mo nos va en el presente. 3) Como la historia se hace desde el presente y como la hacen siempre los vencedores, siempre estamos corriendo el riesgo de que muchas cosas importantes de la historia queden como cabos sueltos. 4) La exageraci\u00f3n respecto de lo que habitualmente se llama memoria hist\u00f3rica, que es memoria selectiva, suele determinar hasta tal punto la pol\u00edtica (tanto el arte de la pol\u00edtica como la actuaci\u00f3n c\u00edvica o ciudadana) que se corre un alto riesgo de perder la novedad del presente. En este punto Guicciardini ten\u00eda raz\u00f3n en su di\u00e1logo con Maquiavelo.<\/p>\n<p>Con el tiempo, y con las cornadas que da el tiempo, he ido aprendiendo a distinguir qu\u00e9 me interesa de la filosof\u00eda y qu\u00e9 no me interesa (aun reconociendo que lo que a mi no me interesa puede ser m\u00e1s importante y que es comprensible que a otras personas les interesen otras cosas).<\/p>\n<p>No me interesa la filosof\u00eda como ideolog\u00eda. Voltaire ten\u00eda raz\u00f3n en esto: los humanos primero actuamos y luego nos inventamos ideolog\u00edas para justificar lo que hacemos, enga\u00f1arnos y enga\u00f1ar a los otros.<\/p>\n<p>No me interesa la filosof\u00eda como mera especulaci\u00f3n, o sea, la pretensi\u00f3n de que hay algo as\u00ed como un saber establecido, llamado filosof\u00eda, que consiste en saber de todo sin saber concretamente de nada (o de casi nada). En esto el pueblo tiene raz\u00f3n cuando, presentadas las credenciales del fil\u00f3sofo, pregunta: \u00abYa, \u00bfpero usted que hace, a qu\u00e9 se dedica?\u00bb<\/p>\n<p>Me interesa mayormente el filosofar sobre los conocimientos positivos adquiridos y sobre las pr\u00e1cticas (socio-pol\u00edticas, art\u00edsticas, etc.). Tengo la convicci\u00f3n de que hay m\u00e1s y mejor filosof\u00eda en la reflexi\u00f3n de los cient\u00edficos, de los artistas, de los poetas y de los pol\u00edticos sobre lo que han descubierto inventado, creado o realizado que en casi toda la filosof\u00eda acad\u00e9mica publicada. Sobre todo a partir del siglo XX.<\/p>\n<p>Este inter\u00e9s, junto a la conciencia de la imposibilidad de estar al tanto de todo lo que se publica en el \u00e1mbito de la filosof\u00eda, ha condicionado mis lecturas sobre corrientes del pensamiento contempor\u00e1neo. Hay dos tipos de reflexiones que me fascinan: las de los cient\u00edficos contempor\u00e1neos sobre los resultados de las distintas ciencias[33]; y los intentos contempor\u00e1neos de construir una filosof\u00eda de los asuntos p\u00fablicos, a caballo entre la \u00e9tica aplicada y la teor\u00eda pol\u00edtica[34]. Creo que el filosofar ha de servir a otros y que la jerga, tambi\u00e9n en este caso, es una limitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La filosof\u00eda se ha hecho mundana, ha bajado al mundo. Y como consecuencia de ello suele ocurrir que lo m\u00e1s interesante del filosofar actual est\u00e9 entre lo que se llama periodismo y la comunicaci\u00f3n de los descubrimientos cient\u00edficos a un p\u00fablico amplio. Los legisladores se han dado cuenta de esto hace tiempo. Esta es una de las razones, aunque no la \u00fanica (hay otras razones m\u00e1s perversas) por la cual para entrar en una facultad de filosof\u00eda hoy en d\u00eda se pide un 5 pelao de nota media en el bachillerato, mientras que para ser periodista se pide un 7,5. Kant y Hegel, para poner dos ejemplos preclaros, se habr\u00edan quedado alucinados, que se dice ahora. Pero tambi\u00e9n eso les habr\u00eda llevado a pensar sobre los sistemas filos\u00f3ficos y los monolitos enciclop\u00e9dicos que ignoran el desarrollo de las ciencias positivas y de las t\u00e9cnicas que se inspiran en ellas.<\/p>\n<p>Desde esta convicci\u00f3n puedo hacer mis recomendaciones sobre el pensamiento contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p>De un lado: Richard Feynman (un f\u00edsico), Carl Sagan (un astrof\u00edsico) James Watson (un bi\u00f3logo), E. O. Wilson (un sociobi\u00f3logo), Marvin Harris (un antrop\u00f3logo), Richard Dawkins (otro sociobi\u00f3logo), Roger Penrose (un f\u00edsico de la mente), Cavalli-Sforza (un genetista) y gente as\u00ed, o sea, personas que han contribuido a construir o que est\u00e1n construyendo lo que se llama a veces tercera cultura.<\/p>\n<p>De otro lado: Hans Jonas, Peter Singer, Amartya Sen, Norberto Bobbio, Noam Chomsky, Eric Hobsbawm, John Berger, Alexandre Zinoviev[35] y otros pensadores as\u00ed, que a veces han discutido con los otros sobre cosas de importancia para la condici\u00f3n humana y que, adem\u00e1s, han hecho aportaciones en \u00e1mbitos (la \u00e9tica, la sociolog\u00eda, la historia, la pol\u00edtica, la comunicaci\u00f3n y el arte, la filosof\u00eda p\u00fablica) para los que los otros se declaran insolventes.<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p>[1] NE. V\u00e9ase FFB, <em>La ilusi\u00f3n del m\u00e9todo. Ideas para un racionalismo bien temperado<\/em>, Barcelona: Cr\u00edtica, 1991 (reedici\u00f3n en 2004).<br \/>\n[2] NE. V\u00e9ase FFB, <em>Para la tercera cultura. Ensayos sobre ciencias y humanidades<\/em>, Vilassar de Dalt: El Viejo Topo, 2013, pp. 285-290.<br \/>\n[3] NE. <em>Ibidem<\/em>, pp. 95-109.<br \/>\n[4] NE. Probable referencia al art\u00edculo del mismo t\u00edtulo publicado en <em>Anales de estudios econ\u00f3micos y empresariales<\/em> (Universidad de Valladolid), 1987, n. 2, pp. 169-188. <a href=\"https:\/\/dialnet.unirioja.es\/ejemplar\/84610\">https:\/\/dialnet.unirioja.es\/ejemplar\/84610<\/a>.<br \/>\n[5] D. Zolo, <em>Scienza e politica in Otto Neurath. Una prospettiva post-empirista<\/em>. Mil\u00e1n, Feltrinelli, 1986.<br \/>\n[6] O. Neurath, \u00abPseudorationalismus der Falsifikation\u00bb, en <em>Erkentnis<\/em> n.\u00ba 5, 1935, pp. 353-365 (he visto la traducci\u00f3n italiana en pp. 191-200).<br \/>\n[7] O. Neurath, <em>Foundations of the Social Science<\/em>, en el fasc\u00edculo primero del volumen segundo de la <em>International Encyclopedia of Unified Science<\/em>, University of Chicago Press, 1944. La met\u00e1fora de Neurath ha sido citada muchas veces en los \u00faltimos tiempos. Una variante interesante de la misma proponen Della Chiara y Toraldo di Francia al final de su ensayo <em>La scimmia allo specchio<\/em>, Bari, Laterza, 1988, pp. 176-177.<br \/>\n[8] D. Zolo, <em>Scienza e politica in Otto Neurath<\/em>, ed cit., pp. 33 y ss.<br \/>\n[9] Discute el concepto D. Kninght, <em>La era de la ciencia<\/em>, trad. castellana Madrid, Pir\u00e1mide, 1988.<br \/>\n[10] P. Arnaud, <em>Sociolog\u00eda de Comte<\/em>, trad. Castellana: Barcelona, Pen\u00ednsula, 1987 (2\u00aa edici\u00f3n)<br \/>\n[11] NE. Soy netamente deudor en la siguiente nota de una observaci\u00f3n de David Vila.<br \/>\nAnte ciertas cr\u00edticas filos\u00f3ficas a los conceptos usados en las teor\u00edas f\u00edsicas, exigiendo fueran comprensibles para la intuici\u00f3n com\u00fan, Einstein replic\u00f3 que la relaci\u00f3n de los conceptos de la f\u00edsica con la experiencia sensorial no es como la que existe \u00abentre la sopa y el pollo\u00bb sino m\u00e1s bien como la que se da entre el \u00abn\u00famero de guardarropa y el abrigo\u00bb (\u00abF\u00edsica y realidad\u00bb [1936], en Albert Einstein, <em>Mis ideas y opiniones<\/em>, Barcelona, Antoni Bosch editor, 1983, p. 265).<br \/>\nOrtega y Gasset recogi\u00f3 la analog\u00eda gnoseol\u00f3gica de Einstein en un libro de 1947 muy apreciado por Sacrist\u00e1n, <em>La idea de principio en Leibniz<\/em> (Buenos Aires, EMEC\u00c9 editores, 1958, p. 41, recientemente reeditado en CSIC con presentaci\u00f3n, notas y edici\u00f3n de Javier Echevarr\u00eda): \u00abEn el guardarropa del teatro nos dan chapas numeradas cuando entregamos nuestros abrigos. Una chapa no se parece nada a un abrigo; pero a la serie de las chapas corresponde la serie de los abrigos, de modo que a cada chapa determinada corresponde un abrigo determinado. Imag\u00ednese que el hombre del guardarropa fuera ciego de nacimiento y conociese por el tacto los n\u00fameros en relieve que llevan las chapas. Distinguir\u00eda bien estas, o lo que es igual, las conocer\u00eda. Ante cada chapa palpada recorrer\u00eda por orden con la mano la serie de los abrigos y encontrar\u00eda el que corresponde a aquella, a pesar de que no ha visto nunca un abrigo. El f\u00edsico es este guardarropista ciego del Universo material. \u00bfPuede decirse que conoce los abrigos? \u00bfPuede decirse que conoce la Realidad? (&#8230;) Lo que la teor\u00eda f\u00edsica dice es transcendente a toda intuici\u00f3n y solo admite representaci\u00f3n anal\u00edtica, alg\u00e9brica (\u2026).\u00bb<br \/>\nCon palabras de Manuel Sacrist\u00e1n: \u00ab(\u2026) la ciencia no ha llegado a la plena conciencia de que deb\u00eda prescindir de la exigencia de representaciones concretas, intuitivas, para todas los conceptos b\u00e1sicos hasta bien entrado el siglo XX, cuando la teor\u00eda de la relatividad, por un lado, y la insuficiencia de los modelos at\u00f3micos intuibles, por otro, pusieron definitivamente de manifiesto que nociones no intuibles pueden ser m\u00e1s operativas, m\u00e1s capaces de comercio real con la naturaleza, que otras m\u00e1s pl\u00e1sticas y concretas\u00bb (\u00abLa veracidad de Goethe\u00bb, en M. Sacrist\u00e1n, <em>Lecturas I: Goethe, Heine<\/em>, Madrid, Ed. Ciencia Nueva, 1967, pp. 24-25). Y seg\u00fan el f\u00edsico y fil\u00f3sofo Mario Bunge: \u00abLa experiencia ha mostrado que la intuitividad depende no solo de la materia sino tambi\u00e9n del sujeto: lo que es intuitivo para el maestro puede ser contraintuitivo para el aprendiz. Tanto es as\u00ed que la contraintuici\u00f3n es un sello de la originalidad y la profundidad de la ciencia\u00bb (<em>Diccionario de Filosof\u00eda<\/em> [1999], M\u00e9xico, Siglo XXI Editores, 2001, p. 115).<br \/>\n[12] NE. Concepto gramsciano analizado por el autor en varias de sus aproximaciones a la obra del autor de los <em>Quaderni<\/em>.<br \/>\n[13] Para los l\u00edmites del an\u00e1lisis reductivo, la lecci\u00f3n goehtiana y la implausibilidad actual de los sistemas filos\u00f3ficos, v\u00e9anse M. Sacrist\u00e1n, <em>Panfletos y materiales, I, II, III y IV<\/em>, Barcelona, Icaria, 1983 y siguientes.<br \/>\n[14] NE. Referencia a la Presentaci\u00f3n de la edici\u00f3n espa\u00f1ola de <em>Sigma. El mundo de las matem\u00e1ticas<\/em> (1968). Puede verse ahora en Manuel Sacrist\u00e1n, <em>Filosof\u00eda y Metodolog\u00eda de las Ciencias Sociales (I)<\/em>. Vilassar de Dalt: Editorial Montesinos, 2022, pp. 238-247.<br \/>\n[15] Citado por D. Zolo, <em>Scienza e politica<\/em>, de. cit, p. 97. La afirmaci\u00f3n ha sido tomada de O. Neurath, <em>Einheit der Wissenschaft als Aufgabe<\/em>.<br \/>\n[16] NE. Si FFB establece una curiosa e interesante relaci\u00f3n entre Neurath y Gramsci, su maestro y amigo estableci\u00f3 una relaci\u00f3n entre Gramsci y Kuhn en su \u00faltimo escrito extenso. V\u00e9ase M. Sacrist\u00e1n, <em>Pacifismo, ecologismo y pol\u00edtica alternativa<\/em>, Barcelona: P\u00fablico-Icaria, 2009, pp. 238-268.<br \/>\n[17] NE. En <em>Marx (sin ismos)<\/em>, FFB se\u00f1ala que su marxismo tiene tres grandes inspiradores: Sacrist\u00e1n, Rubel y Karl Korsch.<br \/>\n[18] La comparaci\u00f3n incluye: M. Weber, <em>El problema de la irracionalidad en las ciencias sociales<\/em>, trad. castellana; Madrid, Tecnos, 1985 (sobre todo la segunda parte de \u00abRoscher y Knies y los problemas l\u00f3gicos de la Escuela hist\u00f3rica de econom\u00eda\u00bb, 1983); <em>Ensayos sobre metodolog\u00eda econ\u00f3mica<\/em>, trad. castellana: Buenos Aires, Amorrortu, 1973 (se\u00f1aladamente \u00abLa objetividad cognoscitiva de la ciencia social y la pol\u00edtica social\u00bb y \u00abEl sentido de la neutralidad valorativa en las ciencias sociol\u00f3gicas y econ\u00f3micas\u00bb); <em>La acci\u00f3n social. Ensayos metodol\u00f3gicos<\/em>, trad. castellana: Barcelona, Pen\u00ednsula, 1983 (particularmente los \u00abFundamentos metodol\u00f3gicos\u00bb y \u00abEl concepto de la acci\u00f3n social\u00bb). Para la contextualizaci\u00f3n hay que ver: M. Beltr\u00e1n, <em>Ciencia y sociolog\u00eda<\/em>, Madrid, CSIC, 1988 (2\u00aa edici\u00f3n). Tambi\u00e9n D. Zolo, <em>Scienza e politica in Otto Neurath<\/em>, cit., pp. 28, 29, 30, 113, 114, 116 y ss. El bi\u00f3grafo de Neurath, W. Schumann, recuerda que para aceptar el encargo pol\u00edtico del partido socialdem\u00f3crata austr\u00edaco en 1919, aquel tuvo que abandonar la carrera universitaria en un momento en el que era precisamente ayudante en el departamento de sociolog\u00eda de Weber en la Universidad de Heidelberg.<br \/>\n[19] Para todo este desarrollo, O. Neurath, <em>Foundations of Social Science<\/em>, ed cit., pp. 38-46.<br \/>\n[20] NE. Subt\u00edtulo de <em>La ilusi\u00f3n del m\u00e9todo<\/em>.<br \/>\n[21] Otro punto de vista, no expl\u00edcitamente antipopperiano en C. G. Hempel, \u00abSchlick und Neurath: Fundierung vr. Koh\u00e4renz in der wissenschaflichen Erkenntnis\u00bb, en las Actas del Simposio que tuvo lugar en Viena en 1982 con ocasi\u00f3n del centenario del nacimiento de Schlick y de Neurath: R. Haller (de), <em>Schlick und Neurath. Ein Simposium,<\/em> en <em>Grazer Philosphischen Studien<\/em>, 16-17, Viena, 1983.<br \/>\n[22] NE. Palencia. A la entrada del edificio de su casa familiar hay una placa que le recuerda (Iniciativa de IU y del Ayuntamiento palentino).<br \/>\n[23] NE. Coproducci\u00f3n hispano-francesa dirigida por Juan Antonio Bardem (y gui\u00f3n de Juan Antonio Bardem, Alfonso Sastre y Henry-Fran\u00e7ois Rey) <a href=\"https:\/\/www.filmaffinity.com\/es\/film749076.html\">https:\/\/www.filmaffinity.com\/es\/film749076.html<\/a><br \/>\n[24] NE. El Jorge Manrique.<br \/>\n[25] NE. FFB escribi\u00f3 un inolvidable art\u00edculo sobre Xes\u00fas Alonso que se editar\u00e1 en Espai Marx. V\u00e9ase tambi\u00e9n \u00abRecordando a Paco Fern\u00e1ndez Buey. Entrevistas a Xes\u00fas Alonso Montero y Perfecto Andr\u00e9s Ib\u00e1\u00f1ez\u00bb. <em>El Viejo Topo<\/em>, 402-403, julio-agosto de 2021, pp. 92-102.<br \/>\n[26] NE. V\u00e9ase Francisco Fern\u00e1ndez Buey, <em>Sobre Manuel Sacrist\u00e1n<\/em>, Vilassar de Dalt: El Viejo Topo, 2015.<br \/>\n[27] NE. El autor hablar\u00e1 de Valverde como uno de sus tres grandes maestros (junto a Emilio Lled\u00f3 y Manuel Sacrist\u00e1n).<br \/>\n[28] NE. Reeditado en las pr\u00f3ximas semanas por <em>Nuestra Bandera<\/em>, con pr\u00f3logo de Miguel Candel.<br \/>\n[29] NE. V\u00e9ase FFB, <em>Por una Universidad democr\u00e1tica<\/em>, Vilassar de Dalt: El Viejo Topo, 2009.<br \/>\n[30] NE. En la editorial Salvat, por ejemplo. Fue expulsado de la UB, junto con Miguel Candel, tras la huelga de los PNN del curso 1974-1975.<br \/>\n[31] NE. FFB, <em>Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica del marxismo cientificista,<\/em> Barcelona: PPU, 1984.<br \/>\n[32] NE. Inicialmente de la UB, posteriormente de la Pompeu Fabra (tambi\u00e9n universidad p\u00fablica). Est\u00e1 pendiente de publicaci\u00f3n su memoria de oposiciones.<br \/>\n[33] NE. V\u00e9ase FFB, <em>Para la tercera cultura<\/em>, Vilassar de Dalt: El Viejo Topo, 2013.<br \/>\n[34] NE. V\u00e9ase FFB, <em>Etica y filosof\u00eda pol\u00edtica<\/em>, Barcelona: Edicions Bellaterra, 2000.<br \/>\n[35] NE. Sobre este autor, por ejemplo, v\u00e9ase: FFB, Pr\u00f3logo a Alexandr Zinoviev, <em>La ca\u00edda del imperio del mal. Ensayo sobre la tragedia de Rusia<\/em>, Barcelona: Ediciones Bellaterra, 1999, pp. 9-22.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 25 de agosto de 2022 hizo diez a\u00f1os del fallecimiento de Francisco Fern\u00e1ndez Buey. 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