{"id":12616,"date":"2022-10-23T05:00:12","date_gmt":"2022-10-23T04:00:12","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=12616"},"modified":"2023-02-04T04:51:09","modified_gmt":"2023-02-04T03:51:09","slug":"entrevista-a-ariel-petruccelli-sobre-francisco-fernandez-buey-y-manuel-sacristan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=12616","title":{"rendered":"Entrevista a Ariel Petruccelli sobre Francisco Fern\u00e1ndez Buey y Manuel Sacrist\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p><strong>\u00abFern\u00e1ndez Buey piensa en los dilemas que plantean las migraciones y el intercambio entre culturas diferentes desde la \u00f3ptica de las relaciones humanas basadas en el respeto y la igualdad\u00bb.<\/strong><\/p>\n<p><em>Profesor universitario y activista pol\u00edtico, Ariel Petruccelli es coeditor, entre otras numerosas publicaciones, de <\/em>Antolog\u00eda (esencial) de Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n<em>, Buenos Aires: Editorial Marat, 2021.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>En el debate que mantuvieron a finales de octubre de 2021 sobre el libro que Juan Dal Maso y usted han dedicado a Althusser y Sacrist\u00e1n[1], le o\u00ed contar una hermosa historia sobre la tesis doctoral de Francisco Fern\u00e1ndez Buey, <em>Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica del marxismo cientificista<\/em>. \u00bfNos la recuerda?<\/strong><\/p>\n<p>Con mucho gusto. Pero perm\u00edtame primero reconstruir el contexto de lo que estaba tratando de mostrar. Habiendo escrito un libro sobre dos intelectuales marxistas como Althusser y Sacrist\u00e1n, la importancia y el conocimiento del primero no necesitan ninguna explicaci\u00f3n o aclaraci\u00f3n. En su tiempo \u2013antes de estudiarlo sistem\u00e1ticamente, incluyendo los escritos p\u00f3stumos, para la elaboraci\u00f3n del libro\u2013 le\u00ed al fil\u00f3sofo parisino porque era virtualmente imposible no hacerlo. Cualquiera que tuviera inter\u00e9s por el marxismo deb\u00eda estudiar Althusser, o al menos leer sus dos o tres trabajos principales: se trataba, despu\u00e9s de todo, de uno de los fil\u00f3sofos m\u00e1s reputados y de uno de los intelectuales marxistas m\u00e1s c\u00e9lebres. Leerle era, por as\u00ed decirlo, obligatorio. Pero nadie ten\u00eda la \u00abobligaci\u00f3n\u00bb de leer a Manuel Sacrist\u00e1n. M\u00e1s a\u00fan, en la Argentina de los a\u00f1os noventa conocerle, no digamos leerle, era cosa m\u00e1s bien improbable. Si except\u00fao a Horacio Tarcus, no consigo recordar a nadie que tuviera alguna relaci\u00f3n conmigo que le hubiera le\u00eddo. Y sin embargo, si Althusser y su obra me dejaron m\u00e1s bien indiferente, los textos de Sacrist\u00e1n me marcaron de manera indeleble. Tanto es as\u00ed que en el que considero mi mejor libro (o si quiere quitarle la veta subjetiva: el libro al que dediqu\u00e9 m\u00e1s tiempo y esfuerzos), y que es tambi\u00e9n, por esas paradojas que hubieran sido tan del gusto de Sacrist\u00e1n, mi libro menos le\u00eddo, menos citado y menos comentado, en ese libro \u2013<em>El marxismo en la encrucijada<\/em>[2], para m\u00e1s datos\u2013 dej\u00e9 constancia de que le considero uno de mis maestros. Pero esa persona y esa obra, que me marcaron tan profundamente, llegaron a m\u00ed de la manera m\u00e1s azarosa.<\/p>\n<p><strong>Le interrumpo un momento. Le pregunto por Horacio Tarcus, un historiador, docente e investigador argentino, corr\u00edjame por favor, especializado en la historia intelectual del socialismo y el marxismo. \u00bfRecuerda lo que le coment\u00f3 de la obra de Sacrist\u00e1n?<\/strong><\/p>\n<p>Efectivamente, Horacio Tarcus es un historiador argentino que ha escrito obras cruciales, como <em>Marx en Argentina<\/em> o <em>El marxismo olvidado en Argentina: Silvio Frondizi y Milc\u00edades Pe\u00f1a<\/em>. Dirige, desde su creaci\u00f3n hace m\u00e1s de veinte a\u00f1os, el Centro de Documentaci\u00f3n e Investigaci\u00f3n de la Cultura de Izquierdas (CEDINCI), posiblemente el mayor repositorio hist\u00f3rico sobre las izquierdas de Am\u00e9rica Latina. No recuerdo muchos detalles de aquella conversaci\u00f3n, que debi\u00f3 haber tenido lugar posiblemente en 1997, o pocos a\u00f1os despu\u00e9s. Recuerdo s\u00ed, que compartimos el respeto intelectual por Sacrist\u00e1n. Tarcus tambi\u00e9n me habl\u00f3 con respeto pero algo m\u00e1s jocosamente, y con cierto distanciamiento pol\u00edtico, de Ludolfo Paramio. Tambi\u00e9n mencion\u00f3 a Claud\u00edn, que era un desconocido por entonces para m\u00ed.<\/p>\n<p><strong>Gracias. Cojamos de nuevo el hilo de su encuentro con <em>Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica del marxismo cientificista<\/em>.<\/strong><\/p>\n<p>Tiene que haber sido en 1990 o 1991. Casi con seguridad en verano. Me hallaba yo, con diecinueve o veinte a\u00f1os, en una conocida librer\u00eda de la m\u00edtica calle Corrientes (llamada Liberarte) hurgando en estantes rec\u00f3nditos tras las huellas de literatura marxista. No est\u00e1 de m\u00e1s recordar que por entonces el marxismo no s\u00f3lo no estaba de moda, sino que era cosa que parec\u00eda en v\u00edas de extinci\u00f3n. Lo cual ten\u00eda al menos una ventaja: las obras marxistas se pod\u00edan adquirir a precio de ganga. Y bien, es un estante cercano al piso de una biblioteca ubicada al fondo del local hall\u00e9 un libro que me atrajo por tres razones bien diferentes. La primera es obvia: se trataba de marxismo, y eso me interesaba. La segunda es casi trivial: se trataba de un libro de formato completamente inusual: bastantes p\u00e1ginas (unas 350), pero de tama\u00f1o peque\u00f1o, compacto y \u2013acaso lo m\u00e1s curioso\u2013 casi el doble de largo que de ancho. Todav\u00eda lo conservo: mide exactamente 20,5 por 12 cent\u00edmetros. La tercera raz\u00f3n ten\u00eda m\u00e1s sustancia. Trataba de marxismo cientificista, y eso de \u00abcientificista\u00bb me sonaba extra\u00f1o \u2013casi ex\u00f3tico\u2013 pero importante. Por entonces ten\u00eda yo una idea relativamente clara de qu\u00e9 era marxismo, pero no ten\u00eda ni la m\u00e1s remota idea de qu\u00e9 podr\u00eda ser cientificista. La obra en cuesti\u00f3n, desde luego, era el libro de Francisco Fern\u00e1ndez Buey <em>Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica del marxismo cientificista<\/em>.<\/p>\n<p><strong>Su tesis doctoral, publicada por Ediciones de la Universidad de Barcelona. Creo entender que hasta entonces usted no conoc\u00eda la obra de Francisco Fern\u00e1ndez Buey.<\/strong><\/p>\n<p>Exacto, hasta entonces no hab\u00eda o\u00eddo hablar de Fern\u00e1ndez Buey.<\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s de adquirir el libro me puse a leerlo. No puedo decirle que entend\u00ed mucho. En verdad entend\u00ed bastante poco. Pero pude captar lo fundamental, o al menos lo suficiente como para darme cuenta de que hab\u00eda all\u00ed un pensamiento importante, y para comprender lo mucho de err\u00f3neo y de insuficiente que hab\u00eda en el cientificismo. En el ante-\u00faltimo p\u00e1rrafo de la introducci\u00f3n, Paco declaraba algo que fue para m\u00ed como una br\u00fajula. Perm\u00edtame citarlo \u00edntegramente.<\/p>\n<p><strong>Adelante, adelante.<\/strong><\/p>\n<p>\u00abEl punto de vista que subyace a esta cr\u00edtica del dellavolpismo es, naturalmente, el de otro marxismo. Este punto de vista empieza admitiendo la existencia de una pluralidad de marxismos como hecho caracter\u00edstico de la historia del pensamiento contempor\u00e1neo posterior a Marx; comparte con el dellavolpismo su afirmaci\u00f3n de las razones de la raz\u00f3n materialista, su respeto por la ciencia y su preocupaci\u00f3n por el an\u00e1lisis emp\u00edrico, pero niega que el marxismo pueda ser reducido a conocimiento cient\u00edfico, a un sistema o a una enciclopedia; considera en cambio al comunismo marxista como una tradici\u00f3n del movimiento obrero que tiene al ideal comunista por un postulado axiol\u00f3gico; pone, pues, el acento en la dimensi\u00f3n moral y pol\u00edtica revolucionaria de la dial\u00e9ctica y se esfuerza en consecuencia por restituir al concepto de ideolog\u00eda su sentido original de falsa conciencia, distinguiendo entre esta y afirmaci\u00f3n de valores o creencias\u00bb. Esta forma de ver el comunismo marxista, se\u00f1alaba Fern\u00e1ndez Buey, la hab\u00eda aprendido de Manuel Sacrist\u00e1n. \u00abMi deuda con \u00e9l rebasa en mucho el limitado marco de este estudio; pero como tambi\u00e9n en las cosas peque\u00f1as se ha de ser agradecido es de justicia mencionar aqu\u00ed la amistosa paciencia con que ha seguido la investigaci\u00f3n y sus sugerencias sobre puntos particulares de la misma.\u00bb<\/p>\n<p>Cuando le\u00ed por vez primera este pasaje no alcanzaba a discriminar muy bien que era \u00abpostulado axiol\u00f3gico\u00bb, \u00abdial\u00e9ctica\u00bb, \u00abraz\u00f3n materialista\u00bb o \u00abideolog\u00eda\u00bb. Pero capt\u00e9 lo suficiente y me puse a indagar en lo que no comprend\u00eda. Y la cosa estaba bien se\u00f1alada: todo apuntaba a ese \u2013para m\u00ed ignoto\u2013 Manuel Sacrist\u00e1n. Me puse, pues, a la tarea nada sencilla de conseguir textos suyos. Y tras mucho buscar hall\u00e9 al fin el volumen de Icaria <em>Sobre Marx y marxismo<\/em>, al que le\u00ed y rele\u00ed varias veces a lo largo de los a\u00f1os.<\/p>\n<p><strong>El primer volumen de sus \u00abPanfletos y materiales\u00bb, de 1983, seguramente sin poder acceder al resto de sus libros publicados.<\/strong><\/p>\n<p>Exacto. Por espacio de diez o doce a\u00f1os fue el \u00fanico libro de Sacrist\u00e1n que pude leer, al que se sumaron en alg\u00fan momento un par de art\u00edculos suyos reproducidos en <em>Pr\u00e1xis<\/em> y en <em>Actuel Marx<\/em>. Se trata, como es obvio, de una fracci\u00f3n muy peque\u00f1a de su obra. Pero para m\u00ed fue suficiente para dotarme de s\u00f3lidos fundamentos intelectuales, pol\u00edticos y morales. Y ten\u00eda la ventaja\/desventaja de poseer algo as\u00ed como una pieza de un rompecabezas que deb\u00eda reconstruir por medio de mi imaginaci\u00f3n. Por ejemplo, la concepci\u00f3n de la dial\u00e9ctica de Sacrist\u00e1n \u2013tan importante\u2013 se halla m\u00e1s desarrollada o m\u00e1s claramente expuesta en textos que por entonces desconoc\u00eda, como sabr\u00eda despu\u00e9s. Pero fui capaz de hacerme una idea bastante completa y bastante acertada del pensar sacristaniano al respecto, a partir de los pocos fragmentos que conoc\u00eda. Y ello me brind\u00f3 un parecer ante este tema \u2013tan tra\u00eddo y llevado\u2013 completamente inusual en Argentina por entonces. Tuve ocasi\u00f3n de exponerlos es un texto temprano en el que terci\u00e9 en una pol\u00e9mica entablada en las p\u00e1ginas de la revista <em>Herramienta<\/em>. El texto en cuesti\u00f3n se titula \u2013como ver\u00e1, con la cautela de quien sabe que est\u00e1 hablando de cosas que en parte desconoce\u2013 \u00abAlgunas consideraciones en torno a la dial\u00e9ctica y el marxismo a partir de ciertos escritos de Manuel Sacrist\u00e1n\u00bb, publicado en la primavera\/verano de 1998\/99. Salvo error de mi parte, es el primer texto dedicado a Sacrist\u00e1n publicado en Argentina.<\/p>\n<p><strong>Nos tendr\u00eda que dar la referencia. No es un escrito suyo que sea conocido mucho aqu\u00ed, en Espa\u00f1a.<\/strong><\/p>\n<p>Ahora est\u00e1 disponible en la web, aqu\u00ed tiene el enlace: <a href=\"https:\/\/www.herramienta.com.ar\/articulo.php?id=930\">https:\/\/www.herramienta.com.ar\/articulo.php?id=930<\/a>.<\/p>\n<p><strong>Muchas gracias. Prosiga, prosiga, le he interrumpido.<\/strong><\/p>\n<p>Luego, ya entrado el siglo XXI, pude leer sus <em>Seis conferencias<\/em>[3]. Poco despu\u00e9s, un compa\u00f1ero me revel\u00f3 los maravillosos documentales de Xavier Juncosa que forman \u00abIntegral Sacrist\u00e1n\u00bb; navegando en internet pude dar con varios textos adicionales y con algunos escritos sobre Sacrist\u00e1n. La generosidad de mi amigo Bruno Galli \u2013que tuvo la bondad de enviarme desde Espa\u00f1a media docena de libros\u2013 me permiti\u00f3 acceder a la mayor parte de la obra publicada por entonces (esto debe haber sido en 2010 \u00f3 2011). Luego tuve la osad\u00eda de escribirle a usted y hacerle una entrevista publicada en <em>Hemisferio Izquierdo<\/em>, de Uruguay. Y por su intermedio pude tener acceso a todo lo dem\u00e1s.<\/p>\n<p><strong>En cuanto a Francisco Fern\u00e1ndez Buey. \u00bfLey\u00f3 m\u00e1s cosas suyas?<\/strong><\/p>\n<p>S\u00ed, desde luego, aunque casi todas en a\u00f1os recientes. Durante muchos a\u00f1os, aunque ten\u00eda a Paco Fern\u00e1ndez Buey en mi radar, casi no pude hallar escritos suyos. Pero s\u00ed halle uno que emple\u00e9 durante los a\u00f1os en que impart\u00ed clases de historia americana: su magn\u00edfico ensayo sobre la controversia entre Gin\u00e9s de Sep\u00falveda y Bartolom\u00e9 de las Casas. Luego he le\u00eddo algunos libros suyos y trabajos m\u00e1s breves, siempre con placer y provecho, pero no he le\u00eddo de Paco todo lo que hubiera debido o querido leer.<\/p>\n<p><strong>El libro de la controversia acaba de reeditarse en la editorial de El Viejo Topo. \u00bfQu\u00e9 le interes\u00f3 m\u00e1s de este libro, considerado por una buena parte de los estudiosos de su obra como uno de sus ensayos m\u00e1s importantes?<\/strong><\/p>\n<p>Me temo que nos referimos a obras distintas. Presumo que usted se refiere a <em>La gran perturbaci\u00f3n. Discurso del indio metropolitano<\/em>, del que me alegra enterarme que est\u00e9 de nuevo disponible. Hace a\u00f1os, cuando intent\u00e9 hacerme de un ejemplar, la cosa result\u00f3 imposible. Ese libro de Paco, pues, ha quedado entre mis muchas deudas de lectura de su obra.<\/p>\n<p>El texto que yo empleaba en mis clases es un largo ensayo publicado en 1992, que sin duda se halla relacionado con el libro, aunque no podr\u00eda decir yo si es un resumen, un cap\u00edtulo de este \u00faltimo o simplemente un texto diferente sobre una problem\u00e1tica com\u00fan. Quiz\u00e1 usted, Salvador, pueda aclarar el punto.<\/p>\n<p><strong>Creo que se refiere a un trabajo suyo titulado: \u00abA prop\u00f3sito della controversia tra Gin\u00e9s de Sep\u00falveda e Bartolom\u00e9 de las Casas\u00bb, <em>Dimensioni e problemi della ricerca storica<\/em>, Rivista del Dipartamento di storia moderna e contemporanea dell\u2019Universit\u00e1 di Roma-La Sapienza, n\u00ba 2, 1992, pp. 153-187. Fue publicado poco despu\u00e9s en castellano en el <em>Bolet\u00edn americanista<\/em> de la UB, Facultad de Geograf\u00eda e Historia, secci\u00f3n de Historia de Am\u00e9rica, a\u00f1o XXXIII, n\u00ba 42-43, Barcelona, 1992-1993, pp. 301-347. Es un material previo a la publicaci\u00f3n de <em>La gran perturbaci\u00f3n<\/em> por la editorial Destino en 1995.<\/strong><\/p>\n<p>Muchas gracias. Retomo entonces con su pregunta. El ensayo de 1992 se titula, efectivamente, \u00abLa controversia entre Gin\u00e9s de Sep\u00falveda y Bartolom\u00e9 de las Casas. Una revisi\u00f3n\u00bb. Varias razones me llevaron a emplearlo durante casi una d\u00e9cada en mis clases. La primera es que, si bien no es exactamente un texto breve, s\u00ed logra condensar en un espacio relativamente acotado una gran cantidad de temas importantes, mostrando con claridad y ecuanimidad las diferentes perspectivas. Desde un punto de vista exeg\u00e9tico \u2013esta ser\u00eda la segunda raz\u00f3n\u2013 el texto es escrupuloso, comprensivo y muy atento al contexto hist\u00f3rico en el que tuvo lugar la controversia entre Sep\u00falveda y las Casas. Una tercera raz\u00f3n es que el texto articula de manera deliberada una pol\u00e9mica del siglo XVI con problem\u00e1ticas actuales, y lo hace sin incurrir en anacronismos ni simplificaciones. En cuarto lugar, el ensayo extrae de manera brillante pasajes fundamentales de textos ya centenarios y escasamente conocidos que ayudan mucho a pensar problemas complejos. Por \u00faltimo, la hip\u00f3tesis de Fern\u00e1ndez Buey para explicar la aparente paradoja de que el Las Casas cr\u00edtico del colonialismo haya tenido m\u00e1s aceptaci\u00f3n en su \u00e9poca que el Sep\u00falveda apologista de la conquista y colonizaci\u00f3n de Am\u00e9rica, me parec\u00eda y me sigue pareciendo muy convincente.<\/p>\n<p><strong>\u00bfNos puede explicar esa aparente paradoja?<\/strong><\/p>\n<p>Se trata en realidad, de una doble paradoja, o de una paradoja a dos niveles. Pero comencemos con un poco de contexto.<\/p>\n<p><strong>De acuerdo, adelante.<\/strong><\/p>\n<p>Estamos a mediados del siglo XVI, la conquista y colonizaci\u00f3n de los pueblos americanos ya se ha consolidado, produciendo lo que en el lenguaje de la \u00e9poca se llam\u00f3 \u00abhecatombes de indios\u00bb. En Espa\u00f1a hay mala conciencia de lo que est\u00e1 sucediendo y ya se han dictado una serie de leyes (las m\u00e1s importantes de las cuales son las leyes de Burgos), que intentan regular la colonizaci\u00f3n. Sin embargo, la \u00abmala conciencia\u00bb no ata\u00f1e \u00fanicamente a las consecuencias (en parte involuntarias) de la colonizaci\u00f3n, sino a su misma legitimidad. En la controversia de Valladolid de 1550-1551, Fray Bartolom\u00e9 de Las Casas se opone al jurista Gin\u00e9s de Sep\u00falveda. Para decirlo brevemente: Sep\u00falveda es un defensor ac\u00e9rrimo de la conquista, colonizaci\u00f3n y evangelizaci\u00f3n. Es, por decirlo de una manera dura pero que no falta a la verdad, la voz intelectual de los encomenderos, los poderosos hombres que act\u00faan en el terreno y con los pueblos colonizados, movidos ante todo por un af\u00e1n de lucro, conquista y gloria. Las Casas, por el contrario, cuestiona la legitimidad de la conquista y de la colonizaci\u00f3n, al tiempo que, sin negar la legitimidad de la evangelizaci\u00f3n, insiste en la necesidad de que la misma se funde en el convencimiento, y no en el uso de la fuerza. Cuando uno lee las p\u00e1ginas de Fray Bartolom\u00e9 de Las Casas a veces cuesta creer que se trate de un texto del siglo XVI: tienen, desde luego, las marcas de su momento. Pero la inversi\u00f3n de los argumentos euroc\u00e9ntricos, la capacidad para comprender incluso las peores pr\u00e1cticas de las otras culturas, el esp\u00edritu de tolerancia y la independencia ante las \u00abautoridades\u00bb intelectuales parecen incre\u00edblemente actuales. De hecho, si me permite, creo que Las Casas pose\u00eda m\u00e1s libertad de pensamiento, curiosidad, m\u00e1s tolerancia y mayor apertura mental que el promedio de la poblaci\u00f3n acad\u00e9mica contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p><strong>Una conjetura interesante, probablemente Francisco Fern\u00e1ndez Buey la hubiera suscrito.<\/strong><\/p>\n<p>Ahora bien, las Obras de Sep\u00falveda en que defiende el colonialismo hispano fueron censuradas en la Espa\u00f1a de la \u00e9poca, y no fueron editadas hasta varios siglos despu\u00e9s, en 1892. La obra de Las Casas, en cambio, fue editada en la Espa\u00f1a de la Inquisici\u00f3n. Esta es la primera parte de la paradoja: \u00bfc\u00f3mo explicar que la defensa intelectual del colonialismo que se estaba practicando de hecho fuera censurada mientras se autoriza la difusi\u00f3n de su cr\u00edtica? Pero la segunda parte de la paradoja es que, a mediados del siglo XVI, las opiniones de las Casas al respecto eran posiblemente mayoritarias entre la elite social y pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Algunos historiadores (por ejemplo Edmundo O&#8217;Gorman) intentaron explicar esta paradoja en t\u00e9rminos puramente intelectuales: en el fondo, argumentaban, Las Casas era un pensador \u00abantiguo\u00bb y Sep\u00falveda un intelectual \u00abmoderno\u00bb. Perm\u00edtame citar textualmente un pasaje de Fern\u00e1ndez Buey a este respecto: \u00abSi, como quiere esta versi\u00f3n del asunto, Sep\u00falveda era el \u201cmoderno\u201d y Las Casas el \u201cantiguo\u201d, todo cuadra, en efecto. Todo menos los textos de uno y de otro. Pues, para ello hay que considerar \u201cmoderna\u201d la defensa de los intereses de los conquistadores y colonizadores espa\u00f1oles en Am\u00e9rica y \u201cantigua\u201d la comprensi\u00f3n de la cultura y de los derechos del otro, de la otra cultura. Pero entonces, de acuerdo con una parab\u00f3lica reflexi\u00f3n de F. M. Dostoievsky, que viene al caso, el pensamiento \u201cprogresista\u201d, \u201cmoderno\u201d y \u201cliberal\u201d tiene que acabar haciendo equilibrios para negar la \u201cmodernidad\u201d de Las Casas en tantos pasos impresionantes de su requisitoria en favor de los indios y contra los conquistadores y encomenderos.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Magn\u00edfico texto, gracias por recordarlo.<\/strong><\/p>\n<p>La explicaci\u00f3n de esta paradoja que nos ofrece Francisco Fern\u00e1ndez Buey es hist\u00f3rico- contextual. A mediados del siglo XVI se da por un breve per\u00edodo una particular coyuntura que hizo posible el extra\u00f1o fen\u00f3meno (visto retrospectivamente) de la prohibici\u00f3n de las obras de Sep\u00falveda y la simpat\u00eda por la requisitoria de Las Casas. Esa coyuntura estaba determinada por la puja \u2013asim\u00e9trica, desde luego\u2013 de diferentes intereses (la raz\u00f3n de estado de la Corona, la de los colonizadores particulares y la de los ind\u00edgenas) y de perspectivas intelectuales (teol\u00f3gicas y jur\u00eddicas). No mucho tiempo despu\u00e9s Las Casas ser\u00eda objeto de censura; su influencia decay\u00f3. Perm\u00edtame, Salvador, citar los pasajes finales de Paco: no tiene sentido escribir peor lo que otros ya han escrito mejor. D\u00e9mosle la palabra a Fern\u00e1ndez Buey.<\/p>\n<p><strong>Por supuesto, por supuesto.<\/strong><\/p>\n<p>Frente a las exigencias del tiempo \u2013escribi\u00f3 Fern\u00e1ndez Buey\u2013, \u00abSep\u00falveda reelabor\u00f3 la teor\u00eda aristot\u00e9lica propiciando de hecho un acercamiento entre los intereses de los conquistadores-soldados, los intereses de la Corona y las expectativas de aquella parte de los evangelizadores que estaban volvi\u00e9ndose ya \u201crealistas\u201d. Las Casas , en cambio, se radicaliz\u00f3 aun m\u00e1s en favor de la protesta de los indios. Su estrella empezaba a declinar en la Corte. Pronto abdicar\u00eda Carlos V. Y lo que todav\u00eda en 1550-1551, en Valladolid, pareci\u00f3 que pod\u00eda acabar con una victoria del defensor de los indios, se saldar\u00eda finalmente con una derrota. La junta de Valladolid, al parecer, no se defini\u00f3 del todo. Pero tanto las medidas legislativas de los a\u00f1os siguientes como, sobre todo, la pr\u00e1ctica colonizadora del imperio se alejaban cada vez m\u00e1s de la perspectiva lascasiana\u00bb.<\/p>\n<p>En cualquier caso, prosigue Fern\u00e1ndez Buey, \u00abla mejor conclusi\u00f3n para esta controversia la pusieron precisamente aqu\u00e9llos de cuyos intereses, preocupaciones, anhelos y esperanzas se estaba hablando en Valladolid: los colonizadores-soldados por una parte y los indios de otra. En efecto, el Cabildo de la Ciudad de M\u00e9xico se regocij\u00f3 de la actitud de Gin\u00e9s de Sep\u00falveda y propuso, por acuerdo del 2 de febrero de 1554, manifestarle formalmente su agradecimiento con el env\u00edo de \u201calgunas joyas y aforos de esta tierra\u201d. Por su parte, dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, un grupo de notables ind\u00edgenas reunidos en asamblea en Tlacopan (Tacuba), entre los que se contaban descendientes de algunos de los caciques derrotados por espa\u00f1oles, escrib\u00edan a Felipe II quej\u00e1ndose de los agravios y molestias que estaban recibiendo de los invasores, \u201cpor estar entre nosotros y nosotros entre ellos\u201d, dicen, y pidi\u00e9ndole que designara como protector suyo, de los indios, a fray Bartolom\u00e9 de Las Casas, antiguo obispo de Chiapas, \u201csi es que aun vive\u201d. Viejo ya, pero a\u00fan viv\u00eda Las Casas. Se qued\u00f3 en Espa\u00f1a para el \u00faltimo combate. Sep\u00falveda, en cambio, tuvo m\u00e1s eco en Roma que en las universidades espa\u00f1olas, m\u00e1s \u00e9xito entre los encomenderos de M\u00e9xico que en Valladolid o Segovia\u00bb. As\u00ed fue, concluye Fern\u00e1ndez Buey, \u00abm\u00e1s all\u00e1 de leyendas \u201cnegras\u201d o \u201crosas\u201d.\u00bb<\/p>\n<p><strong>Dec\u00eda usted antes, al hablar de la tercera raz\u00f3n, que el escrito de Fern\u00e1ndez Buey articulaba de manera deliberada una pol\u00e9mica del siglo XVI con problem\u00e1ticas actuales. \u00bfCon qu\u00e9 problem\u00e1ticas?<\/strong><\/p>\n<p>Se trata, ni m\u00e1s ni menos, que de la relaci\u00f3n \u2013pero ante todo, el tipo de v\u00ednculos\u2013 entre culturas diferentes. Esto se lo puede pensar, desde el costado amable, como alguna forma de di\u00e1logo intercultural o de pr\u00e1cticas interculturales. Pero tambi\u00e9n se lo puede ver \u00abde manera no s\u00f3lo menos amable sino incluso obtusamente prejuiciosa y beligerantemente discriminadora\u2013 como \u00abchoque de civilizaciones\u00bb, para usar la conocida expresi\u00f3n que Samuel Huntington popularizar\u00eda apenas un a\u00f1o despu\u00e9s de que Paco Fern\u00e1ndez Buey publicara su texto.<\/p>\n<p>Mirado retrospectivamente, parece obvio que derrotado\/derrumbado el comunismo (con su proyecto ideol\u00f3gico universalista), en medio del auge del neoliberalismo y con la globalizaci\u00f3n a todo vapor (con sus procesos de migraciones masivas y relocalizaciones de los capitales), la hora de las diferencias culturales hab\u00eda llegado. Pero en 1992 no todos lo ve\u00edan y, fundamentalmente, quienes lo ve\u00edan no lo abordaban de la misma manera ni con los mismos objetivos. Huntington est\u00e1 pensando la misma problem\u00e1tica que Paco desde el polo opuesto. \u00bfQu\u00e9 polos opuestos son estos? Pues muy simple. Huntington piensa estos problemas como \u00abchoque de civilizaciones\u00bb, es decir, b\u00e1sicamente desde la \u00f3ptica del enfrentamiento, tratado de construir (m\u00e1s que detectar) nuevos enemigos que apuntalen a la propia tropa y con la perspectiva de asegurar la estabilidad de la econom\u00eda capitalista y la hegemon\u00eda estadounidense. Fern\u00e1ndez Buey, por el contrario, piensa en los dilemas que plantean las migraciones y el intercambio entre culturas diferentes desde la \u00f3ptica de las relaciones humanas basadas en el respeto y la igualdad, en la perspectiva de un mundo que haya logrado salir del c\u00edrculo vicioso de la explotaci\u00f3n, la opresi\u00f3n y las guerras.<\/p>\n<p><strong>De los otros libros que ha le\u00eddo de Fern\u00e1ndez Buey, \u00bfalguno que quiera destacar especialmente?<\/strong><\/p>\n<p>Como le dije, conozco insuficientemente la obra de Fern\u00e1ndez Buey. Hay varios de sus libros que no he le\u00eddo, cosa que espero poder remediar en breve. Por consiguiente, s\u00f3lo puedo dar una respuesta fundada en un conocimiento muy defectuoso, y basada en un criterio acaso excesivamente subjetivo. El primer libro que quisiera destacar es <em>Marx (sin ismos)<\/em>.<\/p>\n<p><strong>Publicado tambi\u00e9n por El Viejo Topo, con varias reediciones.<\/strong><\/p>\n<p>A mi juicio es una obra maestra: aborda con todo rigor y extrema lucidez, en un lenguaje siempre claro y bello \u2013y en relativamente pocas p\u00e1ginas\u2013 los grandes problemas vinculados a la vida y la obra de Karl Marx. Es un libro relativamente extra\u00f1o \u2013no se trata exactamente de una biograf\u00eda\u2013, que resulta fundamental para quien quiera iniciarse en el conocimiento de Marx, y no menos fundamental para quien quiera pensar algunos de los principales problemas de la tradici\u00f3n.<\/p>\n<p>Otro libro que desear\u00eda mencionar <em>Conocer Lenin y su obra<\/em>. En lo personal, me ayud\u00f3 mucho a ver ciertas cosas desde otro \u00e1ngulo, y a orientarme en la obra de Lenin (que no conoc\u00eda con la misma exhaustividad y profundidad que la de Marx) y en las controversias suscitadas por sus escritos y sus acciones. Es evidente que <em>Marx (sin ismos)<\/em> es una obra mucho m\u00e1s conocida que <em>Conocer Lenin<\/em>. En parte ello se podr\u00eda explicar porque, miradas desapasionadamente, la primera quiz\u00e1 sea de una calidad intelectual superior. Pero no muy superior: <em>Conocer Lenin<\/em> es un libro realmente muy bueno. Creo que en la diferente fortuna que han tenido ha influido m\u00e1s el contexto que sus respectivas propiedades intr\u00ednsecas. Cuando fueron publicados Lenin era una figura a la que incluso las personas de izquierdas quer\u00edan olvidar. Marx, en cambio, segu\u00eda siendo objeto de una atenci\u00f3n considerable, y muchos cre\u00edan que los males del leninismo se curaban con un simple y directo regreso a Marx. Paco puso pa\u00f1os fr\u00edos a esas lecturas simplistas y sesgadas. Pero me temo que sin demasiada fortuna.<\/p>\n<p><strong>Nunca se sabe.<\/strong><\/p>\n<p>Por \u00faltimo, no quisiera dejar de mencionar los textos de Fern\u00e1ndez Buey sobre Gramsci. Los he le\u00eddo fragmentariamente, de manera completamente a-sistem\u00e1tica. Pero cada pasaje de Paco sobre Gramsci que he podido leer me ha resultado de una gran val\u00eda intelectual y no poca originalidad.<\/p>\n<p><strong>De nuevo tengo que citar a El Viejo Topo y su edici\u00f3n de <em>Leyendo a Gramsci<\/em>, libro que fue traducido al ingl\u00e9s por Nicholas Gray y publicado por Brill en 2015. \u00bfEs conocida la obra de Fern\u00e1ndez Buey entre la ciudadan\u00eda argentina de izquierdas?<\/strong><\/p>\n<p>Desgraciadamente, no. Por supuesto, hay gente dedicada a la docencia o la investigaci\u00f3n que en parte la conoce, pero es infrecuente que sus obras formen parte de programas de estudio o que se haga referencia a ellas en libros y art\u00edculos. Por lo dem\u00e1s, y muy se\u00f1aladamente, no es una lectura habitual entre la militancia o el activismo pol\u00edtico o social. Yo creo que si tom\u00e1ramos al azar a diez militantes de cualquier tendencia de izquierdas en la Argentina, es altamente probable que ninguno haya le\u00eddo algo de Fern\u00e1ndez Buey. Puede ser, a lo sumo, que alguien conozca alguno de sus textos sobre Gramsci. Sucede que sobre Gramsci se lee mucho, y en el revoleo, buscando cosas sobre Gramsci, es posible que una persona de izquierdas en Argentina de con alguno de los textos de Paco. Pero, en todo caso, la conclusi\u00f3n es que, hasta el momento, Fern\u00e1ndez Buey ha estado fuera del radar de la ciudadan\u00eda de izquierdas en mi pa\u00eds. Quiz\u00e1 habr\u00eda que hacer algo para remediarlo.<\/p>\n<p><strong>De acuerdo, algo habr\u00e1 que hacer, aunque creo que en Brasil hay un mayor conocimiento de su obra. Luiz S\u00e9rgio Henriques tradujo en 2004 para la Editorial UFRJ <em>Marx (sem ismos)<\/em> y muy poco despu\u00e9s de su fallecimiento, en 2013, Artemis Torres y M\u00e1rcia Cristina Machado Pasuch publicaron en EDUFMT y Teoimagen <em>Encontros com Paco Buey<\/em>, con esta dedicatoria: \u00abPaco, manteremos o rumo!!!\u00bb. \u00bfQuiere a\u00f1adir algo m\u00e1s?<\/strong><\/p>\n<p>Me gusta lo de \u00abmantener el rumbo\u00bb. En tiempos de desbandada y desconcierto del movimiento obrero y de las izquierdas, mantener el rumbo no es poca cosa. Desde luego, en medio de la bruma de un mundo trastornado no es sencillo orientarnos. Pero creo que en la obra de Francisco Fern\u00e1ndez Buey, al igual que en la de Manuel Sacrist\u00e1n, no menos que en sus ejemplos vitales, podremos hallar una buena br\u00fajula \u00e9tica para mantener el rumbo. Porque el rumbo es \u00e9tico. Por importantes que sean la ciencia y la pol\u00edtica (que para m\u00ed lo son), sin \u00e9tica son insuficientes en el mejor de los casos, y un verdadero peligro en el peor. Pero estos dos maestros nos han legado no s\u00f3lo un claro objetivo basado en la combinaci\u00f3n de igualdad y libertad \u2013la <em>egalibert\u00e9<\/em>\u2013, sino muy v\u00e1lidas indicaciones para reconocerlos en la oscuridad, para discernir a sus enemigos a\u00fan cuando se presenten <em>camuflados<\/em> y, ante todo, para aplicarlas en nuestra vida cotidiana, sin caer por ello en el desinter\u00e9s por lo p\u00fablico y lo estructural: ambos nos ense\u00f1aron que ni el cambio de la conducta personal ni la transformaci\u00f3n de las estructuras sociales son suficientes por s\u00ed solas. \u00bfMantendremos el rumbo? \u00a1Al menos lo intentaremos!!<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p>[1] Juan Dal Maso y Ariel Petruccelli, <em>Itinerarios de dos comunistas cr\u00edticos<\/em>, Buenos Aires: Ediciones IPS, 2020.<br \/>\n[2] Ariel Petruccelli, <em>El marxismo en la encrucijada<\/em>, Buenos Aires, Prometeo, 2011.<br \/>\n[3] Manuel Sacrist\u00e1n, <em>Seis conferencias<\/em>, Vilassar de Dalt: El Viejo Topo, 2005 (pr\u00f3logo de Francisco Fern\u00e1ndez Buey, ep\u00edlogo de Manuel Monereo).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abFern\u00e1ndez Buey piensa en los dilemas que plantean las migraciones y el intercambio entre culturas diferentes desde la \u00f3ptica de<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":12617,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8,1948,10,1552],"tags":[1002],"class_list":["post-12616","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-filosofia","category-francisco-fernandez-buey","category-manuel-sacristan","category-marxismo","tag-francisco-fernandez-buey"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12616","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12616"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12616\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/12617"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12616"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12616"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12616"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}