{"id":12668,"date":"2022-11-01T05:00:17","date_gmt":"2022-11-01T04:00:17","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=12668"},"modified":"2023-02-04T04:50:29","modified_gmt":"2023-02-04T03:50:29","slug":"mi-recuerdo-de-xesus-alonso-montero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=12668","title":{"rendered":"Mi recuerdo de Xes\u00fas Alonso Montero"},"content":{"rendered":"<p><em>El 25 de agosto de 2022 hizo diez a\u00f1os del fallecimiento de Francisco Fern\u00e1ndez Buey. Se est\u00e1n organizando diversos actos de recuerdo y homenaje y, desde Espai Marx, cada semana a lo largo de 2022-2023 publicaremos como nuestra peque\u00f1a aportaci\u00f3n un texto suyo para apoyar estos actos y dar a conocer su obra. La selecci\u00f3n y edici\u00f3n de todos estos textos corre a cargo de Salvador L\u00f3pez Arnal.<\/em><\/p>\n<p><em>Texto fechado en Barcelona en marzo de 2011.<\/em><\/p>\n<p><em>Anexo 1: Entrevista a Xes\u00fas Alonso Montero sobre FFB.<\/em><\/p>\n<p><em>Anexo 2: Sobre <\/em>La rebeli\u00f3n de las masas<em>.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Siempre se ha dicho que hay profesores cuya personalidad y ense\u00f1anzas no se olvidan nunca, sobre todo cuando se les ha conocido en la adolescencia. Ese es para m\u00ed el caso de Xes\u00fas Alonso Montero. Xes\u00fas lleg\u00f3 a Palencia a finales de los a\u00f1os cincuenta para ejercer como profesor de literatura en el Instituto Jorge Manrique. Por entonces Xes\u00fas deb\u00eda de tener alrededor de treinta a\u00f1os y los que fuimos sus alumnos all\u00ed poco m\u00e1s de la mitad. <em>In illo tempore<\/em> el ambiente palentino, predesarrollista y preconsumista, todav\u00eda se parec\u00eda mucho al de la triste ciudad en que Juan Antonio Bardem situ\u00f3 su pel\u00edcula <em>Calle mayor<\/em>. De hecho, s\u00f3lo unos a\u00f1os antes Bardem hab\u00eda empezado a rodar all\u00ed su pel\u00edcula, aunque despu\u00e9s de ser detenido y encarcelado por antifranquista continu\u00f3 el rodaje en otra capital de provincias (de caracter\u00edsticas parecidas, por cierto)[1].<\/p>\n<p>Cuando Xes\u00fas lleg\u00f3 a Palencia, la Ciudad del Carri\u00f3n, que se dec\u00eda, deb\u00eda de tener cuarenta mil habitantes, m\u00e1s o menos. El s\u00edmbolo de la ciudad era un monumental Cristo, obra del escultor Victorio Macho, ubicado en un cerro pr\u00f3ximo y entonces divisable desde los cuatro puntos cardinales. En mi recuerdo, aquella Palencia s\u00f3lo ten\u00eda tres peque\u00f1os n\u00facleos industriales: la F\u00e1brica de Armas, la Electrolisis del Cobre y la F\u00e1brica de Mantas. Por esto \u00faltimo, fuera de Castilla, Palencia era conocida como \u00abla ciudad de las mantas\u00bb. El ambiente que se respiraba en sus calles y en sus plazas era m\u00e1s bien rural y su comercio depend\u00eda en gran parte de los desplazamientos de los labradores de los peque\u00f1os pueblos de las proximidades. En las fachadas de la mayor\u00eda de las casas, incluso en las calles principales de la ciudad, se notaba el abandono y la decadencia, sobre todo la falta de mantenimiento; en los rostros y en los tipos de sus gentes a\u00fan eran perceptibles entonces las se\u00f1ales que hab\u00edan dejado los a\u00f1os del hambre, del racionamiento, de la tuberculosis y de la poliomielitis.<\/p>\n<p>Dos palentinos ilustres, el jurista Perfecto Andr\u00e9s Ib\u00e1\u00f1ez[2] y la poeta y narradora Esperanza Ortega, han dejado sendos recuerdos, estupendos, de la Palencia de aquella \u00e9poca, de las calles y las plazas del centro de la ciudad, de sus cines y de sus colegios, de los puestos de chucher\u00edas que hab\u00eda entre Los Jardinillos y El Sal\u00f3n y de los personajes que estaban en boca de todos, de las leyendas urbanas y de los sitios, pocos, en los que quienes all\u00ed viv\u00edamos pod\u00edamos aprender algo de provecho. Perfecto y Esperanza lo han contando con conocimiento de causa, sin ira e incluso con cierta empat\u00eda. Sus relatos se complementan bien y no tengo yo memoria para mejorar esa descripci\u00f3n. As\u00ed que a ella remito a los lectores que quieran hacerse una idea cabal de aquella Palencia a la que fue a parar, en 1959, Alonso Montero. S\u00ed dir\u00e9 algo m\u00e1s sobre el ambiente ideol\u00f3gico porque eso puede servir, creo, para explicar por qu\u00e9 quienes le conocimos all\u00ed no hemos olvidado la personalidad y las ense\u00f1anzas de Xes\u00fas.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de tristona y pobre, la Palencia de finales de los cincuenta era una ciudad profundamente conservadora; una ciudad, adem\u00e1s, en la que las diferencias sociales eran tan marcadas como perceptibles: con su Casino, exclusivo para las minor\u00edas acomodadas; su C\u00edrculo Mercantil donde jugaban a las cartas o al domin\u00f3 comerciantes y funcionarios; y sus <em>coreas<\/em> suburbiales, donde moraban, m\u00e1s que habitar, los proletarios y marginados. Congelada en el largo invierno castellano y achicharrante en el corto verano, las diferencias en el vestir durante las distintas estaciones y las diferencias en el comportamiento de quienes viv\u00edan en aquellos tres c\u00edrculos eran tan patentes como las que hab\u00eda entre los edificios del Casino, el C\u00edrculo Mercantil y las <em>coreas<\/em>.<\/p>\n<p>Palencia era, en fin, una de esas ciudades de provincias en las que, como sol\u00eda decirse entonces, <em>nunca pasa nada<\/em>. All\u00ed casi todo lo que se mov\u00eda o, por mejor decir, casi todo lo inm\u00f3vil, estaba dominado por los curas y por las distintas \u00f3rdenes religiosas, dirigidos, unos y otras, por un obispo de origen gallego, Souto Vicioso, quien lo mismo confirmaba a todo bicho viviente confirmable en el nacional-catolicismo que daba a besar untuosamente su anillo a las criaturas, en las grandes solemnidades religiosas, o impart\u00eda las \u00f3rdenes pertinentes acerca de los sermones que luego nos le\u00edan los curas mediadores desde los p\u00falpitos, y que sol\u00edan versar, cuando no eran simples glosas repetitivas de los Evangelios, sobre los males del bailar, sobre las pel\u00edculas gravemente peligrosas para la salud moral cat\u00f3lica y, en ocasiones, hasta sobre los errores, \u00abimperdonables\u00bb, dec\u00edan, de Unamuno o de Ortega y Gasset[3].<\/p>\n<p>Cuando no est\u00e1bamos en las clases, o jugando al f\u00fatbol en las eras, o al futbol\u00edn en los bares, la mayor\u00eda de los j\u00f3venes y adolescentes de entonces nos arrastr\u00e1bamos, en aquella Palencia, cohibidos unos y atra\u00eddos otros por el Frente de Juventudes, o por los curas y por las \u00f3rdenes religiosas: las chicas por las Angelinas y las Filipenses, que ten\u00edan los principales colegios de la ciudad; los chicos por los jesuitas, que compet\u00edan desde los p\u00falpitos de su iglesia con los dominicos (y que ten\u00edan los mejores locales e instalaciones de la ciudad), o por los hermanos de La Salle y los Maristas, a cuyos colegios iban los hijos de aquellos que pod\u00edan pagarlos. Al Instituto p\u00fablico Jorge Manrique, que entonces era el \u00fanico que hab\u00eda en Palencia, para chicos y chicas, \u00edbamos aquellos cuyas familias no pod\u00edan pagar a sus hijos los colegios religiosos o prefer\u00edan, tal vez, una educaci\u00f3n tirando a laica. Creo recordar que por entonces hab\u00eda ya en Palencia un buen campo de deportes, pero para entrar en \u00e9l era obligatorio el carnet del Frente de Juventudes, de modo que quienes no ten\u00edamos tampoco ese carnet pas\u00e1bamos los d\u00edas de asueto veraniego aprendiendo a nadar y divirti\u00e9ndonos en El Sotillo.<\/p>\n<p>El adoctrinamiento conservador, nacional-cat\u00f3lico, y en muchos casos declaradamente fascista, era algo tan omnipresente all\u00ed que apenas se discut\u00eda. Los maltratos a los chicos y las humillaciones a las chicas que llegaban a estudiar en los varios colegios de la capital eran entonces la norma. No as\u00ed en el Instituto Jorge Manrique, en el que incluso en aquellos tiempos hubo, curiosamente, un ambiente que se habr\u00eda podido calificar de liberal si aquella palabra no hubiera estado tan mal vista. Despu\u00e9s de la Preparatoria, o sea, del curso de iniciaci\u00f3n al Bachillerato, que se impart\u00eda ya en el Instituto, nunca vi que all\u00ed se pegara a nadie. Incluso hab\u00eda algunas clases en las que coincid\u00edamos chicos y chicas, lo que no era habitual en aquellos tiempos de discriminaci\u00f3n y separaci\u00f3n por sexos.<\/p>\n<p>Los chicos y las chicas que estudi\u00e1bamos en el Instituto p\u00fablico Jorge Manrique ten\u00edamos por eso cierto complejillo de superioridad que no se correspond\u00eda con la ascendencia social y, en mi recuerdo, pod\u00edamos escuchar sin ninguna piedad, y a veces entre risas c\u00f3mplices, los relatos de otros chicos y chicas de nuestra misma edad que iban a los colegios de monjas y curas. Nuestra educaci\u00f3n sentimental, suponiendo que pueda hablarse de una cosa as\u00ed para aquel entonces, era poco menos que desastrosa. And\u00e1bamos continuamente entre la mofa, la burla y el regodeo. Y no s\u00f3lo los malos tratos eran objeto de mofa sino tambi\u00e9n los abusos sexuales, reales o supuestos, de los hermanos de esta o aquella orden; abusos que corr\u00edan de boca en boca, que se hab\u00edan convertido en leyenda urbana, pero que no pod\u00edan ser denunciados porque el denunciante lo habr\u00eda pasado a\u00fan peor de lo que ya lo estaba pasando. De estas cosas se hablaba en secreto y, desde luego, lejos siempre de los mayores.<\/p>\n<p>Por lo que hace, pues, a las costumbres, que no a la educaci\u00f3n sentimental (acerca de la cual lo mejor que puede decirse es que no hab\u00eda), el ambiente de la Palencia de aquellos a\u00f1os se puede describir como una combinaci\u00f3n de los entristecedores trasfondos sobre los que se mueven y act\u00faan los personajes de dos pel\u00edculas de la d\u00e9cada de los cincuenta que han quedado grabadas en mi memoria: <em>I vitelloni<\/em>, de Fellini y <em>Calle mayor<\/em>, de Barden. Pel\u00edculas que, al cabo del tiempo, no puede uno volver a ver sin que se le caigan las l\u00e1grimas, pero cuya realidad segu\u00eda produciendo entonces m\u00e1s bien mofa y burla, sobre todo, por supuesto, entre los varones insensibles que no estaban directamente afectados por la burla y por la humillaci\u00f3n que se ejerc\u00eda sobre las mujeres. Era, en suma, y por lo general, un ambiente machista e hirientemente burlesco sobre un fondo mortecino, inculto y provinciano, herencia del primer franquismo, en una capital de provincias que, por lo dem\u00e1s, hab\u00eda tenido maestros excelentes y literatos ingeniosos durante la II Rep\u00fablica.<\/p>\n<p>Los chicos y las chicas de la Palencia de entonces pase\u00e1bamos los domingos en grupos, separados por sexos, por la Calle Mayor y hac\u00edamos ya el entrenamiento que nos ense\u00f1aban los mayores recorriendo bares y tascas en esa misma calle o en las calles adyacentes: senda de los elefantes, se dec\u00eda, en la que lo mejor, seg\u00fan nos parec\u00eda, era la frase extempor\u00e1nea del alcoh\u00f3lico cr\u00f3nico tolerada por la autoridad competente. Simone de Beauvoir hab\u00eda publicado ya hac\u00eda a\u00f1os <em>El segundo sexo<\/em> y en Europa se discut\u00eda sobre la construcci\u00f3n socio-cultural del g\u00e9nero, pero de eso no ten\u00edamos todav\u00eda ni noticia.<\/p>\n<p>Mientras tanto, las se\u00f1oras y se\u00f1ores bienpensantes y relativamente acomodados de la capital observaban desde el Bar Palentino, en el centro de la Calle Mayor, como si contemplaran un acuario, los paseos de los j\u00f3venes, entre cuchicheos, chismorreos y venenos varios sobre la moralidad, o m\u00e1s bien sobre la falta de moralidad, de los paisanos. Vida cultural apenas hab\u00eda entonces all\u00ed. De manera que la mayor\u00eda de los chicos y chicas de mi edad, a finales de los cincuenta, fuera del Instituto Jorge Manrique apenas pod\u00edamos encontrar otros centros de atracci\u00f3n que la Biblioteca P\u00fablica de la Diputaci\u00f3n provincial y alg\u00fan cine al que de vez en cuando llegaba una pel\u00edcula de las que hacen pensar. De pol\u00edtica se hablaba poco. Eso estaba mal visto. Y cuando se criticaba lo que hab\u00eda en Espa\u00f1a se hac\u00eda casi siempre con el temor de ser tildado de \u00abrojo\u00bb.<\/p>\n<p>Me he demorado en la descripci\u00f3n del ambiente que debi\u00f3 encontrar Xes\u00fas Alonso Montero cuando lleg\u00f3 al Instituto Jorge Manrique de Palencia como catedr\u00e1tico de literatura en 1959 para, as\u00ed, resaltar mejor lo que su presencia signific\u00f3 para nosotros. En mi recuerdo, lo primero que pens\u00e9 al escuchar a Xes\u00fas en las aulas del Instituto fue: he aqu\u00ed una fuerza de la naturaleza y un abridor de ojos. Xes\u00fas, Don Jes\u00fas, como le llam\u00e1bamos todos los alumnos, llegaba desde su Galicia natal a aquel trozo semiadormecido de Castilla con todo el \u00edmpetu del docente joven dispuesto a <em>desasnar<\/em>, al decir de entonces, todo lo que se encontrara por delante. Como profesor y como persona, nos impresion\u00f3 enseguida, particularmente a los alumnos de letras, que \u00e9ramos un grupo peque\u00f1o pero muy unido. Y nos impresion\u00f3 de entrada por la seguridad, por la pasi\u00f3n y por la contundencia con que iba desgranando sus ideas, por el rigor intelectual que impon\u00eda en las clases, por la libertad con que le\u00eda e interpretaba a los cl\u00e1sicos de la literatura espa\u00f1ola, por las comparaciones que hac\u00eda entre los textos que le\u00eda, y que nos ense\u00f1aba a leer, con el mundo contempor\u00e1neo. Y tambi\u00e9n, y creo que eso fue tan importante como lo otro, por la proximidad en el trato, cosa a la que en aquellos tiempos no est\u00e1bamos nada acostumbrados porque la distancia entre el estaribel, desde el que hablaban los profesores, y los pupitres, desde los que escuch\u00e1bamos los alumnos, era un mundo.<\/p>\n<p>Ya en sus primeras clases aquella combinaci\u00f3n de pasi\u00f3n, rigor intelectual y proximidad en el trato que caracterizaba a Xes\u00fas dio lugar a un incidente, que se me ha quedado grabado. Como no hab\u00eda costumbre de hablar e intervenir en las clases, salvo cuando el profesor preguntaba, y como, adem\u00e1s, en su curso est\u00e1bamos excepcionalmente juntos chicos y chicas, en una de las clases se produjo cierto jolgorio, no s\u00e9 si por la extra\u00f1eza o por las efusiones hormonales, que Don Jes\u00fas cort\u00f3 de inmediato por lo sano. Un grupo de estudiantes fuimos a verle a su casa para aclarar el incidente y disculparnos. Y all\u00ed, en el piso en que viv\u00eda, tuvimos la oportunidad, cosa rara tambi\u00e9n entonces, de hablar con un profesor sin la distancia habitual en el aula, con una proximidad que nunca se nos hab\u00eda permitido con otros docentes. Aquella visita a la casa palentina de Xes\u00fas (a un paso del gobierno civil y de la estaci\u00f3n de ferrocarril, y muy cerca de la misma calle en que yo hab\u00eda nacido[4]) fue para m\u00ed el inicio de que lo que con el tiempo iba a ser una larga amistad.<\/p>\n<p>Creo que fue en aquella casa, muy poco despu\u00e9s de que Xes\u00fas llegara a Palencia, donde pens\u00e9 por primera vez que hab\u00eda tenido la suerte de conocer a un gran profesor y a una persona excepcional; que estaba ante lo que mi abuela Guadalupe sol\u00eda llamar, en familia, \u00abun car\u00e1cter\u00bb, disposici\u00f3n an\u00edmica que yo, ignorante entonces de lo que era propiamente un car\u00e1cter, sol\u00eda incluir en el subg\u00e9nero <em>fuerza de la naturaleza<\/em>. All\u00ed aprend\u00ed una de esas lecciones que no se olvidan, sobre todo cuando uno se dedica a la ense\u00f1anza: que la proximidad en la relaci\u00f3n entre profesor y alumno no tiene por qu\u00e9 estar re\u00f1ida con el rigor intelectual, con la aspiraci\u00f3n al orden intelectual; que la autoridad y la disciplina no se imponen en la docencia desde la distancia, por el procedimiento del ordeno y mando, sino razonando, argumentando, escuchando, haciendo ver, abriendo ojos y ense\u00f1ando a los estudiantes a pensar con su propia cabeza[5].<\/p>\n<p>Aquel curso de 1959-1960 los estudiantes de letras aprendimos con Don Jes\u00fas otras cosas. Aprendimos que en eso que llamamos Espa\u00f1a hab\u00eda otras lenguas, adem\u00e1s de la que habl\u00e1bamos en Palencia, y que esas otras lenguas hab\u00edan tenido tambi\u00e9n una gran literatura, silenciada en los \u00faltimos tiempos. Algo de eso intu\u00eda yo ya por lo que contaba mi padre, que era gallego, y por la relaci\u00f3n que hab\u00eda tenido con mis t\u00edos y primos en la aldea de Cans[6] y en el pueblo de Porri\u00f1o, en la provincia de Pontevedra. Pero una cosa era saber algo de una lengua que se habla en familia y otra, a\u00fan m\u00e1s importante, descubrir que tambi\u00e9n esa lengua ha tenido hist\u00f3ricamente notables expresiones literarias que nos conviene conocer.<\/p>\n<p>En las clases y fuera de las clases, entre comentario y comentario sobre las jarchas, Garcilaso y Cervantes, sobre Antonio Machado y Unamuno, Don Jes\u00fas nos hablaba a veces de Rosal\u00eda, de Castelao y de lo que hab\u00eda sido en otros tiempos la literatura gallega. Y en las clases, escuch\u00e1ndole, y fuera de las clases, conversando con \u00e9l, me di cuenta por primera vez en mi vida de la importancia que tiene, para el di\u00e1logo y para la comunicaci\u00f3n racional, entender en el mismo sentido las palabras que se pronuncian, emplearlas en una misma acepci\u00f3n. Escuchando a Don Jes\u00fas aquel a\u00f1o y conversando con \u00e9l en los siguientes, cuando ya era para m\u00ed Xes\u00fas, aprend\u00ed tambi\u00e9n la relevancia que tienen los tonos y los gestos en el lenguaje conversacional, lo que son la iron\u00eda y el sarcasmo, la importancia, relativa, que unos y otros damos, seg\u00fan nuestras lenguas maternas, a las connotaciones culturales de tales o cuales palabras de uso corriente. Luego, m\u00e1s tarde, he podido relacionar esto con lo que Xes\u00fas Alonso Montero escrib\u00eda en uno de los ensayos recogidos en <em>Realismo y conciencia cr\u00edtica en la literatura gallega<\/em>.<\/p>\n<p>Todav\u00eda hay otras cosas que recuerdo bien de las estancias de Xes\u00fas en Palencia, es decir, no s\u00f3lo de aquel curso 1959-1960, sino de los siguientes, cuando ya establecido en Lugo nos visitaba ocasionalmente para reunirse con los buenos amigos que all\u00ed hab\u00eda hecho, entre ellos el fil\u00f3sofo Jos\u00e9 Rodr\u00edguez Mart\u00ednez[7], colega en el Instituto Jorge Manrique, y la familia de los Poza, que ten\u00edan unos importantes almacenes en la Calle Mayor. Una de esas cosas, que le debo, fue el descubrimiento del Machado prosista, del Machado republicano, pero tambi\u00e9n la aproximaci\u00f3n a Unamuno y a Lorca. Creo no equivocarme si digo que Antonio Machado era entonces el autor favorito de Xes\u00fas, entre los de lengua castellana. Sobre su obra, sobre su poes\u00eda y sobre su prosa, nos ilustr\u00f3 ampliamente en aquel curso de literatura, en sexto, en el Instituto Jorge Manrique. (Por cierto: hered\u00e9 de \u00e9l aquella afici\u00f3n, y aunque luego yo mismo he usado con frecuencia en mis clases en la universidad textos de Antonio Machado que Xes\u00fas nos descubri\u00f3, todav\u00eda ahora sigo lamentando no haber logrado dar forma a un ensayo sobre el filosofar del poeta que habr\u00eda querido dedicar al amigo por aquel recuerdo. Todo se andar\u00e1[8]).<\/p>\n<p>Dentro y fuera del Instituto Jorge Manrique, Xes\u00fas contribuy\u00f3 a organizar durante aquellos meses en Palencia diferentes actos en recuerdo de Antonio Machado, de Unamuno y de Lorca, actividades culturales, con su punta pol\u00edtica, que pronto iban a chocar con las autoridades franquistas del momento, civiles y eclesi\u00e1sticas, pero que a nosotros, estudiantes, ya al final del bachillerato, nos abrieron los ojos a otro mundo. Y no s\u00f3lo por lo que estas actividades y la forma en que fueron presentadas influyeron en nuestra formaci\u00f3n intelectual, sino tambi\u00e9n porque nos permitieron descubrir que en aquella anodina ciudad hab\u00eda herencias de un pasado republicano y liberal e incluso n\u00facleos, minoritarios ciertamente, de resistencia cultural antifranquista con los que los j\u00f3venes inquietos todav\u00eda pod\u00edamos enlazar, n\u00facleos que antes nos hab\u00edan pasado desapercibidos debido a los persistentes silencios y a los miedos de los m\u00e1s pr\u00f3ximos.<\/p>\n<p>Dicho ahora, esto que voy a decir puede parecer una paradoja, pero en realidad fue as\u00ed: a trav\u00e9s de Xes\u00fas Alonso Montero, que ven\u00eda de Galicia, pudimos descubrir en aquella Palencia de 1960 la existencia de personalidades sensibles que nada ten\u00edan que ver con el conservadurismo imperante. Estaban all\u00ed: escribiendo, pintando, haciendo poes\u00eda, tal vez reflexionando en silencio o tratando a\u00fan de borrar las huellas, que dir\u00eda Brecht, y en alg\u00fan caso incluso regentando alguno de los grandes almacenes de la Calle Mayor junto al cual hab\u00edamos paseado los domingos sin enterarnos de las afinidades electivas. La explicaci\u00f3n de esa paradoja no es, por lo dem\u00e1s, particularmente dif\u00edcil: Palencia estaba todav\u00eda entonces dominada por los silencios y por los miedos que hab\u00eda dejado la guerra civil, y para descubrir y contactar con los n\u00facleos de silenciosa resistencia en el \u00e1mbito cultural hac\u00eda falta otra mirada y tal vez, \u00bfpor qu\u00e9 no decirlo?, tambi\u00e9n una valent\u00eda en la comunicaci\u00f3n y en la expresi\u00f3n de las ideas que se hab\u00eda perdido entre nosotros y que Xes\u00fas s\u00ed ten\u00eda.<\/p>\n<p>En un texto que escribi\u00f3 muchos a\u00f1os despu\u00e9s, en 2003, dice Xes\u00fas que por aquel entonces, durante su estancia en Palencia, \u00e9l todav\u00eda no era marxista, sino un machadiano republicano. Y seguro que es as\u00ed. A pesar de lo cual creo recordar que \u00e9l fue una de las primeras personas en mi vida a las que o\u00ed pronunciar en sentido positivo las palabras \u00abmarxista\u00bb y \u00abcomunista\u00bb, palabras que en la Palencia de entonces s\u00f3lo se escuchaban como insultos. Eso debi\u00f3 ser en los pasillos del Instituto Jorge Manrique en conversaci\u00f3n con el profesor de filosof\u00eda Jos\u00e9 Rodr\u00edguez Mart\u00ednez, que hab\u00eda vuelto de Alemania enamorado del joven Marx, o tal vez en alguno de los encuentros que tuvimos poco despu\u00e9s en el Monte el Viejo con motivo de las visitas de Xes\u00fas a la ciudad.<\/p>\n<p>Segu\u00ed viendo a Xes\u00fas, y carte\u00e1ndome con \u00e9l, en los a\u00f1os que siguieron. Las noticias que nos llegaban de Xes\u00fas y la recepci\u00f3n de sus cartas fueron siempre un acontecimiento en casa de mis padres. En 1961, poco antes de que yo me fuera a estudiar Filosof\u00eda y Letras a Barcelona, Xes\u00fas me dio un consejo que le sigo agradeciendo todav\u00eda hoy, porque habr\u00eda de ser motivo de mucha satisfacci\u00f3n intelectual para m\u00ed. Me encomend\u00f3 que contactara en Barcelona con el profesor de literatura Jos\u00e9 Manuel Blecua, uno de aquellos docentes cuya presencia y ense\u00f1anza en la Universidad servir\u00edan, sin m\u00e1s, para negar el t\u00f3pico de que la Espa\u00f1a de entonces era simplemente un desierto cultural. Poco despu\u00e9s de eso supe, de la forma indirecta y un tanto misteriosa en que se sab\u00edan entonces aquellas cosas, que Xes\u00fas hab\u00eda tomado una decisi\u00f3n que tambi\u00e9n yo estaba a punto de tomar: entrar a militar en el partido comunista, cosa que en aquellos tiempos \u2013conviene recordarlo\u2013 ven\u00eda a ser algo m\u00e1s que una decisi\u00f3n pol\u00edtica compartida: era la creaci\u00f3n de un <em>v\u00ednculo fraternal<\/em>.<\/p>\n<p>Entre 1962 y 1968 el recuerdo principal que me ha quedado de Xes\u00fas fue su eminente labor como galleguista en un momento en que la defensa p\u00fablica de la lengua gallega ten\u00eda m\u00e9rito de verdad, puesto que requer\u00eda valent\u00eda. Xes\u00fas hablaba siempre con una pasi\u00f3n desbordante de esta tarea suya, a caballo entre la socioling\u00fc\u00edstica y la reivindicaci\u00f3n. Tuve noticia de la exposici\u00f3n bibliogr\u00e1fica que organiz\u00f3 en Lugo, en 1963, con motivo del primer centenario de los <em>Cantares Gallegos<\/em> de Rosal\u00eda y le\u00ed, con la identificaci\u00f3n del disc\u00edpulo, los libros que \u00e9l iba editando y los ensayos y art\u00edculos que me fue enviando regularmente desde Lugo a Barcelona. As\u00ed conoc\u00ed su esfuerzo por recuperar la obra de Castelao: primero los <em>Retrincos<\/em>, editados en 1962, con una breve introducci\u00f3n suya y con grabados de Maside, en la colecci\u00f3n Fondo de Cultura Gallega; luego la edici\u00f3n de las <em>Cousas<\/em>, hecha aquel mismo a\u00f1o por la Editorial Galaxia, de Vigo; y algo despu\u00e9s, <em>Os dous de sempre<\/em>. Libros, todos los de Castelao, que procur\u00e9 leer, recordando a mis abuelos paternos, con la afinidad y empat\u00eda de \u00ablas gentes que lloran ante una vaca muerta\u00bb, como nos hab\u00eda dicho Xes\u00fas que hab\u00eda que leer <em>Cousas<\/em> para entenderlas bien.<\/p>\n<p>Junto a los escritos de Castelao he conservado tambi\u00e9n un ensayito, esta vez en castellano, que a decir verdad me descubri\u00f3 a otro Xes\u00fas Alonso Montero. Se titulaba \u00abEl Pr\u00edncipe Luis Luciano Bonaparte en la ling\u00fc\u00edstica gallega\u00bb, publicado en Lugo por un tip\u00f3grafo de nombre inolvidable \u00abLa voz de la verdad\u00bb. Al volver a hojear ahora la separata de aquel ensayito suyo encuentro, entre sus p\u00e1ginas, una carta, fechada el 28 de noviembre de 1964, que ven\u00eda a ser una invitaci\u00f3n al cambio en el trato entre profesor y alumno y que, sin duda, ten\u00eda yo que relacionar con el reconocimiento de lo que he llamado arriba <em>v\u00ednculo fraternal<\/em>.<\/p>\n<p>La carta de Xes\u00fas empezaba as\u00ed: \u00abQuerido Paco: 1) No me llames m\u00e1s profesor ni apreciado. Si lo haces tendr\u00e9 que tratarte de usted y de distinguido alumno. As\u00ed se entiende la democracia\u00bb. Lo que sigue en ella es ya la declaraci\u00f3n, aunque todav\u00eda en lenguaje cifrado, del estar en el mismo barco, en aquel barquito del infante Arnaldo, que, en el romance, dice no decir su canci\u00f3n sino a quien va con \u00e9l. Hablaba Xes\u00fas all\u00ed de intercambiar folletos en curso y acababa interes\u00e1ndose por lo que hac\u00edan o se pod\u00eda prever que har\u00edan los estudiantes universitarios de Barcelona. Era, en efecto, el momento en que algunos nos compromet\u00edamos en la Universidad para romper ya con el SEU, el sindicato universitario de origen fascista.<\/p>\n<p>Pero seguramente el recuerdo m\u00e1s n\u00edtido que tengo de aquella <em>fuerza de la naturaleza<\/em> que siempre represent\u00f3 Xes\u00fas para mi es de agosto de 1968. Neus[9], mi compa\u00f1era, y yo fuimos a Lugo para visitarle y nuestra visita coincidi\u00f3 con la invasi\u00f3n de Checoslovaquia por las tropas del Pacto de Varsovia. Todav\u00eda no ten\u00edamos noticia de la declaraci\u00f3n de la direcci\u00f3n del Partido Comunista de Espa\u00f1a en la que por primera vez en muchos a\u00f1os \u00e9sta desaprobaba la actuaci\u00f3n del Partido Comunista de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Xes\u00fas, que hab\u00eda seguido con esperanza la actuaci\u00f3n de Alexander Dub\u010dek, y de los comunistas checos, estaba indignado ante la imagen de los tanques sovi\u00e9ticos en las calles de Praga. A\u00fan tengo grabadas en el cerebro sus palabras, la contundencia de su cr\u00edtica y la pasi\u00f3n con que expres\u00f3 su opini\u00f3n al respecto: \u00abLos tanques sovi\u00e9ticos a Vietnam\u00bb. Desde aquel d\u00eda, adem\u00e1s de su rigor intelectual he admirado su libertad de pensamiento, su esp\u00edritu cr\u00edtico y esa manera suya de expresar lo que piensa sin pelos en la lengua y sin renunciar por ello a las convicciones profundas del comunista.<\/p>\n<p>Aquel d\u00eda en Lugo reanudamos una relaci\u00f3n afectiva, pol\u00edtica e intelectual que ha continuado durante m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os, hasta hoy. Cuando le visitamos en su casa de Lugo, en agosto del Sesentayocho, Xes\u00fas estaba ya metido en la redacci\u00f3n de los art\u00edculos y ensayos que acabar\u00edan componiendo <em>Realismo y conciencia cr\u00edtica en la literatura gallega<\/em>, que publicar\u00eda al a\u00f1o siguiente en la Editorial Ciencia Nueva, de Madrid[10]. Aprovechando el v\u00ednculo que Neus y yo ten\u00edamos a comienzos de la d\u00e9cada de los setenta con varias editoriales (Ariel, Grijalbo) y librer\u00edas (Les Punxes, Sargadelos) de Barcelona, Xes\u00fas nos fue haciendo llegar por carta sus recomendaciones de poetas, narradores y ensayistas gallegos. Siempre con una doble intenci\u00f3n, que \u00e9l no se cansaba de repetir: consolidar lo que \u00e9l llamaba, con humor, La Internacional Gallega en Barcelona y difundir en Catalu\u00f1a a los autores gallegos, cl\u00e1sicos y contempor\u00e1neos.<\/p>\n<p>As\u00ed, gracias a Xes\u00fas, descubrimos los primeros poemarios, luego c\u00e9lebres, de Celso Emilio Ferreiro y de M\u00e9ndez Ferr\u00edn; las <em>Memorias de un neno labriego<\/em> y <em>Xente no rodicio<\/em>, de Xos\u00e9 Neira Vilas; <em>Vento ferido<\/em>, de Carlos Casares (que era entonces una de las nuevas voces de la poes\u00eda y de la narrativa en gallego); las primeras cosas de Manuel Mar\u00eda y las primeras manifestaciones de la nova canci\u00f3n galega, tan vinculadas a la actividad de los estudiantes antifranquistas de la universidad de Santiago.<\/p>\n<p>Para m\u00ed ha sido siempre una enorme alegr\u00eda volver a coincidir con Xes\u00fas. Le recuerdo ahora en las cartas ilusionadas que me envi\u00f3 sobre los inicios del movimiento obrero antifranquista en El Ferrol y en Vigo, a principios de la d\u00e9cada de los setenta. Recuerdo tambi\u00e9n sus atinados consejos despu\u00e9s de la muerte del dictador, ya en 1977, cuando inici\u00e1bamos en Barcelona la andadura de la revista <em>Materiales<\/em> y nosotros, los amigos de Manuel Sacrist\u00e1n, and\u00e1bamos buscando afinidades en Galicia. Le recuerdo en el Ateneo de Ourense, conspirando con el inolvidable amigo Pe\u00f1a Rey. Le recuerdo, vibrante, en un restaurante del casco viejo de Vigo, cont\u00e1ndonos, con su verbo encendido, lo que hab\u00eda en el <em>Informe dram\u00e1tico de la lengua gallega<\/em> e ilustr\u00e1ndonos a continuaci\u00f3n sobre la situaci\u00f3n pol\u00edtica en Galicia. Le recuerdo, en Madrid, en tantas y tantas reuniones de Izquierda Unida y del Partido Comunista, en las que coincidimos, siempre con el mismo esp\u00edritu cr\u00edtico y a la vez defendiendo las mismas convicciones. Y le recuerdo, por fin, en el Ateneo Republicano de A Coru\u00f1a haciendo el elogio de los hombres y mujeres que se comprometieron y dieron su vida por la II Rep\u00fablica en Galicia y aconsej\u00e1ndome luego que completara mi <em>Poli\u00e9tica<\/em>[11] con un ensayo sobre el filosofar de Antonio Machado atendiendo al <em>Juan de Mairena<\/em> y a <em>Los complementarios<\/em>.<\/p>\n<p>Han pasado ya m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os desde que conoc\u00ed a Xes\u00fas Alonso Montero. El mundo \u2013lo sabemos\u2013 ha cambiado mucho desde entonces. La historia \u2013tambi\u00e9n lo sabemos\u2013 se ha ido por donde no esper\u00e1bamos. Pero a\u00fan as\u00ed, cuando hace cuatro a\u00f1os le\u00ed una entrevista que le hac\u00edan a Xes\u00fas, pr\u00f3ximo ya a los ochenta a\u00f1os, pude reconocerle tal como le conoc\u00ed en aquella Palencia en la que nunca pasaba nada. Lo que Xes\u00fas dice en esa entrevista de 2007 me impresion\u00f3 tanto como cuando le o\u00ed hablar por primera vez desde el pupitre del Instituto Jorge Manrique. Me impresion\u00f3, una vez m\u00e1s, por la fuerza de su palabra, por la forma en que junta internacionalismo y amor a la lengua y a la cultura propias, por la madura solidez de sus convicciones \u00e9tico-pol\u00edticas, por su fidelidad, por su lealtad: \u00abHoxe estou m\u00e1is convencido da necesidade do comunismo que cando ingresei nese partido nun tempo no que eu arriscaba, o Primeiro de maio de 1962. O d\u00eda en que me incineren haber\u00e1 unha bandeira, a do PC, nin de Espa\u00f1a nin de Galicia, interpretarase <em>A Internacional<\/em> e lerase un texto en castel\u00e1n de Cernuda, <em>1936<\/em>, e un texto en galego, de Curros Enr\u00edquez, <em>A Rosal\u00eda<\/em>. Ser\u00e1n as mi\u00f1as honras f\u00fanebres\u00bb.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n me conmovi\u00f3, en esa entrevista y en otras, la autoiron\u00eda con que Xes\u00fas sigue hablando de lo que han sido y son sus deseos, de su compromiso renovado y de sus esperanzas, de lo que dice, con humor, querer ser \u00abcuando sea mayor\u00bb. Por mi parte he de decir que pocas veces, muy pocas veces, nos es dado reconocer en esta vida, al cabo de tanto tiempo, al maestro que conocimos en la adolescencia, al maestro que ha envejecido bien, que ha cambiado, desde luego, pero que ha cambiado <em>de otra manera<\/em>, como cambian los que saben de los cambios y no se reconcilian con el mundo que les ha tocado sufrir.<\/p>\n<p>Larga vida, Xes\u00fas: maestro, amigo[12].<\/p>\n<h4><strong>Anexo 1: Entrevista a Xes\u00fas Alonso Montero, <em>El Viejo Topo<\/em>, julio-agosto de 2021.<\/strong><\/h4>\n<p>Xes\u00fas Alonso Montero (Vigo, 1928), ensayista y socioling\u00fcista (de concepci\u00f3n marxista, tanto que una periodista madrile\u00f1a dijo de \u00e9l que \u00abera el fil\u00f3logo de la lengua de los pobres\u00bb), historiador \u2013muy cr\u00edtico\u2013 de las Letras gallegas (con algunas incursiones fuera de este \u00e1mbito: Cervantes, Unamuno, Valle, Machado, Lorca\u2026, Gabriel Aresti, Salvador Espriu, Ricard Salvat, Eduardo Jorge Bosco), autor de algunos libros en verso (donde utiliza 28 seud\u00f3nimos) y de una breve obra de teatro sobre la problem\u00e1tica sociol\u00edng\u00fc\u00edstica gallega en 1942, catedr\u00e1tico de Literatura gallega de la Universidad de Santiago de Compostela hasta 1999, ha sido presidente de la Real Academia Gallega en el per\u00edodo 2013-2017. Militante del PCE desde 1962 (ese a\u00f1o, para viajar a la URSS, se hizo en Francia un pasaporte falso a nombre de Alonso Quijano), ha mantenido durante d\u00e9cadas un sue\u00f1o: ser presidente de la III Rep\u00fablica espa\u00f1ola. Entre sus numerosas obras cabe citar: <em>La palabra en la realidad<\/em> (1963), <em>Realismo y conciencia cr\u00edtica en la literatura gallega<\/em> (Ciencia Nueva, 1968), <em>Cartas de republicanos galegos condenados a morte<\/em> (2007), <em>An\u00edbal Otero. Pol\u00edtica e Ling\u00fc\u00edstica no franquismo e nos primeiros anos da Posguerra<\/em> (2009), Ricard Salvat e o teatro galego (2016), <em>Estudios sobre Antonio Machado<\/em> (en prensa). Autor de libros sobre escritores gallegos importantes: Mart\u00edn C\u00f3dax, Rosal\u00eda, Curros Enr\u00edquez, Leiras Pulpeiro, Castelao, Otero Pedrayo, Celso E. Ferreiro, Ram\u00f3n Pi\u00f1eiro, Filgueira Valverde, Francisco de la Iglesia\u2026<\/p>\n<p><strong>Salvo error por mi parte, lleg\u00f3 usted al Instituto Jorge Manrique de Palencia, el \u00fanico que hab\u00eda entonces en la ciudad, a finales de los a\u00f1os cincuenta. Tendr\u00eda usted unos 30 a\u00f1os y era catedr\u00e1tico de Literatura espa\u00f1ola de secundaria. \u00bfPor qu\u00e9 solicit\u00f3 ese destino? \u00bfTen\u00eda amistad con profesores del Instituto?<\/strong><\/p>\n<p>Llegu\u00e9 en junio de 1959, con 30 a\u00f1os, poco despu\u00e9s de finalizadas las oposiciones a c\u00e1tedras de Instituto. Escog\u00ed el Instituto \u00abJorge Manrique\u00bb de Palencia no por el nombre (Jorge Manrique es uno de mis cl\u00e1sicos; ya lo era para don Antonio Machado) sino por el hecho de que en Palencia pod\u00eda ejercer, tambi\u00e9n, como catedr\u00e1tico de la Escuela de Magisterio, c\u00e1tedra que ten\u00eda, por traslado (de Santiago) y cuerpo al que pertenec\u00eda desde 1956.<\/p>\n<p>Por esta declaraci\u00f3n parece que soy un funcionario franquista \u00abenchufado\u00bb. No hay tal. Entonces \u2013dado que el sueldo de un catedr\u00e1tico de Secundaria no era gran cosa\u2013 era legal \u2013\u00a1y no estaba mal visto!\u2013 cobrar una de las c\u00e1tedras como sueldo y la otra, como complemento.<\/p>\n<p>Previamente, no conoc\u00eda a ning\u00fan profesor del Instituto.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 atm\u00f3sfera se respiraba en aquellos momentos en la ciudad del Carri\u00f3n? \u00bfExist\u00edan n\u00facleos de resistencia cultural antifranquista en aquellos momentos? \u00bfEra muy fuerte la influencia del nacional-catolicismo? Creo que un obispo de origen gallego, Souto Vizoso, marcaba severamente las costumbres de la ciudad.<\/strong><\/p>\n<p>El ambiente, el de una ciudad peque\u00f1a, castellana, en esa altura del franquismo.<\/p>\n<p>Los n\u00facleos de resistencia, que yo sepa, estaban en la c\u00e1rcel (por ejemplo, Jaime Ballesteros: lo supe a\u00f1os despu\u00e9s por \u00e9l mismo). Jurar\u00eda que no hab\u00eda organizaci\u00f3n del Partido, pues, de existir, hubieran conectado con Jos\u00e9 Rodr\u00edguez Mart\u00ednez y conmigo ya que emit\u00edamos, p\u00fablicamente, bastantes signos inconformistas.<\/p>\n<p>Yo conect\u00e9 con un comerciante \u2013due\u00f1o de una tienda de tejidos\u2013, Narciso Poza, muy republicano de ideas, que, algunos a\u00f1os despu\u00e9s, sin ser comunista, ayud\u00f3 econ\u00f3micamente a la editorial Ciencia Nueva, implic\u00e1ndose alguno de sus hijos, alguno alumno del Instituto.<\/p>\n<p>Del obispo, Souto Vizoso (sic), supe muy poco. S\u00e9 que era del clero m\u00e1s preconciliar, y perm\u00edtame una an\u00e9cdota. A primeros de octubre, yo pronunci\u00e9 en el Instituto la conferencia inaugural (esta locura: \u00abEl esperanto y las lenguas regionales\u00bb) pues ten\u00eda cierta fama de \u00aborador\u00bb. Pues bien, asisti\u00f3 el Obispo (con el Gobernador, etc.) y, al parecer, se durmi\u00f3, cosa que yo no advert\u00ed, pero, s\u00ed, don Fernando Unamuno (hijo mayor de Unamuno, arquitecto municipal jubilado, con el que yo, a veces, tomaba caf\u00e9). Finalizada la \u00ablecci\u00f3n inaugural\u00bb, y en el momento de las felicitaciones, Unamuno (\u00a1el hijo!), tras saludarme, apostill\u00f3 en voz baja: \u00abY no se preocupe usted por el hecho de que el se\u00f1or Obispo se haya dormido, porque, cuando habla \u00e9l, nos dormimos todos\u00bb.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 ambiente se respiraba en el Instituto? \u00bfMuy conservador tambi\u00e9n?<\/strong><\/p>\n<p>Antes de llegar JRM y yo, en el Instituto se daban las clases preceptivas mejor o peor. No conoc\u00ed a ning\u00fan profesor antifranquista y con nosotros no hab\u00eda por qu\u00e9 disimular. Pero la direcci\u00f3n y el claustro nos permitieron actividades que no los emocionaban pero que, pudiendo, no dificultaron.<\/p>\n<p>Como en PREU, aquel a\u00f1o, la asignatura de Literatura era \u00abCervantes y el <em>Quijote<\/em>\u00bb, yo organic\u00e9 un elenco de actividades: exposici\u00f3n, teatro, certamen literario, conferencias \u2013varios alumnos y alumnas se estrenaron como conferenciantes, y algunos abordaron una cuesti\u00f3n en la que yo insist\u00eda en clase, la del quijotismo (un creer que genera un hacer concorde) y del palomequismo (un creer que se queda en eso, como le ocurr\u00eda en la gran novela, a Juan Palomeque \u00abel Zurdo\u00bb, el segundo ventero)\u2013.<\/p>\n<p>Por cierto, no s\u00e9 si Paco, que no era alumno de PREU, era de 6\u00ba, asisti\u00f3 a estas \u00abmisas\u00bb cervantinas.<\/p>\n<p><strong>Yo tampoco lo s\u00e9 aunque no me extra\u00f1ar\u00eda dada su admiraci\u00f3n por Cervantes y el conocimiento de su obra. \u00bfQu\u00e9 or\u00edgenes sociales ten\u00edan los estudiantes del Instituto?<\/strong><\/p>\n<p>Los propios de la mayor\u00eda de los Institutos en Espa\u00f1a: pocos hijos de la \u00abgente bien\u00bb y muchos de familias de aceptable pasar. Los m\u00e1s humildes, en general, no asist\u00edan.<\/p>\n<p><strong>Paco Fern\u00e1ndez Buey estudiaba entonces en el Instituto. \u00bfDe qu\u00e9 curso fue alumno suyo? \u00bfDe Lengua? \u00bfDe Literatura castellana?<\/strong><\/p>\n<p>Fue alumno de 6\u00ba curso (1959-60), de Literatura; se denominaba Literatura espa\u00f1ola (desde el <em>Cantar del Cid<\/em> a nuestros d\u00edas).<\/p>\n<p><strong>\u00c9l ha escrito sobre usted: \u00abEn mi recuerdo, lo primero que pens\u00e9 al escuchar a Xes\u00fas en las aulas del Instituto fue: he aqu\u00ed una fuerza de la naturaleza y un abridor de ojos. Xes\u00fas, Don Jes\u00fas, como le llam\u00e1bamos todos los alumnos, llegaba desde su Galicia natal a aquel trozo semiadormecido de Castilla con todo el \u00edmpetu del docente joven dispuesto a desasnar, al decir de entonces, todo lo que se encontrara por delante\u00bb. Veo que llegaba usted con muchas ganas. \u00bfLe decepcionaron los alumnos que tuvo?<\/strong><\/p>\n<p>El curso de Paco (unos 20 chicos y 8 o 10 chicas, en la fila delantera) es inolvidable. A\u00fan recuerdo algunos nombres. Lo mismo me acontece con PREU.<\/p>\n<p><strong>\u00bfDe qu\u00e9 autores, de qu\u00e9 escritores les habl\u00f3 en sus clases?<\/strong><\/p>\n<p>Yo, como otros profesores, estaba condicionado por el Programa, que eran 60 autores, cualquiera de los cuales pod\u00eda \u00abcaer\u00bb en la Rev\u00e1lida: 50 de lengua castellana + 10 (alg\u00fan extranjero: Shakespeare\u2026 y dos regionales, Rosal\u00eda de Castro y Verdaguer, el de los <em>Idillis i cants m\u00edstics<\/em>, en edici\u00f3n biling\u00fce).<\/p>\n<p>Cierto que yo le dedicaba especial atenci\u00f3n: a) A las jarchas moz\u00e1rabes (descubiertas en 1948, a\u00fan no ven\u00edan en los libros de texto) para relacionarlas, por el g\u00e9nero, con las \u00abcantigas de amigo\u00bb, en gallego-portugu\u00e9s, lo que ya me permit\u00eda, sin dejar de ejercer de fil\u00f3logo (no como \u00abpol\u00edtico\u00bb), hablar de la Espa\u00f1a pluriling\u00fce (tetraling\u00fce), lecci\u00f3n bien recibida por aquellos alumnos probablemente educados en el monolitismo castellano. b) Arcipreste de Hita, Jorge Manrique. c) Cervantes (insistencia en lo de Palomeque y don Quijote). d) Ilustraci\u00f3n y Larra. e) Rosal\u00eda de Castro y el \u00abRexurdir\u00bb gallego. f) El 98: Unamuno, San Antonio Machado, Valle\u2026g) Lorca!<\/p>\n<p>Recuerdo la emoci\u00f3n de algunos cuando o\u00edan recitar a Gabriela Ortega (disco) el \u00abLlanto por la muerte de Ignacio Sanchez Mej\u00edas\u00bb.<\/p>\n<p><strong>[\u2026] Paco habl\u00f3 tambi\u00e9n en muchas ocasiones de otro profesor con el que tambi\u00e9n tuvo una excelente relaci\u00f3n, Jos\u00e9 Rodr\u00edguez Mart\u00ednez. Creo que usted y \u00e9l fueron amigos. \u00bfQu\u00e9 nos puede decir de este profesor de filosof\u00eda?<\/strong><\/p>\n<p>Jos\u00e9 Rodr\u00edguez Mart\u00ednez, m\u00e1s alto que yo, m\u00e1s buen mozo y con alg\u00fan a\u00f1o en Europa, era, con frecuencia, la estrella del Centro. De Filosof\u00eda. Sab\u00eda alem\u00e1n y hab\u00eda hecho una tesis sobre Heidegger. Era un marxista entusiasta y con muchos m\u00e1s conocimientos que yo. Quiz\u00e1s, en 1959-1960, excluido Manuel Sacrist\u00e1n y alg\u00fan otro catal\u00e1n, uno de los hombres de mejor formaci\u00f3n marxista en Espa\u00f1a. El germen de Paco est\u00e1 en \u00e9l m\u00e1s que en m\u00ed. Paco, cuando llega a Barcelona (l\u00e9ase M. Sacrist\u00e1n) ya sabe el abecedario.<\/p>\n<p>Es l\u00e1stima que JRM, que hablaba muy bien, escribiera tan poco (casi nada o nada). Era de los que pensaba que hab\u00eda que leer muchas cosas antes de escribir sobre un tema. No fue \u2013que yo sepa\u2013 un escritor marxista pero, s\u00ed, un lector, un gran lector, marxista.<\/p>\n<p>Fue profesor de Paco dos a\u00f1os, en 6\u00ba y en PREU; yo, solo uno.<\/p>\n<p><strong>Tambi\u00e9n Paco ha comentado que usted le descubri\u00f3 el Machado prosista, republicano (tambi\u00e9n Unamuno y Lorca). Conjetura que en aquel entonces Machado era para usted un autor esencial de la literatura castellana. \u00bfEra as\u00ed?<\/strong><\/p>\n<p><em>Grosso modo<\/em> es as\u00ed.<\/p>\n<p><strong>Usted escribi\u00f3 muchos a\u00f1os despu\u00e9s que, por aquel entonces, durante su estancia en Palencia, no era todav\u00eda marxista sino un machadiano republicano. \u00bfEn su evoluci\u00f3n pol\u00edtico-filos\u00f3fica jug\u00f3 alg\u00fan papel aquel tiempo palentino ?<\/strong><\/p>\n<p>En estos d\u00edas acabo de escribir mis \u00abMemorias machadianas\u00bb y en ellas afirmo lo que ya dije en tantas ocasiones: yo llegu\u00e9 al marxismo, en Santiago, en el curso 1957-1958, por un volumen de la editorial Losada (Buenos Aires), adquirido semiclandestinamente, en el que figuraban dos textos en prosa de don Antonio que me marcaron: \u00abDiscurso a las Juventudes Socialistas Unificadas\u00bb y \u00abLo que yo recuerdo de Pablo Iglesias\u00bb, ambos de 1937.<\/p>\n<p>Cuando llego a Palencia ten\u00eda muy presentes las p\u00e1ginas de Machado; ya en ese curso, el contacto con JRM fue, creo, importante para la consolidaci\u00f3n de mis puntos de vista y de mi actitud civil.<\/p>\n<p><strong>Paco ha hablado tambi\u00e9n de sus encuentros en el Monte el Viejo, con motivo de sus visitas posteriores a la ciudad, una vez se traslad\u00f3. \u00bfQu\u00e9 recuerda de esos encuentros?<\/strong><\/p>\n<p>S\u00e9 que, ya en Lugo, fui a dar una conferencia a Palencia sobre \u00abMen\u00e9ndez Pelayo y el problema de Espa\u00f1a\u00bb, muy importante para m\u00ed por reencontrarme con los alumnos. Por cierto, yo ya les hab\u00eda enviado un ejemplar del magn\u00edfico libro de texto de D\u00e1maso Alonso sobre la <em>F\u00e1bula de Polifemo y Galatea<\/em>, de G\u00f3ngora, el autor y la obra que hab\u00eda que cursar en PREU y que yo explicaba en Lugo.<\/p>\n<p><strong>Inici\u00f3 usted su militancia en el PCE en 1962. Paco lo hizo dos a\u00f1os despu\u00e9s. \u00bfPudo influirle usted de alg\u00fan modo? \u00bfHablaron sobre esa coincidencia en alguna ocasi\u00f3n?<\/strong><\/p>\n<p>No recuerdo haber hablado con Paco de ese tema. Los que influyeron en \u00e9l son personas que usted conoce mejor que yo (Manolo [Sacrist\u00e1n], Giulia [Adinolfi]\u2026).<\/p>\n<p><strong>Cuando Paco vino a Barcelona, usted le aconsej\u00f3 que contactara con el profesor de literatura Jos\u00e9 Manuel Blecua, uno de aquellos docentes, dice Paco, \u00abcuya presencia y ense\u00f1anza en la Universidad servir\u00edan, sin m\u00e1s, para negar el t\u00f3pico de que la Espa\u00f1a de entonces era simplemente un desierto cultural\u00bb. \u00bfEra usted amigo de Blecua? \u00bfConoc\u00eda su obra?<\/strong><\/p>\n<p>S\u00ed, tuve una gran relaci\u00f3n con Blecua (padre) y asist\u00ed, y hasta le ayud\u00e9 un poco, a sus re\u00f1id\u00edsimas oposiciones en 1959 (Antonio Vilanova, Guillermo D\u00edaz-Plaja\u2026). En una carta me hablaba, muy bien, de Paco como alumno y hasta creo que elogiaba un trabajo escolar suyo sobre poes\u00eda tradicional (romances\u2026). Sordo o casi sordo, era un gran docente.<\/p>\n<p><strong>\u00bfSupo del decisivo papel de Paco en la formaci\u00f3n del Sindicato Democr\u00e1tico de Estudiantes de Barcelona?<\/strong><\/p>\n<p>Naturalmente. Por otra parte, Cl\u00edo ya lo ha puesto en algunos libros de Historia.<\/p>\n<p><strong>Creo que usted le fue enviando los libros y art\u00edculos que iba publicando y que se cartearon durante a\u00f1os. \u00bfConserva sus cartas? \u00bfQu\u00e9 comentaban en ellas?<\/strong><\/p>\n<p>Hubo algunas cartas, pocas. Infelizmente (como se dice en portugu\u00e9s), no las conservo.<\/p>\n<p>S\u00ed, le envi\u00e9 algunas de mis publicaciones, pocas. Eran sobre erudici\u00f3n gallega.<\/p>\n<p><strong>Paco recuerda muy bien un ensayo suyo: \u00abEl Pr\u00edncipe Luis Luciano Bonaparte en la ling\u00fc\u00edstica gallega\u00bb. \u00bfQu\u00e9 contaba en ese trabajo?<\/strong><\/p>\n<p>Es un trabajo erudito, muy de los m\u00edos de entonces, sobre historia de la Ling\u00fc\u00edstica gallega. El Pr\u00edncipe, sobrino-nieto de Napole\u00f3n, gast\u00f3 parte de su fortuna pagando a gentes de muy distintas lenguas de Europa la traducci\u00f3n de textos b\u00edblicos (Evangelios, \u00abPar\u00e1bola del sembrador\u00bb\u2026), previamente solicitadas por \u00e9l. En 1861 public\u00f3 en Londres, con pr\u00f3logo suyo sobre cuestiones fon\u00e9ticas, el Evangelio de San Mateo, traducido por un tal Jos\u00e9 S\u00e1nchez de Santamar\u00eda. Es el primer libro en gallego de la literatura moderna (el primero de Rosal\u00eda es de 1863). Yo \u00abdescubr\u00ed\u00bb un ejemplar en la Nacional de Madrid. El Pr\u00edncipe es un gran ling\u00fcista del vasco. Visit\u00f3 y pate\u00f3 el Pa\u00eds Vasco a la b\u00fasqueda de las formas del verbo en euskera, al parecer un tema peliagudo.<\/p>\n<p><strong>Vuelvo a citarle. Paco Fern\u00e1ndez Buey habla de una carta suya: \u00abLa carta de Xes\u00fas empezaba as\u00ed: \u201cQuerido Paco: 1) No me llames m\u00e1s profesor ni apreciado. Si lo haces tendr\u00e9 que tratarte de usted y de distinguido alumno. As\u00ed se entiende la democracia\u201d. Lo que sigue en ella es ya la declaraci\u00f3n, aunque todav\u00eda en lenguaje cifrado, del estar en el mismo barco, en aquel barquito del Infante Arnaldos, que, en el romance, dice no decir su canci\u00f3n sino a quien va con \u00e9l. Hablaba Xes\u00fas all\u00ed de intercambiar folletos en curso y acababa interes\u00e1ndose por lo que hac\u00edan o se pod\u00eda prever que har\u00edan los estudiantes universitarios de Barcelona. Era, en efecto, el momento en que algunos nos compromet\u00edamos en la Universidad para romper ya con el SEU, el sindicato universitario de origen fascista.\u00bb \u00bfRecuerda algo m\u00e1s de esa carta? \u00bfPaco le contest\u00f3?<\/strong><\/p>\n<p>No, pero el romance del Infante Arnaldos fue comentado en clase. Siempre va conmigo.<\/p>\n<p><strong>Paco ha hablado de una visita que le hicieron Neus Porta, su esposa y compa\u00f1era, y \u00e9l en agosto de 1968, cuando la invasi\u00f3n de Checoslovaquia por las tropas del Pacto de Varsovia. \u00bfQu\u00e9 recuerda de aquel encuentro? \u00bfEra usted partidario del intento de renovaci\u00f3n democr\u00e1tico-comunista que signific\u00f3 la Primavera de Praga? \u201cLos tanques sovi\u00e9ticos a Vietnam\u201d creo que es un comentario suyo.<\/strong><\/p>\n<p>Cuando se casaron, en el viaje de novios, durmieron en mi casa de Lugo una noche. No lo asocio a lo de Praga.<\/p>\n<p>Entonces como hoy yo entend\u00eda que el socialismo sovi\u00e9tico no era un humanismo muy atractivo.<\/p>\n<p><strong>Por cierto, \u00bfqu\u00e9 era eso de la Internacional Gallega en Barcelona?<\/strong><\/p>\n<p>Los gallegos, muchos, con los que me relacionaba cuando iba a Barcelona: profesores (Moncho Ramos, Basilio Losada\u2026), estudiantes, algunos conocidos de Paco y Sol\u00e9 Barber\u00e1, en cuya casa estuve. Por cierto, en abril del 72, casi me sacan de una conferencia los \u00abgrises\u00bb por una cuesti\u00f3n topon\u00edmica: denominar una determinada ciudad gallega \u00abFerrol de\u2026 Pablo Iglesias\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Volvieron a encontrarse, esta vez en Vigo, cuando usted public\u00f3 <em>Informe dram\u00e1tico de la lengua gallega<\/em>. \u00bfDe qu\u00e9 hablaron? \u00bfTen\u00eda Paco inter\u00e9s en el importante movimiento obrero gallego de aquellos a\u00f1os?<\/strong><\/p>\n<p>Mi <em>Informe dram\u00e1tico<\/em> es del 73 y yo estaba en Lugo (1960-1976). En otras entrevistas, aqu\u00ed o en Barcelona, hablamos bastante del movimiento obrero gallego.<\/p>\n<p><strong>Luego vinieron sus encuentros en Madrid, en reuniones del PCE e IU. \u00bfMantuvieron posiciones pr\u00f3ximas? \u00bfSe entend\u00edan pol\u00edticamente?<\/strong><\/p>\n<p>Yo nunca asist\u00ed, en Madrid, a reuniones del Partido, en el cual siempre fui \u00abun verso libre\u00bb, como se dice ahora. En Galicia mi proyecci\u00f3n p\u00fablica (conferencias \u2013no todas autorizadas\u2013, art\u00edculos en la prensa\u2026) hac\u00eda creer a mucha gente que yo era el responsable de Cultura en el Partido; lo era un m\u00e9dico orensano, muy amigo m\u00edo, ayer y hoy, Manuel Pe\u00f1a-Rey, directivo del Ateneo de Ourense que invit\u00f3 (1973?) a Francesc Vallverd\u00fa.<\/p>\n<p><strong>\u00bfLe aconsej\u00f3 usted que escribiera un ensayo sobre el filosofar de Antonio Machado? \u00bfHablaron de ello?<\/strong><\/p>\n<p>No lo recuerdo pero es probable, dada mi obsesi\u00f3n por el <em>Mairena<\/em> y otras p\u00e1ginas en prosa de Machado.<\/p>\n<p><strong>Vuelvo a citar a nuestro amigo: \u00abPero tambi\u00e9n me conmovi\u00f3, en esa entrevista y en otras, la autoiron\u00eda con que Xes\u00fas sigue hablando de lo que han sido y son sus deseos, de su compromiso renovado y de sus esperanzas, de lo que dice, con humor, querer ser \u00abcuando sea mayor\u00bb. Por mi parte he de decir que pocas veces, muy pocas veces, nos es dado reconocer en esta vida, al cabo de tanto tiempo, al maestro que conocimos en la adolescencia, al maestro que ha envejecido bien, que ha cambiado, desde luego, pero que ha cambiado de otra manera, como cambian los que saben de los cambios y no se reconcilian con el mundo que les ha tocado sufrir.\u00bb \u00bfQuiere hacer alg\u00fan comentario?<\/strong><\/p>\n<p>La \u00faltima entrevista no telef\u00f3nica con Paco fue en A Coru\u00f1a donde lo present\u00e9 en una conferencia del Ateneo Republicano de Galicia. Ya enfermo Paco, telefone\u00e9 alguna vez.<\/p>\n<p>En cuanto a esas palabras de Paco, tan bien escritas, me gustar\u00eda merecerlas. Lo procurar\u00e9.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQuiere a\u00f1adir algo m\u00e1s?<\/strong><\/p>\n<p>Paco, dentro o fuera del Partido, era un intelectual de una pieza. Extraordinaria cultura, capacidad asombrosa de trabajo en un medio familiar (\u00a1la gran Neus!) donde no interfer\u00edan ninguna de las pr\u00e1cticas de cualquier \u00abgauche divine\u00bb. Fiel y consecuente con nuestro ideal liberador \u2013la m\u00fasica m\u00e1s hermosa que ha sonado en la Historia\u2014 que hubo que servirlo desde la \u00abiglesia\u00bb de un partido, atado hist\u00f3ricamente al Vaticano de Mosc\u00fa.<\/p>\n<p>Eficaz expositivamente, hay libros suyos que durar\u00e1n tiempo. De su temple moral habla su estancia <em>a fortiori<\/em> en \u00c1frica, y hablan tantas vicisitudes en la Universidad. Es un grande.<\/p>\n<p>(Estas son ideas que escribo, para terminar, en un minuto, pero que deber\u00edan convertirse en un ensayo sobre aquel intelectual, en el fondo, tan independiente).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4>Anexo 2: Sobre <em>La rebeli\u00f3n de las masas<\/em>.<\/h4>\n<p><em>Texto no fechado. Probablemente de 2006.<\/em><\/p>\n<p>Probablemente para el lector europeo <em>La rebeli\u00f3n de las masas<\/em> debe la merecida fama de que goza a lo que su autor llam\u00f3 con propiedad \u00abdefensa lohengrinesca\u00bb del viejo liberalismo. Pues ah\u00ed, efectivamente, el caballero Ortega-Lohengrin, que no se ten\u00eda por un viejo liberal, no s\u00f3lo se aventura para salvar a la Princesa, sino que, una vez salvada de las garras del hombre-masa, rejuvenece a \u00e9sta contra sus dudas y angustiadas preguntas. Tal aventura tuvo su m\u00e9rito porque no fue de \u00ednsulas sino de encrucijadas, porque el Caballero Ortega se meti\u00f3 en ella en un momento hist\u00f3rico de inequ\u00edvoca crisis del liberalismo y compitiendo con otros muchos pensadores europeos de val\u00eda, aunque dispuestos precisamente a dejarse seducir por los encantos de otras princesas m\u00e1s amigas por entonces del hombre-masa. El lector europeo apreci\u00f3 los desvelos del noble arist\u00f3crata lohengrinesco tambi\u00e9n por otra raz\u00f3n, a saber: porque \u00e9ste anunciaba ya la buena nueva del neo-liberalismo <em>europe\u00edsta<\/em> entre iron\u00edas serias sobre New York y Mosc\u00fa. Y se comprende que tal lector haya apreciado todav\u00eda m\u00e1s la obra desde el gratificante final que para el liberalismo tuvo la Tercera Guerra Mundial que s\u00f3lo fue \u00abfr\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de eso, lo que el lector de lengua castellana valora y valorar\u00e1 en <em>La rebeli\u00f3n de las masas<\/em> es el sugestivo estilo comunicativo de Ortega: aquella capacidad suya para elevar a las alturas de la filosof\u00eda hegeliana de la historia (o de la filosof\u00eda de la cultura de Goethe) al suscriptor de <em>El sol<\/em>. Apreciar\u00e1 luego los hallazgos de su peculiar lenguaje filos\u00f3fico-period\u00edstico, que no es ret\u00f3rica, varios de los cuales han quedado: el invasor vertical, el se\u00f1orito satisfecho, la vaciedad de lo siempre lleno, el primitivo emergiendo de un mundo inv\u00e1lido, el hombre-coro, el b\u00e1rbaro civilizado que est\u00e1 sacando la cabeza por el portill\u00f3n, la idea de que el mandar no es tanto cuesti\u00f3n de pu\u00f1os como de posaderas. O tambi\u00e9n aquellas otras exageraciones que, no obstante, ponen en la pista de una verdad seguramente m\u00e1s ecu\u00e1nime: la idea de que la t\u00e9cnica contempor\u00e1nea ha nacido de la copulaci\u00f3n entre el capitalismo y la f\u00edsica experimental, la cr\u00edtica de la barbarie del especialismo, la presentaci\u00f3n del Estado como el gran truchim\u00e1n. Y hasta \u00bfpor qu\u00e9 no? el enfoque pre-pol\u00edtico de Ortega, la intenci\u00f3n (lograda) de abordar la crisis pol\u00edtica de la \u00e9poca bajando al subsuelo, desde la anatom\u00eda de la moral y la cultura que se atreve a denunciar el \u00abpolicitismo integral\u00bb.<\/p>\n<p>Siempre que releo este ensayo sugestivo me acabo preguntando, sin embargo: \u00bfy de la rebeli\u00f3n qu\u00e9? Pues en <em>La rebeli\u00f3n de las masas<\/em> hay mucha anatom\u00eda cr\u00edtica de la masa y muy poco an\u00e1lisis de la rebeli\u00f3n. Salvo que el lector, sea espa\u00f1ol o europeo, estuviera dispuesto a tomarse en serio aquello de que \u00abcuando en el mundo deja de mandar alguien, los dem\u00e1s, al rebelarse, se quedan sin tarea, sin programa de vida\u00bb. Que no creo. En esto del rebelarse desde abajo (tr\u00e1tese de masa, pueblo o multitud) el \u00abviejo\u00bb liberalismo de la primera hora era tal vez m\u00e1s culto y comprensivo que el Caballero Ortega-Lohengrin, tan herido por el \u00abtriunfo de la hiperdemocracia\u00bb. Basta con recordar si no lo que escribieron Locke o Spinoza sobre el derecho del pueblo o la multitud a rebelarse en aquellas ocasiones en que el \u00abgran trujim\u00e1n\u00bb de Ortega rompe la baraja, o sea, el pacto, el contrato social. Ah\u00ed, en la justa reacci\u00f3n de los de abajo frente a la <em>regressio ad bellum<\/em> de los de arriba, apuntaba <em>otro<\/em> liberalismo, que Ortega no quiso ver. O que, una vez visto, estigmatiz\u00f3, en el ep\u00edlogo de su obra para ingleses, llev\u00e1ndose por delante a laboristas social-liberales y a pacifistas de toda condici\u00f3n, incluido el admirado Einstein defensor de la II Rep\u00fablica espa\u00f1ola, a quien nuestro valiente Caballero acaba confundiendo con un Telramund[13] cualquiera.<\/p>\n<h4>Notas<\/h4>\n<p>[1] NE. Estuvo quince d\u00edas en la c\u00e1rcel. La pel\u00edcula se rod\u00f3 en escenarios de Cuenca y Logro\u00f1o.<br \/>\n[2] NE. Entrevistado para <em>El Viejo Topo,<\/em> julio-agosto de 2021, se\u00f1alaba Perfecto Andr\u00e9s Ib\u00e1\u00f1ez: \u00abCreo que de lo respondido a las anteriores preguntas puede inferirse con claridad bastante lo que pienso de Paco, como persona de convicciones e intelectual riguroso y comprometido, hasta las \u00faltimas consecuencias, capaz de poner en riesgo todo lo que ten\u00eda, al servicio de aquellas y como amigo. Me impresionaron siempre su honestidad y su coherencia, y su capacidad de reinventarse con la reelaboraci\u00f3n imprescindible a partir de los mismos presupuestos, bien asentados. Y me interes\u00f3 particularmente su relaci\u00f3n con Marx y con el marxismo, su modo de ser marxiano (marxista \u00absin ismos\u00bb), insensible a las modas. Me interes\u00f3 mucho su inteligente y convincente propuesta al respecto, estableciendo una neta demarcaci\u00f3n entre lo que fue y sigue siendo una de las m\u00e1s grandes, imprescindibles construcciones culturales de la historia y su brutal instrumentaci\u00f3n pol\u00edtica, fuente de todos los horrores. Reivindicando, cargado de raz\u00f3n, lo que justamente hay que reivindicar de ese pensamiento poderoso, con su enorme capacidad de transformaci\u00f3n. Dicho con palabras de Bobbio y Ferrajoli: la actitud cr\u00edtica, la visi\u00f3n de la historia desde el punto de vista de los oprimidos, la dignidad del trabajo, la refundaci\u00f3n de la pol\u00edtica desde abajo contra la explotaci\u00f3n y la opresi\u00f3n. En definitiva, lo que, en buena parte, pol\u00edticas comunistas de oposici\u00f3n, como las escenificadas en Italia y en Espa\u00f1a aportaron a la construcci\u00f3n de la democracia en ambos pa\u00edses. Y que es lo que hace, como dice el segundo de aquellos, que ning\u00fan dem\u00f3crata consecuente pueda decirse, en tal sentido, no marxista.\u00bb<br \/>\n[3] NE. V\u00e9ase anexo 2.<br \/>\n[4] NE. On\u00e9simo Redondo. En tiempos de la II Rep\u00fablica, durante alg\u00fan tiempo, calle Carlos Marx (luego Pedro Espina). Actualmente: calle de monse\u00f1or Nicol\u00e1s Castellanos, un obispo de la teor\u00eda de la liberaci\u00f3n que dej\u00f3 el obispado de Palencia (1978-1991) y se fue de misionero a Santa Cruz de la Sierra (Bolivia). Debo a Nieves y Charo Fern\u00e1ndez Buey, hermanas del autor, las informaciones de esta nota.<br \/>\n[5] NE. No creo conjeturar arriesgadamente si apunto que muchos alumnos del autor se expresar\u00edan en t\u00e9rminos parecidos hablando de \u00e9l.<br \/>\n[6] NE. El festival de Cans de 2017 coloc\u00f3 una placa en honor de FFB y avanz\u00f3 un futuro documental centrado en su figura: \u00abQuerida Utop\u00eda\u00bb.<br \/>\n[7] NE. Profesor de filosof\u00eda del autor, otro maestro que nunca olvid\u00f3.<br \/>\n[8] NE. Hasta el momento no se ha encontrado documentaci\u00f3n sobre este proyecto del autor. Es probable que a la influencia machadiana de Xes\u00fas Alonso se pueda sumar la de su tambi\u00e9n maestro y amigo Jos\u00e9 Mar\u00eda Valverde.<br \/>\n[9] NE. Neus Porta i Tallada, fallecida en 2011.<br \/>\n[10] NE. Editorial pr\u00f3xima al PCE. All\u00ed public\u00f3 Manuel Sacrist\u00e1n, amigo y maestro del autor, <em>Lecturas I. Goethe, Heine<\/em>.<br \/>\n[11] NE. Publicada en Losada, 2003.<br \/>\n[12] NE. En noviembre de este a\u00f1o Xes\u00fas Alonso cumplir\u00e1 94 a\u00f1os.<br \/>\n[13] NE. Conde Friedrich de Telramund. Del <em>Lohengrin<\/em> wagneriano. Acto I: \u00abPrimera mitad del siglo X en Amberes. El Rey Heinrich I ha llegado a Brabante para llamar a las armas a los hombres y luchar contra los h\u00fangaros, pero le entristece ver que los habitantes viven en un estado de discordia ahora que ni tienen l\u00edder: poco antes de su muerte, el anciano duque asign\u00f3 a Elsa y Gottfried, sus hijos, al cuidado del Conde Friedrich de Telramund, al que adem\u00e1s se le concedi\u00f3 la mano de la muchacha, la cual le despreci\u00f3. Telramund acusa a Elsa del asesinato de su hermano para poder reinar en Brabante junto a su amante secreto. Por ello, dice Friedrich, \u00e9l renunci\u00f3 a la mano de Elsa y se cas\u00f3 con Ortrud, que es la \u00faltima de los Radbods, un linaje de pr\u00edncipes paganos de Frisia que gobernaban el territorio antes de que la cristiandad se extendiera\u2026\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 25 de agosto de 2022 hizo diez a\u00f1os del fallecimiento de Francisco Fern\u00e1ndez Buey. 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