{"id":12759,"date":"2022-11-18T05:00:42","date_gmt":"2022-11-18T04:00:42","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=12759"},"modified":"2022-11-18T00:15:42","modified_gmt":"2022-11-17T23:15:42","slug":"el-compromiso-historico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=12759","title":{"rendered":"El compromiso hist\u00f3rico"},"content":{"rendered":"<p><em>A mediados de octubre de 1973 Berlinguer public\u00f3 el tercero de sus art\u00edculos pol\u00edticos iniciados al hilo de la reflexi\u00f3n sobre el derrocamiento del gobierno de la Unidad Popular en Chile. En \u00e9l formul\u00f3 y argument\u00f3 la propuesta que \u00e9l mismo denomin\u00f3 del \u00abcompromiso hist\u00f3rico\u00bb de un acuerdo de fondo entre el mundo cat\u00f3lico y la izquierda \u2013\u00e9l mismo reiter\u00f3 en el texto la alusi\u00f3n a socialistas y comunistas\u2013 en la perspectiva del avance de la democracia y la articulaci\u00f3n de un amplio consenso en la perspectiva de una transformaci\u00f3n socialista. La cuesti\u00f3n cat\u00f3lica, que ya Gramsci hab\u00eda instado a considerar sin sectarismo, empez\u00f3 a tener respuestas organizativas y pol\u00edticas en el PCI tras la com\u00fan participaci\u00f3n en las luchas de la resistencia contra la ocupaci\u00f3n alemana y el fascismo, en los primeros a\u00f1os de la postguerra. En 1946 Togliatti impuls\u00f3 una reforma de los estatutos del partido por el que se establec\u00eda la afiliaci\u00f3n al PCI \u00abindependientemente de la raza, las creencias y las convicciones religiosas\u00bb. Se empezaba a reconfigurar de manera efectiva el partido como laico y democr\u00e1tico y, como Berlinguer expresar\u00eda, \u00abcomo tal no te\u00edsta, no ateo y no antite\u00edsta\u00bb, que persegu\u00eda un estado con esas mismas caracter\u00edsticas y consecuencias[1]. A\u00f1os m\u00e1s tarde, en 1954, de nuevo Togliatti hizo un llamamiento al mundo cat\u00f3lico para compartir la lucha contra el peligro del holocausto nuclear, que dejaba abierto la pol\u00edtica de la Guerra Fr\u00eda. A pesar de la derechizaci\u00f3n del partido de la Democracia Cristiana, Togliatti mantuvo hasta su muerte la llamada a los comunistas de no caer en el reduccionismo y el sectarismo ante el mundo cat\u00f3lico; en su discurso de B\u00e9rgamo, en 1963, se\u00f1al\u00f3 la centralidad de la cuesti\u00f3n de las relaciones entre el mundo comunista y el cat\u00f3lico y la necesidad de resolverla de manera positiva. Berlinguer tom\u00f3 la iniciativa pol\u00edtica definitiva, cuyo sentido de fondo no desaparec\u00eda por los funestos acontecimientos que acabaron con la vida de su principal interlocutor pol\u00edtico en la Democracia Cristiana, Aldo Moro. El tercer art\u00edculo de <\/em>Rinascita<em>, por otra parte, es toda una lecci\u00f3n sobre el an\u00e1lisis abierto, no sectario, de la sociedad y el car\u00e1cter indispensable de la pol\u00edtica de alianzas en la consecuci\u00f3n del consenso para el avance hacia el socialismo.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>12 de octubre de 1973<\/p>\n<p>Hemos visto que el camino democr\u00e1tico no es ni recto ni sin dolor. En general, la trayectoria del movimiento obrero, sean cuales sean las formas de lucha, nunca ha sido, ni puede ser, un ascenso ininterrumpido. Siempre hay altibajos, fases de avance seguidas de fases en las que el tarea es consolidar lo conseguido, y tambi\u00e9n fases en las que debemos saber hacer una retirada para evitar la derrota, reunir fuerzas y preparar las condiciones para reanudar el camino hacia adelante. Esto es v\u00e1lido tanto cuando el movimiento obrero lucha en la oposici\u00f3n como cuando toma el poder o entra en el gobierno&#8230;<\/p>\n<p>Lenin escribi\u00f3: \u00abHay que entender \u2013y la clase revolucionaria aprende a entender desde su propia amarga experiencia\u2013 que no se puede ganar sin aprender la ciencia de la ofensiva y la ciencia de la retirada\u00bb. El propio Lenin, que fue sin duda el l\u00edder revolucionario m\u00e1s audaz en la ciencia de la ofensiva, fue tambi\u00e9n el m\u00e1s audaz al ser capaz de captar r\u00e1pidamente los momentos de consolidaci\u00f3n y retroceso, y en utilizar estos momentos para tomarse un tiempo, para reorganizar las fuerzas y reanudar el avance. Dos ejemplos reveladores de estos genial capacidad de Lenin fueron el compromiso con el imperialismo alem\u00e1n consagrado en la paz de Brest-Litovsk, y el compromiso con las fuerzas capitalistas internas que caracteriz\u00f3 la orientaci\u00f3n que llev\u00f3 el nombre de NEP (Nueva Pol\u00edtica Econ\u00f3mica). Tampoco hay que olvidar que Lenin no dud\u00f3 en tomar esas decisiones yendo a contracorriente. Estas dos grandes operaciones revolucionarias, que contribuyeron decisivamente a salvar el poder sovi\u00e9tico y para asegurar su futuro, se aplicaron en condiciones hist\u00f3ricas irrepetible, pero su ense\u00f1anza de previsi\u00f3n y sabidur\u00eda t\u00e1ctica permanece intacta.<\/p>\n<p>El objetivo de una fuerza revolucionaria, que es transformar datos concretos de una determinada realidad hist\u00f3rica y social, no se puede lograr sobre la base del puro voluntarismo y los impulsos espont\u00e1neos de clase de los sectores m\u00e1s combativos de las masas trabajadoras, sino movi\u00e9ndose siempre desde la visi\u00f3n de lo posible, combinando combatividad y resoluci\u00f3n con prudencia y capacidad de maniobra. El punto de partida de la estrategia y la t\u00e1ctica del movimiento revolucionario es la identificaci\u00f3n exacta de la estado de las correlaciones de fuerza existentes en un momento dado y, en general, la comprensi\u00f3n de todo el marco de la situaci\u00f3n internacional general y la interna en todos sus aspectos, sin aislar nunca unilateralmente este o aquel elemento.<\/p>\n<p>La v\u00eda democr\u00e1tica al socialismo es una transformaci\u00f3n progresiva \u2013que en Italia puede realizarse en el marco de la Constituci\u00f3n antifascista\u2013 de toda la estructura econ\u00f3mica y social, los valores y las ideas rectoras de la naci\u00f3n, el sistema de poder y el bloque de fuerzas sociales en el que se expresa. Lo que s\u00ed es cierto es que la transformaci\u00f3n general por la v\u00eda democr\u00e1tica que queremos llevar a cabo en Italia necesita, en toda su fases, de la fuerza y del consenso.<\/p>\n<p>La fuerza debe expresarse en la vigilancia incesante, la combatividad de las masas trabajadoras, en su determinaci\u00f3n de rechazar r\u00e1pidamente \u2013ya sea en el gobierno o en la oposici\u00f3n\u2013 las maniobras, los intentos y ataques a las libertades, los derechos democr\u00e1ticos y la legalidad constitucional. Conscientes de esta necesidad ineludible, siempre hemos puesto en guardia a las masas trabajadoras y populares, y seguiremos haci\u00e9ndolo, contra cualquier forma de ilusi\u00f3n o ingenuidad, contra cualquier subestimaci\u00f3n de las intenciones agresivas de las fuerzas de la derecha. Al mismo tiempo, advertimos a los opositores a la democracia de cualquier ilusi\u00f3n. Como reiter\u00f3 el Camarada Longo en el 13\u00ba Congreso, cualquiera que cultive intenciones de aventura sepa que nuestro partido ser\u00eda capaz de luchar y ganar en cualquier terreno, llamando a la unidad y a la lucha de todas las fuerzas populares y democr\u00e1tica, como pudimos hacer en los momentos m\u00e1s dif\u00edciles y desafiantes.<\/p>\n<p>La profunda transformaci\u00f3n de la sociedad por v\u00edas democr\u00e1ticas necesita del \u00abconsenso\u00bb en un sentido muy preciso: en Italia s\u00f3lo puede producirse como una revoluci\u00f3n de la gran mayor\u00eda de los poblaci\u00f3n; y s\u00f3lo con esta condici\u00f3n, \u00ab el consenso y la fuerza\u00bb se complementan y puede convertirse en una realidad invencible.<\/p>\n<p>Esa relaci\u00f3n entre fuerza y consenso tambi\u00e9n es necesaria sea cual sea las formas de lucha adoptadas, incluso si son las m\u00e1s avanzadas hasta las que hacen uso de la violencia. Nuestro movimiento de liberaci\u00f3n nacional, que fue un movimiento armado, fue capaz de resistir y ganar porque se bas\u00f3 en la unidad de todas las fuerzas populares y democr\u00e1ticas y porque fue capaz de ganar el apoyo y el consentimiento de la gran mayor\u00eda de los poblaci\u00f3n. Por otra parte, incluso en la orilla opuesta, se vio que los movimientos antidemocr\u00e1ticos y el propio fascismo no pueden establecer y ganar \u00fanicamente mediante el uso de la violencia reaccionaria, sino que tienen necesidad de una base de masas m\u00e1s o menos amplia, especialmente en pa\u00edses con una estructura econ\u00f3mica y social compleja y articulada. Y es incluso obvio recordar que, en general, la dominaci\u00f3n de la burgues\u00eda no se basa s\u00f3lo en sobre los instrumentos (desde los m\u00e1s brutales hasta los m\u00e1s refinados) de coerci\u00f3n y represi\u00f3n, sino que tambi\u00e9n se apoya en una base de consenso m\u00e1s o menos manipulado, sobre un determinado sistema de alianzas sociales y pol\u00edticas.<\/p>\n<p>Por eso, la cuesti\u00f3n de las alianzas es el problema decisivo de toda revoluci\u00f3n y toda pol\u00edtica revolucionaria, por lo que es la tambi\u00e9n decisiva para la afirmaci\u00f3n de la v\u00eda democr\u00e1tica.<\/p>\n<p>En pa\u00edses como Italia, hay que partir de la constataci\u00f3n de que se ha creado y existe una estratificaci\u00f3n social y una articulaci\u00f3n pol\u00edtica muy compleja.<\/p>\n<p>El desarrollo capitalista italiano ha dado lugar a la formaci\u00f3n de un proletariado coherente. Esa clase que una larga experiencia de luchas \u2013estamos a casi un siglo de batallas proletarias\u2013 que la labor educativa del movimiento socialista, que la influencia decisiva en \u00e9l de cincuenta a\u00f1os del Partido Comunista, la han hecho especialmente combativa y madura; esa clase, que es el motor de toda transformaci\u00f3n de la sociedad, sin embargo sigue siendo una minor\u00eda de la poblaci\u00f3n de nuestro pa\u00eds y de la propia poblaci\u00f3n trabajadora.<\/p>\n<p>Lo mismo ocurre, en mayor o menor medida, en casi todos los dem\u00e1s pa\u00edses capitalistas. Entre el proletariado y la gran burgues\u00eda \u2013las dos clases antagonistas fundamentales del r\u00e9gimen capitalista\u2013 se ha creado, de hecho, en las ciudades y el campo, una red de categor\u00edas y estratos intermedios, que a menudo se suelen considerar como un todo y se denominan gen\u00e9ricamente \u00abclase media\u00bb, pero que es necesario identificar y definir, de cada uno de ellas el lugar y la funci\u00f3n precisos en la vida social, econ\u00f3micas y pol\u00edticas y orientaciones ideales.<\/p>\n<p>Junto a estas clases medias ,a las que a menudo se entremezclan, el proletariado, existen en nuestra sociedad estratos de la poblaci\u00f3n y fuerzas social (se trata, por ejemplo, de gran parte del Mezzogiorno y las islas, las masas de mujeres y j\u00f3venes, las fuerzas de la ciencia, tecnolog\u00eda, cultura y arte) que no son asimilado, como tal, en la dimensi\u00f3n de las \u00abcategor\u00edas\u00bb, y que sin embargo tienen una condici\u00f3n en la sociedad que las mancomuna y hasta cierto punto las une, m\u00e1s all\u00e1 de su posici\u00f3n profesional e incluso de su propia la pertenencia a una determinada clase social.<\/p>\n<p>Parece muy claro que, para el resultado de la batalla democr\u00e1tica que llevamos a cabo por la transformaci\u00f3n y la renovaci\u00f3n de nuestra sociedad, es necesario determinar d\u00f3nde se encuentran, en qu\u00e9 sentido se orientan y c\u00f3mo se mueven estas masas, estas clases medias, estos estratos de la poblaci\u00f3n. Es evidente, por ello, lo decisivo que es para el destino del desarrollo democr\u00e1tica y el avance hacia el socialismo que el peso de estas fuerzas sociales se muevan sea al lado de la clase obrera o contra ella.<\/p>\n<p>A partir de esta estructura econ\u00f3mica y estratificaci\u00f3n social de Italia no s\u00f3lo hemos derivado el consenso respecto a nuestra pol\u00edtica en el etapa actual, sino que hemos establecido puntos fijos relativos al lugar que tienen en la revoluci\u00f3n italiana cuestiones como la meridional, la de la mujer, la juventud, la escuela y la cultura, y la funci\u00f3n de las clases intermediarios.<\/p>\n<p>Sobre esto \u00faltimo, en el documento m\u00e1s obligatorio de nuestro partido que es la Declaraci\u00f3n del Programa aprobada por el 8\u00aa Congreso (1956), se afirma:<\/p>\n<p>\u00abSe establece una concordancia objetiva de fines entre la clase obrera, luchando contra los monopolios y para derrocar el capitalismo, ya no s\u00f3lo con las masas proletarias y semi-proletaria, sino tambi\u00e9n con la masa de cultivadores directos en el campo y con una parte importante de las clases medias productivas en las ciudades, lo que permite nuevas posibilidades de ampliaci\u00f3n del sistema de alianzas de la clase obrera y de las bases de masas para una renovaci\u00f3n democr\u00e1tica y socialista.<\/p>\n<p>La masa de la clase media est\u00e1 formada por diferentes estratificaciones y grupos sociales, en en relaci\u00f3n con las diferentes caracter\u00edsticas econ\u00f3micas y sociales y el diferente grado de desarrollo de las diferentes zonas. Aunque siendo necesario un estudio en profundidad diferenciado por zona a zona, la posibilidad de una alianza permanente de la clase obrera con capas de la La clase media de la ciudad y del campo est\u00e1 determinada por una convergencia de intereses econ\u00f3micos y sociales que se deriva del desarrollo hist\u00f3rico y de la estructura actual de la el capitalismo (&#8230;)<\/p>\n<p>Por otro lado, debe quedar claro que para grupos decisivos de la clase media la transici\u00f3n a nuevas relaciones de tipo socialistas o socialistas s\u00f3lo tendr\u00e1n lugar en base a su ventaja econ\u00f3mica y el libre consentimiento, y que en una sociedad democr\u00e1tica que se desarrolla hacia el socialismo tendr\u00e1 garantizada su actividad econ\u00f3mica\u00bb.<\/p>\n<p>Por lo tanto, la estrategia de las reformas s\u00f3lo puede afirmarse y avanzar si se apoya en una estrategia de alianzas. De hecho, hemos hecho hincapi\u00e9 en que, en la relaci\u00f3n entre las reformas y las alianzas, \u00e9stas son la condici\u00f3n decisiva porque si se estrechan las alianzas de la clase obrera y se ampl\u00eda la base de los grupos dominantes, tarde o temprano la propia realizaci\u00f3n de la reformas fracasa y toda la situaci\u00f3n pol\u00edtica retrocede hasta dar un vuelco completo.<\/p>\n<p>Por supuesto, la pol\u00edtica de alianzas tiene su punto de partida en la b\u00fasqueda de la convergencia entre los intereses econ\u00f3micos inmediatos y la perspectiva de la clase obrera y las de otros grupos y fuerzas sociales. Sin embargo esta b\u00fasqueda no debe concebirse ni aplicarse de forma esquem\u00e1tica o est\u00e1tica. Es decir, hay que exigir y perseguir objetivos que ofrezcan concretamente a esos estratos de poblaci\u00f3n y esas fuerzas y grupos sociales una certeza de perspectivas que garanticen nuevas formas y posiblemente mejorar su nivel de existencia y su papel en la sociedad, aunque en un desarrollo econ\u00f3mico diferente y en un orden social m\u00e1s justo y moderno.<\/p>\n<p>Para ello, tambi\u00e9n es necesario trabajar para determinar un evoluci\u00f3n en la propia mentalidad de esas clases y fuerzas sociales, en el sentido de ampliar a toda la poblaci\u00f3n una visi\u00f3n cada vez menos individualista o de defensa corporativa y cada vez m\u00e1s social de los intereses de los individuos y de la colectividad.<\/p>\n<p>Por tanto, no nos limitamos a buscar y establecer la convergencia con figuras sociales y categor\u00edas econ\u00f3micas ya definidas, sino que tendemos a conquistar y englobar en un complejo abanico de alianzas todo los grupos de poblaci\u00f3n, fuerzas sociales no clasificables como clases, que son precisamente las mujeres, los j\u00f3venes y las j\u00f3venes, las masas populares del Mezzogiorno, las fuerzas de la cultura, los movimientos de opini\u00f3n; y proponemos objetivos no s\u00f3lo econ\u00f3micos y sociales, sino de desarrollo civil, de progreso democr\u00e1tico, de afirmaci\u00f3n de la dignidad de la persona, de expansi\u00f3n de las m\u00faltiples libertades del hombre. As\u00ed es como nos proponemos y hacemos el trabajo concreto para construir y preparar los cimientos, las condiciones y garant\u00edas de lo que se quiere llamar \u00abmodelo nuevo del socialismo\u00bb.<\/p>\n<p>Una gran cuesti\u00f3n que nos compromete pol\u00edticamente, y que debe comprometer cada vez m\u00e1s a los marxistas m\u00e1s te\u00f3ricos y a los estudiosos m\u00e1s avanzados en Italia y los pa\u00edses de Occidente, es c\u00f3mo hacer que un programa de profunda las transformaciones sociales \u2013que necesariamente provoca reacciones de todo tipo de los grupos reaccionarios\u2013 no se lleve a cabo de tal manera que empuje hacia una posici\u00f3n de hostilidad por parte de vastos estratos de las clases medias, sino que reciba, en todas sus fases, el consentimiento de la gran mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n. Esto, evidentemente, implica una cuidadosa elecci\u00f3n de las prioridades y el momento de la transformaciones sociales y, en consecuencia, implica esforzarse no s\u00f3lo por evitar un colapso de la econom\u00eda, sino m\u00e1s bien asegurar, incluso en el transici\u00f3n cr\u00edtica hacia nuevos acuerdos sociales, la eficiencia del proceso econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>Este es sin duda uno de los problemas vitales a los que se enfrenta un gobierno de las fuerzas obreras y populares; pero es fundamental en un pa\u00eds como Italia, donde una fuerza tan grande como la nuestra, habiendo dejado hace tiempo el terreno de la pura propaganda, busca, por ahora desde la oposici\u00f3n, con el arma de la presi\u00f3n de masas y la iniciativa pol\u00edtica unitaria, imponer el inicio de un programa de transformaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>Si es cierto que se puede realizar una pol\u00edtica de renovaci\u00f3n democr\u00e1tica s\u00f3lo si cuenta con el apoyo de la gran mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n, se sigue la necesidad no s\u00f3lo de una pol\u00edtica de amplias alianzas sociales sino tambi\u00e9n de un determinado sistema de relaciones pol\u00edticas, de modo que favorezca una convergencia y colaboraci\u00f3n entre todas las fuerzas democr\u00e1ticas, hasta que se forme una alianza pol\u00edtica entre ellas.<\/p>\n<p>Por el contrario, el enfrentamiento y choque frontal entre partidos que tienen una base en el pueblo y por los cuales se sienten representadas importantes masas de poblaci\u00f3n, llevan a una ruptura, a un verdadera divisi\u00f3n del pa\u00eds en dos, lo que ser\u00eda perjudicial para la democracia y abrumar\u00eda los fundamentos mismos de la supervivencia del Estado democr\u00e1tico.<\/p>\n<p>Conscientes de eso siempre hemos sabido \u2013y hoy la experiencia chilena nos refuerza en esta persuasi\u00f3n\u2013 que la unidad de los partidos obreros y las fuerzas de izquierda no es condici\u00f3n suficiente para garantizar la defensa y el progreso de la democracia cuando esta unidad se opone a un bloque de partidos desde el centro hasta la extrema derecha. El problema pol\u00edtico central en Italia ha sido, y sigue siendo m\u00e1s que nunca, el de evitar una soldadura estable y org\u00e1nica entre el centro y el derecho, en un amplio frente de tipo clerical-fascista, y lograr en cambio mover las fuerzas sociales y pol\u00edticas del centro a posiciones sistem\u00e1ticamente democr\u00e1ticas.<\/p>\n<p>Obviamente, la unidad, la fuerza pol\u00edtica y electoral de la izquierda y la comprensi\u00f3n la cada vez m\u00e1s s\u00f3lida entre sus diversas y aut\u00f3nomas expresiones, son la condici\u00f3n indispensable para mantener una presi\u00f3n creciente en el pa\u00eds en favor del cambio y para su determinaci\u00f3n. Ser\u00eda, empero, completamente ilusorio pensar que aunque los partidos y fuerzas de izquierdas consiguieran el 51% de los votos y de la representaci\u00f3n parlamentaria (que marcar\u00eda, en s\u00ed mismo, un importante paso adelante en la correlaci\u00f3n de fuerzas entre los partidos en Italia), eso garantizar\u00eda la supervivencia y el trabajo de un gobierno que fue la expresi\u00f3n de este 51%.<\/p>\n<p>Por ello no hablamos de una \u00abalternativa de izquierdas\u00bb, sino de una \u00abalternativa democr\u00e1tica\u00bb, es decir, de la perspectiva pol\u00edtica de una colaboraci\u00f3n y comprensi\u00f3n de las fuerzas populares de inspiraci\u00f3n comunista y socialista con las fuerzas populares de inspiraci\u00f3n cat\u00f3lica, as\u00ed como con formaciones de otra orientaci\u00f3n democr\u00e1tica.<\/p>\n<p>Nuestra obstinaci\u00f3n en proponer esa perspectiva es objeto de controversia y cr\u00edticas de diversos sectores. Pero la verdad es que ninguno de nuestros cr\u00edticos y objetores ha podido y sabido se\u00f1alar otra perspectiva v\u00e1lida, capaz de sacar a Italia de la crisis en la que la ha metido la pol\u00edtica de divisi\u00f3n de las fuerzas democr\u00e1ticas y populares, para dar soluci\u00f3n a los inmensos y lacerantes problemas econ\u00f3micos, sociales y civiles abiertos y de garantizar el futuro democr\u00e1tico de nuestra Rep\u00fablica.<\/p>\n<p>Y, de hecho, bien visto, las controversias y los intentos de hacer imposible la perspectiva que proponemos no han impedido, en cambio, que se impusiera y se imponga en la conciencia de cada vez m\u00e1s amplias masas populares y sus movimientos reales, as\u00ed como, hasta cierto punto y de diversas maneras, en la propia vida pol\u00edtica y en los partidos. Lo demuestra que el problema que planteamos se vuelve m\u00e1s maduro y urgente. Y si nadie es capaz de presentar una alternativa diferente tan v\u00e1lida y cre\u00edble como la que proponemos, Esto se debe a que esa alternativa diferente, en Italia, no existe.<\/p>\n<p>Nuestra pol\u00edtica de di\u00e1logo y confrontaci\u00f3n con el mundo cat\u00f3lico se desarrolla necesariamente a diferentes niveles y con diferentes interlocutores. En primer lugar est\u00e1 el problema, sobre el que nuestra posici\u00f3n de principio y nuestra l\u00ednea pol\u00edtica son conocidos, planteados por la presencia en Italia de la Iglesia cat\u00f3lica y sus relaciones con el Estado y la sociedad civil. Luego est\u00e1 el problema de buscar un mayor entendimiento mutuo y un entendimiento con aquellos movimientos y tendencias de los cat\u00f3licos que, en n\u00famero creciente, forman parte del movimiento obrero y se orientan en una direcci\u00f3n claramente anticapitalista y antiimperialista.<\/p>\n<p>Pero no hay que olvidar el otro gran problema constituida por la existencia y la fuerza de un partido pol\u00edtico como la Democracia Cristiana que, aparte del calificativo de \u00abcristiana\u00bb que da de s\u00ed mismo, re\u00fane en sus filas o bajo su influencia una gran parte de las masas obreras y populares de orientaci\u00f3n cat\u00f3lica. Hace unos meses, <em>Rinascita<\/em> public\u00f3 una serie de art\u00edculos y ensayos en los que se examinan y analizan los distintos aspectos de la cuesti\u00f3n de la DC. Remitimos al lector a ellos, limit\u00e1ndonos aqu\u00ed a volver a plantear el tema en sus t\u00e9rminos b\u00e1sicos.<\/p>\n<p>El principal error que hay que evitar es juzgar la Democracia Cristiana italiana, y de hecho todos los partidos que llevan este nombre, como una categor\u00eda ahist\u00f3rica, casi metaf\u00edsica, por su propia naturaleza en \u00faltima instancia, destinado a ser siempre o en todas partes un partido de la reacci\u00f3n. Y es verdaderamente risible que se reduzca a esto, en sustancia, todo el an\u00e1lisis sobre la DC que nos dan las personas que, con tanta arrogancia, intentan subirse a su caballo y dar a todos lecciones de marxismo.<\/p>\n<p>Naturalmente, nuestro juicio sobre la DC est\u00e1 igualmente lejos de eso que del que sus dirigentes dan de \u00e9l, que, invirtiendo el contenido pero manteniendo el mismo m\u00e9todo ahist\u00f3rico que ahora hemos criticado, presentan a la DC como una parte que, \u00abpor su propia naturaleza\u00bb, ser\u00eda el garante de las libertades y el abanderado del progreso democr\u00e1tico. En realidad, ambos juicios que hemos mencionado carecen de verdadera seriedad y tienen los dos un car\u00e1cter puramente instrumental. El \u00fanico criterio marxista, o incluso el que quiera basarse en la seriedad pol\u00edtica, es considerar la DC tanto en el contexto hist\u00f3rico pol\u00edtico en el que se sit\u00faa y opera como en la realidad social y pol\u00edtica compuesta que se expresa en ella. S\u00f3lo de esta manera es posible ponerse en posici\u00f3n de intervenir e influir realmente en la orientaci\u00f3n y la conducta pr\u00e1ctica de ese partido.<\/p>\n<p>Siempre hemos sido conscientes del v\u00ednculo entre la Democracia Cristiana y los grupos dominantes de la burgues\u00eda, y su peso relevante, en ciertos momentos decisivos, en la pol\u00edtica de la DC. Pero la DC y su entorno tambi\u00e9n aglutina otras fuerzas e intereses econ\u00f3micos y sociales, desde los de varias categor\u00edas de la clase media hasta los, muy consistentes especialmente en ciertas regiones y zonas del pa\u00eds, de los estratos populares, de campesinos, j\u00f3venes, mujeres e incluso trabajadores. Tambi\u00e9n el peso y exigencias de los intereses y aspiraciones de estas fuerzas se han hecho sentir en mayor o menor medida en el transcurso de la la vida y la pol\u00edtica de la DC y se puede hacer que cuenten cada vez m\u00e1s m\u00e1s.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de esta variada y contradictoria composici\u00f3n social del DC debe ser tenido en cuenta sus or\u00edgenes, historia, tradiciones y las diferentes tendencias pol\u00edticas e ideales que se han agitado y se agitan en su interior, desde las reaccionarias, conservadoras y moderadas hasta las democr\u00e1ticas e incluso progresistas. Todo eso ayuda a explicar c\u00f3mo los acontecimientos hist\u00f3ricos de este partido han sido muy tortuosos y a menudo marcado por actitudes antit\u00e9ticas. Nacido como un partido popular, democr\u00e1tico y laico, se opuso inicialmente al movimiento fascista, pasando luego a apoyar y participar en el primer gobierno Mussolini, rompiendo despu\u00e9s con \u00e9l para llegar, a trav\u00e9s de un trabajo arduo, a la participaci\u00f3n en la lucha clandestina y el compromiso pleno y directo en la Resistencia, junto y en unidad con las fuerzas proletarias y populares. Tras la liberaci\u00f3n, tras el advenimiento de la Rep\u00fablica y tras la redacci\u00f3n de la Constituci\u00f3n, fruto de un acuerdo entre los tres grandes partidos de masas (comunista, socialista y dem\u00f3crata-cristiano), fue precisamente el partido Dem\u00f3crata-Cristiano \u2013en el clima de divisi\u00f3n creado en Europa y en el mundo por la incipiente Guerra Fr\u00eda\u2013 el principal art\u00edfice de la ruptura de la alianza del gobierno con los comunistas y socialistas, de la unidad sindical y, en general, del entendimiento entre las fuerzas antifascistas. Y fue precisamente la DC quien llev\u00f3 a cabo a partir de ese momento una pol\u00edtica de oposici\u00f3n y choque frontal con el movimiento obrero y popular de comunistas y socialistas. La derrota de esta pol\u00edtica, debido a la capacidad de lucha de la clase obrera, los jornaleros, los campesinos, los trabajadores y sus organizaciones sindicales y pol\u00edticas, y tambi\u00e9n por a la tenacidad con que nuestro partido nunca se ha desviado de su l\u00ednea unitaria, reabri\u00f3 una perspectiva de avance al movimiento democr\u00e1tico y el pa\u00eds y cre\u00f3 una nueva situaci\u00f3n tambi\u00e9n en la DC. De hecho, aunque manteniendo la inspiraci\u00f3n conservadora y moderada de su l\u00ednea, le ha sido imposible devolver el pa\u00eds a la divisi\u00f3n vertical y el choque frontal. Cuando uno de sus hombre, Tambroni, se aventur\u00f3 en un intento extremo de restaurar tal condici\u00f3n, fue r\u00e1pidamente arrollado por un gran movimiento popular y unitario y liquidado por su propio partido. Pero hay m\u00e1s: cuando la DC, derrotada en su l\u00ednea, inici\u00f3 un nuevo tipo de maniobra de aislamiento del PCI, con el experimento del centro-izquierda, tambi\u00e9n fracas\u00f3 por este terreno.<\/p>\n<p>La DC a\u00fan no ha salido de la crisis de perspectivas provocada por el fracaso de esas diversos intentonas de establecer una l\u00ednea de divisi\u00f3n en el pueblo y el pa\u00eds. Advierte que es muy dif\u00edcil y puede estar pre\u00f1ada de aventuras fatales, para todos y ella misma, jugar la carta de la oposici\u00f3n y la confrontaci\u00f3n, pero todav\u00eda no ha llegado a emprender el camino contrario de manera coherente. Y ah\u00ed radica una de las causas determinantes de la crisis que afecta al pa\u00eds.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 hacer? \u00bfEn qu\u00e9 direcci\u00f3n hay que intentar empujar las cosas? Del breve resumen que hicimos de la composici\u00f3n conducta social y pol\u00edtica de la DC, parece que este partido es un realidad no s\u00f3lo variada, sino muy cambiante; y resulta que los cambios son determinado tanto por su dial\u00e9ctica interna como, a\u00fan m\u00e1s, por la forma en que se desarrollan los acontecimientos internacionales y nacionales, desde las luchas y las correlaciones de fuerza entre las clases y entre los partidos, por el peso que ejercen en la situaci\u00f3n el movimiento obrero y el PCI, su fuerza, su l\u00ednea pol\u00edtica y su iniciativa. Consideremos el caso m\u00e1s reciente, el del gobierno Andreotti: la hostilidad activa de las masas populares, la combatividad y la iniciativa conjunta de la oposici\u00f3n comunista, la batalla del partido socialista y la de grupos, corrientes y personalidades dentro de la propia DC han llevado al desmoronamiento de la coalici\u00f3n de centro-derecha y ha creado una situaci\u00f3n en la que la misma mayor\u00eda de fuerzas dentro de la DC que llev\u00f3 a Andreotti al gobierno, o al menos lo apoy\u00f3, ha fracasado.<\/p>\n<p>La DC tuvo que abandonar la l\u00ednea de centro-derecha y la perspectiva. Siendo tal la realidad de la DC y donde se encuentra hoy en d\u00eda, es claro que la tarea de un partido como el nuestro s\u00f3lo puede ser aislar y derrotar dr\u00e1sticamente las tendencias que apuntan o que puede tener la tentaci\u00f3n de centrarse en oponerse y dividir de manera vertical del pa\u00eds, o que de otro modo persisten en una posici\u00f3n de sesgo ideol\u00f3gico anticomunista, que es de <em>per se<\/em>, en Italia, un peligro inminente de divisi\u00f3n de la naci\u00f3n. Lo es, por el contrario, actuar para garantizar que la tendencias que, con realismo hist\u00f3rico y pol\u00edtico, reconocen la necesidad y madurez de un di\u00e1logo constructivo y de un entendimiento entre todas las fuerzas populares, sin que esto signifique confusi\u00f3n o renuncia a las distinciones y a la diversidad ideales y pol\u00edticas que caracterizan a cada una de estas fuerzas.<\/p>\n<p>Por supuesto, primero entendemos que el camino hacia esta perspectiva no es f\u00e1cil ni puede apresurarse. Tambi\u00e9n sabemos qu\u00e9 y cu\u00e1ntas batallas apretadas y apremiantes, para afirmar esta perspectiva, habr\u00e1 que librar en los varios planos y no s\u00f3lo por nuestro partido, con determinaci\u00f3n y con paciencia. Pero tampoco hay que creer que el tiempo disponible es indefinido. La gravedad de los problemas del pa\u00eds, las amenazas siempre acechantes de las aventuras reaccionarias y la necesidad de abrir por fin a la naci\u00f3n un camino seguro hacia el desarrollo econ\u00f3mico, de la renovaci\u00f3n social y el progreso democr\u00e1tico hacen cada vez m\u00e1s urgentes y maduras para lo que se puede llamar la nueva gran \u00abcompromiso hist\u00f3rico\u00bb entre las fuerzas que re\u00fanen y representan la gran mayor\u00eda del pueblo italiano.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Nota<\/strong><\/p>\n<p>[1] Enrico Berlinguer, \u00abCarta al Obispo de Ivrea, Monsr. Luigi Bettazzi, 7 de octubre de 1977\u00bb<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A mediados de octubre de 1973 Berlinguer public\u00f3 el tercero de sus art\u00edculos pol\u00edticos iniciados al hilo de la reflexi\u00f3n<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":12760,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[17,26,1878],"tags":[],"class_list":["post-12759","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia","category-historia-del-comunismo","category-italia"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12759","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12759"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12759\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/12760"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12759"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12759"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12759"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}