{"id":12796,"date":"2022-11-25T05:00:19","date_gmt":"2022-11-25T04:00:19","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=12796"},"modified":"2022-11-25T00:14:30","modified_gmt":"2022-11-24T23:14:30","slug":"austeridad-una-oportunidad-para-transformar-italia-conclusiones-a-la-conferencia-de-intelectuales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=12796","title":{"rendered":"Austeridad. Una oportunidad para transformar Italia. Conclusiones a la conferencia de intelectuales"},"content":{"rendered":"<p><em>Berlinguer no se limit\u00f3 a plantear un compromiso hist\u00f3rico a la sociedad italiana, que se dirig\u00eda de manera particular al mundo cristiano y la que se presentaba como su representante pol\u00edtico. A finales de 1976, en el Comit\u00e9 Central de octubre, plante\u00f3 por primera vez como contenido estrat\u00e9gico de esa iniciativa una respuesta propia a la primera gran crisis que en los comienzos de los setenta hab\u00eda puesto fin al espejismo desarrollista y consumista de los Treinta Gloriosos: un nuevo modelo productivo basado en la consideraci\u00f3n de las necesidades reales y las posibilidades de satisfacerlas, sin la l\u00f3gica del consumo artificial y el despilfarro inherente al capitalismo; una alternativa que era capaz de conseguir un amplio consenso en Italia, la gran preocupaci\u00f3n unitaria del PCI. Se situaba en oposici\u00f3n tanto a la consigna de \u00abapretarse el cintur\u00f3n\u00bb sin m\u00e1s de Amendola, como a la de limitarse a la invocaci\u00f3n del comunismo de Longo; en su propuesta de la austeridad, Berlinguer inclu\u00eda adem\u00e1s la implementaci\u00f3n de valores socialistas en el comportamiento social y la gesti\u00f3n pol\u00edtica asumibles por quienes no compartieran la ideolog\u00eda socialista o comunista, pero que anticipaban la transici\u00f3n cultural, en el m\u00e1s amplio sentido, tambi\u00e9n en el del modelo productivo, hacia el socialismo. Durante unos meses, con la colaboraci\u00f3n de Tortorella, prepar\u00f3 una conferencia de intelectuales para debatir esa propuesta, sus razones y algunas concreciones. Berlinguer clausur\u00f3 la conferencia con \u00abel discurso de la austeridad\u00bb, discurso p\u00fablico en el Teatro Eliseo de Roma, el 15 de enero de 1977. Era tambi\u00e9n una manifestaci\u00f3n p\u00fablica de que la oferta de compromiso hist\u00f3rico no se limitaba a una coalici\u00f3n de partidos, sino que tenia un contenido trascendental de cambio de \u00e9poca; y una manera de presionar a Aldo Moro para que asumiera de manera necesidad no el deseo sino la necesidad de la entrada del PCI en el gobierno, para gestionar conjuntamente ese cambio de \u00e9poca. La propuesta de Berlinguer, deformada por medios de comunicaci\u00f3n y partidarios opuesto al PCI, reducida de manera falsaria a la imagen de \u00abapretarse el cintur\u00f3n\u00bb a la pol\u00edtica neoliberal de hacer caer en las clases populares los costos del cambio de ciclo econ\u00f3mico, no fue comprendida en aquel momento por buena parte de la izquierda: por sectores del PCI, por los socialistas de derecha de Craxi \u2013de manera interesada\u2013 por los de izquierda como Bobbio, por los sindicatos de la CGIL. Cuarenta y cinco a\u00f1os despu\u00e9s sus palabras vuelven \u2013siguen siendo\u2013 de actualidad ante la evidencia de que no solo los Treinta Gloriosos son el pasado, sino que el consumismo capitalista, el despilfarro que acompa\u00f1a como r\u00e9mora a la ley del m\u00e1ximo beneficio, est\u00e1 llevando a la actividad productiva humana a sus l\u00edmites f\u00edsicos y a un escenario de exacerbaci\u00f3n de las respuestas individuales, desiguales e injustas.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Me gustar\u00eda expresar, en primer lugar, nuestra satisfacci\u00f3n, la de la direcci\u00f3n del partido, por la respuesta que la iniciativa que hemos tomado ha tenido entre los intelectuales comunistas y entre los intelectuales y exponentes pol\u00edticos de diferentes orientaciones de otras corrientes. La participaci\u00f3n y el inter\u00e9s que ha despertado nuestra conferencia muestran que ha demostrado ser madura y oportuna, como ya lo estaba en nuestras convicciones cuando nos propusimos \u00abponernos a trabajar\u00bb (volver\u00e9 al significado de esta expresi\u00f3n m\u00e1s adelante) para un proyecto de renovaci\u00f3n de la sociedad italiana.<\/p>\n<p>El m\u00e9todo de trabajo de los comunistas no es el del centro-izquierda.<\/p>\n<p>Esto es lo que era y es el tema principal, la raz\u00f3n y el prop\u00f3sito de nuestro encuentro con ustedes. No pretend\u00edamos volver a profundizar en cuestiones como las de la relaci\u00f3n entre pol\u00edtica y cultura, entre partido e intelectuales (sobre las cuales, sin embargo, me gustar\u00eda decir algo m\u00e1s al final de mi intervenci\u00f3n), sino, m\u00e1s bien, abrir un debate sobre ese tema espec\u00edfico que, por otra parte, se afirma en la convocatoria de la propia conferencia: cu\u00e1l puede ser la intervenci\u00f3n de la cultura en la elaboraci\u00f3n de un proyecto para la renovaci\u00f3n de la sociedad italiana.<\/p>\n<p>Esta conferencia pretend\u00eda ser, y creo que fue, un momento del trabajo para tal proyecto. Y en este sentido la conferencia no me parece que d\u00e9 lugar a decepciones: ni la nuestra ni la suya. S\u00f3lo pod\u00eda haber decepci\u00f3n para alguien que, malinterpretando el significado de nuestra propuesta, y tambi\u00e9n m\u00e1s generalmente sin conocer bien el m\u00e9todo con el que trabajamos los comunistas, pens\u00f3, tal vez, que el camarada Tortorella[1], o el camarada Napolitano[2] o yo vendr\u00edamos aqu\u00ed para presentarles un bonito plato guisado, al que se les pidi\u00f3 agregar los condimentos o decir solo si gusta o no. Por el contrario, quisimos convocar esta conferencia antes de llegar, como partido, a un proyecto completado en sus diversas partes, por la sencilla raz\u00f3n de que este proyecto debe ser el resultado de una investigaci\u00f3n y un trabajo com\u00fan que van m\u00e1s all\u00e1 de lo que el grupo dirigente de nuestro partido est\u00e1 haciendo y har\u00e1.<\/p>\n<p>De hecho, aunque solo sea para evitar caer de nuevo en la experiencia negativa del centro-izquierda, tuvimos que y debemos protegernos contra el error de cualquier dise\u00f1o hecho \u00fanicamente sobre la mesa de dibujo.<\/p>\n<p>El camarada Napolitano le ha informado que la direcci\u00f3n del partido ha creado una comisi\u00f3n, que ya est\u00e1 trabajando en este proyecto, pero tambi\u00e9n le ha dicho que, antes de que esta comisi\u00f3n presente sus propuestas a la direcci\u00f3n y al Comit\u00e9 Central del partido, queremos llevar a cabo una verificaci\u00f3n masiva de las propuestas a hacer, queremos estimular la contribuci\u00f3n de todos aquellos que tienen la intenci\u00f3n de participar activamente en el cambio de esta sociedad; en resumen, queremos hacer algo que nunca se ha hecho en Italia, tanto por el fondo como por el m\u00e9todo: llegar a un proyecto de transformaci\u00f3n discutido entre la gente, con la gente. Y puesto que, como hemos dicho varias veces, se trata de transformar nuestra sociedad no de aplicar doctrinas o esquemas, no de copiar modelos existentes de otros, sino de seguir caminos a\u00fan no explorados, es decir, de inventar algo nuevo que, sin embargo, est\u00e9 bajo la piel de la historia, maduro, necesario y, por lo tanto, posible, Es natural que el primer momento de nuestro trabajo haya sido y deba ser el encuentro con las fuerzas que son o deber\u00edan ser creativas por definici\u00f3n, con las fuerzas de los intelectuales, de la cultura.<\/p>\n<p>Creo que s\u00f3lo esa puede ser la forma de proceder del partido m\u00e1s representativo de la clase obrera, es decir, de la formaci\u00f3n pol\u00edtica que continuamente tiende a lograr una s\u00edntesis entre espontaneidad y reflexi\u00f3n, entre inmediatez y perspectiva, y, por lo tanto, tambi\u00e9n entre la clase obrera y los intelectuales, entre la fuerza social que hoy es la principal fuerza motriz de la historia y los estratos que son portadores del pensamiento en cuanto expresan la acumulaci\u00f3n y el desarrollo de la cultura. y civilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta conferencia es un primer resultado positivo del esfuerzo que estamos iniciando, y que ahora debe seguir intensific\u00e1ndose, entre los intelectuales y en el mundo de la cultura, tanto a trav\u00e9s de esa desagregaci\u00f3n de nuestro trabajo, del cual habl\u00f3 el camarada Asor Rosa[3], a realizar por temas, por amplios sectores, y a trav\u00e9s de aquellas iniciativas de las que habl\u00f3 el camarada Tortorella (particularmente de esa iniciativa, que \u00e9l propuso y a la que debemos prestar la m\u00e1xima atenci\u00f3n, de promover conferencias en instituciones culturales con las que tengamos semejanzas, con las debidas diferencias; conferencias de producci\u00f3n que hemos promovido y que tendremos que seguir promoviendo en las f\u00e1bricas), y con otras iniciativas que solicitan el aporte de los obreros, campesinos, t\u00e9cnicos, gerentes de empresas, las masas juveniles y sus organizaciones, las mujeres y sus asociaciones.<\/p>\n<p>Dar sentido y prop\u00f3sito a la pol\u00edtica de austeridad: \u00bfpero qu\u00e9 austeridad? \u00bfDe qu\u00e9 surgi\u00f3, de qu\u00e9 surge la necesidad de empezar a pensar y trabajar en torno a un proyecto de transformaci\u00f3n de la sociedad que indique objetivos y metas que pueden y deben perseguirse y alcanzarse en los pr\u00f3ximos tres o cuatro a\u00f1os, pero que se traducen en actos, disposiciones, medidas, que marquen inmediatamente el inicio?<\/p>\n<p>Esta necesidad surge de la conciencia de que es necesario dar sentido y prop\u00f3sito a esa pol\u00edtica de austeridad que es una opci\u00f3n obligatoria y duradera, y que, al mismo tiempo, es una condici\u00f3n de salvaci\u00f3n para los pueblos de Occidente, creo, en general, pero, de manera particular, para el pueblo italiano.<\/p>\n<p>La austeridad no es hoy un mero instrumento de pol\u00edtica econ\u00f3mica que debe utilizarse para superar una dificultad temporal y c\u00edclica, a fin de permitir la recuperaci\u00f3n y restauraci\u00f3n de los viejos mecanismos econ\u00f3micos y sociales. As\u00ed es como la austeridad es concebida y presentada por los grupos dominantes y las fuerzas pol\u00edticas conservadoras. Pero ese no es el caso para nosotros. Para nosotros, la austeridad es el medio para ir a las ra\u00edces y sentar las bases para superar un sistema que ha entrado en una crisis estructural y fundamental, no c\u00edclica, de ese sistema cuyos rasgos distintivos son el desperdicio y el despilfarro, la exaltaci\u00f3n del particularismo y el individualismo m\u00e1s desenfrenado, del consumismo m\u00e1s insensato. Austeridad significa rigor, eficiencia, seriedad, y significa justicia; es decir, todo lo contrario de todo lo que hemos conocido y pagado hasta ahora, y que nos ha llevado a la grav\u00edsima crisis cuyos fracasos se han ido acumulando durante a\u00f1os y que hoy se manifiesta en Italia en todo su dram\u00e1tico alcance.<\/p>\n<p>En base a que juicio el movimiento obrero puede tomar la bandera de la austeridad.<\/p>\n<p>La austeridad es para los comunistas una lucha efectiva contra lo existente, contra el curso espont\u00e1neo de las cosas, y es, al mismo tiempo, una premisa, una condici\u00f3n material para iniciar el cambio. Concebida de esta manera, la austeridad se convierte en un arma de lucha moderna y actualizada tanto contra los defensores del orden econ\u00f3mico y social existente, como contra aquellos que la consideran como el \u00fanico sistema posible de una sociedad destinada org\u00e1nicamente a permanecer atrasada, subdesarrollada y, adem\u00e1s, cada vez m\u00e1s desequilibrada, cada vez m\u00e1s llena de injusticias, contradicciones, desigualdades.<\/p>\n<p>Lejos de ser, por lo tanto, una concesi\u00f3n a los intereses de los grupos dominantes o a las necesidades de supervivencia del capitalismo, la austeridad puede ser una opci\u00f3n que tenga un contenido de clase avanzado y concreto, puede y debe ser una de las formas en que el movimiento obrero se convierte en portador de un modo diferente de vida social, a trav\u00e9s de la cual lucha por afirmar, en las condiciones actuales, sus antiguos y siempre v\u00e1lidos ideales de liberaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Y, de hecho, creo que en las condiciones actuales es impensable luchar real y eficazmente por una sociedad superior sin alejarse de la necesidad indispensable de la austeridad. Ahora bien, la austeridad, dependiendo del contenido que tenga y de las fuerzas que gobiernen su implementaci\u00f3n, puede ser utilizada como instrumento de depresi\u00f3n econ\u00f3mica, represi\u00f3n pol\u00edtica, perpetuaci\u00f3n de injusticias sociales, o como una oportunidad para un nuevo desarrollo econ\u00f3mico y social, para una rehabilitaci\u00f3n rigurosa del Estado, para una transformaci\u00f3n profunda de la estructura de la sociedad, para la defensa y expansi\u00f3n de la democracia: En una palabra, como medio de justicia y liberaci\u00f3n del hombre y de todas sus energ\u00edas hoy mortificadas, dispersas, desperdiciadas.<\/p>\n<p>Las consecuencias para los pa\u00edses capitalistas del avance del movimiento de liberaci\u00f3n de los pueblos del Tercer Mundo.<\/p>\n<p>Hemos recordado en otras ocasiones y tambi\u00e9n recientemente las profundas razones hist\u00f3ricas, ciertamente no s\u00f3lo italianas, que hacen obligatoria una pol\u00edtica de austeridad, y no c\u00edclica. Hay varias razones, pero necesitamos recordar siempre que el acontecimiento m\u00e1s importante, cuyos efectos ya no son reversibles, fue y seguir\u00e1 siendo la entrada en el escenario mundial de los antiguos pueblos y pa\u00edses coloniales que se est\u00e1n liberando del sometimiento y subdesarrollo al que fueron condenados por la dominaci\u00f3n imperialista. Estos son dos tercios de la humanidad, que ya no toleran vivir en condiciones de hambre, miseria, marginaci\u00f3n, inferioridad en comparaci\u00f3n con los pueblos y pa\u00edses que hasta ahora han dominado la vida mundial.<\/p>\n<p>Este movimiento es, por supuesto, muy variado y complejo. Grandes son las diferencias hist\u00f3ricas, econ\u00f3micas, sociales, culturales y pol\u00edticas que existen tanto dentro de lo que se suele llamar el Tercer Mundo como en sus relaciones exteriores. En particular, en los \u00faltimos tiempos ha habido una tendencia hacia alianzas entre los grupos dominantes de los pa\u00edses capitalistas m\u00e1s desarrollados y los de ciertos pa\u00edses en desarrollo, alianzas que operan en detrimento de otros pa\u00edses m\u00e1s pobres y d\u00e9biles, y contra cualquier movimiento popular y progresista. Fueron y son no s\u00f3lo los Kissingers, sino tambi\u00e9n los Yamani[4] (habr\u00e1n visto las recientes declaraciones) los que han seguido y contin\u00faan persiguiendo una pol\u00edtica de hostilidad contra los estados y las fuerzas pol\u00edticas que luchan por la renovaci\u00f3n de su pa\u00eds, incluidas las fuerzas avanzadas del movimiento obrero occidental.<\/p>\n<p>Pero si bien debemos ser capaces de comprender estas diferencias dentro del Tercer Mundo y tenerlas en cuenta, nunca debemos perder de vista el significado general del gran movimiento del que esos pueblos han sido y son protagonistas: un movimiento que cambia el curso de la historia mundial, que altera gradualmente todos los equilibrios existentes, y no solo los relacionados con el equilibrio de fuerzas a escala mundial, sino tambi\u00e9n los equilibrios entre de los pa\u00edses capitalistas individuales. Es ese movimiento, o al menos es principalmente ese movimiento, el que, operando en las profundidades, explota las contradicciones de toda una fase del desarrollo capitalista de posguerra, y determina en los pa\u00edses individuales condiciones de crisis de gravedad sin precedentes. Y si puede suceder, como podemos ver, que dentro del mundo capitalista algunas econom\u00edas m\u00e1s fuertes puedan beneficiarse de la crisis y consolidar su posici\u00f3n de dominaci\u00f3n, para otros pa\u00edses econ\u00f3micamente m\u00e1s d\u00e9biles, como Italia, la crisis ahora se convierte en un rodar m\u00e1s o menos lento hacia el precipicio.<\/p>\n<p>En el contexto de este agudo conflicto entre pa\u00edses y grupos capitalistas, mal oculto por la fr\u00e1gil solidaridad, avanzan procesos de desintegraci\u00f3n y decadencia que, al tiempo que hacen cada vez m\u00e1s insoportables las condiciones de existencia de las grandes masas populares, amenazan los cimientos mismos no s\u00f3lo de la econom\u00eda, sino de nuestra propia civilizaci\u00f3n y su desarrollo.<\/p>\n<p>No es necesario describir los mil signos en los que se manifiesta esta tendencia, que hiere y mortifica tan profundamente adem\u00e1s la vida de la cultura. Lo que debe quedar claro para cualquiera que quiera comprender las razones y los objetivos de nuestra pol\u00edtica, tanto dentro de nuestro pa\u00eds como en las relaciones con las fuerzas progresistas de otros pa\u00edses, es que todo se reconduce al esfuerzo de movilizaci\u00f3n e investigaci\u00f3n para detener esta tendencia y revertirla.<\/p>\n<p>Dos premisas fundamentales para iniciar \u00abuna transformaci\u00f3n revolucionaria de la sociedad\u00bb.<\/p>\n<p>Vivimos, creo, en uno de esos momentos en los que \u2013como afirma el <em>Manifiesto Comunista<\/em>\u2013 para algunos pa\u00edses, y en todo caso para el nuestro, se inicia \u00abuna transformaci\u00f3n revolucionaria de la sociedad\u00bb o se puede encontrar \u00abla ruina com\u00fan de las clases en lucha\u00bb; es decir, a la decadencia de una civilizaci\u00f3n, a la ruina de un pa\u00eds.<\/p>\n<p>Pero una transformaci\u00f3n revolucionaria s\u00f3lo puede iniciarse en las condiciones actuales si es capaz de hacer frente a los nuevos problemas planteados a Occidente por el movimiento de liberaci\u00f3n de los pueblos del Tercer Mundo. Y esto, seg\u00fan nosotros, los comunistas, conlleva dos consecuencias fundamentales para Occidente, y sobre todo para nuestro pa\u00eds: abrirse a una comprensi\u00f3n plena de las razones de desarrollo y justicia de estos pa\u00edses y establecer una pol\u00edtica de cooperaci\u00f3n con ellos sobre la base de la igualdad. Abandonar la ilusi\u00f3n de que es posible perpetuar un tipo de desarrollo basado en esa expansi\u00f3n artificial del consumo individual que es fuente de despilfarro, parasitismo, privilegios, disipaci\u00f3n de recursos, inestabilidad financiera.<\/p>\n<p>Por ello una pol\u00edtica de austeridad, rigor, guerra contra el despilfarro, se ha convertido en una necesidad irrefutable por parte de todos y es, al mismo tiempo, la palanca sobre la cual presionar para avanzar en la batalla para transformar la sociedad en sus estructuras y sus ideas b\u00e1sicas.<\/p>\n<p>Una pol\u00edtica de austeridad no es una pol\u00edtica tendencial de nivelaci\u00f3n a la pobreza, ni debe llevarse a cabo con el objetivo de asegurar la simple supervivencia de un sistema econ\u00f3mico y social que ha entrado en crisis. Una pol\u00edtica de austeridad, por otro lado, debe tener como objetivo \u2013y por eso puede, debe ser asumida por el movimiento obrero\u2013 establecer la justicia, la eficiencia, el orden y, a\u00f1adir\u00eda, una nueva moralidad.<\/p>\n<p>Concebida de esta manera, una pol\u00edtica de austeridad, incluso si implica (por necesidad, por su propia naturaleza) ciertas renuncias y ciertos sacrificios, adquiere al mismo tiempo un significado renovador y se convierte, en efecto, en un acto liberador para las grandes masas, sujeto a la vieja sujeci\u00f3n y a la marginaci\u00f3n intolerable, crea una nueva solidaridad y, por lo tanto, puede obtener un consenso creciente se convierte en un amplio movimiento democr\u00e1tico, al servicio de un trabajo de transformaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>Precisamente porque pensamos as\u00ed, hay que reconocer, me parece, que la pol\u00edtica de austeridad hasta ahora no se ha presentado al pa\u00eds, y mucho menos se ha implementado, no con ese esp\u00edritu de resignaci\u00f3n, sino de conciencia y confianza. Y si podemos admitir \u2013debemos admitir, de hecho\u2013 que ha habido y hay deficiencias y oscilaciones en este sentido del movimiento obrero y tambi\u00e9n de nuestro partido, sin embargo, las principales deficiencias deben atribuirse a las fuerzas que dirigen el gobierno del pa\u00eds.<\/p>\n<p>No quiero examinar aqu\u00ed las diversas medidas de pol\u00edtica econ\u00f3mica aplicadas o que est\u00e1 preparando el Gobierno, ni recordar nuestra actitud hacia ellas. Las posiciones, a veces favorables y a veces cr\u00edticas, adoptadas por nuestro partido sobre los diversos aspectos de la pol\u00edtica econ\u00f3mica del gobierno son bien conocidas. Adem\u00e1s, en esta misma sala, como saben, hace unos d\u00edas nuestros camaradas autorizados hicieron balance \u2013en una confrontaci\u00f3n positiva con representantes de otros partidos, con distinguidos economistas y en presencia, tambi\u00e9n, de representantes gubernamentales\u2013 del marco econ\u00f3mico general y de las intervenciones que deben realizar el gobierno y los partidos.<\/p>\n<p>Falta de vigor y coraje, y estrechez de perspectivas, en la pol\u00edtica de austeridad del gobierno.<\/p>\n<p>En cambio, me gustar\u00eda reiterar una cr\u00edtica general que los comunistas seguimos haciendo, no podemos dejar de hacer, de la acci\u00f3n del gobierno. La pol\u00edtica de austeridad todav\u00eda est\u00e1 viciada por la falta de vigor, coraje y aliento. Por ejemplo: todav\u00eda no ha sido posible despertar el necesario movimiento de opini\u00f3n y masa contra el despilfarro.<\/p>\n<p>Contra los residuos directos, que siguen siendo enormes (pensemos en la organizaci\u00f3n energ\u00e9tica o sanitaria) y contra los residuos en un sentido indirecto y amplio, como los derivados de la laxitud en empresas, escuelas y administraci\u00f3n p\u00fablica; o como aquellas, denunciadas aqu\u00ed con particular rigor por los profesores Carapezza, Nebbia, Maldonado y otros, derivadas de imprevisiones, de las que hoy sentimos todo el peso, y de enormes errores cometidos en la pol\u00edtica del suelo, de territorio, del medio ambiente; o de la negligencia en el campo de la investigaci\u00f3n. Hay toda una acci\u00f3n amplia contra el despilfarro y por el ahorro en todos los campos que necesitar\u00eda el est\u00edmulo, la direcci\u00f3n, la iniciativa continua de un gobierno que realmente supo expresar la autoridad pol\u00edtica y moral indispensable hoy.<\/p>\n<p>No es casualidad, por supuesto, que todo esto haya faltado o haya faltado, ya que tal acci\u00f3n no se organizada solo con propaganda, lo que tambi\u00e9n debe hacerse y no se hace lo suficiente, sino que requiere que se identifiquen y golpeen intereses creados precisos, una gran parte de los cuales est\u00e1 en la base del mantenimiento del sistema de poder de la Democracia Cristiana.<\/p>\n<p>Pero es evidente, sobre todo, y pesa muy negativamente, la estrechez de perspectivas que caracteriza la pol\u00edtica de austeridad planteada y realizada hasta ahora por el gobierno. Aqu\u00ed radica el punto de mayor diferenciaci\u00f3n entre nosotros y los representantes del gobierno y los grupos econ\u00f3micos dominantes. En ellos, en el fondo, hay un estado mental de entrega, es decir, algo que est\u00e1 en las ant\u00edpodas de lo que se necesitar\u00eda para obtener la adhesi\u00f3n convencida del pueblo a ciertos sacrificios necesarios. Para hacer un esfuerzo adecuado, el pa\u00eds necesitar\u00eda ver claramente hacia adelante, o al menos ver claros algunos elementos fundamentales de una nueva perspectiva. Y, en cambio, los exponentes de las viejas clases dominantes y muchos hombres del gobierno, cuando llegan a esto, no saben c\u00f3mo ir m\u00e1s all\u00e1 del objetivo de devolver a Italia a los mismos caminos en los que se desenvolv\u00eda el desarrollo econ\u00f3mico antes de la crisis. Como si esas v\u00edas y modos de desarrollo todav\u00eda pudieran representar un ideal de sociedad a perseguir, y como si, sobre todo, la crisis de estos a\u00f1os y hoy no fuera exactamente la crisis de ese modelo de sociedad (crisis en curso no solo en Italia, sino tambi\u00e9n, aunque en diferentes formas, en otras naciones europeas).<\/p>\n<p>Tenemos muy claro la raz\u00f3n de esta falta de vigor, coraje, aliento y perspectiva en la pol\u00edtica de austeridad que he mencionado antes. En estas deficiencias vemos la evidencia de un proceso hist\u00f3rico que est\u00e1 marcado por el declive irremediable de la funci\u00f3n dirigente de la burgues\u00eda y por la confirmaci\u00f3n de que esta funci\u00f3n dirigente ya est\u00e1 empezando a pasar al movimiento obrero, a las fuerzas populares unidas: naturalmente a una clase obrera, a las masas populares, que demuestran la madurez necesaria para presentarse y demostrar a todo el pa\u00eds que son una fuerza que gu\u00eda democr\u00e1ticamente a toda la sociedad hacia la salvaci\u00f3n y el renacimiento. Esto requiere que en las mismas filas del movimiento obrero, y en sus organizaciones econ\u00f3micas y pol\u00edticas, se ejerza un esp\u00edritu autocr\u00edtico m\u00e1s amplio y responsable, que conduzca a la superaci\u00f3n de esas actitudes negativas y enga\u00f1osas, ya sea de subordinaci\u00f3n o de extremismo, que todav\u00eda pesan en una medida nada despreciable y que, en la pr\u00e1ctica, luego obstaculizan la soluci\u00f3n positiva de los problemas actuales candentes. como la recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica, productiva y financiera de la sociedad y del Estado.<\/p>\n<p>No podemos esperar a llegar primero al gobierno para presentar un proyecto de renovaci\u00f3n: debemos movernos de inmediato. Para comprometernos con un proyecto de renovaci\u00f3n de la sociedad, y hacer la propuesta de ponernos manos a la obra para definirlo, no podemos esperar a que maduraran primero las condiciones para nuestro acceso al gobierno. Esta necesidad, reiteramos, sigue m\u00e1s abierta que nunca. Mientras tanto e inmediatamente tenemos el deber de tomar las iniciativas apropiadas, que respondan a la necesidad ineludible de lucha del movimiento obrero y a los intereses generales del pa\u00eds que no pueden ser postergados, incluso dentro del marco pol\u00edtico actual, que, a pesar de todas sus deficiencias, es un marco profundamente influenciado por los efectos positivos del avance popular y comunista de los \u00faltimos a\u00f1os, en particular, los del 20 de junio.<\/p>\n<p>La propuesta del proyecto tambi\u00e9n surge de una necesidad dentro del movimiento obrero: la de evitar que no se entiendan bien las razones objetivas, la obligaci\u00f3n de una pol\u00edtica de austeridad, o que corramos el riesgo de instalarnos en la vida cotidiana, de acostumbrarnos al tran-tran diario. Pero surge sobre todo de una necesidad general, de toda la naci\u00f3n, de tener finalmente un horizonte diferente y puntos de referencia concretos.<\/p>\n<p>La fase actual de nuestra vida nacional est\u00e1 ciertamente llena de riesgos, pero nos ofrece a todos la gran oportunidad de renovaci\u00f3n. Esta oportunidad no se puede desaprovechar: es la m\u00e1s grande, quiz\u00e1s, \u2013dig\u00e1moslo sin ret\u00f3rica\u2013 que se presenta al pueblo italiano y a sus fuerzas pol\u00edticas m\u00e1s serias desde que naci\u00f3 nuestra rep\u00fablica democr\u00e1tica.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed radica una peculiaridad italiana, de este pa\u00eds nuestro, turbulento, desordenado, s\u00ed, pero vivo, lleno de energ\u00eda, fuerte en un gran esp\u00edritu democr\u00e1tico; de esta Italia nuestra, que es quiz\u00e1s la naci\u00f3n en la que la crisis es m\u00e1s grave que en otras \u00e1reas del mundo capitalista (y no solo en el sentido econ\u00f3mico, sino tambi\u00e9n en el sentido pol\u00edtico, de amenaza a las instituciones democr\u00e1ticas), y en la que, sin embargo, las posibilidades de trabajar dentro de la crisis misma son a\u00fan mayores que en muchos otros pa\u00edses, para convertirlo en un medio para un cambio general en la sociedad.<\/p>\n<p>Por lo tanto, nuestra iniciativa no es un acto de propaganda o exhibici\u00f3n de nuestro partido. Quiere ser un acto de confianza; quiere ser, una vez m\u00e1s, un acto de unidad, es decir, una contribuci\u00f3n que solicite a otras partes iniciar un trabajo y pedir un compromiso com\u00fan, que involucre a todas las fuerzas democr\u00e1ticas y populares. Tambi\u00e9n debido a su car\u00e1cter unitario y su intenci\u00f3n, nuestro proyecto no quiere ser, no debe ser, creo, un programa de transici\u00f3n a una sociedad socialista: m\u00e1s modesta y concretamente, debe apuntar a esbozar un desarrollo de la econom\u00eda y la sociedad cuyas caracter\u00edsticas y nuevas formas de funcionamiento puedan reunir la adhesi\u00f3n y el consenso de aquellos italianos que, aunque no son de ideas comunistas o socialistas, sienten agudamente la necesidad de liberarse a s\u00ed mismos y a la naci\u00f3n de las injusticias, distorsiones, absurdos, laceraciones a las que ahora nos lleva la estructura actual de la sociedad.<\/p>\n<p>Pero quien siente esta ansiedad y tiene esta aspiraci\u00f3n sincera no puede dejar de reconocer que, para emerger seguramente de las arenas movedizas en las que la sociedad actual corre el riesgo de ser absorbida, es esencial introducir en ella ciertos elementos, valores y criterios propios del ideal socialista.<\/p>\n<p>Cuando fijamos la meta de una planificaci\u00f3n del desarrollo que tiene como meta la elevaci\u00f3n del hombre en su esencia humana y social, no como un mero individuo opuesto a sus semejantes; cuando nos fijamos el objetivo de superar patrones de consumo y comportamiento inspirados en un individualismo exasperado; cuando establecemos el objetivo de ir m\u00e1s all\u00e1 de la satisfacci\u00f3n de necesidades materiales inducidas artificialmente, e incluso m\u00e1s all\u00e1 de la satisfacci\u00f3n en las formas irracionales, costosas, alienantes y, adem\u00e1s, socialmente discriminatorias actuales, de necesidades que, sin embargo, son esenciales; cuando fijamos el objetivo de la plena igualdad y la liberaci\u00f3n efectiva de la mujer, que es hoy uno de los mayores problemas de la vida nacional, y no s\u00f3lo de ella; cuando fijamos el objetivo de la participaci\u00f3n obrera y ciudadana en el control de las empresas, la econom\u00eda y el Estado; cuando fijamos el objetivo de la solidaridad y la cooperaci\u00f3n internacionales, que conducen a una redistribuci\u00f3n de la riqueza a escala mundial; cuando nos fijamos objetivos de este tipo, \u00bfqu\u00e9 otra cosa hacemos sino proponer formas de vida y relaciones entre hombres y entre Estados que sean m\u00e1s solidarias, m\u00e1s sociales, m\u00e1s humanas y, por lo tanto, que salgan del marco y la l\u00f3gica del capitalismo?<\/p>\n<p>Salir de la l\u00f3gica del capitalismo es una exigencia no s\u00f3lo de la clase obrera ni de los comunistas solamente. Sin embargo, estos criterios, estos valores, estos objetivos, que son indudablemente propios del socialismo, reflejan una aspiraci\u00f3n que no es exclusivamente de la clase obrera y de los partidos obreros, de comunistas y socialistas, sino que expresa una necesidad que hoy puede venir \u2013y, de hecho, ya viene\u2013 tambi\u00e9n de ciudadanos y capas del pueblo y trabajadores de otras matrices ideales. de otras orientaciones pol\u00edticas, en primer lugar de origen e inspiraci\u00f3n cristiana; Es una necesidad que puede venir, y que viene cada vez m\u00e1s, de \u00e1reas sociales mucho m\u00e1s amplias, que van mucho m\u00e1s all\u00e1 de la clase obrera.<\/p>\n<p>La raz\u00f3n principal por la que consideramos la crisis como una oportunidad radica en que objetivos de transformaci\u00f3n y renovaci\u00f3n como los que he mencionado no solo pueden ser compatibles, sino que deben y pueden incluirse org\u00e1nicamente dentro de una pol\u00edtica de austeridad, que es la premisa indispensable para superar la crisis, pero avanzar, no volver al pasado. De hecho, me parece claro que estos objetivos contribuyen a configurar un orden social y una pol\u00edtica econ\u00f3mica y financiera dirigida org\u00e1nicamente precisamente contra el despilfarro, los privilegios, el parasitismo, el despilfarro de recursos; dan cuenta de lo que deber\u00eda constituir la esencia de lo que por naturaleza y definici\u00f3n es una verdadera pol\u00edtica de austeridad. De hecho, se podr\u00eda observar que con la misma frecuencia, en las sociedades decadentes han ido y van juntas la injusticia y el derroche, mientras que en las sociedades ascendentes van de la mano la justicia y el ahorro.<\/p>\n<p>Por supuesto, esta convicci\u00f3n no nos hace olvidar, sino que nos compromete a afrontar en su concreci\u00f3n los problemas inmediatos, las opciones que deben tomarse, las prioridades que deben imponerse en todos los campos de la pol\u00edtica econ\u00f3mica, financiera, fiscal y educativa, para evitar los riesgos de colapsos repentinos, de retrocesos repentinos y asegurar, en cambio, que, paso a paso, se avance hacia objetivos de eficiencia y justicia, productividad y sociabilidad. La b\u00fasqueda de los v\u00ednculos que deben ligar las medidas inmediatas al inicio de esta l\u00ednea de renovaci\u00f3n ser\u00e1 sin duda uno de los retos m\u00e1s exigentes de todos nosotros y de quienes quieran contribuir y participar en la elaboraci\u00f3n completa de un proyecto, que corresponda a las caracter\u00edsticas y necesidades que hemos tratado de esbozar a grandes rasgos.<\/p>\n<p>Nuestra intenci\u00f3n es llegar dentro de unos meses a la elaboraci\u00f3n de un texto que represente una base inicial para el debate y la comparaci\u00f3n, pero tambi\u00e9n es estimular, antes y despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n de ese texto, un vasto y continuo compromiso de iniciativa y lucha. Tambi\u00e9n y precisamente porque sentimos toda la dificultad de esta empresa, pero tambi\u00e9n su necesidad y su poder de sugesti\u00f3n, nos hemos dirigido a ustedes, nos dirigimos a todas las fuerzas intelectuales para que sean protagonistas \u2013como dijo Tortorella exponiendo este tema de manera justa y eficaz\u2013 de propuestas e iniciativas destinadas a restaurar la vitalidad, renovar las instituciones culturales (empezando por las escuelas, universidades y centros de investigaci\u00f3n) y, al mismo tiempo, contribuir a la elaboraci\u00f3n de las opciones globales, y no s\u00f3lo sectoriales, que deben ser la base del proyecto.<\/p>\n<p>Un llamamiento, una invitaci\u00f3n tan directa y expl\u00edcita a la cultura italiana de hoy tiene su propia raz\u00f3n muy precisa: de hecho, por un lado, como sabemos, las fuerzas intelectuales de hoy en Italia, como de hecho lo han hecho en casi todos los pa\u00edses capitalistas m\u00e1s desarrollados, tienen un peso social como nunca hab\u00edan tenido en el pasado, y tambi\u00e9n tienen, en Italia, en gran medida, una orientaci\u00f3n pol\u00edtica democr\u00e1tica y de izquierda; pero junto a este hecho positivo (Giulio Einaudi ha subrayado esta contradicci\u00f3n) est\u00e1 el negativo de la condici\u00f3n de crisis, decadencia, mortificaci\u00f3n en la que se han sumido nuestras instituciones culturales despu\u00e9s de treinta a\u00f1os de poder dem\u00f3crata cristiano y desarrollo social distorsionado y desequilibrado. Y es evidente que ninguna obra de salvaci\u00f3n y renovaci\u00f3n general del pa\u00eds puede continuar sin superar esta crisis, sin disolver esta contradicci\u00f3n: sin, yo dir\u00eda, un crecimiento del conocimiento y del amor por el conocimiento, sin una renovaci\u00f3n de los instrumentos del conocimiento, para que la producci\u00f3n de cultura, y por lo tanto de las instituciones culturales, tambi\u00e9n sean art\u00edfices de la curaci\u00f3n y renovaci\u00f3n de toda la sociedad.<\/p>\n<p>Los comunistas italianos por la funci\u00f3n aut\u00f3noma y libre de la cultura: no pedimos obediencia a nadie.<\/p>\n<p>La forma en que planteamos hoy la funci\u00f3n de la cultura para la transformaci\u00f3n del pa\u00eds corresponde a una tradici\u00f3n, a una peculiaridad del Partido Comunista Italiano, como partido de la clase obrera, como partido democr\u00e1tico y nacional, como gran organismo que es en s\u00ed mismo productor de cultura. Siempre hemos luchado y luchamos por el progreso y la expansi\u00f3n de la vida cultural. Pero en este compromiso debemos siempre protegernos contra intervenciones que pueden, en la m\u00e1s m\u00ednima medida, da\u00f1ar la autonom\u00eda de la investigaci\u00f3n te\u00f3rica, las actividades culturales, la creaci\u00f3n art\u00edstica, ya que \u00e9stas tienen como condici\u00f3n vital para el desarrollo no la de obedecer a un partido, a un Estado, a una ideolog\u00eda, sino la de poder desplegarse en la plenitud de la libertad y el esp\u00edritu cr\u00edtico.<\/p>\n<p>Este enfoque, que forma parte de nuestra visi\u00f3n m\u00e1s general de la relaci\u00f3n entre democracia y socialismo, difiere del de ciertos partidos en el poder en los pa\u00edses socialistas; Las actitudes y el comportamiento de las autoridades pol\u00edticas como las denunciadas (por ejemplo, en Checoslovaquia, donde incluso nos enfrentamos a actos represivos) son inaceptables para nosotros en principio. Interpretando esta posici\u00f3n general del partido, algunos de nuestros camaradas intelectuales han tomado la iniciativa de una declaraci\u00f3n p\u00fablica, que consideramos correcta y oportuna.<\/p>\n<p>Una parte indispensable de nuestra herencia es un concepto que reconoce la tarea del Partido Comunista, de los dem\u00e1s partidos democr\u00e1ticos y de las autoridades p\u00fablicas, en la medida en que tambi\u00e9n est\u00e1n orientados en una direcci\u00f3n democr\u00e1tica, por una parte, la creaci\u00f3n del clima pol\u00edtico moral y, por otra, la aplicaci\u00f3n de las condiciones materiales, pr\u00e1cticas y organizativas que permitan el desarrollo positivo y libre de la investigaci\u00f3n. de iniciativa cultural y debate. Pero no es tarea ni de las partes ni del Estado exigir obediencia, hacer prevalecer las cosmovisiones, limitar las libertades intelectuales de ninguna manera.<\/p>\n<p>Y yo, queridos camaradas y amigos \u2013no sin antes daros las gracias a todos vosotros y de modo muy especial al camarada Argan, que ha venido a representar a la ciudad de Roma y a la nueva administraci\u00f3n popular romana\u2013 deseo concluir mi discurso precisamente con la tranquila confirmaci\u00f3n de nuestro enfoque: nunca debemos apartarnos de \u00e9l.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p>[1] Aldo Tortorella, miembro de la direcci\u00f3n del PCI, responsable de cultura<br \/>\n[2] Giorgio Napolitano, miembro de la Oficina pol\u00edtica del Comit\u00e9 Ejecutivo del PCI, responsable de cultura entre 1969 y 1975<br \/>\n[3] Escritor y docente en la Universidad La Sapienza de Roma. Miembro del PCI, por el que fue diputado entre 1979 y 1980<br \/>\n[4] Ahmed Zaki Yamani, Ministro del Petr\u00f3leo y Recursos Minerales de Arabia Saud\u00ed entre 1962 y 1986 y defensor en los tiempos de la crisis de petr\u00f3leo de los setenta de una pol\u00edtica de precios bajo, para mantener la posici\u00f3n dominante de Arabia saud\u00ed en el sector y desalentar el desarrollo de fuentes de energ\u00eda alternativas<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Berlinguer no se limit\u00f3 a plantear un compromiso hist\u00f3rico a la sociedad italiana, que se dirig\u00eda de manera particular al<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":12797,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1563,22,1878,13,1548],"tags":[1903],"class_list":["post-12796","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-crisis-ecosocial","category-historia-del-movimiento-y-de-la-clase-obrera","category-italia","category-la-izquierda-a-debate","category-politica","tag-enrico-berlinguer"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12796","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12796"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12796\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/12797"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12796"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12796"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12796"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}