{"id":1283,"date":"2009-11-25T00:00:00","date_gmt":"2009-11-25T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1283"},"modified":"2020-02-23T11:31:15","modified_gmt":"2020-02-23T10:31:15","slug":"darwin-marx-y-las-dedicatorias-de-el-capital","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1283","title":{"rendered":"Darwin, Marx y las dedicatorias de El Capital"},"content":{"rendered":"<p>El Viejo Topo<\/p>\n<p>Para Jaume Josa<\/p>\n<p>Aquel que entienda al babuino contribuir\u00e1 a la metaf\u00edsica m\u00e1s que John Locke<\/p>\n<p>Charles Darwin, cuaderno D, agosto de 1838.<\/p>\n<p>Maestro, periodista, compa\u00f1ero y amigo de Marx, miembro del comit\u00e9 de correspondencia comunista de Bruselas entre 1846 y 1847 y de la oficina central de la Liga de los Comunistas, redactor de la Nueva Gaceta Renana entre 1848 y 1849, emigrado a Suiza en 1849 y a Inglaterra en 1851, Wilhelm Friedrich Wolf falleci\u00f3 en 1864. Tres a\u00f1os m\u00e1s tarde, su amigo le dedicaba el libro I de El Capital, la \u00fanica parte que lleg\u00f3 a publicar en vida, con las siguientes palabras [1]:<\/p>\n<p>Dedicado a mi inolvidable amigo, valiente, fiel, noble luchador adelantado del proletariado, Wilhelm Wolff. Nacido en Tarnau el 21 de junio de 1809. Muerto en el exilio en Manchester el 9 de mayo de 1864.<\/p>\n<p>El sentido texto de Marx nos conduce a una historia paralela sobre las dedicatorias de su gran cl\u00e1sico, historia en la que el autor de El origen de las especies, cuyo doble aniversario celebramos este a\u00f1o [2], est\u00e1 muy presente. Vale la pena recordarla en pocas l\u00edneas.<\/p>\n<p>Norte de Londres, 17 de marzo. Marx hab\u00eda fallecido tres d\u00edas antes. Su amigo, camarada y colaborador Friedrich Engels le desped\u00eda con un emotivo discurso en el cementerio de Highgate. Entre los asistentes, dos cient\u00edficos naturales [3], el qu\u00edmico Schorlemmer, profesor en Manchester, un antiguo compa\u00f1ero pol\u00edtico de Marx y Engels que hab\u00eda combatido en Baden en el levantamiento de la revoluci\u00f3n de 1848, y el bi\u00f3logo darwinista E. Ray Lankester [4]. El autor de La situaci\u00f3n de clase obrera en Inglaterra, como en su d\u00eda apuntara el gran marxista italiano Valentino Gerratana, un\u00eda probablemente por vez primera los nombres del amigo desaparecido y del cient\u00edfico brit\u00e1nico:<\/p>\n<p>De la misma forma que Darwin ha descubierto las leyes del desarrollo de la naturaleza org\u00e1nica, Marx ha descubierto las leyes del desarrollo de la historia humana .<\/p>\n<p>El paralelismo establecido [5] se convirti\u00f3 tiempo despu\u00e9s en un lugar com\u00fan en la literatura marxista. Con incomprensiones que no deber\u00edan desde\u00f1arse: Marx, se dijo y repiti\u00f3, en paralelo al trabajo de Darwin en el \u00e1mbito de la biolog\u00eda y las ciencias naturales, es el creador del continente Historia. Sus \u201cleyes\u201d, categor\u00edas y conjeturas son equiparables a las de teor\u00eda de la evoluci\u00f3n y la corroboraci\u00f3n exitosa del materialismo hist\u00f3rico, as\u00ed como sus aristas gnoseol\u00f3gicas, son similares.<\/p>\n<p>El autor de El Capital no desconoci\u00f3 la gran obra de Darwin. Marx escribi\u00f3 a Engels, quien hab\u00eda sido uno de los mil ciudadanos privilegiados que hab\u00eda adquirido un ejemplar de la primera edici\u00f3n de El origen de las especies en 1859, sobre este gran cl\u00e1sico en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n. La siguiente carta est\u00e1 fechada el 18 de junio de 1862 y Marx habla en ella de relecturas de la obra:<\/p>\n<p>(&#8230;) En cuanto a Darwin, al que he rele\u00eddo otra vez, me divierte cuando pretende aplicar igualmente a la flora y a la fauna, la teor\u00eda de \u201cMalthus\u201d, como si la astucia del se\u00f1or Malthus no residiera precisamente en el hecho de que no se aplica a las plantas y a los animales, sino s\u00f3lo a los hombres \u2013con la progresi\u00f3n geom\u00e9trica\u2013 en oposici\u00f3n a lo que sucede con las plantas y los animales. Es curioso ver c\u00f3mo Darwin descubre en las bestias y en los vegetales su sociedad inglesa, con la divisi\u00f3n del trabajo, la concurrencia, la apertura de nuevos mercados, las \u201cinvenciones\u201d y la \u201clucha por la vida\u201d de Malthus. Es el bellum omnium contra omnes [la guerra de todos contra todos] de Hobbes, y esto hace pensar en la Fenomenolog\u00eda de Hegel, en la que la sociedad burguesa figura bajo el nombre de \u201creino animal intelectual\u201d mientras que en Darwin es el reino animal el que presenta a la sociedad burguesa&#8230; [6]<\/p>\n<p>Precisamente a esta carta de Marx se refiere Janet Browne [7] en los t\u00e9rminos siguientes:<\/p>\n<p>Resulta notable c\u00f3mo Darwin redescubre entre las bestias y las plantas la esencia de la sociedad de Inglaterra, con su divisi\u00f3n del trabajo, la competici\u00f3n, la apertura de nuevos mercados, los inventos y la lucha maltusiana por la existencia\u201d, comenta Karl Marx en una carta a Engels de 1862. Marx ley\u00f3 El origen de las especies poco despu\u00e9s de su publicaci\u00f3n y advirti\u00f3 su \u201ctorpe estilo ingl\u00e9s\u201d. El comprendi\u00f3 con m\u00e1s claridad que la mayor\u00eda la amenaza del Origen (lo he puesto en redondilla) a los est\u00e1ndares tradicionales victorianos. \u201cAunque est\u00e1 desarrollado al tosco modo ingl\u00e9s, este es el libro que, en el campo de la historia natural, proporciona las bases para nuestros puntos de vista\u201d, continu\u00f3 dirigi\u00e9ndose a Engels. Le repiti\u00f3 el mismo comentario exacto a Ferdinand Lassalle. \u201cLa obra de Darwin es de una gran importancia y sirve a mi prop\u00f3sito en cuanto que proporciona una base para la lucha hist\u00f3rica de clases en las ciencias naturales\u201d. Marx se re\u00eda del temor de los brit\u00e1nicos hacia los simios. \u201cDesde que Darwin demostr\u00f3 que todos descendemos de los simios, apenas queda shock alguno que pueda perturbar el orgullo de nuestros ancestros\u201d.<\/p>\n<p>En el primer libro de El Capital, Marx se refiere a Darwin en dos ocasiones cuanto menos, si bien de forma lateral en ambos casos.<\/p>\n<p>La primera vez aparece en el cap\u00edtulo XII de la secci\u00f3n IV. En una nota a pie de p\u00e1gina (n. 31: OME 40, p. 368), a prop\u00f3sito del per\u00edodo manufacturero, que, apunta Marx, \u201csimplifica, perfecciona y multiplica los instrumentos de trabajo mediante la adaptaci\u00f3n de \u00e9stos a las funciones especiales exclusivas de los trabajadores parciales\u201d, se\u00f1ala:<\/p>\n<p>En su obra que hace \u00e9poca, El origen de las especies, Darwin observa lo siguiente respecto de los \u00f3rganos naturales de las plantas y de los animales: \u201cMientras un mismo \u00f3rgano tiene que ejecutar trabajos diferentes, es tal vez posible descubrir un motivo de su alterabilidad en el hecho de que la selecci\u00f3n natural mantiene o suprime cualquier peque\u00f1a desviaci\u00f3n de la forma menos cuidadosamente de lo que lo har\u00eda si ese mismo \u00f3rgano estuviera destinado a un solo fin particular. As\u00ed, por ejemplo, los cuchillos, que est\u00e1n destinados a cortar cosas de todo tipo, pueden ser de formas que en conjuntos sean m\u00e1s o menos una, mientras que un instrumento destinado a un solo uso necesita tambi\u00e9n otra forma si ha de satisfacer otro uso.\u201d<\/p>\n<p>La segunda referencia aparece en el cap\u00edtulo XIII, en el apartado dedicado a la \u201cMaquinaria y gran industria\u201d. Refiri\u00e9ndose a John Wyatt y su m\u00e1quina de hilar, y a la revoluci\u00f3n industrial del siglo XVIII, Marx se\u00f1ala que Wyatt no aludi\u00f3 al hecho de que \u201cla hac\u00eda funcionar un asno, no un hombre\u201d, pese a lo cual la funci\u00f3n correspondi\u00f3 a un asno. Su programa hablaba de una m\u00e1quina \u201cpara hilar sin dedos\u201d, y en nota a pie (nota 89, OME 41, pp. 2-3), apunta:<\/p>\n<p>Ya antes de \u00e9l se hab\u00edan utilizado m\u00e1quinas para prehilar, aunque muy imperfectas, probablemente en Italia por vez primera. Una historia cr\u00edtica de la tecnolog\u00eda documentar\u00eda en general lo escasamente que ninguna invenci\u00f3n del siglo XVIII es cosa de un solo individuo. Por el momento no existe una historia as\u00ed. Darwin ha orientado el inter\u00e9s a la historia de la tecnolog\u00eda natural, esto es, a la formaci\u00f3n de los \u00f3rganos vegetales y animales en cuanto instrumentos de producci\u00f3n para la vida de las plantas y de los animales. \u00bfNo merece igual atenci\u00f3n la historia de la constituci\u00f3n de los \u00f3rganos productivos del ser humano social, base material de cada particular organizaci\u00f3n de la sociedad? \u00bfY no ser\u00eda, adem\u00e1s, m\u00e1s f\u00e1cil de conseguir, puesto que, como dice Vico, la historia humana se diferencia de la historia natural en que nosotros hemos hecho la una y no la otra?\u2026<\/p>\n<p>En 1978, durante el coloquio que sigui\u00f3 a una conferencia sobre \u201cEl trabajo cient\u00edfico de Marx y su noci\u00f3n de ciencia\u201d [8], le preguntaron a Manuel Sacrist\u00e1n hasta qu\u00e9 punto conoc\u00eda Marx la ciencia no social de su tiempo. Sacrist\u00e1n se\u00f1al\u00f3 que, como era natural, el fil\u00f3sofo y revolucionario comunista hab\u00eda seguido las ciencias cosmol\u00f3gicas con cierto retraso y con menor intensidad que las disciplinas sociales. Los conocimientos naturales que Marx atendi\u00f3 principalmente fueron los que le parec\u00edan imprescindibles para su propio trabajo de cient\u00edfico social con los pies y la mirada en la tierra: principalmente agrotecnia, agroqu\u00edmica y, por prolongaci\u00f3n, biolog\u00eda y qu\u00edmica. En eso, apunt\u00f3 Sacrist\u00e1n, hab\u00eda estado empujado por algunas man\u00edas suyas.<\/p>\n<p>La pasi\u00f3n por la ciencia alemana [\u2026] le hace leerse a [Justus von] Liebig de arriba a abajo por ejemplo, porque le parece que no s\u00f3lo es un gran agr\u00f3nomo, sino adem\u00e1s un representante t\u00edpico de ciencia alemana, integrada y global.<\/p>\n<p>En el caso de la biolog\u00eda, prosegu\u00eda el prologuista a la edici\u00f3n catalana de El Capital, estaba la pasi\u00f3n por Darwin. Marx, err\u00f3neamente seg\u00fan Sacrist\u00e1n, ve\u00eda en Darwin un apoyo te\u00f3rico para sus propias teor\u00edas, de ah\u00ed que hubiese cultivado con insistencia la lectura del naturalista ingl\u00e9s.<\/p>\n<p>La gran estudiosa de Darwin e historiadora de la ciencia Janet Browne [9] ha ratificado la afirmaci\u00f3n de Sacrist\u00e1n:<\/p>\n<p>Y es c\u00e9lebre la intriga despertada en Karl Marx por las tesis de Darwin, quien se\u00f1al\u00f3 en diversas ocasiones que en los trabajos de Darwin ve\u00eda el sistema capitalista de la competencia y el liberalismo .<\/p>\n<p>No hay duda, pues, de la admiraci\u00f3n inicial de Marx por la obra de Darwin, amortiguada, eso s\u00ed, con el paso de los a\u00f1os. Est\u00e1 contrastado hist\u00f3ricamente que Marx ley\u00f3 y reley\u00f3 El origen de las especies en los a\u00f1os iniciales de la d\u00e9cada de los sesenta del siglo XIX [10], movido seguramente por el deseo de encontrar bases cient\u00edfico-naturales consistentes con su concepci\u00f3n de la Historia y acaso no fuera incoherente para \u00e9l el paralelismo entre el concepto de lucha de clases y sus derivadas conceptuales y la apelaci\u00f3n darwiniana a la lucha por la supervivencia como motor de la evoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>De este modo, es comprensible que Marx, que cuando residi\u00f3 en Londres con su familia vivi\u00f3 en alg\u00fan momento a apenas unos treinta kil\u00f3metros del domicilio de Darwin, le hiciera llegar a lo largo de 1873, en fecha no determinada, la segunda edici\u00f3n [11] de El Capital en alem\u00e1n con una breve dedicatoria: \u201cA Mr. Charles Darwin, de parte de su sincero admirador, Karl Marx\u201d [12].<\/p>\n<p>El gran cient\u00edfico ingl\u00e9s, su admirado naturalista, que no ignoraba evidentemente que Marx era el coautor del Manifiesto Comunista, le contest\u00f3 el 1\u00ba de octubre de 1873 agradeci\u00e9ndole el detalle y con proximidad ilustrada:<\/p>\n<p>Muy distinguido se\u00f1or:<\/p>\n<p>Le doy gracias por el honor que me hace al enviarme su gran obra sobre El Capital; pienso sinceramente que merecer\u00eda en mayor medida su obsequio si yo entendiera algo m\u00e1s de ese profundo e importante tema de econom\u00eda pol\u00edtica. Aunque nuestros estudios sean tan distintos, creo que ambos deseamos ardientemente la difusi\u00f3n del saber y que a la larga eso servir\u00e1, con toda seguridad, para aumentar la felicidad del g\u00e9nero humano.<\/p>\n<p>Queda, muy distinguido se\u00f1or, suyo, afect\u00edsimo<\/p>\n<p>Charles Darwin<\/p>\n<p>Seg\u00fan Janet Browne [13], editora de la correspondencia de Darwin, \u00e9ste no lleg\u00f3 a leer, ni siquiera a abrir, el ejemplar que Marx le enviara. Permanece impoluto en la conservada y cuidada biblioteca de Darwin.<\/p>\n<p>Pero durante mucho tiempo se crey\u00f3 que no fue \u00e9sta la \u00fanica carta que el naturalista ingl\u00e9s escribi\u00f3 a Marx, que no fue \u00e9ste el \u00fanico intercambio epistolar entre ambos.<\/p>\n<p>A\u00f1os despu\u00e9s, en 1880, el creador de la teor\u00eda evolucionista, respond\u00eda a una carta previa desconocida, no localizada hasta entonces, en la que se le solicitada permiso para una dedicatoria y para realizar observaciones sobre su obra.<\/p>\n<p>Muy distinguido se\u00f1or.<\/p>\n<p>Le estoy muy agradecido por su cort\u00e9s carta y por el contenido de la misma. La publicaci\u00f3n, en la forma que sea, de sus observaciones sobre mis escritos no precisa en realidad de consentimiento alguno por mi parte, as\u00ed es que no ser\u00eda serio que yo diera un consentimiento del que no tiene ninguna necesidad. Prefer\u00eda que no se me dedicara el tomo o el volumen (aunque le doy las gracias por el honor que quiere hacerme), puesto que eso implicar\u00eda en cierto modo mi aprobaci\u00f3n de toda la publicaci\u00f3n, sobre la cual no s\u00e9 nada. Adem\u00e1s, aunque soy un decidido defensor de la libertad de pensamiento en todos los campos, me parece \u2013con raz\u00f3n o equivocadamente\u2013 que las argumentaciones en forma directa contra el cristianismo y el te\u00edsmo dif\u00edcilmente producen alg\u00fan efecto en el p\u00fablico. Pienso que la libertad de pensamiento se promueve mejor a trav\u00e9s de la gradual iluminaci\u00f3n de las mentes que se deriva del progreso de la ciencia. Puede que, sin embargo, yo me haya visto influido excesivamente por el disgusto que habr\u00edan sentido algunos miembros de mi familia si hubiera apoyado de alg\u00fan modo ataque dirigidos contra la religi\u00f3n.<\/p>\n<p>Me disgusta rechazar su ofrecimiento, pero soy viejo, tengo muy pocas fuerzas y leer pruebas de imprenta \u2013como s\u00e9 por experiencia reciente \u2013 me cansa mucho<\/p>\n<p>Queda, muy distinguido se\u00f1or, suyo, afect\u00edsimo,<\/p>\n<p>Ch Darwin [La letra en redondilla es m\u00eda]<\/p>\n<p>No cabe pasar por alto la penetrante intuici\u00f3n argumentativa y psicol\u00f3gica de Darwin sobre los efectos persuasivos de las argumentaciones directas contra las creencias religiosas.<\/p>\n<p>No es, en todo caso, el tema que nos ocupa. Cabe enfatizar aqu\u00ed el breve paso en que Darwin parece apuntar \u2013o, m\u00e1s bien, apunta claramente\u2013 al contenido de la obra enviada:<\/p>\n<p>[\u2026] las argumentaciones en forma directa contra el cristianismo y el te\u00edsmo dif\u00edcilmente producen alg\u00fan efecto en el p\u00fablico [\u2026]<\/p>\n<p>Argumentaciones contra el cristianismo, contra el te\u00edsmo\u2026 No parece que la afirmaci\u00f3n darwiniana se\u00f1ale de ning\u00fan modo a los contenidos centrales de El Capital. Sin embargo\u2026<\/p>\n<p>En 1931, la revista sovi\u00e9tica Bajo el estandarte del marxismo public\u00f3 esta segunda carta de Darwin de octubre de 1880. La redacci\u00f3n de la revista sovi\u00e9tica conjetur\u00f3, con riesgo especulativo, pero no de forma implausible, que el desconocido destinatario de la carta era Marx, Karl Marx.<\/p>\n<p>Isaiah Berlin, en su aproximaci\u00f3n a Marx de 1939 [14], se\u00f1al\u00f3, bas\u00e1ndose en esta carta, que el autor de El Capital quer\u00eda dedicar a Darwin la edici\u00f3n alemana original.<\/p>\n<p>Francis Wheen [15] ha comentado, en tono cr\u00edtico, el descuido de Berlin, quien, en su opini\u00f3n<\/p>\n<p>[&#8230;] pas\u00f3 por alto completamente el hecho de que El Capital \u2013con su dedicatoria a Wilhelm Wolff\u2013 apareci\u00f3 en 1867, nada m\u00e1s y nada menos que trece a\u00f1os antes de que supuestamente Marx le ofreciese \u201cel honor\u201d a Darwin.<\/p>\n<p>No es el caso: Berlin dedujo que Marx quer\u00eda dedicar a Darwin el segundo volumen de El Capital, no el primer libro editado ciertamente en 1867.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la segunda guerra mundial, casi todos los autores que se aproximaron al asunto aceptaron, con matices y alguna vacilaci\u00f3n, el rechazo por Darwin de la dedicatoria propuesta, difiriendo en el volumen que Marx pretend\u00eda dedicarle.<\/p>\n<p>McLellan [16], por ejemplo, con mucha m\u00e1s atenci\u00f3n, se\u00f1al\u00f3 que Marx, en realidad, como ya hab\u00eda apuntado Berlin, deseaba dedicar a Darwin el segundo libro de El Capital.<\/p>\n<p>Gerratana [17], en su cl\u00e1sico estudio sobre \u201cMarxismo y darwinismo\u201d sosten\u00eda una posici\u00f3n similar si bien advert\u00eda, prudentemente, que \u201cno se ha podido encontrar la carta de Marx, por lo que faltan algunos datos esenciales para aclarar por completo el significado de ese interesante episodio\u201d, se\u00f1alando una posible interpretaci\u00f3n:<\/p>\n<p>Muy probablemente el sondeo realizado por Marx ten\u00eda un objeto menos contingente: la posibilidad de establecer en el campo cient\u00edfico las relaciones entre darwinismo y socialismo, en el caso de que hubiera sido aceptada por Darwin, habr\u00eda liquidado definitivamente la pol\u00e9mica bizantina que se estaba desarrollando durante aquellos a\u00f1os y que iba a continuar desarroll\u00e1ndose durante algunas d\u00e9cadas con igual superficialidad por parte de naturalistas y de socialistas<\/p>\n<p>Finalmente, Sholomo Avineri [18] sugiri\u00f3 que los recelos marxianos sobre la aplicaci\u00f3n pol\u00edtica del darwinismo hac\u00edan impensable una oferta sincera. La dedicatoria de El Capital a Darwin hab\u00eda sido, con seguridad, una mera broma.<\/p>\n<p>Bas\u00e1ndose en las investigaciones de la estudiosa de la obra de Darwin, Margaret A. Fay [19], de Ralph Colp, Jr. [20], quien ya habl\u00f3 en los setenta del mito de la creencia de que Marx deseaba dedicar alguna parte de El Capital a Darwin, y de Lewis S. Feuer [21], Wheen ha apuntado una explicaci\u00f3n diferente. La siguiente:<\/p>\n<p>La segunda carta de Darwin no fue enviada a Marx sino a Edward B. Aveling, el compa\u00f1ero de Eleanor Marx, hija de Marx y Jenny von Westphalen. Aveling hab\u00eda publicado en 1881 The Student\u2019s Darwin. Fay descubri\u00f3 entre los papeles de Darwin una carta de Aveling de 12 de octubre de 1880, unida a unos cap\u00edtulos de muestra de su obra, en la que despu\u00e9s de solicitar el apoyo o el consentimiento de Darwin a su trabajo, a\u00f1ad\u00eda:<\/p>\n<p>Me propongo, dependiendo de nuevo de su aprobaci\u00f3n, honrar a mi obra y a m\u00ed mismo dedic\u00e1ndosela a usted.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 entonces la carta de Darwin a Aveling hab\u00eda terminado en el archivo de Karl Marx dando pie a la confusi\u00f3n sobre la dedicatoria de El Capital? Porque Eleanor Marx y el propio Aveling, despu\u00e9s del fallecimiento de Engels, hab\u00edan sido los depositarios del legado marxiano, mezcl\u00e1ndose por error los documentos de uno y otros.<\/p>\n<p>As\u00ed, pues, la atribuci\u00f3n de la citada carta a Karl Marx es falsa con toda probabilidad, pero la hip\u00f3tesis sobre su autor\u00eda fue una razonable conjetura extendida y aceptada en tradiciones y publicaciones marxistas (y no marxistas), con alg\u00fan descuido o falta de documentaci\u00f3n en alg\u00fan caso. Ni que decir tiene que la admiraci\u00f3n de Marx por la obra de Darwin est\u00e1 confirmada y que la no lectura de Darwin del regalo enviado por Marx no apunta a ning\u00fan menosprecio por la obra de \u00e9ste ni tan siquiera a cosmovisiones muy alejadas en uno y otro caso. El autor de El origen de las especies vio que ambos aspiraban, desde sus respectos \u00e1mbitos, a la difusi\u00f3n del saber contrastado y al avance de la felicidad humana.<\/p>\n<p>Janet Browne [22] ha explicado esta curiosa historia de la dedicatoria de El Capital en los t\u00e9rminos siguientes:<\/p>\n<p>[\u2026] En una ocasi\u00f3n se crey\u00f3 que Marx quiso dedicar El Capital a Darwin, pero aquella impresi\u00f3n se basaba en un malentendido. En efecto, Marx mencion\u00f3 El origen de las especies en su texto y envi\u00f3 a Darwin un ejemplar de presentaci\u00f3n de la tercera edici\u00f3n de El Capital en se\u00f1al de aprecio. Todav\u00eda forma parte de la colecci\u00f3n de libros de Darwin con una nota de Marx en su interior. La confusi\u00f3n nac\u00eda de un error de identificaci\u00f3n de una carta dirigida a Darwin. La carta proced\u00eda en realidad de Edward Aveling, el fil\u00f3sofo pol\u00edtico y yerno de Marx, que adopt\u00f3 con entusiasmo los planteamientos seculares de Darwin. Aveling le pregunt\u00f3 a Darwin si le importar\u00eda que le dedicara uno de sus libros. Como no deseaba que la asociaran p\u00fablicamente con el ate\u00edsmo de Aveling, Darwin deneg\u00f3 la petici\u00f3n.<\/p>\n<p>La actitud prudente de Darwin en este punto no fue obst\u00e1culo, por lo dem\u00e1s, para que recibiera a Aveling apenas un a\u00f1o despu\u00e9s, en septiembre de 1881, cuando el compa\u00f1ero de la hija de Marx estaba asistiendo al Congreso Internacional de los Librepensadores. Janet Browne [23] cuenta as\u00ed el encuentro:<\/p>\n<p>Los dos fil\u00f3sofos sociales radicales [Aveling y Ludwig Buchner] se encontraban asistiendo al congreso de la Federaci\u00f3n Internacional de Librepensadores en Londres. Buchner ten\u00eda una amplia reputaci\u00f3n de ser el materialista m\u00e1s feroz de Europa; Aveling era un ateo declarado. Tan s\u00f3lo unos pocos meses antes, Darwin hab\u00eda escrito para rechazar la petici\u00f3n de Aveling de que deseaba dedicarle The Student\u2019s Darwin [24] diciendo que los fragmentos ateos llevaba sus opiniones \u201cmucho m\u00e1s all\u00e1 de lo que me parece a m\u00ed seguro\u201d (Feuer 1975).<\/p>\n<p>Asimismo, el almuerzo que se celebr\u00f3 dif\u00edcilmente pudo haber estado m\u00e1s fuera de lugar. Los Darwin hab\u00edan invitado adem\u00e1s de John Brodie Innes, su antiguo vicario, para tener apoyo moral. Sin embargo, la ocasi\u00f3n result\u00f3 agradable. Despu\u00e9s de comer, los hombres [25] se retiraron al estudio de Darwin, y all\u00ed, \u201centre el humo de los cigarrillos, con sus libros que nos observan por encima de nuestras cabezas y sus plantas para los experimentos por all\u00ed cerca, nos dedicamos a charlar\u201d (Aveling 1883). Aveling le pregunto enseguida a Darwin si era ateo. \u00c9l prefer\u00eda la palabra \u201cagn\u00f3stico\u201d, respondi\u00f3. \u201cAgn\u00f3stico no es m\u00e1s que ateo con \u00e9nfasis en la respetabilidad \u2013respondi\u00f3 Aveling\u2013, y ateo no es m\u00e1s que agn\u00f3stico con \u00e9nfasis en la agresividad\u201d. Los invitados presionaron a Darwin para que valorase su papel en la difusi\u00f3n del pensamiento libre: todo librepensador deber\u00eda proclamar la verdad \u201c\u00a1a todas partes desde los tejados!\u201d. Hacia el final todos se decidieron de un modo cordial por la insuficiencia del cristianismo \u201cYo no abandon\u00e9 el cristianismo hasta los cuarenta a\u00f1os de edad \u2013afirm\u00f3 Darwin\u2013. No tiene el respaldo de las pruebas.\u201d<\/p>\n<p>Se\u00f1ala Browne que, muy impresionado por la evidente sinceridad de Darwin, Edward Aveling public\u00f3 \u201cuna descripci\u00f3n nerviosa\u201d de la entrevista dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, en 1883, tras la muerte de Darwin. La titul\u00f3 The Religious Views of Charles Darwin (\u201cLas opiniones religiosas de Charles Darwin\u201d).<\/p>\n<p>Como era de esperar, el art\u00edculo del materialista radical Aveling no gust\u00f3 a los miembros de la familia Darwin. No era \u00e9sa su lectura del legado filos\u00f3fico ni de las consideraciones religiosas del autor de El origen de las especies.<\/p>\n<p><strong>Addendum<\/strong>: En un art\u00edculo reciente, Gonzalo Pont\u00f3n [26], hac\u00eda referencia al profesor Jerry A. Coyne, quien acaba de publicar un libro titulado Why Evolution is True, en el que explica con pulcritud un argumento contra la, seamos gnoseol\u00f3gicamente generosos, teor\u00eda del dise\u00f1o inteligente: \u201cLa imperfecci\u00f3n es la marca de la evoluci\u00f3n, no la del dise\u00f1o consciente\u201d. La evoluci\u00f3n produce criaturas imperfectas, inacabadas: los mecanismos evolutivos han dotado al kiwi de unas alas sin funci\u00f3n; la mayor\u00eda de las ballenas conservan vestigios de pelvis y huesos de las patas como recuerdo de su pasado de cuadr\u00fapedos terrestres; los humanos contamos con m\u00fasculos para accionar una cola ya desaparecida, erizar plumas de las que no disponemos (la \u201ccarne de gallina\u201d) o mover c\u00f3micamente las orejas, recordaba Pont\u00f3n. A veces la evoluci\u00f3n puede producir resultados \u00fatiles para un individuo, pero perjudiciales para la especie en su conjunto. Pont\u00f3n recordaba en su art\u00edculo un ejemplo fastuoso aportado por Forges:<\/p>\n<p>[\u2026] en el dibujo aparece un obispo o cardenal (\u00bfRouco? \u00bfCamino?) de gesto avinagrado que Darwin observa entre perplejo y azorado. \u00bfPor qu\u00e9 raz\u00f3n? Porque ve, como Forges y como yo, que aqu\u00ed la selecci\u00f3n natural no ha jugado en favor de la especie. Si la selecci\u00f3n natural \u201capaga\u201d los genes m\u00e1s perjudiciales y activa los m\u00e1s favorables, \u00bfpor qu\u00e9 existen los eclesi\u00e1sticos?<\/p>\n<p>Los interrogantes del admirable editor de Cr\u00edtica prosegu\u00edan: \u00bfpor qu\u00e9 sobreviven seres inmorales capaces de enga\u00f1ar a sabiendas a los m\u00e1s d\u00e9biles y desvalidos de los humanos dici\u00e9ndoles que los preservativos pueden aumentar el riesgo de contraer el sida? Desde Darwin, sugiere Pont\u00f3n, puede explicarse la existencia de tales criaturas: deben de ser vestigios de nuestros antepasados los reptiles.<\/p>\n<p>Se me perdonar\u00e1 entonces que, aprovechando que el Ebro pasa por Zaragoza y el Duero por Pisuerga, a\u00f1ada otras preguntas de las que no soy capaz de conjeturar hip\u00f3tesis explicativas: \u00bfC\u00f3mo es posible, como encaja en la evoluci\u00f3n de las especies y las sociedades humanas, que un gobierno de izquierdas tripartito lleve una ley al Parlament catal\u00e1n, con el benepl\u00e1cito de CiU y el apoyo sustantivo del PP menos en asuntos ling\u00fc\u00edsticos, agitatorios electoralmente, que am\u00e9n de privatizaciones y apoyo a negocios privados \u201cconcertados\u201d, permita que instituciones educativas en manos de cl\u00e9rigos fan\u00e1ticos (y afines) que segregan a j\u00f3venes estudiantes en funci\u00f3n del sexo, y no sabemos si tambi\u00e9n con otros criterios, reciban ayuda p\u00fablica para sus prop\u00f3sitos antievolucionistas? \u00bfSe explica en esas instituciones educativas el darwinismo o se hace en \u201cjusto\u201d paralelo con la \u201cteor\u00eda\u201d el dise\u00f1o inteligente? Una hip\u00f3tesis apenas entrevista, que acaso sea razonable: la evoluci\u00f3n de las sociedades humanas exige para su transformaci\u00f3n, adem\u00e1s de los mecanismos naturales se\u00f1alados, coraje ciudadano, el luciferino non serviam, y el gobierno catal\u00e1n (\u00a1ay!), hasta estos momentos, parece no andar sobrado de estos condimentos c\u00edvicos rebeldes.<\/p>\n<p>PS: \u00d3scar Carpintero me se\u00f1al\u00f3 amablemente el art\u00edculo referenciado de S. Jay Gould, que yo desconoc\u00eda hasta entonces. Manuel Talens ha revisado el art\u00edculo con cuidado, me ha se\u00f1alado erratas y alg\u00fan error, le ha dado forma y lo ha tratado con el mimo al que nos tiene acostumbrados. Gracias, muchas gracias a ambos.<\/p>\n<p><strong>Notas <\/strong><\/p>\n<p>[1] Uso la traducci\u00f3n del primer libro de El Capital de Manuel Sacrist\u00e1n: OME (Obras de Marx y Engels) 40, 1976, Ediciones Grijalbo. Los siguientes vol\u00famenes aparecieron en Cr\u00edtica, la editorial que fund\u00f3 en aquellos a\u00f1os un amigo y colaborador de Sacrist\u00e1n en Ediciones Ariel, Gonzalo Pont\u00f3n.<\/p>\n<p>[2] El 12 de febrero se cumplieron 200 a\u00f1os del nacimiento de Charles Darwin y el 24 de noviembre de 2009 se celebrar\u00e1 el 150 aniversario de la publicaci\u00f3n de El origen de las especies. La teor\u00eda de Darwin ha sufrido en s\u00ed misma una evoluci\u00f3n con el surgimiento del neodarwinismo, que sostiene a un tiempo el rigor de la idea primigenia de Darwin a la vez que se nutre de los estudios sobre herencia de Gregor Mendel. Han existido y existen, desde luego, \u201chijos de Darwin\u201d que manipulando sus ideas defendieron y defienden la \u201cingenier\u00eda social\u201d. As\u00ed, el \u201cdarwinismo social\u201d basado en la eugenesia, propuesta por Francis Galton, primo de Darwin, y la posterior aportaci\u00f3n de Spencer. No es impensable, como es sabido, que algunas de estas \u201cteor\u00edas\u201d influyeran en la cosmovisi\u00f3n del nazismo (y concepciones del mundo afines).<\/p>\n<p>[3] Valentino Gerratana, \u201cMarxismo y darwinismo\u201d, en Investigaciones sobre la historia del marxismo I. Hip\u00f3tesis-Grijalbo, Barcelona, 1975, p. 99, traducci\u00f3n de Francisco Fern\u00e1ndez Buey (esta colecci\u00f3n inolvidable, en la que fueron publicados 17 ensayos, fue dirigida conjuntamente por Manuel Sacrist\u00e1n y por el propio Francisco Fern\u00e1ndez Buey). Stephen Jay Gould, \u201cEl caballero darwinista en el funeral de Marx: resolviendo la pareja m\u00e1s extra\u00f1a de la evoluci\u00f3n\u201d, en Acabo de llegar. El final de un principio en historia natural, Barcelona, Drakantos bolsillo, 2009 (pp. 153-174) \u2013trabajo del que he tenido noticia gracias a \u00d3scar Carpintero\u2013 se\u00f1ala como asistentes al entierro de Marx: Jenny, su mujer; una hija de Marx; sus dos yernos, Charles Longuet, Paul Lafargue; Wilhelm Liebknecht, Friedrich Lessner, G. Lochner y los dos cient\u00edficos citados. S. Jay Gould olvida que la mujer de Marx hab\u00eda fallecido en 1881. Gould, por otra parte, se\u00f1ala igualmente que Engels se dio cuenta de la \u201canomal\u00eda\u201d que representaba la presencia de los dos cient\u00edficos naturales. En su informe oficial del funeral (publicado en Der Sozialdemokrat de Zurich, 22 de marzo de 1883), apuntaba: \u201cLas ciencias naturales estuvieron representadas por dos celebridades de primer rango, el profesor de Zoolog\u00eda Ray Lankester y el profesor de qu\u00edmica Schorlemmer, ambos miembros de la Royal Society de Londres\u201d.<\/p>\n<p>[4] S. Jay Gould lo presenta en los siguientes t\u00e9rminos: \u201c[\u2026] E. Ray Lankester (1847-1929), joven bi\u00f3logo evolutivo ingl\u00e9s y principal disc\u00edpulo de Darwin que ya entonces era famoso, pero m\u00e1s tarde se convertir\u00e1 (en tanto que Profesor sir E Ray Lankester, K.C.B. [Caballero de la Orden del Ba\u00f1o], M.A. [el grado \u201cobtenido\u201d en Oxford o Cambridge]. D.Sc. [un grado honor\u00edfico posterior como doctor en ciencias], FRS [miembro de la Royal Society, la principal academia honoraria de la ciencia brit\u00e1nica]), en pr\u00e1cticamente el m\u00e1s celebre, y el m\u00e1s chapado a la antigua,. De los cient\u00edficos ingleses convencionales y socialmente prominentes\u201d (ed. cit., pp. 156-157).<\/p>\n<p>[5] Un brev\u00edsimo paso de un discurso de despedida y recuerdo, en absoluto un pensado y documentado texto de reflexi\u00f3n pol\u00edtico-filos\u00f3fica.<\/p>\n<p>[6] Gould se\u00f1ala en su art\u00edculo que \u201cMarx sigui\u00f3 siendo un evolucionista convencido, desde luego, pero su inter\u00e9s por Darwin mengu\u00f3 claramente con el paso de los a\u00f1os\u201d (p. 168). Margaret Fay manifiesta la siguiente opini\u00f3n a este respecto (Ibidem, pp. 168-169): \u201cMarx\u2026 aunque inicialmente se sinti\u00f3 excitado por la publicaci\u00f3n de El Origen\u2026 de Darwin, desarroll\u00f3 una postura mucho m\u00e1s cr\u00edtica hacia el darwinismo, y en su correspondencia de la d\u00e9cada de 1860 se burlaba de manera suave de los prejuicios ideol\u00f3gicos de Darwin. Los apuntes etnol\u00f3gicos de Marx, compilados hacia 1879-1881, en los que s\u00f3lo se cita una vez a Darwin, no proporcionan ninguna prueba de que retornara a su entusiasmo inicial\u201d.<\/p>\n<p>[7] Janet Browne, Charles Darwin. El poder del lugar, Valencia, PUV, 2009, p. 246 (traducci\u00f3n de Julio Hermoso).<\/p>\n<p>[8] V\u00e9ase: Manuel Sacrist\u00e1n, Sobre Dial\u00e9ctica. El Viejo Topo, Barcelona, 2009, pp. 147-164.<\/p>\n<p>[9] Janet Browne, La historia de El origen de las especies de Charles Darwin. Debate, Madrid, 2007, p. 111.<\/p>\n<p>[10] Ralph Colp, Jr.: \u201cThe myth of the Darwin-Marx letter\u201d. History of Political Economy 14:4, 1982, p. 461.<\/p>\n<p>[11] Janet Browne habla de la tercera edici\u00f3n (op. cit., p.112). Creo que es una errata.<\/p>\n<p>[12] Seg\u00fan Janet Browne, op. cit., p. 112, todav\u00eda \u201cforma parte de la colecci\u00f3n de libros de Darwin con una nota de Marx en su interior\u201d.<\/p>\n<p>[13] V\u00e9ase Janet Browne, Charles Darwin. El poder del lugar, ed. cit. , p. 517<\/p>\n<p>[14] I. Berlin, Karl Marx. Su vida y su entorno. Alianza editorial, Madrid, 2000.<\/p>\n<p>[15] Francis Wheen, Karl Marx. Editorial Debate, Madrid 2000, p. 336.<\/p>\n<p>[16] David McLellan, Karl Marx. Su vida y sus ideas , ed. cit., p. 488<\/p>\n<p>[17] Valentino Gerratana, Investigaciones sobre la historia del marxismo, ed. cit ., p. 123<\/p>\n<p>[18] Sholomo Avineri, \u201cThe Marx-Darwin Question: Implications for the Critical Aspects of Marx&#8217;s Social&#8230; Warren International Sociology. 1987; 2: 251-269 .<\/p>\n<p>[19] Margaret Fay, \u201c Did Marx offer to dedicate Capital to Darwin?: A Reassessment of the Evidence\u201d . Journal of the History of Ideas , Vol. 39, No. 1 Jan-Mar, 1978, pp. 133-146.<\/p>\n<p>[20] Ralph Colp, Jr.: \u201cThe contacts between Charles Darwin and Karl Marx\u201d. Journal of the History of Ideas 35 (April-June 1974).<\/p>\n<p>[21] Lewis S. Feuer, \u201cIs the \u201cDarwin-Marx correspondence\u201d authentic?\u201d, Annals of Science, 32: 1-12. Gould se\u00f1ala en su art\u00edculo que Feuer y Fay trabajaban de forma independiente y simult\u00e1nea.<\/p>\n<p>[22] Janet Browne, La historia de El origen de las especies de Charles Darwin, ed. cit., pp. 111-112. Browne se muestra m\u00e1s comedida en su gran biograf\u00eda de Darwin (ed. cit., pp. 517-518): \u201cHay escasas pruebas de la historia que afirma que Marx le pidi\u00f3 permiso a Darwin para dedicarle una futura edici\u00f3n de El Capital en reconocimiento de la comprensi\u00f3n de la lucha en la naturaleza por parte del brit\u00e1nico. Al contrario, es mucho m\u00e1s probable que fuese Edward Eveling quien le preguntarse a Darwin si pod\u00eda dedicarle uno de sus libros, y que tal solicitud fuese rechazada\u201d. Browne apunta, en conjetura parcialmente arriesgada, que la confusi\u00f3n irrumpi\u00f3 s\u00f3lo tras la muerte de Darwin (y acaso, habr\u00eda que a\u00f1adir la de Marx), ya fuese a trav\u00e9s del deseo de Aveling de relacionar el darwinismo con su ate\u00edsmo revolucionario, o porque los documentos de Marx y Aveling se mezclasen azarosamente tiempo despu\u00e9s.<\/p>\n<p>[23] Janet Browne, Charles Darwin. El poder del lugar, ed. cit., p. 623.<\/p>\n<p>[24] El Darwin para el estudiante de Aveling el segundo volumen de la Biblioteca Internacional de Ciencias y Librepensamiento.<\/p>\n<p>[25] \u201cHombres\u201d refiere en este caso, efectivamente, a hombres.<\/p>\n<p>[26] Gonzalo Pont\u00f3n, \u201cLa perplejidad de Darwin\u201d. El Pa\u00eds, 29 de marzo de 2009.<\/p>\n<p><strong>Una versi\u00f3n anterior de este art\u00edculo apareci\u00f3 en El Viejo Topo, julio-agosto de 2009. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Salvador L\u00f3pez Arnal es colaborador de Rebeli\u00f3n, El Viejo Topo, Papeles ecosociales y Sin permiso, y autor de La destrucci\u00f3n de una esperanza. Manuel Sacrist\u00e1n y la primavera de Praga, Akal, Madrid (En prensa). <\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"\n<p>Darwin, Marx y las dedicatorias de El Capital<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Salvador L\u00f3pez Arnal<\/p>\n<p>El Viejo Topo<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[],"class_list":["post-1283","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1283","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1283"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1283\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1283"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1283"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1283"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}