{"id":12847,"date":"2022-12-04T05:00:57","date_gmt":"2022-12-04T04:00:57","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=12847"},"modified":"2023-02-04T04:48:57","modified_gmt":"2023-02-04T03:48:57","slug":"once-consideraciones-sobre-el-filosofar-de-francisco-fernandez-buey","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=12847","title":{"rendered":"Once consideraciones sobre el filosofar de Francisco Fern\u00e1ndez Buey"},"content":{"rendered":"<p><em>Escrito para el homenaje a FFB celebrado en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra, el 24\/11\/2022<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Abro con cos citas. Iluminan en mi opini\u00f3n aristas centrales del pensar, decir y hacer del maestro que nos dej\u00f3 hace ahora diez a\u00f1os y tres meses.<\/p>\n<p>La 1\u00aa es suya, de una conferencia sobre el <em>Manifiesto Comunista<\/em> que imparti\u00f3 en Pamplona en 1999 (formulaciones similares en otros escritos suyos): \u00abDar nombre a las cosas es fundamental para ser alguien. En el amor no eres nadie sin o\u00edr tu nombre en los labios de la persona amada. En las cosas de la pol\u00edtica y de la lucha social no eres nadie si aceptas el nombre que dan a la cosa, a <em>su cosa<\/em>, los que mandan. La lucha por nombrar correctamente y con precisi\u00f3n es el primer acto de la lucha de clases con consciencia. Marx y Engels sab\u00edan esto\u00bb. El tambi\u00e9n lo supo, muy pronto.<\/p>\n<p>La 2\u00aa cita es de otro Francisco, de As\u00eds en este caso, usada tambi\u00e9n por Dubcek: \u00abDame, Se\u00f1or, la humildad suficiente para soportar las cosas que no puedo cambiar, el valor suficiente para cambiar las cosas que puedo cambiar y la inteligencia suficiente para distinguir entre las cosas que puedo cambiar y las cosas que no puedo cambiar.\u00bb<\/p>\n<p>Ambas citas est\u00e1n tambi\u00e9n en la base de lo que voy a contarles.<\/p>\n<p>Unas observaciones iniciales: 1. Sobre el <strong>11<\/strong> del t\u00edtulo: un gui\u00f1o a Marx-Feuerbach, un homenaje al marxismo sin ismos del profesor Fern\u00e1ndez Buey, a su filosofar sobre la praxis y la vida (Vijay Prashad ha publicado recientemente un excelente art\u00edculo sobre la und\u00e9cima tesis marxiana). 2. Observar\u00e1n tal vez falta de argumentaci\u00f3n detallada en algunas de mis consideraciones, telegramas en alg\u00fan caso. Tienen raz\u00f3n. Para evitar una extensi\u00f3n desmesurada. 3. Dejo decenas de cosas en el tintero; el riqu\u00edsimo poliedro Fern\u00e1ndez Buey sobrepasa de mucho esta breve comunicaci\u00f3n. Nada voy a decir de temas y libros tan esenciales como <em>La gran perturbaci\u00f3n<\/em>, <em>Utop\u00eda e ilusiones naturales<\/em>, <em>Por una universidad democr\u00e1tica<\/em>, <em>Poli\u00e9tica<\/em>, etc. etc, ni del ecocomunismo decrecentista que defendi\u00f3 en sus \u00faltimos a\u00f1os, consciencia de especie unida a su consciencia de clase, ni de sus escritos imprescindibles sobre pacifismo, sobre filosof\u00eda de la paz. Me voy a centrar en aspectos algunos de los cuales pueden parecer marginales, no lo son en mi opini\u00f3n. 4. Sin ceguera ni exageraci\u00f3n de disc\u00edpulo, considero al profesor Fern\u00e1ndez Buey un cl\u00e1sico de la filosof\u00eda espa\u00f1ola y universal, merecedor, como todos los cl\u00e1sicos, de la edici\u00f3n de sus Obras Completas. Para ello necesitamos una bibliograf\u00eda a la altura de esas circunstancias. La provisional que elaboramos el profesor Jordi Mir y el que les habla est\u00e1 fechada y, tal como indicamos, era provisional, muy provisional.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Entro en materia&#8230; Pero perm\u00edtame antes que les lea los \u00faltimos fragmentos del texto que nos ha enviado Miguel Candel, profesor em\u00e9rito de Filosof\u00eda de la Universidad de Barcelona, amigo, compa\u00f1ero y camarada del homenajeado:<\/p>\n<p>\u00abQue a uno lo inviten a integrarse en una organizaci\u00f3n no cant\u00e1ndole tanto sus excelencias como sus deficiencias dice mucho del talante, en las ant\u00edpodas del dogmatismo, que siempre caracteriz\u00f3 a Paco Fern\u00e1ndez Buey. Y cuando digo \u201cant\u00edpodas del dogmatismo\u201d me refiero a toda clase de dogmatismo. Porque lo usual en la historia de los comunistas \u201cantidogm\u00e1ticos\u201d ha sido (con honrosas excepciones como el propio Paco, Manuel Sacrist\u00e1n y algunos, no muchos, m\u00e1s) acabar cayendo en el dogmatismo de otras corrientes pol\u00edticas rivales, generalmente con el furor del converso. De ah\u00ed que el t\u00edtulo de uno de los libros de Paco, <em>Marx sin ismos<\/em>, podr\u00eda servir tambi\u00e9n de t\u00edtulo al pensamiento y la pr\u00e1ctica de su autor.<\/p>\n<p>Por eso mismo, y porque gracias a Paco conoc\u00ed en su momento el pensamiento pol\u00edtico-filos\u00f3fico de Antonio Gramsci, su originalidad e independencia de criterio dentro de las filas de quienes intentaban en aquellos terribles a\u00f1os de entreguerras (preludio de la terrible guerra que vendr\u00eda despu\u00e9s) extender la Revoluci\u00f3n de Octubre como motor de un orden nuevo que hiciera de la humanidad una comunidad de libres, iguales y fraternos, acabar\u00e9 diciendo, entre las muchas cosas buenas que podr\u00eda decir de \u00e9l, que cuando pienso en Gramsci la imagen (como ocurre en todo pensamiento, seg\u00fan se\u00f1al\u00f3 Averroes) que indefectiblemente acompa\u00f1a mi idea del gran pensador y activista italiano es la imagen de Paco Fern\u00e1ndez Buey.\u00bb<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ahora s\u00ed, entro por fin en materia.<\/p>\n<p>1. En una encuesta al profesorado de Humanidades de la UPF de 2009, se le pregunt\u00f3 al profesor Fern\u00e1ndez Buey sobre qu\u00e9 autores, diez como m\u00e1ximo, consideraba fundamentales para definir el \u00e1mbito de Humanidades. Dio estos nombres: Erasmo, Bacon, Diderot, Lessing, Goethe, Mattew Arnold, Russell, Berlin, Hans Jonas y Steiner. Se le pregunt\u00f3 a continuaci\u00f3n por cinco obras fundamentales para definir ese \u00e1mbito. Cit\u00f3 las siguientes: <em>Contra la corriente<\/em>, I. Berlin; <em>Las tres culturas<\/em>, W. Lepennies; <em>\u00c9rase una vez el zorro y el erizo<\/em>, S. J. Gould; el d\u00e9cimo volumen de las obras completas en prosa de Mattew Arnold, y <em>Los libros que nunca he escrito<\/em> de Steiner. Se le pregunt\u00f3 tambi\u00e9n por cinco caracter\u00edsticas que permitieran caracterizar a los estudiosos de este \u00e1mbito. \u00abConciencia hist\u00f3rica, esp\u00edritu anal\u00edtico, racionalidad cr\u00edtica, imaginaci\u00f3n idiogr\u00e1fica, sentido de la alteridad\u00bb, fue su respuesta. Finalmente le solicitaron cinco palabras, ideas, conceptos o principios que considerara claves en el \u00e1mbito de las Humanidades. Su elecci\u00f3n: Nada humano me es ajeno; Nada garantiza racionalmente que estemos aqu\u00ed para quedarnos; No hay un m\u00e9todo, pero hay que ser met\u00f3dicos; Conocer los caminos que conducen al infierno para evitarlos; Hay m\u00e1s cosas en el mundo de las que caben en la filosof\u00eda de uno.<\/p>\n<p>Dir\u00e1n, y dir\u00e1n bien, que se trataba de una encuesta institucional. De acuerdo, eso era, pero en mi opini\u00f3n hay mucho del talante del filosofar y de la cosmovisi\u00f3n del profesor Fern\u00e1ndez Buey en las respuestas dadas. Desde el marxiano \u2013el esclavo manumitido Publio Terencio Africano es el autor\u2013, \u00abNada humano me es ajeno\u00bb, porque nada humano (y no humano) le fue a \u00e9l ajeno, hasta esa sugerencia de Maquiavelo sobre el conocimiento de los caminos que conducen al infierno para evitarlos, pasando por la modestia, una de sus grandes virtudes, que est\u00e1 detr\u00e1s de ese \u00abHay m\u00e1s cosas en el mundo de las que caben en la filosof\u00eda de uno\u00bb, y por ese esp\u00edritu anal\u00edtico tan presente en su obra (Fern\u00e1ndez Buey no fue un filosof\u00eda anal\u00edtico, pero, desde luego, no fue un fil\u00f3sofo anti-anal\u00edtico) y la riqueza (y acaso sorpresa) de la diversidad de autores y ensayos que cita. El autor de <em>Para la tercera cultura<\/em> fue un verdadero, un aut\u00e9ntico pol\u00edmata. S\u00f3lido, muy s\u00f3lido. Supo mucho y muy bien de muchas cosas. Sin pegotes, sin aparentar un saber que no sabe.<\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">(Dicho sea entre par\u00e9ntesis y a prop\u00f3sito de la modestia. El profesor Fern\u00e1ndez Buey fue <\/span><\/span><\/span><span style=\"color: #000000;\"><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">catedr\u00e1tico de Filosof\u00eda Moral y Pol\u00edtica de la UPF, profesor visitante de varias universidades latinoamericanas<\/span><\/span><\/span><span style=\"color: #000000;\"><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: large;\"> y <\/span><\/span><\/span><span style=\"color: #000000;\"><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">miembro <\/span><\/span><\/span><span style=\"color: #000000;\"><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-size: large;\">de la Academia de Ciencias de Estados Unidos. \u00bfAlarde\u00f3 de ello en alguna ocasi\u00f3n? \u00bfLo propag\u00f3 <em>urbi et orbi<\/em>?)<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>2. Compartiendo una c\u00e9lebre preocupaci\u00f3n vital de Goethe, el joven Manuel Sacrist\u00e1n anot\u00f3 en una rese\u00f1a sobre la edici\u00f3n de escritos de Simone Weil en los a\u00f1os cincuenta: \u00abPoco a poco va uno descubriendo que es m\u00e1s dif\u00edcil saber leer que ser un genio\u00bb.<\/p>\n<p>Sea o no sea m\u00e1s dif\u00edcil saber leer que ser un genio, el profesor Fern\u00e1ndez Buey, un \u00abdevorador de libros\u00bb seg\u00fan dijo de s\u00ed mismo en ocasiones, estuvo desde joven muy dotado para la lectura cr\u00edtica, comprensiva y penetrante. Un ejemplo de ello: el deslumbrante art\u00edculo que escribi\u00f3 al alim\u00f3n con Joaquim Sempere a los 20 a\u00f1os sobre la <em>Carta sobre el humanismo<\/em> de Heidegger. En tiempo de silencio y resistencia, firmaron con pseud\u00f3nimo, A. Domenech y J. Bru, y lo publicaron en 1964 en la revista te\u00f3rica del PCE, <em>Realidad<\/em> (en breve se reeditar\u00e1 en <em>Nuestra Bandera<\/em> con presentaci\u00f3n de Miguel Candel).<\/p>\n<p>No fue un puntual y loable atributo juvenil. Ha sido una constante ininterrumpida en su obra. Su documentada y riqu\u00edsima aproximaci\u00f3n al dif\u00edcil y dist\u00f3pico <em>Nosotros<\/em> de Yegueni Iv\u00e1novich Zamiatin y al <em>Chevengur<\/em> de Plat\u00f3nov son dos ilustraciones m\u00e1s, fechadas 40 a\u00f1os despu\u00e9s. Nunca la buena literatura le fue ajena, especialmente la gran literatura rusa y sovi\u00e9tica. La descubri\u00f3 muy joven, en el Instituto Jorge Manrique de Palencia.<\/p>\n<p>Aunque no en extensi\u00f3n, pero s\u00ed en sensibilidad, belleza e inter\u00e9s, la cr\u00edtica literaria de Francisco Fern\u00e1ndez Buey est\u00e1, en mi opini\u00f3n, a la altura de la que, desde otras coordenadas culturales, han realizado autores de la talla de Borges, Octavio Paz, Vargas Llosa, o desde coordenadas similares, Rafael Chirbes o Manuel Sacrist\u00e1n.<\/p>\n<p>Conjeturo que este leer profundo, documentado, completo y complejo, sin antiojeras, est\u00e1 en la base, casi una <em>conditio sine qua non<\/em>, de una buena parte de su obra pol\u00edtico-filos\u00f3fica y cultural, e incluso del sentido de su vivir, de su estar en-el-mundo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>3. Nunca la buena literatura le fue ajena, dec\u00eda, ni tampoco la poes\u00eda. Empezando por Brecht o Machado y continuando por, entre muchos otros, Antonio Gamoneda, Jorge Riechmann, Olvido Garc\u00eda Vald\u00e9s, Antonio Machado o Claudio Rodr\u00edguez. Lo que m\u00e1s me gusta (entre las cosas que se pueden declarar en p\u00fablico), confes\u00f3 en su \u00abridiculum vitae\u00bb de 2003, era leer poes\u00eda y discutir de cine.<\/p>\n<p>En su presentaci\u00f3n de <em>La prueba del nueve<\/em> comentaba: \u00abSeguramente se preguntar\u00e1n ustedes qui\u00e9n soy yo para estar aqu\u00ed, en la presentaci\u00f3n de una antolog\u00eda po\u00e9tica. As\u00ed que deber\u00eda empezar por contestar a eso\u00bb. Contestaba: \u00abSoy un profesor de historia de las ideas, que se ha ocupado sobre todo de filosof\u00eda moral y pol\u00edtica; un ciudadano apasionado de la \u00e9tica-pol\u00edtica, de la pol\u00edtica como \u00e9tica de lo colectivo, en la acepci\u00f3n con la que naci\u00f3 \u00e9sta en el mundo antiguo, en la acepci\u00f3n recuperada durante la crisis cultural del renacimiento por los padres de la filosof\u00eda pol\u00edtica y de la historia moderna, y vuelta de actualidad de nuevo, en la gran crisis de nuestro siglo, por Antonio Gramsci\u00bb.<\/p>\n<p>No soy un profesor de historia de las ideas, advert\u00eda, que, adem\u00e1s, lee poes\u00eda, sino \u00abun amante de la historia razonada de las ideas que busca ideas, e incluso anticipaciones ideales, en los poetas. Eso querr\u00eda ser yo. Y por eso, supongo, estoy aqu\u00ed.\u00bb Nada que ver, desde luego, con el esot\u00e9rico y oscur\u00edsimo (<em>Cuadernos negros<\/em>) pensamiento poetizante de Herr Heidegger.<\/p>\n<p>Ten\u00eda tres razones para leer poes\u00eda, tres razones que se hab\u00edan ido configurando con el tiempo y que <em>se hab\u00edan hecho fuertes con la edad<\/em>. La primera de esas razones: leer poes\u00eda se le antojaba \u00abuna buena manera, si no la mejor, de arrimar el hombro al inagotable combate en favor de la recuperaci\u00f3n del buen sentido, del sentido preciso y riguroso, de las palabras en la lengua propia de uno, en favor del renacimiento cultural\u00bb. De nuevo, el nombrar correctamente del que antes habl\u00e1bamos.<\/p>\n<p>Ya entonces, prosegu\u00eda, nos quej\u00e1bamos mucho, y con motivo, \u00abde la perversi\u00f3n del lenguaje en los principales medios de comunicaci\u00f3n, de la prostituci\u00f3n de las grandes palabras\u00bb. Pero hab\u00eda que saber que esa queja contra la barbarizaci\u00f3n ven\u00eda de muy lejos y llevaba camino de ser eterna. Era una queja que pod\u00eda encontrarse ya en los mejores momentos de las culturas antiguas, no necesariamente cuando las culturas se pon\u00edan melanc\u00f3licas. Raz\u00f3n por la cual, si uno se limitaba a unir su voz al coro de las jerem\u00edadas en boga corr\u00eda el riesgo de dar un espect\u00e1culo s\u00f3lo c\u00f3mico, \u00abde aparecer como el que se pone a rasgarse unas vestiduras que estaban ya hechas jirones hace demasiado tiempo\u00bb.<\/p>\n<p>No se limit\u00f3, desde luego, a unir su voz al coro de las jerem\u00edadas en boga. Hizo mucho m\u00e1s. Ley\u00f3 poes\u00eda, pens\u00f3 po\u00e9ticamente y aport\u00f3 su granito de arena al g\u00e9nero. Les doy un ejemplo al final de mi exposici\u00f3n.<\/p>\n<p>A\u00f1ado que ese gusto por la poes\u00eda y por el cine est\u00e1n en la base de algunas ideas cinematogr\u00e1ficas, potenciales guiones, que nos fue regalando en sus escritos y conferencias. Este primer comp\u00e1s, esta primera escena de la cinta sin fin de la presentaci\u00f3n de su <em>Marx sin ismos<\/em>, de septiembre de 1998, ser\u00eda un ejemplo:<\/p>\n<p>\u00abImaginemos una cinta sin fin que proyecta ininterrumpidamente im\u00e1genes sobre una pantalla. En el momento en que llegamos a la proyecci\u00f3n una voz en <em>off<\/em> lee las palabras del ep\u00edlogo hist\u00f3rico a <em>Puerca tierra<\/em> de John Berger. Son palabras que hablan de tradici\u00f3n, supervivencia y resistencia, del lento paso desde el mundo rural al mundo de la industria, de la destrucci\u00f3n de culturas por el industrialismo y de la resistencia social a esa destrucci\u00f3n. Estas palabras introducen la imagen de la tumba de los Marx en el cementerio londinense presidida por la gran cabeza de Karl, seg\u00fan una secuencia de la pel\u00edcula <em>Grandes ambiciones<\/em> en la que el protagonista explica, en la Inglaterra thatcheriana, \u201ccuando los obreros se apu\u00f1alan a s\u00ed mismos por la espalda\u201d, por qu\u00e9 fue \u201cgrande\u201d aquella cabeza. La secuencia acaba con un plano que va de los ojos del protagonista a lo alto del busto marm\u00f3reo de Marx mientras la protagonista, a quien va dirigida la explicaci\u00f3n, se interesa por las siemprevivas del cementerio (\u201cy tuvimos que mirar la naturaleza con impaciencia\u201d, dice Brecht a los por nacer; \u201cen casa siempre tengo siemprevivas\u201d, dice la protagonista de la pel\u00edcula de Leigh).\u00bb<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>4. Pero no solo fue un gran lector, fue tambi\u00e9n un destacad\u00edsimo prosista. Da gusto leer su prosa filos\u00f3fica. Siempre, sin contraejemplos, desde sus primeros art\u00edculos, desde su primer libro, desde <em>Conocer Lenin y su obra<\/em>, una prosa clara, rica, limpia, que dice mucho de su filosofar, de su pensar y decir e incluso de \u00e9l mismo. Los ejemplos se amontonan, al igual que la belleza de los t\u00edtulos de algunos de sus libros. <em>La ilusi\u00f3n del m\u00e9todo. Por un racionalismo bien temperado<\/em> es ejemplo destacado.<\/p>\n<p>No puedo ilustrar como debiera este punto, pero s\u00ed indicar mi convencimiento de que cuando dentro de una o dos d\u00e9cadas, acaso antes, se edite una antolog\u00eda de grandes art\u00edculos escritos en lengua castellana en estos \u00faltimos a\u00f1os, independientemente de que el ant\u00f3logo sea af\u00edn o no a su obra y a su praxis, alguna de sus contribuciones a la revista vallisoletana <em>Un \u00e1ngel m\u00e1s<\/em> estar\u00e1n entre las elegidas. Entre ellas, un art\u00edculo de 1993, \u00abModesta contribuci\u00f3n a la erradicaci\u00f3n del fundamentalismo\u00bb, que us\u00f3 posteriormente en la Introducci\u00f3n de <em>Gu\u00eda para una globalizaci\u00f3n alternativa<\/em> con el t\u00edtulo de \u00abG\u00e9nesis posmoderno\u00bb. Abr\u00eda con estas palabras:<\/p>\n<p>\u00abEn el Principio del Fin de la Historia no hab\u00eda Dios ni valor alguno positivo en que creer. En el Principio del Fin de la Historia no s\u00f3lo Dios hab\u00eda muerto, sino que tambi\u00e9n hab\u00eda muerto el viejo y presunto sujeto de la historia. La Naturaleza estaba muerta: nos hab\u00eda abandonado. El Socialismo hab\u00eda muerto por derrumbamiento. La Pol\u00edtica hab\u00eda muerto de asco por decreto de los fil\u00f3sofos. El Arte hab\u00eda entrado en la fase del Remurimiento [referencia a un art\u00edculo sarc\u00e1stico del joven Sacrist\u00e1n]. La Filosof\u00eda se desped\u00eda acad\u00e9micamente con su pa\u00f1izuelo de retales. Era el fin de las ideolog\u00edas. La sociedad ya no era industrial pues la sociedad industrial hab\u00eda muerto. La Cultura Occidental estaba en su segundo ocaso. Se anunciaba por doquier el fin del Estado de Bienestar. Todo era crisis, muerte y derrumbes concomitantes. Los dioses de los ind\u00edgenas pobres hab\u00edan muerto. Los dioses de los ricos se hab\u00edan escondido para siempre.<\/p>\n<p>Ah\u00ed naciste t\u00fa, amable lector.\u00bb<\/p>\n<p>(Dicho sea entre par\u00e9ntesis. Esta <em>Gu\u00eda<\/em> se abr\u00eda con la siguiente dedicatoria: \u00abA Gregorio L\u00f3pez Raimundo, viejo y amigo y a\u00fan m\u00e1s viejo resistente, que a sus noventa a\u00f1os sigue ah\u00ed, en todo acto contra la guerra y contra las injusticias, mostr\u00e1ndonos, con su presencia y su palabra, que la \u00e9tica de la resistencia tampoco tiene edad. Con agradecimiento, Paco, Javier, Eloy, Mauro\u00bb, nombres de clandestinidad del autor, para el que tampoco la \u00e9tica de la resistencia tuvo edad. Tengo el recuerdo vivo de su presencia, acompa\u00f1ado de Charo Fern\u00e1ndez Buey, en la manifestaci\u00f3n del 14 de abril de 2012. Esa misma ma\u00f1ana Julio Anguita le hab\u00eda dedicado una entrevista que se public\u00f3 en la p\u00e1gina web de <em>rebeli\u00f3n<\/em>).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>5. Y no s\u00f3lo fue un gran lector y un excelente prosista con destacado gusto por la poes\u00eda. El profesor Fern\u00e1ndez Buey fue tambi\u00e9n un gran orador, un gran \u00abvocalista\u00bb. \u00a1Qu\u00e9 voz la de Paco! \u00bfQui\u00e9n fue capaz de resistirse a sus encantos? \u00bfQui\u00e9n no se conmovi\u00f3, quien no se enamor\u00f3 de \u00e9l una y cien veces al escucharle?<\/p>\n<p>Muchos de sus alumnos y amigos, muchos de sus oyentes, muchos ciudadanos, muchos de ustedes, ratificar\u00e1n lo que digo. En la red quedan muestras de esa voz. Por ejemplo, una de sus \u00faltimas intervenciones p\u00fablicas, en mayo de 2011, en Radio Nacional, hablando del 15M. Tambi\u00e9n sus cuidadas y emocionadas palabras en la entrevista que el cineasta e historiador Xavier Juncosa le hizo para los documentales \u00abIntegral Sacrist\u00e1n\u00bb, recogida ahora como anexo de su ensayo <em>Sobre Manuel Sacrist\u00e1n<\/em> que El Viejo Topo public\u00f3 en 2015.<\/p>\n<p>Todas las tradiciones pol\u00edticas, tambi\u00e9n las filos\u00f3ficas, tienen sus voces. La del comunismo democr\u00e1tico espa\u00f1ol, del que el profesor Fern\u00e1ndez Buey forma parte de manera destacada, tiene las suyas. Cito las que m\u00e1s me han impresionado, las que m\u00e1s me ha conmovido, mis voces: Pasionaria, Manuel Sacrist\u00e1n, Julio Anguita y la suya.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>6. Este gran fil\u00f3sofo de voz no olvidada habl\u00f3 de su comunismo en una de las \u00faltimas entrevistas, la que le hiciera su amigo Jaume Botey en 2011 para una revista cristiana <em>Iglesia viva<\/em>. La primera cosa que quer\u00eda decir, se\u00f1al\u00f3, era que lo de considerarse marxista o no siempre le hab\u00eda parecido una cosa secundaria. Aunque pudiera parecer otra cosa desde fuera, no era su asunto. Tambi\u00e9n para Sacrist\u00e1n, prosegu\u00eda, \u00ablo de ser marxista era tan secundario que en discusiones bastante serias que tuvimos con amigos y colegas Manolo quer\u00eda considerarse fundamentalmente comunista. Yo tambi\u00e9n\u00bb.<\/p>\n<p>El marxismo era una historia de la que hab\u00edan salido muchas cosas. \u00abSiempre consider\u00e9 que eso del marxismo hab\u00eda pasado a ser uno de los elementos de la cultura superior y que, para entendernos, hab\u00eda marxistas de derechas y marxistas de izquierdas\u00bb. La l\u00ednea divisoria de la lucha social y pol\u00edtica en nuestro mundo no pasaba por ser marxista o no marxista. De estudiante, a\u00f1ad\u00eda, \u00abya me encontraba m\u00e1s a gusto en las batallitas cotidianas con gente que no eran marxistas, que eran anarquistas, cristianos o socialistas ut\u00f3picos, que con los marxistas.\u00bb<\/p>\n<p>\u00bfY qu\u00e9 tipo de comunismo era el suyo? Un art\u00edculo de 2003, \u00abSer comunista hoy\u00bb, nos da algunas pistas.<\/p>\n<p>De todas las grandes ideas que ha tenido aquella parte de la humanidad que podr\u00edamos llamar humanidad sufriente y pensante, afirmaba, el comunismo era la mejor.<\/p>\n<p>El comunismo era un nuevo humanismo para una fase de la historia de la humanidad en la que el viejo humanismo estaba en crisis. \u00abEl comunista quiere que haya libertad en esta tierra. Pero, como la quiere en serio, como libertad concreta, pregunta, a quienes usan el nombre de libertad en vano, \u201clibertad, \u00bfpara qui\u00e9n?\u201d. El comunista quiere la igualdad en esta tierra. Pero, como no pretende uniformar a los hombres y a las mujeres, precisa qu\u00e9 tipo de igualdad es posible entre seres humanos ps\u00edquica y culturalmente diferentes. Aspira, por tanto, a la igualdad <em>social<\/em>\u00bb. M\u00e1s era demasiado. El comunista quer\u00eda la fraternidad en esta tierra. Pero, como sab\u00eda que en esta tierra segu\u00eda habiendo mucho cainismo y mucho amiguismo que quer\u00eda estar por encima de la justicia, precisaba de qu\u00e9 fraternidad se trataba: fraternidad <em>entre iguales<\/em>. \u00abY al luchar por la libertad, la igualdad y la fraternidad, el comunista se orienta por un principio: a cada cual seg\u00fan sus necesidades; de cada cual seg\u00fan sus posibilidades y aptitudes\u00bb.<\/p>\n<p>Para ser comunista, si se quer\u00eda serlo en serio, lo primero era el trago amargo. Hab\u00eda que saberlo: \u00ablas grandes ideas, incluida la gran idea del comunismo, se convierten en pura mierda al contacto con eso que, para abreviar, solemos llamar Poder\u00bb. Hab\u00eda pasado con todas las grandes ideas de la historia de la humanidad y no hab\u00eda raz\u00f3n para pensar que el comunismo hubiera de ser una excepci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfQuer\u00eda esto decir que para ser comunista hab\u00eda que ser un c\u00ednico mis\u00e1ntropo, despreciador de la naturaleza humana? No. Hay quien pensaba as\u00ed. Pero quien pensaba as\u00ed, pensaba mal. \u00abQue los grandes ideales se conviertan en grandes porquer\u00edas no es algo que est\u00e9 ya grabado de una vez por todas en el c\u00f3digo gen\u00e9tico de la humanidad. Eso est\u00e1 escrito, en cambio, en la gram\u00e1tica elemental del Poder, que no es precisamente un c\u00f3digo gen\u00e9tico sino parte de la cultura de los seres humanos, como lo es el cainismo y como lo es la fraternidad.\u00bb<\/p>\n<p>Ser comunista quer\u00eda decir renovar la vieja lucha de los an\u00f3nimos contra ese monstruo, \u00abhacer algo concreto, con los de abajo, en este mundo, para poner un bozal al monstruo del Poder.\u00bb A esto, el profesor Fern\u00e1ndez Buey lo llamaba democracia <em>radical<\/em> para diferenciarlo de la democracia demediada que conoc\u00edamos en nuestras sociedades.<\/p>\n<p>Siguiendo esta v\u00eda negativa el comunista de ahora acababa encontr\u00e1ndose con el viejo Maquiavelo: \u00abConocer los caminos que conducen al infierno para evitarlos\u00bb. No exist\u00eda lucha comunista sin conocimiento, sin teor\u00eda, sin ciencia social. Si se quer\u00eda seguir hablando de comunismo en serio, sin perder el esp\u00edritu positivo de la vieja utop\u00eda, \u00abhabr\u00e1 que seguir precisando en esa l\u00ednea. Precisando sobre lo que, racional y plausiblemente, <em>no puede ser<\/em>\u00bb. Esa era, en su opini\u00f3n, \u00abla \u00fanica v\u00eda que permite juntar utop\u00eda y ciencia sin que las dos palabras se peguen entre ellas ni caer en un cientificismo en el que no puede creer hoy en d\u00eda ning\u00fan aspirante a comunista con formaci\u00f3n cient\u00edfico-social que se precie\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>7. Este agudo lector, este admirable prosista que era feliz hablando de cine y poes\u00eda, ese comunista que aspiraba a poner un bozal al monstruo del poder, fue un ciudadano arraigado. No en el oscuro sentido de Heidegger, muy lejos de \u00e9l ese c\u00e1liz, sino en el de su admirada Simone Weil: supo echar ra\u00edces. En Palencia, en Valladolid, en Barcelona.<\/p>\n<p>Fue en en esta \u00faltima ciudad, contaba en su \u00abRidiculum vitae\u00bb, donde se manifest\u00f3 por primera vez, en solidaridad con los mineros de Asturias y, al poco, para protestar contra el asesinato de Juli\u00e1n Grimau. Fue en Barcelona donde fue detenido tres veces en 1966 y expedientado por tres a\u00f1os, siendo rector Francisco Garc\u00eda Valdecasas Santamar\u00eda. Fue en Barcelona donde le quitaron la beca con la que hab\u00eda estudiado desde el bachillerato y le mandaron al S\u00e1hara a barrer el desierto (entre otros, con Quim Boix y con un obrero de la construcci\u00f3n, Paco T\u00e9llez, que amaba a Paco). Fue en Barcelona donde le detuvieron en una manifestaci\u00f3n, una de las primeras conmemorativas del 11 de septiembre, acusado de soltar palomas con banderas rojas y cuatribarradas, volviendo a pasar otra temporada en la c\u00e1rcel Modelo. Fue en Barcelona donde anduvo huido casi todo el a\u00f1o por el estado de excepci\u00f3n de 1969 y bajo la acusaci\u00f3n de haber organizado (con Sacrist\u00e1n y otros camaradas) la comisi\u00f3n de formaci\u00f3n del PSUC (se salv\u00f3 de la c\u00e1rcel gracias a Josep Sol\u00e9 Barber\u00e0). Desde Barcelona colabor\u00f3 en la organizaci\u00f3n del movimiento de PNN y fue miembro de su Coordinadora general. Tambi\u00e9n desde Barcelona ayud\u00f3 a montar una de las huelgas m\u00e1s largas de la ense\u00f1anza (resistencia a lo largo, que dir\u00eda el poeta) bajo el franquismo. Como consecuencia de ello le expulsaron otra vez de la universidad barcelonesa (esta vez, junto a su amigo y camarada Miguel Candel).<\/p>\n<p>Y as\u00ed podr\u00edamos seguir. Durante tiempo, durante mucho tiempo.<\/p>\n<p>Conozco a muy pocas personas que hayan hecho tanto por la Barcelona democr\u00e1tica y socialista (socialista en serio, desde luego) como el profesor Fern\u00e1ndez Buey. Pero la relaci\u00f3n, desde mi mirada. no es biun\u00edvoca. No soy capaz de ver, por el momento, que la ciudad le haya correspondido.<\/p>\n<p>Neus Porta, Eloy Fern\u00e1ndez Porta y Francisco Fern\u00e1ndez Buey vivieron muchos a\u00f1os en la calle Bonaplata de Barcelona. Ninguna placa lo recuerda.<\/p>\n<p>Ninguna calle de la ciudad lleva su nombre. Ampar\u00e1ndose en lo m\u00e1s b\u00e1sico, en lo m\u00e1s elemental (y tambi\u00e9n en la Nueva Ley de Memoria Democr\u00e1tica), un colectivo amigo, con tenacidad y paciencia, deber\u00eda abogar para que una avenida \u2013que, para verg\u00fcenza de todos los barceloneses dem\u00f3cratas, lleva el nombre de un mecenas del golpe militar, fascista y criminal de 1936, estoy hablando de la centrica avinguda Francesc Camb\u00f3\u2013 cambiara su nombre por el de avinguda Francisco Fern\u00e1ndez Buey.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>8. El profesor Fern\u00e1ndez Buey, que era ateo, ten\u00eda sus santos. El \u00edndice provisional de un libro que no lleg\u00f3 a escribir y que pensaba titular <em>Santos de mi devoci\u00f3n<\/em>, inclu\u00eda nombres como los siguientes: Jes\u00fas de Nazaret, Savonarola, Thomas More, Maquiavelo, Thomas Mu\u0308nzer, Bartolom\u00e9 de las Casas, Milton, Lessing, Leopardi, Fourier, Engels, Dostoievski, Rosa Luxemburg, Lenin, Antonio Gramsci, Simone Weil, Brecht, Einstein, Luk\u00e1cs, Ernesto Guevara, Mari\u00e1tegui, Edward Said.<\/p>\n<p>Destac\u00f3 dos de ellos en el siglo XX: \u00abPara m\u00ed Gramsci siempre ha sido el marxista por antonomasia. Empec\u00e9 a leer cosas sueltas en el 63, y a partir de conocer a Manolo de manera m\u00e1s sistem\u00e1tica. Siempre he considerado que Gramsci hizo una lectura de Marx filol\u00f3gicamente no adecuada (p. ej., su noci\u00f3n de ideolog\u00eda es muy distinta de la de Marx), pero que, gracias a esa lectura, hizo avanzar el marxismo.\u00bb<\/p>\n<p>Lo admirable de Gramsci era su biograf\u00eda. \u00abQue con sus caracter\u00edsticas aguantara lo que aguant\u00f3, y lo hiciera con aqu\u00e9l talante moral hasta el final, y con el sentido del humor que tuvo, pone de manifiesto que fue una persona fuera de lo normal. Todav\u00eda hoy, en el curso de filosof\u00eda en la Facultad de humanidades, doy como tema una comparaci\u00f3n entre Gramsci y Simone Weil porque de todos los personajes del siglo XX que he le\u00eddo con pasi\u00f3n, son los que m\u00e1s me han impresionado.\u00bb<\/p>\n<p>Aunque por otra parte, a\u00f1ad\u00eda, eran muy distintos. \u00abProbablemente si les hubi\u00e9ramos puesto frente a frente en una habitaci\u00f3n, que igual podr\u00eda haber sido en la que Simone Weil coincidi\u00f3 con Trotski, habr\u00edan saltado chispas y no hubieran podido ni hablar. Sin embargo, lo que pensaron, lo que hicieron, lo que escribieron, aun procediendo de tradiciones distintas y pensando con su propia cabeza, tienen muchos puntos de contacto.\u00bb<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de santos, el profesor Fern\u00e1ndez Buey tuvo tambi\u00e9n maestros y personas que le influyeron. Rubel, Korsch, Gerratana, por ejemplo. De este \u00faltimo escribi\u00f3: \u00abEntre las personas que considero que me han influido mucho debo citar a Valentino Gerratana, por quien siempre he tenido mucho respeto. Por una parte, era un rojo que hab\u00eda estado desde el principio en la resistencia, no como tantos otros que se hicieron rojos despu\u00e9s. Era muy fino en el \u00e1mbito de la historia de las ideas. En este libro que yo mismo traduje <em>Investigaciones sobre la historia del marxismo<\/em> es muy fino tratando todos los temas\u00bb. Lo mismo cuando hablaba de Darwin que cuando hablaba de Marx.<\/p>\n<p>La edici\u00f3n cr\u00edtica que hab\u00eda hecho de la obra de Gramsci era excelente. \u00abEra, adem\u00e1s, un hombre nada simp\u00e1tico, muy serio, pero muy competente. En uno de estos congresos gramscianos, en el que precisamente estaba uno de sus hijos, el m\u00fasico, que deber\u00eda encontrarse inc\u00f3modo ante tanta gente que pretend\u00eda conocer a su padre \u2013\u00e9l no lo hab\u00eda conocido\u2013, me impresion\u00f3 mucho la manera respetuosa de Valentino de tratar al personaje. En estas ocasiones los bi\u00f3grafos siempre tratan de ponerse \u201cespl\u00e9ndidos\u201d. Valentino me pareci\u00f3 serio, discreto.\u00bb<\/p>\n<p>Al hablar de sus maestros, Francisco Fern\u00e1ndez Buey cit\u00f3 en repetidas ocasiones a Manuel Sacrist\u00e1n, a Jos\u00e9 Maria Valverde, a Emilio Lled\u00f3, y a dos profesores de Ense\u00f1anza Media: Xes\u00fas Alonso Montero y Jos\u00e9 Rodr\u00edguez Mart\u00ednez. Escribi\u00f3 p\u00e1ginas <em>f\u00fcr ewig<\/em> sobre algunos de ellos: Xes\u00fas Alonso Montero, Jos\u00e9 M. Valverde, Manuel Sacrist\u00e1n.<\/p>\n<p>En Madrid, el 2 de diciembre de 1986, en una semana dedicada a la obra de este \u00faltimo, hablaba de \u00e9l en los siguientes t\u00e9rminos:<\/p>\n<p>\u00abConoc\u00ed a Sacrist\u00e1n en 1962, en Barcelona, al iniciar mis estudios universitarios en la Facultad de Filosof\u00eda y Letras. Entonces Sacrist\u00e1n daba clases en la Facultad de Econ\u00f3micas y algunos alumnos de otras facultades nos traslad\u00e1bamos all\u00ed. Me llevaron a \u00e9l dos cosas: el consejo \u2013que nunca agradecer\u00e9 suficientemente\u2013 de Jos\u00e9 Rodr\u00edguez Mart\u00ednez, en aquellos a\u00f1os profesor de filosof\u00eda en el Instituto de Palencia, y la lectura de Suplemento de Filosof\u00eda de la Enciclopedia Espasa en el que Sacrist\u00e1n acababa de publicar en 1961 una renovadora panor\u00e1mica del pensamiento filos\u00f3fico posterior a la segunda guerra mundial\u00bb.<\/p>\n<p>No era f\u00e1cil hacer ver en pocas palabras a estudiantes de 1986 lo que aquel fresco de corrientes filos\u00f3ficas contempor\u00e1neas pod\u00eda representar para un joven universitario de 1960. Bastaba con decir que \u00aball\u00ed aparec\u00edan por primera vez para muchos de nosotros nombres y tendencias completamente ignoradas por los fil\u00f3sofos oficiales de la \u00e9poca. Pero no me detendr\u00e9 en eso. Quisiera decir, en cambio, que si aquel ensayo de un centenar de p\u00e1ginas me abri\u00f3 horizontes intelectuales insospechados, el contacto personal con Sacrist\u00e1n ser\u00eda decisivo para mi evoluci\u00f3n posterior. Nunca conoc\u00ed otro maestro igual: tan riguroso en las cosas del conocimiento y tan desprendido en la entrega a ideales colectivos\u00bb. Acababa entonces de leer el barojiano \u00e1rbol de la ciencia y la figura de Sacrist\u00e1n se le antojaba como una s\u00edntesis de fil\u00f3sofo y bi\u00f3s\u2013ofo.<\/p>\n<p>Prosegu\u00eda se\u00f1aando que la intimidad de \u00abesa relaci\u00f3n intelectual y afectiva, sobre todo a trav\u00e9s del movimiento universitario de los sesenta y m\u00e1s a\u00fan despu\u00e9s del \u201cfinal de la utop\u00eda\u201d, dificultar\u00e1 seguramente el que ahora pueda hablar con distancia de lo que fue la obra de Sacrist\u00e1n como marxista. Pero la amistad y, \u00bfpor qu\u00e9 no decirlo?, el enamoramiento que uno siente por un maestro grande suelen impulsar a dar m\u00e1s valor a aquellos aspectos del hombre que no son p\u00fablicos o que son menos p\u00fablicos\u00bb.<\/p>\n<p>La aportaci\u00f3n de Sacrist\u00e1n rebasaba con mucho lo que hab\u00eda en sus libros y ensayos publicados. Pero al llegar a este punto cre\u00eda \u00abque la afirmaci\u00f3n anterior vale para muchos; no es cosa exclusiva ya de la amistad. Pues bastantes de quienes escribieron sobre Sacrist\u00e1n en los d\u00edas que siguieron a su muerte han reconocido haber aprendido de \u00e9l tanto en lo que escrib\u00eda cuando en lo que hac\u00eda y en el trato personal\u00bb.<\/p>\n<p>El autor de <em>Sobre Manuel Sacrist\u00e1n<\/em> finalizaba as\u00ed su comentario: \u00abHoy casi es una moda ya despreciar los aspectos morales de la militancia comunista de aquellos a\u00f1os e ironizar sobre las \u00e9ticas del sacrificio mientras se ofrecen antiguos ideales en el altar del pragmatismo. Puede que eso sea solo uno de los inevitables movimientos pendulares de la historia o tal vez el hast\u00edo que siempre acaba produciendo la repetici\u00f3n en vano de las grandes palabras de nuestra cultura. He de decir que el mismo Sacrist\u00e1n en sus \u00faltimos a\u00f1os, tambi\u00e9n estaba harto del uso manipulatorio de los t\u00e9rminos \u201cdemocracia\u201d y \u201clibertad\u201d en cuyo nombre se han cometido tantos cr\u00edmenes etnicidas y genocidas. Pero, en cualquier caso, nada tiene que ver con la a\u00f1oranza el recordar que no hay maestro sin v\u00ednculo afectivo con los disc\u00edpulos. Al fin y al cabo por mucho que hayan progresado las ciencias de la educaci\u00f3n en estos \u00faltimos tiempos, sigue siendo verdad \u2013como le gustaba decir a Albert Einstein\u2013 que solo se educa con el ejemplo y, en los momentos malos, tal vez con un ejemplo que no puede ir m\u00e1s all\u00e1 del poner sobre aviso.\u00bb<\/p>\n<p>\u00abNunca conoc\u00ed otro maestro igual\u00bb. Estas palabras pueden decirse sin exageraci\u00f3n tambi\u00e9n de \u00e9l, del profesor Fern\u00e1ndez Buey. Tambi\u00e9n \u00e9l fue un maestro inolvidable, un maestro de activistas, universitarios y de ciudadanos. De aqu\u00ed y del otro lado del Atl\u00e1ntico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Con mayor brevedad:<\/p>\n<p>9. La prioridad de su comunismo sobre su marxismo no nos deber\u00eda llevar a concluir que las aportaciones del profesor Fern\u00e1ndez Buey a la tradici\u00f3n marxista fueron pocas o de escasa importancia. Lo contrario es lo verdadero. Fueron muchas y siempre de inter\u00e9s, desde antes del documentado art\u00edculo que en 1975 public\u00f3 en <em>Zona Abierta<\/em> sobre Luk\u00e1cs y Della Volpe (sobre este \u00faltimo escribi\u00f3 hizo su tesis doctoral). Una parte de ellas est\u00e1n recogidas en sus <em>Discursos para insumisos discretos<\/em>, en su <em>Marx sin ismos<\/em> y en su <em>Marx contracorriente<\/em>. Pero hay m\u00e1s, mucho m\u00e1s.<\/p>\n<p>Un marxismo profundo, documentado, muy al d\u00eda, con profundidad hist\u00f3rica, muy bien pensado y escrito, que siempre estuvo acompa\u00f1ado de la pr\u00e1ctica pol\u00edtica, de su hacer. Nunca olvid\u00f3 la und\u00e9cima tesis sobre Feuerbach.<\/p>\n<p>He intento dar cuenta de ello en <em>El marxismo sin ismos de Francisco Fern\u00e1ndez Buey<\/em> (Ediciones del Genal, 2013).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>10. Como he se\u00f1alado \u00d3scar Carpintero, el profesor Fern\u00e1ndez Buey fue tambi\u00e9n un gran contador de biograf\u00edas. Basta pensar en <em>Poli\u00e9tica<\/em> o en su <em>Marx sin ismos<\/em>. Pero me gustar\u00eda destacar especialmente su sensibilidad para escribir sobre pensadores y hombres y mujeres de acci\u00f3n de su propia tradici\u00f3n. Sobre Ingrao, sobre Harich, sobre Marcuse, sobre Gerratana, sobre Rossana Rossanda, sobre Pintor, sobre Mari\u00e1tegui, sobre Magri, sobre tantos otros.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n sobre Gregorio L\u00f3pez Raimundo. Sobre \u00e9l escribi\u00f3: \u00abEn 1976, poco antes de la legalizaci\u00f3n del partido, dej\u00e9 el PSUC. Los motivos no importan en este contexto. Lo que importa, porque es un recuerdo que se me qued\u00f3 grabado para siempre, es que unas semanas despu\u00e9s, yendo yo con Neus Porta, coincidimos en un autob\u00fas urbano con Gregorio L\u00f3pez Raimundo. Fui a saludarle y a preguntarle, con cierto retint\u00edn, si hab\u00edan recibido mi carta de despedida, dispuesto a iniciar la en\u00e9sima discusi\u00f3n pol\u00edtica. Recib\u00ed una lecci\u00f3n que entonces no entend\u00ed bien. Gregorio me dijo que \u201cno\u201d. Y a\u00f1adi\u00f3 que esperaba no recibirla y que, en cualquier caso, segu\u00eda habiendo muchas cosas que hacer y volver\u00edamos a encontrarnos. Lo dijo sin acritud, con el mismo tono bondadoso de otras veces, como si nada hubiera cambiado.\u00bb<\/p>\n<p>Desde entonces hab\u00eda vuelto a coincidir con L\u00f3pez Raimundo muchas veces, ya sin nombres de guerra y en una situaci\u00f3n muy cambiada: \u00aben los inicios de Izquierda Unida, en Iniciativa, en Esquerra Unida i Alternativa y \u00faltimamente en el PSUC-viu. Mientras tanto, la cultura comunista se ha ido convirtiendo en una de esas cosas en peligro de extinci\u00f3n cuyo valor hay que explicar a los m\u00e1s j\u00f3venes con calma y con paciencia para que no se pierda entre los horrores de lo que fue el estalinismo.\u00bb<\/p>\n<p>El mundo hab\u00eda dado muchas vueltas. La mayor\u00eda de esas vueltas hab\u00edan hecho que muchas personas valientes perdieran los ideales que tuvieron y \u00abque muchas personas bondadosas se dejaran llevar por la melancol\u00eda del <em>hemos sido mucho y no somos nada<\/em>. Gregorio L\u00f3pez Raimundo, a sus noventa a\u00f1os, sigue ah\u00ed, en todo acto contra la guerra y contra las injusticias, mostr\u00e1ndonos, con su presencia y su palabra, que la \u00e9tica de la resistencia no tiene edad. Cuando hoy le veo y le oigo hablar de comunismo y alterglobalizaci\u00f3n pienso que ten\u00edan raz\u00f3n los amigos de ayer: <em>valor y bondad<\/em>. Se necesitaban entonces para resistir a la barbarie franquista. Y se necesitan hoy sencillamente para <em>estar ah\u00ed<\/em> y seguir diciendo lo que se es. Gracias, Gregorio, por seguir estando, por la compa\u00f1\u00eda.\u00bb<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>11. Han sido tres los libros que el profesor Fern\u00e1ndez Buey ha publicado sobre temas de historia y filosof\u00eda de la ciencia: <em>La ilusi\u00f3n del m\u00e9todo<\/em>, <em>Albert Einstein. Ciencia y conciencia<\/em>, y <em>Para la tercera cultura<\/em>. Son muchas sus aportaciones en esos ensayos, pero son solo una muestra de lo mucho, bueno y con cabeza muy propia que escribi\u00f3 sobre un tema que tambi\u00e9n le apasionaba y del que ten\u00eda conocimientos muy profundos y puestos muy al d\u00eda. M\u00e1s all\u00e1 de estos tres libros citados, hay mucho que aprender de sus conferencias (que no son pocas) y de sus materiales de estudio y sus numerosos art\u00edculos sobre estos asuntos.<\/p>\n<p>De uno de sus grandes referentes en este \u00e1mbito, Otto Neurath, escrib\u00eda en extenso en su Memoria a las oposiciones a c\u00e1tedra de 1993. All\u00ed dec\u00eda: \u00abAl igual que para algunos de sus colegas del Wiener Kreis \u2013aunque tal vez en su caso esa idea cobre mayor intensidad\u2013, el inter\u00e9s por la ciencia ten\u00eda para Neurath una dimensi\u00f3n filos\u00f3fica y extracient\u00edfica\u00bb.<\/p>\n<p>La ciencia era, en su opini\u00f3n, tal vez tambi\u00e9n para Fern\u00e1ndez Buey, un <em>instrumento para la vida<\/em>. Y la reflexi\u00f3n metacient\u00edfica, la reflexi\u00f3n de segundo grado o conocimiento reflejo a la que se suele denominar investigaci\u00f3n epistemol\u00f3gica \u00abse halla vinculada a temas externos a la ciencia misma, de manera que su objetivo expl\u00edcito y su intenci\u00f3n motivadora habr\u00edan de ser los problemas relacionados con la organizaci\u00f3n econ\u00f3mica y social de nuevo tipo, con la reforma de la educaci\u00f3n y de las instituciones de ense\u00f1anza, con la unificaci\u00f3n de la humanidad racional\u00bb.<\/p>\n<p>En este sentido, la concepci\u00f3n cient\u00edfica del mundo, tal como aparece en el Manifiesto de 1929 del C\u00edrculo, cuyo principal redactor hab\u00eda sido Neurath, se presentaba \u00abcon la pretensi\u00f3n de racionalizar el mundo social, esto es, con la finalidad expl\u00edcita de ser un <em>novum organum<\/em> para la transformaci\u00f3n racional del orden social y econ\u00f3mico\u00bb.<\/p>\n<p>Con el tiempo esta dimensi\u00f3n fue perdi\u00e9ndose o agu\u00e1ndose entre los componentes del C\u00edrculo y sus herederos, pero no en Neurath, destacaba Fern\u00e1ndez Buey. \u00abSu pol\u00e9mica antimetaf\u00edsica y antiteleol\u00f3gica, el objetivo de la unificaci\u00f3n de la ciencia como consecuencia del trabajo te\u00f3rico colectivo, la insistencia en la clarificaci\u00f3n l\u00f3gica y ling\u00fc\u00edstica de los problemas filos\u00f3ficos tradicionales, la reconstrucci\u00f3n anal\u00edtica de los mismos y la llamada a la empiria contra la especulaci\u00f3n \u2013rasgos todos ellos compartidos por la \u201cfilosof\u00eda cient\u00edfica\u201d de entreguerras\u2013 fueron en Neurath elementos de una batalla m\u00e1s amplia en favor de una nueva Ilustraci\u00f3n, de un nuevo enciclopedismo en cuyo centro hubo siempre, mezclados, intereses te\u00f3ricos y pol\u00edtico-sociales.\u00bb<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Como todos los dec\u00e1logos, o los dec\u00e1logos m\u00e1s uno, tambi\u00e9n este pueden resumirse en dos consideraciones:<\/p>\n<p>1. Como nos transmiti\u00f3 el poeta-ingeniero Gabriel Celaya, la poes\u00eda es una arma cargada de futuro. Lo era, lo es, lo sigue siendo. Tambi\u00e9n lo es la filosof\u00eda, el filosofar no s\u00f3lo te\u00f3rico, de este s\u00f3lido pol\u00edmata, maestro de muchos de nosotros. Filosofar, pues, cargado de futuro. \u00bfDe qu\u00e9 futuro? De un futuro de igualdad, de justicia, de libertad, de fraternidad, de rostros entusiasmados, de inviernos, de cambios de estaciones, de zapatos nuevos, de m\u00fasica antigua, de comprensi\u00f3n, de m\u00fasica nueva, de estudio, de ayuda mutua, de cantos, de cuidados y de amabilidad.<\/p>\n<p>2. Es sabida la proximidad del profesor Fern\u00e1ndez Buey a las ideas epic\u00fareas sobre el placer y la felicidad, sumando en su caso otros principios relacionados con la \u00e9tica de la resistencia, la \u00e9tica de la responsabilidad, la \u00e9tica economunista, el principio de precauci\u00f3n. Leer al profesor Fern\u00e1ndez Buey, conocer su praxis, nos garantiza horas de goce, felicidad y aprendizaje. Ley\u00e9ndole nos hacemos mejores.<\/p>\n<p>Paco, que siempre sac\u00f3 de nosotros nuestro mejor yo, era una persona sabia, muy sabia, y muy bondadosa, un gran tipo, a la manera del Brecht de la \u00abCanci\u00f3n de la buena gente\u00bb, un poema que a \u00e9l le gustaba mucho: \u00abCometen errores y re\u00edmos,\/ pues si ponen una piedra en lugar equivocado, \/ vemos, al mirarla,\/ el lugar verdadero\u00bb, a la manera de Brecht, dec\u00eda, y a la del Machado de Autorretrato: \u00abHay en mis venas gotas de sangre jacobina,\/ pero mi verso brota de manantial sereno;\/ y, m\u00e1s que un hombre al uso que sabe su doctrina,\/ soy, en el buen sentido de la palabra, bueno\u00bb.<\/p>\n<p>Gracias por su atenta escucha.<\/p>\n<p>No me olvido, lo prometido es deuda. Me queda decirles un poema suyo. \u00abParadoja\u00bb de 2003. Vaya por ustedes y por Paco:<\/p>\n<p>Cuando yo era joven<br \/>\nlos j\u00f3venes a quienes trataba<br \/>\nlo ten\u00edan todo claro.<br \/>\nSi uno dec\u00eda \u00abno s\u00e9, no s\u00e9\u00bb<br \/>\nle llamaban vacilante y caga dudas.<br \/>\nAhora que empiezo a ser viejo<br \/>\ny creo empezar a saber algo de algo,<br \/>\nlos j\u00f3venes a los que trato<br \/>\nme dicen:<br \/>\n\u00abNo s\u00e9, no s\u00e9, el mundo es muy complejo\u00bb<br \/>\nTal vez por eso<br \/>\nhoy me gustan los j\u00f3venes de ayer<br \/>\ntanto como ayer<br \/>\nme gustaban los j\u00f3venes de hoy.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Escrito para el homenaje a FFB celebrado en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra, el 24\/11\/2022 &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":12782,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1948,1543],"tags":[1002],"class_list":["post-12847","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-francisco-fernandez-buey","category-pensadores","tag-francisco-fernandez-buey"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12847","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12847"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12847\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/12782"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12847"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12847"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12847"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}