{"id":1285,"date":"2009-11-29T00:00:00","date_gmt":"2009-11-29T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1285"},"modified":"2020-02-23T11:28:50","modified_gmt":"2020-02-23T10:28:50","slug":"elogio-del-aburrimiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1285","title":{"rendered":"Elogio del aburrimiento"},"content":{"rendered":"<p>La Calle del Medio\/Rebeli\u00f3n<\/p>\n<p>El capitalismo proh\u00edbe b\u00e1sicamente dos cosas. Una es el regalo. La otra el aburrimiento.<\/p>\n<p>Cuenta Sor Juana In\u00e9s de la Cruz, la gran poetisa, monja y feminista mexicana del siglo XVII, que en una ocasi\u00f3n la abadesa del convento de los Jer\u00f3nimos, a cuya regla estaba sometida, le prohibi\u00f3 leer y escribir y la mand\u00f3 castigada a la cocina. All\u00ed entre los fogones Juana In\u00e9s estudiaba y escrib\u00eda con la mente; es decir, pensaba. Del huevo y de la manteca, del membrillo y del az\u00facar, mientras cortaba y amasaba y fre\u00eda, sacaba una consideraci\u00f3n, una reflexi\u00f3n, un hilo interminable de conjeturas, y esto hasta el punto de llegar a afirmar con desafiante iron\u00eda en su conocida carta a sor Filotea: \u201cSi Arist\u00f3teles hubiera cocinado, habr\u00eda pensado m\u00e1s y mejor\u201d.<\/p>\n<p>Si a Juana In\u00e9s, en lugar de a la cocina, la hubiesen mandado a Disneylandia, donde se hubiese aburrido menos, quiz\u00e1s habr\u00eda dejado de leer, estudiar y pensar sin ninguna prohibici\u00f3n.<\/p>\n<p>Contaba Rosa Chacel, una de las m\u00e1s grandes novelistas espa\u00f1olas del siglo XX, que en los a\u00f1os cincuenta, mientras redactaba su novela <i>La Sinraz\u00f3n<\/i>, ten\u00eda la costumbre de pasar horas recostada en un sof\u00e1 de su sal\u00f3n. La mujer de la limpieza, con la escoba en la mano, le dirig\u00eda siempre miradas entre compasivas y reprobatorias: \u201cSi hiciera usted algo, no se aburrir\u00eda tanto\u201d. Pero es que Rosa Chacel hac\u00eda algo: <i>estaba pensando; <\/i>y hasta cambiar de postura pod\u00eda distraerla de su introspecci\u00f3n o devolverla dolorosamente a la superficie.<\/p>\n<p>Si Rosa Chacel hubiese pasado horas y horas delante de la televisi\u00f3n, y no dentro de s\u00ed misma, jam\u00e1s habr\u00eda escrito ninguna de sus novelas.<\/p>\n<p>Hay dos formas de impedir pensar a un ser humano: una obligarle a trabajar sin descanso; la otra, obligarle a divertirse sin interrupci\u00f3n. Hace falta estar muy aburrido, es verdad, para ponerse a leer; hace falta estar aburrid\u00edsimo para ponerse a pensar. \u00bfSer\u00e1 bueno? \u00bfSer\u00e1 malo? El aburrimiento es la experiencia del tiempo desnudo, de la duraci\u00f3n pastosa en la que se nos enredan las patas, del l\u00edquido viscoso en el que flotan los \u00e1rboles, las casas, la mesa, nuestra silla, nuestra taza de leche. Todos los padres conocemos la angustia de un ni\u00f1o aburrido; todos los que fuimos ni\u00f1os -antes, al menos, de los videojuegos y la televisi\u00f3n- sabemos de la angustia de un ni\u00f1o aburrido pataleando en el \u00e1mbar espeso de una tarde que no acaba de morir. No hay nada m\u00e1s tr\u00e1gico que este descubrimiento del tiempo puro, pero quiz\u00e1s tampoco nada m\u00e1s formativo. Dec\u00eda el poeta Leopardi que \u201cel tedio es la quintaesencia de la sabidur\u00eda\u201d y el antrop\u00f3logo Levi-Strauss, recientemente fallecido, aseguraba haber escrito todos sus libros \u201ccontra el tedio mortal\u201d. Uno no olvida jam\u00e1s los lugares donde se ha aburrido, impresos en la memoria -con grietas y matices- como en el diario de campo de un naturalista. Uno no olvida jam\u00e1s el ritmo de las cosas, la finitud de los cuerpos, la consistencia real de los cristales, si alguna vez se ha aburrido. \u201cAmo de mi ser las horas oscuras\u201d, dec\u00eda Rainer Mar\u00eda Rilke, porque las oscuras son no s\u00f3lo la medida de las claras sino la pauta narrativa de unas y de otras. El aburrimiento, s\u00ed, es el espinazo de los cuentos, el aura de los descubrimientos, el gancho de toda atenci\u00f3n, hacia fuera y hacia dentro.<\/p>\n<p>El capitalismo proh\u00edbe las horas oscuras y para eso tiene que incendiar el mundo. El capitalismo proh\u00edbe el aburrimiento y para eso tiene que impedir al mismo tiempo la soledad y la compa\u00f1\u00eda \u00a1Ni un solo minuto en la propia cabeza! \u00a1Ni un solo minuto en el mundo! \u00bfD\u00f3nde entonces? \u00bfQu\u00e9 es lo que queda? El mercado; es decir, esa franja mesopot\u00e1mica abierta entre la mente y las cosas, ancha y ajena, donde la televisi\u00f3n est\u00e1 siempre encendida, donde la m\u00fasica est\u00e1 siempre sonando, donde las luces siempre destellan, donde las vitrinas est\u00e1n siempre llenas, donde los tel\u00e9fonos celulares est\u00e1n siempre llamando, donde incluso las pausas, las transiciones, las esperas, nos proporcionan siempre una emoci\u00f3n nueva. El capitalismo lo tolera todo, menos el aburrimiento. Tolera el crimen, la mentira, la corrupci\u00f3n, la frivolidad, la crueldad, pero no el tedio. Berlusconi nos hace re\u00edr, las decapitaciones en directo son entretenidas, la mafia es emocionante. \u00bfCu\u00e1l era el peor defecto de la URRS, lo que los europeos nunca pudimos perdonarle, lo que nos convenci\u00f3 realmente de su fracaso? Que era un pa\u00eds muy aburrido.<\/p>\n<p>Eso que el fil\u00f3sofo Stiegler ha llamado la \u201cproletarizaci\u00f3n del tiempo libre\u201d, es decir, la expropiaci\u00f3n no s\u00f3lo de nuestros medios de producci\u00f3n sino tambi\u00e9n de nuestros instrumentos de placer y conocimiento, representa el mayor negocio del planeta. El sector de los video-juegos, por ejemplo, mueve 1.400 millones de euros en Espa\u00f1a y 47.000 millones de d\u00f3lares en todo el mundo; el llamado \u201cocio digital\u201d m\u00e1s de 177.000 millones de euros; la \u201cindustria del entretenimiento\u201d en general -televisi\u00f3n, cine, m\u00fasica, revistas, parques tem\u00e1ticos, internet, etc- suma ya 2 billones de d\u00f3lares anuales. \u201cDivertir\u201d quiere decir: separar, arrastrar lejos, llevar en otra direcci\u00f3n. Nos divierten. \u201cDistraer\u201d quiere decir: dirigir hacia otra parte, desviar, hacer caer en otro lugar. Nos distraen. \u201cEntretener\u201d quiere decir: mantener ocupado a alguien en un hueco donde no hay nada para que nunca llegue a su destino. Nos entretienen. \u00bfQu\u00e9 nos roban? El tiempo mismo, que es lo que da valor a todos los productos, mentales o materiales.<\/p>\n<p>El capitalismo y su industria del entretenimiento construyen todo lo contrario de una cultura del ocio. En griego, ocio se dec\u00eda \u201cskhole\u201d, de donde viene la palabra \u201cescuela\u201d. El proceso es m\u00e1s bien el inverso, pues la escuela misma -la cocina del pensamiento, el fog\u00f3n del tiempo, donde Juana In\u00e9s y Rosa Chacel horneaban sus obras- ha claudicado a la l\u00f3gica del entretenimiento. Ahora no se trata de comprender o de conocer sino de conseguir que, en cualquier caso, la escuela y la universidad no sean menos divertidas que la televisi\u00f3n, los v\u00eddeo-juegos y Disneylandia. \u00bfLos alumnos estar\u00e1n m\u00e1s atentos si los maestros utilizan pizarras electr\u00f3nicas? \u00bfAprender\u00e1n mejor ingl\u00e9s en internet con Marina Orlova, la escultural fil\u00f3loga rusa en minifalda? \u00bfSabr\u00e1n m\u00e1s matem\u00e1ticas o lat\u00edn si acuden a la universidad de Bolonia atra\u00eddos no por sus programas y profesores sino por las cuatro modelos de cuerpos zigzagueantes contratadas para los carteles publicitarios? Lo que es seguro es que, con esta l\u00f3gica, que es la del mercado, los profesores llevan todas las de perder: Arist\u00f3teles y la f\u00edsica cu\u00e1ntica nunca podr\u00e1n rivalizar con Shakira y la \u00faltima play-station.<\/p>\n<p>Seg\u00fan una reciente encuesta, uno de cada veinte ni\u00f1os brit\u00e1nicos est\u00e1n convencidos de que Hitler fue un entrenador de f\u00fatbol y uno de cada cinco creen que Auschwitz es un Parque Tem\u00e1tico. Para muchos de ellos el Holocausto es el nombre de una fiesta.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s deber\u00edamos aburrirnos un poco m\u00e1s.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Elogio del aburrimiento<\/p>\n<p>Santiago Alba Rico<\/p>\n<p>La Calle del Medio\/Rebeli\u00f3n<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-1285","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-condiciones-de-vida"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1285","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1285"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1285\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1285"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1285"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1285"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}