{"id":12857,"date":"2022-12-06T05:00:11","date_gmt":"2022-12-06T04:00:11","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=12857"},"modified":"2023-02-04T04:48:39","modified_gmt":"2023-02-04T03:48:39","slug":"sobre-las-mediaciones-entre-saber-cientifico-programa-intelectual-y-obrar-politicamente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=12857","title":{"rendered":"Sobre las mediaciones entre saber cient\u00edfico, programa intelectual y obrar pol\u00edticamente"},"content":{"rendered":"<h2>&lt;Una sugerencia a partir de un tema weberiano&gt;<\/h2>\n<p><em>El 25 de agosto de 2022 hizo diez a\u00f1os del fallecimiento de Francisco Fern\u00e1ndez Buey. Se est\u00e1n organizando diversos actos de recuerdo y homenaje y, desde Espai Marx, cada semana a lo largo de 2022-2023 publicaremos como nuestra peque\u00f1a aportaci\u00f3n un texto suyo para apoyar estos actos y dar a conocer su obra. La selecci\u00f3n y edici\u00f3n de todos estos textos corre a cargo de Salvador L\u00f3pez Arnal.<\/em><\/p>\n<p><em>Texto fechado en junio de 1994, uno de los materiales seleccionados por el autor para un libro proyectado de t\u00edtulo <\/em>La mirada oblicua, la conciencia tranquila<em>.<\/em><\/p>\n<p><em>Anexo 1: L\u00edmites de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica y l\u00edmites de la especulaci\u00f3n filos\u00f3fica (no fechado).<br \/>\n<\/em><em>Anexo 2: El poder del Estado y la pol\u00edtica del conocimiento oficial (2005).<br \/>\n<\/em><em>Anexo 3: La construcci\u00f3n de la realidad (1996).<br \/>\n<\/em><em>Anexo 4: Qu\u00e9 cultura cient\u00edfica para las humanidades del fin de siglo (1998).<br \/>\n<\/em><em>Anexo 5: Filosof\u00eda pol\u00edtica y tercera cultura (no fechado).<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1. El problema de los juicios de valor en relaci\u00f3n con el conocimiento cient\u00edfico-social se lo plante\u00f3 por vez primera, al parecer, el economista ingl\u00e9s Henry Sidgwik, en sus <em>Principles of Political Economy<\/em> (1883) al diferenciar entre el razonamiento acerca de \u00ablo que hay\u00bb y el razonamiento acerca de lo \u00abque deber\u00eda ser\u00bb. Sidgwik, muchas veces recordado, escribi\u00f3: \u00abHe tenido en general cuidado de evitar afirmaciones dogm\u00e1ticas sobre cuestiones pr\u00e1cticas. Es muy raro, supuesto que alguna vez ocurra, el que las cuestiones econ\u00f3micas pr\u00e1cticas con que se enfrenta el estadista se puedan decidir sin vacilaci\u00f3n por medio de un razonamiento abstracto que proceda de principios elementales. Para resolver correctamente esas cuestiones se requiere com\u00fanmente un conocimiento completo y exacto de los hechos del caso; y la dificultad que presenta la averiguaci\u00f3n de estos hechos es a menudo tan grande que impide conseguir conclusiones positivas por un procedimiento estrictamente cient\u00edfico\u00bb &lt;citada por J. A. Schumpeter, <em>Historia<\/em>, nota 11 p\u00e1g. 883 de la traducci\u00f3n castellana[1]&gt;<\/p>\n<p>El propio JAS formula as\u00ed la diferencia entre juicios de hecho y juicios de valor: \u00abEl debe\u00bb, o sea, el precepto o el consejo se puede reducir para nuestros fines a un enunciado que afirma preferencia o deseabilidad. La diferencia importante entre un enunciado de esa naturaleza (por ejemplo: es deseable conseguir mayor igualdad econ\u00f3mica) y el enunciado de una relaci\u00f3n (por ejemplo: dada una determinada renta nacional, la cantidad de individuos que intentan ahorrar depende, entre otras cosas, del modo como se distribuya dicha renta) se manifiesta en el hecho de que la aceptaci\u00f3n de este \u00faltimo depende exclusivamente de las reglas l\u00f3gicas de la observaci\u00f3n y de la inferencia, mientras que la aceptaci\u00f3n del primero (los \u201cjuicios de valor\u201d) requiere siempre, adem\u00e1s, la aceptaci\u00f3n de otros juicios de valor\u00bb (ibid. 833).<\/p>\n<p>Esta problem\u00e1tica es la que recoge M. Weber para reformularla en los t\u00e9rminos ya conocidos de \u00abdesvinculaci\u00f3n axiol\u00f3gica\u00bb. Hay una idea de MW que me parece clave y que conviene reproducir aqu\u00ed: \u00abEl destino de una \u00e9poca cultural que ha comido del \u00e1rbol de la ciencia es el de tener que saber que no podemos deducir el sentido de los acontecimientos mundiales del resultado de su estudio, por muy completo que \u00e9ste sea. Por el contrario, debemos ser capaces de crearlo por nosotros mismos. Tambi\u00e9n hemos de saber que los \u201cideales\u201d nunca pueden ser producto de un saber emp\u00edrico progresivo. Y, por lo tanto, que los ideales supremos que m\u00e1s nos conmueven s\u00f3lo se manifiestan en todo tiempo gracias a la lucha con otros ideales, los cuales son tan sagrados como los nuestros\u00bb[2].<\/p>\n<p>Me inspiro en esto para siguiente reflexi\u00f3n.<\/p>\n<p>Puede ocurrir que los juicios de valor \u00ab\u00faltimos\u00bb a los que nos remontamos al preguntar por determinada preferencia del individuo sean comunes a todos los hombres normales de un determinado ambiente &lt;valores o prejuicios ampliamente compartidos por el conjunto de la especie o por los miembros de una determinada cultura&gt;. En tal caso aquella diferencia no acarrear\u00e1 muchas consecuencias. Por ejemplo, no plantea mayores dificultades la afirmaci\u00f3n del m\u00e9dico que nos dice que el consejo que da se sigue de premisa cient\u00edficas pues el juicio de valor implicado (el juicio que hablando estrictamente es extracient\u00edfico) es com\u00fan a todos los hombres normales de nuestro medio cultural: casi todos queremos decir lo mismo cuando hablamos de la salud y casi todos consideramos deseable disfrutar de ella &lt;Pero incluso en ese \u00e1mbito hay que tener en cuenta las discusiones acerca de \u00abconsejos m\u00e9dicos\u00bb basados en consideraciones cient\u00edficas como el aborto, la eutanasia, etc.&gt;<br \/>\n2. Entre el saber cient\u00edficamente adquirido de algo bastante complejo como son las relaciones ecol\u00f3gicas, o el entorno medioambiental del hombre, y la definici\u00f3n pol\u00edtica, pongamos por caso, ecosocialista hay muchas y distintas mediaciones. Un saber positivo como el ecol\u00f3gico nos obliga a ser cr\u00edticos respecto de determinadas pol\u00edticas (por ejemplo, desarrollistas, industrialistas, caracter\u00edsticas de una civilizaci\u00f3n expansivamente dominadora de la naturaleza), sin que de esto se siga inexorablemente, por otra parte, una determinada alternativa.<\/p>\n<p>Primera mediaci\u00f3n aclarada: el conocimiento positivo procedente de la ecolog\u00eda hace en la actualidad m\u00e1s plausibles unas pol\u00edticas econ\u00f3micas (medioambientalistas, que armonicen naturaleza y sociedad) que otras (industrialistas, productivistas, ignorantes del coste ecol\u00f3gico de las operaciones econ\u00f3micas).<\/p>\n<p>Ahora bien, tambi\u00e9n aqu\u00ed entre la muy plausible negaci\u00f3n de toda pol\u00edtica econ\u00f3mica industrialista que no tenga en cuenta el coste ecol\u00f3gico y la plausible afirmaci\u00f3n, en positivo, de una pol\u00edtica econ\u00f3mica ecol\u00f3gicamente respetuosa hay, por as\u00ed decirlo, asimetr\u00eda l\u00f3gica: la ecolog\u00eda hace plausible la negaci\u00f3n de todas las pol\u00edticas econ\u00f3micas industrialistas de tipo tradicional, pero, en positivo, s\u00f3lo sugiere que habr\u00eda que rectificar tales pol\u00edticas con una orientaci\u00f3n medioambientalista. Deja, por tanto, completamente abierto el campo de las expectativas en lo alternativo. Dicho de otra manera: el estado actual de la ecolog\u00eda hace m\u00e1s razonable un programa socioecon\u00f3mico respetuoso de la naturaleza y atento al principio de la distribuci\u00f3n intergeneracional de determinados recursos que un programa cl\u00e1sico que apueste exclusivamente por el crecimiento econ\u00f3mico cuantitativo. Pero del estado actual del saber ecol\u00f3gico no se sigue: ni una (y s\u00f3lo una) elaboraci\u00f3n sint\u00e9tica posible de los datos ecol\u00f3gicos con los econ\u00f3mico-sociales, ni (mucho menos) una (y solo una) alternativa ecologista. Creerse lo primero, o sea, que la ecolog\u00eda funda una (y s\u00f3lo una) nueva s\u00edntesis te\u00f3rica (el paradigma ecologista, como dicen algunos) es un error conceptual que est\u00e1 llevando a muchos ecologistas a decir tonter\u00edas (irracionalistas, adem\u00e1s). Y creerse lo segundo es otro error, por precipitaci\u00f3n e indistinci\u00f3n entre mediaciones, que acaba llevando antes o despu\u00e9s al oportunismo pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Segunda mediaci\u00f3n: c\u00f3mo pasar, sin caer en la falacia naturalista, del saber positivo que proporciona la ecolog\u00eda a \u00abhip\u00f3tesis generales\u00bb, \u00abs\u00edntesis\u00bb, \u00abprogramas de investigaci\u00f3n\u00bb o \u00abparadigmas\u00bb razonables en el sentido de: a) hechos plausibles por la<br \/>\necolog\u00eda, b) internamente coherentes y c) concordantes con los resultados de otros saberes cient\u00edficos ineludibles para la \u00abs\u00edntesis\u00bb, \u00abprograma\u00bb o lo que sea. Esta segunda mediaci\u00f3n es, tal como yo lo veo, previa a la discusi\u00f3n sobre las posibles formas del ecologismo en tanto que teor\u00eda pol\u00edtico-moral. Puesto que, con independencia de c\u00f3mo lo llamemos, este trabajo te\u00f3rico exige la ordenaci\u00f3n, sistematizaci\u00f3n, estructuraci\u00f3n y articulaci\u00f3n sint\u00e9tica de datos procedentes de muy diferentes ciencias (ecolog\u00eda, ecolog\u00eda humana, etolog\u00eda, biolog\u00eda, demograf\u00eda, psicolog\u00eda, socioeconom\u00eda, etc.) parece razonable concluir aqu\u00ed que caben, plausiblemente tambi\u00e9n, varias s\u00edntesis o programas en competici\u00f3n. Propongo, provisionalmente, aceptar la caracterizaci\u00f3n de este trabajo como \u00abproblem\u00e1tica global\u00bb (en el sentido que han dado al t\u00e9rmino los autores vinculados al Club de Roma). Llamar\u00e9 dogmatismo no a la afirmaci\u00f3n de una de estas s\u00edntesis en funci\u00f3n de la declaraci\u00f3n previa de las prioridades te\u00f3ricas (lo cual me parece razonablemente respetable en principio), sino a la ignorancia de otras s\u00edntesis que, por priorizar otros datos cient\u00edficos, compiten con la nuestra (= ignorancia que no es docta). En este \u00e1mbito uno tiene todo el derecho a llevar su \u00abhip\u00f3tesis previa\u00bb hasta el final l\u00f3gico de sus posibilidades; pero se convierte en un \u00abdogm\u00e1tico\u00bb si (por desconocimiento o por enamoramiento de la propia s\u00edntesis) se niega a la comparaci\u00f3n con otras s\u00edntesis posibles o en acto.<\/p>\n<p>Tercera mediaci\u00f3n: c\u00f3mo pasar de la s\u00edntesis reflexiva (o reelaboraci\u00f3n de los resultados cient\u00edficos sint\u00e9ticamente formulada) a la propuesta de teor\u00edas pol\u00edtico-morales coherente con ella, racionalmente practicables y expresables en t\u00e9rminos de pol\u00edtica econ\u00f3mico-ecol\u00f3gica alternativa. En este plano las dificultades aumentan enormemente. Primero, porque las variables en juego se multiplican al tener que contar necesariamente con intereses y voluntades individuales y colectivas no s\u00f3lo muy diferentes sino contrapuestos. Segundo, porque a pesar de que en el sistema-mundo actual coinciden en el tiempo varias y muy diferentes culturas, \u00e9stas no son contempor\u00e1neas en sentido estricto, lo cual es una complicaci\u00f3n adicional en la estimaci\u00f3n de intereses y voluntades en principio pr\u00f3ximas. Tercero, porque toda teor\u00eda pol\u00edtico-moral respetuosa de los resultados cient\u00edficos y elaborada en el marco de una determinada s\u00edntesis reflexiva aspira a hacerse pr\u00e1ctica sociopol\u00edtica (y en algunos casos, como el del marxismo, no s\u00f3lo aspira sino que predica la necesidad de ello), lo cual obliga a que nos aclaremos paralelamente sobre: a\/ la relaci\u00f3n medios\/fines, b\/ el tipo de praxis apropiada para cambiar el mundo, c\/ los sujetos potencialmente interesados en ello, d\/ la pedagog\u00eda m\u00e1s apropiada para neutralizar alienaciones y obnubilaciones temporales de la consciencia de los m\u00e1s, etc. etc. Cuarto, porque las teor\u00edas pol\u00edtico-morales establecidas con anterioridad a la \u00abnueva problem\u00e1tica\u00bb se rigen por la ley de la inercia cultural y elaboran en seguida explicaciones ad hoc para seguir manteniendo su vigencia (de forma tal que en per\u00edodos hist\u00f3ricos como el que vivimos se hace habitual la adopci\u00f3n defensiva incluso de argumentos de teor\u00edas ideol\u00f3gicamente contrarias).<\/p>\n<p>Ya una enumeraci\u00f3n tan simple como \u00e9sta sugiere que las teor\u00edas pol\u00edtico-morales respetuosas de los resultados de la ecolog\u00eda y conectadas a las s\u00edntesis de la \u00abproblem\u00e1tica global\u00bb tendr\u00e1n que contar tambi\u00e9n con la aportaci\u00f3n de otros saberes (psicolog\u00eda, sociobiolog\u00eda, pedagog\u00eda, teor\u00eda pol\u00edtica, teor\u00eda de la comunicaci\u00f3n y de la informaci\u00f3n, etc, etc.). Y se comprende que, interviniendo tantas y tan diferentes variables al llegar a este plano, el arco de las teor\u00edas pol\u00edtico-morales declaradamente ecologistas se abra tanto como el arco pol\u00edtico existente. De hecho, ha habido y hay ecologistas y ecologismos de todos los colores. La explicaci\u00f3n m\u00e1s plausible de esta proliferaci\u00f3n de ecologismos ahora es que ha producido un cruce entre la aceptaci\u00f3n generalizada de que hay que integrar en una nueva s\u00edntesis los resultados de la ecolog\u00eda (de ah\u00ed la coincidencia en lo verde) y la reafirmaci\u00f3n de que hay diferentes maneras de entender la sociedad buena o los viejos ideales de democracia, igualdad, solidaridad, fraternidad, armon\u00eda con la naturaleza,etc. (de ah\u00ed los econacionalismos, los ecosocialismos, los ecocomunismos, los ecoliberalismos y los ecofascismos).<\/p>\n<p>Las formas de llegar al ecologismo son, en efecto, varias y variopintas. Cada cual puede hacer mentalmente su enumeraci\u00f3n. Lo interesante en este plano no es una discusi\u00f3n acerca de los motivos (aducidos, atribuidos o reales) por los que las gentes se hacen ecologistas en nuestro mundo. Y menos a\u00fan promover esa discusi\u00f3n en nombre de alguna supuesta coherencia ecologista por definir. Sobre este punto (al que desgraciadamente se dedica a\u00fan mucho tiempo) no me parece que se pueda ir m\u00e1s all\u00e1 del viejo consejo: paciencia con los motivos aducidos por los dem\u00e1s y mesura en la expresi\u00f3n de las convicciones propias.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 tan poco? Porque la formulaci\u00f3n de teor\u00edas pol\u00edtico-morales globales o globalizadoras que incluyen creencias y propugnan cl\u00e1usulas de coherencia teor\u00eda\/pr\u00e1ctica son siempre asuntos abismales en los que pasarse un pel\u00edn puede suponer el propiciar que otros, menos acostumbrados al c\u00e1lculo racional y a la distinci\u00f3n entre planos, se arrojen al abismo (irracionalista: aqu\u00ed Luk\u00e1cs ense\u00f1a), bien sea por no atreverse a pensar con coherencia todas las implicaciones pr\u00e1cticas de la teor\u00eda concreta en el momento dado, bien porque el confuso pensamiento de tales problemas desespera y pone negros a muchos.<\/p>\n<p>(Por cierto, algo as\u00ed debe de estar pasando para que aumente tanto el n\u00famero de sacerdotes, nigromantes, sectarios, fundamentalistas, astr\u00f3logos, echadores de cartas, sanadores y dem\u00e1s ralea que coinciden, eso s\u00ed, en una vaporosa, vaga y equ\u00edvoca afirmaci\u00f3n del \u00abparadigma\u00bb ecologista).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<h3>Anexo 1: L\u00edmites de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica y l\u00edmites de la especulaci\u00f3n filos\u00f3fica<\/h3>\n<p><em>Texto no fechado, tambi\u00e9n seleccionado por el autor para <\/em>La mirada oblicua, la conciencia tranquila<em>.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La dificultad principal a la hora de entablar un di\u00e1logo entre cient\u00edficos y fil\u00f3sofos acerca de los l\u00edmites en investigaci\u00f3n gen\u00e9tica suele estar en una asimetr\u00eda de base y en la falta de reciprocidad. El fil\u00f3sofo y en general las personas que se dedican a las disciplinas sociales se inquietan mucha cada vez que un descubrimiento en este campo pone de manifiesto la base o fundamento gen\u00e9tico de alg\u00fan comportamiento humano: homosexualidad, depresi\u00f3n, inteligencia, diversidad entre los sexos, diversidad derivada de los mapas gen\u00e9ticos, etc. Esta inquietud se convierte en clamor anticient\u00edfico por la p\u00e9rdida de libertad del individuo y por la intromisi\u00f3n en la intimidad de la persona. Y este clamor acaba en la propuesta de prohibiciones y controles, que en la otra parte suelen ser vistas como intromisiones en el libre curso de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica.<\/p>\n<p><strong>Cientificismo\/ignorancia antirracionalista<\/strong><\/p>\n<p>Para salir de ese c\u00edrculo vicioso es conveniente asumir conjuntamente la importancia no de uno sino de dos l\u00edmites (el que la investigaci\u00f3n cient\u00edfica pone a la especulaci\u00f3n filos\u00f3fica) y el que la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica propone a la comunidad cient\u00edfica y a los ciudadanos en general cuando se trata de problemas que podemos considerar como asuntos p\u00fablicos.<\/p>\n<p>Puesto que la propuesta de establecer tales o cuales controles a la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, en este caso a la gen\u00e9tica, es un asunto \u00e9tico-pol\u00edtico, un asunto de filosof\u00eda pol\u00edtica, y, en \u00faltima instancia, un asunto de pol\u00edticas p\u00fablicas, el fil\u00f3sofo tiene que empezar por captar qu\u00e9 limites imponen los descubrimientos tecnocient\u00edficos a la libre especulaci\u00f3n sobre lo que el hombre es y puede devenir. Si no se parte de ah\u00ed se corre el riesgo de que las \u00abdos culturas\u00bb acaben en incomunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>As\u00ed es que empezar\u00e9 por este punto.<\/p>\n<p>El descubrimiento de ciertos rasgos psicol\u00f3gicos constantes, o del comportamiento habitual de los hombres ante el choque entre culturas, o de la significaci\u00f3n del <em>homo oeconomicus<\/em>, o de la significaci\u00f3n del <em>homo sociologicus<\/em>, o de la importancia de la conciencia de clase, o del papel del inconsciente, o de los rasgos principales del biograma humano, y, en otro plano, de la necesidad de evitar la falacia naturalista o las generalizaciones inductivas excesivas acaba implicando una atenci\u00f3n preferencial a tal o cual l\u00edmite determinante de las relaciones entre los hombres m\u00e1s all\u00e1 del cual la pol\u00edtica deja de ser arte de lo razonablemente posible. Y el descubrimiento de este l\u00edmite gen\u00e9tico, psicol\u00f3gico, antropol\u00f3gico, econ\u00f3mico, sociol\u00f3gico, ecol\u00f3gico, etc.) implica el descarte de formas del buen gobierno que tradicionalmente se consideraban posibles y hasta deseables.<\/p>\n<p>La idea de que un descubrimiento importante sobre la estructura psicol\u00f3gica, biol\u00f3gica, antropol\u00f3gica, sociol\u00f3gica, econ\u00f3mica, ecol\u00f3gica, etc. de la naturaleza cultural humana y de la naturaleza humanizada opera como establecimiento, por convenci\u00f3n, de un l\u00edmite a las formas posibles y deseables de organizaci\u00f3n pol\u00edtica (o como condicionante, en \u00faltima instancia, de toda teor\u00eda operativa de la justicia) es central para mi argumentaci\u00f3n aqu\u00ed. Pues, si esto es as\u00ed, seguramente se puede concluir algo positivo acerca del aparentemente eterno reproducirse, en esa noria que es la historia de las ideas, de la pareja innovaci\u00f3n y tradici\u00f3n. Y esto permitir\u00eda explicar, por ejemplo, el relativo declinar de las utop\u00edas en la filosof\u00eda pol\u00edtica contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p>Los conocimientos psicol\u00f3gicos, antropol\u00f3gicos, sociol\u00f3gicos, biol\u00f3gicos, ecol\u00f3gicos, etc. producen retazos de saber precisamente acerca de las caracter\u00edsticas de lo evitable: el infierno particular de los humanos.<\/p>\n<p>El conocimiento de la diversidad biol\u00f3gica, de las diferencias de g\u00e9nero, \u00e9tnicas y culturales no refuta toda aspiraci\u00f3n a la igualdad entre los humanos en la ciudad bien gobernada, pero limita, s\u00ed, las posibilidades de esta igualdad al \u00e1mbito de las oportunidades sociales y econ\u00f3micas. Seg\u00fan eso, la b\u00fasqueda de la igualdad en general, en abstracto, esto es, por encima de las diversidades psicobiol\u00f3gicas, culturales, etc. es una temeridad (que, por cierto, aun estamos pagando). Por tanto, la filosof\u00eda pol\u00edtica se ve en la necesidad de concretar y profundizar acerca de aquella parcela de la socialidad que puede ser razonablemente objeto de igualaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El conocimiento ecol\u00f3gico seg\u00fan el cual hay un l\u00edmite natural al crecimiento expansivo e indiscriminado de las fuerzas productivas, m\u00e1s all\u00e1 del cual \u00e9stas se convierten en fuerzas de destrucci\u00f3n y ponen en peligro la vida sobre el planeta tierra obliga a la filosof\u00eda pol\u00edtica a corregir la idea, por lo dem\u00e1s, estimulante de que un d\u00eda una sociedad bien gobernada pueda regirse por el principio de la satisfacci\u00f3n de las necesidades de todos los humanos, sobre todo si tales necesidades fueran las hoy satisfechas por las capas altas y medias de la cultura euronorteamericana.<\/p>\n<p>El conocimiento aportado por la biolog\u00eda mulecular y por la gen\u00e9tica de poblaciones acerca de la diversidad entre los humanos obliga a la filosof\u00eda pol\u00edtica a desechar el viejo concepto de raza, y, con ello, a corregir ideas antes muy difundidas sobre la supuesta superioridad de etnias y culturas, y a matizar muchas ideas concomitantes.<br \/>\nY as\u00ed sucesivamente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>Anexo 2: El poder del Estado y la pol\u00edtica del conocimiento oficial<\/h3>\n<p><em>Escrito presentado al VII FORUM CC.OO, Madrid, 20\/IX\/2005<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>I. Doy por supuesto que esta mesa redonda se habr\u00e1 hablado ya suficientemente del poder, del Estado y del poder del Estado, as\u00ed que centrar\u00e9 mi intervenci\u00f3n en la segunda parte del t\u00edtulo: la pol\u00edtica del conocimiento oficial.<\/p>\n<p>Querr\u00eda decir, sin embargo, que hay varios factores de la configuraci\u00f3n del poder actual que, en mi opini\u00f3n, est\u00e1n condicionando las pol\u00edticas del conocimiento. Los enumerar\u00e9 telegr\u00e1ficamente. El primero es la desterritorializaci\u00f3n relativa del Poder con may\u00fasculas. El segundo es la p\u00e9rdida, tambi\u00e9n relativa, del poder de actuaci\u00f3n y decisi\u00f3n de los estados nacionales. El tercero es la presi\u00f3n constante del Estado (que a veces se declara m\u00ednimo) sobre la sociedad civil para su articulaci\u00f3n dependiente. El cuarto es el proceso acelerado de homogeneizaci\u00f3n cultural como consecuencia de la globalizaci\u00f3n neoliberal. Y el quinto es la fusi\u00f3n progresiva del antes llamado \u00abcuarto poder\u00bb con el Poder en s\u00ed.<\/p>\n<p>Todas estas cosas hacen que las pol\u00edticas oficiales del conocimiento se presenten poniendo en primer plano la competencia o, por mejor decir, la <em>competici\u00f3n<\/em>: entre Uniones comercial-pol\u00edticas en el marco del Imperio, entre estados en el marco de las Uniones y entre regiones o comunidades aut\u00f3nomas en el marco de los estados. En la formulaci\u00f3n actual de toda pol\u00edtica del conocimiento la palabra clave es competencia: capacidad para competir en los \u00e1mbitos econ\u00f3mico, t\u00e9cnico-cient\u00edfico y cultural en un sentido amplio con la idea asumida de que el mundo actual es b\u00e1sicamente un mercado. Por supuesto, hay mucho que matizar sobre cada uno de los factores de configuraci\u00f3n actual de poder que he enumerado y sobre esto \u00faltimo que acabo de decir. Y espero que haya oportunidad de matizar en el coloquio. Por el momento, la \u00fanica intenci\u00f3n de este punto es llamar la atenci\u00f3n acerca de una disyuntiva, a saber: si en la pol\u00edtica del conocimiento, y en el contexto mundial actual, se aspira a ser \u00abcola de le\u00f3n\u00bb o \u00abcabeza de rat\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>II. Desde hace diez a\u00f1os aproximadamente se viene hablando en la Uni\u00f3n Europea de la importancia creciente de las pol\u00edticas del conocimiento. Y, desde hace cinco, tal como se propuso en la Agenda 2000, se viene considerando que hay que hacer de las pol\u00edticas del conocimiento uno de los ejes fundamentales de las pol\u00edticas internas de la Uni\u00f3n. Por pol\u00edticas del conocimiento se entiende la adopci\u00f3n de medidas e iniciativas estatales encaminadas a fomentar la <em>innovaci\u00f3n<\/em>, la <em>investigaci\u00f3n<\/em>, la <em>educaci\u00f3n<\/em> y la <em>formaci\u00f3n<\/em>. La finalidad declarada de tales actuaciones, tal como viene expres\u00e1ndose en los documentos oficiales de la Uni\u00f3n, ha de ser mejorar los conocimientos y las competencias de todos los ciudadanos europeos para as\u00ed fomentar tambi\u00e9n el empleo.<\/p>\n<p>Esto deber\u00eda sustanciarse en la creaci\u00f3n de <em>espacios educativos<\/em> en los que los individuos no s\u00f3lo adquieran informaci\u00f3n previamente digerida, como en la escuela tradicional, sino que sean capaces de transformarla, r\u00e1pidamente, en conocimiento estrat\u00e9gico operativo. Estos espacios del conocimiento habr\u00edan de permitir, a su vez, que las sociedades propicien la concurrencia de talentos individuales para incrementar el capital social de las mismas. Y es en ese sentido en el que, seg\u00fan la Uni\u00f3n europea, se puede decir que las pol\u00edticas del conocimiento han de estar en el coraz\u00f3n de la competitividad de las comunidades humanas. Se viene a reconocer que, en el mundo globalizado de hoy, las pol\u00edticas del conocimiento equivalen para algunas sociedades subdesarrolladas o en desarrollo a luchar por la propia supervivencia.<\/p>\n<p>Obviamente, la educaci\u00f3n y la formaci\u00f3n son un componente indispensable de las pol\u00edticas del conocimiento. De ah\u00ed que se realce el valor de los buenos m\u00e9todos en los \u00e1mbitos de la validaci\u00f3n de competencias, dominio de los idiomas, desarrollo del aprendizaje (incluso a lo largo de toda la vida) y aproximaci\u00f3n entre los lugares de ense\u00f1anza y de trabajo. Los programas S\u00f3crates y Leonardo han sido pensados para fomentar todo esto en las nuevas generaciones, potenciando la movilidad, la formaci\u00f3n con respecto a las nuevas tecnolog\u00edas, la adquisici\u00f3n de las competencias y la integraci\u00f3n plena de las nuevas herramientas y contenidos pedag\u00f3gicos ofrecidos por las tecnolog\u00edas de la informaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Se supone, por otra parte, cuando no se dice expl\u00edcitamente, que una pol\u00edtica del conocimiento adecuada a la llamada sociedad de la informaci\u00f3n y la comunicaci\u00f3n implica una reorientaci\u00f3n de las <em>pol\u00edticas cient\u00edficas<\/em> que incluya no s\u00f3lo la investigaci\u00f3n propiamente dicha, dentro de la universidad y en los institutos especializados, sino tambi\u00e9n lo que suele llamarse comunicaci\u00f3n cient\u00edfica, es decir, la difusi\u00f3n de los avances y resultados de las distintas ciencias y tecno-ciencias al conjunto de la ciudadan\u00eda y muy en particular a los j\u00f3venes en formaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con esto, y para superar el ya viejo hiato existente entre la cultura humanista o de letras y la cultura cient\u00edfica o tecno-cient\u00edfica, derivada de la divisi\u00f3n existente ya en los estudios secundarios y de bachillerato, se ha dicho muchas veces que una pol\u00edtica del conocimiento adaptada a las necesidades sociales actuales deber\u00eda fomentar algo as\u00ed como una <em>tercera cultura<\/em> o cultura puente entre las humanidades y las ciencias. Y se ha discutido mucho, en estos \u00faltimos a\u00f1os, acerca de los contenidos de esta <em>tercera cultura<\/em>.<\/p>\n<p>III. Pues bien, lo que quiero mantener aqu\u00ed, un poco dr\u00e1sticamente por las limitaciones de tiempo, es que Espa\u00f1a va muy retrasada en esto de lograr una pol\u00edtica del conocimiento adecuada a los tiempos que corren. Esto que digo vale, creo, en relaci\u00f3n con casi todas las medidas y actuaciones que la Uni\u00f3n europea ha propuesto: formaci\u00f3n, innovaci\u00f3n, investigaci\u00f3n, espacios educativos nuevos que faciliten el conocimiento estrat\u00e9gico operativo, pol\u00edtica cient\u00edfica y <em>tercera cultura<\/em>.<\/p>\n<p>He dicho <em>casi<\/em> para no exagerar en lo dr\u00e1stico del juicio por la limitaci\u00f3n de tiempo. Y porque hay al menos uno de los objetivos propuestos para una pol\u00edtica del conocimiento acerca del cual s\u00ed se puede decir que estamos igual o mejor que otros pa\u00edses: el de la <em>movilidad<\/em> (de estudiantes y licenciados) potenciada por algunos de los programas de la Uni\u00f3n europea. Respecto de todas las otras cosas, los indicadores y los an\u00e1lisis comparativos nos son bastante desfavorables, para decirlo de una forma suave. En formaci\u00f3n, innovaci\u00f3n, investigaci\u00f3n y pol\u00edtica cient\u00edfica estamos a la cola de la lista de pa\u00edses con un producto interior bruto equivalente.<\/p>\n<p>Este d\u00e9ficit en la pol\u00edtica del conocimiento oficial, y por comparaci\u00f3n con los objetivos de la Uni\u00f3n europea, tiene diversas manifestaciones que afectan a todos los niveles del aparato educativo: en el laxismo existente los Institutos, en la inadecuaci\u00f3n de la formaci\u00f3n del profesorado para la innovaci\u00f3n pedag\u00f3gica, el uso que habitualmente se hace de Internet, en los altos \u00edndices de fracaso escolar, en la falta de correspondencia entre titulaciones y situaci\u00f3n de los licenciados en el mercado de trabajo, en la situaci\u00f3n precaria de los investigadores, en el car\u00e1cter muy subordinado del sistema de ciencia y tecnolog\u00eda, etc.<\/p>\n<p>IV. No quiero decir con esto que no haya habido en Espa\u00f1a durante los \u00faltimos a\u00f1os propuestas y experiencias interesantes relacionadas con la pol\u00edtica del conocimiento. Las ha habido: en los medios de comunicaci\u00f3n, en los departamentos e institutos universitarios, en los centros de investigaci\u00f3n, en los sindicatos de ense\u00f1anza y en los documentos previos a la formulaci\u00f3n de algunas de las reformas educativas. Dos ejemplos notables de esto en los \u00faltimos a\u00f1os, por la dimensi\u00f3n p\u00fablica que llevaron a tener, han sido el llamado <em>Manifiesto de El Escorial<\/em> que entre otras cosas llamaba a la atenci\u00f3n acerca de la importancia actual de la tercera cultura y el Manifiesto de los cient\u00edficos en el que despu\u00e9s de la analizar la situaci\u00f3n de la ciencia en Espa\u00f1a se hac\u00edan propuestas espec\u00edficas a favor de la reorientaci\u00f3n del sistema ciencia-tecnolog\u00eda pensando en la recuperaci\u00f3n de cerebros exiliados y en la significaci\u00f3n del estatus de los investigadores en formaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo que pasa es que, por lo general, propuestas como \u00e9stas y otras iniciativas de universidades y departamentos universitarios encaminadas a fomentar la innovaci\u00f3n y la creaci\u00f3n de espacios educativos nuevos o a potenciar la investigaci\u00f3n cient\u00edfica de base han chocado y siguen chocando con al menos dos obst\u00e1culos muy persistentes.<\/p>\n<p>Los dos obst\u00e1culos principales son la rutina administrativa y los presupuestos. La rutina administrativa sigue lastrando la mayor\u00eda de los intentos de reformar planes de estudio y titulaciones para adaptarlos a una pol\u00edtica del conocimiento innovadora. El \u00faltimo ejemplo de esto ha sido la discusi\u00f3n sobre titulaciones y \u00e1reas de conocimiento impulsada por MEC en aplicaci\u00f3n de los acuerdos de Bolonia. La manifestaci\u00f3n m\u00e1s patente de lo que significa aqu\u00ed la rutina administrativa es que despu\u00e9s de un a\u00f1o de m\u00faltiples reuniones se haya tenido que llegar, en varias \u00e1reas de conocimiento, al nombramiento de comit\u00e9s de sabios para volver a empezar todo el proceso relativo a las titulaciones. Lo mismo ha pasado con la pol\u00edtica de selecci\u00f3n del profesorado universitario que, manteniendo parcialmente la anterior tendencia a la funcionarizaci\u00f3n, pretend\u00eda abrir camino a la contrataci\u00f3n laboral de los docentes. En este momento lo menos que puede decirse al respecto es que reina la indefinici\u00f3n. Todo lo cual ha acabado por fomentar el viejo talante administrativo del \u00abmejor no tocar nada y quedarse como estamos\u00bb.<\/p>\n<p>El otro obst\u00e1culo, el de la insuficiente inversi\u00f3n presupuestaria de car\u00e1cter p\u00fablico para una pol\u00edtica del conocimiento innovadora, se ha hecho muy patente en los \u00faltimos a\u00f1os: primero durante la discusi\u00f3n de la LOE (sin que la entonces ministra de Educaci\u00f3n llegara a concretar en ning\u00fan momento la dotaci\u00f3n presupuestaria para llevar a cabo la reforma que se propon\u00eda); y luego en la discusi\u00f3n acerca de la reorientaci\u00f3n de la pol\u00edtica cient\u00edfica propugnada por cient\u00edficos e investigadores en activo, muchos de los cuales siguen trabajando en EE.UU o en otros pa\u00edses de la Uni\u00f3n europea, a partir de la cual el actual gobierno hizo promesas presupuestarias que, por lo que se ve, no suelen pasar de algunas actuaciones puntuales de car\u00e1cter espectacular en colaboraci\u00f3n con tales o cuales empresas privadas que parecen m\u00e1s interesadas en colonizar departamentos o laboratorios universitarios que en otra cosa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>Anexo 3. La construcci\u00f3n de la realidad<\/h3>\n<p><em>Mesa redonda con la participaci\u00f3n de Humberto Maturana[3], 14\/XII\/1996. No he podido averiguar el lugar donde se celebr\u00f3 el encuentro.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>0. La filosof\u00eda de la ciencia como di\u00e1logo y cooperaci\u00f3n entre el fil\u00f3sofo licenciado, interesado por la cultura cient\u00edfica, por la ciencia contempor\u00e1nea como pieza cultural, y aquella parte de la comunidad cient\u00edfica que filosofa acerca de la propia pr\u00e1ctica: acerca de los supuestos, m\u00e9todos, procedimientos, modelos, estilos de pensamiento y resultados de las propias investigaciones.<\/p>\n<p>En ese sentido, hay que valorar muy positivamente las aportaciones a una nueva epistemolog\u00eda: de Piaget y Wiener, y m\u00e1s recientemente, de Heinz von Foerster, de Ernst von Glasersfeld, de Prigogine, de S. J. Gould, de Francisco Valera, de Maturana, de Pribram, de Lovelock, de Stengers, de Laszlo.<\/p>\n<p>Naturalmente, estas reflexiones han seguido durante las tres \u00faltimas d\u00e9cadas caminos diferentes y han sido expuestas con conceptos y categor\u00edas no coincidentes, derivados, claro est\u00e1, de la terminolog\u00eda espec\u00edfica con se abordan problemas en \u00e1reas tan distintas como la psicolog\u00eda, la cibern\u00e9tica, las ciencias neurol\u00f3gicas, la biolog\u00eda, la ecolog\u00eda, la teor\u00eda sint\u00e9tica de la evoluci\u00f3n, la termodin\u00e1mica, la teor\u00eda de la informaci\u00f3n y de la comunicaci\u00f3n, etc., etc.<\/p>\n<p>Pero lo interesante es constatar c\u00f3mo desde esta diversidad de disciplinas se ha ido abriendo camino en la epistemolog\u00eda contempor\u00e1nea un punto de vista constructivista que est\u00e1 dejando ya muy atr\u00e1s el enfrentamiento entre \u00abapol\u00edneos\u00bb y \u00abdionis\u00edacos\u00bb (por emplear expresiones de Gerald Holton), entre normativistas y deconstructivistas, neopositivistas y neohistoricistas, que caracteriz\u00f3 la d\u00e9cada de los 70 en filosof\u00eda de la ciencia.<\/p>\n<p>Pienso que el t\u00e9rmino \u00abconstrucci\u00f3n\u00bb es precisamente el apropiado para mediar, para encontrar una v\u00eda intermedia: entre \u00abdescubrimiento\u00bb e \u00abinvenci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>1. \u00abDescubrimiento\u00bb ha sido el t\u00e9rmino habitual para caracterizar el resultado de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica desde una perspectiva representacionista: la realidad est\u00e1 ah\u00ed, dada de una vez por todas, como objeto exterior, y el cient\u00edfico la descubre, al representarla te\u00f3ricamente dando una explicaci\u00f3n de las leyes de su funcionamiento. \u00abInvenci\u00f3n\u00bb, en cambio, ha sido el t\u00e9rmino habitualmente usado, en esa misma perspectiva, para caracterizar los productos tecnol\u00f3gicos derivados de la aplicaci\u00f3n de los descubrimientos cient\u00edficos. Se descubre cient\u00edficamente el mundo de las realidades naturales; se inventan tecnol\u00f3gicamente el mundo de las realidades artificiales.<\/p>\n<p>Pero en un mundo en el que el l\u00edmite entre la investigaci\u00f3n cient\u00edfica b\u00e1sica y la tecnolog\u00eda ha quedado diluido por el complejo tecno-cient\u00edfico, en el mundo de la biotecnolog\u00eda y de la ingenier\u00eda gen\u00e9tica, en un mundo que vive la relaci\u00f3n entre hombre y m\u00e1quinas como un continuo, que concibe la relaci\u00f3n entre lo som\u00e1tico y lo mental como un continuo y que se propone con toda seriedad la b\u00fasqueda cient\u00edfica del alma inspir\u00e1ndose en el conocimiento de los productos artificiales que el hombre ha creado, el t\u00e9rmino \u00abconstruir\u00bb, la expresi\u00f3n \u00abconstrucci\u00f3n de la realidad\u00bb est\u00e1 sumamente justificado como mediaci\u00f3n te\u00f3rica entre el descubrir y el inventar.<\/p>\n<p>Hay que decir a este respecto que hace ya tiempo que la historiograf\u00eda ven\u00eda llamando la atenci\u00f3n acerca de la inadecuaci\u00f3n del t\u00e9rmino \u00abdescubrimiento\u00bb para caracterizar situaciones en las que de hecho se ha ocultado el punto de vista del sujeto que habla de \u00abdescubrimiento\u00bb de tal o cual realidad geogr\u00e1fica. No en balde Edmundo O\u2019Gorman prefiri\u00f3 el t\u00e9rmino \u00abinvenci\u00f3n de Am\u00e9rica\u00bb al de la \u00abdescubrimiento de Am\u00e9rica\u00bb para poner de manifiesto, precisamente, lo que ocurre cuando el sujeto europeo, en el siglo XVI, llega a una realidad geogr\u00e1fica existente, se instala en ella y le da nombre.<\/p>\n<p>Dicho eso se puede intentar una caracterizaci\u00f3n de la nueva epistemolog\u00eda aludiendo a los rasgos comunes que se reiteran por debajo de las diferentes terminolog\u00edas y de la atenci\u00f3n preferente a problemas cient\u00edficos distintos.<\/p>\n<p>2. Palabras clave en la epistemolog\u00eda constructivista, naturalista y evolucionista:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.1. La <em>pars destruens<\/em>:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.1.1 Cr\u00edtica de las nociones cl\u00e1sicas de ley, previsi\u00f3n y determinismo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.1.2 Cr\u00edtica de la teor\u00eda de la representaci\u00f3n como reflejo de la realidad independiente y absoluta.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.1.3. Fin de la idea de la omnisciencia y de las perspectivas tradicionales, respectivamente, individualistas y holistas.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.2. <em>La parte positiva<\/em> de la nueva epistemolog\u00eda:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.2.1. <em>Perspectiva sist\u00e9mica<\/em>: del sistema observado al <em>sistema observante de las relaciones<\/em>.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.2.2. Reconocimiento de la importancia de los sistemas <em>aut\u00f3nomos<\/em> (caracterizados por estar determinados desde el interior, por la <em>clausura operacional<\/em> que no es el aislamiento del claustro, y por la coherencia), por la <em>autopoiesis<\/em> (autoproducci\u00f3n), junto a los sistemas heter\u00f3nomos (caracterizados por las relaci\u00f3n <em>input\/output<\/em>, la representaci\u00f3n y la correspondencia).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.2.3. La afirmaci\u00f3n de una <em>epistemolog\u00eda del observador<\/em> como requisito indispensable para una epistemolog\u00eda de los sistemas vivos: reintegraci\u00f3n del observador en sus propias observaciones; las leyes de la naturaleza como construcci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.2.4. La consideraci\u00f3n de la <em>construcci\u00f3n de la realidad como adaptaci\u00f3n<\/em> conjunta, en un sentido evolucionista modificado: las estructuras cognitivas como respuesta adaptativa a la necesidad de supervivencia.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.2.5. La idea de una correspondencia <em>activa<\/em> entre el fen\u00f3meno modelizado y el modelo establecido para la observaci\u00f3n del modelo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.2.6. La revalorizaci\u00f3n de la idea de <em>homeostasis<\/em>: teor\u00eda jer\u00e1rquica y estratificada de la evoluci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.2.7. Paso de la idea de la <em>irreversibilidad subjetiva a la irreversibilidad objetiva<\/em>: la flecha del <em>tiempo<\/em> y la dimensi\u00f3n hist\u00f3rico-temporal.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.2.8. Aclaraci\u00f3n de la idea de <em>complejidad (en oposici\u00f3n a mera y simple complicaci\u00f3n) como modo de los sistemas naturales<\/em> y no como propiedad estructural de ellos: complementaci\u00f3n del punto de vista externo al sistema y del punto de vista interno.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.2.9. Afirmaci\u00f3n de la naturaleza multidimensional de todo conocimiento: no exhaustividad de cada punto de vista: multifactorialidad y probabilismo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.2.10. Inevitabilidad del pluralismo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.2.11. Interdisciplinariedad, transdisciplinariedad, transversalidad.<br \/>\nGeneralismo e importancia del reconocimiento de las estructuras isom\u00f3rficas en la ciencia.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.2.12. Reafirmaci\u00f3n de la posibilidad del programa de unidad de la ciencia como nueva ciencia de la physis: unitaria de lo viviente y lo no-viviente. Ciencia del cambio, superadora de las barreras disciplinares entre ciencias de la naturaleza y ciencias de la sociedad.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.2.13. \u00ab<em>Nueva alianza<\/em>\u00bb entre las dos culturas, entre naturaleza y cultura, a trav\u00e9s de la primac\u00eda concedida a la idea de irreversibilidad.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.2.14. Reafirmaci\u00f3n de la incerteza, de la <em>incertidumbre<\/em>: \u00ab<em>Ignorabimus<\/em>\u00bb (Du Bois-Reymond).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">2.2.15. <em>Conciencia del l\u00edmite<\/em>: la ciencia como horizonte limitador de la filosof\u00eda moral\/la \u00e9tica laica como ideal regulador de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica.<\/p>\n<p>3. <em>Superaci\u00f3n del objetivismo representacionista y del solipsismo<\/em><\/p>\n<p>De la met\u00e1fora de Neurath a la met\u00e1fora de Valera: como marineros que han de reparar su nave en alta mar; como buenos navegantes que encuentran una ruta directa entre Scila (objetivismo) y Caribdis (solipsismo): la co-emergencia de las unidades aut\u00f3nomas y de sus mundos (Francisco J. Varela).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>Anexo 4. Qu\u00e9 cultura cient\u00edfica para las humanidades del fin de siglo<\/h3>\n<p><em>Esquema de una conferencia impartida por el autor en 1998 en la Facultad de Humanidades de la UPF.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1. Recordatorios y precisiones sobre las \u00abdos culturas\u00bb: cultura literaria o human\u00edstica y cultura cient\u00edfica: de la pol\u00e9mica Huxley\/ Mattew a la pol\u00e9mica Snow\/ Leavis. M\u00e1s all\u00e1 de las exageraciones y de las jerem\u00edadas.<\/p>\n<p>2. Hacia la \u00abtercera cultura\u00bb: formulaciones te\u00f3ricas y propuestas institucionales. Disciplinas-puente, pero no cualesquiera disciplinas ni cualquier puente: el caso de la historia de la ciencia y el caso de la biolog\u00eda y de la sociolog\u00eda.<\/p>\n<p>3. Ciencia y cultura. Qu\u00e9 se entiende por \u00abcultura cient\u00edfica\u00bb en este fin de siglo.<\/p>\n<p>4. Fundamentaci\u00f3n pr\u00e1ctica de la necesidad de la \u00abcultura cient\u00edfica\u00bb en los estudios de humanidades en el momento actual: atenci\u00f3n a los debates p\u00fablicos en curso.<\/p>\n<p>5. Algunos ejemplos de la utilidad de la \u00abcultura cient\u00edfica\u00bb para la formaci\u00f3n human\u00edstica necesaria en los actuales debates p\u00fablicos:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">5.1. De c\u00f3mo la comprensi\u00f3n del segundo principio de la termodin\u00e1mica ayuda a orientarse en los debates sobre la crisis ecol\u00f3gica y la correcta resoluci\u00f3n de los problemas medioambientales (Georgescu-Roegen)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">5.2 De c\u00f3mo la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n ayuda a entender la necesidad de una \u00e9tica medioambiental no antropoc\u00e9ntrica (S. J. Gould)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">5.3. De c\u00f3mo la gen\u00e9tica y la biolog\u00eda molecular ayudan a diferenciar entre diversidad biol\u00f3gica e igualdad social (Dobzhanski)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">5.4. De c\u00f3mo la gen\u00e9tica de poblaciones ayuda a combatir el racismo y la xenofobia en los choques culturales (Luca Cavalli Sforza)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">5.5. De c\u00f3mo el an\u00e1lisis econ\u00f3mico ayuda a las mujeres a entender por qu\u00e9 hay mujeres desaparecidas (A. Sen)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">5.6. De c\u00f3mo el conocimiento de las t\u00e9cnicas de clonaci\u00f3n ayuda a entender la necesidad de una \u00e9tica de la responsabilidad (H. Jonas)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">5.7. De c\u00f3mo la teor\u00eda general de la relatividad del movimiento local ayuda a entender la relatividad general del cosmos pol\u00edtico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>Anexo 5. Filosof\u00eda pol\u00edtica y tercera cultura<\/h3>\n<p><em>Escrito no fechado.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de los asuntos p\u00fablicos controvertidos en las sociedades actuales suele incluirse acad\u00e9micamente bajo los r\u00f3tulos de \u00ab\u00e9tica pr\u00e1ctica\u00bb y \u00abfilosof\u00eda pol\u00edtica\u00bb. Tal es el caso de las controversias sobre el aborto y la eutanasia, sobre los problemas derivados de la crisis medioambiental y sobre el uso de las nuevas tecnolog\u00edas, sobre los choques culturales, el racismo y la xenofobia. Tambi\u00e9n es el caso de algunos de los debates acerca del concepto de democracia y su adecuaci\u00f3n a las democracias realmente existentes. Son, \u00e9stos, asuntos discutidos por igual en la calle y en los parlamentos, en los movimientos sociales y en los departamentos de filosof\u00eda moral y pol\u00edtica de todas las universidades. Las implicaciones \u00e9ticas, jur\u00eddicas y pol\u00edticas de estos asuntos controvertidos apuntan hacia la necesidad de una filosof\u00eda p\u00fablica o civil.<\/p>\n<p>El hecho de que, por lo general, la referencia a la \u00e9tica surja, en nuestras sociedades, como respuesta a una serie de problemas que las nuevas ciencias o el complejo tecnocient\u00edfico crean a los hombres del presente conduce a veces a una visi\u00f3n unilateral de la dial\u00e9ctica entre ciencia y \u00e9tica. Es cierto que la bio\u00e9tica, por ejemplo, viene cronol\u00f3gicamente despu\u00e9s del desarrollo de la revoluci\u00f3n biol\u00f3gica; que la \u00e9tica de las ciencias de la salud viene cronol\u00f3gicamente despu\u00e9s del gran impulso logrado en las \u00faltimas d\u00e9cadas por la aplicaci\u00f3n de los conocimientos cient\u00edficos a las pr\u00e1cticas m\u00e9dicas; y as\u00ed sucesivamente. De ah\u00ed que en las \u00faltimas d\u00e9cadas, y como consecuencia del gran desarrollo alcanzado por algunas ciencias como la etolog\u00eda y la sociobiolog\u00eda, a los fil\u00f3sofos de la moral les hayan salido competidores. E. O. Wilson ha escrito a este respecto: \u00abTanto los cient\u00edficos como los humanistas deber\u00edan considerar la posibilidad de que ha llegado la hora de sacar por un tiempo la \u00e9tica de manos de los fil\u00f3sofos y biologizarla\u00bb.<\/p>\n<p>Hace ya algunos a\u00f1os que Ferrater Mora contest\u00f3 esta pretensi\u00f3n aceptando en principio un enfoque naturalista en un contexto evolucionista. La raz\u00f3n es sencilla: puesto que las teor\u00edas \u00e9ticas son producciones culturales y las producciones culturales son elementos del continuo socio-cultural, y puesto que este continuo se halla, a su vez, insertado en un continuo biol\u00f3gico-social y en un continuo f\u00edsico-biol\u00f3gico, parece razonable, al tratar de la \u00e9tica, tener en cuenta los factores biol\u00f3gicos, sociobiol\u00f3gicos o biosociales. Pero la aceptaci\u00f3n de este punto de partida no niega el car\u00e1cter aut\u00f3nomo de la reflexi\u00f3n \u00e9tica, sino que la refuerza; implica, m\u00e1s bien, la necesidad de incorporar la cultura cient\u00edfica a la discusi\u00f3n \u00e9tica, jur\u00eddica y pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Por mi parte, querr\u00eda subrayar que sin <em>cultura cient\u00edfica<\/em> no hay posibilidad de intervenci\u00f3n razonable en el debate p\u00fablico actual sobre la mayor\u00eda de las cuestiones que importan a la comunidad. Esto se debe a que la ciencia es ya parte sustancial de nuestras vidas. Buena parte de las discusiones p\u00fablicas, \u00e9tico-pol\u00edticas o \u00e9tico-jur\u00eddicas, ahora relevantes, suponen y requieren cierto conocimiento del estado de la cuesti\u00f3n de una o de varias ciencias naturales (biolog\u00eda, gen\u00e9tica, neurolog\u00eda, ecolog\u00eda, etolog\u00eda, f\u00edsica del n\u00facleo at\u00f3mico, termodin\u00e1mica, etc.). Pondr\u00e9 unos pocos ejemplos significativos para argumentar esto.<\/p>\n<p>Para orientarse en los debates sobre la crisis ecol\u00f3gica y sobre la correcta resoluci\u00f3n de los problemas implicados en ella, ayuda mucho la comprensi\u00f3n del sentido del segundo principio de la termodin\u00e1mica, como mostr\u00f3, entre otros, Nicol\u00e1s Georgescu-Roegen hace ya a\u00f1os. Para entender la necesidad de una \u00e9tica medioambiental no antropoc\u00e9ntrica, ayuda mucho la recta comprensi\u00f3n de la teor\u00eda sint\u00e9tica de la evoluci\u00f3n (y no s\u00f3lo en su formulaci\u00f3n darwiniana), como viene mostrando el paleont\u00f3logo S. J. Gould. Para diferenciar, con correcci\u00f3n, entre diversidad biol\u00f3gica y aspiraci\u00f3n a la igualdad social ayuda mucho la comprensi\u00f3n de la gen\u00e9tica y de la biolog\u00eda molecular, como ha puesto de manifiesto Teodosius Dobzhanski. Para combatir con argumentos racionales el racismo y la xenobofia implicados en los choques culturales de este fin de siglo puede ayudar mucho el conocimiento de los descubrimientos de la gen\u00e9tica de poblaciones, como ha mostrado m\u00e1s recientemente Luca Cavalli Sforza. Para entender la necesidad de una nueva \u00e9tica de la responsabilidad, que apunta hacia nuestro compromiso con el futuro, ayuda mucho el conocimiento de las ciencias de la vida, como ha puesto de manifiesto en sus obras Hans Jonas. Y para entender la persistencia de las desigualdades de g\u00e9nero y d\u00f3nde habr\u00eda que poner los acentos para corregirla, ayuda mucho el an\u00e1lisis econ\u00f3mico (pero no s\u00f3lo econ\u00f3mico), como ha mostrado Amartya Sen.<\/p>\n<p>Renunciar a la base naturalista y a la cultura cient\u00edfica en las condiciones actuales equivaldr\u00eda, por tanto, a renunciar al sentido noble (griego, aristot\u00e9lico) de la pol\u00edtica, definida como participaci\u00f3n activa de la ciudadan\u00eda en los asuntos de la polis socialmente organizada. De modo que, si se quiere propiciar la resoluci\u00f3n racional de algunos de los grandes temas socioculturales y \u00e9tico-pol\u00edticos controvertidos, en sociedades en las cuales el complejo tecnocient\u00edfico ha pasado a tener un peso primordial, los cient\u00edficos necesitan formaci\u00f3n human\u00edstica (hist\u00f3rico-filos\u00f3fica, deontol\u00f3gica, etc.) para superar el cientifismo; y los humanistas necesitan cultura cient\u00edfica para superar actitudes s\u00f3lo reactivas basadas exclusivamente en tradiciones literarias. De ah\u00ed que se est\u00e9 dando tanta importancia en los \u00faltimos tiempos a la indagaci\u00f3n de lo que podr\u00eda ser una <em>tercera cultura<\/em>.<\/p>\n<p>El humanista de este fin de siglo no tiene por qu\u00e9 ser un cient\u00edfico en sentido estricto (ni seguramente puede serlo), pero tampoco tiene por qu\u00e9 ser necesariamente la contrafigura del cient\u00edfico natural o el representante finisecular del esp\u00edritu del profeta Jerem\u00edas, siempre quejoso ante las potenciales implicaciones negativas de tal o cual descubrimiento cient\u00edfico. Si se limita a ser esa contrafigura, el literato, el fil\u00f3sofo (el humanista, en suma) tiene todas las de perder. Puede, desde luego, optar por callarse ante los descubrimientos cient\u00edficos contempor\u00e1neos y abstenerse de intervenir en las pol\u00e9micas p\u00fablicas sobre las implicaciones de estos descubrimientos. S\u00f3lo que entonces dejar\u00e1 de ser <em>un contempor\u00e1neo<\/em>. Con lo cual se desembocar\u00eda en una paradoja cada vez m\u00e1s frecuente: la del fil\u00f3sofo posmoderno contempor\u00e1neo de la premodernidad (europea u oriental).<\/p>\n<p>Consciente de ello, el estudiante de humanidades en este cambio de siglo podr\u00eda ser tambi\u00e9n un amigo de la ciencia. Un amigo de la ciencia en un sentido parecido a como lo son, a veces, los cr\u00edticos literarios o art\u00edsticos, equilibrados y razonables, de los narradores, de los pintores y de los m\u00fasicos. Eso exige reciprocidad. Y por ello el que el humanista o el estudiante de humanidades lleguen a ser amigos de las ciencias no depende s\u00f3lo y exclusivamente de la ense\u00f1anza universitaria reglada, ni tampoco de los planes de estudio que acaben imponi\u00e9ndose en ella. Estos cuentan, desde luego. Pero tanto como los planes acad\u00e9micos y las reglamentaciones podr\u00eda contar la elaboraci\u00f3n de un proyecto moral con una noci\u00f3n de racionalidad compartida. El <em>sapere aude<\/em> de la Ilustraci\u00f3n no era, al fin y al cabo, una mala palabra. S\u00f3lo que esta palabra se tendr\u00eda que complementar con otra, surgida de la autocr\u00edtica de la ciencia en el siglo XX: <em>ignoramos e ignoraremos<\/em>. Y si ignoramos e ignoraremos, lo razonable es pedir tiempo para pasar del saber al hacer. Con lo que quedar\u00eda para el caso: atr\u00e9vete a saber porque el saber cient\u00edfico, que es falible, provisional y casi siempre probabilista, ayuda en las decisiones que conducen al hacer. Ayuda tambi\u00e9n a la intervenci\u00f3n razonable de los humanistas en las controversias p\u00fablicas del cambio de siglo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4>Notas<\/h4>\n<p>[1] NE. Traducci\u00f3n de Manuel Sacrist\u00e1n.<br \/>\n[2] NE. V\u00e9ase FFB, <em>Para la tercera cultura. Ensayo sobre ciencias y humanidades<\/em>, Vilassar de Dalt: El Viejo Topo, 2013 (presentaci\u00f3n de Jorge Riechmann, Alicia Dur\u00e1n, Jordi Mir Garcia y SLA; edici\u00f3n de JMG y SLA).<br \/>\n[3] NE. Humberto Augusto Gast\u00f3n Maturana Romes\u00edn (Santiago, 14 de septiembre de 1928-Ib\u00eddem, 6 de mayo de 2021), conocido simplemente como Humberto Maturana, fue un bi\u00f3logo, fil\u00f3sofo y escritor chileno, premio nacional de ciencias en 1994). Trabaj\u00f3 en el Instituto Tecnol\u00f3gico de Massachusetts (MIT) entre 1958 y 1960. M\u00e1s tarde, junto con su alumno y luego colaborador Francisco Varela, desarroll\u00f3 su concepto original de la autopoiesis en su libro <em>De m\u00e1quinas y seres vivos<\/em> (1972), concepto que da cuenta de la organizaci\u00f3n (interna) de los sistemas vivos como redes cerradas de autoproducci\u00f3n de los componentes que los constituyen. Adem\u00e1s, sent\u00f3 las bases de la \u00abbiolog\u00eda del conocer\u00bb, disciplina que se hace cargo de explicar el operar de los seres vivos en cuanto sistemas cerrados y determinados por su estructura. Otro aspecto importante de sus reflexiones corresponde a la invitaci\u00f3n que Maturana realiz\u00f3 al cambio de la pregunta por el \u00abser\u00bb (pregunta que supone la existencia de una realidad objetiva, independiente del observador) a la pregunta por el \u00abhacer\u00bb (pregunta que toma como punto de partida la objetividad entre par\u00e9ntesis, es decir, que los objetos son \u00abtra\u00eddos a la mano\u00bb mediante las operaciones de distinci\u00f3n que realiza el observador, entendido este como cualquier ser humano operando en el lenguaje). <em>Wikipedia<\/em>, consulta 24\/11\/2022.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&lt;Una sugerencia a partir de un tema weberiano&gt; El 25 de agosto de 2022 hizo diez a\u00f1os del fallecimiento de<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":12859,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9,1563,8,1948],"tags":[1002],"class_list":["post-12857","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia","category-crisis-ecosocial","category-filosofia","category-francisco-fernandez-buey","tag-francisco-fernandez-buey"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12857","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12857"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12857\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/12859"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12857"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12857"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12857"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}