{"id":129,"date":"2006-04-02T00:00:00","date_gmt":"2006-04-02T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=129"},"modified":"2020-02-13T12:49:03","modified_gmt":"2020-02-13T11:49:03","slug":"rosa-vladimir-y-la-democracia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=129","title":{"rendered":"Rosa, Vladimir y la democracia"},"content":{"rendered":"<p><i>\u201cLos bolcheviques son los herederos hist\u00f3ricos de los \u201clevellers\u201d ingleses y de los jacobinos franceses\u201d<\/i><\/p>\n<p><b>Rosa Luxemburgo, 1917.<\/b><\/p>\n<p><b>Nota previa: C\u00f3mo relacionarnos con dos cl\u00e1sicos<\/b><\/p>\n<p>Nos aproximamos a dos personas que participaron plenamente en la oleada de luchas de clase de principios del siglo XX y usaron de su capacidad intelectual para tratar de comprender y reorientar la situaci\u00f3n por la que transcurr\u00eda el movimiento revolucionario. Ambos estuvieron a la altura de las circunstancias y dieron lo mejor de s\u00ed mismos en la lucha. Nos legaron su pensamiento y su obra. Las\u00a0 luchas de clases en las que participaron ocurrieron al otro extremo del siglo que nos antecede, al comienzo del ciclo de luchas revolucionarias m\u00e1s intenso\u00a0 de la historia de la humanidad.<\/p>\n<p>Hoy, como entonces, la explotaci\u00f3n capitalista sigue siendo el enemigo de la humanidad. No debemos olvidar esto; porque, entre otras cosas, implica que las clases subalternas fueron derrotadas en ese ciclo de lucha de clases. El enemigo explotador es el mismo, el capitalismo, pero el mundo en el que ellos vivieron tiene poco que ver con el nuestro. Incluso los movimientos pol\u00edticos que ellos animaron ya no existen. No podemos apelar a ellos para que su pensamiento nos procure la f\u00f3rmula adecuada en la que orientar nuestra lucha, la estrategia a seguir.<\/p>\n<p>Pero su pensamiento trat\u00f3 de aferrar los problemas que se planteaban a los revolucionarios durante la lucha de clases revolucionaria en un determinado momento hist\u00f3rico. Si comprendemos su momento, los dilemas que afrontaron, encontraremos en las respuestas que trataron de elaborar una fuente de inspiraci\u00f3n para nuestro presente y nuestra lucha. No podemos ser luxemburguistas, o leninistas, o trotskistas, pero s\u00ed podemos inspirarnos en ellos porque su talla intelectual hace que su pensamiento sea\u00a0 perenne: son parte de nuestros cl\u00e1sicos. Compararlos puede ser tarea \u00fatil si la emprendemos para comprender mejor las peculiaridades respectivas de su pensamiento, esto es, la forma original con la que dieron respuesta a los problemas pol\u00edticos de su \u00e9poca. Puede ser un disparate si tratamos de convertirlos en doctrina sistem\u00e1tica. Ellos pensaron su presente con cabeza propia, usando libremente de un legado intelectual revolucionario. Eso es lo que nos toca a nosotros.<\/p>\n<p>En fin, hemos optado por llamarlos por su nombre evitando el uso del apellido en el caso de ella y el seud\u00f3nimo en el caso de \u00e9l. Si es habitual llamar Rosa a Luxemburgo \u00bfpor que no a Vladimir a Lenin?. Esperamos que nadie considere una falta de respeto este acercamiento amistoso a Vladimir. Al fin y al cabo, aunque sus herederos lo transformaron, contra su voluntad, en una momia, el era un ser humano que caminaba con los pies tocando el suelo, como todos nosotros.<\/p>\n<p><b>La relaci\u00f3n movimiento \/ partido\u00a0 y la democracia: <\/b><\/p>\n<p><b>\u00bfnecesita tutela el movimiento?<\/b><\/p>\n<p>El lector que se aproxima a los textos de Rosa sobre 1905 queda sorprendido de inmediato por un elemento destacad\u00edsimo de su elaboraci\u00f3n intelectual, que se mantiene en toda su obra: su cuidadoso an\u00e1lisis emp\u00edrico del movimiento de masas, de sus pr\u00e1cticas, de sus avances y retrocesos. El respeto con el que trata el movimiento en lucha, el amor hacia las gentes organizadas, el rigor intelectual al comprender las movilizaciones en su concreta singularidad. Toda aproximaci\u00f3n intelectual a los movimientos de masas concretos, a sus luchas adquiere un fulgor especial en estos textos . De inmediato queda claro, que, para este \u00e1guila de la revoluci\u00f3n, en expresi\u00f3n de Vladimir, el movimiento debe ser soberano, aut\u00f3nomo, y autodirigido; \u00e9l mismo es capaz de auto ilustrarse a s\u00ed mismo mediante la propia lucha de masas, y no requiere de direcci\u00f3n externa. Este extremo abre una pol\u00e9mica entre ambos revolucionarios que se prolonga\u00a0 desde 1902 hasta el asesinato de Rosa.<\/p>\n<p>La diferencia clave entre ambos autores est\u00e1 en su concepci\u00f3n de la \u201cconciencia de clase\u201d. Rosa Luxemburgo concibe la conciencia de clase de forma m\u00e1s hist\u00f3rico emp\u00edrica, no positivista, y en esto se distancia del corpus doctrinal de la socialdemocracia, sin duda gracias a \u00a0una lectura fiel de Marx.<\/p>\n<p>Para Rosa la conciencia de clase de las masas no est\u00e1 limitada por condicionantes intr\u00ednsecos, propios de la condici\u00f3n de los explotados, o del lugar que ocupan en las relaciones de producci\u00f3n. No es ciencia ni resultado de la ciencia, sino sentido com\u00fan fruto de la propia <b>auto ilustraci\u00f3n<\/b> del proletariado. El desarrollo del mismo depende de las propias luchas del movimiento organizado, de las experiencias extra\u00eddas; es la lucha el generador de la conciencia. A su vez, son las masas las que deciden cu\u00e1ndo se comienza una lucha: Rosa insiste en la inutilidad de que el partido intente actuar como estado mayor y trate de fijar la fecha de la lucha, sus contenidos, o sus m\u00e9todos. No se puede dirigir al movimiento. Seg\u00fan Rosa, la lucha es la \u00a0actividad <b>pol\u00edtica<\/b> por excelencia, y con ello se refiere a que no es un asunto t\u00e9cnico u organizable, que deba ser pensado, preparado y propuesto desde fuera.<\/p>\n<p>Como la conciencia pol\u00edtica es alcanzable a\u00fan en el m\u00e1s alto grado de desarrollo, por las masas y mediante su auto ilustraci\u00f3n en la pr\u00e1ctica de lucha, el partido est\u00e1 al servicio del movimiento. En \u201cHuelga de Masas\u2026\u201d, a menudo, en lugar de \u201cpartido\u201d, Rosa escribe \u201cmovimiento socialdem\u00f3crata\u201d, es decir, piensa que el partido es un aspecto del movimiento de masas emp\u00edrico, un instrumento del mismo, al servicio del mismo, para colaborar y facilitar la auto organizaci\u00f3n del mismo. No hay relaci\u00f3n de prelaci\u00f3n. La deliberaci\u00f3n democr\u00e1tica de las masas y la experiencia resultante de la lucha es el elemento pol\u00edtico fundamental que crea la conciencia de clase. En consecuencia la clase no se supedita a las decisiones de ning\u00fan organismo externo o \u00e9lite cuyo saber intelectual, especializado o \u201cintentio oblicua\u201d sea imprescindible para el desarrollo pleno de la conciencia de clase. La conciencia de clase, si bien no es un estadio intelectual inmediato, que se d\u00e9 en la mente de cualquier proletario, s\u00ed es un desarrollo org\u00e1nico de la experiencia de lucha del movimiento, es el desarrollo pol\u00edtico de la acci\u00f3n. Para Rosa Luxemburgo, la propia sociedad se escinde en clases sociales diferenciadas gracias a la misma lucha de clases, que las crea organiza y enfrenta, pues \u201cla revoluci\u00f3n es un periodo creador en el que la sociedad se desintegra en clases\u201d (1907). Son las luchas emp\u00edricas las que producen la organizaci\u00f3n de la clase y su desarrollo como sujeto pol\u00edtico; el movimiento proletario organizado no es un instrumento del partido, si no al contrario, el partido es producto e instrumento del movimiento.<\/p>\n<p>Sin embargo en la tradici\u00f3n can\u00f3nica socialdem\u00f3crata, kautskiana y leniniana, la consciencia revolucionaria del proletariado es consecuencia de la elaboraci\u00f3n cient\u00edfica \u2013el socialismo cient\u00edfico- ; recibe a menudo el nombre de \u201cdoctrina\u201d o dep\u00f3sito intelectual elaborado, y requiere en consecuencia de una organizaci\u00f3n depositaria de la misma, que la desarrolle y la utilice para orientar al movimiento. Toda referencia al car\u00e1cter cient\u00edfico de un saber implica que \u00e9ste posee, por ser cient\u00edfico, la cualidad de ser un saber especializado, no experiencial y no autoevidente para el sentido com\u00fan de los individuos, y que, en consecuencia, debe ser pose\u00eddo y manejado por especialistas. Rosa se separa en el tema del car\u00e1cter del partido respecto de Kautsky de quien fue, como Vladimir, disc\u00edpula en tantos temas.<\/p>\n<p>Vladimir se atiene en este asunto a la <b>doctrina<\/b> acu\u00f1ada por la socialdemocracia, cuando sostiene que la conciencia de clase de los proletarios, en su desarrollo pleno, es inalcanzable para ellos, porque resulta de un desarrollo \u201ccient\u00edfico\u201d: el socialismo cient\u00edfico. Es la ciencia, y sus conclusiones para la acci\u00f3n pol\u00edtica, el saber discriminante, saber que no es alcanzable espont\u00e1neamente y que debe ser pose\u00eddo y elaborado por una elite intelectual. Positivismo cient\u00edfico y teor\u00eda liberal de elites son la matriz de esta teorizaci\u00f3n. En \u201c\u00bfQu\u00e9 hacer?\u201d la filiaci\u00f3n de esta teor\u00eda de la conciencia \u201cexterna\u201d con Kautsky queda evidente con la elogiosa cita del alem\u00e1n hecha por Vladimir: \u201c El socialismo y la lucha de clases surgen paralelamente y no se deriva uno de la otra; surgen de premisas diferentes. La conciencia socialista moderna puede surgir \u00fanicamente sobre la base de profundos conocimientos cient\u00edficos (\u2026) El portador de la ciencia no es el proletariado sino la intelectualidad burguesa: es del cerebro de algunos miembros de esta capa de donde ha surgido el socialismo moderno, y han sido ellos quienes han transmitido a los proletarios destacados por su desarrollo intelectual, los cuales lo introducen luego en la lucha de clases del proletariado all\u00ed donde las condiciones lo permiten. De modo que la conciencia socialista es algo introducido desde fuera en la lucha de clases del proletariado y no algo que ha surgido espont\u00e1neamente dentro de ella\u201d. ( Vladimir, 1902; Sobre la influencia de la socialdemocracia alemana en la socialdemocracia rusa y eslava en general, v\u00e9ase Haupt, 1986 y Weill, 1977; sobre la relaci\u00f3n entre Vladimir y Kautsky en este punto, v\u00e9ase Monty Johnstone, 1983 sobre el pensamiento de Kautsky, v\u00e9ase M\u00e1ximo Salvadori, 1980)<\/p>\n<p>Vladimir\u00a0 imprimir\u00e1 a esa doctrina un desarrollo original que fortalecer\u00e1 su aspecto pol\u00edtico pr\u00e1ctico. Las conclusiones que extrae son que el proletariado, espont\u00e1neamente, nunca alcanzar\u00e1 la conciencia revolucionaria, y que la misma debe ser incorporada al\u00a0 mismo desde fuera ( v\u00e9ase Vladimir, 1902). El partido es el instrumento adecuado para incorporarla, porque est\u00e1 provisto del debido <b>conocimiento cient\u00edfico<\/b>, que es la <b>doctrina de Marx<\/b>, entendida como <b>socialismo cient\u00edfico<\/b>. El Partido debe estar bajo la direcci\u00f3n del Comit\u00e9 Central, el cual es el responsable de cooptar los comit\u00e9s inferiores y mantener una estructura de cadena de mando centralizada a la manera de un estado mayor militar y de sus instrumentos de transmisi\u00f3n de \u00f3rdenes. Su misi\u00f3n es generar la conciencia revolucionaria del proletariado, dirigir la lucha pol\u00edtica del mismo, y elaborar las consignas, los programas y la estrategia de lucha del mismo. La revoluci\u00f3n, la pol\u00edtica, es un asunto de organizaci\u00f3n de las masas por parte del partido; la revoluci\u00f3n no se \u201chace\u201d: se \u201corganiza\u201d.<\/p>\n<p>El modelo de Vladimir aborda la lucha como algo que debe ser preparado y organizado t\u00e9cnicamente, antes de iniciarse, por parte del partido y que no debe ser, por tanto, confiado al resultado de las luchas; pol\u00edtica es el conjunto de directrices, t\u00e1cticas y propuestas que elabora el CC.<\/p>\n<p>Este aspecto no debe llamar a enga\u00f1o respecto de la concreta forma partido preconizada por Vladimir. Vladimir concibi\u00f3 este mismo modelo tanto para un partido de cuadros clandestino, como para un partido de masas, seg\u00fan el periodo de lucha de clases en que se desarrollase. La forma organizativa se adapta a las circunstancias, la esencia del modelo es la misma. Pero no debemos confundir el modelo leniniano de 1902, con el partido real que hace la revoluci\u00f3n en 1917, ni con el partido que queda tras la sangr\u00eda de la guerra civil (en que la vanguardia del proletariado hab\u00eda sido casi aniquilada y en el que Deuscher[ 195?] ve el or\u00edgen de la burocratizaci\u00f3n) ni con los partidos comunistas producto primero de las 21 condiciones de 1919, ni con los partidos producto de llamada bolchevizaci\u00f3n acordada en 1925 en el V\u00ba Congreso de la IC, tras la muerte de Lenin.<\/p>\n<p>S\u00f3lo la pervivencia de una deteriorada reducci\u00f3n del legado leniniano sobre el partido explica que muchos de los actuales partidos comunistas, \u00fatiles s\u00f3lo para la lucha institucional y parlamentaria puedan evocar este modelo de partido a la hora de lanzar a sus gentes a suicidas campa\u00f1as electorales. Esa reducci\u00f3n tambi\u00e9n les suministra excelentes argumentos para justificar los resultados electorales (alienaci\u00f3n de las masas, insuficiente trabajo de propaganda, el poder de los medios de comunicaci\u00f3n\u2026 <i>e via dicendo<\/i> ).<\/p>\n<p>En cambio, Rosa, en los debates de 1903-1904 sobre el partido hab\u00eda llamado la atenci\u00f3n sobre los peligros presentes en la concepci\u00f3n de Vladimir que seg\u00fan ella, llevar\u00eda indefectiblemente a la burocratizaci\u00f3n. El tema central de este debate es la centralizaci\u00f3n. Y la tradici\u00f3n com\u00fan dentro de la que debaten es precisamente la jacobina y, en concreto, una determinada corriente de la misma que es el blanquismo. En otra parte hemos mostrado la filiaci\u00f3n entre el jacobinismo y la filosof\u00eda pol\u00edtica impl\u00edcita en Marx y en Engels ( Miras\u00a0 2002\u00a0 ,2005 ; Tafalla, 2005).<\/p>\n<p>Tanto Rosa como Vladimir identifican centralizaci\u00f3n y jacobinismo. En eso coincid\u00edan con Berstein, con Kautsky, con Plejanov y con el conjunto de la socialdemocracia de la \u00e9poca. En la ignorante clase pol\u00edtica actual se da la misma identificaci\u00f3n. Esa concepci\u00f3n del jacobinismo no se corresponde con las resultados de la historiograf\u00eda m\u00e1s actual sobre la revoluci\u00f3n francesa ni con las opiniones de los Marx y Engels m\u00e1s maduros ( V\u00e9ase Miras, 2002; Tafalla, 2005; Engels 1891).<\/p>\n<p>Rosa sostiene una visi\u00f3n negativa de la centralizaci\u00f3n organizativa preconizada por Vladimir en 1902, sin que se oponga a la necesidad de una determinada centralizaci\u00f3n de la dispersa socialdemocracia rusa de la \u00e9poca. En su art\u00edculo aparecido en Neue Zeit y en Iskra \u201cProblemas de organizaci\u00f3n de la socialdemocracia rusa\u201d Rosa opone a la disciplina ciega de una clase dominada la rebeli\u00f3n organizada de una clase que lucha por su liberaci\u00f3n. El primer paso de esta cr\u00edtica es identificar la posici\u00f3n de Lenin con la de una determinada corriente del jacobinismo, el blanquismo: \u201cFundar el centralismo sobre estos dos principios- la subordinaci\u00f3n ciega de todas las organizaciones hasta los m\u00ednimos detalles al centro, que es el \u00fanico que piensa, trabaja y decide por todos, y la separaci\u00f3n rigurosa del n\u00facleo organizativo respecto del ambiente revolucionario como piensa Lenin- nos parece, por consiguiente, una transposici\u00f3n mec\u00e1nica de los principios blanquistas de organizaci\u00f3n de los c\u00edrculos de conjurados al movimiento socialista de las masas obreras\u201d ( Rosa, 1903-1904).<\/p>\n<p>En el modelo de Rosa Luxemburgo, basado en la idea de la auto ilustraci\u00f3n de las masas, y de la revoluci\u00f3n como un asunto de extensi\u00f3n de las luchas de masas a la totalidad del proletariado, se denomina pol\u00edtica a la extensi\u00f3n de esa misma lucha a la mayor\u00eda de la sociedad, lo que incluye las propias consignas elaboradas por el movimiento. Veamos una cita del mismo texto que resume el modelo de organizaci\u00f3n-proceso preconizado por la polaca: \u201c Ella ( la socialdemocracia) surge hist\u00f3ricamente de la lucha de clases elemental, y se mueve en esta contradicci\u00f3n dial\u00e9ctica. S\u00f3lo en el curso de la lucha recluta el ej\u00e9rcito del proletariado y a su vez \u00e9ste toma conciencia de los fines de ella. La organizaci\u00f3n, los progresos de la conciencia y la lucha no son fases particulares, separadas mec\u00e1nicamente en el tiempo, como en el movimiento blanquista, sino por el contrario son aspectos distintos de un mismo y \u00fanico proceso. Por una parte no existe una t\u00e1ctica ya elaborada en todos sus detalles que un comit\u00e9 central podr\u00eda ense\u00f1ar a sus tropas como en un cuartel; por la otra, las peripecias de la lucha, en el curso de la cual se crea la organizaci\u00f3n, determinan incesantes fluctuaciones en la esfera de influencia del partido socialista\u201d.<\/p>\n<p>El modelo luxemburguista convierte en soberano al proletariado, y es, en consecuencia, m\u00e1s democr\u00e1tico. El democratismo luxemburguista procede, sin duda, de los textos de Marx: <b>El Manifiesto<\/b>, y otros escritos pol\u00edticos del mismo autor, procedentes de las dos experiencias revolucionarias de Marx y Engels \u2013la de los a\u00f1os 40 y la de los a\u00f1os 60-, pues ambos autores se mantendr\u00edan firmes en este tipo de opiniones a lo largo del tiempo. Quiz\u00e1, a modo de excurso o disgresi\u00f3n, convenga sintetizar cu\u00e1les son las ideas de Marx que se recogen en el pensamiento de Rosa, sin que esto deba ser considerado como la prueba del nueve que valida el filosofar filos\u00f3fico de Rosa sobre el de Vladimir. \u00a0Para Marx, el partido del proletariado est\u00e1 compuesto por el conjunto de organizaciones que\u00a0 lo crean como sujeto pol\u00edtico activo e independiente. El papel intelectual de los mismos, y de los comunistas, a los que se les supone la m\u00e1xima auto consciencia sobre su quehacer, es ser \u201cexpresi\u00f3n\u201d del movimiento, esto es, devolver al movimiento como consciencia general los resultados generales de su praxis (para que la totalidad del colectivo, y no s\u00f3lo un grupo privilegiado, se los apropie y los convierta en motivo de reflexi\u00f3n y de desarrollo de nueva praxis). El fin es la constituci\u00f3n del proletariado y sus aliados en poder pol\u00edtico, no solo desde el estado, sino, primordialmente, en la sociedad civil; para ello el proletariado debe constituirse antes como agente organizado y activo. El fin de los diversos programas es en consecuencia instrumental: ser\u00e1 bueno todo programa o consigna que exprese una necesidad real de las masas y, por ello, resulte aceptable para el movimiento, e incite a la acci\u00f3n pol\u00edtica y ampl\u00ede la participaci\u00f3n en la actividad organizada estable de las masas. El fin inmediato no es la consecuci\u00f3n de tal o cual objetivo concreto, sino el aumento de la organizaci\u00f3n estable del proletariado como agente pol\u00edtico. Los fines concretos pueden ser logrados o puede fracasar su logro; pero lo que queda es el movimiento estable, organizado, auto consciente ( v\u00e9ase, Marx, 1845, 184\/46, 1846, 1847a, 1847b, 18447\/48, 1866a, 1866b, 1871b) . Una vez se instaure el poder del proletariado se habr\u00e1 instaurado la democracia (no el estado democr\u00e1tico representativo) o sea el r\u00e9gimen de la rep\u00fablica de los productores libres asociados ( v\u00e9ase Marx, 1845\/46 1866a) en el que cada cual dar\u00e1 seg\u00fan sus capacidades y recibir\u00e1 seg\u00fan su trabajo.<\/p>\n<p>Este recordatorio de Marx, que no podemos (ni debemos por cuesti\u00f3n de tiempo) desarrollar aqu\u00ed, viene a cuento porque los abajo firmantes se declaran seguidores de esa concepci\u00f3n del proletariado como sujeto, que se constituye a trav\u00e9s de un proceso cuyo elemento motor es la lucha de clases cuya consciencia revolucionaria est\u00e1 constituida por la experiencia resultante de esa lucha. Hemos desarrollado esta concepci\u00f3n en otras ocasiones ( V\u00e9ase Miras,\u00a0 2002 y 2004\u00a0 y Tafalla, 2004)<\/p>\n<p>Seg\u00fan esta concepci\u00f3n, la tarea fundamental no es de car\u00e1cter epistemol\u00f3gico, es decir, pronosticar cu\u00e1l ser\u00e1 el comportamiento del adversario para tratar de aprovechar sus contradicciones, sino material u \u201contol\u00f3gico\u201d \u201cen el sentido de que para alcanzar ciertas consecuencias crea las premisas necesarias y as\u00ed a partir de la creaci\u00f3n de estas premisas empe\u00f1a todas sus fuerzas\u201d (Gramsci, 1975) . Se trata pues de un proceso de autocreaci\u00f3n del nuevo sujeto, y de elaboraci\u00f3n de la nueva cultura que lo cohesiona, lo autonomiza y lo auto constituye en una fuerza civilizatoria que necesita imperativamente romper con el mundo viejo, en el estado en que eso se encuentre, bonanza econ\u00f3mica\u00a0 crisis, porque ya no tiene cabida, y desborda ese mundo. Ese proceso no puede ser gobernado por una \u00e9lite, requiere del protagonismo masivo de todos. Acudimos aqu\u00ed, de nuevo a Rosa: \u201c No es partiendo de la disciplina impuesta por el estado capitalista al proletariado ( despu\u00e9s de haber simplemente sustituido la autoridad de la burgues\u00eda por la de un comit\u00e9 central socialista), sino extirpando hasta su \u00faltima ra\u00edz estos h\u00e1bitos de obediencia y de servidumbre como la clase obrera podr\u00e1 adquirir el sentido de una nueva disciplina, de la autodisciplina libremente consentida por la socialdemocracia\u2026 el centralismo en sentido socialista no podr\u00eda ser una concepci\u00f3n absoluta aplicada a cualquier fase del movimiento obrero; es necesario concebirlo ante todo como una <i>tendencia<\/i> (cursiva de Rosa) que se convierte en realidad en la medida del desarrollo y de la educaci\u00f3n pol\u00edtica de las masas obreras\u201d ( Rosa, 1903-1904).<\/p>\n<p>Del mismo modo, ese proceso de constituci\u00f3n del proletariado en clase, nunca queda cerrado y son posibles retrocesos y hasta la deconstrucci\u00f3n de la clases, como consecuencia de sus derrotas o cuando su movimiento deja de ser antag\u00f3nico y es hegemonizado ( \u201cintegrado\u201d) por la clases dominantes. Para ser emp\u00edricos, \u00e9sta es la situaci\u00f3n m\u00e1s habitual. Por ello es tan pertinente la indicaci\u00f3n gramsciana\u00a0 sobre\u00a0 \u201cel valor inestimable\u201d de \u201ccualquier traza de iniciativa aut\u00f3noma de parte de los grupos subalternos\u201d ( Gramsci, 1975, 2284). Precisamente por que no es la situaci\u00f3n habitual.<\/p>\n<p>Estos procesos de constituci\u00f3n de clase son procesos sociales \u00a0muy complejos que pueden ser estudiados \u201ca posteriori\u201d con ayuda de diversas disciplinas: historia social, antropolog\u00eda, sociolog\u00eda o econom\u00eda en un trabajo estrechamente interdisciplinar. Dos autores que desarrollaron en los a\u00f1os sesenta y setenta del siglo XX este estudio de forma paralela e inconexa entre ellos pero coincidente con la sociolog\u00eda impl\u00edcita en Marx, han sido E. P. Thompson y Raniero Panzieri ( Thompson, 1979, 1989, 1995; Panzieri,1977). Los conocimientos que nos proporcionan estas disciplinas intelectuales permiten hacer alg\u00fan tipo de prospectiva, pero en ning\u00fan caso otorgan a las propuestas pol\u00edticas o de organizaci\u00f3n de quienes las practican ning\u00fan marchamo \u201ccient\u00edfico\u201d. Por el contrario, es el trabajo intelectual elaborado durante la lucha el que tiene el cometido de dar cuenta de la actividad decidida por el movimiento, en su totalidad, porque es \u201corg\u00e1nico\u201d del mismo. Ese saber no es \u201cciencia\u201d sino un filosofar praxeol\u00f3gico, hist\u00f3ricamente inmanente a cada movimiento revolucionario resultante de la lucha de clases, expresi\u00f3n de la misma.<\/p>\n<p>Esta forma de considerar la lucha de clases se inspira en los textos que Marx y Engels elaboran durante las d\u00e9cadas revolucionarias de los cuarenta\u00a0 los sesenta, durante las cuales se producen procesos revolucionarios de clases, en los que participaron directamente Marx y Engels. Los firmantes no pretendemos negar que otras formas de interpretar el proceso revolucionario, que se reclaman del marxismo, no se inspiren en textos y frases de Marx y Engels. Tambi\u00e9n las concepciones del marxismo como ciencia, depositada en una \u00e9lite que va por delante del movimiento, y estudia los procesos objetivos evolutivos de la humanidad, que es la propia de la segunda y la tercera internacionales, pueden con justicia reclamarse marxistas. Tambi\u00e9n Marx\u00a0 Engels son cl\u00e1sicos cuyos textos obligan al revolucionario a pensar creativamente, y\u00a0 a optar, y no \u201cpalomas asadas prestas a acudir a la boca\u201d del revolucionario hambriento de saber qu\u00e9 hacer.<\/p>\n<p><b>La iron\u00eda de la historia: las revoluciones rusa y alemana.<\/b><\/p>\n<p><i>\u201cQuien espera una revoluci\u00f3n social \u201cpura\u201d, no la ver\u00e1 jam\u00e1s. Es un revolucionario <\/i><\/p>\n<p><i>de palabra, que no comprende qu\u00e9 cosa es una revoluci\u00f3n verdadera\u201d<\/i><\/p>\n<p><b>V.I. \u00a0Lenin, 1916<\/b><\/p>\n<p><i>\u201cY\u00a0 es que la revoluci\u00f3n no act\u00faa a su modo, no opera a campo abierto, seg\u00fan un plan<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0puesto a punto por h\u00e1biles \u201cestrategas\u201d. Sus adversarios tambi\u00e9n llevan la <\/i><\/p>\n<p><i>iniciativa, e incluso por regla general, m\u00e1s que la Revoluci\u00f3n\u201d.<\/i><\/p>\n<p><b>Rosa, 14 de enero de 1919<\/b><\/p>\n<p>Casi todos los marxistas est\u00e1n de acuerdo en que la mejor validaci\u00f3n de cualquier teor\u00eda es la pr\u00e1ctica. Para eso no hace falta estudiar mucho ni ser un gran \u201ccient\u00edfico\u201d. El sentido com\u00fan basta. Hagamos pues la prueba del nueve de nuestros autores. Examinemos, dentro de lo que permite la dimensi\u00f3n de esta ponencia cual fue el resultado de las posiciones sobre la democracia, la pol\u00edtica y el partido, que sostuvieron Rosa y Vladimir. Descubriremos en ambos algunas incoherencias y algunos curiosos cambios de papel. La historia es una musa incierta y sin preconceptos. Eso s\u00ed, dotada de una iron\u00eda. Hagamos girar la moviola hacia atr\u00e1s y examinemos algunas de las experiencias de la revoluciones rusa y alemana de 1917 y 1918.<\/p>\n<p>Las revoluciones rusa y alemana son una muestra inequ\u00edvoca de que la revoluci\u00f3n no la hacen las vanguardias si no las masas. Y tambi\u00e9n de que las masas hacen revoluciones, no por imposici\u00f3n del desarrollo de ning\u00fan esp\u00edritu objetivo de la historia, sino cuando sus necesidades radicales se contraponen de forma antag\u00f3nica con aquello que el capitalismo, en una fase determinada de su desarrollo, puede digerir y cuando el nivel de autoconciencia y autonom\u00eda alcanzados por ellas lo permite. Las revoluciones son hechos emp\u00edricos, no fases de desarrollo inevitables en cualquier esquema de desarrollo de la historia humana. El Luck\u00e1cs maduro hab\u00eda rumiado mucho sobre este problema : \u201c\u2026 ninguna de las consignas con las que Lenin derrib\u00f3 al capitalismo ruso eran consignas socialistas. Dar fin inmediatamente a la guerra no es una consigna socialista, y tampoco lo es el reparto de tierras\u2026 Ninguno de los que reflexionamos sobre tales problemas podemos saber a ciencia cierta cu\u00e1l ser\u00e1 la consigna que haga estallar la resistencia contra la manipulaci\u00f3n. Tenemos que limitarnos a hacer pron\u00f3sticos, a intentar acercarles a las masas los resultados de nuestras investigaciones. Qu\u00e9 consigna se elija en su momento es cosa que, en principio, no podemos decidir por anticipado\u201d (Luck\u00e1cs, 1971). Tenemos que ayudar a constituir al proletariado en clase, y tenemos que colaborar a la formaci\u00f3n en su seno de un espacio deliberativo p\u00fablico u Opini\u00f3n P\u00fablica lo m\u00e1s rica posible, tenemos que ayudar, en pie de igualdad con los dem\u00e1s, a construir una nueva cultura material democr\u00e1tica, que permita aprender a vivir de otra manera y a que ese movimiento mayoritario, civilizatorio, se desarrolle y tome protagonismo. Las cuestiones que para gente desorganizada, o para un movimiento endeble son secundarias o negociables, pueden ser indignantes e inasumibles por parte de un movimiento poderoso. En esa situaci\u00f3n, ser\u00e1 siempre el movimiento el que decida cu\u00e1l es el programa que le merece la pena alzarse contra el capitalismo.<\/p>\n<p>Las concepciones de Rosa y de Vladimir tendr\u00edan su plasmaci\u00f3n dram\u00e1tica en la pr\u00e1ctica en los momentos revolucionarios. La paciente acumulaci\u00f3n organizativa realizada por los bolcheviques les permite intervenir directa y organizadamente en los combates realizados entre marzo y octubre de 1917, analizar las correlaciones de fuerzas y las coyunturas cambiantes y participar en ellos aunque no los hubiera previsto. En este sentido, el partido de Lenin se muestra capaz de concentrar en poco tiempo todas fuerzas en el punto decisivo en el momento oportuno. Da al movimiento revolucionario un servicio t\u00e9cnico sin el cual la revoluci\u00f3n no culmina, no consigue su objetivo. Pero no se puede confundir nunca este servicio t\u00e9cnico con el movimiento revolucionario. Esto es lo que hace de los bolcheviques una organizaci\u00f3n no blanquista, ni golpista si no un instrumento de la revoluci\u00f3n. Incluso a pesar de sus proclamaciones. Leer las actas del CC del partido bolchevique entre agosto de 1917 y febrero de 1918 es, en este sentido muy ilustrativo ( Stasova, 1978).<\/p>\n<p>Cuando estalla la revoluci\u00f3n de febrero de 1917 Vladimir est\u00e1 fuera del pa\u00eds y no la esperaba. Los acontecimientos no obedec\u00edan a las expectativas pol\u00edticas previstas ni a la l\u00f3gica de las consignas del partido. Al incorporarse al proceso revolucionario, Vladimir impone \u00a0a los bolcheviques el abandono del programa pol\u00edtico elaborado por el estado mayor, y la adopci\u00f3n de las consignas pol\u00edticas elaboradas por el movimiento de masas: paz ahora, la tierra para el que la trabaja. Se trata de un planteamiento democr\u00e1tico claro: partir de lo que las masas quieren. <b>Las Tesis de abril<\/b>, dan paso a la s\u00e9ptima conferencia del partido bolchevique, y el conjunto org\u00e1nico de textos y resoluciones insisten con pormenor en modificar el programa agrario. Recordemos c\u00f3mo acept\u00f3 incluso las draconianas condiciones que los alemanes impon\u00edan al poder revolucionario para firmar la paz: Brest Litovsk.<\/p>\n<p>Pese a la teor\u00eda elaborada con anterioridad y muchas veces en contradicci\u00f3n con la misma, los bolcheviques actuaron como instrumento mandatado, por el aut\u00e9ntico soberano: las masas. Lo que les sac\u00f3 de la minor\u00eda fue, precisamente el convertirse en los m\u00e1s \u00a0firmes y cre\u00edbles defensores de las reivindicaciones inmediatas de las masas. No el imponer a las masas el programa del partido. Esta metodolog\u00eda leniniana de intervenci\u00f3n la podemos ver reflejada, por ejemplo, en la t\u00e1ctica preconizada por Vladimir ante el golpe de Korn\u00edlov: \u201cLuego el cambio consiste en que ponemos en <i>primer plano<\/i> (cursiva del autor) el intensificar la agitaci\u00f3n a favor de lo que podr\u00edamos llamar \u201cexigencias parciales\u201d a Kerenski: que arreste a Miliukov, que arme a los obreros de Petrogrado, que llame a las tropas de Kronstadt, de Vyborg y de Helsingfors a Petrogrado, que disuelva la Duma del Estado, que arreste a Rodzianko, que legalice la entrega de las tierras de los terratenientes a los campesinos, que implante el control obrero sobre el trigo y las f\u00e1bricas, etc.,etc. Y estas exigencias no las debemos presentar s\u00f3lo <i>a<\/i> Kerenski, <i>no tanto<\/i> a Kerenski como a los obreros, a los soldados y campesinos ganados por la marcha de la lucha contra Kornilov. ( Carta al CC de 30 de agosto de 1917, Stasova, 1978).<\/p>\n<p>Sabemos algo sobre la revoluci\u00f3n rusa. Menos sobre la revoluci\u00f3n alemana de 1918-1919. Sobre ella podemos afirmar lo siguiente: el hecho de que la revoluci\u00f3n no fuera socialista y que la contrarrevoluci\u00f3n lograse abortarla, no quita que nos encontremos ante una verdadera revoluci\u00f3n. No de otro modo se puede caracterizar un movimiento que durante dos a\u00f1os moviliz\u00f3 millones de personas, que derrib\u00f3 primero la dictadura militar de Luddendorf y luego la monarqu\u00eda del k\u00e1iser, estableciendo la rep\u00fablica y que, a pesar de la incomprensi\u00f3n de los socialdem\u00f3cratas independientes y de los espartaquistas, cre\u00f3 los \u00f3rganos de un nuevo poder (los consejos de obreros y soldados). Un nuevo poder que tuvo de ser ahogado en sangre por la conjunci\u00f3n entre la direcci\u00f3n de la socialdemocracia ( Ebert, Scheideman y Noske) y los Freikorps que luego ser\u00edan el esqueleto sobre el que se construir\u00edan las SS y las SA. ( Haffner, 2005).<\/p>\n<p>De la lectura de dos biograf\u00edas de Rosa ( Fr\u00f6lich,1965; Nettl, 1972) y de otra bibliografia hist\u00f3rica ( Flechtheim, 1972, Haffner, 2005), podemos deducir que Rosa y los espartaquistas nunca dejaron de ser una prestigiosa pero impotente minor\u00eda durante el curso de la revoluci\u00f3n alemana. Las palabras de Vladimir en su cr\u00edtica al folleto de \u201cJunius\u201d parecen tr\u00e1gicamente premonitorias: \u201cEl folleto de Junius evoca en nuestra mente a un <i>solitario<\/i> que no tiene camaradas, en una organizaci\u00f3n ilegal habituada a pensar totalmente las consignas revolucionarias y a educar sistem\u00e1ticamente a las masas en el esp\u00edritu de las consignas.\u201d (Vladimir, 1916). El cari\u00f1o y la camarader\u00eda con que Vladimir trata a Rosa en este debate no pueden ocultar la realidad del hecho.<\/p>\n<p>Dado el asunto de nuestra ponencia queremos destacar cuatro temas en los que se ponen de manifiesto la relaci\u00f3n entre la democracia y la revoluci\u00f3n, dentro del pensamiento de Rosa y Vladimir. Temas de un debate entre dos personas que est\u00e1n en el mismo lado de la barricada y que se respetan mutuamente. Debate que dura desde 1903 y cuyas consecuencias se hacen claras durante la coyuntura de 1917-1918. Hablaremos pues, de cuatro temas: la democracia pol\u00edtica y sus instrumentos ( Asamblea constituyente o consejos), la guerra, la cuesti\u00f3n nacional y el campesinado.<\/p>\n<p><b>Los consejos y la democracia<\/b><\/p>\n<p>Las posiciones de Rosa y Vladimir en relaci\u00f3n con los consejos o soviets son bien diferentes.<\/p>\n<p>En primer lugar hay que destacar el clamoroso silencio de Rosa Luxemburgo sobre este asunto. No hemos registrado una sola referencia a los mismos en la obra de la revolucionaria, ni siquiera en los textos en los que con tanto detalle, respeto y admiraci\u00f3n estudia la revoluci\u00f3n rusa de 1905. Precisamente, para analizar este proceso revolucionario en el que emergieron estas estructuras de poder pol\u00edtico directo, escribe Rosa Luxemburgo su c\u00e9lebre texto: <b>Huelga de masas, partido y sindicato<\/b>\u00a0 y ya el t\u00edtulo llama la atenci\u00f3n. El horizonte organizativo queda limitado por la reflexi\u00f3n sobre las instituciones pol\u00edticas t\u00edpicas de la tradici\u00f3n socialdem\u00f3crata ( partido y sindicato), y se escucha un silencio oximor\u00f3nico, que no puede menos que ser consecuencia del embarazo pol\u00edtico, sobre los soviets.<\/p>\n<p>Si seguimos la l\u00f3gica de Rosa y aceptamos que el partido es el nombre que recibe el tejido organizativo que estructura el movimiento proletario, que carece de la misi\u00f3n de promover las luchas o de proponer programas y objetivos, que es superado en su tarea de ilustraci\u00f3n por la propia lucha, etc., podemos entender m\u00e1s cu\u00e1l es su problema: lo es la estructura organizativa\u00a0 aislada que es el partido socialdem\u00f3crata, tanto el ruso como el polaco o el alem\u00e1n. Con la estructuraci\u00f3n del proletariado en soviets, que garantizan la organizaci\u00f3n colectiva de las masas de forma estable y micro fundamentada, su capacidad de deliberaci\u00f3n y de elaboraci\u00f3n de consignas,\u00a0 programas y movilizaciones, y en consecuencia, su capacidad de auto ilustraci\u00f3n, la funci\u00f3n interna al movimiento y supeditada al mismo, del partido socialdem\u00f3crata, y de su contraparte, el sindicato, de ra\u00edz lassalleana quedan, m\u00e1s que \u201csuperadas\u201d, sustituidas por este nuevo tipo de estructura org\u00e1nica del movimiento.<\/p>\n<p>Este silencio implica problemas graves para su concepci\u00f3n de la democracia. El sindicato socialdem\u00f3crata, de ramo, y en muchas ocasiones de gremio (los trabajadores de una especialidad dentro de una empresa) no posee una estructura de base que permita al movimiento de masas estructurarse localmente como poder en una empresa o en un territorio. S\u00f3lo puede establecer reivindicaciones y si triunfa, obligar a su cumplimiento, pero esto no permite la creaci\u00f3n de \u00f3rganos pol\u00edticos directos de poder y control de los proletarios, ni una elaboraci\u00f3n global de los asuntos y problemas atinentes a una empresa o territorio. Frente a la articulaci\u00f3n de poder en la sociedad civil por parte de la burgues\u00eda capitalista y de sus agentes, capataces, gerentes, alcaldes, jueces, polic\u00edas etc., que es permanente y estable, se carece de una micro estructura que pueda organizar permanentemente un embri\u00f3n de contrapoder en desarrollo. La acci\u00f3n directa de las masas no puede desarrollarse de forma positiva m\u00e1s all\u00e1 de la protesta y de la reivindicaci\u00f3n que, si triunfa, deber\u00e1 ser legislada, y sobre todo, aplicada por el poder pol\u00edtico. No hay instrumentos que posibiliten org\u00e1nicamente el desarrollo de una cultura de los proletarios, es decir, que permitan aprovechar las libertades conseguidas para desarrollar en los lugares concretos pautas de acci\u00f3n, costumbres, comportamientos, tanto dentro como fuera del lugar de trabajo. Estamos ante un modelo muy refinado de dial\u00e9ctica negativa, que va de la mano con una concepci\u00f3n de la auto ilustraci\u00f3n de los trabajadores como simple esclarecimiento de ideas y, en todo caso, de proyectos para el futuro, pero no para la elaboraci\u00f3n inmediata de pautas nuevas ejecutables directamente, esto es, de una nueva cultura. Una vez desaparece la movilizaci\u00f3n no queda elemento alguno de contrapoder.<\/p>\n<p>A nivel general, la carencia de una reflexi\u00f3n que parta de la aceptaci\u00f3n de los soviets, impide que se desarrolle otra concepci\u00f3n de la democracia que no sea la de la representaci\u00f3n parlamentaria, la de hacer llegar a las autoridades aceptadas las demandas y quejas, e incluso, en el caso de una hipot\u00e9tica construcci\u00f3n de una sociedad de nuevo tipo, la gesti\u00f3n de la nueva sociedad, la articulaci\u00f3n del nuevo orden, tienen que remitirse a la gesti\u00f3n del partido a trav\u00e9s del estado, pues no hay organismos que articulen un poder civil aut\u00f3nomo proletario. La cr\u00edtica a la disoluci\u00f3n de la Constituyente en Rusia tiene mucho que ver con esta ausencia de reflexi\u00f3n sobre la democracia socialista. Como se recordar\u00e1 Rosa no critica la disoluci\u00f3n en s\u00ed, que encuentra plenamente justificada, habida cuenta de que la representaci\u00f3n obtenida por el ala derecha de los socialrevolucionarios era superior a la que correspond\u00eda a la realidad del ascenso de movimiento de masas que llev\u00f3 al segundo congreso de los soviets y a la toma del poder. Rosa no cae en el adocenamiento parlamentarista que hubiera llevado a no disolver la asamblea constituyente en esas circunstancias. Lo que Rosa critica es que una vez disuelta la Asamblea constituyente, no se convocaran elecciones a una nueva Asamblea constituyente \u201csurgida de una Rusia renovada y que hab\u00eda ido m\u00e1s lejos\u201d (Rosa, 1918).<\/p>\n<p>Hay que hacer constar que los ponentes no hemos encontrado en Rosa ninguna referencia a <b>La guerra civil en Francia, <\/b>\u00a0de Marx, un texto que influye sin embargo mucho a Vladimir y que permite comprender el posicionamiento del ruso respecto de los soviets. No negamos que exista, pero nosotros no lo hemos encontrado.<\/p>\n<p>Podemos relacionar la posici\u00f3n de Rosa a\u00fan con otra dificultad intelectual, que est\u00e1 por debajo de la primera: diferencia entre democracia y socialismo. Para Rosa, la democracia es el conjunto de libertades que permitir\u00e1n a los trabajadores expresar su opini\u00f3n y convertirse en poder pol\u00edtico. El proletariado es el agente que lucha por la democracia y el agente que la impondr\u00e1. Sin embargo, en Rosa, se cumplen los esquemas etapistas al uso: la democracia, las libertades, son reivindicaciones org\u00e1nicas de la burgues\u00eda, pero que \u00e9sta ya no puede empujar por cuanto la existencia de un proletariado organizado las convierte en instrumento de lucha en manos de \u00e9ste.<\/p>\n<p>La democracia, originaria del mundo burgu\u00e9s aparece caracterizada, en consecuencia como un \u00fatil instrumento diferenciado del fin del proletariado: el socialismo, que es la organizaci\u00f3n colectiva y sistem\u00e1tica de las relaciones de producci\u00f3n a partir de los instrumentos de poder existentes: el aparato central de estado gestor. Nacionalizaci\u00f3n de las empresas, colectivizaci\u00f3n de la tierra, etc. Un proyecto de planificaci\u00f3n econ\u00f3mica centralizada que no es alcanzable como tal a la conciencia de las masas por su tecnificaci\u00f3n, ni a su capacidad de gesti\u00f3n por la falta de instituciones de base. La raz\u00f3n de ser del Partido y el socialismo como algo distinto de la democratizaci\u00f3n radical de la sociedad civil y de la consiguiente reabsorci\u00f3n del poder pol\u00edtico en la misma, son las ideas que bloquean la aceptaci\u00f3n de los consejos como instrumentos estables. En esto, Rosa no hab\u00eda roto con la concepci\u00f3n dominante en la socialdemocracia en relaci\u00f3n con la pol\u00edtica.<\/p>\n<p>No se puede explicar de otro modo un hecho dram\u00e1tico: a pesar de su llamamiento a dar todo el poder a los consejos de obreros y de soldados en noviembre de 1918, los espartaquistas obtuvieron en el primer Congreso de los Consejos de Trabajadores y Soldados una magra representaci\u00f3n: 10 delegados, contra 228 los socialdem\u00f3cratas ( SPD) y 80 los socialistas independientes (USP) ( Vidal Villa, 1978).<\/p>\n<p>En Vladimir, sin embargo encontramos una decidida aceptaci\u00f3n de los consejos, que va unida a su entusiasmo por el texto c\u00e9lebre de Marx sobre la Comuna de Par\u00eds, y una comprensi\u00f3n de la democracia m\u00e1s profunda &#8211; que interpreta a medias como jacobinismo y blanquismo-. La elaboraci\u00f3n intelectual de Vladimir es capaz de aceptar que el proyecto econ\u00f3mico que la etapa hist\u00f3rica permite en su desarrollo evolutivo de la cadena de modos de producci\u00f3n \u2013su pensamiento no rechaza, de entrada, este esquema hist\u00f3rico evolutivo, sino que brega y forcejea con \u00e9l para encontrar d\u00f3nde asilar su propuesta pol\u00edtica y poder justificarla- coincide con las demandas populares que las masas expresan (un encaje de bolillos que le permite acoger las demandas de los campesinos, como m\u00e1s adelante se ver\u00e1). Los soviets dotan, en teor\u00eda, al poder pol\u00edtico de la clase obrera y de sus aliados, de un microfundamento que posibilita el ejercicio directo del poder, esto es el ejercicio de la deliberaci\u00f3n y de la gesti\u00f3n y administraci\u00f3n directa en la f\u00e1brica y en el territorio por parte de los individuos directamente concernidos.<\/p>\n<p>Una elaboraci\u00f3n como la de \u201cEl Estado y la revoluci\u00f3n\u201d, cuyos antecedentes se encuentran en las abundantes notas sobre la experiencia de Comuna de Paris significa el momento m\u00e1s alto de coincidencia entre el pensamiento pol\u00edtico de Lenin y el de Marx. La consigna \u201ctodo el poder a los soviets\u201d era una consecuencia natural de la combinaci\u00f3n entre la creatividad natural de las masas en revoluci\u00f3n y el enfoque marxiano de la democracia. En esto se cambian los papeles, en relaci\u00f3n a los debates de 1903-1904. Vladimir es el dem\u00f3crata, Rosa la te\u00f3rica abstracta. Lenin rompe como nunca se ha hecho con el paradigma del marxismo de la segunda internacional, mientras Rosa contin\u00faa debati\u00e9ndose con las contradicciones del modelo.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Vladimir (1924) y Luck\u00e1cs (1975), tras su liberaci\u00f3n, Rosa corregir\u00eda sus posiciones acerc\u00e1ndolas a las de los bolcheviques. Lenin, por el contrario, en su pr\u00e1ctica de gobierno real, obligado por la guerra civil, retroceder\u00eda en relaci\u00f3n a su teorizaci\u00f3n sobre el poder democr\u00e1tico de los obreros y de los campesinos ( Brinton, 1972). Sin embargo, sus \u00faltimos escritos son una manifestaci\u00f3n clara de su angustia ante la burocratizaci\u00f3n creciente del estado sovi\u00e9tico ( Vladimir, 1922,1923)<\/p>\n<p><b>El campesinado<\/b><\/p>\n<p>Otro de los silencios de Rosa Luxemburgo hace referencia al campesinado. Este silencio, clamoroso en el escrito de 1906 sobre la huelga de masas, se rompe en 1917 precisamente para mostrar una de las incomprensiones de Rosa sobre los acontecimientos rusos de 1917. El problema que genera el campesinado con sus reivindicaciones democr\u00e1ticas, y en concreto, la reivindicaci\u00f3n campesina fundamental, la tierra \u00a0para el que la trabaja, es que \u00e9stas reivindicaciones, que se compadecen por completo con el proyecto de sociedad en el que cada cu\u00e1l d\u00e9 seg\u00fan su trabajo y reciba seg\u00fan sus necesidades (Marx 1875) o de una rep\u00fablica de productores libres asociados (Marx 1846 y 1866a), sin embargo rompe con el esquema evolutivo de la historia hacia un nuevo modo sist\u00e9mico de producci\u00f3n, basado en la propiedad estatal de los medios de producci\u00f3n y cambio.<\/p>\n<p>Theodor Shanin nos ha suministrado una informaci\u00f3n poco conocida y, en su caso, menos comprendida por los \u201cmarxistas\u201d. Marx fue consultado en 1881 por Vera Sazulich sobre la posibilidad de una revoluci\u00f3n en Rusia sin pasar por el capitalismo y basada en la comuna campesina tradicional rusa ( <i>mir<\/i>, que significa paz y mundo al mismo tiempo). Concretamente Sazulich pregunt\u00f3: \u201cNos har\u00eda un gran favor si expusiera sus ideas acerca del posible destino de nuestra comuna rural y sobre la teor\u00eda de que es hist\u00f3ricamente necesario que cada pa\u00eds del mundo atraviese todas las fases de la producci\u00f3n capitalista\u201d.<\/p>\n<p>Marx tras diversos borradores, respondi\u00f3:\u201d\u2026 mi supuesta teor\u00eda ha sido mal interpretada\u2026 La \u201cinevitabilidad hist\u00f3rica de esta evoluci\u00f3n, por tanto, est\u00e1 expresamente limitada a los pa\u00edses de Europa occidental\u2026 En el caso occidental, por tanto, una forma de propiedad privada se transform\u00f3 en otra forma de propiedad privada. En el caso de los campesinos rusos, sin embargo, su propiedad comunal puede ser transformada en propiedad privada. El an\u00e1lisis de El Capital no aporta razones ni e pro ni en contra de al vitalidad de la comuna rusa. Sin embargo, el estudio especial que he hecho sobre ella, que incluye la b\u00fasqueda de material original, e ha convencido de que la comuna es el punto de apoyo para la regeneraci\u00f3n social de Rusia. Pero, para que pueda funcionar como tal, las influencias da\u00f1inas que la asaltan por todos lados deben ser primero eliminadas y luego se le deben garantizar las condiciones normales para su desarrollo espont\u00e1neo\u201d (Shanin, 1990). Fue en ocasi\u00f3n de este debate que Marx dijo \u201cyo no soy marxista\u201d.<\/p>\n<p>El mismo autor ha contado c\u00f3mo se realiz\u00f3 la revoluci\u00f3n agraria en Rusia entre los a\u00f1os 1917 y 1919, con todas sus contradicciones: \u201cUna revuelta agraria precedi\u00f3 al Decreto de la Tierra. En el oto\u00f1o de 1917 la revoluci\u00f3n campesina se hab\u00eda extendido como el fuego\u2026Su organizaci\u00f3n es algo digno de destacar. Asambleas de aldeas decid\u00edan c\u00f3mo dividir las propiedades no campesinas de cada localidad. La acci\u00f3n fue emprendida de forma que todas las unidades dom\u00e9sticas campesinas se ve\u00edan forzadas a participar para asegurar el \u00e9xito de la empresa, asumiendo igual responsabilidad en caso de posibles represalias\u2026 La debilidad que las autoridades de la capital mostraron en las aldeas dej\u00f3 el poder real en manos de las organizaciones locales. El nuevo gobierno legislaba, pero los cuerpos locales dec\u00edan la \u00faltima palabra\u201d. El conjunto del libro de Shanin, titulado muy oportunamente, \u201cLa clase inc\u00f3moda\u201d, muestra la complejidad del tema campesino, tema ante el que los marxistas, mayoritariamente, patinan (Shanin, 1983).<\/p>\n<p>La \u201cdoctrina\u201d de la tradici\u00f3n socialdem\u00f3crata, evolucionista y positivista, en la que la ciencia sabe y determina c\u00f3mo debe ser el futuro, porque \u00e9ste se conoce a priori al estar determinado por una serie de etapas, y que \u201csabe\u201d que tras el capitalismo viene el modo socialista de producci\u00f3n o el modo \u201ccomunista\u201d de producci\u00f3n, con su concentraci\u00f3n estatal de medios de\u00a0 producci\u00f3n, queda puesta en entredicho por la historia real del movimiento de masas democr\u00e1tico, campesino, real.<\/p>\n<p>Rosa no sabe c\u00f3mo salir del atolladero. Lo m\u00e1ximo que alcanza a escribir\u00a0 es que el campesinado, que es una fuerza social a la cual el proletariado s\u00ed debe hacerle comprender cu\u00e1les son sus propios intereses, (1905) -esto es, la considera incapaz de auto ilustrarse y de alcanzar esto por s\u00ed mismo- deber\u00e1 supeditarse al proyecto proletario (1907), para el cual es de sentido com\u00fan que la industria, en la que se organiza directamente la actividad colectiva de los trabajadores directos, ha de ser pose\u00edda colectivamente, a trav\u00e9s de sus propios consejos, y que esa es su reivindicaci\u00f3n democr\u00e1tica. La posici\u00f3n de Rosa sobre los campesinos queda lejos del concepto leniniano de alianza entre clases, \u00a0que le permite aceptar como adecuado al momento la reivindicaci\u00f3n democr\u00e1tica de las masas campesinas, declararla leg\u00edtima e incluso declarar que es la creatividad de las masas la que debe dirigirlo todo.<\/p>\n<p>Respecto del decreto de entrega de la tierra a los campesinos dice Vladimir en una de las tantas ocasiones: \u201cSe dice que el decreto y el mandato han sido redactados por los socialrevolucionarios. Sea as\u00ed. No importa qui\u00e9n lo haya redactado; m\u00e1s como gobierno democr\u00e1tico no podemos dar de lado a la decisi\u00f3n de las masa populares, aun en el caso de que no estemos de acuerdo con ella. En el crisol de la vida, en su aplicaci\u00f3n pr\u00e1ctica, al hacerla realidad en cada lugar, los propios campesinos ver\u00e1n d\u00f3nde est\u00e1 la verdad. (&#8230;) La vida nos obligar\u00e1 a acercarnos en el torrente com\u00fan de la iniciativa revolucionaria, en la concepci\u00f3n de nuevas formas de Estado. Debemos marchar al paso con la vida; debemos conceder plena libertad al genio creador de las masas populares. (&#8230;) los campesinos han aprendido algo en estos ocho meses de nuestra revoluci\u00f3n y quieren resolver por s\u00ed mismos todos los problemas relativos a la tierra. Por eso nos pronunciamos contra toda enmienda a este proyecto de ley (&#8230;) Confiamos en que los propios campesinos sabr\u00e1n, mejor que nosotros, resolver el problema con acierto, como es debido. Lo esencial no es que lo hagan de acuerdo con nuestro programa o con el de los eseristas. Lo esencial es que el campesinado tenga la firme seguridad de que han dejado de existir los terratenientes, que los campesinos resuelvan ellos mismos todos los problemas y organicen su propia vida\u201d (26 de octubre 1917 ).<\/p>\n<p>Se trata aqu\u00ed de la democracia, por supuesto. Y de la democracia comprendida, no como mera participaci\u00f3n en las elecciones de representantes, sino como radicalizaci\u00f3n del poder directo de las clases subalternas sobre su vida y, en particular, sobre las condiciones materiales de las que depende \u00e9sta. Democracia, esto es poder popular directo, estable, microfundamentado, en la sociedad civil, por parte del demos. Y para ello, \u00bfqu\u00e9 programa ha de ser considerado justo?, El que consideren justo las masas. Queda muy lejos el mundo de las certidumbres teleol\u00f3gicas que dispone que tras el capitalismo, toca, y no hay otra, la socializaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n, se quiera o no. El esp\u00edritu\u00a0 del democratismo jacobino, reivindicado por Vladimir desde los lejanos tiempos de <i>Dos t\u00e1cticas de la socialdemocracia rusa<\/i><b>, <\/b>\u00a0su lealtad fidel\u00edsima a la propuesta de alianza con los campesinos, jam\u00e1s traicionados por \u00e9l \u2013no as\u00ed por otros- sigue perenne ah\u00ed, y seguir\u00e1 hasta la muerte del gran revolucionario.<\/p>\n<p>Esto supo entenderlo bien uno de los grandes intelectuales revolucionarios europeos, Albert Mathiez, el gran historiador franc\u00e9s filo-jacobino que restituy\u00f3 su grandeza a Robespierre y puso en claro el car\u00e1cter plebeyo, anti-burgu\u00e9s, de la democracia jacobina. Mathiez (1920, 1930, 1958), que comprend\u00eda perfectamente bien la pol\u00edtica de Vladimir, precisamente por no ser un doctrinario socialdem\u00f3crata \u2013un \u201cmarxista\u201d-, se organiz\u00f3 en el PCF, y milit\u00f3 en \u00e9l hasta la significativa fecha de 1928. Queda lejos de la pol\u00edtica propugnada por Vladimir en este hermoso texto, el evolucionismo teleol\u00f3gico. El viejo Luk\u00e1cs, \u00fanico superviviente de aquella \u00e9poca, nos lo recordar\u00eda insistentemente (Luck\u00e1cs, 1989, 2003) . Queda tambi\u00e9n muy lejos de estas frases el petulante modelo de partido pol\u00edtico, selecta vanguardia de la historia tal como se acu\u00f1\u00f3 con posterioridad a la muerte de Lenin, cuando fue inventado el marxismo-leninismo.<\/p>\n<p><b>La cuesti\u00f3n nacional<\/b><\/p>\n<p><i>\u201cArrastrada por su lucha contra el nacionalismo en Polonia, Rosa Luxemburgo ha olvidado el <\/i><\/p>\n<p><i>nacionalismo de los Grandes-Rusos aunque este nacionalismo sea m\u00e1s temible actualmente, <\/i><\/p>\n<p><i>por que es menos burgu\u00e9s y m\u00e1s feudal, aunque sea el principal freno a la democracia y a <\/i><\/p>\n<p><i>la lucha proletaria\u201d<\/i><\/p>\n<p><b>Vladimir, 1914.<\/b><\/p>\n<p>En su cr\u00edtica al folleto de Junius ( Vladimir, 1916) hab\u00eda advertido sobre el p\u00e1rrafo donde Rosa afirmaba que en el periodo imperialista no pod\u00edan haber ya guerras nacionales: \u201c Una guerra nacional <i>puede<\/i> ser transformada en imperialista y <i>viceversa<\/i>. Un ejemplo: las guerras de la gran Revoluci\u00f3n Francesa se iniciaron como guerras nacionales y lo fueron. Fueron guerras revolucionarias, porque ten\u00edan como objetivo la defensa de la gran revoluci\u00f3n contra la coalici\u00f3n de monarqu\u00edas contrarevolucionarias. Pero cuando Napole\u00f3n fund\u00f3 el Imperio franc\u00e9s sojuzgando a varios Estados nacionales europeos grandes, viables y constituidos desde hac\u00eda mucho tiempo, esas guerras nacionales francesas se convirtieron en imperialistas y <i>a su vez<\/i> provocaron guerras de liberaci\u00f3n nacional contra el imperialismo de Napole\u00f3n\u201d .<\/p>\n<p>Sobre las causas del 4 de agosto de 1914 Vladimir reprocha a Rosa no haber criticado suficientemente el oportunismo fruto seg\u00fan \u00e9l de la llamada aristocracia obrera alemana. Sin embargo, esta teor\u00eda de la aristocracia obrera tiene un car\u00e1cter excesivamente economicista y no explica bien el fen\u00f3meno que comentamos: los mismos obreros que el 4 de agosto desfilaban por las calles con \u201c y de amor patrio henchido el coraz\u00f3n\u201d ( como dice el himno de la infanter\u00eda espa\u00f1ola), ser\u00edan los que en noviembre de 1917 una vez, hecha la experiencia de la guerra y (sobretodo) de la derrota, derrocar\u00edan el r\u00e9gimen militarista de Luddendorf y Hinderburg, echar\u00edan y establecer\u00edan la rep\u00fablica.<\/p>\n<p>La pol\u00e9mica entre Rosa y Vladimir sobre el tema nacional ven\u00eda de lejos. B\u00e1sicamente, en Vladimir existe una compresi\u00f3n de la importancia del factor nacional como elemento que act\u00faa en los procesos de lucha por la hegemon\u00eda. Sabe distinguir entre nacionalismos opresores o imperialistas y nacionalismos de las naciones oprimidas. Sobre la base de un internacionalismo por encima de toda sospecha, Lenin no considera el imperio ruso como una conquista y un avance hacia una centralizaci\u00f3n entendida como preludio del socialismo. Por el contrario, piensa que la \u00fanica forma en que las nacionalidades no rusas, oprimidas por el zarismo, pueden unirse a la revoluci\u00f3n es sobre la base del reconocimiento democr\u00e1tico de su derecho a decidir por s\u00ed misma. ( Lenin, 1913,1914, 1916, 1922).<\/p>\n<p>Por el contrario, Rosa consideraba que la centralizaci\u00f3n de los estados naci\u00f3n era, en s\u00ed misma\u00a0 en todas partes, un elemento de avance hacia el socialismo. En ocasi\u00f3n de la revoluci\u00f3n de octubre y de sus medidas a favor de las nacionalidades al\u00f3genas, Rosa muestra su desacuerdo y su desconcierto: \u201cEn primer lugar sorprende la testarudez y la obstinaci\u00f3n con las que Lenin y consortes se han unido a una consigna ( el derecho de las naciones a la autodeterminaci\u00f3n) en contradicci\u00f3n flagrante, no solamente con el centralismo por otra parte manifiesto en su pol\u00edtica, sino tambi\u00e9n con la actitud que ellos han adoptado hacia los otros principios democr\u00e1ticos. Mientras ellos profesaban un desprecio glacial por la asamblea constituyente, el sufragio universal, las libertades de prensa y de reuni\u00f3n, en resumen por todo el arsenal de libertades democr\u00e1ticas fundamentales de las masas populares, cuyo conjunto constitu\u00eda el \u201cderecho de autodeterminaci\u00f3n\u201d en Rusia propiamente dicha, ellos hac\u00edan del derecho de las naciones a disponer de ellas mismas el\u00a0 n\u00facleo (noyeau) de la pol\u00edtica democr\u00e1tica al cual todos los aspectos pr\u00e1cticos de la critica realista deb\u00edan ceder el paso\u201d ( Rosa, 1918).<\/p>\n<p>De nuevo vemos aqu\u00ed una inversi\u00f3n de papeles. El \u201cultra centralista\u201d Lenin se muestra como el dem\u00f3crata radical defensor de las aspiraciones nacional-populares de las naciones oprimidas, mientras que la Rosa democr\u00e1tica, observadora atenta de las masas populares y de sus movimientos espont\u00e1neos, se convierte en esclava de una concepci\u00f3n del \u201cmarxismo\u201d seg\u00fan la cual, la centralizaci\u00f3n capitalista, la reducci\u00f3n de los idiomas y de las naciones, la homogeneizaci\u00f3n cultural impuesta desde las necesidades de desarrollo del capitalismo ser\u00edan la antesala del socialismo ante las cuales, los comunistas y los revolucionarios deber\u00edan inclinarse sin discutir.<\/p>\n<p><b>El tratado de Brest &#8211; Litovsk.<\/b><\/p>\n<p>El tema de la paz, y concretamente la firma del tratado de Brest-Litovsk es el cuarto elemento de debate que queremos se\u00f1alar. A nuestro entender, en este tema se manifiesta la diferencia entre un planteamiento abstracto y esquem\u00e1tico de la revoluci\u00f3n y un planteamiento concreto. En \u00e9l se juega el v\u00ednculo central existe entre revoluci\u00f3n y democracia. Es decir, el concebir la revoluci\u00f3n como el producto ciego de una necesidad objetiva de un desarrollo hist\u00f3rico predeterminado a partir de una filosof\u00eda de la historia o la revoluci\u00f3n como producto de la voluntad de grandes masas, de millones de individuos, cuya voluntad debe ser respetada por los revolucionarios si no quieren ser barridos por esa oleada de fondo.<\/p>\n<p>Rosa consider\u00f3, desde la c\u00e1rcel que la firma del tratado de Brest-Litovsk era una pu\u00f1alada a la revoluci\u00f3n alemana. Seg\u00fan ella : \u201cDe hecho, la paz de Brest no es m\u00e1s que una capitulaci\u00f3n del proletariado revolucionario ruso ante el imperialismo alem\u00e1n\u2026Ellos no han tenido en cuenta el hecho de que la capitulaci\u00f3n de Rusia en Brest-Litovsk tendr\u00eda como consecuencia un enorme reforzamiento de la pol\u00edtica imperialista pan germ\u00e1nica y debilitar\u00eda, la posibilidades de un levantamiento revolucionario en Alemania, no llevar\u00eda en absoluto al fin de las hostilidades con Alemania sino introducir\u00eda simplemente un nuevo cap\u00edtulo de este guerra\u201d ( Rosa, setiembre de 1918).<\/p>\n<p>Por su parte, dentro del partido bolchevique no exist\u00eda tampoco un criterio \u00fanico. Bujarin y Trotsky mantuvieron puntos de vista similares a los de Rosa, poniendo el an\u00e1lisis abstracto y en muchas ocasiones subjetivo de la situaci\u00f3n alemana por encima de las necesidades reales y concretas de la revoluci\u00f3n rusa. La lectura de las actas del CC del partido bolchevique de enero-febrero de 1918 ( Stasova, 1978), nos muestran\u00a0 un partido vivo, que debate sobre asuntos que afectan a decenas de millones de personas, con un pluralismo interno y una democracia que nada tienen que ver con el llamado centralismo democr\u00e1tico de los bolchevizados partidos comunistas posteriores al V congreso de la Internacional. Pero esto es harina de otro costal de la que no debemos ni podemos hablar ahora.<\/p>\n<p>Frente a la propuesta de realizar una guerra revolucionaria, que sosten\u00eda entre otros muchos Bujarin y a las propuestas m\u00e1s et\u00e9reas de Trotsky, Vladimir muestra siempre su fidelidad a un solo norte: la voluntad de las masas. As\u00ed lo expresa el 11 de enero de 1918: \u201cEn la hora actual nos apoyamos no s\u00f3lo en el proletariado sino tambi\u00e9n en las capas m\u00e1s pobres del campesinado, el cual nos abandonar\u00e1 si continuamos la guerra. La prolongaci\u00f3n de la guerra responde a los intereses de los imperialismos franc\u00e9s, ingl\u00e9s y norteamericano \u2026 Los que preconizan el punto de vista de la guerra revolucionaria dicen que de esa manera llegaremos a vernos en la situaci\u00f3n de una guerra civil contra el imperialismo alem\u00e1n y que, adem\u00e1s, provocaremos as\u00ed una revoluci\u00f3n en Alemania. Sin embargo, Alemania no esta m\u00e1s que pre\u00f1ada de revoluci\u00f3n, en tanto que nosotros ya podemos presentar un reci\u00e9n nacido vigoroso, la Rep\u00fablica Socialista, que podemos matar si comenzamos la guerra\u201d (Stasova, 1978).<\/p>\n<p>La ligaz\u00f3n estrecha entre la voluntad de las masas campesinas y la consolidaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n la volvemos a encontrar el 18 de febrero cuando Vladimir critica la posici\u00f3n de Bujarin que defend\u00eda, frente a la paz, la guerra revolucionaria: \u201cEl campesino no quiere la guerra y no ir\u00e1 a la guerra. \u00bfAcaso se puede decir ahora al campesino que se embarque en una guerra revolucionaria? Si eso es lo que se quiere, entonces no se deb\u00eda haber desmovilizado el ej\u00e9rcito. La guerra campesina permanente no debe ser s\u00f3lo una frase. Si no estamos preparados para ella debemos firmar la paz\u2026 El mujik no ir\u00e1 a la guerra revolucionaria, pero es capaz de derrocar a cualquiera que la plantee abiertamente. La revoluci\u00f3n en Alemania todav\u00eda no ha empezado y nosotros sabemos que tampoco aqu\u00ed nuestra revoluci\u00f3n triunf\u00f3 de golpe\u201d (Stasova, 1978). Cinco d\u00edas m\u00e1s tarde la situaci\u00f3n en el Comit\u00e9 Central continua siendo muy dura, tanto que Vladimir amenaza con la dimisi\u00f3n: \u201cEl camarada Lenin estima que esto debe significar el fin de la pol\u00edtica de las bellas frases revolucionarias. Si esta pol\u00edtica contin\u00faa, \u00e9l abandona el gobierno y el Comit\u00e9 Central. Para la guerra revolucionaria necesitamos un ej\u00e9rcito, y ese ej\u00e9rcito no existe. Esto quiere decir que hay que aceptar las condiciones\u201d (Stasova, 1978).<\/p>\n<p>El CC, finalmente acept\u00f3 las posiciones de Lenin y finalmente, el tratado fue firmado. En la resoluci\u00f3n del Bur\u00f3 de organizaci\u00f3n del CC redactado por Vladimir el d\u00eda 24 de febrero podemos leer: \u201cLa Rep\u00fablica Socialista Sovi\u00e9tica no puede embarcarse en una guerra a sabiendas de que se opone a ella la enorme mayor\u00eda de la masa obrera, campesina y de soldados, que elige los Soviets\u2026 Para un ej\u00e9rcito campesino arruinado es una tarea imposible enfrentarse a un imperialismo adelantado, en una guerra moderna, sin una profunda preparaci\u00f3n econ\u00f3mica y pr\u00e1cticamente sin ej\u00e9rcito\u2026 Si Liebknecht triunfa en dos o tres semanas (eso puede ocurrir), por supuesto, solucionar\u00eda nuestras dificultades. Pero asegurar al pueblo que Liebknecht triunfar\u00e1 inevitable e ineludiblemente en las pr\u00f3ximas semanas ser\u00eda una necedad y convertir en una burla la gran consigna de la solidaridad de los trabajadores de todos los pa\u00edses\u201d (Stasova, 1978).<\/p>\n<p>Emerge aqu\u00ed, de nuevo, el Vladimir dem\u00f3crata radical, el revolucionario que supo moverse dentro del mayor movimiento revolucionario del siglo, quien supo realizar un concreto an\u00e1lisis de la realidad y trat\u00f3 de intervenir activa y concretamente en ella. El que reconoc\u00eda las necesidades y los deseos de las masas y sab\u00eda ser insobornablemente fiel a las mismas. Como dijera Luck\u00e1cs en 1974: \u201cSe puede calificar de ins\u00f3lito, pese a su valor de modelo captador, el que en el periodo de 1917 cont\u00e1ramos entre nosotros con esa singular mezcolanza de importante te\u00f3rico y gran pol\u00edtico que se daba en la persona de Lenin\u201d (Luck\u00e1cs, 1971).<\/p>\n<p><b>Conclusiones: Democracia y revoluci\u00f3n en Rosa y Vladimir.<\/b><\/p>\n<p>Podemos resumir que en lo que hace a su concepci\u00f3n del movimiento proletario, RL posee, en principio, una mayor radicalidad te\u00f3rica democr\u00e1tica, pues comprende que el movimiento pol\u00edtico se auto constituye a s\u00ed mismo mediante la lucha y la auto ilustraci\u00f3n, es decir, mediante la formaci\u00f3n de una Opini\u00f3n P\u00fablica abierta, deliberativa, que es la que elabora las expectativas y proyectos pol\u00edticos y culturales colectivos que orientan la praxis pol\u00edtica. A ella se incorporan en pie de igualdad todos los miembros activos del movimiento, y a ella aportan todas sus experiencias, sus saberes. Este rechazo de la teor\u00eda, a la vez liberal y positivista, de elites y en consecuencia del partido como grupo intelectualmente superior que mediante la ciencia debe dirigir y gobernar al movimiento, es inequ\u00edvocamente democr\u00e1tica.<\/p>\n<p>Pero este movimiento proletario, democr\u00e1tico en su constituci\u00f3n y no supeditado a burocracias, es sin embargo corto para poder ser considerado la democracia, esto es el movimiento democr\u00e1tico. La democracia es el nombre de un movimiento que organiza establemente a la totalidad de las clases subalternas, que pugnan por auto constituirse en Pueblo e instaurar realmente su poder pol\u00edtico\u00a0 soberano sobre la sociedad. El minoritario movimiento proletario distaba mucho de ser el movimiento de masas de la democracia, y de poseer, en consecuencia, el peso que le otorgase la posibilidad de auto constituirse como poder soberano y de generar una alternativa pol\u00edtica de sociedad y cultura. Quedaba restringido a un movimiento social, sectorial, sin proyecto pol\u00edtico verdadero, es decir, sin verdadero proyecto general para todas las clases subalternas de la sociedad. En esto Lenin estuvo siempre muy por encima de Luxemburgo, pues conceb\u00eda, gracias a su aproximaci\u00f3n positiva al jacobinismo, que la democracia deb\u00eda ser el resultado de una alianza de masas que pusiera en movimiento a la mayor\u00eda de la sociedad, y que esa movilizaci\u00f3n implicaba la asunci\u00f3n de las metas y fines que elaborase cada sector social subalterno, en lucha por constituirse en soberano, siempre que no fuesen contradictorios con los fines e intereses de los dem\u00e1s. El sector social que asumiese la iniciativa de proponer un proyecto tal, ser\u00eda el sector dirigente: Hegemon\u00eda.\u00a0 La econom\u00eda, en consecuencia dejaba de ser un fin en s\u00ed mismo: desarrollar, la producci\u00f3n para alcanzar un estadio tal que permitiese, en lo futuro una sociedad, por ver y venir, denominada socialismo, y pasaba a ser un medio al servicio de la creaci\u00f3n de ese bloque aliado de intereses solidarios, que impeliese a las masas a la lucha, a la acci\u00f3n pol\u00edtica permanente y a la instauraci\u00f3n de un nuevo r\u00e9gimen o poder pol\u00edtico popular: la democracia.<\/p>\n<p>La desconfianza de Rosa hacia los potenciales micro fundamentos del nuevo poder pol\u00edtico, esto es hacia los soviets, limita tambi\u00e9n su proyecto de democracia y le hace recaer en la concepci\u00f3n democr\u00e1tica demo liberal, seg\u00fan la cual ha de ser el parlamento elegido por las masas proletarias el que dirija la sociedad mediante el estado. Estamos todav\u00eda ante el socialismo de estado lassalleano, y muy lejos de las experiencias hist\u00f3ricas inherentes a todos movimientos hist\u00f3ricos democr\u00e1ticos conocidos, y en concreto, al de la Revoluci\u00f3n francesa, que pugn\u00f3 por constituirse en poder estable, microfundamentado y directo sobre la sociedad civil\u00a0 para controlar los procesos materiales que en ella se producen y, por otro lado, trat\u00f3 de absorber en su seno el poder pol\u00edtico depositado en la burocracia, para ejercerlo del modo m\u00e1s directo posible y sin delegaci\u00f3n. Lenin, sin embargo, que pudo conocer esta tradici\u00f3n a trav\u00e9s de los escritos de dos miembros de la misma, Marx\u00a0 Engels, los cuales recogen este legado en sus escritos \u2013no lo inventan con su ingenio- ,supo situar siempre la idea de que el nuevo poder pol\u00edtico no pod\u00eda consistir en\u00a0 la utilizaci\u00f3n del estado burocr\u00e1tico por parte del bloque aliado popular, sino que el estado burgu\u00e9s deb\u00eda ser destruido, y deb\u00eda constituirse un nuevo tipo de poder pol\u00edtico directo en la sociedad civil que permitiera el autogobierno de las masas; \u00e9ste a su vez, eventualmente deb\u00eda ir debilit\u00e1ndose con el tiempo.<\/p>\n<p>Ser dem\u00f3crata es ser part\u00edcipe en la constituci\u00f3n de un movimiento popular que permita que las masas irrumpan en la pol\u00edtica de forma aut\u00f3noma y directa, no delegativa, de forma que se desarrolle el poder de las mismas, se enriquezca\u00a0 su experiencia pol\u00edtica, y el movimiento est\u00e9 en condiciones objetivas y subjetivas de constituirse en un nuevo poder pol\u00edtico. Esto obliga a aceptar como propias las decisiones y deliberaciones del movimiento. En determinados momentos hist\u00f3ricos, en los que existieron movimientos de este tipo, algunas individualidades de genio se integraron en el movimiento de masas; participaron con sus opiniones en la deliberaci\u00f3n y el proceso de autoilustraci\u00f3n de las masas, decidieron confiar, por encima de todo, en la voluntad soberana de las masas organizadas, y se supeditaron org\u00e1nicamente a ellas, asumiendo e identific\u00e1ndose con su proyecto. Estas los mandataron, por su capacidad, para ejecutar tareas de organizaci\u00f3n. Esos nombres forman la n\u00f3mina de los sujetos m\u00e1s odiados de todos los tiempos. Nuestros personajes tienen el honor de pertenecer a ella.<\/p>\n<p><b>Bibliograf\u00eda consultada o citada.<\/b><\/p>\n<p>(Nota: Las citas de cl\u00e1sicos vienen en el texto con la fecha original del escrito en cuesti\u00f3n. Las otras referencias bibliogr\u00e1ficas, vienen con la fecha de la edici\u00f3n manejada)<\/p>\n<p><b>Obras de Marx y Engels usadas en esta ponencia<\/b><\/p>\n<p><b>1845 <\/b><i>Tesis sobre Feuerbach<\/i> (tercera tesis) en <i>Marx y Engels, Obras escogidas<\/i>, en tres vol\u00famenes, Ed. Progreso Mosc\u00fa, 1986, Vol. 1, y en ap\u00e9ndice a <i>La ideolog\u00eda alemana<\/i>. Ed Grijalbo, B. 1970, entre otras.<\/p>\n<p><b>1845\/1846 <\/b><i>La ideolog\u00eda alemana<\/i>. Ed Grijalbo, B. 1970. Y tambi\u00e9n la selecci\u00f3n recogida en <i>Marx y Engels, Obras escogidas<\/i>, en tres vol\u00famenes,\u00a0 Ed. Progreso Mosc\u00fa,\u00a0 1986, Vol. 1.<\/p>\n<p><b>1846<\/b>. <i>Carta de Marx a Annenkov<\/i>. En <i>\u00a0Marx y Engels, Obras escogidas<\/i>, en tres vol\u00famenes\u00a0 Ed. Progreso Mosc\u00fa,\u00a0 1986, Vol. 1. Se recomienda esta traducci\u00f3n que recoge el texto de Marx, redactado en franc\u00e9s en el texto original de Marx, y no la traducci\u00f3n de la carta que consta en el ap\u00e9ndice de Miseria de la Filosof\u00eda, de Ed. Siglo XXl, que cambia palabras. En original, franc\u00e9s, en <i>Mis\u00e9re de la philosophie<\/i>, Ed Payot, Paris 1996<\/p>\n<p><b>1847a <\/b><i>Miseria de la filosof\u00eda<\/i>, Ed Aguilar, M. 1973; no es recomendable la edici\u00f3n de Siglo XXl. En el original franc\u00e9s, Ed Payot, citada<\/p>\n<p><b>1847b <\/b>(octubre y noviembre, redactado en paralelo a <i>El Manifiesto) Cr\u00edtica Moralizante y moral critizante<b>, <\/b>(contra Heinzen),<b> <\/b><\/i>en <i>Marx y Engels, Obras Fundamentales, <\/i>Ed Fondo Cultura, M\u00e9xico, 1988, Vol. 4.<\/p>\n<p><b>1847\/ 1848<\/b> <i>Manifiesto del partido Comunista<\/i> Ed Progreso, Mosc\u00fa, 1972 y en <i>Obras escogidas<\/i>, Op. Cit. Tambi\u00e9n en <i>Obras de Marx y Engels,<\/i> Vol. 9, Ed. Cr\u00edtica, B. 1978, y en Ed. Alambra Longman , M. 1985, (ambas, traducci\u00f3n propia), entre otras muchas, casi todas, reproducci\u00f3n de la de Progreso<\/p>\n<p><b>1866a<\/b> (fines de agosto) <i>Instrucci\u00f3n sobre diversos problemas a los delegados del Consejo Central Provisional<\/i>, en <i>\u00a0Marx y Engels, Obras escogidas<\/i>, en tres vol\u00famenes\u00a0 Ed. Progreso Mosc\u00fa,\u00a0 1974, Vol. 2.<\/p>\n<p><b>1866b <\/b>(octubre) <i>Carta a Ludwig Kugelmann,<\/i> en <i>\u00a0Marx y Engels, Obras escogidas<\/i>, en tres vol\u00famenes\u00a0 Ed. Progreso Mosc\u00fa,\u00a0 1974, Vol. 2<\/p>\n<p><b>1867<\/b>, <i>El Capital, Cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/i>, Ed Siglo XXl, M. 4\u00aa 1984<\/p>\n<p><b>1871 <\/b>(mayo) <i>La guerra civil en Francia<\/i>,\u00a0 Ricardo Aguilera, editor, 1970<\/p>\n<p><b>1871b <\/b>(noviembre) <i>Carta a Friedrich Bolte,<\/i> en <i>\u00a0Marx y Engels, Obras escogidas<\/i>, en tres vol\u00famenes\u00a0 Ed. Progreso Mosc\u00fa,\u00a0 1974, Vol. 2<\/p>\n<p><b>1875 <\/b><i>Cr\u00edtica del Programa de Gotha<\/i>, Ricardo Aguilera Editor, M. 1971<\/p>\n<p><b>1881 <\/b><i>Correspondencia entre Vera Zasulich y Marx respecto del papel de la comunidad campesina rusa en una hipot\u00e9tica revoluci\u00f3n rusa anterior a la europea. <\/i>Publicada en Teodor Shanin, 2001<\/p>\n<p><b>1891, Engels, <\/b><i>Cr\u00edtica al programa socialdem\u00f3crata de Erfurt de 1891<\/i> en <i>\u00a0Marx y Engels, Obras escogidas<\/i>, en tres vol\u00famenes\u00a0 Ed. Progreso Mosc\u00fa,\u00a0 1974, Vol. 3<\/p>\n<p><b>Obras de Rosa usadas en esta ponencia<\/b><\/p>\n<p>(Orden cronol\u00f3gico)<\/p>\n<p><b>1899. <\/b>Reforma o revoluci\u00f3n. Grijalbo, colecci\u00f3n 70, M\u00e9xico 1967<\/p>\n<p><b>1903-1904.<\/b> <i>Problemas de organizaci\u00f3n de la socialdemocracia rusa. <\/i>En obras escogidas Tomo 1, Ediciones Era, M\u00e9xico, 1978.<\/p>\n<p><b>1905 <\/b><i>En la hora revolucionaria, \u00bfY ahora qu\u00e9?<\/i> Obra citada.<\/p>\n<p><b><i>1906.<\/i><\/b><i> Huelga de masas, partido y sindicatos. <\/i>Editorial Siglo XXI, Madrid, 1974. Obra citada.<\/p>\n<p><b>1907<\/b> <i>Discurso en el congreso del partido obrero socialdem\u00f3crata de Rusia<\/i>. Obra citada.<\/p>\n<p><b>1915. <\/b><i>La crisis de la socialdemocracia ( texto tambi\u00e9n llamado \u201cEl folleto de junius\u201d).<\/i> Grijalbo, colecci\u00f3n 70, M\u00e9xico 1972. Tambi\u00e9n en Debates Editorial Anagrama, Barcelona, 1976.<\/p>\n<p><b>Abril de 1917. <\/b><i>La r\u00e9volution en Russie.<\/i> En Oeuvres II (\u00e9crits politiques 1917-1918). Petite collection Maspero, Paris, 1969.<\/p>\n<p><b>Mayo de 1917<\/b>. <i>La vieille taupe<\/i>. En Oeuvres.<\/p>\n<p><b>Mayo de 1917.<\/b> <i>Deux messages de P\u00e2ques<\/i>. Ibid.<\/p>\n<p><b>1918.<\/b> <i>La r\u00e9volution russe.<\/i> Ibid.<\/p>\n<p><b>Setiembre de 1918. <\/b><i>La trag\u00e9die russe.<\/i> Ibid.<\/p>\n<p><b>31 de diciembre de 1918. <\/b><i>Notre programme et la situation politique. Discours au Congr\u00e8s de fondation du PCA ( Ligue Spartacus). Ibid.<\/i><\/p>\n<p><b>14 de enero de 1919. <\/b><i>L\u2019ordre r\u00e8gne a Berlin<\/i>. Ibid.<\/p>\n<p><b>Obras de Vladimir usadas en esta ponencia<\/b><\/p>\n<p>(Orden cronol\u00f3gico)<\/p>\n<p><b>1902 . <\/b><i>Qu\u00e9 hacer.<\/i> Obras Escogidas en tres vols., Ed Progreso Mosc\u00fa 1979, Vol. 1<\/p>\n<p><b>1904. <\/b><i>Un paso adelante, dos pasos atr\u00e1s,<\/i> Ed Progreso Mosc\u00fa 1979, Obras Escogidas Vol. 1<\/p>\n<p><b>Junio de 1905. <\/b><i>Dos t\u00e1cticas de la socialdemocracia rusa<\/i>, Obras Escogidas Vol. 1<\/p>\n<p><b>Octubre- diciembre de 1913. <\/b><i>Notes critiques sur la question nationale,<\/i> en V.I. Lenin, Notes critiques sur la question nationale; Du droit des nations a disposer d\u2019elles-memes. Moscou, 1954, Editions en Langues etrangeres.<\/p>\n<p><b>Febrero mayo de 1914. <\/b><i>Du droit des nations adisposer d\u2019elles memes. <\/i>Ob. Cit.<\/p>\n<p><b>Enero-febrero de 1916. <\/b><i>La r\u00e9volution socialiste et le droit des nations a disposer d\u2019elles-memes.<\/i> Ob. Cit.<\/p>\n<p><b>Julio de 1916.<\/b> <i>El folleto de Junius.<\/i> Debates Editorial Anagrama, Barcelona, 1976.<b> <\/b><\/p>\n<p><b>Julio de 1916. <\/b><i>Bilan de la discussion sur le droit des nations a disposer d\u2019elles-m\u00eames.<\/i> Ob. Cit.<\/p>\n<p><b>1917. <\/b><i>El estado y la revoluci\u00f3n.<\/i><\/p>\n<p><b>26 de octubre (8 de noviembre) de 1917.\u00a0 <\/b><i>Segundo congreso de los soviets de diputados obreros y soldados de toda Rusia. Informe acerca de la tierra<\/i>. Obras Escogidas, Vol. 2.<\/p>\n<p><b>1922. <\/b><i>Carta al Congreso<\/i>. Obras completas, Ed. Progreso, 1987, Tomo 45.<\/p>\n<p><b>1922.<\/b> <i>Contribuci\u00f3n al problema de las naciones o sobre la autonomizaci\u00f3n. Obras completas<\/i>,Tomo 45.<\/p>\n<p><b>1923.<\/b><i> Sobre las cooperativas. <\/i>Ibid.<\/p>\n<p><b>1923. <\/b><i>Como tenemos que reorganizar la inspecci\u00f3n obrera y campesina. Ibid.<\/i><\/p>\n<p><b>1923. <\/b><i>M\u00e1s vale poco y bueno. <\/i>Ibid.<\/p>\n<p><b>1922-1923.<\/b><i> Diario de los secretarios de guardia de V.I. Lenin ( 21\u00a0 de noviembre de 1922- 6 de marzo de 1923). <\/i>Ibid.<\/p>\n<p><b>Otras referencias bibliogr\u00e1ficas usadas<\/b><\/p>\n<p><b>Bensussan-Labica<\/b><i>, Dictionaire critique du marxismo<\/i>, Ed. Quadrigue\/ PUF, Paris, 1982, voces: \u201cBolchevismo\u201d, \u201cBujarinismo\u201d, \u201cCampesinado\u201d, \u201cDemocracia directa\u201d, \u201cLassalleanismo\u201d, \u201cLuxemburguismo\u201d, \u201cNEP (Nueva Pol\u00edtica Econ\u00f3mica)\u201d, \u00a0\u201cTrotskismo\u201d<\/p>\n<p><b>Brinton, Maurice. <\/b><i>Los bolcheviques y el control obrero. 1917-1921. El Estado y la contrarevoluci\u00f3n.<\/i> Editorial Ruedo Ib\u00e9rico, Paris, 1972.<\/p>\n<p><b>Deutscher, Isaac. <\/b><i>Trotky, el profeta armat ( 1879\/1921)<\/i>. Edici\u00f3 de Materials, Barcelona, 1967.<\/p>\n<p><b>Flechtheim, Ossip K. <\/b><i>Le parti communiste allemand sous la r\u00e9publique de Weimar.<\/i> Bibliotheque\u00a0 Socialiste dirig\u00e9e par Georges Haupt, Editorial Fran\u00e7ois Maspero, Paris 1972.<\/p>\n<p><b>Fr\u00f6lich, Paul. <\/b><i>Rosa Luxemburg. <\/i>Bibliotheque\u00a0 Socialiste dirig\u00e9e par Georges Haupt. Editorial Fran\u00e7ois Maspero, Paris, 1965.<\/p>\n<p><b>Getzler, Israel. <\/b><i>Octubre de 1917: el debate marxista sobre la revoluci\u00f3n en Rusia. <\/i>En \u201cHistoria del marxismo. La \u00e9poca de la III Internacional\u201d. Editorial Bruguera, Barcelona, 1983.<\/p>\n<p><b>Gramsci, Antonio<\/b>. <i>Quaderni del c\u00e1rcere<\/i>. Edizione critica dell\u2019 Istituto Gramsci, a cura di Valentino Gerratana, Einaudi Editore, Torino, 1975. Cuatro tomos.<\/p>\n<p><b>Haupt, Georges. <\/b><\/p>\n<p><i>Lenin, los bolcheviques y la II Internacional.<\/i><\/p>\n<p><i>El partido-gu\u00eda: la irradici\u00f3n dela socialdemocracia alemana en el sudeste europeo.<\/i><\/p>\n<p><i>\u00bfGuerra o revoluci\u00f3n? La internacional y la \u201cUni\u00f3n Sagrada\u201d en agosto de 1914.<\/i><\/p>\n<p><i>Guerra y revoluci\u00f3n en Lenin.<\/i><\/p>\n<p>Todos estos ensayos incluidos en la recopilaci\u00f3n <i>El historiador y el movimiento social. Editorial Siglo XXI, Madrid, 1986. <\/i>Primera edici\u00f3n en franc\u00e9s, 1980.<\/p>\n<p><b>Haffner, Sebastian. <\/b><i>La Revoluci\u00f3n alemana, <\/i>In\u00e9dita ediciones, Barcelona 2005.<\/p>\n<p><b>Johnstone, Monty,<\/b> <i>Un instrumeto pol\u00edtico de nuevo tipo: el partido Vladimirista de vanguardia,<\/i> en <i>Historia del marxismo. La \u00e9poca de la III Internacional,<\/i> dirigida por Eric J. Hobsbawn, Editorial Bruguera, Barcelona, 1983<\/p>\n<p><b>Luk\u00e1cs, Georg. <\/b><i>Historia y conciencia de clase. <\/i>Instrumentos, Grijalbo, Barcelona, 1975.<\/p>\n<p><b>Luk\u00e1cs, Georg <\/b><i>El hombre y la democracia<\/i>, Ed. Contrapunto, Buenos Aires, 1989<\/p>\n<p><b>Luk\u00e1cs, Georg<\/b> <i>Testamento pol\u00edtico, y otros escritos<\/i>, Ed Herramienta, Buenos Aires, 2003<\/p>\n<p><b>Luk\u00e1cs, Georg <\/b><i>Lukacs sobre Lenin, 1924- 1970<\/i>, Ed Grijalbo col 70, M\u00e9xico 1974 (trads. Jacobo Mu\u00f1oz y Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n)<\/p>\n<p><b>Luk\u00e1cs, Georg\u00a0 <\/b>Conversaciones, Alianza Editorial, Madrid, 1971<\/p>\n<p><b>Mathiez, Albert<\/b>\u00a0 <i>Le bolchevisme et le jacobinisme,<\/i>.\u00a0 Librairie du Parti Socialiste et de L\u00b4Humanit\u00e9, Paris, 1920<\/p>\n<p><b>Mathiez, Albert <\/b><i>Girondins et Montagnards, <\/i>Firmin-Didot, Librairie de Paris, Paris, 1930<\/p>\n<p><b>Mathiez, Albert<\/b><i>, Etudes sur Robespierre<\/i>, \u00c9ditions Sociales, Paris, 1958<\/p>\n<p><b>Miras Joaqu\u00edn, <\/b><i>Repensar la pol\u00edtica, refundar la izquierda,<\/i> Ed. El Viejo Topo, B. 2002<\/p>\n<p><b>Miras Joaqu\u00edn, <\/b><i>La democracia jacobina<\/i>, El Viejo Topo, n\u00ba 205-206, abrils 2005-06-29<\/p>\n<p><b>Miras Joaqu\u00edn,, <\/b><i>\u201cLa rep\u00fablica de la virtud\u201d <\/i>en AAVV, <i>Republicanismo y democracia,<\/i> Ed. Mi\u00f1o y D\u00e1vila, Buenos Aires 2005<\/p>\n<p><b>Nettl, J.P. <\/b><i>La vie et l\u2019oeuvre de Rosa Luxemburg.<\/i> Bibliotheque\u00a0 Socialiste dirig\u00e9e par Georges Haupt, Editorial Fran\u00e7ois Maspero, Paris, 1972.<\/p>\n<p><b>Panzieri, Raniero<\/b>, <i>La ripresa del marxismo<b> <\/b>Vladimirismo in Italia<\/i>, Introduzione di Dario Lanzardo, Nuove Edizioni Operaie, Quaderni Sapere, Roma 1977.<\/p>\n<p><b>Salvadori M\u00e1ximo, <\/b><i>Kautsky entre la ortodoxia y el revisionismo<\/i>, en <i>Historia del marxismo, el marxismo en la segunda internacional, <\/i>a cargo de Hobsbawm, Haupt, Ragioneri, Strada, et alt., Ed. Bruguera, B. 1980, vol 4<\/p>\n<p><b>Shanin, Teodor, <\/b><i>La clase inc\u00f3moda,<\/i> Alianza Universidad, Madrid, 1972.<\/p>\n<p><b>Shanin, Teodor, <\/b><i>Campesinos y sociedades campesinas, selecci\u00f3n de\u2026; Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico, 1971.<\/i><\/p>\n<p><b>Shanin, Teodor,<\/b> <i>El Marx tard\u00edo y la v\u00eda rusa. Marx y la periferia del capitalismo. Edici\u00f3n y presentaci\u00f3n de \u2026, Editorial Revoluci\u00f3n, Madrid 1990.<\/i><\/p>\n<p><b>Stasova, Elena<\/b>. <i>Los bolcheviques y la revoluci\u00f3n de octubre. Actas del Comit\u00e9 Central del Partido Obrero Socialdemocr\u00e1ta Ruso (bolchevique). Agosto de 1917 a febrero de 1918. <\/i>Cuadernos de Pasado y Presente, n\u00ba 28, M\u00e9xico, 1978.<\/p>\n<p><b>Strada Vittorio, <\/b><i>La pol\u00e9mica entre bolcheviques y mencheviques sobre la revoluci\u00f3n de 1905<\/i> en <i>Historia del marxismo, el marxismo en la segunda internacional, <\/i>a cargo de Hobsbawm, Haupt, Ragioneri, Strada, et alt., Ed. Bruguera, B. 1981, vol. 5<\/p>\n<p><b>Tafalla, Joan y Miras Joaqu\u00edn, <\/b><i>\u201cCondiciones de posibilidad para el comunismo en el nuevo siglo\u201d <\/i>en <i>Socializaci\u00f3n, democracia, autogesti\u00f3n<\/i>, AAVV, Ed. El Viejo Topo, B. 2004<\/p>\n<p><b>Tafalla, Joan y Miras Joaqu\u00edn, <\/b><i>\u201cDilemas del comunismo a caballo entre dos \u00e9pocas\u201d, <\/i>en revista <i>El Viejo Topo, <\/i>, N\u00ba 160-161, Enero 2002.<\/p>\n<p><b>Tafalla, Joan, <\/b><i>Robespierre: virtud republicana y\u00a0 capacidad pol\u00edtica<\/i>, revista <i>El viejo Topo,<\/i> n\u00ba 205-206, abril 2005<\/p>\n<p><b>Thompson E. P.,<\/b><i>Tradici\u00f3n, conciencia y revuelta de clase<\/i>, Ed Cr\u00edtica, B. 1979<\/p>\n<p><b>Thompson E. P.<\/b><i>, La formaci\u00f3n de la\u00a0 clase obrera en Inglaterra<\/i>, Ed Cr\u00edtica, 2 vols, B. 1989<b> <\/b><\/p>\n<p><b>Thompson E. P.<\/b>, <i>Costumbres en com\u00fan<\/i>, Ed. Cr\u00edtica. B. 1995<\/p>\n<p><b>Vidal Villa, Jos\u00e9 Mar\u00eda.<\/b><i> Conocer Rosa Luxemburg y su obra<\/i>. Dopesa, Barcelona, 1978.<\/p>\n<p><b>Weill, Claudie.<\/b> <i>Marxistes russes et social-d\u00e9mocratie allemande 1898-1904. <\/i>Bibliotheque\u00a0 Socialiste dirig\u00e9e par Georges Haupt<i> <\/i>Editorial Fran\u00e7ois Maspero, Paris, 1977.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8220;Los bolcheviques son los herederos hist\u00f3ricos de los &#8220;levellers&#8221; ingleses y de los jacobinos franceses&#8221;<\/p>\n<p>Rosa Luxemburgo, 1917.<\/p>\n<p>Nota previa: C\u00f3mo relacionarnos con dos cl\u00e1sicos<\/p>\n<p>Nos aproximamos a dos personas que participaron plenamente en la oleada de luchas de clase de principios del siglo XX y usaron de su capacidad intelectual para tratar de comprender y reorientar la situaci\u00f3n por la que transcurr\u00eda el movimiento revolucionario. Ambos estuvieron a la altura de las circunstancias y dieron lo mejor de s\u00ed mismos en la lucha. Nos legaron su pensamiento y su obra. Las  luchas de clases en las que participaron ocurrieron al otro extremo del siglo que nos antecede, al comienzo del ciclo de luchas revolucionarias m\u00e1s intenso  de la historia de la humanidad. <\/p>\n<p>Hoy, como entonces, la explotaci\u00f3n capitalista sigue siendo el enemigo de la humanidad. No debemos olvidar esto; porque, entre otras cosas, implica que las clases subalternas fueron derrotadas en ese ciclo de lucha de clases. El enemigo explotador es el mismo, el capitalismo, pero el mundo en el que ellos vivieron tiene poco que ver con el nuestro. Incluso los movimientos pol\u00edticos que ellos animaron ya no existen. No podemos apelar a ellos para que su pensamiento nos procure la f\u00f3rmula adecuada en la que orientar nuestra lucha, la estrategia a seguir.<\/p>\n<p>Pero su pensamiento trat\u00f3 de aferrar los problemas que se planteaban a los revolucionarios durante la lucha de clases revolucionaria en un determinado momento hist\u00f3rico. Si comprendemos su momento, los dilemas que afrontaron, encontraremos en las respuestas que trataron de elaborar una fuente de inspiraci\u00f3n para nuestro presente y nuestra lucha. No podemos ser luxemburguistas, o leninistas, o trotskistas, pero s\u00ed podemos inspirarnos en ellos porque su talla intelectual hace que su pensamiento sea  perenne: son parte de nuestros cl\u00e1sicos. Compararlos puede ser tarea \u00fatil si la emprendemos para comprender mejor las peculiaridades respectivas de su pensamiento, esto es, la forma original con la que dieron respuesta a los problemas pol\u00edticos de su \u00e9poca. Puede ser un disparate si tratamos de convertirlos en doctrina sistem\u00e1tica. Ellos pensaron su presente con cabeza propia, usando libremente de un legado intelectual revolucionario. Eso es lo que nos toca a nosotros.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[28],"tags":[],"class_list":["post-129","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-siglo-xx"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/129","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=129"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/129\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=129"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=129"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=129"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}