{"id":12903,"date":"2022-12-13T05:00:34","date_gmt":"2022-12-13T04:00:34","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=12903"},"modified":"2023-02-04T04:48:23","modified_gmt":"2023-02-04T03:48:23","slug":"curso-de-doctorado-sobre-msl-materiales-para-el-estudio-de-los-anos-de-formacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=12903","title":{"rendered":"Curso de doctorado sobre MSL: Materiales para el estudio de los a\u00f1os de formaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><em>El 25 de agosto de 2022 hizo diez a\u00f1os del fallecimiento de Francisco Fern\u00e1ndez Buey. Se est\u00e1n organizando diversos actos de recuerdo y homenaje y, desde Espai Marx, cada semana a lo largo de 2022-2023 publicaremos como nuestra peque\u00f1a aportaci\u00f3n un texto suyo para apoyar estos actos y dar a conocer su obra. La selecci\u00f3n y edici\u00f3n de todos estos textos corre a cargo de Salvador L\u00f3pez Arnal.<\/em><\/p>\n<p><em>Del curso doctorado -\u00abCiencia y \u00e9tica en la obra de Manuel Sacrist\u00e1n\u00bb- impartido en la Facultad de Econ\u00f3micas de Barcelona durante el curso 1994-1995.<br \/>\n<\/em><em>Anexo 1: De MSL \u00abLa tarea de Engels en el Anti-D\u00fchring\u00bb<br \/>\n<\/em><em>Anexo 2: Homenaje a Sacrist\u00e1n.<br \/>\n<\/em><em>Anexo 3: Para la presentaci\u00f3n de <\/em>Un \u00e1ngel m\u00e1s<em>.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>1. Cronolog\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>1940-1944: los a\u00f1os del bachillerato en el Instituto Balmes &lt;Testimonios ASL [Antonio Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n]: entrevista prevista[1]&gt;<\/p>\n<p>1944: empieza Derecho.<\/p>\n<p>1947: empieza Filosof\u00eda y Letras.<\/p>\n<p>&#8211; Dirige con Juan Carlos Garc\u00eda Borr\u00f3n la revista <em>Qvadrante<\/em> (Barcelona y Sabadell, inicialmente revista del SEU, luego con el subt\u00edtulo: <em>Los estudiantes hablan<\/em>), en la que colaboraron tambi\u00e9n Castellet, Pinilla de las Heras y Jes\u00fas Nu\u00f1ez): varias rese\u00f1as y art\u00edculos breves (algunos firmados con el pseud\u00f3nimo de Manuel Entenza), entre ellos sobre Miguel Villalonga, sobre los Premios Nobel, sobre <em>La eleg\u00eda en la muerte de un perro<\/em> de Unamuno, sobre <em>La Codorniz<\/em>, sobre la primera edici\u00f3n de <em>Introducci\u00f3n a la filosof\u00eda<\/em> de Juli\u00e1n Mar\u00edas)<\/p>\n<p>&lt;Consulta a JCGB. Ampliaci\u00f3n art\u00edculo en <em>mt<\/em>&gt; 1949: tuberculosis renal\/nefrectom\u00eda.<\/p>\n<p>&lt;Testimonios de ASL, de MSSL y de JCGB: actitud ante la enfermedad&gt;<\/p>\n<p>1950-1954: es la \u00e9poca de la revista (Barral, Camicer, Castellet, Farreras, Gabriel y Joan Ferrater, J. C. Garc\u00eda Borr\u00f3n, A. Garc\u00eda Segu\u00ed, Gil de Biedma, Jes\u00fas Nu\u00f1ez, A. Oliart, E. Pinilla de las Heras, Ramon Vilad\u00e1s, etc.)<\/p>\n<p>&lt;Testimonios LB [Laureano Bonet] y JCGB previstos en mesa redonda; carta 5\/11\/94 a EPH&gt;<\/p>\n<p>Simult\u00e1neamente (1950-1954), colaboraciones para Enciclopedia Argos (Buenos Aires, Barcelona) sobre temas de filosof\u00eda pol\u00edtica: en Pinilla,123 y <em>passim<\/em>)<\/p>\n<p>&lt;Carta del 5\/11\/94 a Pinilla de las Heras&gt;<\/p>\n<p>Todav\u00eda no se ha hecho una enumeraci\u00f3n exhaustiva de las colaboraciones de MSL en <em>Laye<\/em> &lt;<em>Propuesta de trabajo sobre esto<\/em>&gt;. Se sabe que escribi\u00f3 en ella aproximadamente una cincuentena de art\u00edculos, notas y rese\u00f1as de literatura (sobre Thomas Mann, Orwell, Thornton Wilder, Alberto Moravia, Eugen O\u2019Neill, Gian Carlo Menotti, Pedro Salinas, Rafael S\u00e1nchez Ferlosio) y de filosof\u00eda (sobre l. Kant, Jean Wahl, Karl Jaspers, Martin Heidegger, Ortega y Gasset, Henmann Diels) y de teolog\u00eda (sobre Juan de la Cruz, Simone Weil, Anselmo Stolz), as\u00ed como cr\u00f3nicas de la vida intelectual y pol\u00edtica barcelonesa &lt; <em>Otra propuesta: la cr\u00f3nica como g\u00e9nero juvenil<\/em>&gt;<\/p>\n<p>1954: final de la revista <em>Laye<\/em>.<\/p>\n<p>&lt;&lt;Sobre el final de tiene mucho inter\u00e9s <em>comparar las versiones<\/em> que han ido apareciendo hasta ahora (en Bonet y en Pinilla, pero tambi\u00e9n en Memorias varias y en el libro de Carmen Riera[2]): algunos autores (en la l\u00ednea de lo declarado por Joan Ferrater a L. Bonet en el per\u00edodo de preparaci\u00f3n de su libro) han puesto el acento en las discrepancias de la redacci\u00f3n de <em>Laye<\/em> con el r\u00e9gimen franquista por el considerable espacio que la revista dedicaba a la literatura catalana y por las cr\u00edticas a los intelectuales castellanos de la generaci\u00f3n anterior, lo que hab\u00eda motivado una honda tensi\u00f3n con el equipo de Ruiz Gim\u00e9nez: Bonet, 39 y nota 30; Joan Ferrat\u00e9 declar\u00f3 a Bonet en abril de 1987 que despu\u00e9s de un art\u00edculo suyo publicado en L. 23, 1953 y titulado \u00abDe generaciones y de cuentas y de una esperanza\u00bb, el equipo de Ruiz Gim\u00e9nez mand\u00f3 a Joaqu\u00edn P\u00e9rez Villanueva a Barcelona para que echaran a Ferrat\u00e9 de la redacci\u00f3n. Esta versi\u00f3n acaba poniendo el acento en la incomprensi\u00f3n de los autoridades (incluso \u00abliberales\u00bb) madrile\u00f1as respecto del c\u00edrculo barcelon\u00e9s y, en cierto modo, prolonga el clich\u00e9 de las diferencias irreductibles Barcelona\/Madrid. Pero Castellet, Pinilla y Camicer niegan o desconocen la versi\u00f3n de los hechos que ha dado Ferrat\u00e9: Bonet, nota 30.<\/p>\n<p>Pinilla de las Heras da otra versi\u00f3n en el cap\u00edtulo IV de su libro <em>En menos de la libertad<\/em>[3], p\u00e1g. 81 y ss.: \u00abEl hecho de que L. dedicase cada vez mayor espacio a la literatura catalana\/&#8230;\/ tampoco influy\u00f3 negativamente entre los censores <em>a posteriori<\/em> de la revista\u00bb (Pinilla, 82). Considera tan \u00abl\u00facido\u00bb como \u00abinoportuno\u00bb (\u00abamenazaba alienarnos las simpat\u00edas de nuestros soportes \u00faltimos en el mundo oficial madrile\u00f1o\u00bb) el art\u00edculo de Ferrater (93). Y mantiene que el cierre de la revista se debi\u00f3 a la politizaci\u00f3n del n\u00famero de abril\/junio de 1953 dedicado a Ortega y Gasset, aunque al mismo tiempo llama la atenci\u00f3n acerca de \u00abla polaridad\u00bb en la redacci\u00f3n de la revista entre \u00abla vocaci\u00f3n m\u00e1s pol\u00edtica y pedag\u00f3gica de Sacrist\u00e1n, Farreras Valent\u00ed y Pedro G\u00f3mez de Santamar\u00eda de una parte\u00bb y \u00abla vocaci\u00f3n cultural m\u00e1s estrictamente catalana representada por los hermanos Ferrater\u00bb (Pinilla, 85); una muestra de tal polaridad habr\u00edan sido los \u00ab<em>dos Ortegas<\/em>\u00bb reproducidos en aquel n\u00famero. &lt;Comentar m\u00e1s adelante&gt;.<\/p>\n<p>M\u00e1s claro todav\u00eda es Pinilla en la continuaci\u00f3n: \u00abLa redacci\u00f3n estaba escindida. Hab\u00eda que optar por ser una revista puramente barcelonesa, literaria y cultural, que hablase de arte, de exposiciones y de poes\u00eda catalana, o ser una especie de permanente manifiesto pedag\u00f3gico-pol\u00edtico lanzado desde Barcelona al resto del pa\u00eds. En la primera opci\u00f3n coincid\u00edan el director de <em>Laye<\/em> y los hermanos Ferrater. La otra opci\u00f3n era la de Pedro G\u00f3mez de Santamar\u00eda, Manuel Sacrist\u00e1n y yo mismo.\u00bb (94)<\/p>\n<p>\u00abLa muerte de <em>Laye<\/em> fue el resultado de una conexi\u00f3n de circunstancias. La escisi\u00f3n de la redacci\u00f3n y el hecho de que todos estuvi\u00e9ramos solicitados por otras obligaciones personales y urgentes \/&#8230;\/ Arias Salgado llev\u00f3 un d\u00eda al Consejo de Ministros el problema <em>Laye<\/em> como parte de su pol\u00edtica de hostigamiento hacia Ruiz Gim\u00e9nez \/&#8230;\/ La revista recibi\u00f3 un d\u00eda un oficio de la Direcci\u00f3n general de prensa en donde se dec\u00eda que deb\u00eda regularizar su situaci\u00f3n, o sea, obtener un permiso de publicaci\u00f3n y someterse a la censura previa \/&#8230;\/ se reuni\u00f3 la redacci\u00f3n, se cerr\u00f3 el n\u00famero 24, Sacrist\u00e1n puso en la \u00faltima p\u00e1gina aquella estrofa de Garcilaso que reza <em>Sufriendo aquello que decir no puedo<\/em>, y con eso termin\u00f3 la aventura\u00bb (Pinilla, 95)&gt;&gt;<\/p>\n<p>&lt;Consulta a Vicente Romano sobre la opini\u00f3n de MSL acerca de <em>Laye<\/em> en 1954-1955[4]&gt;<\/p>\n<p>1954: al acabar la licenciatura en filosof\u00eda y letras MSL entra de ayudante en la Universidad de Barcelona (con Carreras Artau) &lt;\u00bf1956?: comprobar&gt;<\/p>\n<p>Seminarios del Instituto de Estudios Hisp\u00e1nicos.<\/p>\n<p>Conferencia (3\/Xll\/1954) <em>Hay una buena oportunidad para el sentido com\u00fan<\/em> (el principio es una reelaboraci\u00f3n del art\u00edculo <em>Crisis<\/em> escrito para la Enciclopedia Argos): &lt;Comentar aparte esta conferencia&gt;<\/p>\n<p>1954-1956: Estudios de l\u00f3gica formal en M\u00fcnster con H. Scholz.<\/p>\n<p>Sobre el <em>Banquete<\/em> de Plat\u00f3n. Traducci\u00f3n.<\/p>\n<p><em>El Pasillo<\/em> (pieza teatral en un acto: publicada en <em>Revista Espa\u00f1ola<\/em>, enero\/febrero de 1954)<\/p>\n<p>1956: MSL conoce a Giulia Adinolfi en Barcelona.<\/p>\n<p>-\u00abPara leer el <em>Manifiesto comunista<\/em>\u00bb (noticia en JRC, <em>mt<\/em> monogr\u00e1fico)<\/p>\n<p>1957: Primer encuentro con la polic\u00eda franquista\/asunto Ferrater (informaci\u00f3n y versiones en L. Bonet, C. Riera, J. Ferrater, J. M. Servi\u00e0 y X. Folch)[5].<\/p>\n<p>Algunos <em>testimonios escritos<\/em> de este per\u00edodo, adem\u00e1s de los libros de L. Bonet y E. Pinilla de las Heras citados: J. Gil de Biedma, <em>Diario del artista seriamente enfermo<\/em>; J. Goytisolo, <em>Coto vedado<\/em>; C. Barral, <em>A\u00f1os de penitencia<\/em>; O. Bohigas &lt;comprobar&gt;; A T\u00e0pies &lt;comprobar&gt;<\/p>\n<p>Otros <em>documentos de inter\u00e9s<\/em> para el estudio de aquellos a\u00f1os: C. Riera, <em>La Escuela de Barcelona<\/em>, Anagrama; S. Mangini, <em>Rojos y rebeldes. La cultura de la resistencia durante el franquismo<\/em>. Anthropos; L. Bonet, \u00ab<em>Laye<\/em> y la cultura del medio siglo: las primeras armas po\u00e9ticas\u00bb, <em>Insula<\/em>, julio-agosto de 1990; F. Farreras Valent\u00ed, \u00ab<em>Laye<\/em> desde dentro: una experiencia\u00bb, <em>Insula<\/em>, julio\/agosto, 1990; Jaime Salinas, \u00abConversaci\u00f3n con Laureano Bonet\u00bb. <em>Insula<\/em>, julio\/agosto, 1990: J. M. Castellet, Entrevista concedida a F. Arroyo, en <em>El Pa\u00eds-Quadern.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>2.<\/strong> Se tiene noticia de los siguientes <em>in\u00e9ditos<\/em> de aquellos a\u00f1os:<\/p>\n<p>&#8211; Ensayo sobre el <em>teatro espa\u00f1ol<\/em> de los a\u00f1os cincuenta para <em>Dokumenta<\/em> (carta encontrada en un libro de MSL, ahora en archivo VS);<\/p>\n<p>&#8211; Varios art\u00edculos en <em>Estilo<\/em> y <em>Qvadrante<\/em> &lt;fuente JRC y SLA; consultar a JCGB&gt;<\/p>\n<p>&#8211; Art\u00edculos publicados en <em>Laye<\/em> sin firma atribuidos a MSL por Laureano Bonet<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">&lt;Enumeraci\u00f3n de SLA: carta 29\/1\/1994&gt;:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abNuestra presencia\u00bb, <em>Laye<\/em> 1, marzo de 1950 (dudoso).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abNotas a la primavera universitaria\u00bb, L 2, 12, abril de 1950.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Columna de teatro mayo de 1950, L 3,10.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abInformaci\u00f3n profesional\u00bb, L 4,2, junio de 1950 (dudoso)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abVisita del ministro de Educaci\u00f3n Nacional\u00bb, L 20, 104-106, agosto\/octubre de 1952.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abEditorial\u00bb, 23, 3, abril\/junio de 1953 &lt;SLA sugiere que podr\u00eda ser el <em>Homenaje a Ortega<\/em> recogido en PyM II, 13-14. Por comprobar.&gt;<\/p>\n<p>&#8211; Art\u00edculos publicados en <em>Laye<\/em>, firmados pero no publicados en PyM &lt;Citados por LB y enumerados por SLA&gt;:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abEl problema de Europa\u00bb, L 2, 8-9, abril de 1950<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abAnt\u00edstenes y la polic\u00eda pol\u00edtica\u00bb, L 3, 11, mayo de 1950.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abHeidelberg, agosto de 1950. Notas de un cursillista de verano\u00bb, L 8-9, y 11, octubre\/noviembre de 1950<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abUn mes en Barcelona. Febrero de 1951\u00bb, 11, 37-39, febrero de 1951<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abUn mes en Barcelona. Marzo de 1951\u00bb, 12, 57-61, marzo\/abril de 1951.<\/p>\n<p>&#8211; Escritos sobre Simone Weil para un n\u00famero monogr\u00e1fico que preparaba <em>Laye<\/em> &lt;noticia en Pinilla, 12, 190&gt;;<\/p>\n<p>&#8211; Art\u00edculos escritos para la <em>Enciclopedia pol\u00edtica Argos<\/em> (entre 1949-1954), que deb\u00eda editarse en Buenos Aires y que qued\u00f3 \u00abinconclusa e in\u00e9dita\u00bb: &lt;noticia en Pinilla, 14&gt;:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abCrisis\u00bb (noticia Pinilla,123),<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abBertrand Russell\u00bb (Pinilla,123, sin m\u00e1s noticia: Pinilla recuerda haber visto hacia 1954 en la casa de MSL, \u00abuna cantidad de obras de Bertrand Russell\u00bb),<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abAgora\u00bb (breve, 21 l\u00edneas: Pinilla,132),<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abMontesquieu\u00bb (5.200 palabras, Pinilla, 133, donde se resume: \u00abUna de las cosas m\u00e1s bien pensadas y mejor escritas que \u00e9l hizo entonces en el estricto terreno de las ideas pol\u00edticas\u00bb, 139),<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abOligarqu\u00eda\u00bb (Pinilla,150),<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abFormalismo\u00bb (Pinilla, 153; caracterizado como \u00abun ensayo largo y complejo en el que Sacrist\u00e1n puso muchas de sus inquietudes personales en unos momentos en que estaba en un angustioso proceso de b\u00fasqueda de certidumbres\u00bb: Pinilla, 164, en cuyo contexto en autor a\u00f1ade: \u00abEst\u00e1 por hacer un libro sobre el Sacrist\u00e1n premarxista, en el que se explique coherentemente por qu\u00e9 sus problemas de entonces desembocaron en la fe marxista y leninista\u00bb. &lt;&lt;\u00a1Cierto!&gt;&gt;.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">El art\u00edculo formalismo se relaciona con otro ensayo publicado en n.\u00ba.22, enero-marzo de 1953 sobre \u00abConcepto kantiano de la historia\u00bb.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abPersona\u00bb, \u00abPersona jur\u00eddica\u00bb,\u00ab Personalismo\u00bb,\u00abSimone Weil\u00bb (Pinilla,190),<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abS\u00f3crates\u00bb (Pinilla, 190),<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abLibertad\u00bb (Pinilla, 19: recuerda haberlo visto) &lt;&lt;?&gt;&gt;<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abConfucio\u00bb (Pinilla, 207)[6]<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">&lt;Comparar esta lista con la establecida por SLA en carta 29\/I\/1994&gt;<\/p>\n<p>Pinilla se refiere tambi\u00e9n al texto \u00abManifiesto de las generaciones ajenas a la guerra civil\u00bb que habr\u00eda sido corregido por MSL (Pinilla,112-113).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>3.<\/strong> La <em>posici\u00f3n filos\u00f3fica<\/em> de MSL durante aquellos a\u00f1os (1950-1956)<\/p>\n<p><em>Generalidades<\/em>:<\/p>\n<p><em>El pensamiento pol\u00edtico de Simone Weil<\/em> ofrece la interesant\u00edsima caracter\u00edstica de servir desde un punto de vista religioso experimental a la corriente personalista revolucionaria que se va abriendo paso en la Europa contempor\u00e1nea, sin estar previamente hipotecado al proselitismo o propaganda <em>de alguna de las gigantescas nu\u00edquinas p\u00fablicas internacionales que se disputan desde hace tiempo el alma de los europeos.<\/em><\/p>\n<p>MSL, S.W. (1953), reproducido por Esteban Pinilla de las Heras en <em>En menos de la libertad<\/em>, p\u00e1g. 201.<\/p>\n<p><strong>Sobre exigencia de seria preparaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Esfuerzo te\u00f3rico riguroso por aclararse el propio proyecto y las propias valoraciones fundamentales; la <em>exigencia de seria preparaci\u00f3n<\/em> (testimonio de ASL sobre dominio del franc\u00e9s en los a\u00f1os de escolar en Niza; de Garc\u00eda Borr\u00f3n, 49: estudia alem\u00e1n, griego, s\u00e1nscrito; juicio sobre la carrera de derecho: \u00ababogado, y no ciencia jur\u00eddica es lo que se ense\u00f1a en esa pu\u00f1etera facultad\u00bb: 1950; el estudio de fil\u00f3sofos japoneses, hind\u00faes, formosanos y chinos \u00abque tuve que leer en una extra\u00f1a revista publicada por la universidad de Hawai: no pod\u00eda moralmente prescindir de estudiar estos temas ex\u00f3ticos que luego deb\u00eda, en cambio, resumir en p\u00e1gina y media o dos como m\u00e1ximo\u00bb (para la \u00abFilosof\u00eda desde la terminaci\u00f3n de la primera guerra mundial\u00bb, 1958).<\/p>\n<p><strong>Noci\u00f3n de filosof\u00eda\/filosofar<\/strong>: enfrentamiento reflexivo con la realidad y la vida como un todo (al modo de Plat\u00f3n, Kant, Unamuno y Ortega, principales pensadores de nuestra juventud) (Garc\u00eda Borr\u00f3n, 43)<\/p>\n<p>Rasgos compartidos con otros miembros del grupo <em>Laye<\/em> en la atribuci\u00f3n de Pinilla, 192 y ss: &#8211; relativismo hist\u00f3rico. &#8211; m\u00e9todo abierto de pensar. &#8211; anhelo existencial, vital, por la comunicaci\u00f3n: transformaci\u00f3n del individuo en persona.<\/p>\n<p>COMENTAR TEXTO: Pinilla, 192<\/p>\n<p>\u00bfVitalista (Garc\u00eda Borr\u00f3n), orteguiano (J. A. Goytisolo), personalista no cristiano (Pinilla)? Dificultad de la clasificaci\u00f3n &lt;&lt;?&gt;&gt;<\/p>\n<p>\u00abVitalista\u00bb, no admiti\u00f3 nunca la irracionalidad, por eso prefer\u00eda entre los vitalistas a Bergson y a Ortega; cuando se acerc\u00f3 al existencialismo, no dej\u00f3 de rechazar sus bolsas m\u00e1s irracionalistas; sus lecturas principales: Plat\u00f3n y Kant, Dilthey, Unamuno, Ortega, Sartre; luego de la vuelta de Alemania: Marx, Russell, los neopositivistas (Garc\u00eda Borr\u00f3n, 54); seg\u00fan Pinilla, lecturas que cita en los art\u00edculos escritos entre 1950 y 1954: Burckhardt, Jaeger, Jaspers, Kant, Ortega, Francisco Romero, Simone Weil.<\/p>\n<p>Kant y Ortega parecen haber sido lecturas seguidas desde finales de los 40 hasta 1954. Sobre Kant ver \u00abConcepto kantiano de historia\u00bb[7] (<em>Laye<\/em>, enero\/marzo de 1953).<\/p>\n<p><strong>Sobre la influencia de Ortega y Gasset<\/strong><\/p>\n<p>Jos\u00e9 Agust\u00edn Goytisolo (en P. Marsal, <em>Pensar bajo el franquismo<\/em>. B) ha calificado al MSL del periodo de \u00aborteguiano\u00bb. Pinilla considera la afirmaci\u00f3n \u00abparcialmente verdadera\u00bb (cit. 190)<\/p>\n<p>Ya en <em>Qvadrante<\/em> 4, mayo de 1947 y junto a la defensa de Ortega escrita por Garc\u00eda Borr\u00f3n en el n\u00famero anterior, MSL concluye su comentario a la <em>Introducci\u00f3n a la filosof\u00eda<\/em> de Marias: \u00abOrtega alcanza plena importancia como punto de partida para la filosof\u00eda actual. Bajo ning\u00fan aspecto pueden considerarse sus concepciones \u2013ni ninguna otra\u2013 como un punto de arribo\u00bb (citado en Pinilla,75)<\/p>\n<p>Editorial del n\u00famero 23 de <em>Laye<\/em> de homenaje al fil\u00f3sofo en los setenta a\u00f1os, \u00absabio\u00bb o \u00abgu\u00eda\u00bb que, con su ejemplaridad y entereza moral, \u00abse\u00f1ala fines\u00bb con pulso firme al igual que un arquero (Bonet, 77)<\/p>\n<p>La tesis orteguiana de la obra art\u00edstica entendida como un organismo sem\u00e1ntico emisor de gui\u00f1os o signos \u2013que el espectador descifrar\u00e1 mediante un cabal ejercicio de reviviscencia\u2013 flota tambi\u00e9n en buena parte de este ensayo \/sobre <em>Alfanhu\u00ed<\/em>\/ (Bonet, 99)<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n \u00abdos Ortegas\u00bb en la redacci\u00f3n de <em>Laye<\/em> que prefigura en 1953 tal vez las diferentes orientaciones de los dos grupos a los que se refiere Pinilla, 84.<\/p>\n<p>&lt;&lt;COMPARAR TEXTOS DE ORTEGA&gt;&gt;.<\/p>\n<p>Uno de los puntos en que MSL se separa ya entonces del \u00abelitismo\u00bb de Ortega es su idea de la <em>Universidad alternativa<\/em><\/p>\n<p>&lt;&lt; con los a\u00f1os esta diferencia entre la consideraci\u00f3n orteguiana y sacristaniana de la Universidad puede verse con m\u00e1s detalle. Cf. art\u00edculo sobre esto en <em>mt<\/em>: \u00abLa universidad desde Ortega y Sacrist\u00e1n\u00bb[8]&gt;&gt;<\/p>\n<p>Distanci\u00e1ndose del elitismo cultural que empapa en mayor o menor grado la revista <em>Laye<\/em>, aboga por una universidad popular en la que se amputen los brotes patol\u00f3gicos de \u00edndole clasista y est\u00e9 plantada en plena calle, en plena ciudad, f\u00e1brica, suburbio, campo, en plena vida (Bonet, 32, que cita L 2, 12) &lt;&lt;Una idea que aparecer\u00e1 m\u00e1s perfilada, a\u00f1os despu\u00e9s, en el <em>Manifiesto por una universidad democr\u00e1tica<\/em>, 1966&gt;&gt;<\/p>\n<p>Ambicionando la fusi\u00f3n comprometedora entre el estudiante de origen burgu\u00e9s y la clase obrera, aplaude una iniciativa emprendida en la \u00abcadav\u00e9rica y despedazada Alemania\u00bb. En un art\u00edculo de curioso saber intimista, vivencial a lo Simone Weil, estima que para una comunidad humana de talante democr\u00e1tico \u00abel emplazamiento social no debe condicionar nunca el propio crecimiento humano de la persona\u00bb, y teniendo que proporcionar sus dirigentes pol\u00edticos, por el contrario, todos los \u00abmedios adecuados para la profundizaci\u00f3n de la existencia del individuo\u00bb (Bonet, 36)<\/p>\n<p><strong>Sobre curiosidad por intuicionismo, personalismo, m\u00edstica, etc.<\/strong><\/p>\n<p>En sus art\u00edculos de <em>Laye<\/em> muestra una inquieta curiosidad por los rasgos intuicionistas, religiosos y personalistas en la obra de Simone Weil, por el misticismo europeo y oriental (esgrime, por ejemplo, un fino conocimiento de San Juan de la Cruz) o por los contenidos idealizantes de la filosof\u00eda rom\u00e1ntica alemana (Bonet, 23)<\/p>\n<p>Pero en los art\u00edculos sobre \u00abpersonalismo\u00bb de la Enciclopedia Argos \u00abhace entrar un componente racional que es m\u00e1s denso y potente que en los personalistas franceses o que en los existencialistas\u00bb (Pinilla,199).<\/p>\n<p>&lt;&lt;Tiene much\u00edsimo inter\u00e9s el an\u00e1lisis comparativo que hace Pinilla de la recepci\u00f3n de Simone Weil por Aranguren y Sacrist\u00e1n en p\u00e1gs. 199-200. Mientras que en 1951 Aranguren, en un ensayo titulado \u00abLejan\u00eda y cercan\u00eda de nuestro tiempo a Dios\u00bb, <em>Cuadernos hispano-americanos<\/em> n\u00ba 21, mayo\/junio de 1951) se interes\u00f3 sobre todo por los aspectos m\u00edsticos de la obra de S.W., MSL, que no ignora la autenticidad de la experiencia m\u00edstica de S.W., se\u00f1ala la \u00abprioridad biogr\u00e1fica de los problemas sociales y pol\u00edticos, la presi\u00f3n inmediata de la circunstancia francesa y del submundo proletario, y por lo tanto la urgencia (moral) de soluciones revolucionarias\u00bb y \u00abla reconducci\u00f3n de toda esa problem\u00e1tica al \u00e1mbito religioso por la que hasta entonces hab\u00eda sido una luchadora pol\u00edtica e intelectual de extrema izquierda\u00bb \/\/por eso en las rese\u00f1as de <em>Laye<\/em> MSL se queja varias veces de la forma manipulatoria en que se estaba publicando entonces en Francia la obra de S.W.&gt;&gt;<\/p>\n<p><em>Exigencia \u00e9tica, tan acuciante como la intelectual,<\/em> de la que era solidaria: no s\u00f3lo no se limitaba al nivel deontol\u00f3gico: profundizaba <em>hasta lo metaf\u00edsico<\/em> o, si se prefiere, existencial (Garc\u00eda Borr\u00f3n, 53), quien da un ejemplo muy notable: \u00abTodo ello me recuerda cu\u00e1ntas veces con satisfacci\u00f3n durante mi enfermedad en lo relativamente f\u00e1cil que me era evitar contagios mediante la separaci\u00f3n absoluta de mi ropa y su lavado en agua hirviente. No hay duda de que el saberse propagador del mal \/la tuberculosis\/ es uno de los mayores sufrimientos de esa enfermedad, porque es un sufrimiento moral en el que se atisba uno de los mayores misterios de nuestra pu\u00f1etera vida: la responsabilidad sin culpa, la responsabilidad objetiva, a-moral (perdona el especulativo desahogo)\u00bb.<\/p>\n<p>De la responsabilidad sin culpa y la pasi\u00f3n por el orden intelectual a la responsabilidad moral: una reflexi\u00f3n sobre el origen cristiano idealista (y tal vez kantiano) de la pasi\u00f3n por el orden a contracorriente; quiero decir: de la defensa del orden (intelectual) contra los que habitualmente defienden el \u00aborden\u00bb (establecido o por establecer).<\/p>\n<p>Todav\u00eda en relaci\u00f3n con la exigencia \u00e9tica de MSL Garc\u00eda Borr\u00f3n hace una sugerencia que quer\u00eda traer a colaci\u00f3n aqu\u00ed: \u00abA mi entender, la opci\u00f3n pol\u00edtica, marxista de su madurez, result\u00f3 de una radical toma de postura \u00e9tica. Hab\u00eda que tomar partido entre v\u00edctimas y verdugos y, a nivel de personas y de naciones, estaba claro qui\u00e9n era lo uno o lo otro: los explotados y los explotadores \/&#8230;\/ No quiero decir en absoluto que su marxismo no tuviese monumentales, solid\u00edsimas, l\u00facidas bases intelectuales \/&#8230;\/ lo que digo es que la decisi\u00f3n moral precedi\u00f3 y motiv\u00f3 el descubrimiento te\u00f3rico\u00bb (Garc\u00eda Borr\u00f3n, 54).<\/p>\n<p>Efectivamente, porque a veces para explicar una frase hay que construir todo un relato (John Berger) \u00abse puso a empezar la casa por los cimientos\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Clasicismo revolucionario<\/strong><\/p>\n<p>Este un punto muy importante, creo, para entender el filosofar de MSL, su clasicismo revolucionario. No es ninguna casualidad el que su (inacabada) reflexi\u00f3n sobre la obra de Antonio Gramsci pusiera el acento sobre dos t\u00e9rminos que, a primera vista, pueden parecer secundarios o aleatorios: el \u00aborden\u00bb y el \u00abtiempo\u00bb. Desde joven MSL consider\u00f3 siempre que el orden intelectual es requisito indispensable de la moralidad y que lo que suele llamarse \u00aborden\u00bb en nuestras sociedades es un gran \u00abdesorden\u00bb. C. J. Cela, cuyas primeras novelas MSL defendi\u00f3 en <em>Laye<\/em> contra tirios y troyanos, como se ver\u00e1, ha escrito una p\u00e1gina que desde 1960 encabeza <em>La familia de Pascual Duarte<\/em> y que nos puede servir ahora para introducir el asunto.<\/p>\n<p>Dice Cela: \u00abMontaigne llamaba al orden virtud triste y sombr\u00eda. Probablemente Montaigne confundi\u00f3 el orden con su m\u00e1scara, con su mera apariencia; es actitud frecuente entre las gentes de orden, entre los que llaman orden a los que no es ritmo sino quietud y, a fuerza de no distinguir entre el culo y las cuatro t\u00e9mporas, acaban tomando el r\u00e1bano por las hojas. Yo pienso que el orden es algo alegre, vivo y luminoso; lo que es triste y muerto y opaco es lo que suele darse, fraudulenta y enf\u00e1ticamente, por orden, citando en realidad no pasa de ser un vac\u00edo. El firmamento es un hermoso prodigio de orden. El orden p\u00fablico, por el contrario, no es m\u00e1s cosa, con harta frecuencia, que un caos silencioso al que se fuerza a fingir el l\u00edmpido color del orden, aunque, claro es, nadie acabe crey\u00e9ndoselo\u00bb (Destino, Barcelona, und\u00e9cima edici\u00f3n, 1982, p\u00e1g. 9).<\/p>\n<p>Algo muy parecido a eso (aunque lo desarrollaran en el marco de un indeario diferente del de Cela) hab\u00eda pensado el joven Gramsci y pens\u00f3 tambi\u00e9n el joven Sacrist\u00e1n.<\/p>\n<p><strong>Independencia de juicio, pensamiento propio<\/strong><\/p>\n<p>Independencia de juicio, nota caracteriol\u00f3gica dominante desde su m\u00e1s temprana mocedad (Garc\u00eda Borr\u00f3n, 42); pensamiento propio, independencia pol\u00edtica que \u00abest\u00e1 en las ant\u00edpodas de apolicitismo\u00bb (43). Garc\u00eda Borr\u00f3n aduce varios ejemplos:<\/p>\n<p>&#8211; las \u00abexigencias de autonom\u00eda\u00bb cuando, en enero de 1950, se le encarga la Secci\u00f3n Universitaria del Instituto de Estudios Hispanoamericanos;<\/p>\n<p>&#8211; la opini\u00f3n sobre la obra de C. J. Cela: \u00abEn la revista <em>Nuestro Tiempo<\/em>, \u00f3rgano literario del partido comunista en el exilio, aparece un articulito en el que se vomitan contra Cela los mismos productos indigestos que suelen destilar los Opus, Spo\u00f1as y Razonif\u00e9s y los p\u00edos societarios de San Pablo o Apostolado de la buena prensa. He cogido esos textos (los comunistas) y he compuesto para <em>Laye<\/em> una hermosa adivinanza: se pide al lector que adivine a qu\u00e9 revista pertenecen esos p\u00e1rrafos tan condenatorios de la obscenidad grosera del existencialismo. Proporciono luego la soluci\u00f3n (en l\u00edneas invertidas) y obtengo para concluir la siguiente moraleja: &#8216;Si es usted un artista decente, si se aferra usted al <em>non serviam<\/em> que exige todo arte honrado, le pegar\u00e1n a usted un tiro en la nuca con pistola rusa mientras le aplastan la frente con el martillo aquel de Men\u00e9ndez Pelayo\u00bb (en Garc\u00eda Borr\u00f3n, 48)<\/p>\n<p>&lt;&lt;Comparar con asuntos 1977 en relaci\u00f3n con <em>Materiales<\/em> y 1980 en relaci\u00f3n <em>mt<\/em>&gt;&gt;<\/p>\n<p><strong>Dar calor a la llama de siempre<\/strong><\/p>\n<p>Seguramente lo primero que llama la atenci\u00f3n al considerar los escritos de Sacrist\u00e1n de la \u00e9poca de <em>Laye<\/em> es la magnitud de sus intereses y de sus conocimientos: ha hecho ya dos carreras (filosof\u00eda y derecho), se interesa por los cl\u00e1sicos de la historia de la filosof\u00eda, pero tambi\u00e9n por las corrientes filos\u00f3ficas contempor\u00e1neas (el existencialismo alem\u00e1n y franc\u00e9s, Weil, la l\u00f3gica formal y la epistemolog\u00eda) y en <em>Laye<\/em>, entre los veinticinco y los treinta a\u00f1os, escribe asimismo sobre narrativa, teatro y ensayo.<\/p>\n<p>El tema del \u00abnuevo clasicismo\u00bb est\u00e1 ya en la rese\u00f1a de <em>La piel de nuestros dientes<\/em> de Thornton Wilder (L 10, diciembre de 1950), estrenada ese a\u00f1o en el Teatro de C\u00e1mara de Barcelona. All\u00ed precisamente se parte de la idea de que en el mundo de entonces el teatro estaba alcanzado un \u00abnuevo clasicismo\u00bb, en la medida en que otra vez los autores (MSL piensa sobre todo en el teatro norteamericano contempor\u00e1neo). Los rasgos de este \u00abnuevo clasicismo\u00bb ser\u00edan:<\/p>\n<p>. <em>proponerse como tema del panorama \u00edntegro del vivir del hombre<\/em><\/p>\n<p>. <em>dar calor a la llama de siempre<\/em>. Esta idea aparece en referencia a Thornton Wilder al final de la rese\u00f1a: \u00abConsciente de que la originalidad de cl\u00e1sico que \u00e9l es est\u00e1 en dar calor de hoy a la llama de siempre\u00bb (PyM, IV, 11).<\/p>\n<p>Encontramos, adem\u00e1s, en este joven MSL el <em>optimismo esc\u00e9ptico<\/em> (o moderado) de los cl\u00e1sicos: la convicci\u00f3n de que no hay que esperar demasiado en cuanto a la potencialidad de integridad de la especie, pero al mismo tiempo que <em>a cada paso en el camino de la totalizaci\u00f3n de nuestras virtualidades debe corresponder<\/em> una victoria m\u00e1s en la conquista de nosotros mismos: s\u00f3lo con esa esperanza tensa la vela el viejo marinero.<\/p>\n<p>MSL ve el gran arte y la gran literatura como \u00abespejo\u00bb, \u00abreflejo\u00bb o \u00abrepresentaci\u00f3n\u00bb de la \u00e9poca, que es al tiempo contribuci\u00f3n espec\u00edfica (calor de hoy) a los temas de permanente inter\u00e9s en la historia de la humanidad (la llama de siempre). En tomo a la discusi\u00f3n acerca de la aproximaci\u00f3n art\u00edstica a lo caracter\u00edstico de la \u00e9poca se puede consultar su rese\u00f1a de <em>Il conformista<\/em> de Alberto Moravia[9], obra en la que MSL ve una muestra de la recuperaci\u00f3n de la novela europea despu\u00e9s de <em>su muerte de perfecci\u00f3n<\/em>&#8230; Tambi\u00e9n el relato de Moravia en <em>Il conformista<\/em> le parece a MSL \u00abespejo\u00bb del \u00abcamino de siempre\u00bb, vuelta de noria (como dir\u00eda a\u00f1os despu\u00e9s).<\/p>\n<p><strong>Importancia de la forma<\/strong><\/p>\n<p>Aspira a llevar a cabo desde un \u00e1ngulo formalista, y no a partir de los contenidos doctrinarios, un asedio anal\u00edtico de las relaciones existentes entre el \u00abhacer intelectual\u00bb y el \u00abhacer pol\u00edtico\u00bb para as\u00ed intentar plasmar el problema de manera as\u00e9ptica y, sin duda, \u00abdecepcionante\u00bb para \u00abquien busque soluciones f\u00edsicamente vivas\u00bb, de manera \u00abajena a cualquier relatividad hist\u00f3rica o contingencia social\u00bb (Bonet, 51, que cita L 3).<\/p>\n<p>La importancia concedida a la forma y el acento creacional puesto en el lector o espectador; presencia de una radical ant\u00edtesis entre la pureza est\u00e9tica y la comunicabilidad doctrinaria, realista (una pureza que no logra casi nunca el llamado poeta social o poeta comunicativo, o y tambi\u00e9n poeta <em>engag\u00e9<\/em>: \u00abcon todo su preciosismo literario las p\u00e1ginas del <em>Alfanhu\u00ed<\/em> son m\u00e1s eficaces, incluso moralmente, que cien poemas interminables sobre los parias y el hambre\u00bb (Bonet 99, que cita L. 24, 22).<\/p>\n<p><strong>Perfecci\u00f3n art\u00edstica<\/strong><\/p>\n<p>Parece que en la etapa de <em>Laye<\/em> el dramaturgo contempor\u00e1neo que m\u00e1s impresion\u00f3 a MSL fue O&#8217;Neill. A su obra <em>El deseo bajo los olmos<\/em> dedica una cr\u00f3nica en L 21, nov\/dic. de 1952, y a su muerte dedic\u00f3 tambi\u00e9n una interesante necrol\u00f3gica en L 24, 1954. Acaso en ning\u00fan otro momento ha sido MSL tan expl\u00edcito y beligerante en sus elogios como en el caso de O&#8217;Neill. Su pol\u00e9mica con otros int\u00e9rpretes de O&#8217;Neill en castellano le suscita una consideraci\u00f3n acerca de la perfecci\u00f3n art\u00edstica en el teatro y en la obra de arte en general que tiene inter\u00e9s por s\u00ed misma.<\/p>\n<p>Comentando <em>El deseo bajo los olmos<\/em> dice MSL que una obra \/de teatro\/ no es perfecta por el hecho de que su di\u00e1logo sea ce\u00f1ido al tema y porque el dibujo de los personajes sea preciso y vigoroso, como si algo ajeno al \u00abtema\u00bb (la t\u00e9cnica teatral) se adecuara a \u00e9l. En su opini\u00f3n, hay que hablar de perfecci\u00f3n art\u00edstica cuando ocurre todo lo contrario: <em>Cuando el \u00abtema\u00bb es adecuado a la mal llamada \u00abt\u00e9cnica\u00bb<\/em> o, dicho correctamente, a la visi\u00f3n del teatro propia de un autor, a los conceptos est\u00e9ticos de un artista; cuando el tema es <em>\u00abconstruido\u00bb por la po\u00e9tica teatral del autor<\/em>.<\/p>\n<p>Rechaza MSL la pretensi\u00f3n (entonces corriente en las controversias entre \u00abformalistas\u00bb y \u00abcontenidistas\u00bb) de que \u00abtema\u00bb y \u00abt\u00e9cnica\u00bb, \u00abfondo\u00bb y \u00abforma\u00bb, sean cosas distintas realmente.<\/p>\n<p>Tal distinci\u00f3n s\u00f3lo se mantiene por razones proped\u00e9uticas o dial\u00e9cticas, pero en ese caso <em>hay que cargar el acento sobre la po\u00e9tica del artista<\/em> si realmente se quiere comprender su obra. Este principio, el de poner el acento en coherencia de la po\u00e9tica del art\u00edstica, es aplicable a toda cr\u00edtica del arte. En el campo teatral la perfecci\u00f3n consiste en <em>la unidad de los elementos de la obra<\/em> que el espectador percibe, de manera que lo definidor es <em>el modo que el dramaturgo tiene de lograr esta unidad de los elementos<\/em> (PyM IV, 30-31).<\/p>\n<p>Esta reflexi\u00f3n tiene su continuidad en la nota titulada \u00abEn la muerte de Eugenio O&#8217;Neill\u00bb. Despu\u00e9s de indicar que \u00e9ste es un renovador que continua la gran tem\u00e1tica universal, radical, de la tragedia cl\u00e1sica y al mismo tiempo un gran revolucionario t\u00e9cnico, MSL generaliza a prop\u00f3sito de la obra art\u00edstica: \u00ab\u00bbForma\u00bb y \u00abfondo\u00bb, por usar las s\u00f3litas expresiones, s\u00f3lo son realmente distintos para el arte mediocre. No es el \u00abfondo\u00bb un argumento que ya se tiene y que se adorna luego con un vestido que se cortara en fr\u00edo. Para el artista de verdad <em>el llamado \u00abfondo\u00bb nace ya informado<\/em>, aunque s\u00f3lo sea en esbozo, <em>y el hallazgo de la forma en todos sus detalles no es un proceso de invenci\u00f3n, sino de explicaci6n de descubrimiento<\/em> \/&#8230;\/ Por eso con el arte de verdad no valen las recetas. \u00c9l se receta la forma a s\u00ed mismo\/&#8230;\/ <em>El artista de verdad ve su tema con su forma<\/em> porque nada hay aut\u00e9ntico en el mundo que exista informe ni un solo instante. La habilidad con que luego el artista perfeccione su visi\u00f3n s\u00f3lo es algo que sirve al mejoramiento discursivo del detalle, y s\u00f3lo puede desarrollarse en obediencia a los principios formales generales, que no son voluntariamente elegidos. La t\u00e9cnica art\u00edstica determina ya los temas, o al rev\u00e9s, si gustan las expresiones menos parad\u00f3jicas: en rigor, ning\u00fan gran artista ha visto nunca t\u00e9cnicas ni temas separados\u00bb (PyM IV, 60-61)<\/p>\n<p><strong>Planos o estratos en el an\u00e1lisis de la obra de arte<\/strong><\/p>\n<p>Tanto en sus cr\u00f3nicas teatrales de la Barcelona de 1950 como en el que seguramente es su mejor ensayo de aquellos a\u00f1os, \u00abUna lectura del <em>Alfanhu\u00ed<\/em> de Rafael S\u00e1nchez Ferlosio\u00bb (Laye 24, 1954), MSL ha reflexionada acerca del an\u00e1lisis cr\u00edtico de la obra art\u00edstica. Lo caracter\u00edstico de esta reflexi\u00f3n es una aproximaci\u00f3n a la obra por plano o estratos que revela un talante anal\u00edtico que se ir\u00eda acentuando con el tiempo. Por otra parte MSL ha afirmado que probablemente la universalidad de las grandes obras se daba a su contenido estratificado. De manera que, seg\u00fan eso, atenci\u00f3n generalista y esp\u00edritu anal\u00edtico se complementar\u00edan en la lectura cr\u00edtica de la obra art\u00edstica.<\/p>\n<p>En <em>El deseo bajo los olmos<\/em> MSL se\u00f1ala la existencia de c<em>uatro planos \u00abmentales puros\u00bb<\/em>: el teol\u00f3gico; el deseo de poseer como imperativo de afincamiento, fidelidad a la tarea impuesta por Dios a cada hombre (deseo por razones teol\u00f3gicas); el deseo mero, de quienes han perdido conciencia de aquella base divina de la posesi\u00f3n; la nada, el anonadamiento, la entrega, bajo las dos formas de amor y muerte. Sin distinguir o adivinar al menos estos cuatro planos se pierde la unidad de la obra y \u00e9sta parecer\u00e1 al espectador insensible un \u00abdram\u00f3n\u00bb (PyM IV, 35-37).<\/p>\n<p>A prop\u00f3sito de <em>Alfanhu\u00ed<\/em> MSL profundiza este punto de vista anal\u00edtico en la cr\u00edtica art\u00edstica y establece algunas generalizaciones notables: 1\/ una comparaci\u00f3n entre lecturas de los varios estratos de una obra grande y la interpretaci\u00f3n aut\u00e9ntica de una ley, con la diferencia de que en la obra art\u00edstica no suele haber (o es in\u00fatil) la exposici\u00f3n de motivos que es caracter\u00edstica del legislador; esta diferencia permite sentar un principio: 2\/ la colecci\u00f3n de todas las lecturas que puedan hacerse de una obra por estratos siempre que no prescindan de ning\u00fan elemento importante del libro; 3\/ la interrelaci\u00f3n entre lo que llama tema universal y calado en lo individual o individualismo (el hombre en particular, el castellanismo ferlosiano en este caso); 4\/ la dif\u00edcil conquista de naturalidad y de la sensibilidad, que no son la naturalidad y sensibilidad ingenuas o cotidianas (mero resultado autom\u00e1tico de las influencias sociales); 5\/ el arte es laboriosa construcci\u00f3n, artificio o arte-facto: de la naturaleza del hombre artista brota la natural necesidad de no ser natural en sentido absoluto, la obligaci\u00f3n de ser artificioso, laborioso, constructor (PyM IV, 73-86).<\/p>\n<p><strong>Literatura de la crisis<\/strong><\/p>\n<p>La lectura comparada de Salinas (<em>La bomba incre\u00edble<\/em>), de Orwell (1984) y de Thomas Mann (<em>Doktor Faustus<\/em>) en <em>Laye<\/em> n\u00ba 21, noviembre\/diciembre de 1952, constituye una ocasi\u00f3n excelente para ello. Tambi\u00e9n en este caso MSL mantiene un \u00aboptimismo esperanzado\u00bb, contrapuesto al pesimismo de las obras de Salinas y de Orwell (un optimismo respectivamente considerado como \u00abdescriptivo\u00bb y \u00absentimental\u00bb).<\/p>\n<p>El trasfondo de este di\u00e1logo sobre optimismo y pesimismo son las crisis culturales y, m\u00e1s concretamente, los riesgos que plantean las nuevas tecnolog\u00edas, lo que ahora llamamos tecnociencia, para el hombre contempor\u00e1neo. En la mente, dos preocupaciones simult\u00e1neas: la Bomba (el t\u00edtulo de la obra de Salinas es sintom\u00e1tico) y la manipulaci\u00f3n tecnol\u00f3gica de la persona humana (centro de la consideraci\u00f3n de Orwell en 1984).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el optimismo esperanzado de MSL tiene su gota de iron\u00eda: <em>Puesto que la t\u00e9cnica no es nada sustantivo, una sociedad amenazada de muerte por su t\u00e9cnica puede abandonarla y obviar el peligro<\/em>.<\/p>\n<p><strong>Depuraci\u00f3n de contenidos, tendencia espiritual hacia la nada<\/strong><\/p>\n<p>Esta afirmaci\u00f3n de optimismo esperanzado e ir\u00f3nico se hace, obviamente, criticando el car\u00e1cter superficial del \u00absentimentalismo\u00bb de Pedro Salinas y el \u00abdescriptivismo\u00bb de Orwell para llevar el asunto a las profundidades del <em>Doktor Faustus<\/em> de Thomas Mann. Seg\u00fan MSL, el asunto no es tanto, pues, la capacidad destructiva de las bombas reales y de la tecnolog\u00eda contempor\u00e1nea como <em>la tendencia espiritual hacia la nada<\/em> que se aprecia en el arte europeo contempor\u00e1neo: <em>As\u00ed, la m\u00fasica de Sch\u00f6nberg es el s\u00edntoma de que, por v\u00eda de depuraci\u00f3n de contenidos, se ha llegado a una ultimidad muy parecida a la nada: la vibraci\u00f3n<\/em>.<\/p>\n<p>Es posible que tambi\u00e9n este punto de vista haya sido generalmente compartido por la redacci\u00f3n de <em>Laye<\/em>. Pero, en cualquier caso, en lo que hace a la m\u00fasica de Sch\u00f6nberg en particular, tiene mucho inter\u00e9s comparar esta opini\u00f3n de MSL (que \u00e9l generaliza al arte contempor\u00e1neo) con lo que poco antes el entonces cr\u00edtico musical y luego embajador Jes\u00fas Nu\u00f1ez[10] hab\u00eda escrito en L 15, 57, septiembre-octubre del 51, a saber: \u00abque la m\u00fasica de S. significa algo as\u00ed como el final de un proceso, final de un proceso colocado m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites de lo sensible \/&#8230; \/ el proceso de la \u00abdeshumanizaci\u00f3n del arte\u00bb se\u00f1alado por Ortega: el cultivo del sonido como elemento abstra\u00eddo de todas las emociones humanas y la contemplaci\u00f3n del mismo como entidad matem\u00e1tica; la conversi\u00f3n de la misma en arte abstracto\u00bb (En Bonet, 274; un tema \u00e9ste que reapareci\u00f3 en la \u00faltima conversaci\u00f3n con MSL en su casa de Diagonal el 23 de agosto de 1985 a prop\u00f3sito de Shostakovich y Sch\u00f6nberg).<\/p>\n<p>MSL generaliza, en efecto, esta apreciaci\u00f3n acerca de la m\u00fasica de S. para decir que tambi\u00e9n el \u00abcontenido material\u00bb de la filosof\u00eda de la \u00e9poca es un \u00absistema de esquemas\u00bb l\u00f3gicos o antropol\u00f3gicos: \u00ablimpias, puras, \u00faltimas formas o contenidos formales\u00bb ser\u00edan, efectivamente, las filosof\u00edas de Husserl, el c\u00edrculo de Viena y Russell, por una parte, y Ortega, Heidegger, Scheler, de otra. S\u00f3lo Hartmann ser\u00eda una excepci\u00f3n a esto.<\/p>\n<p>El tema de la depuraci\u00f3n de contenidos se convierte en el asunto central de la rese\u00f1a: <em>Al seguirse la historia de la cultura europea es visible que toda ella se define por una marcha depuradora\/ ..\/ que se resuelve en sucesivas renuncias materiales, en un continuo despojarse de contenidos. En el l\u00edmite de esa marcha est\u00e1 sin duela la nada, y humanamente hablando, una vida hecha de nader\u00edas. Esto no es utop\u00eda futurizante: las nader\u00edas se llaman en filosof\u00eda relatividades y ellas son el \u00fanico contenido de la mente del siglo.<\/em><\/p>\n<p><strong>Optimismo esperanzado<\/strong><\/p>\n<p>Ah\u00ed se ve mejor la iron\u00eda contenida en la afirmaci\u00f3n sobre el \u00aboptimismo esperanzado\u00bb en relaci\u00f3n con la t\u00e9cnica. <em>Este optimismo esperanzado se traduce en 1a b\u00fasqueda de un punto de equilibro hist\u00f3rico-filos\u00f3fico igualmente alejado de la apolog\u00eda y de la diatriba en la crisis y ante la crisis \u00abaut\u00e9ntica\u00bb<\/em> , esto es, ante la cultural cultural o de civilizaci\u00f3n. Aunque MSL afama que \u00abla beligerancia que se concede a la tesis de Mann no significa adhesi\u00f3n a la misma\u00bb, la verdad es que se trata de un art\u00edculo muy thomasmanniano sobre la complejidad dial\u00e9ctica de la crisis de las culturas. Lo que se aprende de Thomas Mann es algo m\u00e1s profundo, menos anecd\u00f3tico que el tratamiento de Salinas o de Orwell, viene a decir Sacrist\u00e1n: es \u00abuna marcha hacia la ultimidad inferior\u00bb como \u00absentido mismo de la evoluci\u00f3n mental de Europa\u00bb. Por eso esta parte de la rese\u00f1a puede acabarse as\u00ed: <em>Bien barnizado de negro queda el cuadro. Con ello resaltar\u00e1 mejor la tiza que debe corregirlo<\/em>.<\/p>\n<p>Pero la segunda parte de la rese\u00f1a empieza negando que la destrucci\u00f3n y el homicidio masivos sean \u2013como sugieren las obras de Salinas y de Orwell\u2013 caracter\u00edsticas de la \u00e9poca cient\u00edfica. El PostHiroshima no es un asunto que pueda plantearse exclusivamente como p\u00e9rdida de moralidad y menos como consecuencia de la \u00e9poca cient\u00edfica. MSL recuerda en ese contexto que si en \u00e9pocas anteriores no se lograron destrucciones masivas como las de Hiroshima no fue por \u00ablimitaciones morales\u00bb. El \u00fanico l\u00edmite fue el \u00abt\u00e9tanos muscular del brazo\u00bb. Un recuerdo que en este caso obliga a una defensa del progresismo: <em>Hay tanta gente interesada en conseguir borrar no ya la cursiler\u00eda del XIX sino toda verdad sentada por ese siglo que empieza a ser hora, sobre todo en Espa\u00f1a, de revalorizar la \u00abcursi\u00bb honradez de nuestros liberales padres, as\u00ed como el \u00absimplista racionalismo\u00bb de nuestros grandes abuelos del XVIII, aut\u00e9nticos definidores de nuestra cultura<\/em>.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 crisis?<\/strong><\/p>\n<p>As\u00ed que: 1\/ no es nueva la tendencia a la aniquilaci\u00f3n f\u00edsica de \u00ablos b\u00e1rbaros\u00bb, de los otros, ni la tendencia al genocidio (aqu\u00ed MSL cita a Samuel: \u00abNo perdones: mata a hombres, mujeres y ni\u00f1os, aun los de pecho, bueyes y ovejas, camellos y asnos\u00bb), y 2\/ tampoco es nueva la tendencia (la referencia es aqu\u00ed a Orwell) a la aniquilaci\u00f3n de la personalidad (Giordano Bruno, Galileo). En este punto MSL recuerda los antecedentes inquisitoriales de las delaciones que se produjeron en los PC en los a\u00f1os 30 y 40: \u00abSe grita hoy, como contra algo nuevo, contra las confesiones y denuncias de propios amigos que son frecuentes en los labios de los acusados por el Partido Comunista. Pero, \u00bfde verdad se ignora que Galileo fue obligado a denunciar a quienes siguieran profesando el heliocentrismo despu\u00e9s de haberse retractado \u00e9l mismo, contra toda verdad? \u00bfSe ignora, en serio? Si se ignora, valgan estas observaciones como humilde recordaci\u00f3n de simples hechos\u00bb.<\/p>\n<p>De la cr\u00edtica a las exageraciones del existencialismo a la francesa (como relativismo moral) pasa MSL a acotar la tesis de Mann sobre la enfermedad alemana, que es tambi\u00e9n la europea, con dos consideraciones: 1\/ que la causa determinante de una crisis no tiene por qu\u00e9 ser un mal en s\u00ed misma, 2\/ que la cultura afectada es la nuestra: la que tiene detr\u00e1s tres siglos de raz\u00f3n, un siglo de historiadores.<\/p>\n<p>Pero dicho esto a\u00f1ade en seguida MSL que esas dos cosas implican una discusi\u00f3n que rebasa el \u00e1mbito literario para entrar en el campo de la filosof\u00eda de la historia.<\/p>\n<p>&lt;&lt; Desarrollo de este tema en \u00abUna oportunidad para el sentido com\u00fan\u00bb&gt;&gt;<\/p>\n<p><strong>Conciencia hist\u00f3rica<\/strong><\/p>\n<p>La \u00faltima parte del ensayo confirma, en un nivel superior, el \u00aboptimismo esperanzado\u00bb: repasa la literatura hist\u00f3rica sobre la crisis cultural (en Grecia y Roma principalmente); distingue entre apologetas y autores de diatribas en los momentos de crisis para detenerse finalmente en lo que considera un hecho nuevo, decisivo, el de la <em>consciencia de la crisis como parte de la consciencia hist\u00f3rica<\/em>.<\/p>\n<p>Esta es precisamente la novedad. Por eso MSL termina el art\u00edculo considerando que ya ese solo hecho \u2013el de la consciencia de la crisis\u2013 hace de la nuestra <em>la menos brutal de las crisis hist\u00f3ricas<\/em>. Pues en la medida en que \u00abel hombre no conoce procedimiento alguno para dominar una realidad que no sea el de partir de una conciencia y noci\u00f3n de la misma\u00bb estamos en una situaci\u00f3n en que el hombre puede dominar mentalmente el flujo que le arrastra: \u00abCon s\u00f3lo eso, aunque no se consiguiera en este caso ninguna de las posibilidades que abre la conciencia de una cosa \/&#8230;\/ nuestra crisis ser\u00eda la menos brutal de la historia. Aunque no consigamos dejar de ser arrastrados por la historia \u2013y todav\u00eda no est\u00e1 escrita en granito esa imposibilidad\u2013 al menos ella, la historia, ha dejado de enga\u00f1arnos\u00bb (PyM, IV, 27-28).<\/p>\n<p>Creo que el punto de vista filos\u00f3fico de MSL en ese momento puede describir as\u00ed: aceptaci\u00f3n de la tesis nihilista (procedente de Nietzsche en lo esencial, asumida tal vez a trav\u00e9s de T. Mann) en el plano de la descripci\u00f3n de la crisis cultural o de civilizaci\u00f3n, pero negaci\u00f3n del pesimismo est\u00e9tico que generalmente acompa\u00f1a a la literatura de la crisis en la Europa central y occidental desde Nietzsche. En MSL esta consecuencia est\u00e1 corregida precisamente por el talante racionalista, por la importancia que concede a la consciencia hist\u00f3rica de la misma crisis. Un muy interesante apunte sobre hacia d\u00f3nde se dirig\u00eda esta b\u00fasqueda lo encontramos en la parte de la rese\u00f1a m\u00e1s centrada en la filosof\u00eda de la crisis cultural, cuando, inspir\u00e1ndose en Burckhardt, MSL afirma que cada una de las culturas conocidas han tenido sus crisis de desarrollo y su gran crisis final para descartar a continuaci\u00f3n los documentos literarios de la <em>\u00ab<\/em>gran crisis\u00bb o \u00abcrisis aut\u00e9ntica\u00bb que han sido redactados como apolog\u00edas o como diatribas. Lo que parece estar buscando MSL es justamente aquello que no se hab\u00eda producido hasta entonces en la cultura europea: \u00abel libro escrito en fr\u00edo sobre una crisis <em>in fieri<\/em> por hombres pertenecientes al propio mundo amenazado \/&#8230;\/ la objetividad ejemplar que a veces se ha dado por parte de contempor\u00e1neos de hechos hist\u00f3ricos no-cr\u00edticos\u00bb (PyM IV, 25) de los que ser\u00edan ejemplos el Tuc\u00eddides que trata de la Guerra del Peloponeso y el Kant de <em>Was ist Aufk\u00e4rung?<\/em><\/p>\n<p><strong>Objetividad ejemplar<\/strong><\/p>\n<p>Naturalmente, aqu\u00ed no hay m\u00e1s que un esbozo y una sugerencia. El mismo Sacrist\u00e1n dice que se trata de <em>\u00ab<\/em>un tema de filosof\u00eda de la historia que no es dable tratar aqu\u00ed\u00bb y de \u00abconsideraciones de morfolog\u00eda hist\u00f3rica igualmente ajenas al objeto de este art\u00edculo\u00bb. Pero, a pesar de ello, creo que se puede defender que tanto el tema (la dial\u00e9ctica hist\u00f3rica, la filosof\u00eda de la historia particularmente referida a la crisis cultural o de civilizaci\u00f3n) como el \u00e1ngulo de la mirada (la b\u00fasqueda de esta \u00abobjetividad ejemplar\u00bb m\u00e1s all\u00e1 de apolog\u00edas y diatribas) adelantan lo que iba a ser m\u00e1s caracter\u00edstico, m\u00e1s t\u00edpico, de la obra filos\u00f3fica madura de MSL.<\/p>\n<p>En una fecha tan temprana como la de l952 ya la llamada literatura \u00abapocal\u00edptica\u00bb sobre la crisis, incluso cuando es aut\u00e9ntica como en el caso de Orwell o de Mann, no atrae a un Sacrist\u00e1n que es demasiado cl\u00e1sico para ver novedades de \u00e9poca en cuestiones de t\u00e9cnica y de moral. Es interesante observar, sin embargo, el radicalismo con que afirma en este art\u00edculo el papel de la consciencia, la capacidad de dominar con la mente la dimensi\u00f3n de la crisis. Esto le permite, por otra parte, quitar importancia a lo que representaba Hiroshima, o por lo menos dejar a un lado el problema que supon\u00eda la valoraci\u00f3n del nuevo tipo de armas. No parece, por ejemplo, que el antimilitarismo militante de aquellos a\u00f1os, tan pujante en Inglaterra y en la RFA y tan vinculado a la reflexi\u00f3n sobre la dimensi\u00f3n cualitativamente nueva de las armas nucleares, le haya interesado al joven Sacrist\u00e1n, que, por cierto, en esas fechas deb\u00eda estar el el curso de alf\u00e9rez de complemento. No tenemos al menos noticia de un inter\u00e9s as\u00ed.<\/p>\n<p>&lt;&lt;Muy probablemente es esta aspiraci\u00f3n a la objetividad ejemplar en la crisis hist\u00f3rica lo que separa a MSL de los existencialismos de la \u00e9poca y le aproxima a la filosof\u00eda anal\u00edtica y al neopositivismo de los cincuenta. Estudiar este tema&gt;&gt;<\/p>\n<p><strong>Sobre Progresismo\/religiosidad\/ arte<\/strong><\/p>\n<p>Otras cr\u00f3nicas y rese\u00f1as publicadas en <em>Laye<\/em> permiten perfilar tal vez un poco mejor alguno de los rasgos que acabo de se\u00f1alar. Por ejemplo, la afirmaci\u00f3n del punto de vista \u00abprogresista\u00bb que aparece en la rese\u00f1a comparada de Salinas\/Orwell\/Mann tiene que leerse en pol\u00e9mica con las exageraciones cr\u00edticas, sobre todo antiliberales, de la \u00e9poca respecto de la supuesta cursiler\u00eda \u00abdecimon\u00f3nica\u00bb; no tienen que leerse, en absoluto, como una manifestaci\u00f3n atemporal y general de un punto de vista \u00abprogresista\u00bb identificable, por ejemplo, con el de la burgues\u00eda \u00abliberal\u00bb o, tambi\u00e9n supuestamente, din\u00e1mica de la \u00e9poca y del lugar en que escrib\u00eda MSL.<\/p>\n<p>As\u00ed, en la cr\u00f3nica del estreno en el teatro de c\u00e1mara barcelon\u00e9s de <em>El deseo bajo los olmos<\/em> de Eugene O&#8217;Neill (L 21, noviembre\/ diciembre de 1952) MSL, que enjuiciaba aqu\u00e9lla como \u00abuna obra perfecta\u00bb del teatro contempor\u00e1neo, como una obra construida \u00absobre cuatro planos mentales puros\u00bb, escribe una cr\u00edtica dur\u00edsima del \u00abprogresismo\u00bb de la burgues\u00eda mercantil barcelonesa de la \u00e9poca que vio en <em>El deseo bajo los olmos<\/em> s\u00f3lo \u00abun dram\u00f3n\u00bb: \u00abMercaderes de muelles de Levante frente a cuya \u00abprogresiva\u00bb cultura hacen muy bien en permanecer sordos los sorianos ele Antonio Machado. Hermoso \u00abprogreso social\u00bb que no consigue abrir los ojos de quienes, a fuerza de cerrar bolsas turgentes, han perdido toda capacidad de apertura \u00a1Curioso, por cierto, el que a menudo se hable de la religiosidad de nuestra sociedad!\u00bb.<\/p>\n<p><em>El deseo bajo los olmos<\/em> es una obra que, efectivamente, exige un tipo de empat\u00eda que no todo el mundo tiene; exige tomarse en serio, o haberse tomado alguna vez en serio, el mito religioso, haber vivido la religiosidad. Desde luego, \u00e9ste no era el caso del \u00abprogresismo\u00bb al uso, cuya religiosidad ha sido siempre (cuando la hubo) superficial, tr\u00e1mite y cumplimiento. Es interesante hacer observar c\u00f3mo en este Sacrist\u00e1n se daban juntas dos cosas que a primera vista producen contraste: la cr\u00edtica dur\u00edsima del \u00abprogresismo\u00bb barcelon\u00e9s de principios de los 50 y la distancia, muy acentuada igualmente, respecto de las visiones apocal\u00edpticas contempor\u00e1neas sobre la crisis.<\/p>\n<p><strong>Una idea para una filosof\u00eda de la historia (1954-1955)<\/strong><\/p>\n<p>Donde mejor se ve el punto de vista filos\u00f3fico de MSL durante estos a\u00f1os es tal vez en su conferencia del 3 de diciembre del 5411, en la sala de actos del Instituto de Estudios Hisp\u00e1nicos de Barcelona, con el t\u00edtulo de \u00abHay una buena oportunidad para el sentido com\u00fan\u00bb (reproducida en Pinilla de las Heras, 261-274; y para la contextualizaci\u00f3n ibid. p\u00e1g. 123 y ss.).<\/p>\n<p>Pinilla de las Heras dice que no le consta que Sacrist\u00e1n que hubiera le\u00eddo por entonces <em>A defence of Common Sense<\/em> de Moore, pero ten\u00eda indudable conocimiento de \u00e9l por otros autores. (ibid. 124). Precisa Pinilla que el \u00absentido com\u00fan\u00bb del que habla MSL en 1954 no es la propiedad cuasi innata de sentido com\u00fan que procedente de la filosof\u00eda escocesa de Reid entr\u00f3 en Catalu\u00f1a a trav\u00e9s de los hermanos Carreras Artau, sino \u00abuna funci\u00f3n pragm\u00e1tica del conocimiento reflexivo, social\u00bb (una noci\u00f3n m\u00e1s pr\u00f3xima, por tanto, a la de Moore y a la proposici\u00f3n 5.6. del <em>Tractatus<\/em> de Wittgenstein: \u00abLos l\u00edmites de mi lenguaje significan los l\u00edmites de mi mundo\u00bb).<\/p>\n<p>En la conferencia aparece otra noci\u00f3n importante: \u00abel derecho a la continuidad\u00bb que, seg\u00fan Pinilla (ibid. 125), Sacrist\u00e1n toma de Jaspers: \u00abla continuidad a la que tenemos derecho es la tradici\u00f3n cultural mediante la cual los individuos se elevan a niveles de conocimiento cada vez m\u00e1s complejos y poderosos; se trata de una tradici\u00f3n creadora, no meramente conservadora\u00bb. Pinilla afama que MSL estaba entonces \u00aben un per\u00edodo de transici\u00f3n entre el personalismo no cat\u00f3lico (con algunas dimensiones liberales en lo pol\u00edtico) al marxismo\u00bb.<\/p>\n<p>Subraya luego la \u00abprudencia pol\u00edtica\u00bb y el que \u00abest\u00e9 aflorando constantemente en su texto la idea de reducir, en lo posible, la pol\u00edtica a una t\u00e9cnica\u00bb.<\/p>\n<p>A partir de ah\u00ed Pinilla entra en un tipo de consideraciones tal vez m\u00e1s acordes con sus propias preocupaciones que con las de Sacrist\u00e1n de entonces &lt;&lt;?&gt;&gt;. Finaliza diciendo que ve en la conferencia \u00abuna en\u00e9rgica apelaci\u00f3n contra los mesianismos y las cruzadas, y el convencimiento de que la posesi\u00f3n de un lenguaje conceptual adecuado incrementa la seguridad del individuo, le ayuda a percibir con cierto distanciamiento el proceso que de otro modo le sumerge y le trasciende\u00bb (ibid. 128).<\/p>\n<p><strong>Sobre el lugar de la filosof\u00eda entre los saberes contempor\u00e1neos<\/strong><\/p>\n<p>La conferencia empieza con una consideraci\u00f3n general acerca de lo que la filosof\u00eda puede decir del porvenir. Pero en seguida se centra en un tema que hab\u00eda de ser muy recurrente en la obra de MSL: <em>el lugar de la filosof\u00eda entre los saberes contempor\u00e1neos a partir de la constituci\u00f3n de las ciencias particulares<\/em>. Distingue MSL entre ciencia \u00abinmediata\u00bb, con un objeto material directamente definible en el mundo, y ciencia \u00abmediata\u00bb o \u00abciencia de las ciencias\u00bb, que es lo que ser\u00eda la filosof\u00eda. Este t\u00edtulo en principio sublime revela, sin embargo, la modestia de la filosof\u00eda misma: ya no es la reina absoluta sino que tiene que limitarse a \u00abinspeccionar la gesti\u00f3n que sus virreyes (la f\u00edsica, la biolog\u00eda, la sociolog\u00eda) llevan a cabo con sustanciosos resultados en los m\u00faltiples territorios aut\u00f3nomos de su desmembrado reino\u00bb (en Pinilla, 261).<\/p>\n<p>Esta idea de la desmembraci\u00f3n de la filosof\u00eda-reina procede de Russell y estaba entonces en el ambiente (tanto de la filosof\u00eda anal\u00edtica como del marxismo). Ejemplos: el arranque de un c\u00e9lebre discurso de Zhdanov en Mosc\u00fa a los fil\u00f3sofos marxistas de entonces y la discusi\u00f3n que paralelamente llevaban a cabo por entonces, entre marxismo y filosof\u00eda anal\u00edtica, Galvano della Volpe y Ludovico Geymonat en Italia.<\/p>\n<p>En esta l\u00ednea que podr\u00edamos considerar russelliana, MSL declara que, de todas formas, la filosof\u00eda, el viejo saber unitario, se ha reservado todav\u00eda algunas parcelas. Una de estas parcelas, como hab\u00eda afirmado tambi\u00e9n Russell, es muy clara y no da lugar a discusi\u00f3n alguna: la l\u00f3gica (que es \u00abcomo la ley constitucional que tienen que respetar todos los virreyes\u00bb); pero para MSL hay alguna otra parcela, <em>aunque la filosof\u00eda tenga que pleitear por ella<\/em>: las cosas de los hombres, en las que la vieja filosof\u00eda compite todav\u00eda con la antropolog\u00eda y con la sociolog\u00eda. La filosof\u00eda opina que con lo que la han quitado la antropolog\u00eda y la sociolog\u00eda no se agota el tema del hombre. Bas\u00e1ndose en Ortega y Heidegger, pero tambi\u00e9n en los cl\u00e1sicos, MSL mantiene que es el hecho de que \u00abel hombre no tenga naturaleza sino historia\u00bb, el peculiar poder ser del hombre o el valor metaf\u00edsico de la libertad del hombre lo que permite pleitear en favor de la filosof\u00eda (de la \u00e9tica y de la metaf\u00edsica) en esta competici\u00f3n con la antropolog\u00eda y con la sociolog\u00eda.<\/p>\n<p>&lt;&lt; Un tema interesante de estudio: comparar este punto de vista de 1954 con el defendido diez a\u00f1os despu\u00e9s en <em>Sobre el lugar de la filosof\u00eda\u2026<\/em> al distinguir entre \u00abfilosofar\u00bb y \u00abfilosof\u00eda licenciada\u00bb en relaci\u00f3n con las ciencias particulares&gt;&gt;<\/p>\n<p><strong>Filosof\u00eda y propaganda<\/strong><\/p>\n<p>Un segundo asunto abordado en la conferencia es la oposici\u00f3n entre filosof\u00eda y propaganda a prop\u00f3sito del catastrofismo period\u00edstico-pol\u00edtico de los medios de comunicaci\u00f3n espa\u00f1oles de la \u00e9poca: \u00abSi alguna palabra quiere decir exactamente lo contrario que Filosof\u00eda esa palabra es Propaganda\u00bb. Aqu\u00ed introduce MSL una diferencia sustancial entre \u00abamor al saber\u00bb y \u00abansia de que los dem\u00e1s crean algo que \u00e9l cree o que necesita creer por motivos de econom\u00eda espiritual o de cualquier otra clase de econom\u00eda\u00bb&lt;en Pinilla, 264&gt;<\/p>\n<p>&lt;&lt;Tambi\u00e9n \u00e9ste es un punto que MSL mantendr\u00eda firmemente en los a\u00f1os de militancia comunista. Probablemente \u00e9ste es el punto que hizo de \u00e9l un combatiente pol\u00edtico siempre inc\u00f3modo en todos los sitios donde milit\u00f3. En los sesenta introducir\u00eda una distinci\u00f3n entre \u00abpublicidad\u00bb y \u00abpropaganda\u00bb pero no para matizar la distinci\u00f3n cortante que aqu\u00ed introduce entre \u00abfilosof\u00eda\u00bb y \u00abpropaganda\u00bb, sino para diferenciar la labor did\u00e1ctico-pol\u00edtica en la lucha por la hegemon\u00eda del simple reclamo en el mercado de las formas de manipulaci\u00f3n habituales en los medios de comunicaci\u00f3n de masas&gt;&gt;<\/p>\n<p><strong>Concepto de crisis<\/strong><\/p>\n<p>A partir de ah\u00ed se entra en el tema central de la conferencia: la particular caracterizaci\u00f3n del presente como \u00abcrisis\u201d. MSL contin\u00faa aqu\u00ed el discurso abierto en \u00abTres libros en la estacada\u00bb, prolongado en la voz \u00abCrisis\u00bb de la Enciclopedia Argos. Su concepto de \u00abcrisis\u00bb se inspiraba entonces sobre todo en Burckhart y en Ortega: crisis es cambio fundamental <em>en la organizaci\u00f3n social y en la organizaci\u00f3n mental del hombre<\/em>, una situaci\u00f3n en la que la disparidad ideol\u00f3gica llega hasta la discusi\u00f3n de las creencias &lt;no tanto crisis econ\u00f3mica o de la base tecnoecon\u00f3mica de la sociedad cuanto crisis cultural, de civilizaci\u00f3n o de valores, que se dice ahora&gt;<\/p>\n<p>Admite MSL que estos fen\u00f3menos se dan en 1954 y que, adem\u00e1s, el \u00e1nimo colectivo as\u00ed lo siente.<\/p>\n<p>Pero, como ya hab\u00eda apuntado en \u00abTres libros en la estacada\u00bb, crisis no equivale a coyuntura fatal o a cat\u00e1strofe. Discute, por tanto, que las circunstancias externas por las que periodistas, fil\u00f3sofos y sentido com\u00fan coinciden en declarar la crisis en ese momento sean peores o \u00abm\u00e1s perversas\u00bb que las existentes en otras situaciones hist\u00f3ricas (cr\u00edticas) anteeriores. Los dos ejemplos que toma para discusi\u00f3n son precisamente aquellos que han sido considerados m\u00e1s relevantes como manifestaci\u00f3n de la c1isis de nuestra \u00e9poca: la bomba at\u00f3mica y los campos de concentraci\u00f3n nazis.<\/p>\n<p><strong>La novedad de la crisis presente<\/strong><\/p>\n<p>Con respecto a la bomba at\u00f3mica MSL afirma en 1954 que \u00abno es m\u00e1s perversa que la espada\u00bb; y que te\u00f3logos y fil\u00f3sofos saben desde siempre que el n\u00famero de los muertos no representa cambio moralmente cualitativo en el matar. Respecto del genocidio de los hebreos por los nacionalsocialistas dice MSL que \u00abno ha sido ni de lejos tan eficaz como el que las v\u00edctimas de hoy llevaron a cabo en su tiempo con los amalecitas\u00bb (de la deportaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n lituana a\u00f1ade que \u00abno ha debido de ser mucho m\u00e1s horrible que la expulsi\u00f3n de jud\u00edos y moriscos o la cruzada contra los albigenses\u00bb (ibid. 268).<\/p>\n<p>La novedad de la crisis presente no es, por tanto, la mayor maldad de los hombres o el riesgo que estos corren, sino la conciencia hist\u00f3rica de la crisis. En las anteriores ha habido profetas y autores de amargas diatribas, como en la actual \u00abfilosof\u00eda period\u00edstica de la historia\u00bb. Ahora la crisis se convierte en una categor\u00eda hist\u00f3rica: \u00abgracias a un siglo de historiadores y medio siglo de fil\u00f3sofos y soci\u00f3logos la historia ha dejado de enga\u00f1arnos\u00bb.<\/p>\n<p>Aunque la filosof\u00eda nos pide humildad ante el papel de la conciencia (no dominamos la historia, pero tampoco nos dejamos enga\u00f1ar por los procesos hist\u00f3ricos), \u00abno es el \u00faltimo mono de la casa del hombre\u00bb. La conciencia hist\u00f3rica de la crisis hace que \u00e9sta no nos coja por sorpresa, nos permite relativizar nuestras aventuras y desventuras. Pero todav\u00eda hay algo m\u00e1s<\/p>\n<p><strong>Conciencia de continuidad<\/strong><\/p>\n<p>La conciencia hist\u00f3rica da al sentido com\u00fan la conciencia de continuidad que la humanidad debe tener para que su historia no se convierta en una historia de locos: un estado de \u00e1nimo que nos permite injertar todo nuevo brote del esp\u00edritu humano en el viejo y robusto tronco de las m\u00e1s antiguos verdades y virtudes.<\/p>\n<p>La conciencia de continuidad se relaciona con el derecho del hombre a la continuidad (Jaspers): el derecho que el hombre tiene a que nadie intente separarle violentamente de sus ra\u00edces, de su pasado (ibid. 271).<\/p>\n<p>En el pasado hubo individualidades que tuvieron conciencia hist\u00f3rica y conciencia de la continuidad y que jugaron un papel sustancial para que las crisis no se convirtieran en cat\u00e1strofe y quedara la cosa en mera crisis europea (San Agust\u00edn, Beda el Venerable, San Isidoro; luego Galileo y Newton; finalmente, la continuidad se afirm\u00f3 por s\u00ed misma).<\/p>\n<p>Lo que en el presente puede hacer que volvamos a necesitar Isidoros y Agustines es el dogmatismo y el sectarismo, el maniqueismo: \u00abQue haya hombres convencidos de poder hacer una transformaci\u00f3n tal en el mundo que coloque a \u00e9ste en una nueva situaci\u00f3n perfecta en la no quepa la necesidad de ulteriores cambios y, por otra parte, la existencia de hombres convencidos de que tal proyecto significa el total hundimiento de toda cosa buena\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Una oportunidad para el sentido com\u00fan<\/strong><\/p>\n<p>La posibilidad de que el sentido com\u00fan actual supere la \u00abfilosof\u00eda period\u00edstica de la historia\u00bb, el milenarismo y el catastrofismo, viene dada precisamente por el hecho de que el hombre pueda hablar hoy del proceso hist\u00f3rico como si estuviera fuera de la historia. Esto es lo que permite evitar que los movimientos del proceso hist\u00f3rico nos cojan desprevenidos.<\/p>\n<p>Se trata pues de que el sentido com\u00fan logre convencer a nuestros contempor\u00e1neos de que precisamente porque la crisis actual viene precedida de otras ya no es posible tom\u00e1rsela completamente en serio; hay que tratarla en fr\u00edo, t\u00e9cnicamente.<\/p>\n<p>No hay sistema ideol\u00f3gico que gane en radicalidad al propio desarrollo hist\u00f3rico de la humanidad. Las organizaciones sociales caen igual que los sistemas ideol\u00f3gicos y cient\u00edficos mientras que el hombre permanece. S\u00f3lo esta continuidad merece los sacrificios que los hombres est\u00e1n dispuestos a realizar\u00bb (ibid. 272-274).<\/p>\n<p><strong>MSL en 1950-1954: s\u00edntesis y contexto<\/strong><\/p>\n<p><em>Atenci\u00f3n a la religiosidad aut\u00e9ntica, clasicismo art\u00edstico, reafirmaci\u00f3n del liberalismo en lo pol\u00edtico y cr\u00edtica del progresismo mercantilista<\/em> parecen haber sido algunas de las caracter\u00edsticas principales de aquel intelectual que:<\/p>\n<p>1\u00ba. Est\u00e1 dispuesto a aceptar el reto que significa discutir la tesis de la crisis cultural contempor\u00e1nea denunciado por el pensamiento liberal de los a\u00f1os que siguieron a la guerras mundial, pero<\/p>\n<p>2\u00ba. Sabe distinguir entre el planteamiento meramente sentimental o descriptivo de la crisis cultural y un planteamiento que va al fondo de la cuesti\u00f3n, lo cual le lleva a<\/p>\n<p>3\u00ba. Afirmar que el rasgo caracter\u00edstico de la crisis no es la tecnificaci\u00f3n o la importancia que cobra la ciencia en la potenciaci\u00f3n del horror; no es el genocidio masivo ni el sometimiento psicol\u00f3gico, cosas todas estas con antedentes hist\u00f3ricos muy claros, y m\u00e1s o menos superficiales, sino una tendencia de fondo que Thomas Mann ha identificado bien en D. F.[<em>Doktor Faustus<\/em>] y que se define como <em>ansia de ultimidad terrena<\/em>, una caracter\u00edstica alemana que est\u00e1 pasando al conjunto de los pueblos europeos. Un reconocimiento que, sin embargo<\/p>\n<p>4\u00ba. No tiene por qu\u00e9 implicar catastrofismo pesimismo hist\u00f3rico, sino al contrario: bien barnizado de negro para que resalte m\u00e1s la tiza con que hay que escribir la soluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Se est\u00e1 discutiendo ah\u00ed con la desembocadura irracionalista de la cultura alemana (y no s\u00f3lo alemana) de la crisis que hab\u00eda tenido un antecedente muy claro en los a\u00f1os veinte, con los \u00abfilisteos\u00bb que se inclinan sobre el cad\u00e1ver de la cultura. Y se discute con ellos en nombre de \u00abtres siglos de raz\u00f3n\u00bb y \u00abun siglo de historiadores\u00bb, esto es, con escepticisimo sobre la relaci\u00f3n del hombre con la historia pero poniendo en primer plano el papel del conocimiento: conocer os har\u00e1 libres, es el mensaje. La consciencia hist\u00f3rica de la crisis es el fundamento de la superaci\u00f3n de la misma;<\/p>\n<p>5\u00ba. Este punto de vista \u00abracionalista\u00bb e \u00abhistoricista\u00bb aleja al joven Sacrist\u00e1n de aquellos otros j\u00f3venes de su generaci\u00f3n que se hab\u00edan formado en FE y en el SEU. Hay ah\u00ed una pol\u00e9mica clara, abierta, con la principal de las ideolog\u00edas de la Espa\u00f1a de entonces, que no era ya la escol\u00e1stica tomista (como se dice a veces por simplificaci\u00f3n) sino la incorporaci\u00f3n del pensamiento europeo de la crisis (Spengler, Toynbee, Schmitt, etc.) a las esencias tradicionales.<\/p>\n<p>&lt;&lt;Este es un punto que exige estudio y desarrollo. Cf. los trabajos de Mainer y otros.&gt;&gt;<\/p>\n<p>Evidentemente, este discurso que se hace en la Barcelona de 1950 no est\u00e1 dirigido a los fil\u00f3sofos cavern\u00edcolas que hac\u00edan la <em>Revista de Filosof\u00eda<\/em>, o a los viejos curas que dominaban la Academia, sino m\u00e1s bien a aquellos otros que en Barcelona, Madrid o Valencia caminaban entonces con el alma dividida (<em>Crisis<\/em> fue precisamente el t\u00edtulo elegido por Mu\u00f1oz Alonso para la revista del Departamento de Filosof\u00eda de la Universidad de Murcia\/Valencia cuyo secretario de redacci\u00f3n, el fil\u00f3sofo Jos\u00e9 Rodr\u00edguez Mart\u00ednez, seguir\u00eda una trayectoria muy parecida a la de Sacrist\u00e1n: del SEU al comunismo marxista pasando por Heidegger y por Ortega y Gasset.<\/p>\n<p>&lt;&lt;A este respecto se puede ver un documento interesante: la antolog\u00eda de Ortega preparada por JRM a finales de los cincuenta para Doncel, donde cristraliza la idea de los \u00abdos Ortegas\u00bb para fil\u00f3sofos que est\u00e1n saltando de la ideolog\u00eda joseantoniana a la filosof\u00eda moral del marxismo.&gt;&gt;.<\/p>\n<p>Se dirige MSL, en suma, a aquellos otros j\u00f3venes que est\u00e1n ya al tanto de las corrientes literarias y filos\u00f3ficas norteamericanas y europeas del momento. Por tanto, apenas entiende lo principal quien ve el trabajo de Sacrist\u00e1n en <em>Laye<\/em> como un mero enfrentamiento con la ideolog\u00eda del nacionalcatolicismo. Eso es demasiado trivial. De hecho, los cavern\u00edcolas del nacionalcatolicismo son objeto de chanza en alg\u00fan momento, pero no tienen ning\u00fan inter\u00e9s para la discusi\u00f3n que Sacrist\u00e1n estaba abriendo.<\/p>\n<p>&lt;&lt;Consultar sobre esto el ensayo de Rosa Rossi en <em>Un \u00e1ngel m\u00e1s<\/em> pero advertir que este es un punto insuficientemente tratado all\u00ed precisamente porque el ensayo est\u00e1 demasiado centrado en la cr\u00edtica del nacionalcatolicismo entonces existente&gt;&gt;.<\/p>\n<p><strong>&lt;&lt;Algunos datos m\u00e1s para la contextualizaci\u00f3n&gt;&gt;<\/strong><\/p>\n<p>Un punto que tiene importancia para la comprensi\u00f3n del ambiente cultural espa\u00f1ol de los a\u00f1os cincuenta.<\/p>\n<p>La mayor parte de los discursos al uso en estas dos \u00faltimas d\u00e9cadas, sobre todo de los discursos period\u00edsticos, tienden a considerar aquella etapa de los a\u00f1os cincuenta como una fase de cerraz\u00f3n y autarqu\u00eda cultural paralela a la autarqu\u00eda econ\u00f3mica. Desde ese punto de vista se han hecho caricaturas bastante desafortunadas del nacionalcatolicismo y, sobre todo, de la \u00abfilosof\u00eda oficial\u00bb que se impart\u00eda entonces en las c\u00e1tedras de filosof\u00eda (hab\u00eda tres facultades con licenciatura en filosof\u00eda: Madrid, Barcelona y Murcia \u2013luego Valencia\u2013). Es cierto que esa basura existi\u00f3 tanto en Madrid como en Barcelona (m\u00e1s en Madrid que en Barcelona: ejemplos), como puede verse releyendo algunas de las revistas de filosof\u00eda de la \u00e9poca. Pero tambi\u00e9n hab\u00eda otro pensamiento en aquella \u00e9poca. &lt;&lt;Ensayos historiogr\u00e1ficos atendibles sobre este per\u00edodo del nacionalcatolicismo: Alvarez Bolado, D\u00edaz Salazar, Botti&gt;&gt;.<\/p>\n<p>Basta con ojear la <em>Revista de Estudios Pol\u00edticos<\/em> en su primera etapa o algunas publicaciones del CSIC, adem\u00e1s de la misma <em>Laye<\/em> o <em>Alcal\u00e1<\/em>, <em>Escorial<\/em>, etc. para darse cuenta de que esta idea tard\u00eda de la \u00abapertura a Europa\u00bb es inexacta o, mejor dicho, una solemne tonter\u00eda ideol\u00f3gicamente motivada. En aquellas revistas, en las que colaboraron intelectuales tan distinguidos (otra cosa es su coloraci\u00f3n ideol\u00f3gica de entonces) como Carl Smichtt, J. L. L\u00f3pez Aranguren, J. M. Valverde, E. Tierno Galv\u00e1n, F. J. Conde, Gustavo Bueno, Losada, Barcia Trelles, Truyol Serra, Valdeavellano, Enrique G\u00f3mez Arboleya, Nicol\u00e1s Ramiro Rico, etc. hay noticia (y no s\u00f3lo noticia) de las principales corrientes del pensamiento europeo contempor\u00e1neo. Lo que pasa es que estas revistas, que eran oficiales, ten\u00edan una difusi\u00f3n muy restringida; llegaban s\u00f3lo a una elite universitaria en Madrid, Barcelona, Salamanca y poco m\u00e1s. Parece que la reconstrucci\u00f3n de lo que fue la vida cultural de aquellos a\u00f1os se est\u00e1 haciendo en ocasiones con el mismo criterio provinciano que entonces hab\u00eda, efectivamente, en las provincias[12]. Pero la discusi\u00f3n de verdad interesante, y la hab\u00eda ya entonces, estaba teniendo lugar en el seno de aquellas revistas y grupos culturales donde se iban perfilando ideas y opiniones muy semejantes a las que se discut\u00edan en Alemania, Inglaterra, Francia o Italia.<\/p>\n<p>Esto, que es muy obvio en el caso de <em>Laye<\/em> y que puede ser ratificado, si se estudia bien, en el caso de la <em>Revista de Estudios Pol\u00edticos<\/em> &lt;&lt;cf. a este respecto Pinilla de las Heras, <em>En menos de la libertad<\/em>&gt;&gt; seguramente vale tambi\u00e9n, en el plano literario, para revistas como <em>Escorial<\/em> y otras etc. &lt;&lt;S\u00f3lo hace muy pocos a\u00f1os hemos tenido la oportunidad de conocer la espl\u00e9ndida poes\u00eda que estaba escribiendo en Le\u00f3n Antonio Gamoneda: <em>Edad<\/em>&gt;&gt;. Creo que la reconstrucci\u00f3n de varios de los debates abiertos entonces en la <em>REP<\/em> sorprender\u00eda ahora por su dimensi\u00f3n \u00abeurope\u00edsta\u00bb. La verdad es que durante alg\u00fan tiempo se ha estado confundiendo lo que fueron argumentos apresurados de la batalla antifranquista con la verdad hist\u00f3rica, confusi\u00f3n tanto m\u00e1s peligrosa cuanto que todos aquellos que en estos \u00faltimos a\u00f1os han acabado descubriendo que varias personalidades del franquismo no encajaban en el esquema \u00abfascismo = incultura\u00bb se han quedado con muy pocas defensas para seguir sabiendo qu\u00e9 es en realidad lo que les diferencia de \u00ablos otros\u00bb. Ya Sacrist\u00e1n advirti\u00f3 de algo as\u00ed hacia 1977 cuando, en una entrevista period\u00edstica &lt;&lt;en <em>Arreu<\/em>, creo[13]&gt;&gt; le preguntaron sobre aquellos a\u00f1os en relaci\u00f3n con la labor de Francisco Garc\u00eda Valdecasas[14] como profesional y como rector franquista en Barcelona.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, lo de verdad interesante de las rese\u00f1as de MSL en la \u00e9poca de <em>Laye<\/em> no es la broma, la iron\u00eda o la s\u00e1tira contra los cavern\u00edcolas (\u00a1que los hab\u00eda!) sino el arranque de una discusi\u00f3n en el seno de su generaci\u00f3n y en el interior de la intelectualidad culta que, en los l\u00edmites de la expresi\u00f3n que impon\u00eda la censura de la \u00e9poca, plantea, sigue planteando problemas interesant\u00edsimos&gt;&gt;.<\/p>\n<p>6.\u00ba La vertiente \u00abracionalista\u00bb e \u00abhistoricista\u00bb (la recuperaci\u00f3n de tres siglos de raz\u00f3n y uno de historia), de sano \u00absentido com\u00fan\u00bb, frente a las desembocaduras irracionalistas y aun antiracionalistas o \u00abfilisteas\u00bb de la cultura de la crisis es, por as\u00ed decirlo, el lado \u00abmediterr\u00e1neo\u00bb o barcelon\u00e9s del pensamiento del joven Sacrist\u00e1n. Habr\u00eda que rastrear las coincidencias en esta cr\u00edtica con Gabriel Ferrater, J. M. Castellet, Garc\u00eda Borr\u00f3n, los Goytisolo, etc.; un tipo de recepci\u00f3n de las corrientes de la \u00e9poca (en el caso de Sacrist\u00e1n por entonces sobre todo franceses y alemanes) filtrado por un esp\u00edritu que se ha hecho esc\u00e9ptico respecto del filiste\u00edsmo (franquista y fascista) y que ha roto pol\u00edtica e ideol\u00f3gicamente los v\u00ednculos con las organizaciones juveniles del primer franquismo. Se advierte ah\u00ed, por otra parte, una primera lectura del <em>Fausto<\/em> goethiano que marcar\u00eda el pensamiento de Sacrist\u00e1n para siempre[15]. No en balde el <em>Fausto<\/em> de Thomas Mann le parece un pensamiento veraz y profundo de la cultura (literaria) de la crisis.<\/p>\n<p>7.\u00ba Pero junto a este rasgo \u00abmediterr\u00e1neo\u00bb y de \u00absentido com\u00fan\u00bb hay otro rasgo que tiende a alejar al joven Sacrist\u00e1n de algunos de sus compa\u00f1eros barceloneses de generaci\u00f3n. Se trata quiz\u00e1s de un poso de religiosidad juvenil; del hecho, precisamente, de haberse tomado alguna vez totalmente en serio y con autenticidad la vida religiosa, lo que incluye el respeto por la experiencia m\u00edstica y un fondo de atracci\u00f3n por el libertarismo. Con el tiempo aquellas vivencias ir\u00edan perdiendo fuerza en MSL: su pensamiento ir\u00eda haci\u00e9ndose inequ\u00edvocamente laico y ateo. Pero siempre conservar\u00eda el respeto por la vivencia religiosa aut\u00e9ntica que le distanciaba de la mayor\u00eda de los compa\u00f1eros barceloneses formados m\u00e1s bien en la iron\u00eda ante la religi\u00f3n o sencillamente en el agnoscticismo. Muy probablemente la profunda seriedad con que MSL <em>milit\u00f3<\/em> siempre en las distintas aventuras colectivas en las que estuvo tiene que ver con este fondo.<\/p>\n<p>Este es un punto al que doy mucha importancia a la hora de entender la producci\u00f3n del joven Sacrist\u00e1n y su evoluci\u00f3n posterior (incluido el inter\u00e9s por Unamuno muchos a\u00f1os despu\u00e9s[16] y el tiempo dedicado a la relaci\u00f3n con personas cat\u00f3licas a las que no le un\u00edan precisamente afinidades pol\u00edticas). &lt;&lt;En cualquier caso, esta es una hip\u00f3tesis por explorar&gt;&gt; No parece casual la forma que tiene el exabrupto contra el p\u00fablico teatral barcelon\u00e9s a prop\u00f3sito de <em>El deseo bajo los olmos<\/em>; la defensa de los \u00absorianos de Antonio Machado\u00bb frente a los \u00abmercaderes de muelles de Levante\u00bb tiene que ver directamente con la cr\u00edtica a la insensibilidad ante el problema teol\u00f3gico y metaf\u00edsico de la obra de O&#8217;Neill (los dos primeros planos de <em>El deseo bajo los olmos<\/em>). Este fue un rasgo permanente en la obra de MSL. Reaparecer\u00eda, muchos a\u00f1os despu\u00e9s, muerto ya el dictador, con tanta fuerza como aparece en esta rese\u00f1a juvenil. Y la conclusi\u00f3n de este razonamiento, dada la pasi\u00f3n con que MSL entend\u00eda la coherencia de teor\u00eda y pr\u00e1ctica, hubiera sido el irse a Soria (a Duruelo de la Sierra) en 1977 o 1978 cuando ya estaba finalmente convencido de la inutilidad de todo \u00abprogresismo\u00bb.<\/p>\n<p>En esta cuesti\u00f3n de las creencias fuertemente arraigadas se aprecia cierta diferencia de ra\u00edces en aquel grupo barcelon\u00e9s de los 50. Alg\u00fan cr\u00edtico ha dicho que una de las caracter\u00edsticas de aquel grupo (en el que hab\u00eda una mayor\u00eda de castellanohablantes) fue precisamente su falta de ra\u00edces (los Goytisolo, Pinilla, Garc\u00eda Borr\u00f3n, el propio Sacrist\u00e1n, por un lado; Barral, Castellet, Gil de Biedma, etc. por otro) en parte debida a los traslados forzosos posteriores a la guerra civil y al ambiente pol\u00edtico-cultural de la Barcelona de postguerra, pero en parte tambi\u00e9n al \u00abcosmopolitismo\u00bb declarado de la mayor\u00eda de los redactores de <em>Laye<\/em>, muy alejado de la otra corriente de la resistencia de entonces al franquismo, la nacionalista. De todas formas, tambi\u00e9n en el ambiente barcelon\u00e9s de aquellos a\u00f1os acabar\u00edan contando, y cada vez con m\u00e1s fuerza, las ra\u00edces de cada cual. La cr\u00edtica del provincianismo y la defensa gen\u00e9rica del europe\u00edsmo y de las concepciones omniabarcadoras dominantes en el ambiente intelectual europeo de la \u00e9poca fue adquiriendo perfiles distintos en funci\u00f3n de dos factores como m\u00ednimo: el compromiso pol\u00edtico de unos (que perfil\u00f3 y matiz\u00f3 lecturas y simpat\u00edas s\u00f3lo intelectuales comunes) y la persistencia de ra\u00edces culturales distintas.<\/p>\n<p>Superficialmente esta \u00faltima diferencia parece haber pasado por el aprecio de unos y el desprecio de los otros a la llamada generaci\u00f3n del 98. Tal vez se haya exagerado esta diferencia luego, con el paso de los a\u00f1os. Pero no parece inventada. Sacrist\u00e1n, Garcia Borr\u00f3n, Pinilla ten\u00edan una vena \u00abunamuniana\u00bb, de sentimiento tr\u00e1gico de la vida colectiva hispana, que en general los otros parecen haber despreciado o considerado con mucha distancia, seguramente con la consideraci\u00f3n de que aquello hab\u00eda sido parte de la crisis espa\u00f1ola de los a\u00f1os treinta.<\/p>\n<p>Menos superficialmente la diferencia era tambi\u00e9n de talante: aunque elementos comunes en la formaci\u00f3n de aquellos j\u00f3venes barceloneses de 1950 tambi\u00e9n hubo diferencias de formaci\u00f3n. Barral, Bohigas y otros han identificado esta diferencia con el \u00abfalangismo\u00bb del joven Sacrist\u00e1n. Pero el \u00abfalangismo\u00bb, como unos a\u00f1os despu\u00e9s la militancia comunista, es un efecto de otra cosa. Esa \u00abotra cosa\u00bb es, creo, el car\u00e1cter pre-burgu\u00e9s o anti-burgu\u00e9s de la formaci\u00f3n de MSL (y seguramente tambi\u00e9n de Garc\u00eda Borr\u00f3n y de Pinilla), su odio profundo a la burgues\u00eda mercantil, su preferencia precisamente por los \u00absorianos de Antonio Machado\u00bb que ya entonces empezaban a ser un resto minoritario en el panorama hisp\u00e1nico; un desprecio que no ten\u00eda nada de visceral ni de agresivo sino que en el caso de MSL era muy meditado. Esa profunda diferencia que Gil de Biedma, por ejemplo, cifra en la \u00abseriedad\u00bb cuasimetaf\u00edsica de Manolo de un lado y en la \u00abfrivolidad\u00bb, o \u00abcar\u00e1cter caprichoso\u00bb, de los otros (\u00e9l incluido), tuvo manifestaciones varias, incluidos los gustos literarios &lt;&lt;y habr\u00eda que ver hasta qu\u00e9 punto la inclinaci\u00f3n de MSL por el grupo madrile\u00f1o (S\u00e1nchez Ferlosio, Mart\u00edn Gaite, el joven Sastre y los dem\u00e1s[17])&gt;&gt; fue tambi\u00e9n una consecuencia de ello. Con el tiempo esta diferencia ir\u00eda haci\u00e9ndose m\u00e1s profunda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>Anexo 1: De MSL \u00abLa tarea de Engels en el Anti-D\u00fchring\u00bb<\/h3>\n<p><em>Manuscrito no fechado (probablemente de mediados de los sesenta).<\/em><\/p>\n<p>Se abre, en hoja aparte, con la nota al pie de p\u00e1gina de Sacrist\u00e1n sobre las demostraciones de existencia e inexistencia:<\/p>\n<p>\u00abUna vulgarizaci\u00f3n demasiado frecuente del marxismo insiste en usar laxa y anacr\u00f3nicamente (como en tiempos de la \u201cfilosof\u00eda de la naturaleza\u201d rom\u00e1ntica e idealista) los t\u00e9rminos <em>demostrar<\/em>, probar y refutar para las argumentaciones de plausibilidad propias de la concepci\u00f3n del mundo. As\u00ed se repite, por ejemplo, la inepta frase de que la marcha de la ciencia \u201cha demostrado la inexistencia de Dios\u201d. Esto es literalmente un sinsentido. La ciencia no puede demostrar ni probar nada referente al universo como un todo, sino s\u00f3lo enunciados referentes a sectores del universo, aislados y abstractos de un modo u otro. La ciencia emp\u00edrica no puede probar, por ejemplo, que no exista un ser llamado <em>Abracadabra abracadabrante<\/em>, pues, ante cualquier informe cient\u00edfico-positivo que declare no haberse encontrado ese ser, cabe siempre la respuesta de que el Abracadabra en cuesti\u00f3n se encuentra m\u00e1s all\u00e1 del alcance de los telescopios y de los microscopios, o la afirmaci\u00f3n de que el Abracadabra abracadabrante no es perceptible, ni siquiera positivamente pensable, por la raz\u00f3n humana, etc. Lo que la ciencia puede fundamentar es la afirmaci\u00f3n de que la suposici\u00f3n de que existe el Abracadabra abracadabrante no tiene funci\u00f3n explicativa alguna de los fen\u00f3menos conocidos, ni est\u00e1, por tanto, sugerida por \u00e9stos.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, la frase vulgar de la \u201cdemostraci\u00f3n de la inexistencia de Dios\u201d es una ingenua torpeza que carga el materialismo con la absurda tarea de demostrar o probar inexistencias. Las inexistencias no se prueban; se prueban las existencias. La carga de la prueba compete al que afirma existencia, no al que no la afirma.\u00bb<\/p>\n<p>M. S. L. , \u00abLa tarea de Engels en el Anti-D\u00fchring\u00bb[18]<\/p>\n<p>1. <em><strong>Concepci\u00f3n del mundo<\/strong><\/em>: una concepci\u00f3n del mundo <em>no es un saber<\/em>, no es conocimiento en el sentido en que lo es la ciencia positiva. Es una <em>serie de principios que dan raz\u00f3n de la conducta<\/em> de un sujeto, a veces sin que \u00e9ste se los formule de un modo expl\u00edcito. \u00c9sta es una situaci\u00f3n bastante frecuente: las simpat\u00edas y antipat\u00edas por ciertas ideas, hechos o personas, las reacciones r\u00e1pidas, acr\u00edticas, a est\u00edmulos morales, el ver casi como hechos de la naturaleza particularidades de las relaciones entre hombres, en resoluci\u00f3n, una buena parte de la consciencia de la vida cotidiana puede interpretarse en t\u00e9rminos de principios o creencias muchas veces impl\u00edcitas, \u00abinconscientes\u00bb en el sujeto que obra o reacciona [cursivas de FFB].<\/p>\n<p>Ahora bien frecuentemente <em>esos principios<\/em> o creencias inspiradores de la conducta cotidiana, aunque el sujeto no se los formule siempre, <em>est\u00e1n expl\u00edcitos en la cultura<\/em> de la sociedad en que vive. Esa cultura contiene por lo com\u00fan un conjunto de afirmaciones acerca de la naturaleza del mundo f\u00edsico y de la vida, as\u00ed como un c\u00f3digo de estimaciones de la conducta. [cursivas de FFB]<\/p>\n<p><em>Relaci\u00f3n \u00edntima entre la parte contemplativa o te\u00f3rica de la concepci\u00f3n del mundo y su parte pr\u00e1ctica<\/em> (c\u00f3digo o sistema de juicios de valor) a trav\u00e9s de cuestiones como la del sentido de la vida humana y de la muerte, la existencia o inexistencia de un principio ideal o espiritual que sea causa del mundo, etc. Por ejemplo, de la afirmaci\u00f3n te\u00f3rica de que el hombre es una naturaleza herida \u2192 a la norma que postula el sometimiento a la autoridad.<\/p>\n<p>2. <strong>En las culturas de tradici\u00f3n grecorromana<\/strong>, las concepciones del mundo suelen presentar <em>unas puntas, por as\u00ed decirlo, muy concentradas y conscientes, en forma de credo religioso-moral o de sistema filos\u00f3fico<\/em>. Especialmente esta segunda forma fue muy caracter\u00edstica hasta el siglo XIX. Nacida, en realidad, en pugna con el credo religioso, en v\u00edsperas del per\u00edodo cl\u00e1sico de la cultura griega, la filosof\u00eda sistem\u00e1tica, la filosof\u00eda como sistema, se vio arrebatar un campo tem\u00e1tico tras otro por las ciencias positivas, y acab\u00f3 por intentar salvar su sustantividad en un repertorio de supuestas verdades superiores a las de toda ciencia. [cursivas de FFB]<\/p>\n<p>3. <strong>Las causas por las cuales la pretensi\u00f3n de la filosof\u00eda sistem\u00e1tica acaba por caducar son varias<\/strong>. En el orden formal, o de teor\u00eda del conocimiento, la causa principal es la definitiva y consciente constituci\u00f3n del <em>conocimiento cient\u00edfico positivo durante<\/em> la Edad Moderna.<\/p>\n<p>Caracter\u00edsticas:<\/p>\n<p>&#8211; Capacidad de posibilitar previsiones exactas, mediante conceptos sumamente artificiales, m\u00e1quinas mentales que no dicen nada a la imaginaci\u00f3n, a diferencia de los jugosos e intuitivos conceptos de la tradici\u00f3n filos\u00f3fica.<\/p>\n<p>&#8211; Intersubjetividad, o sea, todas las personas adecuadamente preparadas entienden su formulaci\u00f3n del mismo modo, en el sentido de que quedan igualmente informadas acerca de las operaciones que permitir\u00edan verificar o falsar dicha formulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>4. <em><strong>Las concepciones del mundo carezcan de estos rasgos<\/strong><\/em>, de manera no accidental o eliminable, sino esencialmente: <em>contienen afirmaciones sobre cuestiones no resolubles por los m\u00e9todos decisorios del conocimiento positivo<\/em>, que son la verificaci\u00f3n o falsaci\u00f3n emp\u00edricas, y la argumentaci\u00f3n anal\u00edtica (deductiva o inductivo-probabilitaria). Ejemplo: una aut\u00e9ntica concepci\u00f3n del mundo contiene \u2013expl\u00edcitos o explicitables\u2013 enunciados acerca de la existencia o inexistencia de un Dios, de la finitud o infinitud del universo, del sentido o falta de sentido de estas cuestiones, etc. y esos enunciados <em>no ser\u00e1n nunca susceptibles de prueba emp\u00edrica, ni de demostraci\u00f3n o refutaci\u00f3n en el mismo sentido que en las ciencias<\/em>. [cursivas de FFB]<\/p>\n<p>Esto no quiere decir que el conocimiento positivo no <em>abone<\/em> una determinada concepci\u00f3n del mundo m\u00e1s que otra; pero <em>abonar, o hacer plausible<\/em>, no es lo mismo que probar en sentido positivo.<\/p>\n<p>Ejemplo de mal uso: la marcha de la ciencia \u00abha demostrado la inexistencia de Dios.\u00bb<\/p>\n<p>&#8211; La ciencia no puede demostrar ni probar nada referente al universo como un todo, sino s\u00f3lo enunciados referentes a sectores del universo, aislados y abstractos de un modo u otro. La ciencia emp\u00edrica no puede probar, por ejemplo, que no exista un ser llamado A.A., pues ante cualquier informe cient\u00edfico-positivo que declare no haberse encontrado ese ser, cabe siempre la respuesta de que el Abracadabra en cuesti\u00f3n se encuentra m\u00e1s all\u00e1 del alcance de los telescopios y de los microscopios, o la afirmaci\u00f3n de que el Abracadabra abracadabrante no es perceptible, ni siquiera positivamente pensable, por la raz\u00f3n humana, etc. <em>Lo que la ciencia puede fundamentar es la afirmaci\u00f3n de que la suposici\u00f3n de que existe el Abracadabra abracadabrante no tiene funci\u00f3n explicativa alguna de los fen\u00f3menos conocidos, ni est\u00e1, por tanto, sugerida por estos.<\/em> (Una suposici\u00f3n innecesaria).<\/p>\n<p>5. <strong>Relaci\u00f3n entre ciencia positiva y concepci\u00f3n del mundo.<\/strong><\/p>\n<p>Una concepci\u00f3n del mundo que tome a la ciencia como \u00fanico cuerpo de conocimiento real se encuentra visiblemente por delante y por detr\u00e1s de la investigaci\u00f3n positiva. Por detr\u00e1s, porque intentar\u00e1 construirse de acuerdo con la marcha y los resultados de la investigaci\u00f3n positiva. Por delante porque, como visi\u00f3n general de la realidad, inspira o motiva la investigaci\u00f3n positiva misma. No solo por delante, sino que al inspiraci\u00f3n se produce todo a lo largo de la investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>6. <strong>Ciencia positiva y dial\u00e9ctica.<\/strong><\/p>\n<p>Una concepci\u00f3n del mundo que tenga como punto de partida y de llegada al ciencia real se basa en el principio del <em>inmanentismo<\/em>: la explicaci\u00f3n de los fen\u00f3menos debe buscarse en otros fen\u00f3menos, en el mundo, y no en instancias ajenas o superiores al mundo: el mundo debe explicitarse por s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>a) La ciencia positiva realiza el principio del materialismo o inmanentismo a trav\u00e9s de una metodolog\u00eda anal\u00edtico-reductiva \u2192 reducci\u00f3n anal\u00edtica de las formaciones complejas y cualitativamente determinadas a factores menos complejos y m\u00e1s homog\u00e9neos anal\u00edticamente, con tendencia a una reducci\u00f3n tan extrema que el aspecto cualitativo pierde toda relevancia. Tiende incluso a obviar conceptos con contenido cualitativo, para limitarse en lo esencial al manejo de relaciones cuantitativas o formales, materialmente vac\u00edas:<\/p>\n<p>&#8211; del \u2018horror de la naturaleza al vac\u00edo\u2019 a \u2018la presi\u00f3n atmosf\u00e9rica\u2019: lo que importaba era la consecuci\u00f3n de un n\u00famero que midiera la fuerza en cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>El \u00e9xito anal\u00edtico-reductivo tiene dos partes:<\/p>\n<p>1. Permite penetrar muy material y eficazmente en la realidad, porque posibilita el planteamiento de preguntas muy exactas (cuantificadas y sobre fen\u00f3menos \u2018elementales\u2019) a la naturaleza, as\u00ed como previsiones precisas que en caso de cumplirse confirman en mayor o menor medida las hip\u00f3tesis en que se basan y en caso de no confirmarse las falsea definitivamente.<\/p>\n<p>2. Adem\u00e1s posibilita a la larga la formaci\u00f3n de conceptos m\u00e1s adecuados mediante la destrucci\u00f3n de viejos conceptos anticuados.<\/p>\n<p>Pero precisamente porque se basan en un an\u00e1lisis reductivo que prescinde -por abstracci\u00f3n- de la peculiaridad cualitativa de los fen\u00f3menos complejos analizados y reducidos, los conceptos de la ciencia positiva son invariablemente conceptos generales cuyo lugar est\u00e1 en enunciados no menos generales, \u2018leyes\u2019, que informan acerca de clases enteras de objetos. Se pierde una parte de lo concreto. <em>Los \u2018todos\u2019 o \u2018totalidades\u2019 concretas y complejos no aparecen en el universo de discurso de la ciencia positiva<\/em>. La ciencia positiva no suministra su totalidad, su consistencia concreta.<\/p>\n<p><em>Este es el campo o \u00e1mbito de relevancia del pensamiento dial\u00e9ctico.<\/em><\/p>\n<p>7. <strong>C\u00f3mo la concepci\u00f3n del mundo tiende a proporcionar una determinada comprensi\u00f3n de las totalidades concretas<\/strong>, c\u00f3mo la pr\u00e1ctica humana tiene que entender tambi\u00e9n las concreciones sociales se encuentran con un l\u00edmite de la ciencia positiva. <em>De ah\u00ed, la dial\u00e9ctica<\/em>. Cuando es inmanentista o materialista consiste <em>en recuperar lo concreto sin hacer intervenir m\u00e1s datos que los materialistas del an\u00e1lisis reductivo, es decir, concibiendo las cualidades que pierde el an\u00e1lisis reductivo como resultado nuevo de la estructuraci\u00f3n de estos en la formaci\u00f3n individual o concreta, en los \u2018todos estructurales\u2019<\/em>. Concreciones o totalidades son los individuos vivientes, las particularizaciones formaciones hist\u00f3ricas, los presentes hist\u00f3ricos localmente delimitados, el universo como totalidad, etc. \u2018La verdad es el todo\u2019.<\/p>\n<p>. Lenguaje sint\u00e9tico recomponedor.<\/p>\n<p>. Inspiradora de la investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>8. <strong>Sobre el concepto de contradicci\u00f3n dial\u00e9ctica<\/strong>: contradicci\u00f3n l\u00f3gica y contradicci\u00f3n u oposici\u00f3n real.<\/p>\n<p>9. <strong>Sentidos impropios de dial\u00e9ctica.<\/strong><\/p>\n<p>. No es una <em>l\u00f3gica alternativa a la l\u00f3gica formal<\/em> en la que no rijan los principios de contradicci\u00f3n, identidad y tercio excluso.<\/p>\n<p>. No es un tipo de <em>ciencia superior<\/em> a la ciencia positiva.<\/p>\n<p>. No es la sistematizaci\u00f3n de los conocimientos cient\u00edfico-positivas.<\/p>\n<p>Ahora bien, si no es una l\u00f3gica alternativa, si no es una ciencia superior a la ciencia normal, si tampoco es la sistematizaci\u00f3n de los conocimientos cient\u00edficos, entonces \u00bfqu\u00e9 es la dial\u00e9ctica?<\/p>\n<p>. <em>Una met\u00f3dica, una hip\u00f3tesis general, un programa, una visi\u00f3n previa<\/em>. Cuando la dial\u00e9ctica es inmanentista, cuando su signo ontol\u00f3gico es materialista como en el caso de la de K. Marx, lo que el pensamiento dial\u00e9ctico pretende es ampliar la racionalidad m\u00e1s all\u00e1 del l\u00edmite del an\u00e1lisis reductivo practicado por las ciencias positivas. El reconocimiento de la limitaci\u00f3n del an\u00e1lisis cient\u00edfico conduce a varias actividades contrapuestas o a veces complementarias:<\/p>\n<p>a) La divisi\u00f3n del mundo en dos planos: el plano de la raz\u00f3n pura y el plano de la raz\u00f3n pr\u00e1ctica, el plano de la ciencia y el plano de la moral, el plano del ser y el plano del deber ser. Ambos planos tienden principios distintos: el principio de la realidad y el principio del ideal \u2192 de ah\u00ed varias posiciones.<\/p>\n<p>b) De lo que no se puede hablar mejor callarse. Incluso si todas las cuestiones cient\u00edficas pudieran responderse, el problema de nuestra vida no habr\u00eda sido m\u00e1s penetrado. Desde luego que no queda ya ninguna pregunta, y precisamente esta es la respuesta. La soluci\u00f3n del problema de la vida est\u00e1 en la desaparici\u00f3n de este problema. No decir nada sino aquello que se puede decir, esto es, las proposiciones de las ciencias naturales.<\/p>\n<p>Wittgenstein, <em>Tractatus<\/em>, final \u2192 De ah\u00ed \u2192 neopositivismo<\/p>\n<p>c) Negaci\u00f3n de la posibilidad de una aproximaci\u00f3n racional a las totalidades concretas, pero afirmaci\u00f3n de la importancia de su tratamiento: desplazamiento al plano de la religi\u00f3n o de la m\u00edstica, como conocimiento alternativo o superior al conocimiento cient\u00edfico \u2192 De ah\u00ed \u2192 irracionalismos varios o antirracionalmente.<\/p>\n<p>d) Implicaci\u00f3n de la racionalidad: racionalismos autocr\u00edticos varios y pensamiento dial\u00e9ctico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>Anexo 2: Homenaje a Sacrist\u00e1n<\/h3>\n<p><em>Madrid, 2\/12\/1986. Desconozco si lleg\u00f3 a publicarse. Texto manuscrito.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1. Conoc\u00ed a Sacrist\u00e1n en 1962, en Barcelona, al inicar mis estudios universitarios en la Facultad de Filosof\u00eda y Letras. Entonces Sacrist\u00e1n daba clases en la Facultad de Econ\u00f3micas y algunos alumnos de otras facultades nos traslad\u00e1bamos all\u00ed. Me llevaron a \u00e9l dos cosas: el consejo \u2013que nunca agradecer\u00e9 suficientemente\u2013 de Jos\u00e9 Rodr\u00edguez Mart\u00ednez, en aquellos a\u00f1os profesor de filosof\u00eda en el Instituto de Palencia, y la lectura de Suplemento de Filosof\u00eda de la Enciclopedia Espasa en el que Sacrist\u00e1n acababa de publicar en 1961 una renovadora panor\u00e1mica del pensamiento filos\u00f3fico posterior a la segunda guerra mundial[19]. No es f\u00e1cil hacer ver en pocas palabras a estudiantes de hoy lo que aquel fresco de corrientes filos\u00f3ficas contempor\u00e1neas pod\u00eda representar para un joven universitario de 1960. Basta con decir que all\u00ed aparec\u00edan por primera vez para muchos de nosotros nombres y tendencias completamente ignoradas por los fil\u00f3sofos oficiales de la \u00e9poca. Pero no me detendr\u00e9 en eso. Quisiera decir, en cambio, que si aquel ensayo de un centenar de p\u00e1ginas me abri\u00f3 horizontes intelectuales insospechados, el contacto personal con Sacrist\u00e1n ser\u00eda decisivo para mi evoluci\u00f3n posterior. Nunca conoc\u00ed otro maestro igual: tan riguroso en las cosas del conocimiento y tan desprendido en la entrega a ideales colectivos. Acababa entonces de leer el barojiano \u00e1rbol de la ciencia y la figura de Sacrist\u00e1n se me antojaba como una s\u00edntesis de fil\u00f3sofo y bi\u00f3sofo.<\/p>\n<p>La intimidad de esa relaci\u00f3n intelectual y afectiva, sobre todo a trav\u00e9s del movimiento universitario de los sesenta y m\u00e1s a\u00fan despu\u00e9s del \u00abfinal de la utop\u00eda\u00bb, dificultar\u00e1 seguramente el que ahora pueda hablar con distancia de lo que fue la obra de Sacrist\u00e1n como marxista. Pero la amistad y, \u00bfpor qu\u00e9 no decirlo?, el enamoramiento que uno siente por un maestro grande suelen impulsar a dar m\u00e1s valor a aquellos aspectos del hombre que no son p\u00fablicos o que son menos p\u00fablicos. Espero, por consiguiente, que ustedes me disculpen si empiezo diciendo que la aportaci\u00f3n de Sacrist\u00e1n rebasa con mucho lo que hay en sus libros y ensayos publicados. Pero al llegar a este punto creo que la afirmaci\u00f3n anterior vale para muchos; no es cosa exclusiva ya de la amistad. Pues bastantes de quienes escribieron sobre Sacrist\u00e1n en los d\u00edas que siguieron a su muerte han reconocido haber aprendido de \u00e9l tanto en lo que escrib\u00eda cuando en lo que hac\u00eda y en el trato personal.<\/p>\n<p>Hoy casi es una moda ya despreciar los aspectos morales de la militancia comunista de aquellos a\u00f1os e ironizar sobre las \u00e9ticas del sacrificio mientras se ofrecen antiguos ideales en el altar del pragmatismo. Puede que eso sea solo uno de los inevitables movimientos pendulares de la historia o tal vez el hast\u00edo que siempre acaba produciendo la repetici\u00f3n en vano de las grandes palabras de nuestra cultura. He de decir que el mismo Sacrist\u00e1n, en sus \u00faltimos a\u00f1os, tambi\u00e9n estaba harto del uso manipulatorio de los t\u00e9rminos \u00abdemocracia\u00bb y \u00ablibertad\u00bb en cuyo nombre se han cometido tantos cr\u00edmenes etnicidas y genocidas. Pero, en cualquier caso, nada tiene que ver con la a\u00f1oranza el recordar que no hay maestro sin v\u00ednculo afectivo con los disc\u00edpulos. Al fin y al cabo por mucho que hayan progresado las ciencias de la educaci\u00f3n en estos \u00faltimos tiempos, sigue siendo verdad \u2013como le gustaba decir a Albert Einstein\u2013 que solo se educa con el ejemplo y, en los momentos malos, tal vez con un ejemplo que no puede ir m\u00e1s all\u00e1 del poner sobre aviso.<\/p>\n<p>2. Se ha dicho m\u00e1s de una vez que el pensamiento de Sacrist\u00e1n es dif\u00edcil de encuadrar entre las corrientes m\u00e1s extendidas del marxismo de los a\u00f1os sesenta y setenta. Eso es verdad. Es conocida su cr\u00edtica temprana del estructuralismo althusseriano y del cientificismo dellavolpiano. Y, aunque menos conocida, fue igualmente contundente su distanciamiento del talante intelectual y epistemol\u00f3gico que inspiraba el llamado humanismo marxista de la \u00e9poca, representado entonces por Garaudy y Schaff. Eso no quiere decir, desde luego, que Sacrist\u00e1n no apreciara piezas particulares de los anteriormente nombrados e incluso, en alg\u00fan caso, m\u00e1s que escritos particulares. Por ejemplo, siempre sigui\u00f3 considerando el <em>Pour Marx<\/em> de Althusser como un pieza inmejorable y recomend\u00f3 la traducci\u00f3n del ensayo de Garaudy sobre Lenin por considerarlo un ejercicio desmitificador en un periodo de dogmatismos insensibles. Pero ninguna de esta corrientes ten\u00eda gran cosa que ver con el estilo intelectual de Sacrist\u00e1n.<\/p>\n<p>M\u00e1s cerca estaba, en cambio, de los marxistas de la tercera generaci\u00f3n, en cuya difusi\u00f3n en Espa\u00f1a contribuy\u00f3 decisivamente: Gramsci, Luk\u00e1cs y Korsch, sobre todo. Pero a\u00fan as\u00ed ser\u00eda reductivo considerar a Sacrist\u00e1n gramsciano, luk\u00e1csiano o korschiano. De Gramsci apreciaba sobre todo la veracidad constante y la forma que tuvo de intervenir en los problemas contempor\u00e1neos fundiendo siempre moral y pol\u00edtica, pero le alejaba de \u00e9l su culturalismo historicista crociano y su escaso inter\u00e9s por las ciencias positivas, rasgos que Sacrist\u00e1n consider\u00f3 siempre una r\u00e9mora de la cultura marxista italiana por el sesgo ideol\u00f3gico que comporta. De Luk\u00e1cs apreciaba su s\u00f3lida formaci\u00f3n cultural y humanista, su estar siempre atento a la renovaci\u00f3n de un punto de vista hist\u00f3rico-universal y la serenidad con la que supo encajar la derrota pol\u00edtica de los a\u00f1os veinte sin hacer la m\u00e1s m\u00ednima concesi\u00f3n a los irracionalismos, sin desnaturalizarse e intentando trazar puentes culturales que favorecieran la emancipaci\u00f3n proletaria; le separaba, en cambio, el hegelismo, el car\u00e1cter muy especulativo de las grandes s\u00edntesis luk\u00e1csianas a las que Sacrist\u00e1n prefer\u00eda un punto de vista anal\u00edtico, m\u00e1s emp\u00edrico. De Korsch escribi\u00f3 poco Sacrist\u00e1n, aunque tradujo su escrito principal y aunque en su \u00faltimo a\u00f1o dedic\u00f3 parte de un curso de doctorado a su concepci\u00f3n de la dial\u00e9ctica. Karl Korsch, junto con Otto Neurath, era uno de los cl\u00e1sicos que m\u00e1s le interesaba en los \u00faltimos tiempos. Pero la evoluci\u00f3n de Korsch \u2013al que consideraba muy pr\u00f3ximo en algunos aspectos\u2013 tampoco le parec\u00eda satisfactoria desde un punto de vista epistemol\u00f3gico.<\/p>\n<p><em>[El manuscrito se interrumpe en este punto]<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>Anexo 3: Para la presentaci\u00f3n de <em>Un \u00e1ngel m\u00e1s<\/em><\/h3>\n<p><em>Fechado en Valladolid: 15\/XII\/1987<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La redacci\u00f3n de <em>Un \u00e1ngel m\u00e1s<\/em> ha tenido a bien dedicar una parte de la tercera entrega de la revista a la personalidad y a la obra de Manuel Sacrist\u00e1n. Creo que se trata de un acierto, de una excelente idea. Lo digo no solo como amigo del fil\u00f3sofo comunista fallecido, sino tambi\u00e9n como persona interesada en la evoluci\u00f3n de esta magn\u00edfica \u2013tanto por su contenido como por su continente\u2013 revista vallisoletana que ya es <em>Un \u00e1ngel m\u00e1s<\/em>. Confieso que la propuesta que me he hizo inicialmente Miguel Su\u00e1rez para intervenir aqu\u00ed sobre Sacrist\u00e1n me sorprendi\u00f3 en un primer momento. La verdad es que constituye un hecho ins\u00f3lito en el panorama de las letras de nuestro pa\u00eds el que una revista dedicada mayormente a la poes\u00eda, la literatura y la cr\u00edtica literaria tenga la amabilidad de dar cabida en sus p\u00e1ginas a un fil\u00f3sofo de la ciencia y, adem\u00e1s, notoriamente rojo. Por lo que yo s\u00e9 no ocurr\u00eda algo as\u00ed con Sacrist\u00e1n desde los a\u00f1os cincuenta, cuando se publicaba la revista <em>Laye<\/em>, pero con la diferencia de que entonces Sacrist\u00e1n era solo un joven licenciado, nada conocido, que compaginaba la filosof\u00eda con la cr\u00f3nica cultural y la cr\u00edtica teatral.<\/p>\n<p>No obstante, al no querer limitarme a dar las gracias a Miguel Su\u00e1rez \u2013y con \u00e9l a Gustavo Mart\u00edn Garzo y a Carlos Ortega\u2013, al buscar la racionalizaci\u00f3n de esto, con el vicio profesional y de formaci\u00f3n de uno, se me ocurri\u00f3 que, a pesar de lo ins\u00f3lito, tampoco un hecho as\u00ed es tan incre\u00edble. Al fin y al cabo quienes hacemos la revista mientras tanto est\u00e1bamos proponi\u00e9ndonos algo parecido pero al rev\u00e9s: dar cabida, en una publicaci\u00f3n dedicada a las ciencias sociales y a las humanidades en general, a la poes\u00eda. Ya el \u00faltimo n\u00famero trae alguna muestra de eso, aunque para mi gusto esa muestra sea todav\u00eda demasiado \u00e9pica y poco l\u00edrica, o \u2013para ser m\u00e1s precisos\u2013 una l\u00edrica que se est\u00e1 construyendo con las ruinas de una \u00e9pica. Es posible que el camino de encuentro entre la poes\u00eda y la pol\u00edtica (con la venia, claro est\u00e1, de los se\u00f1oritos en el poder) pase por esta reconversi\u00f3n de la \u00e9pica. Pero tampoco estoy seguro. Tal vez haya otros caminos, varios caminos.<\/p>\n<p>En la primera entrega de <em>Un \u00e1ngel m\u00e1s<\/em> Jose Jim\u00e9nez Lozano nos recordaba a prop\u00f3sito de la obra de Simone Weil la sensibilidad de Manuel Sacrist\u00e1n, quien fue uno de los poqu\u00edsimos escritores espa\u00f1oles de la d\u00e9cada de los cincuenta en interesarse por aquel destino tr\u00e1gico, por aquella pluma aut\u00e9ntica. En relaci\u00f3n con ese hecho tan lamentable de que Simone Weil haya pasado tan desapercibida entre nosotros, Jim\u00e9nez Lozano a\u00f1ad\u00eda en este mismo ensayo, refiri\u00e9ndose a Sacrist\u00e1n, que <em>ah\u00ed se ve qui\u00e9n es qui\u00e9n en la cultura espa\u00f1ola<\/em>. Si el horizonte de comparaci\u00f3n fuera el panorama intelectual de los a\u00f1os cincuenta y sesenta en Espa\u00f1a lo dicho por Jim\u00e9nez Lozano a prop\u00f3sito de Weil valdr\u00eda tambi\u00e9n para otros tantos grandes de las letras euro-americanas. Esa misma sensibilidad la tuvo Sacrist\u00e1n con los principales dramaturgos de una \u00e9poca que a \u00e9l le parec\u00eda de resurrecci\u00f3n del teatro, de \u00abnuevo clasicismo\u00bb, como se ver\u00e1 al releer sus cr\u00f3nicas acerca de <em>La piel de nuestros dientes<\/em> o de <em>El deseo bajo los olmos<\/em>. Pero no solo Thornton Wilder o Eugene O\u2019Neill. Tambi\u00e9n un Moravia casi desconocido por entonces. Y, desde luego, Thomas Mann. Y, m\u00e1s adelante, Adorno, Luk\u00e1cs, Della Volpe, Benjamin y tantos otros.<\/p>\n<p>Otra amiga com\u00fan, la hispanista italiana Rosa Rossi \u2013de quien, por cierto, seg\u00fan veo en una invitaci\u00f3n que he recibido hoy mismo, en seguida veremos traducido su pol\u00e9mico ensayo sobe Cervantes en la editorial \u00c1mbito\u2013 escrib\u00eda este verano en el seminario <em>Rinascita<\/em> que Sacrist\u00e1n fue uno de los (pocos) focos de cultura laica de este pa\u00eds a trav\u00e9s de las varias revistas que ayud\u00f3 a fundar o dirigi\u00f3 desde los a\u00f1os cincuenta (<em>Laye<\/em>, <em>Nous Horitzons<\/em>, <em>Realidad<\/em>, <em>Materiales<\/em>, <em>mientras tanto<\/em>) hasta 1985. La misma Rossi sit\u00faa el trabajo de Jim\u00e9nez Lozano durante esos a\u00f1os en un plano paralelo, caracterizado por la difusi\u00f3n de una cultura laica, ilustrada y razonable en un ambiente todav\u00eda dominado por el nacional-catolicismo y sus derivaciones. As\u00ed es que, de acuerdo con estos aires amistosos que nos llegan de Italia, corresponde no solo dar las gracias por una iniciativa que hace justicia al relevante papel de Sacrist\u00e1n en la cultura espa\u00f1ola, sino m\u00e1s a\u00fan: declarar que es una suerte poder estar entre amigos y contribuir a un di\u00e1logo entre g\u00e9neros y entre tradiciones distintas.<\/p>\n<p>Juan Carlos Garc\u00eda Borr\u00f3n, uno de nuestros senequistas mejor preparados y excelente escritor \u00e9l mismo \u2013por desgracia y por las mismas razones, poco conocido\u2013 ha escrito de Sacrist\u00e1n en <em>mt<\/em> 30-31: \u00abPor debajo de todos los aparatosos cambios hay la persistencia firme de los rasgos m\u00e1s significativos y caracter\u00edsticos: <em>independencia, esp\u00edritu cr\u00edtico, vocaci\u00f3n de verdad objetiva<\/em> siempre despiertos.\u00bb El propio Garc\u00eda Borr\u00f3n, que fue el amigo m\u00e1s \u00edntimo de Sacrist\u00e1n en los a\u00f1os de juventud de este y que tiene, por tanto, motivos de sobra para haber conocido esos rasgos, ha aportado en el mencionado art\u00edculo pruebas m\u00e1s que suficientes de la independencia, esp\u00edritu cr\u00edtico y vocaci\u00f3n de verdad que caracterizaron al joven Sacrist\u00e1n cuando era falangista y miembro del SEU. Hay un hecho poco conocido, pero muy revelador de todo esto: fue el respeto por la cultura y por aquellas personas que en los a\u00f1os dif\u00edciles de la postguerra luchaban en favor de la supervivencia de una lengua y de una cultura acosadas \u2013la catalana\u2013, lo que en \u00faltima instancia indujo a Sacrist\u00e1n a romper de manera definitiva con los j\u00f3venes falangistas barceloneses, al negarse a actuar de forma violenta contra un compa\u00f1ero de estudios conocido por su orientaci\u00f3n catalanista[20]. El mismo Sacrist\u00e1n me cont\u00f3 un d\u00eda, muchos a\u00f1os despu\u00e9s, c\u00f3mo sus propios ex-compa\u00f1eros le juzgaron hasta condenarle a muerte con la ligereza que entonces era habitual en esos medios (una condena que, por suerte, no se cumpli\u00f3, pues, como era habitual tambi\u00e9n en la \u00e9poca, el provocador de turno se fue y no hubo nada).<\/p>\n<p>Pues bien, esa misma independencia de criterio, ese mismo esp\u00edritu cr\u00edtico y esa misma veracidad tendr\u00edan tambi\u00e9n numerosas manifestaciones en al etapa en que Sacrist\u00e1n fue miembro destacado del Partido Comunista de Espa\u00f1a o, m\u00e1s tarde, desde 1980 en los movimientos ecologista y pacifista. No es casualidad el nombre que eligi\u00f3 para la primera revista de intelectuales comunistas catalanes, <em>Veritat<\/em>, una revista de la cual llegaron a salir muy pocas entregas y que llevaba en la cabecera el lema de Lassalle, luego adoptado por Antonio Gramsci: \u00ab<em>La verdad es revolucionaria<\/em>\u00bb (\u00bftraducci\u00f3n profana, por cierto, de <em>La verdad os har\u00e1 libres<\/em>?).<\/p>\n<p>No creo que haga falta llevar a cabo un recuento cuantitativo de esos que se han puesto de moda en la cr\u00edtica literaria para llegar a la conclusi\u00f3n de que el t\u00e9rmino \u00abveracidad\u00bb ha sido el m\u00e1s ampliamente utilizado a lo largo de la obra de Sacrist\u00e1n. Fue, desde luego, la veracidad y la autenticidad del obrar, del actuar de los individuos \u2013en los cient\u00edfico, lo filos\u00f3fico, lo art\u00edstico o lo pol\u00edtico\u2013 el rasgo que siempre destac\u00f3 en los cl\u00e1sicos que amaba y en los contempor\u00e1neos que siempre le influyeron en uno u otro sentido. De ah\u00ed el t\u00edtulo de uno de sus ensayos: \u00abLa veracidad de Goethe\u00bb, o la orientaci\u00f3n de uno de sus trabajos inconclusos y que a\u00fan est\u00e1 in\u00e9dito, dedicado a Antonio Gramsci [<em>El orden y el tiempo<\/em>[21]]. Esa misma veracidad, que fue su lema, explica comportamientos que suscitaron cr\u00edticas en su d\u00eda. Por ejemplo, su decisi\u00f3n a la hora de alabar la calidad cient\u00edfica de Francisco Garc\u00eda Valdecasas (el rector que le expuls\u00f3 de la universidad) m\u00e1s all\u00e1 de las cr\u00edticas pol\u00edticas o ideol\u00f3gicas. O, por ejemplo, su denuncia de la l\u00ednea seguida por el Partido Comunista de Espa\u00f1a en los a\u00f1os setenta no solo o no tanto por desviaciones pol\u00edtico-ideol\u00f3gicas cuanto principalmente por no decir la verdad acerca de los cambios que se estaban produciendo a los militantes.<\/p>\n<p>Pero se equivocar\u00eda quien a partir de lo dicho sobre la veracidad, la independencia de juicio y el esp\u00edritu cr\u00edtico juzgara a Manuel Sacrist\u00e1n como un mero moralista. Pocas personas ha habido en el pa\u00eds tan al tanto de la evoluci\u00f3n de las ciencias, de los m\u00e9todos cient\u00edficos y de las t\u00e9cnicas aplicadas como Manuel Sacrist\u00e1n. Y nada le molestaba m\u00e1s que la cr\u00edtica moralista con vetas irracionalistas de la evoluci\u00f3n de la ciencia y la t\u00e9cnica contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p>Esto nos lleva a una especie de hilo rojo tem\u00e1tico que seguramente ha constituido el centro de inter\u00e9s de MSL a lo largo de toda su vida: <em>la denuncia del irracionalismo contempor\u00e1neo<\/em>[22]<em>, con base en la consideraci\u00f3n de que nuestra t\u00e9cnica y nuestra ciencia son el mal, el origen de la crisis cultural europea<\/em>.<\/p>\n<p>Desarrollar ese motivo.<\/p>\n<p><strong>Sobre la crisis cultural europea<\/strong><\/p>\n<p>\u00abEste oscuro cuadro de Salinas y de Orwell \u2013en el que hay pinceladas de tantos otros grandes escritores (Huxley, Capek) y peque\u00f1os charlatanes (los discurseadores reaccionarios)\u2013 <em>admite acaso un comentario esperanzador: puesto que la t\u00e9cnica no es nada sustantivo, una sociedad amenazada de muerte por su t\u00e9cnica puede abandonarla y obviar el peligro\u2026<\/em> Pero una tercera voz interrumpe aqu\u00ed. Ni Orwell ni Salinas han alcanzado <em>la profundidad<\/em> que ha conseguido Thomas Mann en la formulaci\u00f3n de las causas de esa carrera hist\u00f3rica al parecer tan desastrosa\u2026 En pocas palabras, al seguirse la historia de la cultura europea es visible que toda ella se defina por una <em>marcha depuradora<\/em> (empleo el t\u00e9rmino sin implicaciones valorativas) <em>que se resuelve en sucesivas renuncias materiales, en un continuo despojarse de contenidos<\/em>. En el l\u00edmite de esa marcha est\u00e1 sin duda la nada y humanamente hablando una vida hecha de nader\u00edas. Eso no es utop\u00eda futurizante: las nader\u00edas se llaman en filosof\u00eda relatividades y ellas son el \u00fanico contenido de la mente del siglo\u2026 <em>Bien barnizado de negro queda el cuadro. Con eso resaltar\u00e1 mejor la tiza que debe corregirlo<\/em>.\u00bb [Las cursivas son de FFB]<\/p>\n<p>Discute luego MSL la pretensi\u00f3n de Salinas y otros en el sentido de que \u00abla destrucci\u00f3n y el homicidio masivos sean caracter\u00edsticos de la era cient\u00edfica\u00bb. En ese sentido argumenta MSL, al aceptar la peligrosidad de la t\u00e9cnica en relaci\u00f3n con Hiroshima, que \u00abesto no es cuesti\u00f3n conllevada moralmente por caracteres \u00edntimos de la cultura cient\u00edfica\u00bb. El problema es, por tanto, m\u00e1s de fondo, m\u00e1s permanente, menos vinculado de lo que se dice a la cultura cient\u00edfico-t\u00e9cnica\u2026 Eso es lo que ha visto Thomas Mann: \u00abLa imputaci\u00f3n de la enfermedad germana y europea a una determinada moral: <em>la moral ansiosa de ultimidad terrena<\/em>\u00bb. Pero precisamente la ventaja que MSL ve en Mann es que en \u00e9l la \u00abcultura de la crisis\u00bb, por as\u00ed decirlo, toma una nueva significaci\u00f3n estudiar la situaci\u00f3n <em>desde<\/em> el mundo en crisis, <em>desde la consciencia<\/em> de la crisis: \u00abEl hombre no conoce procedimiento alguno para dominar a una realidad que no sea el de partir de una conciencia y de una noci\u00f3n de la misma\u2026 Nuestra literatura de crisis es la prueba de que tambi\u00e9n por primera vez domina el hombre mentalmente al flujo que le arrastra\u2026 Aunque solo sea mentalmente, con solo eso nuestra crisis <em>ser\u00eda la menos brutal de la historia<\/em>. Aunque no consigamos dejar de ser arrastrados por la historia \u2013y todav\u00eda no est\u00e1 escrita en granito esa posibilidad\u2013 <em>al menos ella, la historia, ha dejado de enga\u00f1arnos<\/em>.\u00bb [cursivas de FFB]<\/p>\n<p>La discusi\u00f3n con la llamada \u00abcultura de la crisis\u00bb (esto es, con los irracionalistas alemanes pero tambi\u00e9n espa\u00f1oles desde los a\u00f1os veinte en adelante) ha sido una de las consecuencias de la reflexi\u00f3n de MSL:<\/p>\n<p>&#8211; en la tesis doctoral (1959) dedicada a Heidegger.<\/p>\n<p>&#8211; en la cr\u00edtica a determinados aspectos de los movimientos sociales nuevos a partir de mediada la d\u00e9cada de los setenta, etc.<\/p>\n<p>Esta discusi\u00f3n subraya la unilateralidad de la idea seg\u00fan la cual la civilizaci\u00f3n t\u00e9cnica o cient\u00edfico-t\u00e9cnica comporta p\u00e9rdida de humanidad, disminuci\u00f3n de valores morales y niega, por otra parte, la idea consistente en buscar la salida de esta crisis prescindiendo de la t\u00e9cnica y de la ciencia. Esto supone la reafirmaci\u00f3n del clasicismo frente a las a\u00f1oranzas rom\u00e1nticas: clasicismo que MSL enlaza desde las tradiciones religiosas al <em>Fausto<\/em> de Goethe, Rimbaud, Maiakovski, Brecht.<\/p>\n<p><strong>La originalidad del cl\u00e1sico: calor de hoy a la llama de siempre.<\/strong><\/p>\n<p>[Notas manuscrita de FFB:<\/p>\n<p>1. Enlazar con el mito del G\u00e9nesis en la discusi\u00f3n de 30 a\u00f1os despu\u00e9s.<\/p>\n<p>2. Todav\u00eda en <em>Laye<\/em> domina una defensa matizada del \u2018progresismo\u2019: \u00abHay tanta gente interesada en conseguir borrar no ya la cursiler\u00eda del XIX, sino toda verdad sentada por ese siglo, que empieza a ser hora, sobre todo en Espa\u00f1a, de revalorizar la \u201ccursi\u201d honradez de nuestros liberales padres, as\u00ed como el \u201csimplista racionalismo\u201d de nuestros grandes abuelos del XVIII, aut\u00e9nticos definidores de nuestra cultura\u201d (Lecturas, p. 22). Pero tambi\u00e9n \u201cFrente a la \u2018progresiva\u2019 cultura de los mercaderes hacen muy bien en permanecer sordos los sorianos de Antonio Machado\u00bb (p. 37)<\/p>\n<p><strong>Sobre el irracionalismo contempor\u00e1neo<\/strong><\/p>\n<p>\u00abEl saber no racional que pretende tener la filosof\u00eda irracionalista ofrece empero en el antirracionalismo contempor\u00e1neo [desde Bergson a Heidegger] la llamativa caracter\u00edstica de tomar sus temas del pensamiento racional, y precisamente de aquellos dominios del mismo que m\u00e1s profundos progresos arrojan en cada momento\u2026 Por esto la ocupaci\u00f3n con las ideas gnoseol\u00f3gicas del pensamiento antirracionalista es el primer deber de la raz\u00f3n en su consideraci\u00f3n de esa filosof\u00eda\u2026 \u00bfqu\u00e9 puede aprender el pensamiento racional de las ideas ideas gnoseol\u00f3gicas de Heidegger?<\/p>\n<p>Esa negaci\u00f3n [de Heidegger] de la inserci\u00f3n de la raz\u00f3n en el tiempo real, sentada a trav\u00e9s de una mixtificaci\u00f3n de la historia de los hombres, del proceso de la humanidad, en nombre de la \u201chistoria\u201d del Ser, toda \u201cparalelismo y simultaneidad\u201d, es en definitiva la destrucci\u00f3n de la raz\u00f3n, el descuaje de la raz\u00f3n de su verdadera tierra, que es el proceso de desarrollo de la humanidad en su lucha y uni\u00f3n con la naturaleza. <em>De aqu\u00ed que Heidegger conciba como un mal lo que es en cambio la justificaci\u00f3n del pensamiento racional en la historia, su abrazarse con la naturaleza, a la vez como luchador y como criatura<\/em>&#8230; Precisamente los problemas que la realidad plantea al hombre que dialoga con ella por medio de su raz\u00f3n prueban que la raz\u00f3n s\u00ed puede decir de d\u00f3nde le viene la conminaci\u00f3n a su pensar, y a criticarlo y a mejorarlo.<\/p>\n<p><em>Por eso no es de esperar que el hombre interrumpa su di\u00e1logo racional con la realidad para entablar ese otro \u201cdi\u00e1logo\u201d en la historia del Ser \u201ccuyos personajes se niegan a declarar de d\u00f3nde reciben la suya\u00bb<\/em>.\u00bb<\/p>\n<p>(1959, <em>Las ideas gnoseol\u00f3gicas de Heidegger<\/em>). [cursivas de FFB]<\/p>\n<p><strong>Rasgos que vale la pena se\u00f1alar:<\/strong><\/p>\n<p>&#8211; Existencia de polaridades en su obra, lo que generalmente suele llamarse \u00abcontradicciones\u00bb. Como en todo autor grande, como en todo escritor en el que \u00e9l mismo en su mejor obra (no solo lo escrito), hubo en Sacrist\u00e1n muchas contradicciones, la m\u00e1s patente de las cuales es esa mezcla de <em>talante positivista<\/em> y de <em>moralismo<\/em> que algunos han querido separar por etapas, pero que fue siempre una caracter\u00edstica permanente. A lo que hay que a\u00f1adir <em>una mezcla de pesimismo de la inteligencia y optimismo de la voluntad<\/em> que \u00e9l se negaba a calificar con estos adjetivos, porque \u2013dec\u00eda\u2013 optimismo y pesimismo son estados de \u00e1nimo, transitorios por tanto, que afectan al estar de la persona, no a su ser. Una polaridad que, en los \u00faltimos a\u00f1os sobre todo, sobrellevaba con mucho sentido del humor, convencido como el otro, de que tal vez la primac\u00eda de los tontos sea insuperable y est\u00e9 garantizada para siempre, pero por suerte la falta de coherencia de aqu\u00e9llos siempre acaba aliviando algo el terror de su despotismo.<\/p>\n<p>&#8211; No deja de ser curiosa la paradoja sobre la cual vale la pena reflexionar el que Sacrist\u00e1n, quien a pesar de su rigurosidad y de que nunca hizo la m\u00e1s m\u00ednima concesi\u00f3n a la industria editorial, fue con toda seguridad uno de los autores que m\u00e1s escribi\u00f3 y con m\u00e1s diversidad tem\u00e1tica (escribi\u00f3 sobre: teatro, poes\u00eda, l\u00f3gica, filosof\u00eda de la ciencia, metodolog\u00eda, ciencias sociales, pol\u00edtica,\u2026), haya quedado en las Memorias de sus compa\u00f1eros de <em>Laye<\/em> como \u00abel pol\u00edtico\u00bb o \u00abel comisario\u00bb paradigm\u00e1ticamente enfrentado a los literatos, a los escritores. \u00c9l, que fue el m\u00e1s libre, el m\u00e1s independiente de todos, el que nunca fue senador, ni diputado ni tuvo nada que ver con la <em>alta<\/em> pol\u00edtica\u2026 As\u00ed se escribe la historia de lo que el propio Sacrist\u00e1n llam\u00f3 el \u00abrealismo chafardero\u00bb&#8230;<\/p>\n<h4>Notas<\/h4>\n<p>[1] NE. V\u00e9ase SLA y Pere de la Fuente (eds), <em>Acerca de Manuel Sacrist\u00e1n<\/em>, Barcelona: Destino, 1996, pp. 286-295.<br \/>\n[2] NE. <em>La escuela de Barcelona<\/em>, Anagrama, 1988.<br \/>\n[3] NE. Editado por Anthropos, Barcelona, 1991.<br \/>\n[4] NE. V\u00e9ase <em>Acerca de Manuel Sacrist\u00e1n<\/em>, op. cit., pp. 324-338. Tambi\u00e9n la entrevista para los documentales \u00abIntegral Sacrist\u00e1n\u00bb, dirigidos por Xavier Juncosa.<br \/>\n[5] NE. V\u00e9ase tambi\u00e9n SLA, <em>La observaci\u00f3n de Goethe<\/em>, Madrid: La Linterna Sorda, 2015.<br \/>\n[6] NE. Algunos de estos art\u00edculos han sido recogidos por Albert Domingo Curto en su edici\u00f3n de Manuel Sacrist\u00e1n, <em>Lecturas de filosof\u00eda moderna y contempor\u00e1nea<\/em>, Madrid: Trotta, 2007.<br \/>\n[7] NE Recogido en el volumen editado por Albert Domingo Curto.<br \/>\n[8] NE. Del autor. Recogido en FFB, <em>Sobre Manuel Sacrist\u00e1n<\/em>, Vilassar de Dalt: El Viejo Topo, 2015.<br \/>\n[9] NE. En <em>Lecturas<\/em>, el cuarto volumen de sus Panfletos y Materiales.<br \/>\n[10] NE. El amigo de juventud de Sacrist\u00e1n, Pocholo, embajador de Espa\u00f1a en Viena en sus \u00faltimos a\u00f1os. Entrevistado por Xavier Juncosa para los documentales Integral Sacrist\u00e1n..<br \/>\n[11] NE. Incluida ahora en M. Sacrist\u00e1n, <em>Filosof\u00eda y Metodolog\u00eda de las Ciencias Sociales (I)<\/em>, Vilassar de Dalt Montesinos, 2022.<br \/>\n[12] NE. Para una reconstrucci\u00f3n en sentido contrario: V\u00edctor M\u00e9ndez Baiges, <em>La tradici\u00f3n de la intradici\u00f3n. Historias de la filosof\u00eda espa\u00f1ola entre 1843 y 1973<\/em>. Madrid, Tecnos, 2020.<br \/>\n[13] NE. Fue en <em>ARREU<\/em> efectivamente. Lamento no poder facilitar referencia.<br \/>\n[14] NE. Disc\u00edpulo de Negr\u00edn, farmac\u00f3logo notable (maestro de Eduard Rodr\u00edguez Farr\u00e9), fue el rector franquista de la UB que les expuls\u00f3 a ambos de la universidad (en 1965 y 1966 respectivamente).<br \/>\n[15] NE. Recu\u00e9rdese \u00abLa veracidad de Goethe\u00bb (<em>Lecturas<\/em>), su pr\u00f3logo a la traducci\u00f3n castellana (J. M. Valverde) de la obra en prosa de Goethe.<br \/>\n[16] NE. A ra\u00edz de una conferencia, que no lleg\u00f3 a impartir, sobre la muerte en el Colegio de M\u00e9dicos de Barcelona.<br \/>\n[17] NE. Colabor\u00f3 con ellos en <em>Revista Espa\u00f1ola<\/em>, una revista teatral dirigida por Sastre, S\u00e1nchez Ferlosio y Aldecoa. Mart\u00edn Gaite fue muy amiga de Giulia Adinolfi.<br \/>\n[18] NE. Puede verse ahora en M. Sacrist\u00e1n, <em>Sobre dial\u00e9ctica<\/em>, Vilassar de Dalt: El Viejo Topo 2009. Llamo la atenci\u00f3n sobre los tres textos que acompa\u00f1an a la edici\u00f3n de Miguel Candel, Manuel Monle\u00f3n Pradas y F\u00e9lix Ovejero.<br \/>\n[19] NE. Escrito recogido en el segundo volumen de Panfletos y Materiales: <em>Papeles de Filosof\u00eda<\/em>.<br \/>\n[20] NE. V\u00e9ase el testimonio de Francesc Vicens en <em>Acerca de Manuel Sacrist\u00e1n<\/em>, op. cit.<br \/>\n[21] NE. Editado por Albert Domingo Curto en Trotta m\u00ednima.<br \/>\n[22] NE. En la misma l\u00ednea, Miguel Candel, \u00abLas ideas gnoseol\u00f3gicas de Sacrist\u00e1n\u00bb, en el <em>mientras tanto<\/em> 30-31.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 25 de agosto de 2022 hizo diez a\u00f1os del fallecimiento de Francisco Fern\u00e1ndez Buey. 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