{"id":1294,"date":"2009-12-07T00:00:00","date_gmt":"2009-12-07T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1294"},"modified":"2020-02-22T17:07:20","modified_gmt":"2020-02-22T16:07:20","slug":"izquierda-herida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1294","title":{"rendered":"Izquierda herida"},"content":{"rendered":"<p><i>\u201cSi quieres construir un barco, no empieces por buscar madera, cortar tablas o distribuir el trabajo, sino que primero has de evocar en los hombres el anhelo por el mar\u201d. <\/i><\/p>\n<p>Desde que se empez\u00f3 a hablar de derecha e izquierda en la Revoluci\u00f3n Francesa, la derecha est\u00e1 conservando y la izquierda se est\u00e1 refundando. Conservadores y reaccionarios miran al pasado. Progresistas y revolucionarios, al futuro. Margaret Thatcher golpe\u00f3 esa idea cuando reproch\u00f3 a los dinosaurios del PCUS querer mantener la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Anthony Giddens habl\u00f3 al o\u00eddo de la socialdemocracia, susurr\u00e1ndole la conveniencia de aceptar, junto al liberalismo pol\u00edtico, el liberalismo econ\u00f3mico. Se hicieron socialistas a fuer de liberales. En EEUU no hay pobres, sino loosers (perdedores). Aqu\u00ed vamos en camino. Lo que el mercado no te d\u00e9, San Pedro te lo bendiga.<\/p>\n<p>La izquierda est\u00e1 herida. De \u00e9xito \u2013construir una sociedad real o potencial de clases medias\u2013, de fracaso \u2013no lograr esa sociedad en donde \u201cla libertad de cada cual sea la condici\u00f3n de la libertad de todos\u201d\u2013 y de indolencia \u2013haber abandonado la lucha por la hegemon\u00eda\u2013. Con el siglo, fue dando vueltas y vueltas a la estaca, acortando en cada giro la cuerda. Cuando se aproxima a tareas de gobierno no hace nada radicalmente diferente de lo que impulsan las fuerzas del gran centro. En tiempos de crisis, lejos de dar una respuesta a por qu\u00e9 en mitad de la barbarie no surge un cambio radical, se limita a adjetivar al sistema como \u201csalvaje\u201d, ofreci\u00e9ndose como el domador firme de los desmanes de la fiera. Cuando habla de modelos, insiste en algunos claramente insuficientes. No hay ideas. Dif\u00edcil despertar as\u00ed a los dormidos.<\/p>\n<p>En las postrimer\u00edas del franquismo, Fraga gan\u00f3 una espectacular batalla despu\u00e9s de vivo: \u201cEspa\u00f1a \u2013dijo, y todos asintieron\u2013 es diferente\u201d. Muerto el caudillo, la ciencia econ\u00f3mica se lanz\u00f3 a demostrar que el atraso de Espa\u00f1a en realidad no era tal, y los soci\u00f3logos se empe\u00f1aron en certificar la normalidad hisp\u00e1nica. La izquierda olvid\u00f3 su propia experiencia y se resign\u00f3 a importar ese patr\u00f3n europeo. A\u00fan sigue haci\u00e9ndolo, y por eso sigue reh\u00e9n de la \u00faltima moda ideol\u00f3gica.<\/p>\n<p>En Europa, al igual que en Espa\u00f1a, las democracias liberales implosionaron en los a\u00f1os treinta, dejando paso a reg\u00edmenes fascistas. La respuesta fue el antifascismo, responsable de la derrota de las potencias del eje (y en Espa\u00f1a, de los tres a\u00f1os que luci\u00f3 el cartel de \u201cno pasar\u00e1n\u201d en la Plaza Mayor de Madrid). Comenz\u00f3 entonces una pugna entre el liberalismo que pretend\u00eda sin m\u00e1s regresar al pasado, y las fuerzas antifascistas, que incorporaban una superaci\u00f3n de la democracia liberal.<\/p>\n<p>Triunf\u00f3 el pasado, aunque tuvo que negociar con esa izquierda las bases constitucionales e, incluso, su participaci\u00f3n en diferentes niveles de gobierno. La construcci\u00f3n europea, hasta el Tratado de Maastricht de 1992, estuvo marcada por esa impronta social.<\/p>\n<p>Ah\u00ed est\u00e1n las claves de la diferencia de Espa\u00f1a. No en el nacional-catolicismo, sino en la ausencia social y pol\u00edtica del antifascismo, fusilado y enterrado en cunetas, preso y torturado, exiliado, separado de sus c\u00e1tedras y escuelas, desempleado y excluido, olvidado y, en la Transici\u00f3n, vuelto a olvidar. No hay diferencia con la Europa demoliberal \u2013incluso puede encontrarse fuera una mayor densidad, como demuestra el caso de Berlusconi\u2013, pero paga el precio de la ausencia de ese porcentaje de sociedad civil dura, republicana y defensora de las virtudes p\u00fablicas, dem\u00f3crata radical y movilizada de izquierda transformadora. El pacto de la Transici\u00f3n hizo olvidar la II Rep\u00fablica, la Guerra Civil y el franquismo. Tambi\u00e9n el antifranquismo. El Partido Comunista de Espa\u00f1a, en nombre del consenso, aparc\u00f3 el reconocimiento de todos aquellos y aquellas que lucharon por la legalidad republicana. Ese exceso de prudencia sepult\u00f3 la memoria hist\u00f3rica y neg\u00f3 la impronta del antifranquismo en la democracia. E incluso impidi\u00f3 cualquier tipo de democracia interna en el partido que resum\u00eda la oposici\u00f3n al r\u00e9gimen del general Franco. La huella gen\u00e9tica de la democracia espa\u00f1ola reposaba en una Transici\u00f3n salvada por el rey, y no en la lucha de los que se jugaron todo peleando contra nuestra prolongada raci\u00f3n de fascismo. Se nos hurt\u00f3 discutir la Constituci\u00f3n del 78, asumimos Europa como un mantra, dimos a la extrema derecha marchamo democr\u00e1tico al esconderla \u2013a veces ni siquiera\u2013 en uno de los partidos del consenso. En definitiva, arrastramos renqueantes algo mal resuelto.<\/p>\n<p>La \u00faltima gran refundaci\u00f3n de la izquierda espa\u00f1ola naci\u00f3 del impulso social del refer\u00e9ndum contra la OTAN. El loable intento en marcha no presenta una gran diferencia con aquel proceso que dio nacimiento a IU, fuera de que no hay acci\u00f3n colectiva relevante y aquella Izquierda Unida se ha fragmentado en m\u00e1s grupos que los que le dieron origen. La refundaci\u00f3n de la izquierda impulsada por un PCE al que le pesa un pasado \u2013y a menudo un presente\u2013 cainita, hace ruido con el sentido com\u00fan social de izquierda, fruto de la memoria y de las contradicciones que genera el sistema. Lleva, pese a haber votado o trabajado en ese espacio, 30 a\u00f1os sin poder referenciarse pol\u00edticamente. \u00bfQu\u00e9 es lo nuevo? Repeticiones no refundan.<\/p>\n<p><i>Dec\u00eda Saint Exup\u00e9ry: \u201cSi quieres construir un barco, no empieces por buscar madera, cortar tablas o distribuir el trabajo, sino que primero has de evocar en los hombres el anhelo por el mar\u201d. La refundaci\u00f3n de la izquierda no pasa hoy por reunirse en torno a una marca electoral golpeada, sino por evocar ese anhelo de mar. Si quieres construir el socialismo, no empieces por buscar un partido, ganar concejales o negociar puestos (cosas importantes), sino que primero has de evocar en los hombres el anhelo por la emancipaci\u00f3n. Es, una vez m\u00e1s, hora de ideas y pedagog\u00edas.<\/i><\/p>\n<p><strong><i>Juan Carlos Monedero<\/i><\/strong> es profesor de Ciencia Pol\u00edtica de la Universidad Complutense de Madrid<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan Carlos Monedero<\/p>\n<p>Desde que se empez\u00f3 a hablar de derecha e izquierda en la Revoluci\u00f3n Francesa, la derecha est\u00e1 conservando y la izquierda se est\u00e1 refundando. Conservadores y reaccionarios miran al pasado. Progresistas y revolucionarios, al futuro. Margaret Thatcher golpe\u00f3 esa idea cuando reproch\u00f3 a los dinosaurios del PCUS querer mantener la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Anthony Giddens habl\u00f3 al o\u00eddo de la socialdemocracia, susurr\u00e1ndole la conveniencia de aceptar, junto al liberalismo pol\u00edtico, el liberalismo econ\u00f3mico. Se hicieron socialistas a fuer de liberales. En EEUU no hay pobres, sino loosers (perdedores). Aqu\u00ed vamos en camino. Lo que el mercado no te d\u00e9, San Pedro te lo bendiga.<\/p>\n<p>La izquierda est\u00e1 herida. De \u00e9xito \u2013construir una sociedad real o potencial de clases medias\u2013, de fracaso \u2013no lograr esa sociedad en donde \u201cla libertad de cada cual sea la condici\u00f3n de la libertad de todos\u201d\u2013 y de indolencia \u2013haber abandonado la lucha por la hegemon\u00eda\u2013. Con el siglo, fue dando vueltas y vueltas a la estaca, acortando en cada giro la cuerda. Cuando se aproxima a tareas de gobierno no hace nada radicalmente diferente de lo que impulsan las fuerzas del gran centro. En tiempos de crisis, lejos de dar una respuesta a por qu\u00e9 en mitad de la barbarie no surge un cambio radical, se limita a adjetivar al sistema como \u201csalvaje\u201d, ofreci\u00e9ndose como el domador firme de los desmanes de la fiera. Cuando habla de modelos, insiste en algunos claramente insuficientes. No hay ideas. Dif\u00edcil despertar as\u00ed a los dormidos.<\/p>\n<p>En las postrimer\u00edas del franquismo, Fraga gan\u00f3 una espectacular batalla despu\u00e9s de vivo: \u201cEspa\u00f1a \u2013dijo, y todos asintieron\u2013 es diferente\u201d. Muerto el caudillo, la ciencia econ\u00f3mica se lanz\u00f3 a demostrar que el atraso de Espa\u00f1a en realidad no era tal, y los soci\u00f3logos se empe\u00f1aron en certificar la normalidad hisp\u00e1nica. La izquierda olvid\u00f3 su propia experiencia y se resign\u00f3 a importar ese patr\u00f3n europeo. A\u00fan sigue haci\u00e9ndolo, y por eso sigue reh\u00e9n de la \u00faltima moda ideol\u00f3gica.<\/p>\n<p>En Europa, al igual que en Espa\u00f1a, las democracias liberales implosionaron en los a\u00f1os treinta, dejando paso a reg\u00edmenes fascistas. La respuesta fue el antifascismo, responsable de la derrota de las potencias del eje (y en Espa\u00f1a, de los tres a\u00f1os que luci\u00f3 el cartel de \u201cno pasar\u00e1n\u201d en la Plaza Mayor de Madrid). Comenz\u00f3 entonces una pugna entre el liberalismo que pretend\u00eda sin m\u00e1s regresar al pasado, y las fuerzas antifascistas, que incorporaban una superaci\u00f3n de la democracia liberal.<\/p>\n<p>Triunf\u00f3 el pasado, aunque tuvo que negociar con esa izquierda las bases constitucionales e, incluso, su participaci\u00f3n en diferentes niveles de gobierno. 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