{"id":13019,"date":"2023-01-03T05:00:49","date_gmt":"2023-01-03T04:00:49","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=13019"},"modified":"2023-01-03T08:41:40","modified_gmt":"2023-01-03T07:41:40","slug":"florecimiento-de-la-conciencia-alegria-de-la-lucidez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=13019","title":{"rendered":"Florecimiento de la conciencia, alegr\u00eda de la lucidez"},"content":{"rendered":"<p><em>El 25 de agosto de 2022 hizo diez a\u00f1os del fallecimiento de Francisco Fern\u00e1ndez Buey. Se est\u00e1n organizando diversos actos de recuerdo y homenaje y, desde Espai Marx, cada semana a lo largo de 2022-2023 publicaremos como nuestra peque\u00f1a aportaci\u00f3n un texto suyo para apoyar estos actos y dar a conocer su obra. La selecci\u00f3n y edici\u00f3n de todos estos textos corre a cargo de Salvador L\u00f3pez Arnal.<\/em><\/p>\n<p><em>Pr\u00f3logo a: F\u00e9lix Novales, <\/em>El taz\u00f3n de hierro<em>, Barcelona: Cr\u00edtica, 1989.<\/em><\/p>\n<p><em>Escrito fechado el 5 de abril de 1989.<\/em><\/p>\n<p><em>Anexo 1: Carta de FFB a F\u00e9lix Novales (24\/I\/1989).<\/em><\/p>\n<p><em>Anexo 2: Carta de FFB a Perfecto Andr\u00e9s Ib\u00e1\u00f1ez (15\/III\/1989).<\/em><\/p>\n<p><em>Anexo 3: Presentaci\u00f3n del autor de la correspondencia F\u00e9lix Novales-Manuel Sacrist\u00e1n (primavera de 1989) y \u00faltima carta de Sacrist\u00e1n.<\/em><\/p>\n<p><em>Anexo 4: Carta de F\u00e9lix Novales (15\/VI\/1992)<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*<\/p>\n<p>Dos motivos sentimentales y una raz\u00f3n pol\u00edtico-moral me han llevado a acompa\u00f1ar aqu\u00ed a F\u00e9lix Novales \u2014con tanto aprecio por el trabajo hecho como inquietud por su destino\u2014 en este relato autobiogr\u00e1fico suyo que no dudo en calificar de conmovedor; un relato que finalmente ve la luz con el t\u00edtulo sugerente y metaf\u00f3rico de <em>El taz\u00f3n de hierro<\/em> y que \u2014estoy convencido de ello\u2014 no necesitar\u00eda pr\u00f3logo alguno, y a\u00fan menos muletas prestadas, si no fuera por circunstancias en gran parte ajenas al valor del texto mismo: a que ha sido escrito desde la c\u00e1rcel, a que su autor sigue en prisi\u00f3n cuando escribo estas l\u00edneas [abril de 1989] y a que la generosidad del editor, Gonzalo Pont\u00f3n, ha hecho pensar a \u00e9ste que as\u00ed, con estas pocas palabras previas, tal vez podamos nosotros ayudar tambi\u00e9n a que F\u00e9lix Novales salga pronto en libertad.<\/p>\n<p>Uno de esos motivos sentimentales aludidos es el recuerdo de la primera vez que escuch\u00e9 su nombre. Era el 25 de agosto de 1985. Aquel d\u00eda Manolo Sacrist\u00e1n me cont\u00f3 en Barcelona que acababa de contestar una carta en la que F\u00e9lix Novales, desde la prisi\u00f3n de Soria, le ped\u00eda consejo sobre un escrito suyo, cuyo tema era la historia contempor\u00e1nea de Espa\u00f1a, y le consultaba su intenci\u00f3n de ponerse a estudiar filosof\u00eda en la c\u00e1rcel. Aquel nombre se me qued\u00f3 grabado debido a su condici\u00f3n de preso pol\u00edtico en la Espa\u00f1a democr\u00e1tica y al comentario apasionado que entonces me hizo Manolo Sacrist\u00e1n a prop\u00f3sito de la rara sensibilidad de aquel joven que se presentaba a s\u00ed mismo como un extra\u00f1o producto de los a\u00f1os setenta y que, despu\u00e9s de una intensa militancia en los Grapo y de casi siete a\u00f1os de c\u00e1rcel, llegaba a la conclusi\u00f3n de que hab\u00eda que volver a empezar reconcili\u00e1ndose, para ello, con la realidad.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n, que (con la bondad solidaria que siempre le caracteriz\u00f3) se manifestaba presto a la ayuda, y que s\u00f3lo por aquella modestia suya que le hac\u00eda tan diferente de otros intelectuales escatimaba el consejo, rechaz\u00f3, en cambio, que uno tuviera que reconciliarse moralmente con la realidad, con esta realidad que sigue produciendo explotaci\u00f3n y hambre, desigualdad y muerte[1]. Pero como F\u00e9lix Novales ha reproducido aqu\u00ed, en <em>El taz\u00f3n de hierro<\/em>, las dos cartas, la de Sacrist\u00e1n y la suya, no voy a insistir en el contenido de las mismas. S\u00ed querr\u00eda a\u00f1adir, no obstante, unas palabras sobre el primer motivo sentimental.<\/p>\n<p>Es posible que el paso del tiempo con su inexorable mezcla de acontecimientos dispersos me hubiera hecho olvidar aquella an\u00e9cdota, o que mi cerebro se hubiera limitado a registrar la exigencia del fil\u00f3sofo a la hora de distinguir entre an\u00e1lisis cient\u00edfico, nada ideol\u00f3gico, de la realidad social o pol\u00edtica, por un lado, e innecesariedad de reconciliarse moralmente con una realidad injusta, por otro, si no fuera por el hecho de que Manolo Sacrist\u00e1n muri\u00f3, inesperadamente, dos d\u00edas despu\u00e9s de aquel encuentro, tal vez el mismo d\u00eda en que F\u00e9lix Novales recib\u00eda en la prisi\u00f3n de Soria una de sus \u00faltimas cartas, la \u00faltima, sin duda, con intenci\u00f3n pol\u00edtico-moral. En todo caso lo cierto es que algunas semanas m\u00e1s tarde F\u00e9lix Novales envi\u00f3 copia de aquella carta a Josep Fontana, recogiendo una sugerencia que Sacrist\u00e1n le hac\u00eda en ella para que se pusiera en comunicaci\u00f3n con el historiador al que m\u00e1s apreciaba y con el que tantas aventuras pol\u00edticas hab\u00eda compartido en el pasado. Fontana, a su vez, nos proporcion\u00f3 la copia de aquella carta a los redactores de la revista <em>mientras tanto<\/em> por ser una pieza documental, sin duda valiosa, para estimar el pensamiento del \u00faltimo Sacrist\u00e1n, su \u00faltimo combate, si se me permite la expresi\u00f3n anacr\u00f3nica.<\/p>\n<p>As\u00ed es como aquel nombre, F\u00e9lix Novales, qued\u00f3 unido en m\u00ed para siempre al recuerdo de los \u00faltimos d\u00edas de quien fuera mi mejor amigo durante muchos a\u00f1os. Pero en aquel verano de 1985 yo s\u00f3lo sab\u00eda de F\u00e9lix Novales que hab\u00eda sido militante de los Grapo, que estaba cumpliendo una larga condena en la c\u00e1rcel de Soria, que se hab\u00eda desvinculado recientemente de la organizaci\u00f3n en nombre de la cual actu\u00f3 entre 1977 y 1979, y que intentaba rehacer su vida en la prisi\u00f3n estudiando historia y filosof\u00eda. Sab\u00eda tambi\u00e9n, ciertamente, de su juventud y, por lo tanto, me imaginaba que, a pesar de la condena, aquellas expectativas suyas ten\u00edan que florecer y dar sus frutos. Eso era todo lo que yo sab\u00eda entonces.<\/p>\n<p>Creo que fue en la primavera de 1986 cuando recib\u00ed la primera carta de F\u00e9lix[2], en aquella ocasi\u00f3n orientado, a su vez, por Josep Fontana. En ella me hablaba, entre otras cosas, de una decisi\u00f3n ya tomada: la de matricularse en la facultad de filosof\u00eda de la UNED. El motivo \u00faltimo de aquella decisi\u00f3n, que al parecer romp\u00eda una vacilaci\u00f3n anterior entre la historia y la filosof\u00eda, era para F\u00e9lix, seg\u00fan creo recordar, la fascinaci\u00f3n que causa la complejidad del mundo, de aquel mundo, supongo, \u00abgrande y terrible\u00bb, como lo llamaba Antonio Gramsci cuando quer\u00eda referirse precisamente a la siempre repetida dificultad de la reconciliaci\u00f3n entre el \u00e1mbito de los sentimientos, del amor a la naturaleza, de los gustos privados, y el \u00e1mbito, m\u00e1s plano, de la pol\u00edtica. Mundo tanto m\u00e1s \u00abgrande y terrible\u00bb en el caso de F\u00e9lix cuanto que la experiencia del conocimiento, la consciencia del mismo, iba a tener que ser hecha desde la ausencia de la libertad.<\/p>\n<p>En los cuatro a\u00f1os transcurridos desde aquel verano he tenido ocasi\u00f3n de conocer a F\u00e9lix Novales mucho m\u00e1s de cerca, aunque cuando acabo de escribir estas palabras s\u00f3lo he podido verle personalmente en una ocasi\u00f3n y hace muy pocos d\u00edas. De ah\u00ed el segundo motivo sentimental que me mueve ahora: un motivo que arranc\u00f3 del deseo expresado por el propio F\u00e9lix, para quien el relato deb\u00eda llegar a los otros, tocar a los otros, no por la v\u00eda de la reflexi\u00f3n pol\u00edtica expl\u00edcita (en la medida en que precisamente <em>El taz\u00f3n de hierro<\/em> supone una cr\u00edtica del politicismo juvenil) sino m\u00e1s bien \u2014dec\u00eda \u00e9l\u2014 \u00abpor caminos \u00edntimos\u00bb. Tambi\u00e9n yo, por tanto, necesitaba ver sus ojos, la dimensi\u00f3n y el giro de sus manos y el \u00f3valo de su rostro para que lo dicho no se me convirtiera a m\u00ed mismo en uno de esos pr\u00f3logos de oficio al uso o en la muleta que se presta al pr\u00f3jimo inv\u00e1lido por mera cortes\u00eda distante. Conocer, pues. Conocerle.<\/p>\n<p>Este conocimiento me ha confirmado la impresi\u00f3n que ya tuviera al leer por primera vez <em>El taz\u00f3n de hierro<\/em>: florecimiento de la conciencia, alegr\u00eda de la lucidez que madura en una vida todav\u00eda muy joven pero ya plena de sensibilidad y de inteligencia pr\u00e1ctica. Verle all\u00ed, al otro lado de los barrotes y del cristal blindado, escuchar sus razones, o\u00edr de sus labios la repulsa de los m\u00e9todos utilizados en el pasado sin ocultar por ello que en el hoy \u2014ni aqu\u00ed ni en otros lugares- la justicia es igual para todos; volver a experimentar, en suma, aquella impresi\u00f3n que, en la primera lectura de este relato autobiogr\u00e1fico, se superpone a la tristeza y acaba venci\u00e9ndola, la impresi\u00f3n de estar ante un caso de autocr\u00edtica verdadera, de sensibilidad aut\u00e9ntica: todo ello ratificaba en m\u00ed el otro motivo sentimental. Espero que este motivo sea compartido por los lectores de <em>El taz\u00f3n de hierro<\/em>.<\/p>\n<p>Pero como quiz\u00e1 fuera excesivo, y se comprende, pedir a estas alturas que le crean a uno casi bajo palabra, sin otros argumentos que la manifestaci\u00f3n del sentimiento o la exteriorizaci\u00f3n de impresiones personales, tan subjetivas, querr\u00eda todav\u00eda adelantar otra raz\u00f3n que pudiera juntarse a las del coraz\u00f3n, la raz\u00f3n pol\u00edtico-moral que me mueve a estar aqu\u00ed en compa\u00f1\u00eda de F\u00e9lix Novales. F\u00e9lix ha proyectado el relato de lo vivido por \u00e9l mismo como una indagaci\u00f3n acerca de los motivos que le llevaron al terrorismo en 1978, con el definido prop\u00f3sito de que su autocr\u00edtica, al ser p\u00fablica, pueda servir tambi\u00e9n como elemento de reconsideraci\u00f3n a otros, pueda ayudar a otros a comprender la ilusi\u00f3n y el error de esa forma de actuar, por el achatamiento de los sentimientos que comporta, por el fanatismo que crea en la persona, por el oscurecimiento del mundo en torno a que da lugar, por la reducci\u00f3n de todo comportamiento a la raz\u00f3n pol\u00edtica instrumental. Ello no obstante, <em>El taz\u00f3n de hierro<\/em> no es, en mi opini\u00f3n, un libro contra, un libro que est\u00e9 escrito contra nadie, ni siquiera contra aquellos que, siendo de la misma generaci\u00f3n que F\u00e9lix o m\u00e1s j\u00f3venes, persisten en el politicismo instrumental: es, m\u00e1s bien, el testimonio de un hombre que, al escudri\u00f1ar los motivos que le llevaron a una actuaci\u00f3n que en la actualidad considera equivocada, al contribuir a la cr\u00edtica del terror en la forma directa de la autocr\u00edtica, est\u00e1 buscando la reconciliaci\u00f3n personal, la armon\u00eda interior.<\/p>\n<p>F\u00e9lix Novales ha formulado esa idea de varias formas y en varios planos, en el plano de la pol\u00edtica (cuando ha sentido la necesidad de intervenir en ella desde la c\u00e1rcel) y en el plano de la moral, que es el dominante en el libro. La idea es, en cualquier caso, volver a empezar, tratar de conciliar el yo individual y el yo social, reconocerse en la tolerancia y en la sensibilidad pac\u00edfica, en la alegr\u00eda que da el liberarse de los mitos, de los mitos heredados y de los que uno se crea, en el desvelamiento de las ilusiones infundadas, en el conocimiento en definitiva. Desde este horizonte ideal, tan dif\u00edcil de alcanzar en la c\u00e1rcel por lo dem\u00e1s, se entiende bien, creo, el proyecto existencial que hay debajo de <em>El taz\u00f3n de hierro<\/em> y del que el libro mismo es s\u00f3lo una muestra, una manifestaci\u00f3n; el proyecto es una apuesta, un reto, un pulso, un ajuste de cuentas con las propias fuerzas actuales para intentar saber si, efectivamente, el esp\u00edritu de la rebeli\u00f3n que hace once a\u00f1os impuls\u00f3 al joven a tomar las armas, y a emplearlas, era en verdad un esp\u00edritu positivo, bondadoso y justiciero que no supo distinguir entonces entre los motivos de la rebeli\u00f3n y los medios para combatir el mal social, y si lo era, si era tal, resucitarlo en otra direcci\u00f3n, tal vez en la direcci\u00f3n contraria, manteniendo la cr\u00edtica de la injusticia, pero rectificando la forma de la cr\u00edtica.<\/p>\n<p>En ese plano <em>El taz\u00f3n de hierro<\/em> es, adem\u00e1s de una apuesta en favor de la reconciliaci\u00f3n interior, un acto de introspecci\u00f3n consciente. Pues lo que preocupa a su autor es calar en los propios sentimientos para, desde esa inmersi\u00f3n sentimental, explicar a los dem\u00e1s c\u00f3mo se llega al odio social a trav\u00e9s de la rebeli\u00f3n que acompa\u00f1a a la mirada bondadosa pero cr\u00edtica del mundo en que se vive, y desde ah\u00ed, buscando la catarsis, tratar de conservar en \u00faltima instancia la bondad social que hubo en el instinto de la rebeli\u00f3n deslig\u00e1ndose al tiempo de aquel brutal medio de expresarla.<\/p>\n<p>En una carta escrita a comienzos del a\u00f1o 1988 en la que estaba perge\u00f1ando ya este proyecto consistente en echar fuera los propios demonios para lograr esa catarsis que ha de conducir finalmente a la reconciliaci\u00f3n con uno mismo, F\u00e9lix Novales me dec\u00eda algo as\u00ed como que lo ideal para dar forma adecuada a tal intenci\u00f3n ser\u00eda conseguir hablar de cosas reales, y hasta tremendas, sin perder por ello el tono sensible ni caer en la fr\u00eda exposici\u00f3n de los hechos, para lo cual lo mejor habr\u00eda de ser \u2013conclu\u00eda \u00e9l\u2013 \u00abenvolverlos en la calidez literaria\u00bb. Pues bien: eso es verdaderamente lo logrado, lo que hace al producto final conmovedor. He empleado esta palabra desde el principio porque es la que mejor me parece reflejar el estado an\u00edmico del lector atento cuando llega al final del relato. El recorrido a trav\u00e9s de \u00ablas cosas tremendas\u00bb (de la represi\u00f3n en los primeros meses del posfranquismo, de las muertes por el odio social, de la tortura, de la humillaci\u00f3n, de la sangre en las c\u00e1rceles, de la servidumbre voluntaria y de la manipulaci\u00f3n de la ignorancia, de las huelgas de hambre y de la brutalidad del poder&#8230;) hecho de la mano de un narrador que combina la descripci\u00f3n distanciada con la valoraci\u00f3n apasionada de los acontecimientos realmente acaba impresionando. Hay momentos en ese recorrido en los que uno se encuentra con un nudo en la garganta o siente el humedecimiento de los ojos. Cosas ambas que invitan a reflexionar. A reflexionar sobre este mundo nuestro tan mercantilizado y supuestamente aproblem\u00e1tico que tantas veces trae a la memoria la imagen de la ciudad alegre y confiada; a reflexionar desde la emoci\u00f3n de esta sensibilidad con la que se nos narra la tragedia de la violencia gratuita o la alegr\u00eda del conocer, del reconocer y del reconocerse.<\/p>\n<p>Ese es el objetivo cumplido del proyecto. Lo que de verdad conmueve en <em>El taz\u00f3n de hierro<\/em> (vieja imagen mao\u00edsta que F\u00e9lix vincula a la comuna, a la comunidad de bienes) es esta tranquila lucidez con la que su autor ha abordado los problemas que le afectan m\u00e1s directamente: la vivencia del pasado, las condenas, la c\u00e1rcel. Lo conmovedor es la fuerza de las convicciones de F\u00e9lix Novales ahora que ha cambiado las ideas que tuvo hace diez o doce a\u00f1os, la facilidad espont\u00e1nea para la exteriorizaci\u00f3n de los sentimientos m\u00e1s \u00edntimos y de las esperanzas m\u00e1s profundas. Lo que en verdad conmueve es la inteligencia con que ha sabido encontrar el tono que conviene: ir percibiendo a medida que el relato avanza c\u00f3mo su autor, con el que no puede uno por menos que identificarse emp\u00e1ticamente, va distanci\u00e1ndose de la parte negativa de lo que fue \u2014de la muerte, de la intolerancia, de la violencia y del dogmatismo\u2014, de aquello precisamente que quer\u00eda criticar, para transformarse en un hombre nuevo que, sin embargo, tiene que vivir, est\u00e1 obligado a vivir, en un mundo (ahora cerrado y doblemente duro para \u00e9l) en el que siguen rigiendo la intolerancia, la desigualdad y la injusticia, en un mundo, el de las c\u00e1rceles, en el que la muerte se hace a\u00fan m\u00e1s gratuita y la vida tiene a\u00fan menos valor.<\/p>\n<p>Dif\u00edcil superar el nudo en la garganta ante la forma en que <em>El taz\u00f3n de hierro<\/em> narra el comienzo de la crisis interior, aquel darse cuenta en un momento, de pronto, ante el conflicto entre lo que uno piensa y lo que realmente est\u00e1 ocurriendo en este pa\u00eds nuestro, de que se hab\u00eda perdido por completo el sentido de la realidad. Es en ese contexto en el que se explica la necesaria urgencia de \u00abreconciliarse con la realidad\u00bb. Dif\u00edcil de superar, porque la expresi\u00f3n con que F\u00e9lix Novales inicia la declaraci\u00f3n de la crisis interior \u2014\u00abde pronto me romp\u00ed\u00bb\u2014 no es s\u00f3lo el final de la historia de las cosas tremendas, de las seguridades, de la moral de las redondeces, sino tambi\u00e9n el comienzo de otra cosa, de otra historia. Ese romperse es, parad\u00f3jicamente, un abrirse al mundo, el abrirse de S\u00cd mismo a la realidad en el que se descubre la infinita alegr\u00eda del conocimiento: la lucidez de la inteligencia, la distancia de la iron\u00eda, la sensibilidad en el contacto con los dem\u00e1s, la tolerancia en la comunicaci\u00f3n con los otros.<\/p>\n<p>No es dif\u00edcil, en cambio, imaginarse en estos rasgos al joven estudiante de bachillerato al que sus compa\u00f1eros del instituto de Basauri[3] eligen delegado de la clase, ni tampoco al adolescente en el que despierta el esp\u00edritu de la rebeli\u00f3n a la vista de la violencia del franquismo en sus estertores y que entonces \u2013a los diecisiete a\u00f1os\u2013 siente que el mundo es \u00abtan cruel\u00bb que se le hace inmoral seguir estudiando \u00abmientras a mi alrededor todo era odio e impotencia\u00bb; ni siquiera es dif\u00edcil imaginarse en esos rasgos al joven trabajador y \u00abraro especimen\u00bb \u2014para decirlo con sus propias palabras\u2014 que empieza a militar en el PCE(r) y entra, por tanto, en la clandestinidad justo cuando tantos otros, con unos pocos a\u00f1os m\u00e1s, sal\u00edamos de ella.<\/p>\n<p>\u00bfDe d\u00f3nde, entonces, la frialdad necesaria para tanta muerte? \u00bfDe d\u00f3nde brot\u00f3 el fanatismo preciso para tanta sentencia, los h\u00edgados requeridos para tanta sangre en el pasado? Son estas preguntas que uno tiene que hacerse sabiendo o recordando c\u00f3mo eran la sociedad y el Estado, en Euskadi y en Espa\u00f1a, durante aquellos a\u00f1os, cuando la distinci\u00f3n entre terrorismo y lucha armada no hab\u00eda sido establecida con la claridad de ahora, cuando el terror del Estado segu\u00eda siendo el pan nuestro de cada d\u00eda y cuando todos, o casi todos, en la izquierda pol\u00edtica y social admit\u00edamos \u2013\u00bfrecord\u00e1is?\u2013 la bondad moral de la resistencia armada contra los tiranos, la obviedad hist\u00f3rica de la violencia defensiva frente a la injusticia y a la desigualdad. Recordando esto no para justificar con la mano izquierda lo que se autocritica con la derecha, sino para afirmar que hubo otra historia, adem\u00e1s de la que hoy se est\u00e1 contando, otra historia que es tambi\u00e9n la nuestra y en la que tenemos responsabilidades compartidas. Pues en ese recordar con verdad toda la historia reciente de nuestro pa\u00eds est\u00e1 tal vez la explicaci\u00f3n de aquella frialdad necesaria, y \u2013lo que es m\u00e1s importante\u2013 el principio del reconocimiento de que el victimario es tambi\u00e9n, y a la vez, v\u00edctima \u00e9l mismo.<\/p>\n<p>Que no quede en <em>El taz\u00f3n de hierro<\/em> resto alguno de aquella frialdad, de aquel fanatismo del pasado no es, en absoluto, mera destreza literaria de un autor por lo dem\u00e1s novel; es, creo yo, prueba de lo aut\u00e9ntico de la reconsideraci\u00f3n moral, de la veracidad de su rectificaci\u00f3n; muestra, en una palabra, de que este F\u00e9lix que escribe y que lucha por salir de la c\u00e1rcel en 1988 no es ya aquel F\u00e9lix que mataba en 1978. Tal vez por eso mismo, porque la veracidad del cambio es muy patente, no echa uno en falta en <em>El taz\u00f3n de hierro<\/em> el discurso expl\u00edcito que hace tema del arrepentimiento. Al contrario: dada la perversi\u00f3n de la vieja palabra \u00abarrepentimiento\u00bb por el manoseo politicista e instrumental de los poderes \u2013del poder del Estado y del poder de las milicias que se le oponen\u2013 muchos agradecemos que F\u00e9lix haya preferido otros t\u00e9rminos, como \u00abreconstrucci\u00f3n moral\u00bb, \u00abrectificaci\u00f3n\u00bb o \u00abreconciliaci\u00f3n del yo individual con el yo social\u00bb, para expresar la evoluci\u00f3n de su personalidad en estos diez \u00faltimos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Porque aparte de las muertes \u2013sentidas y deploradas hoy\u2013, de la tortura \u2013a\u00fan presente\u2013, de la miseria ps\u00edquica en las c\u00e1rceles \u2013que parece en aumento\u2013 y de la humillaci\u00f3n de los presos y de sus familiares a manos de funcionarios sin escr\u00fapulos \u2013por suerte decreciendo, seg\u00fan se dice\u2013, hay todav\u00eda otro aspecto inquietante aludido en <em>El taz\u00f3n de hierro<\/em> al que no quiero dejar de hacer referencia al terminar esta nota. Se trata de los obst\u00e1culos con que choca el hombre que, despu\u00e9s de diez a\u00f1os de c\u00e1rcel, decide rectificar, reconciliarse; de los obst\u00e1culos que todav\u00eda se oponen a uno de los pocos derechos que le quedan al hombre en la c\u00e1rcel: el derecho a cambiar, a ser otro, a hacerse otro. De un lado el obst\u00e1culo que representan ciertas instituciones del Estado que no se conforman con la aplicaci\u00f3n de la ley, sino que interpretando \u00e9sta en funci\u00f3n de las atribuciones pol\u00edticas y haciendo pol\u00edtica instrumental llegan a veces a convertir al preso en reh\u00e9n de su pasado y le siguen juzgando ahora por lo que hizo; del otro lado el obst\u00e1culo representado por el poder de las milicias que se oponen al Estado, el cual poder tiende siempre a interpretar el derecho individual a cambiar de opini\u00f3n en lo tocante a los m\u00e9todos como una traici\u00f3n e impulsa, por tanto, al preso pol\u00edtico \u2013que con sinceridad sigue aspirando a lo mismo pero de otra manera, con otros medios\u2013 hacia la esquizofrenia, hacia la divisi\u00f3n de la conciencia, hacia la dilaceraci\u00f3n del yo, hacia el desgarramiento de la personalidad.<\/p>\n<p>Tal vez, cuando la lucidez de la conciencia ha florecido ya y la demas\u00eda de un d\u00eda ha sido superada, este estar en medio sea lo m\u00e1s tremendo de todo. Particularmente si uno piensa en el futuro, en el porvenir de F\u00e9lix Novales y de quienes han seguido una trayectoria como la suya. Para estar en medio, para hacer frente a tales obst\u00e1culos, se necesita, con toda seguridad, valent\u00eda. Hay tiempos \u2013dec\u00eda el viejo sabio\u2013 en los que lo m\u00e1s que puede hacerse es dar ejemplo. Pero en todo tiempo cabe tambi\u00e9n la actitud solidaria con quien lo da. Espero que estas palabras m\u00edas, movidas por el sentimiento y por una raz\u00f3n pol\u00edtico-moral, puedan servir a lo que fue su objeto inicial: que F\u00e9lix Novales siga sintiendo, trabajando, pensando y luchando fuera de la c\u00e1rcel.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>Anexo 1. Carta de Francisco Fern\u00e1ndez Buey a F\u00e9lix Novales<\/h3>\n<p><em>Fechada en Valladolid, 24 de enero de 1989<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Querido F\u00e9lix:<\/p>\n<p>Recib\u00ed tu \u00faltima carta en Barcelona durante las vacaciones de Navidad. No te he escrito hasta ahora porque estaba esperanzo el resultado de una gesti\u00f3n editorial para la eventual publicaci\u00f3n de tu manuscrito. Hice la gesti\u00f3n con la Editorial Cr\u00edtica a trav\u00e9s de Josep Fontana. En este momento no he tenido todav\u00eda respuesta. El retraso se debe seguramente a que, mientras tanto, Mondadori ha comprado la Editorial Grijalbo (a cuya empresa pertenece Cr\u00edtica) y, por tanto, est\u00e1n en un momento delicado en lo que hace a la producci\u00f3n. De todas formas, espero tener noticias de Fontana en los pr\u00f3ximos d\u00edas.<\/p>\n<p>Hubiera seguido esperando si no fuera porque ayer me llam\u00f3 por tel\u00e9fono Aurelio Arteta, al que conozco desde algunos a\u00f1os, quien me dijo que hab\u00eda le\u00eddo tambi\u00e9n tu manuscrito. AA opinaba que hab\u00eda que publicarlo cuanto antes y, con esa intenci\u00f3n, se lo hab\u00eda pasado a Fernando Savater. Seg\u00fan AA Savater opinaba que la editorial adecuada (o, tal vez, la m\u00e1s a mano) para su publicaci\u00f3n es <em>El Pa\u00eds<\/em>. Yo no soy de esa opini\u00f3n y as\u00ed se lo dije a AA, el cual va a verte, seg\u00fan creo, dentro de unos d\u00edas. Como no me gusta especular con los dem\u00e1s acerca de algo cuya decisi\u00f3n \u00faltima <em>te concierne a ti<\/em>, quiero explicarte mi opini\u00f3n. Que es \u00e9sta: un texto como el que has escrito es un testimonio que vale por s\u00ed mismo, no por la casa editorial que lo publique. Si he entendido bien lo que es actualmente tu visi\u00f3n del mundo, de la sociedad y de las relaciones entre las personas, habr\u00eda que buscar una editorial \u00abroja\u00bb (para entendernos), una editorial capaz de entender y valorar la autocr\u00edtica <em>sin manipularla<\/em> o convertirla en mera mercanc\u00eda. <em>Dentro de lo que hay<\/em>, Cr\u00edtica re\u00fane, creo, esas condiciones. El problema, F\u00e9lix, es que en este momento no puedo asegurarte nada. Te dir\u00e9 ahora por qu\u00e9 no me gusta la editorial de <em>El Pa\u00eds<\/em>: esa empresa ha hecho todo lo que estaba en su mano desde hace unos a\u00f1os para acabar con la cultura comunista en Espa\u00f1a (escribo \u00abcomunista\u00bb en un sentido amplio, no partidista). Y lo sigue haciendo. En los \u00faltimos tiempos ha a\u00f1adido, a la caza del rojo, la caza del verde, del alternativo, etc. Tiene a su favor, en cambio, ser la empresa que publica el peri\u00f3dico m\u00e1s liberal (raz\u00f3n por la cual, no habiendo prensa alternativa, tambi\u00e9n yo lo leo diariamente). Esto \u00faltimo, es suficiente para m\u00ed, porque sigo pensando en una cultura alternativa, en una cultura de los de abajo.<\/p>\n<p>La vida de una persona tiene, sin embargo, tantos matices, inflexiones, urgencias, necesidades y voluntades que en un momento concreto pueden ser determinantes que el \u00abobra en forma tal que la m\u00e1xima de tu conciencia pueda convertirse en ley universal\u00bb siempre me ha parecido un exceso rigorista. Dicho en plata: respetar\u00e9 tu opini\u00f3n al respecto. Lo que decidas hacer, bien hecho estar\u00e1. Quer\u00eda, no obstante, comunicarte mi opini\u00f3n con la misma franqueza con la que se le comuniqu\u00e9 a AA para evitar cualquier tipo de equ\u00edvoco en estas cosas.<\/p>\n<p>No te he mandado la foto que me ped\u00edas por dos razones a cual m\u00e1s tontas: primero porque me daba un poco de verg\u00fcenza (tal vez absurda) la exhibici\u00f3n, despu\u00e9s porque al regresar a Valladolid me di cuenta de que no ten\u00edamos aqu\u00ed ninguna foto en la que estuvi\u00e9semos Neus, Eloy y yo juntos[4]. Esta \u00faltima tonter\u00eda puede acabar siendo una buena raz\u00f3n adicional para que nos hagamos una foto los tres aqu\u00ed. Y despu\u00e9s te la mandemos, claro.<\/p>\n<p>Hay otra cosa que quer\u00eda enviarte y que estoy seguro que te va a interesar: la edici\u00f3n castellana de las cartas de Antonio Gramsci a Julia Schucht, que he terminado por traducir hace un par de meses[5]. Tambi\u00e9n eso saldr\u00e1 en Cr\u00edtica y tambi\u00e9n eso estaba retrasando esta carta. Si el volumen se publica en las dos pr\u00f3ximas semanas, te lo enviar\u00e9; si en ese plazo no ha salido, har\u00e9 fotocopia de la traducci\u00f3n de una selecci\u00f3n de las cartas y te las har\u00e9 llegar. No es propiamente una novedad, pues algunas de ellas estaban traducidas ya en la <em>Antolog\u00eda<\/em> de Sacrist\u00e1n[6], pero esta edici\u00f3n tiene la gracia de que permite leerlas todas juntas (las de antes de la c\u00e1rcel y las de la c\u00e1rcel) y seguidas. Trae, adem\u00e1s, una noticia de la vida de Julia Schucht (escrita por Mimma Paulesu Quercioli, una parienta de Gramsci) que le permite a uno hacerse una idea de quien era ella, cosa de verdad importante, pues la tragedia de las correspondencias \u00abhist\u00f3ricas\u00bb es que el otro (en este caso, <em>la otra<\/em>) queda absolutamente difuminado.<\/p>\n<p>Hasta las vacaciones de Semana Santa estar\u00e9 en Valladolid (calle Nicol\u00e1s Salmer\u00f3n\u2026 o Departamento de Sociolog\u00eda de la Facultad de Econ\u00f3micas, avenida del Valle Esgueva, 6).<\/p>\n<p>Un fuerte abrazo y hasta pronto,<\/p>\n<p>PS.: Tienes que decirme d\u00f3nde tengo que escribirte ahora, pues AA me comunic\u00f3 que te hab\u00edan trasladado a Madrid.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>Anexo 2. Carta de FFB a Perfecto Andr\u00e9s Ib\u00e1\u00f1ez<\/h3>\n<p>Fechada en Valladolid, 15 de marzo de 1989.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Querido amigo: como seguramente sabes, estoy desde hace seis a\u00f1os en la Facultad de Econ\u00f3micas de la Universidad de Valladolid; durante esos seis a\u00f1os me he convertido en una especie de viajante perpetuo entre Valladolid y Barcelona, pues en Barcelona segu\u00edan Neus y Eloy. Este a\u00f1o, por fin, estamos aqu\u00ed, en Valladolid, los tres. Es muy probable que el curso pr\u00f3ximo regresemos de nuevo a Barcelona. Pero de momento tienes tu casa en Nicol\u00e1s Salmer\u00f3n, 18, 3\u00ba A de Valladolid.<\/p>\n<p>Y hecho el ofrecimiento obligado para cumplir con la hospitalidad castellana, voy con el favor que quiero pedirte. Se trata de lo siguiente. Hace ahora cuatro a\u00f1os recib\u00ed desde la c\u00e1rcel de Soria una carta pidiendo ayuda para empezar los estudios de filosof\u00eda. El firmante, F\u00e9lix Novales, hab\u00eda sido militante del PCE(r) y de los GRAPO, hab\u00eda intervenido en varias acciones de estos en las que hubo muertos y estaba condenado por ello a un mont\u00f3n de a\u00f1os. Aquella carta me impresion\u00f3 por su tino y porque me hac\u00eda pensar que detr\u00e1s de ella hab\u00eda una personalidad singular. Hace unos meses el mismo F\u00e9lix Novales me hizo llegar, a trav\u00e9s de su madre, el texto de un escrito en el que pasa revista a su vida desde la infancia hasta la peregrinaci\u00f3n por las distintas c\u00e1rceles del pa\u00eds. Este texto confirm\u00f3 mi impresi\u00f3n anterior. Creo que es el testimonio m\u00e1s conmovedor y digno que he le\u00eddo en muchos a\u00f1os. Pas\u00e9 el escrito a la Editorial Cr\u00edtica y el resultado de ello es que ser\u00e1 publicado dentro de poco, probablemente con el t\u00edtulo <em>El taz\u00f3n de hierro. Memoria personal de un militante de los GRAPO<\/em>. Espero que, cuando salga publicado, puedas compartir la opini\u00f3n anterior. Gonzalo Pont\u00f3n, que es el director de Cr\u00edtica, quiere que el libro salga con nota previa m\u00eda y otra de Tom\u00e1s y Valiente[7] (para parar posibles golpes que compliquen la situaci\u00f3n de F\u00e9lix Novales). El caso es que, despu\u00e9s de cumplir diez a\u00f1os de C\u00e1rcel, F\u00e9lix logr\u00f3 \u2013con la intervenci\u00f3n de Isabel Zarzuela Ballester, juez de Zaragoza\u2013 que le trasladaran de la c\u00e1rcel de Soria a la Central de Observaci\u00f3n de Carabanchel. La finalidad principal de ese traslado era conseguir un informe favorable para cambiar la situaci\u00f3n, poder ser trasladado luego a Nanclares (\u00e9l tiene la madre en Basauri) y, con ello, lograr libertades que ahora no puede tener. Me consta que el informe dado en la Central de Observaci\u00f3n de Carabanchel para el cambio de situaci\u00f3n ha sido favorable, a pesar de lo cual la Direcci\u00f3n General de Prisiones ha desestimado (hace unos d\u00edas) la petici\u00f3n de F\u00e9lix. \u00c9l ha recurrido. Quiero saber si se puede hacer algo por \u00e9l y qu\u00e9 se puede hacer. Por lo que yo s\u00e9 F\u00e9lix deb\u00eda tener veintimuypocos a\u00f1os cuando ocurrieron los hechos por los que est\u00e1 condenado. Estoy seguro de que en la actualidad es otro hombre, pero no es un arrepentido en el sentido que ha tomado esa palabra y \u2013m\u00e1s importante todav\u00eda\u2013 me parece un hombre de una sensibildiad extraordinaria.<\/p>\n<p>No he hecho nunca una gesti\u00f3n de este tipo. Me ha acordado de ti al pensar en alguien que tuviera que ver con la justicia y en quien yo pudiera confiar. Ya ves. Si necesitas m\u00e1s datos, puedo hac\u00e9rtelos llegar.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, sigo haciendo lo mismo de siempre. Dedico un mont\u00f3n de horas al trabajo en la Universidad, arrimo el hombro, que empieza a estar ya un tanto deformado, a grupos y organizaciones pacifistas y rojas que siguen defendiendo causas tan perdidas como justas, y sigo colaborando habitualmente en la revista <em>mientras tanto<\/em>, convencido de que con ese t\u00edtulo s\u00ed que acertamos y sin saber muy bien c\u00f3mo al cabo de diez a\u00f1os todav\u00eda podemos tener mil quinientos suscriptores que nos permiten seguir. Y, por cierto, adem\u00e1s de la casa de Nicol\u00e1s Salmer\u00f3n, tienes tambi\u00e9n a tu disposici\u00f3n, como siempre, las p\u00e1ginas de <em>mt<\/em>.<\/p>\n<p>Un fuerte abrazo y hasta pronto,<\/p>\n<p>Paco<\/p>\n<p>PS: datos que pueden serte \u00fatiles:<\/p>\n<p>Mar\u00eda Isabel Zarzuela Ballester es la Juez de Vigilancia Penitenciaria de Zaragoza de la que, al parecer, depende la petici\u00f3n para el paso de F\u00e9lix al segundo grado. Yo[8] s\u00e9 qu\u00e9 v\u00eda hay que seguir cuando se produce una decisi\u00f3n negativa de la DGIP contra el informe de la Central de Observaci\u00f3n, pero tengo entendido que ha habido casos en los cuales la Audiencia Nacional ha intervenido y fallado a favor del juez (y del recluso).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>Anexo 3. Nota sobre la correspondencia entre Manuel Sacrist\u00e1n y F\u00e9lix Novales (agosto 1985).<\/h3>\n<p>Mientras tanto<em>, 38, primavera de 1989, p. 155 (firmado como La redacci\u00f3n de mt).<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las dos cartas que a continuaci\u00f3n reproducimos [se reproduce aqu\u00ed \u00fanicamente la carta de Manuel Sacrist\u00e1n] proceden de <em>El taz\u00f3n de hierro. Memoria personal de un militante de los GRAPO<\/em>, un relato autobiogr\u00e1fico escrito a finales de 1988 por F\u00e9lix Novales Gorbea desde la prisi\u00f3n de Soria. La carta de Manuel Sacrist\u00e1n est\u00e1 fechada tres d\u00edas antes de su muerte: fue uno de sus \u00faltimos actos con intenci\u00f3n pol\u00edtico-moral. De F\u00e9lix Novales los lectores de <em>mientras tanto<\/em> conocen ya sus \u00abReflexiones y propuestas\u00bb sobre el Pa\u00eds Vasco que aparecieron en el n\u00famero 28 de la revista (noviembre de 1986).<\/p>\n<p>Al tiempo que agradece la amabilidad de la Editorial Cr\u00edtica al permitir la reproducci\u00f3n aqu\u00ed de este intercambio epistolar, la redacci\u00f3n de <em>mientras tanto<\/em> quiere llamar la atenci\u00f3n de sus lectores acerca del valor testimonial de <em>El taz\u00f3n de hierro<\/em>, un libro que con toda seguridad impresionar\u00e1 a todos aquellos que lucharon para que el posfanquismo fuera una democracia real, una democracia material, y que, a pesar de las derrotas y de los desencantos, no han ca\u00eddo luego en la despolitizaci\u00f3n o han acabado aceptando lo que hay como el mejor de los mundos posibles.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Carta de Manuel Sacrist\u00e1n<\/strong><\/p>\n<p>Barcelona, 24 de agosto de 1985<br \/>\nF\u00e9lix Novales Gorbea<br \/>\nPreso pol\u00edtico<br \/>\nPrisi\u00f3n de Soria<br \/>\n42071 Soria<\/p>\n<p>Apreciado amigo,<\/p>\n<p>Me parece que, a pesar de las diferencias, ninguna historia de errores, irrealismos y sectarismos es excepcional en la izquierda espa\u00f1ola. El que est\u00e9 libre de todas esas cosas, que tire la primera piedra. Estoy seguro de que no habr\u00e1 pedrea.<\/p>\n<p>Si t\u00fa eres un extra\u00f1o producto de los 70, otros lo somos de los 40 y te puedo asegurar que no fuimos mucho m\u00e1s realistas. Pero sin que con eso quiera justificar la falta de sentido de la realidad, creo que de las dos cosas tristes con las que empiezas tu carta \u2013la falta de realismo de los unos y el enlodado de los otros\u2013 es m\u00e1s triste la segunda que la primera. Y tiene menos arreglo: porque se puede conseguir comprensi\u00f3n de la realidad sin necesidad de demasiados esfuerzos ni cambiar de pensamiento; pero me parece dif\u00edcil que el que aprende a disfrutar revolc\u00e1ndose en el lodo tenga un renacer posible. Una cosa es la realidad y otra la mierda, que es s\u00f3lo una parte de la realidad, compuesta, precisamente, por los que aceptan la realidad moralmente, no s\u00f3lo intelectualmente (Por cierto, que, a prop\u00f3sito de eso, no me parece afortunada tu frase \u00abreconciliarse con la realidad\u00bb: yo creo que basta con reconocerla: no hay por qu\u00e9 reconciliarse con tres millones de parados aqu\u00ed y ocho millones de hambrientos en en Sahel, por ejemplo. Pero yo s\u00e9 que no piensas que haya que reconciliarse con eso).<\/p>\n<p>Sobre la cuesti\u00f3n del estudio de la historia, repito lo que ya te escrib\u00ed. A principios de septiembre podr\u00e9 hablar con Fontana, que estar\u00e1 aqu\u00ed, y comentaremos el asunto. No tienes que temer en absoluto que, porque est\u00e9 preso, no te vaya a decir lo que piensa. Fontana es un viejo militante, ahora sin partido, como est\u00e1n los partidarios de izquierda con los que \u00e9l tuvo y tiene trato, pero no se despistar\u00e1 al respecto.<\/p>\n<p>Tu menci\u00f3n del problema bibliogr\u00e1fico en la c\u00e1rcel me sugiere un modo de elemental solidaridad f\u00e1cil: te podemos mandar libros, revistas o fotocopias (por correo aparte) alg\u00fan n\u00famero de la revista que saca el colectivo en que yo estoy. Pero es muy posible que otras cosas te interesen m\u00e1s: dilo.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, si pasas a trabajar en filosof\u00eda, ah\u00ed te puedo ser \u00fatil, porque es mi campo (propiamente, filosof\u00eda de la ciencia, y l\u00f3gica, que tal vez no sea lo que te interese. Pero, en fin, de algo puede servir).<\/p>\n<p>Con amistad, Manuel Sacrist\u00e1n<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>Anexo 4: Carta de F\u00e9lix Novales<\/h3>\n<p>En San Sebasti\u00e1n, a 15 de junio de 1992.<\/p>\n<p>Querido Paco, en alguna de las charletas que tuvimos en Semana Santa te coment\u00e9 algo sobre lo que en la comarca del And\u00e9valo se llama &#8216;el a\u00f1o de los tiros&#8217;. En el \u00faltimo cuarto del siglo pasado, se gener\u00f3 un movimiento de protesta, en esa zona de Huelva, contra el proceso de obtenci\u00f3n del cobre, que, en el proceso, contemplaba la calcinaci\u00f3n, al aire libre (en las &#8216;teleras&#8217;), de la calcopiritas, con el prop\u00f3sito, muy inteligente, bajo el punto de vista del inversor, pero terriblemente nefasto desde el del sufridor de los efectos, de librarse del azufre mineral por el barato m\u00e9todo de convertirlo en humo. Me comentaste que pod\u00eda ser de inter\u00e9s tener alguna bibliograf\u00eda de aquellos sucesos. La verdad es que no te mando gran cosa. Pero, a partir de ella, y si cre\u00e9is que puede merecer\u00eda la pena profundizar en ello, podr\u00eda intentar conseguiros los materiales que se rese\u00f1an en la bibliograf\u00eda. M\u00edralo y me comentas.<\/p>\n<p>Hablando de otra cosa. Aurelio [Arteta] ya tiene en las librer\u00edas su <em>A diestro y siniestro<\/em>[9], y est\u00e1 la mar de contento. Aunque sigue &#8216;maltrat\u00e1ndose&#8217;. Ayer me dijo que ten\u00eda pensado enclautrarse pr\u00e1cticamente todo el verano. As\u00ed que ni tiempo para los amigos va a tener. En fin. Ese, desde luego, no va a ser nuestro caso. Porque sabr\u00e1s que, aunque no esperaba la condicional hasta septiembre, y estaba un poco encoraginado, porque esa situaci\u00f3n me iba a estropear todo el verano, el otro d\u00eda me lleg\u00f3 un &#8216;auto&#8217; con 150 d\u00edas de redenci\u00f3n y, como a las mam\u00e1s, me dej\u00f3 fuera de cuentas. Ahora estoy tramitando la libertad condicional. Es cosa de d\u00edas que se haga efectiva. Como dice un amigo, parece que esta vez se acab\u00f3 el &#8216;internado&#8217;.<\/p>\n<p>Bueno Paco, miras un poco lo que te mando y me cuentas. Mientras, recibe un abrazo muy fuerte y da recuerdos y besos para Eloy y Neus tanto de parte de Itzar como de la m\u00eda.<\/p>\n<p>F\u00e9lix Novales.<\/p>\n<h4>Notas<\/h4>\n<p>[1] NE. La carta se recoge en el anexo 3.<br \/>\n[2] NE. Probablemente en el archivo FFB de la UPF.<br \/>\n[3] NE. Provincia de Vizcaya (Pa\u00eds Vasco). Unos 41 habitantes en 2021.<br \/>\n[4] NE. Neus Porta, fallecida en 2011, y Eloy Fern\u00e1ndez Porta, la esposa y el hijo del autor.<br \/>\n[5] NE. Editadas (presentadas y traducidas por FFB) con el t\u00edtulo <em>Cartas a Yulca (1922-1937)<\/em>, tambi\u00e9n por Cr\u00edtica, Barcelona, 1989. Se recogen 132 cartas de Gramsci dirigidas a Giulia Schucht.<br \/>\n[6] NE. Reeditada en 2013 por Akal. En los a\u00f1os setenta del siglo pasado fue publicada por Siglo XXI. Primero en M\u00e9xico, en 1970, y cuatro a\u00f1os m\u00e1s tarde, por motivos de censura, en Espa\u00f1a.<br \/>\n[7] NE. No se incorpor\u00f3 finalmente. Francisco Tom\u00e1s y Valiente fue asesinado por ETA en 1996.<br \/>\n[8] NE. Tal vez Yo por No.<br \/>\n[9] NE. Publicado por Ediciones Libertarias Prodhufi, S.A,1992. En esa misma editorial public\u00f3 Francisco Fern\u00e1ndez Buey, <em>Discursos para insumisos discretos.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 25 de agosto de 2022 hizo diez a\u00f1os del fallecimiento de Francisco Fern\u00e1ndez Buey. 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