{"id":1307,"date":"2009-12-30T00:00:00","date_gmt":"2009-12-30T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1307"},"modified":"2020-02-22T16:56:19","modified_gmt":"2020-02-22T15:56:19","slug":"basureros-del-valle-de-mexico-donde-conviven-los-desechos-humanos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1307","title":{"rendered":"Basureros del Valle de M\u00e9xico, donde conviven los \u201cdesechos\u201d humanos"},"content":{"rendered":"<p><i>Es la historia de una relaci\u00f3n simbi\u00f3tica y parad\u00f3jica entre los desechos de un modelo de consumo plenamente afirmado y miles de personas que logran encontrar aqu\u00ed, en medio de la basura, la protecci\u00f3n econ\u00f3mica necesaria para la supervivencia.<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al tiradero llamado \u201cBorde de Xochiaca\u201d, ubicado en Ciudad Nezahualc\u00f3yotl, en el Estado de M\u00e9xico, dentro de la regi\u00f3n conocida como el Valle de M\u00e9xico (en los l\u00edmites con el Distrito Federal), el acceso no es dif\u00edcil. Es suficiente pedir un permiso, primero a las autoridades municipales, y luego a los \u201cl\u00edderes\u201d de los pepenadores. El escenario que se presenta es aterrador: monta\u00f1as de basura a lo largo y ancho del predio ocupado por el tiradero, decenas de camiones recolectores que entran y salen cada minuto, miles de personas que, en medio de nubes de mosquitos, olores fuertes y penetrantes, polvo fin\u00edsimo y un ruido de fondo casi imperceptible m\u00e1s constante, se lanzan de manera fam\u00e9lica encima de los bultos de basura que cada cinco minutos los camiones descargan, uno encima del otro.<\/p>\n<p>La competencia es leal entre los que buscan cart\u00f3n, pl\u00e1stico, metal y una infinidad de otros materiales que, al ojo inexperto, parecer\u00edan todos iguales. Las habilidades desarrolladas por los pepenadores son las que les permiten sobrevivir. M\u00e1s basura de valor se encuentra, m\u00e1s dinero o bienes lograr\u00e1 conseguir a cambio.<\/p>\n<p>Estela es una se\u00f1ora originaria de Michoac\u00e1n. Emigr\u00f3, seg\u00fan cuenta, al Valle de M\u00e9xico \u201cpor el deseo de alejarme de los problemas de mi familia\u201d. Su rostro arrugado y cansado logra a\u00fan dispensar sonrisas y buen humor, no demuestra la edad que tras un poca de insistencia revela: \u201cLo s\u00e9, lo s\u00e9, demuestro m\u00e1s, pero tengo s\u00f3lo 52 a\u00f1os\u201d. Estela se toma una pausa entre un cami\u00f3n y el siguiente y nos platica: \u201cTen\u00eda casa aqu\u00ed en frente\u201d \u2013 y se\u00f1ala en la distancia los l\u00edmites de Ciudad Nezahualcoyotl. \u201cPero un d\u00eda ya no tuve para pagar la renta\u201d. Cuenta que la \u201caguantaron por un buen rato\u201d, aunque finalmente la corrieron de su hogar y as\u00ed \u201cdecid\u00ed venir aqu\u00ed\u201d. Explica que \u201caqu\u00ed no pago renta, compro el agua, pero es mucho m\u00e1s barata. Llega la pipa una vez a la semana aunque a veces no alcanza para todos\u201d.<\/p>\n<p>Cuenta Estela que a veces tiene que decidir que uso darle al agua que consigue: \u201cHoy, por ejemplo, cumplo tres semanas de no ba\u00f1arme\u201d. La mujer sonr\u00ede y no ahorra palabras: \u201cGracias a lo que recolecto aqu\u00ed, logro sacar unos 150 pesos a la semana, a veces 200. Lo que recojo lo logro vender en el mercado: son juegos para ni\u00f1os, pl\u00e1stico y algo de metal\u201d. Su casa, un cuadrado de l\u00e1mina y madera en medio de una peque\u00f1a vecindad igualmente construida con materiales de recuperaci\u00f3n, encima de la primera monta\u00f1a de basura a la entrada del tiradero, es modesta pero bien cuidada: \u201cNo tengo electricidad ni agua, pero lo dem\u00e1s no me falta\u201d. El \u00fanico temor, confiesa, \u201ces enfermarme, pues no tengo seguro alguno\u201d.<\/p>\n<p>La historia de Estela es la misma a la de otros miles que viven en este sitio. Los camiones nunca dejan de descargar basura. D\u00eda y noche, a toda hora, un pepenador aqu\u00ed tiene trabajo. Y los hijos, tras trabajar unas horas con sus padres, pueden ir a una especie de escuela presente, ella tambi\u00e9n, en medio del conjunto habitacional. Los maestros son de afuera, convocados por la comunidad, misma que se ha dado el lujo de reservar una de las precarias construcciones para la funci\u00f3n de templo: aqu\u00ed cada domingo hay misa y, de vez en cuando, una boda, rigurosamente entre los miembros de la comunidad. Una microsociedad paralela, con relaciones internas propias, con caciques o l\u00edderes que garantizan no s\u00f3lo la paz social interna, sino tambi\u00e9n las relaciones con el exterior, y la continuidad de una religi\u00f3n autoreferencial y autojustificante. Es la historia de una relaci\u00f3n simbi\u00f3tica y parad\u00f3jica entre los desechos de un modelo de consumo plenamente afirmado y miles de personas que logran encontrar, aqu\u00ed en medio de la basura, la protecci\u00f3n econ\u00f3mica necesaria para la supervivencia.<\/p>\n<p><strong>El Valle de M\u00e9xico, una enorme mancha urbana<\/strong><\/p>\n<p>Crecida gracias a los flujos migratorios de las \u00faltimas cinco d\u00e9cadas, la Ciudad de M\u00e9xico, o m\u00e1s bien el Valle de M\u00e9xico, hospeda hoy alrededor de 25 millones de personas. Seg\u00fan dicen, cada d\u00eda llegan mil 500 personas m\u00e1s, en busca de una casa, un trabajo y un sue\u00f1o que no pudieron alcanzar en su tierra de origen. En las \u00faltimas dos d\u00e9cadas, el Valle de M\u00e9xico ha sufrido importantes mutaciones demogr\u00e1ficas y urbanas que la han transformada de centro de producci\u00f3n industrial a centro de servicios y de comercio. Una enorme mancha urbana ocupada por m\u00e1s de mil 500 centros de comercio \u2013 las llamadas tiendas de autoservicio \u2013 miles de cines, lugares de esparcimiento, fluctuantes mercados sobre ruedas \u2013 en memoria de los fallidos planes del ex presidente Gustavo D\u00edaz Ordaz \u2013 y millones de ciudadanos que de manera desigual pero constante se transforman en consumidores.<\/p>\n<p>Y como todas las sociedades de consumo, tambi\u00e9n la capital mexicana, adem\u00e1s de producir bienes y servicios de dudosa utilidad, produce desechos y desperdicios t\u00edpicos de las sociedades basadas en los bienes \u201cutiliza y tira\u201d. Advierten los m\u00e1s atentos al fen\u00f3meno que la producci\u00f3n de basura en la Ciudad de M\u00e9xico est\u00e1 llegando a un l\u00edmite: hoy en d\u00eda, la ciudad produce alrededor de 20mil toneladas diarias de basura \u2013 mitad org\u00e1nica mitad inorg\u00e1nica e industrial \u2013 cifra que representa una quinta parte de la \u201cproducci\u00f3n\u201d nacional. Y aunque los c\u00e1lculos precisos sean dif\u00edciles de realizar, se estima que s\u00f3lo la mitad \u2013 cerca de 8mil toneladas \u2013 sean actualmente procesadas por el sistema p\u00fablico de procesamiento de desechos. La otra parte estar\u00eda en mano de privados ciudadanos que no le temen a tirar la basura en donde caiga, es decir, en tiraderos abusivos, expuestos a la intemperie, con efectos extremadamente da\u00f1inos tanto para el ambiente como para la ciudadan\u00eda.<\/p>\n<p>Sin embargo, en la sociedad de la abundancia \u2013 aunque no para todos \u2013 el desperdicio y las sobras terminan siendo tambi\u00e9n las personas, esas mismas que aqu\u00ed buscaban ciudadan\u00eda y s\u00f3lo encontraron rechazo o falta de oportunidades. Son estas personas las que son expulsadas, ya no de su tierra de origen, sino del centro de la capital mexicana \u2013 o m\u00e1s bien, de sus m\u00faltiples centros \u2013 y enviadas hasta las numerosas periferias que pululan en esta megal\u00f3polis. Son ellos quienes se convierten, junto a las miles de toneladas de desechos urbanos, en \u201cdesechos humanos\u201d, \u00faltimo reductos de nuestra sociedad del consumo. Y resulta parad\u00f3jico, pero son estas personas, estos marginados de la producci\u00f3n y del consumo neoliberal, estos \u201cexcedentes productivos\u201d, quienes encuentran, justamente en donde la basura se tira, en donde los desperdicios llegan a encontrar su dep\u00f3sito \u2013 legal o ilegal, procesado o abandonado, poco importa -, su rol social, absolutamente funcional a m\u00e1quina productiva capitalista: son ellos quienes se convierten en los llamados \u201cpepenadores\u201d. As\u00ed les dicen y son al menos 200 mil en todo el Valle de M\u00e9xico.<\/p>\n<p>H\u00e9ctor Castillo Berthier, investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico, fue quien por primera vez investig\u00f3 el complejo sistema del procesamiento de la basura en el Valle de M\u00e9xico. En entrevista, Berthier recuerda haber pasado de ser \u201cbarrendero, luego recolector en un cami\u00f3n de la basura y finalmente pepenador durante unos meses, trabajando codo a codo con ellos\u201d. Cuenta el soci\u00f3logo de la UNAM: \u201cTras mi investigaci\u00f3n llegu\u00e9 con mi maestro y me pregunt\u00f3 qu\u00e9 hab\u00eda encontrado en la basura. Le contest\u00e9 que ah\u00ed, en medio de la basura y de los pepenadores, hab\u00eda encontrado las fotograf\u00edas perfectas de lo que es el sistema pol\u00edtico mexicano: la verticalidad, el caciquismo y el sistema piramidal que caracteriza al llamado \u2018autoritarismo mexicano\u201d.<\/p>\n<p>Interrogado acerca del origen de la figura del pepenador, Berthier explica que no es un fen\u00f3meno nuevo ni solamente mexicano. Y abunda: \u201cCreo que una de las cosas caracter\u00edsticas de las sociedades contempor\u00e1neas es la de desechar lo que no sirve. Y esto no tiene que ver nada m\u00e1s con las botellas de pl\u00e1sticos, con el vidrio, etc\u00e9tera. Tiene que ver tambi\u00e9n con las personas. Enormes contingentes de personas son expulsadas por el sistema productivo y por la sociedad capitalista\u201d. Contin\u00faa: \u201cMuchas de estas personas, excluidas de las leyes, del empleo, de la seguridad social, de la educaci\u00f3n, encuentran como \u00fanico mecanismo de supervivencia usar lo que ya nadie usa, consumir lo que ya nadie consuma, y vivir de lo que todos est\u00e1n despreciando\u201d.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el acad\u00e9mico de la UNAM, la sociedad que se reproduce entre los pepenadores es compleja, \u201cde una complejidad casi filos\u00f3fica\u201d. Explica, por ejemplo, que \u201cen la basura, se reproduce todo: los h\u00e1bitos de consumo, los h\u00e1bitos autoritarios del gobierno y los mecanismos de control de la sociedad\u201d. A\u00fan reconociendo que en la Ciudad de M\u00e9xico el nivel de reciclaje es elevado precisamente gracias al trabajo de estas miles de personas, Berthier detalla que el caso de la Ciudad de M\u00e9xico es paradigm\u00e1tico: \u201cEn un principio, al conformarse los tiraderos de basura, ah\u00ed iban los pr\u00f3fugos de las c\u00e1rceles, iban los migrantes que no encontraban trabajo en otro sitio. A lo largo del tiempo se fue consolidando una cultura adentro de la basura, una cultura que dec\u00eda que la basura es de los pepenadores que la trabajan\u201d. Una similitud con la consigna de Zapata \u2013 \u201cla tierra es de quien la trabaja\u201d \u2013 y que finalmente, contin\u00faa Berthier, \u201cnos habla de un derecho que los trabajadores comenzaron a reivindicar: el derecho a trabajar con la basura\u201d. Sin embargo, en el caso mexicano, \u201cse fueron creando casos de caciquismo [&#8230;] de la gente que surge de la basura, que se erige como l\u00edder, que se consolida como representante popular y finalmente termina siendo un referente pol\u00edtico\u201d. No todo es malo, admite el investigador, que reconoce que al interior de estos sectores sociales, totalmente ajenos a cualquier pol\u00e9mica entre gobierno local y gobierno federal por el cierre o menos de los tiraderos p\u00fablicos, se crean \u201clazos de solidaridad, de cooperaci\u00f3n social, de cohesi\u00f3n que bien se podr\u00edan envidiar\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es la historia de una relaci\u00f3n simbi\u00f3tica y parad\u00f3jica entre los desechos de un modelo de consumo plenamente afirmado y miles de personas que logran encontrar aqu\u00ed, en medio de la basura, la protecci\u00f3n econ\u00f3mica necesaria para la supervivencia.<\/p>\n<p>Matteo Dean<\/p>\n<p>Al tiradero llamado \u201cBorde de Xochiaca\u201d, ubicado en Ciudad Nezahualc\u00f3yotl, en el Estado de M\u00e9xico, dentro de la regi\u00f3n conocida como el Valle de M\u00e9xico (en los l\u00edmites con el Distrito Federal), el acceso no es dif\u00edcil. Es suficiente pedir un permiso, primero a las autoridades municipales, y luego a los \u201cl\u00edderes\u201d de los pepenadores. El escenario que se presenta es aterrador: monta\u00f1as de basura a lo largo y ancho del predio ocupado por el tiradero, decenas de camiones recolectores que entran y salen cada minuto, miles de personas que, en medio de nubes de mosquitos, olores fuertes y penetrantes, polvo fin\u00edsimo y un ruido de fondo casi imperceptible m\u00e1s constante, se lanzan de manera fam\u00e9lica encima de los bultos de basura que cada cinco minutos los camiones descargan, uno encima del otro.<\/p>\n<p>La competencia es leal entre los que buscan cart\u00f3n, pl\u00e1stico, metal y una infinidad de otros materiales que, al ojo inexperto, parecer\u00edan todos iguales. Las habilidades desarrolladas por los pepenadores son las que les permiten sobrevivir. M\u00e1s basura de valor se encuentra, m\u00e1s dinero o bienes lograr\u00e1 conseguir a cambio.<\/p>\n<p>Estela es una se\u00f1ora originaria de Michoac\u00e1n. Emigr\u00f3, seg\u00fan cuenta, al Valle de M\u00e9xico \u201cpor el deseo de alejarme de los problemas de mi familia\u201d. Su rostro arrugado y cansado logra a\u00fan dispensar sonrisas y buen humor, no demuestra la edad que tras un poca de insistencia revela: \u201cLo s\u00e9, lo s\u00e9, demuestro m\u00e1s, pero tengo s\u00f3lo 52 a\u00f1os\u201d. Estela se toma una pausa entre un cami\u00f3n y el siguiente y nos platica: \u201cTen\u00eda casa aqu\u00ed en frente\u201d \u2013 y se\u00f1ala en la distancia los l\u00edmites de Ciudad Nezahualcoyotl. \u201cPero un d\u00eda ya no tuve para pagar la renta\u201d. Cuenta que la \u201caguantaron por un buen rato\u201d, aunque finalmente la corrieron de su hogar y as\u00ed \u201cdecid\u00ed venir aqu\u00ed\u201d. Explica que \u201caqu\u00ed no pago renta, compro el agua, pero es mucho m\u00e1s barata. Llega la pipa una vez a la semana aunque a veces no alcanza para todos\u201d. <\/p>\n<p>Cuenta Estela que a veces tiene que decidir que uso darle al agua que consigue: \u201cHoy, por ejemplo, cumplo tres semanas de no ba\u00f1arme\u201d. La mujer sonr\u00ede y no ahorra palabras: \u201cGracias a lo que recolecto aqu\u00ed, logro sacar unos 150 pesos a la semana, a veces 200. Lo que recojo lo logro vender en el mercado: son juegos para ni\u00f1os, pl\u00e1stico y algo de metal\u201d. Su casa, un cuadrado de l\u00e1mina y madera en medio de una peque\u00f1a vecindad igualmente construida con materiales de recuperaci\u00f3n, encima de la primera monta\u00f1a de basura a la entrada del tiradero, es modesta pero bien cuidada: \u201cNo tengo electricidad ni agua, pero lo dem\u00e1s no me falta\u201d. 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