{"id":13075,"date":"2023-01-12T05:00:21","date_gmt":"2023-01-12T04:00:21","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=13075"},"modified":"2023-01-12T03:48:07","modified_gmt":"2023-01-12T02:48:07","slug":"liberacion-asombro-y-la-magia-del-mundo-he-encontrado-mis-respuestas-de-basel-al-araj","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=13075","title":{"rendered":"Liberaci\u00f3n, asombro y la \u00abmagia del mundo\u00bb: <i>He encontrado mis respuestas<\/i> de Basel al-Araj"},"content":{"rendered":"<p><em>En 2018 se public\u00f3 un libro del militante palestino muerto en combate no mucho antes, Basel al-Araj \u2013solo est\u00e1 disponible en \u00e1rabe\u2013. Alg\u00fan tiempo despu\u00e9s, publicaron en Liberated Texts esta rese\u00f1a de un historiador que lo conoci\u00f3 personalmente.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Basel no nos llam\u00f3 a ser combatientes de la resistencia. Tampoco nos pidi\u00f3 que fu\u00e9ramos revolucionarios. Basel nos dijo que fu\u00e9ramos sinceros, eso es todo.<br \/>\nSi sois sinceros, ser\u00e9is revolucionarios y combatientes de la resistencia.<br \/>\n<em>Jaled Oudatallah en un elogio a Basel al-Araj en al-Walajah, 8 de marzo de 2017<\/em>[1]<i><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/basel.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-13076\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/basel.png\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"168\" \/><\/a>No pod\u00edan haber pasado m\u00e1s de unas semanas desde que hab\u00eda empezado a desempe\u00f1ar un nuevo cargo en una organizaci\u00f3n de defensa de los derechos de los refugiados en Bel\u00e9n. Era el final de una jornada de trabajo cuando un amigo y colega, me dijo \u00abTengo un primo al que le interesan las cosas pol\u00edticas como a ti. Deber\u00edas conocerle&#8230; ven, nos est\u00e1 esperando\u00bb. Subimos a su coche, atravesamos la colina de Beit Jala, pasamos la base militar israel\u00ed y el puesto de control conocido como \u00ab<a href=\"https:\/\/machsomwatch.org\/en\/taxonomy\/term\/636\">DCO<\/a>\u00bb y llegamos al pueblo de al-Walajah. Condujimos hasta lo que parec\u00eda una casa residencial, pero cuando entramos me di cuenta de que se hab\u00eda transformado en un centro juvenil. Detr\u00e1s de un escritorio, en el centro de la sala de entrada, hab\u00eda un hombre delgado con gafas gruesas, de unos veinte a\u00f1os. Se llamaba Basel al-Araj.<\/p>\n<p>A diferencia de la mayor\u00eda de las interacciones entre personas que se encuentran por primera vez, en esta casi no hubo cumplidos. De alg\u00fan modo, tanto Basel como yo nos dimos cuenta de que pod\u00edamos salt\u00e1rnoslas y que lo prefer\u00edamos as\u00ed. Al cabo de unos minutos me estaba explicando los mapas y documentos que hab\u00eda preparado para mi visita. Era una de esas personas que dominan la comunicaci\u00f3n, pero para las que el idioma es una maldici\u00f3n: tantos conocimientos que compartir, tantas historias, pero s\u00f3lo se puede decir una palabra cada vez. A pesar de ello, en lo que me pareci\u00f3 un abrir y cerrar de ojos, e ilustrando cada punto con un documento, Basel me hab\u00eda mostrado que al-Walajah es un microcosmos de la lucha palestina.<\/p>\n<p>En v\u00edsperas de la Nakba, al-Walajah ten\u00eda una poblaci\u00f3n de unos 2.000 palestinos que viv\u00edan en m\u00e1s de 20.000 f\u00e9rtiles acres, salpicados de frescos manantiales a lo largo de las colinas a ambos lados del valle. El pueblo se encontraba en la cima de la colina al oeste del valle \u2013el Valle de los Gigantes del Antiguo Testamento\u2013, donde se construy\u00f3 el ferrocarril Jaffa-Jerusal\u00e9n en la d\u00e9cada de 1890. En octubre de 1948, las fuerzas sionistas expulsaron a todos los habitantes del pueblo y se hicieron con el control de m\u00e1s de 12.000 acres de tierra. La mayor\u00eda de los aldeanos desplazados cruzaron al otro lado del valle, a la colina oriental del pueblo, que qued\u00f3 bajo control jordano tras los acuerdos de armisticio de 1949; el valle pas\u00f3 a formar parte de la l\u00ednea de armisticio (o \u00abVerde\u00bb) entre Cisjordania y el nuevo Estado sionista.<\/p>\n<p>El sol hab\u00eda empezado a ponerse en medio de nuestra conversaci\u00f3n. Basel me llev\u00f3 fuera y se\u00f1al\u00f3 hacia el oeste. Los colores eran espectaculares, pero eso no era todo lo que quer\u00eda que viera: justo debajo de los resplandecientes rojos y naranjas se ve\u00eda la silueta de un asentamiento sionista; entre las sombras hab\u00eda algunos edificios con la ic\u00f3nica piedra vieja que identifica inmediatamente a los edificios palestinos construidos antes de 1948. Durante todas estas d\u00e9cadas, los walajees han sido refugiados en su propia tierra, incapaces de ver una puesta de sol sin mirar los restos de su propio pueblo \u2013ahora un asentamiento israel\u00ed llamado Aminadav (que ir\u00f3nicamente se traduce como \u00abun pueblo generoso\u00bb\u2013, sus manantiales ahora balsas de agua a lo largo de una red de rutas de senderismo utilizadas por israel\u00edes y turistas.<\/p>\n<p>En 1967, Israel ocup\u00f3 el nuevo emplazamiento de al-Walajah, que hab\u00eda sido un campo de refugiados en todo menos en el nombre desde la Nakba. Poco despu\u00e9s, las colonias ilegales de colonos israel\u00edes de Gilo y Har Gilo, y las carreteras que les dan servicio, se construyeron en terrenos que inclu\u00edan 2.000 acres de lo que quedaba de al-Walajah. En 1980, la Knesset israel\u00ed anexion\u00f3 oficialmente Jerusal\u00e9n, ampliando sus fronteras municipales para incluir partes del nuevo pueblo, pero sin conceder derechos de residencia en Jerusal\u00e9n a ninguno de sus habitantes. Desde entonces, la polic\u00eda israel\u00ed ha acosado a los walajees de esas partes del pueblo, en algunos casos deteni\u00e9ndolos en sus propias casas por estar en Jerusal\u00e9n sin permiso.<\/p>\n<p>Las cosas empeoraron tras los acuerdos de Oslo, cuando lo que quedaba de las tierras agr\u00edcolas del pueblo se anexionaron de hecho a Israel. Poco despu\u00e9s, el <a href=\"https:\/\/www.haaretz.com\/1.5257849\">Zool\u00f3gico B\u00edblico de Jerusal\u00e9n<\/a> se traslad\u00f3 a parte de las tierras de al-Walajah y comenz\u00f3 la construcci\u00f3n del muro de anexi\u00f3n y apartheid que ahora convierte a al-Walajah en un enclave completamente rodeado de asentamientos, muros y carreteras de circunvalaci\u00f3n exclusivas para colonos, con una \u00fanica entrada y salida del pueblo. En los a\u00f1os anteriores a mi encuentro con \u00e9l, Basel y otros aldeanos se hab\u00edan unido para intentar pavimentar las carreteras que los manten\u00edan conectados con Bel\u00e9n, y el ej\u00e9rcito israel\u00ed destru\u00eda repetidamente esas carreteras y deten\u00eda a los aldeanos que se atrev\u00edan a desafiar la transformaci\u00f3n de al-Walajah en una <a href=\"https:\/\/www.grassrootsalquds.net\/sites\/default\/files\/alwalajeh_6.8_AR.jpg\">prisi\u00f3n al aire libre<\/a>. Despu\u00e9s de eso, visitaba el pueblo cada uno o dos meses, a veces ve\u00eda a Basel, pero la mayor\u00eda de las veces no. En cada visita notaba un cambio sutil: una carretera que hab\u00eda sido asfaltada y ahora destruida, la valla que rodeaba el asentamiento de Har Gilo unos metros m\u00e1s cerca de la carretera, una casa que una vez estuvo en pie, ahora demolida.<\/p>\n<p>Gracias a Basel, conoc\u00ed a muchos de los l\u00edderes de la comunidad, as\u00ed como a muchos de la generaci\u00f3n de m\u00e1s edad que recordaban los revolucionarios a\u00f1os treinta y la expulsi\u00f3n de 1948. Estaba recopilando historias orales y entrevistas para la televisi\u00f3n y la radio[2] con el fin de contar la historia de lo que hab\u00eda empezado a describir como la \u00ab<a href=\"http:\/\/badil.org\/en\/publication\/periodicals\/al-majdal\/itemlist\/category\/3-issue39-40.html\">Nakba en curso<\/a>\u00bb, que al-Walajah ejemplifica. Basel conoc\u00eda \u00edntimamente a cada uno de ellos, pero \u00e9l mismo no quer\u00eda ser entrevistado. Despu\u00e9s de 2008, Basel y yo perdimos el contacto. Se hab\u00eda trasladado al campo de refugiados de Shu&#8217;fat, en Jerusal\u00e9n, para aceptar su primer trabajo de verdad como farmac\u00e9utico (estudi\u00f3 Farmacia en Egipto durante los a\u00f1os \u00e1lgidos de la Segunda Intifada).<\/p>\n<p>Con el paso de los a\u00f1os, Basel se fue implicando cada vez m\u00e1s en el movimiento de resistencia como asiduo a las procesiones funerarias de los m\u00e1rtires y a las conferencias pol\u00edticas. Empez\u00f3 a plasmar sus inmensos conocimientos en escritos, y en torno a 2014 se incorpor\u00f3 a la <a href=\"https:\/\/www.babelwad.com\/ar\/tags\/%D8%A7%D9%84%D8%AC%D8%A7%D9%85%D8%B9%D8%A9-%D8%A7%D9%84%D8%B4%D8%B9%D8%A8%D9%8A%D8%A9\">Universidad Popular<\/a> como instructor para impartir clases sobre la historia de la resistencia en Palestina y dise\u00f1ar <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=n2PRBQStJr4\">recorridos a pie<\/a> en los que llevar\u00eda a los participantes por los detalles de las operaciones de resistencia del pasado. Ayud\u00f3 a poner en marcha la revista en l\u00ednea <a href=\"https:\/\/babelwad.com\/\"><i>Bab el-Wad<\/i><\/a> para que \u00e9l y otros pudieran compartir sus investigaciones hist\u00f3ricas y an\u00e1lisis pol\u00edticos y reconfigurar la relaci\u00f3n de la producci\u00f3n de conocimiento con la lucha de liberaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A principios de abril de 2016, la polic\u00eda de la Autoridad Palestina (AP) detuvo a Basel y a dos de sus compa\u00f1eros en las afueras de Ramala, afirmando que la detenci\u00f3n era para \u00abproteger\u00bb a los j\u00f3venes de la detenci\u00f3n por parte de Israel. A este grupo se sumaron posteriormente otras tres detenciones. Los hombres fueron torturados, y Basel tuvo que recibir tratamiento m\u00e9dico a menudo durante las primeras semanas de interrogatorio. Cuatro meses despu\u00e9s, no se presentaron cargos y los seis hombres se declararon en huelga de hambre para exigir su liberaci\u00f3n, lo que dio lugar a una campa\u00f1a p\u00fablica en la que se ped\u00eda a la AP que los dejara ir, lo que finalmente hizo a principios de septiembre. Se ha convertido en una rutina que la AP haga el trabajo sucio de Israel torturando a los palestinos para intentar sonsacarles informaci\u00f3n, luego los libera, entrega lo que han podido descubrir a los israel\u00edes y despu\u00e9s facilita que los propios israel\u00edes vuelvan a detenerlos. Por eso no fue ninguna sorpresa que los soldados israel\u00edes empezaran a perseguir a los seis hombres tras su liberaci\u00f3n. Todos fueron perseguidos de esta forma, pero Basel eludi\u00f3 la captura durante seis meses.<\/p>\n<p>El lunes 6 de marzo de 2017, los palestinos se despertaron con la noticia. Al amanecer, una unidad t\u00e1ctica especializada de la Polic\u00eda de Fronteras de Israel hab\u00eda intentado asaltar la casa de al-Bireh donde se escond\u00eda Basel. Tras dos horas de tiroteo, la unidad dispar\u00f3 dos cohetes contra el apartamento, matando a Basel al-Araj.<\/p>\n<p><b>Una historia de colonialismo, una historia de resistencia<\/b><\/p>\n<p>Los israel\u00edes retuvieron el cad\u00e1ver de Basel durante once d\u00edas antes de entreg\u00e1rselo a su familia para que lo enterrara en al-Walajah. Los que entraron en su escondite despu\u00e9s de la batalla encontraron una pila de sus escritos in\u00e9ditos. Un a\u00f1o despu\u00e9s de su martirio, la librer\u00eda Bissan (bien conocida por los amantes de los libros que hayan estado en el barrio de Hamra de Beirut) public\u00f3 una recopilaci\u00f3n de estos textos, junto con algunas de sus obras publicadas anteriormente, as\u00ed como m\u00e1s de cien p\u00e1ginas de mensajes en las redes sociales, y doce necrol\u00f3gicas y otros textos escritos en su recuerdo, public\u00e1ndolos bajo el t\u00edtulo <i>He encontrado mis respuestas: As\u00ed habl\u00f3 Basel Al-Araj<\/i>.<\/p>\n<figure id=\"attachment_13080\" aria-describedby=\"caption-attachment-13080\" style=\"width: 200px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/he-encontrado.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-13080\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/he-encontrado.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"312\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/he-encontrado.jpg 640w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/he-encontrado-193x300.jpg 193w\" sizes=\"auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-13080\" class=\"wp-caption-text\">Portada de <i>He encontrado mis respuestas<\/i><\/figcaption><\/figure>\n<p>El ensayo inicial, titulado \u00abLa memoria herida de la Nakba\u00bb[3] , comienza con un debate abstracto sobre la memoria, pero r\u00e1pidamente se convierte en un recuento de la Nakba. No aporta gran cosa a las historias existentes de la Nakba desde el punto de vista emp\u00edrico, pero la aborda haciendo hincapi\u00e9 en la magnitud del trauma colectivo, el uso de masacres y violaciones; la guerra bacteriol\u00f3gica, las marchas de la muerte y los ataques a comunidades desarmadas; alinear a los aldeanos contra los muros y abatirlos a tiros antes de hacer que sus familiares cavaran las fosas comunes sin nombre en las que yacen hasta el d\u00eda de hoy; todo ello como medio de aterrorizar a los palestinos. Como en la mayor\u00eda de sus otros ensayos, Basel no es partidario de las conclusiones. Cada ensayo deja al lector la tarea de conectar la discusi\u00f3n introductoria con los pormenores del ensayo. En el caso de su historia de la Nakba, pero a diferencia de todos los dem\u00e1s ensayos, el \u00e9nfasis de Basel no est\u00e1 en el hero\u00edsmo palestino y la cultura de la resistencia. Es una historia del dolor y de la atrocidad de los cr\u00edmenes que supusieron las expulsiones forzosas de 1947-1949. Al leerlo, a pesar de las abundantes notas a pie de p\u00e1gina a trabajos hist\u00f3ricos eruditos, no puedo evitar pensar en Basel escuchando historias de los ancianos de su pueblo, en la sensaci\u00f3n de ver sus antiguos hogares silueteados en cada puesta de sol. Es un recordatorio de que la Nakba fue un horror, vivido en tiempo real por nuestros mayores vivos y muertos, no s\u00f3lo un crimen legal o un acontecimiento pol\u00edtico para el que buscamos reparaci\u00f3n. Es una exhortaci\u00f3n a sentir, por encima de cualquier invitaci\u00f3n a pensar.<\/p>\n<p>Es tambi\u00e9n la \u00fanica obra sobre la Nakba en la que al-Walajah ocupa un lugar central. Pero, lo que diferencia \u00abGharba: Donde nac\u00ed y donde no morir\u00e9\u00bb[4] es que es la \u00fanica pieza de ficci\u00f3n hist\u00f3rica de la colecci\u00f3n de ensayos. Basel escribe desde la perspectiva de alguien nacido en la familia al-Araj en 1937. Fruto de sus muchas conversaciones con su familia y sus mayores, esta obra es la historia de la ocupaci\u00f3n, despoblaci\u00f3n y destrucci\u00f3n de al-Walajah en la Nakba. Casi todos los p\u00e1rrafos contienen un profundo an\u00e1lisis de las disparidades de clase, clan y g\u00e9nero, y de c\u00f3mo constituyeron el tel\u00f3n de fondo de la expulsi\u00f3n forzosa de los palestinos de Palestina. Es una obra de arte, que mezcla con maestr\u00eda la prosa \u00e1rabe est\u00e1ndar, la lengua vern\u00e1cula del pueblo e incluso palabras inglesas modificadas que hab\u00edan entrado en el l\u00e9xico.<\/p>\n<p>Un ejemplo memorable de la sutileza descriptiva de Basel, por ejemplo, es su descripci\u00f3n del fracaso de los Estados \u00e1rabes vecinos a la hora de proporcionar un m\u00ednimo de protecci\u00f3n a los palestinos ante la embestida militar sionista: \u00abDos semanas despu\u00e9s, algunas fuerzas egipcias entraron en el pueblo para ayudar en su defensa. La mayor\u00eda eran regulares, algunos eran voluntarios. Los voluntarios lucharon con ferocidad, los regulares se comieron todas las gallinas de la aldea\u00bb.[5] Este relato corto es una rica imaginaci\u00f3n de la vida en la aldea en el momento en que estaba claro que, como termina la historia, \u00abnos hemos convertido en refugiados, y el pa\u00eds ha desaparecido\u00bb.[6]<\/p>\n<p>M\u00e1s adelante en la recopilaci\u00f3n, su ensayo sobre \u00abLa lucha armada en la Revoluci\u00f3n de 1936\u00bb[7] tambi\u00e9n es emp\u00edrico, pero en un tono que caracteriza a la mayor\u00eda de los dem\u00e1s escritos de Basel, a saber, que la historia de la resistencia palestina es una historia de logros inmensos y heroicos y un manantial de lecciones para las luchas futuras. Destaca la escala del levantamiento, los miles de operaciones, el alto nivel de coordinaci\u00f3n y organizaci\u00f3n despu\u00e9s de agosto de 1936 a pesar de su descentralizaci\u00f3n, y quiz\u00e1 debido a ella, y subraya sistem\u00e1ticamente la eficacia de la estrategia de la guerra de guerrillas en una situaci\u00f3n de inmensa asimetr\u00eda de poder. Nos recuerda que \u00abaunque se trata en gran medida de una estrategia defensiva, sus t\u00e1cticas son las de una guerra de ataque\u00bb que permiti\u00f3 a los revolucionarios no s\u00f3lo sabotear la infraestructura de comunicaciones de la ocupaci\u00f3n brit\u00e1nica, sino liberar y mantener en su poder vastas extensiones del pa\u00eds, incluidas las ciudades de Naplusa, Bir al-Sabe&#8217; (Beersheva) y Jerusal\u00e9n durante meses en 1938.[8]<\/p>\n<p>Otros ensayos incluyen valiosas intervenciones historiogr\u00e1ficas relacionadas con la resistencia palestina. En un art\u00edculo sobre el grupo Mano Negra (\u00abAl-Kaf al-Aswad\u00bb),[9] nombre popularizado por el grupo serbio que asesin\u00f3 al pr\u00edncipe heredero austriaco en 1914, Basel comienza afirmando que apenas pudo encontrar escritos bien documentados sobre esta organizaci\u00f3n secreta, y que lo que encontr\u00f3 era a menudo contradictorios. Encarg\u00e1ndose de recopilarlos, descubre que el principal grupo Mano Negra era una organizaci\u00f3n de resistencia que trabaj\u00f3 en secreto en la d\u00e9cada de 1930, centrada sobre todo en seguir la pista y acabar con los palestinos que colaboraban con la ocupaci\u00f3n brit\u00e1nica, incluidos los esp\u00edas y los que facilitaban la venta de tierras a organizaciones sionistas. El grupo se caracterizaba por su organizaci\u00f3n horizontal, estructurada de tal manera que ning\u00fan miembro conoc\u00eda a m\u00e1s de otros tres o cuatro.[10] Las mujeres eran significativamente activas, especialmente en el ocultamiento de armas y en la materializaci\u00f3n de comunicaciones seguras, incluyendo la entrega de ultim\u00e1tums y demandas. A continuaci\u00f3n, Basel examina otras menciones de la Mano Negra en Palestina (as\u00ed como en Egipto, Libia y Siria), argumentando que se trataba de un nombre utilizado por muchos grupos diferentes y no relacionados entre s\u00ed desde los a\u00f1os veinte hasta mediados de los cincuenta. Esto resuelve eficazmente una fuente particular de confusi\u00f3n historiogr\u00e1fica para las historias de la resistencia palestina durante el periodo del Mandato.<\/p>\n<p>La perspectiva de Basel sobre la historia de la resistencia no la presenta \u00fanicamente a la luz de la lucha armada, las batallas campales y las c\u00e9lulas guerrilleras clandestinas. Su ensayo sobre \u00abEl arte en Palestina \u00bb[11] resucita una historia casi olvidada de la producci\u00f3n cultural palestina en el periodo del mandato que se centra principalmente en la poes\u00eda, la canci\u00f3n y el teatro, con alguna menci\u00f3n a otras bellas artes. Aunque de ning\u00fan modo exhaustivo, el ensayo se\u00f1ala eficazmente un florecimiento cultural palestino, profundamente vinculado a la regi\u00f3n en general, y en particular a Egipto, desde donde muchos m\u00fasicos y grupos de teatro visitaron Palestina, y donde muchos de los pintores y escultores estudiaron en las entonces reci\u00e9n creadas academias de arte.<\/p>\n<p>En su an\u00e1lisis de la poes\u00eda y la canci\u00f3n, profundiza en muchos poetas y cantantes populares poco conocidos. La obra se centra en el papel que desempe\u00f1aron estas figuras en la se\u00f1alizaci\u00f3n de acontecimientos hist\u00f3ricos relacionados con la lucha contra la ocupaci\u00f3n brit\u00e1nica y la colonizaci\u00f3n sionista como parte de la movilizaci\u00f3n de masas \u00abutilizando los poemas como si fueran comunicados militantes y un medio de difundir el conocimiento y la cultura militar, un altavoz que daba a conocer las estrategias y \u00f3rdenes de los l\u00edderes al pueblo\u00bb. [12] En un pasaje especialmente memorable, Basel habla del uso t\u00e1ctico de canciones, como las que cantaban las mujeres fuera de las c\u00e1rceles y en las colinas donde se escond\u00edan los comandos palestinos para transmitir comunicaciones a trav\u00e9s de un lenguaje codificado, y de una versi\u00f3n del popular<em> dal&#8217;ona<\/em>[13] que se\u00f1alaba a la resistencia que estaban siendo utilizados como escudos humanos por las tropas de ocupaci\u00f3n brit\u00e1nicas y comunicaba su posici\u00f3n.[14]<\/p>\n<p><b>Biograf\u00eda revolucionaria<\/b><\/p>\n<p>La atenci\u00f3n a la biograf\u00eda revolucionaria, evidente en su \u00abArte en Palestina\u00bb, cobra protagonismo en otros dos ensayos: \u00abAbdelqadir sigue regresando a Jerusal\u00e9n\u00bb (sobre Abdelqadir al-Husseini)[15] y \u00abFawzi al-Qutb: Por amor a la p\u00f3lvora\u00bb[16], en los que Basel profundiza en su proyecto de recodificar figuras hist\u00f3ricas bien conocidas (al-Husseini est\u00e1 bien asentado en el pante\u00f3n palestino de l\u00edderes y m\u00e1rtires) y \u2013como en el caso del grupo Mano Negra y de los cantantes y poetas de la resistencia olvidados antes mencionados\u2013 de arrojar luz sobre momentos y figuras olvidados cuyas historias son instructivas y merecedoras de pertenecer a ese pante\u00f3n.[17]<\/p>\n<p>Presta especial atenci\u00f3n a la biograf\u00eda revolucionaria como g\u00e9nero en su ensayo \u00abFuera de la ley y dentro de la revoluci\u00f3n\u00bb[18] , que introduce record\u00e1ndonos que a las figuras revolucionarias excepcionales a menudo se las presenta como bandidos o como h\u00e9roes. Tras una incursi\u00f3n en la literatura sobre bandidos-revolucionarios que re\u00fane a renombrados bandidos preisl\u00e1micos de la pen\u00ednsula ar\u00e1biga, Frantz Fanon, Izz al-Din al-Qassam y Eric Hobsbawm, Basel se decanta por un an\u00e1lisis de la ley como \u00abuna herramienta de hegemon\u00eda normalizada en manos de la autoridad\u00bb, que el Estado utiliza para otorgarse el monopolio de la determinaci\u00f3n del bien y el mal. Al hacerlo, sit\u00faa tanto a las organizaciones revolucionarias secretas como al submundo de la \u00abcriminalidad\u00bb en el mismo estatus de \u00abfuera de la ley\u00bb y los incentiva a rebuscar en el mismo fondo de estrategias y t\u00e1cticas para desafiar al poder y eludir su captura.<\/p>\n<p>Con esta introducci\u00f3n, Basel analiza una serie de proscritos, empezando por Ibrahim Hekimo\u011flu, un bandido antifeudal del folclore otomano con una historia casi id\u00e9ntica (como se\u00f1ala Basel) a la de Robin Hood, William Wallace y Henry Martini, el h\u00e9roe revolucionario iraqu\u00ed Suwaiheb al-Fallah (inmortalizado en la poes\u00eda de Muthaffar al-Nuwwab) y el egipcio Adham al-Sharqawi (centro de atenci\u00f3n de muchas canciones populares). En todos estos casos, Basel presta atenci\u00f3n a la forma en que estos s\u00edmbolos son cooptados por las narrativas estatales para domesticarlos para el consumo popular, al tiempo que intentan legitimar el poder estatal a trav\u00e9s de esta cooptaci\u00f3n. El ensayo culmina con un extenso debate sobre Malcolm X y Ali La Pointe, que comenzaron su carrera de proscritos como ladrones y perfeccionaron sus habilidades para lo que se convertir\u00eda en papeles hist\u00f3ricos de liderazgo en las luchas de liberaci\u00f3n negra y argelina de mediados del siglo XX.<\/p>\n<p><b>Intervenci\u00f3n cultural<\/b><\/p>\n<p>Aqu\u00ed queda clara una idea clave del enfoque que Basel da a su erudici\u00f3n revolucionaria: no se trata de un an\u00e1lisis hist\u00f3rico como ejercicio acad\u00e9mico o para llenar un vac\u00edo en la literatura. Y aunque puede ser instructivo a nivel organizativo, su valor real reside en su potencial para transformar la forma en que miramos e interpretamos el mundo que nos rodea. Ya sea reinterpretando el pasado o yuxtaponiendo nuestras propias vidas a las de los relatos biogr\u00e1ficos, Basel nos empuja a replantearnos nuestra relaci\u00f3n con cosas como la autoridad, lo permisible y lo posible. Su historia de las \u00ab&#8217;<em>awna<\/em>\u00bb[19] hace expl\u00edcito su proyecto de transformaci\u00f3n cultural. La \u00ab&#8217;<em>awna<\/em>\u00bb es un concepto palestino, principalmente rural, parecido a la ayuda mutua, que se empez\u00f3 a utilizar en \u00e1rabe a partir de 1994, cuando las ONG respaldadas por Occidente se esforzaron por encontrar conceptos hom\u00f3logos a los suyos y se decantaron por \u00e9ste como an\u00e1logo al \u00abvoluntariado\u00bb.<\/p>\n<p>En su variante neoliberal, las ONG distorsionaron la \u00ab&#8217;<em>awna<\/em>\u00bb hasta convertirla en una versi\u00f3n glorificada del voluntariado, una forma de que las ONG extrajeran mano de obra gratuita argumentando de alguna manera que esto formaba parte de la \u00abcultura local\u00bb. Basel vio el peligro que esto entra\u00f1aba y trat\u00f3 de contraatacar proporcionando una historia real de la \u00ab&#8217;<em>awna<\/em>\u00bb, distingui\u00e9ndola de las nociones elevadas de altruismo que son tan centrales en el voluntariado, y mostrando que formaba parte de un conjunto de conceptos (como la<em> faz&#8217;a<\/em>)[20] que surgieron de los contextos pol\u00edticos econ\u00f3micos de las comunidades rurales que se un\u00edan frente a la escasez provocada por los terratenientes codiciosos y los agricultores tributarios. A continuaci\u00f3n, demuestra que la igualdad de g\u00e9nero y la organizaci\u00f3n antijer\u00e1rquica son fundamentales para esta noci\u00f3n, y que, en el fondo, se trata de una cuesti\u00f3n de supervivencia m\u00e1s que de un noble humanitarismo. Sustenta sus argumentos en una asombrosa variedad de fuentes que van desde textos etimol\u00f3gicos hasta proverbios populares, canciones e historias orales.<\/p>\n<p>En un ensayo de a\u00fan mayor alcance sobre \u00abLa facci\u00f3n del sof\u00e1 palestina\u00bb[21], realiza una mordaz intervenci\u00f3n en la que critica los c\u00ednicos pronunciamientos palestinos sobre el levantamiento egipcio de 2011, que yuxtapone a los crecientes niveles de inacci\u00f3n palestina ante la aceleraci\u00f3n del robo y la violencia colonial de los colonos, que conecta directamente con la creciente influencia de la Autoridad Palestina, la transformaci\u00f3n neoliberal de la econom\u00eda palestina y la divisi\u00f3n de la comunidad en unidades econ\u00f3micas atomizadas e interesadas como resultado de la infraestructura de apartheid de Israel.<\/p>\n<p><b>Lecciones del pasado, combustible para el futuro<\/b><\/p>\n<p>En \u00abLa econom\u00eda en la Intifada\u00bb[22] , Basel describe la resistencia como algo que consta de tres partes: acci\u00f3n directa (protesta, sabotaje, etc.), movilizaci\u00f3n y organizaci\u00f3n popular y autosuficiencia y desarrollo econ\u00f3micos. El ensayo, como sugiere su t\u00edtulo, se centra en el tercer pilar en el contexto de la Primera Intifada, pero hace hincapi\u00e9 en que cada uno de los tres pilares est\u00e1 profundamente imbricado en los dem\u00e1s y es necesario para el \u00e9xito de los dem\u00e1s y del movimiento en general. Al igual que en sus ensayos sobre la &#8216;<em>awna<\/em>&#8216; y la Mano Negra, Basel presta atenci\u00f3n a los m\u00e9ritos de una organizaci\u00f3n no jer\u00e1rquica o incluso antijer\u00e1rquica, haciendo hincapi\u00e9 en que la descentralizaci\u00f3n y la no jerarqu\u00eda no implican la ausencia de organizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Basel extiende esta valoraci\u00f3n de la organizaci\u00f3n descentralizada hasta el nivel t\u00e1ctico inmediato en su an\u00e1lisis de la primera intifada. Recuerda a los lectores que las batallas callejeras entre los palestinos, en su mayor\u00eda desarmados, y los soldados israel\u00edes, armados hasta los dientes, no estaban coordinadas desde un centro concreto, pero no eran en absoluto espont\u00e1neas, desorganizadas o carentes de un objetivo claro. Al contrario, los combatientes de los campos de refugiados de Jabaliya, Balata, Dheisheh y Nusayrat y de otros lugares adquirieron y conservaron armamento b\u00e1sico y lo utilizaron en sus enfrentamientos con los militares israel\u00edes. Los militantes consiguieron rodear a las fuerzas de ocupaci\u00f3n en determinadas calles y barrios, donde pod\u00edan atacarlas desde todos los flancos. Muy a menudo, soldados de ocupaci\u00f3n individuales se encontraban solos en callejones de campos de refugiados tras ser conducidos all\u00ed por lanzadores de piedras, mientras que las fuerzas de asalto palestinas se colocaban estrat\u00e9gicamente en los tejados para apoyar un ataque defensivo concreto contra las tropas invasoras o para romper el cerco de dichas tropas contra un grupo concreto de militantes palestinos. Citando informes militares israel\u00edes, muestra que las fuerzas de ocupaci\u00f3n se encontraban a menudo bajo un intenso ataque coordinado, \u00abacosadas de calle en calle\u00bb por lanzadores de piedras y c\u00f3cteles molotov, justo cuando hab\u00edan declarado \u00absegura\u00bb una zona.[23] Este nivel altamente descentralizado de organizaci\u00f3n t\u00e1ctica pon\u00eda en rid\u00edculo la innegable superioridad militar de Israel.<br \/>\nBasel ofrece algunos antecedentes hist\u00f3ricos de lo que \u00e9l caracteriza como espontaneidad organizada. Muestra c\u00f3mo en el transcurso de la d\u00e9cada de 1970, las conmemoraciones anuales, como la Declaraci\u00f3n Balfour o los aniversarios de la Nakba, y las procesiones funerarias de m\u00e1rtires que se convirtieron en ocasiones para grandes concentraciones. Con el tiempo, las t\u00e1cticas de resistencia se ampliaron para incluir operaciones especiales (<em>&#8216;amaliyat naw&#8217;iyyah<\/em>) en las que los j\u00f3venes m\u00e1s \u00e1giles y atrevidos desarrollaron t\u00e1cticas para obstruir las patrullas e incursiones militares israel\u00edes. Con el tiempo, estos militantes pudieron contar con los escolares para obstaculizar la visibilidad de los soldados <a href=\"https:\/\/electronicintifada.net\/content\/ramallah-commemorates-ongoing-nakba\/7532\">quemando neum\u00e1ticos<\/a> al final de cada jornada escolar. Mientras tanto, la poblaci\u00f3n comprometida desarroll\u00f3 la t\u00e1ctica masiva de las grandes concentraciones en huelgas sectoriales y generales en toda la ciudad y el pa\u00eds, que culminaron en las memorables huelgas fiscales, laborales, de alquileres, comerciales y la negativa a pagar multas y sanciones que fueron un arma clave de la primera intifada. El corolario de esta no cooperaci\u00f3n, que hac\u00eda hincapi\u00e9 en el boicot a todo lo relacionado con la ocupaci\u00f3n (paralela a la estrategia de ingobernabilidad de la lucha de liberaci\u00f3n sudafricana), fue el \u00e9nfasis puesto en la econom\u00eda dom\u00e9stica en forma de cultivo de alimentos y cr\u00eda de animales en casa, y la proliferaci\u00f3n de cooperativas de venta al por menor, artesan\u00eda, agricultura, higiene comunitaria, sanidad p\u00fablica y educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Con su inmenso abanico de lecturas y conocimientos, una de las facetas sorprendentes de los escritos de Basel es su accesibilidad. En uno de sus ensayos m\u00e1s extravagantes entrelaza la literatura cient\u00edfica sobre puercoespines y mosquitos con historias y recuerdos de las interacciones de los aldeanos con estas criaturas y citas de Mao Tse Tung y Friedrich Engels para lanzar una moraleja, como si de una f\u00e1bula se tratara: \u00abVive como un puercoesp\u00edn, lucha como un mosquito\u00bb.[24] Era capaz de trasladar los escritos cient\u00edficos m\u00e1s especializados al lenguaje cotidiano, y siempre con el prop\u00f3sito de decir algo con sentido. En otro, titulado \u00abNo hay amor para los oprimidos\u00bb[25] , no cita ning\u00fan escrito, sino que reflexiona sobre las lecciones que hab\u00eda aprendido de una antigua amante para llegar a su propia comprensi\u00f3n de las formas en que la opresi\u00f3n colonial de los colonos desfigura la masculinidad palestina en un narcisismo que convierte a las mujeres \u00abo en prostitutas o en herramientas para la reproducci\u00f3n de peque\u00f1os esclavos\u00bb.[26] (En otro ensayo sobre las relaciones de poder entre hombres y mujeres de la recopilaci\u00f3n, \u00abNo te pongas del lado de la ocupaci\u00f3n contra las mujeres palestinas\u00bb,[27] Basel recurre al psicoan\u00e1lisis para argumentar que los hombres palestinos descargan las frustraciones de su propia emasculaci\u00f3n en las mujeres palestinas que contraatacan, pero se debate sobre c\u00f3mo abordar esta cuesti\u00f3n sin alienar a la \u00absociedad en general\u00bb).<\/p>\n<p>Otros ensayos y publicaciones en las redes sociales que contiene el libro extraen lecciones de otras luchas por la liberaci\u00f3n, como los movimientos de liberaci\u00f3n de Vietnam y de los negros en Estados Unidos, e interviene en los movimientos de protesta de principios de la d\u00e9cada de 2010 dirigidos contra la AP y ofrece historias detalladas de las operaciones de resistencia palestinas. Otros ofrecen comentarios sobre diversos temas, que van desde el matrimonio infantil y los h\u00e9roes olvidados, hasta c\u00f3mo tener en cuenta el uso por parte de Israel del spray de pimienta de triple acci\u00f3n. Aunque var\u00edan en extensi\u00f3n y estilo, cada uno tiene una lecci\u00f3n que ense\u00f1ar, cada uno es tan atractivo como cuidadosamente pensado y presentado, y la mayor\u00eda le dejan a uno con asombro ante una mente que se tom\u00f3 en serio las preguntas \u00ab\u00bfc\u00f3mo nos liberamos?\u00bb, \u00ab\u00bfc\u00f3mo superamos el poder aparentemente insuperable de uno de los ej\u00e9rcitos m\u00e1s poderosos del mundo que goza de total impunidad?\u00bb, y \u00ab\u00bfc\u00f3mo nos liberamos como personas sin caer en otra sociedad patriarcal autoritaria poscolonial?\u00bb. Basel sostiene que el conocimiento, el an\u00e1lisis cr\u00edtico y la acci\u00f3n son esenciales para encontrar las respuestas, y sus escritos revelan la profundidad y el compromiso que aport\u00f3 a esta tarea.<\/p>\n<p><b>Hacia el reencantamiento del mundo<\/b><\/p>\n<p>De las obras que Basel escribi\u00f3 en sus \u00faltimos d\u00edas \u2013encontradas junto con otros escritos suyos en el apartamento de al-Bireh donde luch\u00f3 contra los soldados israel\u00edes\u2013 destacan dos en particular. Una de ellas se titulaba \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 vamos a la guerra?\u00bb[28] Su respuesta a la pregunta es sorprendente viniendo de alguien que sabe m\u00e1s que la mayor\u00eda sobre los cr\u00edmenes del colonialismo en Palestina y en casi todas partes. Su respuesta: <em>al-romansiyyah<\/em>, o romanticismo. Argumenta que el romanticismo de la guerra es, con mucho, lo m\u00e1s tentador. Apoya su respuesta con ejemplos de pel\u00edculas de Hollywood y Bollywood y grandes relatos de lucha de todo el mundo. \u00abTodos los dem\u00e1s intentos de explicaci\u00f3n no son respuestas, son intentos de eludir una respuesta; racionalizaciones de la romantizaci\u00f3n\u00bb.[29] Basel se rode\u00f3 de intelectuales militantes, y \u00e9sta fue su \u00faltima palabra para aquellos que lo basaban todo en la Raz\u00f3n, que insist\u00edan en que cualquier romantizaci\u00f3n del hero\u00edsmo, el martirio y la gloria era, en el mejor de los casos, un motivo infantil, indigno de la lucha de los palestinos. Las \u00faltimas palabras de Basel al respecto:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Vosotros, los inclinados al academicismo, os empe\u00f1\u00e1is en desencantar todas las cosas defini\u00e9ndolas y explic\u00e1ndolas, contando con que as\u00ed llegar\u00e9is a la verdad. En estos d\u00edas nublados os digo que no necesito un marco explicativo de la lluvia, ya sea el martillo de Thor, la misericordia de Dios o el consenso de los meteor\u00f3logos. No quiero nada de eso. Lo que quiero es mi asombro incesante y mi sonrisa tonta cada vez que cae la lluvia. Cada vez como si fuera la primera vez, un ni\u00f1o hechizado y la magia del mundo.<\/p>\n<p>La segunda es una carta que Basel escribi\u00f3 como testamento final cuando estaba seguro de que los israel\u00edes que le persegu\u00edan le matar\u00edan. Es a partir del \u00faltimo pasaje de este testamento como se titula el libro, un pasaje que lo dice todo sobre d\u00f3nde hab\u00eda llegado en su b\u00fasqueda rom\u00e1ntica impulsada por las preguntas.[30]<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00a0Saludos de nacionalismo \u00e1rabe, patria y liberaci\u00f3n,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Si est\u00e1s leyendo esto, significa que he muerto y mi alma ha ascendido hacia su creador. Ruego a Dios que me encuentre con \u00e9l con un coraz\u00f3n libre de culpa, de buena gana y nunca a rega\u00f1adientes, y libre de cualquier atisbo de hipocres\u00eda. Qu\u00e9 dif\u00edcil es escribir tu propio testamento final; durante a\u00f1os he contemplado esos textos de los m\u00e1rtires, y me he quedado perplejo ante ellos. Sucintos y sin elocuencia, no sacian nuestro ardiente deseo de respuestas sobre el martirio.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Ahora camino hacia mi destino, satisfecho de haber encontrado mis respuestas. Qu\u00e9 est\u00fapido soy; \u00bfhay algo m\u00e1s elocuente que las acciones de un m\u00e1rtir? Deber\u00eda haber escrito esto hace meses, pero lo que me retuvo fue que esta pregunta es para ustedes, los vivos. \u00bfPor qu\u00e9 deber\u00eda responder por vosotros? Deber\u00edais buscarla vosotros. En cuanto a nosotros, la gente de las tumbas, no buscamos otra cosa que la misericordia de Dios.<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p>[1] <span id=\"mfn-content-post_297\" class=\"modern-footnotes-footnote__note modern-footnotes-footnote__note--tooltip\" tabindex=\"0\" role=\"tooltip\" data-mfn=\"1\">Basel al-Araj, <em>He encontrado mis respuestas<\/em>, (Bisan, 2018), 388<\/span><\/p>\n<p>[2]\u00a0<span id=\"mfn-content-post_297\" class=\"modern-footnotes-footnote__note modern-footnotes-footnote__note--tooltip\" tabindex=\"0\" role=\"tooltip\" data-mfn=\"2\">Una de las piezas radiof\u00f3nicas producidas con la ayuda de Basel comienza en el minuto 15:37 de: <a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/nakba_2008-05-15_17h_201605\/nakba_2008-05-15_11h.mp3\">https:\/\/archive.org\/details\/nakba_2008-05-1<\/a><\/span><\/p>\n<p>[3] <span id=\"mfn-content-post_297\" class=\"modern-footnotes-footnote__note modern-footnotes-footnote__note--tooltip\" tabindex=\"0\" role=\"tooltip\" data-mfn=\"3\">al-Araj, 17-34<\/span>.<\/p>\n<p>[4]\u00a0 <span id=\"mfn-content-post_297\" class=\"modern-footnotes-footnote__note modern-footnotes-footnote__note--tooltip\" tabindex=\"0\" role=\"tooltip\" data-mfn=\"4\">al-Araj, 151-165.<\/span><\/p>\n<p>[5] <span id=\"mfn-content-post_297\" class=\"modern-footnotes-footnote__note modern-footnotes-footnote__note--tooltip\" tabindex=\"0\" role=\"tooltip\" data-mfn=\"5\">al-Araj, 159. <\/span><\/p>\n<p>[6] <span id=\"mfn-content-post_297\" class=\"modern-footnotes-footnote__note modern-footnotes-footnote__note--tooltip\" tabindex=\"0\" role=\"tooltip\" data-mfn=\"6\">al-Araj, 165. <\/span><\/p>\n<p>[7] <span id=\"mfn-content-post_297\" class=\"modern-footnotes-footnote__note modern-footnotes-footnote__note--tooltip\" tabindex=\"0\" role=\"tooltip\" data-mfn=\"7\">al-Araj, 77-84.<\/span><\/p>\n<p>[8] <span id=\"mfn-content-post_297\" class=\"modern-footnotes-footnote__note modern-footnotes-footnote__note--tooltip\" tabindex=\"0\" role=\"tooltip\" data-mfn=\"8\">al-Araj, 81. <\/span><\/p>\n<p>[9] <span id=\"mfn-content-post_297\" class=\"modern-footnotes-footnote__note modern-footnotes-footnote__note--tooltip\" tabindex=\"0\" role=\"tooltip\" data-mfn=\"9\">al-Araj, 47-52.<\/span><\/p>\n<p>[10] <span id=\"mfn-content-post_297\" class=\"modern-footnotes-footnote__note modern-footnotes-footnote__note--tooltip\" tabindex=\"0\" role=\"tooltip\" data-mfn=\"10\">al-Araj, 47. <\/span><\/p>\n<p>[11] <span id=\"mfn-content-post_297\" class=\"modern-footnotes-footnote__note modern-footnotes-footnote__note--tooltip\" tabindex=\"0\" role=\"tooltip\" data-mfn=\"11\">al-Araj, 85-101.<\/span><\/p>\n<p>[12] <span id=\"mfn-content-post_297\" class=\"modern-footnotes-footnote__note modern-footnotes-footnote__note--tooltip\" tabindex=\"0\" role=\"tooltip\" data-mfn=\"12\">al-Araj, 90.<\/span><\/p>\n<p>[13] G\u00e9nero rural utilizado cuando los aldeanos se un\u00edan para ayudar a levantar el tejado de la casa de un compa\u00f1ero.<\/p>\n<p>[14] <span id=\"mfn-content-post_297\" class=\"modern-footnotes-footnote__note modern-footnotes-footnote__note--tooltip\" tabindex=\"0\" role=\"tooltip\" data-mfn=\"14\">al-Araj, 91.<\/span><\/p>\n<p>[15] <span id=\"mfn-content-post_297\" class=\"modern-footnotes-footnote__note modern-footnotes-footnote__note--tooltip\" tabindex=\"0\" role=\"tooltip\" data-mfn=\"15\">al-Araj, 102-118. <\/span><\/p>\n<p>[16] <span id=\"mfn-content-post_297\" class=\"modern-footnotes-footnote__note modern-footnotes-footnote__note--tooltip\" tabindex=\"0\" role=\"tooltip\" data-mfn=\"16\">al-Araj, 127-136.<\/span><\/p>\n<p>[17] Fawzi al-Qutb era un experto en explosivos nacido en Damasco que particip\u00f3 en la revoluci\u00f3n de 1936, tras lo cual fue enviado a Alemania para recibir m\u00e1s formaci\u00f3n sobre explosivos. Cuando el ej\u00e9rcito nazi intent\u00f3 desplegarlo como soldado, se neg\u00f3 diciendo \u00abesta no es mi guerra\u00bb (al-Araj, 131.), tras lo cual fue enviado al campo de concentraci\u00f3n de Wroclaw, cuyo tatuaje llev\u00f3 el resto de su vida. Tras la liberaci\u00f3n del campo, fue detenido por las fuerzas estadounidenses, y al ser liberado regres\u00f3 a Palestina y particip\u00f3 en la resistencia en la Nakba de 1948.<\/p>\n<p>[18] <span id=\"mfn-content-post_297\" class=\"modern-footnotes-footnote__note modern-footnotes-footnote__note--tooltip\" tabindex=\"0\" role=\"tooltip\" data-mfn=\"18\">al-Araj, 137-143.<\/span><\/p>\n<p>[19] <span id=\"mfn-content-post_297\" class=\"modern-footnotes-footnote__note modern-footnotes-footnote__note--tooltip\" tabindex=\"0\" role=\"tooltip\" data-mfn=\"19\">al-Araj, 35-46.<\/span><\/p>\n<p>[20] <em>Faz&#8217;a<\/em>, seg\u00fan Basel, es el concepto m\u00e1s amplio de acudir en ayuda de alguien que lo necesita. En la Nakba, la gente se apresuraba a ayudar a las personas y comunidades que sufr\u00edan los ataques y expulsiones sionistas. Al dar sentido a la Nakba despu\u00e9s de 1948, los escritores culparon a la espontaneidad de la faz&#8217;a del fracaso en la defensa de las comunidades palestinas contra la agresi\u00f3n sionista, y el t\u00e9rmino adquiri\u00f3 una connotaci\u00f3n negativa de anticuado, inadecuado y equiparable a desorganizaci\u00f3n. En el an\u00e1lisis de Basel, \u00e9sta es la raz\u00f3n por la que <em>&#8216;awna<\/em> y no <em>faz&#8217;a<\/em> fue el t\u00e9rmino empleado por el sector de las ONG en su esfuerzo por inventar una tradici\u00f3n local de voluntariado altruista.<\/p>\n<p>[21] <span id=\"mfn-content-post_297\" class=\"modern-footnotes-footnote__note modern-footnotes-footnote__note--tooltip\" tabindex=\"0\" role=\"tooltip\" data-mfn=\"21\">al-Araj, 176-185.<\/span><\/p>\n<p>[22] <span id=\"mfn-content-post_297\" class=\"modern-footnotes-footnote__note modern-footnotes-footnote__note--tooltip\" tabindex=\"0\" role=\"tooltip\" data-mfn=\"22\">al-Araj, 53-76<\/span><\/p>\n<p>[23] <span id=\"mfn-content-post_297\" class=\"modern-footnotes-footnote__note modern-footnotes-footnote__note--tooltip\" tabindex=\"0\" role=\"tooltip\" data-mfn=\"23\">al-Araj, 57.<\/span><\/p>\n<p>[24] <span id=\"mfn-content-post_297\" class=\"modern-footnotes-footnote__note modern-footnotes-footnote__note--tooltip\" tabindex=\"0\" role=\"tooltip\" data-mfn=\"24\">al-Araj, 166-169.<\/span><\/p>\n<p>[25] <span id=\"mfn-content-post_297\" class=\"modern-footnotes-footnote__note modern-footnotes-footnote__note--tooltip\" tabindex=\"0\" role=\"tooltip\" data-mfn=\"25\">al-Araj, 170-172.<\/span><\/p>\n<p>[26] <span id=\"mfn-content-post_297\" class=\"modern-footnotes-footnote__note modern-footnotes-footnote__note--tooltip\" tabindex=\"0\" role=\"tooltip\" data-mfn=\"26\">al-Araj, 172.<\/span><\/p>\n<p>[27] <span id=\"mfn-content-post_297\" class=\"modern-footnotes-footnote__note modern-footnotes-footnote__note--tooltip\" tabindex=\"0\" role=\"tooltip\" data-mfn=\"27\">al-Araj, 191-196.<\/span><\/p>\n<p>[28] <span id=\"mfn-content-post_297\" class=\"modern-footnotes-footnote__note modern-footnotes-footnote__note--tooltip\" tabindex=\"0\" role=\"tooltip\" data-mfn=\"28\">al-Araj, 326-335.<\/span><\/p>\n<p>[29] <span id=\"mfn-content-post_297\" class=\"modern-footnotes-footnote__note modern-footnotes-footnote__note--tooltip\" tabindex=\"0\" role=\"tooltip\" data-mfn=\"29\">al-Araj, 329.<\/span><\/p>\n<p>[30] <span id=\"mfn-content-post_297\" class=\"modern-footnotes-footnote__note modern-footnotes-footnote__note--tooltip\" tabindex=\"0\" role=\"tooltip\" data-mfn=\"30\">al-Araj, 345.<\/span><\/p>\n<p><i>Hazem Jamjoum es doctorando en Historia Moderna de Oriente Medio por la Universidad de Nueva York.<\/i><\/p>\n<p>Fuente: <em>Liberated Texts<\/em>, 5 de abril de 2021 (<a href=\"https:\/\/liberatedtexts.com\/reviews\/liberation-wonder-and-the-magic-of-the-world-basel-al-arajs-i-have-found-my-answers\/\">https:\/\/liberatedtexts.com\/reviews\/liberation-wonder-and-the-magic-of-the-world-basel-al-arajs-i-have-found-my-answers\/<\/a>)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En 2018 se public\u00f3 un libro del militante palestino muerto en combate no mucho antes, Basel al-Araj \u2013solo est\u00e1 disponible<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":13078,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1928],"tags":[1930,1929,917],"class_list":["post-13075","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-palestina","tag-basel-al-araj","tag-he-encontrado-mis-respuestas","tag-resenas"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13075","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=13075"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13075\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/13078"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=13075"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=13075"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=13075"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}