{"id":13132,"date":"2023-01-22T05:00:42","date_gmt":"2023-01-22T04:00:42","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=13132"},"modified":"2023-01-22T03:00:38","modified_gmt":"2023-01-22T02:00:38","slug":"la-poesia-es-un-arma-cargada-de-futuro-o-palabras-que-no-deben-perderse","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=13132","title":{"rendered":"La poes\u00eda es un arma cargada de futuro (o Palabras que no deben perderse)"},"content":{"rendered":"<p>Rese\u00f1a de: Ricardo Rodr\u00edguez del R\u00edo, <em>Palabras perdidas<\/em>, Madrid: Ol\u00e9 libros, 2021<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/palabras-perdidas.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-13133\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/palabras-perdidas.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/palabras-perdidas.jpg 229w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/palabras-perdidas-200x300.jpg 200w\" sizes=\"auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><\/a>Con estos versos cierra Ricardo Rodr\u00edguez del R\u00edo este poemario de obligada lectura: \u00abNo hab\u00eda camino de vuelta\/ cuando por fin descubr\u00ed que no deseaba el camino de ida.\u00bb<\/p>\n<p>Es casi innecesario presentar el autor a los lectores de nuestra revista. Ricardo Rodr\u00edguez del R\u00edo ha frecuentado nuestras p\u00e1ginas y ha publicado <em>El secreto de S\u00f3crates<\/em> en Piel de Zapa y <em>Los impuestos en la sociedad democr\u00e1tica<\/em> en la editorial de El Viejo Topo (con una prosa ensay\u00edstica que, en mi opini\u00f3n, est\u00e1 entre las mejores del pa\u00eds). <em>Cucharadas de mar<\/em> fue su primer poemario, le sigui\u00f3 <em>Rebato de amor<\/em>. <em>Palabras perdidas<\/em> es el tercero.<\/p>\n<p>No hay palabras perdidas en <em>Palabras perdidas<\/em>. No las hay, por ejemplo, en su Nota de autor, de imprescindible lectura (y relectura). El 22 de marzo de 2020, nos dice, mientras trataba de superar su enfermedad, su madre se dej\u00f3 derrotar y muri\u00f3. \u00abAquella tarde y aquella noche, despu\u00e9s de que me dieran la noticia, fueron las m\u00e1s terribles de cuantas guardo en el recuerdo. Cre\u00ed que me volver\u00eda loco\u00bb. Se march\u00f3 sin que el poeta pudiera hablar con ella, \u00absin que pudiera cogerle de la mano y sosegarla, sin que pudiera siquiera mirarla a los ojos en la \u00faltima hora, en el \u00faltimo momento, en el \u00faltimo segundo\u00bb.<\/p>\n<p>Dos meses despu\u00e9s, el autor convirti\u00f3 el dolor en poema. Lo titul\u00f3 \u00abLas palabras debidas. Eleg\u00eda\u00bb, es el pen\u00faltimo del libro (a la altura, no exagero, de la \u00abEleg\u00eda\u00bb de Miguel Hern\u00e1ndez): \u00ab&#8230;Te marchaste como viniste al mundo,\/ sin molestar\/ en tiempo de truenos y ofuscaci\u00f3n,\/ igual que viviste,\/ guardando a todos\/ y sin pedir que a ti nadie te guardara\/ Demasiada bondad, \/ en silencio, en soledad\/ sin perturbar ni al aire que te envolv\u00eda.\/ Y as\u00ed\/ \u00a1maldita sea!\/ no hay derecho\u00bb.<\/p>\n<p>El poema, y todo el libro, es un homenaje a ella y \u00aba todas las personas que nos ha arrebatado la pandemia, a\u00f1adiendo a la muerte el tormento de la soledad\u00bb. Alg\u00fan d\u00eda, a\u00f1ade, \u00abdeberemos saltar cuentas con nosotros mismos para terminar de asimilar el torrente de vida que se nos rob\u00f3 y reconstruir la que nos queda por delante\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 poemas, qu\u00e9 versos encontrar\u00e1 el lector\/a en este poemario? Son versos como estos, de \u00abConvocatoria\u00bb, un poema imperecedero: \u00ab\u2026Aqu\u00ed os espero\/ y all\u00ed es donde me dirijo\/ y donde nos encontraremos.\/ La nuestra es la naci\u00f3n en la que a\u00fan palpitan rastros de humanidad\/ en la que estremece una caricia, alumbra una mirada\/ e inquieta la ausencia.\/ La nuestra es una naci\u00f3n\/ en la que vivir,\/ solo vivir y nada menos que vivir,\/ en tributo m\u00e1s que suficiente\u00bb.<\/p>\n<p>O con estas l\u00edneas de un magn\u00edfico texto de prosa po\u00e9tica (pp. 21-22): \u00abLa infancia es la eternidad en un atardecer de oto\u00f1o. Nadie est\u00e1 conmigo. Nunca ser\u00e1 ma\u00f1ana. El ni\u00f1o que remueve el agua con los dedos sigue all\u00ed. Es otro en realidad el que regres\u00f3 a su casa.\/ \u00bfNo te das cuenta? No eres t\u00fa.\/ No soy yo. El ma\u00f1ana en el que vivimos no es su ma\u00f1ana.\/ Ma\u00f1ana no va a ser nunca\u00bb.<\/p>\n<p>O con estos versos de \u00abTestimonio provisional\u00bb, el pen\u00faltimo poema: \u00abCon esto, digo, me basta.\/\/ Y no aspiro a legar m\u00e1s rastro ni recado de m\u00ed\/ que una diminuta muesca\/ en un pu\u00f1ado de corazones,\/ igual que un enamorado que dejase aviso\/ de sus andanzas febriles por el bosque\/ en el tronco de un olmo.\/\/ Con esto, insisto, nos bastar\u00e1 ma\u00f1ana.\u00bb<\/p>\n<p>Para nuestro poeta, como para Vicente Aleixandre, as\u00ed lo ha se\u00f1alado con acierto Marina Est\u00e9vez, la poes\u00eda no es lucimiento, no es decir brillante y a veces oscuro, es, sobre todo y ante todo, comunicaci\u00f3n, abrir el alma a los lectores\/as, con la intenci\u00f3n de que abran tambi\u00e9n su alma.<\/p>\n<p>Y no creo que sea un error encabezar esta breve rese\u00f1a con un verso del nunca olvidado Gabriel Celaya. Con otra forma de decir, con otra po\u00e9tica si se quiere, hay mucho de poes\u00eda social en las p\u00e1ginas de estas <em>Palabras perdidas<\/em> (tambi\u00e9n debidas).<\/p>\n<p>Entre las tres citas con las que Ricardo Rodr\u00edguez del R\u00edo abre el libro, una es deVirginia Woolf: \u00abRealmente lo que me importa es la vida\u00bb. La vida y la poes\u00eda que da sentido y amor a nuestras vidas. No es causal que el poeta dedique el libro tambi\u00e9n \u00aba cuantos trabajadores sanitarias nos atendieron con una generosidad que yo jam\u00e1s he conocido. Y, naturalmente, a Piedad, quien, a pesar de no poder estar conmigo en el hospital, nunca dej\u00f3 de acompa\u00f1arme. Solo esto me da esperanza\u00bb.<\/p>\n<p>En resumen: pasen, lean (lentamente, muy lentamente) y abran su alma.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rese\u00f1a de: Ricardo Rodr\u00edguez del R\u00edo, Palabras perdidas, Madrid: Ol\u00e9 libros, 2021 &nbsp; Con estos versos cierra Ricardo Rodr\u00edguez del<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":13134,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[1938,917,1937],"class_list":["post-13132","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-literatura","tag-palabras-perdidas","tag-resenas","tag-ricardo-rodriguez-del-rio"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13132","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=13132"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13132\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/13134"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=13132"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=13132"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=13132"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}