{"id":13277,"date":"2023-02-16T05:00:10","date_gmt":"2023-02-16T04:00:10","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=13277"},"modified":"2023-02-16T00:00:55","modified_gmt":"2023-02-15T23:00:55","slug":"historia-de-la-ugt-en-cataluna-1-fundacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=13277","title":{"rendered":"Historia de la UGT en Catalu\u00f1a. 1, Fundaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><em>Iniciamos una introducci\u00f3n en cinco partes a la historia del sindicato socialista Uni\u00f3n General de Trabajadores en la regi\u00f3n catalana desde su fundaci\u00f3n a finales del siglo XIX hasta el final de la dictadura franquista en los a\u00f1os setenta.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">1<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n de 1868 y el subsiguiente Sexenio Democr\u00e1tico (1868-1873), con el impulso de la movilizaci\u00f3n popular y, muy singularmente, de las clases trabajadoras y el reconocimiento pleno, por vez primera en Espa\u00f1a, del derecho de asociaci\u00f3n supuso un gran salto del incipiente movimiento obrero en nuestro pa\u00eds. Un salto que se manifest\u00f3 en el crecimiento de las sociedades obreras \u2013en la \u00e9poca sociedades de oficio\u2013 y se consolid\u00f3 con la constituci\u00f3n de la secci\u00f3n espa\u00f1ola de la Primera Internacional, la Federaci\u00f3n Regional Espa\u00f1ola, en 1870; aunque al propio tiempo la legislaci\u00f3n contra \u00ablas maquinaciones para alterar el precio de las cosas\u00bb impuso un freno a las actividades de las organizaciones obreras, que quedaron ya desde entonces al arbitrio de los jueces y las autoridades gubernativas, hasta que la Ley de huelgas y coaliciones de 1909 regular\u00eda el horizonte legal de la actividad sindical. El golpe de Pav\u00eda, del 3 de enero de 1874, que acab\u00f3 con la Rep\u00fablica democr\u00e1tica, signific\u00f3 un per\u00edodo de represi\u00f3n del movimiento obrero; iniciado de manera inmediata con la disoluci\u00f3n de la Federaci\u00f3n Regional Espa\u00f1ola y todas las sociedades que se hab\u00edan adherido, proseguido por la pol\u00edtica de los primeros gobiernos de la monarqu\u00eda \u2013restaurada en diciembre de 1874\u2013 encabezados por el conservador C\u00e1novas del Castillo. Ese per\u00edodo represivo se cerr\u00f3 a partir de 1881 cuando accedi\u00f3 a la jefatura del gobierno espa\u00f1ol el liberal Sagasta, quien permiti\u00f3 la reorganizaci\u00f3n legal de los grupos republicanos y de las asociaciones obreras, y emprendi\u00f3 una moderada reforma pol\u00edtica del r\u00e9gimen mon\u00e1rquico, se\u00f1alada con la Ley de Imprenta de 1883, la Ley de Asociaciones de 1887 y la instauraci\u00f3n del sufragio masculino universal, en 1890. Aunque todo ello no modific\u00f3 sustancialmente la orientaci\u00f3n conservadora del r\u00e9gimen mon\u00e1rquico, ni las correlaciones sociales y pol\u00edticas existentes \u2013hay que recordar, entre otros aspectos, la perversi\u00f3n sistem\u00e1tica del ejercicio del sufragio que significaban su desnaturalizaci\u00f3n como mecanismo de representatividad\u2013 estableci\u00f3 un nuevo marco legal en el que las sociedades obreras pudieron rehacerse de los a\u00f1os de persecuci\u00f3n y enlazar con la nueva din\u00e1mica general del movimiento obrero europeo que en el \u00faltimo cuarto del siglo XIX avanz\u00f3 en dos direcciones principales: por un lado la constituci\u00f3n de partidos pol\u00edticos obreros y por el otro la de estructuras sindicales estatales, que inicialmente partieron de las sociedades de oficios existentes para evolucionar hacia formas organizativas de industria y actividades m\u00faltiples que no s\u00f3lo contemplaron la reivindicaci\u00f3n econ\u00f3mica sino tambi\u00e9n el papel de promotores y agentes de pol\u00edticas de protecci\u00f3n social. En el terreno sindical, la Uni\u00f3n General de Trabajadores fue una de las primeras manifestaciones de ese avance. El escenario inicial de la constituci\u00f3n en Espa\u00f1a de ese nuevo sindicalismo obrero, unificador de todos los oficios y de dimensi\u00f3n estatal, fue doble: por un lado Madrid y por otro Catalu\u00f1a. Una dualidad materializada por sus protagonistas: en la capital del estado, el grupo marxista de la Nueva Federaci\u00f3n Madrile\u00f1a de la Primera Internacional, en el \u00e1mbito pol\u00edtico, y en el sindical la Asociaci\u00f3n del Arte de Imprimir; en Catalu\u00f1a, respectivamente para cada \u00e1mbito, el grupo \u00abposibilista\u00bb del peri\u00f3dico <em>El Obrero<\/em> y el sindicato de Las Tres Clases del Vapor, que ya hab\u00eda integrado a los diversos trabajadores del textil por encima del oficio, a los tejedores, los hiladores y los jornaleros de la industria cuya accionada por motores de vapor.<\/p>\n<p>La Asociaci\u00f3n del Arte de Imprimir se hab\u00eda constituido en Madrid en noviembre de 1871, con un car\u00e1cter inicial de espacio de encuentro entre patronos y obreros del sector; una orientaci\u00f3n discutida por la Secci\u00f3n de Tip\u00f3grafos de la Federaci\u00f3n Regional Espa\u00f1ola (AIT), liderados por Pablo Iglesias y Anselmo Lorenzo, quienes defend\u00edan una pol\u00edtica de independencia de clase. El curso de los acontecimientos, con el progresivo desprecio de los patronos hacia la Asociaci\u00f3n y la huelga de los tip\u00f3grafos de la primavera de 1873, inevitable por el rechazo patronal a las tarifas salariales presentadas por la Asociaci\u00f3n, cambi\u00f3 la orientaci\u00f3n de esta \u00faltima. Pablo Iglesias ingres\u00f3 en la Asociaci\u00f3n en mayo de 1873 y lider\u00f3 ese cambio, hasta el punto que un a\u00f1o m\u00e1s tarde fue elegido presidente de la Asociaci\u00f3n del Arte de Imprimir. Para entonces Pablo Iglesias se hab\u00eda convertido ya, junto con el zapatero Francisco Mora y el tambi\u00e9n tip\u00f3grafo Antonio Garc\u00eda Quejido, en el principal impulsor de un peque\u00f1o grupo adherido a las posiciones de Carlos Marx sobre la orientaci\u00f3n de la AIT y la necesidad de una lucha pol\u00edtica obrera; grupo que se organiz\u00f3, despu\u00e9s de ser expulsados de la secci\u00f3n madrile\u00f1a de la AIT, en la denominada Nueva Federaci\u00f3n Madrile\u00f1a, en 1872. La Asociaci\u00f3n del Arte Imprimir pudo salvarse de la oleada de proscripciones de organizaciones obreras que sigui\u00f3 al golpe de Pav\u00eda; aunque apenas pudo hacer otra cosa que sobrevivir, con un n\u00famero decreciente de afiliados: de los 800 que hab\u00eda tenido en 1873 pas\u00f3 a poco m\u00e1s de 250 en el verano de 1874; hasta finales de la d\u00e9cada no empez\u00f3 a recuperarse, de manera que en 1878 contaba ya de nuevo con algo m\u00e1s de seiscientos afiliados. Sin dejar de mantener la Asociaci\u00f3n en las condiciones adversas de los primeros a\u00f1os de la Restauraci\u00f3n, el incipiente grupo marxista madrile\u00f1o empez\u00f3 a recorrer un nuevo camino, el de la maduraci\u00f3n de su posici\u00f3n ideol\u00f3gica, que dio lugar al acuerdo de promover un partido pol\u00edtico obrero, en la reuni\u00f3n de la taberna Casa Labra, el 2 de mayo de 1873. En todo ese proceso intervino de una manera decisiva Paul Lafargue, nacido en Cuba pero de familia francesa, seguidor directo de Marx en Londres \u2013se convirti\u00f3 en su yerno\u2013 y participante en La Comuna de Paris, por lo que tuvo que exiliarse a Espa\u00f1a, y estableci\u00f3 su residencia en Madrid entre 1871 y 1873. Lafargue consolid\u00f3 la orientaci\u00f3n marxista de Iglesias y sus compa\u00f1eros, aunque al propio tiempo lo hizo bajo la versi\u00f3n del socialismo franc\u00e9s, dirigido por Jules Guesde, que aportaba concepciones propias, como una sobrevaloraci\u00f3n de la lucha por el poder pol\u00edtico y la tendencia a considerar las luchas econ\u00f3micas de una manera subordinada y con un sentido fundamentalmente formativo. La propuesta de constituci\u00f3n de un partido obrero iba a desarrollarse en paralelo a la de la promoci\u00f3n de una organizaci\u00f3n obrera de car\u00e1cter sindical, cuyos precedentes parciales sectoriales fueron las federaciones de trabajadores de toda Espa\u00f1a de determinados oficios, o grupos de oficios de un ramo industrial, como la Federaci\u00f3n Tipogr\u00e1fica Espa\u00f1ola, impulsada por la Asociaci\u00f3n del Arte de Imprimir en 1882, la Uni\u00f3n Nacional de las Sociedades y Secciones de Obreros en Hierro, fundada en 1884, y tambi\u00e9n la Federaci\u00f3n de Oficiales Toneleros fundada durante el Sexenio. Esas propuestas no resultaron exclusivas del grupo marxista de Madrid. Tambi\u00e9n se hicieron, aunque con una orientaci\u00f3n ideol\u00f3gica distinta, entre determinados ambientes obreros de Barcelona y sobre todo en el seno del sindicato de los trabajadores de la industria mec\u00e1nica algodonera, denominado las Tres Clases del Vapor, por medio de la influencia que en \u00e9l pas\u00f3 a ejercer el grupo que bajo la direcci\u00f3n de Josep Pamias, public\u00f3 a partir de diciembre de 1880 el peri\u00f3dico <em>El Obrero<\/em>. Las Tres Clases del Vapor se hab\u00edan fundado en 1869 y lleg\u00f3 a ser el sindicato obrero m\u00e1s poderoso, en cuanto a afiliaci\u00f3n, de la \u00e9poca: en 1870 contaba ya con 8.500 afiliados. Como la Asociaci\u00f3n del Arte de Imprimir, pudo evitar su ilegalizaci\u00f3n en 1874, pero tambi\u00e9n experimento una ca\u00edda de afiliaci\u00f3n y actividad hasta su reactivaci\u00f3n a partir de 1881, hasta el punto de llegar a los 30.000 afiliados en Catalu\u00f1a a finales de la d\u00e9cada. En esa segunda etapa la influencia ideol\u00f3gica mayoritaria en las Tres Clases del Vapor fue la de Pamias, originariamente zapatero como Mora. La estancia de Mora en Barcelona a finales de la d\u00e9cada de los setenta facilit\u00f3 el encuentro entre ambos n\u00facleos, que en los primeros a\u00f1os ochenta coincidieron en sus proyectos organizativos generales, pero no en sus contenidos. Pamias y el grupo de <em>El Obrero<\/em> hab\u00edan formado parte del sector \u00abantiautoritario\u00bb durante los debates de la Primera Internacional, aunque luego no evolucionaron hacia el anarquismo. Si Lafargue fue la influencia fundamental del grupo de Madrid, en la de este n\u00facleo catal\u00e1n lo fue la de Paul Brousse. <em>Communard<\/em> como Lafargue y exiliado como \u00e9l, residi\u00f3 temporalmente en Barcelona, en 1872 y estableci\u00f3 entonces contactos con el obrerismo catal\u00e1n. Paul Brousse se opuso a las tesis de Marx y apoy\u00f3 a Bakunin, pero a finales de la d\u00e9cada del setenta rompi\u00f3 con el anarquismo y pas\u00f3 a propugnar una variante del socialismo en la que se descartaba la posibilidad \u2013hasta un futuro remoto\u2013 de ocupaci\u00f3n del poder pol\u00edtico central por las clases trabajadoras y se abogaba a favor de una lucha centrada en el \u00e1mbito local \u2013con posibles acuerdos con los grupos republicanos avanzados\u2013 la lucha sindical y la promoci\u00f3n del cooperativismo. Calific\u00f3 su propuesta como posibilista y lider\u00f3 la Federaci\u00f3n de Trabajadores Socialistas de Francia, fundada en 1880. Las propuestas de Brousse encajaron bien en un medio como el catal\u00e1n, con la presencia de un republicanismo federal avanzado y un movimiento societario muy consolidado.<\/p>\n<p>El grupo marxista de Madrid y el \u00abposibilista\u00bb de Barcelona intercambiaron, en la primera mitad de la d\u00e9cada del ochenta, proyectos de programa y denominaci\u00f3n del futuro partido, que para unos hab\u00eda de denominarse Socialista Obrero Espa\u00f1ol y para otros Democr\u00e1tico Socialista Obrero Espa\u00f1ol, lo que implicaba un significativo matiz diferenciador de las posiciones ideol\u00f3gicas de cada uno. Y tambi\u00e9n cooperaron en el impulso de una organizaci\u00f3n obrera general en todo el estado. Un primer resultado de esa cooperaci\u00f3n fue el \u00abCongreso Obrero Nacional\u00bb, convocado por el Centre Federal de Societats Obreres de Barcelona, en la capital catalana, en agosto de 1882. Los m\u00e1s de 120 delegados que asistieron representaban a unos 14.500 trabajadores organizados, de los cuales 8.000 pertenec\u00edan a las Tres Clases del Vapor. El congreso acord\u00f3 constituir una Asociaci\u00f3n \u2013o Federaci\u00f3n\u2013 Nacional de los Trabajadores de Espa\u00f1a, destinada a ser rival de la anarquista Federaci\u00f3n de Trabajadores de la Regi\u00f3n Espa\u00f1ola, constituida, tambi\u00e9n en Barcelona, un a\u00f1o antes; pero la ANTE no lleg\u00f3 a tener existencia pr\u00e1ctica y el hecho se limit\u00f3 a ser un antecedente de lo que habr\u00eda de producirse seis a\u00f1os m\u00e1s tarde. Ambos grupos no solo intercambiaron ideas y proyectos, sino tambi\u00e9n militancias; la m\u00e1s importante fue la de Toribio Reoyo, tip\u00f3grafo madrile\u00f1o que hab\u00eda tenido que ir a Barcelona para sortear las represalias patronales y que fue elegido director de <em>El Obrero<\/em>, en enero de 1886. No obstante, la buena relaci\u00f3n, dentro de las diferencias, entre ambos grupos se rompi\u00f3 pocos meses despu\u00e9s, cuando una crisis industrial llev\u00f3 a la direcci\u00f3n de las Tres Clases del Vapor a optar por una soluci\u00f3n t\u00e1ctica de negociaci\u00f3n y acuerdo con la patronal, sobre la base de un programa proteccionista e industrialista; por el contrario con la publicaci\u00f3n de <em>El Socialista<\/em>, a partir de marzo del mismo 1886, la posici\u00f3n del grupo de Madrid se manifest\u00f3 plenamente en contra de esa orientaci\u00f3n y a favor, por otra parte, de romper todos los puentes con el republicanismo, por avanzado que fuere, algo que caracterizaba las posiciones y las pr\u00e1cticas de buena parte del obrerismo catal\u00e1n, que compart\u00eda historias pasadas y espacios de presente con el republicanismo federal. Reoyo abandon\u00f3 la direcci\u00f3n de <em>El Obrero<\/em> y aunque todav\u00eda en 1886 y comienzos de 1887 ambos colectivos siguieron colaborando en la perspectiva de celebrar procesos constituyentes de un partido y un sindicato, como entidades aut\u00f3nomas una de otra, ya no llegaron juntos al tramo final, en 1888; no obstante, una parte minoritaria de las Tres Clases del Vapor y de las sociedades obreras que se hab\u00edan ido incorporando a la din\u00e1mica conjunta optaron por dar su apoyo a las posiciones de <em>El Socialista<\/em> y de su principal dirigente y editor, Pablo Iglesias. M\u00e1s all\u00e1 de los problemas que generaba \u2013y lo habr\u00eda seguido haciendo\u2013 la discrepancia ideol\u00f3gica y la heterogeneidad de situaciones pol\u00edtica y societaria entre el grupo madrile\u00f1o y el catal\u00e1n, la base de masas del nuevo proyecto se vio gravemente afectada. Catalu\u00f1a era, de lejos, la principal regi\u00f3n industrial de Espa\u00f1a; el obrerismo catal\u00e1n, el m\u00e1s potente, en participaci\u00f3n e incidencia social y pol\u00edtica; y el sindicato de las Tres Clases del Vapor, con sus 30.000 afiliados representaba, \u00e9l solo, la cuarta parte de total de trabajadores de la industria textil de toda Espa\u00f1a y casi el cuarenta por ciento de los de Catalu\u00f1a. Ese traspi\u00e9s en el proceso constituyente se habr\u00eda de agravar en la \u00faltima d\u00e9cada de siglo produciendo en suma uno de los principales d\u00e9ficits del socialismo pol\u00edtico y sindical en Espa\u00f1a, su d\u00e9bil presencia en Catalu\u00f1a; d\u00e9ficit que no empezar\u00eda a remontarse hasta los tiempos de la Segunda Rep\u00fablica.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">2<\/p>\n<p>En ese marco de diferencias y divisiones, el Centro Obrero de Matar\u00f3 inst\u00f3 al de Barcelona, en agosto de 1886, para que tomara la iniciativa de convocar un congreso de todas las clases trabajadoras de Espa\u00f1a, para abordar la situaci\u00f3n de crisis y unir fuerzas ante ella. El Centro Obrero de Barcelona, en el que ya dominaba el grupo socialista de orientaci\u00f3n marxista, recogi\u00f3 la propuesta y la relanz\u00f3 en octubre precisando el objetivo de \u00abconstituir una Confederaci\u00f3n Nacional Obrera\u00bb. La propuesta del congreso fue apoyada por la Federaci\u00f3n Tipogr\u00e1fica, la Uni\u00f3n de Trabajadores en Hierro y dem\u00e1s Metales, en la que ten\u00eda un presencia destacada la sociedad de cerrajeros de Barcelona, la sociedad de Obreros del Arte Fabril del Distrito IV de las Tres Clases del Vapor, que comprend\u00eda las zonas de Vic y Manlleu y diversas sociedades obreras de Barcelona. En febrero de 1888 se constituy\u00f3 una comisi\u00f3n organizadora encabezada por Toribio Reoyo, en la que figuraban ya algunos de los primeros cuadros de la UGT en Catalu\u00f1a, como el marmolista Basilio Mart\u00edn Rodr\u00edguez o el tejedor mec\u00e1nico Salvador Ferrer, este \u00faltimo uno de los firmantes del manifiesto del Partido Democr\u00e1tico Socialista Obrero Espa\u00f1ol, publicado por <em>El Obrero<\/em> en 1881. El congreso, finalmente se celebr\u00f3 en Barcelona, en el Teatro Jovellanos, entre los d\u00edas 12 y 14 de agosto, con asistencia de representantes de 46 sociedades obreras, que sumaban algo m\u00e1s de 5.100 afiliados; una representaci\u00f3n que, en coherencia con el proceso anterior y con el peso del movimiento obrero catal\u00e1n, correspond\u00eda en sus tres cuartas partes a sociedades y afiliados de Catalu\u00f1a. Destacaban de manera particular la secci\u00f3n de las Tres Clases del Vapor de Matar\u00f3, con 600 afiliados; el Centro obrero de Manresa, que inclu\u00eda la secci\u00f3n local de las Tres Clases del Vapor, con m\u00e1s de 280 afiliados; diferentes sociedades de oficios de la industria textil de Barcelona, con 1.200 afiliados; y la Federaci\u00f3n Tipogr\u00e1fica, con casi 1.400 afiliados, de los que 210 correspond\u00edan a su secci\u00f3n en la capital catalana. A su t\u00e9rmino el congreso acord\u00f3 constituir y dar nombre al nuevo sindicato: Uni\u00f3n General de Trabajadores; tambi\u00e9n establecer la sede de su organismo de direcci\u00f3n, el Comit\u00e9 Nacional, en Barcelona, elegido y sustentado \u2013como era tradicional en los comportamientos del movimiento obrero de la \u00e9poca\u2013 por las sociedades locales del sindicato, as\u00ed como convocar su pr\u00f3ximo congreso al cabo de dos a\u00f1os, e impulsar una publicaci\u00f3n peri\u00f3dica propia, que habr\u00eda de ser su portavoz, <em>La Uni\u00f3n Obrera<\/em>. El proceso fundacional se complet\u00f3 el 28 de octubre cuando las sociedades obreras que integraban la UGT barcelonesa eligieron el primer Comit\u00e9 Nacional; la presidencia correspondi\u00f3 a Antonio Garc\u00eda Quejido, figura fundamental en esta primera etapa de la Uni\u00f3n, la vicepresidencia a Salvador Ferrer, y Basilio Mart\u00edn Rodr\u00edguez formaba parte asimismo como vocal; este \u00faltimo, junto con Toribio Reoyo hab\u00edan de ser los principales promotores y figuras p\u00fablicas del sindicato.<\/p>\n<p>Por otra parte el congreso de agosto aprob\u00f3 el primer documento en el que se defin\u00eda la concepci\u00f3n sindical de la nueva organizaci\u00f3n y una consideraci\u00f3n sobre sus instrumentos de acci\u00f3n, que habr\u00eda de perdurar, en lo sustancial, durante decenios. La concepci\u00f3n de la UGT se fundamentaba en considerar que las sociedades obreras, los sindicatos, hab\u00edan de circunscribirse a la mejoras de las condiciones de trabajo de la clase obrera, sin pretender ser un instrumentos de cambio social general; la alternativa pol\u00edtica hab\u00eda de corresponder al partido obrero, un principio que no se recog\u00eda en los estatutos pero que estaba impl\u00edcito en las funciones que se atribu\u00edan a la UGT y en las relaciones hist\u00f3ricas que de hecho se establecieron entre \u00e9sta y el PSOE. Es evidente el papel jugado por Pablo Iglesias en el mismo congreso fundacional de la UGT; aunque en el primer decenio de existencia de la UGT hubo una cierta diferenciaci\u00f3n de cuadros dirigentes entre una y otra organizaci\u00f3n, que se modific\u00f3 cuando Pablo Iglesias pas\u00f3 a encabezar la presidencia del Comit\u00e9 Nacional de la UGT, a ra\u00edz de su traslado a Madrid, en 1899 (como se ver\u00e1 m\u00e1s adelante). La presencia de militantes que complementaban las dos afiliaciones era tambi\u00e9n frecuente en Catalu\u00f1a; algunos ejemplos destacados: Rafael Orriols, de las Tres Clases del Vapor y la UGT y fundador de la agrupaci\u00f3n socialista de Matar\u00f3; Josep Comaposada, que fue presidente del Comit\u00e9 Nacional de UGT y uno de los referentes hist\u00f3ricos del PSOE en Barcelona; Jos\u00e9 Batllori, obrero carrecero, vicepresidente del Comit\u00e9 Nacional de UGT y fundador de la agrupaci\u00f3n socialista de Sant Andreu del Palomar; Juan Dur\u00e1n, campesino, fundador de la agrupaci\u00f3n socialista de Sitges y promotor del sindicalismo campesino ugetista en Catalu\u00f1a. A pesar de ello, formalmente la UGT no se identific\u00f3 con ninguna opci\u00f3n \u00abpol\u00edtica, religiosa o econ\u00f3mica\u00bb, e incluso rechaz\u00f3 la obligatoriedad de voto a favor del PSOE por parte de sus afiliados. Otra cosa fue la pr\u00e1ctica real y el hecho de que s\u00ed se produjera, al rev\u00e9s, una obligaci\u00f3n pr\u00e1ctica de afiliaci\u00f3n sindical en la UGT por parte de la militancia del partido socialista. Su funci\u00f3n primordial, la mejora de las condiciones de trabajo habr\u00eda desarrollarlo a trav\u00e9s de dos v\u00edas: el de la presi\u00f3n sobre la patronal, hasta llegar a la utilizaci\u00f3n de la huelga como \u00faltimo recurso, y el de la presi\u00f3n sobre el Estado, por medio de peticiones a los poderes p\u00fablicos llegando a la participaci\u00f3n en instituciones estatales espec\u00edficas \u2013lo que se concretar\u00eda m\u00e1s adelante\u2013 e incluso a la propuesta de nuevas figuras institucionales (inspectores de trabajo; comisiones paritarias o mixtas, etc). Se descart\u00f3 as\u00ed una configuraci\u00f3n de la UGT como una organizaci\u00f3n revolucionaria en s\u00ed misma, ni por sus objetivos ni por sus medios de acci\u00f3n. Ejemplo significativo de ello fue la consideraci\u00f3n de la \u00abhuelga bien organizada\u00bb como la que habr\u00eda de tener la consideraci\u00f3n de huelga reglamentaria por parte de la UGT, aceptada por el Comit\u00e9 Nacional y que, por tanto, planteada por cualquier sociedad de oficio obligaba a todos los miembros de la Uni\u00f3n a apoyarla, incluso econ\u00f3micamente, cuando la caja de resistencia de la sociedad que la hubiera declarado estuviera ya en su punto de agotamiento. A pesar de todo, los miembros de la Uni\u00f3n y las sociedades eran libres de apoyar, por s\u00ed mismos, huelgas no reglamentarias y, en la pr\u00e1ctica, \u00e9stas ser\u00edan las m\u00e1s numerosas. Las huelgas reglamentarias lo eran por haber aprobadas previamente por el Comit\u00e9 Nacional o por la mayor\u00eda de los miembros de la Uni\u00f3n, en caso de discrepancia entre el Comit\u00e9 Nacional y la sociedad que quer\u00eda declarar la huelga; s\u00f3lo las que se produc\u00edan de manera urgente \u00abpor dignidad o causa repentina\u00bb pod\u00edan ser convocadas y aceptadas si tener previamente las aceptaciones estatutarias indicadas. Era un sindicalismo de concepci\u00f3n moderada que no obstante, tuvo que enfrentarse a una patronal y un poder p\u00fablico abiertamente hostil, la primera absolutamente contraria al reconocimiento de la acci\u00f3n colectiva de los trabajadores, lo que explica que, a pesar de la intenci\u00f3n general de los fundadores de la UGT, las huelgas no reglamentarias fueran la mayor\u00eda y las que mayoritariamente acabaron teniendo el apoyo de la propia UGT.<\/p>\n<p>El sindicato reci\u00e9n nacido tuvo una primera ocasi\u00f3n de presentaci\u00f3n p\u00fablica extraordinaria con ocasi\u00f3n de la celebraci\u00f3n del primer 1\u00ba de mayo en Barcelona. La UGT hab\u00eda participado en la conferencia internacional de Paris de 1889, que dio origen a la Segunda Internacional y que acord\u00f3 celebrar en todo el mundo actos de homenaje a los M\u00e1rtires de Chicago y de expresi\u00f3n de reivindicaciones obreras entre las que destacaba la petici\u00f3n de la jornada de trabajo de ocho horas, correspondiente a una concepci\u00f3n equilibrada de la vida humana dividida en ocho horas de trabajo, ocho de ocio y actividades propias y ocho de sue\u00f1o. En consecuencia, en la primavera de 1890 promovi\u00f3 en Barcelona dicha celebraci\u00f3n, para la que propuso un mitin obrero y una manifestaci\u00f3n posterior para entregar a la autoridad gubernamental un documento de peticiones sobre jornada laboral, trabajo de las mujeres y los ni\u00f1os, trabajo nocturno y otros aspectos; una propuesta diferente a la de los anarquistas, que defendieron la declaraci\u00f3n de una huelga general indefinida hasta conseguir que las peticiones fuesen aceptadas. El mitin celebrado por la ma\u00f1ana del 1\u00ba de mayo, en el Teatro T\u00edvoli de la capital catalana, estuvo presidido por Garc\u00eda Quejido y cont\u00f3 con una activa participaci\u00f3n de Basilio Mart\u00edn Rodr\u00edguez; a su conclusi\u00f3n se form\u00f3 una manifestaci\u00f3n de unas quince mil personas, que bajaron por las Ramblas hasta llegar a la sede del gobierno civil en la Pla\u00e7a de Palau, en donde se llegaron a reunir ya unos veinticinco mil; entregado el documento de peticiones, Garc\u00eda Quejido dio el acto por acabado. No obstante, los anarquistas que por la tarde organizaron su propia manifestaci\u00f3n, mucho menos nutrida \u2013unos dos mil\u2013 y que se dispers\u00f3 al encontrar el acceso al final de las Ramblas, en Col\u00f3n, bloqueado por la guardia civil, consiguieron que la huelga se extendiera por la mayor parte de los centros obreros y se prolongara hasta el 8 de mayo. Las dos estrategias sindicales quedaron plenamente representadas, pero mientras que la de la UGT iba a entrar en un callej\u00f3n de dif\u00edcil avance, por el rechazo del estado a impulsar una legislaci\u00f3n laboral, que los patronos no aceptaban, la de los anarquistas obten\u00eda el \u00e9xito de la compensaci\u00f3n que la movilizaci\u00f3n de protesta daba a la hostilidad a que hab\u00eda de hacer frente el movimiento obrero.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">3<\/p>\n<p>El crecimiento de la UGT en sus primeros diez a\u00f1os habr\u00eda de ser extraordinariamente lento. El primer contingente representado en el congreso fundacional no se adhiri\u00f3 por completo al sindicato; de manera que \u00e9ste vio reducida su afiliaci\u00f3n efectiva a algo m\u00e1s de 3.500 trabajadores. La cifra creci\u00f3 poco a poco en los a\u00f1os siguientes hasta llegar a cerca de 8.900 en 1893, pero no pudo mantener esa t\u00f3nica y en 1896 conservaba apenas poco m\u00e1s de 6.100. Se frustraron las expectativas de ingreso en el sindicato de la Uni\u00f3n de Sociedades Obreras del Hierro y otros Metales y la de la Federaci\u00f3n de Toneleros; y tambi\u00e9n un intento de acercamiento con el sindicato de las Tres Clases del Vapor, motivada entre otras cosas por la rivalidad com\u00fan con los anarquistas, fracas\u00f3 definitivamente en 1892. Con las secciones locales del hist\u00f3rico sindicato textil que s\u00ed participaron en la fundaci\u00f3n de la UGT y se adhirieron a ella, se impuls\u00f3 en 1894 una federaci\u00f3n espa\u00f1ola propia, la Uni\u00f3n Fabril Algodonera, que fuera de Catalu\u00f1a solo contaba con la secci\u00f3n de la f\u00e1brica textil de Larios en M\u00e1laga; pero aquel mismo a\u00f1o la sociedad obrera malague\u00f1a se deshizo, derrotada por un duro <em>lock-out<\/em> patronal y la Uni\u00f3n Fabril Algodonera se limit\u00f3 en la pr\u00e1ctica a sus sociedades de San Mart\u00ed de Provensals-Barcelona, Matar\u00f3, Vilassar de Mar, Manresa, Roda y Manlleu, sin conseguir crecer en afiliaci\u00f3n e influencia. En el invierno de 1897-1898 la Uni\u00f3n Fabril Algodonera intent\u00f3 reactivarse con una campa\u00f1a de m\u00edtines, en Matar\u00f3, Manresa, Roda y Manlleu; no obtuvo gran resultado y de ello fue prueba la informaci\u00f3n de <em>La Rep\u00fablica Social<\/em>, el peri\u00f3dico socialista de la \u00e9poca en Catalu\u00f1a, que recog\u00eda una de las intervenciones, en el mitin de la capital del Maresme, a\u00f1orando tiempos pasados y lamentando \u00abla poca energ\u00eda que tienen los obreros fabriles de Matar\u00f3, causando con su desuni\u00f3n la desgracia de los trabajadores de las f\u00e1bricas\u00bb.<\/p>\n<p>La causa fundamental de ese lento crecimiento fue el cambio de coyuntura social que se oper\u00f3 a partir de 1os primeros a\u00f1os de la d\u00e9cada del noventa. La fundaci\u00f3n de la UGT y el PSOE se hab\u00eda beneficiado del clima de tolerancia que hab\u00eda abierto el acceso del Partido Liberal al poder y las reformas de Sagasta; ese clima de tolerancia hizo posible, asimismo, los actos del Primero de mayo de 1890. Pero los de 1891 fueron ya prohibidos. El conservador Antonio C\u00e1novas del Castillo sucedi\u00f3 a Sagasta al frente del gobierno en julio de 1890, organiz\u00f3 las primeras elecciones con sufragio masculino universal a su conveniencia y se acab\u00f3 la tolerancia. La reacci\u00f3n de la \u00abpropaganda por el hecho\u00bb, es decir de la pr\u00e1ctica del terrorismo individual de una parte del anarquismo, que tuvo sus hitos propios en el atentando al general Mart\u00ednez Campos y la bomba del Liceo de Barcelona, en 1893, y en la bomba al paso de la procesi\u00f3n de Corpus, en 1896, dificult\u00f3 a\u00fan m\u00e1s la supervivencia de las organizaciones obreras. La represi\u00f3n se desencaden\u00f3 sobre todo contra los anarquistas, pero alcanz\u00f3 tambi\u00e9n a socialistas y republicanos y tuvo su propio s\u00edmbolo de terror de estado con el Proceso de Montjuic, con 8 condenas a muerte, de ellas 5 ejecutadas, y una ochenta condenas de c\u00e1rcel superiores a ocho a\u00f1os \u2013de 20 en cuatro casos\u2013. El republicano Pere Corominas estuvo entre las v\u00edctimas de c\u00e1rcel y el presidente del Comit\u00e9 Nacional de la UGT, en 1896, Luis Zurdo Olivares, se vio obligado a huir y esconderse para evitar ser detenido. La hostilidad contra el movimiento obrero organizado se increment\u00f3 con la oleada de patrioterismo que se desencaden\u00f3 a ra\u00edz de la guerra de Cuba y que tuvo entre sus principales protagonistas a la burgues\u00eda y la clase media catalana, que no quer\u00eda resignarse a perder una colonia vital para sus intereses econ\u00f3micos. La UGT y el PSOE reaccionaron contra las consecuencias sociales de la guerra con una campa\u00f1a en la que se insist\u00eda en denunciar la discriminaci\u00f3n social del sistema de quintas, que permit\u00eda a quien ten\u00eda dinero librarse del servicio militar, tambi\u00e9n en tiempos de guerra; ello facilitar\u00eda luego su primera expansi\u00f3n, pero por el momento fue una de las escasa voces discrepantes con la guerra, junto con las de Pi y Margall y el republicanismo federal.<\/p>\n<p>En ese contexto adverso, la UGT catalana se vio reducida a m\u00ednimos; por debajo incluso, en alg\u00fan momento, de los mil federados al corriente de pago, aunque la cifra promedio estuvo en el decenio en torno a los dos mil quinientos. Su implantaci\u00f3n o simplemente su influencia no pudo superar tampoco una difusi\u00f3n geogr\u00e1fica limitada: Barcelona y su extrarradio, con San Mart\u00ed de Provensals y Sant Andreu del Palomar; Matar\u00f3 y otras poblaciones del Maresme, como Vilassar de Mar, Cabrils, Caldes d\u2019Estrac, Arenys de Mar; el hist\u00f3rico \u00abdistrito Cuarto\u00bb, con Roda de Ter y Manlleu; y presencias dispersas, en Sitges, en Manresa, y poca cosa m\u00e1s. La presencia ugetista en Catalu\u00f1a se concentr\u00f3 en la provincia de Barcelona, que en conjunto tuvo una afiliaci\u00f3n promedio de algo m\u00e1s de dos mil federados y alcanz\u00f3 en 1903 un m\u00e1ximo de casi 3.600; en las de Girona y Tarragona hubo una afiliaci\u00f3n menor e irregular, que sumaban algunas decenas y en la de Lleida pr\u00e1cticamente no exist\u00eda. En cualquier caso, hasta mediados de la d\u00e9cada del noventa ese limitado contingente continu\u00f3 representando una parte importante del total de la UGT en Espa\u00f1a, en una \u00e9poca en la que tambi\u00e9n su organizaci\u00f3n m\u00e1s emblem\u00e1tica, la Federaci\u00f3n Tipogr\u00e1fica conoc\u00eda asimismo su reflujo, al pasar de unos 1350 federados en 1892 a 866 en 1899. El momento peor se hab\u00eda situado en 1896-1897; a partir de entonces la UGT empez\u00f3 en Espa\u00f1a un ciclo de crecimiento, moderado a pesar de todo, centrado inicialmente en Madrid y con el protagonismo particular del sindicato de la construcci\u00f3n, de manera que en 1901 la UGT sum\u00f3 en toda Espa\u00f1a unos 26.000 afiliados, de los que m\u00e1s de 11.000 correspond\u00edan a las sociedades obreras madrile\u00f1as y entre \u00e9stas la mayoritaria era la de los alba\u00f1iles; el total de obreros de la construcci\u00f3n afiliados a la UGT eran entonces la mitad de todos los del sindicato. A ese incremento en la capital se sum\u00f3 el arranque de la UGT en otras dos zonas que habr\u00edan de constituir sus escenarios hist\u00f3ricos, la miner\u00eda del hierro de Vizcaya y la miner\u00eda del carb\u00f3n en Asturias; en Vizcaya hab\u00eda en 1901 1.700 ugetistas y en Asturias se hab\u00eda llegado a 6.700. La UGT catalana no particip\u00f3 de esa din\u00e1mica de crecimiento y no hay para ello una sola explicaci\u00f3n. Desde luego, estaba la competencia anarquista y republicana, pero tambi\u00e9n hab\u00eda que contar con el rechazo de la patronal catalana al modelo de relaciones laborales que planteaba la UGT \u2013a cualquier modelo de relaciones laborales basado en la interlocuci\u00f3n colectiva\u2013 y, en \u00faltima instancia, la p\u00e9rdida del dinamismo del Comit\u00e9 Nacional, instalado en Barcelona, sobre todo despu\u00e9s de que Antonio Garc\u00eda Quejido abandon\u00f3 Barcelona para regresar a Madrid y fue sustituido en la secretar\u00eda del Comit\u00e9 por Toribio Reoyo, en la primavera de 1897. Desde 1894 el principal cargo de responsabilidad de la UGT hab\u00eda pasado a ser el de secretario del Comit\u00e9 Nacional, que ser\u00eda elegido por el Congreso, aunque el resto del Comit\u00e9 lo continu\u00f3 siendo por las sociedades obreras locales y todo \u00e9l sustentado por las mismas. Antonio Garc\u00eda Quejido desarroll\u00f3 con suficiente autoridad, a pesar de todas las restricciones, el cargo, pero no parece haber ocurrido lo mismo con Toribio Reoyo; sin que esta sea, con todo, la raz\u00f3n del declive de la organizaci\u00f3n ni de las decisiones que tom\u00f3 el congreso de 1899. En marzo de 1898 una nota del Comit\u00e9 Nacional publicada en <em>La Rep\u00fablica Social<\/em> reflejaba la precariedad en la que \u00e9ste se ve\u00eda obligado a actuar: \u00abTengan en cuenta las Secciones que el Comit\u00e9 celebra sus sesiones los s\u00e1bados por la noche, y que no pudiendo tener una oficina permanente para los despachos de los asuntos de la Uni\u00f3n, no es posible acudir a los mismos con la premura conveniente, y menos cuando en su gesti\u00f3n la hacen doblemente laboriosa las sociedades que descuidan el cumplimiento s de los art\u00edculos 10 y 24 de los Estatutos\u00bb. Uno y otro art\u00edculo hac\u00edan referencia a las cuotas que hab\u00edan de pagar las secciones al Comit\u00e9 para sufragar la propaganda oral y la publicaci\u00f3n de la Uni\u00f3n Obrera (art. 10) y las que ten\u00edan que aportar en ayuda de la secci\u00f3n o federaci\u00f3n en huelga que hubiera agotado sus recursos (art. 24).<\/p>\n<p>En el congreso de la UGT de septiembre de 1899, despu\u00e9s de constatar diferencias de criterio sobre la actuaci\u00f3n del Comit\u00e9 entre Basilio Mart\u00edn Rodr\u00edguez, su vicepresidente entonces, y Toribio Reoyo, se acord\u00f3, a propuesta de delegados de Madrid, que la residencia del Comit\u00e9 Nacional pasara de Barcelona a Madrid. Las razones p\u00fablicas argumentadas eran la debilidad en que se encontraba la UGT barcelonesa y las dudas, por ello, de que pudiera dar el soporte adecuado al m\u00e1ximo \u00f3rgano del sindicato entre congresos. No obstante, no es posible dejar de considerar que la reacci\u00f3n ante esa debilidad \u2013que hasta hac\u00eda poco hab\u00eda afectado a todo el sindicato en todas sus secciones, y no solo a las catalanas\u2013 no era la \u00fanica respuesta y quiz\u00e1s tampoco la m\u00e1s acertada; ya que supon\u00eda resignarse a esa debilidad y ceder todo el territorio obrero catal\u00e1n a las influencias anarquista y republicana. Las razones pudieron ser societarias, pero no por ello la decisi\u00f3n tuvo que ser la m\u00e1s acertada. Fue una decisi\u00f3n con trascendencia pol\u00edtica. Tomada, adem\u00e1s, en un momento en que la pol\u00edtica general espa\u00f1ola se vio sacudida, despu\u00e9s de la derrota del 98, por la eclosi\u00f3n del regionalismo; un regionalismo contra el cual enseguida se posicion\u00f3 la direcci\u00f3n socialista, empezando por Pablo Iglesias que editorializ\u00f3 en <em>El Socialista<\/em> identificando al regionalismo como una doctrina de odio que divid\u00eda a las clases trabajadoras, impulsada y al servicio siempre de la burgues\u00eda. Sea por las razones que fuere, al traslado del Comit\u00e9 Nacional de Barcelona a Madrid correspondi\u00f3 una mayor p\u00e9rdida de presencia de las sociedades obreras catalanas en la UGT y de \u00e9sta, en su conjunto, en Catalu\u00f1a y su movimiento obrero.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Iniciamos una introducci\u00f3n en cinco partes a la historia del sindicato socialista Uni\u00f3n General de Trabajadores en la regi\u00f3n catalana<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":13278,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[17,22],"tags":[1960],"class_list":["post-13277","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia","category-historia-del-movimiento-y-de-la-clase-obrera","tag-ugt"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13277","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=13277"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13277\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/13278"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=13277"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=13277"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=13277"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}