{"id":1329,"date":"2010-01-23T00:00:00","date_gmt":"2010-01-23T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1329"},"modified":"2020-02-22T11:20:35","modified_gmt":"2020-02-22T10:20:35","slug":"el-delirio-de-ser-alguien","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1329","title":{"rendered":"El delirio de ser alguien"},"content":{"rendered":"<p>Profesora de la UPV\/EHU<\/p>\n<p>Llegar a \u00abser alguien\u00bb es una aspiraci\u00f3n com\u00fan de mucha gente que, para lograrlo, busca la distinci\u00f3n que hoy d\u00eda supone el logro individual vinculado al dinero y al poder. Seg\u00fan la autora, esa identidad distintiva, destacada por los medios de comunicaci\u00f3n, esconde lo natural, la naturaleza propia. Aitxus I\u00f1arra va m\u00e1s all\u00e1 de la mera constataci\u00f3n de ese frecuente anhelo y se adentra en el mecanismo mental que conduce al mismo: \u00abLa idea de que se carece de algo, es decir, de que se es incompleto\u00bb.<\/p>\n<p>Si hay una pregunta universal es \u00e9sta: qui\u00e9n soy yo. \u00bfSoy, acaso, aquello que creo ser? \u00bfSoy, quiz\u00e1s, la figura que presento ante los dem\u00e1s? J Grinder y R. Bandler relatan en \u00abDe sapos a pr\u00edncipes\u00bb una an\u00e9cdota que todos hemos vivido. Comenzaremos por ah\u00ed.<\/p>\n<p>\u00abTengo un amigo que es rector de una Universidad, vive en el delirio de que es realmente inteligente y que tiene mucho prestigio y todas esas cosas. Anda por ah\u00ed tieso, con aires de importancia y fuma en pipa. El show es completo. Vive una realidad completamente delirante. La \u00faltima vez que estuve en un hospital mental, hab\u00eda un fulano que pensaba que era agente de la CIA. Cre\u00eda que estaba ah\u00ed por los comunistas. La \u00fanica diferencia entre estas dos personas es que el resto de la gente est\u00e1 m\u00e1s dispuesta a creerle al rector de la Universidad que al psic\u00f3tico\u00bb.<\/p>\n<p>Ironizan los autores sobre la necesidad de levantar la propia identidad sobre la distinci\u00f3n. El m\u00e9rito de ser alguien importante nos evoca al Narciso de la mitolog\u00eda griega que, enamorado de su propia imagen, qued\u00f3 atrapado en ella cuando la vio en el agua. Asimismo, el rector de la narraci\u00f3n ha engendrado una identidad: la de ser alguien inteligente y prestigioso. Para visibilizar tales rasgos necesita de la utilizaci\u00f3n de unos signos distintivos -anda por ah\u00ed tieso, con aires de importancia y fuma en pipa-. Adem\u00e1s, puede llevar a cabo la materializaci\u00f3n de su deseo, ya que el contexto universitario asume y valora dicha ficci\u00f3n. Por lo tanto, el proceso de identificaci\u00f3n con el objeto deseado produce la aceptaci\u00f3n de lo que parece ser por lo que es. O bien su reemplazo. Es decir, el impostor esconde tras la imagen por \u00e9l construida lo natural, su propia naturaleza.<\/p>\n<p>Es cierto que la distinci\u00f3n ha sido un rasgo al que muchos humanos han mostrado apego. Ese llegar a ser alguien ha sido y es un anhelo humano muy difundido. Hasta el ascenso al poder de la burgues\u00eda, la distinci\u00f3n ven\u00eda vinculada al favor real y a la cuna. Poseer un t\u00edtulo nobiliario, una ascendencia ilustre era muy deseable para los que pretend\u00edan atribuirse una distinci\u00f3n aristocr\u00e1tica. Hoy en d\u00eda la idea del logro individual, la necesidad de triunfo, de ser alguien, est\u00e1 tan difundida pr\u00e1cticamente en todos los \u00e1mbitos sociales, que parece algo casi natural. No es de extra\u00f1ar, cuando es propio de la mitolog\u00eda de \u00e9ste sistema econ\u00f3mico y cultural magnificar el m\u00e9rito, el \u00e9xito social y el logro individual.<\/p>\n<p>Observamos en el escenario social y pol\u00edtico c\u00f3mo se despliega inagotablemente el deseo de distinci\u00f3n, vinculado al dinero y al poder; y como \u00e9ste se manifiesta de diversas maneras. As\u00ed, son conocidos actualmente la infinidad de cursos que se imparten en torno a la idea de que \u00abalgo es relevante por su especial calidad\u00bb. La idea de una calidad elevada al grado de excelencia se ha ido difundiendo del \u00e1mbito empresarial a otros como el de la educaci\u00f3n. En el \u00e1rea laboral la imagen del \u00e9xito asume la forma de rango profesional, de reconocimiento y m\u00e9ritos. Y en el universo pol\u00edtico, la contraimagen m\u00e1s peligrosa adquiere forma delictiva con la perturbadora corrupci\u00f3n pol\u00edtica, m\u00e1s propia de la ley de la jungla que de una sociedad sana.<\/p>\n<p>Sin embargo, es la cultura a trav\u00e9s de los medios quien m\u00e1s destaca o genera identidades distintivas, modelos que exaltan el glamour, el carisma, y el elitismo. De acuerdo a ellos, el ser humano es catalogado en funci\u00f3n del m\u00e9rito que le pueda ser atribuido. Desde los medios de comunicaci\u00f3n, sobre todo, desde la publicidad, los informativos, los filmes, se crea continuamente microrrelatos que tienen como motivo la imagen repetitiva en torno a la necesidad de alcanzar la meta de ser alguien e, incluso, de alcanzar el glorioso mundo de la fama. Es conocido por todos c\u00f3mo los medios fabrican modelos prestigiados como la realeza de un monarca, el pol\u00edtico carism\u00e1tico, el ciudadano ejemplar, el ejecutivo exitoso, el cient\u00edfico brillante, el actor o actriz glamorosa, el deportista de elite&#8230; todos ellos se convierten en figuras de espect\u00e1culo, triunfadores para una masa de ciudadanos dispuestos a reconocerlos como tales, a intentar convertirse en uno de ellos o a incorporarse a su aureola.<\/p>\n<p>La identidad distintiva prescrita conecta con dos aspectos. El primero proviene de la idea de que se carece de algo, es decir, de que se es incompleto y de que, a su vez, existe la posibilidad de \u00abllenar\u00bb ese vac\u00edo mediante alguna de las insignes referencias citadas. Subyace, asimismo, en el llegar a ser alguien, la misma idea ficticia que rige el desarrollo y progreso de poder alcanzar siempre algo mejor. Se parte de la noci\u00f3n de que hay algo para desarrollar, algo que no se tiene, que se es imperfecto e inferior con respecto a algo o alguien mejor. El otro aspecto es la necesidad de la estimaci\u00f3n y la aprobaci\u00f3n o confirmaci\u00f3n del otro. Para ser alguien se necesita de un p\u00fablico que le otorgue la posibilidad de ser valorado como alguien extraordinario. Hay que alienarse. De donde resulta que ejercer dicha identidad distinguida suscita una incapacidad de auto-reconocimiento y una incapacidad de conectar con el otro en una relaci\u00f3n natural.<\/p>\n<p>La idea de ser alguien tan enraizada en nuestras sociedades del \u00abtiempo y espacio social economicista\u00bb, proviene de un tipo de moral dominante basada en \u00ablos mejores\u00bb, y concita la sobrevaloraci\u00f3n de una imagen que desenra\u00edza y menosprecia al individuo de su ser natural ocultando, asimismo, lo m\u00e1s espont\u00e1neo de s\u00ed mismo. La creaci\u00f3n de la identidad distintiva, propia de una sociedad de valores androcr\u00e1ticos, proviene de una forma de concebir las relaciones desde el dominio sobre el otro. Corresponde a una concepci\u00f3n jerarquizante y normativa, propia de una mentalidad que enajena, y a\u00edsla al individuo de su propio contacto natural.<\/p>\n<p>Actuar desde la idea de distinci\u00f3n no es algo azaroso, pues responde a un aprendizaje cultural. Proviene de un modo prestado de percibir el mundo. Ejerce un papel primordial como forma de control sobre el otro: siempre se es alguien en relaci\u00f3n a los otros que no lo son, es decir, se da valor a alguien para despoj\u00e1rselo a otro. Y, se caracteriza tambi\u00e9n por ser un instrumento eficaz en la categorizaci\u00f3n de seres humanos, que convierte en objeto al que la ejerce y su seguidor.<\/p>\n<p>La toma de conciencia de esa imagen fabricada que carece en s\u00ed misma de poder propio, implica afrontar el personaje o el patr\u00f3n de \u00abquerer ser alguien\u00bb. Permite ver la matriz de una forma extremadamente restrictiva de sentirse y mostrarse: la de ser alguien meritoriamente especial. Se trata, en definitiva, de constatar de qu\u00e9 manera se cuela subrepticiamente la funci\u00f3n de la imagen narcisa en la cotidianeidad cuando nos comunicamos y nos relacionamos con los otros. La auto-observaci\u00f3n y la observaci\u00f3n sobre las implicaciones que este gui\u00f3n cultural tiene sobre el pensar, sentir y actuar es una fuerza que facilita liberarse de tal adhesi\u00f3n artificiosa. Rompe el molde de relaci\u00f3n basado en la ficci\u00f3n de que existe alguien que tiene o merece un valor a\u00f1adido. E induce en el juego relacional a interactuar m\u00e1s conscientemente con el otro, expresi\u00f3n viva de la gran diversidad humana. Procura, en definitiva, una mayor independencia de los c\u00f3digos dominantes, lo cual conlleva la recuperaci\u00f3n del poder interno con respecto a la programaci\u00f3n exterior.<\/p>\n<p><i>Publicado en el diario Gara<\/i><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aitxus I\u00f1arra &#8211; Profesora de la UPV\/EHU <\/p>\n<p>Llegar a \u00abser alguien\u00bb es una aspiraci\u00f3n com\u00fan de mucha gente que, para lograrlo, busca la distinci\u00f3n que hoy d\u00eda supone el logro individual vinculado al dinero y al poder. Seg\u00fan la autora, esa identidad distintiva, destacada por los medios de comunicaci\u00f3n, esconde lo natural, la naturaleza propia. Aitxus I\u00f1arra va m\u00e1s all\u00e1 de la mera constataci\u00f3n de ese frecuente anhelo y se adentra en el mecanismo mental que conduce al mismo: \u00abLa idea de que se carece de algo, es decir, de que se es incompleto\u00bb.<\/p>\n<p>Si hay una pregunta universal es \u00e9sta: qui\u00e9n soy yo. \u00bfSoy, acaso, aquello que creo ser? \u00bfSoy, quiz\u00e1s, la figura que presento ante los dem\u00e1s? J Grinder y R. Bandler relatan en \u00abDe sapos a pr\u00edncipes\u00bb una an\u00e9cdota que todos hemos vivido. Comenzaremos por ah\u00ed.<\/p>\n<p>\u00abTengo un amigo que es rector de una Universidad, vive en el delirio de que es realmente inteligente y que tiene mucho prestigio y todas esas cosas. Anda por ah\u00ed tieso, con aires de importancia y fuma en pipa. El show es completo. Vive una realidad completamente delirante. La \u00faltima vez que estuve en un hospital mental, hab\u00eda un fulano que pensaba que era agente de la CIA. Cre\u00eda que estaba ah\u00ed por los comunistas. La \u00fanica diferencia entre estas dos personas es que el resto de la gente est\u00e1 m\u00e1s dispuesta a creerle al rector de la Universidad que al psic\u00f3tico\u00bb.<\/p>\n<p>Ironizan los autores sobre la necesidad de levantar la propia identidad sobre la distinci\u00f3n. El m\u00e9rito de ser alguien importante nos evoca al Narciso de la mitolog\u00eda griega que, enamorado de su propia imagen, qued\u00f3 atrapado en ella cuando la vio en el agua. Asimismo, el rector de la narraci\u00f3n ha engendrado una identidad: la de ser alguien inteligente y prestigioso. Para visibilizar tales rasgos necesita de la utilizaci\u00f3n de unos signos distintivos -anda por ah\u00ed tieso, con aires de importancia y fuma en pipa-. Adem\u00e1s, puede llevar a cabo la materializaci\u00f3n de su deseo, ya que el contexto universitario asume y valora dicha ficci\u00f3n. Por lo tanto, el proceso de identificaci\u00f3n con el objeto deseado produce la aceptaci\u00f3n de lo que parece ser por lo que es. O bien su reemplazo. Es decir, el impostor esconde tras la imagen por \u00e9l construida lo natural, su propia naturaleza.<\/p>\n<p>Es cierto que la distinci\u00f3n ha sido un rasgo al que muchos humanos han mostrado apego. Ese llegar a ser alguien ha sido y es un anhelo humano muy difundido. Hasta el ascenso al poder de la burgues\u00eda, la distinci\u00f3n ven\u00eda vinculada al favor real y a la cuna. Poseer un t\u00edtulo nobiliario, una ascendencia ilustre era muy deseable para los que pretend\u00edan atribuirse una distinci\u00f3n aristocr\u00e1tica. Hoy en d\u00eda la idea del logro individual, la necesidad de triunfo, de ser alguien, est\u00e1 tan difundida pr\u00e1cticamente en todos los \u00e1mbitos sociales, que parece algo casi natural. No es de extra\u00f1ar, cuando es propio de la mitolog\u00eda de \u00e9ste sistema econ\u00f3mico y cultural magnificar el m\u00e9rito, el \u00e9xito social y el logro individual.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-1329","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-condiciones-de-vida"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1329","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1329"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1329\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1329"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1329"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1329"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}