{"id":13296,"date":"2023-02-20T05:00:04","date_gmt":"2023-02-20T04:00:04","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=13296"},"modified":"2023-02-19T23:54:16","modified_gmt":"2023-02-19T22:54:16","slug":"partido-y-sociedad-en-la-realidad-de-los-anos-80","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=13296","title":{"rendered":"Partido y sociedad en la realidad de los a\u00f1os 80"},"content":{"rendered":"<p><em>A\u00f1o y medio antes de su fallecimiento inesperado, Berlinguer escribi\u00f3 un art\u00edculo en la revista del PCI que constituye una de las piezas b\u00e1sicas de su pensamiento pol\u00edtico, que recoge las convicciones y preocupaciones fundamentales que guiaron su pr\u00e1ctica dirigente: la ampliaci\u00f3n m\u00e1xima de las fronteras de la movilizaci\u00f3n social y la lucha por una alternativa democr\u00e1tica y el reforzamiento del PCI como un partido nuevo, diferente, de masas y de convicciones firmes. Los p\u00e1rrafos dedicados a esta \u00faltima cuesti\u00f3n, vistos en la perspectiva de lo que sucedi\u00f3 a\u00f1os m\u00e1s tarde con la autodisoluci\u00f3n del PCI, constituyen una absoluta enmienda a la totalidad a esa autodisoluci\u00f3n, que ya ven\u00eda gest\u00e1ndose en el interior y en las proximidades del partido. Quiz\u00e1s por eso no sea el texto m\u00e1s recordado ni incluido en las antolog\u00edas selectivas publicadas[1].<\/em><\/p>\n<p><em>Art\u00edculo en <\/em>Rinascita<em>, 6 de diciembre de 1982<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El impetuoso desarrollo del movimiento pacifista, caracterizado por contenidos y formas de participaci\u00f3n en parte diferentes de los de los partidos, nos permite volver a plantear el tema de las novedades en la relaci\u00f3n entre las masas y la pol\u00edtica, sobre el que tuvimos ocasi\u00f3n de reflexionar tras la campa\u00f1a del refer\u00e9ndum sobre el aborto[2].<\/p>\n<p>Ya entonces se\u00f1al\u00e1bamos la necesidad, sobre todo para un partido como el nuestro, de liberarse definitiva y r\u00e1pidamente de una visi\u00f3n reductora de la pol\u00edtica y de la lucha pol\u00edtica, que tiende a medir sus resultados s\u00f3lo en t\u00e9rminos de votos a los partidos, de n\u00famero de esca\u00f1os en las asambleas elegidas, de peso expresado en n\u00famero de esca\u00f1os y posiciones de poder, y de formaci\u00f3n de alineamientos pol\u00edticos, parlamentarios y gubernamentales. Todas estas cosas son importantes y a menudo decisivas, pero no deben inducir a los partidos \u2013y en todo caso a un partido como el nuestro\u2013 a ignorar o incluso a descuidar el car\u00e1cter y el valor puramente pol\u00edticos de aquellos hechos que dan lugar a movimientos y organizaciones que, a partir de necesidades y reivindicaciones de la m\u00e1s variada naturaleza, se manifiestan y afirman en la sociedad e incluso fuera de los partidos y que son a la vez indicio y consecuencia de nuevas cuestiones por resolver, de nuevas aspiraciones, ideas, costumbres y comportamientos en nuestro siglo.<\/p>\n<p>Estas nuevas formas de pensar y comportarse \u2013junto con cuestiones decisivas para el mundo actual y que las amplias masas perciben ahora con toda su gravedad, como el peligro de una cat\u00e1strofe at\u00f3mica\u2013 tocan otros temas humanos y sociales muy importantes, como la familia, la vida en pareja, la sexualidad, la maternidad, la paternidad, las relaciones entre padres e hijos, la protecci\u00f3n de la salud, la serenidad en la vida cotidiana, el ocio y el esparcimiento; y son cuestiones a las que subyacen y se conectan otras no menos importantes como el nivel y la calidad de vida, el estado de los servicios sociales y de los equipamientos c\u00edvicos, la posibilidad o no de tener un hogar, de educar a los hijos, de proporcionarles un trabajo y un futuro, de cuidar a los ancianos, etc., que son cuestiones cuya soluci\u00f3n depende de las opciones que se sepan tomar para cambiar el rumbo de la vida econ\u00f3mica y productiva.<\/p>\n<p>Ahora, todos esos cambios y novedades en las formas de comportarse y de pensar, que han surgido en los \u00faltimos a\u00f1os en la vida y en las conciencias de las mujeres y de los j\u00f3venes en particular, pero tambi\u00e9n en otros estratos y \u00e1mbitos de la sociedad \u2013y que se han puesto de manifiesto en el refer\u00e9ndum sobre el aborto y, ahora, en los movimientos pacifistas, pero que tambi\u00e9n se ponen de manifiesto de mil maneras m\u00e1s\u2013 han pasado a formar parte sustancial de la pol\u00edtica, y en todo caso de la pol\u00edtica tal y como la entendemos y tal y como debe hacerse hoy, a diferencia de ayer, y a diferencia de c\u00f3mo la conciben y la siguen haciendo otros partidos.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos cien a\u00f1os, adem\u00e1s, el car\u00e1cter de la pol\u00edtica ha cambiado varias veces. Hasta finales del siglo pasado, la pol\u00edtica era algo exterior y se basaba en la exclusi\u00f3n de las grandes masas proletarias y populares de las ciudades y el campo. Cuando estas masas empezaron a imponer su presencia \u2013esto ocurri\u00f3 gradualmente con el nacimiento y la afirmaci\u00f3n del movimiento socialista\u2013 se produjo un primer cambio en la vida y la lucha pol\u00edticas, que tuvieron que empezar a ajustarse a las necesidades, reivindicaciones, aspiraciones y realidad viva de estas masas. Las consecuencias son bien conocidas: hubo una expansi\u00f3n de la vida democr\u00e1tica, cambiaron los partidos y las relaciones entre ellos, surgieron sindicatos de clase en las ciudades y en el campo, cambi\u00f3 la composici\u00f3n de las asambleas representativas y se produjeron cambios en la pol\u00edtica econ\u00f3mica. En resumen, entraron en una nueva fase que dio un nuevo contenido a la elaboraci\u00f3n y la acci\u00f3n pol\u00edticas.<\/p>\n<p>Tras el oscuro per\u00edodo de oposici\u00f3n y opresi\u00f3n bajo el fascismo, tuvo lugar otro desarrollo cualitativo y una ampliaci\u00f3n del mundo de la pol\u00edtica cuando, con la resistencia antifascista y su victoriosa conclusi\u00f3n, y con los grandes movimientos de posguerra, se produjo una entrada mucho m\u00e1s amplia e impetuosa de las masas obreras y populares en la batalla pol\u00edtica y en la vida de la sociedad y del Estado. As\u00ed, los partidos volvieron a cambiar, sobre todo con el nacimiento de los partidos de masas. Entonces cambi\u00f3 la forma institucional del Estado, Italia pas\u00f3 de la monarqu\u00eda a la rep\u00fablica, y del Estatuto Albertino[3] a la constituci\u00f3n democr\u00e1tica. El contenido y las formas de la lucha pol\u00edtica y social volvieron a cambiar en muchos aspectos. Surgieron y se desarrollaron las m\u00e1s variadas asociaciones y organizaciones democr\u00e1ticas y de masas. La dial\u00e9ctica democr\u00e1tica se enriqueci\u00f3 y la vida de la democracia se generaliz\u00f3. Por esta raz\u00f3n, en los a\u00f1os del centrismo y de la Guerra Fr\u00eda, el pueblo italiano pudo repeler los ataques dirigidos a coaccionar e intentar hundir la libertad y las instituciones democr\u00e1ticas, algo que no fue posible, y en todo caso no se hizo, en el crucial bienio 1921-1922.<\/p>\n<p>Hoy vivimos en una \u00e9poca que, al tiempo que ve entrar irreversiblemente en la historia del mundo a las masas exterminadas de pueblos oprimidos y explotados por el colonialismo y el imperialismo, conoce tambi\u00e9n \u2013en algunos pa\u00edses en particular, entre ellos Italia\u2013 la entrada en escena de la historia y de la pol\u00edtica (de hecho, la presencia apremiante) de nuevas fuerzas, de nuevas masas, de nuevos \u00e1mbitos sociales como las mujeres, los j\u00f3venes y los muy j\u00f3venes, los marginados de toda condici\u00f3n y de todo estrato social, decididos a contar, a imponerse, a hacer o\u00edr sus aspiraciones y a exigir que sean satisfechas por la sociedad, por los partidos, por el Estado. Este hecho no s\u00f3lo es grandioso por sus dimensiones, sino chocante por la calidad de las consecuencias que provoca precisamente en el \u00e1mbito de la pol\u00edtica, porque cambia una vez m\u00e1s los t\u00e9rminos seg\u00fan los cuales se entend\u00eda y se hac\u00eda tradicionalmente. Es precisamente esto lo que a\u00fan no se ha realizado plenamente, y es precisamente estar a la altura de estas novedades a lo que est\u00e1n llamados todos los partidos democr\u00e1ticos.<\/p>\n<p>A este respecto, debe hacernos reflexionar sobre el hecho de que tambi\u00e9n en Italia, aunque en menor medida que en otros pa\u00edses de tipo occidental, ha empezado a manifestarse un distanciamiento entre capas considerables de la poblaci\u00f3n y los partidos. Esto se puede ver tambi\u00e9n en el aumento de la abstenci\u00f3n en las votaciones y de los votos en blanco o nulos; y se puede ver en la atrofia de la vida interna y de la militancia activa en casi todos los partidos. No puede decirse, sin embargo, que haya un declive general del compromiso pol\u00edtico, que, por el contrario, en muchos aspectos tiende a crecer, pero tambi\u00e9n se manifiesta al margen e independientemente de los partidos. Esto es lo que ocurri\u00f3, en parte, en el refer\u00e9ndum sobre el aborto, y lo que est\u00e1 ocurriendo hoy en el movimiento pacifista. Ah\u00ed est\u00e1 la prueba de la necesidad de una renovaci\u00f3n de los partidos y de sus formas de hacer pol\u00edtica, si queremos evitar el crecimiento de una fractura que puede llegar a ser muy peligrosa para el destino de la democracia.<\/p>\n<p>No se trata s\u00f3lo de seguir, de acompa\u00f1ar, de no obstaculizar, sino de comprender, de hacer suyas, de interpretar pol\u00edticamente y dar peso en las opciones pol\u00edticas a las insatisfacciones, a las rebeliones, a las reivindicaciones expresadas por las masas contra la carrera de armamentos, los gastos militares las amenazas de guerra, contra los mecanismos capitalistas que tienden a marginarlos y contra los partidos que pretenden instrumentalizarlos (para garantizar su propia supervivencia y prolongar la permanencia de ese sistema de poder clientelista al que han dado origen y al que no quieren renunciar). Esta sensibilidad, en cierta medida, nuestro partido la ha tenido y ya ha hecho mucho en esta nueva direcci\u00f3n, que entre otras cosas es decisiva para imponer la soluci\u00f3n de la cuesti\u00f3n moral y avanzar en la perspectiva de una alternativa democr\u00e1tica.<\/p>\n<p>Ten\u00eda raz\u00f3n el difunto Di Giulio[4] cuando, pocos d\u00edas antes de su muerte, afirmaba la necesidad de una revoluci\u00f3n copernicana en la concepci\u00f3n de la pol\u00edtica, tal que diera un vuelco a la relaci\u00f3n entre contenidos y bandos. Pero tenemos que avanzar en esta direcci\u00f3n con m\u00e1s \u00edmpetu que antes y, para ello, lo que hemos podido hacer hasta ahora ya no es suficiente. Hoy, todo el partido en todas sus articulaciones y en todos sus \u00f3rganos, desde la secci\u00f3n de f\u00e1brica, de distrito o de pueblo hasta la direcci\u00f3n central, debe tomar plena conciencia de que estas nuevas fuerzas, tan vivas y din\u00e1micas en la sociedad, traen no s\u00f3lo necesidades, sino tambi\u00e9n intuiciones, indicaciones y propuestas que exigen nuevas soluciones generales porque, aunque resuelven problemas que tienen un alcance aut\u00f3nomo y espec\u00edfico, afectan a todos los ciudadanos, ponen en cuesti\u00f3n el orden mundial y el de nuestra sociedad y requieren, por tanto, intervenciones y formas de intervenir distintas a las del pasado, tanto de los partidos como del Estado, las instituciones, el gobierno central y los gobiernos locales.<\/p>\n<p>Y cuando se tiende la mano para estimular y dar fuerza a los movimientos de las masas juveniles y de las masas femeninas, o de las masas de parados o de ancianos, se ampl\u00eda el horizonte de la pol\u00edtica, se la enriquece con contenidos nunca antes pensados. Es precisamente en este compromiso donde la pol\u00edtica se convierte en una milicia animada por una fuerte tensi\u00f3n ideal y moral.<\/p>\n<p>En \u00faltima instancia, hay que decidirse a tomar conciencia de que la pol\u00edtica hoy est\u00e1 llamada a considerar como su tarea directa \u2013naturalmente, por su parte, es decir, sin prevaricar sobre las otras dimensiones de la vida humana, y por tanto sin pretender ser omnicomprensiva\u2013 la soluci\u00f3n tambi\u00e9n de aquellos problemas que surgen del desenvolvimiento de la vida de las personas, y de las relaciones entre las personas, y entre \u00e9stas y las estructuras de la sociedad y el sistema pol\u00edtico que inerva hoy a esta sociedad; es decir, en el contexto social, cultural y moral actual determinado.<\/p>\n<p>Por ejemplo, la victoria en el refer\u00e9ndum sobre el aborto ha expresado masivamente una voluntad del pa\u00eds, que exige que el Estado no deje solas a las personas ante determinados problemas humanos, y reclama, con raz\u00f3n, en cambio, que el Estado, en todas sus articulaciones, intervenga con medidas, con actos, con leyes, que ayuden a la persona (la mujer, el joven, el parado, el anciano, el estudiante, el ni\u00f1o, el drogadicto) a resolverlos de la mejor manera posible para el individuo y para la sociedad en su conjunto. Pero para que los poderes p\u00fablicos puedan hacer estas cosas, se cuestionan el tipo y la direcci\u00f3n del desarrollo econ\u00f3mico, los objetivos de la actividad productiva y del trabajo humano, la pol\u00edtica de gasto p\u00fablico central y local, la funci\u00f3n de los partidos y las orientaciones ideales y culturales hasta ahora dominantes.<\/p>\n<p>Y tambi\u00e9n se puede a\u00f1adir otra cosa: no s\u00f3lo hay que superar esa concepci\u00f3n restrictiva de la pol\u00edtica, seg\u00fan la cual \u00e9sta se reduce a relaciones, juegos, escaramuzas entre partidos, entre mayor\u00eda y oposici\u00f3n, y todo acaba ah\u00ed, sino que tambi\u00e9n hay que superar una concepci\u00f3n tradicional de la lucha social y de la vida de la sociedad, seg\u00fan la cual s\u00f3lo son consideradas dignas de importancia y atenci\u00f3n aquellas masas, aquellas organizaciones y movimientos que expresan reivindicaciones y demandas de tipo econ\u00f3mico-sindical, no dando la debida importancia a las masas y movimientos que no pueden definirse y organizarse seg\u00fan el esquema econ\u00f3mico-sindical, y que tambi\u00e9n plantean demandas y problemas no menos relevantes pol\u00edticamente y no menos decisivos para el destino del pa\u00eds, como son las demandas y problemas planteados por las grandes masas urbanas y rurales que se agrupan bajo el t\u00e9rmino \u00abmarginados\u00bb.<\/p>\n<p>Si se adquiere plenamente esta concepci\u00f3n actualizada de la lucha pol\u00edtica y de su contenido, esta visi\u00f3n que difiere en muchos aspectos de la tradicional pero a\u00fan ampliamente vigente, deber\u00eda quedar claro en qu\u00e9 direcci\u00f3n debe promoverse y aplicarse concretamente la renovaci\u00f3n de nuestro partido.<\/p>\n<p>Pero hay que dejar claro de entrada que no se trata de la supuesta renovaci\u00f3n a la que nos instan demasiados de los que nos critican o nos aconsejan. Seg\u00fan ellos, en efecto, la renovaci\u00f3n del PCI s\u00f3lo se producir\u00eda realmente en presencia de la siguiente novedad: nuestro partido deber\u00eda dejar de ser comunista, deber\u00eda dejar de ser diferente, deber\u00eda \u2013como les gusta decir hoy\u2013 \u00abhomologarse\u00bb a los dem\u00e1s partidos, es decir, deber\u00eda hacerse \u00abm\u00e1s democr\u00e1tico\u00bb, \u00abm\u00e1s occidental\u00bb, \u00abm\u00e1s europeo\u00bb, pero en el sentido de convertirse, en \u00faltima instancia, en una formaci\u00f3n pol\u00edtica como tantas otras, inserta en el sistema actual e inclinada, a lo sumo, a ajustes parciales y sectoriales dentro de \u00e9l. En definitiva, para todos ellos, s\u00f3lo dar\u00edamos la verdadera prueba de nuestra capacidad de renovarnos si renunci\u00e1ramos a seguir siendo un partido que, por su car\u00e1cter, por el estilo de su vida interna, por su conducta, por sus ideales, a\u00fan no es asimilable a los m\u00e9todos de lucha pol\u00edtica, de gobierno, de gesti\u00f3n de los asuntos p\u00fablicos, a las costumbres internas, a las formas de ejercer (y abusar) del poder que caracterizan a los actuales partidos italianos no comunistas y anticomunistas.<\/p>\n<p>Absurdamente, ser\u00edamos los aut\u00e9nticos renovadores de nuestro partido y del actual sistema de partidos si fu\u00e9ramos los comunistas los que acab\u00e1ramos con la \u00abcuesti\u00f3n comunista\u00bb y, por tanto, con la fuerza pol\u00edtica fundamental que, precisamente por su peculiaridad y diversidad, mantiene dos necesidades vitales para nuestra rep\u00fablica: la necesidad de liquidar el actual sistema de poder construido a lo largo de treinta y cinco a\u00f1os por partidos no comunistas o anticomunistas con la DC a la cabeza; y la necesidad de luchar y llamar a la lucha para liquidar ese sistema y a todas las fuerzas trabajadoras, populares y democr\u00e1ticas, dentro y fuera de los partidos: lo que significa entonces llevar a cabo una acci\u00f3n unitaria para restaurar y renovar los propios partidos y sus relaciones con el Estado, con la sociedad y dar lugar a una alternativa democr\u00e1tica al actual sistema de poder centrado en la DC.<\/p>\n<p>Caer\u00edan los vetos y las sospechas, e incluso recibir\u00edamos la aprobaci\u00f3n y el aplauso sonoros de nuestros instigadores, si nos renov\u00e1ramos en el sentido aparente y falso que ellos sugieren y esperan, es decir, si cambi\u00e1ramos de naturaleza y nos volvi\u00e9ramos \u00abiguales a los dem\u00e1s\u00bb, si abdic\u00e1ramos de nuestra funci\u00f3n transformadora, directiva, nacional, si decidi\u00e9ramos \u00abcortar nuestras ra\u00edces pensando que florecer\u00edamos mejor\u00bb, lo que ser\u00eda \u2013como escribi\u00f3 recientemente Fran\u00e7ois Mitterrand\u2013 \u00abel gesto suicida de un idiota\u00bb. No puede haber inventiva, ni imaginaci\u00f3n, ni creaci\u00f3n de lo nuevo si uno empieza por enterrarse a s\u00ed mismo, a su historia y a su realidad.<\/p>\n<p>Por ello, seguimos convencidos de que para renovarnos y empujar a los dem\u00e1s a renovarse, debemos mantener claras y reafirmar las caracter\u00edsticas que nos distinguen y nos hacen diferentes. De hecho, debemos disipar cualquier ilusi\u00f3n de nuestra posible rendici\u00f3n o connivencia o pacto de silencio presente o futuro, hacia aquellos m\u00e9todos de gesti\u00f3n del poder que han contaminado y distorsionado la relaci\u00f3n entre los partidos y entre \u00e9stos y el gobierno y las instituciones y la vida econ\u00f3mica y la sociedad, hasta la degeneraci\u00f3n que est\u00e1 corroyendo los cimientos de nuestra rep\u00fablica.<\/p>\n<p>Por lo tanto, debe llevarse a cabo la lucha a fondo contra la corrupci\u00f3n que se extiende en todos los \u00e1mbitos de la vida nacional, es decir, la lucha contra cualquier acto o tendencia encaminada a seguir utilizando para intereses privados y fines partidistas \u00f3rganos, instrumentos, cargos, organismos y recursos financieros que son p\u00fablicos, es decir, que pertenecen a todos y deben estar al servicio de todos los ciudadanos. Aqu\u00ed reside la principal garant\u00eda para mantener viva la posibilidad de una renovaci\u00f3n real, la premisa indispensable para reiniciar algo serio, limpio y nuevo en la vida pol\u00edtica italiana: y nos sentimos orgullosos de representar esta esperanza para el pueblo y la naci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero \u00e9sta es precisamente la premisa: ahora debemos continuar nuestra reflexi\u00f3n y abordar los contenidos concretos de la acci\u00f3n para renovar y renovarnos aut\u00e9ntica y no ficticiamente; es decir, debemos tratar de precisar en qu\u00e9 consiste esta acci\u00f3n despu\u00e9s de haber dicho en qu\u00e9 no puede ni debe consistir. Y aqu\u00ed volvemos a la importancia decisiva que tienen hoy esos grandes temas y problemas, esas aspiraciones desatendidas o insatisfechas, esas fuerzas desatendidas y marginadas de las que hablaba al principio y que deben convertirse en la materia viva y nueva de la pol\u00edtica y de la lucha pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Para un partido como el nuestro, incorporar esos problemas y objetivos a nuestra labor, a nuestro trabajo y a nuestro compromiso diario, tomarlos en nuestras manos y sentirlos como propios, conlleva necesariamente una consecuencia pr\u00e1ctica muy precisa: la de promover y organizar no s\u00f3lo iniciativas concretas y, por as\u00ed decirlo, especializadas sobre ellos y en torno a ellos, sino sobre todo un movimiento de masas, a nivel local y provincial, y a nivel nacional. Es as\u00ed como los comunistas podemos realmente realizar de manera apropiada y adecuada esa exhortaci\u00f3n, que o\u00edmos dirigida a los partidos con tanta insistencia, pero tambi\u00e9n con tanta vaguedad ret\u00f3rica, y que se expresa con la f\u00f3rmula \u00ababrirse a lo social\u00bb.<\/p>\n<p>He hablado m\u00e1s arriba de los movimientos por el desarme y la paz (que surgieron y crecieron en Italia desde agosto hasta hoy con esas caracter\u00edsticas completamente nuevas y con esa grandiosidad que asombr\u00f3 a todos), como ejemplo de intervenci\u00f3n de las masas que debe mantenerse, reanudarse y ampliarse; movimientos por objetivos relativos a los problemas no resueltos y a las cuestiones que interesan a los j\u00f3venes de ambos sexos (la nueva calidad de vida, el trabajo y el empleo, el ocio y el deporte, el estudio y la propia educaci\u00f3n como ciudadano, el amor, el sexo y la vida en pareja, la vivienda para las parejas j\u00f3venes, la lucha contra la droga, etc.); movimientos para proteger y mejorar la condici\u00f3n de las personas mayores, con la convicci\u00f3n de que la \u00abtercera edad\u00bb no es ni debe significar ni la miseria del abandono en que se deja a demasiados ancianos, ni la espera pasiva de la muerte, sino que es una estaci\u00f3n de la vida que la sociedad debe hacer aprovechar y disfrutar garantizando la tranquilidad econ\u00f3mica, la utilidad social y la serenidad personal. Y hay que suscitar y organizar movimientos de masas sobre las cuestiones angustiosas y explosivas del Mezzogiorno y la situaci\u00f3n de las poblaciones del Sur (para dar una nueva calidad al desarrollo, para salir del parasitismo y el clientelismo que, en la vida pol\u00edtica y econ\u00f3mica de esas regiones sobre todo, son una gangrena galopante, erradicar la Camorra y la Mafia), as\u00ed como sobre las cuestiones no menos alarmantes y agudas de la desintegraci\u00f3n social que reina sobre todo en esas selvas constituidas por los suburbios de los grandes centros y en las zonas donde est\u00e1n condenadas a vivir las masas de la clase baja urbana y los pobres.<\/p>\n<p>Si todo el partido empieza a trabajar duro y con ah\u00ednco en estas cuestiones y a movilizar movimientos de masas en torno a ellas, no s\u00f3lo haremos una gran contribuci\u00f3n a su soluci\u00f3n, sino que tambi\u00e9n creo que superaremos el esquematismo, la verticalidad, el burocratismo en la propia concepci\u00f3n de la pol\u00edtica y en la forma de dirigir nuestro propio partido. Adem\u00e1s \u2013y esto es muy importante hoy\u2013 continuaremos y desarrollaremos realmente nuestro car\u00e1cter de gran partido de masas organizado, pero un partido de masas de hoy, de los a\u00f1os ochenta.<\/p>\n<p>En 1944, Togliatti percibi\u00f3 la necesidad y esboz\u00f3 los rasgos b\u00e1sicos de un Partido Comunista Italiano que ya no era s\u00f3lo una vanguardia de cuadros (y mucho menos una secta de meros propagandistas), sino un nuevo partido de masas. Inherentes y conectados a este objetivo y a esta tarea, que a un juicio superficial podr\u00edan haber parecido simplemente un cambio en la estructura organizativa del partido, estaban una estrategia pol\u00edtica democr\u00e1tica y un m\u00e9todo de trabajo y de lucha democr\u00e1tica, dirigidos a afirmar la funci\u00f3n de direcci\u00f3n nacional de la clase obrera, una visi\u00f3n m\u00e1s amplia de sus alianzas y una concepci\u00f3n m\u00e1s elevada y completa del bloque hist\u00f3rico gramsciano que deb\u00eda formarse y aplicarse para transformar la sociedad italiana en la direcci\u00f3n del socialismo.<\/p>\n<p>Se trataba, por tanto, de profundas innovaciones en la elaboraci\u00f3n te\u00f3rica, en la acci\u00f3n pr\u00e1ctica, en la funci\u00f3n del Partido Comunista Italiano, de una formaci\u00f3n revolucionaria que operaba en el Occidente capitalistamente desarrollado, innovaciones que ten\u00edan importancia y relevancia general. Pero lo que quiero decir es que la elecci\u00f3n del partido de masas y la acci\u00f3n que estaba llamado a llevar a cabo se refer\u00edan a una determinada situaci\u00f3n hist\u00f3rica y pol\u00edtica del pa\u00eds, a una determinada condici\u00f3n de la sociedad, a una determinada etapa de las costumbres, a una determinada fase econ\u00f3mica, a un determinado nivel de conciencia del pueblo italiano. Se trataba, en definitiva, de la situaci\u00f3n general en la que se encontraba el pa\u00eds tras la ca\u00edda del r\u00e9gimen fascista (y tras la derrota del nazismo en Europa), es decir, tras un r\u00e9gimen reaccionario, totalitario y opresor que hab\u00eda deseducado, alienado y perseguido a las masas obreras, trabajadoras y populares para impedirles intervenir en la vida pol\u00edtica y, por tanto, las hab\u00eda despojado coactivamente del ejercicio de la democracia.<\/p>\n<p>Junto con los dem\u00e1s partidos antifascistas, favorecimos y apoyamos la entrada unida y protag\u00f3nica de esas masas excluidas de la pol\u00edtica en la escena pol\u00edtica y en la vida de las instituciones; acogimos con satisfacci\u00f3n sus ansias de libertad y las instamos a hacer libre uso de todos los derechos democr\u00e1ticos que se hab\u00edan ganado y que, por tanto, les correspond\u00edan. Tambi\u00e9n abrimos de par en par las puertas de nuestro partido a estas masas. As\u00ed, el PCI se convirti\u00f3 en un partido de masas, y como tal creci\u00f3 enormemente en n\u00famero de afiliados y pudo establecer sus propios v\u00ednculos directos con la clase obrera y los trabajadores, con las fuerzas que entonces identificaba como sus primeros aliados necesarios (las clases medias de las ciudades y el campo) y, m\u00e1s en general, con todos los estratos del pueblo y la sociedad.<\/p>\n<p>Pero las fuerzas y \u00e1mbitos sociales hacia los que dirigimos nuestra acci\u00f3n e iniciativa en aquel momento, y cuyos problemas y aspiraciones interpretamos y, en la medida de lo posible, resolvimos, fueron las fuerzas de cambio inherentes a la sociedad de la \u00e9poca, de aquella situaci\u00f3n concreta que exist\u00eda hace casi cuarenta a\u00f1os. Hoy, las masas excluidas y desprotegidas que aspiran al cambio, o que en todo caso lo necesitan, as\u00ed como los problemas que hay que conocer, abordar y resolver, han cambiado en gran medida; y cuanto m\u00e1s extenso es el terreno, m\u00e1s amplio, a la vez que complejo, es el horizonte de la pol\u00edtica y de la acci\u00f3n pol\u00edtica de un partido como el nuestro, es decir, de un partido de masas organizado que quiere transformar la sociedad.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed alguien interviene para decirnos (y parece que no faltan en nuestras filas quienes lo apoyan) que entre los cambios que se produjeron entre los a\u00f1os 40 y los 80 hay uno del que debemos extraer ciertas consecuencias en cuanto al car\u00e1cter del partido. Se se\u00f1ala que, a menudo, la proporci\u00f3n tan baja que existe en determinadas ciudades y zonas entre la afiliaci\u00f3n al partido y sus votantes no tiene consecuencias negativas en el n\u00famero de votos que nos llegan. En consecuencia, se argumenta, \u00abdesde el punto de vista electoral es irrelevante tener muchos o pocos afiliados; al final, importa m\u00e1s hacer opini\u00f3n, llamar la atenci\u00f3n, estar presente en los medios de comunicaci\u00f3n, etc.\u00bb. Si \u2013se dice\u2013 consigui\u00e9ramos hacer del PCI un gran partido de opini\u00f3n que toque los sentimientos, las conciencias y los intereses de la gente a trav\u00e9s de la comunicaci\u00f3n de masas, no s\u00f3lo no perder\u00edamos votos, sino que incluso los aumentar\u00edamos. \u00abPor lo tanto\u00bb, se concluye, \u00abtener 1,7 millones de afiliados o tener la mitad de ese n\u00famero mover\u00eda poco o nada a la hora de lograr el m\u00e1ximo peso electoral\u00bb.<\/p>\n<p>En realidad, se pueden citar muchas cifras, por ejemplo, que demuestran que muchos afiliados tambi\u00e9n aportan m\u00e1s votos. Pero, y este es el punto decisivo, si sigui\u00e9ramos este razonamiento, acabar\u00edamos convirti\u00e9ndonos no en un gran partido de masas moderno, sino en un partido electoral, en un partido \u00aba la americana\u00bb, es decir, un partido que s\u00f3lo pensar\u00eda en conseguir votos, que devaluar\u00eda el trabajo en contacto directo con el pueblo para ayudarle a pensar, a organizarse y a luchar, que vaciar\u00eda de todo contenido la milicia pol\u00edtica, que s\u00f3lo pensar\u00eda en tener m\u00e1s diputados, m\u00e1s senadores, m\u00e1s concejales, m\u00e1s ediles, m\u00e1s puestos de poder. Y por cierto, si nos convirti\u00e9ramos en esto, tampoco tendr\u00eda sentido la descentralizaci\u00f3n que estamos llevando a cabo, es decir, el esfuerzo organizativo y pol\u00edtico que estamos haciendo para extender la presencia organizada capilar y la iniciativa constante de nuestras secciones, nuestras zonas, nuestras federaciones.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfseguir\u00eda siendo el Partido Comunista Italiano un partido \u00abrenovado\u00bb de este modo? \u00bfNo son el electoralismo y la caza del poder los vicios de los otros partidos a los que querr\u00edan que nos conform\u00e1ramos? Ganar m\u00e1s votos es ciertamente indispensable; prestar m\u00e1s atenci\u00f3n y lograr una mayor presencia de los nuestros en la prensa, en la radio, en la televisi\u00f3n, en todos los medios de comunicaci\u00f3n de masas, es correcto; ser m\u00e1s capaces de expresar una opini\u00f3n sobre cada problema grande y peque\u00f1o, es importante. Pero, \u00bfno es a\u00fan m\u00e1s importante ser muchos comunistas? Creo que s\u00ed. Al contrario, es el momento de tener m\u00e1s afiliados y al mismo tiempo de formar militantes, m\u00e1s conscientes y activos, es decir, de tener m\u00e1s camaradas comprometidos con un trabajo preciso, con tareas bien definidas, con una carga pol\u00edtica, humana e ideal armada con la que se pueda ir y saber estar entre las masas, con sus problemas, sus aspiraciones, sus enfados, sus luchas; m\u00e1s camaradas en puestos de responsabilidad y direcci\u00f3n p\u00fablica y privada, bien preparados, bien orientados, fieles al mandato recibido.<\/p>\n<p>Ser muchos comunistas y comunistas serios es tambi\u00e9n la verdadera condici\u00f3n para tener muchos votos, pero es sobre todo la garant\u00eda de hacer de nuestro partido un instrumento cada vez m\u00e1s fuerte y consecuente de la verdadera renovaci\u00f3n y desarrollo del pa\u00eds.<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p>[1] Una de las selecciones antologicas m\u00e1s difundidas, Enrico Berlinguer. <em>La passione no \u00e9 finita<\/em>. A cura di Miguel Gotor. (Einaudi, Turin, 2013) , no lo hizo. S\u00ed se incluy\u00f3 parte del art\u00edculo en Enrico Berlinguer. <em>Casa per casa. La politi delle idee.<\/em> A cura di Pierpaolo Farina (Zolfo Editori, Mil\u00e1n, 2019).<br \/>\n[2] El 18 de mayo de 1981 el refer\u00e9ndum sobre la moci\u00f3n de la Democracia Cristiana para derogar la Ley del aborto de 1978, rechaz\u00f3 por el 68% esa propuesta.<br \/>\n[3] La carta otorgada por Carlos Alberto de Saboya, de 1848, por la que se rigi\u00f3 institucionalmente la monarqu\u00eda italiana hasta sus sustituci\u00f3n por la constituci\u00f3n republicana de 1948.<br \/>\n[4] Diputado del PCI desde 1972 y portavoz del grupo parlamentario comunista, hasta su muerte en 1981<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A\u00f1o y medio antes de su fallecimiento inesperado, Berlinguer escribi\u00f3 un art\u00edculo en la revista del PCI que constituye una<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":12709,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1963,26,1878,28],"tags":[],"class_list":["post-13296","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-enrico-berlinguer","category-historia-del-comunismo","category-italia","category-siglo-xx"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13296","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=13296"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13296\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/12709"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=13296"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=13296"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=13296"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}