{"id":1331,"date":"2010-01-30T00:00:00","date_gmt":"2010-01-30T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1331"},"modified":"2020-02-22T11:18:33","modified_gmt":"2020-02-22T10:18:33","slug":"potencias-del-comunismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1331","title":{"rendered":"Potencias del comunismo"},"content":{"rendered":"<p><i>[Publicamos a continuaci\u00f3n el \u00faltimo texto escrito por Daniel Bensaid para el n\u00ba 4 de la revista Contretemps, de la que era fundador. El texto forma parte del sumario de VIENTO SUR n\u00ba 108]<\/i><\/p>\n<p>En un art\u00edculo de 1843 sobre \u201clos progresos de la reforma social en el continente\u201d, el joven Engels (reci\u00e9n cumplidos los 20 a\u00f1os) ve\u00eda el comunismo como \u201cuna conclusi\u00f3n necesaria que se est\u00e1 claramente obligado a sacar a partir de las condiciones generales de la civilizaci\u00f3n moderna\u201d. Un comunismo l\u00f3gico en suma, producto de la revoluci\u00f3n de 1830, en la que los obreros \u201cvolvieron a las fuentes vivas y al estudio de la gran revoluci\u00f3n y se apoderaron vivamente del comunismo de Babeuf\u201d. Para el joven Marx, en cambio, este comunismo no era a\u00fan m\u00e1s que \u201cuna abstracci\u00f3n dogm\u00e1tica\u201d, una \u201cmanifestaci\u00f3n original del principio del humanismo\u201d. El proletariado naciente se hab\u00eda \u201cechado en brazos de los doctrinarios de su emancipaci\u00f3n\u201d, de las \u201csectas socialistas\u201d, y de los esp\u00edritus confusos que \u201cdivagan como humanistas\u201d sobre \u201cel milenio de la fraternidad universal\u201d como \u201cabolici\u00f3n imaginaria de las relaciones de clase\u201d. Antes de 1848, este comunismo espectral, sin programa preciso, estaba presente pues en el aire del tiempo bajo las formas \u201cpoco pulidas\u201d de las sectas igualitarias o de ensue\u00f1os icarianos. Sin embargo, ya entonces la superaci\u00f3n del ate\u00edsmo abstracto implicaba un nuevo materialismo social que no era otra cosa que el comunismo: \u201cIgual que el ate\u00edsmo, en tanto que negaci\u00f3n de Dios, es el desarrollo del humanismo te\u00f3rico, tambi\u00e9n el comunismo, en tanto que negaci\u00f3n de la propiedad privada, es la reivindicaci\u00f3n de la vida humana verdadera\u201d. Lejos de todo anticlericalismo vulgar, este comunismo era \u201cel desarrollo de un humanismo pr\u00e1ctico\u201d, para el cual no se trataba ya s\u00f3lo de combatir la alienaci\u00f3n religiosa, sino la alienaci\u00f3n y la miseria sociales reales de donde nace la necesidad de religi\u00f3n.<\/p>\n<p>De la experiencia fundadora de 1848 a la de la Comuna, el \u201cmovimiento real\u201d que busca abolir el orden establecido tom\u00f3 forma y fuerza, disipando las \u201clocuras sectarias\u201d, y dejando en rid\u00edculo \u201cel tono de or\u00e1culo de la infalibilidad cient\u00edfica\u201d. Dicho de otra forma, el comunismo, que fue primero un estado de esp\u00edritu o \u201cun comunismo filos\u00f3fico\u201d, encontraba su forma pol\u00edtica. En un cuarto de siglo, llev\u00f3 a cabo su muda: de sus modos de aparici\u00f3n filos\u00f3ficos y ut\u00f3picos a la forma pol\u00edtica por fin encontrada de la emancipaci\u00f3n.<\/p>\n<p>1. Las palabras de la emancipaci\u00f3n no han salido indemnes de las tormentas del siglo pasado. Se puede decir de ellas, como de los animales de la f\u00e1bula, que no han quedado todas muertas, pero que todas han sido gravemente heridas. Socialismo, revoluci\u00f3n, anarqu\u00eda incluso, no est\u00e1n mucho mejor que comunismo. El socialismo se ha implicado en el asesinato de Karl Liebknecht y Rosa Luxemburg, en las guerras coloniales y las colaboraciones gubernamentales hasta el punto de perder todo contenido a medida que ganaba en extensi\u00f3n. Una met\u00f3dica campa\u00f1a ideol\u00f3gica ha logrado identificar a ojos de muchos la revoluci\u00f3n con la violencia y el terror. Pero, de todas las palabras ayer portadoras de grandes promesas y de sue\u00f1os de porvenir, la de comunismo ha sido la que m\u00e1s da\u00f1os ha sufrido debido a su captura por la raz\u00f3n burocr\u00e1tica de Estado y de su sometimiento a una empresa totalitaria. Queda sin embargo por saber si, de todas estas palabras heridas, hay algunas que vale la pena reparar y poner de nuevo en movimiento.<\/p>\n<p>2. Es necesario para ello pensar lo que ha ocurrido con el comunismo del siglo XX. La palabra y la cosa no pueden quedar fuera del tiempo de las pruebas hist\u00f3ricas a las que han sido sometidos. El uso masivo del t\u00edtulo \u201ccomunista\u201d para designar el Estado liberal autoritario chino pesar\u00e1 mucho m\u00e1s durante largo tiempo, a ojos de la gran mayor\u00eda, que los fr\u00e1giles brotes te\u00f3ricos y experimentales de una hip\u00f3tesis comunista. La tentaci\u00f3n de sustraerse a un inventario hist\u00f3rico cr\u00edtico conducir\u00eda a reducir la idea comunista a \u201cinvariantes\u201d atemporales, a hacer de ella un sin\u00f3nimo de las ideas indeterminadas de justicia o de emancipaci\u00f3n, y no la forma espec\u00edfica de la emancipaci\u00f3n en la \u00e9poca de la dominaci\u00f3n capitalista. La palabra pierde entonces en precisi\u00f3n pol\u00edtica lo que gana en extensi\u00f3n \u00e9tica o filos\u00f3fica. Una de las cuestiones cruciales es saber si el despotismo burocr\u00e1tico es la continuaci\u00f3n leg\u00edtima de la revoluci\u00f3n de Octubre o el fruto de una contrarrevoluci\u00f3n burocr\u00e1tica, verificada no s\u00f3lo por los procesos, las purgas, las deportaciones masivas, sino tambi\u00e9n por las conmociones de los a\u00f1os treinta en la sociedad y en el aparato de Estado sovi\u00e9tico.<\/p>\n<p>3. No se inventa un nuevo l\u00e9xico por decreto. El vocabulario se forma con el tiempo, a trav\u00e9s de usos y experiencias. Ceder a la identificaci\u00f3n del comunismo con la dictadura totalitaria estalinista ser\u00eda capitular ante los vencedores provisionales, confundir la revoluci\u00f3n y la contrarrevoluci\u00f3n burocr\u00e1tica, y clausurar as\u00ed el cap\u00edtulo de las bifurcaciones, \u00fanico abierto a la esperanza. Y ser\u00eda cometer una irreparable injusticia hacia los vencidos, todas las personas, an\u00f3nimas o no, que vivieron apasionadamente la idea comunista y que la hicieron vivir contra sus caricaturas y sus falsificaciones. \u00a1Verg\u00fcenza a quienes dejaron de ser comunistas al dejar de ser estalinistas y que no fueron comunistas m\u00e1s que mientras fueron estalinistas! \/1<\/p>\n<p>4. De todas las formas de nombrar \u201cal otro\u201d necesario y posible del capitalismo inmundo, la palabra comunismo es la que conserva m\u00e1s sentido hist\u00f3rico y carga program\u00e1tica explosiva. Es la que evoca mejor lo com\u00fan del reparto y de la igualdad, la puesta en com\u00fan del poder, la solidaridad enfrentada al c\u00e1lculo ego\u00edsta y a la competencia generalizada, la defensa de los bienes comunes de la humanidad, naturales y culturales, la extensi\u00f3n a los bienes de primera necesidad de un espacio de gratuidad (desmercantilizaci\u00f3n) de los servicios, contra la rapi\u00f1a generalizada y la privatizaci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p>5. Es tambi\u00e9n el nombre de una medida diferente de la riqueza social de la de la ley del valor y de la evaluaci\u00f3n mercantil. La competencia \u201clibre y no falseada\u201d reposa sobre \u201cel robo del tiempo de trabajo de otro\u201d. Pretende cuantificar lo incuantificable y reducir a su miserable com\u00fan medida, mediante el tiempo de trabajo abstracto, la inconmensurable relaci\u00f3n de la especie humana con las condiciones naturales de su reproducci\u00f3n. El comunismo es el nombre de un criterio diferente de riqueza, de un desarrollo ecol\u00f3gico cualitativamente diferente de la carrera cuantitativa por el crecimiento. La l\u00f3gica de la acumulaci\u00f3n del capital exige no s\u00f3lo la producci\u00f3n para la ganancia, y no para las necesidades sociales, sino tambi\u00e9n \u201cla producci\u00f3n de nuevo consumo\u201d, la ampliaci\u00f3n constante del c\u00edrculo del consumo \u201cmediante la creaci\u00f3n de nuevas necesidades y por la creaci\u00f3n de nuevos valores de uso\u201d\u2026 \u201cDe ah\u00ed la explotaci\u00f3n de la naturaleza entera\u201d y \u201cla explotaci\u00f3n de la tierra en todos los sentidos\u201d. Esta desmesura devastadora del capital funda la actualidad de un eco-comunismo radical.<\/p>\n<p>6. La cuesti\u00f3n del comunismo es primero, en el Manifiesto Comunista, la de la propiedad: \u201cLos comunistas pueden resumir su teor\u00eda en esta f\u00f3rmula \u00fanica: supresi\u00f3n de la propiedad privada\u201d de los medios de producci\u00f3n y de cambio, a no confundir con la propiedad individual de los bienes de uso. En \u201ctodos los movimientos\u201d, \u201cponen por delante la cuesti\u00f3n de la propiedad, a cualquier grado de evoluci\u00f3n que haya podido llegar, como la cuesti\u00f3n fundamental del movimiento\u201d. De los diez puntos que concluyen el primer cap\u00edtulo, siete conciernen en efecto a las formas de propiedad: la expropiaci\u00f3n de la propiedad terrateniente y la afectaci\u00f3n de la renta de la tierra a los gastos del Estado; la instauraci\u00f3n de una fiscalidad fuertemente progresiva; la supresi\u00f3n de la herencia de los medios de producci\u00f3n y de cambio; la confiscaci\u00f3n de los bienes de los emigrados rebeldes, la centralizaci\u00f3n del cr\u00e9dito en una banca p\u00fablica; la socializaci\u00f3n de los medios de transporte y la puesta en pie de una educaci\u00f3n p\u00fablica y gratuita para todos; la creaci\u00f3n de manufacturas nacionales y la roturaci\u00f3n de las tierras sin cultivar. Estas medidas tienden todas ellas a establecer el control de la democracia pol\u00edtica sobre la econom\u00eda, la primac\u00eda del bien com\u00fan sobre el inter\u00e9s ego\u00edsta, del espacio p\u00fablico sobre el espacio privado. No se trata de abolir toda forma de propiedad, sino \u201cla propiedad privada de hoy, la propiedad burguesa\u201d, \u201cel modo de apropiaci\u00f3n\u201d fundado en la explotaci\u00f3n de unos por los otros.<\/p>\n<p>7. Entre dos derechos, el de los propietarios a apropiarse de los bienes comunes, y el de los despose\u00eddos a la existencia, \u201ces la fuerza la que decide\u201d, dice Marx. Toda la historia moderna de la lucha de clases, de la guerra de los campesinos en Alemania a las revoluciones sociales del siglo pasado, pasando por las revoluciones inglesa y francesa, es la historia de este conflicto. Se resuelve por la emergencia de una legitimidad opuesta a la legalidad de los dominantes. Como \u201cforma pol\u00edtica al fin encontrada de la emancipaci\u00f3n\u201d, como \u201cabolici\u00f3n\u201d del poder de Estado, como realizaci\u00f3n de la rep\u00fablica social, la Comuna ilustra la emergencia de esta legitimidad nueva. Su experiencia ha inspirado las formas de autoorganizaci\u00f3n y de autogesti\u00f3n populares aparecidas en las crisis revolucionarias: consejos obreros, soviets, comit\u00e9s de milicias, cordones industriales, asociaciones de vecinos, comunas agrarias, que tienden a desprofesionalizar la pol\u00edtica, a modificar la divisi\u00f3n social del trabajo, a crear las condiciones de extinci\u00f3n del Estado en tanto que cuerpo burocr\u00e1tico separado.<\/p>\n<p>8. Bajo el reino del capital, todo progreso aparente tiene su contrapartida de regresi\u00f3n y de destrucci\u00f3n. No consiste in fine \u201cm\u00e1s que en cambiar la forma de la servidumbre\u201d. El comunismo exige una idea diferente y unos criterios diferentes de los del rendimiento y de la rentabilidad monetaria. A comenzar por la reducci\u00f3n dr\u00e1stica del tiempo de trabajo obligatorio y el cambio de la noci\u00f3n misma de trabajo: no podr\u00e1 haber completo desarrollo individual en el ocio o el \u201ctiempo libre\u201d mientras el trabajador permanezca alienado y mutilado en el trabajo. La perspectiva comunista exige tambi\u00e9n un cambio radical de la relaci\u00f3n entre el hombre y la mujer: la experiencia de la relaci\u00f3n entre los g\u00e9neros es la primera experiencia de la alteridad y mientras subsista esta relaci\u00f3n de opresi\u00f3n, todo ser diferente, por su cultura, su color, o su orientaci\u00f3n sexual, ser\u00e1 v\u00edctima de formas de discriminaci\u00f3n y de dominaci\u00f3n. El progreso aut\u00e9ntico reside enfin en el desarrollo y la diferenciaci\u00f3n de necesidades cuya combinaci\u00f3n original haga de cada uno y cada una un ser \u00fanico, cuya singularidad contribuya al enriquecimiento de la especie.<\/p>\n<p>9. El Manifiesto concibe el comunismo como \u201cuna asociaci\u00f3n en la que el libre desarrollo de cada cual es la condici\u00f3n del libre desarrollo de todos\u201d. Aparece as\u00ed como la m\u00e1xima de un libre desarrollo individual que no habr\u00eda que confundir, ni con los espejismos de un individualismo sin individualidad sometido al conformismo publicitario, ni con el igualitarismo grosero de un socialismo de cuartel. El desarrollo de las necesidades y de las capacidades singulares de cada uno y de cada una contribuye al desarrollo universal de la especie humana. Rec\u00edprocamente, el libre desarrollo de cada uno y de cada una implica el libre desarrollo de todos, pues la emancipaci\u00f3n no es un placer solitario.<\/p>\n<p>10. El comunismo no es una idea pura, ni un modelo doctrinario de sociedad. No es el nombre de un r\u00e9gimen estatal, ni el de un nuevo modo de producci\u00f3n. Es el de un movimiento que, de forma permanente, supera\/suprime el orden establecido. Pero es tambi\u00e9n el objetivo que, surgido de este movimiento, le orienta y permite, contra pol\u00edticas sin principios, acciones sin continuidad, improvisaciones de a diario, determinar lo que acerca al objetivo y lo que aleja de \u00e9l. A este t\u00edtulo, es no un conocimiento cient\u00edfico del objetivo y del camino, sino una hip\u00f3tesis estrat\u00e9gica reguladora. Nombra, indisociablemente, el sue\u00f1o irreductible de un mundo diferente, de justicia, de igualdad y de solidaridad; el movimiento permanente que apunta a derrocar el orden existente en la \u00e9poca del capitalismo; y la hip\u00f3tesis que orienta este movimiento hacia un cambio radical de las relaciones de propiedad y de poder, a distancia de los acomodamientos con un menor mal que ser\u00eda el camino m\u00e1s corto hacia lo peor.<\/p>\n<p>11. La crisis, social, econ\u00f3mica, ecol\u00f3gica, y moral de un capitalismo que no hace retroceder ya sus propios l\u00edmites m\u00e1s que al precio de una desmesura y de una sinraz\u00f3n crecientes, amenazando a la vez a la especie y al planeta, vuelve a poner al orden del d\u00eda \u201cla actualidad de un comunismo radical\u201d que invoc\u00f3 Benjamin frente al ascenso de los peligros de entre guerras.<\/p>\n<p><b>Traducci\u00f3n: Alberto Nadal para VIENTO SUR<\/b><\/p>\n<p><i>1\/ Ver Mascolo, D. (2000) A la recherche d\u00b4un communisme de pens\u00e9e. Paris : Editions Fourbis, p. 11<\/i><br \/>\nNicol\u00e1s Gonz\u00e1lez Varela<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Daniel Bensaid<\/p>\n<p>[Publicamos a continuaci\u00f3n el \u00faltimo texto escrito por Daniel Bensaid para el n\u00ba 4 de la revista Contretemps, de la que era fundador. El texto forma parte del sumario de VIENTO SUR n\u00ba 108]<\/p>\n<p>En un art\u00edculo de 1843 sobre \u201clos progresos de la reforma social en el continente\u201d, el joven Engels (reci\u00e9n cumplidos los 20 a\u00f1os) ve\u00eda el comunismo como \u201cuna conclusi\u00f3n necesaria que se est\u00e1 claramente obligado a sacar a partir de las condiciones generales de la civilizaci\u00f3n moderna\u201d. Un comunismo l\u00f3gico en suma, producto de la revoluci\u00f3n de 1830, en la que los obreros \u201cvolvieron a las fuentes vivas y al estudio de la gran revoluci\u00f3n y se apoderaron vivamente del comunismo de Babeuf\u201d. Para el joven Marx, en cambio, este comunismo no era a\u00fan m\u00e1s que \u201cuna abstracci\u00f3n dogm\u00e1tica\u201d, una \u201cmanifestaci\u00f3n original del principio del humanismo\u201d. El proletariado naciente se hab\u00eda \u201cechado en brazos de los doctrinarios de su emancipaci\u00f3n\u201d, de las \u201csectas socialistas\u201d, y de los esp\u00edritus confusos que \u201cdivagan como humanistas\u201d sobre \u201cel milenio de la fraternidad universal\u201d como \u201cabolici\u00f3n imaginaria de las relaciones de clase\u201d. Antes de 1848, este comunismo espectral, sin programa preciso, estaba presente pues en el aire del tiempo bajo las formas \u201cpoco pulidas\u201d de las sectas igualitarias o de ensue\u00f1os icarianos. Sin embargo, ya entonces la superaci\u00f3n del ate\u00edsmo abstracto implicaba un nuevo materialismo social que no era otra cosa que el comunismo: \u201cIgual que el ate\u00edsmo, en tanto que negaci\u00f3n de Dios, es el desarrollo del humanismo te\u00f3rico, tambi\u00e9n el comunismo, en tanto que negaci\u00f3n de la propiedad privada, es la reivindicaci\u00f3n de la vida humana verdadera\u201d. Lejos de todo anticlericalismo vulgar, este comunismo era \u201cel desarrollo de un humanismo pr\u00e1ctico\u201d, para el cual no se trataba ya s\u00f3lo de combatir la alienaci\u00f3n religiosa, sino la alienaci\u00f3n y la miseria sociales reales de donde nace la necesidad de religi\u00f3n.<\/p>\n<p>De la experiencia fundadora de 1848 a la de la Comuna, el \u201cmovimiento real\u201d que busca abolir el orden establecido tom\u00f3 forma y fuerza, disipando las \u201clocuras sectarias\u201d, y dejando en rid\u00edculo \u201cel tono de or\u00e1culo de la infalibilidad cient\u00edfica\u201d. Dicho de otra forma, el comunismo, que fue primero un estado de esp\u00edritu o \u201cun comunismo filos\u00f3fico\u201d, encontraba su forma pol\u00edtica. En un cuarto de siglo, llev\u00f3 a cabo su muda: de sus modos de aparici\u00f3n filos\u00f3ficos y ut\u00f3picos a la forma pol\u00edtica por fin encontrada de la emancipaci\u00f3n.<\/p>\n<p>1. Las palabras de la emancipaci\u00f3n no han salido indemnes de las tormentas del siglo pasado. Se puede decir de ellas, como de los animales de la f\u00e1bula, que no han quedado todas muertas, pero que todas han sido gravemente heridas. Socialismo, revoluci\u00f3n, anarqu\u00eda incluso, no est\u00e1n mucho mejor que comunismo. El socialismo se ha implicado en el asesinato de Karl Liebknecht y Rosa Luxemburg, en las guerras coloniales y las colaboraciones gubernamentales hasta el punto de perder todo contenido a medida que ganaba en extensi\u00f3n. Una met\u00f3dica campa\u00f1a ideol\u00f3gica ha logrado identificar a ojos de muchos la revoluci\u00f3n con la violencia y el terror. Pero, de todas las palabras ayer portadoras de grandes promesas y de sue\u00f1os de porvenir, la de comunismo ha sido la que m\u00e1s da\u00f1os ha sufrido debido a su captura por la raz\u00f3n burocr\u00e1tica de Estado y de su sometimiento a una empresa totalitaria. Queda sin embargo por saber si, de todas estas palabras heridas, hay algunas que vale la pena reparar y poner de nuevo en movimiento.<\/p>\n<p>2. Es necesario para ello pensar lo que ha ocurrido con el comunismo del siglo XX. La palabra y la cosa no pueden quedar fuera del tiempo de las pruebas hist\u00f3ricas a las que han sido sometidos. El uso masivo del t\u00edtulo \u201ccomunista\u201d para designar el Estado liberal autoritario chino pesar\u00e1 mucho m\u00e1s durante largo tiempo, a ojos de la gran mayor\u00eda, que los fr\u00e1giles brotes te\u00f3ricos y experimentales de una hip\u00f3tesis comunista. La tentaci\u00f3n de sustraerse a un inventario hist\u00f3rico cr\u00edtico conducir\u00eda a reducir la idea comunista a \u201cinvariantes\u201d atemporales, a hacer de ella un sin\u00f3nimo de las ideas indeterminadas de justicia o de emancipaci\u00f3n, y no la forma espec\u00edfica de la emancipaci\u00f3n en la \u00e9poca de la dominaci\u00f3n capitalista. 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