{"id":13311,"date":"2023-02-23T05:00:23","date_gmt":"2023-02-23T04:00:23","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=13311"},"modified":"2023-02-23T00:19:59","modified_gmt":"2023-02-22T23:19:59","slug":"historia-de-la-ugt-en-cataluna-2-estancamiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=13311","title":{"rendered":"Historia de la UGT en Catalu\u00f1a. 2, Estancamiento"},"content":{"rendered":"<p><em>Tras nuestra <a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/?p=13277\">entrada dedicada a su fundaci\u00f3n y primeros a\u00f1os<\/a>,\u00a0 publicamos esta dedicada a sus a\u00f1os de estancamiento a principios del siglo XX en esta introducci\u00f3n en cinco partes a la historia del sindicato socialista Uni\u00f3n General de Trabajadores en la regi\u00f3n catalana desde su fundaci\u00f3n a finales del siglo XIX hasta el final de la dictadura franquista en los a\u00f1os setenta.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">1.<\/p>\n<p>A partir de 1899 la UGT empez\u00f3 a crecer de manera significativa. Primero dobl\u00f3 su n\u00famero de afiliados, que de una franja que se hab\u00eda situado desde su fundaci\u00f3n entre los cinco mil y los ocho mil pas\u00f3 a consolidar casi quince mil entre aquel \u00faltimo a\u00f1o del siglo y el siguiente; para seguir aumentando, de manera ininterrumpida hasta 1904, cuando alcanz\u00f3 los pr\u00e1cticamente cincuenta y siete mil. A partir de esa \u00faltima fecha el crecimiento de afiliados se detuvo y retrocedi\u00f3 desde la segunda mitad de 1905 hasta tocar fondo en 1907, con poco m\u00e1s de treinta mil afiliados. En los a\u00f1os siguientes se dibuj\u00f3 un nuevo crecimiento, mucho m\u00e1s pausado que en la etapa anterior, de manera que hasta finales de la d\u00e9cada la afiliaci\u00f3n se situ\u00f3 en torno a algo m\u00e1s de cuarenta mil, en los niveles de 1902. Tras ese ligero repunte, entre 1910 y 1911 se inici\u00f3 un nuevo salto que dej\u00f3 la afiliaci\u00f3n ugetista m\u00e1s all\u00e1 del centenar de miles de afiliados, con un m\u00e1ximo de casi ciento cuarenta y ocho mil en 1913; seguido de otro empuj\u00f3n a comienzos de los a\u00f1os veinte, que la situ\u00f3 en torno a los doscientos veinte mil, hasta los \u00faltimos a\u00f1os de la dictadura de Primo de Rivera. Sin pretender una interpretaci\u00f3n definitiva de esa evoluci\u00f3n, que result\u00f3 positiva ya en el medio plazo, quiero destacar algunas razones de peso: la coyuntura pol\u00edtica del pa\u00eds, la respuesta que a ella y en sus diferentes fases dio el socialismo espa\u00f1ol y el mantenimiento de un modelo sindical concreto, coherente con esa respuesta, y la expansi\u00f3n del sindicato en sectores espec\u00edficos, como el ferroviario o el minero a partir de 1910.<\/p>\n<p>El primer salto, entre 1896 y 1899 ha de vincularse con la respuesta socialista a las penalidades de la guerra de Cuba, a la campa\u00f1a en contra de los privilegios sociales en la movilizaci\u00f3n de las quintas, bajo el lema de \u00abo todos o ninguno\u00bb, m\u00e1s all\u00e1 de cual fuere la posici\u00f3n socialista de fondo sobre la cuesti\u00f3n de la guerra y la independencia cubana. En ese horizonte de la incidencia de la coyuntura pol\u00edtica hay que situar inmediatamente la novedad del inicio de intervencionismo del estado en materia laboral, con promoci\u00f3n de leyes e instituciones, que constituy\u00f3 una de las respuestas al deterioro del r\u00e9gimen tras el desastre del 98 y que, a pesar de sus limitaciones y vaivenes, dio sentido a la estrategia sindical ugetista de presi\u00f3n sobre el poder p\u00fablico. La apunt\u00f3 el conservador Dato, como ministro de la Gobernaci\u00f3n en 1899-1900, con su propuesta de una Estad\u00edstica del Trabajo, como base para desarrollar una nueva normativa laboral, y sobre todo el liberal Canalejas, promotor de un \u00abInstituto del Trabajo\u00bb que tom\u00f3 definitivamente la denominaci\u00f3n de Instituto de Reformas Sociales y se constituy\u00f3 en 1903, bajo la presidencia del gobierno del conservador Antonio Maura. Una de las principales funciones del Instituto de Reformas Sociales hab\u00eda de ser la propuesta de leyes que reglamentaran un nuevo sistema de relaciones laborales, basado en la negociaci\u00f3n y no en la confrontaci\u00f3n y sus frutos iniciales m\u00e1s importantes fueron las leyes de creaci\u00f3n de Tribunales Industriales y de los Consejos de Conciliaci\u00f3n y Arbitraje Industrial, que preve\u00eda la resoluci\u00f3n pactada de los conflictos, ambas de mayo de 1908. Ese incipiente despliegue legislativo e institucional fue recibido de manera positiva por la UGT que ya en el primer a\u00f1o de existencia del Instituto de Reformas Sociales ocup\u00f3 cinco de las seis vocal\u00edas obreras de su organismo directivo (otras seis eran de la patronal); uno de ellos era Largo Caballero. No tuvo el mismo respaldo por parte de la patronal y muy singularmente de la patronal catalana, muy reticente a perder mediante un sistema de relaciones laborales reguladas su poder omn\u00edmodo en f\u00e1bricas y talleres. Algo que impidi\u00f3, por ejemplo, que la propuesta de Ley sobre Contrato de Trabajo, aprobado por el Instituto de Reformas Sociales tan pronto como en abril de 1905 no llegara a convertirse en una ley efectiva; hubo que esperar a un cambio de r\u00e9gimen y a que Largo Caballero fuera Ministro de Trabajo, par que dicha ley \u2013ya no el texto de 1905\u2013 fuera finalmente aprobada por las Cortes espa\u00f1olas. Por otra parte, a partir de 1909, ante las protestas contra la guerra de Marruecos, Maura emprendi\u00f3 un giro reaccionario, que represent\u00f3 la otra cara de la moneda del r\u00e9gimen: su pronta disposici\u00f3n a reaccionar de manera represiva a cualquier atisbo, o temor, de desbordamiento social, dejando a medio hacer el nuevo entramado del sistema de relaciones laborales.<\/p>\n<p>A pesar de todo, se empez\u00f3 a establecer un campo institucional que dio alas al reformismo sindical de la UGT. \u00c9sta, adem\u00e1s, tambi\u00e9n tom\u00f3 decisiones que tend\u00edan a consolidar la organizaci\u00f3n y a fidelizar las afiliaciones. Una de ellas fue la adopci\u00f3n del sindicalismo de base m\u00faltiple. Consist\u00eda en proponer que las sociedades obreras no s\u00f3lo actuaran como organismos reivindicativos, sino tambi\u00e9n de previsi\u00f3n y protecci\u00f3n social; para ello, la cuota \u00fanica, destinada a atender las necesidades de resistencia de los trabajadores en caso de conflicto hab\u00eda de ser sustituida por una cuota m\u00faltiple, que inclu\u00eda tambi\u00e9n una provisi\u00f3n de fondos para asistencia al trabajador en caso de enfermedad, paro, invalidez, viaje en b\u00fasqueda de trabajo. No obstante, ese sistema de base m\u00faltiple, que ya hab\u00edan adoptado los tip\u00f3grafos madrile\u00f1os en la d\u00e9cada de 1880, se encontr\u00f3 ante un grave inconveniente para que pudiera ser plenamente desarrollado por parte de la UGT: la baja remuneraci\u00f3n del trabajo y la desprotecci\u00f3n de hecho del trabajador en cuanto a la estabilidad de su empleo, lo cual impidi\u00f3 frecuentemente la pr\u00e1ctica real de la base m\u00faltiple. En contrapartida, cuando pod\u00eda establecerse aseguraba la permanencia del trabajador como afiliado de la sociedad obrera, en la medida en que esta resultaba indispensable para poder disfrutar de los beneficios correspondientes de protecci\u00f3n social. La precariedad econ\u00f3mica en la que viv\u00eda la UGT y sus miembros no s\u00f3lo dificultaba el desarrollo del modelo sindical que defend\u00edan, tambi\u00e9n condicion\u00f3 algunas decisiones, que tuvieron repercusiones negativas por lo que se refiere al desarrollo de la organizaci\u00f3n. Fue el caso de la propuesta de Garc\u00eda Quejido de constituir cinco secretar\u00edas unipersonales y estables en el Comit\u00e9 Nacional, con responsabilidad cada una de ellas en diferentes \u00e1reas de la producci\u00f3n: la de la Miner\u00eda, con sede en Bilbao, los Transportes Terrestres, en Valladolid, Industrias Mar\u00edtimas, en Gij\u00f3n, Agricultura, en Valencia, y Arte Textil, en Barcelona. Quiz\u00e1s las sedes propuestas no siempre fueran las m\u00e1s id\u00f3neas, y el plan requer\u00eda un aumento de estructura que pod\u00eda pesar sobre el sindicato; entre una cosa y otra la moci\u00f3n se descart\u00f3 y ello trunc\u00f3 un proyecto de expansi\u00f3n organizativa que pudo afectar m\u00e1s precisamente all\u00ed donde se precisaba un mayor est\u00edmulo para remontar el declive, como era el caso de Catalu\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">2.<\/p>\n<p>La organizaci\u00f3n de la UGT en Catalu\u00f1a no sigui\u00f3 ese proceso ascendente. Si en la primera d\u00e9cada de siglo el sindicato en toda Espa\u00f1a hab\u00eda multiplicado por ocho sus efectivos, la UGT catalana los redujo casi a la quinta parte: pas\u00f3 de los dos mil cuatrocientos de comienzos de siglo a los quinientos, en promedio, en 1908. Toc\u00f3 fondo entonces y se redujo a unas dimensiones relativas que la dejaron en situaci\u00f3n de marginalidad \u2013es el t\u00e9rmino que acertadamente utiliza David Ballester\u2013 tanto con respecto al sindicato espa\u00f1ol como por lo que se refiere al movimiento obrero catal\u00e1n. De ese fondo sali\u00f3 muy lentamente, en t\u00e9rminos cuantitativos, en la segunda d\u00e9cada; hasta llegar, ahora s\u00ed, a doblar sus efectivos iniciales y situarse a partir de 1915 por encima de los cinco mil, cota de afiliaci\u00f3n que, con algunas oscilaciones, mantuvo hasta finales de los a\u00f1os veinte. Pero incluso esa peque\u00f1a recuperaci\u00f3n qued\u00f3 ensombrecida por su incapacidad de competir con la expansi\u00f3n de la CNT y la divisi\u00f3n del socialismo catal\u00e1n a partir de la tercera d\u00e9cada del siglo XX.<\/p>\n<p>La ca\u00edda de la UGT catalana tuvo sus or\u00edgenes en los a\u00f1os finales del siglo XIX, como ya se ha visto en el cap\u00edtulo anterior, y sirvi\u00f3 de argumento para el traslado del Comit\u00e9 Nacional de Barcelona a Madrid. Tambi\u00e9n se ha explicado ya que esa decisi\u00f3n no ayud\u00f3, precisamente, a la recuperaci\u00f3n de la UGT en Catalu\u00f1a. Por otra parte, el hecho de que ese declive se acelerara a partir de mediados de la primera d\u00e9cada del XX puso el foco de las interpretaciones, pol\u00edticas e historiogr\u00e1ficas, en la posici\u00f3n contraria de la UGT frente a la huelga general de enero de 1902 en Barcelona. Un foco y una interpretaci\u00f3n m\u00e1s que discutible, sobre todo si se pretende hacer de ello una explicaci\u00f3n exclusiva. De entrada por dos razones: porque se prejuzga que el apoyo a la huelga general le habr\u00eda dado unos r\u00e9ditos, que s\u00ed habr\u00edan obtenido otras corrientes obreras por ello \u2013lo que tampoco es cierto\u2013 y porque, precisamente, en los meses que siguieron a la huelga general de enero de 1902 fue cuando la UGT catalana o, lo que era pr\u00e1cticamente lo mismo en la \u00e9poca, las sociedades obreras de la provincia de Barcelona afiliadas a la UGT conocieron su mayor crecimiento, desde que se hubiese fundado el sindicato. A comienzos de 1903 pas\u00f3 a registrar casi tres mil seiscientos afiliados en la provincia y se mantuvo por encima de los tres mil a lo largo de todo el a\u00f1o. En realidad \u2013como ha explicado Josep Termes\u2013 el principal sector obrero perjudicado por la huelga general de enero de 1902, su fracaso y la represi\u00f3n posterior fue precisamente el que lo promovi\u00f3: el anarco-colectivista; y el moderado crecimiento de la UGT catalana contrasta con \u00abel triste marasmo\u00bb en el que seg\u00fan Anselmo Lorenzo cay\u00f3 el proletariado catal\u00e1n tras ella. El fracaso del anarco-colectivismo y las hist\u00f3ricas divisiones del republicanismo, facilitaron la irrupci\u00f3n de la demagogia de Alejandro Lerroux, que por algunos a\u00f1os dominar\u00e1 entre las clases trabajadoras. Achacar a la UGT una supuesta incapacidad para aprovechar la crisis del anarco-colectivismo y permitir que el vac\u00edo fuera ocupado por el republicanismo radical, que se a\u00f1ade a continuaci\u00f3n de las consideraciones sobre las consecuencias de la posici\u00f3n ante la huelga general, es una argumentaci\u00f3n capciosa.<\/p>\n<p>La UGT no podr\u00eda haber apoyado, de ninguna manera, la huelga general de enero de 1902 porque no formaba parte de su identidad y estrategia sindical y tampoco se produc\u00eda una situaci\u00f3n extraordinaria \u2013como la que s\u00ed tendr\u00e1 lugar en 1909\u2013 que justificara su convocatoria. Si la hubiese apoyado las consecuencias internas habr\u00edan sido a\u00fan m\u00e1s negativas. Y que no se pudiera competir adecuadamente con el republicanismo radical ha de situarse no en el campo del sindicalismo, sino en el de la pol\u00edtica; la raz\u00f3n, en cualquier caso, no habr\u00eda estado en los comportamientos de las UGT sino en las posiciones pol\u00edticas del PSOE o mejor dicho en su ideologismo y su d\u00e9ficit de posicionamiento pol\u00edtico, en particular por lo que se refiere al republicanismo. Las razones del declive de la UGT, que entre 1904 y 1907 se enmarcaron en la crisis general del societarismo obrero, hay que buscarlas en otro tipo de decisiones sindicales y parad\u00f3jicamente en algunas innovaciones impulsadas por el PSOE en Catalu\u00f1a con la intenci\u00f3n de empezar a tener una incidencia pol\u00edtica de la que no hab\u00eda dispuesto hasta entonces. Una decisi\u00f3n importantes del Comit\u00e9 Nacional de la UGT que pudo repercutir en la evoluci\u00f3n de sus secciones catalanas fue el rechazo a la constituci\u00f3n de las secretar\u00edas, lo que en el caso de la provincia de Barcelona habr\u00eda significado un apoyo \u00abdesde arriba\u00bb a la mortecina Uni\u00f3n Fabril. Pero sobre todo fue trascendente la nula atenci\u00f3n prestada a una iniciativa de la Sociedad de Obreros Agricultores de Sitges, de la UGT, presentada por su fundador Juan Dur\u00e1n en el Congreso de 1899, cuando propuso que el sindicato apoyara las reivindicaciones de los aparceros, de manera particular cuando los amos proced\u00edan a desahuciarlos. Aparceros, arrendatarios, <em>rabassaires<\/em>, constitu\u00edan las tres cuartas partes del campesinado catal\u00e1n y la propuesta de Juan Dur\u00e1n se situaba en el horizonte de promover un sindicalismo campesino sobre la base de esas tres cuartas partes; en un momento en que la principal organizaci\u00f3n campesina catalana, la Federaci\u00f3n de Trabajadores Agr\u00edcola de la Regi\u00f3n Espa\u00f1ola, de orientaci\u00f3n anarquista, se hab\u00eda disuelto y por tanto se abr\u00eda la perspectiva de cubrir ese vac\u00edo. Reoyo apoy\u00f3 la propuesta de Dur\u00e1n, pero no Iglesias y el congreso rechaz\u00f3 la propuesta de apoyar a los aparceros en sus litigios con los propietarios. El sindicalismo socialista espa\u00f1ol no entendi\u00f3 ni la necesidad ni las formas del sindicalismo campesino hasta bien entrada la segunda d\u00e9cada del siglo XX; a partir de entonces la componente campesina de la UGT, pas\u00f3 a ser fundamental en el sindicato, entre una tercera parte y la mitad de su afiliaci\u00f3n en los a\u00f1os de la guerra civil. Pero era demasiado tarde ya para la UGT catalana, en la que ese mundo del campesinado no propietario pas\u00f3 a ser hegemonizado por la Uni\u00f3 de Rabassaires por un lado y por la CNT por lo que se refer\u00eda al campesinado jornalero. Esa decisi\u00f3n result\u00f3 m\u00e1s trascendente que el rechazo, l\u00f3gico, a la huelga general de enero de 1902 o la supuesta falta de competitividad sindical con el radicalismo para atraer a las clases trabajadoras. A pesar de todo, la afiliaci\u00f3n barcelonesa de la UGT creci\u00f3 entre 1902 y 1903 y en una parte importante tuvo que ver con el empuje de las sociedades de Fogoneros y de Marineros y Obreros Similares de la capital catalana, que en julio 1902 impuls\u00f3 la constituci\u00f3n de la Federaci\u00f3n nacional hom\u00f3nima, en un congreso que supuso la \u00faltima intervenci\u00f3n societaria importante de Toribio Reoyo. Lamentablemente, al poco tiempo de constituirse dicha Federaci\u00f3n el planteamiento de una dura huelga, a finales de 1903 y comienzos de 1904, agot\u00f3 sus capacidades; la derrota hundi\u00f3 al sindicato del sector, hasta el punto que en abril de 1904 <em>El Socialista<\/em> hac\u00eda una llamada p\u00fablica para revitalizar las sociedades barcelonesas de fogoneros y marineros, de manera infructuosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">3.<\/p>\n<p>Decisiones, omisiones y derrotas jalonaron una progresiva precariedad de la UGT catalana. En tales circunstancias, algunos dirigentes del socialismo barcelon\u00e9s de la \u00e9poca consideraron m\u00e1s realista aproximarse al movimiento obrero local no poniendo como condici\u00f3n la integraci\u00f3n, o el compromiso de la integraci\u00f3n en la UGT. La realidad de ese movimiento obrero era ampliamente plural, con influencias anarcocolectivistas, anarcocomunistas, del naciente sindicalismo revolucionario, del sindicalismo a secas o del republicanismo \u2013en aquella \u00e9poca del republicanismo radical\u2013 y a pesar de que en teor\u00eda la UGT admit\u00eda la pluralidad y no obligaba a sus afiliados a adscribirse ni en una organizaci\u00f3n pol\u00edtica ni en una corriente ideol\u00f3gica, la realidad es que el sindicato era percibido como la mitad de un cuerpo en el que la otra, y en el fondo la dominante, era el PSOE. Eso bloqueaba la integraci\u00f3n de sociedades obreras en la UGT y la precariedad del ugetismo catal\u00e1n lastraba, a su vez, la incidencia pol\u00edtica del socialismo. Esa fue la reflexi\u00f3n de algunos dirigentes socialistas de Barcelona: Badia Matamala, presidente adem\u00e1s de la secci\u00f3n local de la Federaci\u00f3n Nacional de la Dependencia Mercantil, de la UGT, y Gas Belenguer, que lo era de la local del Arte de Imprimir. Ambos pilotaron inicialmente la aproximaci\u00f3n hacia la Uni\u00f3n Local de Sociedades Obreras, reconstruida en 1904 por un buen n\u00famero de sociedades de oficio, que rechazaban por otra parte ingresar en la UGT o en cualquiera de sus federaciones nacionales, bajo el argumento que explicit\u00f3 Gas Belenguer de \u00abaproximar sin confundir\u00bb. Un argumento que era la versi\u00f3n de la tesis de Jean Jaur\u00e9s de establecer una nueva relaci\u00f3n entre el partido socialista y el sindicalismo \u2013la CGT francesa se hab\u00eda fundado en 1895 y hab\u00eda adoptado las tesis del sindicalismo revolucionario en 1906\u2013 basada en la \u00ablibre cooperaci\u00f3n (\u2026) sin confusi\u00f3n, colaboraci\u00f3n o sospecha\u00bb. Las posiciones de Jaur\u00e9s eran conocidas en Barcelona y su influencia se reforz\u00f3 cuando, en 1908, se instal\u00f3 en la capital catalana Antoni Fabra Ribas, de regreso de un largo periplo por Gran Breta\u00f1a, Alemania y Francia, durante el cual madur\u00f3 su formaci\u00f3n socialista y comparti\u00f3 las tesis del pol\u00edtico franc\u00e9s. La propuesta de encuentro fue, adem\u00e1s, apoyada tambi\u00e9n por Jos\u00e9 Comaposada y result\u00f3 ampliamente compartida en las agrupaciones socialistas y las secciones de la UGT catalanas.<\/p>\n<p>La consecuencia fue la priorizaci\u00f3n del encuentro con el conjunto del sindicalismo catal\u00e1n, por encima de la expansi\u00f3n de las sociedades obreras propias, que no se descuidaba pero se situaba como resultado de la \u00abaproximaci\u00f3n\u00bb. Un encuentro que culmin\u00f3, en agosto de 1907, con la constituci\u00f3n de la Federaci\u00f3n Local de Sociedades Obreras, que habr\u00eda de adoptar la denominaci\u00f3n de combate de \u00abSolidaridad Obrera\u00bb, cabecera del peri\u00f3dico de la Federaci\u00f3n que empez\u00f3 a publicarse el 19 de octubre de aquel a\u00f1o. Es significativo que la constituci\u00f3n de Solidaridad Obrera tuviera lugar, precisamente, en el local de la secci\u00f3n de la Dependencia Mercantil, presidida por Bad\u00eda Matamala. \u00c9l, Gas Belenguer y, hasta donde pudo Fabra Ribas por su condici\u00f3n de intelectual \u2013que dificultaba su integraci\u00f3n en una sociedad obrera concreta\u2013 fueron figuras relevantes de Solidaridad Obrera y de su intensa historia, marcada por la guerra de Marruecos y la huelga general, de protesta contra la guerra y contra el embarque de tropas de soldados de leva catalanes para ir a combatir a los rife\u00f1os, del 26 de julio de septiembre al 1 de agosto, que por los episodios de incendios de iglesias y de ocupaci\u00f3n de las calles de los barrios populares y obreros de Barcelona por huelguistas y barricadas fue bautizada por la burgues\u00eda como Semana Tr\u00e1gica, denominaci\u00f3n con la que lamentablemente pas\u00f3 a la historia. Solidaridad Obrera se organiz\u00f3 como confederaci\u00f3n regional en el congreso de septiembre de 1908, y en ella participaron la mayor parte de las sociedades de oficio ugetistas. No se plante\u00f3 todav\u00eda ninguna incompatibilidad entre la pertenencia a UGT y a la Confederaci\u00f3n Regional de Solidad Obrera, aunque a partir de entonces se iniciaron dos presiones en sentido contrario: la de la direcci\u00f3n de la UGT para que la nueva confederaci\u00f3n catalana se integrara finalmente en ella y la de sindicalistas, sindicalistas revolucionarios y anarquistas de todos los matices para que la organizaci\u00f3n catalana decidiera dar el salto de constituirse en confederaci\u00f3n de toda Espa\u00f1a, lo que la convertir\u00eda en competidora de UGT. Eso es lo que ten\u00eda que decidirse en un nuevo congreso en el oto\u00f1o de 1909, pero la represi\u00f3n subsiguiente a la huelga general de julio oblig\u00f3 a posponerlo.<\/p>\n<p>El congreso finalmente se celebr\u00f3 entre el 30 de octubre y el 1 de noviembre de 1910 y en su primera ponencia abord\u00f3 la cuesti\u00f3n de la relaci\u00f3n entre ambas organizaciones. La mayor\u00eda de la ponencia defendi\u00f3 la constituci\u00f3n de una Confederaci\u00f3n espa\u00f1ola, independiente de la UGT, y a partir de ello plantearse un hipot\u00e9tico camino de entendimiento hasta llegar a la unidad; en tanto que Joan Dur\u00e1n y Jacinto Puig, representantes de sociedades obreras de la UGT que formaban parte de Solidaridad Obrera, propusieron que \u00e9sta continuara siendo una entidad estrictamente catalana, sin entrar a competir en Espa\u00f1a con la UGT, para llegar finalmente a una unificaci\u00f3n de todas las federaciones obreras, estuvieran o no en uno u otro organismo, la UGT o la Confederaci\u00f3n Regional de Solidaridad Obrera. Aunque la mayor\u00eda sostuvo que su posici\u00f3n no hab\u00eda de entenderse como acto de hostilidad a la UGT, las intervenciones tanto de Josep Negre como de Jer\u00f3nimo Farr\u00e9 dejaron a las claras que su propuesta se basaba en la defensa de una estrategia sindical propia, la de la \u00ablucha directa\u00bb \u2013la acci\u00f3n directa, uno de los principios del sindicalismo anarquista, en virtud del cual se rechazaba toda mediaci\u00f3n institucional en los conflictos entre trabajadores y patronos\u2013, en el rechazo a la pol\u00edtica sindical de la UGT y en la confianza de que \u00abfundada la Federaci\u00f3n Obrera Espa\u00f1ola se ver\u00e1 cual de los medios es m\u00e1s pr\u00e1ctico, si el empleado por una o por otra Federaci\u00f3n\u00bb (intervenci\u00f3n de Josep Negre, Acta de la segunda sesi\u00f3n del d\u00eda 30 de octubre). El compromiso anunciado por Jacinto Puig de que la UGT respetar\u00eda la personalidad de la organizaci\u00f3n promovida por Solidaridad Obrera y admitir\u00eda en ella la Federaci\u00f3n Obrera Catalana, como tal, no fue tomado en consideraci\u00f3n. La propuesta de la mayor\u00eda, la de constituir la Confederaci\u00f3n Nacional del Trabajo, abriendo una nueva etapa para Solidaridad Obrera, fue aprobada por 84 votos a favor, 14 en contra y 3 tres abstenciones. Es inexacto sostener que las sociedades obreras catalanas de la UGT abandonaron el proyecto unitario de Solidaridad Obrera; el debate puso en evidencia que la mayor\u00eda rechazaba integrarse en UGT por discrepancias de fondo, de estrategia sindical, y que esa discrepancia era la que conduc\u00eda a promover una nueva centra sindical, lo que este s\u00ed era un acto de ruptura de la unidad mantenida hasta entonces. A partir de ese momento a las sociedades catalanas de la UGT les resultaba imposible participar en el nuevo proyecto organizativo sin renunciar a su propia identidad sindical, y no lo hicieron. El resultado de todo el proceso result\u00f3 muy negativo para la UGT en Catalu\u00f1a. Desde 1904 se hab\u00eda abandonado la prioridad de promover la propia organizaci\u00f3n, pero la opci\u00f3n de \u00abaproximarse sin confundirse\u00bb no hab\u00eda sido capaz de prosperar y por el camino toda la iniciativa y la capacidad de capitalizar Solidaridad Obrera y las movilizaciones de 1907-1909 quedaron en mano de los sectores que impulsaron la CNT. En 1910 la UGT se encontr\u00f3 en el vac\u00edo y m\u00e1s aislada que antes; con solo 5 sociedades en toda Catalu\u00f1a con apenas un millar de afiliados.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">4.<\/p>\n<p>A pesar de todo, los a\u00f1os inmediatamente siguientes a la ruptura de 1910 no fueron absolutamente negativos. El desarrollo incipiente de la CNT catalana, que en 1911 contaba con cerca de 12.000 afiliados, qued\u00f3 interrumpido por la primera ilegalizaci\u00f3n sufrida por la central anarcosindicalista, como consecuencia de la huelga general que intent\u00f3 promover a mediados de aquel mes. Como ocurrir\u00eda en diversas ocasiones, en el futuro, las sociedades de oficio que integraban la CNT subsistieron en su mayor\u00eda, pero la superestructura de relaci\u00f3n confederal qued\u00f3 en suspenso, hasta que fue de nuevo legalizada, en 1914; con todo la CNT no volvi\u00f3 a recuperar una din\u00e1mica expansiva en Catalu\u00f1a hasta un a\u00f1o m\u00e1s tarde, cuando el peri\u00f3dico <em>Solidaridad Obrera<\/em> pas\u00f3 a convertirse en diario y la t\u00e1ctica de la acci\u00f3n directa y la generalizaci\u00f3n solidaria de los conflictos result\u00f3 la respuesta sindical al extraordinario incremento de la conflictividad que se produjo durante los a\u00f1os de la Primera Guerra Mundial. Entretanto, la UGT se recuper\u00f3 del rev\u00e9s de 1910, y de la mano de la activaci\u00f3n de la sindicalizaci\u00f3n agraria, en la provincia de Tarragona y en la comarca del Maresme y de n\u00facleos de trabajadores textil, liderados por la UGT de Matar\u00f3, consigui\u00f3 un modesto crecimiento que llev\u00f3 a contabilizar casi 6.000 afiliados entre 1915 y 1916; aunque una importante limitaci\u00f3n de ese proceso era la irrelevante presencia ugetista en el obrerismo de la capital catalana. Uno de los protagonistas m\u00e1s destacados de esa recuperaci\u00f3n fue Joaqu\u00edn Bueso, joven cuadro de la primera CNT que se adhiri\u00f3 al socialismo tras la ilegalizaci\u00f3n de \u00e9sta y junto con Josep Recasens i Mercader, de Reus, encabez\u00f3 la renovaci\u00f3n representada por el peri\u00f3dico <em>Justicia Social<\/em> y que ten\u00eda como uno de sus principios b\u00e1sicos la afirmaci\u00f3n de la personalidad propia, catalana, tanto del PSOE como de la UGT, la reconsideraci\u00f3n de la actitud respecto a lo que entonces se denominaba la \u00abcuesti\u00f3n regional\u00bb y la defensa de la articulaci\u00f3n de ambas organizaciones como federaciones regionales espec\u00edficas. Un segundo principio fundamental era el de defender la no confusi\u00f3n entre las sociedades obreras y el partido socialista; en un art\u00edculo en <em>La Justicia Social<\/em>, en abril de 1913, Bueso se pronunciaba en contra de forzar la inclusi\u00f3n de dichas sociedades en el partido y sosten\u00eda que la propaganda socialista ser\u00eda m\u00e1s eficaz si se manten\u00eda la independencia org\u00e1nica de las sociedades obreras. Lamentablemente, Joaqu\u00edn Bueso, el m\u00e1s activo en el terreno sindical de la nueva generaci\u00f3n socialista de la segunda d\u00e9cada del siglo, muri\u00f3 prematuramente en 1920.<\/p>\n<p>Para esa fecha, la UGT hab\u00eda sido claramente desplazada por la CNT, que hab\u00eda pasado a liderar la explosi\u00f3n reivindicativa iniciada en 1916 y que lleg\u00f3 a su punto culminante tres a\u00f1os despu\u00e9s. Un referente concreto de esa explosi\u00f3n reivindicativa fue el movimiento de huelgas en la ciudad de Barcelona. El promedio de jornadas de huelgas entre 1910 y 1915 se hab\u00eda situado algo por encima de las quinientas mil, con dos picos que doblaban el promedio en 1910 y 1913; entre 1916 y 1920 ese promedio se dispar\u00f3 hasta m\u00e1s tres millones setecientas mil jornadas de huelgas, con dos picos finales, en 1919 y 1920 de seis millones y medio y casi siete respectivamente. Esa explosi\u00f3n reivindicativa tuvo que ver con los efectos de la Primera Guerra Mundial en la econom\u00eda y la sociedad espa\u00f1ola, y tambi\u00e9n con la aceleraci\u00f3n de la crisis pol\u00edtica del r\u00e9gimen de la Restauraci\u00f3n y registr\u00f3 hitos hist\u00f3ricos como la huelga general espa\u00f1ola del verano de 1917 y el ciclo de huelgas en torno al conflicto de La Canadenca, en la provincia de Barcelona en 1919. La condici\u00f3n de neutralidad asumida por la Monarqu\u00eda espa\u00f1ola ante el conflicto europeo tuvo consecuencias inicialmente beneficiosas para la industria catalana, que vio crecer exponencialmente sus exportaciones, para proveer de equipo a los ej\u00e9rcitos beligerantes \u2013por ejemplo: de vestido o mantas en forma de exportaciones legales o de material semifacturado para la industria b\u00e9lica de los contendientes en la de exportaciones clandestinas\u2013. Por otra parte, esa coyuntura de repentino e intenso crecimiento productivo \u2013aunque no generalizado\u2013 se combin\u00f3 con una, asimismo repentina e intensa, elevaci\u00f3n de los precios; tras un siglo XIX con una moderada y lenta elevaci\u00f3n de los precios al consumo \u2013de manera que \u00e9stos en 1913 solo eran un tercio m\u00e1s que los de 1830\u2013 a partir de 1915 el \u00edndice salt\u00f3 hasta tender a doblarse entre 1919 y 1920. El alza de los precios ceb\u00f3 el movimiento reivindicativo y la bonanza de la coyuntura econ\u00f3mica lo ayud\u00f3 al facilitar una resoluci\u00f3n mayoritariamente favorable a los trabajadores o, cuando menos de salida transaccional. En Barcelona el desenlace mayoritario de los conflictos hab\u00eda sido hist\u00f3ricamente el de las derrotas de los trabajadores, que siempre superaban a la suma de las ganadas por los huelguistas, las menos, y las transaccionadas. Ese panorama cambi\u00f3 entre 1915 y 1920: la suma de ganadas o transaccionadas \u2013que en las condiciones de la \u00e9poca era una variante de hecho de victoria parcial de los huelguistas\u2013 super\u00f3 ampliamente a las perdidas e, ins\u00f3litamente en 1917 y 1918 el desenlace m\u00e1s frecuente fue el de las huelgas ganadas por los trabajadores.<\/p>\n<p>La CNT, autorizada de nuevo en 1914, se adapt\u00f3 mucho mejor que la UGT a esa situaci\u00f3n y capitaliz\u00f3 el hecho de ponerse al frente de ella. La adopci\u00f3n de un modelo sindical que tendi\u00f3 a situar la organizaci\u00f3n y la lucha en el terreno del ramo de producci\u00f3n, de la industria, y el impulso, en correspondencia de ello, de una t\u00e1ctica de generalizaci\u00f3n de las huelgas m\u00e1s all\u00e1 de los tradicionales, y estrechos, l\u00edmites del oficio la habilit\u00f3 para liderar esa explosi\u00f3n social. La solidaridad sum\u00f3 a su valor moral el de constituirse en una orientaci\u00f3n estrat\u00e9gica b\u00e1sica. Para que una huelga de yeseros tuviera las mayores garant\u00edas de triunfar hab\u00eda que parar toda la construcci\u00f3n. Eso lo entendi\u00f3 la CNT y lo desarroll\u00f3 a trav\u00e9s de una nueva generaci\u00f3n de cuadros, los Segu\u00ed, Pesta\u00f1a, Boal, Peir\u00f3, que relevaron a la generaci\u00f3n fundadora de 1910, todav\u00eda muy apegada a la din\u00e1mica del oficio. A caballo de la multiplicaci\u00f3n y generalizaci\u00f3n de los conflictos la CNT se reconstruy\u00f3 r\u00e1pidamente ampliando la posici\u00f3n mayoritaria que hab\u00eda tenido en 1910-1911. Esa situaci\u00f3n empez\u00f3 a presionar sobre los afiliados catalanes a la UGT, como lo puso de relieve la propuesta de la secci\u00f3n barcelonesa de la Federaci\u00f3n Nacional Ferroviaria que en el congreso de \u00e9sta, en noviembre de 1915, propuso \u2013sin \u00e9xito\u2013 desvincularse de la UGT para no entrar en conflicto con la mayor\u00eda confederal que exist\u00eda en la capital catalana. La reacci\u00f3n a la explosi\u00f3n reivindicativa y a la reactivaci\u00f3n de la CNT, tanto por parte del Comit\u00e9 Nacional de la UGT como de quienes lideraban las secciones catalanas contribuy\u00f3 al grave retroceso que habr\u00eda de producirse en Catalu\u00f1a. Respecto al momento pol\u00edtico y al momento del movimiento obrero se abri\u00f3 en el seno del socialismo espa\u00f1ol y tambi\u00e9n de su sindicato de referencia un debate sobre el mantenimiento de la estrategia reformista seguida hasta entonces que abarc\u00f3 desde la formas de lucha, incluyendo discusiones sobre la utilizaci\u00f3n del sabotaje o de la huelga general, hasta la actitud a tomar frente a la revoluci\u00f3n rusa y su consecuencia organizativa en el movimiento obrero, la Internacional Comunista. El debate tuvo su desarrollo m\u00e1s traum\u00e1tico en el seno del PSOE, sin embargo en la UGT predomin\u00f3 muy pronto la defensa de la estrategia tradicional del sindicato. La participaci\u00f3n en la huelga general de agosto de 1917 no se hizo pensando en un vuelco social, sino en el apoyo a un deseado cambio pol\u00edtico que, en el mejor de los casos, hubiera sustituido al r\u00e9gimen mon\u00e1rquico por una rep\u00fablica democr\u00e1tica. M\u00e1s tarde, en enero de 1919 el Comit\u00e9 Nacional de la UGT ratific\u00f3 la estrategia de combinaci\u00f3n de una moderada presi\u00f3n social, en la que la huelga hab\u00eda de ser el \u00faltimo recurso, con la presi\u00f3n institucional; y se aprob\u00f3 un proyecto de C\u00f3digo de Trabajo, que no se limitaba a las condiciones laborales sino que inclu\u00eda cuestiones como la vivienda o la formaci\u00f3n t\u00e9cnica del trabajador que fue inmediatamente presentado al entonces jefe de gobierno, Romanones, el mismo que era objeto de todas las diatribas de la prensa socialista. Esa ratificaci\u00f3n de estrategia fue, en si mismo, un motivo fundamental de desencuentro con la CNT. Por otra parte, buena parte de la direcci\u00f3n espa\u00f1ola de la UGT menospreci\u00f3 la reactivaci\u00f3n de la CNT, al que consider\u00f3 como un producto coyuntural, centr\u00e1ndose en sus relaciones a una insistente propuesta de unificaci\u00f3n org\u00e1nica, que la CNT siempre vio como una maniobra de absorci\u00f3n. Lo peor, en fin, fue que uno de los principales representantes de esa actitud de subvaloraci\u00f3n fue Juan Dur\u00e1n, que acab\u00f3 monopolizando la representaci\u00f3n catalana en el Comit\u00e9 Nacional de la UGT, favorecido por el declive f\u00edsico y la desaparici\u00f3n, finalmente, de Joaqu\u00edn Bueso. En el caso de la UGT catalana no se produjo la renovaci\u00f3n generacional de su grupo dirigente, como manifestaci\u00f3n y consecuencia, al propio tiempo, de su inmovilismo. Por su parte, la CNT busc\u00f3 resolver la competencia mediante un modelo de \u00absindicaci\u00f3n \u00fanica\u00bb que ten\u00eda, en la pr\u00e1ctica una doble acepci\u00f3n: la unificaci\u00f3n organizativa de los oficios de un ramo o una industria \u2013algo que no se empez\u00f3 a conseguir realmente hasta los tiempos de la guerra civil\u2013 y la unificaci\u00f3n de la afiliaci\u00f3n sindical en un lugar de trabajo concreto \u2013f\u00e1brica, taller, tajo o lo que fuera\u2013 bajo una sola sigla sindical. Esta \u00faltima acepci\u00f3n, monopolizadora y excluyente, acab\u00f3 constituyendo una presi\u00f3n a\u00f1adida, que lleg\u00f3 incluso a la coacci\u00f3n f\u00edsica, sobre la minoritaria militancia ugetista. No fue la \u00fanica; en la d\u00e9cada de los veinte las secciones locales de la UGT tuvieron que hacer frente tambi\u00e9n a la presi\u00f3n de los Sindicatos Libres, que lleg\u00f3 incluso a conseguir que secciones enteras, como la local de Calella abandonara la UGT y se integrara temporalmente en dichos sindicatos.<\/p>\n<p>La respuesta del grupo dirigente de la UGT en Catalu\u00f1a a esa situaci\u00f3n fue m\u00e1s burocr\u00e1tica que pol\u00edtica, y tuvo escasa trascendencia. Juan Dur\u00e1n y su principal colaborador, Joaqu\u00edn Escofet, impulsaron la constituci\u00f3n de una Federaci\u00f3n Regional Catalana de la UGT, en noviembre de 1920, que no obtuvo el reconocimiento legal hasta abril de 1922. Era una operaci\u00f3n paralela al impulso dado a la Federaci\u00f3n Socialista Catalana (PSOE), pero sin el impulso pol\u00edtico de esta \u00faltima, que le permiti\u00f3 captar para el partido a algunos elementos importantes de la juventud republicana catalanista de izquierdas, como Pla i Armengol, Manuel Serra i Moret o Rafael Campalans, que encontraron en Josep Recasens e incluso en el veterano Josep Comaposada una acogida favorable al proceso de renovaci\u00f3n. El comportamiento de Dur\u00e1n y Escofet fue muy diferente, sin saber como reaccionar a las presiones de sus competidores sindicales. Sin propuestas innovadoras frente a los cambios que se estaban produciendo en el seno del movimiento obrero, la Federaci\u00f3n Regional, controlada hasta finales de la d\u00e9cada por Joaquin Escofet, desde la presidencia o la secretar\u00eda general del Comit\u00e9 Regional, fue sobre todo un aparato organizativo m\u00e1s. Incluso un aparato poco eficiente como tal, ya que su inmovilismo propici\u00f3 que buena parte de la afiliaci\u00f3n de la UGT en Catalu\u00f1a no se llegara a integrar nunca en la Federaci\u00f3n Regional, cuya cifra de cotizantes se mantuvo siempre en torno a los dos mil, mientras que todas las secciones de la UGT en Catalu\u00f1a, con oscilaciones, se mantuvieron a lo largo de la tercera d\u00e9cada del siglo entre los 3.500 y los 5.900 afiliados.<\/p>\n<p>Esta \u00faltima cifra, que correspond\u00eda a septiembre de 1928, era pr\u00e1cticamente la misma que en 1916. Tras esa fecha se hab\u00eda llegado a perder casi la mitad de la afiliaci\u00f3n, que, en t\u00e9rminos cuantitativos se hab\u00eda, por tanto, recuperado en v\u00edsperas de la ruptura entre la UGT y el r\u00e9gimen primorriverista. Se hab\u00eda recuperado, pero s\u00f3lo eso; al igual que en el conjunto de Espa\u00f1a la actitud de contemporizaci\u00f3n con el r\u00e9gimen de excepci\u00f3n impuesto por Primo de Rivera, en septiembre de 1923, hab\u00eda producido unos beneficios tan magros que resultaban, a la postre, menores que los perjuicios pol\u00edticos cosechados. Cuando Primo de Rivera acab\u00f3 \u2013con la anuencia de Alfonso XIII, la patronal catalana y no pocos pol\u00edticos regionalistas\u2013 con el r\u00e9gimen parlamentario e impuso un r\u00e9gimen autoritario, la posici\u00f3n que Largo Caballero y Besteiro impusieron en la UGT y el PSOE, tras una condena exclusivamente formal del golpe, fue la de considerar que tan burgu\u00e9s era la el r\u00e9gimen de la Restauraci\u00f3n como el de la Dictadura y que, por tanto, si Primo de Rivera estaba dispuesto a respetar los acuerdos internos de ambas organizaciones, \u00e9stas se adaptar\u00edan a la nueva situaci\u00f3n pol\u00edtica, aceptando incluso participar en las instituciones locales y estatales a las que se les invitara. Fue una interpretaci\u00f3n extrema del reformismo y la pol\u00edtica de presi\u00f3n institucional, que para comprender mejor ha de tener en cuenta las caracter\u00edsticas peculiares del ejercicio del poder por parte de Primo de Rivera. Por ello se acept\u00f3 formar parte de los nuevos ayuntamientos, no electos, de los comit\u00e9s paritarios industriales, de las Bolsas de Trabajo, del Consejo de Trabajo que sustituy\u00f3 al Instituto de Reformas Sociales, y hasta del Consejo de Estado, en este \u00faltimo caso a trav\u00e9s de la persona del propio Largo Caballero. En Catalu\u00f1a la UGT sigui\u00f3 sin ninguna fisura esa pauta de participaci\u00f3n, aunque con un protagonismo mucho menor, acorde con la menor entidad de sus secciones. Juan Dur\u00e1n puso su propia aportaci\u00f3n, en julio de 1925, con la presentaci\u00f3n al general Ruiz del Partal, representante del Directorio militar en Catalu\u00f1a, de un \u00abPrograma Obrero Agr\u00edcola de Catalu\u00f1a\u00bb con propuestas \u00abasequibles\u00bb para que las pudiera llevar a cabo el gobierno; una iniciativa que no tuvo la menor trascendencia. En Catalu\u00f1a la pol\u00edtica de participaci\u00f3n no s\u00f3lo no produjo ning\u00fan resultado apreciable, sino que dividi\u00f3 profundamente al socialismo catal\u00e1n. La tercera d\u00e9cada del siglo XX fue, de largo, la que present\u00f3 el balance m\u00e1s negativo de la historia de la UGT en Catalu\u00f1a, por su ca\u00edda libre, precisamente cuando las luchas de 1916-1919 hab\u00edan abierto una nueva etapa del movimiento obrero, y por su desdibujamiento pol\u00edtico.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tras nuestra entrada dedicada a su fundaci\u00f3n y primeros a\u00f1os,\u00a0 publicamos esta dedicada a sus a\u00f1os de estancamiento a principios<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":13312,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[17,22],"tags":[913],"class_list":["post-13311","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia","category-historia-del-movimiento-y-de-la-clase-obrera","tag-cataluna"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13311","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=13311"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13311\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/13312"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=13311"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=13311"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=13311"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}