{"id":1335,"date":"2010-01-31T00:00:00","date_gmt":"2010-01-31T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1335"},"modified":"2020-02-22T11:15:30","modified_gmt":"2020-02-22T10:15:30","slug":"chile-elecciones-de-consecuencias-historicas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1335","title":{"rendered":"Chile: \u00bfelecciones de consecuencias hist\u00f3ricas?"},"content":{"rendered":"<p>Las elecciones chilenas de enero de 2010 no pod\u00edan leerse exclusivamente en clave nacional, a pesar de que por si mismas ya tuviesen un inter\u00e9s especial en cuanto estaba en juego el final de la etapa de gobiernos de la Concertaci\u00f3n y el acceso al gobierno de la derecha pinochetista. Pero la coyuntura hist\u00f3rica en la que se encuentra Am\u00e9rica Latina proyectaba el inter\u00e9s de estas elecciones m\u00e1s all\u00e1 del \u00e1mbito chileno.<\/p>\n<p>En este sentido no se pueden olvidar otras dos coyunturas hist\u00f3ricas, no excesivamente lejanas en el tiempo, en las que unas elecciones nacionales supusieron una encrucijada importante para las fuerzas de izquierda, con unas consecuencias negativas profundas en el segundo de los casos.<\/p>\n<p>La primera de las coyunturas fueron las elecciones presidenciales francesas de 2002. Recordemos brevemente aquel momento. Las elecciones se celebraban despu\u00e9s de un per\u00edodo de cohabitaci\u00f3n de cinco a\u00f1os entre el Presidente Jacques Chirac y el Primer Ministro, el socialista Lionel Jospin. En la primera vuelta electoral hab\u00edan concurrido 16 candidatos diferentes, desde la izquierda radical a la extrema derecha. La previsi\u00f3n era que en la segunda vuelta se enfrentasen, como los dos candidatos m\u00e1s votados, Chirac y Jospin, pero Francia entr\u00f3 en shock cuando conoci\u00f3 que los dos candidatos m\u00e1s votados eran Chirac y Le Pen. Este \u00faltimo hab\u00eda sobrepasado a Jospin por algunas d\u00e9cimas (16,86% frente al 16,18%). Un duro dilema para la izquierda. Tambi\u00e9n en aquella primera vuelta la suma de la abstenci\u00f3n y los votos blancos represent\u00f3 un tercio del electorado. El desencanto con los partidos de la cohabitaci\u00f3n e incluso con el PCF, que hab\u00eda participado en el gobierno Jospin, produjo, adem\u00e1s de la abstenci\u00f3n mencionada, el crecimiento de la votaci\u00f3n al trotskismo, que entre sus diferentes expresiones acumul\u00f3 el 11%, pero sobretodo permiti\u00f3 que el ultraderechista Le Pen fuese uno de los dos candidatos a la segunda vuelta.<\/p>\n<p>Entre la primera y la segunda votaci\u00f3n se produjo une fuerte reacci\u00f3n en Francia, especialmente en los sectores de izquierda, los sentimientos antifascistas brotaron con fuerza y se produjeron movilizaciones. El resultado electoral en la segunda vuelta mostr\u00f3, de un lado, que la abstenci\u00f3n se redujo en un 9% respecto a la primera vuelta, y, de otro lado, tampoco dej\u00f3 ninguna duda de que la izquierda se volc\u00f3 mayoritariamente a votar por Chirac \u201ccon las narices tapadas\u201d. Chirac pas\u00f3 del 19,88% al 82,05% mientras que Le Pen obtuvo el 17,95%.<\/p>\n<p>Francia, en general, mostr\u00f3 la persistencia de un vivo sentimiento republicano y antifascista, y la izquierda, adem\u00e1s, mostr\u00f3 una reacci\u00f3n de supervivencia. El resultado fue que Francia continu\u00f3 siendo una democracia burguesa gobernada por la derecha y la izquierda continuo, luchando, discutiendo, y buscando desde distintas posiciones una estrategia adecuada a las condiciones hist\u00f3ricas en que la tocaba vivir. Algunos de los frutos de esos desarrollos les hemos visto recientemente con el NPA o los distintos ensayos de alianzas en el seno de esa izquierda. La derrota de Le Pen no fue un hecho glorioso y el sapo que tuvo que tragarse la izquierda en aquella segunda vuelta no fue de un tama\u00f1o menor, pero salv\u00f3 una situaci\u00f3n dif\u00edcil, aunque algunos se escudasen en que no cab\u00eda de ninguna manera la victoria de Le Pen.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n de desencanto y apat\u00eda que mostraban los resultados de la primera vuelta se transform\u00f3 en una viva reacci\u00f3n que impidi\u00f3 el triunfo de Le Pen. Quedo claro que el cuerpo social franc\u00e9s no toleraba un ensayo neofascista en el gobierno. Si la situaci\u00f3n hubiese sido diferente y Le Pen hubiese contado con posibilidades sociales y pol\u00edticas para acceder al gobierno, posiblemente Europa hubiera entrado en un per\u00edodo turbulento y peligroso. Pero afortunadamente no fue as\u00ed.<\/p>\n<p>La pregunta pertinente al final de este relato es la de porque en Chile un candidato tan directamente vinculado a la herencia del pinochetismo no ha suscitado en el cuerpo social chileno una reacci\u00f3n de tipo antifascista como ocurri\u00f3 ocho a\u00f1os antes en Francia. Algunos analistas han apuntado a la profunda decepci\u00f3n producida por las pol\u00edticas aplicadas por los gobiernos de\u00a0 la Concertaci\u00f3n. En Francia tambi\u00e9n esa decepci\u00f3n se mostr\u00f3 en la abstenci\u00f3n de la primera vuelta y los resultados del PS y el PCF, pero reaccion\u00f3 ante la simple posibilidad de una victoria de Le Pen.<\/p>\n<p>Cualquiera que sean las razones, y es importante conocerlas, en 2010 Chile no reaccion\u00f3 como Francia en 2002. En otros pa\u00edses, y en diferentes momentos, tambi\u00e9n se han producido derrotas de gobiernos progresistas o socialdem\u00f3cratas, que aplicaban programas claramente derechistas, en favor de opciones pol\u00edticas genuinamente de derechas. En una gran parte de estos casos las consecuencias internas en esos pa\u00edses o en \u00e1mbitos internacionales no han sido de gran calado e, incluso, al cabo de algunos a\u00f1os se volvi\u00f3 a revertir la situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero, en ciertas ocasiones, en condiciones hist\u00f3ricas especiales, algunos de estos ascensos derechistas iniciaron cambios de profundidad, como por ejemplo la victoria de Margaret Thatcher en Inglaterra que abri\u00f3 pol\u00edticamente el ciclo hist\u00f3rico del neoliberalismo. En su victoria de 1979 se impuso contra el candidato laborista, y Primer Ministro, James Callaghan.\u00a0 \u00c9ste hab\u00eda ganado las elecciones en 1974 con un programa de izquierdas que abandon\u00f3 en 1976 con un giro a la derecha a partir de la crisis financiera de ese a\u00f1o. Al a\u00f1o siguiente Ronald Reagan derrotar\u00eda a Jimmy Carter en las elecciones presidenciales norteamericanas y la contrarrevoluci\u00f3n conservadora que se desencaden\u00f3 transform\u00f3 profundamente el aspecto del mundo e hizo retroceder las conquistas de a\u00f1os anteriores de la clase trabajadora y las clases populares. La agresiva ofensiva contra la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y las fuerzas de izquierda en todo el mundo, y de manera especial en Am\u00e9rica Latina, termin\u00f3 en un grave retroceso del proyecto socialista.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de la izquierda no hab\u00eda previsto, en su momento, las consecuencias que se pod\u00edan derivar de estas victorias electorales &#8211; como tampoco hab\u00eda previsto el hundimiento del socialismo eurosovi\u00e9tico &#8211; y en consecuencia no ten\u00eda una estrategia adecuada para enfrentar esa coyuntura, y menos a\u00fan para haber intentado evitarla impidiendo el triunfo de la derecha.<\/p>\n<p>La victoria de la derecha pinochetista en Chile tendr\u00e1 repercusiones profundas para las clases populares chilenas y abre un per\u00edodo de incertidumbre y graves dificultades para la izquierda de ese pa\u00eds, como ya han puesto de manifiesto diversos analistas. Pero su proyecci\u00f3n puede ser de mayor alcance. Despu\u00e9s de los importantes triunfos alcanzados por las fuerzas antineoliberales en Am\u00e9rica Latina en los pa\u00edses que engloban el ALBA, y de manera especial en Venezuela y Bolivia, la contrarrevoluci\u00f3n no ha cesado ni un momento en intentar abortar estas experiencias con todos los recursos posibles a su alcance, sabotaje econ\u00f3mico, insurrecciones, golpes de Estado, etc.<\/p>\n<p>Tras el acuerdo con Colombia para establecer siete bases norteamericanas y el golpe de Estado de Honduras, finalmente convalidado y bendecido por la Administraci\u00f3n Obama, la victoria derechista chilena ser\u00e1 un elemento m\u00e1s en la estrategia por frustrar los procesos de emancipaci\u00f3n en curso en Am\u00e9rica Latina, intentando abrir un nuevo curso de victorias electorales derechistas en pa\u00edses de la regi\u00f3n, si se produce este efecto imitaci\u00f3n sus repercusiones pueden ser serias.<\/p>\n<p>Hemos aludido brevemente a las desastrosas consecuencias que supuso para el proyecto socialista la victoria de Margaret Thatcher. Las fuerzas de izquierda no deber\u00edan olvidar estas experiencias hist\u00f3ricas \u00bfSer\u00e1 posible que el conjunto de la izquierda mundial establezca una estrategia que impida un derrota de los avances de las clases populares en Am\u00e9rica Latina? \u00bfExiste conciencia de las implicaciones hist\u00f3ricas que tendr\u00eda una derrota de este tipo?<\/p>\n<p>(*) Se pueden consultar otros art\u00edculos y libros del autor en el blog: http:\/\/miradacrtica.blogspot.com\/<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Chile: \u00bfelecciones de consecuencias hist\u00f3ricas?<\/p>\n<p>Jes\u00fas S\u00e1nchez Rodr\u00edguez*<\/p>\n<p>Las elecciones chilenas de enero de 2010 no pod\u00edan leerse exclusivamente en clave nacional, a pesar de que por si mismas ya tuviesen un inter\u00e9s especial en cuanto estaba en juego el final de la etapa de gobiernos de la Concertaci\u00f3n y el acceso al gobierno de la derecha pinochetista. Pero la coyuntura hist\u00f3rica en la que se encuentra Am\u00e9rica Latina proyectaba el inter\u00e9s de estas elecciones m\u00e1s all\u00e1 del \u00e1mbito chileno.<\/p>\n<p>En este sentido no se pueden olvidar otras dos coyunturas hist\u00f3ricas, no excesivamente lejanas en el tiempo, en las que unas elecciones nacionales supusieron una encrucijada importante para las fuerzas de izquierda, con unas consecuencias negativas profundas en el segundo de los casos.<\/p>\n<p>La primera de las coyunturas fueron las elecciones presidenciales francesas de 2002. Recordemos brevemente aquel momento. Las elecciones se celebraban despu\u00e9s de un per\u00edodo de cohabitaci\u00f3n de cinco a\u00f1os entre el Presidente Jacques Chirac y el Primer Ministro, el socialista Lionel Jospin. En la primera vuelta electoral hab\u00edan concurrido 16 candidatos diferentes, desde la izquierda radical a la extrema derecha. La previsi\u00f3n era que en la segunda vuelta se enfrentasen, como los dos candidatos m\u00e1s votados, Chirac y Jospin, pero Francia entr\u00f3 en shock cuando conoci\u00f3 que los dos candidatos m\u00e1s votados eran Chirac y Le Pen. Este \u00faltimo hab\u00eda sobrepasado a Jospin por algunas d\u00e9cimas (16,86% frente al 16,18%). Un duro dilema para la izquierda. Tambi\u00e9n en aquella primera vuelta la suma de la abstenci\u00f3n y los votos blancos represent\u00f3 un tercio del electorado. 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