{"id":13354,"date":"2023-03-02T05:00:58","date_gmt":"2023-03-02T04:00:58","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=13354"},"modified":"2023-03-09T00:22:02","modified_gmt":"2023-03-08T23:22:02","slug":"historia-de-la-ugt-en-cataluna-3-republica-despegue","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=13354","title":{"rendered":"Historia de la UGT en Catalu\u00f1a. 3, Rep\u00fablica, despegue"},"content":{"rendered":"<p><em>Tras nuestras entradas dedicadas <a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/?p=13277\">a su fundaci\u00f3n y primeros a\u00f1os<\/a>\u00a0 y <a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/?p=13311\">a sus a\u00f1os de estancamiento a principios del siglo XX<\/a> publicamos esta dedicada a su evoluci\u00f3n durante los primeros a\u00f1os 30 en una introducci\u00f3n en cinco partes a la historia del sindicato socialista Uni\u00f3n General de Trabajadores en la regi\u00f3n catalana desde su fundaci\u00f3n a finales del siglo XIX hasta el final de la dictadura franquista en los a\u00f1os setenta.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">1.<\/p>\n<p>La cooperaci\u00f3n entre la UGT y el r\u00e9gimen primorriversita se quebr\u00f3 entre 1927 y 1928. Primero a ra\u00edz de la decisi\u00f3n unilateral de Primo de Rivera de constituir una \u00abAsamblea Consultiva\u00bb, para iniciar el proceso de elaboraci\u00f3n de una nueva constituci\u00f3n que habr\u00eda de sustituir a la de 1876, cuyos miembros lo ser\u00edan por designaci\u00f3n directa del dictador. El decreto de convocatoria de dicha Asamblea, del 12 de septiembre de 1927 incluy\u00f3 como miembros a Largo Caballero, Lucio Mart\u00ednez Gil, Manuel Llaneza, Fernando de los R\u00edos y otros, hasta siete personas del \u00e1mbito de la UGT y del PSOE. La acci\u00f3n de Primo de Rivera contrari\u00f3 el acuerdo de la UGT de aceptar cargos institucionales s\u00f3lo si pod\u00edan ser elegidos por la propia organizaci\u00f3n, y el sindicato respondi\u00f3 con un Congreso extraordinario, el 6 de octubre, en el que por unanimidad se aprob\u00f3 rechazar tales denominaciones. La UGT no iba a estar presente, de ninguna manera, en la Asamblea Consultiva. Una discrepancia que se sum\u00f3 a la progresiva acumulaci\u00f3n de desencuentros en cuestiones muy sensibles para el sindicato. Como la restauraci\u00f3n de la jornada de 8 horas en la miner\u00eda a partir de octubre de 1927 (era de 7 hasta entonces) que desair\u00f3 al Sindicato Minero el que hab\u00eda llegado m\u00e1s lejos en la actitud de cooperaci\u00f3n con el r\u00e9gimen. Y, sobre todo, el fracaso en la extensi\u00f3n del sistema de comit\u00e9s paritarios al \u00e1mbito campesino, una de las reivindicaciones fundamentales de la UGT, que no fue aprobada por el gobierno hasta mayo de 1928; y que qued\u00f3 sin aplicar por la oposici\u00f3n de los grandes propietarios y de las organizaciones patronales agrarias. La cesi\u00f3n del r\u00e9gimen ante las presiones de estos \u00faltimos iban de parejo con el apoyo que prestaba en las zonas urbanas a los Sindicatos Libres, en los que se hab\u00edan integrado tambi\u00e9n los sindicatos cat\u00f3licos. Cuando Primo de Rivera dimiti\u00f3, en enero de 1930, el alejamiento de la UGT del r\u00e9gimen ya era un hecho; por las dos partes: el sucesor de Primo de Rivera, el general Berenguer, se mostr\u00f3 favorable a reformar el sistema de los comit\u00e9s paritarios de acuerdo con las sugerencias de la patronal y abandon\u00f3 los esfuerzos por recuperar las relaciones con el sindicato y el socialismo espa\u00f1ol. El pr\u00f3ximo paso de la UGT, muy particularmente de Largo Caballero, fue acercarse, en la pr\u00e1ctica, al movimiento republicano reforzado por el abandono del Dictador y las vacilaciones y divisiones de militares y pol\u00edticos que pugnaban por encontrar una salida controlada a la recuperaci\u00f3n de la monarqu\u00eda parlamentaria. Un acercamiento que protagoniz\u00f3 de manera espec\u00edfica el PSOE y que encabezaron Prieto y Fernando de los R\u00edos, mientras que a la UGT se le atribu\u00eda un papel de apoyo, a trav\u00e9s de la movilizaci\u00f3n, en el proceso pol\u00edtico que culmin\u00f3 en la proclamaci\u00f3n de la Segunda Rep\u00fablica el 14 de abril de 1931.<\/p>\n<p>Ese distanciamiento frente al r\u00e9gimen primorriverista produjo resultados que la anterior pol\u00edtica no hab\u00eda llegado a alcanzar de manera clara. La UGT pas\u00f3 de los poco m\u00e1s de 210.000 afiliados, en septiembre de 1928 \u2013una cifra que no consegu\u00eda despegarse de la de los primeros tiempos de la Dictadura\u2013- a casi 280.000 en diciembre de 1930 y sigui\u00f3 creciendo hasta rebasar el umbral de los trescientos mil en los primeros meses de 1931 y, tras la proclamaci\u00f3n de la Rep\u00fablica, alcanzar el mill\u00f3n en 1932. Ese crecimiento se produjo sobre todo en el sector agrario y tuvo tambi\u00e9n como protagonistas destacados los sectores del transporte, la construcci\u00f3n y la banca. La afiliaci\u00f3n campesina hab\u00eda descendido de los 75.000 afiliados, en 1921, a poco m\u00e1s de 50.000 en 1928 y era una de las principales manifestaciones de la frustraci\u00f3n que, finalmente, hab\u00eda generado la actitud de participaci\u00f3n institucional durante el r\u00e9gimen primorriverista. En 1932 la Federaci\u00f3n Nacional de Trabajadores de la Tierra, constituida en 1930, hab\u00eda pasado a representar con sus m\u00e1s de 450.000 afiliados casi la mitad del total de miembros de la UGT. Su espectacular crecimiento tuvo que ver muy directamente con la nueva pol\u00edtica de relaciones laborales en el campo impulsada por Largo Caballero al frente del Ministerio de Trabajo, que ocup\u00f3 desde el gobierno provisional de la Rep\u00fablica hasta septiembre de 1933, y con la expectativa generada por la reforma agraria; esa expansi\u00f3n no se reflej\u00f3 en absoluto en Catalu\u00f1a, agotados los proyectos promovidos por Juan Dur\u00e1n que no hab\u00edan tenido apoyo por parte de la direcci\u00f3n de la UGT, y la Uni\u00f3 de Rabassaires, fundada en 1922, capitaliz\u00f3 la nueva situaci\u00f3n y la pol\u00edtica agraria impulsada por la Generalitat de Catalu\u00f1a, con su emblem\u00e1tica ley de contratos de cultivo. A distancia de ese extraordinario crecimiento, pero experimentado tambi\u00e9n un despegue notable se situ\u00f3 la afiliaci\u00f3n de la UGT en el sector del transporte, que pas\u00f3 de casi 14.000 afiliados en 1921 a m\u00e1s de 90.000 en 1932, la de la construcci\u00f3n, que lo hizo de m\u00e1s de 13.700 a casi 84.000 y el de la banca, sin apenas presencia en la UGT de 1921 y que contaba en la de 1932 con 27.600 y era claramente hegem\u00f3nica en el sector. El arranque del crecimiento, cuantitativo y cualitativo, de la UGT catalana se produjo tambi\u00e9n desde finales de 1928. De manera que a comienzos de 1931, antes de proclamarse la Rep\u00fablica, la Federaci\u00f3n Regional inform\u00f3 a la Comisi\u00f3n Ejecutiva Nacional que la afiliaci\u00f3n en Catalu\u00f1a hab\u00eda alcanzado ya los 18.000 individuos; incluso aceptando que pudiera haber alguna sobreestimaci\u00f3n, las cifras eran demostrativas del salto que se hab\u00eda empezado a dar. Uno de los factores del crecimiento fue de car\u00e1cter organizativo: en el congreso del Sindicato Nacional Ferroviario, de noviembre de 1928, se acord\u00f3 incorporar a la Novena Zona (Catalu\u00f1a) la circunscripci\u00f3n de Lleida, hasta entonces vinculada al distrito de Zaragoza; la red ugetista ferroviaria catalana, que se hab\u00eda limitado a Barcelona y Manresa incorpor\u00f3 la capital de la tierras occidentales, as\u00ed como tambi\u00e9n Tarragona, que lo hab\u00eda hecho algunos meses antes. La secci\u00f3n ferroviaria catalana rebas\u00f3 los 2.200 afiliados, constituy\u00f3 en aquellos a\u00f1os una de las piezas fundamentales de la UGT catalana y fue la tercera en importancia dentro del Sindicato Nacional Ferroviario, despu\u00e9s de la Primera y Quinta Zona, con centro en Madrid y Bilbao respectivamente. En otros casos se trat\u00f3 de la reactivaci\u00f3n de secciones en \u00e1mbitos con presencia tradicional de la UGT: como fue el de las Artes Gr\u00e1ficas; o el Textil, en el que no obstante se mantuvieron unos niveles relativos modestos y una dispersi\u00f3n geogr\u00e1fica de las secciones, en las que prevalec\u00edan los n\u00facleos hist\u00f3ricos de Matar\u00f3, Calella, Manlleu y Roda de Ter, sin que nunca se llegara a alcanzar una dimensi\u00f3n competitiva frente a la CNT. En el fondo de todos ellos estuvo la puesta en marcha de los comit\u00e9s paritarios, creados por el gobierno espa\u00f1ol en noviembre de 1926 y que empezaron a actuar, de manera real, a finales de 1928; la UGT concentr\u00f3 en ellos su actividad sindical y se obtuvieron, en general, rendimientos positivos, hasta el punto que incluso sociedades obreras afines al anarcosindicalismo se integraron plenamente en dichos comit\u00e9s, cuyas resoluciones, por el contrario, tuvieron sus mayor oposici\u00f3n entre 1928 y 1929 en la patronal. El crecimiento cuantitativo fue acompa\u00f1ado de un relevo en las instancias dirigentes de la Federaci\u00f3n Regional y en la representaci\u00f3n p\u00fablica de la UGT en Catalu\u00f1a, en el que se combinaron motivos sindicales, pol\u00edticos y generacionales. En el oto\u00f1o de 1929 Joan Duran, duramente criticado por su acumulaci\u00f3n de cargos y por las sospechas de que se lucrara con ello, dimiti\u00f3 como representante catal\u00e1n en el Comit\u00e9 Nacional de la UGT. Meses m\u00e1s tarde, en el congreso de la Federaci\u00f3n Regional, de abril de 1930, Mari\u00e0 Mart\u00ednez Cuenca fue elegido secretario general, como signo de incorporaci\u00f3n de nuevos cuadros; aunque el ferroviario Josep Jov\u00e9 continu\u00f3 siendo presidente \u2013 hab\u00eda sido elegido en 1928- y Joaquim Escofet, dirigente de Artes Gr\u00e1ficas y presente en casi todos los comit\u00e9s regionales desde su creaci\u00f3n en 1922 fue elegido en esta ocasi\u00f3n vicepresidente (antes hab\u00eda sido presidente, en 1922-1925 y secretario general, entre 1925 y 1929). Las cr\u00edticas, despu\u00e9s de aquel congreso, pasaron a centrarse en la persona de Escofet, al que se reproch\u00f3 su estilo caciquil en el sindicato de Artes Gr\u00e1ficas y en un Pleno regional, en julio de 1930, fue sustituido por un nuevo cuadro, Jos\u00e9 Zaragoza.<\/p>\n<p>Un caso singular, y de peso, fue el de los trabajadores del mar y del puerto. En abril de 1929 tuvo lugar la reorganizaci\u00f3n de la Sociedad de fogoneros, marineros y fonda \u00abLa Naval\u00bb, cuya existencia hab\u00eda sido intermitente, desde sus prometedores inicios. A ello se sum\u00f3 el hecho de la progresiva coincidencia t\u00e1ctica con la Federaci\u00f3n de Entidades Obreras del Puerto (FEOPB), dirigida por Desideri Trilles, sobre todo por lo que se refer\u00eda a la defensa de la participaci\u00f3n obrera en los comit\u00e9s paritarios; la FEOPB, con su millar largo de afiliados era la principal organizaci\u00f3n sindical del puerto. La CNT presion\u00f3 a la FOPB para que abandonara el comit\u00e9 paritario y se integrara en la CNT hasta tal punto que dicha entidad, que inicialmente hab\u00eda considerado la opci\u00f3n de incorporarse a la central anarcosindicalista, acab\u00f3 rompiendo con ella. La reacci\u00f3n anarquista fue de total beligerancia y el mismo d\u00eda de proclamaci\u00f3n de la Rep\u00fablica, el 14 de abril, exigi\u00f3 al autoconstituido gobierno catal\u00e1n la disoluci\u00f3n de la FOPB, por lo que esta decidi\u00f3 el 26 de abril ingresar en la UGT. No fue ni mucho menos el final del conflicto. La CNT consigui\u00f3 que se integrara en su sindicato la Mutalidad de San Pere Pescador y a partir de ella desencaden\u00f3 una batalla por el control exclusivo del trabajo en el puerto de Barcelona; la Mutualidad, organizaci\u00f3n mixta de obreros y patronos, era mayoritaria en las faenas de carga y descarga de los muelles, en tanto que la FEOPB lo era en los trabajos de carga y descarga de a bordo de los barcos. El mismo mayo de 1931, la CNT exigi\u00f3, con huelga de por medio, que todas las contrataciones se hicieran de manera exclusiva a trav\u00e9s de la bolsa de trabajo de la Mutualidad, es decir a trav\u00e9s de la CNT. Las buenas relaciones existentes entonces entre la CNT y Esquerra Republicana de Barcelona llevaron a Francesc Maci\u00e1 a intervenir, de manera personal, y parcial, dictando unas nuevas bases de trabajo en las que conced\u00eda la contrataci\u00f3n de manera exclusiva a la bolsa de trabajo controlada por la CNT. El rechazo absoluto de la FEOPB-UGT dio lugar a violentos enfrentamientos entre las dos sindicales, interrumpido temporalmente por un acuerdo de respeto de la libertad de sindicaci\u00f3n, a finales de junio, que en octubre fue roto por la CNT al exigir a todos los trabajadores del puerto la cotizaci\u00f3n al sindicato anarquista. La negativa de los afiliados a la CNT a trabajar conjuntamente con los que lo estuvieran a la UGT se convirti\u00f3 de hecho en una nueva huelga en el puerto; pero en esta ocasi\u00f3n la falta de apoyo de la propia Federaci\u00f3n Local de la CNT y la intervenci\u00f3n del gobernador civil, Anguera de Sojo, diametralmente opuesta a la anterior de Maci\u00e1, dio un giro a la situaci\u00f3n. Anguera de Sojo dict\u00f3 en diciembre un laudo de reparto del trabajo en los siguientes t\u00e9rminos: 45% para afiliados a la CNT, 45 % para los que lo estuvieran a la UGT y 10% para no afiliados. La CNT del puerto reabri\u00f3 el conflicto intersindical en abril de 1933 y esta vez obtuvo el apoyo de los sindicatos locales anarquistas que declararon una huelga general del transporte de Barcelona en apoyo a la revisi\u00f3n de los porcentajes establecidos en 1931. Sin embargo, la situaci\u00f3n pol\u00edtica y sindical hab\u00eda cambiado de manera notable con respecto a 1931; la CNT estaba en pleno proceso de ca\u00edda bajo el control de la FAI y de ruptura con Esquerra Republicana, y el nuevo gobernador civil, Claudi Ametlla, intervino con un segundo laudo que mantuvo el porcentaje atribuido a la UGT, pero redujo el de la CNT, al 40%, en beneficio del resto, 15%. La UGT pudo salvar la ofensiva de exclusi\u00f3n del puerto, pero el saldo del duro enfrentamiento sindical fue el de un antagonismo constante nunca superado.<\/p>\n<p>Menos dram\u00e1tica, pero con caracter\u00edsticas paralelas fue la confrontaci\u00f3n en el sector de las Artes Gr\u00e1ficas de Barcelona, donde la UGT fue recuperando afiliaci\u00f3n a finales de los a\u00f1os veinte. A comienzos de 1930, el comit\u00e9 paritario del sector, en el que la UGT ten\u00eda mayor\u00eda, hab\u00eda establecido unas nuevas bases de trabajo; favorables a los trabajadores hasta el punto que la patronal las denunci\u00f3 ante el Ministerio de Trabajo. En noviembre de aquel a\u00f1o, el Sindicato de Artes Gr\u00e1ficas de la CNT, que en agosto hab\u00eda rechazado p\u00fablicamente las bases, exigi\u00f3 la retirada de la representaci\u00f3n obrera del comit\u00e9 paritario y present\u00f3 nuevas bases para la negociaci\u00f3n directa con la patronal, que inclu\u00edan las mejoras ya obtenidas a comienzos de 1930 adem\u00e1s de la pretensi\u00f3n de reconocimiento del sindicato de la CNT como interlocutor exclusivo de la patronal. Para apoyar su exigencia declar\u00f3 una huelga que no lleg\u00f3 a paralizar todo el sector y al menos siguiente tuvo que desconvocarla y acatar el acuerdo de enero. En este caso la UGT resisti\u00f3 el envite, pero su crecimiento se vio frenado por la beligerancia anarquista. Los desenlaces de los conflictos del puerto de las Artes Gr\u00e1ficas fueron excepci\u00f3n. La ofensiva de la CNT del verano de 1930, reactivada en el primer semestre de 1931, consigui\u00f3 recuperar gran parte de las sociedades obreras que hab\u00edan llegado a controlar en el tercer lustro de siglo y monopolizar la representaci\u00f3n sindical de la mayor parte de los ramos y sectores industriales, como era su objetivo desde entonces. La cuesti\u00f3n de los comit\u00e9s paritarios constituy\u00f3 un caballo de batalla crucial de la CNT \u2013que los rechaz\u00f3 sistem\u00e1ticamente\u2013 que lo convirti\u00f3 en palanca de su reconstituci\u00f3n, como elemento mayor de discrepancia y diferenciaci\u00f3n con la UGT; para ello tuvo favor el declive del r\u00e9gimen que arrastraba en su descr\u00e9dito las instituciones que hab\u00eda promovido o utilizado. La focalizaci\u00f3n de la confrontaci\u00f3n entre UGT y CNT en dichos comit\u00e9s y la aceptaci\u00f3n de las bases de trabajo acordadas por estos perjudic\u00f3 a la UGT, habida cuenta del vac\u00edo que de manera general les hizo la patronal catalana, que dejaron de asistir a dichos comit\u00e9s en 1930, y la pasividad de las representaciones gubernamentales, tambi\u00e9n de las correspondientes instancias del Ministerio de Trabajo, influida por la crisis final del r\u00e9gimen. M\u00e1s tarde, el entendimiento de hecho entre Esquerra Republicana de Catalu\u00f1a y la CNT y la actitud claramente favorable a esta \u00faltima por parte del Gobierno de la Generalitat, que no cambi\u00f3 hasta 1933, complet\u00f3 la suma de condiciones adversas que tuvo que afrontar la UGT catalana en esos a\u00f1os clave de transici\u00f3n pol\u00edtica. La UGT catalana pudo carecer en la \u00e9poca de dirigentes de talla, como los que tuvo la CNT en su etapa fundacional, y sin duda se vio afectada por las pugnas personalistas o generacionales y la precariedad de sus medios; pero esas circunstancias individuales tuvieron a medio plazo menor incidencia en las dificultades que encontraba su expansi\u00f3n que aquellas condiciones adversas.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">2.<\/p>\n<p>La crisis final de la monarqu\u00eda y la proclamaci\u00f3n de la Rep\u00fablica involucr\u00f3 plenamente a la UGT en la din\u00e1mica pol\u00edtica. Lo hizo de manera general, en el \u00e1mbito espa\u00f1ol, mediante la actividad de Largo Caballero que actu\u00f3 en el movimiento conspirativo republicano \u00abde manera personal\u00bb, implicando de hecho al sindicato y se integr\u00f3 en el Comit\u00e9 Revolucionario republicano de 1930, convertido el 14 de abril en Gobierno Provisional de la Rep\u00fablica, en el que asumi\u00f3 la cartera de Trabajo. Ese \u00e1mbito de gesti\u00f3n le permiti\u00f3 a Largo Caballero llevar adelante el programa ugetista de establecimiento de un nuevo marco de relaciones de trabajo en la ciudad y en el campo, que ratific\u00f3 los principios de negociaci\u00f3n colectiva y derecho de huelga, prolong\u00f3 y mejor\u00f3 en beneficio de los trabajadores el sistema de los comit\u00e9s paritarios, ahora reconstituidos como jurados mixtos, restaur\u00f3 la plena vigencia de la jornada de 8 horas, y, por fin, impuls\u00f3 la ley de contrato de trabajo, que los sucesivos gobiernos de la Monarqu\u00eda parlamentaria y de la Dictadura se hab\u00edan negado a promover; su \u00fanico l\u00edmite fue el proyecto de ley de control obrero \u2013inspirado en el existente entonces en la Rep\u00fablica Alemana\u2013, rechazado de manera absoluta por el Partido Radical y que fue uno \u2013no el \u00fanico\u2013 de los motivos de ruptura del gobierno de coalici\u00f3n republicano-socialista de 1931-1933. Es indudable que esa condici\u00f3n ministerial y su gesti\u00f3n tuvieron mucho que ver con el impulso tomado por la UGT.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n la UGT catalana se vio envuelta en esos acontecimientos, pero de una manera menos clara y con resultados mucho menos buenos. En 1930 Josep Jov\u00e9 se integr\u00f3 en el Comit\u00e9 Revolucionario de Catalu\u00f1a, tambi\u00e9n a t\u00edtulo personal; aunque, en su caso, involucrando menos claramente al sindicato m\u00e1s por las diferencias existentes en el seno del socialismo y del ugetismo catal\u00e1n que por una ausencia de mandato expl\u00edcito. Ante la convocatoria de elecciones municipales el Comit\u00e9 Regional de UGT tom\u00f3 la iniciativa de convocar en Barcelona a diversas organizaciones republicanas para articular una \u00abcandidatura antimon\u00e1rquica\u00bb; era una iniciativa competidora con la que impulsava Maci\u00e1, Companys, Lluh\u00ed Vallesc\u00e1 y otros y que dio lugar a Esquerra Republicana de Catalu\u00f1a. La de la Federaci\u00f3n Regional de la UGT, no compartida por todas las secciones del sindicato y tampoco por algunas agrupaciones socialistas, propici\u00f3 en Barcelona una coalici\u00f3n con los republicanos radicales, algunos republicanos federales, la Derecha Liberal Republicana, la Agrupaci\u00f3n Socialista de Barcelona y la propia Federaci\u00f3n Local de la UGT, que en las elecciones del 12 de abril consigui\u00f3 que resultaran elegidos Josep Jov\u00e9, Mari\u00e1 Mart\u00ednez Cuenca y Antoni Olarte. El resultado electoral precipit\u00f3 los acontecimientos y mientras Josep Jov\u00e9 fue designado en el nuevo ayuntamiento para ocupar la d\u00e9cima tenencia de alcald\u00eda, la Federaci\u00f3n Local de Barcelona comision\u00f3 al dirigente del sindicato Textil, Salvador Vidal Rosell \u2013miembro del Comit\u00e9 Regional entre 1928 y 1930\u2013 para que se integrara en un supuesto Comit\u00e9 de Salud P\u00fablica, que no lleg\u00f3 a constituirse por la acci\u00f3n de Maci\u00e1 que proclam\u00f3 el 14 de abril la Rep\u00fablica Catalana; con ese precedente Vidal Rosell fue incorporado al Gobierno de la Rep\u00fablica Catalana, constituido el 15 de abril, como responsable de la cartera de Obras P\u00fablicas. Despu\u00e9s, tras el pacto entre Francesc Maci\u00e0 y la delegaci\u00f3n del Gobierno provisional de la Rep\u00fablica por el que se instaur\u00f3 la Generalitat provisional a la espera de la aprobaci\u00f3n de un Estatuto de Autonom\u00eda, Vidal Rosell pas\u00f3 a formar parte del primer Gobierno provisional de la Generalitat, al frente de la Conseller\u00eda de Fomento y Agricultura.<\/p>\n<p>Ese itinerario de Vidal Rosell se fue alejando de las decisiones colectivas de la UGT y result\u00f3 conflictivo. Tanto por las reticencias de Josep Jov\u00e9, que consideraba que era \u00e9l el que hab\u00eda tenido que formar parte del gobierno catal\u00e1n, de acuerdo con su presencia en el Comit\u00e9 Revolucionario y su condici\u00f3n de Presidente del Comit\u00e9 Regional; como por las posiciones pol\u00edticas de Vidal Rosell, que acabaron chocando con el resto del Gobierno de la Generalitat, y llegaron a un punto de ruptura a ra\u00edz de unas declaraciones suyas contra el uso del catal\u00e1n como lengua oficial, en noviembre de 1931. Vidal Rosell recog\u00eda una posici\u00f3n ampliamente defendida en el seno de las organizaciones catalanas del PSOE y de la UGT, como ya se ver\u00e1 m\u00e1s adelante. Sus manifestaciones obligaron a Maci\u00e0 a forzar su dimisi\u00f3n y Vidal Rosell fue sustituido por Josep Jov\u00e9, por decisi\u00f3n unilateral de Maci\u00e0; mientras la UGT se planteaba si ten\u00eda que seguir teniendo un representante en el Gobierno de la Generalitat, con el que el sindicato estaba enfrentado, adem\u00e1s de por razones pol\u00edticas, por la predisposici\u00f3n de Maci\u00e0, Esquerra Republicana y su aliada la Uni\u00f3 Socialista de Catalu\u00f1a, hacia la CNT. Josep Jov\u00e9 no quiso atender a la decisi\u00f3n del sindicato y acept\u00f3 la propuesta de Maci\u00e0, por lo que fue inmediatamente suspendido en su militancia. El congreso regional de diciembre de 1931, el \u00faltimo que celebr\u00f3 como tal la Federaci\u00f3n catalana de la UGT, resolvi\u00f3 el episodio expulsando a Josep Jov\u00e9 y tambi\u00e9n reprobando la actuaci\u00f3n de Vidal Rosell, que hab\u00eda incurrido en los mismos personalismos que Dur\u00e1n y Escofet. Epis\u00f3dicamente, la UGT hab\u00eda tenido una presencia pol\u00edtica de la que nunca hab\u00eda disfrutado en Catalu\u00f1a; pero ese hecho hab\u00eda resultado un espejismo m\u00e1s que otra cosa y no hab\u00eda servido, en absoluto, para favorecer los intereses de la UGT, ni siquiera para defenderla mejor de las ofensivas de la CNT por el monopolio sindical. El balance de las relaciones entre la UGT y la Generalitat de Catalu\u00f1a no result\u00f3 positivo; algo que contrastaba, en los primeros meses de la Rep\u00fablica con el que pod\u00eda establecer la UGT en el conjunto espa\u00f1ol. Para un sindicalismo que ten\u00eda como una de sus propuestas principales el intervencionismo del estado, de los poderes p\u00fablicos, en el \u00e1mbito social y sobre todo en el laboral, la actitud del Gobierno de la Generalitat fue un rev\u00e9s importante.<\/p>\n<p>El nuevo momento pol\u00edtico y el moderado crecimiento de la afiliaci\u00f3n, con la incorporaci\u00f3n de colectivos tan potentes como el de los trabajadores del puerto de Barcelona, se tradujo en el Congreso regional de diciembre de 1931 en la adopci\u00f3n de algunas novedades organizativas en la estructura de la Federaci\u00f3n Regional y en un relevo de su c\u00fapula, con intenciones integradoras. La novedad organizativa fue la ampliaci\u00f3n del Comit\u00e9 Regional a cuatro vocales en representaci\u00f3n de las correspondientes provincias catalanas y la adopci\u00f3n de la figura del Pleno del Comit\u00e9 Regional integrado adem\u00e1s de por los miembros elegidos en el congreso los delegados de las federaciones nacionales de industria de la UGT con secciones en Catalu\u00f1a, con derecho a intervenir pero no de voto. Por otra parte, la intenci\u00f3n integradora se materializ\u00f3 con la incorporaci\u00f3n al Comit\u00e9 Regional de Desiderio Trilles y la elecci\u00f3n de Antonio Olarte, de la Federaci\u00f3n Local de Barcelona, como presidente, mientras que Josep Vila Cuenca lo fue como secretario general, de manera que las dos tendencias pol\u00edticas que se hab\u00edan venido enfrentando, sobre todo en la capital catalana, sobre la pol\u00edtica electoral, las relaciones con la Generalitat y , sobre todo, las expectativas sobre el estatuto, ocuparon los dos principales cargos de responsabilidad en el Comit\u00e9. El pacto no resolvi\u00f3 el debate de manera que en el seno de las organizaciones catalanas de la UGT, como en las del PSOE, el debate sobre el Estatuto de Autonom\u00eda sigui\u00f3 enfrentando a unos y otros; algunas secciones apoyaron la campa\u00f1a de las Juventudes Socialistas en defensa del \u00abespa\u00f1ol\u00bb y otras, como la de Tarragona se quej\u00f3 de que la autonom\u00eda catalana pod\u00eda significar un boicot al puerto de la ciudad por parte de ciudades inmediatas a Catalu\u00f1a que optaran por sustituirlo en beneficio del de Valencia. No obstante lo definitivo fue que, finalmente, la Federaci\u00f3n Socialista Catalana llam\u00f3 a votar si en el plebiscito del texto de N\u00faria, el 2 de agosto de 1931 y que la Federaci\u00f3n Regional de Catalu\u00f1a de la UGT hizo p\u00fablico su apoyo al Estatuto, a trav\u00e9s del telegramas al grupo parlamentario socialista y a la Comisi\u00f3n Ejecutiva de la UGT, cuando aquel inici\u00f3 su tr\u00e1mite de debate en las Cortes.<\/p>\n<p>La aprobaci\u00f3n del Estatuto de Autonom\u00eda por las Cortes espa\u00f1olas, en septiembre de 1932, ratific\u00f3 el nuevo escenario pol\u00edtico e institucional de Catalu\u00f1a. En respuesta a ello una parte de la delegaci\u00f3n catalana en el Congreso de la UGT de Espa\u00f1a, de octubre de 1932, encabezada por Mart\u00ednez Cuenca y Ram\u00f3n Palomas, propuso una organizaci\u00f3n asimismo aut\u00f3noma del propio sindicato. No fue aceptada y en contrapartida se dispuso facilitar la coordinaci\u00f3n propia, con un limitado margen de acci\u00f3n aut\u00f3noma a las secciones catalanes sin llegar a su constituci\u00f3n aut\u00f3noma integral, mediante la instauraci\u00f3n de un Secretariado Regional que pasar\u00eda a sustituir a la antigua Federaci\u00f3n y su Comit\u00e9 Regional; por otra parte se instituy\u00f3 un Consejo Regional, en lugar del m\u00e1s inconcreto Pleno del Comit\u00e9 Regional, con la representaci\u00f3n de los delegados de las federaciones de industria. Fueron cambios m\u00e1s administrativos y de nomenclatura que pol\u00edticos y en cambio concentr\u00f3 el poder efectivo de actuaci\u00f3n ejecutiva en el nuevo cargo de secretario general \u2013se eliminaban las tradicionales presidencias y vicepresidencias\u2013 y en el de secretario administrativo. Despu\u00e9s de que la Comisi\u00f3n Ejecutiva Nacional de la UGT aprobara los nuevos estatutos del Secretariado en febrero de 1933, el congreso regional de marzo lo puso enmarca y eligi\u00f3 para los dos cargos ejecutivos a los que ya eran m\u00e1ximos responsables en el antiguo Comit\u00e9, Vila Cuenca y Antonio Olarte.<\/p>\n<p>M\u00e1s trascendental que esos limitados cambios en la organizaci\u00f3n de la UGT catalana fue la incorporaci\u00f3n de un nuevo colectivo de trabajadores, los de banca y bolsa. En junio de 1931 se hab\u00eda constituido en Catalu\u00f1a una Federaci\u00f3 Catalana d\u2019Empleats de Banca i Borsa, un sindicato independiente de un sector de asalariados que todav\u00eda se conceb\u00eda a medio camino entre las clases medias y las clases trabajadoras. Era una sociedad potente, con m\u00e1s de cuatro mil afiliados, con un peri\u00f3dico <em>L\u2019Esfor\u00e7<\/em> que tiraba 15.000 ejemplares, plenamente hegem\u00f3nica en su sector, sin haber tenido que recurrir a t\u00e1cticas de coacci\u00f3n. La direcci\u00f3n de la FCEBB estableci\u00f3 pronto relaciones con la Federaci\u00f3n Nacional de Banca de la UGT, y en particular con sus m\u00e1ximos dirigentes, Amaro del Rosal y Luis Garc\u00eda Lago. El inter\u00e9s en la aproximaci\u00f3n result\u00f3 mutuo y despu\u00e9s de que en junio de 1932 se firmara un documento conjunto se inici\u00f3 definitivamente un proceso que culmin\u00f3 en la incorporaci\u00f3n del sindicato catal\u00e1n en la UGT, en su Federaci\u00f3n Nacional de Banca como una organizaci\u00f3n aut\u00f3noma que cambi\u00f3, significativamente, su denominaci\u00f3n por la de Federaci\u00f3 Catalana de Treballadors de Banca, Borsa i Estalvi. El proceso tuvo alg\u00fan obst\u00e1culo importante por parte de los miembros del sindicato independiente catal\u00e1n que ve\u00edan con recelo su integraci\u00f3n en un sindicato de clase y el abandono de la identidad corporativa profesional. A pesar de todo el Congreso de Tarrasa de la FCEBB aprob\u00f3 la integraci\u00f3n, en agosto de 1934 y la nueva FCTBBE mantuvo quince secciones ( Barcelona, la m\u00e1s importante, Sabadell, Terrassa, Vic, Manresa, Igualada, Tarragona, Reus, Montblanc Lleida, Matar\u00f3, Figueras, Girona y Olot) y m\u00e1s de 4.600 afiliados. Eso s\u00ed, la integraci\u00f3n a la UGT se hizo a trav\u00e9s de la federaci\u00f3n de banca y no a trav\u00e9s del Secretariado General. No era una situaci\u00f3n exclusiva; algunas secciones de la UGT de Catalu\u00f1a cotizaban directamente por medio de las federaciones de industria a las que estaban adscritas, lo que ha creado alguna confusi\u00f3n en la historiograf\u00eda a la hora de contabilizar los efectivos ugetistas globales en Catalu\u00f1a, al tener solo en cuenta los plenamente controlados por el Comit\u00e9 Regional o por el Secretariado. A pesar de todo una fuente institucional m\u00e1s objetiva ayuda a resolver los equ\u00edvocos: el \u00abCens Electoral-Social de Catalu\u00f1a\u00bb de 1934 elaborado por la Generalitat; de acuerdo con \u00e9l, en 1934 \u2013antes de los sucesos de octubre\u2013 la UGT catalana sumaba casi 44.500 afiliados, de ellos pr\u00e1cticamente 33.800 en Barcelona y 10.700 en el resto de Catalu\u00f1a, destacando las comarcas del Maresme (1.600) y Tarragon\u00e9s (1.400). El salto en afiliaci\u00f3n era innegable, aunque el Secretariado no representara plenamente ese salto y aunque los problemas pol\u00edticos internos del socialismo catal\u00e1n lo desdibujaran y limitaran su incidencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">3.<\/p>\n<p>La otra cara de ese proceso, positivo estrictamente en el campo sindical, fue el conflicto pol\u00edtico existente en el seno del socialismo en Catalu\u00f1a y su repercusi\u00f3n directa sobre la UGT. La ra\u00edz del conflicto era la diferente posici\u00f3n respecto a las reivindicaciones nacionales catalanas y al catalanismo. Ven\u00eda de lejos. La primera respuesta del socialismo espa\u00f1ol a la que entonces se llamaba la \u00abcuesti\u00f3n regional\u00bb, en el tr\u00e1nsito del siglo XIX al XX, fue considerar que las reivindicaciones de las nacionalidades, la catalana y la vasca, no eran m\u00e1s que instrumentos de las burgues\u00edas para dominar mejor a las clases trabajadoras. Esa reducci\u00f3n, simplista y dogm\u00e1tica signific\u00f3 que la primera aproximaci\u00f3n seria a la cuesti\u00f3n nacional, desde el campo del socialismo \u2013entendi\u00e9ndolo este sin dogmatismos, de un a manera abierta a la pluralidad\u2013 fuese la de Gabriel Alomar, militante en el republicanismo catalanista de izquierda, quien en 1910 postul\u00f3 la necesaria s\u00edntesis entre catalanismo y socialismo, por el n\u00facleo fundamentalmente emancipatorio de ambos. Alomar sostuvo que el catalanismo estaba siendo traicionado por la Lliga, que lo que en el fondo quer\u00eda era gobernar Espa\u00f1a, y no pod\u00eda ser tampoco llevado a la victoria por movimientos republicanos de clases medias; por lo que solo triunfar\u00eda cuando la base del catalanismo fueran las clases trabajadoras y, por tanto, su doctrina ideol\u00f3gica fuera la del socialismo. Esa propuesta acab\u00f3 obteniendo eco en las filas de la Federaci\u00f3n Catalana del PSOE, a trav\u00e9s del reusense Josep Recasens, que lider\u00f3 la apertura del socialismo catal\u00e1n hacia una consideraci\u00f3n positiva de las reivindicaciones nacionales y , con ello, hizo posible la incorporaci\u00f3n al partido, a partir de 1915, de j\u00f3venes cuadros desilusionados por las limitaciones del republicanismo: Andreu Nin, Manuel Serra i Moret, Ramon Pla i Armengol, Rafael Campalans y poco antes de la proclamaci\u00f3n de la dictadura Joan Comorera. La crisis de la Restauraci\u00f3n, las movilizaciones sociales y pol\u00edticas de 1917, y el car\u00e1cter de ruptura pol\u00edtica que tom\u00f3 el movimiento por la autonom\u00eda catalana en 1918, ayud\u00f3 a ese proceso. Recasens y Serra Moret, con el apoyo de Besteiro, lideraron el debate en el Congreso del PSOE de 1918, que modific\u00f3 radicalmente su posici\u00f3n anterior y aprob\u00f3 la propuesta de una \u00abConfederaci\u00f3n Republicana de nacionalidades ib\u00e9ricas\u00bb, con la \u00fanica condici\u00f3n de que el r\u00e9gimen pol\u00edtico de cada una de esas nacionalidades fuera democr\u00e1tico. El PSOE apoy\u00f3 activamente aquel a\u00f1o la campa\u00f1a a favor de la autonom\u00eda catalana.<\/p>\n<p>Lo que podr\u00eda haber significado ese cambio qued\u00f3 pronto bloqueado. Primero por la deserci\u00f3n de la LLiga del movimiento autonomista en 1919, alarmada por las movilizaciones sociales, y su aproximaci\u00f3n, definitiva, a los partidos mon\u00e1rquicos, sobre todo al conservador y a Maura. Inmediatamente despu\u00e9s por la crisis de identidad que, como a todo el socialismo europeo, se produjo al acabar la guerra mundial y como consecuencia de la revoluci\u00f3n rusa. El debate sobre la adhesi\u00f3n o no a la Internacional Comunista, que finalmente en 1921 se resolvi\u00f3 con el no, paraliz\u00f3 pol\u00edticamente al socialismo y se produjo en \u00e9l una marcha atr\u00e1s, que no lleg\u00f3 nunca a ser una rectificaci\u00f3n program\u00e1tica formal, respecto al acuerdo de 1918. En el PSOE esa marcha atr\u00e1s la lideraron Largo Caballero y Prieto; en el socialismo catal\u00e1n lo pretendi\u00f3 Fabra Ribas. El resultado fue que, mientras en el campo pol\u00edtico del socialismo catal\u00e1n se intent\u00f3 seguir manteniendo el camino emprendido en los tiempos de la guerra mundial, en el campo sindical prevalecieron las posiciones defendidas por Largo Caballero o Fabra Ribas; esas fueron las que defendieron Joan Dur\u00e1n o Joaqu\u00edm Escofet. El empe\u00f1o de avanzar en la simbiosis entre socialismo y catalanismo llev\u00f3 a Recasens, Serra i Moret, Campalans, con el apoyo tambi\u00e9n del veterano Josep Comaposada, a promover una plataforma de acci\u00f3n pol\u00edtica conjunta entre militantes de la Federaci\u00f3n Catalana y personas que ideol\u00f3gicamente se situaban ya en el campo socialistas, o avanzaban hacia ello, pero ni militaban en el PSOE ni hac\u00eda de ello una opci\u00f3n personal de futuro. La plataforma fue constituida en mayo de 1923 con el nombre de Uni\u00f3 Socialista de Catalu\u00f1a y aunque no entusiasm\u00f3 a la direcci\u00f3n del PSOE, fue aceptada no sin reticencias. Sin embargo, la diferente respuesta a la Dictadura de Primo de Rivera, frente a la cual la Uni\u00f3 Socialista adopt\u00f3 una posici\u00f3n de beligerancia frontal y de rechazo a participar en ninguna de sus instituciones, precipit\u00f3 la ruptura. En 1925, el Comit\u00e9 Nacional del PSOE acord\u00f3 la incompatibilidad de la militancia en el partido y en la USC y se consum\u00f3 la escisi\u00f3n del socialismo en Catalu\u00f1a, en dos corrientes, por mucho tiempo. En el terreno sindical esa ruptura ya se hab\u00eda producido de hecho antes y reforz\u00f3 la orientaci\u00f3n de la USC hacia la militancia en la CNT de sus escasos obreros adheridos, como Joan Fronjos\u00e1, alumno de Campalans en la Escola del Treball. Cuando en 1930 se reactiv\u00f3 la pol\u00edtica catalana las dos ramas del socialismo catal\u00e1n tomaron opciones diferentes: la USC form\u00f3 coalici\u00f3n con Esquerra Republicana y ya se ha visto como la UGT promovi\u00f3 una candidatura diferente. Se dibuj\u00f3 entonces un panorama en el que la Federaci\u00f3n Catalana del PSOE entr\u00f3 en una condici\u00f3n de marginalidad pol\u00edtica sobreviviendo gracias al despegue de la UGT, mientras que la USC, cuyo protagonismo pol\u00edtico se vio incrementado por la alianza con Esquerra, no pod\u00eda crecer m\u00e1s, precisamente por la debilidad de sus apoyos sociales espec\u00edficos, que se traduc\u00eda de manera muy concreta en la \u00e9poca por su debilidad sindical.<\/p>\n<p>La opci\u00f3n de la USC por la CNT fue un fracaso, y su direcci\u00f3n, en particular Joan Comorera, adopt\u00f3 una posici\u00f3n radicalmente antianarquista despu\u00e9s de los intentos insurrecci\u00f3nales de enero de 1933. Por su parte, la realidad del Estatuto de Autonom\u00eda, se impuso en el campo de la Federaci\u00f3n Socialista y tambi\u00e9n de la UGT. Ciertamente hubo conatos de convertirlas en el ariete del espa\u00f1olismo, del rechazo a la autonom\u00eda; pero ya se vio como eso no prosper\u00f3. El resultado fue un proceso de acercamiento entre las dos organizaciones socialistas catalanas, que culmin\u00f3 en un congreso de unificaci\u00f3n y la constituci\u00f3n de una nueva formaci\u00f3n denominada Uni\u00f3 Socialista de Catalu\u00f1a (Federaci\u00f3 Catalana del PSOE). Sin embargo, el proceso tuvo la oposici\u00f3n constante de la Agrupaci\u00f3n Socialista de Barcelona y de la direcci\u00f3n del PSOE, tanto de Largo Caballero como de Prieto, de manera que a trav\u00e9s de un debate centrado en argumentaciones de tipo organizativo, que ser\u00eda prolijo explicar ahora, finalmente, la Comisi\u00f3n Ejecutiva del PSOE rechaz\u00f3, enero de 1934, la unificaci\u00f3n y apoy\u00f3 a la Agrupaci\u00f3n Socialista de Barcelona para que procediera a reorganizar la Federacion Catalana del partido. As\u00ed se hizo, aunque algunos de los cuadros hist\u00f3ricos que hab\u00edan mantenido una defensa de las reivindicaciones catalanas, como Josep Recasens o Mari\u00e1 Mart\u00ednez Cuenca, incluso Ramon Pla i Armengol \u2013muy cr\u00edtico con el catalanismo pol\u00edtico a finales de los veinte\u2013 decidieron mantenerse en la USC y seguir defendiendo el proyecto frustrado de fusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Toda esa peripecia afect\u00f3 a la UGT en Catalu\u00f1a. Cuando USC dio por perdida la CNT, en manos de la FAI, su primera intenci\u00f3n fue promover un sindicato propio, para lo que cre\u00f3 un embrionario Comit\u00e9 Sindical de Catalu\u00f1a. La ponencia sindical presentada al segundo congreso de la USC, en abril de 1933, as\u00ed lo postulaba todav\u00eda; lo que no beneficiaba el proceso de unificaci\u00f3n iniciado en un mes antes. Ante el 1\u00ba de mayo de 1933 decidi\u00f3 hacerse una convocatoria conjunta de celebraci\u00f3n entre la UGT y el Comit\u00e9 Sindical de Catalu\u00f1a, pero inmediatamente despu\u00e9s la idea del tercer sindicato fue abandonada y el congreso de unificaci\u00f3n reconoci\u00f3 a la UGT como \u00fanico referente sindical de la nueva formaci\u00f3n. Esa estrecha dependencia del sindicato de las organizaciones socialistas y de su din\u00e1mica de relaciones acab\u00f3 repercutiendo de manera negativa. Tras el fracaso de la unificaci\u00f3n, la confrontaci\u00f3n se traslad\u00f3 al interior de la UGT y desemboc\u00f3, en el congreso regional de abril de 1934, en la retirada de los sindicatos afectos a la USC, que se constituyeron a finales de julio como Uni\u00f3 General de Sindicats Obrers de Catalu\u00f1a, con algo menos de 20.000 afiliados, que incluy\u00f3 la mayor parte de los dependientes de comercio, sindicato textil, hosteler\u00eda, alimentaci\u00f3n y metal de la UGT; su presidencia recay\u00f3 en Joan Fronjos\u00e1, militante de la USC desde sus primeros tiempos y ex afiliado a la CNT, y la secretar\u00eda general a Juan S\u00e1nchez Mar\u00edn, veterano cuadro ugetista. La divisi\u00f3n pol\u00edtica se hab\u00eda acabado traduciendo en una divisi\u00f3n sindical tambi\u00e9n. En los inicios del congreso, Vila Cuenca dio unos datos de afiliaci\u00f3n semejantes a los registrados por el Censo Electoral Social de la Generalitat, unos 45.000 efectivos en m\u00e1s de doscientos sindicatos. La divisi\u00f3n part\u00eda por dos al sindicato, cuando \u00e9ste hab\u00eda empezado a crecer por fin de manera significativa.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">3.<\/p>\n<p>A pesar de ese vaiv\u00e9n de unificaciones y divisiones, la din\u00e1mica general de la situaci\u00f3n pol\u00edtica y del movimiento obrero indujo un movimiento unitario, galvanizado por la amenaza del fascismo despu\u00e9s del acceso de Hitler a la jefatura del gobierno alem\u00e1n, en enero de 1933. En la primavera de aquel a\u00f1o en Catalu\u00f1a cristaliz\u00f3 un primer proyecto com\u00fan, la Alianza Obrera, plataforma de frente \u00fanico que pronto pas\u00f3 adquirir una denominaci\u00f3n antifascista, integrada en un primer momento por todas las organizaciones obreras y sindicales catalanas, a excepci\u00f3n de la CNT. La UGT particip\u00f3 en ella desde el primer momento, as\u00ed como la Federaci\u00f3n Socialista Catalana y la Uni\u00f3 Socialista de Catalu\u00f1a. Ese primer proyecto se interrumpi\u00f3 temporalmente como consecuencia de las diferentes opciones tomadas por sus principales integrantes ante las elecciones a Cortes de noviembre-diciembre de 1933. Mientras que la Uni\u00f3 Socialista de Catalu\u00f1a propugn\u00f3, como lo hab\u00eda venido haciendo desde 1931, una alianza con Esquerra Republicana de Catalu\u00f1a, el Bloc Obrer i Camperol y el sector de la Federaci\u00f3n Socialista Catalana, bajo el liderazgo de la Agrupaci\u00f3n Socialista de Barcelona, defendieron, por el contrario una candidatura de \u00abfrente obrero\u00bb, integrada por ambas formaciones. La discrepancia, inserta en el debate sobre la unificaci\u00f3n pol\u00edtica de los socialistas catalanes, gener\u00f3 un notable desconcierto en la militancia ugetista. A propuesta de Vila Cuenca el Pleno Regional de UGT del 21y 22 de noviembre acord\u00f3 respaldar a la candidatura de la USC (Federaci\u00f3n Catalana del PSOE), coaligada con Esquerra.<\/p>\n<p>Pasadas las elecciones, con el triunfo del Partido Radical, en plena deriva hacia la derecha y, lo que fue m\u00e1s trascendental, el ascenso de la Confederaci\u00f3n Espa\u00f1ola de Derechas Aut\u00f3nomas, que fue identificado como la variante espa\u00f1ola del fascismo de masas, la Alianza Obrera Catalana se reconstituy\u00f3, con casi todos los integrantes, a excepci\u00f3n de la organizaci\u00f3n regional del Partido Comunista de Espa\u00f1a, el Partit Comunista de Catalu\u00f1a, que ya se hab\u00eda retirado de la plataforma unitaria en su primera etapa de 1933. La unidad volvi\u00f3 a romperse al volver, e enero de 1934 la USC a formar parte del gobierno de la Generalitat, en el que hab\u00eda figurado entre abril de 1931 y diciembre de 1932, y de nuevo por un motivo electoral, las municipales de aquel mismo mes. La estrategia de movilizaci\u00f3n de la Alianza Obrera entr\u00f3 en contradicci\u00f3n con la pol\u00edtica de control institucional desarrollada por la Generalitat y ello culmin\u00f3 en la convocatoria de la huelga general de marzo de 1934 por parte de Alianza Obrera, en solidaridad con los trabajadores madrile\u00f1os. La huelga fracas\u00f3 y fue aprovechada por la USC para retirarse de la Alianza Obrera; la UGSOC ya no se integr\u00f3 en ella. Al margen de su escaso \u00e9xito, la huelga de marzo fue un primer ensayo en el proceso de preparaci\u00f3n de una insurrecci\u00f3n prevista como respuesta al posible acceso de la CEDA al gobierno; un proceso promovido y concebido por Largo Caballero y el sector que le apoyaba en el PSOE y la UGT, dominante en ambas organizaciones en aquel a\u00f1o de 1934 y secundado en Catalu\u00f1a por el Bloc Obrer i Camperol, liderado por Maur\u00edn. La plataforma unitaria de la Alianza Obrera, que hab\u00eda tenido su primera formulaci\u00f3n en Catalu\u00f1a, fue adoptada en toda Espa\u00f1a como la que hab\u00eda de articularse como base de masas del proceso insurreccional. En Espa\u00f1a, la UGT y el PSOE y las Juventudes Socialistas fueron sus integrantes principales; la CNT s\u00f3lo se incorpor\u00f3 a la Alianza Obrera en Asturias. En Catalu\u00f1a lo eran el Bloc Obrer i Camperol, la UGT y buena parte de los Sindicatos de Oposici\u00f3n excluidos de la CNT. En el \u00faltimo instante se unieron tambi\u00e9n el Partido Comunista y sus juventudes.<\/p>\n<p>El movimiento de octubre de 1934, desencadenado por el anuncio de la entrada de la CEDA en el Gobierno, tuvo en Catalu\u00f1a una doble vertiente por coincidir la convocatoria de huelga general insurreccional de Alianza Obrera con el pronunciamiento de la Generalitat de Catalu\u00f1a, que ante la pol\u00edtica recentralizadora del Gobierno de la Rep\u00fablica, liderado por Lerroux, reforzado con la participaci\u00f3n cedista, propuso volver a la situaci\u00f3n inicial del 14 de abril y proclam\u00f3 de nuevo la Rep\u00fablica Catalana. El movimiento fue derrotado, a pesar de la prolongada resistencia de la Alianza Obrera asturiana; y en Catalu\u00f1a la falta de coordinaci\u00f3n de los dos protagonistas del movimiento, la Alianza Obrera y el Gobierno de la Generalitat, con el apoyo de Esquerra y sobre todo de las Joventuts d\u2019Esquerra Estat Catal\u00e0, facilit\u00f3 su represi\u00f3n por parte de las tropas comandadas por el general Batet. La derrota del movimiento reforz\u00f3, a corto plazo, el gobierno de la derecha, de la alianza radical-cedista y las maniobras de marcha atr\u00e1s del programa reformista de los dos primeros a\u00f1os de la Rep\u00fablica, y signific\u00f3 la clausura de los centros obreros de las organizaciones que hab\u00edan participado.<\/p>\n<p>La UGT catalana, que apenas sal\u00eda del conflicto interno, se vio paralizada tambi\u00e9n por la represi\u00f3n posterior a octubre. Se abri\u00f3 as\u00ed un per\u00edodo de desmovilizaci\u00f3n que, no obstante, no fue est\u00e9ril en el plano pol\u00edtico. A pesar de la derrota, todo el proceso consolid\u00f3 la din\u00e1mica unitaria y alent\u00f3, a partir de 1935, una concentraci\u00f3n de las opciones pol\u00edticas y sindicales, que se reforz\u00f3 con el triunfo electoral del Frente Popular en febrero de 1936. En el campo partidario el desenlace fue la constituci\u00f3n por un lado del Partido Obrero de Unificaci\u00f3n Marxista, en septiembre de 1935, y por otro del Partit Socialista Unificat de Catalu\u00f1a, este \u00faltimo ya en los primeros d\u00edas de la guerra civil, en julio de 1936. En el sindical, esa din\u00e1mica combinada de unidad y concentraci\u00f3n se tradujo en una polarizaci\u00f3n en torno a la CNT y a la UGT. Al sindicato anarquista regres\u00f3 una parte importante de los Sindicatos de Oposici\u00f3n excluidos de la central desde la primavera de 1933; pero no todos, las Federaciones locales de Sabadell, Manresa e Igualada rechazaron ese reingreso y decidieron mantenerse como sindicatos locales independientes. Hacia la UGT, por su parte, fueron confluyendo un amplio arco de sindicatos, algunos de creaci\u00f3n reciente y otros que no hab\u00edan formado parte anteriormente de ninguna de las dos centrales. Adem\u00e1s, la UGSOC plante\u00f3 en abril de 1936 su reingreso en la UGT; al tiempo que propon\u00eda a Largo Caballero y la Comisi\u00f3n Ejecutiva del sindicato que \u00e9ste se reconstituyera como UGT de Catalu\u00f1a, entidad filial de la UGT de Espa\u00f1a. Desde comienzos de 1936 se apuntaban las l\u00edneas del salto cuantitativo y cualitativo que hab\u00eda de dar el sindicato en Catalu\u00f1a, aunque su consumaci\u00f3n final no se producir\u00eda hasta los primeros meses de la guerra.<a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/lesforc-750.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-13355\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/lesforc-750.jpg\" alt=\"\" width=\"750\" height=\"244\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/lesforc-750.jpg 750w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/lesforc-750-300x98.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 750px) 100vw, 750px\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tras nuestras entradas dedicadas a su fundaci\u00f3n y primeros a\u00f1os\u00a0 y a sus a\u00f1os de estancamiento a principios del siglo<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[17,22],"tags":[913,1960],"class_list":["post-13354","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-historia","category-historia-del-movimiento-y-de-la-clase-obrera","tag-cataluna","tag-ugt"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13354","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=13354"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13354\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=13354"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=13354"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=13354"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}