{"id":13385,"date":"2023-03-09T05:00:08","date_gmt":"2023-03-09T04:00:08","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=13385"},"modified":"2023-03-09T00:23:01","modified_gmt":"2023-03-08T23:23:01","slug":"historia-de-la-ugt-en-cataluna-4-guerra-civil-expansion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=13385","title":{"rendered":"Historia de la UGT en Catalu\u00f1a. 4, Guerra civil, expansi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><em>Tras nuestras entradas dedicadas <a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/?p=13277\">a su fundaci\u00f3n y primeros a\u00f1os<\/a>, <a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/?p=13311\">a sus a\u00f1os de estancamiento a principios del siglo XX<\/a> y <a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/?p=13354\">a su despegue durante los primeros a\u00f1os de la II\u00aa Rep\u00fablica<\/a>, publicamos esta dedicada a su evoluci\u00f3n durante los primeros a\u00f1os 30 en una introducci\u00f3n en cinco partes a la historia del sindicato socialista Uni\u00f3n General de Trabajadores en la regi\u00f3n catalana desde su fundaci\u00f3n a finales del siglo XIX hasta el final de la dictadura franquista en los a\u00f1os setenta.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">1.<\/p>\n<p>El primer fruto del movimiento unitario, en t\u00e9rminos de afiliaci\u00f3n, fue la integraci\u00f3n de la Confederaci\u00f3n General del Trabajo Unitaria, sindicato controlado por el Partido Comunista de Espa\u00f1a, en la UGT a mediados de diciembre de 1935. No ten\u00eda una gran trascendencia cuantitativa; la CGTU no alcanzaba en toda Espa\u00f1a los 50.000 afiliados y en Catalu\u00f1a era una organizaci\u00f3n absolutamente marginal. Tuvo sobre todo significaci\u00f3n pol\u00edtica, como un primer paso. Fue el clima pol\u00edtico de euforia entre la izquierda obrera generada por el triunfo electoral del Frente Popular, en febrero de 1936, el que impuls\u00f3 la afluencia de nuevos ingresos o reingresos a la UGT de Catalu\u00f1a. Entre febrero y julio se dieron de alta m\u00e1s de setenta sindicatos que sumaron casi 17.000 afiliados. El salto en algunas secciones fue m\u00e1s que notable: el Sindicato Textil de Barcelona pas\u00f3 de poco m\u00e1s de 400 afiliados al acabar 1935 a casi 7.400 en mayo de 1936. Por otra parte en la primavera se dieron tambi\u00e9n los primeros pasos para la reintegraci\u00f3n de la UGSOC as\u00ed como para la incorporaci\u00f3n de la Federaci\u00f3n Obrera de Sindicatos de la Industria Gastron\u00f3mica, controlado por los comunistas. La UGSOC contaba con 20.000 afiliados y la FOSIG con 8.000, lo que habr\u00eda de significar una importante inyecci\u00f3n de efectivos. Finalmente en junio de 1936 se produjo un hecho significativo: el Sindicato de la Madera de Matar\u00f3, integrado en los Sindicatos de Oposici\u00f3n de la CNT, rechaz\u00f3 regresar a la central anarquista y solicit\u00f3 en cambio ingresar en la UGT. Todo ello configuraba un panorama de crecimiento de la UGT en el que hab\u00eda que contar no s\u00f3lo los ingresos que ya se estaban produciendo, sino tambi\u00e9n el campo de expansi\u00f3n futura que constitu\u00edan la UGSOC, la FOSIG y los Sindicatos de Oposici\u00f3n que rechazaban volver a la CNT. La UGT catalana se aproximaba a los 50.000 y a ello cab\u00eda a\u00f1adir ese campo de expansi\u00f3n, que sumaba ya antes del estallido de la guerra un total de 46.000 afiliados.<\/p>\n<p>Ese crecimiento, importante ya en s\u00ed mismo, fue m\u00e1s por el hecho de inscribirse en un escenario de cambio de la correlaci\u00f3n de fuerzas sindicales marcado por el retroceso de la CNT. Ciertamente el sindicato anarquista hab\u00eda conseguido reincorporar a la mayor\u00eda de los Sindicatos de Oposici\u00f3n, pero en Catalu\u00f1a algo m\u00e1s del 40% de los afiliados a estos \u00faltimos no lo hicieron, por lo que su afiliaci\u00f3n a comienzos de julio de 1936 s\u00f3lo sumaba 160.000, pr\u00e1cticamente la mitad de los que ten\u00eda en 1931. Segu\u00eda siendo el sindicato m\u00e1s numeroso y dominaba los sectores industriales tradicionales, pero en su conjunto no pod\u00eda seguir consider\u00e1ndose que fuera ya el sindicato hegem\u00f3nico de anta\u00f1o. A las nuevas dimensiones que ya estaba perfilando la UGT \u2013si sumamos crecimiento real y crecimiento potencial\u2013 hab\u00eda que a\u00f1adir la importante presencia de otros sindicatos y en particular la de la Federaci\u00f3n Obrera de Unidad Sindical, que agrupaba desde primeros de mayo a los sindicatos controlados por el POUM, con 40.000 afiliados y el Centre Autonomista de Depenents del Comer\u00e7 i de la Ind\u00fastria (CADCI), el hist\u00f3rico sindicato mayoritario de la dependencia mercantil, con sus 23.000 afiliados.<\/p>\n<p>La otra cara de la moneda de esa trayectoria positiva del ugetismo catal\u00e1n fue su grave crisis de direcci\u00f3n. Estall\u00f3 precisamente cuando se iniciaba el despegue del sindicato, en el Pleno Regional de diciembre de 1935, cuando los representantes de la federaci\u00f3n bancaria encabezaron una dura cr\u00edtica contra el secretario general, Vila Cuenca, con acusaciones de mal uso de fondos sindicales, as\u00ed como del aprovechamiento personal que, supuestamente, habr\u00eda estado haciendo de su cargo de presidente de un Jurado mixto rural, en representaci\u00f3n de la UGT. La acusaci\u00f3n afect\u00f3 tambi\u00e9n al secretario de organizaci\u00f3n, Antonio Olarte, no por comportamientos personales sino por no haber atajado las malas pr\u00e1cticas de Vila Cuenca. No ha de pasar desapercibido el hecho de que la Federaci\u00f3n de Banca y Bolsa, que hasta entonces no hab\u00eda tenido ning\u00fan protagonismo en el funcionamiento del Secretariado de Catalu\u00f1a de la UGT, pas\u00f3 a ser en 1936 una de las secciones fundamentales en la pol\u00edtica interna del sindicato. Tras ser considerado culpable por una comisi\u00f3n de investigaci\u00f3n interna, Vila Cuenca dimiti\u00f3 en el siguiente Pleno Regional, en enero de 1936 y con \u00e9l lo hizo tambi\u00e9n Olarte. La crisis de direcci\u00f3n habr\u00eda de tener su resoluci\u00f3n definitiva en el pr\u00f3ximo congreso regional, el tercero, previsto para abril de 1936 y, mientra tanto, el Pleno eligi\u00f3 una direcci\u00f3n regional interina con Emilio Garc\u00eda, afiliado del metal y del PSOE, como secretario general y Pedro Mendoza, como secretario de organizaci\u00f3n. No hubo una buena relaci\u00f3n entre ambos y la interinidad no era, tampoco, la mejor condici\u00f3n para hacer frente al crecimiento del sindicato y a la compleja situaci\u00f3n pol\u00edtica en la que la victoria del Frente Popular se mezclaba con las divisiones internas, cada vez m\u00e1s graves, del socialismo espa\u00f1ol, en contradicci\u00f3n con la persistencia de la presi\u00f3n unitaria de las bases militantes, en particular de las m\u00e1s j\u00f3venes. Mendoza acab\u00f3 dimitiendo a comienzos de marzo, y tambi\u00e9n su sustituto, Miralles, del sindicato ferroviario, en mayo, para asumir la responsabilidad interina de la secretaria de organizaci\u00f3n \u00c1ngel Davo, militante de la Agrupaci\u00f3n Socialista de Barcelona. El proceso es confuso y apenas conocido en detalle; puede especularse con cuestiones personales, pero resulta m\u00e1s l\u00f3gico considerar que en el fondo de una tal inestabilidad, que afectaba muy directamente por lo visto al \u00e1rea de organizaci\u00f3n, estaban las consecuencia internas del conflicto que produc\u00eda un r\u00e1pido \u2013dadas las condiciones de la propia organizaci\u00f3n\u2013 crecimiento y la carencia de autoridad de los miembros de la direcci\u00f3n regional. Paralelamente el Tercer Congreso, que inicialmente hab\u00eda de haberse celebrado a comienzos de la primavera, fuera pospuesto, en fases sucesivas, hasta trasladar su celebraci\u00f3n al 25 de julio pr\u00f3ximo; no podr\u00eda celebrarse en tal fecha, por la rebeli\u00f3n militar y su deriva en guerra y no lleg\u00f3 a hacerse hasta a\u00f1o y medio m\u00e1s tarde.<\/p>\n<p>La crisis de direcci\u00f3n se hizo insostenible y en los primeros d\u00edas de junio Emilio Garc\u00eda y el reciente, y tercer, responsable interino de organizaci\u00f3n dimitieron ante un pleno regional. La iniciativa de los movimientos que se produjeron correspondi\u00f3 a una corriente interna cr\u00edtica articulada entre los sindicatos barceloneses que rechazaron sustituir los dimitidos en su cargos estatutarios y promovieron, en cambio, la formaci\u00f3n de un nuevo organismo de direcci\u00f3n regional integrado por siete miembros, que transitoriamente fue identificada como Comisi\u00f3n Permanente, pera recuperar despu\u00e9s la denominaci\u00f3n de Secretariado, aunque mantuvo su ampliaci\u00f3n. La novedad no s\u00f3lo resid\u00eda en el n\u00famero de la nueva direcci\u00f3n y en su configuraci\u00f3n por completo al margen de los estatutos del Secretariado regional, tambi\u00e9n era nueva la identidad pol\u00edtica de sus miembros. La secretaria general fue asumida por Jos\u00e9 del Barrio, y la de Organizaci\u00f3n por Antoni Ses\u00e9, militantes ambos del Partit Comunista de Catalu\u00f1a (PCE) y a esas dos secretar\u00edas tradicionales se le a\u00f1adi\u00f3 otra, de Propaganda y Legislaci\u00f3n, atribuida a Francesc Dur\u00e1n Rosell, dirigente del Textil y militante de la Agrupaci\u00f3n Socialista de Barcelona. El resto de la nueva direcci\u00f3n la compon\u00edan, a t\u00edtulo de vocales, Modest Mart\u00ednez y Desiderio Trilles, que proced\u00edan de la militancia ugetista de la capital catalana, y Antonio L\u00f3pez Raimundo, dirigente de la federaci\u00f3n bancaria, y Salvador Gonz\u00e1lez Albaladejo, del sector de la construcci\u00f3n, ambos de las Joventuts Socialistes Unificades de Catalu\u00f1a, que hab\u00edan de constituirse aquel mismo mes de junio, el primero procedente de las Juventudes Socialistas y el segundo de las Comunistas. Esa composici\u00f3n era una suma de corrientes \u2013sobre todo la comunista, el ala caballerista del socialismo catal\u00e1n, y las juventudes ya unificadas\u2013 que coincid\u00edan en el impulso del movimiento unitario, particularmente en el \u00e1mbito sindical, en la que destacaba el acceso de Del Barrio a la Secretar\u00eda General. Jos\u00e9 del Barrio era un inquieto cuadro comunista, que entre 1935 y 1936 hab\u00eda pugnado, sin \u00e9xito, por el liderazgo de la organizaci\u00f3n catalana del PCE, y finalmente encontr\u00f3 acomodo en la crisis de direcci\u00f3n de la UGT catalana para asumir por fin una responsabilidad de primer nivel. Le aval\u00f3 su condici\u00f3n de secretario del Sindicato Metal\u00fargico de la UGT, desde 1933, la importancia de la unificaci\u00f3n de los metal\u00fargicos de la UGT y la UGSOC aquel mismo junio y, sin duda, su capacidad de discurso. Del resto de componente los de mayor peso espec\u00edfico en el sindicato, como Antonio L\u00f3pez Raimundo, Francesc Dur\u00e1n Rosell y Salvador Gonz\u00e1lez Albaladejo estaban demasiado ocupados en la expansi\u00f3n de sus propias federaciones o, simplemente, aceptaron sin reticencias el deseo de Del Barrio para aceptar una Secretar\u00eda General, que de todas formas hab\u00eda de ser provisional a la espera de la celebraci\u00f3n del Tercer Congreso. Mientras tanto, Duran Rosell, primero, y Ses\u00e9, despu\u00e9s, viajaron a Madrid para intentar que la Comisi\u00f3n Ejecutiva de la UGT validara los acuerdos del Pleno de junio; sin conseguirlo por el momento ante la reticencia de Largo Caballero, siempre muy celoso del cumplimiento de las formalidades administrativas en la organizaci\u00f3n que lideraba y receloso, adem\u00e1s, de su p\u00e9rdida progresiva de control sobre los sectores de la izquierda del socialismo. La UGT de Catalu\u00f1a dej\u00f3 temporalmente de tener representaci\u00f3n en el Comit\u00e9 Nacional del sindicato. La excepcionalidad y la provisionalidad de la situaci\u00f3n de la nueva direcci\u00f3n de la UGT catalana no tuvieron opci\u00f3n de resolverse por la v\u00eda reglamentaria. La rebeli\u00f3n militar y la guerra consolidaron la situaci\u00f3n de hecho.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">2<\/p>\n<p>La rebeli\u00f3n y la guerra civil transformaron profundamente el panorama social y pol\u00edtico catal\u00e1n. Los militares insurrectos fueron derrotados en Barcelona por la acci\u00f3n de las fuerzas de orden p\u00fablico, dirigidas por la Conseller\u00eda de Gobernaci\u00f3n de la Generalitat, y los grupos de obreros armados de los sindicatos y los partidos marxistas catalanes y tambi\u00e9n, aunque con una participaci\u00f3n menor, de militantes republicanos. El desenlace en la capital catalana determin\u00f3 la derrota de los rebeldes en toda Catalu\u00f1a, pero tambi\u00e9n configur\u00f3 un nuevo escenario en el que el estado y la Generalitat de Catalu\u00f1a perdieron una parte importante de sus capacidades; y de manera muy particular el control del orden interior, de las calles, las carreteras y los pueblos, en un proceso de asalto a los cuarteles y de fragmentaci\u00f3n del poder, con la proliferaci\u00f3n de comit\u00e9s de todo tipo que suplantaron a las instituciones de gobierno local y asumieron el control de centros productivos y de distribuci\u00f3n. La Generalitat qued\u00f3 tocada, pero no hundida y Llu\u00eds Companys decidi\u00f3 asumir la realidad de la nueva situaci\u00f3n y propuso a los sindicatos y a los partidos del Front d\u2019Esquerres (Frente popular) un pacto pol\u00edtico mediante la constituci\u00f3n de un nuevo organismo, el Comit\u00e9 Central de Milicias Antifascistas, integrado por todos ellos, que asumir\u00eda la movilizaci\u00f3n para la guerra, para el frente as\u00ed como la organizaci\u00f3n del control de los grupos armados y las calles; en tanto el Gobierno de la Generalitat se centraba en las responsabilidades de la administraci\u00f3n civil y de manera especial a garantizar la financiaci\u00f3n de la econom\u00eda y de la guerra. Un pacto que fue aceptado, institucionalizando el compromiso unitario antifascista y estableci\u00f3 una dualidad de funciones, no de poder, entre el Gobierno de la Generalitat y el Comit\u00e9 Central de Milicias Antifascistas.<\/p>\n<p>La dualidad de funciones se prolongar\u00eda hasta finales de septiembre de 1936. Durante ese tiempo cada una de las partes procur\u00f3 acumular las mayores atribuciones posibles, evitando entrar en un conflicto abierto de competencias entre ambas. El Gobierno de la Generalitat asumi\u00f3 todas las parcelas que pudo de la administraci\u00f3n del estado, m\u00e1s all\u00e1 de lo establecido por el estatuto de 1932, y el Comit\u00e9 Central de Milicias Antifascistas extendi\u00f3 el campo de sus actividades a la organizaci\u00f3n de los abastecimientos en la capital catalana o al impulso del proceso de ocupaci\u00f3n de centros productivos y comerciales por parte de los trabajadores, que empez\u00f3 de manera espont\u00e1nea. Prevista para hacer frente a una situaci\u00f3n de guerra sobrevenida pero que inicialmente se esperaba que tuviera un desenlace r\u00e1pido, su prolongaci\u00f3n y su evoluci\u00f3n negativa para la Rep\u00fablica puso en evidencia las limitaciones del pacto de julio y tambi\u00e9n de la autoridad efectiva tanto del Gobierno del Gobierno de la Generalitat como del Comit\u00e9 Central de Milicias Antifascistas. El primero de ellos, integrado exclusivamente por representantes republicanos (Esquerra Republicana, Acci\u00f3 Catalana Republicana y Uni\u00f3 de Rabassaires) carec\u00eda de la fuerza pol\u00edtica precisa en una situaci\u00f3n en la que emerg\u00eda el protagonismo de las clases trabajadoras y a sus organizaciones sindicales y pol\u00edticas. El Comit\u00e9 Central de Milicias Antifascistas, por su parte, pudo actuar como plataforma de acuerdo e impulsor de la movilizaci\u00f3n miliciana, pero nunca consigui\u00f3 establecerse como real autoridad central de la red de comit\u00e9s y, a menudo, el cumplimiento de sus disposiciones no super\u00f3 el \u00e1mbito del \u00e1rea metropolitana de la capital. Adem\u00e1s, la dualidad de funciones generaba una creciente descoordinaci\u00f3n en el \u00e1mbito econ\u00f3mico y, sobre todo, en el del orden interior y el control de la violencia en la retaguardia.<\/p>\n<p>La soluci\u00f3n fue la constituci\u00f3n el 26 de septiembre, de un nuevo Gobierno de la Generalitat integrado por todos los que compon\u00edan el CCMA, presidido igualmente por Llu\u00eds Companys y en el que Josep Tarradellas asumi\u00f3 la funci\u00f3n de Conseller Primer. El nuevo pacto de septiembre impuls\u00f3 un proceso de recuperaci\u00f3n institucional en el campo de la administraci\u00f3n pol\u00edtica al propio tiempo que ratificaba las transformaciones sociales, sobre todo por lo que se refer\u00eda a la ocupaci\u00f3n de los centros de producci\u00f3n y los sistemas de distribuci\u00f3n. Sin que ello significara, ni mucho menos, la consecuci\u00f3n de un acuerdo definitivo sobre los modos y el alcance final de esas transformaciones. Cada uno de los integrantes del Gobierno de la Generalitat tuvo su propia concepci\u00f3n de lo que todos consideraban en aquella etapa como un hecho revolucionario: de revoluci\u00f3n proletaria, como lo propugnaban anarquistas y poumistas, de revoluci\u00f3n popular, el PSUC y con \u00e9l la UGT, de revoluci\u00f3n pol\u00edtica, como tend\u00eda a considerarla en t\u00e9rminos de su relaci\u00f3n con el estado espa\u00f1ol Esquerra Republicana. Diferencias que desembocar\u00edan en los enfrentamientos de mayo de 1937 y que lastrar\u00edan la unidad de la lucha contra los rebeldes hasta el final de la guerra.<\/p>\n<p>A lo largo de todo ese proceso hist\u00f3rico los sindicatos desempe\u00f1aron, desde un primer momento, un papel principal, por su condici\u00f3n de organizaciones de masas y de impulsores y organizadores del control de la movilizaci\u00f3n para la guerra, la producci\u00f3n y la distribuci\u00f3n. La consecuencia fue doble: la de la sindicalizaci\u00f3n de la vida econ\u00f3mica y, en parte, pol\u00edtica catalana; y, al propio tiempo, la politizaci\u00f3n de los sindicatos que se convirtieron directamente, en el caso de la CNT, o indirectamente, en el de la UGT, en figuras principales de la din\u00e1mica pol\u00edtica. La CNT hizo lo que nunca habr\u00eda pensado, participar en un gobierno, hacer pol\u00edtica expl\u00edcita. La UGT lo que formalmente hab\u00eda querido evitar hasta entonces: dar su nombre para representar de manera exclusiva la opci\u00f3n de un partido, el PSUC. Una situaci\u00f3n que se llev\u00f3 al extremo en el caso de la UGT a ra\u00edz de la crisis del Gobierno de la Generalitat de diciembre de 1936 cuando, para enmascarar la exclusi\u00f3n del POUM en el nuevo Consell Executiu de la Generalitat, se present\u00f3 este como un gobierno de representaci\u00f3n social integrado por los sindicatos, UGT, CNT, la Uni\u00f3 de Rabassaires y Esquerra Republicana a t\u00edtulo de representante de las clases medias antifascistas. Fue obvio que las siglas UGT se prestaban para una representaci\u00f3n del PSUC que estaba materializada por tres dirigentes del partido, que nada ten\u00edan que ver con la actuaci\u00f3n sindical: Joan Comorera, Rafael Vidiella y Miquel Vald\u00e9s. Esa ficci\u00f3n se mantuvo hasta junio de 1937.<\/p>\n<p>La UGT, presente en los combates de julio tuvo un papel relevante tanto en el campo de la acci\u00f3n institucional como en el de la movilizaci\u00f3n y el Comit\u00e9 Central de Milicias Antifascistas. Por lo que al primero se refiere, la hegemon\u00eda sindical de la Federaci\u00f3n de Banca y Bolsa en el sector hizo posible que la Generalitat pudiera aplicar una de sus decisiones m\u00e1s trascendentes, en los primeros d\u00edas, en la administraci\u00f3n econ\u00f3mica del pa\u00eds: la constituci\u00f3n de la Comissaria General de Banca, que intervino la actividad de la banca privada para evitar la fuga de capitales, estableci\u00f3 la priorizaci\u00f3n del pago de los salarios y la organizaci\u00f3n en el tiempo del resto de operaciones financieras y crediticias. La intervenci\u00f3n de los bancarios de la UGT result\u00f3 fundamental para evitar el colapso de la econom\u00eda catalana, incluidas las empresas colectivizadas por los sindicatos, mediante una ordenado intervenci\u00f3n p\u00fablica del sector que le ahorr\u00f3 la desorganizaci\u00f3n inmediata a los combates de julio que se produjeron tanto en las \u00e1reas de la producci\u00f3n como en las de la distribuci\u00f3n. Al propio tiempo la UGT se integr\u00f3 en el Comit\u00e9 Central de Milicias Antifascistas por medio de su secretario general Jos\u00e9 del Barrio y dos miembros relevantes del Secretariado, Salvador Gonz\u00e1lez Albaladejo y Antonio L\u00f3pez Raimundo. Finalmente, el propio Jos\u00e9 del Barrio encabez\u00f3, junto con Manuel Trueba y \u00c1ngel Estivill la primera columna de milicianos organizada conjuntamente por la UGT y el reci\u00e9n constituido PSUC, la Columna Karl Marx que march\u00f3 al frente el 24 de marzo. Esta \u00faltima circunstancia oblig\u00f3 a relevar a Jos\u00e9 del Barrio en la Secretar\u00eda General. Por otra parte, el asesinato de Antonio L\u00f3pez Raimundo, en un control de carreteras, el d\u00eda anterior, y en los \u00faltimos d\u00edas de julio el de Desiderio Trilles, por parte de elementos no identificados de la CNT, oblig\u00f3 a una reestructuraci\u00f3n del Secretariado Regional: Antonio Ses\u00e9 pas\u00f3 a ocupar la Secretaria General y la de Organizaci\u00f3n, que dejaba vacante, fue asumida por Tom\u00e1s Molinero; Modest Mart\u00ednez y Francesc Dur\u00e1n Rosell siguieron al frente de sus respectivas secretar\u00edas \u2013la de Dur\u00e1n Rosell con la nueva denominaci\u00f3n de Prensa y Propaganda\u2013 y se incorporaron como nuevos miembros Joan Vilar, tambi\u00e9n bancario y en sustituci\u00f3n de L\u00f3pez Raimundo, y dos representantes de dos importantes sindicatos aut\u00f3nomos que se integraron en la UGT en los primeros d\u00edas de la guerra, Miquel Ferrer, del CADCI, y Emili Vilaseca de la FOSIG. Con la salvedad de Antonio Ses\u00e9, asesinado durante los sucesos de mayo de 1937, ese fue el grupo dirigente que se mantuvo hasta que, por fin, pudo celebrarse el Tercer Congreso, en noviembre de 1937.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">3.<\/p>\n<p>El protagonismo del movimiento obrero y de los sindicatos, en particular, signific\u00f3 un extraordinario crecimiento de la UGT catalana, que tendi\u00f3 a equiparar pr\u00e1cticamente sus fuerzas con su rival hist\u00f3rico, la CNT. Ese crecimiento no fue un hecho abrupto. Arrancaba ya de la din\u00e1mica unitaria que se remontaba a finales de 1935, aunque el proceso social y pol\u00edtico de los primeros meses de la guerra multiplic\u00f3 al m\u00e1ximo su intensidad. En l\u00edneas generales respondi\u00f3 a cuatro factores: la culminaci\u00f3n de los acuerdos de integraci\u00f3n en la UGT decididos o apuntados ya antes de julio de 1936; la concentraci\u00f3n de los sindicatos obreros \u00abaut\u00f3nomos\u00bb en una u otra de la centrales sindicales de clase, mayoritarias; la adhesi\u00f3n a la UGT de una serie de organizaciones sociales no estrictamente obreras que respondieron de esa manera a la sindicalizaci\u00f3n de la vida social y pol\u00edtica catalana; y la inscripci\u00f3n individual en el sindicato como mecanismo de promoci\u00f3n social o incluso de autoprotecci\u00f3n personal en momentos de r\u00e1pido cambio de las relaciones de poder, con una importante producci\u00f3n de violencia. Desde la perspectiva de la historia del sindicalismo el m\u00e1s significativo, fue el segundo de ellos. Nunca la existencia de grandes centrales sindicales, como la CNT y la UGT hab\u00eda hecho desaparecer en Catalu\u00f1a a un importante n\u00famero de sindicatos, de \u00e1mbito territorial diverso desde el local hasta los que extend\u00edan por diversos puntos de la geograf\u00eda catalana, denominados aut\u00f3nomos, que agrupaban trabajadores de un sector, de un oficio o de una categor\u00eda laboral, como eran, para poner dos ejemplos antag\u00f3nicos, la Sociedad de Boteros y Amarradores del puerto de Barcelona \u2013que se adherir\u00eda a la UGT\u2013 o el Sindicato de Contramaestres de la Industria Textil \u00abEl Radium\u00bb \u2013que lo hizo a la CNT\u2013. En v\u00edsperas de la guerra civil la suma de afiliados esos sindicatos aut\u00f3nomos alcanzaba la de los dos sindicatos mayoritarios de clase. El tercer factor estuvo protagonizado por organizaciones estudiantiles e incluso peque\u00f1os empresarios y comerciantes, y tuvo una significaci\u00f3n y una repercusi\u00f3n m\u00e1s pol\u00edtica que sindical. En cuanto al \u00faltimo de ellos, un t\u00f3pico frecuente es la de magnificar la afiliaci\u00f3n a la UGT como mecanismo de autoprotecci\u00f3n, para conseguir un carnet con el que sortear los controles obreros en las calles, las carreteras y los centros de trabajo o la represi\u00f3n contra los sospechosos de connivencia con la rebeli\u00f3n; es indudable que se produjo, pero no fue, ni de lejos, el mayor productor de afiliaci\u00f3n y, en cualquier caso, no lleg\u00f3 a tener ninguna influencia pol\u00edtica en el seno de ninguno de los dos sindicatos.<\/p>\n<p>La l\u00ednea de continuidad entre la aproximaci\u00f3n a la UGT de diversos sindicatos antes de la guerra y su efectiva integraci\u00f3n en ella en los primeros d\u00edas del conflicto, la representaron en primer lugar la UGSOC, que la acord\u00f3 de manera definitiva el 21 de julio, la FOSIG, que lo hizo por las mismas fechas. Pero tambi\u00e9n ha de incluirse en esa categor\u00eda la incorporaci\u00f3n de los Sindicatos de Oposici\u00f3n que hab\u00edan rechazado su reingreso en la CNT. Ya se ha visto como uno de ellos, en Matar\u00f3, decidi\u00f3 integrarse en la UGT antes de la guerra; el m\u00e1s importante, la Federaci\u00f3n Local de Sindicatos de Sabadell, con unos 14.000 afiliados, hab\u00eda acordado tambi\u00e9n antes de julio de 1936 someter a votaci\u00f3n general si se reintegraban a la CNT o ingresaban a la UGT y celebrada \u00e9sta el 22 de agosto dio por resultado, de manera abrumadora, el ingreso en esta \u00faltima; el acuerdo de Sabadell debi\u00f3 influir entre los Sindicatos de Oposici\u00f3n de Manresa, que contaban con 3.600 afiliados, y que tomaron la misma decisi\u00f3n a finales de agosto. Esas cuatro organizaciones, por s\u00ed solas, aportaron a la UGT una masa de m\u00e1s de 45.000 afiliados, casi tantos como los que entonces contaba el sindicato ugetista.<\/p>\n<p>Un t\u00f3pico, falso, es el que supone que el proceso de crecimiento y concentraci\u00f3n sindical, en UGT y CNT, fue consecuencia directa de un supuesto decreto de sindicaci\u00f3n obligatoria emitido por el Gobierno de la Generalitat. Nunca existi\u00f3 tal decreto; en realidad ese t\u00f3pico confunde la existencia de un decreto de sindicaci\u00f3n en el campo, que no tiene que ver con el asociacionismo sindical sino con el hecho de los \u00absindicatos agr\u00edcolas\u00bb locales, las entidades de servicios caracter\u00edsticos de la agricultura catalana de la \u00e9poca, y tambi\u00e9n durante la guerra de intermediaci\u00f3n entre el productor y el mercado. La concentraci\u00f3n sindical y el crecimiento de los sindicatos de clase no fue resultado de una coacci\u00f3n institucional y jur\u00eddica, sino del protagonismo del movimiento obrero y, en cualquier caso, de los acuerdos tomados en el seno del Comit\u00e9 Central de Milicias Antifascistas y entre la UGT y la CNT. El Secretariado Regional de la UGT el 29 de julio hizo p\u00fablica una propuesta de unificaci\u00f3n total de los sindicatos, de convertir el \u00abfront \u00fanic de combat\u00bb en \u00abuna unitat org\u00e0nica en una sola organitzaci\u00f3 de la classe obrera i pagesa\u00bb; reconoc\u00eda que esa unidad solo ser\u00eda definitiva cuando se produjera entre la UGT y la CNT pero que ese ser\u00eda el paso m\u00e1s dif\u00edcil y que, por el momento, lo inmediato era concentrar en cualquiera de las dos sindicales todos los sindicatos \u00abaut\u00f3nomos\u00bb. Esa propuesta se combin\u00f3, por otra parte, con la de que ning\u00fan trabajador quedara sin afiliarse a una u otra central, dejando no obstante plena libertad a los sindicatos o a los individuos de optar entre la UGT y la CNT. La presi\u00f3n sobre los sindicatos aut\u00f3nomos surti\u00f3 efecto y entre agosto y octubre pr\u00e1cticamente todos ellos se hab\u00edan incorporado a una de las dos. La m\u00e1s importante fue la del CADCI a la UGT, que lo decidi\u00f3 en una asamblea el 2 agosto; aunque fue una decisi\u00f3n controvertida que mantuvo un debate interno no cerrado plenamente hasta el 4 de julio de 1937, con la ratificaci\u00f3n de la decisi\u00f3n tomada un a\u00f1o antes. Un caso singular fue la FOUS, que no era un sindicato \u00abaut\u00f3nomo\u00bb sino un tercer sindicato de clase, competidor de la UGT y la CNT; en las semanas iniciales de la guerra quiso mantener esa posici\u00f3n hasta que, finalmente, despu\u00e9s de la formaci\u00f3n del gobierno de unidad de septiembre el POUM decidi\u00f3 que no le era posible sostener la posici\u00f3n independiente de la FOUS y decidi\u00f3 su ingreso en el sindicato que le era ideol\u00f3gicamente m\u00e1s af\u00edn, la UGT, aunque tambi\u00e9n era con el que manten\u00eda mayor discrepancia pol\u00edtica, con la esperanza de combatir en \u00e9l la influencia del PSUC y revertir aquella discrepancia. Fue un proceso de integraci\u00f3n que gener\u00f3 conflictos puntuales sobre todo despu\u00e9s de mayo de 1937 cuando la direcci\u00f3n de la UGT de Catalu\u00f1a acord\u00f3 expulsar a sus miembros que hubieran participado en dichos sucesos haciendo frente a la Generalitat y las fuerzas que la apoyaron.<\/p>\n<p>Las incorporaciones colectivas se cerraron con la integraci\u00f3n de algunas organizaciones que no eran propiamente sindicales, en cualquier caso no sindicatos de trabajadores. Se trat\u00f3 por un lado de la Federaci\u00f3 Nacional de Estudiants de Catalu\u00f1a, que lo as\u00ed lo acord\u00f3 el 18 de agosto, para responder a la presi\u00f3n anarquista aline\u00e1ndose con el sector sindical que consider\u00f3 m\u00e1s acorde con sus posiciones republicanas y nacionalistas. Por otro de la constituci\u00f3n de una secci\u00f3n singular: la de los Gremis i Entitats de Petits Comerciants i Industrials, llevada a cabo por decisi\u00f3n del Secretariado Regional y acordada por el Comit\u00e9 de Catalu\u00f1a de la UGT en octubre de 1936. Se trataba de acoger al peque\u00f1o empresariado industrial y comercial \u2013que tuvieran un solo negocio y no ocupara m\u00e1s de 10 trabajadores en Barcelona y 5 fuera de ella\u2013 para integrarlo dentro del concepto de revoluci\u00f3n popular promovido por el PSUC que la UGTC comparti\u00f3 en l\u00edneas generales. El GEPCI tuvo un estatuto particular dentro de la UGTC, nunca fue una federaci\u00f3n de industria y la afiliaci\u00f3n m\u00e1xima que lleg\u00f3 a tener fue de unos 18.000 afiliados, menos del 4% del total.<\/p>\n<p>Las afiliaciones colectivas de los primeros meses de la guerra significaron m\u00e1s de la mitad de su incremento total. El principal crecimiento se produjo en esa etapa, en 1936, para mantenerse luego en t\u00e9rminos mucho m\u00e1s moderados. David Ballest\u00e9 ha dado unas cifras prudentes de evaluaci\u00f3n del resultado final de ese salto cuantitativo: la UGT de Catalu\u00f1a durante la guerra hab\u00eda alcanzado unos 488.000, aunque el Secretariado Regional hubiera sostenido que hab\u00eda llegado a los 600.000, cifra claramente inflada. En esos t\u00e9rminos su relaci\u00f3n con la CNT se hab\u00eda casi equilibrado; en el pleno regional de junio de 1937 de la central anarquista, se contabilizaron 534.000 afiliados; aunque la prensa anarquista tambi\u00e9n infl\u00f3 las cifras, de una manera m\u00e1s exagerada hasta postular el mill\u00f3n de afiliados. Por primera vez la UGT estaba presente en pr\u00e1cticamente todas las comarcas de Catalu\u00f1a y en el 80% de los municipios. Las diferencias en cifras se hab\u00edan acortado aunque s\u00ed hab\u00eda otro tipo de diferencias: la CNT era mayoritaria entre las industrias tradicionales y, en estas, entre los trabajadores, mientras que la UGT ten\u00eda una mayor presencia en el sector de servicios, entre los trabajadores de \u00abcuello blanco\u00bb y empleados, y en las industrias entre los t\u00e9cnicos y profesionales. La polarizaci\u00f3n acentu\u00f3 la lucha por la hegemon\u00eda entre las dos sindicales. Se plantearon de nuevo violentos conflictos por el rechazo o la defensa, esta por parte de la UGT, de la libertad individual de afiliaci\u00f3n sindical. No se trataba de un conflicto de poder corporativo, respond\u00eda a concepciones sindicales y pol\u00edticas distintas y alternativas. La UGT catalana defendi\u00f3 la aplicaci\u00f3n estricta del Pacto de La Monumental, suscrito por la CNT, la FAI, el PSUC y la UGT, en octubre de 1936, que hab\u00eda de dar base s\u00f3lida a la unidad antifascista. En particular defendi\u00f3 la pol\u00edtica pactada de colectivizaciones, que combinaba la gesti\u00f3n sindical de las grandes empresas, con la subsistencia de las peque\u00f1as sometidas a control obrero; rechaz\u00f3 lo que los anarquistas llamaron \u00absocializaci\u00f3n\u00bb, es decir la exclusi\u00f3n de la mediana y peque\u00f1a propiedad y la sindicalizaci\u00f3n de todas las empresas de producci\u00f3n y distribuci\u00f3n, sin distinci\u00f3n. Defendi\u00f3 tambi\u00e9n la municipalizaci\u00f3n de los servicios p\u00fablicos. En el campo se opuso a las colectivizaciones forzadas y apoy\u00f3 las reivindicaciones de aparceros, rabassaires y peque\u00f1os campesinos de defensa de la explotaci\u00f3n familiar. En la industria se opuso al igualitarismo salarial de los anarquistas y propuso la recuperaci\u00f3n de la disciplina de trabajo y del esfuerzo productivo, m\u00e1s all\u00e1 de los intereses de grupo o de empresa. Defendi\u00f3 la priorizaci\u00f3n del esfuerzo del esfuerzo de guerra y reclam\u00f3 un papel en la red de producci\u00f3n industrial de guerra, que le fue negado por la Comissi\u00f3 de Ind\u00fastries de Guerra y el virtual monopolio de \u00e9stas por los anarquistas.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">4.<\/p>\n<p>El salto de la UGT no solo fue cuantitativo. Como se hab\u00eda postulado por Mart\u00ednez Cuenca en los primeros a\u00f1os de la Rep\u00fablica, el sindicato pas\u00f3 a organizarse de manera aut\u00f3noma dentro de la UGT de Espa\u00f1a; la asunci\u00f3n por parte de la Generalitat de todas las atribuciones del estado en Catalu\u00f1a, desbordando el estatuto de 1932, actu\u00f3 a favor de esa situaci\u00f3n de hecho. Esa actuaci\u00f3n aut\u00f3noma no se limit\u00f3 al nivel de la direcci\u00f3n, del Secretariado y del Comit\u00e9 de Catalu\u00f1a, con tomas de decisi\u00f3n pol\u00edticas que, en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n, discrep\u00f3 de las adoptadas por la direcci\u00f3n de la UGT de Espa\u00f1a. Se tradujo, tambi\u00e9n, en una nueva estructura organizativa de la que, ya con la mayor propiedad, pas\u00f3 a denominarse regularmente UGT de Catalu\u00f1a, no solo por su ubicaci\u00f3n geogr\u00e1fica. Primero fue la reconversi\u00f3n de las secciones catalanas de las federaciones de industria en federaciones regionales de industria; exist\u00eda el antecedente de la Federaci\u00f3n de Banca y Bolsa, por su proceso de integraci\u00f3n colectiva en la UGT en 1934, pero ahora el modelo se generaliz\u00f3 a partir de octubre. Hab\u00eda para ello una raz\u00f3n que iba m\u00e1s all\u00e1 de las concepciones territoriales del sindicato: gestionar la industria colectivizada oblig\u00f3 tanto a la UGT como a la CNT a impulsar las federaciones de industria en el \u00e1mbito catal\u00e1n. En julio de 1936 apenas hab\u00eda tres estructuras de federaci\u00f3n de industria en la UGT catalana, las de la industria textil, el sector de la banca y el sector ferroviario; en 1938 pr\u00e1cticamente todo los sindicatos estaban organizados en federaciones de industria, un total de 28. Las federaciones regionales depend\u00edan de las federaciones nacionales por lo que se refer\u00eda a las cuestiones organizativas, t\u00e9cnicas y profesionales y del Comit\u00e9 de Catalu\u00f1a con respecto a la pol\u00edtica sindical general y espec\u00edfica de su sector e el \u00e1mbito catal\u00e1n. En el Pleno del 18 de noviembre de 1936 la estructura propia de la UGT de Catalu\u00f1a se complet\u00f3 con la adopci\u00f3n de un segundo eje de organizaci\u00f3n y funcionamiento interno, el territorial mediante la creaci\u00f3n de las federaciones locales y comarcales; para reforzar la presencia de ese nuevo eje territorial, se decidi\u00f3 tambi\u00e9n incorporar al Comit\u00e9 de Catalu\u00f1a, junto a los representantes de las federaciones de industria los de veguer\u00eda, que en principio hab\u00edan de ser los secretarios generales de los comit\u00e9s de la comarca donde se situaba el \u00abcap de veguer\u00eda\u00bb. No obstante el desarrollo de ese nuevo esquema territorial fue menos completo que el sectorial, en particular por lo que se refer\u00eda a las federaciones comarcales pocas de las cuales llegaron a funcionar realmente. El cruce real, en \u00faltima instancia, se produjo entre el eje sectorial y el eje local. La construcci\u00f3n inicial de la personalidad propia de la UGT de Catalu\u00f1a se complet\u00f3, en enero de 1937, con la conversi\u00f3n del diario <em>Las Noticias<\/em>, fundado en 1896, en el diario portavoz de la UGTC, bajo la direcci\u00f3n de Gabriel Trilla.<\/p>\n<p>La amplia autonom\u00eda ejercida por la UGT de Catalu\u00f1a, que se sumaba al conflicto no cerrado sobre el reconocimiento por parte de la UGT de Espa\u00f1a de los acuerdos del pleno catal\u00e1n de junio de 1936, ahond\u00f3 las discrepancias entre las direcciones de ambas. Y a ello se sumaba el diferente espacio pol\u00edtico en el que se situaban una y otra: la espa\u00f1ola en la del ala caballerista del socialismo, m\u00e1s proclive a las propuestas de \u00abfrente obrero\u00bb que a las de \u00abfrente popular\u00bb y m\u00e1s inclinado al entendimiento con la CNT que con el PCE y los republicanos; la catalana en la del PSUC, principal defensor del frentepopulismo, y competidor abierto de la CNT con el acuerdo de una parte de Esquerra Republicana de Catalu\u00f1a. Las diversas concepciones nacionales, las cuestiones estatutarias y reglamentarias y las discrepancia pol\u00edticas se sumaron para producir un escenario de relaciones complejas, que en alg\u00fan sector estuvieron al borde de la ruptura. Un primer paso en la normalizaci\u00f3n de las relaciones se dio cuando el 28 de septiembre Antonio Ses\u00e9 pudo participar, por fin, en la sesi\u00f3n del Comit\u00e9 Nacional. Sin embargo las discrepancia pol\u00edticas de fondo subsistieron y se agravaron en los primeros meses de 1937 y se aceleraron a ra\u00edz de la celebraci\u00f3n del Primer Congreso de la Federaci\u00f3n Regional del Transporte, en marzo, a la que acudi\u00f3 el presidente de la correspondiente federaci\u00f3n nacional, Hern\u00e1ndez Zancajo, destacado caballerista que se molest\u00f3 de entrada por la iconograf\u00eda del escenario del congreso, con retratos de Pablo Iglesias, de Len\u00edn y de Stalin, pero no, el primer d\u00eda, de Largo Caballero, que fue incorporado inmediatamente despu\u00e9s. Hern\u00e1ndez Zancajo se retir\u00f3 del congreso y la Federaci\u00f3n Nacional del Transporte, por \u00e9l dirigida, desautoriz\u00f3 a la regional catalana. Las manifestaciones de hostilidad de la Comisi\u00f3n Ejecutiva Nacional hacia la UGT de Catalu\u00f1a se sucedieron a partir de entonces, con medidas administrativas de desconocimiento de sindicatos y exigencias de cotizaciones pendiente; y el conflicto toc\u00f3 fondo en junio de 1937, cuando se integr\u00f3 plenamente en la ruptura interna de la UGT de Espa\u00f1a, a ra\u00edz de la sustituci\u00f3n de Largo Caballero por Negr\u00edn al frente del Gobierno de la Rep\u00fablica, y del rechazo de la Comisi\u00f3n Ejecutiva a que la UGT participara en \u00e9l. Adem\u00e1s la Comisi\u00f3n Ejecutiva de la UGT desautoriz\u00f3 a <em>Las Noticias<\/em>, el 30 de julio y firm\u00f3 un acuerdo con el Comit\u00e9 Nacional de la CNT, a espaldas por completo del Secretariado de La UGT de Catalu\u00f1a, en plena confrontaci\u00f3n de \u00e9sta con la CNT catalana por los recientes sucesos de mayo y la negativa anarquista a mantenerse en el Gobierno de la Generalitat. La UGT de Catalu\u00f1a exigi\u00f3 la celebraci\u00f3n de un Comit\u00e9 Nacional para resolver las discrepancias, y se sum\u00f3 luego a la misma petici\u00f3n presentada por 29 federaciones nacionales de industria de la UGT de Espa\u00f1a. A partir de entonces la UGT de Catalu\u00f1a se aline\u00f3 con las posiciones cr\u00edticas a Largo Caballero en el seno de la UGT espa\u00f1ola, particip\u00f3 junto a ellas en el Comit\u00e9 Nacional de octubre de 1937 y respald\u00f3 la ejecutiva salida de dicho comit\u00e9. El conflicto en el seno de la UGT espa\u00f1ola se sobrepuso por completo al que hasta entonces se hab\u00eda desarrollado entre la direcci\u00f3n nacional y el Secretariado Regional. Este \u00faltimo pas\u00f3 a un segundo plano, en tanto que el primero de ellos alcanz\u00f3 una soluci\u00f3n de compromiso, mediante la intermediaci\u00f3n de la Federaci\u00f3n Sindical Mundial y del dirigente de la CGT francesa Leon Jouhaux, con la formaci\u00f3n de una nueva ejecutiva nacional con presencia de todas las corrientes internas, incluidas la caballerista; una soluci\u00f3n que el desarrollo adverso de la guerra y la fractura irreversible del socialismo espa\u00f1ol no permiti\u00f3 que fuera permanentemente estable.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">5.<\/p>\n<p>Los sucesos de mayo marcaron una l\u00ednea divisoria en la historia pol\u00edtica de la retaguardia catalana y sus consecuencias repercutieron en el Gobierno de la Rep\u00fablica. Por otra parte el curso desfavorable de la guerra fue imponiendo la realidad prioritaria de \u00e9sta y relegando el debate pol\u00edtico al desarrollo de las acciones militares y a la posibilidad o no de seguir combatiendo o, alternativamente, poder iniciar un proceso de negociaciones para el fin del enfrentamiento. En Catalu\u00f1a, la resaca de mayo de 1937 y el rechazo de la CNT a participar en el nuevo Gobierno de la Generalitat del 29 de junio de 1937, devolvi\u00f3 el peso del protagonismo pol\u00edtico a los partidos y fue reduciendo progresivamente a los sindicatos a los \u00e1mbitos de la producci\u00f3n y la movilizaci\u00f3n para el trabajo. El Gobierno de la Generalitat qued\u00f3 integrado exclusivamente, hasta el final de la guerra, por Esquerra Republicana, Acci\u00f3 Catalana Republicana, la Uni\u00f3 de Rabassaires y el PSUC y a partir de esa configuraci\u00f3n se produjo un movimiento mayoritario para mantener a los sindicatos fuera del ejecutivo, que no consigui\u00f3 modificar el intento de CNT de regresar al Gobierno de la Generalitat, apoyado por Tarradellas y una parte de Esquerra Republicana. Esa p\u00e9rdida de protagonismo pol\u00edtico se vio reforzada, adem\u00e1s, por la nueva orientaci\u00f3n de la Conselleria de Econom\u00eda, en manos de los anarquistas desde septiembre de 1936 y a partir de junio de 1937 asumida por el secretario general del PSUC, Joan Comorera que reforz\u00f3 la presencia de la Generalitat en el sector de la econom\u00eda colectivizada, al tiempo que las necesidades de la econom\u00eda de guerra fueron reduciendo el margen de actuaci\u00f3n aut\u00f3noma de los sindicatos en la gesti\u00f3n de las industrias. Por otra parte, la UGT catalana, que hab\u00eda accedido al poder municipal mediante la reorganizaci\u00f3n de los ayuntamientos regulada por los decretos de octubre de 1936, qued\u00f3 excluida del gobierno local, al menos directamente, al atribuir la nueva reorganizaci\u00f3n, decretada en octubre de 1937, las concejal\u00edas exclusivamente al PSUC; no obstante, la p\u00e9rdida era m\u00e1s ficticia que real, en 1936 su presencia se hab\u00eda debido a las limitaciones territoriales de la implantaci\u00f3n del PSUC, cuya cuota qued\u00f3 completada cuando el partido no pudo hacerlo por el sindicato, mientras que en octubre de 1937, lo que ocurri\u00f3 fue que el Gobierno de la Generalitat no accedi\u00f3 a desdoblar la cuota del PSUC y de la UGTC, como esta \u00faltima reclam\u00f3.<\/p>\n<p>En el contexto de esa nueva situaci\u00f3n pol\u00edtica, tambi\u00e9n caracterizada por la reducci\u00f3n de las atribuciones de la Generalitat, por la recuperaci\u00f3n del Gobierno de la Rep\u00fablica de algunas de las que le eran propias y en exclusiva \u2013las militares o el control de las fronteras\u2013 y por la intervenci\u00f3n por parte de dicho gobierno de la direcci\u00f3n del Orden P\u00fablico \u2013de acuerdo con las previsiones estatutarias en situaci\u00f3n de emergencia, como la que hab\u00eda significado mayo de 1937\u2013 el partido mayoritario, Esquerra Republicana impuls\u00f3 en el verano de 1937 una operaci\u00f3n para reforzar su margen de actuaci\u00f3n pol\u00edtica mediante la promoci\u00f3n de un tercer sindicato, af\u00edn a los republicanos, y dejar de despender as\u00ed, en ese terreno, de los dos sindicatos de clase hist\u00f3ricos. Era una propuesta que complementaba con los acuerdos del Plenario de Esquerra Republicana del 12 de junio de 1937 de circunscribir a los sindicatos a su \u00e1mbito considerado original y de impulsar un \u00abfront nacional\u00bb para disponer de su propia pol\u00edtica de alianzas frente a los frentes de clase, m\u00e1s hipot\u00e9ticos que reales dado el antagonismo CNT-FAI\/UGT-PSUC. Su aplicaci\u00f3n se apoy\u00f3 en el conflicto estatutario que viv\u00eda el CADCI desde su integraci\u00f3n en la UGT de Catalu\u00f1a, en la presencia republicana en los sindicatos de funcionarios y de estudiantes y en la reintegraci\u00f3n de la Uni\u00f3 de Rabassaires a la \u00f3rbita del partido de Llu\u00eds Companys, uno de sus principales impulsores en la d\u00e9cada de los veinte. La cuesti\u00f3n estatutaria del CADCI se hab\u00eda planteado a ra\u00edz del pacto establecido entre el hist\u00f3rico sindicato y la Comisi\u00f3n Ejecutiva de la UGT, a comienzos de 1937, que ratificaba la incorporaci\u00f3n votada en asamblea en agosto de 1936 manteniendo la personalidad colectiva del sindicato mercantil catal\u00e1n y sus siglas pero con funciones exclusivamente mutualistas, cediendo las de resistencia al conjunto de la futura Federaci\u00f3 de Treballadors Mercantils de Catalu\u00f1a. El pacto exig\u00eda una modificaci\u00f3n de los estatutos del CADCI, para la disoluci\u00f3n de sus secciones de resistencia y ese requisito se convirti\u00f3 en el caballo de batalla dentro de las diversas corrientes pol\u00edticas que en \u00e9l influ\u00edan. Esquerra Republicana presion\u00f3 para que se rechazara la integraci\u00f3n en la UGT, pero finalmente la asamblea de julio de 1937 aprob\u00f3 por amplia mayor\u00eda la reforma estatutaria y la integraci\u00f3n en la UGTC y eligi\u00f3 una nueva junta directiva encabezada por Pere Aznar, dirigente asimismo del PSUC. La derrota republicana se repiti\u00f3 en la Associaci\u00f3 de Funcionaris de la Generalitat que tambi\u00e9n acord\u00f3 su permanencia en el seno de la UGT el 1 de agosto; pero no en la Federaci\u00f3 Nacional d&#8217;Estudiants de Catalu\u00f1a, que desde junio de 1937 inici\u00f3 su separaci\u00f3n de la UGT consumada ya en el Primer Congreso de la FNEC al mes siguiente. El balance final de la confrontaci\u00f3n hizo inviable la constituci\u00f3n de un tercer sindicato. Por otra parte, el apoyo republicano a las candidaturas de la Uni\u00f3 de Rabassaires, en las elecciones para la constituci\u00f3n de los sindicatos agr\u00edcolas locales del verano de 1937 reforz\u00f3 la independencia de ese sindicato y su posici\u00f3n de rechazo a fusionarse con la Federaci\u00f3 Catalana de Treballadors de la Terra de la UGT; aunque no decant\u00f3 de manera absoluta y definitiva las posiciones en el seno de la Uni\u00f3 de Rabassaires, donde un sector, minoritario pero importante, se situaba bajo la influencia del PSUC.<\/p>\n<p>El momento culminante de la UGT de Catalu\u00f1a durante la guerra civil fue el de la celebraci\u00f3n del Tercer Congreso, pendiente desde la primavera de 1936 y que por fin pudo celebrarse entre los d\u00edas 13 y 16 de noviembre de 1937, en el Palau de la M\u00fasica Catalana. De acuerdo con las cifras oficiales en el congreso estuvieron representados m\u00e1s de 462.000 afiliados al corriente de cotizaci\u00f3n, a los que habr\u00eda que sumar otros 130.000, sin representaci\u00f3n, por no haber podido desplazarse finalmente sus representantes (unos 50.000), por estar movilizados en el frente (60.000) o por no estar al corrientes de cotizaci\u00f3n (20.000). Resuelto el litigio con la direcci\u00f3n de la UGT de Espa\u00f1a, el congreso ratific\u00f3 la autonom\u00eda de la organizaci\u00f3n sindical catalana y se eligi\u00f3 un nuevo Secretariado Regional cuya estructura enfatizaba esa personalidad particular incorporando a las secretarias y vocal\u00edas ya establecidas en junio-julio de 1936 las figuras de Presidente y Vicepresidente, para las que fueron elegidos Rafael Vidiella y Josep Moix. Para la Secretaria General, en la que reca\u00eda la direcci\u00f3n ejecutiva real, fue elegido Miquel Ferrer, que ya la ven\u00eda desempe\u00f1ando provisionalmente desde comienzos de septiembre; el asesinato de Ses\u00e9, en mayo de 1937, hab\u00eda obligado a Jos\u00e9 del Barrio a volverla a asumir, pero \u00e9ste finalmente opt\u00f3 por mantener la condici\u00f3n de primer mando militar del PSUC dejando vacante su responsabilidad en la UGT.<\/p>\n<p>La identificaci\u00f3n entre la UGT y el PSUC no se produc\u00eda \u00fanicamente en las estructuras de direcci\u00f3n. El programa aprobado por el Tercer Congreso era, de hecho, tambi\u00e9n el programa de dicho partido y en sus conclusiones se hac\u00eda expresa referencia a \u00e9l como \u00ab\u00fanico partido de clase de nuestra tierra\u00bb; y reconoc\u00eda que de la misma manera que el Comit\u00e9 Nacional de la UGT hab\u00eda finalmente manifestado sentirse representado en el Gobierno de la Rep\u00fablica por el PSOE y el PCE, la UGT de Catalu\u00f1a se sent\u00eda representado por el PSUC en el Gobierno de la Generalitat. La identificaci\u00f3n llegaba hasta compartir la tesis de la lucha contra el trotskismo identificado como agente de la quinta columna y por tanto, sancionar la depuraci\u00f3n del POUM y la expulsi\u00f3n del sindicato de los que hubiesen participado en los sucesos de mayo o siguieran identific\u00e1ndose de manera activa con dicho partido. Por otra parte, aunque consideraba que, en circunstancias normales, la acci\u00f3n de gobierno hab\u00eda de corresponder a los partidos pol\u00edticos, no renunciaba, dada la excepcionalidad de la situaci\u00f3n a participar tambi\u00e9n como UGT en el ejecutivo, aunque la vinculaba a la presencia tambi\u00e9n de la CNT. Se apoyaba la pol\u00edtica de Frente Popular, la prioridad del esfuerzo de guerra, la disciplina en el trabajo y el incremento de la productividad, mediante incentivos salariales espec\u00edficos y la adopci\u00f3n de \u00abnormas de organizaci\u00f3n cient\u00edfica del trabajo\u00bb. Finalmente, invitaba a la CNT a incorporarse al Frente Popular y a relanzar un pacto de unidad de acci\u00f3n.<\/p>\n<p>La evoluci\u00f3n de la guerra en 1938, que empez\u00f3 con la derrota final de la batalla de Teruel, en febrero, y la primera invasi\u00f3n de Catalu\u00f1a, en abril, por las tierras de Lleida, acab\u00f3 dominando todo el escenario social y pol\u00edtico catal\u00e1n, cada vez m\u00e1s dividido ahora tambi\u00e9n sobre la oportunidad o la posibilidad de resistir al avance franquista o, por el contrario explorar v\u00edas de negociaci\u00f3n para acabar con la guerra. La historia del sindicato se subsumi\u00f3 por completo en la historia general. La UGT de Catalu\u00f1a hab\u00eda alcanzado material y formalmente su mayor influencia en el seno de las clases trabajadoras y del movimiento obrero, tambi\u00e9n su mayor incidencia en la vida econ\u00f3mica y pol\u00edtica del pa\u00eds y, al propio tiempo, hab\u00eda obtenido el reconocimiento de un status de organizaci\u00f3n con perfil propio en el seno de la UGT de Espa\u00f1a, que parec\u00eda superar las hist\u00f3ricas oposiciones a toda aspiraci\u00f3n de autonom\u00eda. Pero apenas tuvo tiempo para desplegar todas las posibilidades que le proporcionaba todo ello. La derrota interrumpi\u00f3 tr\u00e1gicamente ese proceso, con sus secuelas de represi\u00f3n y fragmentaci\u00f3n interna y abri\u00f3 un largo par\u00e9ntesis de m\u00e1s de treinta a\u00f1os, hasta que pudo reconstituirse de nuevo como un sindicato de masas, con plena capacidad representativa y de acci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tras nuestras entradas dedicadas a su fundaci\u00f3n y primeros a\u00f1os, a sus a\u00f1os de estancamiento a principios del siglo XX<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":13386,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[20,17,22],"tags":[913,1960],"class_list":["post-13385","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-guerra-civil-espanola","category-historia","category-historia-del-movimiento-y-de-la-clase-obrera","tag-cataluna","tag-ugt"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13385","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=13385"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13385\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/13386"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=13385"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=13385"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=13385"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}