{"id":13411,"date":"2023-03-14T05:00:57","date_gmt":"2023-03-14T04:00:57","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=13411"},"modified":"2023-03-14T03:17:39","modified_gmt":"2023-03-14T02:17:39","slug":"sobre-democracia-tres-aproximaciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=13411","title":{"rendered":"Sobre democracia, tres aproximaciones"},"content":{"rendered":"<p><em> El 25 de agosto de 2022 hizo diez a\u00f1os del fallecimiento de Francisco Fern\u00e1ndez Buey. Se han organizado diversos actos de recuerdo y homenaje y, desde Espai Marx, cada semana a lo largo de 2022-2023 estamos publicando como nuestra peque\u00f1a aportaci\u00f3n un texto suyo para apoyar estos actos y dar a conocer su obra. La selecci\u00f3n y edici\u00f3n de todos estos textos corre a cargo de Salvador L\u00f3pez Arnal.<\/em><\/p>\n<p><em>Contenido: 1. Para la cr\u00edtica del concepto de democracia imperante (1999). 2. \u00bfQu\u00e9 democracia quer\u00edamos los comunistas? Recuerdos y Reflexiones (2009). 3. Transcripci\u00f3n de un di\u00e1logo con amigos brasile\u00f1os (2011)<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>I. Para la cr\u00edtica del concepto de democracia imperante<\/h3>\n<p><em>Conferencia impartida en El Escorial, 1999.<\/em><\/p>\n<p>I. La extensi\u00f3n de una concepci\u00f3n s\u00f3lo formal, normativa y procedimental de la democracia, que se ha ido imponiendo tanto en los ambientes acad\u00e9micos como en los medios de comunicaci\u00f3n en estas dos \u00faltimas d\u00e9cadas, se caracteriza por su debilidad emp\u00edrica, por su falta de conciencia hist\u00f3rica, por una patente falta de talante cr\u00edtico en relaci\u00f3n con las \u00abdemocracias realmente existentes\u00bb y por obviar casi todos los problemas socioculturales y socioecon\u00f3micos, prepol\u00edticos, importantes del mundo actual. Tal debilidad est\u00e1 en la base de lo que se ha llamado \u00abmelancol\u00eda democr\u00e1tica\u00bb, as\u00ed como tambi\u00e9n, por reacci\u00f3n, en la base del renacimiento, en la \u00faltima d\u00e9cada, de las consideraciones schmittianas en filosof\u00eda pol\u00edtica.<\/p>\n<p>No es ajeno a este empobrecimiento del concepto de democracia al que estamos asistiendo el revisionismo historiogr\u00e1fico tendente a justificar el nacional-socialismo alem\u00e1n, el fascismo mussoliniano y el franquismo como movimientos tendentes (s\u00f3lo o principalmente) a la contenci\u00f3n del comunismo en Alemania, Italia y Espa\u00f1a. Ni lo es tampoco el hecho de que por primera vez desde el t\u00e9rmino de la segunda guerra mundial la extrema derecha neonazi o neofascista supere ya en votos a la izquierda comunista en varias de las grandes ciudades europeas.<\/p>\n<p>El punto de vista procedimentalista o formalista sobre la democracia suele admitir, por activa o por pasiva, el t\u00f3pico de que el liberalismo democr\u00e1tico, o la democracia liberal, es hoy la forma m\u00e1s extendida de gobernar en el mundo. Define luego lo que son las principales reglas del juego de la democracia liberal (sufragio universal, divisi\u00f3n de poderes, existencia de un parlamento, existencia de una carta constitucional mayoritariamente aprobada y alternancia en la gobernaci\u00f3n). Observa despu\u00e9s que, en la pr\u00e1ctica, existen ciertos d\u00e9ficits o deficiencias en relaci\u00f3n con estos rasgos o caracter\u00edsticas en las sociedades de nuestro marco cultural. Argumenta a continuaci\u00f3n que esos d\u00e9ficits no son nada o casi nada en comparaci\u00f3n con los despotismos y tiran\u00edas que han existido en otros momentos y en otras partes del mundo. Y acaba concluyendo con una serie de consideraciones, tan bienintencionadas como etnoc\u00e9ntricas, referidas ya exclusivamente, por lo general, a la democracia liberal, en singular, como el \u00abmejor de los mundos posibles\u00bb o el \u00abmenos malo de los mundos reales\u00bb.<\/p>\n<p>II. Voy a mantener aqu\u00ed que este punto de vista, que es el imperante hoy en d\u00eda (no s\u00f3lo en la Academia sino tambi\u00e9n y sobre todo en los medios de comunicaci\u00f3n) conduce a un concepto muy empobrecido de democracia. Porque, en primer lugar, tiende a pasar por alto la g\u00e9nesis material de lo que ha conducido a un consenso relativo en nuestras sociedades sobre la funci\u00f3n de los parlamentos, el sufragio universal, la constituci\u00f3n formal y las reglas que rigen el sistema de partidos pol\u00edticos y los derechos. Porque, en segundo lugar, generaliza en exceso y normativamente acerca de lo aprobado o consensuado por comparaci\u00f3n con otros sistemas no-democr\u00e1ticos existentes. Y porque, en tercer lugar, concluye sin darse cuenta de que este mundo en el que estamos viviendo ahora es literalmente un esc\u00e1ndalo <em>visto desde abajo<\/em>. \u00abVisto desde abajo\u00bb quiere decir: no s\u00f3lo para la mayor\u00eda absoluta de la poblaci\u00f3n mundial, sino tambi\u00e9n para estratos sociales cada vez m\u00e1s amplios de la poblaci\u00f3n de los pa\u00edses econ\u00f3micamente desarrollados.<\/p>\n<p>Me detendr\u00e9 en esto un poco m\u00e1s.<\/p>\n<p>El punto de vista imperante hoy en d\u00eda olvida la g\u00e9nesis material de las democracias liberales actuales al pasar por alto que los derechos sociales (lo que se incluye habitualmente en los conceptos de Estado asistencial y Estado democr\u00e1tico de derecho) han sido conquistados en esta parte del mundo, que es nuestro mundo, <em>por conflicto<\/em> y mirando, por as\u00ed decirlo, hacia lo que era el otro lado, el otro mundo, hacia las conquistas sociales del otro mundo (la Rusia de 1917-1945).<\/p>\n<p>Pero no s\u00f3lo eso. En la mayor\u00eda de los casos cuando hoy se habla o se escribe sobre democracia se olvida, por ejemplo, que con unas pocas excepciones (Nueva Zelanda, Australia, Finlandia, Noruega, Dinamarca, Islandia, Holanda) todos los pa\u00edses que ahora suelen ponerse como ejemplos de democracia liberal admitieron la extensi\u00f3n del sufragio a las mujeres <em>despu\u00e9s<\/em> de que \u00e9ste hubiera sido implantado constitucionalmente en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica: Inglaterra (1918), Alemania (1918), Suecia (1919), EE.UU (1920), Checoslovaquia (1923), Espa\u00f1a (1931), Francia (1945), Italia (1945), China (1949). \u00bfY c\u00f3mo se puede hablar de democracia en serio en el mundo contempor\u00e1neo sin el voto de las mujeres?<\/p>\n<p>El (relativo) consenso actual, en esta parte del mundo, sobre la democracia pol\u00edtica y las constituciones es un resultado hist\u00f3rico de esa g\u00e9nesis. Por eso el (relativo) consenso sobre los derechos pol\u00edticos sigue siendo disenso, desacuerdo profundo, sobre los derechos sociales y a\u00fan sobre qu\u00e9 daba entenderse hoy en d\u00eda por \u00abderechos humanos\u00bb.<\/p>\n<p>Se olvida, por otra parte, que en el mundo occidental sigue existiendo un doble criterio para la validaci\u00f3n de las democracias en el plano internacional y que, de hecho, lo que se acaba imponiendo una y otra vez en nuestro mundo es la consideraci\u00f3n, en este plano, de la llamada \u00abdemocracia por excelencia\u00bb (los EE.UU. de Norteam\u00e9rica), como se ve por el juicio imperante acerca de China, Rusia, Cuba, India, Argelia, Turqu\u00eda, India y, en general, Latinoam\u00e9rica. Ese criterio, que es el que domina en la mayor\u00eda de los medios de comunicaci\u00f3n, es escandaloso: sirve para llamar \u00abdemocracias\u00bb a pa\u00edses en los que mandan los amigos de EE.UU y negar tal t\u00edtulo a pa\u00edses en los que mandan adversarios.<\/p>\n<p>De acuerdo con el criterio formal de las reglas no hay duda de que la Serbia de Milosevic es m\u00e1s democr\u00e1tica que la China actual. Si en general los medios de comunicaci\u00f3n occidentales tienden a presentar las cosas al contrario (\u00abChina camina hacia la democracia y el r\u00e9gimen de Milosevic es una dictadura desp\u00f3tica\u00bb, se dice) es porque habitualmente cambian la vara de medir democracias en funci\u00f3n del criterio amigo\/enemigo (o de otos criterios de oportunidad geopol\u00edtica y\/o econ\u00f3mica). Lo mismo pasa en los juicios sobre Rusia. La teor\u00eda procedimental de la democracia choca de plano con lo que dice sobre Rusia el presidente de la considerada \u00abdemocracia por excelencia\u00bb: as\u00ed se justifica el despotismo de Yeltsin en nombre de la libertad de mercado; todas las dem\u00e1s reglas desaparecen. Como ha puesto de manifiesto Alexandr Zin\u00f3viev en sus obras <em>Occidente <\/em>y<em> La ca\u00edda del Imperio del Mal<\/em>[1], la prueba \u00faltima del empobrecimiento del concepto hoy dominante de democracia es que se considere \u00abdem\u00f3crata\u00bb a un s\u00e1trapa cuyo m\u00e9rito principal es haber ordenado bombardear, con la aquiescencia de los dirigentes de la \u00abdemocracia por excelencia\u00bb, los EE.UU de Norteam\u00e9rica, el Parlamento del propio pa\u00eds.<\/p>\n<p>As\u00ed, pues, de la misma manera que la idea (interesante) de la transici\u00f3n al socialismo fue utilizada ideol\u00f3gicamente en las d\u00e9cadas pasadas para justificar una democracia pol\u00edticamente empobrecida en los pa\u00edses autodenominados \u00absocialistas\u00bb, hoy en d\u00eda la idea (tambi\u00e9n interesante) de la transici\u00f3n democr\u00e1tica desde formas pol\u00edticas autoritarias est\u00e1 siendo utilizada ideol\u00f3gicamente para borrar u ocultar d\u00e9ficits sustanciales, materiales, o, m\u00e1s directamente, para justificar muevas formas de tiran\u00eda. No es verdad que la democracia haya triunfado sobre el totalitarismo en 1990. Ni es verdad que el triunfo de la democracia haya tra\u00eddo el final de las ideolog\u00edas, como dicen hoy Giovanni Sartori y otros te\u00f3ricos de la democracia. Si se mira bien la cosa lo que ha triunfado en 1990, al menos en los medios de comunicaci\u00f3n m\u00e1s difundidos, es la ideolog\u00eda difundida por la CIA (\u00abs\u00f3lo hay una democracia y \u00e9sa es la democracia del mundo libre\u00bb) sobre la ideolog\u00eda difundida por la KGB (\u00abla verdadera democracia es el comunismo o &#8216;socialismo real&#8217;\u00bb).<\/p>\n<p>III. A la consideraci\u00f3n procedimental o formalista de la democracia se han opuesto objeciones de distinto tenor. Querr\u00eda sistematizarlas aqu\u00ed, porque en ellas se esboza otro concepto de democracia, no s\u00f3lo formal o procedimental.<\/p>\n<p>Una primera objeci\u00f3n es de car\u00e1cter anal\u00edtico y se puede expresar como sigue. El t\u00f3pico, muy extendido, seg\u00fan el cual la democracia liberal o el liberalismo democr\u00e1tico es la forma m\u00e1s extendida de gobernar en el mundo actual resulta ser un <em>contraf\u00e1ctico<\/em>. Si se hojean los informes anuales sobre el estado del mundo publicados por instituciones internacionales independientes, o los informes de Amnist\u00eda Internacional para estos \u00faltimos a\u00f1os, se da uno cuenta de hasta qu\u00e9 punto es patente la contradicci\u00f3n entre lo que dicen las teor\u00edas formales de la democracia y lo que hay en el mundo a este respecto. La democracia, aun en su forma restringida o demediada, no es la norma en el mundo; es la excepci\u00f3n.<\/p>\n<p>Una segunda objeci\u00f3n se basa en consideraciones hist\u00f3ricas sobre el concepto mismo de democracia. Hablando con propiedad, que es como hay que intentar hablar, \u00abdemocracia\u00bb en el sentido pleno de lo que dice literalmente esta palabra (\u00abgobierno del pueblo\u00bb), <em>no ha habido hasta ahora nunca en el mundo<\/em>. La democracia, as\u00ed entendida, sigue siendo un ideal.<\/p>\n<p>En la Atenas del siglo V antes de nuestra era, que es donde naci\u00f3 lo que se ha llamado \u00abdemocracia\u00bb, el gobierno del <em>demos<\/em> estaba restringido por el derecho de ciudadan\u00eda y \u00e9ste dejaba fuera de consideraci\u00f3n a las mujeres, a los esclavos y a los metecos (la mayor\u00eda absoluta de la poblaci\u00f3n). Ten\u00eda, en cambio, la particularidad de ser una democracia <em>directa<\/em>, asamblearia, en la que los miembros de la polis con derecho de ciudadan\u00eda se reun\u00edan y votaban las grandes decisiones que afectaban a su rep\u00fablica. Pero, por otra parte, ya Arist\u00f3teles, en el libro VI de la <em>Pol\u00edtica<\/em>, llamaba la atenci\u00f3n acerca del hecho de que la \u00abdemocracia\u00bb no s\u00f3lo se dec\u00eda en Grecia de muchas maneras sino que hab\u00eda diferentes tipos de \u00abdemocracia\u00bb en funci\u00f3n de las combinaciones entre las diferentes culturas y estratos sociales.<\/p>\n<p>Esta consideraci\u00f3n vale igualmente para la llamada \u00abdemocracia\u00bb medieval y para la democracia \u00abmoderna\u00bb. De hecho las rep\u00fablicas llamadas \u00abdemocr\u00e1ticas\u00bb, como Venecia o Florencia en los albores de la Edad Moderna, o los cantones suizos ya en la \u00e9poca moderna, conservaron la idea de la democracia directa, pero el n\u00famero de las personas que formalmente pod\u00edan participar en la administraci\u00f3n y gobernaci\u00f3n de la cosa p\u00fablica era en ella reducido.<\/p>\n<p>As\u00ed es que si entendemos por \u00abpueblo\u00bb la mayor\u00eda de los habitantes de un territorio (ciudad, municipio, naci\u00f3n, estado, etc.) todas las democracias que han existido con ese nombre hasta ahora han sido democracias restringidas.<\/p>\n<p>Incluso si entendemos por gobierno no ya la posibilidad de votar y decidir directamente sobre los grandes asuntos de la ciudad, de la naci\u00f3n o del estado, sino la posibilidad de votar para elegir a los que gobernar\u00e1n realmente, hay que tener en cuenta que este derecho s\u00f3lo se ha hecho universal muy recientemente y s\u00f3lo en algunos pa\u00edses del mundo. La democracia llamada \u00abindirecta\u00bb o \u00abrepresentativa\u00bb dej\u00f3 fuera durante mucho tiempo al cuarto estado, a las mujeres, a los j\u00f3venes menores de 2l a\u00f1os, etc.<\/p>\n<p>A este respecto ya he recordado un dato hist\u00f3rico que hoy en d\u00eda casi siempre se pasa por alto, a saber: que la obtenci\u00f3n del derecho de voto de las mujeres fue (con unas pocas excepciones) <em>posterior<\/em> a la revoluci\u00f3n rusa de 1917 y consecuencia, en gran parte, del ambiente intelectual y pol\u00edtico creados en Europa y Am\u00e9rica por la primera constituci\u00f3n sovi\u00e9tica. A esto se debe a\u00f1adir que todav\u00eda ahora est\u00e1 en discusi\u00f3n en muchos pa\u00edses de la Uni\u00f3n Europea si los inmigrantes no regularizados han de tener o no derecho al voto y ser, por tanto, considerados como ciudadanos en los pa\u00edses en que viven y trabajan.<\/p>\n<p>IV. Cuando la objeci\u00f3n basada en consideraciones hist\u00f3ricas se une a la consideraci\u00f3n anal\u00edtica suele concluir en la idea de que la democracia, toda democracia, es siempre <em>un proceso en construcci\u00f3n<\/em>. La ampliaci\u00f3n de los derechos de ciudadan\u00eda hasta llegar al sufragio universal ha sido una largu\u00edsima lucha en la historia de nuestro marco cultural. Este punto de vista est\u00e1 muy presente en algunas teor\u00edas contempor\u00e1neas de la democracia, que tratan de conjugar libertad, justicia e igualdad, como, por ejemplo, la de Norberto Bobbio. Y en tal sentido lleva raz\u00f3n John Berger cuando afirmaba hace no mucho tiempo que \u00abla democracia no es un sistema, como falsamente se ense\u00f1a, sino <em>una forma de resistencia<\/em> que va cambiando continuamente a lo largo de la historia\u00bb.<\/p>\n<p>Una cuarta objeci\u00f3n afirma que la teor\u00eda formal o procedimental de la democracia contempor\u00e1nea tiende a hacer abstracci\u00f3n de lo que habr\u00eda que llamar la \u00abconstituci\u00f3n material\u00bb, es decir, de las consecuencias que tiene en el plano pol\u00edtico la persistencia de las diferencias socioecon\u00f3micas. Estas diferencias limitan materialmente no s\u00f3lo la participaci\u00f3n de buena parte de la ciudadan\u00eda con derechos en los asuntos de la polis sino tambi\u00e9n la representaci\u00f3n pol\u00edtica misma. De hecho, por debajo de lo que dicen las constituciones o cartas constituciones en las democracias liberales representativas, la \u00abconstituci\u00f3n material\u00bb contradice la igualdad formal ante la ley y conduce a que unos estratos sociales, los m\u00e1s altos, est\u00e9n sobrerepresentados mientras que otros, los m\u00e1s bajos, est\u00e9n minusrepresentados.<\/p>\n<p>Una quinta objeci\u00f3n argumenta que la imparable tecnificaci\u00f3n del \u00e1mbito pol\u00edtico y la mercantilizaci\u00f3n de la actividad de los partidos (en gran parte dependientes de los cr\u00e9ditos bancarios privados y\/o de la financiaci\u00f3n estatal) son factores que contribuyen a \u00abdemediar\u00bb las democracias realmente existentes ya en el \u00e1mbito de los procesos electorales.<\/p>\n<p>De manera que podr\u00eda decirse (con Leibniz y con Lessing) que <em>si el mal menor resulta ser un bien, el bien menor resulta ser un mal<\/em>. La percepci\u00f3n de la democracia realmente existente como un \u00abbien menor\u00bb suele derivar en \u00abmelancol\u00eda democr\u00e1tica\u00bb. Por eso algunos autores que introducen la consideraci\u00f3n socioecon\u00f3mica en el an\u00e1lisis de la democracia y en la redefinici\u00f3n de lo que es hoy la ciudadan\u00eda se preguntan con raz\u00f3n si las elecciones, los procesos electorales (una vez admitido formalmente el sufragio universal) son ya, sin m\u00e1s, la democracia.<\/p>\n<p>Todas estas objeciones, adem\u00e1s de expresar la insatisfacci\u00f3n ante la consideraci\u00f3n procedimental y formalista de la democracia, tienen otro punto en com\u00fan, a saber: la cr\u00edtica de la insuficiencia de la filosof\u00eda pol\u00edtica liberal m\u00e1s extendida. O dicho positivamente: comparten la convicci\u00f3n de que parar hablar de democracia en serio a finales del siglo XX hay que <em>ser algo m\u00e1s que liberales<\/em>. Una de las consecuencias parad\u00f3jicas de la nueva situaci\u00f3n que se ha creado en la d\u00e9cada de los noventa es que mientras lo m\u00e1s renovador del pensamiento liberal norteamericano mira hoy hacia el liberalismo cl\u00e1sico (y cr\u00edtico) europeo, una parte cada vez mayor del social-liberalismo europeo tiende a confundir (por papanatismo o por la conocida l\u00f3gica del converso) liberalismo con americanismo (de ah\u00ed la defensa a ultranza, cada vez m\u00e1s patente, del presidencialismo, del bipartidismo y de la concepci\u00f3n de los partidos pol\u00edticos como sociedades de cazavotos sin definici\u00f3n program\u00e1tica espec\u00edfica).<\/p>\n<p>V. Hace ya tiempo que la teor\u00eda pol\u00edtica neomaquiaveliana (Pareto, Mosca, Burnham, Michels, Aron) puso de manifiesto que los reg\u00edmenes democr\u00e1tico-constitucionales, a pesar de las instituciones parlamentarias y de la representaci\u00f3n, indirecta, de la voluntad popular que las caracteriza, son en el fondo <em>oligarqu\u00edas<\/em>. Con independencia de que en ellos quede formalmente garantizada la soberan\u00eda popular a trav\u00e9s de la electividad de los representantes del pueblo, la tendencia hacia formas olig\u00e1rquicas viene determinada aqu\u00ed (a diferencia de lo que ocurre en otros reg\u00edmenes) por el dominio del dinero y del mercado. La mercantilizaci\u00f3n constante del proceso pol\u00edtico hace de las democracias constitucionales <em>oligarqu\u00edas plutocr\u00e1ticas<\/em> en las que se reproduce la desigualdad social por otras v\u00edas diferentes de la limitaci\u00f3n del sufragio. Seg\u00fan esto, tambi\u00e9n las democracias parlamentarias trabajan <em>para el pueblo pero sin el pueblo<\/em>, puesto que no es el pueblo quien gobierna en ellas.<\/p>\n<p>El pensamiento pol\u00edtico liberal contempor\u00e1neo, conservador o no, sol\u00eda aceptar esta caracterizaci\u00f3n neomaquiveliana de la oligarquizaci\u00f3n de las democracias como una apreciaci\u00f3n realista, adecuada a los hechos principales observables en la mayor\u00eda de pa\u00edses con r\u00e9gimen democr\u00e1tico constitucional. Pero, por otra parte, lo que se llama impropiamente neoliberalismo (que se da cuenta de la parcial coincidencia de esta cr\u00edtica neomaquiaveliana de la democracia con la cr\u00edtica marxista y libertaria de la misma) se afana luego en desplazar los acentos hacia otra consideraci\u00f3n: compara ese proceso de oligarquizaci\u00f3n de las democracias con lo que ocurre o ha ocurrido en los reg\u00edmenes autoritarios de diverso signo. Pues \u2013se aduce en este contexto\u2013 tambi\u00e9n \u00e9stos son olig\u00e1rquicos, tambi\u00e9n \u00e9stos est\u00e1n dominados por minor\u00edas, y en mayor medida, pero con la diferencia, desfavorable a ellos, de que no hay ni puede haber control ni renovaci\u00f3n de las oligarqu\u00edas mismas, de los que mandan, del privilegio del mandar.<\/p>\n<p>Vale la pena, sin embargo, hacer el ejercicio mental consistente en <em>reflexionar acerca de dos cosas juntas<\/em>: la superioridad moral de la democracia representativa sobre el autoritarismo y la inevitable tendencia hacia la oligarquizaci\u00f3n plutocr\u00e1tica. Y reflexionar sobre ellas en un contexto hist\u00f3rico completamente cambiado respecto de la situaci\u00f3n que sigui\u00f3 a la segunda guerra mundial.<\/p>\n<p>Hay que reconocer entonces que el descubrimiento neomaquiaveliano, generalmente aceptado hoy por todas las corrientes del pensamiento pol\u00edtico contempor\u00e1neo, adquiere una dimensi\u00f3n nueva: <em>el inquietante hecho del car\u00e1cter olig\u00e1rquico de las democracias resalta mucho m\u00e1s cuando ya no existe otro bloque en el que ver la cara del enemigo, sino s\u00f3lo espejos en los que mirar la propia imagen demediada<\/em>. El car\u00e1cter olig\u00e1rquico y plutocr\u00e1tico de las democracias constitucionales de representaci\u00f3n indirecta salta a la vista como una deformidad, esto es, como una <em>demediaci\u00f3n<\/em> de la democracia propiamente dicha, cuando se la mira directamente a la cara, sin comparaciones odiosas que, en el fondo (para qu\u00e9 vamos a enga\u00f1arnos), la disfrazaban y embellec\u00edan mucho.<\/p>\n<p>VI. De la argumentaci\u00f3n neomaquiaveliana no s\u00f3lo sale la descripci\u00f3n veraz de la limitaci\u00f3n interna (econ\u00f3mica, principalmente) de las democracias de representaci\u00f3n indirecta que conocemos. Tambi\u00e9n puede deducirse de ella un esquema interpretativo de la historia reciente de las democracias que seguramente no carece de inter\u00e9s para todas aquellas personas que est\u00e1n convencidas de que la democracia es siempre<em> un proceso en construcci\u00f3n<\/em>, cuyo \u00e9xito y profundizaci\u00f3n depende muy directamente de la presi\u00f3n de los de abajo y de la vigilancia de estos mismos justamente frente a las tendencias olig\u00e1rquicas y plutocr\u00e1ticas. Este esquema permite establecer una tendencia hist\u00f3rica, seg\u00fan la cual a medida que se extiende el sufragio por abajo, esto es, a medida que la igualdad jur\u00eddica formal alcanza techos m\u00e1s elevados en los pa\u00edses democr\u00e1ticos, aumenta la presi\u00f3n de los intereses creados por el dinero para corregir los desplazamientos y cambios que puedan llegar a afectar a los antiguos privilegios.<\/p>\n<p>Los poderosos, las clases sociales hegem\u00f3nicas, los privilegiados, o como quiera decirse, han acudido hist\u00f3ricamente a soluciones varias en funci\u00f3n de las formas que ha ido tomado la lucha por la hegemon\u00eda en las sociedades democr\u00e1ticas. La extensi\u00f3n del sufragio por abajo se corrigi\u00f3, o se complement\u00f3, con las leyes contra los socialistas, esto es, con una legislaci\u00f3n espec\u00edficamente dirigida contra aquella parte de la sociedad que hab\u00eda puesto en cuesti\u00f3n el mantenimiento de los privilegios de los de arriba. La presi\u00f3n por abajo en favor de la ampliaci\u00f3n del sufragio y de la igualdad produjo exclamaciones c\u00e9lebres por parte de los privilegiados y de los pol\u00edticos conservadores (con consecuencias nefastas para las clases sociales ascendentes), como aquella de que <em>la legalidad nos mata<\/em>.<\/p>\n<p>Pero a medida que, en la cultura euroamericana, se extiende la convicci\u00f3n de que el problema de la hegemon\u00eda tiene que resolverse por v\u00eda pac\u00edfica y respetando el pluralismo pol\u00edtico parlamentario, la legalidad parece a veces haber dejado de \u00abmatar\u00bb privilegiados. (Aunque tampoco conviene hacerse demasiadas ilusiones a este respecto: ni siquiera en ello la historia es lineal y simplemente progresiva). Por lo general, ahora se trata de <em>interpretar<\/em> convenientemente esta misma legalidad. Y tambi\u00e9n de corregir (cuando se considera necesario) el valor de un voto con el valor (mucho mayor) mercantil del dinero. Esta parece una l\u00ednea de interpretaci\u00f3n apropiada para dar una explicaci\u00f3n, por ejemplo, de lo que pas\u00f3 en Italia cuando Enrico Berlinguer (que tal vez quede en la historia como el \u00faltimo pol\u00edtico liberal consecuente), propuso el <em>compromiso hist\u00f3rico<\/em>, con lo que se lleg\u00f3 a un paso de que el partido comunista se convirtiera all\u00ed en la fuerza pol\u00edtica mayoritaria.<\/p>\n<p>En efecto, <em>la legalidad nos mata<\/em> hubiera sido una exclamaci\u00f3n demasiado fuerte para ser pronunciada <em>en p\u00fablico<\/em> en la Italia de 1977. As\u00ed que se dijo, en tono m\u00e1s comedido, pero igualmente decisivo: \u00abHay democracias que son ingobernables\u00bb. Con lo que, en efecto, los servicios secretos, las mafias y las corporaciones econ\u00f3micas convencidas de que el \u00abexceso de democracia\u00bb hace ingobernables a los pa\u00edses se pusieron a trabajar a fondo (con la colaboraci\u00f3n de las almas bellas, todo hay que decirlo) para demostrar a propios y extra\u00f1os lo que ten\u00eda que ser demostrado, a saber: que un pa\u00eds deja de ser ingobernable si es gobernado durante cuarenta a\u00f1os por un partido pol\u00edtico corrupto que, pese a ello, muestra que puede seguir gobernando.<\/p>\n<p>Contra lo que se piensa a menudo ingenuamente, la desestabilizaci\u00f3n de las democracias constitucionales por las oligarqu\u00edas del dinero se ha hecho mucho m\u00e1s fuerte en la d\u00e9cada de los 80, a medida que se iba extendiendo el <em>americanismo<\/em> a todo el mundo. Formalmente, le dir\u00e1n, usted tiene garantizada la misma posibilidad de voto que el se\u00f1or Rockefeller, que el se\u00f1or Agnelli o que el se\u00f1or Mario Conde; pero a medida que las campa\u00f1as electorales se van haciendo m\u00e1s costosas, usted, que tiene formalmente las mismas posibilidades de decir lo que piensa o siente que las que tiene Rockefeller, Mario Conde o Agnelli, s\u00f3lo contar\u00e1 con medios reales para dec\u00edrselo a su pariente m\u00e1s pr\u00f3ximo o al vecino de al lado. He aqu\u00ed un buen motivo para los localismos y los particularismos que crecen sin cesar en todas partes. (Tal vez por eso se ha hecho tan acentuado el melanc\u00f3lico retorno a lo privado en lo que antes llam\u00e1bamos \u00abizquierda\u00bb).<\/p>\n<p>Poco a poco la consecuencia de tal desigualdad material, que empieza a manifestarse a trav\u00e9s del dinero, y contin\u00faa manifest\u00e1ndose a trav\u00e9s de los medios de comunicaci\u00f3n de masas (en los que, naturalmente, tambi\u00e9n hay que pagar), profundiza el proceso de oligarquizaci\u00f3n de las democracias: el pobre, el peque\u00f1o, no tiene dinero para campa\u00f1as electorales y cuando en el lugar en que los poderosos ponen el dinero \u00e9l pone su trabajo voluntario, entonces los poderosos empiezan a postular una ley electoral que favorece directamente a los grandes en todos los \u00e1mbitos importantes de la vida pol\u00edtica (en el reparto de los dineros p\u00fablicos, en la distribuci\u00f3n de los espacios en televisi\u00f3n, en el reparto de los restos electorales, en la utilizaci\u00f3n de la v\u00eda p\u00fablica con fines de participaci\u00f3n ciudadana, etc.).<\/p>\n<p>VII. Hablando con propiedad la participaci\u00f3n ciudadana en las democracias representativas contempor\u00e1neas es un problema real s\u00f3lo para los estratos m\u00e1s bajos en la escala social, para las clases trabajadoras y para los grupos y personas, cada vez m\u00e1s numerosos, ciertamente, de marginados y excluidos, como se dice hoy, de explotados y expoliados, que se dec\u00eda ayer: nuevos y viejos pobres, desempleados, jubilados, j\u00f3venes hijos de obreros que han terminado los estudios secundarios y est\u00e1n a la espera de un trabajo que no llega. Es un problema, pues, para tantas y tantas personas como viven en precario en nuestras sociedades. No es problema, en cambio, o es un problema menor, en mi opini\u00f3n, para las capas medias y altas de esta misma sociedad cuyos intereses suelen estar <em>sobrerrepresentados<\/em> en un sistema que se basa principalmente en las promesas electorales y en la actuaci\u00f3n de los grupos de presi\u00f3n profesionales que se presentan como no-pol\u00edticos (ahora se tiende a llamarlos, equ\u00edvocamente, \u00absociedad civil\u00bb).<\/p>\n<p>Estos \u00faltimos sectores pueden sentirse insatisfechos por las promesas incumplidas del partido <em>x<\/em>, incluso pueden hallarse sumamente enfadados por la forma en que el partido <em>x<\/em> est\u00e1 gobernando en un momento dado, pero saben que pueden pasar a votar al partido <em>y<\/em>, o al partido <em>z <\/em>en las pr\u00f3ximas elecciones y que la alternancia acabar\u00e1 corrigiendo aquellas actuaciones del partido <em>x<\/em> que m\u00e1s les ha molestado.<\/p>\n<p>En nuestras sociedades los partidos <em>x<\/em>, <em>y<\/em>, <em>z<\/em>, que representan el centro-derecha, hablando en t\u00e9rminos tradicionales, intercambian propuestas y promesas con tanta facilidad que el ciudadano de estos sectores no tiene ning\u00fan inconveniente en pasar de uno a otro, incluso sin necesidad de enfadarse con su anterior partido. El llamado transfuguismo pol\u00edtico es una expresi\u00f3n llamativa de esto. Pero es llamativa s\u00f3lo porque se produce por arriba. De hecho los mismos que critican hip\u00f3critamente el transfuguismo por arriba favorecen sin escr\u00fapulos el transfuguismo por abajo.<\/p>\n<p>Estos sectores saben tambi\u00e9n que existen otros canales de intervenci\u00f3n y de presi\u00f3n pol\u00edtica, corporativos o externos al cuerpo de pertenencia, que pueden hacer modificar, entre elecci\u00f3n y elecci\u00f3n, el curso de las cosas. El poder econ\u00f3mico y el llamado \u00abcuarto poder\u00bb juegan en este sentido un papel decisivo antes, durante y despu\u00e9s de los per\u00edodos electorales. Pero, en general, ni el poder econ\u00f3mico-financiero suelta una perra para favorecer a los que no tienen nada ni los grandes medios de comunicaci\u00f3n publican noticias que favorezcan los intereses de los de abajo: el l\u00edmite de las noticias favorables a los de abajo est\u00e1 en la informaci\u00f3n acerca de los intereses de algunos sindicatos. Y, aun esto, cuando tal informaci\u00f3n sirve funcionalmente, a plazo medio, a otros.<\/p>\n<p>El hombre culto de finales del siglo XX que vive en el primer mundo, en la capital, es hoy por lo general bastante consciente de la crisis de las viejas formas de intervenci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Conoce la limitaci\u00f3n principal de los partidos pol\u00edticos existentes: el proceso de oligarquizaci\u00f3n que, como una ley general, les corroe a todos (aunque naturalmente no de la misma manera ni al mismo tiempo). La mayor\u00eda de los partidos pol\u00edticos existentes en nuestro \u00e1mbito geogr\u00e1fico son m\u00e1quinas de participaci\u00f3n democr\u00e1tica en per\u00edodos electorales asentados sobre un aparato permanente y el carisma del l\u00edder.<\/p>\n<p>Este proceso de oligarquizaci\u00f3n es consecuencia de dos cosas: la tecnificaci\u00f3n de la pol\u00edtica y la mercantilizaci\u00f3n de la misma. La tecnificaci\u00f3n de la pol\u00edtica se debe principalmente a la complejidad de los problemas hoy en d\u00eda por resolver tanto en el \u00e1mbito estatal como en los auton\u00f3micos y municipales. La gesti\u00f3n del macroestado, la gesti\u00f3n de las comunidades aut\u00f3nomas o de las regiones, seg\u00fan los pa\u00edses, y la gesti\u00f3n de las grandes ciudades exige conocimientos t\u00e9cnicos que rebasan con mucho el conocimiento ordinario de los ciudadanos.<\/p>\n<p>Por otra parte, la traducci\u00f3n a dinero de toda actividad humana, que es propia del sistema capitalista, ha hecho pasar a un lugar muy secundario el programa pol\u00edtico basado en ideales, la afiliaci\u00f3n por identidades ideales y el trabajo voluntario por identificaci\u00f3n con el programa de los partidos. La dependencia respecto de los recursos financieros del Estado y\/o de los cr\u00e9ditos bancarios hace de los partidos pol\u00edticos existentes elementos del sistema, incluso cuando en ciertos aspectos lo critican. El sistema de poder existente empuja a que todo partido pol\u00edtico estable en este tipo de democracia representativa tenga que actuar de forma muy parecida.<\/p>\n<p>Este proceso es muy conocido y ha sido analizado desde el punto de vista sociol\u00f3gico y pol\u00edtico numerosas veces desde los a\u00f1os veinte y treinta. Pero desde entonces el proceso de mercantilizaci\u00f3n, tecnificaci\u00f3n y oligarquizaci\u00f3n de los partidos pol\u00edticos se ha extendido y ampliado mucho en todos los pa\u00edses. Visto desde abajo, o sea, desde los intereses de las clases trabajadoras y de los sectores empobrecidos o marginados de la sociedad, este proceso de mercantilizaci\u00f3n y oligarquizaci\u00f3n de los partidos pol\u00edticos resulta en principio muy negativo, porque, en la medida en que afectan tambi\u00e9n a los viejos partidos pol\u00edticos de la izquierda, se hace muy dif\u00edcil encontrar as\u00ed representaci\u00f3n sostenida de las esperanzas de cambio de los desfavorecidos. La pertenencia de los dirigentes de los partidos y de sus representaciones parlamentaria a lo que se ha llamado \u00abla clase pol\u00edtica\u00bb acaba contando m\u00e1s que el respeto a los mandatos electorales y no digamos que el respeto a lo que se dice en los programas.<\/p>\n<p>Hay que insistir en que el proceso de mercantilizaci\u00f3n y oligarquizaci\u00f3n de la pol\u00edtica en las democracias representativas es un problema sobre todo para los de abajo. De hecho, la denominada crisis de la pol\u00edtica, e incluso la llamada crisis de los partidos pol\u00edticos son fen\u00f3menos que tienen en verdad dos caras. La crisis de verdad, la dificultad real, es la de las formas de representaci\u00f3n de los intereses, deseos e ilusiones de los de abajo; lo otro, como se ve lo mismo en Estados Unidos de Norteam\u00e9rica que en Italia, son problemas de adaptaci\u00f3n y reestructuraci\u00f3n de los sectores pol\u00edticos que se alternan en el gobierno de las naciones a la presi\u00f3n de los otros poderes: a la presi\u00f3n del poder econ\u00f3mico, del poder judicial y, cada vez m\u00e1s, del poder de los <em>media<\/em>.<\/p>\n<p>VIII. Aunque este papel tiene una intenci\u00f3n preferentemente cr\u00edtica del concepto de democracia imperante, como se declara en el t\u00edtulo, no querr\u00eda terminar sin una consideraci\u00f3n alternativa, por breve que sea. Ya en la cr\u00edtica del concepto de democracia imperante se esboza otro concepto, un concepto alternativo de democracia. A \u00e9l se alude reiteradamente en la izquierda pol\u00edtico-social cuando se habla de \u00abdemocracia material\u00bb, de profundizar la democracia realmente existente, de la necesidad de una democracia social y econ\u00f3mica, de democracia participativa o, finalmente, de \u00abdemocracia radical\u00bb.<\/p>\n<p>Aun sin salir del marco del pensamiento pol\u00edtico liberal son muchos los autores (y sobre todo autoras) que en la actualidad no aceptan un punto de vista meramente formal o procedimental y que ven en la persistencia o ampliaci\u00f3n de las desigualdes sociales una limitaci\u00f3n de las democracias realmente existentes o incluso un peligro para la continuidad de las mismas. Ya la mera admisi\u00f3n del llamado \u00abprincipio de autonom\u00eda\u00bb exige una ampliaci\u00f3n del sistema de derechos con especial atenci\u00f3n a los derechos sociales, a la redistribuci\u00f3n y a la justicia social. Sin llegar a hacer propuestas alternativas concretas se exige desde ah\u00ed una profundizaci\u00f3n de la democracia o una \u00abdoble democratizaci\u00f3n\u00bb: del Estado y de la sociedad civil.<\/p>\n<p>Pero incluso desde esta perspectiva se puede ir m\u00e1s lejos. La profundizaci\u00f3n de la democracia implicar\u00eda ampliar el proceso de democratizaci\u00f3n pol\u00edtica al menos a dos \u00e1mbitos relevantes en nuestras sociedades: <em>el \u00e1mbito del trabajo<\/em> y <em>el \u00e1mbito de la informaci\u00f3n<\/em>. Al primero, porque m\u00e1s all\u00e1 de lo que se piense sobre la centralidad del trabajo asalariado en las sociedades avanzadas, sigue siendo obvia la repercusi\u00f3n del mismo en la vida cotidiana de los ciudadanos (en la medida en que afecta a ingresos, consumo, ahorro, posici\u00f3n social, salud, tiempo para el ocio, etc.). Y al \u00e1mbito de la informaci\u00f3n porque \u00e9sta se ha convertido en un asunto clave de nuestras sociedades. La ampliaci\u00f3n del proceso democr\u00e1tico a la gesti\u00f3n y direcci\u00f3n de las empresas, desde abajo y mediante controles estatales, permite recuperar el viejo asunto del paso de la democracia pol\u00edtica a la democracia social y econ\u00f3mica frente a la idea neoliberal de la \u00abdemocracia de los accionistas\u00bb y de la \u00abparticipaci\u00f3n accionarial\u00bb. Y la lucha por la igualdad de oportunidades en el \u00e1mbito de la informaci\u00f3n y de las telecomunicaciones se concretar\u00eda en la configuraci\u00f3n de un \u00abp\u00fablico atento\u00bb, de un <em>minipopulus<\/em> representativo del juicio bien informado del <em>demos<\/em>.<\/p>\n<p>En propuestas as\u00ed se puede ver un eco (amortiguado, claro est\u00e1) de dos viejos temas del pensamiento marxista y socialista (por lo dem\u00e1s, bastante abandonados en los \u00faltimos tiempos por los sindicatos): el de la democracia industrial y el control obrero de las empresas (tratado en su momento por Karl Korsch y por los consejistas hist\u00f3ricos) y el de la hegemon\u00eda cultural (abordado por Antonio Gramsci en t\u00e9rminos de \u00abintelectual colectivo\u00bb). Ambas propuestas se pueden leer como un intento, liberal en sentido lato, de corregir la sobrerrepresentaci\u00f3n de los de arriba que caracteriza a las democracias liberales realmente existentes.<\/p>\n<p>Como \u00abliberal\u00bb en la acepci\u00f3n hist\u00f3rica de la palabra (o \u00abalgo m\u00e1s que liberal\u00bb si el t\u00e9rmino de comparaci\u00f3n es el liberalismo o el neoliberalismo realmente existentes, o sea, el liberalismo gobernante o en el poder) es la propuesta de \u00abun modelo cosmopolita de democracia\u00bb hecha m\u00e1s recientemente por David Held. Una perspectiva liberal, para hablar con propiedad, pasada por la visi\u00f3n kantiana de las relaciones internacionales. En este caso se trata de tomar nota del proceso de globalizaci\u00f3n del capitalismo para plantearse si el locus m\u00e1s adecuado de la democracia es en la actualidad, en la \u00e9poca de las transnacionales y del AMI, el Estado-naci\u00f3n. Los objetivos de este <em>modelo cosmopolita de democracia<\/em> van desde la reforma del Consejo de Seguridad de la ONU para asignar a los pa\u00edses en desarrollo una voz significativa y una capacidad de decisi\u00f3n efectiva) hasta el establecimiento de un Parlamento global (con ciertas capacidades de recaudaci\u00f3n impositiva) pasando por el establecimiento de un Tribunal Internacional para los Derechos Humanos, un Tribunal Internacional para cuestiones fronterizas y un Tribunal Penal Internacional, as\u00ed como por la creaci\u00f3n de nuevos organismos de coordinaci\u00f3n econ\u00f3mica regional y global y la posibilidad de refer\u00e9ndum transnacional.<\/p>\n<p>El eco que resuena aqu\u00ed es el del gobierno mundial, una propuesta avanzada ya en en los a\u00f1os cincuenta por Einstein y Russell en el marco de la guerra fr\u00eda pero teniendo en cuenta la cr\u00edtica paralela a la involuci\u00f3n de la democracia norteamericana de entonces hacia \u00abel poder desnudo\u00bb y a la URSS estaliniana. Propuesta que, reiterada en la situaci\u00f3n actual, choca de frente con la devaluaci\u00f3n del papel de la ONU por parte de los dirigentes de los Estados Unidos de Norteam\u00e9rica, con la ampliaci\u00f3n del papel de la OTAN en su cincuenta aniversario y con el mantenimiento de la diplomacia secreta en las relaciones internacionales cuando la democracia dice no tener ya \u00abenemigos\u00bb en el mundo.<\/p>\n<p>IX. \u00bfPuede haber un enlace entre la concepci\u00f3n de la democracia propia de las tradiciones marxista y libertaria y estas propuestas \u00abalgo m\u00e1s que liberales\u00bb de ampliaci\u00f3n o profundizaci\u00f3n de la democracia en el plano internacional y\/o en los \u00e1mbitos de la empresa, de la informaci\u00f3n y de las telecomunicaciones? O en otro plano: \u00bfpuede haber un enlace entre la tradici\u00f3n socialista, revolucionaria y emancipatoria de la izquierda europea que propugna (o propugnaba) <em>otra democracia<\/em> (la democracia socialista) y la defensa de la desobediencia civil, de ciertas formas de insumisi\u00f3n y de objeci\u00f3n de conciencia en los t\u00e9rminos en que las han hecho en estas \u00faltimas d\u00e9cadas Peter Singer y otros autores en el interior de las democracias liberales?<\/p>\n<p>Para contestar afirmativamente a estas preguntas tendr\u00edamos que partir del siguiente acuerdo: no conviene contraponer, como cosas excluyentes, democracia representativa y democracia directa, democracia parlamentaria y democracia de los consejos, representaci\u00f3n por delegaci\u00f3n y democracia directa o asamblearia. Lo que conviene, frente a lo que ha escrito Norberto Bobbio a este respecto, es volver a preguntarse por la posibilidad de complementar democracia representativa y democracia directa <em>tambi\u00e9n en las sociedades avanzadas y complejas del fin del siglo XX<\/em>. La tradici\u00f3n republicana en teor\u00eda pol\u00edtica se ha hecho siempre esta pregunta. La tradici\u00f3n socialista tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>La expresi\u00f3n que hoy en d\u00eda se suele usar en los ambientes de izquierda como alternativa a la democracia demediada o limitada realmente existente es \u00abdemocracia radical\u00bb. De hecho, la mayor\u00eda de las personas que han partido de la cr\u00edtica al proceso de mercantilizaci\u00f3n, tecnificaci\u00f3n y burocratizaci\u00f3n de las democracias suele pensar a la vez en <em>democracia hacia dentro <\/em>y <em>hacia fuera<\/em>. Se est\u00e1 pensando en lo importante que es hoy en d\u00eda el que una izquierda nueva y alternativa nazca siendo algo as\u00ed como un embri\u00f3n de lo que se quiere que sea la sociedad en la que se act\u00faa. En mi opini\u00f3n, no se debe renunciar a esto, de la misma manera que la derecha pol\u00edtica no renuncia a su idea de que la empresa y el \u00abmercado libre\u00bb sean el embri\u00f3n de la democracia representativa.<\/p>\n<p>Y \u00bfqu\u00e9 se quiere cuando se afirma la \u00abdemocracia radical\u00bb? <em>Hacia fuera<\/em>, es decir, pensando en la sociedad (en los niveles, local, regional, nacional, internacional) se aspira a algo bastante parecido a las propuestas alternativas que he mencionado hasta ahora.<\/p>\n<p>Se quiere, <em>hacia dentro<\/em>, otra forma de hacer pol\u00edtica. Que el hacer se corresponda con el decir. Cambiar la relaci\u00f3n tradicional entre dirigentes y dirigidos. Frenar y controlar el poder de los aparatos pol\u00edticos. Que haya rotaci\u00f3n en los cargos para paliar el burocratismo y la rutina. Que se escuche siempre a los de abajo. Que los de abajo decidan realmente en las cosas importantes: programas, propuestas y acciones. Que se haga realidad el principio de \u00abun hombre (y una mujer) un voto\u00bb. Que las reglas del juego por las que han de regirse las relaciones sean claras y expl\u00edcitas para que los afiliados a una organizaci\u00f3n voluntaria (puesto que de eso se trata) sepan siempre a qu\u00e9 atenerse en los debates. Que los dirigentes sean no s\u00f3lo elegidos desde abajo sino tambi\u00e9n controlada su actividad pol\u00edtica desde la base. Que se respete la pluralidad de sensibilidades y corrientes. Que las minor\u00edas no s\u00f3lo se sientan representadas sino convencidas de que, en la lucha de ideas, pueden ser un d\u00eda mayor\u00edas en el seno de la organizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Algunos dir\u00e1n: esto de la democracia radical<em> hacia dentro<\/em> es mucho querer. Y otros: \u00bfEs eso posible en una sociedad como la nuestra en la que los \u00abtribunos\u00bb pol\u00edticos est\u00e1n m\u00e1s atentos a lo que dicen y escriben los grandes monopolios de la informaci\u00f3n que a lo que preocupa a los afiliados de la propia organizaci\u00f3n? \u00bfSer\u00e1 eso posible en la \u00e9poca de la pol\u00edtica como espect\u00e1culo, en una \u00e9poca en la que la pol\u00edtica se hace m\u00e1s en las ruedas de prensa que en el interior de las organizaciones? \u00bfHay ejemplos y modelos as\u00ed en los que inspirarse hoy en d\u00eda?<\/p>\n<p>No s\u00e9 si mi respuesta a estas preguntas resultar\u00e1 muy alentadora, pero es la que puedo dar. Y es esta: si se sigue aceptando la idea dominante de hacer pol\u00edtica en la sociedad del espect\u00e1culo en el siglo XXI no habr\u00e1 izquierda ni democracia digna de ese nombre. Habr\u00e1 tal vez aparatos pol\u00edticos que por inercia, o por atenci\u00f3n al comercio de los votos, sigan tomando de cuando en cuando el nombre de la izquierda en vano. Pero, desde el punto de vista sociocultural, que es el que m\u00e1s importa, si eso sigue as\u00ed, no habr\u00e1 izquierda. Para que la haya el ejemplo habr\u00e1 que darlo (no buscarlo) y los modelos prefigurarlos en el \u00e1gora p\u00fablica (no copiarlos).<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo? Como la izquierda del siglo XXI la van a hacer los j\u00f3venes de hoy no parece conveniente que un viejo rojo se ponga a dar consejos. Lo que queda de la izquierda hoy tiene que prepararse para pasar el testigo facilitando el di\u00e1logo entre generaciones. Y como los j\u00f3venes de hoy, igual que los de ayer, tender\u00e1n a creer que han de empezar desde el principio, algo deber\u00edamos decir, los m\u00e1s viejos, sobre principios (sobre todo para evitar esfuerzos in\u00fatiles).<\/p>\n<p>Tengo tres principios para la izquierda del siglo XXI. Dos vienen de la tradici\u00f3n social-comunista. El primero reza as\u00ed: en el siglo XXI decir la verdad seguir\u00e1 siendo la t\u00e1ctica de la revoluci\u00f3n. El segundo as\u00ed: en el siglo XXI, para ser de izquierdas, habr\u00e1 que renovar el pesimismo de la inteligencia y el optimismo de la voluntad. El tercero es pura sabidur\u00eda popular aplicada: en el siglo XXI las izquierdas que quieran cambiar el mundo de base no har\u00e1n nunca de perro del hortelano; propondr\u00e1n y actuar\u00e1n, y aceptar\u00e1n las propuestas y acciones de sus hermanos cuando no tengan otras mejores que ofrecer.<\/p>\n<p>Si act\u00faa as\u00ed la izquierda del siglo XXI habr\u00e1 logrado, por fin, superar su pecado original: el de echar siempre las culpas de sus derrotas y de sus fracasos al hermano y al amigo de ayer debati\u00e9ndose, una y otra vez, entre la jeremiada y la b\u00fasqueda de traidores. La unidad de la izquierda, tan deseada, se dar\u00e1 entonces por a\u00f1adidura. O sea: concordando programas y actuaciones en favor de los de abajo, de los m\u00e1s necesitados, no pactando cargos y momios mientras se discuten historias pasadas. La izquierda del siglo XXI habr\u00e1 aprendido, por fin, que la causa principal de sus derrotas y de sus fracasos hist\u00f3ricos ha sido casi siempre la misma, a saber: que el adversario, la Compa\u00f1\u00eda del Gran Poder econ\u00f3mico y financiero, era m\u00e1s fuerte (en lo militar, en lo pol\u00edtico, en lo cultural, en lo organizativo). Raz\u00f3n por la cual la izquierda desplazar\u00e1 los acentos hacia lo que m\u00e1s importa: no hacer como ellos, como los adversarios, para acabar siendo como ellos, sino organizarse de verdad aut\u00f3nomamente, crear medios de comunicaci\u00f3n propios, configurar una pol\u00edtica cultural alternativa, establecer redes de relaci\u00f3n con los movimientos sociales para dar curso a las reivindicaciones de los que menos tienen. En eso la izquierda del siglo XXI ser\u00e1 libertaria.<\/p>\n<p>Una vez superado el miedo al pecado original, la izquierda del siglo XXI empezar\u00e1 a hablar en serio de <em>democracia radical hacia afuera<\/em>, hacia la sociedad en su conjunto. Entonces no har\u00e1 falta ser \u00abanguitista\u00bb, ni siquiera en Catalu\u00f1a, para darse cuenta de que en la Espa\u00f1a de 1998 (m\u00e1s all\u00e1 de los respetables y hasta admirables sentimientos que produce la conciencia de la nacionalidad de cada cual) el hombre de la \u00abotra galaxia\u00bb que dicen, Julio Anguita, ten\u00eda toda la raz\u00f3n en las tres cosas que m\u00e1s pueden importar a una persona de izquierdas: defensa de los intereses de los que menos tienen y de los que m\u00e1s sufren socialmente (porque ellos son la base social de la izquierda); defensa del derecho a la autodeterminaci\u00f3n de quienes quieren autodeterminarse (porque eso es ir a la ra\u00edz de la democracia, aqu\u00ed ahora, en una sociedad pluriling\u00fc\u00edstica y multinacional); y defensa del estado federal (porque mientras haya esa cosa llamada estado, aqu\u00ed y en la Uni\u00f3n Europea que se est\u00e1 configurando, eso es lo mejor que la izquierda puede ofrecer como alternativa).<\/p>\n<p>Es posible que esta modesta proposici\u00f3n no sirva para calentar el coraz\u00f3n de algunos. Hablando con propiedad no es una proposici\u00f3n comunista ni siquiera socialista. Lo s\u00e9. Es s\u00f3lo una proposici\u00f3n democr\u00e1tico radical hacia dentro y hacia fuera. Pero debemos recordar: al fin y al cabo, en el principio, o sea, en el <em>Manifiesto Comunista<\/em>, lo que se propon\u00eda era \u00abla conquista de la democracia\u00bb. No la hemos conquistado todav\u00eda. Y si esa raz\u00f3n no basta hay todav\u00eda otra, m\u00e1s actual: la izquierda del siglo XXI deber\u00eda llamar a las cosas por su nombre, sobre todo a las cosas que queremos. Y conviene, para no enga\u00f1ar al pueblo soberano, que el concepto corresponda a la palabra. Luego vendr\u00e1 la concreci\u00f3n program\u00e1tica.<\/p>\n<h3><\/h3>\n<h3>II. \u00bfQu\u00e9 democracia quer\u00edamos los comunistas? Recuerdos y Reflexiones<\/h3>\n<p><em>Publicado en Manuel Bueno Lluch y Sergio G\u00e1lvez Biseca (eds.), <\/em>Nosotros los comunistas. Memoria, identidad e historia social,<em> Fundaci\u00f3n de Investigaciones Marxistas\/Atrapasue\u00f1os, Sevilla, 2009.<\/em><\/p>\n<p>1. Cuando entr\u00e9 a militar en la c\u00e9lula de Letras de la organizaci\u00f3n universitaria del PSUC, en 1963, me hicieron un breve examen, que al parecer era entonces de rigor para comprobar la competencia verdaderamente comunista del aspirante. Recuerdo que las dos preguntas principales que se me hicieron versaron sobre la dictadura del proletariado y sobre el centralismo democr\u00e1tico. No deb\u00ed estar muy acertado al contestar la primera de ellas porque el camarada que llevaba la voz cantante y que deb\u00eda ser entonces el responsable pol\u00edtico de la mencionada c\u00e9lula me hizo observar que lo que yo pensaba al respecto no difer\u00eda gran cosa de lo que hab\u00edan mantenido los socialistas y socialdem\u00f3cratas durante la II Rep\u00fablica y la Guerra Civil. Incluso sali\u00f3 a colaci\u00f3n all\u00ed, negativamente, el nombre de Julian Besteiro antes de que el camarada responsable me instruyera sobre la gran diferencia existente entre socialdem\u00f3cratas y aut\u00e9nticos comunistas. Esa diferencia radicaba, seg\u00fan \u00e9l, en la defensa por parte de los comunistas de la dictadura del proletariado como forma de transici\u00f3n al comunismo y del centralismo democr\u00e1tico como forma de organizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por dictadura del proletariado se entend\u00eda entonces en el partido comunista la necesaria inversi\u00f3n de la forma de dominaci\u00f3n de clase existente en los pa\u00edses capitalistas; y se consideraba que tal cosa, obligada por la previsible resistencia a ceder poder y privilegios por parte de la clase anteriormente dominante, ser\u00eda, en cualquier caso, mucho mejor que la llamada democracia formal o burguesa, de la que se dec\u00eda que en realidad era una dictadura de la burgues\u00eda sobre el proletariado. Obviamente, esa otra cosa mejor estaba representada por el r\u00e9gimen existente en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica desde la revoluci\u00f3n de octubre de 1917.<\/p>\n<p>Hasta ah\u00ed todo iba en teor\u00eda bien, pues lo que se me estaba ense\u00f1ando coincid\u00eda sustancialmente con lo que yo mismo hab\u00eda le\u00eddo ya en algunos, pocos, textos de los cl\u00e1sicos del marxismo que hab\u00edan llegado a mis manos a pesar de la censura que la dictadura franquista ejerc\u00eda sobre todo lo que oliera a marxismo y comunismo. Lo que me sorprendi\u00f3 de aquel discurso en el examen de entrada, y por eso lo recuerdo, es que en opini\u00f3n del instructor los republicanos espa\u00f1oles hab\u00edan perdido la Guerra Civil por no haber entendido en su momento la importancia decisiva que ten\u00eda la dictadura del proletariado, de manera que, para no caer en el mismo error, la resistencia antifranquista ten\u00eda que empezar asumiendo aquella idea.<\/p>\n<p>Esto \u00faltimo no me cuadraba con lo que yo hab\u00eda le\u00eddo ya a escondidas sobre la Guerra Civil; pero como, por otra parte, no hab\u00eda duda de que a su t\u00e9rmino los comunistas hab\u00edan sido y segu\u00edan siendo los principales protagonistas de la resistencia antifranquista aquella correlaci\u00f3n establecida entre defensa te\u00f3rica de la dictadura del proletariado y eficacia pol\u00edtica revolucionaria me pareci\u00f3 que pod\u00eda ser plausible y lo dej\u00e9 pasar. Al fin y al cabo, para un joven estudiante universitario que quer\u00eda hacerse comunista en aquellos a\u00f1os lo importante de verdad era encontrar la organizaci\u00f3n en que militar y hacer algo que en verdad fuera \u00fatil para los explotados y oprimidos.<\/p>\n<p>Aunque esto va a sonar a ox\u00edmoron, creo que puedo decir que la mayor\u00eda de los que por entonces, a comienzos de la d\u00e9cada de los sesenta, nos hicimos comunistas (y eso vale igualmente para los comunistas de las dos d\u00e9cadas anteriores) ve\u00edamos la cosa m\u00e1s o menos as\u00ed: en general y en lo concreto luch\u00e1bamos por la democracia luchando contra la dictadura realmente existente aqu\u00ed, la dictadura franquista impuesta al t\u00e9rmino de la Guerra Civil; y lo hac\u00edamos con la finalidad de implantar un d\u00eda el comunismo, que iba a ser el reino de la libertad en una sociedad sin clases, para lo cual hab\u00eda que pasar a trav\u00e9s de la dictadura del proletariado. Imagin\u00e1bamos que esta otra dictadura no iba a ser propiamente un r\u00e9gimen pol\u00edtico sino m\u00e1s bien una comunidad de transici\u00f3n en la que se habr\u00eda invertido el signo de la dominaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>He de confesar que la idea de acabar con una dictadura, la franquista (a la que defin\u00edamos entonces como \u00abdictadura terrorista del gran capital\u00bb) mediante el establecimiento de otra dictadura, por muchos distingos que se estableciera sobre el signo social de la misma, no me parec\u00eda particularmente atractiva; y que adem\u00e1s no acababa de ver claro c\u00f3mo se compaginaba eso con lo que yo mismo iba oyendo en Radio Espa\u00f1a Independiente sobre la <em>reconciliaci\u00f3n nacional<\/em> y sobre la heroica lucha cotidiana de los comunistas en favor de la democracia. Pero, a pesar de todo, cre\u00eda entender que una cosa es un r\u00e9gimen pol\u00edtico y otra el signo de dominaci\u00f3n que caracteriza a una formaci\u00f3n socio-econ\u00f3mica en sentido amplio. Y, como por principio me sent\u00eda identificado con el proletariado y, por razones pr\u00e1cticas, con la actividad de los comunistas contra Franco, no hice entonces preguntas. Me pareci\u00f3 que yo pod\u00eda aceptar aquella idea aunque no me resultara particularmente atrayente el t\u00e9rmino \u00abdictadura\u00bb. Y la asum\u00ed, como tantos otros, durante algunos a\u00f1os, mientras, de paso, iba buscando en los textos de los cl\u00e1sicos del comunismo la justificaci\u00f3n te\u00f3rica de lo que mi instructor llam\u00f3 pl\u00e1sticamente \u00abdar la vuelta a la tortilla\u00bb.<\/p>\n<p>Al otro asunto que constituy\u00f3 mi examen de entrada en el partido comunista, el del centralismo democr\u00e1tico, se dedic\u00f3 menos tiempo. En mi recuerdo, el instructor o responsable no lleg\u00f3 a decir en qu\u00e9 consist\u00eda tal cosa, pero relacion\u00f3 el centralismo democr\u00e1tico con una necesidad ineludible: la de asumir las directrices de la direcci\u00f3n del partido por la situaci\u00f3n de clandestinidad y persecuci\u00f3n en la que est\u00e1bamos obligados a luchar. Enseguida pas\u00f3 a poner el acento en la importancia que, en aquellas dif\u00edciles condiciones, ten\u00eda para todos los militantes comunistas guardar silencio fuera del partido acerca de nuestras actividades. Por alguna raz\u00f3n que ahora no acertar\u00eda a expresar bien, relacion\u00e9 lo del centralismo democr\u00e1tico con el misterioso final del c\u00e9lebre romance del infante Arnaldos: \u00abYo no digo mi canci\u00f3n sino a quien conmigo va\u00bb.<\/p>\n<p>Ahora no creo que esto \u00faltimo tuviera gran cosa que ver con el asunto que nos ocupaba y tal vez por eso de la parte dedicada propiamente al centralismo democr\u00e1tico s\u00f3lo recuerdo de manera vaga la prohibici\u00f3n expl\u00edcita de formar fracciones o corrientes cristalizadas, cosa a la que apenas di importancia, pues en la pr\u00e1ctica, cuando uno est\u00e1 a punto de entrar a formar parte de una c\u00e9lula clandestina (compuesta a lo sumo por cuatro o cinco personas) lo de constituir una fracci\u00f3n suele sonar a chino. Mi ingenua reflexi\u00f3n de entonces fue: siendo tan pocos como somos \u00bfa quien se le va ocurrir dividirse encima? Tard\u00e9 alg\u00fan tiempo en darme cuenta de que aquella forma r\u00edgida de entender la democracia interna, sin otras especificaciones que la de seguir en todo caso las directrices del grupo dirigente y la prohibici\u00f3n de constituir fracciones o corrientes, ten\u00eda tambi\u00e9n sus importantes efectos pr\u00e1cticos, aunque he de confesar que ni siquiera leyendo a\u00f1os despu\u00e9s las razonables cosas que escribi\u00f3 al respecto Rosa Luxemburg he llegado a identificarme con la pasi\u00f3n autodepuradora que siempre ha atenazado al movimiento comunista organizado.<\/p>\n<p>Mi primera experiencia como comunista sobre eso que llamamos democracia fue, pues, m\u00e1s o menos esta: los comunistas constitu\u00edamos una especie muy particular de dem\u00f3cratas; \u00e9ramos unos dem\u00f3cratas bastante especiales, pues a diferencia de aquellos que se llamaban a s\u00ed mismos \u00abdem\u00f3cratas\u00bb, sobre todo en el exilio, y apenas hac\u00edan o\u00edr su voz en el interior contra la dictadura realmente existente, nosotros no par\u00e1bamos de luchar contra una dictadura (fascista) y, por tanto, en favor de la democracia, pero lo hac\u00edamos al mismo tiempo para implantar en su d\u00eda una dictadura del proletariado que, seg\u00fan pens\u00e1bamos, iba a ser m\u00e1s democr\u00e1tica que las llamadas democracias (por atender a los intereses de la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n) y que, adem\u00e1s, abrir\u00eda el camino recto hacia el comunismo. S\u00ed, sonaba a contradicci\u00f3n. Pero contradicci\u00f3n por contradicci\u00f3n \u2013pensaba yo\u2013 mejor la nuestra, porque por lo menos no era contradicci\u00f3n entre el decir y el hacer en el presente.<\/p>\n<p>Entend\u00ed tambi\u00e9n entonces que en las particulares condiciones de la lucha comunista de aquellos a\u00f1os, o sea, mientras la tiran\u00eda franquista siguiera negando la existencia misma del partido comunista y metiendo en la c\u00e1rcel o asesinando a sus dirigentes, la noci\u00f3n m\u00e1s corriente de democracia ten\u00eda que quedar limitada. Hacia fuera y hacia dentro. Hacia fuera, o sea, en la sociedad, porque nosotros no aspir\u00e1bamos al mero restablecimiento de la democracia parlamentaria, formal o burguesa, como se dec\u00eda, o a la consecuci\u00f3n de un tipo de estado como el existente en otros pa\u00edses europeos pr\u00f3ximos, sino que aspir\u00e1bamos a otra democracia: proletaria, obrera o popular, material, econ\u00f3mica y social. Y hacia dentro, en el interior del partido, limitada por el centralismo. En este caso por la sencilla raz\u00f3n de que no hay partido pol\u00edtico que pueda ser organizado de una manera plenamente democr\u00e1tica en un contexto dictatorial que coarta todas sus actuaciones.<\/p>\n<p>2. Hasta ah\u00ed la doctrina generalmente compartida en el partido comunista sobre la democracia hacia fuera y hacia dentro. Digo \u00abdoctrina\u00bb porque la verdad es que en los papeles del partido, que a comienzos de la d\u00e9cada de los sesenta se difund\u00edan, con dificultad y no poco riesgo, en los tajos, en las f\u00e1bricas y en la universidad, de teor\u00eda a este respecto, de teor\u00eda de la democracia, hab\u00eda poca: trozos sueltos de Marx, Engels y Lenin, la mayor parte de las veces descontextualizados para su uso en cualquier circunstancia.<\/p>\n<p>Por abajo, sobre todo en las c\u00e9lulas universitarias, empezaban a sonar los nombres de Antonio Gramsci y de Mao Ts\u00e9 Tung y se ten\u00eda cierta noticia, m\u00e1s bien vaga, ciertamente, de lo que hab\u00eda dicho y escrito Palmiro Togliatti en Italia sobre el entonces llamado \u00abculto a la personalidad\u00bb y sobre el estalinismo a ra\u00edz del XX Congreso del PCUS. Pero, en mi recuerdo, los textos traducidos de los <em>Cuadernos de la c\u00e1rcel<\/em>, los art\u00edculos de Mao sobre la nueva democracia en China e incluso las reflexiones moderadamente cr\u00edticas de Togliatti sobre lo ocurrido en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica durante la \u00e9poca de Stalin s\u00f3lo tendr\u00edan una difusi\u00f3n digna de ese nombre a\u00f1os despu\u00e9s. Y Trotsky, que pod\u00eda haber hecho pensar sobre la dictadura del proletariado realmente existente en la URSS desde los a\u00f1os treinta, no era una lectura bien vista en el partido comunista entonces.<\/p>\n<p>Al escribir esto no estoy queriendo insinuar aqu\u00ed que los principales dirigentes del PSUC y del PCE ignoraran por aquel entonces tales desarrollos, de inter\u00e9s para renovar la noci\u00f3n heredada de la democracia. De hecho, los historiadores que se han ocupado de la evoluci\u00f3n del partido comunista en esos a\u00f1os suelen encontrar referencias y alusiones a los autores aqu\u00ed nombrados, particularmente a Togliatti, en distintos documentos de discusi\u00f3n interna y en art\u00edculos publicados desde 1957 por Santiago Carrillo, Jorge Sempr\u00fan, Fernando Claud\u00edn, Francesc Vicens, Manuel Sacrist\u00e1n, Adolfo S\u00e1nchez V\u00e1zquez y otros. S\u00f3lo que la menci\u00f3n de ciertos nombres sol\u00eda tener por entonces, en los documentos pol\u00edticos, un car\u00e1cter m\u00e1s bien ritual. Basta con recordar al respecto que el n\u00famero de <em>Nuestra Bandera<\/em> (enero de 1965) dedicado a la cr\u00edtica de las tesis de Claud\u00edn se abr\u00eda con estas palabras de Antonio Gramsci: \u00abLos da\u00f1os que puede acarrear un error del Partido unido pueden ser f\u00e1cilmente superados; los da\u00f1os de una escisi\u00f3n o de una situaci\u00f3n prolongada de escisi\u00f3n latente son irreparables y mortales\u00bb.<\/p>\n<p>Sobre estos documentos y art\u00edculos habr\u00eda que matizar, por tanto, dos cosas. Una: que las publicaciones en que esas referencias o alusiones pod\u00edan aparecer entonces, revistas impresas en M\u00e9xico, Par\u00eds o Roma, sol\u00edan llegar tarde, mal y con cuentagotas a las organizaciones comunistas del interior, y de \u00e9stas, por lo general, s\u00f3lo a las universitarias o a los cuadros intermedios del partido. Y dos: que la forma en que se transmiti\u00f3 a las bases, a trav\u00e9s de los cuadros intermedios, la discusi\u00f3n recogida en las actas de las reuniones de los grupos dirigentes del PCE y del PSUC no contribuy\u00f3 tanto a la renovaci\u00f3n de la noci\u00f3n de democracia cuanto a la reafirmaci\u00f3n de la \u00abdoctrina\u00bb generalmente compartida al respecto, de manera que \u00e9sta se mantuvo invariable por abajo, al menos hasta la segunda mitad de la d\u00e9cada de los sesenta.<\/p>\n<p>Estoy convencido de que la falta de reflexi\u00f3n cr\u00edtica sobre la noci\u00f3n de democracia y aquel retraso en la renovaci\u00f3n de las ideas adquiridas al respecto fue uno de los errores que m\u00e1s caro han pagado los partidos comunistas en la segunda mitad del siglo XX. No s\u00f3lo el PCE y el PSUC. Pero tambi\u00e9n este error exige una explicaci\u00f3n que en nuestro caso tiene su particularidad. Varios factores deber\u00edan ser tenidos en cuenta.<\/p>\n<p>El primero de estos factores es que la teor\u00eda marxista y leninista de la democracia fue elaborada en momentos y circunstancias hist\u00f3ricas muy anteriores y muy distintas a las creadas despu\u00e9s de la segunda guerra mundial; fue elaborada pensando, por una parte, en las restricciones y limitaciones a la democracia propiamente dicha establecidas por el liberalismo despu\u00e9s de las revoluciones de 1848 y de la Comuna de Par\u00eds, y pensando, por otra parte, sobre todo en el caso de Lenin, en la particular situaci\u00f3n de Rusia, pa\u00eds en el que el absolutismo segu\u00eda vigente todav\u00eda en la primera d\u00e9cada del siglo XX. La excepci\u00f3n m\u00e1s importante a eso hab\u00eda sido precisamente la de Gramsci en los cuadernos escritos en c\u00e1rcel entre 1928 y 1936.<\/p>\n<p>El segundo factor a tener en cuenta es que los republicanos espa\u00f1oles (liberales en la mejor acepci\u00f3n de la palabra, socialistas, comunistas y anarquistas) hab\u00edan pagado muy cara, entre 1936 y 1939, la \u00abtraici\u00f3n\u00bb de las llamadas democracias occidentales ante la sublevaci\u00f3n franquista y ante el apoyo a \u00e9sta de los nazis alemanes y de los fascistas italianos durante la Guerra Civil; raz\u00f3n por la cual la memoria de aquella felon\u00eda de las democracias segu\u00eda a\u00fan muy presente en la resistencia antifranquista, de la que el partido comunista era parte principal.<\/p>\n<p>El tercer factor al que me parece que hay que atender fue la constataci\u00f3n, desde la d\u00e9cada de los cincuenta, del apoyo directo que el r\u00e9gimen dictatorial de Franco estaba recibiendo por parte de los gobiernos de la considerada principal democracia de la \u00e9poca, los Estados Unidos de Norteam\u00e9rica.<\/p>\n<p>Si a eso se une el que la propia dictadura franquista estaba present\u00e1ndose continuamente a s\u00ed misma como una \u00abdemocracia org\u00e1nica\u00bb, se comprende que as\u00ed, sin m\u00e1s, la palabra \u00abdemocracia\u00bb no suscitara por entonces particulares simpat\u00edas ni entre los veteranos derrotados republicanos ni en las generaciones m\u00e1s j\u00f3venes que quer\u00edan enlazar con ellos. Pues, por debajo de las virtudes que a la noci\u00f3n de democracia pudieran atribuir sus te\u00f3ricos, los de abajo (y no s\u00f3lo los comunistas marxista-leninistas) ve\u00edan demasiados vicios en las democracias entonces realmente existentes.<\/p>\n<p>En la democracia \u00aborg\u00e1nica\u00bb, ve\u00edan, obviamente, una farsa para lavar la cara a la tiran\u00eda; en la democracia norteamericana, un amigo privilegiado del r\u00e9gimen dictatorial; y en las democracias francesa e inglesa, la contradictoria amalgama entre \u00abLa Marsellesa\u00bb, el recuerdo de lo que hab\u00eda sido la \u00abno intervenci\u00f3n\u00bb y el apoyo m\u00e1s o menos directo a Franco. A todo lo cual habr\u00eda que a\u00f1adir, sin duda, la importancia que en aquellos momentos el antifranquismo conced\u00eda, con raz\u00f3n, a las barbaridades y desmanes de los gobiernos y las clases dirigentes de las democracias realmente existentes contra los pueblos que entonces luchaban por liberarse del yugo colonial o semicolonial en \u00c1frica, Asia y Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p>Leen la historia de esos a\u00f1os al rev\u00e9s quienes en el presente, desde una percepci\u00f3n de la democracia pol\u00edtica que corresponde ya a otra \u00e9poca hist\u00f3rica, acusan de antidem\u00f3cratas a los comunistas de aquellos tiempos en Espa\u00f1a bas\u00e1ndose exclusivamente en documentos doctrinarios. Y la tergiversan, por apolog\u00eda directa o indirecta del franquismo, quienes ahora escriben que los comunistas eran antidemocr\u00e1ticos por contagio de las ideas del r\u00e9gimen que combat\u00edan. La idea pseudoliberal de que los extremos pol\u00edtico-ideol\u00f3gicos se tocan en esto de la valoraci\u00f3n de la democracia est\u00e1 muy extendida pero tiene poco que ver con la realidad. Y es un sarcasmo hablar de contagio ideol\u00f3gico cuando la ideolog\u00eda fascista impuesta y dominante liquidaba, silenciaba o censuraba en la pr\u00e1ctica a todas las dem\u00e1s mediante la utilizaci\u00f3n funcional de todos los aparatos del estado.<\/p>\n<p>Pero explicar tampoco es justificar. Se ha dicho muchas veces, al tratar de este asunto de la democracia, que los comunistas de aquellos a\u00f1os ve\u00edan con mucha claridad la mota en el ojo ajeno y tend\u00edan a no ver la viga en el ojo propio, el del socialismo, por lo menos hasta 1968. Y en gran parte eso es cierto tambi\u00e9n para nosotros. Fuera por ignorancia o por estrabismo, la verdad es que en las organizaciones del partido comunista sol\u00eda oponerse <em>el ideal<\/em> del socialismo a las democracias <em>realmente existentes<\/em>; de este modo se pasaba por alto que tambi\u00e9n hab\u00eda un socialismo realmente existente y que de \u00e9ste lo menos que pod\u00eda decirse es que fuera una democracia material, social, nueva o mejor que las otras. Los ideales, entonces y siempre, han sido mejores que las realidades. Y hay que reconocer que al establecer esa oposici\u00f3n entre ideal socialista y realidad de las democracias llamadas liberales nos lo pon\u00edamos f\u00e1cil.<\/p>\n<p>Teniendo en cuenta las condiciones en que se hab\u00eda desarrollado la lucha pol\u00edtica en Espa\u00f1a desde el t\u00e9rmino de la Guerra Civil hasta los primeros a\u00f1os de la d\u00e9cada de los sesenta tampoco pod\u00eda esperarse aqu\u00ed una batalla te\u00f3rico-ideol\u00f3gica sobre la noci\u00f3n de democracia como la que se dio, por ejemplo, en Italia a partir de un c\u00e9lebre art\u00edculo publicado por Norberto Bobbio en <em>Nuovi argomenti<\/em>, en 1954, con el t\u00edtulo de \u00abDemocrazia e dittatura\u00bb, intervenci\u00f3n que fue considerada por los comunistas (Togliatti, Gerratana, Della Volpe, entre otros) como \u00abcort\u00e9s provocaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Sosten\u00eda all\u00ed Bobbio que los defensores de la dictadura del proletariado deber\u00edan tomar en consideraci\u00f3n <em>la forma<\/em> de los reg\u00edmenes liberal-democr\u00e1ticos y, en consecuencia, juzgar a \u00e9stos no tanto por su naturaleza de clase cuanto principalmente por el hecho de que en ellos se ha ido incorporando \u00abuna t\u00e9cnica jur\u00eddica m\u00e1s refinada y avanzada\u00bb. Y manten\u00eda, por otra parte, que la diferencia entre r\u00e9gimen sovi\u00e9tico y reg\u00edmenes occidentales no era cuesti\u00f3n de mayor o menor grado de democracia sino que pasaba por la existencia de garant\u00edas en un caso y por la ausencia de libertades en otro.<\/p>\n<p>Todo lo cual, dicho inmediatamente despu\u00e9s de la muerte de Stalin pero antes de las \u00abrevelaciones\u00bb del XX Congreso del PCUS sobre lo que hab\u00eda significado el estalinismo, abr\u00eda una puerta a la reconsideraci\u00f3n y ampliaci\u00f3n de la teor\u00eda marxista de la democracia; una puerta que, aunque con reticencias y alg\u00fan que otro sarcasmo sobre el liberalismo, algunos comunistas italianos entreabrieron para repensar la cosa, volver a dialogar con Marx y con Gramsci, admitir expl\u00edcitamente lo m\u00e1s obvio (o sea, la degradaci\u00f3n del socialismo en la URSS) y, en alg\u00fan caso, para recuperar de paso a un autor no marxista, el Kelsen de <em>Esencia y valor de la democracia<\/em>, con la consideraci\u00f3n de que \u00e9ste a\u00fan pod\u00eda servir de ayuda te\u00f3rica en la doble cr\u00edtica que se cre\u00eda justa y necesaria: la de los l\u00edmites de <em>la forma<\/em> de la democracia liberal (parlamentaria, representativa e indirecta) y la de los l\u00edmites de una dictadura del proletariado que a todas luces se hab\u00eda convertido no s\u00f3lo en dictadura sobre el proletariado sino en negaci\u00f3n de cualquier forma de democracia pol\u00edtica digna de ese nombre.<\/p>\n<p>De aquel di\u00e1logo italiano, nacido de la \u00abcort\u00e9s provocaci\u00f3n\u00bb, para repensar la noci\u00f3n o las nociones de democracia de la mano de Marx y de Rousseau, pero tambi\u00e9n de Kelsen y de Bobbio, apenas hubo eco, que yo recuerde, entre los comunistas espa\u00f1oles que conoc\u00ed en los primeros a\u00f1os de militancia, aunque probablemente tambi\u00e9n aqu\u00ed hab\u00eda personas que pensaban as\u00ed, puesto que Bobbio, Della Volpe y Gerratana empezaban a ser conocidos en los ambientes intelectuales comunistas y Palmiro Togliatti era frecuentemente citado. De todas formas, hablando de aquellos a\u00f1os de censura y clandestinidad desde el recuerdo personal siempre hay que curarse en salud, pues la mayor\u00eda de las cosas que las personas pensaban entonces, y m\u00e1s si se era comunista, no se pod\u00edan escribir o decir en p\u00fablico. Tal vez haya habido ecos de aquel di\u00e1logo, en el lenguaje de Esopo, que escaparan a mi recuerdo. Y los historiadores har\u00edan bien consultando a este respecto, adem\u00e1s de <em>Cuadernos para el di\u00e1logo<\/em>, <em>Realidad<\/em> o <em>Nous Horitzons<\/em>, revistas de cine, teatro y cultura en general, en las que escrib\u00edan intelectuales comunistas comprometidos[2].<\/p>\n<p>Ya esto \u00faltimo que acabo de decir ahora puede dar una pista para estudiar mejor lo que entend\u00edamos los comunistas por democracia y la democracia que quer\u00edamos. Pues si es verdad que antes de 1968, y en comparaci\u00f3n, por ejemplo, con lo que ocurr\u00eda en Italia, hubo aqu\u00ed poca reflexi\u00f3n te\u00f3rica sobre el nexo entre democracia y socialismo, como se ha dicho tantas veces, en cambio, en la actividad pr\u00e1ctica, en el seno de los movimientos sociales que entonces despuntaban, empujados o hegemonizados por comunistas, se dieron aportaciones de much\u00edsima enjundia para el asunto que nos ocupa.<\/p>\n<p>Efectivamente, cuando se estudia en detalle lo que fueron los or\u00edgenes y primeros desarrollos de las comisiones obreras, de los sindicatos democr\u00e1ticos de estudiantes en la universidad y de las asociaciones de vecinos en los barrios se entiende mejor aquello que dije antes acerca de la contradicci\u00f3n entre la \u00abdoctrina\u00bb marxista-leninista de la democracia, generalmente asumida en los papeles de altura, y la pr\u00e1ctica democr\u00e1tica de los comunistas de carne y hueso que trabajaban en las organizaciones sociales antifranquistas. Y estudiando el funcionamiento real del partido por abajo, o sea, la actividad cotidiana de las c\u00e9lulas (para lo cual la historia oral y los testimonios comparados son fundamentales) se entiende tambi\u00e9n mejor qu\u00e9 era aquello del centralismo democr\u00e1tico en la pr\u00e1ctica, o sea, la democracia hacia dentro.<\/p>\n<p>3. Querr\u00eda ahora decir algo sobre democracia <em>en la pr\u00e1ctica<\/em> tomando nuevamente como punto de partida mis propios recuerdos. Empezar\u00e9 con lo del centralismo democr\u00e1tico, expresi\u00f3n que, con los a\u00f1os, el cambio de los tiempos, el transformismo de los intelectuales y el anticomunismo rampante, se ha ido convirtiendo en una especie de truculencia que casi todo el mundo identifica con autoritarismo, disciplina impuesta y pr\u00e1ctica indiscriminada del ordeno y mando por parte de una direcci\u00f3n supuestamente alejada de las bases.<\/p>\n<p>Tal vez yo era por entonces un comunista un poco raro y despistado, pero tengo que decir que as\u00ed como la doctrina del partido acerca de la democracia y la dictadura del proletariado me produjo cierta insatisfacci\u00f3n, en cambio la pr\u00e1ctica del centralismo democr\u00e1tico, tal como la viv\u00ed en el PSUC de los a\u00f1os sesenta, me pareci\u00f3 bastante sensata en los primeros a\u00f1os de militancia. Como nunca tuve cargos responsabilidad en la direcci\u00f3n espero que no se escuche esto que voy a decir como una justificaci\u00f3n personal <em>a posteriori.<\/em><\/p>\n<p>Tengo sobre esto varios recuerdos de los a\u00f1os 1964 a 1968 que me han hecho pensar que, al menos en Barcelona, y contra lo que suele repetir el t\u00f3pico del autoritarismo antidemocr\u00e1tico, el centralismo era en el partido m\u00e1s bien laxo. Se ha dicho a veces que en el partido comunista las \u00f3rdenes y las consignas circulaban de forma jerarquizada, de arriba abajo, que eso imped\u00eda el libre pensamiento de los militantes y que de centralismo hab\u00eda mucho y de democracia casa nada. Pero aunque sin duda es posible encontrar ejemplos de pr\u00e1cticas autoritarias (y esos ejemplos han sido magnificados como expresi\u00f3n del centralismo democr\u00e1tico en varias de las historias del partido que he le\u00eddo), mi impresi\u00f3n es que los casos de autoritarismo patente ten\u00edan m\u00e1s que ver con el particular car\u00e1cter de tal o cual dirigente, como ocurre en cualquier otro grupo organizado, que con la forma de organizaci\u00f3n que se designaba entonces con aquel nombre.<\/p>\n<p>Uno de los recuerdos que querr\u00eda traer a colaci\u00f3n aqu\u00ed se refiere al asunto Claud\u00edn-Sempr\u00fan acerca del cual se ha escrito reiteradamente. En una de reuniones de c\u00e9lula a las que asist\u00ed a principios de 1965 se propuso discutir el tema como punto principal del orden del d\u00eda. Vino el responsable de la direcci\u00f3n correspondiente; nos inform\u00f3 del punto de vista de la direcci\u00f3n del partido; critic\u00f3 las opiniones de los disidentes, que hab\u00edan sido ya expulsados, creo, y nos pidi\u00f3 la adhesi\u00f3n colectiva a la opini\u00f3n \u00abmayoritaria\u00bb que era, obviamente, la de la direcci\u00f3n. Como nuestro responsable pretend\u00eda que discuti\u00e9ramos las opiniones de los disidentes exclusivamente a partir de lo dicho sobre ellas en <em>Mundo Obrero<\/em> y <em>Nuestra Bandera<\/em> por el secretario general del PCE, alguien objet\u00f3 que \u00e9sta no era forma de discutir, que para discutir en serio hab\u00eda que tener los informes completos de las partes, cosa manifiestamente imposible en aquella reuni\u00f3n. No hubo, pues, acuerdo ni adhesi\u00f3n. Semanas despu\u00e9s se produjo una \u00abca\u00edda\u00bb que pon\u00eda en peligro la organizaci\u00f3n universitaria. No se volvi\u00f3 a hablar del asunto. Nadie dijo tampoco que fu\u00e9ramos \u00abclaudinistas\u00bb, ni, que yo recuerde, hubo imposici\u00f3n alguna desde arriba. Tampoco tuvimos los papeles que ped\u00edamos (que s\u00f3lo le\u00ed muchos a\u00f1os despu\u00e9s). Eso s\u00ed: seguimos trabajando en lo que tocaba, que era la agitaci\u00f3n en la universidad para copar el SEU desde dentro y tratar de democratizar su estructura en lo posible.<\/p>\n<p>Otro recuerdo que me ha quedado de aquellos a\u00f1os tiene que ver con el asesinato de Juli\u00e1n Grimau y la manifestaci\u00f3n que se convoc\u00f3 para protestar por ello en el cruce barcelon\u00e9s entre las Ramblas y la calle entonces llamada Pelayo[3]. Tambi\u00e9n a ese momento se han referido varios dirigentes del PSUC en sus memorias precisamente porque hubo cierto desacuerdo en la direcci\u00f3n (en este caso con Manuel Sacrist\u00e1n, que jugaba un papel central en la organizaci\u00f3n universitaria) sobre si hab\u00eda que convocar el acto de protesta o no. En mi c\u00e9lula se discuti\u00f3 el asunto. Sab\u00edamos que tambi\u00e9n la organizaci\u00f3n universitaria del partido estaba dividida al respecto. O\u00ed decir que los \u00abclaudinistas\u00bb manten\u00edan que no hab\u00eda que ir porque aquello, aunque moralmente justificado, era mero voluntarismo y que la concentraci\u00f3n no pasar\u00eda de ser un mero acto testimonial que pondr\u00eda en peligro la continuidad del partido. Tambi\u00e9n nuestra peque\u00f1a c\u00e9lula se dividi\u00f3: unos fueron y otros no. Yo fui. La concentraci\u00f3n en Ramblas-Pelayo para protestar por el asesinato de Grimau fue, efectivamente, un acto testimonial a partir del cual la polic\u00eda detuvo a varias personas con responsabilidades en el PSUC, entre ellas, como es conocido, al fil\u00f3sofo y profesor universitario Manuel Sacrist\u00e1n. Que yo recuerde, no hubo ni reproches ni reparto de medallas desde arriba. Ni siquiera llegu\u00e9 a saber hasta mucho m\u00e1s tarde, leyendo memorias de otros, cu\u00e1l era la posici\u00f3n de la direcci\u00f3n del partido.<\/p>\n<p>Al aludir a estos recuerdos no pretendo dar prioridad a la memoria personal, y menos a la m\u00eda, sobre el trabajo por hacer en los archivos. S\u00f3lo quiero llamar la atenci\u00f3n acerca de un problema que vengo observando en la bibliograf\u00eda existente sobre el comunismo de aquellos a\u00f1os y al que se ha referido Giaime Pala en su investigaci\u00f3n en curso sobre el PSUC[4]. A saber: que como la mayor\u00eda de los documentos escritos que han quedado (incluidas las actas de reuniones) son materiales de dirigentes, se tiende a magnificar, a partir de ellos, las discusiones, pol\u00e9micas y discrepancias por arriba, en las alturas, y se presta poca atenci\u00f3n a lo que dec\u00eda y hac\u00eda por abajo. Vista la cosa desde abajo resulta, por volver a un ejemplo ya mencionado, que la crisis Claud\u00edn-Sempr\u00fan tuvo menos repercusi\u00f3n en las c\u00e9lulas que tal o cual \u00abca\u00edda\u00bb o que tal o cual actividad de los comunistas en las movilizaciones y en el impulso a los movimientos sociales. Por motivos pr\u00e1cticos, de la actividad cotidiana, las imposiciones y los centralismos, se notaban menos. Por eso digo que, visto desde abajo, el centralismo democr\u00e1tico funcionaba razonablemente bien.<\/p>\n<p>Esto lleva a otra reflexi\u00f3n, paralela a la anterior. Vistas las cosas desde abajo, los calificativos de tipo ideol\u00f3gico, los clich\u00e9s que habitualmente se emplean para justificar o criticar tales o cuales acciones pr\u00e1cticas, cuentan menos, mucho menos, que lo que cada uno, en su fuero interno, est\u00e1 en disposici\u00f3n de hacer; y esta disposici\u00f3n para hacer o estar en tal momento y en tal sitio, particularmente cuando hay peligro (y entonces hab\u00eda peligro de verdad) tiene m\u00e1s que ver con los h\u00edgados y con el sistema nervioso de las personas que con las ideolog\u00edas con que solemos disfrazar vacilaciones, valent\u00edas y cobard\u00edas. Como dir\u00eda Voltaire, primero actuamos y luego buscamos la justificaci\u00f3n ideol\u00f3gica de nuestras acciones. No parece que los comunistas podamos quedar al margen de esa regla general.<\/p>\n<p>Yendo al caso: si creemos que no hay que ir o <em>estar en<\/em>, la acci\u00f3n que se haga ser\u00e1 \u00abtestimonial\u00bb (en el sentido peyorativo de la palabra); si, por el contrario, hemos decidido ir o <em>estar en<\/em>, la acci\u00f3n ser\u00e1 \u00abpol\u00edticamente correcta\u00bb. Luego se rebusca en el arsenal ideol\u00f3gico heredado el clich\u00e9 que se supone corresponde a la \u00abcorrecci\u00f3n pol\u00edtica\u00bb o a la acci\u00f3n testimonial de car\u00e1cter \u00e9tico. Pues bien: el centralismo democr\u00e1tico <em>mal entendido<\/em> (o sea, la eliminaci\u00f3n de la autonom\u00eda individual y colectiva y de la democracia interna) se caracteriza por el hecho de que el \u00abcentro\u00bb decide siempre qu\u00e9 es lo pol\u00edticamente correcto y qu\u00e9 lo testimonial (eso en el mejor de los casos; en el peor, \u00ablo incorrecto\u00bb sin m\u00e1s). Esto es algo que afecta por igual a todos los partidos pol\u00edticos que he conocido, antes de la democracia y despu\u00e9s de la democracia, independientemente de c\u00f3mo llamaran a su forma de organizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Como en el caso que estoy contando no se nos dijo nada que afeara nuestras conductas, deduje que ten\u00edamos un \u00abcentro\u00bb sensato y comprensivo, nada impositivo, tolerante, dig\u00e1moslo as\u00ed, con la parte que estaba dispuesta a equivocarse (o a dar testimonio, si se prefiere hablar de esta manera). Podr\u00eda recordar tambi\u00e9n situaciones en que esto no fue as\u00ed y, desde luego, en alguna de esas situaciones anduve tambi\u00e9n metido, pero intentando hacer memoria sobre lo que fue mi militancia en el partido hasta 1977 creo poder decir sin mentir que estas situaciones, en las que el centralismo se impuso a la democracia, fueron menos que las otras. Y para decirlo todo: tambi\u00e9n creo que hubo m\u00e1s centralismo y menos democracia en el partido comunista inmediatamente despu\u00e9s de la muerte de Franco, cuando se hablaba ya de legalizaci\u00f3n y de islas de libertad, que en los a\u00f1os sesenta, a los que estoy haciendo referencia mayormente. No me detendr\u00e9 en esto. Basta con pensar en la forma en que se decidi\u00f3 aceptar la monarqu\u00eda y su bandera o firmar los pactos de la Moncloa.<\/p>\n<p>4. Pasemos ahora, para terminar, a la concepci\u00f3n comunista de la democracia hacia fuera, en la sociedad. La contribuci\u00f3n de los comunistas a la democratizaci\u00f3n en las f\u00e1bricas, universidades, centros de ense\u00f1anza en general y asociaciones de barrios a lo largo de los a\u00f1os sesenta est\u00e1 fuera de toda duda razonable. El proceso de democratizaci\u00f3n del tejido social en Espa\u00f1a, aguantando la represi\u00f3n de la dictadura franquista, fue en gran parte un m\u00e9rito de los comunistas organizados. No s\u00f3lo de los comunistas, desde luego, pero s\u00ed principalmente de los comunistas. As\u00ed lo han reconocido, por lo dem\u00e1s, muchas personas de otras ideolog\u00edas. Las comisiones obreras, los sindicatos democr\u00e1ticos de estudiantes y las comisiones de barrio, impulsados mayormente por militantes comunistas, fueron en aquellos a\u00f1os una escuela de aprendizaje de la democracia, o, por mejor decir, escuelas de dem\u00f3cratas, en tierra adversa, en territorio enemigo.<\/p>\n<p>De las experiencias vividas en todos estos a\u00f1os la m\u00e1s radical y plenamente democr\u00e1tica que yo recuerde fue la del Sindicato Democr\u00e1tico de Estudiantes de la Universidad de Barcelona (SDEUB) durante los meses que van desde el oto\u00f1o de 1965 hasta el oto\u00f1o de 1967. No s\u00e9 si se puede decir algo parecido acerca de los sindicatos democr\u00e1ticos de estudiantes que sustituyeron al SEU en las universidades de Madrid, Valencia, Andaluc\u00eda y en otros lugares. Pero, en cualquier caso, me parece relevante el hecho de que todas las investigaciones publicadas a este respecto hayan subrayado algo que tambi\u00e9n yo recuerdo bien: la Junta de Delegados del SDEUB, desde la creaci\u00f3n de \u00e9ste hasta su pr\u00e1ctica disoluci\u00f3n en 1968, pasando por su momento culminante, que fue la constituci\u00f3n formal del mismo en la Asamblea celebrada en los Capuchinos de Sarri\u00e0 el 9 de marzo de 1966, estuvo siempre compuesta por una mayor\u00eda de comunistas organizados en el PSUC.<\/p>\n<p>Tal vez la palabra conveniente para caracterizar aquella situaci\u00f3n no sea la de \u00abhegemon\u00eda comunista\u00bb, que se ha usado frecuentemente, puesto que eso de hegemon\u00eda es mucho decir, pero no me cabe ninguna duda de que el trabajo de los comunistas fue ah\u00ed esencial para dar forma a un tipo de organizaci\u00f3n que, durante alg\u00fan tiempo, fue un ejemplo de combinaci\u00f3n de democracia asamblearia y democracia representativa. El historiador que repase lo que fueron los estatutos del SDEUB, a cuya discusi\u00f3n y aprobaci\u00f3n se dedicaron much\u00edsimas horas y asambleas, podr\u00e1 valorar en su justa medida lo que estoy diciendo ahora. Casi parece mentira que pudiera dedicarse tanto esfuerzo a una cuesti\u00f3n formal, <em>la de la forma<\/em> de la democracia (por hablar como Bobbio), en un momento en el que la brigada pol\u00edtico-social y la polic\u00eda armada del franquismo eran omnipresentes y en un pa\u00eds en el que, como he recordado antes, no hab\u00eda demasiados motivos para apreciar la formalidad de la democracia. A pesar de lo cual, ah\u00ed est\u00e1n los papeles para probarlo.<\/p>\n<p>En cuanto al contenido de la democracia que se quer\u00eda entonces, que quer\u00edamos entonces, es posible establecer una idea muy aproximada leyendo el <em>Manifiesto por una universidad democr\u00e1tica<\/em>, principal documento del SDEUB, aprobado por m\u00e1s de quinientos delegados estudiantiles, cuyo redactor principal fue tambi\u00e9n un comunista: Manuel Sacrist\u00e1n[5]. Tampoco me extender\u00e9 en esto porque el texto ha sido reproducido y analizado luego muchas veces. S\u00f3lo querr\u00eda recordar aqu\u00ed que en ese texto hay tres ideas b\u00e1sicas que los comunistas de entonces defend\u00edamos y compart\u00edamos, por supuesto, con otros antifranquistas, a saber: la aspiraci\u00f3n a una democracia <em>econ\u00f3mica y social<\/em>, avanzada y <em>autogestionada<\/em>, no s\u00f3lo, por tanto, pol\u00edtico-jur\u00eddica; la aspiraci\u00f3n a una democracia <em>pluricultural<\/em> (lo que implicaba el reconocimiento de las diferencias ling\u00fc\u00edstico-culturales existentes en el Estado); y la noci\u00f3n del car\u00e1cter <em>procesual<\/em>, o sea, no s\u00f3lo procedimental, de la democracia, lo que se expresaba diciendo que las libertades y derechos por los que se puede juzgar el nivel de democracia real de un pa\u00eds se conquistan, no se otorgan.<\/p>\n<p>La pregunta ahora, por retomar el tema que sali\u00f3 al principio e ir acabando ya, es: \u00bfc\u00f3mo compaginaban los comunistas que escrib\u00edan \u00e9ste y otros documentos parecidos, en favor inequ\u00edvocamente de la democratizaci\u00f3n del pa\u00eds, tal concepci\u00f3n de la democracia con la \u00abdoctrina\u00bb del instructor de turno sobre el socialismo y la necesidad de la dictadura del proletariado? La pregunta no es ociosa, pues bastantes personas, dentro y fuera del partido comunista, se la hicieron entonces y a\u00fan m\u00e1s fuerza a partir del doble aldabonazo que representaron Par\u00eds y Praga en 1968.<\/p>\n<p>Hay una an\u00e9cdota curiosa que viene al caso y que referir\u00e9 porque me ahorrar\u00e1 palabras. Resulta que uno de los estudiantes extranjeros que asisti\u00f3 como invitado a la asamblea constituyente del SDEUB, al ser interrogado poco despu\u00e9s por un peri\u00f3dico del sur de Francia acerca de la influencia comunista en la misma, contest\u00f3 sin ambages que no hab\u00eda visto a ning\u00fan comunista en la asamblea ni hab\u00eda observado ninguna consigna comunista en sus documentos o en sus debates. Pensando en el n\u00famero de militantes del PSUC (o pr\u00f3ximos a \u00e9l) que hab\u00eda en la presidencia de tal asamblea, en el papel que \u00e9stos hab\u00edan jugado, y pensando tambi\u00e9n en los redactores de sus principales documentos, recuerdo que los componentes de la Junta de Delegados del SDEUB nos re\u00edmos mucho de estas declaraciones y comentamos algo as\u00ed: \u00abSanta Luc\u00eda le conserve la vista\u00bb.<\/p>\n<p>Pues bien, retrospectivamente y a la hora de reconstruir la concepci\u00f3n que los comunistas ten\u00edamos de la democracia, habr\u00eda que decir que Santa Luc\u00eda hab\u00eda conservado bastante bien la vista al colega extranjero y que, en cambio, muchos de nosotros no nos d\u00e1bamos del todo cuenta de que, siendo comunistas, est\u00e1bamos defendiendo un concepto amplio de democracia y actuando en consecuencia (al escribir los documentos y al actuar en las asambleas). O para decirlo m\u00e1s claro a\u00fan: est\u00e1bamos escribiendo y haciendo lo que que se supone que deber\u00edan haber escrito y hecho quienes se consideraban a s\u00ed mismos s\u00f3lo dem\u00f3cratas, y no comunistas o socialistas (y en bastantes casos, dado el impulso de la ideolog\u00eda de la guerra fr\u00eda, anti-comunistas y anti-socialistas). Tal vez no hab\u00edamos olvidado lo que nos ense\u00f1\u00f3 el instructor marxista-leninista sobre la dictadura del proletariado, pero lo cierto es que actu\u00e1bamos en la pr\u00e1ctica como si esa parte de la doctrina no existiera ya para lo que hab\u00eda que hacer en la pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>De este conflicto o contradicci\u00f3n interna se siguieron dos cosas que el historiador deber\u00eda tener en cuenta. Una: que tal pr\u00e1ctica estrictamente democr\u00e1tica atrajo al partido (m\u00e1s en el PSUC que en el PCE seguramente) a un n\u00famero creciente de militantes antifranquistas que no eran estrictamente comunistas si se ha de juzgar sobre la cosa a partir de la doctrina de los instructores. Y dos: que precisamente la manifestaci\u00f3n de este conflicto o contradicci\u00f3n entre doctrina y pr\u00e1ctica, al hacerse consciente, estuvo en el origen de varias escisiones y divisiones que iban a fragmentar la organizaci\u00f3n del partido e influir tambi\u00e9n en el posterior desarrollo de los movimientos sociales.<\/p>\n<p>Sin pretender reducirlo todo a la conciencia o falta de conciencia acerca de esta contradicci\u00f3n real entre doctrina (verbalmente mantenida por arriba) y pr\u00e1ctica (mayoritariamente ejercida por abajo), creo que se puede decir que la aparici\u00f3n primero del grupo \u00abUnidad\u00bb en el PSUC, en mayo de 1967, la escisi\u00f3n posterior y la creaci\u00f3n por \u00faltimo del PC(i) y de los grupos marxista-leninistas tuvieron mucho que ver con esto que estoy diciendo. Ellos vieron bien la dimensi\u00f3n de la contradicci\u00f3n, aunque luego, como suele ocurrir, el recubrimiento ideol\u00f3gico de aquella verdad de partida (la idealizaci\u00f3n del mao\u00edsmo y la autodepuraci\u00f3n) hizo del remedio que se propon\u00eda algo peor que la enfermedad que se pretend\u00eda curar.<\/p>\n<p>Los efectos y consecuencias de este conflicto, hacia dentro (en el partido) y hacia fuera (en las organizaciones llamadas \u00abde masas\u00bb), se pueden observar y reseguir pr\u00e1cticamente hasta el inicio de la llamada transici\u00f3n y la teorizaci\u00f3n del \u00abeurocomunismo\u00bb[6]. Pero esto rebasa ya lo que me hab\u00eda propuesto hacer aqu\u00ed. Si hubiera que llegar una conclusi\u00f3n dr\u00e1stica sobre comunismo y democracia en esta historia, probablemente habr\u00eda que decir que la pr\u00e1ctica, una vez m\u00e1s, fue mucho mejor que la teor\u00eda heredada; que los historiadores que juzgan el papel del partido comunista en la lucha por la democracia teniendo en cuenta s\u00f3lo los documentos doctrinarios que se produc\u00edan por arriba se pierden m\u00e1s de la mitad de la cosa; y que ser\u00eda interesante estudiar a fondo los intentos, pocos pero relevantes, que se hicieron en Espa\u00f1a, en las d\u00e9cadas de los sesenta y los setenta, por abordar aquella contradicci\u00f3n real con conciencia de la misma.<\/p>\n<h3><\/h3>\n<h3>III. Transcripci\u00f3n de un di\u00e1logo<\/h3>\n<p><em>Parte de una entrevista del autor con amigos brasile\u00f1os[7]. La transcripci\u00f3n est\u00e1 fechada el 1 de junio de 2011. FFB corrigi\u00f3 la conversaci\u00f3n hasta un determinado momento (que indicamos).<\/em><\/p>\n<p><strong>Sobre la dificultad de implantar la democracia participativa en la compleja sociedad actual<\/strong><\/p>\n<p>Es verdad que esto es una dificultad muy grande: solo en algunos pocos casos que yo conozca, uno de los cuales es el de que Kerala, en la India, se ha conseguido solventar el problema de falta de conocimientos t\u00e9cnicos para resolver problemas tanto locales como estatales por la v\u00eda de una participaci\u00f3n muy mezclada, en la que est\u00e1n al mismo tiempo trabajadores y trabajadoras, campesinos y campesinas junto con expertos que tienen conocimientos t\u00e9cnicos. Se forman as\u00ed grupos de voluntarios para discutir las prioridades en el presupuesto, de acuerdos con las necesidades de la gente. Hay que tener en cuenta que en Kerala llevan ya bastantes a\u00f1os trabajando en grupos de voluntarios con apoyo pol\u00edtico estatal. Eso palia la dificultad que supone la diferencia de conocimientos y tambi\u00e9n la diferencia social entre los expertos y los obreros, los trabajadores. Lo que quiero decir es que todas las experiencias de democracias participativas que ha habido hasta ahora tienen mucho interesantes, pero al mismo tiempo no se debe perder de vista que la mayor\u00eda de ellas han ocurrido en ciudades o estados relativamente peque\u00f1os y que, por tanto, se trata de experiencias limitadas. En el caso de Porto Alegre se trata de una ciudad con algo m\u00e1s de un mill\u00f3n y medio de habitantes y en caso de Kerala, aunque se trata de un Estado[8] es tambi\u00e9n un Estado peque\u00f1o dentro de ese mundo enorme que es la India. Todav\u00eda hay muy pocas experiencias de democracia participativa en grandes ciudades. Por que yo s\u00e9, cuando se intent\u00f3 trasladar la experiencia participativa de Porto Alegre a S\u00e3o Paulo la dificultad fue mucho mayor, pues la formaci\u00f3n de los grupos mezclados con los expertos, con los trabajadores en esta dimensi\u00f3n, cuando se est\u00e1 hablando de millones de personas, se hace mucho m\u00e1s complicada.<\/p>\n<p><strong>Creo que es en la misma direcci\u00f3n en la que habla Carlos Taibo[9] cuando habla de decrecimiento y hace la defensa de experiencias democr\u00e1ticas directas en espacios menores. \u00bfLe parece?<\/strong><\/p>\n<p>El punto de partida ha que ser siempre la descentralizaci\u00f3n de los poderes; hay que poner el acento en la dimensi\u00f3n m\u00e1s pr\u00f3xima. Cuando la democracia participativa se plantea en un \u00e1mbito amplio las dificultades crecen much\u00edsimo. Por tanto, es en el \u00e1mbito municipal, local, reducido, donde generalmente este tipo de democracia alternativa funciona. Esto que te digo ahora tiene mucho que ver con lo que dijo Hans Kelsen, que fue uno de los primeros polit\u00f3logos con formaci\u00f3n jur\u00eddica en llamar la atenci\u00f3n acerca de las dificultades de lo que se llamaba entonces democracia directa en Estados grandes o en grandes ciudades. Hay que imaginarse el problema que representar\u00eda establecer una democracia directa en Ciudad del M\u00e9xico, o S\u00e3o Paulo, o Nueva Delhi, pues se trata de megaurbes, de ciudades grand\u00edsimas, con una poblaci\u00f3n enorme y adem\u00e1s son poblaciones inestables, flotantes, con much\u00edsima poblaci\u00f3n inmigrada, procedente de otros otros lugares. Ah\u00ed se juntan tradiciones muy distintas y esto y el elevado n\u00famero de habitantes hace mucho m\u00e1s dif\u00edcil que la democracia participativa, entendida como democracia directa, funcione. Precisamente el caso de Kerala es interesante porque tiene una particularidad que diferencia este estado de otros estados de la India, a saber: una tradici\u00f3n pol\u00edtico-social inequ\u00edvocamente de izquierda, pues ya en el a\u00f1o de 1956 all\u00ed gan\u00f3 las elecciones el Partido Comunista: un caso \u00fanico, entonces, de partido comunista que gana la elecciones, que llega al gobierno por la v\u00eda electoral. no a trav\u00e9s de la violencia. Adem\u00e1s, a eso se a\u00f1ade otra cosa: Kerala es un Estado muy particular, que tiene una tradici\u00f3n cultural seg\u00fan la cual las mujeres han jugado un papel muy relevante porque rompieran la tradici\u00f3n patriarcalista de otros Estados de la India. F\u00edjate en esto: mientras en otros Estados de la India suele haber m\u00e1s hombres que mujeres porque ha contado mucho el infanticidio femenino, el Estado de Kerala es un de los pocos Estados donde hay m\u00e1s mujeres que hombres y donde adem\u00e1s las mujeres intervienen en la \u00e1gora publica, en la actividad pol\u00edtica. Eso facilita que pueda haber una democracia participativa y deliberativa.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPor qu\u00e9 este acento en la participaci\u00f3n de las mujeres?<\/strong><\/p>\n<p>Porque en la mayor parte de las sociedades actuales sigue habiendo un machismo muy considerable, tanto en la Am\u00e9rica Latina como en otros continentes. Si no se consigue que las mujeres participen eso deja fuera de la actividad pol\u00edtica nada menos que a la mitad de la poblaci\u00f3n, igual que ocurr\u00eda en otras experiencias anteriores, interesant\u00edsimas, como, por ejemplo, en el final del siglo XV, la del Consejo Grande de Florencia: estaba muy bien como experiencia de democracia participativa para la \u00e9poca, pero era una democracia s\u00f3lo para los hombres.<\/p>\n<p><strong>Cierto. Cuando hablas de la dificultad de la democracia participativa en los sitios mayores, en grandes Estados, me parece un poco que haces la defensa de la municipalizaci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p>En gran parte s\u00ed. Pero eso no quiere decir que haya que estar en contra de los partidos de izquierda con una dimensi\u00f3n estatal, como el caso del PT en Brasil, o como pode ser el caso del Partido Comunista de la India. No, no estoy queriendo decir eso. Lo que quiero decir es que partiendo las experiencias locales, municipales o regionales se puede llegar a organizaciones que deber\u00edan tener una estructura federal o federalizante La autonom\u00eda de las organizaciones municipales es b\u00e1sica porque es en el municipio donde se pueden resolver los problemas m\u00e1s pr\u00f3ximos y donde las personas se sienten m\u00e1s implicadas en la resoluci\u00f3n de los problemas. Ah\u00ed t\u00fa puedes intervenir con posibilidades de cambiar cosas, pues se trata de un \u00e1mbito de relativamente reducido, mientras que en el \u00e1mbito del estado siempre te van a decir es que las medidas que se pueden tomar en vienen condicionadas por la globalizaci\u00f3n, por las instituciones internacionales. Es obvio que en el \u00e1mbito local o municipal hay m\u00e1s posibilidades de intervenci\u00f3n de la gente sobre asuntos tan importantes como la educaci\u00f3n, la sanidad, la urbanizaci\u00f3n de los barrios, la conservaci\u00f3n del medio ambiente, la inmigraci\u00f3n, etc.<\/p>\n<p><strong>S\u00ed. Pero en Brasil tenemos una Rep\u00fablica Federativa en que los municipios tienen autonom\u00eda para las tomadas de decisiones pero los avanzos en campo de la democracia participativa son muy pocos.<\/strong><\/p>\n<p>Claro, claro, hay que tener en cuenta que la descentralizaci\u00f3n y la limitaci\u00f3n al \u00e1mbito municipal simplemente pueden favorecer la democracia participativa, pero eso no es, sin m\u00e1s, una garant\u00eda de la democracia participativa. De hecho hay muchos ejemplos de descentralizaci\u00f3n administrativa y de descentralizaci\u00f3n pol\u00edtica en los cuales se reproducen e incluso aumentan los casos de corrupci\u00f3n que ocurre en el \u00e1mbito estatal. Incluso a veces eso favorece el clientelismo. Por tanto, hay que distinguir entre mera descentralizaci\u00f3n y democracia participativa. En el caso del que est\u00e1bamos hablando, el de Kerala, la caracter\u00edstica es el elevado nivel de descentralizaci\u00f3n, muy por encima, por lo que yo s\u00e9, del que puede haber en los municipios o en estados federados en Brasil o en otros lugares. Lo que s\u00ed se puede decir es que cuanto mayor sea el grado de descentralizaci\u00f3n mayor ser\u00e1 tambi\u00e9n la posibilidad de resolver los problemas locales o municipales, porque si no la dependencia econ\u00f3mica respecto del estado se hace muy grande y la discusi\u00f3n acerca de los presupuestos participativos queda muy limitada. Esto tambi\u00e9n se ve en el caso de Espa\u00f1a. Espa\u00f1a es un Estado auton\u00f3mico, federalizante, pero si sigues la discusi\u00f3n actual sobre los presupuestos en Catalu\u00f1a[10], por ejemplo, ver\u00e1s que el centro del debate est\u00e1 en si el Estado tiene o no tiene que dar ahora los millones de euros de compensaci\u00f3n que reclama Catalu\u00f1a por las diferencias entre lo que se produce aqu\u00ed y lo que se paga anualmente al Estado. Lo que s\u00ed se puede decir razonablemente es que cuando aumenta el nivel de descentralizaci\u00f3n, tambi\u00e9n aumentan las probabilidades de presionar al Estado de la Uni\u00f3n o al Estado federal en la distribuci\u00f3n de los presupuestos. Si no hay descentralizaci\u00f3n administrativa y pol\u00edtica entonces lo que suele haber es divisi\u00f3n de los recursos en funci\u00f3n del n\u00famero de los Estados y nada m\u00e1s, sin tener en cuenta que generalmente, por las diferencias de poblaci\u00f3n, sociales, regionales, culturales, etc., unas autonom\u00edas o unos estados necesitan m\u00e1s que otros, y que, por la tanto, la equidad, la aspiraci\u00f3n a la igualdad, tiene que tener en cuenta tambi\u00e9n las diferencias.<\/p>\n<p><strong>Y como ves la condici\u00f3n de un municipio que se queda solo en su manera de gobernar.<\/strong><\/p>\n<p>Me parece que siempre hay algo as\u00ed como una combinaci\u00f3n entre las actividades pol\u00edticas de partido, o de los partidos de la izquierda, en el municipio y las asociaciones de barrio fomentadas por la gente desde abajo, m\u00e1s o menos espont\u00e1neamente. Tal combinaci\u00f3n es precaria e inestable. Cuando en el municipio hay un partido de izquierda de verdad eso s\u00ed favorece que haya mayor participaci\u00f3n ciudadana, pero al mismo tiempo, la otra parte de la combinaci\u00f3n es que hay que estar siempre atentos en los movimientos sociales que haya en cada uno de los municipios para que el partido en el gobierno municipal, por muy de izquierda que sea, no caiga en los mismos errores de corrupci\u00f3n, clientelismo, etc. de los otros partidos. Eso s\u00f3lo se puede hacer desde abajo, es decir, desde los movimientos socio-pol\u00edticos existentes en el municipio, desde los consejos y asambleas de barriada, etc. Tiene que haber algo as\u00ed como una interacci\u00f3n positiva entre el partido o los partidos, en el caso de Brasil el PT, y los movimientos sociales organizados desde abajo junto a \u00e9l o fuera de \u00e9l. Esto a veces obliga a una doble militancia: uno tiene que estar al mismo tiempo en el partido pol\u00edtico de izquierdas (para combatir la reacci\u00f3n de la derecha organizada) y en la organizaci\u00f3n, movimiento o movimientos socio-pol\u00edticos (para presionar al partido con la intenci\u00f3n de que no se burocratice y se convierta en una organizaci\u00f3n igual que las dem\u00e1s del arco institucional o parlamentario)[11].<\/p>\n<p><strong>Pero siempre existe la presi\u00f3n para votar a quien est\u00e1 ligado al grupo de mando.<\/strong><\/p>\n<p>Eso siempre ha sido el discurso de la derecha, hay que votar a los que mandan. Pero el acento del discurso de la izquierda est\u00e1 y debe estar en la presi\u00f3n desde abajo. Quiero decir, en la presi\u00f3n que hacen los movimientos sociopol\u00edticos organizados en conjunci\u00f3n con los partidos que haya en la izquierda en el lugar correspondiente, a\u00fan a sabiendas de que si t\u00fa eliges a un alcalde, que no es del partido que manda en el Estado, ah\u00ed no se acaba la historia. Hay que seguir presionando para que el alcalde elegido haga las cosas para las que ha sido elegido.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 papel ocupa la educaci\u00f3n en todo eso?<\/strong><\/p>\n<p>Creo que es fundamental. La alfabetizaci\u00f3n completa universal favorece que las personas tengan conciencia a la hora de votar, a la hora de movilizarse[12].<\/p>\n<p>Pero no solo la alfabetizaci\u00f3n. La educaci\u00f3n tendr\u00eda que ser m\u00e1s espec\u00edfica. Estamos hablando no solo de educaci\u00f3n meramente t\u00e9cnica. Habr\u00eda que tener un tipo de pedagog\u00eda dirigida a los de abajo, como dir\u00eda Freire, a los oprimidos, poniendo el acento en aquellos aspectos que van a ser \u00fatiles para las gentes que est\u00e1n en peor situaci\u00f3n en cuanto a su formaci\u00f3n, para poder hacer frente a los que habitualmente tienen m\u00e1s conocimientos porque son expertos.<\/p>\n<p>Esto es fundamental hoy en d\u00eda, porque existe lo que se puede llamar analfabetismo funcional respeto a los problemas t\u00e9cnicos que hay que resolver en los municipios, en algunas localidades. Uno puede estar alfabetizado pero ser analfabeto funcional, pongamos por caso, respeto a los problemas medio ambientales, a los presupuestarios, a los urban\u00edsticos, a los problemas del agua. Pues si uno no conoce eso, y para conocerlo la educaci\u00f3n es clave, estar\u00e1 totalmente desarmado cuando, por ejemplo, haya una propuesta de la derecha sobre la privatizaci\u00f3n del agua en tal o cual lugar.<\/p>\n<p>Una de las cosas interesantes que hicieron en Kerala fue quitar la licencia de producci\u00f3n de Coca- cola con el argumento de que su fabricaci\u00f3n gastaba diariamente una cantidad enorme de agua que liquidaba los recursos h\u00eddricos del Estado. No con el argumento ideol\u00f3gico de que la Coca-cola es una bebida imperialista de los Estados Unidos. Quiero decir, sabiendo cual es el gasto h\u00eddrico diario para su fabricaci\u00f3n en el Estado se puede decir: \u00abeso a largo plazo nos va a matar\u00bb, desde el punto de vista de lo que m\u00e1s nos importa pues Kerala es un Estado fundamentalmente agr\u00edcola, que necesita el agua no solamente para beber sino tambi\u00e9n para regar por ejemplo. Esta es una buena argumentaci\u00f3n que la mayor parte de la gente que ha sido educada en la nueva cultura del agua compartir\u00eda. Es un punto clave en la mayor parte de los lugares, para ir construyendo una nueva cultura del agua.<\/p>\n<p>Para eso es necesario educar a la gente de otra manera. Si no, la mayor\u00eda piensa que el agua esta ah\u00ed, en la naturaleza, y que ese recurso es infinito y que el gasto del agua no es nada que vaya a faltar en los pr\u00f3ximos tiempos. Sin embargo, cada vez vemos m\u00e1s claramente que la mayor\u00eda de los conflictos que se producen en el mundo tiene que ver fundamentalmente con estas cosas.<\/p>\n<p><strong>Has hablado de la importancia de la educaci\u00f3n que no sea meramente t\u00e9cnica y utilizas la expresi\u00f3n \u00abcultura del conocimiento\u00bb. Puedes decirnos algo m\u00e1s de todo eso.<\/strong><\/p>\n<p>Creo que hay que combinar una educaci\u00f3n polit\u00e9cnica que ponga el acento fundamentalmente en la ense\u00f1anza de los conocimientos t\u00e9cnicos que ser\u00e1n \u00fatiles para intervenir en la discusi\u00f3n, en la controversia de los problemas p\u00fablicos. Esa ser\u00eda la primera parte desde mi punto de vista.<\/p>\n<p>Pero una educaci\u00f3n polit\u00e9cnica completa para y por los de abajo, para discutir la hegemon\u00eda de los de arriba, no ha de ser una educaci\u00f3n meramente t\u00e9cnica. Tiene que ser una educaci\u00f3n human\u00edstica, amplia, capaz de ver otro \u00e1ngulo para la intervenci\u00f3n en los asuntos t\u00e9cnicos que hay que resolver. Hay que combinar las dos cosas, y normalmente eso se hace muy pocas veces. Hay una cultura general, como te dec\u00eda antes, que deja pr\u00e1cticamente como analfabetos funcionales a la mayor\u00eda de la gente. Habr\u00eda que pensar en un tipo de educaci\u00f3n mucho m\u00e1s espec\u00edfica para la resoluci\u00f3n de los problemas concretos, sociales, culturales, en cada uno de los lugares.<\/p>\n<p>Y tener en la cabeza siempre que con eso lo que se est\u00e1 haciendo es disputar la hegemon\u00eda cultural a los que han mandado siempre.<\/p>\n<p><strong>S\u00ed, de acuerdo, pero, generalmente, el curr\u00edculum, las pol\u00edtica educativas son definidas por qui\u00e9n est\u00e1 en el poder pol\u00edtico.<\/strong><\/p>\n<p>Pero eso se ha de discutir. No es lo mismo que haya un ministro de educaci\u00f3n que otro. No es lo mismo que el ministro de educaci\u00f3n sea del PT o sea de la derecha. No es lo mismo que sea del PP en Espa\u00f1a o de Izquierda Unida o del partido socialista, \u00bfno? Es una primera batalla, de acuerdo. Pero la segunda batalla es sobre las formas y los contenidos de lo que puede ser una sociedad del conocimiento en el mundo actual. Es una batalla pol\u00edtica, una batalla por la hegemon\u00eda.<\/p>\n<p><strong>\u00bfY que papel desempe\u00f1an los movimientos sociales, las organizaciones populares?<\/strong><\/p>\n<p>Ah\u00ed las organizaciones de base son claves. Cuando un movimiento en el \u00e1mbito de la ense\u00f1anza es activo, finalmente acaba forzando que se reformen la leyes de educaci\u00f3n, que se reformen las normas. Lo mejor es la combinaci\u00f3n entre la presi\u00f3n de la gente en los barrios, en el \u00e1mbito de los movimientos por la educaci\u00f3n, por la sanidad, en conjunci\u00f3n con las organizaciones pol\u00edticas de izquierda. Creo que estas dos cosas son fundamentales.<\/p>\n<p>Uno de los problemas que tenemos actualmente es que cada vez se ha hecho m\u00e1s dif\u00edcil la conexi\u00f3n entre las organizaciones o movimientos de base que presionan en el \u00e1mbito educativo, en el sanitario, en el medio ambiental, etc. y los partidos pol\u00edticos ya establecidos que chocan con las dificultades de llevar a cabo, en la pr\u00e1ctica, tales o cuales medidas, algunas de las cuales est\u00e1n incluso en sus programas pero al estar en el gobierno se dan cuenta de que se plantean programas importantes, incluso de retroceso. La clase dominante suele oponerse y ah\u00ed es donde que yo creo que juega un papel esencial la conjunci\u00f3n del trabajo pol\u00edtico y del trabajo social o sociocultural.<\/p>\n<h4>Notas<\/h4>\n<p>[1] V\u00e9ase FFB, \u00abPr\u00f3logo\u00bb, Alexandr Zin\u00f3viev, <em>La ca\u00edda del imperio del mal. Ensayo sobre la tragedia de Rusia<\/em>, Barcelona, Ediciones Bellaterra, 1999, pp. 9-22.<br \/>\n[2] Como se recuerda, el autor fue uno de ellos.<br \/>\n[3] Carrer Pelai actualmente, una calle que nace en la Plaza Universidad y desemboca en Las Ramblas.<br \/>\n[4] Investigaci\u00f3n finalizada en una tesis doctoral dirigida por Francisco Fern\u00e1ndez Buey. Josep Fontana fue el presidente del tribunal y Jos\u00e9 Luis Mart\u00edn Ramos uno de los miembros. Tambi\u00e9n Joaquim Sempere y Andreu Mayayo.<br \/>\n[5] Puede verse en Manuel Sacrist\u00e1n, <em>Intervenciones pol\u00edticas<\/em>, Barcelona, Icaria, 1985, pp. 50-61.<br \/>\n[6] V\u00e9ase \u00abA prop\u00f3sito del libro de Santiago Carrillo <em>Eurocomunismo y Estado<\/em>\u00bb. <em>Materiales<\/em>, n\u00ba 4, julio-agosto de 1977, pp. 5-17 (como parte del \u00abConsejo de Redacci\u00f3n\u00bb de <em>Materiales<\/em> de Barcelona, firmantes del art\u00edculo)<br \/>\n[7] La editorial UFRJ de Rio de Janeiro public\u00f3 en 2004 <em>Marx (sem ismos)<\/em> con traducci\u00f3n y presentaci\u00f3n de Luiz S\u00e9rgio Henriques. Despu\u00e9s del fallecimiento de FFB, Artemis Torres y M\u00e1rcia Cristina Machado Pasuch (orgs), editaron <em>Encontros com Paco Buey<\/em>, Cuib\u00e1-MT, EDUFMT-Com.TeoImagem, 2013.<br \/>\n[8] Uno de los 29 estados que componen la Rep\u00fablica de la India. El de mayor desarrollo humano, el de menor pobreza, el de mayor tasa de alfabetizaci\u00f3n (90%). Kerala tuvo el primer gobierno comunista de la India dirigido por E.M.S. Namboodiripad, tras vencer las elecciones de mediados de los 50 del pasado siglo y cuando el partido comunista estaba unido (su gobierno fue sustituido de manera poco ortodoxa por el Partido del Congreso). M\u00e1s tarde el Partido Comunista de la India-Marxista ha dirigido otros gobiernos en Kerala. El frente de izquierda venci\u00f3 en las elecciones (en el estado) de 1996 con 80 esca\u00f1os (de 140); 44 correspondieron al PCI-M.<br \/>\n[9] V\u00e9ase FFB y Carlos Taibo, \u00abIntervencionismo humanitario\u00bb, <em>El Pa\u00eds<\/em>, 9\/IV\/2011. Cartas al Director.<br \/>\n[10] Artur Mas, hijo pol\u00edtico de Jordi Pujol y Marta Ferrusola, era entonces presidente de la Generalitat de Catalu\u00f1a. Su poderoso conseller de Econom\u00eda, Andreu Mas Colell, que hab\u00eda sido anteriormente conseller de Universidades con Jordi Pujol, fue alumno de Sacrist\u00e1n y miembro del Comit\u00e9 de Universidad del PSUC durante la Capuchinada.<br \/>\n[11] FFB corrigi\u00f3 la transcripci\u00f3n hasta ese momento.<br \/>\n[12] A mediados de los a\u00f1os setenta, el autor, junto a Manuel Sacrist\u00e1n, Neus Porta, Rafael Grasa y otros compa\u00f1eros, particip\u00f3 en la experiencia de alfabetizaci\u00f3n de la parroquia de Can Serra, un barrio de L\u2019Hospitalet de Llobregat (ciudad trabajadora pegada a Barcelona). Jaume Botey fue el coordinador. Sobre todo ello, Jaume Botey, \u00abAproximaci\u00f3n a la figura de Manuel Sacrist\u00e1n y su experiencia en la formaci\u00f3n de personas adultas\u00bb. En S. L\u00f3pez Arnal (editor). <em>Homenaje a Manuel Sacrist\u00e1n. Escritos sindicales y de pol\u00edtica educativa<\/em>, Barcelona, EUB, 1997, pp. 44-48. Tambi\u00e9n el documental \u00abLa lluita antifranquista\u00bb de Xavier Juncosa de \u00abIntegral Sacrist\u00e1n\u00bb (El Viejo Topo, 2005)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 25 de agosto de 2022 hizo diez a\u00f1os del fallecimiento de Francisco Fern\u00e1ndez Buey. 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