{"id":1348,"date":"2010-02-19T00:00:00","date_gmt":"2010-02-19T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1348"},"modified":"2020-02-22T10:49:52","modified_gmt":"2020-02-22T09:49:52","slug":"sobre-las-concepciones-del-mundo-y-el-conocimiento-positivo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1348","title":{"rendered":"Sobre las concepciones del mundo y el conocimiento positivo"},"content":{"rendered":"<p><em>Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n (1925-1985), 25 a\u00f1os despu\u00e9s. Materiales en la red.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Un pr\u00f3logo para un cl\u00e1sico (pol\u00e9mico) de <\/strong><strong>la tradici\u00f3n (II)<\/strong><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de dar cuenta de los or\u00edgenes y motivaciones del Anti-D\u00fchring [1], Sacrist\u00e1n prosigue su pr\u00f3logo al cl\u00e1sico engelsiano pregunt\u00e1ndose sobre el sentido y caracter\u00edsticas de la categor\u00eda concepci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p>Una concepci\u00f3n del mundo, se\u00f1ala Sacrist\u00e1n, no es un saber, no es conocimiento en el sentido en que lo es la ciencia positiva: \u201ces una serie de principios que dan raz\u00f3n de la conducta de un sujeto, a veces sin que \u00e9ste se los formule de un modo expl\u00edcito\u201d.<\/p>\n<p>\u00c9sta es una situaci\u00f3n bastante frecuente: las simpat\u00edas y antipat\u00edas por ciertas ideas, hechos o personas, las reacciones r\u00e1pidas, acr\u00edticas, a est\u00edmulos morales, el ver casi como hechos de la naturaleza particularidades de las relaciones entre hombres, en resoluci\u00f3n, una buena parte de la consciencia de la vida cotidiana puede interpretarse en t\u00e9rminos de principios o creencias muchas veces impl\u00edcitas, \u201cinconscientes\u201d en el sujeto que obra o reacciona.<\/p>\n<p>Frecuentemente esos principios o creencias inspiradores de la conducta cotidiana, que el sujeto no se formula siempre conscientemente, est\u00e1n expl\u00edcitos en la cultura de la sociedad en que vive, cultura que<\/p>\n<p>[\u2026] contiene por lo com\u00fan un conjunto de afirmaciones acerca de la naturaleza del mundo f\u00edsico y de la vida, as\u00ed como un c\u00f3digo de estimaciones de la conducta.<\/p>\n<p>La parte contemplativa, te\u00f3rica, de las concepciones del mundo, est\u00e1 \u00edntimamente relacionada con la parte pr\u00e1ctica, con el c\u00f3digo o sistema de juicios de valor. \u00bfMediante qu\u00e9 v\u00edas, mediante qu\u00e9 mediaciones?<\/p>\n<p>[\u2026] a trav\u00e9s de cuestiones como la del sentido de la vida humana y de la muerte, la existencia o inexistencia de un principio ideal o espiritual que sea causa del mundo, etc.<\/p>\n<p>Por ejemplo -el ejemplo es de Sacrist\u00e1n- de la afirmaci\u00f3n (te\u00f3rica, parte contemplativa de la concepci\u00f3n del mundo) de que, como profesa la teolog\u00eda cat\u00f3lica, el hombre es una naturaleza herida, se pasa de un modo natural a la norma (parte pr\u00e1ctica de la concepci\u00f3n) que postula el sometimiento a la autoridad. Sacrist\u00e1n no apunta, desde luego, que estemos aqu\u00ed ante una relaci\u00f3n de inferencia l\u00f3gica, argumentativa o similar, sino que, con m\u00e1s cautela, se limita a sostener que esa norma pr\u00e1ctica (el sometimiento a la autoridad) es coherente, no hay inconsistencia observable, con la creencia te\u00f3rica de una naturaleza humana herida.<\/p>\n<p>La existencia de una formulaci\u00f3n expl\u00edcita de la concepci\u00f3n del mundo en la cultura de una sociedad no permite sin embargo, advierte Sacrist\u00e1n, averiguar con sencillez, y sin mayor indagaciones, a partir de las creencias p\u00fablicamente afirmadas, cu\u00e1l es la concepci\u00f3n del mundo realmente activa en esa sociedad. \u00bfPor qu\u00e9? Porque<\/p>\n<p>[\u2026] el car\u00e1cter de sobreestructura que tiene la concepci\u00f3n del mundo no consiste en ser un mec\u00e1nico reflejo, ingenuo y directo, de la realidad social y natural vivida. El reflejo tiene siempre mucho de ideolog\u00eda, y detr\u00e1s del principio de la caridad, por ejemplo, puede haber, en la sociedad que lo invoca apolog\u00e9ticamente, una creencia bastante m\u00e1s c\u00ednica, del mismo modo que detr\u00e1s de los Derechos del Hombre ha habido hist\u00f3ricamente otras creencias efectivas, mucho menos universales moralmente.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n usa aqu\u00ed la met\u00e1fora arquitect\u00f3nica sobreestructural marxiana sobre las sociedades humanas y el concepto de ideolog\u00eda en el sentido de falsa consciencia, una de las acepciones centrales de esta categor\u00eda en el propio Marx. En \u201cSobre el realismo en arte\u201d [2], por ejemplo, sosten\u00eda Sacrist\u00e1n:<\/p>\n<p>[\u2026] Pero el hecho es que, desde Marx, el pensamiento revolucionario consecuente es anti-ideol\u00f3gico, y deja de ser revolucionario en la medida en que se hace ideol\u00f3gico. El pensamiento de Marx ha nacido como cr\u00edtica de la ideolog\u00eda, y su tradici\u00f3n no puede dejar de ser anti-ideol\u00f3gica sin desnaturalizarse.<\/p>\n<p>Para aclararse en torno al papel de las concepciones del mundo respecto del conocimiento cient\u00edfico-positivo, que es, apunta Sacrist\u00e1n, el principal problema planteado por el Anti-D\u00fchring, se puede pasar por alto el tema apuntado de las relaciones entre las aristas te\u00f3ricas y pr\u00e1cticas de estas cosmovisiones, aunque en s\u00ed mismo ser\u00eda \u201cimprescindible para una plena comprensi\u00f3n de las formaciones culturales\u201d. Para el estudio de las relaciones entre concepci\u00f3n del mundo y ciencia positiva, se\u00f1ala, basta en principio \u201ccon atender a los aspectos formales de ambas\u201d, sin estudiar con detalle sus articulaciones sociales, pr\u00e1cticas.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n recuerda a continuaci\u00f3n que las concepciones del mundo suelen presentar, \u201cen las culturas de tradici\u00f3n grecorromana\u201d, unas puntas concentradas y conscientes, \u201cen forma de credo religioso-moral o de sistema filos\u00f3fico\u201d. Esta segunda forma de sistema filos\u00f3fico fue muy caracter\u00edstica hasta el siglo XIX.<\/p>\n<p>Nacida, en realidad, en pugna con el credo religioso, en v\u00edsperas del per\u00edodo cl\u00e1sico de la cultura griega, la filosof\u00eda sistem\u00e1tica, la filosof\u00eda como sistema, se vio arrebatar un campo tem\u00e1tico tras otro por las ciencias positivas, y acab\u00f3 por intentar salvar su sustantividad en un repertorio de supuestas verdades superiores a las de toda ciencia.<\/p>\n<p>Es conocida la posici\u00f3n cr\u00edtica de Sacrist\u00e1n sobre la pretensi\u00f3n de una filosof\u00eda como sistema acabado, sin limitaciones de \u00e1mbito y siempre listo para el embalaje final. Sobre este punto es de obligada cita su op\u00fasculo \u201cSobre el lugar de la filosof\u00eda en los estudios superiores\u201d y su art\u00edculo \u201dAl pie del Sina\u00ed rom\u00e1ntico\u201d [3] En una conferencia, \u201cM\u00e1s sobre el lugar de la filosof\u00eda en los estudios superiores\u201d, dictada el 3 de febrero de 1970 en la Facultad de Filosof\u00eda y Letras de la Universidad de Zaragoza, y cuyo esquema puede consultarse en Reserva de la Biblioteca Central de la Universidad de Barcelona, se ratificaba en su posici\u00f3n con nuevos matices y argumentaciones.<\/p>\n<p>En su opini\u00f3n, en los casos de mayor ambici\u00f3n de esa finalidad filos\u00f3fica, los sistemas de Plat\u00f3n [4] o Hegel son los intentos por \u00e9l citados, la filosof\u00eda sistem\u00e1tica presenta, m\u00e1s o menos abiertamente, la pretensi\u00f3n de dar de s\u00ed por razonamiento el contenido de las ciencias positivas. Por ello, insiste el traductor de Engels:<\/p>\n<p>En este caso, pues, como en el de los credos religiosos positivos, la concepci\u00f3n del mundo quiere ser un saber, conocimiento real del mundo, con la misma positividad que el de la ciencia.<\/p>\n<p>La pretensi\u00f3n puede considerarse definitivamente fracasada hacia mediados del siglo XIX<\/p>\n<p>[\u2026] precisamente con la disgregaci\u00f3n del m\u00e1s ambicioso sistema filos\u00f3fico de la historia, el de Hegel. El sistema de Hegel, que pretende desarrollar sistem\u00e1ticamente y mediante afirmaciones materiales la verdad del mundo, fue, seg\u00fan la expresi\u00f3n de Engels en el Anti-D\u00fchring, \u201cun aborto colosal, pero tambi\u00e9n el \u00faltimo en su g\u00e9nero\u201d.<\/p>\n<p>Las causas por las cuales la pretensi\u00f3n de la filosof\u00eda sistem\u00e1tica acaba por caducar eran varias en su opini\u00f3n:<\/p>\n<p>En el orden formal, o de teor\u00eda del conocimiento [5], la causa principal era la definitiva y consciente constituci\u00f3n del conocimiento cient\u00edfico positivo durante la Edad Moderna.<\/p>\n<p>Este es un conocimiento que se caracteriza formalmente por su intersubjetividad y pr\u00e1cticamente por su capacidad de posibilitar previsiones exactas, aunque sea -cada vez m\u00e1s- a costa de construir y manejar conceptos sumamente artificiales, verdaderas m\u00e1quinas mentales que no dicen nada a la imaginaci\u00f3n, a diferencia de los jugosos e intuitivos conceptos de la tradici\u00f3n filos\u00f3fica.<\/p>\n<p>Llamar a un conocimiento \u201cintersubjetivo\u201d, aclara Sacrist\u00e1n, quer\u00eda apuntar a que todas las personas, adecuadamente preparadas, entend\u00edan su formulaci\u00f3n del mismo modo, \u201cen el sentido de que quedan igualmente informadas\u201d sobre las operaciones que permiten falsar o corroborar exitosamente la formulaci\u00f3n te\u00f3rica objeto de debate y contrastaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para Sacrist\u00e1n, las tesis de la vieja filosof\u00eda sistem\u00e1tica, de los dogmas religiosos y de las concepciones del mundo carec\u00edan de esos rasgos: ni gozaban del atributo de la intersubjetividad, definido en los t\u00e9rminos anteriores, ni en general permit\u00edan formular previsiones exactas, sin trampas ni corazas con salvaci\u00f3n permanente garantizada. Y dado que esos rasgos<\/p>\n<p>[\u2026] dan al hombre una seguridad y un rendimiento considerables, el conocimiento que los posee -el cient\u00edfico-positivo- va destronando, como conocimiento de las cosas del mundo, al pensamiento, mucho m\u00e1s vago y mucho menos operativo, de la filosof\u00eda sistem\u00e1tica tradicional.<\/p>\n<p>Item m\u00e1s: en opini\u00f3n de Sacrist\u00e1n, que las concepciones del mundo careciesen de aquellos dos rasgos caracter\u00edsticos del conocimiento positivo no era cosa accidental y superable, era rasgo necesario:<\/p>\n<p>[..] se debe a que la concepci\u00f3n del mundo contiene sencillamente afirmaciones sobre cuestiones no resolubles por los m\u00e9todos decisorios del conocimiento positivo, que son la verificaci\u00f3n o falsaci\u00f3n emp\u00edricas, y la argumentaci\u00f3n anal\u00edtica (deductiva o inductivo-probabilitaria).<\/p>\n<p>\u00bfY qu\u00e9 afirmaciones no resolubles por los m\u00e9todos decisorios usuales eran esas? Un ejemplo: una aut\u00e9ntica concepci\u00f3n del mundo deb\u00eda contener, de forma expl\u00edcita o explicitable, enunciados acerca de la existencia o inexistencia de un Dios, de la finitud o infinitud del universo, del sentido o falta de sentido de estas cuestiones, etc.<\/p>\n<p>[\u2026] esos enunciados no ser\u00e1n nunca susceptibles de prueba emp\u00edrica, ni de demostraci\u00f3n o refutaci\u00f3n en el mismo sentido que en las ciencias.<\/p>\n<p>Eso no quer\u00eda decir, matizaba Sacrist\u00e1n, que el conocimiento positivo no pudiera abonar una determinada concepci\u00f3n del mundo m\u00e1s que otra. Sin embargo, abonar o hacer plausible no era equivalente que probar o demostrar en sentido positivo. Una c\u00e9lebre nota de pie de p\u00e1gina, una de las notas a pie de p\u00e1ginas m\u00e1s le\u00eddas e influyentes de la filosof\u00eda hisp\u00e1nica, ilustraba la posici\u00f3n de Sacrist\u00e1n. Vale la pena reproducirla:<\/p>\n<p>Una vulgarizaci\u00f3n demasiado frecuente del marxismo insiste en usar laxa y anacr\u00f3nicamente (como en tiempos de la \u201cfilosof\u00eda de la naturaleza\u201d rom\u00e1ntica e idealista) los t\u00e9rminos \u201cdemostrar\u201d, \u201cprobar\u201d y \u201crefutar\u201d para las argumentaciones de plausibilidad propias de la concepci\u00f3n del mundo. As\u00ed se repite, por ejemplo, la inepta frase de que la marcha de la ciencia \u201cha demostrado la inexistencia de Dios\u201d. Esto es literalmente un sinsentido. La ciencia no puede demostrar ni probar nada referente al universo como un todo, sino s\u00f3lo enunciados referentes a sectores del universo, aislados y abstractos de un modo u otro. La ciencia emp\u00edrica no puede probar, por ejemplo, que no exista un ser llamado Abracadabra abracadabrante, pues, ante cualquier informe cient\u00edfico-positivo que declare no haberse encontrado ese ser, cabe siempre la respuesta de que el Abracadabra en cuesti\u00f3n se encuentra m\u00e1s all\u00e1 del alcance de los telescopios y de los microscopios, o la afirmaci\u00f3n de que el Abracadabra abracadabrante no es perceptible, ni siquiera positivamente pensable, por la raz\u00f3n humana, etc. Lo que la ciencia puede fundamentar es la afirmaci\u00f3n de que la suposici\u00f3n de que existe el Abracadabra abracadabrante no tiene funci\u00f3n explicativa alguna de los fen\u00f3menos conocidos, ni est\u00e1, por tanto, sugerida por \u00e9stos.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, la frase vulgar de la \u201cdemostraci\u00f3n de la inexistencia de Dios\u201d es una ingenua torpeza que carga el materialismo con la absurda tarea de demostrar o probar inexistencias. Las inexistencias no se prueban; se prueban las existencias. La carga de la prueba compete al que afirma existencia, no al que no la afirma.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 relaciones exist\u00edan entonces entre las concepciones del mundo y el conocimiento cient\u00edfico-positivo? Para el traductor de Quine, una concepci\u00f3n del mundo que tomara a la ciencia como \u00fanico cuerpo de conocimiento real, que apostara por los conocimientos positivos como cuerpo b\u00e1sico de conocimiento:<\/p>\n<p>[\u2026] se encuentra visiblemente -por usar un simplificador s\u00edmil espacial- por delante y por detr\u00e1s de la investigaci\u00f3n positiva. Por detr\u00e1s, porque intentar\u00e1 construirse de acuerdo con la marcha y los resultados de la investigaci\u00f3n positiva. Y por delante porque, como visi\u00f3n general de la realidad, la concepci\u00f3n del mundo inspira o motiva la investigaci\u00f3n positiva misma.<\/p>\n<p>Sobre la segunda coordenada, sobre la primera Sacrist\u00e1n alert\u00f3 reiteradamente en sus \u00faltimos a\u00f1os (en sus clases de Metodolog\u00eda de las ciencias sociales por ejemplo), apuntaba:<\/p>\n<p>[\u2026] si la concepci\u00f3n del mundo del cient\u00edfico moderno fuera realmente dualista en la cuesti\u00f3n alma-cuerpo, la ciencia no habr\u00eda emprendido nunca el tipo de investigaci\u00f3n que es la psicolog\u00eda, y el psic\u00f3logo no se habr\u00eda interesado por la fisiolog\u00eda del sistema nervioso central desde el punto de vista psicol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Esa consideraci\u00f3n no dualista de la psicolog\u00eda y psiquiatr\u00eda contempor\u00e1neas val\u00eda independientemente de que la ideolog\u00eda dominante en la sociedad hiciera profesar al cient\u00edfico, cuando no estuviera investigando, cuado por as\u00ed decir no ejerciera de cient\u00edfico, una concepci\u00f3n, esta s\u00ed, dualista del mundo: su pr\u00e1ctica no dualista more cient\u00edfico podr\u00eda ir acompa\u00f1ada de una creencia dualista en esferas m\u00e1s personales. Se pod\u00eda vivir, se viv\u00eda, viv\u00edamos con esas inconsistencias. .<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, matizaba de nuevo Sacrist\u00e1n, el car\u00e1cter de inspiradora de la investigaci\u00f3n que tienen las concepciones del mundo no quedaba bien descrito por el s\u00edmil espacial: la inspiraci\u00f3n se produc\u00eda constantemente, a lo largo de la investigaci\u00f3n, no al inicio o al hallar resultados, en combinaci\u00f3n con sus necesidades internas.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n conclu\u00eda este apartado se\u00f1alando, no muy distante de tesis de Althusser del Curso de filosof\u00eda para cient\u00edficos<\/p>\n<p>Importante es darse cuenta de que cuando, seg\u00fan el programa positivista, la ciencia se mece en la ilusi\u00f3n de no tener nada que ver con ninguna concepci\u00f3n del mundo, el cient\u00edfico corre el riesgo de someterse inconscientemente a la concepci\u00f3n del mundo vigente en su sociedad, tanto m\u00e1s peligrosa cuanto que no reconocida como tal. Y no menos importante es mantener, a pesar de esa intrincaci\u00f3n, la distinci\u00f3n entre conocimiento positivo y concepci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p>No fue \u00e9sta la \u00faltima vez que Sacrist\u00e1n se aproxim\u00f3 a esta categor\u00eda. Lo hizo y, adem\u00e1s, muy cr\u00edticamente.<\/p>\n<p>Sin ning\u00fan \u00e1nimo de exhaustividad valdr\u00eda la pena recordar algunas de estas reflexiones en una entrega posterior. Lo esencial de su posici\u00f3n, m\u00e1s completa y compleja, lo apunt\u00f3 en su op\u00fasculo metafilos\u00f3fico de 1968 [7], apenas cuatro a\u00f1os despu\u00e9s de su cl\u00e1sico pr\u00f3logo al A-D:<\/p>\n<p><strong>Notas:<\/strong><\/p>\n<p>[1] V\u00e9ase<\/p>\n<p>[2] M. Sacrist\u00e1n, \u201cSobre el realismo en arte\u201d, Sobre Marx y marxismo, Barcelona, Icaria, 1983, p. 57. Para una interesante aproximaci\u00f3n a este concepto, v\u00e9ase Terry Eagleton, Ideolog\u00eda. Una Introducci\u00f3n, Barcelona, Paid\u00f3s Surcos 2005.<\/p>\n<p>[3] M. Sacrist\u00e1n, \u201cSobre el lugar de la filosof\u00eda en los estudios superiores\u201d, Papeles de filosof\u00eda, Barcelona, Icaria, 1984, pp. 356-380, y \u201dAl pie del Sina\u00ed rom\u00e1ntico\u201d, Ib\u00eddem, pp. 338-350.<\/p>\n<p>[4] Sacrist\u00e1n tradujo, present\u00f3 y anot\u00f3 El Banquete de Plat\u00f3n. De este trabajo, \u00e9l mismo coment\u00f3 (\u201cLa traducci\u00f3n como oficio y como experiencia\u201d, La Vanguardia, 8\/12\/1981, p. 39):<\/p>\n<p>La traducci\u00f3n de El Banquete de Plat\u00f3n la trabaj\u00e9 much\u00edsimo; es la traducci\u00f3n m\u00eda que Valverde ha elogiado m\u00e1s; la hice con mucha calma, trabaj\u00e9 dos a\u00f1os y cobr\u00e9 2.000 pesetas.<\/p>\n<p>En A\u00f1os de penitencia, Carlos Barral se refer\u00eda a Sacrist\u00e1n y a su supuesta pose de traductor de griego en los siguientes t\u00e9rminos:<\/p>\n<p>[\u2026] Recuerdo que, en una tertulia de domingo en el bar Club, el bar de la Universidad en domingo, a prop\u00f3sito de las almas h\u00famedas y las almas secas, crey\u00f3 [Sacrist\u00e1n] conveniente citar a Her\u00e1clito. Se sac\u00f3 de un folder la edici\u00f3n de los Fragmentos de los presocr\u00e1ticos que todos conoc\u00edamos y ley\u00f3 demoradamente su cita, tras excusarse de su lentitud en el hecho de que traduc\u00eda directamente no s\u00e9 si del alem\u00e1n o del griego, que para el caso es lo mismo, porque todos sab\u00edamos que el libro no conten\u00eda otra lengua que el castellano de Indias. Pero, m\u00e9todos aparte, era muy inteligente y sab\u00eda, de sus cosas, mucho m\u00e1s que la mayor\u00eda de nosotros. De sus cosas, sobre todo; sus excursos al terreno literario eran m\u00e1s bien irritantes. En eso se defin\u00eda como un verdadero fil\u00f3sofo. \u00a1Ah, maestro! (Carlos Barral, Memorias, Barcelona, Pen\u00ednsula, 2001, p. 224).<\/p>\n<p>El 18 de abril de 1975, Sacrist\u00e1n escrib\u00eda a M. Edreira, acaso director de la editorial Fama en aquellos a\u00f1os cincuenta, refiri\u00e9ndose a su trabajo y a los comentarios del senador por designaci\u00f3n real Carlos Barral:<\/p>\n<p>Apreciado amigo,<\/p>\n<p>en su libro recientemente publicado A\u00f1os de penitencia, Carlos Barral dice repetidamente que yo no sabia griego por los a\u00f1os en que prepar\u00e9 para usted una edici\u00f3n del Banquete de Plat\u00f3n. Tengo inter\u00e9s en afirmarle por escrito que Carlos Barral se equivoca y, en particular, que la traducci\u00f3n del Banquete que le entregu\u00e9 y que usted public\u00f3 es realmente m\u00eda y de verdad lo es directa del griego.<\/p>\n<p>Con amistad, Manuel Sacrist\u00e1n.<\/p>\n<p>Para un agudo comentario sobre este asunto, v\u00e9ase la entrevista con Antoni Dom\u00e8nech para los documentales de \u201cIntegral Sacrist\u00e1n\u201d de Xavier Juncosa, ed cit.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, en carta de 30 de octubre de 1997, Miguel N\u00fa\u00f1ez, el malogrado dirigente del PSUC y PCE, y compa\u00f1ero y responsable pol\u00edtico de Sacrist\u00e1n en los primeros a\u00f1os de clandestinidad, hac\u00eda tambi\u00e9n referencia a la edici\u00f3n del Banquete plat\u00f3nico:<\/p>\n<p>Querido Salvador:<\/p>\n<p>Primero saludarte y excusarme por el retraso en dar respuesta a los interrogantes que me plantas en tu cuestionario. Continuo de ac\u00e1 para all\u00e1 y eso me deja poco tiempo para repasar recuerdos. Sin embargo, la suerte me ha acompa\u00f1ado en situar, m\u00e1s o menos, mis primeras relaciones (o contactos, en el lenguaje de la \u00e9poca) con Manolo. Resulta que mi hija Estrella conserva un librito que le regal\u00f3 Manolo con la siguiente dedicatoria de su pu\u00f1o y letra: \u201cPara la hija de Pepe [N\u00fa\u00f1ez] y Peque, a la que llamaremos provisionalmente Pequepepita\u201d, y entre par\u00e9ntesis \u201c(cuando llegue a los 15 a\u00f1os)\u201d. Estrella ten\u00eda por entonces alrededor de los 9 a\u00f1os. El libro titulado: El Banquete de Plat\u00f3n, dice: \u201cPr\u00f3logo, traducci\u00f3n, notas y vocabulario de Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n. Impreso por editorial Fama, Barcelona, 1956\u201d. Tiene el libro dos notas. En una dice: \u201cEst\u00e1n corregidas las erratas\u201d y, en la otra, \u201cEl libro barato espa\u00f1ol no tiene derecho a no tener erratas\u201d, magn\u00edfica expresi\u00f3n del humor, siempre intencionado, de Manolo. La dedicatoria, firmada por Manolo, lleva la fecha de 30 de noviembre de 1956. Este libro, verdadero documento, mi hija lo ha conservado con todo cari\u00f1o y devoci\u00f3n, por lo que ahora nos ayuda a recordar\u2026<\/p>\n<p>El profesor Fernando Ja\u00e9n, uno de los alumnos m\u00e1s apreciados por Sacrist\u00e1n en sus clases de Metodolog\u00eda de las ciencias sociales de la Facultad de Econ\u00f3micas de la UB, recordaba del modo siguiente su primer encuentro con Sacrist\u00e1n:<\/p>\n<p>S\u00ed, efectivamente, fue en el curso 1972-73 cuando empec\u00e9 mis estudios en la Facultad de Ciencias Econ\u00f3micas y Empresariales y all\u00ed por primera vez conoc\u00ed a Manuel Sacrist\u00e1n. Eran a\u00f1os de movilizaciones estudiantiles y la vuelta de Sacrist\u00e1n a la Facultad se vivi\u00f3 como un triunfo frente al franquismo. En ese contexto, en una de las aulas de gran capacidad, la n\u00famero 11 probablemente, repleta de estudiantes, Manuel Sacrist\u00e1n, sentado frente a la mesa profesoral dijo unas palabras y empez\u00f3 a hablar de Parm\u00e9nides, traduciendo en directo del griego cl\u00e1sico. Silencio absoluto entre las posiblemente cuatrocientas personas all\u00ed presentes. Impuso Manuel Sacrist\u00e1n solemnidad con su voz y con la profunda reflexi\u00f3n que nos transmit\u00eda.<\/p>\n<p>[5] En los apuntes de \u201cFundamentos de filosof\u00eda\u201d (1956, pp. 14-15) Sacrist\u00e1n trazaba la siguiente relaci\u00f3n entre l\u00f3gica y teor\u00eda del conocimiento:<\/p>\n<p>Todas las cuestiones que interesan a la filosof\u00eda cuando estudia el conocimiento pueden catalogarse en dos secciones; una de ellas estar\u00e1 integrada por las cuestiones que afectan a la estructura del conocimiento, la otra por aquellas que se refieren a su origen y validez. La primera es la l\u00f3gica, la segunda, la teor\u00eda del conocimiento, epistemolog\u00eda o gnoseolog\u00eda. La distinci\u00f3n entre l\u00f3gica y teor\u00eda del conocimiento es, en principio, clara: de acuerdo con el criterio reci\u00e9n expuesto, una cuesti\u00f3n como la de si el conocimiento es capaz de alcanzar contenidos que no se refieran al mundo f\u00edsico ser\u00e1 una cuesti\u00f3n epistemol\u00f3gica, mientras que estudiar de cuantas pasos consta el proceso que debe realizar la actividad cognoscitiva para llegar, partiendo de la proposici\u00f3n \u201c1 + 1 = 2\u201d a la proposici\u00f3n \u201c2 &#8211; 1 = 1\u201d ser\u00e1 cosa de la l\u00f3gica. No obstante, la interdependencia de teor\u00eda del conocimiento y l\u00f3gica es tambi\u00e9n un hecho que se comprobar\u00e1. Esa interdependencia da lugar a la creaci\u00f3n de una parte especial de la l\u00f3gica: la metodolog\u00eda, en la que se suman una consideraci\u00f3n l\u00f3gica -el estudio de la estructura de los m\u00e9todos- y una epistemol\u00f3gica -la consideraci\u00f3n de la eficacia de los mismos.<\/p>\n<p>[6] Una destacable posici\u00f3n sobre las demostraciones de inexistencia, netamente consistente con lo se\u00f1alado por Sacrist\u00e1n en su nota, puede verse en N. R. Hanson en \u201cEl dilema del agn\u00f3stico\u201d y \u201cLo que yo no creo\u201d (AA. VV., Filosof\u00eda de la ciencia y religi\u00f3n. Salamanca, Ediciones S\u00edgueme 1976, pp. 19-26 y pp. 27-52).<\/p>\n<p>Preguntado por la posici\u00f3n de Sacrist\u00e1n en este punto, Luis Vega Re\u00f1\u00f3n (v\u00e9ase su magn\u00edfico Si de argumentar de trata, Montesinos, Barcelona, 2003), se\u00f1alaba en carta personal de 21 de febrero de 2006:<\/p>\n<p>(&#8230;) encantado de disfrutar contigo de la lucidez l\u00f3gica de Sacrist\u00e1n. Efectivamente, son las afirmaciones de existencia las que tienen la carga de la prueba. (An\u00e1logamente, hay que probar la culpabilidad o la atribuci\u00f3n de un hecho a alguien, no la inocencia). Y uno de los motivos es el aducido por \u00e9l: la no existencia de algo no puede establecerse en t\u00e9rminos parejamente razonables, salvo que se derive de una demostraci\u00f3n de la imposibilidad de dicha existencia -como la no existencia de un c\u00edrculo cuadrado se deriva de su imposibilidad interna-. Pero las cuestiones de imposibilidad son otro cantar, hasta el punto de que la imposibilidad de que algo exista s\u00ed deber\u00eda demostrarse, s\u00ed ha de &#8216;cargar con la carga&#8217; de la prueba, por contraste con la no existencia. \u00bfSer\u00eda la existencia de un Dios imposible porque su concepto mismo, el de un ser que re\u00fane en grado sumo y absoluto todas las perfecciones, es tan inconsistente como la del c\u00edrculo cuadrado? \u00bfEs posible que algo-alguien pueda ser a la vez absolutamente omnipotente, omnisciente, bueno, justo, compasivo y providencial respecto de los dem\u00e1s seres libres? \u00bfNo se les habr\u00e1 ido la mano a los te\u00f3logos que hablan de un Dios en t\u00e9rminos absolutos y positivos -frente a los m\u00edsticos y te\u00f3logos negativos, que se limitan a negarle las imperfecciones e impurezas del mundo e incluso las relaciones\u00a0con \u00e9l? Bueno, tengo la tarde tonta. &#8216;Febrerillo el loco&#8217;, que dicen por Castilla.<\/p>\n<p><strong>Referencia Pr\u00f3logo:<\/strong><\/p>\n<p>El pr\u00f3logo de Sacrist\u00e1n en la red: <a href=\"http:\/\/archivo.juventudes.org\/node\/114\">http:\/\/archivo.juventudes.org\/node\/114<\/a><\/p>\n<p>Rebeli\u00f3n ha publicado este art\u00edculo a petici\u00f3n expresa del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc-nd\/2.5\/es\/\">http:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc-nd\/2.5\/es\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n (1925-1985), 25 a\u00f1os despu\u00e9s. Materiales en la red.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Sobre las concepciones del mundo y el conocimiento positivo.<\/p>\n<p>Un pr\u00f3logo para un cl\u00e1sico (pol\u00e9mico) de la tradici\u00f3n (II)<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Salvador L\u00f3pez Arnal<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[],"class_list":["post-1348","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1348","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1348"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1348\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1348"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1348"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1348"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}