{"id":13501,"date":"2023-03-31T05:00:17","date_gmt":"2023-03-31T04:00:17","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=13501"},"modified":"2023-03-31T00:14:54","modified_gmt":"2023-03-30T23:14:54","slug":"las-ideas-epistemologicas-de-francisco-fernandez-buey-como-base-para-la-tercera-cultura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=13501","title":{"rendered":"Las ideas epistemol\u00f3gicas de Francisco Fern\u00e1ndez Buey como base para la tercera cultura"},"content":{"rendered":"<p lang=\"es-ES\" align=\"left\"><strong>\u20021. Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">El trabajo epistemol\u00f3gico de Francisco Fern\u00e1ndez Buey (1943-2012)<sup>2<\/sup>, se encuentra indisolublemente ligado a un planteamiento global sobre la sobre la crisis de civilizaci\u00f3n que ya se percib\u00eda a finales del siglo pasado. Un planteamiento con un claro componente \u00e9tico-pol\u00edtico que desemboca en una apuesta original por lo que se ha llamado <i>tercera cultura<\/i>, y que supone una alternativa filos\u00f3fica que, superando la tradicional divisi\u00f3n e indiferencia mutua entre ciencias y humanidades (pese a la inevitable especializaci\u00f3n de nuestros d\u00edas), haga frente (desde un conocimiento inclusivo en el que ciencia natural, ciencias sociales, humanidades y acci\u00f3n pol\u00edtica sean complementarios) a problemas acuciantes de nuestro tiempo como la necesidad de una transici\u00f3n ecol\u00f3gica, el choque entre culturas en la era de la globalizaci\u00f3n y las sociedades multiculturales y la crisis de legitimaci\u00f3n de las democracias realmente existentes. Todo ello desde la \u00f3ptica de un \u00abmarxismo\u00bb heterodoxo derivado de su relectura de algunos cl\u00e1sicos del socialismo (Marx, Gramsci) que presupone una epistemolog\u00eda basada en lo que el autor llama <i>racionalismo<\/i><i> <\/i><i>bien<\/i><i> <\/i><i>temperado<\/i>, atravesado por un pensamiento dial\u00e9ctico inicialmente fundamentado en el de quien fue su maestro, Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n (1925-1985). Ello conlleva una visi\u00f3n del conocimiento que reivindica la ciencia positiva como un momento del conocimiento de lo concreto, as\u00ed como la idea de que no existe un m\u00e9todo cient\u00edfico \u00fanico, pero que a la vez entiende que no se puede intervenir hoy en d\u00eda con claridad en el debate p\u00fablico acerca de muchas cuestiones sin un conocimiento m\u00ednimo de los avatares de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">En este art\u00edculo nos centraremos en las ideas epistemol\u00f3gicas del autor y en qu\u00e9 sentido \u00e9stas ayudan a conformar un concepto <i>dial\u00e9ctico <\/i>de ciencia en el que \u00e9sta sea uno de los pilares para la construcci\u00f3n de una sociedad democr\u00e1tica y sostenible. Sin duda uno de los problemas que m\u00e1s han preocupado a FFB ha sido lo que consideraba una cultura escindida en la tradici\u00f3n occidental, al aceptarse con total naturalidad la ramificaci\u00f3n del saber no s\u00f3lo en distintas especialidades sino en dos grandes \u00e1mbitos que podemos llamar gen\u00e9ricamente humanidades y ciencias. Si bien se ha ido imponiendo la expresi\u00f3n \u00abciencias humanas\u00bb, sigue dando la sensaci\u00f3n de un cierto complejo de inferioridad ante las ciencias \u00abduras\u00bb, que ser\u00edan las que realmente someten sus investigaciones al m\u00e9todo cient\u00edfico. Pero ante esta situaci\u00f3n se imponen dos aclaraciones: la primera se refiere a la cuesti\u00f3n de la supuesta unidad del m\u00e9todo cient\u00edfico, que FFB trata en una de sus principales obras, <i>La<\/i><i> <\/i><i>ilusi\u00f3n<\/i><i> <\/i><i>del<\/i><i> <\/i><i>m\u00e9todo.<\/i><i> <\/i><i>Ideas<\/i><i> <\/i><i>para<\/i><i> <\/i><i>un<\/i><i> <\/i><i>racionalismo<\/i><i> <\/i><i>bien<\/i><i> <\/i><i>temperado<\/i><i> <\/i>(1991). Un libro que, en la l\u00ednea de la entonces denominada \u00abnueva filosof\u00eda de la ciencia\u00bb, cuestionaba esa misma unidad y, abundando en las investigaciones de autores como Kuhn o Neurath, reivindicaba la historia y la sociolog\u00eda de la ciencia como herramientas imprescindibles para una comprensi\u00f3n cabal de lo que supone realmente la ciencia como pr\u00e1ctica. De esta manera se consegu\u00eda a la vez identificar el fen\u00f3meno de la ciencia como una actividad cuyos fundamentos carecen de la solidez ahist\u00f3rica que les conced\u00eda el positivismo, y cuya pretensi\u00f3n de unidad de m\u00e9todo no est\u00e1 justificada<sup>3<\/sup>, y se reconoc\u00eda la importancia investigadora de las ciencias sociales, aplicadas adem\u00e1s a la reflexi\u00f3n sobre la propia naturaleza de la ciencia:<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"padding-left: 40px;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 10pt;\">La lecci\u00f3n de la historia de la ciencia es que los cient\u00edficos no juegan con las ideas, arriesgando primero una hip\u00f3tesis y luego otra; est\u00e1n siempre ligados a una especie de \u2018metaf\u00edsica cient\u00edfica\u2019 que para ellos viene a ser el equivalente de una corte suprema de justicia a la que acudir en caso de elecci\u00f3n obligada o de duda.<sup>4<\/sup><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">As\u00ed, se salvaba el estatuto cient\u00edfico de las ciencias sociales, sobre cuyo m\u00e9todo hab\u00edan reflexionado los fundadores de las mismas (Marx, Durkheim y Weber)<sup>5<\/sup>. M\u00e9todo que, efectivamente, deb\u00eda adecuarse al objeto de investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">La segunda aclaraci\u00f3n a este respecto se refiere a la necesidad, precisamente, de acercamiento entre las dos culturas del saber (humanidades y ciencias naturales) como aspiraci\u00f3n imprescindible para afrontar los retos de la contemporaneidad. A esto se refiere tambi\u00e9n FFB en su libro p\u00f3stumo <i>Para la tercera cultura <\/i>(2013) recordando una reflexi\u00f3n de George Steiner:<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"padding-left: 40px;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Al afirmar que si no entendemos algo mejor el lenguaje de las ciencias no podremos ni siquiera entrar en los grandes debates p\u00fablicos que se avecinan, Steiner est\u00e1 apuntando a un problema real de nuestro tiempo. Pues si se quiere hacer algo en serio a favor de la resoluci\u00f3n racional y razonada de algunos de los grandes asuntos socioculturales y \u00e9tico-pol\u00edticos controvertidos, en sociedades como las nuestras, en las cuales el complejo tecno-cient\u00edfico ha pasado a tener un peso primordial, no cabe duda de que los humanistas van a necesitar una cultura cient\u00edfica para superar actitudes s\u00f3lo reactivas, basadas exclusivamente en tradiciones literarias.<sup>6<\/sup><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">Y, efectivamente, ya el propio FFB hab\u00eda planteado la necesidad de acercarse al saber cient\u00edfico a la hora de abordar cuestiones como el racismo, la sobrepoblaci\u00f3n, el aborto, la eutanasia o la crisis clim\u00e1tica en <i>\u00c9tica y fi<\/i><i>losof\u00eda<\/i><i> <\/i><i>pol\u00edtica.<\/i><i> <\/i><i>Asuntos<\/i><i> <\/i><i>p\u00fablicos<\/i><i> <\/i><i>controvertidos<\/i><i> <\/i>(2000). Porque, ciertamente, ese saber se antoja imprescindible para un planteamiento que se haga cargo de la realidad de esos asuntos p\u00fablicos fuera de la superstici\u00f3n o el prejuicio, que tanto influyen en ocasiones en el debate sobre los mismos. Otra actitud significar\u00eda renunciar a la participaci\u00f3n pol\u00edtica en el sentido dado por los cl\u00e1sicos griegos, en particular, Arist\u00f3teles. Pero no solo eso, sino que aqu\u00ed entra en escena otra cuesti\u00f3n fundamental como es la de la reflexi\u00f3n \u00e9tico-pol\u00edtica sobre la propia profesi\u00f3n cient\u00edfica y las repercusiones sociopol\u00edticas de la misma y sobre qu\u00e9 pol\u00edtica de la ciencia realizar. Y ah\u00ed la figura clave para FFB es Albert Einstein quien siempre manifest\u00f3 sus opiniones cr\u00edticas sobre asuntos controvertidos empezando por su oposici\u00f3n al uso de armamento at\u00f3mico.<\/p>\n<div id=\"Secci\u00f3n2\" dir=\"ltr\">\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><strong>2.\u2002Dial\u00e9ctica: dos caras de una misma confusi\u00f3n. El legado de Manuel Sacrist\u00e1n<\/strong><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">La cr\u00edtica epistemol\u00f3gica de Sacrist\u00e1n se iba a desarrollar en un contexto de revisi\u00f3n de los intelectuales m\u00e1s significativos de la tradici\u00f3n marxista que qued\u00f3 brillantemente reflejado por Perry Anderson en <i>Conside<\/i><i>raciones sobre el marxismo occidental <\/i>(1976), libro en el que recriminaba a los fil\u00f3sofos etiquetados bajo la marca de \u00abmarxistas occidentales\u00bb (de Luk\u00e1cs, Korsch y Gramsci hasta el estructuralismo althusseriano pasando por la Escuela de Frankfurt) haber dejado de lado la teor\u00eda pol\u00edtica propiamente dicha, ante el repliegue de la clase obrera en el mundo capitalista y la p\u00e9rdida en el mismo de la perspectiva revolucionaria, y haber dedicado sus esfuerzos a otros \u00e1mbitos: est\u00e9tica, cr\u00edtica de la ideolog\u00eda y de la cultura, epistemolog\u00eda, etc. Anderson se desmarcaba tanto del discurso anticient\u00edfico y hegeliano de Luk\u00e1cs o de la <i>Dial\u00e9ctica de la Ilustraci\u00f3n<\/i><i> <\/i>(1944) de Adorno y Horkheimer, como del teoricismo estructuralista de Althusser.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">Y es que, si hubo una figura de referencia en el marxismo occidental durante los a\u00f1os 60 del siglo pasado que recibi\u00f3 por igual adhesiones y desafecciones por su lectura de Marx, es la de Louis Althusser. En la recopilaci\u00f3n de ensayos <i>Pour Marx <\/i>(1965),<sup>7<\/sup> se establec\u00eda la separaci\u00f3n radical entre ciencia e ideolog\u00eda dando al materialismo dial\u00e9ctico la categor\u00eda de cient\u00edfico as\u00ed como la ruptura epistemol\u00f3gica que se produc\u00eda en Marx a partir de <i>La<\/i><i> <\/i><i>ideolog\u00eda<\/i><i> <\/i><i>alemana<\/i><i> <\/i>(1845), momento en el que seg\u00fan Althusser rompe con el pensamiento ideol\u00f3gico<sup>8<\/sup> y se comparaba a Marx con Galileo al haber alumbrado una nueva <i>ciencia<\/i>: la ciencia de la historia. Definitorio de tales planteamientos es el siguiente paso:<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"padding-left: 40px;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 10pt;\">\u2026la posici\u00f3n de Marx, toda su cr\u00edtica de la ideolog\u00eda, implica por el contrario que, en su sentido mismo, la ciencia (que aprehende la realidad) constituye una ruptura con la ideolog\u00eda, y que se establece sobre un terreno diferente, que se constituye a partir de nuevas preguntas, que plantea a prop\u00f3sito de la realidad otras preguntas que la ideolog\u00eda, o lo que viene a ser lo mismo, que define su <i>objeto <\/i>de una forma diferente a la ideolog\u00eda.<sup>9<\/sup> <u> <\/u><u> <\/u><\/span><\/p>\n<div id=\"Secci\u00f3n4\" dir=\"ltr\">\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">No nos corresponde ahora identificar las posibles exageraciones ret\u00f3ricas, incomprensiones, inexactitudes o imprecisiones sem\u00e1nticas a la hora de interpretar a Althusser (o incluso aqu\u00e9llas en las que pudiese incurrir el propio autor) en el mismo sentido en que lo har\u00e1 FFB con respecto a ciertos fil\u00f3sofos de la ciencia.<sup>10<\/sup> Lo que nos interesa es <i>c\u00f3mo<\/i><i> <\/i>se percibi\u00f3 tal actitud filos\u00f3fica por partidarios y detractores (marxistas o no) del fil\u00f3sofo franc\u00e9s. Ejemplo notorio es el de la misma Marta Harnecker, autora del pr\u00f3logo a la edici\u00f3n espa\u00f1ola de <i>Pour Marx<\/i><sup><i>11<\/i><\/sup><i>, <\/i>afirmando que \u00abAlthusser nos muestra que la teor\u00eda marxista no es ni un dogma ni una ideolog\u00eda idealista sino una <i>ciencia<\/i>\u00bb<sup>12<\/sup>.<\/p>\n<\/div>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">A la cr\u00edtica de este ambiente cientificista dedicar\u00eda FFB su tesis doctoral publicada en 1984, <i>Contribuci\u00f3n<\/i><i> <\/i><i>a<\/i><i> <\/i><i>la cr\u00edtica del marxismo cientificista: una aproximaci\u00f3n<\/i><i> <\/i><i>a<\/i><i> <\/i><i>la<\/i><i> <\/i><i>obra<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>Galvano<\/i><i> <\/i><i>della<\/i><i> <\/i><i>Volpe<\/i>, en la cual se ocupaba de otro de los cl\u00e1sicos imprescindibles de esta tendencia, en este caso italiano. En efecto, Galvano della Volpe hac\u00eda aparecer como sin\u00f3nimos, de manera impl\u00edcita, conceptos como <i>cr\u00edtica<\/i>, <i>ciencia <\/i>y <i>dial\u00e9ctica<\/i>, a la vez que negaba lo que para FFB es una evidencia: la herencia hegeliana en la obra de Marx (incluido <i>El Capital<\/i>). Lo cual hace a della Volpe incurrir en una paradoja en la medida en que, al negar dicha herencia, acaba convirtiendo en cient\u00edfico el sustrato metaf\u00edsico aprior\u00edstico de la obra marxiana<sup>13<\/sup>. Seguramente no es la intenci\u00f3n del fil\u00f3sofo italiano apuntalar cient\u00edficamente ning\u00fan n\u00facleo metaf\u00edsico en Marx, que obviamente negar\u00eda. Pero FFB ya antes de iniciar su investigaci\u00f3n exhaustiva sobre el m\u00e9todo cient\u00edfico advierte aqu\u00ed la inevitabilidad de los presupuestos precient\u00edficos en cualquier ciencia y el peligro de hipostatizaci\u00f3n inadvertida de los mismos por parte de un pensamiento positivista.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">Por lo dem\u00e1s, y tras la confusi\u00f3n de della Volpe entre <i>m\u00e9todo de investigaci\u00f3n <\/i>y <i>m\u00e9todo expositivo <\/i>de la misma y la consideraci\u00f3n de la raz\u00f3n dial\u00e9ctica como un ideal \u00absuperior\u00bb de conocimiento cient\u00edfico, FFB aboga por <i>otro<\/i><i> <\/i><i>marxismo<\/i>, un marxismo respetuoso con la ciencia y el an\u00e1lisis emp\u00edrico, pero que no se considera en s\u00ed una ciencia y que pone el acento en:<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"padding-left: 40px;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 10pt;\">\u2026la dimensi\u00f3n moral y pol\u00edtica revolucionaria de la dial\u00e9ctica y se esfuerza en consecuencia por restituir al concepto de ideolog\u00eda su sentido original de falsa conciencia, distinguiendo entre \u00e9sta y afirmaci\u00f3n de valores o creencias.<sup>14<\/sup><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">De esta manera se hac\u00eda frente a la distinci\u00f3n tajante entre ciencia e ideolog\u00eda en el sentido en que el cientificismo pretend\u00eda identificar la segunda con todo postulado propiamente no cient\u00edfico, a la manera en que el positivismo l\u00f3gico hab\u00eda decretado que toda observaci\u00f3n no verificable escapaba al \u00e1mbito de la significatividad, y por tanto al del conocimiento objetivo. Pero como veremos, para FFB no es lo mismo ideolog\u00eda, en el sentido de falsa conciencia, que asunci\u00f3n de valores en el desarrollo del trabajo cient\u00edfico.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"Secci\u00f3n5\" dir=\"ltr\">\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">Sin embargo, el concepto de dial\u00e9ctica hab\u00eda tenido gran influencia en la tradici\u00f3n marxista defendido, precisamente, en sentido contrario al criticado por Althusser o della Volpe. La influencia de Hegel y del romanticismo hab\u00eda llevado a diversas corrientes y pensadores marxistas a oponer al an\u00e1lisis reductivo de la ciencia emp\u00edrica un conocimiento superior capaz de captar las totalidades vitales concretas del mundo natural y social, capaz de aprehender aquello que se perd\u00eda con el car\u00e1cter reductivo propio de pensamiento abstractivo. Es en este sentido en el que Manuel Sacrist\u00e1n realiz\u00f3 su propia revisi\u00f3n epistemol\u00f3gica del marxismo en un sentido no cientificista pero, sobre todo reconstruyendo el concepto hegeliano y marxista de <i>dial\u00e9ctica<\/i>. Sacrist\u00e1n se hace comunista en su estancia de ampliaci\u00f3n de estudios a mediados de los a\u00f1os 50 en M\u00fcnster, donde profundiza en el conocimiento de la l\u00f3gica formal. A su regreso en 1956 realiza su tesis doctoral sobre Heidegger<sup>15<\/sup>. Intentar\u00e1, en buena parte de sus trabajos, la reconciliaci\u00f3n del movimiento obrero con la tradici\u00f3n cient\u00edfica eludiendo un concepto de <i>dial\u00e9ctica<\/i><i> <\/i>como m\u00e9todo de conocimiento superior al de la ciencia, al modo en que lo entend\u00eda una parte de las tradiciones goethiana y hegeliana. Si bien Sacrist\u00e1n tambi\u00e9n puede pecar de cierto positivismo en parte de sus escritos, lo cierto es que fijaba buena parte de la problem\u00e1tica de una epistemolog\u00eda marxista lastrada por su impugnaci\u00f3n inconsistente de la ciencia. As\u00ed lo hac\u00eda en dos trabajos: \u00abSobre el uso de las nociones de raz\u00f3n e irracionalismo por G. Luk\u00e1cs\u00bb (1968)<sup>16<\/sup> y el pr\u00f3logo a las obras de Goethe \u00abLa veracidad de Goethe\u00bb (1963). En el primero de ellos Sacrist\u00e1n criticaba el idealismo del Luk\u00e1cs de <i>El<\/i><i> <\/i><i>asalto<\/i><i> <\/i><i>a<\/i><i> <\/i><i>la<\/i><i> <\/i><i>raz\u00f3n<\/i><i> <\/i>(1954), que siguiendo la mistificaci\u00f3n de la raz\u00f3n en Kant y Hegel pretende que existe una facultad de conocimiento superior al entendimiento, en el que se fundar\u00eda el verdadero conocimiento frente al parcial y mutilador de la ciencia emp\u00edrica:<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"padding-left: 40px;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 10pt;\">\u2026del idealismo en la concepci\u00f3n de los efectos del irracionalismo (\u2026) se pasa f\u00e1cilmente a una comprensi\u00f3n puramente ideol\u00f3gica de la historia del conocimiento; este panideologismo es muy compatible con la impl\u00edcita recusaci\u00f3n de la ciencia emp\u00edrica; y de todo eso se pasa sin grandes saltos a una apreciaci\u00f3n ideol\u00f3gica de los simples <i>slogans<\/i><i> <\/i>de los fil\u00f3sofos.<sup>17<\/sup><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">Gy\u00f6rgy Luk\u00e1cs combat\u00eda las estrecheces del razonamiento l\u00f3gico-formal hasta el punto de convertirlo en un \u00abismo\u00bb (formalismo l\u00f3gico) cargado de ideolog\u00eda contrarrevolucionaria y contrario al pensamiento dial\u00e9ctico capaz de captar <i>racionalmente <\/i>el sentido \u00faltimo de la realidad y la totalidad. Luk\u00e1cs basaba su pol\u00e9mica en la distinci\u00f3n que la tradici\u00f3n idealista establec\u00eda entre las facultades del <i>entendimiento<\/i><i> <\/i>y la <i>raz\u00f3n<\/i><sup><i>18<\/i><\/sup>, dando primac\u00eda a esta segunda e impugnando como irracionalista el pensamiento basado en la l\u00f3gica formal. Frente a esto Sacrist\u00e1n afirmaba:<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"padding-left: 40px;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 10pt;\">La modesta realidad consiste en esto: que racional es toda argumentaci\u00f3n correcta \u2013demostrativa en sentido fuerte o meramente plausible-, que fuera de esa racionalidad no hay ninguna otra forma (\u00absuprarracional\u00bb) de arg\u00fcir y que la \u00abfacultad que demuestra lo demostrable y meramente arguye lo arg\u00fcible es una y la misma: sus instrumentos, simplemente, dan unas veces un resultado de determinada validez y otras veces un resultado de otro tipo de validez. Las diferencias en cuesti\u00f3n no est\u00e1n determinadas por la \u00abfacultad\u00bb, sino por el objeto abstracto o formal al que se aplique.<sup>19<\/sup><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">As\u00ed, en un contexto de discusi\u00f3n sobre las mediaciones entre ciencia, programa y concepci\u00f3n del mundo, Sacrist\u00e1n admit\u00eda en Luk\u00e1cs un importante esfuerzo por separar el pensamiento socialista del \u00abirracionalismo burgu\u00e9s\u00bb (dadas las consecuencias de los avances cient\u00edficos en la primera mitad del siglo XX), pero constataba la inconsistencia de una teor\u00eda del conocimiento fundamentada en la formaci\u00f3n de un Luk\u00e1cs imbuido de un ambiente intelectual de principios de siglo que reivindicaba a Hegel y al romanticismo y que se basaba en:<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"padding-left: 40px;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 10pt;\">\u00ablos prejuicios acerca del hiato metodol\u00f3gicamente insalvable entre las ciencias de la naturaleza y las sociales y acerca de la funci\u00f3n intelectualmente primaria de la concepci\u00f3n del mundo o ideolog\u00eda respecto del conocimiento positivo.\u00bb<sup>20<\/sup><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">En \u00abLa veracidad de Goethe\u00bb revisaba la tradici\u00f3n gnoseol\u00f3gica rom\u00e1ntica criticando la teor\u00eda de los colores de Goethe, que pretend\u00eda refutar la teor\u00eda newtoniana por medio de la pura abstracci\u00f3n:<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"padding-left: 40px;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 10pt;\">La teor\u00eda de los colores de Goethe, que \u00abpresupone conocida la luz\u00bb, que parte de la \u00abintangibilidad\u00bb de la luz y se indigna con medieval sentimiento ante la blasfema audacia del que dice haberla descompuesto, tiene entre sus motivaciones una resuelta negativa a seguir la modesta e inquietante v\u00eda de descubrimiento de verdades por destrucci\u00f3n de armon\u00edas del sentimiento que es la ruta caracter\u00edstica de la ciencia moderna.<sup>21<\/sup><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">El gran poeta, que tambi\u00e9n fue cient\u00edfico, se muestra insatisfecho ante al an\u00e1lisis reductivo de la ciencia, incapaz de explicar la complejidad del mundo (aspiraci\u00f3n de la poes\u00eda), y que acaba mutilando la realidad, la vida, \u00ablas armon\u00edas del sentimiento\u00bb que fundamentan aquella aspiraci\u00f3n. Pero Goethe no acaba de entender, o no quiere hacerlo, la particularidad de ese pensamiento cient\u00edfico que es anal\u00edtico y reductor porque no puede ser de otra forma, sin menoscabo de que su acercamiento a la realidad no puede ser la \u00faltima palabra. Por ello en primera instancia Sacrist\u00e1n sentencia:<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"padding-left: 40px;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 10pt;\">En su ciencia natural, y se\u00f1aladamente en su teor\u00eda de los colores, Goethe no pudo trabajar en primer t\u00e9rmino para resolver problem\u00e1tica objetiva, sino para darse a s\u00ed mismo (\u2026) una ilusoria ilusi\u00f3n personal, una soluci\u00f3n que no resuelve el problema (\u2026) de la escisi\u00f3n entre ciencia y poes\u00eda, entre abstracci\u00f3n e intuici\u00f3n, sino que se limita a malpoetizar para uso dom\u00e9stico la realidad cient\u00edfica y la escisi\u00f3n.<sup>22<\/sup><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"Secci\u00f3n6\" dir=\"ltr\">\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-align: left;\" align=\"right\">La tradici\u00f3n que representa de manera tan paradigm\u00e1tica Goethe tendr\u00eda gran fortuna entre los pensadores cr\u00edticos con la ciencia durante la etapa de la Rep\u00fablica de Weimar (Jaspers, Husserl, Heidegger entre otros) que, bas\u00e1ndose en \u00e9l mismo y en Nietzsche abogaban por la superioridad gnoseol\u00f3gica de la ciencia entendida como<i>Wissenschaft<\/i><i> <\/i>(conocimiento de totalidades) frente a la <i>science <\/i>(ciencia en el sentido anal\u00edtico-reductivo, imposibilitada para captar la realidad en todas sus dimensiones)<sup>23<\/sup>. M\u00e1s adelante, en 1978, Sacrist\u00e1n pronunciaba una celebrada conferencia que marc\u00f3 a sus disc\u00edpulos en lo que se refer\u00eda al concepto de dial\u00e9ctica: \u00abEl trabajo cient\u00edfico de Marx y su noci\u00f3n de ciencia\u00bb<sup>24<\/sup>. En esta conferencia analizaba las relaciones entre ciencia y dial\u00e9ctica tomando a esta como una actitud metodol\u00f3gica expositiva en lugar de como un m\u00e9todo de conocimiento en s\u00ed. Quiz\u00e1 la definici\u00f3n que m\u00e1s se aproxima a nuestro prop\u00f3sito sea la que diese Sacrist\u00e1n en un art\u00edculo in\u00e9dito durante muchos a\u00f1os y que fue publicado por primera vez en la revista <i>Mientras<\/i><i> <\/i><i>tanto<\/i>. Este art\u00edculo titulado \u00ab\u00bfA qu\u00e9 \u2018g\u00e9nero literario\u2019 pertenece <i>El<\/i><i> <\/i><i>Capital <\/i>de Marx?\u00bb se ha convertido en can\u00f3nico al respecto para sus disc\u00edpulos. Ah\u00ed se apunta que el proyecto dial\u00e9ctico de Marx supone:<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"padding-left: 40px;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 10pt;\">\u2026<i>fundamentar y formular racionalmente un proyecto de<\/i><i> <\/i><i>transformaci\u00f3n dela sociedad<\/i>. Esa especial ocupaci\u00f3n \u2013 que acaso pudiera llamarse \u00abpraxeolog\u00eda\u00bb, de fundamentaci\u00f3n cient\u00edfica de una pr\u00e1cticaes el g\u00e9nero literario bajo el cual caen todas las obras de madurez de Marx\u2026 Por ello es in\u00fatil leer las obras de Marx como teor\u00eda pura en sentido formal\u2026 y es in\u00fatil leerlas como si fueran puros programas de acci\u00f3n pol\u00edtica\u2026 son un discurso continuo, no cortado, que va constantemente del programa a la fundamentaci\u00f3n cient\u00edfica, y viceversa.<sup>25<\/sup><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">Llegados a este punto, observamos las dos actitudes filos\u00f3ficas con respecto a la ciencia en la tradici\u00f3n marxista que llevan a FFB a una profunda investigaci\u00f3n epistemol\u00f3gica que se aparte tanto del cientificismo como de la consideraci\u00f3n de un tipo de conocimiento \u00absuperior\u00bb o m\u00e1s <i>real<\/i><i> <\/i>que el de las ciencias positivas, y que le lleve a un planteamiento matizado de las relaciones entre ciencias y humanidades con intenci\u00f3n \u00e9tico-pol\u00edtica.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><strong>\u20023. Hacia un concepto de racionalidad cient\u00edfica<\/strong><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-align: left;\" align=\"right\">A lo largo de la segunda mitad del siglo XX se produc\u00eda, tambi\u00e9n, un desarrollo de la filosof\u00eda y la historia de la ciencia que, desde diversas perspectivas que refutaban tanto el positivismo cl\u00e1sico como el neopositivismo. Una aproximaci\u00f3n muy interesante a este desarrollo la ofrec\u00eda el f\u00edsico y fil\u00f3sofo de la ciencia Alan F. Chalmers en el citado <i>\u00bfQu\u00e9 es esa cosa llamada ciencia?<\/i><i> <\/i>(1976), donde, tras mostrar que la inducci\u00f3n o la deducci\u00f3n no son fundamentos \u00fanicos del m\u00e9todo cient\u00edfico, discut\u00eda con los m\u00e1s importantes fil\u00f3sofos de la ciencia de la segunda mitad del siglo pasado (Popper, Kuhn, Lakatos, Feyerabend) ofreciendo su propia propuesta sobre la naturaleza de la ciencia y su m\u00e9todo. Seg\u00fan dicha propuesta, a la que el autor llama <i>realismo no re<\/i><i>presentativo<\/i>, no tenemos acceso al mundo independientemente de nuestras teor\u00edas, aunque la realidad del mundo f\u00edsico sea independiente de las mismas. Chalmers rechaza la idea de que podamos determinar de antemano mediante una argumentaci\u00f3n filos\u00f3fica (la que ofrece por ejemplo el positivismo en sus diversas modalidades) cu\u00e1l es la forma adecuada en la que somos capaces de teorizar sobre el mundo. No existe una manera de caracterizar de antemano el m\u00e9todo cient\u00edfico. As\u00ed deja abierta la puerta a la naturaleza de las ciencias sociales:<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"padding-left: 40px;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Como habr\u00e1 quedado claro a estas alturas, mi punto de vista es que no hay una concepci\u00f3n intemporal y universal de la ciencia o el m\u00e9todo cient\u00edfico (\u2026) No es l\u00edcito defender o rechazar \u00e1reas de conocimiento porque no se ajusten a alg\u00fan criterio prefabricado de cientificidad. (\u2026) Si, por ejemplo queremos tomar una postura sobre alguna versi\u00f3n del marxismo con conocimiento de causa, debemos investigar cu\u00e1les son sus fines, qu\u00e9 m\u00e9todos emplea para conseguir estos fines, en qu\u00e9 medida se han alcanzado estos fines y qu\u00e9 fuerzas o factores determinan su desarrollo.<sup>26<\/sup><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">Es este panorama el que lleva a un fil\u00f3sofo formado en el marxismo, y que quiere seguir trabajando desde la perspectiva de la emancipaci\u00f3n, a un replanteamiento de los fundamentos de su tradici\u00f3n pol\u00edtica y cultural. Lo cual pasa, en primer lugar, por un estudio de los conceptos de <i>ciencia <\/i>y de <i>m\u00e9todo cient\u00edfico <\/i>tal y como han sido desarrollados por la filosof\u00eda, la historia y la sociolog\u00eda de la ciencia y por la reflexi\u00f3n de los propios cient\u00edficos sobre su trabajo durante el siglo XX.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">Efectivamente, el an\u00e1lisis abstracto de la ciencia no pod\u00eda ser la \u00faltima palabra. De hecho, la veracidad a la que apuntaba Sacrist\u00e1n en el t\u00edtulo de su trabajo sobre Goethe era la de quien en su tiempo \u00abaparece como m\u00e1s moderno y veraz que sus contempor\u00e1neos en la reflexi\u00f3n sobre experiencia y teor\u00eda\u00bb<sup>27<\/sup>, pues ha sido capaz de ver que toda investigaci\u00f3n, todo conocimiento natural o social, se aborda desde una teor\u00eda previa, que toda mirada es ya una mirada te\u00f3rica, \u00abya en la simple mirada atenta que lanzamos al mundo estamos teorizando\u00bb.<sup>28<\/sup><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"Secci\u00f3n9\" dir=\"ltr\">\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">Ciertamente, la apuesta por la ciencia frente a un concepto equivocado de la dial\u00e9ctica, seg\u00fan Sacrist\u00e1n y FFB, no pod\u00eda caer en la unilateralidad de un positivismo en el cual no cupiera m\u00e1s conocimiento que el que pueda verificarse de manera experiencial,<sup>29<\/sup> dejando cualquier otro tipo de afirmaci\u00f3n sobre el mundo f\u00edsico o moral al \u00e1mbito de la metaf\u00edsica y, por tanto, de un lenguaje sin significado. Dejando aparte las motivaciones de un grupo tan heterog\u00e9neo e interesante como el que form\u00f3 el llamado C\u00edrculo de Viena, o las que llevan al Wittgenstein del <i>Tractatus<\/i>a afirmar en cuestiones de \u00e9tica que \u00abde lo que no se puede hablar hay que callar\u00bb<sup>30<\/sup>, lo cierto es que un pensamiento como el de FFB, inspirado aun por la transformaci\u00f3n de la sociedad en el sentido de profundizaci\u00f3n en la cohesi\u00f3n social y moral y en la democracia (pero tambi\u00e9n consciente del papel que tiene que jugar la ciencia en esta cuesti\u00f3n), deb\u00eda sentirse obligado a investigar en qu\u00e9 sentido existe una racionalidad capaz de hacer frente a semejante reto.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">A este fin se consagra <i>La<\/i><i> <\/i><i>ilusi\u00f3n<\/i><i> <\/i><i>del<\/i><i> <\/i><i>m\u00e9todo<\/i>, un repaso hist\u00f3rico-filos\u00f3fico del pensamiento sobre ciencia en el siglo XX, que enlaza con la idea de que no es posible la investigaci\u00f3n cient\u00edfica fuera de alg\u00fan par\u00e1metro te\u00f3rico pero que, sin embargo, no existe un m\u00e9todo cient\u00edfico \u00fanico, sino que hay <i>m\u00e9todos <\/i>dependiendo del <i>objeto<\/i><i> <\/i>de investigaci\u00f3n. Sin olvidar que la epistemolog\u00eda no debe sostener una concepci\u00f3n a priori y universal de la ciencia, y menos para establecer una clara l\u00ednea demarcaci\u00f3n entre ciencias naturales y formales (\u00abduras\u00bb) y ciencias sociales (\u00abblandas\u00bb) asumiendo que las segundas no ser\u00edan aut\u00e9nticas ciencias. Esta \u00faltima pretensi\u00f3n queda desmentida no s\u00f3lo por el hacer de los fil\u00f3sofos e historiadores de la ciencia en las d\u00e9cadas de los 60 y 70 del pasado siglo, sino que la propia reflexi\u00f3n de los cient\u00edficos alertaba de la necesidad de no tomarse demasiado en serio la idea de una metodolog\u00eda cient\u00edfica universal. El propio Albert Einstein advert\u00eda, acerca de los m\u00e9todos del f\u00edsico te\u00f3rico, que lo mejor era \u00abno hacer caso de sus palabras, sino fijar la atenci\u00f3n en sus actos\u00bb<sup>31<\/sup>.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">Sin embargo, la ecuanimidad de FFB a la hora de tratar la cuesti\u00f3n le lleva a preguntarse si no ha sido m\u00e1s bien la expresi\u00f3n de exageraciones y ret\u00f3rica la que ha llevado a una filosof\u00eda de la ciencia de manual, que (al modo del viejo <i>Diamat <\/i>con los principios del marxismo) habr\u00eda consagrado un espantajo con el que identificar al positivismo l\u00f3gico o al cientificismo. Pues, si bien el racionalismo representado por autores como Russell o Popper trataba de hacer frente al escepticismo impuesto por Hume ante la imposibilidad de justificar el principio de inducci\u00f3n<sup>32<\/sup> (lo cual dejaba al racionalismo ante la presunta tesitura de su incapacidad para justificar la plausibilidad del conocimiento racional y, por ende, de la ciencia), no parece que filosof\u00edas tendentes a marcar la distinci\u00f3n entre ciencia emp\u00edrica y otros \u00e1mbitos del saber, como el falsacionismo de Popper o las reflexiones individuales de los autores del C\u00edrculo de Viena, hayan estado en realidad desprovistas de esp\u00edritu cr\u00edtico. Es por eso que FFB considera inadecuado acusar a estos autores de dogmatismo en general, a la vez que resuelve, apoy\u00e1ndose en el fil\u00f3sofo e historiador de la ciencia Paolo Rossi, que quiz\u00e1 no fuese necesario \u00abtanto ruido acerca de las revoluciones en filosof\u00eda de la ciencia\u00bb<sup>33<\/sup>. No obstante el propio Otto Neurath, adscrito al neopositivismo vien\u00e9s, pensaba que \u00abning\u00fan t\u00e9rmino de la ciencia unificada carece de cierta imprecisi\u00f3n<sup>34<\/sup>. Y Popper insistir\u00eda \u00absobre la inevitable incertidumbre de nuestros conocimientos adquiridos por v\u00eda inductiva\u00bb<sup>35<\/sup>. As\u00ed pues, no se trata tanto de traer a colaci\u00f3n, ante la \u00abrevoluci\u00f3n\u00bb que suponen las obras de la filosof\u00eda de la ciencia de Kuhn a Feyerabend, la iron\u00eda de Kant seg\u00fan la cual \u00abla raz\u00f3n humana es tan constructiva que, con frecuencia, despu\u00e9s de acabada la torre la ha derribado para ver si el cimiento mismo estaba bien fabricado\u00bb<sup>36<\/sup> como de constatar que, a partir de estos autores, la filosof\u00eda de la ciencia se inclinaba hacia un <i>cambio<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>tema<\/i>, hacia un desplazamiento de los intereses con respecto a los que tuvieron los representantes del llamado periodo cl\u00e1sico de la filosof\u00eda de la ciencia<sup>37<\/sup>. A partir de aqu\u00ed lo que se impone es una investigaci\u00f3n cuidadosa de lo que ha supuesto ese cambio sin caer en descontextualizaciones ni esl\u00f3ganes publicitarios o escol\u00e1sticos que construyen maniqueos sobre las distintas corrientes y\/o autores, y calibrar las consecuencias de aqu\u00e9l para una consideraci\u00f3n mesurada del estatuto de las ciencias sociales.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">Es por eso que FFB considera que las alternativas filos\u00f3ficas a partir de los a\u00f1os 60 no suponen una refutaci\u00f3n en toda regla del edificio epistemol\u00f3gico construido en las d\u00e9cadas anteriores. Lo que s\u00ed suponen es una mirada desde otro \u00e1ngulo y hacia otras <i>pr\u00e1cticas<\/i><i> <\/i>en la medida en que aceptemos provisoriamente la distinci\u00f3n kuhniana entre \u00abciencia normal\u00bb y \u00abciencia extraordinaria o revolucionaria\u00bb, y recordamos la frase de Einstein m\u00e1s arriba citada sobre el quehacer de los cient\u00edficos. Pues al fin y al cabo, los cient\u00edficos y las comunidades a las que pertenecen viven en sociedad y tienen una historia, y su comportamiento, tambi\u00e9n en la ciencia como <i>proceso<\/i>, depender\u00e1 en buena medida del contexto:<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"Secci\u00f3n10\" dir=\"ltr\">\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"padding-left: 40px;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Lo que las exposiciones del programa cl\u00e1sico en teor\u00eda general del m\u00e9todo han olvidado a veces es advertir al lector de que las reglas, normas o recomendaciones metodol\u00f3gicas no est\u00e1n hechas para ense\u00f1ar al aspirante a investigador a poner el pie izquierdo delante del pie derecho y echarse a andar, son tan falibles como las hip\u00f3tesis que se construyen con su ayuda, y, desde luego, no pueden sustituir la inventiva del investigador, su capacidad creativa, sino que resumen a su modo el resultado razonable de estimar los modos de comportamiento de los cient\u00edficos a lo largo de algunos siglos de ciencia <i>normal<\/i>.<sup>38<\/sup><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">De ah\u00ed el cambio de tema auspiciado por Kuhn, que pasa de la ciencia en tanto que <i>producto<\/i><i> <\/i>como objeto de reflexi\u00f3n a la ciencia como <i>proceso<\/i>, lo que necesariamente nos lleva a la historia y a preguntarnos no por la relaci\u00f3n entre las teor\u00edas de Galileo y las de la ciencia moderna, \u00absino m\u00e1s bien sobre la relaci\u00f3n que en su momento existi\u00f3 entre dichas opiniones galileanas y las de sus contempor\u00e1neos\u00bb, es decir contextualizando la ciencia hist\u00f3ricamente, lo que inevitablemente \u00abproporciona una nueva imagen de la ciencia misma\u00bb<sup>39<\/sup>. Pero el esquema kuhniano seg\u00fan el cual la ciencia normal acaba cambiando de <i>paradigma <\/i>cuando \u00e9ste entra en crisis ante la aparici\u00f3n de anomal\u00edas (lo que conlleva un cambio del mismo que implica factores sociol\u00f3gicos, culturales, pol\u00edticos, etc.),<sup>40<\/sup> no supone sin m\u00e1s el paso a un relativismo epistemol\u00f3gico seg\u00fan el cual el concepto de ciencia depender\u00eda \u00fanicamente de aquellos factores. Lo que va desde <i>La estructura de las revoluciones cient\u00edfi<\/i><i>cas <\/i>(1962) a los ensayos de <i>La tensi\u00f3n esencial <\/i>(1977) es todo un proceso de discusi\u00f3n y matizaci\u00f3n de sus posiciones frente a elementos de su discurso sacados de contexto, en particular en su discusi\u00f3n con Popper. Pues Kuhn llega igualmente a considerar que, por ejemplo, la astrolog\u00eda no es una ciencia, ya que de su historia se desprende que \u00ablos astr\u00f3logos no se comprometieron, ni pod\u00edan hacerlo, con el tipo de actividades que habitualmente caracterizan a la ciencia normal, esto es con la resoluci\u00f3n de rompecabezas\u00bb<sup>41<\/sup>.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">De igual modo, en la discusi\u00f3n de FFB con Paul Feyerabend (propulsor de la llamada teor\u00eda anarquista del conocimiento seg\u00fan la cual, en l\u00edneas generales, la metodolog\u00eda cient\u00edfica no ha proporcionado reglas adecuadas para guiar la investigaci\u00f3n, y los criterios por los que se decanta la comunidad cient\u00edfica por una u otra teor\u00eda son, en \u00faltima instancia, subjetivos) se admite la sana denuncia que este tipo de cr\u00edticas han formulado contra mitos y dogmas del cientificismo. Pero una posici\u00f3n equilibrada no podr\u00eda admitir una filosof\u00eda de la ciencia en la que \u00abtodo vale\u00bb y en la que se produce una trasposici\u00f3n de valores (de los cognitivos a los morales), en el discurso sobre la construcci\u00f3n de la ciencia, apelando al pluralismo y la democracia. Seguramente este desplazamiento apunte a un problema real en tiempos de instrumentalizaci\u00f3n pol\u00edtica y militar de la ciencia (en aquellos tiempos de Guerra fr\u00eda y en estos de guerras \u00abhumanitarias\u00bb). Pero el dilema apunta en otra direcci\u00f3n. Una cosa es la pol\u00edtica de la ciencia y otra el desarrollo real del trabajo en las comunidades cient\u00edficas, cuya descripci\u00f3n no refiere precisamente a un desempe\u00f1o en el que prima el principio de la contrainducci\u00f3n<sup>42<\/sup>.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">En cualquier caso, para FFB se trata de leer a cada autor en su justa medida. \u00bfEs realmente Kuhn un relativista o se trata m\u00e1s bien de que su interpretaci\u00f3n hist\u00f3rica de la ciencia facilita, sin pretenderlo, una visi\u00f3n de ese tipo de la actividad cient\u00edfica? FFB advierte de la complejidad de todo pensamiento serio y de la tendencia a la simplificaci\u00f3n e instrumentalizaci\u00f3n de ep\u00edgonos e int\u00e9rpretes: \u00abson frecuentes (\u2026) las situaciones en las que el autor que abre una brecha desde dentro de una concepci\u00f3n establecida, pasa a ser considerado, desde fuera, como el primer origen de una concepci\u00f3n contraria\u00bb<sup>43<\/sup>. Ese habr\u00eda sido, por ejemplo el caso de Hume en el episodio citado m\u00e1s arriba, y en el cual un pensamiento hiperracionalista como el del escoc\u00e9s acaba fundamentando la tendencia irracionalista de la contra-Ilustraci\u00f3n, al derivar la incertidumbre en torno a la justificaci\u00f3n de nuestras intuiciones en la <i>fe<\/i><i> <\/i>como \u00fanica garant\u00eda de las mismas.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">Pero el panorama no puede ser tan desolador. Pues si bien el \u00faltimo ejemplo parece confirmar la idea popular sobre lo que se parecen los extremos en distintos \u00e1mbitos de la vida, lo cierto es que tambi\u00e9n en torno al concepto de ciencia y de racionalidad se puede razonar mesuradamente. Si algo muestra la filosof\u00eda de la ciencia tras el cambio de tema<sup>44<\/sup> que apuesta por la historia y la sociolog\u00eda de la ciencia es que las nociones de <i>cien<\/i><i>cia<\/i>, <i>teor\u00eda <\/i>y <i>racionalidad <\/i>han cambiado. Para Rossi, el \u00abterritorio llamado ciencia\u00bb no es tan exclusivo como fuese en el pasado pues \u00abincluye tambi\u00e9n las disciplinas un d\u00eda consideradas inmaduras\u00bb<sup>45<\/sup>. Y no es s\u00f3lo que <i>ciencia <\/i>y <i>racionalidad <\/i>sean t\u00e9rminos que han escapado al encorsetamiento de un positivismo romo y excluyente de todo lo que parezca \u00abmetaf\u00edsica\u00bb, sino que el propio lenguaje de la ciencia muestra como \u00e9sta elude en ocasiones el simbolismo o la conceptualizaci\u00f3n inalcanzable para la mayor\u00eda de los mortales no familiarizados con el mismo. En este sentido FFB pone varios ejemplos del uso de la met\u00e1fora en ciencia que apuntan hacia \u00abla flexibilizaci\u00f3n del concepto de <i>racionalidad<\/i><i> <\/i>y la ampliaci\u00f3n de la noci\u00f3n de <i>ciencia<\/i>\u00bb<sup>46<\/sup>, asumiendo la idea de <i>membrana permeable <\/i>frente al cierre fronterizo tradicional y la posibilidad de que la ciencia pueda llegar al gran p\u00fablico a trav\u00e9s de un modo expositivo que permita compartir los descubrimientos cient\u00edficos. Un ejemplo que ilustra a la vez los riesgos de la \u00abtransposici\u00f3n de planos en la explicaci\u00f3n de conceptos\u00bb y la posibilidad de simplificar de manera que no se desvirt\u00fae el sentido de la investigaci\u00f3n, ser\u00eda la conceptualizaci\u00f3n de \u00abgen ego\u00edsta\u00bb por Richard Dawkins<sup>47<\/sup>. En cualquier caso, una descripci\u00f3n avisada de la realidad no tendr\u00e1 m\u00e1s remedio que reconocer la necesidad de la met\u00e1fora como elemento de la exposici\u00f3n cient\u00edfica:<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"Secci\u00f3n11\" dir=\"ltr\">\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"padding-left: 40px;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 10pt;\">En la medida en que lo logrado por v\u00eda cient\u00edfica tiene que expresarse necesariamente en un lenguaje, verbal o escrito, que resulte comprensible para los dem\u00e1s, las met\u00e1foras, y a\u00fan m\u00e1s, las alegor\u00edas, son y ser\u00e1n imprescindibles, mientras la funci\u00f3n social de la ciencia exija controlar de alg\u00fan modo su car\u00e1cter objetivo o intersubjetivo.<sup>48<\/sup><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">Mas si hay una motivaci\u00f3n que alienta el esp\u00edritu desde el que est\u00e1 escrito <i>La ilusi\u00f3n del m\u00e9todo <\/i>es la concepci\u00f3n de la ciencia de Otto Neurath, representante muy particular del C\u00edrculo de Viena cuya idea sobre la ciencia se representa perfectamente con esta cita que rescata FFB:<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"padding-left: 40px;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Imaginemos que somos como marineros que en alta mar tienen que cambiar la forma de su embarcaci\u00f3n para hacer frente a los destrozos de la tempestad. Para transformar la quilla de su nave tendr\u00e1n que usar maderos a la deriva o tal vez tablas de la vieja estructura. No podr\u00e1n, sin embargo llevar la nave a puerto para reconstruirla de nuevo. Y mientras trabajan tendr\u00e1n que permanecer sobre la vieja estructura de la nave y luchar contra el temporal, las olas desbocadas y los vientos desatados. \u00c9se es nuestro destino como cient\u00edficos.<sup>49<\/sup><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">Neurath, que en esta cita est\u00e1 hablando de la sociolog\u00eda pero asumiendo que el discurso es pertinente para cualquier ciencia, no solo muestra una visi\u00f3n de la ciencia en la que \u00e9sta avanza a base de utilizar conjuntamente la imaginaci\u00f3n y las partes salvables del barco (que no puede refugiarse en la seguridad de una estructura dada y plenamente definida), sino que aboga por la <i>prioridad epistemol\u00f3gica de las ciencias sociales <\/i>en el sentido de integraci\u00f3n de la historia y la sociolog\u00eda en la filosof\u00eda de la ciencia, pues:<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"padding-left: 40px;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 10pt;\">\u2026la reconstrucci\u00f3n racional de las teor\u00edas cient\u00edficas y la aproximaci\u00f3n a los m\u00e9todos de las ciencias son tareas que no pueden prescindir del enfoque sem\u00e1ntico, hist\u00f3rico y sociol\u00f3gico del comportamiento del lenguaje y de los valores compartidos por las entidades reales, colegios visibles e invisibles, que hacen la ciencia.<sup>50<\/sup><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">A partir de aqu\u00ed resaltaremos dos cuestiones. La primera es que desde la perspectiva planteada hasta ahora se atisba una concepci\u00f3n atemperada de <i>raciona<\/i><i>lidad<\/i>, un racionalismo moderado que inspira a FFB, capaz de reconocer las limitaciones del an\u00e1lisis reductivo de la ciencia. Pero tambi\u00e9n de plantear un punto de vista globalizador sobre el estudio de la realidad que no deje de ser cient\u00edfico, en la medida en que est\u00e9 \u00abinspirado por los resultado de las ciencias positivas\u00bb, aunque consciente de que \u00abla pretensi\u00f3n de <i>hacer ciencia del<\/i><i> <\/i><i>todo <\/i>es una ilusi\u00f3n desesperada\u00bb<sup>51<\/sup>. La segunda cuesti\u00f3n, que avala en buena medida las posiciones de FFB y Neurath es la necesidad de volver la mirada atentamente al filosofar de los cient\u00edficos.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><strong>\u20024. Albert Einstein y la epistemolog\u00eda de los cient\u00edficos<\/strong><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">Al abordar el filosofar de los cient\u00edficos no est\u00e1 de m\u00e1s recordar la apreciaci\u00f3n de los historiadores de la ciencia Yehuda Elkana y Gerald Holton acerca de las diferencias entre las recomendaciones metodol\u00f3gicas de aquellos y su actividad cient\u00edfica real. Una situaci\u00f3n que no cabr\u00eda calificar de \u00abesquizofrenia metodol\u00f3gica\u00bb, tanto como asumir el reconocimiento de una dualidad en el pensamiento o un pensamiento a dos niveles, a partir de cuya realidad afrontar la falsa dicotom\u00eda entre realismo y relativismo. La soluci\u00f3n estar\u00eda en ser realistas respecto del marco cognoscitivo en el que trabajamos, a la vez que relativistas al confrontar con otros esquemas de pensamiento y jerarquizaci\u00f3n de valores gnoseol\u00f3gicos. Es decir, reconocerse en el personaje shakespeariano que afirma que \u00abhay en el cielo y en la tierra muchas m\u00e1s cosas de las que caben en tu filosof\u00eda\u00bb. A lo que cabr\u00eda a\u00f1adir: y en tu ciencia. Lo verdaderamente realista es la conciencia de que no hay conflicto en \u00abadmitir <i>a<\/i><i> <\/i><i>la vez <\/i>la creencia en un mundo externo y la creencia en que no hay un modo absoluto de juzgar entre dos teor\u00edas en contradicci\u00f3n\u00bb<sup>52<\/sup>.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">No anda muy lejos de estas impresiones el retrato que FFB hace de quien es considerado como el m\u00e1s importante cient\u00edfico del siglo XX en <i>Albert Einstein.<\/i><i> <\/i><i>Ciencia<\/i><i> <\/i><i>y<\/i><i> <\/i><i>conciencia<\/i><i> <\/i>(2005)<sup>53<\/sup>. Definido como \u00abhombre del siglo\u00bb, no lo es solo por su hist\u00f3rica aportaci\u00f3n a la f\u00edsica, sino tambi\u00e9n por sus opiniones \u00e9tico-pol\u00edticas y sus reflexiones filos\u00f3ficas sobre el quehacer cient\u00edfico. Sin duda estas \u00faltimas poseen un car\u00e1cter asistem\u00e1tico, propio de quien no se considera un fil\u00f3sofo pero cree necesario reflexionar sobre su profesi\u00f3n incluso cuando para el lector no advertido pareciera que esa reflexi\u00f3n contradice al resultado de la labor cient\u00edfica. Y, en cualquier caso, son las reflexiones de quien, a la hora de intentar refutar las teor\u00edas que se enfrentan a la suya, parte de su <i>creencia<\/i>. As\u00ed, ante el indeterminismo de la mec\u00e1nica cu\u00e1ntica, manifiesta que una voz interior le dice que no es todav\u00eda la verdad. \u00abLa teor\u00eda da mucho, pero dif\u00edcilmente nos acerca m\u00e1s al secreto del Viejo (\u2026) \u00c9l no juega a los dados\u00bb.<sup>54<\/sup> Frente a Heisenberg opina que su teor\u00eda es transitoria: \u00abAun creo que es posible un modelo de la realidad, o sea, una teor\u00eda que represente las cosas en s\u00ed mismas y no solo la probabilidad de su aparici\u00f3n\u00bb<sup>55<\/sup>. Esa creencia es la que le lleva hasta sus \u00faltimos d\u00edas a intentar formular una teor\u00eda unitaria del campo (gravitaci\u00f3n y electromagnetismo), que no consigui\u00f3, y cuyo esfuerzo fallido se resume filos\u00f3ficamente as\u00ed: \u00abEs una desgracia que lo que es tan sencillo desde el punto de vista de la l\u00f3gica, sea tan complicado desde el punto de vista del c\u00e1lculo\u00bb<sup>56<\/sup>; pero es que \u00abla ciencia no es, ni ser\u00e1 jam\u00e1s, un libro terminado.\u00bb<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"Secci\u00f3n12\" dir=\"ltr\">\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">Lo cierto es que, de quien se manifiesta a favor de que los cient\u00edficos filosofen, pero a la vez advierte que hay que hacer caso a lo que hacen, no a lo que dicen; de quien piensa que el cient\u00edfico no debe adherirse completamente a un sistema epistemol\u00f3gico; de quien hace declaraciones a favor de la metaf\u00edsica y afirma que \u00absi uno no peca a veces contra la raz\u00f3n no se descubre nada\u00bb; de quien ten\u00eda \u00abcomo principal maestro de vida\u00bb a Schopenhauer y como referencia pol\u00edtica a Gandhi; de quien era perfectamente consciente del an\u00e1lisis reductivo de la ciencia y valoraba las creencias religiosas como fuente de vocaci\u00f3n cient\u00edfica; resulta el retrato de alguien \u00abcuya pasi\u00f3n cient\u00edfica y tensi\u00f3n tr\u00e1gica, atemperadas por el humor, ofrecen al hombre de nuestros d\u00edas un ejemplo de lo que m\u00e1s falta: punto de vista, solidez de las creencias y tolerancia\u00bb<sup>57<\/sup>.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">Ciertamente Einstein, aunque at\u00edpico, era un racionalista partidario de lo que suele llamarse el \u00abescepticismo organizado\u00bb de las comunidades cient\u00edficas. Pero \u00abno acept\u00f3 la existencia de una l\u00ednea de demarcaci\u00f3n r\u00edgida entre el conocimiento cient\u00edfico y otros tipos de conocimiento\u00bb<sup>58<\/sup>. De hecho, apuesta por la naturaleza constructiva y especulativa de todo pensamiento, incluido el cient\u00edfico. As\u00ed cuando Ernst Mach criticaba la teor\u00eda de la relatividad por especulativa, Einstein le reprocha no reconocer que toda formaci\u00f3n de conceptos es una \u00abconstrucci\u00f3n libre\u00bb y que las teor\u00edas son m\u00e1s resultado de una invenci\u00f3n que de un descubrimiento. Eso indicaba en una carta a su amigo el ingeniero mec\u00e1nico Michele Besso, que continuaba as\u00ed:<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"padding-left: 40px;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 10pt;\">No sab\u00eda (Mach) que este car\u00e1cter especulativo se encuentra en la mec\u00e1nica newtoniana y en cualquier teor\u00eda que el pensamiento pueda desarrollar. Solamente existe una diferencia de grado entre las teor\u00edas, en la medida en que los caminos del pensamiento desde los principios b\u00e1sicos hasta las consecuencias comprobables por la experiencia son de longitud y complicaci\u00f3n diferentes.<sup>59<\/sup><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">Tambi\u00e9n escrib\u00eda al que fuera destacado representante del C\u00edrculo de Viena, Moritz Schlick, que todo animal de cuatro o dos patas es en buena medida un metaf\u00edsico No est\u00e1 fundado el miedo a la metaf\u00edsica, pues es una parte ineludible del conocimiento. Es m\u00e1s, la ciencia \u00abes s\u00f3lo un refinamiento del pensamiento cotidiano\u00bb, una labor que a trav\u00e9s de la b\u00fasqueda de la simplicidad trata de representar una \u00abunidad l\u00f3gica de la imagen del mundo\u00bb a trav\u00e9s de conceptos que, inevitablemente, se desconectan de las experiencias sensoriales y dan mayor solidez que nuestras impresiones cotidianas. Sin embargo:<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"padding-left: 40px;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Gracias a la ordenaci\u00f3n conceptual de la totalidad de nuestras experiencias sensoriales, a trav\u00e9s de conceptos, el mundo real exterior se hace comprensible. El c\u00f3mo y porqu\u00e9 de esta <i>ordenaci\u00f3n comprensiva <\/i>del mundo es un misterio y nunca tendremos una comprensi\u00f3n completa.<sup>60<\/sup><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">Tal vez por ello el primer Wittgenstein se retirase hacia la m\u00edstica callando sobre aquello de lo que no se pod\u00eda hablar. Pero tal vez, por ello tambi\u00e9n, sin renunciar a decir una palabra sobre los retos morales de la humanidad, Einstein pudo afirmar: \u00abSoy un no-creyente profundamente religioso\u00bb<sup>61<\/sup>.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"justify\"><strong>\u20025. Las dos culturas: ideas para superar barreras<\/strong><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">Desde luego, la figura de Einstein se muestra id\u00f3nea para un acercamiento entre humanidades y ciencias naturales, dos mundos hoy quiz\u00e1 no tan separados, pero sobre cuya vinculaci\u00f3n pueden quedar cosas por decir. Y ha sido una preocupaci\u00f3n de FFB, todav\u00eda en la primera d\u00e9cada de este siglo, la necesidad de reconstruir las razones culturales de esa tradicional disputa a trav\u00e9s de un recorrido hist\u00f3rico-filos\u00f3fico por la misma durante las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XIX y las primeras del XX. A eso est\u00e1 dedicado el primer y extenso cap\u00edtulo de su obra p\u00f3stuma <i>Para<\/i><i> <\/i><i>la<\/i><i> <\/i><i>tercera<\/i><i> <\/i><i>cultura.<\/i><i> <\/i><i>Ensayos<\/i><i> <\/i><i>sobre<\/i><i> <\/i><i>ciencias y humanidades <\/i>(2013). Ya en <i>La ilusi\u00f3n del<\/i><i> <\/i><i>m\u00e9todo<\/i><i> <\/i>FFB suger\u00eda que el debate en torno a la metodolog\u00eda de las ciencias sociales, desde siglo XIX hasta finales del pasado siglo, se hab\u00eda desarrollado a la par que la institucionalizaci\u00f3n de la sociolog\u00eda, la antropolog\u00eda social o la propia filosof\u00eda de la ciencia. Sin embargo, dicha institucionalizaci\u00f3n, y el cambio de tema producido por el desarrollo de la historia y la sociolog\u00eda de la ciencia, no hab\u00eda conseguido uno de los objetivos que parec\u00eda perseguir aquel cambio: la superaci\u00f3n de las barreras entre las dos culturas<sup>62<\/sup>. Segu\u00eda pesando la animadversi\u00f3n que una determinada cultura filos\u00f3fica ha mantenido durante el pasado siglo (que se mantiene en buena parte) contra la ciencia, tal y como se desprende del libro p\u00f3stumo de FFB.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">No obstante para ser ecu\u00e1nimes habr\u00eda de advertir tambi\u00e9n las discrepancias que sobre la pertinencia de las humanidades (o una formaci\u00f3n universalista, generalista), como base principal de la educaci\u00f3n superior, sostuvieron algunos autores defensores de la cultura cient\u00edfica. Un ejemplo de esto fue el debate durante las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XIX entre T. H. Huxley y Mathew Arnold. Huxley, cient\u00edfico difusor de la obra de Darwin y, por lo dem\u00e1s amante de la literatura,<sup>63<\/sup> consideraba que la educaci\u00f3n deb\u00eda basarse en la instrucci\u00f3n acerca de las leyes de la naturaleza, y atacaba a los que denominaba \u00ablevitas humanistas del templo de la cultura\u00bb, criticando el que se considerada cultas a las personas de formaci\u00f3n human\u00edstica y \u00abespecialistas\u00bb a las versadas en las ciencias emp\u00edricas. Arnold (poeta, cr\u00edtico y te\u00f3logo) opinaba, por su parte, que los resultados de la ciencia solo pod\u00edan beneficiar a los hombres cuando \u00abcon la ayuda de la literatura, se consigue elevar el <i>nivel<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>vida<\/i><i> <\/i>de todos los hombres\u00bb. Arnold recuperaba en este contexto la idea de <i>Wissenschaft <\/i>(concepto alem\u00e1n de <i>ciencia<\/i>) que contrapon\u00eda al de <i>science<\/i>, del cual abusaba Huxley. Esta distinci\u00f3n es fundamental en este contexto, pues opone dos conceptos que, pudiendo ser complementarios, acabaron enfrent\u00e1ndose en determinados \u00e1mbitos del pensamiento del siglo XX. Mientras <i>science<\/i>refiere al modelo gnoseol\u00f3gico de las ciencias emp\u00edricas (el modelo anal\u00edtico-reductivo de investigaci\u00f3n de la realidad natural y social), <i>Wissenschaft <\/i>se identifica con el pensamiento totalizador, con la ciencia de las esencias. Un pensamiento que como hemos visto tiene a uno de sus principales valedores en el Goethe que protesta contra la cuantificaci\u00f3n, mecanizaci\u00f3n y reduccionismo de la realidad por parte de las ciencias positivas<sup>64<\/sup>.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"Secci\u00f3n15\" dir=\"ltr\">\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">Es interesante advertir que a este nivel a\u00fan no hab\u00eda una especial animadversi\u00f3n por parte de los defensores de la <i>Wissenschaft <\/i>hacia la ciencia en general, sino que utilizaban este concepto comoapelaci\u00f3n a una ciencia superior, sustancial, omniabarcante y no reductiva. La oposici\u00f3n entre ambas nociones de ciencia se basaba en tres consideraciones fundamentales: los ya mencionados l\u00edmites del an\u00e1lisis reductivo; un separatismo metodol\u00f3gico fomentado por la idea de que en las ciencias del hombre no caben las explicaciones causales ni el establecimiento de leyes; y la implosi\u00f3n del <i>vitalismo<\/i>, ideolog\u00eda filos\u00f3fica que arrancaba del <i>Fausto<\/i><i> <\/i>de Goethe y afirmaba el \u00abcar\u00e1cter irreductible de ese fen\u00f3meno que llamamos <i>vida<\/i>\u00bb<sup>65<\/sup>.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">Son d\u00e9cadas precisamente en las que se est\u00e1 produciendo un debate sobre m\u00e9todo y objeto de las ciencias del hombre o hist\u00f3ricas alentado en los ambientes neokantianos e historicistas por autores como Dilthey, Windelband o Rickert, cuyo objetivo est\u00e1 precisamente en establecer la especificidad metodol\u00f3gica de las disciplinas socio-hist\u00f3ricas frente a las ciencias de la naturaleza. Pero es conveniente precisar que estos autores empiezan a discutir siguiendo la estela de otros que, con distintos matices, ya han comenzado a hacer historia (y ciencia social) bas\u00e1ndose en la investigaci\u00f3n emp\u00edrica: Leopold von Ranke, Johann G. Droysen y Karl Marx<sup>66<\/sup> . Resulta aqu\u00ed sugerente aportar la idea de que la discusi\u00f3n de aquellos autores en plena efervescencia del debate metodol\u00f3gico sobre las ciencias sociales no ten\u00eda por qu\u00e9 llevar a un irracionalismo anticient\u00edfico, como el que aparecer\u00eda en las primeras d\u00e9cadas del siglo XX inspirado en parte en Nietzsche. Es cierto que el concepto de <i>comprensi\u00f3n <\/i>que acu\u00f1a Dilthey para la caracterizaci\u00f3n epistemol\u00f3gica de las \u00abciencias del esp\u00edritu\u00bb (que deben partir de la \u00abexperiencia vivida\u00bb), seg\u00fan el cual \u00abtodo comprender entra\u00f1a algo irracional\u00bb, o la separaci\u00f3n entre naturaleza e historia postulada por Rickert (que lleva a la segunda al estudio de <i>lo indivi<\/i><i>dual<\/i><sup>67<\/sup> y por tanto a una distinci\u00f3n n\u00edtida de dos \u00e1mbitos cognoscitivos), conllevaron un debate que acab\u00f3 estableciendo el divorcio entre las dos culturas a partir de la contraposici\u00f3n entre <i>Naturwissenschaft <\/i>y <i>Geisteswis<\/i><i>senschaft<\/i>. Ese divorcio, por utilizar el t\u00e9rmino que al respecto usa Isaiah Berlin en otro ensayo de <i>Contra la<\/i><i> <\/i><i>corriente<\/i>, se produc\u00eda en el contexto hist\u00f3rico de las disputas en torno al historicismo alem\u00e1n. FFB recuerda aqu\u00ed el maniqueo construido por Popper en <i>La miseria<\/i><i> <\/i><i>del historicismo<\/i>, donde se vinculaba a las distintas corrientes adscritas a ese estilo de pensamiento con el profetismo, necesario para vincular las ciencias sociales con una pol\u00edtica dirigida racionalmente al cumplimiento de la <i>profec\u00eda<\/i>.<sup>68<\/sup> Precisamente FFB recuerda c\u00f3mo el \u00abhistoricismo cl\u00e1sico se tiene que entender como una resistencia cr\u00edtica ante la tendencia ilustrada a concebir la historia como un patr\u00f3n racional de progreso\u00bb<sup>69<\/sup>. Pero el desarrollo de las ideas metodol\u00f3gicas y epistemol\u00f3gicas en el siglo XIX daba para varias distinciones, como la que existe, por ejemplo, entre la Escuela Hist\u00f3rica del Derecho (Burke, Savigny o Carlyle) y el mencionado Ranke. As\u00ed, el historicismo hist\u00f3rico acabar\u00e1 bifurc\u00e1ndose entre quienes apuestan por una cosmovisi\u00f3n, \u00abuna concepci\u00f3n de la vida y del mundo opuesta al proyecto ilustrado, afirmando precisamente lo que de irracional hay en la vida humana\u00bb; y una segunda visi\u00f3n historicista que se atiene a una visi\u00f3n tendencialmente cient\u00edfica de la historia y que pone el acento en \u00abla especificidad metodol\u00f3gica de la historiograf\u00eda\u00bb<sup>70<\/sup>.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">FFB se\u00f1ala la importancia de que dos defensores de cada una de estas posiciones, Meinecke y Croce, defiendan que admitir lo que de irracional hay en la vida humana no conduce necesariamente al irracionalismo, sino que conlleva una ampliaci\u00f3n de la noci\u00f3n ilustrada de racionalidad. Igualmente ambos autores evolucionaron desde la acentuaci\u00f3n de la separaci\u00f3n entre historia y ciencias naturales a la especificidad de la historia respecto de la filosof\u00eda y del resto de ciencias humanas, dando primac\u00eda a la cuesti\u00f3n metodol\u00f3gica<sup>71<\/sup>. Por tanto, las vicisitudes por las que pasa la cuesti\u00f3n metodol\u00f3gica en el \u00e1mbito de las ciencias hist\u00f3ricas a finales del siglo XIX oscilan entre la reacci\u00f3n frente al an\u00e1lisis empobrecedor del significado profundo del mundo y de la vida y la necesidad de procurar a la historia un estatuto propiocomo ciencia, en un contexto en el que otras ciencias sociales como la sociolog\u00eda o la econom\u00eda luchaban por lograr el suyo.<sup>72<\/sup> Y quiz\u00e1 quepa concluir que la separaci\u00f3n entre las dos culturas ten\u00eda visos de ser temporal si no fuera por la existencia de \u00abotros motivos culturales\u00bb en la Alemania de entreguerras. De hecho, FFB sugiere que tal vez, si las circunstancias que condicionaron el ambiente espiritual durante la Rep\u00fablica de Weimar hubieran sido otras, hubiera habido base para un di\u00e1logo fruct\u00edfero entre humanistas y cient\u00edficos<sup>73<\/sup>. Hab\u00eda ya un precedente fundamental para la impugnaci\u00f3n de la ciencia como tal en el pensamiento de Nietzsche. FFB se\u00f1ala que, si bien algunos pasajes de Nietzsche sobre la ciencia pueden contextualizarse como una cr\u00edtica a los excesos del positivismo, en su planteamiento hay una \u00abanimadversi\u00f3n de fondo respecto de la ciencia y de los cient\u00edficos\u00bb en la que sale a relucir el \u00abaristocratismo elitista del fil\u00f3sofo\u00bb que compara al cient\u00edfico con el labriego y el obrero y opone directamente ciencia a Cultura, siendo la primera sin\u00f3nimo de barbarie<sup>74<\/sup>. As\u00ed, la incapacidad de la ciencia para alcanzar la profundidad del mundo es directamente una falsificaci\u00f3n de la realidad. Nietzsche contrapondr\u00e1 arte a ciencia, considerando superior al primero y promoviendo la \u00abestetizaci\u00f3n de la vida\u00bb, fundamentando as\u00ed, junto al nihilismo y el organicismo vitalista, la hostilidad hacia la ciencia.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"Secci\u00f3n18\" dir=\"ltr\">\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">Ser\u00e1, ya en el siglo XX, Oswald Spengler quien recoger\u00e1 el testigo de Nietzsche en su obra m\u00e1s c\u00e9lebre: <i>La<\/i><i> <\/i><i>decadencia<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>Occidente <\/i>(1918). Y quien cree recoger el de Goethe, inspir\u00e1ndose en su aspiraci\u00f3n a una ciencia de lo cualitativo y bas\u00e1ndose en el consabido supuesto de que toda mirada es ya te\u00f3rica, pero confundiendo los planos sin observar que, pese a su protesta, Goethe no dej\u00f3 de ser cient\u00edfico y usaba dos nociones del t\u00e9rmino <i>teor\u00eda<\/i>:<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"padding-left: 40px;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 10pt;\">En estos dos usos distintos de la palabra <i>teor\u00eda<\/i>, el que procede del mundo griego y el habitualmente establecido por las comunidades cient\u00edficas en la modernidad, est\u00e1 una de las claves para la explicaci\u00f3n del equ\u00edvoco sobre la ciencia en el decurso hist\u00f3rico que va del naturalista Goethe a las generalizaciones ya abiertamente anticient\u00edficas de Oswald Spengler, el cual cree, sin embargo, estar desarrollando precisamente las ideas de su venerado antecesor.<sup>75<\/sup><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\">Lo curioso es que, al igual que Goethe, Spengler ten\u00eda cultura cient\u00edfica, tanto matem\u00e1tica como biol\u00f3gica, habiendo estado influenciado por el darwinismo. De manera que sus diatribas sobre el hartazgo del \u00abalma de la cultura\u00bb y los \u00abdoscientos a\u00f1os de org\u00edas de los m\u00e9todos cient\u00edficos\u00bb tienen su origen en un plano distinto al puramente epistemol\u00f3gico: su desprecio a la ciencia no se fundamenta en una falta de formaci\u00f3n sino en \u00abla predisposici\u00f3n, el punto de vista previo sobre la evoluci\u00f3n del conocimiento cient\u00edfico\u00bb<sup>76<\/sup>. Tomando como referentes a Goethe y Nietzsche, Spengler plantea el ocaso de la civilizaci\u00f3n tecno-cient\u00edfica occidental a la manera del ocaso nietzscheano de los dioses, un ocaso \u00abfa\u00fastico\u00bb al modo de la gran obra de Goethe. La cultura occidental vive su decadencia ante un desarrollo de la f\u00edsica contempor\u00e1nea cuyas im\u00e1genes no son m\u00e1s que \u00abmitos o representaciones religiosas\u00bb sin correlaci\u00f3n alguna con los hechos. No importan los resultados pr\u00e1cticos tecno-cient\u00edficos, pues estos ocultan el derrumbamiento del <i>simbolismo<\/i><i> <\/i>de la ciencia. Es \u00e9ste el que conforma la historia <i>profunda<\/i><i> <\/i>de cada ciencia, y la historia profunda la ciencia contempor\u00e1nea es la que la lleva desde la exactitud hacia la probabilidad. La soluci\u00f3n no puede ser sino la resurrecci\u00f3n (ante el suicidio de la ciencia contempor\u00e1nea como consecuencia del \u00a1refinamiento de sus m\u00e9todos!), \u00abpor v\u00eda est\u00e9tico-art\u00edstica, de la antigua concepci\u00f3n holista y helenista, anterior a la separaci\u00f3n de las ciencias de la filosof\u00eda y a la configuraci\u00f3n de las ciencias modernas\u00bb<sup>77<\/sup>. Obviando las diferencias entre sus dos maestros Spengler, traspasando los l\u00edmites de la epistemolog\u00eda, apela a la fisiogn\u00f3mica goethiana,<sup>78<\/sup> que permite penetrar en el verdadero sentido de todo acontecer, y a la m\u00fasica, como uno de los grandes puntales de la cultura alemana, que permite escuchar la \u00abmelod\u00eda de las \u00e9pocas\u00bb. Y la melod\u00eda de la suya es la deseosa por volver al \u00abhogar primero de su alma\u00b4\u00bb:<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"padding-left: 40px;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 10pt;\">La obra de Nietzsche se convierte para Spengler en la cuesti\u00f3n del <i>destino <\/i>(alem\u00e1n). La idea del destino es central en <i>La decadencia de Occidente<\/i>. La captaci\u00f3n de lo que el destino sea es cosa del tacto y del o\u00eddo. Y ah\u00ed nada tiene que hacer el pensamiento cient\u00edfico. La respuesta a la pregunta por el destino se sustrae a todo empirismo y a toda revoluci\u00f3n cient\u00edfica.<sup>79<\/sup><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">El hecho de que el libro de Spengler llegara a las treinta reimpresiones entre la edici\u00f3n original en 1918 y 1923 y alcanzara los 100.000 ejemplares vendidos a mitad de la d\u00e9cada, da una idea del ambiente intelectual de la \u00e9poca en Alemania. Y sin duda a ese ambiente hab\u00edan contribuido las distintas instrumentalizaciones de los cambios de consideraci\u00f3n acerca de la ciencia producidos por el principio de incertidumbre o de indeterminaci\u00f3n de Heisenberg, que parec\u00eda confirmar filos\u00f3ficamente que no hay estudio del objeto independientemente del sujeto, o que no existe un mundo exterior independientemente del sujeto humano. Pero tambi\u00e9n las interpretaciones interesadas de las propias reflexiones de los cient\u00edficos sobre los l\u00edmites de la ciencia, como las del famoso discurso del <i>Ignorabimus<\/i><i> <\/i>pronunciado por el fisi\u00f3logo Emil du Bois-Reymond ya en 1872, seg\u00fan el cual \u00abla conciencia no puede ser explicada a partir de sus condiciones materiales\u00bb<sup>80<\/sup>. El reconocimiento de la distancia entre el uso de conceptos cient\u00edficos que funcionan en la pr\u00e1ctica y la <i>com<\/i><i>prensi\u00f3n del sentido <\/i>de los mismos<sup>81<\/sup> llev\u00f3 al neorromanticismo a plantear la falta de fundamentaci\u00f3n de la ciencia en general. De la razonable (y racional) actitud de quien sabe que siempre existir\u00e1n parcelas fuera del alcance del conocimiento humano (<i>ignoramus et igno<\/i><i>rabimus<\/i>) se pasaba a una impugnaci\u00f3n de la ciencia que la convert\u00eda en la ant\u00edtesis de la <i>Cultura<\/i>. Hasta el punto de que hubo incluso cient\u00edficos que confrontaron con los paradigmas dominantes en sus disciplinas ayudando a consolidar filosof\u00edas irracionalistas y\/o vitalistas.<sup>82<\/sup><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"Secci\u00f3n19\" dir=\"ltr\">\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">Lo cierto es que ese ambiente iba a formar, en la reflexi\u00f3n de grandes representantes de la cultura alemana, en particular fil\u00f3sofos, la conciencia de una <i>crisis de<\/i><i> <\/i><i>sentido<\/i>, tal como se plantea en el lamento de Husserl, para quien la crisis de la ciencia es la crisis de la filosof\u00eda (\u00fanica y verdadera ciencia) \u00abpor p\u00e9rdida y disoluci\u00f3n del ideal greco-renacentista de una filosof\u00eda\u00bb<sup>83<\/sup>. <i>La<\/i><i> <\/i><i>crisis<\/i><i> <\/i><i>de las ciencias europeas<\/i><sup><i>84<\/i><\/sup><i> <\/i>era, pues, la crisis del humanismo frente a la hegemon\u00eda de una concepci\u00f3n positivista de la ciencia, indiferente a las verdades aut\u00e9nticamente decisivas para la humanidad: \u00abmeras ciencias de hechos hacen meros hombres de hechos\u00bb.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">Pero la crisis ten\u00eda otras aristas que el viejo Husserl obviaba, pese a empezar a sufrir en aquellos tiempos las leyes de N\u00fcremberg de 1935 que afectaron a tantos intelectuales y cient\u00edficos. Karl Jaspers cambiaba de tono al no contentarse con los motivos internalistas para denostar a una ciencia que no tiene visi\u00f3n de la totalidad. La causa socio-hist\u00f3rica de la crisis de la ciencia era el protagonismo de las masas y su incorporaci\u00f3n a la universidad: \u00e9sta habr\u00eda tra\u00eddo \u00abel aplebeyamiento de la ciencia, la p\u00e9rdida de la primordial voluntad de saber y su sustituci\u00f3n por la mera previsi\u00f3n t\u00e9cnica\u00bb:<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"padding-left: 40px;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 10pt;\">La verdadera ciencia, la ciencia aut\u00e9ntica era asunto aristocr\u00e1tico de aquellos que para su fin se seleccionan a s\u00ed mismos. La presencia de las masas en la universidad, en cambio, tiende a la destrucci\u00f3n de la ciencia como tal. As\u00ed se puede concluir que \u00abno es la ciencia de por s\u00ed lo que se encuentra en crisis, sino <i>el<\/i><i> <\/i><i>hombre<\/i><i> <\/i><i>a<\/i><i> <\/i><i>quien<\/i><i> <\/i><i>ata\u00f1e<\/i><i> <\/i><i>la<\/i><i> <\/i><i>situa<\/i><i>ci\u00f3n<\/i><i> <\/i><i>cient\u00edfica\u00bb<\/i>. Para hablar con propiedad habr\u00eda que decir, pues, que es la expansi\u00f3n de la ciencia la que pone en crisis a la humanidad. O para m\u00e1s precisi\u00f3n: que la ciencia pone en crisis una determinada y concreta idea de humanidad que se deriva, evidentemente del ideal cl\u00e1sico.<sup>85<\/sup><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">Sin embargo, el talante aristocr\u00e1tico de la reflexi\u00f3n de Jaspers, junto a la nostalgia del ideal griego cl\u00e1sico, tendr\u00eda un giro inesperado en la alocuci\u00f3n de Heidegger como rector de la Universidad de Friburgo de 1933, en la cual el pensamiento esencial expuesto en <i>Ser y tiem<\/i><i>po <\/i>(1927) desarrolla un concepto de <i>ciencia <\/i>completamente distinto a lo que entendemos normalmente por el mismo, con el fin de \u00abintegrar el saber sobre el pueblo y su Estado en la esencia de la ciencia\u00bb. En un contexto en el cual la voluntad de la universidad alemana es voluntad de ciencia (en sentido heideggeriano) las ciencias emp\u00edricas no son m\u00e1s que una derivaci\u00f3n (inconsciente de su origen) de la filosof\u00eda, incapaces de preguntarse por el Ser. Heidegger plantea pues la vuelta a \u00abla grandeza del inicio\u00bb, a la esencia griega de la ciencia, pero con la particularidad de que \u00e9sta entronca directamente con el destino del pueblo alem\u00e1n:<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"padding-left: 40px;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Desde ah\u00ed la metaf\u00edsica del pensar esencial se hace propiamente pol\u00edtica: profesorado y alumnado de la universidad han de vincular esta idea de pensar = filosof\u00eda a la misi\u00f3n espiritual del pueblo alem\u00e1n que sabe que el saber acerca del pueblo y su destino es tambi\u00e9n acci\u00f3n. El puntillismo cr\u00edtico respecto de las ciencias hist\u00f3ricamente existentes acaba convirti\u00e9ndole en exaltaci\u00f3n acr\u00edtica, por parte de la ciencia esencial, del poder realmente existente y de su hegemon\u00eda.<sup>86<\/sup><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">Habr\u00e1 que matizar, como hace el propio FFB, que una reconstrucci\u00f3n del ambiente intelectual de la \u00e9poca en t\u00e9rminos de adhesiones ideol\u00f3gico-pol\u00edticas no es procedente, en tanto que de la misma manera que aqu\u00e9l podr\u00eda propiciar el acercamiento al nazismo, Luk\u00e1cs hablaba de <i>Kultur <\/i>(en oposici\u00f3n a la <i>Zivilisation<\/i>, que ser\u00eda cultura material dominadora de la naturaleza y deshumanizadora) en sentido \u00abproletario\u00bb, mientras que Thomas Mann, en sus consideraciones sobre la cultura, observaba que \u00e9sta deb\u00eda vincularse a lo social y a los valores de la democracia, preconizando que la cultura alemana encontrar\u00eda su verdadero destino \u00abcuando Marx leyera a H\u00f6lderlin\u00bb<sup>87<\/sup>. Sin olvidarnos de la ruptura de Spengler con el nacionalsocialismo en los \u00faltimos a\u00f1os de su vida.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"Secci\u00f3n20\" dir=\"ltr\">\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-align: left;\" align=\"right\">Pero este recorrido hist\u00f3rico ense\u00f1a buena parte de los fundamentos que llevaron al distanciamiento entre ciencias y humanidades (las dos culturas), que fue reproduci\u00e9ndose en las d\u00e9cadas posteriores en el \u00e1mbito universitario, manteniendo un ambiente de recelo por parte de los cient\u00edficos ante unas humanidades sordas a los avances de la ciencia a la vez que recelosas ante las potencialidades de la misma. Y posiblemente de manera no del todo injustificada, pues la derrota del nazismo no hab\u00eda ido acompa\u00f1ada de la desaparici\u00f3n de toda barbarie, como demostraban Hiroshima y el <i>gulag<\/i><i> <\/i>estalinista. Este breve recorrido sobre el enfrentamiento entre las dos culturas nos llevar\u00eda a la problem\u00e1tica de las relaciones entre ciencia y \u00e9tica, lo cual formar\u00eda parte de un trabajo m\u00e1s amplio. Pero si hay algo interesante que destacar es que entre los cient\u00edficos de las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XX y lo que llevamos del XXI, no han sido pocos los que han seguido la estela de Einstein contribuyendo a la divulgaci\u00f3n cient\u00edfica pero siempre atentos a las humanidades como Stephen Jay Gould o Richard Dawkins. En Espa\u00f1a, Jes\u00fas Moster\u00edn, Jorge Wagensberg o Juan Manuel S\u00e1nchez Ron son algunos ejemplos. Porque las exageraciones de los \u00ablevitas humanistas del templo de la cultura\u00bb mencionados en esta reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rica seguramente apuntaban a un problema cierto. Y un nuevo humanismo, o lo que es lo mismo, una tercera cultura, seguramente deba asumir los l\u00edmites de la ciencia y los lenguajes y reconocer con Salvador P\u00e1niker que \u00abnada nos obliga a pensar que el mundo ha de ser completamente inteligible\u00bb<sup>88<\/sup>.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><strong>\u20026. El estatuto de las ciencias sociales<\/strong><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">Nos centraremos a este respecto en dos cuestiones principales (y entrelazadas) para el pensamiento de FFB: la cr\u00edtica a la idea de <i>concepci\u00f3n<\/i><i> <\/i><i>del<\/i><i> <\/i><i>mundo<\/i><i> <\/i>como generadora de conocimiento, impl\u00edcita en la <i>Wissenschaft<\/i>, en tanto que conecta con el malentendido sobre el concepto de dial\u00e9ctica; y el problema de la neutralidad valorativa (o la falta de la misma) en ciencias sociales.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">La primera cuesti\u00f3n tiene un precedente crucial para FFB: la cr\u00edtica del concepto ortodoxo de dial\u00e9ctica en la tradici\u00f3n marxista que lleva a cabo su maestro Manuel Sacrist\u00e1n. No repetiremos argumentos ya incluidos en un apartado anterior pero s\u00ed extraer las lecciones oportunas del concepto de <i>dial\u00e9ctica <\/i>tal y como lo entend\u00eda Sacrist\u00e1n por oposici\u00f3n a aquella tradici\u00f3n. Dicha oposici\u00f3n tendr\u00eda una culminaci\u00f3n en el famoso y pol\u00e9mico op\u00fasculo \u00abSobre el lugar de la filosof\u00eda en los estudios superiores\u00bb (1968)<sup>89<\/sup> en el cual se criticaba la creencia en la existencia de un saber filos\u00f3fico sistem\u00e1tico o sustantivo superior a los saberes de las ciencias positivas. Sacrist\u00e1n manten\u00eda que \u00abno hay filosof\u00eda, pero hay filosofar\u00bb<sup>90<\/sup>. De esta manera eran rechazados los sistemas filos\u00f3ficos y las reflexiones anticient\u00edficas del tipo expuesto en nuestro anterior apartado, se abogaba por la desaparici\u00f3n de la licenciatura en filosof\u00eda (y reservar la disciplina para estudios de doctorado), pues \u00e9sta \u00faltima se consideraba una reflexi\u00f3n de segundo grado sobre los resultados de las ciencias emp\u00edricas, y se ironizaba sobre una organizaci\u00f3n universitaria que afirmaba impl\u00edcitamente que \u00abse puede ser conocedor del Ser en general sin saber nada serio de ning\u00fan ente en particular\u00bb<sup>91<\/sup>. Igualmente para ilustrar su idea del filosofar inclu\u00eda una n\u00f3mina de cient\u00edficos, pol\u00edticos, y artistas cuyas reflexiones filos\u00f3ficas ten\u00edan m\u00e1s inter\u00e9s que la (denominada por \u00e9l) \u00abfilosof\u00eda licenciada\u00bb. Que la filosof\u00eda sea \u00abun nivel de ejercicio del pensamiento a partir de cualquier campo tem\u00e1tico\u00bb, conectaba no obstante con la idea romper con una institucionalizaci\u00f3n de la ense\u00f1anza organizada en compartimentos estancos, y en buena medida era una apuesta por la transdisciplinariedad. Pero tambi\u00e9n tiene que ver con una idea de conocimiento en el \u00e1mbito de la ciencia social que hab\u00eda arraigado en Sacrist\u00e1n durante su estudio del marxismo y que sigui\u00f3 desarrollando incluso despu\u00e9s de este trabajo. En este sentido Sacrist\u00e1n hab\u00eda reflexionado sobre el concepto de <i>dial\u00e9ctica<\/i>, en varios trabajos fundamentales. En \u00abLa tarea de Engels en el <i>Anti-D\u00fchring<\/i>\u00bb<sup>92<\/sup>, pr\u00f3logo a la edici\u00f3n espa\u00f1ola de 1964 del cl\u00e1sico de Engels aborda este concepto desde la insatisfacci\u00f3n que le produce la epistemolog\u00eda ortodoxa de la tradici\u00f3n marxista, que la considera una ciencia sin mayores matices, y ya aparece su idea de esta tradici\u00f3n como una \u00abconcepci\u00f3n del mundo\u00bb basada en la colaboraci\u00f3n entre ciencia y conciencia de la necesidad de emancipaci\u00f3n. Aqu\u00ed la dial\u00e9ctica ya es conocimiento de totalidades concretas (algo inaccesible para el an\u00e1lisis reductivo de las ciencias, cuyo conocimiento no puede ser sino de lo universal).En este texto, junto a los ya mencionados sobre Luk\u00e1cs, y la conferencia, en la madurez de 1978, \u00abEl trabajo cient\u00edfico de Marx y su noci\u00f3n de ciencia\u00bb,<sup>93<\/sup> Sacrist\u00e1n concluye la necesidad de incorporar la ciencia al programa marxista como una parte del \u00abm\u00e9todo dial\u00e9ctico\u00bb. As\u00ed pues, dicho m\u00e9todo es un m\u00e9todo de exposici\u00f3n, un m\u00e9todo de desarrollo del trabajo realizado a partir del conocimiento cient\u00edfico para poder abordar con su ayuda el conocimiento de lo concreto, de las realidades sociales concretas y su transformaci\u00f3n mediante la <i>pr\u00e1ctica<\/i>. Ese modo de exposici\u00f3n debe separarse del modo de investigaci\u00f3n que se realiza materialmente. La consumaci\u00f3n del trabajo cient\u00edfico-social es la complementariedad de ambos en la medida en que pueden reflejar el movimiento real de lo investigado. Una <i>met\u00f3dica <\/i>que presenta los hechos y la interconexi\u00f3n de los mismos reflejando su <i>vida<\/i>, de manera que la labor de reconstrucci\u00f3n del cient\u00edfico est\u00e1 emparentada con el arte, pero tambi\u00e9n con la pol\u00edtica, en la medida en que la culminaci\u00f3n de la ciencia social debe ser la transformaci\u00f3n de la sociedad injusta.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">Sin duda que estas ideas son fundamentales para el pensamiento de FFB. Y as\u00ed hablaba sobre ello el autor en una entrevista perteneciente al volumen <i>Acerca<\/i><i> <\/i><i>de <\/i><i>Manuel Sacrist\u00e1n, <\/i>en una reflexi\u00f3n que, a su vez, resume el esp\u00edritu de <i>La<\/i><i> <\/i><i>ilusi\u00f3n<\/i><i> <\/i><i>del<\/i><i> <\/i><i>m\u00e9todo<\/i>, publicado algunos a\u00f1os antes:<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"Secci\u00f3n21\" dir=\"ltr\">\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"padding-left: 40px;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 10pt;\">La idea, favorable al viejo concepto de \u00abdial\u00e9ctica\u00bb, es que no hay por qu\u00e9 contraponer formas de conocimiento absolutiz\u00e1ndolas, ni por supuesto defender ninguna pretendida superioridad del conocimiento (experiencial en este caso) de lo concreto, de lo particular, sobre la ciencia de lo general, sino justamente, intentar una complementaci\u00f3n del an\u00e1lisis reductivo (\u2026) y de la visi\u00f3n amplia, global, de conjunto.<sup>94<\/sup><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">\u00bfPues qu\u00e9 otra motivaci\u00f3n pod\u00eda tener ese libro sino la de salvar la idea de una ciencia social emancipadora, libre de los dogmatismos de una cierta tradici\u00f3n marxista, y que pudiera recuperar a Marx como un cl\u00e1sico de la literatura revolucionaria no atado a ning\u00fan <i>ismo<\/i>? El recurso a las met\u00e1foras y membranas permeables en la ciencia serv\u00eda para reivindicar a un Marx que hab\u00eda sabido expresar \u00abpl\u00e1sticamente\u00bb, mejor que con cualquier otra descripci\u00f3n, lo que es el dinero para la mayor\u00eda de la gente \u00aben sociedades en las que <i>todo <\/i>puede llegar a ser objeto mercantil\u00bb<sup>95<\/sup>. Asimismo el gran fil\u00f3sofo marxista Karl Korsch asum\u00eda la met\u00e1fora como \u00abun artificio cognoscitivo sustitutorio\u00bb al referirse al t\u00e9rmino <i>contra<\/i><i>dicci\u00f3n<\/i>, tan recurrente como controvertido en la obra de Marx por sus diversas acepciones, no siempre coincidentes con la definici\u00f3n l\u00f3gica del concepto, al referirse no pocas veces a \u00ablos conflictos reales de las clases en lucha\u00bb. Pero de lo que se trataba era de arrojar luz, de iluminar relaciones en una reconstrucci\u00f3n comprensible del fen\u00f3meno social.<sup>96<\/sup>.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">El problema, sabido, es que la obra de Marx no est\u00e1 exenta de <i>punto<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>vista<\/i>. Por eso la inspiraci\u00f3n sacristaniana de un concepto de <i>dial\u00e9ctica <\/i>como \u00abcoronaci\u00f3n de resultados cient\u00edficos\u00bb, si se quiere como una forma arquitect\u00f3nica de exposici\u00f3n de los mismos, debe ir acompa\u00f1ada de una lectura mesurada de <i>El Capital<\/i><i> <\/i>(como hiciera Sacrist\u00e1n), como el cl\u00e1sico que es, lejos de desmesurados elogios o tremebundas condenas como las que ha sufrido. Como escribe FFB en su precioso estudio <i>Marx (sin ismos)<\/i>, la moderaci\u00f3n:<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"padding-left: 40px;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Tiene implicaciones pr\u00e1cticas ya que la monumental confusi\u00f3n reinante durante cierto tiempo sobre este punto ha sido causa de que intelectuales, por lo dem\u00e1s inteligentes, pasaran en cuatro d\u00edas de exaltarse a s\u00ed mismos como marxistas a proclamar la crisis definitiva del marxismo, y de que trabajadores, por lo dem\u00e1s sensibles, al comprobar que \u00abel m\u00e9todo\u00bb no funcionaba como pasaporte para entenderlo todo, cayeran en el des\u00e1nimo y perdieran las ilusiones que un d\u00eda hubieran puesto en la \u00abverdadera ciencia\u00bb.<sup>97<\/sup><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">Ciertamente conceptos como <i>ciencia<\/i>, <i>dial\u00e9ctica <\/i>o <i>ley cient\u00edfica <\/i>se hab\u00edan sacralizado tanto, sin una reflexi\u00f3n adecuada sobre los mismos, que hab\u00edan acabado por referir a entidades inmutables. Y la salida para una epistemolog\u00eda de las ciencias sociales conforme las entiende FFB pasa por Neurath y Weber. Por el fil\u00f3sofo anal\u00edtico no solo por la ya mencionada prioridad epistemol\u00f3gica que concede a aqu\u00e9llas, sino por su propuesta de una ciencia unificada que huye a la vez de los intentos de sustituir las ciencias emp\u00edricas por \u00abpseudociencias de la totalidad\u00bb, y de establecer una l\u00ednea de demarcaci\u00f3n a partir del an\u00e1lisis positivista como pretend\u00edan algunos de sus compa\u00f1eros de viaje en el C\u00edrculo de Viena. La superaci\u00f3n de la metaf\u00edsica no es un problema sint\u00e1ctico, sino que su soluci\u00f3n est\u00e1 \u00aben la batalla cultural que hay que dar en el seno mismo de las ciencias\u00bb<sup>98<\/sup>. Y lo est\u00e1 porque los juicios de valor est\u00e1n presentes \u00aben el coraz\u00f3n de la investigaci\u00f3n social\u00bb. Toda ciencia tiene que asumir presupuestos de su tradici\u00f3n cultural a la hora de echar a andar, lo que lleva a Neurath a invocar el principio weberiano de la <i>Wertfrei<\/i><i>heit<\/i>: la m\u00e1xima de superar todo partidismo ideol\u00f3gico en la investigaci\u00f3n,<sup>99<\/sup> aunque eso no pueda entenderse \u00abcomo un principio de absoluta <i>neutralidad <\/i>de los operadores cient\u00edficos\u00bb<sup>100<\/sup>. A fin de cuentas el soci\u00f3logo reconoce tanto la influencia de la tradici\u00f3n cultural como la capacidad del conocimiento cient\u00edfico para cambiar aspectos de la vida social o privada gracias al mismo:<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"padding-left: 40px;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 10pt;\">No existe extraterritorialidad alguna para los soci\u00f3logos, ni para ninguna otra categor\u00eda de cient\u00edficos, punto \u00e9ste que no siempre es reconocido. Los soci\u00f3logos no obran fuera del \u00e1mbito de su actividad cient\u00edfica cuando argumentan, deciden y act\u00faan como el resto de los seres humanos, sino que tambi\u00e9n argumentan, deciden y obran como los dem\u00e1s seres humanos cuando desarrollan la actividad propia de su campo cient\u00edfico.<sup>101<\/sup><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">Esta mirada epistemol\u00f3gica que FFB toma de Weber, Neurath y Sacrist\u00e1n fundamentalmente, no implica, por supuesto, la deducci\u00f3n a partir del conocimiento cient\u00edfico-social ni de valores ni de pautas socio-pol\u00edticas de acci\u00f3n. La ciencia no solo debe asumir que como mucho aspira a reducir los riesgos de incertidumbre en sus previsiones, sino tambi\u00e9n que \u00abun imperativo nunca es de-ducible de un sistema de proposiciones te\u00f3ricas\u00bb<sup>102<\/sup>. A este respecto FFB ha reiterado significativamente la posici\u00f3n de Max Weber respecto de las tensiones entre m\u00e9todo y valores, entre ciencia y \u00e9tica, entre la objetividad del cient\u00edfico y la responsabilidad moral de quien reconoce (como lo hizo Marx) tener punto de vista. Ya que la ciencia es tambi\u00e9n <i>cr\u00edtica<\/i><i> <\/i><i>social<\/i><i> <\/i>en la cual, al investigar instituciones o leyes, acabamos midiendo y confrontando escalas de valores. Pues el estudio cr\u00edtico de la sociedad se realiza a partir de la propia concepci\u00f3n del mundo enfrentando el ideal propio a uno ajeno<sup>103<\/sup>. Por ello debemos revisar nuestra visi\u00f3n de las ciencias sociales o humanas basadas en sistem\u00e1ticas concepciones del mundo tal como la de algunos representantes de la <i>Wissenschaft <\/i>citados anteriormente. Aunque Weber reconoce que hay un problema real en la ciencia social de su \u00e9poca entre lo que llama \u00abestudio te\u00f3rico\u00bb y \u00abestudio hist\u00f3rico\u00bb. Ciertamente, el t\u00e9rmino <i>validez objetiva<\/i><i> <\/i>era pol\u00e9mico para muchos representantes de las ciencias humanas de entonces, lo que explica la existencia de \u00abdos econom\u00edas pol\u00edticas\u00bb<sup>104<\/sup>. As\u00ed, la sociolog\u00eda comprensiva de Weber se preocupa de distinguir entre el juicio de valor y la <i>avaloraci\u00f3n<\/i><sup><i>105<\/i><\/sup><i>, <\/i>o relaci\u00f3n de valor, formando parte esta segunda del arranque y la exposici\u00f3n de los resultados de la investigaci\u00f3n. El resultado de la selecci\u00f3n de datos es el punto de vista, y la objetividad estar\u00e1 garantizada por la \u00abrecta aplicaci\u00f3n de los instrumentos que constituyen la estructura l\u00f3gica\u00bb, siempre siendo conscientes de los valores incondicionales a partir de los cuales se hace la selecci\u00f3n y distinguiendo entre las leyes o regularidades de la ciencia social y la exposici\u00f3n de ideales de pol\u00edtica social<sup>106<\/sup>. Quiz\u00e1 no haya mejor forma de resumir la posici\u00f3n de Weber respecto a estas cuestiones que a trav\u00e9s de la siguiente cita, tan cara a FFB y tan influyente para su pensamiento:<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"Secci\u00f3n22\" dir=\"ltr\">\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"padding-left: 40px;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 10pt;\">El destino de una \u00e9poca cultural que ha comido del \u00e1rbol de la ciencia es el de tener que saber que no podemos deducir el sentido de los acontecimientos mundiales del resultado de su estudio, por muy completo que \u00e9ste sea. Por el contrario, debemos de ser capaces de crearlo por nosotros mismos. Tambi\u00e9n hemos de saber que los \u00abideales\u00bb nunca pueden ser producto de un saber emp\u00edrico progresivo. Y, por lo tanto, que los ideales supremos o \u00faltimos que m\u00e1s nos conmueven s\u00f3lo se manifiestan en todo tiempo gracias a la lucha con otros ideales, los cuales son tan sagrados como los nuestros.<sup>107<\/sup><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\"><strong>7.\u2002Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">La insatisfacci\u00f3n hacia una epistemolog\u00eda dogm\u00e1tica por parte de cierta tradici\u00f3n marxista que lleg\u00f3 a ser hegem\u00f3nica, incluso en determinados espacios militantes, y la necesidad de dar respuesta a los anhelos de una pol\u00edtica para la emancipaci\u00f3n tras la debacle del marxismo como \u00abverdadera ciencia\u00bb, llevan a FFB a profundizar en la naturaleza de la ciencia para contrarrestar un uso inadecuado del concepto de dial\u00e9ctica (en lo cual la influencia de Sacrist\u00e1n es fundamental) y asumir la asistematicidad de todo programa pol\u00edtico transformador y la necesidad de la ciencia como gu\u00eda. En esto la influencia de Neurath es fundamental en tanto aboga por la prioridad epistemol\u00f3gica de las ciencias sociales en el sentido de que hay que integrar la historia y la sociolog\u00eda en la historia de la ciencia. Ha sido ese \u00abcambio de tema\u00bb, como lo llama el autor (es decir, analizar la historia de la ciencia) lo que ha llevado a un mejor conocimiento de lo que \u00e9sta es y del comportamiento de los cient\u00edficos, lo que acaba desterrando el mito de un conocimiento absoluto, y plenamente cierto, que han opuesto tradicionalmente los defensores de un m\u00e9todo cient\u00edfico universal a la presunta subjetividad de las ciencias sociales, en particular la historia. Es decir \u00abrestablecimiento el sentido com\u00fan historiogr\u00e1fico contextualizando las teor\u00edas cient\u00edficas en su concreci\u00f3n, lo que nos proporciona <i>una nueva imagen de la ciencia<\/i><i>misma<\/i>\u00bb<sup>108<\/sup>.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">Fundamental para este planteamiento ser\u00e1 evitar la confusi\u00f3n de planos que conlleva no distinguir entre bondad epistemol\u00f3gica y capacidad de destrucci\u00f3n de la ciencia. Como gustaba de se\u00f1alar Manuel Sacrist\u00e1n recordando una observaci\u00f3n de Einstein, no se puede demostrar cient\u00edficamente la proposici\u00f3n: \u00abno hay que exterminar a la humanidad\u00bb lo que nos lleva a reflexiones sobre ciencia y \u00e9tica que sobrepasan las pretensiones de este art\u00edculo.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">Seguramente resume muy bien el esp\u00edritu de la epistemolog\u00eda de FFB esta cita que recoge el autor de Antonio Gramsci, quien, probablemente, sea el mayor pensador marxista que ha existido para nuestro autor:<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"padding-left: 40px;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Toda investigaci\u00f3n tiene su propio m\u00e9todo. Creer que es posible desarrollar y avanzar una investigaci\u00f3n cient\u00edfica aplicando un m\u00e9todo tipo es una <i>extra\u00f1a<\/i><i>ilusi\u00f3n<\/i>que tiene poco que ver con la ciencia\u2026 Y es que vulgarmente se cree que \u00abciencia\u00bb quiere decir sin m\u00e1s \u00absistema\u00bb.<sup>109<\/sup><\/span><\/p>\n<\/div>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: left;\" align=\"right\">\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: left;\" align=\"right\"><strong>8. Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: left;\" align=\"right\"><span id=\"page43R_mcid32031\" class=\"markedContent\"><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">Althusser, L.,<\/span><\/span><em><span id=\"page43R_mcid32032\" class=\"markedContent\"> <span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">La revoluci\u00f3n te\u00f3rica de Marx<\/span><\/span><\/em><span id=\"page43R_mcid32033\" class=\"markedContent\"><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">, Siglo XXI, Madrid, 1988.<\/span><\/span><span id=\"page43R_mcid32034\" class=\"markedContent\"><br role=\"presentation\" \/><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">Anderson, P.,<\/span><\/span><em><span id=\"page43R_mcid32035\" class=\"markedContent\"> <span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">Consideraciones sobre el marxismo occidental<\/span><\/span><\/em><span id=\"page43R_mcid32036\" class=\"markedContent\"><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">, Siglo XXI, Madrid, 2015.<\/span><\/span><span id=\"page43R_mcid32037\" class=\"markedContent\"><br role=\"presentation\" \/><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">Ayer, A.J.,<\/span><\/span><em><span id=\"page43R_mcid32038\" class=\"markedContent\"> <span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">El positivismo l\u00f3gico<\/span><\/span><\/em><span id=\"page43R_mcid32039\" class=\"markedContent\"><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">, FCE, Madrid, 1993.<\/span><\/span><span id=\"page43R_mcid32040\" class=\"markedContent\"><br role=\"presentation\" \/><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">Chalmers, A. F., <em>\u00bfQu\u00e9 es esa cosa llamada ciencia?<\/em>, Siglo XXI, Madrid, 1988.<\/span><\/span><span id=\"page43R_mcid32041\" class=\"markedContent\"><br role=\"presentation\" \/><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">Colleti, L.,<\/span><\/span><em><span id=\"page43R_mcid32042\" class=\"markedContent\"> <span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">La superaci\u00f3n de la ideolog\u00eda<\/span><\/span><\/em><span id=\"page43R_mcid32043\" class=\"markedContent\"> <span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">C\u00e1tedra, Madrid, 1982.<\/span><\/span><span id=\"page43R_mcid32044\" class=\"markedContent\"><br role=\"presentation\" \/><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">Fern\u00e1ndez Buey, F.,<\/span><\/span><span id=\"page43R_mcid32045\" class=\"markedContent\"> <span dir=\"ltr\" role=\"presentation\"><em>Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica del marxismo cientificista: una aproximaci\u00f3n a la obra de Galvano Della Volpe<\/em>,<\/span><\/span><span id=\"page43R_mcid32046\" class=\"markedContent\"><br role=\"presentation\" \/><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">Edicions Universitat Barcelona Barcelona, 1984.<\/span><\/span><span id=\"page43R_mcid32047\" class=\"markedContent\"><\/span><span id=\"page43R_mcid32048\" class=\"markedContent\"><br role=\"presentation\" \/><em><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">\u2014\u00a0La ilusi\u00f3n del m\u00e9todo. Ideas para un racionalismo bien temperado<\/span><\/em><\/span><span id=\"page43R_mcid32049\" class=\"markedContent\"><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">, Cr\u00edtica, Barcelona, 1991.<\/span><\/span><span id=\"page43R_mcid32050\" class=\"markedContent\"><\/span><span id=\"page43R_mcid32051\" class=\"markedContent\"><br role=\"presentation\" \/><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\"><em><span id=\"page43R_mcid32048\" class=\"markedContent\">\u2014 <\/span>La barbarie, De ellos y de los nuestros<\/em>,<\/span><\/span><span id=\"page43R_mcid32052\" class=\"markedContent\"> <span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">Paid\u00f3s, Barcelona, 1995.<\/span><\/span><span id=\"page43R_mcid32053\" class=\"markedContent\"><\/span><span id=\"page43R_mcid32054\" class=\"markedContent\"><br role=\"presentation\" \/><em><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\"><span id=\"page43R_mcid32048\" class=\"markedContent\">\u2014<\/span> Marx (sin ismos)<\/span><\/em><\/span><span id=\"page43R_mcid32055\" class=\"markedContent\"><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">, El Viejo Topo, Barcelona, 1998.<\/span><\/span><span id=\"page43R_mcid32056\" class=\"markedContent\"><\/span><span id=\"page43R_mcid32057\" class=\"markedContent\"><\/span><span id=\"page43R_mcid32058\" class=\"markedContent\"><br role=\"presentation\" \/><em><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\"><span id=\"page43R_mcid32048\" class=\"markedContent\">\u2014<\/span> \u00c9tica y filosof\u00eda pol\u00edtica.<\/span><\/em><\/span><em><span id=\"page43R_mcid32059\" class=\"markedContent\"> <span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">Asuntos p\u00fablicos controvertidos<\/span><\/span><\/em><span id=\"page43R_mcid32060\" class=\"markedContent\"><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">, Barcelona: Edicions Bellaterra, Barcelona, 2000.<\/span><\/span><span id=\"page43R_mcid32061\" class=\"markedContent\"><\/span><span id=\"page43R_mcid32062\" class=\"markedContent\"><br role=\"presentation\" \/><em><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\"><span id=\"page43R_mcid32048\" class=\"markedContent\">\u2014<\/span> Albert Einstein. Ciencia y conciencia<\/span><\/em><\/span><span id=\"page43R_mcid32063\" class=\"markedContent\"><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">, Ediciones de Intervenci\u00f3n Cultural\/El Viejo Topo, Barcelona, 2005.<\/span><\/span><span id=\"page43R_mcid32064\" class=\"markedContent\"><\/span><span id=\"page43R_mcid32065\" class=\"markedContent\"><br role=\"presentation\" \/><em><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\"><span id=\"page43R_mcid32048\" class=\"markedContent\">\u2014<\/span> Para la tercera cultura<\/span><\/em><\/span><em><span id=\"page43R_mcid32066\" class=\"markedContent\"><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">.<\/span><\/span><span id=\"page43R_mcid32067\" class=\"markedContent\"> <span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">Ensayos sobre ciencias y humanidades<\/span><\/span><\/em><span id=\"page43R_mcid32068\" class=\"markedContent\"><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">, El Viejo Topo\/Ediciones de Intervenci\u00f3n Cultural,<\/span><\/span><span id=\"page43R_mcid32069\" class=\"markedContent\"><br role=\"presentation\" \/><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">Barcelona, 2013.<\/span><\/span><span id=\"page43R_mcid32070\" class=\"markedContent\"><br role=\"presentation\" \/><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">Kuhn, T. S.,<\/span><\/span><em><span id=\"page43R_mcid32071\" class=\"markedContent\"> <span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">La revoluci\u00f3n copernicana<\/span><\/span><\/em><span id=\"page43R_mcid32072\" class=\"markedContent\"><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">, Ariel, Barcelona, 1985.<\/span><\/span><span id=\"page43R_mcid32073\" class=\"markedContent\"><\/span><span id=\"page43R_mcid32074\" class=\"markedContent\"><br role=\"presentation\" \/><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\"><span id=\"page43R_mcid32048\" class=\"markedContent\"><em>\u2014<\/em><\/span> <em>La estructura de las revoluciones cient\u00edficas<\/em><\/span><\/span><span id=\"page43R_mcid32075\" class=\"markedContent\"> <span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">FCE, Madrid, 1987.<\/span><\/span><span id=\"page43R_mcid32076\" class=\"markedContent\"><br role=\"presentation\" \/><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">L\u00f3pez Arnal, S y de la Fuente, P.,<\/span><\/span><em><span id=\"page43R_mcid32077\" class=\"markedContent\"> <span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">Acerca de Manuel Sacrist\u00e1n<\/span><\/span><\/em><span id=\"page43R_mcid32078\" class=\"markedContent\"><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">, Destino, Barcelona, 1996.<\/span><\/span><span id=\"page43R_mcid32079\" class=\"markedContent\"><br role=\"presentation\" \/><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">Neurath, O.,<\/span><\/span><em><span id=\"page43R_mcid32080\" class=\"markedContent\"> <span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">Fundamentos de las ciencias sociales<\/span><\/span><\/em><span id=\"page43R_mcid32081\" class=\"markedContent\"><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">, Ediciones Josefina Betancor, Madrid, 1973.<\/span><\/span><span id=\"page43R_mcid32082\" class=\"markedContent\"><br role=\"presentation\" \/><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">Popper, K.R.,<\/span><\/span><em><span id=\"page43R_mcid32083\" class=\"markedContent\"> <span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">La miseria del historicismo<\/span><\/span><\/em><span id=\"page43R_mcid32084\" class=\"markedContent\"><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">, Alianza, Madrid, 1987.<\/span><\/span><span id=\"page43R_mcid32085\" class=\"markedContent\"><br role=\"presentation\" \/><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">Rossi, P., (1990)<\/span><\/span><em><span id=\"page43R_mcid32086\" class=\"markedContent\"> <span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">Las ara\u00f1as y las hormigas. Una apolog\u00eda de la historia de la ciencia<\/span><\/span><\/em><span id=\"page43R_mcid32087\" class=\"markedContent\"><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">, Cr\u00edtica, Barcelona, 1990.<\/span><\/span><span id=\"page43R_mcid32088\" class=\"markedContent\"><br role=\"presentation\" \/><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">Sacrist\u00e1n, M,<\/span><\/span><span id=\"page43R_mcid32089\" class=\"markedContent\"> <span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">Sobre Marx y marxismo. Panfletos y materiales I<\/span><\/span><span id=\"page43R_mcid32090\" class=\"markedContent\"><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">, Icaria, Barcelona, 1983.<\/span><\/span><span id=\"page43R_mcid32091\" class=\"markedContent\"><\/span><span id=\"page43R_mcid32092\" class=\"markedContent\"><br role=\"presentation\" \/><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\"><span id=\"page43R_mcid32048\" class=\"markedContent\"><em>\u2014<\/em><\/span> <em>Papeles de Filosof\u00eda. Panfletos y materiales II<\/em><\/span><\/span><span id=\"page43R_mcid32093\" class=\"markedContent\"><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">, Icaria, Barcelona, 1984.<\/span><\/span><span id=\"page43R_mcid32094\" class=\"markedContent\"><\/span><span id=\"page43R_mcid32095\" class=\"markedContent\"><br role=\"presentation\" \/><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\"><span id=\"page43R_mcid32048\" class=\"markedContent\"><em>\u2014<\/em><\/span> <em>Lecturas. Panfletos y materiales IV<\/em><\/span><\/span><span id=\"page43R_mcid32096\" class=\"markedContent\"><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">, Icaria, Barcelona, 1985.<\/span><\/span><span id=\"page43R_mcid32097\" class=\"markedContent\"><\/span><span id=\"page43R_mcid32098\" class=\"markedContent\"><br role=\"presentation\" \/><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\"><span id=\"page43R_mcid32048\" class=\"markedContent\"><em>\u2014<\/em><\/span> <em>Las ideas gnoseol\u00f3gicas de Heidegger<\/em><\/span><\/span><span id=\"page43R_mcid32099\" class=\"markedContent\"><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">, Cr\u00edtica, Barcelona, 1995.<\/span><\/span><span id=\"page43R_mcid32100\" class=\"markedContent\"><\/span><span id=\"page43R_mcid32101\" class=\"markedContent\"><\/span><span id=\"page43R_mcid32102\" class=\"markedContent\"><br role=\"presentation\" \/><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\"><span id=\"page43R_mcid32048\" class=\"markedContent\"><em>\u2014<\/em><\/span> \u00ab\u00bfA qu\u00e9 \u2018g\u00e9nero literario\u2019 pertenece<\/span><\/span><span id=\"page43R_mcid32103\" class=\"markedContent\"> <span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">El Capital<\/span><\/span><span id=\"page43R_mcid32104\" class=\"markedContent\"> <span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">de Marx?\u00bb, en<\/span><\/span><em><span id=\"page43R_mcid32105\" class=\"markedContent\"> <span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">mientras tanto<\/span><\/span><\/em><span id=\"page43R_mcid32106\" class=\"markedContent\"><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">, n\u00ba 66, verano-oto\u00f1o 1996, pp. 33-37.<\/span><\/span><span id=\"page43R_mcid32107\" class=\"markedContent\"><br role=\"presentation\" \/><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">Wittgenstein, L.,<\/span><\/span><em><span id=\"page43R_mcid32108\" class=\"markedContent\"> <span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">Tractatus logico-philosophicus<\/span><\/span><\/em><span id=\"page43R_mcid32109\" class=\"markedContent\"><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">, Alianza, Madrid, 1989<\/span><\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\"><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p><span id=\"page1455R_mcid29099\" class=\"markedContent\"><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">1 Universidad de Granada<\/span><\/span><span id=\"page1455R_mcid29100\" class=\"markedContent\"><\/span><span id=\"page1455R_mcid29101\" class=\"markedContent\">, <span dir=\"ltr\" aria-owns=\"pdfjs_internal_id_1412R\">sebasmartinez@correo.ugr.es, <\/span><\/span><span id=\"page1455R_mcid29104\" class=\"markedContent\"><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">ORCID: 000-0001-6349-6929<\/span><\/span><\/p>\n<p><sup>2<\/sup> En adelante FFB.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>3<\/sup> A.F. Chalmers, <i>\u00bfQu\u00e9 es esa cosa llamada ciencia?<\/i>, Siglo XXI, Madrid, 1988. Chalmers dedica los primeros cap\u00edtulos de suya cl\u00e1sico libro (original de 1976) a mostrar que ni la inducci\u00f3n ni la deducci\u00f3n pueden concebirse como bases principales de la ciencia en general. De hecho las ciencias usan uno u otro m\u00e9todo en funci\u00f3n de su objeto de investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>4<\/sup> FFB, <i>La ilusi\u00f3n del m\u00e9todo. Ideas para un racionalismo bien tempe<\/i><i>rado<\/i>, Cr\u00edtica, Barcelona, 1991, p. 204. Existe reedici\u00f3n en Cr\u00edtica de 2004.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>5<\/sup> Ib\u00edd., pp. 23-24.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>6<\/sup> FFB, <i>Para la tercera cultura. Ensayos sobre ciencias y humanida<\/i><i>des<\/i>, El Viejo Topo, Barcelona, 2013, p. 35.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>7<\/sup> Versi\u00f3n espa\u00f1ola en Louis Althusser, <i>La<\/i><i> <\/i><i>revoluci\u00f3n<\/i><i> <\/i><i>te\u00f3rica<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>Marx<\/i>, Siglo XXI, M\u00e9xico, 1988<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>8<\/sup> Conviene aclarar en este punto que la disputa de Althusser con el hegelianismo no implica que la ruptura epistemol\u00f3gica de Marx lo sea con aquel. Para Althusser \u00abMarx <i>no<\/i><i> <\/i><i>fue<\/i><i> <\/i><i>jam\u00e1s<\/i><i> <\/i><i>hegeliano<\/i>\u00bb: Althusser, <i>La revoluci\u00f3n te\u00f3rica de Marx<\/i>, op cit., p. 25). Una precisi\u00f3n que tiene su importancia de cara al planteamiento de FFB.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>9<\/sup> Ib\u00edd.,. pp. 63-64<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>10<\/sup> F. Buey (1991) <i>La ilusi\u00f3n del m\u00e9todo. Ideas para un racionalismo<\/i><i> <\/i><i>bien temperado<\/i>. Barcelona: Cr\u00edtica (cap. 3). A este respecto cabe a\u00f1adir que tal vez la cr\u00edtica no haya sido del todo justa con Althusser. \u00c9ste matizar\u00eda a\u00f1os despu\u00e9s su planteamiento hacia una lectura m\u00e1s abierta donde se viene abajo aquella ruptura, por ejemplo en unos escritos de los a\u00f1os 80 publicados p\u00f3stumamente como <i>Marx<\/i><i> <\/i><i>dans<\/i><i> <\/i><i>ses<\/i><i> <\/i><i>limites<\/i><i> <\/i>(1995), en espa\u00f1ol <i>Marx<\/i><i> <\/i><i>dentro<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>sus<\/i><i> <\/i><i>l\u00edmites<\/i>, Akal, 2003.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>11<\/sup> Marta Harnecker es tambi\u00e9n la autora de la traducci\u00f3n espa\u00f1ola de<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><i>Pour<\/i><i> <\/i><i>Marx<\/i>.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>12<\/sup> Althusser, <i>La<\/i><i> <\/i><i>revoluci\u00f3n<\/i><i> <\/i><i>te\u00f3rica<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>Marx<\/i>, op. cit. p. 8.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>13<\/sup> FFB, <i>Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica del marxismo cientificista: una apro<\/i><i>ximaci\u00f3n a la obra de Galvano della Volpe, <\/i>Edicions Universitat Barcelona, Barcelona, 1984, p. 34.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>14<\/sup> Ib\u00edd., p. 42.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>15<\/sup> Manuel Sacrist\u00e1n, <i>Las<\/i><i> <\/i><i>ideas<\/i><i> <\/i><i>gnoseol\u00f3gicas<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>Heidegger<\/i>, Cr\u00edtica, Barcelona, 1995. Edici\u00f3n y presentaci\u00f3n de FFB.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>16<\/sup> Manuel Sacrist\u00e1n<i>,<\/i><i> <\/i><i>Sobre<\/i><i> <\/i><i>Marx<\/i><i> <\/i><i>y<\/i><i> <\/i><i>marxismo.<\/i><i> <\/i><i>Panfletos<\/i><i> <\/i><i>y<\/i><i> <\/i><i>materiales<\/i><i> <\/i><i>I<\/i>, Icaria, Barcelona, 1983, pp. 85-114.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>17<\/sup> Ib\u00edd., p. 101.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>18<\/sup> Ib\u00edd., p. 98.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>19<\/sup> Ib\u00edd., p. 99.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>20<\/sup> Ib\u00edd., p. 105.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>21<\/sup> Manuel Sacrist\u00e1n<i>,<\/i><i> <\/i><i>Lecturas.<\/i><i> <\/i><i>Panfletos<\/i><i> <\/i><i>y<\/i><i> <\/i><i>materiales<\/i><i> <\/i><i>IV<\/i>, Icaria, Barcelona, 1985, p. 93<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>22<\/sup> Ib\u00edd., p. 104.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>23<\/sup> FFB<i>,<\/i><i> <\/i><i>Para<\/i><i> <\/i><i>la<\/i><i> <\/i><i>tercera<\/i><i> <\/i><i>cultura<\/i>, op. cit., pp. 145-159.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>24<\/sup> Sacrist\u00e1n, <i>Sobre<\/i><i> <\/i><i>Marx<\/i><i> <\/i><i>y<\/i><i> <\/i><i>marxismo<\/i>, op. cit. 1983, pp. 317-367. Existe reedici\u00f3n reciente de esa conferencia en Manuel Sacrist\u00e1n <i>El<\/i><i> <\/i><i>trabajo<\/i><i> <\/i><i>cient\u00edfico de Marx y su noci\u00f3n de ciencia<\/i>. Montesinos, Barcelona, 2020, editada por David Vila y Salvador L\u00f3pez Arnal.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>25<\/sup> Manuel Sacrist\u00e1n<b>, <\/b>\u00ab\u00bfA qu\u00e9 \u2018g\u00e9nero literario\u2019 pertenece <i>El Capital <\/i>de Marx?\u00bb, en <i>mientras<\/i><i> <\/i><i>tanto<\/i>, n\u00ba 66, verano-oto\u00f1o 1996, pp. 33-37.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>26<\/sup> A. F. Chalmers, \u00bf<i>Qu\u00e9<\/i><i> <\/i><i>es<\/i><i> <\/i><i>esa<\/i><i> <\/i><i>cosa<\/i><i> <\/i><i>llamada<\/i><i> <\/i><i>ciencia?<\/i>, op. cit., pp. 234235.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>27<\/sup> FFB, <i>La<\/i><i> <\/i><i>ilusi\u00f3n<\/i><i> <\/i><i>del<\/i><i> <\/i><i>m\u00e9todo<\/i>, op. cit., p. 166.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>28<\/sup> Sacrist\u00e1n, <i>Lecturas<\/i>, op. cit., p. 95. Un estudio de estas cuestiones y un interesante repaso a la filosof\u00eda de la ciencia en el siglo XX puede verse en el libro de Chalmers. Un ejemplo en lo que respecta a la relaci\u00f3n entre experiencia y teor\u00eda: \u00abLa ciencia no comienza con los enunciados observacionales, porque una teor\u00eda de alg\u00fan tipo precede siempre a todos los enunciados observacionales, y los enunciados observacionales no constituyen una base firme sobre la que pueda descansar el conocimiento cient\u00edfico, porque son falibles\u00bb: Chalmers<i>,<\/i><i> <\/i><i>\u00bfQu\u00e9 es esa cosa llamada ciencia?<\/i><i> <\/i>op. cit, p. 52.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>29<\/sup> A. J. Ayer, <i>El positivismo l\u00f3gico<\/i>, FCE Madrid, 1993 p. 18: \u00ab\u2026el significado de una proposici\u00f3n consiste en su m\u00e9todo de verificaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>30<\/sup> L. Wittgenstein, <i>Tractatus logico-philosophicus<\/i>, Alianza, Madrid, 1989, p. 183.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>31<\/sup> FFB, <i>Albert Einstein. Ciencia y conciencia<\/i>, Ediciones de Intervenci\u00f3n Cultural\/El Viejo Topo, Barcelona, p. 79.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>32<\/sup> Escepticismo que ha alentado incluso el irracionalismo de autores de la contra-ilustraci\u00f3n como J. G. Hamman o F. H. Jacobi en los siglos XVIII y XIX, seg\u00fan ha estudiado Isaiah Berlin en \u00abHume y las fuentes del irracionalismo alem\u00e1n\u00bb, en <i>Contra<\/i><i> <\/i><i>la corriente<\/i>: FFB<i>. La<\/i><i> <\/i><i>ilu<\/i><i>si\u00f3n del m\u00e9todo<\/i>, op. cit., pp. 127-130. Un irracionalismo que no dejar\u00eda de influir en el ambiente de la Rep\u00fablica de Weimar en la Alemania de entreguerras.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>33<\/sup> FFB, <i>La<\/i><i> <\/i><i>ilusi\u00f3n<\/i><i> <\/i><i>del<\/i><i> <\/i><i>m\u00e9todo<\/i>, op. cit., p .47<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>34<\/sup> P. Rossi,<i>Las ara\u00f1as y las hormigas. Una apolog\u00eda de la historia de<\/i><i> <\/i><i>la ciencia<\/i>, Cr\u00edtica, Barcelona, 1990, p.75. Neurath \u00abconsideraba imposible construir el lenguaje cient\u00edfico con proposiciones at\u00f3micas n\u00edtidas (\u2026) inatacables en todos los sentidos\u00bb: Ib\u00edd., p. 75.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>35<\/sup> FFB<i>, La ilusi\u00f3n del m\u00e9todo<\/i>, op. cit., p. 48. Para una exposici\u00f3n cr\u00edtica equilibrada del falsacionismo de Popper, seg\u00fan el cual la identificaci\u00f3n de una teor\u00eda como cient\u00edfica depende de las condiciones de posibilidad para determinar su posible falsedad, v\u00e9ase, de nuevo a Chalmers cap\u00edtulos 4 a 6. Cabr\u00eda arg\u00fcir en cualquier caso que el propio Popper incurrir\u00eda en un exceso ret\u00f3rico y poco consistente en sus cr\u00edticas a teor\u00edas sociales que desecha como no cient\u00edficas y a las que reconstruye de forma maniquea (en especial el marxismo, aunque no solo), por ejemplo en <i>La miseria del historicismo<\/i>. A este respecto FFB comenta: \u00abel dogmatismo de Popper no hay que buscarlo en su epistemolog\u00eda sino en la forma de argumentar el ideario pol\u00edtico-social\u00bb: Ib\u00edd., p. 48.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>36<\/sup> Ib\u00edd., p.35.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>37<\/sup> Ib\u00edd., p. 54.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>38<\/sup> Ib\u00edd., p. 65.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>39<\/sup> Ib\u00edd., p. 75.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>40<\/sup> Un ejemplo m\u00e1s que sugerente de la historia de un cambio de paradigma puede verse en T. S. Kuhn, <i>La<\/i><i> <\/i><i>revoluci\u00f3n<\/i><i> <\/i><i>copernicana<\/i>, Ariel, Barcelona, 1985.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>41<\/sup> FFB, <i>La<\/i><i> <\/i><i>ilusi\u00f3n<\/i><i> <\/i><i>del<\/i><i> <\/i><i>m\u00e9todo<\/i>, op. cit., p. 84.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>42<\/sup> Ib\u00edd., pp. 92-99.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>43<\/sup> Ib\u00edd., p. 128.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>44<\/sup> FFB toma el descubrimiento del c\u00f3digo gen\u00e9tico por parte de Watson y Crick como ejemplo de la pertinencia de ese cambio de tema. El descubrimiento de la \u00abdoble h\u00e9lice\u00bb, que habr\u00eda sido determinado por cambios de intereses intelectuales de los cient\u00edficos, capacidad de cooperaci\u00f3n y divisi\u00f3n del trabajo, incluso inversiones econ\u00f3micas (o falta de ellas, que no desalientan al cient\u00edfico ante el pragmatismo del pol\u00edtico que busca resultados inmediatos) y, por supuesto, el relato de una investigaci\u00f3n no basada en lo que llamar\u00edamos \u00abciencia normal\u00bb, devino en que \u00ablas teor\u00edas microbiol\u00f3gicas posibilitadas por el descubrimiento del c\u00f3digo gen\u00e9tico se constituyeron en determinantes de la nueva filosof\u00eda de la ciencia\u00bb: Ib\u00edd., cap. 8.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>45<\/sup> Ib\u00edd., p. 133.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>46<\/sup> Ib\u00edd., p. 153.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>47<\/sup> Ib\u00edd., p. 161.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>48<\/sup> Ib\u00edd., p. 158.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>49<\/sup> Ib\u00edd., p. 228.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>50<\/sup> Ib\u00edd., p. 244.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>51<\/sup> Ib\u00edd., p. 235.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>52<\/sup> Ib\u00edd., p. 203.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>53<\/sup> Previamente el autor ya hab\u00eda reflexionado sobre Einstein en el ensayo \u00abLas razones de Albert Einstein\u00bb publicado en tres partes en la revista <i>Mientras tanto<\/i>, n\u00fameros 28, noviembre 1986; 29, marzo 1987; y 32, octubre 1987. Tambi\u00e9n en <i>Albert Einstein filosofo della<\/i><i> <\/i><i>pace<\/i>, Gangemi, 1989.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>54<\/sup> FFB, <i>Albert<\/i><i> <\/i><i>Einstein.<\/i><i> <\/i><i>Ciencia<\/i><i> <\/i><i>y<\/i><i> <\/i><i>conciencia<\/i>, op. cit., p. 63.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>55<\/sup> Ib\u00edd., p. 65.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>56<\/sup> Ib\u00edd., p. 69.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>57<\/sup> Ib\u00edd., p. 93.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>58<\/sup> Ib\u00edd., p. 99.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>59<\/sup> Ib\u00edd., p. 103.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>60<\/sup> Ib\u00edd., p. 111.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>61<\/sup> Ib\u00edd., p. 135.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>62<\/sup> FFB, <i>La<\/i><i> <\/i><i>ilusi\u00f3n<\/i><i> <\/i><i>del<\/i><i> <\/i><i>m\u00e9todo<\/i>, op. cit., pp. 114-115.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>63<\/sup> Un retrato mesurado de Huxley debe incluir su aprecio de la literatura nacional (que consideraba m\u00e1s importante a nivel de estudios que la griega y latina cl\u00e1sicas) y la precauci\u00f3n de no caer en un exclusivismo contrario al human\u00edstico, para lo cual habr\u00eda que fomentar el aprendizaje de varias lenguas o incorporar la ense\u00f1anza de la sociolog\u00eda: FFB, <i>Para la<\/i><i> <\/i><i>tercera cultura<\/i>, op. cit., pp. 44-48.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>64<\/sup> FFB, <i>Para<\/i><i> <\/i><i>la<\/i><i> <\/i><i>tercera<\/i><i> <\/i><i>cultura<\/i>, op. cit., pp. 44-53.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>65<\/sup> Ib\u00edd., p. 54.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>66<\/sup> FFB precisa que por Marx se interesaron m\u00e1s bien Ferdinand T\u00f6nnies y Max Weber, soci\u00f3logos de amplios intereses, mientras que Dilthey y el resto discutieron a Ranke y desarrollaron algunas ideas de Droysen, m\u00e1s cercano a sus planteamientos (Ib\u00edd., p. 77).<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>67<\/sup> Para Rickert la \u00abcontraposici\u00f3n entre ciencia natural y ciencia hist\u00f3rica no es, por tanto, material, sino formal. Pues las ciencias hist\u00f3ricas (\u2026) se ocupan de lo individual. (\u2026) En este punto se opone Rickert a la idea aristot\u00e9lica (recogida y aceptada por la ciencia moderna) de que no puede haber ciencia de lo individual o particular sino s\u00f3lo de lo universal\u00bb (Ib\u00edd., p. 80).<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>68<\/sup> FFB advierte, por tomar un ejemplo, el punto de vista de Benedetto Croce \u00abuno de los historicistas m\u00e1s notorios, quien define dr\u00e1sticamente el punto de vista historicista como la concepci\u00f3n de que la vida y la realidad son historia y nada m\u00e1s que historia\u00bb, para desarticular el constructo de Popper, cuya finalidad principal es atacar al marxismo. (Ib\u00edd., p. 84).<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>69<\/sup> Ib\u00edd., p. 85.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>70<\/sup> Ib\u00edd., p. 86.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>71<\/sup> Ib\u00edd., p. 87.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>72<\/sup> Es muy interesante en este punto la disputa por la naturaleza metodol\u00f3gica de la econom\u00eda entre Schmoller y Menger relatado por FFB. En este caso nuestro autor vuelve a llamar la atenci\u00f3n sobre exageraciones y descontextualizaciones sobre el pensamiento de ambos, aunque sus contempor\u00e1neos los ver\u00edan como un partidario de la axiomatizaci\u00f3n de la econom\u00eda y un investigador de las realidades individuales respectivamente. Muy destacable es, por otra parte, el juicio hist\u00f3rico de un maestro de la disciplina como Schumpeter al se\u00f1alar que ambos tipos de intelectual son necesarios: Ib\u00edd., pp. 88-95.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>73<\/sup> Ib\u00edd., p. 55.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>74<\/sup> Ib\u00edd., pp. 110-111.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>75<\/sup> Ib\u00edd., p. 115.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>76<\/sup> Ib\u00edd., p. 117.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>77<\/sup> Ib\u00edd., pp. 118-123.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>78<\/sup> FFB define la fisiogn\u00f3mica como \u00abel arte de interpretar la esencia de los fen\u00f3menos a trav\u00e9s de sus manifestaciones externas\u00bb, creada por el te\u00f3logo suizo Johann K. Lavater, en su momento colaborador de Goethe (Ib\u00edd., pp. 117-118).<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>79<\/sup> Ib\u00edd., p. 120.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>80<\/sup> Ib\u00edd., p. 57.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>81<\/sup> Bois-Reymond se refer\u00eda concretamente a conceptos de la mec\u00e1nica como <i>materia <\/i>y <i>fuerza <\/i>cuyo sentido \u00faltimo, pese al resultado pr\u00e1ctico exitoso de los mismos es filos\u00f3ficamente insondable. En sentido similar se puede interpretar la reflexi\u00f3n de Einstein sobre la incomprensi\u00f3n de la ordenaci\u00f3n del mundo que cit\u00e1bamos m\u00e1s arriba.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>82<\/sup> FFB documenta el caso del bi\u00f3logo Jakob von Uexk\u00fcll que en los a\u00f1os 20 se enfrentaba al darwinismo y apostaba por una nueva biolog\u00eda neovitalista seg\u00fan la cual cada especie, en particular el ser humano, estaba caracterizada conforme a un <i>plan<\/i>. Su planteamiento influir\u00eda en fil\u00f3sofos como Scheller, Ortega, Heidegger o Cassirer (Ib\u00edd., pp. 124-138).<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>83<\/sup> Ib\u00edd., 154.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>84<\/sup> Ciclo de conferencias en Viena y Praga en 1935 que dar\u00edan origen a su c\u00e9lebre libro.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>85<\/sup> Ib\u00edd., pp. 146-147. FFB cita el texto de Jaspers <i>Ambiente espiritual<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>nuestro<\/i><i> <\/i><i>tiempo<\/i><i> <\/i>(1931). Ir\u00f3nicamente, y en el contexto de la barbarie producida por las sociedades m\u00e1s \u00abavanzadas\u00bb culturalmente, FFB se hab\u00eda referido a\u00f1os antes a este panorama de la irrupci\u00f3n de las masas en la pol\u00edtica: \u00abHay que reconocer, aunque duelan prendas el decirlo, que el diagn\u00f3stico de <i>La rebeli\u00f3n de las masas <\/i>de Ortega y Gasset ha resultado m\u00e1s certero que el contenido en obras inspiradas por el idealismo y por el optimismo acerca del camino de la historia, como la lukacsiana <i>Historia y consciencia de clase\u00bb<\/i>: FFB, <i>La<\/i><i> <\/i><i>barbarie.<\/i><i> <\/i><i>De<\/i><i> <\/i><i>ellos<\/i><i> <\/i><i>y<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>los<\/i><i> <\/i><i>nuestros<\/i>, Paid\u00f3s, Barcelona, pp. 191-192.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>86<\/sup> FFB, Para la tercera cultura, op. cit., p. 150.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>87<\/sup> Ib\u00edd., pp. 168-169. De hecho aquel ambiente cobij\u00f3 personalidades tan extravagantes y divergentes como la de Rudolf Steiner, miembro de la Sociedad Teos\u00f3fica y creador de la Sociedad Antropos\u00f3fica y del m\u00e9todo Waldorf en educaci\u00f3n, o Ernst Niekish, representante del llamado \u00abnacional-bolchevismo\u00bb y defensor de la idea de la \u00abcomunidad de destino germano-ruso\u00bb, y que acabar\u00eda siendo disidente tanto del r\u00e9gimen nazi como del de la RDA, de la que se exili\u00f3 en 1955.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>88<\/sup> Ib\u00edd., p. 217.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>89<\/sup> Manuel Sacrist\u00e1n, <i>Papeles de Filosof\u00eda. Panfletos y materiales II<\/i>, Icaria, Barcelona, 1984 pp. 356-380.Este escrito provoc\u00f3 una quiz\u00e1 desmesurada respuesta de Gustavo Bueno con <i>El papel de la filoso<\/i><i>f\u00eda en el conjunto del saber<\/i>, Ciencia Nueva, Madrid, 1970. En cualquier caso se trata de una de las m\u00e1s legendarias pol\u00e9micas filos\u00f3ficas de la filosof\u00eda espa\u00f1ola contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>90<\/sup> Sacrist\u00e1n, <i>Papeles<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>Filosof\u00eda<\/i>, op. cit., p. 357.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>91<\/sup> Ib\u00edd., p. 365.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>92<\/sup> Sacrist\u00e1n, <i>Sobre<\/i><i> <\/i><i>Marx<\/i><i> <\/i><i>y<\/i><i> <\/i><i>marxismo<\/i>, op. cit., pp. 24-51.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>93<\/sup> Ib\u00edd., pp. 317-367.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>94<\/sup> Salvador L\u00f3pez Arnal y Pere de la Fuente, <i>Acerca de Manuel Sacris<\/i><i>t\u00e1n<\/i>, Destino, Barcelona, 1996, pp. 485-486.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>95<\/sup> FFB, La ilusi\u00f3n del m\u00e9todo, op. cit., p. 155.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>96<\/sup> Ib\u00edd., p. 163. Es ilustrativa en este contexto la perspectiva antidial\u00e9ctica de Lucio Colleti, que pasara del marxismo cientificista que hemos descrito al principio a renegar del marxismo al \u00abdescubrir\u00bb que no era una ciencia. Siendo cientificista a su manera atac\u00f3 al marxismo por no seguir supuestamente las reglas de la l\u00f3gica en \u00abContradicci\u00f3n l\u00f3gica y no contradicci\u00f3n\u00bb, en Lucio Colleti, <i>La superaci\u00f3n<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>la<\/i><i> <\/i><i>ideolog\u00eda<\/i>, C\u00e1tedra, Madrid, 1982, pp. 87-153. (La conferencia, de 1980, estaba dedicada curiosamente a la memoria de della Volpe).<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>97<\/sup> FFB<i>,<\/i><i> <\/i><i>Marx<\/i><i> <\/i><i>(sin<\/i><i> <\/i><i>ismos)<\/i>, El Viejo Topo, Barcelona, 1998, pp. 191-192.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>98<\/sup> FFB, La ilusi\u00f3n del m\u00e9todo, op. cit., p. 237.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>99<\/sup> En este texto cita FFB una significativa frase de Marx: \u00abLlamo canalla a aquel que trata de acomodar las verdades de la ciencia a los propios intereses pol\u00edticos\u00bb. Se trata de una cita muy apreciada por FFB por lo que suele incluirla en diversos escritos de su obra al tratar estas cuestiones.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>100<\/sup> Ib\u00edd., p. 240.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>101<\/sup> O. Neurath, <i>Fundamentos de las ciencias sociales<\/i>, Ediciones Josefina Betancor, Madrid, 1973, p. 151.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>102<\/sup> FFB, La ilusi\u00f3n del m\u00e9todo, op. cit., p. 243.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>103<\/sup> Ib\u00edd., pp. 29-30.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>104<\/sup> Ejemplo de ello la mencionada disputa entre Schmoller y Menger.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>105<\/sup> Weber toma el t\u00e9rmino de Rickert quien lo usa en el \u00e1mbito de la historiograf\u00eda. La avaloraci\u00f3n implica para el historiador un procesod e valoraci\u00f3n diferente que supone no alabar o censurar algo sino referirlo a los valores. Por ejemplo, valorar si la Revoluci\u00f3n francesa ha sido o no importante para el desarrollo cultural de Europa sin entrar en consideraciones morales.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>106<\/sup> FFB, Para la tercera cultura, op. cit., pp. 100-102. Un ejemplo actual apreciado por FFB de cient\u00edfico-social humanista, en este caso economista, \u00abcon capacidad de entender la validez (y los l\u00edmites de la t\u00e9cnicas y m\u00e9todos formales avanzados\u00bb junto a la de \u00abdilucidar, a la vez cu\u00e1les son esos problemas pr\u00e1cticos que el propio economista puede ayudar a analizar y resolver con sus propios m\u00e9todos\u00bb es Amartya Sen, quien ha conjugado conocimiento cient\u00edfico con lucha contra la pobreza: Ib\u00edd., pp. 311-315.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\" align=\"left\"><sup>107<\/sup> Ib\u00edd., p. 106. FFB toma la cita de Max Weber,<i>Ensayos<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>metodolog\u00eda sociol\u00f3gica, Amorrortu, Buenos Aires, 1982.<\/i><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" align=\"left\">108 FFB, <i>La<\/i><i> <\/i><i>ilusi\u00f3n<\/i><i> <\/i><i>del<\/i><i> <\/i><i>m\u00e9todo<\/i>, op. cit., p. 75.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: left;\" align=\"right\">109 Ib\u00edd., p. 214.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\" align=\"left\">\n<p lang=\"es-ES\" align=\"left\">Fuente: <i>Revista<\/i><i> <\/i><i>Anales del Seminario de Historia<\/i><i> <\/i><i>de la Filosof\u00eda<\/i>, 40 (1), pp. 141-156.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En este art\u00edculo se presentan las reflexiones epistemol\u00f3gicas del fil\u00f3sofo Francisco Fern\u00e1ndez Buey (1943- 2012), las cuales, han estado continuamente presentes en la obra del autor al menos desde la publicaci\u00f3n en 1991 de La ilusi\u00f3n del m\u00e9todo, y culminan en su obra p\u00f3stuma Para la tercera cultura (2013) en una apuesta por la complementariedad entre ciencias positivas y reflexi\u00f3n human\u00edstica. Partiendo de un marxismo heterodoxo tanto en el plano \u00e9tico-pol\u00edtico como en el epistemol\u00f3gico, Fern\u00e1ndez Buey apuesta por una idea de ciencia alejada del positivismo, a la vez que critica las filosof\u00edas contrarias a aquella en la medida en que la consideran como un conocimiento meramente reductor de una realidad que no puede ser aprehendida por la ciencia. Desde el concepto de dial\u00e9ctica de Manuel Sacrist\u00e1n; el reconocimiento a la figura de Einstein como ejemplo de cient\u00edfico que no renuncia a otros modos de conocimiento; y la reflexi\u00f3n sobre la filosof\u00eda de la ciencia en la segunda mitad del siglo XX, el autor nos muestra la necesidad de un di\u00e1logo entre cultivadores de la ciencia y las humanidades para afrontar los desaf\u00edos del siglo XXI.<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":9146,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8,1948],"tags":[],"class_list":["post-13501","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-filosofia","category-francisco-fernandez-buey"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13501","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=13501"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13501\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/9146"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=13501"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=13501"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=13501"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}