{"id":13515,"date":"2023-04-03T05:00:54","date_gmt":"2023-04-03T04:00:54","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=13515"},"modified":"2024-03-01T00:26:46","modified_gmt":"2024-02-29T23:26:46","slug":"sistema-interestatal-semiperiferia-y-hegemonia-en-el-sistema-mundo-capitalista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=13515","title":{"rendered":"Sistema interestatal, semiperiferia y hegemon\u00eda en el sistema-mundo capitalista"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: left;\" align=\"center\"><b>Aportes te\u00f3ricos de Immanuel Wallerstein VI<\/b><\/h3>\n<p style=\"padding-left: 240px; text-align: right;\">A <i><b>Ana Bel\u00e9n Montes<\/b><\/i>, con el cari\u00f1o y el abrazo fraterno, porque su lucha es la lucha de todo anticapitalista en el lugar del mundo donde se encuentre.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px; text-align: right;\">A mi maestro, amigo y compa\u00f1ero de lucha Juan Carlos Rodr\u00edguez.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px; text-align: left;\">\u00ablo extra\u00f1o del moderno sistema-mundo \u2014lo caracter\u00edsticamente verdadero de \u00e9l\u2014 es que dudar es te\u00f3ricamente leg\u00edtimo. Digo te\u00f3ricamente porque, en la pr\u00e1ctica, los poderosos del moderno sistema-mundo tienden a sacar las u\u00f1as de la supresi\u00f3n ortodoxa siempre que la duda llega al punto de socavar eficazmente algunas de las premisas cr\u00edticas del sistema<i>\u00bb<\/i>*<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px; text-align: left;\">\u00abEl an\u00e1lisis de los sistemas-mundo es para m\u00ed un conjunto de protestas contra los modos de interpretaci\u00f3n prevalecientes, en primer lugar y ante todo contra la teor\u00eda de la modernizaci\u00f3n<i>\u00bb<\/i>**<br \/>\nImmanuel Wallerstein<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><b>Sistema interestatal<\/b><\/p>\n<p>El sistema capitalista no puede desarrollarse en los escenarios de un <i>imperio-mundo<\/i>, esto es una regi\u00f3n o espacio geogr\u00e1fico constituido por un sistema pol\u00edtico com\u00fan, sino en los marcos de una <i>econom\u00eda-mundo<\/i>, esto es <i>\u00ab<\/i>que no est\u00e1 limitada por una estructura pol\u00edtica unitaria<i>\u00bb<\/i><sup>1<\/sup> cuya morfolog\u00eda pol\u00edtica caracter\u00edstica es la existencia de \u00abm\u00faltiples entidades pol\u00edticas\u00bb, o lo que se conoce como sistema interestatal<sup>2<\/sup>, que es la <i>\u00ab<\/i>superestructura pol\u00edtica de la econom\u00eda-mundo capitalista<i>\u00bb<\/i><sup>3<\/sup><\/p>\n<p>La existencia de una multiplicidad de estados dentro de la divisi\u00f3n capitalista del trabajo asegura a los capitalistas la posibilidad de trasladarse de un estado a otro cuando las condiciones para la inversi\u00f3n de capital se tornan adversas en el Estado donde encuentran operando; esto presupone que exista una diferenciaci\u00f3n estructural a nivel de la econom\u00eda-mundo, cuya caracter\u00edstica fundamental es su car\u00e1cter tripartita, en el hecho <i>\u00ab<\/i>que la apropiaci\u00f3n del plusvalor tiene lugar de forma que no son dos, sino tres, los participantes en el proceso de explotaci\u00f3n. Es decir, que existe un nivel intermedio, que participa en la explotaci\u00f3n del estrato m\u00e1s bajo pero tambi\u00e9n es explotado por el m\u00e1s alto<i>\u00bb<\/i><sup>4<\/sup><\/p>\n<p>Wallerstein incluso va m\u00e1s all\u00e1 al afirmar que lejos de representar algo exclusivo solo del sistema interestatal \u00abesta estructura tripartita se puede constatar repetidamente en todas las instituciones de la econom\u00eda mundo capitalista: en el papel econ\u00f3mico trimodal de las regiones de la econom\u00eda-mundo: centro, semiperiferia y periferia; en la estructura organizativa b\u00e1sica del proceso productivo (la existencia de los capataces o intermediarios); en las pautas trimodales de la distribuci\u00f3n de ingresos y status en los pa\u00edses capitalistas del centro; en la pauta trimodal de alianzas pol\u00edticas (izquierda, centro, derecha), tanto a escala mundial como nacional\u00bb<sup>5<\/sup><\/p>\n<p>La enunciaci\u00f3n de una estructura tripartita de la econom\u00eda-mundo capitalista a partir de la adici\u00f3n del concepto de semiperiferia a los ya existentes de centro y periferia constituye una innovaci\u00f3n te\u00f3rica de Immanuel Wallerstein, un aporte m\u00e1s suyo en el estudio del sistema capitalista. En una entrevista con el estudioso mexicano Carlos Antonio Aguirre Rojas en 1999 a una pregunta de \u00e9ste le dec\u00eda \u00ablos t\u00e9rminos de centro y de periferia, son en realidad de Ra\u00fal Prebish (\u2026) En cambio, respecto del t\u00e9rmino de semiperiferia pienso que fui yo el que lo invent\u00f3. Sobre todo, porque encontraba dif\u00edcil explicar las cosas sin hablar de este nivel intermedio, sin utilizar este nuevo t\u00e9rmino de semiperiferia\u00bb<sup>6<\/sup><\/p>\n<p>Para comprender por qu\u00e9 dentro de la estratificaci\u00f3n del sistema interestatal de la econom\u00eda-mundo capitalista una zona forma parte del centro, periferia o semiperiferia hay que analizar el grado de monopolizaci\u00f3n de los procesos productivos que se desarrollan dentro de la divisi\u00f3n social del trabajo:<\/p>\n<p>\u00abLa divisi\u00f3n axial del trabajo en una econom\u00eda-mundo capitalista divide a la producci\u00f3n en productos centrales y productos perif\u00e9ricos. El concepto centro-periferia es relacional. Lo que queremos decir por centro-periferia es el grado de ganancia del proceso de producci\u00f3n. Puesto que la ganancia est\u00e1 directamente relacionada al grado de monopolizaci\u00f3n, lo que esencialmente significamos por procesos de producci\u00f3n centrales son aquellos controlados por cuasimonopolios. Los procesos perif\u00e9ricos son entonces los verdaderamente competitivos. Cuando ocurre el intercambio, los productos competitivos est\u00e1n en una posici\u00f3n m\u00e1s d\u00e9bil y los cuasimonop\u00f3licos en una posici\u00f3n m\u00e1s fuerte. En consecuencia, hay un flujo constante de plusval\u00eda de los productores de productos perif\u00e9ricos hacia los productores de productos centrales. Esto es lo que se ha denominado intercambio desigual<i>\u00bb<\/i><\/p>\n<p>\u00abPuesto que los cuasimonopolios dependen de la protecci\u00f3n de estados fuertes, est\u00e1n en su mayor parte ubicados \u2014jur\u00eddica, f\u00edsica y en t\u00e9rminos de propiedad\u2014 dentro de tales estados. Existe por ello una consecuencia geogr\u00e1fica en las relaciones centro-periferia. Los procesos centrales tienden a agruparse en unos pocos estados y a constituir la mayor parte de la actividad productiva en dichos estados. Los procesos perif\u00e9ricos tienden a estar desparramados a lo largo de un gran n\u00famero de estados y constituyen la mayor parte de la actividad productiva en dichos estados. Por lo tanto, para abreviar, podemos hablar de estados centrales y estados perif\u00e9ricos, siempre y cuando recordemos que en verdad estamos hablando de una relaci\u00f3n entre procesos productivos. Algunos estados poseen una mezcla casi pareja de productos centrales y perif\u00e9ricos. Denominamos a \u00e9stos, estados semiperif\u00e9ricos. Tienen, como veremos, propiedades pol\u00edticas espec\u00edficas. No es sin embargo adecuado referirse a procesos productivos semiperif\u00e9ricos<i>\u00bb<\/i><sup>7<\/sup><\/p>\n<p>Si bien las mercanc\u00edas que en determinado momento, dado su elevado grado de monopolizaci\u00f3n, forman parte de un proceso productivo central, pierden importancia con el tiempo siendo sustituidas por otras (los textiles, por ejemplo, lo fueron en 1800, pero en el 2000 ya no lo son), la adscripci\u00f3n de los Estados a una de las tres zonas estructurales en las que se divide la econom\u00eda-mundo capitalista, permanece casi sin movimiento, siendo solo posible mejorar dentro de la misma zona la posici\u00f3n estructural, pero sin salirse de ella, como dice Wallerstein <i>\u00ab<\/i>este tipo de giro no ha tenido efecto en la estructura del sistema (\u2026) Ha habido siempre nuevos procesos centrales que remplazaron a los que se tornaron m\u00e1s competitivos y se reubicaron fuera de los estados en los que se encontraban originariamente<i>\u00bb<\/i><sup>8<\/sup><\/p>\n<p>\u00abla funci\u00f3n de cada estado es muy distinto vis-\u00e0-vis los procesos productivos dependiendo de la mezcla de procesos centrales-perif\u00e9ricos dentro de \u00e9l. En los estados fuertes, que contienen un margen desproporcionado de procesos centrales, se tiende a priorizar su funci\u00f3n como protector de los cuasimonopolios de los procesos centrales. En los estados muy d\u00e9biles, que contienen un margen desproporcionado de procesos de producci\u00f3n perif\u00e9ricos, \u00e9stos son en general incapaces de hacer mucho para afectar la divisi\u00f3n axial del trabajo, y se ven de hecho forzados a aceptar el destino que les ha tocado en suerte.<br \/>\nLos estados semiperif\u00e9ricos tienen una mezcla relativamente pareja de procesos de producci\u00f3n y se hallan en una situaci\u00f3n muy complicada. Bajo presi\u00f3n de los estados fuertes y presionando a los estados d\u00e9biles, su mayor preocupaci\u00f3n es mantenerse a distancia de la periferia y hacer lo posible para acceder al centro. Ninguna de las dos operaciones es sencilla, y ambas requieren de una considerable injerencia estatal en el mercado global<i>\u00bb<\/i><sup>9<\/sup><\/p>\n<p>Resumiendo: la importancia del grado de monopolizaci\u00f3n que se tenga de los procesos productivos es tal, que el mismo determina la ubicaci\u00f3n de uno u otro Estado en la zona central, perif\u00e9rica o semiperif\u00e9rica de la econom\u00eda-mundo capitalista y se erige como el factor fundamental que determina el intercambio econ\u00f3mico desigual entre las tres regiones. Wallerstein lo explica de la siguiente manera:<\/p>\n<p>\u00abuna econom\u00eda-mundo capitalista estaba marcada por una divisi\u00f3n axial de labor entre los procesos de producci\u00f3n centrales y los procesos de producci\u00f3n perif\u00e9ricos, lo cual daba como resultado un intercambio desigual favoreciendo a los involucrados en los procesos de producci\u00f3n centrales. Puesto que tales procesos tend\u00edan a agruparse en pa\u00edses espec\u00edficos, uno pod\u00eda abreviar la nomenclatura hablando de zonas centrales y perif\u00e9ricas (o incluso de estados centrales y perif\u00e9ricos) en tanto uno recordara que eran los procesos de producci\u00f3n y no los estados los que eran centrales o perif\u00e9ricos. En el an\u00e1lisis de sistema-mundo, el centro-periferia es un concepto <b>relacional<\/b>, no un par de t\u00e9rminos reificados, esto es, que tienen sentidos esenciales separados.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 es lo que convierte a un proceso de producci\u00f3n en central o perif\u00e9rico? Lleg\u00f3 a verse que la respuesta estaba en el grado en el cual cada proceso particular era relativamente monopolizado o de libre mercado. Los procesos que eran relativamente monopolizados eran mucho m\u00e1s gananciosos que aquellos que eran de libre mercado.<br \/>\nEsto volv\u00eda a los pa\u00edses en los que se ubicaban los procesos centrales m\u00e1s solventes. Y dado el poder desigual de los productos monopolizados vis-\u00e0-vis los productos con muchos productores en el mercado, el resultado \u00faltimo del intercambio entre productos centrales y perif\u00e9ricos era un flujo de la plusval\u00eda (queriendo decir en este caso una gran parte de las ganancias reales de m\u00faltiples producciones locales) hacia aquellos estados que ten\u00edan un mayor n\u00famero de procesos centrales<i>\u00bb<\/i><sup>10<\/sup><\/p>\n<p>En su libro <i>El capitalismo hist\u00f3rico<\/i> introduce en la explicaci\u00f3n del intercambio desigual el recurso de la fuerza con el ya mencionado grado de monopolizaci\u00f3n que se tenga de los procesos productivos:<br \/>\n\u00ab\u00bfC\u00f3mo funcionaba este intercambio desigual? Partiendo de una diferencia real en el mercado, debido a la escasez (temporal) de un proceso de producci\u00f3n complejo o a escaseces artificiales creadas <b>manu militari<\/b>, las mercanc\u00edas se mov\u00edan entre las zonas de tal manera que el \u00e1rea con el art\u00edculo menos \u00abescaso\u00bb \u00abvend\u00eda\u00bb sus art\u00edculos a la otra \u00e1rea a un precio que encarnaba un factor de producci\u00f3n (coste) real mayor que el de un art\u00edculo de igual precio que se moviera en direcci\u00f3n opuesta. Lo que realmente suced\u00eda era que hab\u00eda una transferencia de una parte de la ganancia total (o excedente) producida por una zona a otra. Era una relaci\u00f3n de centricidad-perifericidad. Por extensi\u00f3n podemos llamar \u00abperiferia\u00bb a la zona perdedora y \u00abcentro\u00bb a la ganadora. Estos nombres reflejan de hecho la estructura geogr\u00e1fica de los flujos econ\u00f3micos<i>\u00bb<\/i><sup>11<\/sup><\/p>\n<p>Dado que el intercambio desigual no fue un invento del capitalismo y, como tal, exist\u00eda en las sociedades anteriores al mismo, la interrogante ser\u00eda qu\u00e9 es lo novedoso que introduce el sistema-mundo capitalista\/moderno a \u00e9ste fen\u00f3meno:<br \/>\nLo primero destacable es que profundiz\u00f3 el fen\u00f3meno: <i>\u00ab<\/i>Al principio, cuando comenz\u00f3 este proceso, estas diferencias espaciales eran bastante peque\u00f1as, y el grado de especializaci\u00f3n espacial era limitado. Sin embargo, dentro del sistema capitalista, las diferencias existentes (ya fuera por razones ecol\u00f3gicas o hist\u00f3ricas) fueron exageradas, reforzadas y consolidadas\u00bb<br \/>\nLo segundo es que dot\u00f3 al sistema del armatoste perfecto para ocultarlo a la vista del simple observador: \u00abEl intercambio desigual es una pr\u00e1ctica antigua. Lo notable del capitalismo como sistema hist\u00f3rico fue la forma en que se pudo ocultar este intercambio desigual; de hecho se pudo ocultar tan bien que incluso los adversarios reconocidos del sistema no han comenzado a desvelarlo sistem\u00e1ticamente sino tras quinientos a\u00f1os de funcionamiento de este mecanismo.<br \/>\nLa clave para ocultar este mecanismo central est\u00e1 en la estructura misma de la econom\u00eda-mundo capitalista, la aparente separaci\u00f3n en el sistema capitalista mundial entre la arena econ\u00f3mica y la arena pol\u00edtica<i>\u00bb<\/i><sup>12<\/sup><\/p>\n<p>En relaci\u00f3n a la distinci\u00f3n binaria igualdad-desigualdad en el capitalismo hay que precisar que <i>\u00ab<\/i>la desigualdad es una realidad fundamental del moderno sistema-mundo, tal como lo ha sido de todos los sistemas hist\u00f3ricos conocidos. Lo diferente, lo que es espec\u00edfico del capitalismo hist\u00f3rico, es que la igualdad ha sido proclamada como sus objetivo. La gran cuesti\u00f3n pol\u00edtica del mundo moderno, la gran cuesti\u00f3n cultural, ha sido c\u00f3mo reconciliar el abrazo te\u00f3rico de la igualdad con su polarizaci\u00f3n continua y crecientemente aguda de las oportunidades y satisfacciones de la vida real que han sido su resultado\u00bb<br \/>\n\u00abDurante largo tiempo \u2013tres siglos, desde el XVI hasta el XVIII\u2013 esta cuesti\u00f3n era escasamente tomada en cuenta en el moderno sistema-mundo. La desigualdad segu\u00eda consider\u00e1ndose natural, ordenada por Dios, de hecho. Pero una vez que el cl\u00edmax revolucionario de finales del siglo XVIII transform\u00f3 el lenguaje de la igualdad en un icono cultural, una vez que los desaf\u00edos a la autoridad se volvieron cosa habitual por doquier, no fue posible seguir ignorando la disparidad entre la teor\u00eda y la pr\u00e1ctica. La necesidad de contener las implicaciones de esta reclamaci\u00f3n cultural, y por lo tanto de domesticar a las \u2018clases peligrosas\u2019, se convirti\u00f3 en una prioridad para quienes detentaban el poder<i>\u00bb<\/i><sup>13<\/sup> y aqu\u00ed es donde est\u00e1 lo nuevo del capitalismo referente a la igualdad respecto a todos los sistemas desiguales que le precedieron: como los resultados pod\u00edan ser verdaderamente peligrosos de llevarse a efecto la misma <i>\u00ab<\/i>cuanto m\u00e1s se proclamaba la igualdad como principio moral, m\u00e1s obst\u00e1culos \u2013jur\u00eddicos, pol\u00edticos, econ\u00f3micos y culturales\u2013 se institu\u00edan para impedir su realizaci\u00f3n<i>\u00bb<\/i>.<sup>14<\/sup><i> <\/i><\/p>\n<p>Sintetizando: el capitalismo es un sistema tan o m\u00e1s desigual que los anteriores, aunque a diferencia de los predecesores proclama la igualdad, pese a que al mismo tiempo se las ingenia para crear una serie de impedimentos que permitan su efectiva realizaci\u00f3n.<\/p>\n<p><b>Semiperiferia<\/b><\/p>\n<p>Entre los componentes estructurales del sistema-mundo capitalista hay uno que merece una atenci\u00f3n especial: la semiperiferia, dado que alrededor de la misma se han tejido mitos interesados, por parte de unos, e ilusiones inocentes, por parte de otros, todas las cuales contribuyen, independientemente de las intenciones subjetivas con que se han esgrimido, a la propagaci\u00f3n de falsificaciones que legitiman el accionar de las leyes del capitalismo.<\/p>\n<p>En su obra primigenia <i>El Moderno Sistema Mundial<\/i> Tomo I (1974) Wallerstein se refiri\u00f3 a la semiperiferia fundamentalmente desde el punto de vista econ\u00f3mico <i>\u00ab<\/i>la semiperiferia representa un punto intermedio de un conjunto que va desde el dentro a la periferia. Esto es cierto, en particular, con respecto a la complejidad de las instituciones econ\u00f3micas, el grado de retribuci\u00f3n econ\u00f3mica (tanto en t\u00e9rminos de nivel medio como amplitud) y fundamentalmente en la forma de control del trabajo<i>\u00bb<\/i><sup>15<\/sup>, dejando velada la funci\u00f3n pol\u00edtica de la misma (la m\u00e1s importante), para un art\u00edculo publicado el mismo a\u00f1o 1974, (aunque escrito en 1972) en una revista de la Universidad de Cambridge (<i>Comparative Studies in Society and History<\/i>) donde m\u00e1s profundamente lo aborda a lo largo de toda su extensa obra:<\/p>\n<p>\u00abno se puede entender la perdurabilidad de la diferencia estructural entre centro y periferia a menos que se tenga en cuenta la existencia de una tercera situaci\u00f3n estructural inmediata: la de la semiperiferia. Nuestra l\u00f3gica no es meramente inductiva, apreciando la presencia de una tercera categor\u00eda a partir de una comparaci\u00f3n de curvas indicatrices; es tambi\u00e9n deductiva. <em>La semiperiferia es necesaria para que la econom\u00eda-mundo capitalista funcione sin demasiados sobresaltos<\/em>. Ambos tipos de sistemas-mundo, el imperio-mundo con una econom\u00eda redistributiva y la econom\u00eda-mundo con una econom\u00eda capitalista de mercado, suponen una distribuci\u00f3n de las recompensas de marcadamente desigual. Por eso se plantea de inmediato c\u00f3mo es posible pol\u00edticamente que tal tipo de sistema perdure. \u00bfPor qu\u00e9 la mayor\u00eda de los explotados no derroca simplemente a la minor\u00eda que goza de ventajas desproporcionadas? La revisi\u00f3n hist\u00f3rica m\u00e1s somera muestra que los sistemas-mundo raramente han tenido que afrontar una insurrecci\u00f3n fundamental a escala sist\u00e9mica. Aunque el descontento ha sido eterno, normalmente se ha necesitado mucho tiempo para que la erosi\u00f3n del poder haya conducido al declive de un sistema-mundo, y en la mayor\u00eda de los casos alguna fuerza externa ha constituido un factor importante de este declive<i>\u00bb<\/i><sup>16<\/sup><\/p>\n<p>Es un hecho evidente que en la mantenci\u00f3n de la <i>\u00ab<\/i>estabilidad pol\u00edtica relativa<i>\u00bb<\/i> de los sistemas-mundo, <i>\u00ab<\/i>en t\u00e9rminos de la propia supervivencia sist\u00e9mica<i>\u00bb<\/i> juega un papel fundamental <i>\u00ab<\/i>la concentraci\u00f3n de fuerza militar en manos de las fuerzas dominantes<i>\u00bb<\/i> y <i>\u00ab<\/i>la difusi\u00f3n de un compromiso ideol\u00f3gico con el sistema en su conjunto<i>\u00bb<\/i> del personal y los cuadros del sistema (que no s\u00f3lo propagan los mitos, sino que creen realmente en ellos), <i>\u00ab<\/i>pero ni la fuerza armada ni la adhesi\u00f3n ideol\u00f3gica de los cuadros bastar\u00eda si no fuera por la divisi\u00f3n de la mayor\u00eda en un gran estrato inferior y un estrato intermedio m\u00e1s peque\u00f1o. El llamamiento revolucionario a la polarizaci\u00f3n como estrategia de cambio y el encomio liberal del consenso como base de la perduraci\u00f3n de lo establecido reflejan esa verdad, mucho m\u00e1s determinante de lo que sugiere su escasa utilizaci\u00f3n en el an\u00e1lisis de los problemas pol\u00edticos contempor\u00e1neos. El estado normal de cualquier sistema-mundo es esa estructura de tres capas. Cuando deja de ser as\u00ed, el sistema-mundo se desintegra\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abEn una econom\u00eda-mundo esa estratificaci\u00f3n cultural no es tan simple, porque la multiplicidad de sistemas pol\u00edticos implica que la concentraci\u00f3n de papeles econ\u00f3micos se da verticalmente, m\u00e1s que horizontalmente a escala de la totalidad del sistema. La soluci\u00f3n consiste entonces en tener tres <em>tipos <\/em>de Estados, con las correspondientes presiones en favor de la homogeneizaci\u00f3n cultural en el seno de cada uno de ellos; as\u00ed, adem\u00e1s del estrato superior de los pa\u00edses del centro y el estrato inferior de los pa\u00edses perif\u00e9ricos, existe un estrato intermedio de pa\u00edses semiperif\u00e9ricos.\u00bb<\/p>\n<p>\u00abA esta semiperiferia se le asigna entonces cierto papel econ\u00f3mico espec\u00edfico, pero por razones <u>m\u00e1s pol\u00edticas que econ\u00f3micas<\/u>. Es decir, se podr\u00eda argumentar que la econom\u00eda-mundo, como econom\u00eda, funcionar\u00eda igualmente bien sin una semiperiferia. Pero ser\u00eda mucho menos estable <em>pol\u00edticamente<\/em>, porque supondr\u00eda un sistema-mundo polarizado. La existencia de la tercera categor\u00eda significa precisamente que el estrato superior no se enfrenta a la oposici\u00f3n unificada de todos los dem\u00e1s, ya que el estrato intermedio es a un tiempo explotador y explotado. Eso implica que su papel econ\u00f3mico espec\u00edfico no sea tan importante y que haya cambiado tanto a lo largo de las distintas fases hist\u00f3ricas del sistema-mundo moderno\u00bb<sup>17<\/sup><\/p>\n<p>Las pol\u00edticas mercantilistas<sup>18<\/sup> a las que han recurrido varios estados a lo largo de la historia del sistema-mundo capitalista y que, en algunos casos, han significado una semi retirada parcial de la econom\u00eda-mundo capitalista, fueron ejecutadas (en realidad solo pod\u00edan hacerlo) por estados que, conceptualmente, podr\u00edamos llamar semiperif\u00e9ricos; los del centro no las necesitaban (gozaban de todas las prebendas sist\u00e9micas, sobre todo la absorci\u00f3n-apropiaci\u00f3n de la mayor parte del valor creado mundialmente) y los de la periferia no contaban con la suficiente fuerza en sus respectivas estructuras estatales que respaldara la defensa de dichas pol\u00edticas. En un art\u00edculo de 2014, en coautor\u00eda con el ruso Georgi Derluguian, precisamente para abordar \u00aben la perspectiva del sistema-mundo\u00bb al m\u00e1s emblem\u00e1tico de los estados semiperif\u00e9ricos que han aplicado una pol\u00edtica mercantilista, Rusia, Wallerstein dec\u00eda que \u00aben su mayor parte [fueron] pa\u00edses que aspiraron a la grandeza o fueron grandiosos en el pasado, pero que en la era moderna se enfrentaron al desaf\u00edo de la supremac\u00eda occidental y, en su mayor parte, anglosajona. Llamamos a esos pa\u00edses \u2018semiperif\u00e9ricos\u2019. Su t\u00edpica reacci\u00f3n condujo a las campa\u00f1as en favor del \u2018desarrollo\u2019 o a la reivindicaci\u00f3n de sus propias \u2018modernidades\u2019\u00bb<sup>19<\/sup><i> <\/i><\/p>\n<p>En otro lugar expres\u00f3 que \u00abel mercantilismo se convirti\u00f3 en el principal instrumento de los pa\u00edses semiperif\u00e9ricos que trataban de incorporarse al centro, cumpliendo una funci\u00f3n an\u00e1loga a las de las medidas mercantilistas de finales del siglo XVII y del XVIII en Inglaterra y Francia. Evidentemente, el \u00e9xito alcanzado por los pa\u00edses semiperif\u00e9ricos en esa pretensi\u00f3n en el periodo anterior a la primera Guerra Mundial fue muy variable: total en Estados Unidos, s\u00f3lo parcial en Alemania y muy escaso en Rusia\u00bb<sup>20<\/sup><\/p>\n<p>Wallerstein explica, no obstante, que no se puede \u00abignorar que el capital nunca ha dejado que sus aspiraciones en la econom\u00eda-mundo capitalista queden determinadas por las fronteras nacionales, y que la creaci\u00f3n de barreras \u2018nacionales\u2019 \u2013gen\u00e9ricamente, el mercantilismo \u2013 ha sido hist\u00f3ricamente un mecanismo defensivo de los capitalistas localizados en pa\u00edses situados en posici\u00f3n desventajosa en el sistema. As\u00ed sucedi\u00f3 con Inglaterra frene a los Pa\u00edses Bajos en 1660-1715, con Francia frente a Inglaterra en 1715-1815, con Alemania frente a Gran Breta\u00f1a en el siglo XIX o con la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica frente a Estados Unidos en el XX. En ese proceso gran n\u00famero de pa\u00edses han creado barreras econ\u00f3micas nacionales cuyas consecuencias iban a menudo m\u00e1s all\u00e1 de sus objetivos iniciales, y entonces los mismos capitalistas que hab\u00edan presionado a sus gobiernos nacionales para imponer las restricciones acababan juzg\u00e1ndolas asfixiantes. No se trata de una \u2018internacionalizaci\u00f3n\u2019 del capital \u2018nacional\u2019, sino simplemente de una nueva exigencia pol\u00edtica de ciertos sectores de la clase capitalista, que ha buscado en todo momento maximizar sus beneficios en el seno del mercado real, el de la econom\u00eda-mundo\u00bb<sup>21<\/sup>; esto se\u00f1ala la funci\u00f3n espec\u00edfica y el muy limitado papel de las pol\u00edticas mercantilistas dentro de la divisi\u00f3n del trabajo del capitalismo hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>En la segunda mitad del siglo XX econom\u00eda, geograf\u00eda y pol\u00edtica se fundieron de tal forma en el moderno sistema mundial como no lo hab\u00edan hecho en los anteriores 400 a\u00f1os de su existencia, trayendo cambios que se reflejaron en el componente semiperif\u00e9rico del sistema interestatal del sistema-mundo capitalista, surgiendo estados que, sin contar con abundantes recursos naturales, extensi\u00f3n territorial, mano de obra y tampoco recurrir a la consabida pol\u00edtica mercantilista-proteccionista pudieron acceder al reducido grupo de estados semiperif\u00e9ricos, erigi\u00e9ndose como actores econ\u00f3micos importantes que, aunque de segunda l\u00ednea, les permiti\u00f3 abandonar su situaci\u00f3n perif\u00e9rica. Esos son los casos de Corea del Sur y Taiw\u00e1n, para citar los dos ejemplos m\u00e1s relevantes, medi\u00e1ticos e ideol\u00f3gicos, pero de cuya existencia no estuvi\u00e9ramos escribiendo si no hubiesen existido las pujantes revoluciones populares en Corea del Norte y China. Ambos casos son el resultado de la geopol\u00edtica de la guerra fr\u00eda y de la decisi\u00f3n de la potencia hegem\u00f3nica del momento, Estados Unidos, de convertirlos en plataformas exportadoras de componentes y productos manufacturados que tuvieron abiertas de par en par las puertas del mercado norteamericano, el m\u00e1s grande de la \u00e9poca y el \u00fanico que pod\u00eda ofrecerle competencia.<br \/>\n<u><b><\/b><\/u><\/p>\n<p><b>Hegemon\u00eda<\/b><\/p>\n<p>Como se ha dicho a lo largo de la serie \u00abAportes te\u00f3ricos de Immanuel Wallerstein\u00bb, un sistema capitalista no puede desarrollarse dentro de los l\u00edmites de una sola estructura pol\u00edtica, esto es en los marcos de un solo Estado, sino \u00aben un conjunto de Estados supuestamente soberanos definidos y limitados por su pertenencia a una red o sistema interestatal, cuyo funcionamiento se gu\u00eda por el llamado equilibrio de poder, mecanismo destinado a garantizar que ninguno de los Estados que forman parte del sistema interestatal tenga nunca la capacidad de transformarlo en un imperio-mundo con l\u00edmites equiparables a los de la divisi\u00f3n axial del trabajo\u00bb<sup>22<\/sup>. Sin embargo, eso no niega la necesidad sist\u00e9mica del surgimiento entre los Estados del centro de uno de que ejerza preponderancia sobre el resto, imponiendo y haciendo cumplir determinado \u00aborden\u00bb a los dem\u00e1s estados del sistema-mundo, sin perder de vista que <i>\u00ab<\/i>el capitalismo no requiere \u2018orden\u2019, sino lo que podr\u00eda denominarse \u2018orden favorable\u2019 [al extremo que] la promoci\u00f3n de la anarqu\u00eda muchas veces sirve para abatir el \u2018orden desfavorable\u2019\u00bb<sup>23<\/sup><\/p>\n<p>Cuando hay una situaci\u00f3n \u00aben que la continua rivalidad entre las llamadas \u2018grandes potencias\u2019 est\u00e1 tan desequilibrada que una de ellas puede imponer en gran medida sus reglas y deseos (como m\u00ednimo mediante una capacidad de veto eficaz) en los terrenos econ\u00f3mico, pol\u00edtico, militar, diplom\u00e1tico y hasta cultural\u00bb<sup>24<\/sup> se puede hablar y estamos en presencia de una hegemon\u00eda en el sistema interestatal del capitalismo.<\/p>\n<p>Contrariamente a lo que se piensa, que el poder militar abrumador y omnipotente convierte a una potencia en hegem\u00f3nica, \u00abla base material de ese poder reside en la mayor eficiencia con que funcionan las empresas localizadas en la gran potencia en las tres \u00e1reas econ\u00f3micas: producci\u00f3n agro-industrial, comercio y finanzas. La mayor eficiencia de la que hablo es tan grande que esas empresas superan a las localizadas en otras grandes potencias, no s\u00f3lo en el mercado mundial en general, sino tambi\u00e9n, en muchos casos, en los mercados internos de las propias potencias rivales\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abSe trata, como se ve, de una definici\u00f3n relativamente restrictiva. No basta que las empresas de una gran potencia dispongan simplemente de una porci\u00f3n mayor del mercado mundial que las de cualquier otra, ni tampoco que sus fuerzas militares sean m\u00e1s poderosas o su papel pol\u00edtico preponderante. Para m\u00ed la hegemon\u00eda solamente existe en aquellas situaciones en las que la preponderancia es tan significativa que las potencias aliadas se convierten <em>de facto<\/em> en Estados clientes y las potencias contrarias se ven relativamente frustradas y a la defensiva frente a la potencia hegem\u00f3nica. Y aunque quiero restringir mi definici\u00f3n a los casos en el que el margen diferencial de poder es realmente grande <span style=\"text-decoration: underline;\">no pretendo con ello sugerir que la potencia hegem\u00f3nica sea en ning\u00fan momento omnipotente o capaz de hacer lo que se le antoje. En el marco del sistema interestatal no cabe la omnipotencia.<\/span>\u00bb<br \/>\n<i><\/i><\/p>\n<p><i>\u00ab<\/i>La hegemon\u00eda no es, por tanto, una situaci\u00f3n de equilibrio estable, sino, m\u00e1s bien, un extremo de un espectro fluido que describe las relaciones de rivalidad existentes entre las grandes potencias. En un extremo del mismo se verifica una situaci\u00f3n de cuasi equilibrio estable en la que existen varias grandes potencias que gozan de una fuerza aproximadamente igual y en la que no se producen agrupamientos n\u00edtidos o permanentes. \u00c9sta es una situaci\u00f3n rara e inestable. En torno al punto medio de este espectro observamos muchas potencias, agrupadas m\u00e1s o menos en dos campos, pero con varios elementos neutrales o vacilantes, y sin que ning\u00fan bando (ni por supuesto ning\u00fan Estado individual) pueda imponer su voluntad a los dem\u00e1s. \u00c9sta es la situaci\u00f3n estad\u00edsticamente normal en cuanto a la rivalidad en el sistema interestatal. Y en el otro extremo encontramos la situaci\u00f3n de hegemon\u00eda, que tambi\u00e9n es rara e inestable\u00bb<sup>25<\/sup><\/p>\n<p>En la siguiente figura, elaborada por Wallerstein, el propio profesor norteamericano describe \u00abel orden en que aparece el aumento y disminuci\u00f3n de las eficiencias relativas en cada una de las tres \u00e1reas econ\u00f3micas. En mi opini\u00f3n, en cada uno de esos tres casos las empresas localizadas en la gran potencia en cuesti\u00f3n consiguieron primero una ventaja agro-industrial, luego en el comercio, y por \u00b4\u00faltimo en las finanzas. Creo que fueron perdiendo esa ventaja tambi\u00e9n en el mismo orden. La hegemon\u00eda se refiere, por lo tanto, al corto intervalo en el que existe ventaja simult\u00e1nea en las tres \u00e1reas econ\u00f3micas\u00bb<sup>26<\/sup><strong><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Cuadro-Wallerstein-VI.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-13517 aligncenter\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Cuadro-Wallerstein-VI-1024x461.png\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"360\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Cuadro-Wallerstein-VI-1024x461.png 1024w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Cuadro-Wallerstein-VI-300x135.png 300w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Cuadro-Wallerstein-VI-768x346.png 768w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Cuadro-Wallerstein-VI-1320x594.png 1320w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Cuadro-Wallerstein-VI.png 1328w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/a><\/strong>Fuente: Wallerstein, Immanuel. <i>Capitalismo hist\u00f3rico y movimientos antisist\u00e9micos. Un an\u00e1lisis de sistemas-mundo<\/i>. Ediciones Akal, S. A., 2004. Madrid. p. 243.<\/p>\n<p>El poder militar de la potencia hegem\u00f3nica no es una cuesti\u00f3n balad\u00ed, pero \u00abla hegemon\u00eda depende en muchos sentidos del hecho de que la fuerza impl\u00edcita nunca es cuestionada\u00bb y \u00abhaciendo amenazas impl\u00edcitas que espera no sean cuestionadas, pero sabiendo tambi\u00e9n cu\u00e1ndo no tiene la fuerza necesaria para emitir un ultim\u00e1tum\u00bb<sup>27<\/sup><\/p>\n<p>A juicio de Wallerstein, en la historia del sistema-mundo capitalista, han existido \u00fanicamente \u00abtres casos claros de hegemon\u00eda: el de las Provincias Unidas [Holanda] a mediados del siglo XVII, el del Reino Unido durante la mayor parte del XIX y el de Estados Unidos a mediados del siglo XX. Para quien quiera fechas m\u00e1s precisas, \u00e9stas ser\u00edan las delimitaciones temporales que yo propondr\u00eda: 1625-1672, 1815-1873, 1945-1967\u00bb<sup>28<\/sup><\/p>\n<p>\u00abEn los tres casos la hegemon\u00eda se alcanz\u00f3 tras una guerra mundial de treinta a\u00f1os. Por guerra mundial entiendo (algo restrictivamente) una guerra terrestre en la que intervienen (no necesariamente todo el tiempo) casi todas las potencias militares importantes de la \u00e9poca, provocando una gran devastaci\u00f3n de infraestructuras y poblaci\u00f3n. Cada hegemon\u00eda aparece vinculada con una de estas guerras. La guerra mundial alfa fue la de los Treinta A\u00f1os de 1618-1648, cuando los intereses holandeses triunfaron sobre los de los Habsburgo en la econom\u00eda-mundo. La versi\u00f3n beta fueron las guerras napole\u00f3nicas de 1792 a 1815, cuando los intereses brit\u00e1nicos triunfaron sobre los franceses. Y la gamma fue la larga guerra euroasi\u00e1tica de 1914-1945, cuando los intereses estadounidenses triunfaron sobre los alemanes\u00bb<sup>29<\/sup><\/p>\n<p>Y ser\u00eda bueno resaltar que \u00abaunque las guerras limitadas han sido una constante del funcionamiento del sistema interestatal en la econom\u00eda-mundo capitalista (apenas ha habido un a\u00f1o en el que no tuviera lugar alguna guerra en alg\u00fan lugar del sistema), las guerras mundiales han sido, por el contrario, excepcionales\u00bb<sup>30<\/sup><\/p>\n<p>Estudiando la relaci\u00f3n existente entre los ciclos inflaci\u00f3n-deflaci\u00f3n secular y las guerras mundiales\/hegemon\u00eda, Wallerstein observa un patr\u00f3n que parece haberse mantenido y que, provocadoramente, pero tambi\u00e9n como una invitaci\u00f3n a la reflexi\u00f3n, podr\u00edamos transpolar hasta nuestros d\u00edas sobre el hecho de si estamos o no a las puertas de una nueva guerra mundial.<br \/>\nAl respecto dice Wallerstein \u00abtal vez se podr\u00eda argumentar, por lo tanto, la persistencia hasta hoy d\u00eda de estos ciclos log\u00edsticos (de precios) con las siguientes duraciones: 1450-1730, con una larga meseta cumbre de 1600 a 1650; 1730-1897, con el m\u00e1ximo hacia 1810-1817; y desde 1897 \u00bfhasta?, sin que quepa precisar por ahora d\u00f3nde se situar\u00eda el m\u00e1ximo. De forma que estos ciclos log\u00edsticos, cuyo status emp\u00edrico y te\u00f3rico es, como he indicado, dudoso, habr\u00edan alcanzado su m\u00e1ximo poco m\u00e1s o menos en torno a las guerras mundiales y justamente antes de las siguientes eras hegem\u00f3nicas, que parecer\u00edan as\u00ed derivarse de largas expansiones competitivas manifestando una concentraci\u00f3n particular de poder econ\u00f3mico y pol\u00edtico\u00bb<sup>31<\/sup><\/p>\n<p>Aunque Marx dec\u00eda, citando a Hegel, \u00abque todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dij\u00e9ramos, dos veces. Pero se olvid\u00f3 de agregar: una vez como tragedia y la otra como farsa\u00bb, a prop\u00f3sito de la gran ola inflacionaria que azota al mundo capitalista y que parece estar en su cresta, sumado a la emergencia de un polo econ\u00f3mico, industrial, comercial y financiero en torno a China-Rusia-BRICS+, y dada la guerra en Ucrania que, al decir del ling\u00fcista norteamericano Noam Chomsky, \u00abes<b> <\/b> entre EE UU-OTAN y Rusia, pero con cad\u00e1veres ucranios\u00bb<sup>32<\/sup> nos lleva, \u00a1tentadoramente!, a apreciar similitudes con las deducciones hist\u00f3ricas que sobre el tema ha extra\u00eddo Immanuel Wallerstein.<\/p>\n<p>Si en los Estados semiperif\u00e9ricos observamos como pol\u00edtica econ\u00f3mica la aplicaci\u00f3n de medidas proteccionistas, en la potencia hegem\u00f3nica se aprecia lo contrario \u00abmientras dura su hegemon\u00eda, la potencia favorecida tiende a defender el \u2018liberalismo\u2019 global. Aparece como defensora del principio del libre flujo de los factores de la producci\u00f3n (bienes, capital y trabajo) en toda la econom\u00eda-mundo. Se muestra hostil en general a las restricciones mercantilistas sobre el comercio, incluida la existencia de colonias ultramarinas de los pa\u00edses m\u00e1s fuertes. Extiende ese liberalismo a un respaldo generalizado de las instituciones parlamentarias liberales (con el correspondiente desagrado frente al cambio pol\u00edtico por medios violentos), de las restricciones pol\u00edticas a la arbitrariedad del poder burocr\u00e1tico y de las libertades civiles (abriendo sus puertas a los exiliados pol\u00edticos). Tiende a proporcionar a su clase obrera nacional un elevado nivel de vida, al menos con respecto al nivel medio de la \u00e9poca.\u00bb<br \/>\n\u00abNinguno de estos aspectos debe exagerarse. Las tres potencias hegem\u00f3nicas hicieron excepciones a su antimercantilismo cuando les pareci\u00f3 conveniente. Las tres se mostraron dispuestas a interferir en los procesos pol\u00edticos de otros Estados para asegurar su propia ventaja. Ninguna de las tres dud\u00f3 en ejercer una fuerte represi\u00f3n cuando los juzg\u00f3 necesario para garantizar el \u2018consenso\u2019 nacional. El alto nivel de vida de la clase obrera estaba siempre matizado por la etnicidad interna. Sin embargo, no deja de ser sorprendente que la ideolog\u00eda liberal floreciera en esos tres pa\u00edses precisamente en el momento de su hegemon\u00eda, y en gran medida s\u00f3lo entonces all\u00ed\u00bb<sup>33<\/sup><\/p>\n<p>Lo anterior demuestra la hipocres\u00eda de la ideolog\u00eda y la pol\u00edtica en el capitalismo y a considerar que \u00abel libre comercio era imperialismo del libre comercio\u00bb<sup>34<\/sup>, y esto \u00abse debe a que el libre comercio es de hecho, simplemente, una doctrina proteccionista m\u00e1s, en este caso proteccionista de las ventajas de aquellos que en un momento dado est\u00e1n gozando de mayores eficiencias econ\u00f3micas\u00bb<sup>35<\/sup>, de ah\u00ed que Wallerstein hable de un \u00abproteccionismo de libre comercio\u00bb<sup>36<\/sup><\/p>\n<p>Para rematar afirmar que, en el sistema-mundo capitalista, ni siquiera en las \u00e9pocas de hegemon\u00eda efectiva por una de sus potencias, donde se supon\u00eda deb\u00eda reinar cierta \u00abtranquilidad\u00bb sist\u00e9mica y ausencia de conflictos armados, hubo una paz real; el periodo de la <i>pax britannica<\/i> y la <i>pax americana<\/i> fueron, de hecho, periodos de constantes guerras, algunas no tan peque\u00f1itas como algunos est\u00e1n dispuestos a llamarlas y en las que, en todos los casos, intervinieron \u00e9stas potencias hegem\u00f3nicas que deb\u00edan ser ejemplos de amistad y concordia, \u00abporque la creaci\u00f3n del Estado liberal-nacional fue tambi\u00e9n, y necesariamente, la creaci\u00f3n del Estado liberal imperial\u00bb<sup>37<\/sup><\/p>\n<p><b>Notas<\/b><\/p>\n<p><i><b>*<\/b> Universalismo europeo. El discurso del poder<\/i>. Editorial Siglo XXI. Primera edici\u00f3n en castellano 2007. p. 57. Primera edici\u00f3n en ingl\u00e9s 2006.<br \/>\n** \u00abMantener con firmeza el tim\u00f3n: sobre el m\u00e9todo y la unidad de an\u00e1lisis\u00bb. Revista <i>Comparative Civilization Review <\/i>30 (primavera de 1994)<br \/>\n1. Wallerstein, Immanuel. <i>An\u00e1lisis de sistemas-mundo. Una introducci\u00f3n<\/i>. Editorial Siglo XXI. Segunda edici\u00f3n 2006. p. 40. Primera edici\u00f3n en ingl\u00e9s 2004 y en castellano 2005.<\/p>\n<p>2. \u00abEl estado moderno es un estado soberano (\u2026) Pero los estados modernos existen, de hecho, dentro de un c\u00edrculo de estados, lo que hemos dado en llamar sistema interestatal\u00bb Wallerstein, Immanuel. <i>An\u00e1lisis de sistemas-mundo. Una introducci\u00f3n<\/i>. Editorial Siglo XXI. Segunda edici\u00f3n 2006. p. 64. En relaci\u00f3n a lo que \u00e9l considera por soberano dice esto: \u00abLa soberan\u00eda, por su parte, es el blas\u00f3n del sistema interestatal. Cada Estado en el mundo moderno afirma su propia soberan\u00eda. Y cada Estado proclama respetar la soberan\u00eda de los otros. Pero como sabemos, y como cualquier promotor de la Realpolitik puede decirnos, no es esta la manera en que las cosas funcionan realmente. Existen Estados fuertes y Estados d\u00e9biles, siendo esa fuerza y esa debilidad la medida de las relaciones rec\u00edprocas entre los Estados. Y los Estados fuertes regularmente intervienen en los asuntos internos de los Estados d\u00e9biles, mientras que esos Estados d\u00e9biles intentan regularmente convertirse en Estados m\u00e1s fuertes, as\u00ed como resistir a dicha intervenci\u00f3n. Pero incluso los Estados d\u00e9biles, pueden insertarse por s\u00ed mismos dentro de la pol\u00edtica de los Estados fuertes, aunque sea con grandes dificultades. Y todos los Estados, incluso el m\u00e1s fuerte de todos, est\u00e1n limitados por las operaciones de esa colectividad que es el sistema interestatal. El concepto del balance de poder se refiere precisamente a estas limitaciones\u00bb Wallerstein, Immanuel. <i>Los intelectuales en una \u00e9poca de transici\u00f3n<\/i>. Ponencia presentada en el Coloquio Internacional <i>Econom\u00eda, Modernidad y Ciencias Sociales<\/i>, organizado por varias Instituciones Acad\u00e9micas de Guatemala y de M\u00e9xico, y celebrado en la Ciudad de Guatemala, en Guatemala, los d\u00edas 27 al 30 de marzo de 2001.<br \/>\nEn otra de sus obras, <i>Utop\u00edstica o las opciones hist\u00f3ricas del siglo XXI<\/i>, tambi\u00e9n recalc\u00f3 la importancia del sistema interestatal \u00abLa creaci\u00f3n de la estructura de los estados (los llamados estados soberanos, que operan dentro de las restricciones de un sistema interestatal) fue parte de la creaci\u00f3n de un mundo y una econom\u00eda capitalistas, y fue un elemento necesario en su estructuraci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>3. Wallerstein, Immanuel. <i>Capitalismo hist\u00f3rico y movimientos antisist\u00e9micos. Un an\u00e1lisis de sistemas-mundo<\/i>. Ediciones Akal, S. A., 2004. Madrid. p. 293. Esta edici\u00f3n no se encuentra en ingl\u00e9s, es solo para lengua espa\u00f1ola.<i> <\/i>En otra de sus obras se\u00f1al\u00f3 la correspondencia de dicho sistema interestatal con las necesidades de la acumulaci\u00f3n capitalista \u00abese sistema pol\u00edtico de estados soberanos dentro de un sistema interestatal, en que tanto los estados como el sistema interestatal tienen un grado intermedio de poder, respond\u00eda perfectamente a las necesidades de los empresarios capitalistas\u00bb. Wallerstein, Immanuel. <i>Conocer el mundo, saber el mundo: el fin de lo aprendido. Una ciencia social para el siglo XXI<\/i>. Editorial Siglo XXI. 2007. p. 71-72.<\/p>\n<p>4. Wallerstein, Immanuel. <i>Capitalismo hist\u00f3rico y movimientos antisist\u00e9micos. Un an\u00e1lisis de sistemas-mundo<\/i>. Ediciones Akal, S. A., 2004. Madrid. p. 293.<\/p>\n<p>5. Wallerstein, Immanuel. <i>Capitalismo hist\u00f3rico y movimientos antisist\u00e9micos. Un an\u00e1lisis de sistemas-mundo.<\/i> Ediciones Akal, S. A., 2004. Madrid. p. 293-294.<\/p>\n<p>6. Aguirre Rojas, Carlos Antonio. <i>Immanuel Wallerstein: cr\u00edtica del sistema-mundo capitalista<\/i>. Editorial Era. 2003. Agradezco el env\u00edo del libro por correo electr\u00f3nico a su autor.<\/p>\n<p>7. Wallerstein, Immanuel. <i>An\u00e1lisis de sistemas-mundo. Una introducci\u00f3n<\/i>. Editorial Siglo XXI. Segunda edici\u00f3n 2006. p. 46-47.<\/p>\n<p>8. <em>Ibidem<\/em>. p. 47.<\/p>\n<p>9. <em>Ibidem<\/em>. p. 47-48.<\/p>\n<p>10. <em>Ibidem<\/em>. p. 33-34<\/p>\n<p>11. Wallerstein, Immanuel. <i>El capitalismo hist\u00f3rico<\/i>. Editorial Siglo XXI. Espa\u00f1a 2012. 2\u00aa Edici\u00f3n. p. 26.<\/p>\n<p>12. <em>Ibidem<\/em>. p. 25.<\/p>\n<p>13. Wallerstein, Immanuel. <i>El Moderno Sistema Mundial IV<\/i>. El triunfo del liberalismo centrista 1789-1814. Primera edici\u00f3n. M\u00e9xico, 2014. p. 207-208. (primera edici\u00f3n en ingl\u00e9s 2011)<\/p>\n<p>14. <em>Ibidem<\/em>. p. 211.<\/p>\n<p>15. Wallerstein, Immanuel. <i>El Moderno Sistema Mundial<\/i>. Tomo I. La agricultura capitalista y los or\u00edgenes de la econom\u00eda-mundo europea en el siglo XVI. Editorial Siglo XXI. 2010. (primera edici\u00f3n en ingl\u00e9s 1974 y en castellano 1979) p. 144.<\/p>\n<p>16. Wallerstein, Immanuel. <i>Capitalismo hist\u00f3rico y movimientos antisist\u00e9micos. Un an\u00e1lisis de sistemas-mundo.<\/i> Ediciones Akal, S. A., 2004. Madrid. p. 103. (subrayados nuestros)<\/p>\n<p>17. Ibidem. p. 104-105. (negritas resaltadas de Wallerstein, subrayado nuestro)<\/p>\n<p>18. Al abordar en el tomo II de su obra <i>El moderno sistema mundial<\/i> la cuesti\u00f3n del mercantilismo, que hac\u00eda su aparici\u00f3n por vez primera en la historia de este sistema en tanto pol\u00edtica econ\u00f3mica, Wallerstein dej\u00f3 dicho esto:\u00abestas pr\u00e1cticas no son caracter\u00edsticas de la \u00e9poca, sino que han sido utilizadas por algunos estados en casi todos los momentos de la historia de la econom\u00eda-mundo capitalista, aun cuando las justificaciones ideol\u00f3gicas hayan variado\u00bb Wallerstein, Immanuel. <i>El Moderno Sistema Mundial<\/i>. Tomo II. El mercantilismo y la consolidaci\u00f3n de la econom\u00eda-mundo europea, 1600-1750. Editorial Siglo XXI. 2010 (primera edici\u00f3n en ingl\u00e9s 1980 y en castellano 1984) p. 50.<\/p>\n<p>19. Immanuel Wallerstein y Georgi Derluguian. \u00abDe Iv\u00e1n el Terrible a Vlad\u00edmir Putin: Rusia en la perspectiva del sistema-mundo\u00bb. Revista <em>Nueva Sociedad<\/em>. N\u00ba 253 \/ Septiembre \u2013 Octubre 2014. Disponible en <span style=\"color: #0000ff;\"><u><a href=\"https:\/\/nuso.org\/articulo\/de-ivan-el-terrible-a-vladimir-putin-rusia-en-la-perspectiva-del-sistema-mundo\/\">https:\/\/nuso.org\/articulo\/de-ivan-el-terrible-a-vladimir-putin-rusia-en-la-perspectiva-del-sistema-mundo\/<\/a><\/u><\/span><\/p>\n<p>20. Wallerstein, Immanuel. <i>Capitalismo hist\u00f3rico y movimientos antisist\u00e9micos. Un an\u00e1lisis de sistemas-mundo.<\/i> Ediciones Akal, S. A., 2004. Madrid. p. 109.<\/p>\n<p>21. <em>Ibidem<\/em>. p. 101-102.<\/p>\n<p>22. <em>Ibidem<\/em>. p. 241.<\/p>\n<p>23. Wallerstein, Immanuel. <i>El Moderno Sistema Mundial<\/i>. Tomo II. El mercantilismo y la consolidaci\u00f3n de la econom\u00eda-mundo europea, 1600-1750. Editorial Siglo XXI. 2010. (primera edici\u00f3n en ingl\u00e9s 1980 y en castellano 1984) p. 262.<\/p>\n<p>24. Wallerstein, Immanuel. <i>Capitalismo hist\u00f3rico y movimientos antisist\u00e9micos. Un an\u00e1lisis de sistemas-mundo.<\/i> Ediciones Akal, S. A., 2004. Madrid. p. 241.<\/p>\n<p>25. <em>Ibidem<\/em>. p. 241-242. (las negritas de Wallerstein, el subrayado nuestro)<\/p>\n<p>26. <em>Ibidem<\/em>. p. 243.<\/p>\n<p>27. Wallerstein, Immanuel. <i>El Moderno Sistema Mundial<\/i>. Tomo IV. El triunfo del liberalismo centrista, 1789-1914. Primera edici\u00f3n en espa\u00f1ol. 2014. p. 90 y 188.<\/p>\n<p>28. Wallerstein, Immanuel. <i>Capitalismo hist\u00f3rico y movimientos antisist\u00e9micos. Un an\u00e1lisis de sistemas-mundo.<\/i> Ediciones Akal, S. A., 2004. Madrid. p. 242.<\/p>\n<p>29. Ibidem. p. 244.<\/p>\n<p>30. Ibidem. p. 244.<\/p>\n<p>31. Ibidem. p. 245.<\/p>\n<p>32. \u00abChomsky: la guerra es entre EU-OTAN y Rusia con cad\u00e1veres ucranios\u00bb, titular de la contraportada del peri\u00f3dico mexicano que se edita en M\u00e9xico DF. <em>La Jornada<\/em>, 28 de febrero 2023. <span style=\"color: #0000ff;\"><u><a href=\"https:\/\/www.jornada.com.mx\/notas\/2023\/02\/28\/chomsky\/chomsky-la-guerra-es-entre-eu-otan-y-rusia-con-cadaveres-ucranios\/\">https:\/\/www.jornada.com.mx\/notas\/2023\/02\/28\/chomsky\/chomsky-la-guerra-es-entre-eu-otan-y-rusia-con-cadaveres-ucranios\/<\/a><\/u><\/span><\/p>\n<p>33. Wallerstein, Immanuel. <i>Capitalismo hist\u00f3rico y movimientos antisist\u00e9micos. Un an\u00e1lisis de sistemas-mundo.<\/i> Ediciones Akal, S. A., 2004. Madrid. p. 243-244.<\/p>\n<p>34. Wallerstein, Immanuel. <i>El Moderno Sistema Mundial<\/i>. Tomo IV. El triunfo del liberalismo centrista, 1789-1914. Primera edici\u00f3n en espa\u00f1ol. 2014. p. 177.<\/p>\n<p>35. <em>Ibidem<\/em>. p. 173.<\/p>\n<p>36. Ibidem. p. 178. Aunque, en realidad, el ox\u00edmoron inventado para describir la doble moral del capitalismo en relaci\u00f3n a la pol\u00edtica econ\u00f3mica empleada, seg\u00fan la \u00e9poca e intereses, lo dicen hasta los propios representantes del sistema. Un ejemplo de ello \u00ablo pone en claro este discurso de 1845 pronunciado por un industrial franc\u00e9s ante sus pares: Caballeros, no presten atenci\u00f3n a las teor\u00edas que claman por la libertad del comercio. Esta teor\u00eda fue proclamada por Inglaterra como la verdadera ley del mundo comercial s\u00f3lo cuando, tras la larga pr\u00e1ctica de las prohibiciones m\u00e1s absolutas, hab\u00eda llevado a su industria a un nivel tan alto de desarrollo que no hab\u00eda ning\u00fan mercado dentro cual pudiese competir con ella otra industria en gran escala\u00bb <em>Ibidem<\/em>.<i> <\/i>p. 178-179.<\/p>\n<p>37. <em>Ibidem<\/em>. p. 182. \u00abcasi en todas las circunstancias el derecho, ese sustento del imperio de la <em>pax<\/em>, era ineficaz en s\u00ed mismo. Ten\u00eda que ser respaldado por la fuerza\u00bb. <em>Ibidem<\/em> 182.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por Rodolfo Crespo (rodohc21@gmail.com)<\/p>\n<p><em>Entradas anteriores de esta serie \u00abLos aportes te\u00f3ricos de Immanuel Wallerstein\u00bb:<\/em><\/p>\n<p>I.- <a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/?p=11653\">La divisi\u00f3n del trabajo, frontera de los sistemas sociales<\/a><\/p>\n<p>II.-<a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/?p=11791\"> Clasificaci\u00f3n de los sistemas sociales hist\u00f3ricos: minisistemas, imperios-mundo y econom\u00edas-mundo<\/a><\/p>\n<p>III.- <a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/?p=12285\">El capitalismo, es el sistema-mundo en el que vivimos desde fines del siglo XIX<\/a><\/p>\n<p>IV.- <a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/?p=12332\">El (mal) llamado sistema socialista mundial es un mito, un error te\u00f3rico-pr\u00e1ctico, porque no ha existido<\/a><\/p>\n<p>V.- <a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/?p=12696\">El capitalismo es una mezcla de todo, pero fundamentalmente \u00abun sistema que da prioridad a la incesante acumulaci\u00f3n de capital\u00bb<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aportes te\u00f3ricos de Immanuel Wallerstein VI A Ana Bel\u00e9n Montes, con el cari\u00f1o y el abrazo fraterno, porque su lucha<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":12333,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[17],"tags":[2093,1300],"class_list":["post-13515","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia","tag-aportes-teoricos-de-immanuel-wallerstein","tag-immanuel-wallerstein"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13515","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=13515"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13515\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/12333"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=13515"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=13515"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=13515"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}