{"id":13520,"date":"2023-04-04T05:00:09","date_gmt":"2023-04-04T04:00:09","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=13520"},"modified":"2023-04-04T00:24:45","modified_gmt":"2023-04-03T23:24:45","slug":"sobre-italia-anos-setenta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=13520","title":{"rendered":"Sobre Italia, a\u00f1os setenta"},"content":{"rendered":"<p><em> El 25 de agosto de 2022 hizo diez a\u00f1os del fallecimiento de Francisco Fern\u00e1ndez Buey. Se han organizado diversos actos de recuerdo y homenaje y, desde Espai Marx, cada semana a lo largo de 2022-2023 estamos publicando como nuestra peque\u00f1a aportaci\u00f3n un texto suyo para apoyar estos actos y dar a conocer su obra. La selecci\u00f3n y edici\u00f3n de todos estos textos corre a cargo de Salvador L\u00f3pez Arnal.<\/em><\/p>\n<p><em>Dos aproximaciones del autor sobre la Italia de los a\u00f1os setenta del autor \u2013\u00abEl caso Moro y los nuevos liberalismos\u00bb, \u00abViejos aires de Italia: misericordia y radicalismo interclasista\u00bb\u2013 y un anexo sobre \u00abEl caso Negri\u00bb.<\/em><br \/>\n<em>Como complemento: \u00abPalmiro Togliatti y la <\/em>svolta <em>de Salerno.\u00bb<\/em><\/p>\n<h3><\/h3>\n<h3>I. El caso Moro y los nuevos liberalismos<\/h3>\n<p><em>Publicado en <\/em>mientras tanto<em> n\u00ba. 1 (Barcelona, noviembre\/diciembre de 1979), pp. 93-105 con el t\u00edtulo \u00abItalia y nosotros (Sobre algunas valoraciones recientes de la situaci\u00f3n italiana)\u00bb. Fechado en agosto de 1979.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"padding-left: 160px; text-align: right;\">Quienes abogan \/ por las guerras \/ sin malos tratos \/ por las ejecuciones \/ sin crueldad \/ por las condenas\/ sin ejecuci\u00f3n \/ por el encarcelamiento \/ sin maltrato \/ por los interrogatorios \/ sin torturas \/ por las torturas \/ sin da\u00f1os permanentes \/ por la explotaci\u00f3n \/ sin consecuencias graves \/ benditos sean \/ sin bendici\u00f3n \/ o malditos sean \/ sin maldici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">ERICH FRIED, \u00ab\u00a1Ay esos tibios!\u00bb, en <em>Poemas ap\u00e1tridas<\/em>.<\/p>\n<p>I. El asesinato de Aldo Moro, los resultados de las elecciones legislativas de este a\u00f1o [1979] y ese suceso a\u00fan en curso que ha dado en llamarse <em>caso Negri<\/em> han impreso un giro notable en la situaci\u00f3n pol\u00edtica italiana durante los \u00faltimos meses. Eso es indudable; pero se trata de ver hacia d\u00f3nde apunta tal giro. Pues aunque desde hace ya alg\u00fan tiempo lo que ocurre en Italia est\u00e1 siendo objeto de numerosos comentarios en la izquierda espa\u00f1ola, las estimaciones m\u00e1s extendidas, caracterizadas por la fijaci\u00f3n que suele producir al abordar este tema el ejemplo alem\u00e1n, por la prepotencia que se confiere a la organizaci\u00f3n militar de las Brigadas Rojas y por el desprecio gen\u00e9rico hacia los matices de la actuaci\u00f3n pol\u00edtica partidista, no contribuyen precisamente a aclarar las cosas.<br \/>\nEmpecemos por lo m\u00e1s obvio: se van apagando las voces de quienes ve\u00edan en los iniciales tanteos del compromiso hist\u00f3rico el camino a seguir para sanar o paliar nuestros propios males sociales, y cobran en cambio mayor fuerza los razonamientos cr\u00edticos, preocupados o despreciativos al respecto. Tal es el signo de los tiempos, claro est\u00e1; un desplazamiento f\u00e1cilmente explicable por la tozudez misma de los hechos que, con su esquem\u00e1tico dramatismo o su complejidad irreductible a anteriores situaciones hist\u00f3ricas, se ha ido llevando consigo aquel optimismo tan cegado por el deslumbramiento moment\u00e1neo de la apariencia que daban las cifras electorales.<\/p>\n<p>Cierto es que ya entonces, cuando lo que privaba era el deslumbramiento, se dijo m\u00e1s de una vez que la comprensi\u00f3n y las tentativas de resoluci\u00f3n de los principales males sociales de la \u00e9poca exig\u00edan algo m\u00e1s que saber contar con los dedos. Pero no vale la pena detenerse ahora en ese punto tan general, porque tanto el desorden del Estado italiano como lo ocurrido en Espa\u00f1a desde el Setentaycinco resulta suficientemente ilustrativo del car\u00e1cter ut\u00f3pico de las alegr\u00edas e ilusiones de las izquierdas socialistas y comunistas mayoritarias. Adem\u00e1s, lo que hoy empieza a emerger es una corriente diametralmente opuesta a la que dominaba por entonces: se va perdiendo la confianza en los sufragios parlamentarios y en su lugar se instaura el culto a la fuerza como principio de todas las cosas. Por eso ser\u00eda, en mi opini\u00f3n, una l\u00e1stima dejar caer en saco roto la reflexi\u00f3n que Saverio Tutino se hizo ahora hace un par de a\u00f1os, poco tiempo despu\u00e9s de los c\u00e9lebres acontecimientos de Roma y de Bolonia con los que se iniciaba, por as\u00ed decirlo, una nueva fase en la evoluci\u00f3n de la extrema izquierda italiana derrotada en las luchas del Sesentayocho y del Setentaynueve.<\/p>\n<p>Aunque el t\u00edtulo de la reflexi\u00f3n de Tutino (\u00abLenin es grande, no lo recortemos\u00bb, en <em>Materiales<\/em> n\u00ba. 12) pareciera un poco desorientador, su contenido era inequ\u00edvoco. Y ten\u00eda, a pesar de su brevedad, la fuerza de las sanas declaraciones pol\u00edticas: veracidad. Esto es, la sinceridad autocr\u00edtica de quien habla sabiendo de qu\u00e9 va la cosa, la claridad de juicio del rojo experimentado y la sensatez del hombre que siente su propia responsabilidad por haber contribuido en parte a alimentar algunas ilusiones. Se dir\u00e1 que el talante con que fueron escritas aquellas pocas l\u00edneas a\u00f1ade el pesimismo de la voluntad al pesimismo de la inteligencia.. Y es verdad. Pues la argumentaci\u00f3n de Tutino \u2013conviene recordarlo\u2013 ven\u00eda a decir lo siguiente: los restos del naufragio de la Tercera Internacional vivimos entre dos impotencias, la impotencia de los partidos comunistas grandes, hoy parad\u00f3jicamente llamados \u00abeurocomunistas\u00bb en un momento en que los nacionalismos europeos se les impone tambi\u00e9n a ellos, los cuales no preparan a la clase obrera para la toma del poder, y la impotencia de quienes se creen aut\u00f3nomos saltando en el vac\u00edo y acaban hundi\u00e9ndose en ese mismo vac\u00edo cuando cae igualmente aquello en lo que en realidad se apoyaban, la potente apariencia de los partidos obreros mayoritarios.<\/p>\n<p>Pesimismo de la inteligencia, pesimismo de la voluntad. Pero \u00bfpuede ser otro el talante del comunismo cr\u00edtico de nuestros d\u00edas? \u00bfPuede ser otro el tono y la orientaci\u00f3n de un comunismo marxista que sin renunciar al an\u00e1lisis social siga persiguiendo la transformaci\u00f3n revolucionaria de nuestras sociedades? Quien crea que la contestaci\u00f3n a esa pregunta ha de ser afirmativa tendr\u00e1 que refutar lo que parece ser el dictamen de la historia del movimiento comunista desde los a\u00f1os veinte en Europa, y para convencerse de que no hay lugar para otro estado de \u00e1nimo puede releer comparativamente los documentos fundacionales de las cuatro internacionales obreras habidas hasta ahora.<\/p>\n<p>Cabe todav\u00eda, ciertamente, el optimismo de una contraofensiva basada en un neomarxismo te\u00f3rico cuyo objeto sea en lo esencial el estudio de nuestra historia pasada y la parcial aceptaci\u00f3n de las realidades existentes. Optimismo respetable como opci\u00f3n personal, sin duda. Aunque es de temer, no obstante, que por ese camino, cuyo verdadero arranque est\u00e1 en el impl\u00edcito reconocimiento de la obsolescencia de la dial\u00e9ctica revolucionaria al menos en Europa, acabaremos encontr\u00e1ndonos con las ya viejas cantinelas a lo Croce seg\u00fan las cuales lo \u00fanico que nos quedar\u00eda [a los marxistas] ser\u00eda un ambiguo m\u00e9todo para la interpretaci\u00f3n de las realidades pret\u00e9ritas. Y, por otra parte, cuando esa opci\u00f3n se eleva a tarea colectiva, es decir, se hace pol\u00edtica pr\u00e1ctica, suele dar lugar al m\u00e1s craso de los oportunismos. Tal es lo que est\u00e1 ocurriendo con los proyectos del PSI y del PSOE, alabados no hace mucho por algunos intelectuales como la alternativa \u00abrevolucionaria\u00bb. \u00bfQu\u00e9 son en realidad esos proyectos sino marxistas por lo que hace al pasado y positivistas (y socialdem\u00f3cratas) para el presente y para el porvenir? \u00bfQu\u00e9 son hoy en la pr\u00e1ctica sino renovaci\u00f3n de la tarea basada en encontrar una nueva f\u00f3rmula para los ya tradicionales gobiernos de centro-izquierda? Claro est\u00e1 que el precio que los ide\u00f3logos de profesi\u00f3n han de pagar por ese estar al pairo, el cual acostumbra a conllevar la decisi\u00f3n de dejar la pol\u00edtica a los pol\u00edticos, es menor que el que pagan los dem\u00e1s (por ejemplo, los trabajadores socialistas sindicados), pues el recurso a los grises adornos de la teor\u00eda sin pr\u00e1ctica ha sido siempre un buen refugio para pecadores intelectuales desencantados por los reveses del \u00e1rbol de la vida. Y una vez m\u00e1s para algunos tambi\u00e9n ahora es posible al menos el an\u00e1lisis marxista del&#8230; desencanto. As\u00ed se pone uno a bien con su conciencia y se limita el esfuerzo moral que hay que hacer para justificar los pasados tiempos de la fraseolog\u00eda revolucionaria.<\/p>\n<p>II. Pero volvamos a la actualidad italiana para intentar saber d\u00f3nde estamos, cu\u00e1les son los motivos del desaliento, de la amargura y, por qu\u00e9 no decirlo, del miedo.<\/p>\n<p>La detenci\u00f3n y encarcelamiento de Antonio Negri, de Franco Pipemo y de varios compa\u00f1eros suyos dirigentes o militantes deJ movimiento \u00abaut\u00f3nomo\u00bb italiano ha sacado a la luz otra vez algunas de nuestras debilidades confirmando el diagn\u00f3stico de Tutino. Debilidades, por supuesto, de lo que suele denominarse izquierda revolucionaria. Pues c\u00f3mo interpretar si no la melancol\u00eda con que se observa el hecho escueto de que hasta ahora nadie, ni all\u00ed ni aqu\u00ed ni en parte alguna, haya propugnado y realizado una movilizaci\u00f3n para intentar al menos sacar de la c\u00e1rcel a gentes de las que \u2013por lo que se conoce del sumario judicial\u2013 puede decirse que est\u00e1n secuestradas por el poder a la espera, al parecer, de que lleguen de alg\u00fan sitio las pruebas necesarias para acusarles legalmente de aquello que en principio era obvio a los ojos de los jueces: el asesinato de Aldo Moro.<\/p>\n<p>Pero debilidades tambi\u00e9n \u2013y eso es lo que se olvida a veces\u2013 de la izquierda parlamentaria, ya que todo parece indicar que progresivamente el aspecto judicial de la cuesti\u00f3n ha ido escap\u00e1ndose de las manos de los magistrados que se creen dem\u00f3cratas y bienintencionados. Raz\u00f3n por la cual no parece demasiado apresurado suponer que a estas alturas la opini\u00f3n dominante en las bases del PSI y del PCI debe ser que hubiera sido mucho mejor para todos el que tales detenciones no hubiesen llegado a producirse o, por lo menos, dadas las implicaciones del asunto, que los encarcelados queden en libertad lo antes posible.<\/p>\n<p>Esto \u00faltimo, la debilidad o la impotencia con que la izquierda parlamentaria asiste al desarrollo del sumario judicial abierto a Negri y los dem\u00e1s, es, sin embargo, lo que no suelen ver algunos compa\u00f1eros comunistas, anarquistas o simplemente \u00abaut\u00f3nomos\u00bb. Y no lo ven porque tambi\u00e9n a ellos les ciega ahora el optimismo de lo nuevo, el \u00abotro\u00bb optimismo producido por el alborear de un movimiento al que denominan precisamente \u00abel otro movimiento obrero\u00bb. Por ello prefieren por lo general interpretar las cosas como si en realidad en este caso se tratara una vez m\u00e1s de la vieja cuesti\u00f3n de la libertad de expresi\u00f3n conculcada sin otras implicaciones; como si la minoritaria sociedad de los marginados por voluntad propia o por la crisis del capitalismo estuviera enfrent\u00e1ndose ah\u00ed globalmente con esa otra sociedad en la que todo es integraci\u00f3n y poder compartido; o como si la centenaria inquisici\u00f3n eclesi\u00e1stica y el dogmatismo estalinista hubieran firmado ya un pacto secreto para acabar con los \u00faltimos restos de la aut\u00e9ntica resistencia comunista y libertaria en Europa. De ah\u00ed que vuelvan a o\u00edrse entre nosotros voces que repiten las viejas palabras, los viejos argumentos te\u00f1idos ahora por un tono burl\u00f3n en el que se adivina la reticencia a entrar a fondo en las propias contradicciones.<\/p>\n<p>Y sin embargo las contradicciones est\u00e1n ah\u00ed tambi\u00e9n: hay quienes denunciando en l\u00ednea de principio la democracia formal y sus unilaterales libertades argumentan en el presente, para lo concreto, con razonamientos semejantes a los que suelen emplear los leguleyos legitimadores del poder estatal y de su propio estatus, sorprendi\u00e9ndose (\u00bfret\u00f3ricamente?) de que un Estado al que se considera, tambi\u00e9n en general, como la forma actual de la dictadura de los poderosos utilice su poder materialmente por encima de las leyes que \u00e9l mismo elabor\u00f3. Hay, igualmente, quienes cogiendo el correspondiente atajo aceptan sin cr\u00edtica las informaciones que han suministrado sobre el particular la prensa conservadora y liberal para, de este modo, cargar sobre las espaldas del PCI la responsabilidad exclusiva o principal por la detenci\u00f3n de los dirigentes del <em>\u00e1rea de la autonom\u00eda<\/em>; con ello traen a la memoria sucesos de otros tiempos en los cuales el estalinismo era realmente una realidad poderosa. Y no faltan tampoco quienes, en este sentido, se han acordado de nuestra propia historia, de la historia de Espa\u00f1a, y creen ver en este caso un mayo del Treintaysiete a la italiana, produciendo as\u00ed en el \u00e1nimo de los lectores poco o mal informados un sentimiento inmediato de antipat\u00eda hacia un PCI prepotente (el cual no s\u00f3lo ser\u00eda reformista sino tambi\u00e9n represor).<\/p>\n<p>Ocurre, pues, que en no pocos de los comentarios sobre este asunto se sigue jugando con datos ladinamente avanzados por la prensa conservadora y liberal aunque luego aceptados ya como falsos por los mismos que lo pusieron en circulaci\u00f3n. \u00bfPor qu\u00e9? Seguramente no s\u00f3lo por desinformaci\u00f3n sino tambi\u00e9n porque, con ellos, se acent\u00faa ese sentimiento de represi\u00f3n y de misterio en cuya atm\u00f3sfera vive el estalinismo seg\u00fan el t\u00f3pico. Sin duda con esa intenci\u00f3n se ha dicho y repetido en muchas ocasiones que el juez Guido Calogero es un miembro del PCI (o m\u00e1s cautamente, pero con el mismo objetivo, un \u00abeurocomunista\u00bb) y que detr\u00e1s de las Brigadas Rojas no est\u00e1 precisamente Negri sino m\u00e1s bien el ala estalinista del PCI, impulsados ambos (estalinistas y \u00abeurocomunistas\u00bb) por la mano de Mosc\u00fa. Cosas as\u00ed han aparecido en la prensa liberal y las han repetido, sin decir de d\u00f3nde ven\u00edan, amigos y compa\u00f1eros que en general suelen combatir contra las manipulaciones de esa misma prensa liberal conservadora.<\/p>\n<p>No creo que haya que ver en esa utilizaci\u00f3n de las mismas fuentes la \u00abmisteriosa coincidencia\u00bb, como malignamente suele aducir el t\u00f3pico autoritario de quienes, a pesar de las apariencias, siguen siendo estalinistas sin saberlo ya sea dentro de los partidos socialdemocratizados o incluso dentro de algunos grupos pseudolibertarios. De todo hay, pero no todo es lo mismo. Y en el caso de quienes repiten aquellas falsedades con sana intenci\u00f3n comunista y libertaria esa coincidencia es seguramente mera aplicaci\u00f3n mec\u00e1nica de esquemas de otros tiempos mediada por la indudable atracci\u00f3n que actualmente ejerce lo misterioso. Para decirlo con m\u00e1s claridad: en ese aducir datos improbados o falsificaciones manifiestas lanzadas por representantes de la derecha social hay, de un lado, la prolongaci\u00f3n del clich\u00e9 tradicional acerca del estalinismo, cosa vieja, por tanto; pero hay, de otro lado, un dejarse influir por esa otra moda del momento que son las met\u00e1foras sobre la pol\u00edtica como simulaci\u00f3n y misterioso espect\u00e1culo tan caras a los Debord y Baudrillard.<\/p>\n<p>III. Cierto: uno puede sonre\u00edr con desprecio o compartir el rechinar de dientes cuando en estos tiempos de tinieblas se oye pronunciar la palabra \u00abtransparencia\u00bb aplicada a la pol\u00edtica o, para hablar con precisi\u00f3n, a la politiquer\u00eda. (En otras \u00e9pocas en las que al parecer hab\u00eda que mentir menos, nos conform\u00e1bamos con la <em>claridad<\/em>). Y es verdad tambi\u00e9n que simulaci\u00f3n y espect\u00e1culo se han convertido en moneda corriente de actuaciones en las que resulta dif\u00edcil para muchos saber qu\u00e9 es peor: si el descaro de aquellos que desde el poder se burlan de nuestras debilidades, la coherencia esc\u00e9ptica de quienes han decidido que no hay mal que cien a\u00f1os dure, o la demagogia aventurera de aquellos otros que, luego de los amenes adornados con frases rimbombantes, amenazan con las movilizaciones de masas como si todo esto no fuera m\u00e1s que una vulgar partida de p\u00f3quer.<\/p>\n<p>Pero aun as\u00ed, cuando a continuaci\u00f3n se lee \u2013en Guy Debord\u2013 que la sustancia del espect\u00e1culo reside en la paradoja de que los comunistas (estalinistas) aplauden en el fondo la actuaci\u00f3n de las Brigadas Rojas porque \u00e9stas les ayudan y les ayudar\u00e1n a someter por la violencia a la clase obrera, o aprende \u2013en el \u00faltimo Jean Baudrillard\u2013 que hay que renunciar a comprender si detr\u00e1s del terrorismo italiano est\u00e1 la derecha, el centro o la izquierda porque esencialmente todo forma parte de la misma simulaci\u00f3n universal, o que, en cambio, hay que asimilar la dolorosa lecci\u00f3n de que quienes luchamos por salvar la vida de Izco, Onaind\u00eda, Uriarte y otros revolucionarios vascos acusados en el proceso de Burgos no hicimos sino contribuir a que los pseudodem\u00f3cratas europeos se lavaran la conciencia; cuando uno se entera por otros cr\u00edticos del capitalismo actual de que en realidad nosotros, los espa\u00f1oles, lo sab\u00edamos ya todo sobre el estalinismo porque en Espa\u00f1a se vivi\u00f3 eso y m\u00e1s hace cincuenta a\u00f1os, entonces \u2013digo\u2013 se siente la inmediata necesidad de distinguir. O sea, de distinguirse sin vacilar de ese dogmatismo de intelectuales <em>a la parisienne<\/em> y tambi\u00e9n de aquellos libertarios que con la mejor buena voluntad fundan ah\u00ed sus juicios sobre el presente.<\/p>\n<p>Porque con esa nueva metaf\u00edsica del espect\u00e1culo, de la simulaci\u00f3n y del misterio se crean sentimientos de explosi\u00f3n r\u00e1pida, pero se desfiguran los hechos; y con los hechos la capacidad de entender de verdad. Y no es bueno desfigurar la verdad ni siquiera cuando la desfiguraci\u00f3n parece favorecer en lo inmediato las buenas causas, como lo es el exigir ahora la libertad de Negri y de sus compa\u00f1eros. Esa metaf\u00edsica es adem\u00e1s un error pol\u00edtico porque en el dogma de que todo estaba claro desde el principio, de que a pesar de su reformismo los partidos comunistas siguen siendo lo que eran, de que las cosas son en Italia como ya fueron en los a\u00f1os treinta, se crean ilusiones suplementarias acerca de una situaci\u00f3n revolucionaria que hoy no existe, y se impide a la gente, o sea, a compa\u00f1eros propios, el hacer uso de esa otra funci\u00f3n tan vieja al menos como el sentimiento, que es el pararse a pensar.<\/p>\n<p>A\u00fan hay m\u00e1s: \u00bfno habr\u00eda que llegar a la conclusi\u00f3n de que con esto, es decir, con ese inmediato sentir que todo est\u00e1 en todo e intuir que ya es imposible saber lo que ocurre detr\u00e1s de las espectaculares actuaciones pol\u00edticas en nuestras sociedades, se est\u00e1 dejando el \u00fanico saber verdadero, la \u00fanica comprensi\u00f3n cierta de lo que se mueve detr\u00e1s del escenario, a la polic\u00eda? Aunque s\u00f3lo sea tangencialmente convendr\u00eda reflexionar sobre la facilidad con que desde el desespero de la impotencia se pasa de la s\u00e1tira aleg\u00f3rica del poder al reconocimiento de que el poder es tambi\u00e9n el \u00fanico <em>saber<\/em>; y sobre c\u00f3mo, desde ah\u00ed, el deslizamiento hacia ese principio moral en el que los enemigos pasan a ser los amigos naturales y viceversa, es s\u00f3lo cuesti\u00f3n de tiempo. No hay espacio aqu\u00ed para ese tema, pero puede sospecharse que en cierto modo ocurre lo que en aquella iron\u00eda del poeta Erich Fried: \u00abLos enemigos \/ est\u00e1n demasiado lejos \/ y en general \/ demasiado protegidos. \/ As\u00ed que toma unos amigos \/ decl\u00e1ralos tus enemigos \/ y p\u00e1rteles la cara \/ de un buen pu\u00f1etazo. \/ Si de este modo \/ logras convertirlos \/ en adversarios \/ podr\u00e1s ufanarte: \/ Yo fui el pionero \/ que se alz\u00f3 \/ para asestar el primer golpe \/ en la lucha contra ellos\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed se conserva la fuerza combativa en tiempos de debilidades y de misterios.<\/p>\n<p>IV. Conviene a\u00f1adir en seguida que la estimaci\u00f3n de la situaci\u00f3n italiana adelantada por los c\u00edrculos te\u00f3ricos vinculados al <em>\u00e1rea de la autonom\u00eda<\/em> es mucho m\u00e1s seria que los escarceos gen\u00e9ricos de los Debord y Baudrillard. Sus argumentos pueden ser esquem\u00e1ticos en exceso y hasta en ocasiones caer en la locura de la provocaci\u00f3n (como de hecho ocurre con ciertas tesis de Piperno, de Negri y de otros), pero, en cualquier caso, no queda en ellos resto alguno de ambig\u00fcedad acerca del punto de vista y de los fines. En estos c\u00edrculos viene a decirse lo siguiente:<br \/>\nSe ha iniciado en Italia la crisis del sistema de partidos que fue caracter\u00edstico de las d\u00e9cadas pasadas en el capitalismo; ya no hay diferencia entre partidos de opini\u00f3n y partidos clasistas en los que en otros tiempos dominaba la movilizaci\u00f3n extraparlamentaria y la militancia. Esto es algo generalizado ya en Europa occidental y en los Estados Unidos de Norteam\u00e9rica. Pero, con todo, el lugar t\u00edpico de agudizaci\u00f3n de la crisis es Italia, donde habr\u00eda una potencialidad de transformaci\u00f3n social que ha sido olvidada o desviada y que empieza a ser reprimida abiertamente. Prueba: no hay ya en Italia un partido de gobierno y una oposici\u00f3n real, sino sencillamente un <em>arco<\/em> gubernamental que comprende a todos los partidos grandes. Y frente a ello no hay tampoco un partido o una coalici\u00f3n de partidos revolucionarios sino un <em>\u00e1rea<\/em> delimitada pol\u00edticamente por la dureza y la violencia de las luchas resistentes, y en la que poco o nada interesa por el momento el viejo, debatido, tema de la organizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El <em>arco<\/em> contra el <em>\u00e1rea<\/em>, pues. De ah\u00ed que importe poco distinguir dentro del <em>arco<\/em> y que por lo general se haya contestado en tono de chanza a las acusaciones que vinculaban a Negri con las Brigadas Rojas aduciendo simplemente la falta de pruebas jur\u00eddicas al respecto o la imposibilidad material de la doble militancia. Interesa m\u00e1s, por tanto, la indefinici\u00f3n y la falta de l\u00edmites claros del <em>\u00e1rea<\/em> que la diferenciaci\u00f3n program\u00e1tica en su seno. Y se comprende, en primer lugar, porque el <em>\u00e1rea<\/em> se presenta como el rechazo total del <em>arco<\/em> sin mayores distingos y, en segundo lugar porque, a diferencia de otras cuestiones, la clarificaci\u00f3n t\u00e1ctica exige emplear el lenguaje de Esopo o chocar directamente con la legislaci\u00f3n vigente, ya que desde este punto de vista la discusi\u00f3n sobre la t\u00e1ctica tiene que ser necesariamente un discurso sobre las armas, sobre la guerra en general y en particular. En ese contexto es en el que hay que entender la detenci\u00f3n de Negri, la pol\u00e9mica de \u00e9ste con la \u00abs\u00edfilis espontane\u00edsta\u00bb y el \u00aboportunismo veteado de pac\u00edfica utop\u00eda\u00bb, as\u00ed como la \u00faltima escisi\u00f3n de las Brigadas Rojas. Se toca en eso el viejo tema del conde Arnaldo&#8230;<\/p>\n<p>Ahora bien, uno de los rasgos m\u00e1s salientes del <em>\u00e1rea de autonom\u00eda<\/em> es la curiosa convivencia en ella del m\u00e1s radical objetivismo economicista con un tipo de subjetivismo que recuerda algunas de las tradiciones cristianas. De tal manera que el rechazo total de la actividad del arco y la teorizaci\u00f3n de un enfrentamiento global en la sociedad italiana actual se apoya unas veces en la derivaci\u00f3n pol\u00edtica inmediata del an\u00e1lisis de la reestructuraci\u00f3n del capitalismo, y otras veces en la afirmaci\u00f3n <em>a priori<\/em> de los deseos, de la voluntad y de las necesidades llamadas radicales de los sectores sociales m\u00e1s diversos, llegando a utilizar en ocasiones ambos argumentos a la vez, como sucede en el caso de la \u00faltima obra de Antonio Negri. La explicaci\u00f3n de esta convivencia, de esta amalgama, probablemente hay que buscarla en el origen ideol\u00f3gico de la mayor\u00eda de los integrantes del <em>\u00e1rea de la autonom\u00eda<\/em> y, en todo caso, semejante coincidencia puede verse como un producto t\u00edpico del choque\/asimilaci\u00f3n entre marxismo y cristianismo dif\u00edcil de encontrar en ambientes culturales no italianos. Teniendo eso en cuenta parece una simplificaci\u00f3n considerar el discurso te\u00f3rico y la pr\u00e1ctica pol\u00edtica de los militantes del movimiento \u00abaut\u00f3nomo\u00bb como un hijo ileg\u00edtimo del marxismo del PCI. M\u00e1s bien habr\u00eda que ver en este movimiento la autocr\u00edtica insatisfacci\u00f3n de los restos del naufragio leninista y de los j\u00f3venes a\u00fan combatientes que han salido de la recomposici\u00f3n social de los a\u00f1os sesenta sin esperanza ya en el pac\u00edfico aunamiento ideol\u00f3gico y en la pac\u00edfica transici\u00f3n de un modo de vivir a otro que difundieron Juan XXIII y Palmiro Togliatti.<\/p>\n<p>No faltan, desde luego, puntos d\u00e9biles en la argumentaci\u00f3n de esta corriente acerca del <em>arco gubernamental<\/em> y del <em>\u00e1rea de la autonom\u00eda<\/em>. En primer lugar, la negativa a distinguir dentro del arco gubernamental mismo. Puesto que una vez en crisis el delicado acuerdo a que dio lugar la estrategia de Aldo Moro (como de hecho ha ocurrido en los \u00faltimos meses a consecuencia, entre tras cosas, de la desaparici\u00f3n del propio Moro y la debilidad de la posici\u00f3n de Zacagnini) resulta dif\u00edcil seguir manteniendo la idea de una \u00abconcordancia perfecta\u00bb interpartidos como materializaci\u00f3n del compromiso hist\u00f3rico; en realidad eso implica el parcial fracaso de la l\u00ednea principal de actuaci\u00f3n del PCI durante el \u00faltimo per\u00edodo. Lo cual lleva al segundo punto d\u00e9bil de la argumentaci\u00f3n: creer al partido comunista italiano m\u00e1s poderoso de lo que realmente era y es, dejarse llevar por la apariencia que la misma estrategia del compromiso hist\u00f3rico ha logrado crear en la izquierda.<\/p>\n<p>Por lo que hace a este segundo punto no hay que olvidar, sin embargo, que Negri vio con bastante m\u00e1s claridad que los dem\u00e1s el fondo del asunto cuando en 1976 insist\u00eda en que la crisis y la reestructuraci\u00f3n capitalistas convert\u00edan objetivamente la estrategia del compromiso hist\u00f3rico en una utop\u00eda. En efecto, por aquellas fechas Negri conclu\u00eda uno de los apartados de su panfleto <em>Proletari e Stato<\/em> diciendo que \u00abel partido del compromiso hist\u00f3rico es un partido de Estado antes incluso de haberse hecho con el poder estatal\u00bb. Pero Negri subrayaba la afirmaci\u00f3n \u00abes un partido de Estado\u00bb, cuando muy probablemente el quid de la cuesti\u00f3n est\u00e1, en cambio, en la continuaci\u00f3n de la frase: <em>antes incluso<\/em> de haber tocado con sus manos el poder estatal. En esa diferencia est\u00e1 casi todo. Y, desde luego, la raz\u00f3n principal por la que no es posible compartir, en mi opini\u00f3n, el optimismo que suele haber en el conjunto de los escritos de Negri y de los principales dirigentes del \u00e1rea de la autonom\u00eda dentro y fuera de Italia, cuando subvaloran, por ejemplo, el peligro de renacimiento del fascismo o exaltan la unidad estructural del proletariado en esta crisis aceptando abiertamente y de forma global el desaf\u00edo que representan las medidas econ\u00f3micas sociales propuestas por la gran burgues\u00eda para superar la actual recesi\u00f3n.<\/p>\n<p>V. A este respecto se puede argumentar en cambio desde otra perspectiva m\u00e1s pr\u00f3xima al diagn\u00f3stico de Tutino. Empezando por lo m\u00e1s obvio: el poder en Italia sigue estando en manos de la Democracia Cristiana y de sectores industriales que ni siquiera se hallan representados globalmente en ella. Es m\u00e1s, el resultado de las \u00faltimas elecciones, pese a la d\u00e9bil inflexi\u00f3n cuantitativa de los votos (salvo por lo que hace al PCI), y, sobre todo, el clima social existente, confirman esa constataci\u00f3n tan obvia. A partir de ella muchas cosas pueden criticarse al PCI; entre otras, \u00e9stas: el haber propuesto a los magistrados democr\u00e1ticos un tipo de conducta que equivale a la justificaci\u00f3n legal del estado de cosas existente y a la colaboraci\u00f3n, en oposici\u00f3n subordinada adem\u00e1s, con magistrados partidarios del estado existente; el haber contribuido a la congelaci\u00f3n de la din\u00e1mica social aceptando formar parte del arco de los partidos de gobierno durante una temporada con la ut\u00f3pica pretensi\u00f3n de mejorar la situaci\u00f3n de los trabajadores desde ah\u00ed, en esta situaci\u00f3n de crisis; el haber aceptado de hecho la actual reestructuraci\u00f3n capitalista con todo lo que \u00e9sta supone: nuclearizaci\u00f3n, estado at\u00f3mico, reducci\u00f3n dr\u00e1stica de plantillas en las grandes f\u00e1bricas, nuevo tipo de sometimiento sindical, etc.<\/p>\n<p>Pero no importa demasiado ahora el que esa lista pueda ampliarse o \u2013claro est\u00e1\u2013 mejorarse desde otros presupuestos sociopol\u00edticos. Lo esencial parece ser esto: cuando se empieza aceptando la l\u00ednea general de reestructuraci\u00f3n que impone el gran capital en esta crisis se acaba aceptando tambi\u00e9n sus conclusiones para la actuaci\u00f3n pol\u00edtica en sentido estricto, incluso en contra de la propia buena voluntad inicial. Y se entra as\u00ed en un callej\u00f3n sin salida aparente. Esto es, sin salida desde el punto de vista de los intereses y de las necesidades de los oprimidos de hoy. Pues las dos principales consecuencias negativas de la aceptaci\u00f3n del programa de reestructuraci\u00f3n capitalista por los partidos de base obrera \u2013en Italia y en otras partes\u2013 son la degradaci\u00f3n corporativista de la resistencia de los trabajadores frente a la crisis y la desorientaci\u00f3n ideol\u00f3gica y pol\u00edtica de amplios sectores juveniles afectados directamente por el paro. Dos de esas consecuencias son, dicho de otra manera, la \u00abautonom\u00eda\u00bb obrera de <em>derechas<\/em> y la difusi\u00f3n de un confuso sentimiento de insatisfacci\u00f3n anticapitalista en el que las palabras \u00abjuventud\u00bb, \u00absocialismos\u00bb, \u00abaudacia\u00bb y \u00abviolencia\u00bb vuelven a tomar la indistinci\u00f3n y la falta de perfiles precisos que auguran los malos tiempos, los tiempos de reacci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tal vez, esas consecuencias que ya se manifiestan hoy no son, con todo, lo peor. Cuando <em>incluso antes<\/em> de haber puesto las manos sobre el Estado, es decir, sobre un Estado que por implicaciones de la reestructuraci\u00f3n capitalista en esta crisis tiene que actuar en forma cada vez m\u00e1s autoritaria, se pasa a ser partido del Estado, partido del orden y del poder existente (porque no hay otro <em>real<\/em> a no ser que se potencie un contrapoder fuera de aquel), entonces, antes o despu\u00e9s, se acaba admitiendo la necesidad de reprimir y someter a una parte de los trabajadores que tal vez hasta no hace mucho eran votantes del propio partido. Ser\u00eda, no obstante, un ingenuo y aventurero sembrar vientos malos el ir insistiendo en que el principal responsable de la represi\u00f3n es <em>ahora<\/em> el partido comunista italiano. De momento la verdad es que quienes matan obreros en Italia (y fuera de Italia) siguen siendo las fuerzas del desorden capitalista y en ciertos momentos tambi\u00e9n las Brigadas Rojas o grupos afines. Esto tienen que saberlo quienes imparten equivocadamente responsabilidades hoy o hacen precipitadas previsiones para ma\u00f1ana. Pero los dem\u00e1s tenemos que saber tambi\u00e9n que los malos vientos empiezan a correr cuando desde el mismo PCI se habla \u2013y est\u00e1 hablando ya\u2013 de las bondades gen\u00e9ricas de la polic\u00eda y del orden en este Estado con el argumento de que los polic\u00edas son hijos del pueblo (trabajadores y campesinos). Cuando eso ocurre un partido obrero empieza a estar hist\u00f3ricamente listo; quiz\u00e1 pueda pervivir en otra forma y hasta crecer (hay ejemplos hist\u00f3ricos de eso), pero su funci\u00f3n transformadora habr\u00e1 caducado.<\/p>\n<p>En cualquier caso, la p\u00e9rdida de confianza en los partidos obreros cl\u00e1sicos, sobre todo por parte de sectores juveniles, constituye uno de los aspectos m\u00e1s destacados del <em>cambio<\/em> de fase al que estamos asistiendo. Es un hecho de observaci\u00f3n diaria tanto en Italia como en otros pa\u00edses de la cuenca mediterr\u00e1nea que la edad media de los militantes (y votantes) de los partidos comunistas y socialistas mayoritarios empieza a estar bastante por encima de los treinta a\u00f1os. Y esa misma tendencia afecta incluso a las organizaciones no parlamentarias que se mantienen en la l\u00ednea de un leninismo m\u00e1s o menos ortodoxo, de tal manera que en casi todos los casos los intentos de regeneraci\u00f3n comunista o de reorganizaci\u00f3n alternativa de movimientos de base (municipalistas, de barrio, etc.) est\u00e1n siendo protagonizados exclusivamente por militantes ya probados en las luchas sociales de los a\u00f1os sesenta. En cambio, las organizaciones y movimientos animados por j\u00f3venes revolucionarios o con las que se sienten cada vez m\u00e1s identificados \u00e9stos, suelen afirmar de salida su <em>ruptura con la historia<\/em> del movimiento obrero. La idea seg\u00fan la cual \u00abel movimiento obrero revolucionario renace siempre de una madre virgen; las putas de la continuidad se encuentran siempre en los institutos de historia del movimiento obrero\u00bb (Negri, <em>Dominio y sabotaje<\/em>) refleja en lo esencial ese estado de \u00e1nimo.<\/p>\n<p>Que no es el \u00fanico, ni siquiera el mayoritario, en la juventud contempor\u00e1nea, por supuesto. Junto a quienes despreciando tan ol\u00edmpicamente la historia mantienen sin embargo, la orientaci\u00f3n b\u00e1sica del ideario comunista que empez\u00f3 a afirmarse con Marx o el proyecto emancipador libertario propuesto por Bakunin y Kropotkin adquieren cada vez mayor relevancia, por su n\u00famero, aquellos otros j\u00f3venes que encuentran su ideal en el reencuentro con los valores semiliquidados de su propia comunidad nacional (de ah\u00ed el auge de los diferentes nacionalismos y cantonalismos) o que, decepcionados no tanto del Estado como de la sociedad misma, engordan las sectas religiosas te\u00f1idas ahora, como en los tiempos antiguos, de una fuerte componente milenarista.<\/p>\n<p>La explicaci\u00f3n sociol\u00f3gica de estos fen\u00f3menos suele apuntar a la crisis aguda de los modelos y valores de la sociedad capitalista y al estado de insatisfacci\u00f3n y desequilibrio psicol\u00f3gico que aqu\u00e9lla produce en las capas m\u00e1s trastocadas por el pseudodesarrollo econ\u00f3mico posterior a la segunda guerra mundial. Pero lo m\u00e1s importante, desde la perspectiva que aqu\u00ed se esboza, es el reconocimiento de que la mayor\u00eda de estas manifestaciones recientes (incluidas las varias formas de irracionalismo contempor\u00e1neo) suponen la insuficiencia y quiz\u00e1 el debilitamiento \u00abde la hegemon\u00eda pol\u00edtico-cultural de la clase obrera sobre otras clases subalternas\u00bb (Glauco Sanga, en <em>Rinascita<\/em>, 19\/I\/1979). Tal es una de las razones por las cuales resulta todav\u00eda m\u00e1s dif\u00edcil que en el pasado compartir la ch\u00e1chara pseudorrevolucionaria acerca de las \u00abtraiciones\u00bb de los dirigentes obreros y sindicales.<\/p>\n<p>VI. Con esto empieza a tocarse uno de los nudos de la cuesti\u00f3n. Se dice que se est\u00e1 produciendo una recuperaci\u00f3n del estalinismo como consecuencia del impulso de nuevas fuerzas sociales revolucionaria a las que habr\u00eda que someter en un corto plazo, de tiempo por imperativos econ\u00f3micos. Y sin embargo tales fuerzas, en la medida en que existen en nuestras sociedades, son todav\u00eda muy incipientes y por el momento han de debatirse dentro de la contraposici\u00f3n existente entre la alergia y el rechazo del trabajo alienador y la lucha por la reducci\u00f3n del paro obrero que conlleva la recesi\u00f3n econ\u00f3mica. De ah\u00ed que la resoluci\u00f3n verbal de esta contraposici\u00f3n aduciendo que \u00abla situaci\u00f3n es excelente porque grande es el desorden bajo los cielos\u00bb (Pipemo, <em>El Viejo Topo<\/em> n\u00ba. 33) tenga que parecer a muchos mera provocaci\u00f3n sin contenido. Sobre todo en un momento en que la aspiraci\u00f3n al orden, por la angustia y el desconcierto que produce el mismo desorden de las sociedades capitalistas, se est\u00e1 convirtiendo en un rasgo que destaca incluso por encima de los tradicionales intereses de clase. Es ah\u00ed, en ese contexto y en las ideolog\u00edas que se derivan de ello, donde quiere verse el renacimiento del estalinismo. Pero, \u00bfde verdad hay tal cosa? \u00bfNo se est\u00e1 confundiendo con estalinismo la parad\u00f3jica situaci\u00f3n de unos partidos eurocomunistas que, tras rechazar en el plano de las ideas el \u00abmodelo ruso\u00bb y afirmar el florecimiento de todas las libertades abstractamente, se ven arrastrados en la pr\u00e1ctica, por la reorganizaci\u00f3n misma del capitalismo y por el desarme que significa el no tener otro orden que ofrecer, a compartir el autoritarismo como pol\u00edtica y el neoliberalismo como falsa conciencia? En mi opini\u00f3n, el estalinismo tiene muy poco que ver con lo que est\u00e1 pasando en Italia. Todo indica, por el contrario, que la crisis del estalinismo, como la del keynesianismo, son ya irreversibles. El aumento del autoritarismo y de la represi\u00f3n selectiva, m\u00e1s abiertamente en unos Estados, m\u00e1s soterradamente en otros, se explica por otras razones, a las cuales se ha aludido en el punto anterior. Falta por ver, de todas formas, el por qu\u00e9 de la relaci\u00f3n existente entre liberalismo y autoritarismo en nuestros d\u00edas.<\/p>\n<p>Esa relaci\u00f3n podr\u00eda formularse as\u00ed: los diferentes neoliberalismos actuales representan la a\u00f1oranza ideol\u00f3gica de la libertad, creciente en varios sectores sociales del capitalismo tard\u00edo acosados por la crisis, ante una realidad en la que se presiente que las libertades conquistadas en la democracia burguesa cl\u00e1sica est\u00e1n en peligro y frente a un futuro pr\u00f3ximo en el que la escasez de energ\u00eda, la falta de recursos, el grado de automatizaci\u00f3n alcanzado, la proliferaci\u00f3n de las centrales nucleares y de las armas at\u00f3micas, la tecnificaci\u00f3n y el alejamiento de los centros de decisi\u00f3n, entre otras cosas, hacen desgraciadamente plausible un tipo de control social mucho m\u00e1s f\u00e9rreo que el que se ha conocido hasta ahora. M\u00e1s llanamente: los diferentes neoliberalismos son o bien un recurso verbal con el que se est\u00e1 ocultando a las poblaciones de cultura euroamericana la pr\u00f3xima necesidad de instrumentar medidas autoritarias <em>si se mantiene el modo de producir y de vivir caracter\u00edstico de las \u00faltimas d\u00e9cadas<\/em>, o bien una ingenua creencia (combinada en este caso con otras ideolog\u00edas) en la posibilidad de dar marcha atr\u00e1s a la historia. Con todo, tr\u00e1tese de ocultamiento o de ingenuidad las conclusiones no podr\u00e1n diferenciarse gran cosa, pues de la misma manera que neoliberalismo econ\u00f3mico quiere decir hoy en lenguaje llano neofascismo y del mismo modo que neoliberalismo trilateral est\u00e1 queriendo decir ya limitaci\u00f3n de la democracia (de esta democracia \u00abque se ha hecho ingobernable\u00bb) as\u00ed tambi\u00e9n neoliberalismo socialista o \u00abeurocomunista\u00bb querr\u00e1 decir, pese a las buenas voluntades, colaboraci\u00f3n necesaria con el nuevo tipo de autoritarismo que nos amenaza.<\/p>\n<p>As\u00ed, pues, la raz\u00f3n de la colaboraci\u00f3n parcial de sectores obreros en este proceso no hay que buscarla en el pasado ideol\u00f3gico sino en la presente estructura de la econom\u00eda y en la recomposici\u00f3n misma de las clases; el autoritarismo pseudocomunista aparece de este modo como una especie de <em>estado de necesidad<\/em>. Un estado de necesidad en el que l\u00f3gicamente cae el reformismo cuando en plena crisis decide que \u00abtambi\u00e9n \u00e9l puede hacerlo\u00bb. De eso hay, desde luego, algunos ejemplos hist\u00f3ricos anteriores a nuestros d\u00edas. Lo malo est\u00e1 en que esta crisis, seg\u00fan todos los indicios, es peor que las anteriores. Por eso precisamente hay varias ideolog\u00edas del liberalismo y varias pr\u00e1cticas posibles del autoritarismo.<\/p>\n<p>En efecto, para intentar remontar la crisis en la que estamos existen de momento tres proyectos, tres lineas \u00abneoliberales\u00bb. Hay un neoliberalismo conservador que se conoce a s\u00ed mismo y que propone abiertamente ya medidas represivas contra los centros de poder principales de los trabajadores; ah\u00ed est\u00e1 la Thatcher y ah\u00ed est\u00e1 el viejo economista Hayek, para los cuales el restablecimiento de la libertad contra el Estado de los impuestos pasa directamente por romper la columna vertebral de los sindicatos (Hayek as\u00ed lo ha dicho con toda claridad para el caso de Italia). Hay tambi\u00e9n un neoliberalismo \u00abprogresista\u00bb que ha renunciado ya a lo que fuera el programa socialdem\u00f3crata de otros tiempos y que est\u00e1 a punto de encontrar su identidad con el primero; ah\u00ed est\u00e1 la socialdemocracia alemana. Y ahora hay adem\u00e1s un neoliberalismo socialista que luego de haber descubierto, en los primeros a\u00f1os de la crisis, la autonom\u00eda de lo pol\u00edtico (como necesidad para acercarse parlamentariamente al gobierno) se ve obligado a descubrir, cuando la crisis apremia, la bondad de la polic\u00eda (como necesidad para acercarse realmente al poder); tal es la tragedia del \u00abeurocomunismo\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfY lo dem\u00e1s? Lo dem\u00e1s, los neosocialismos, los socialismos \u00abrevolucionarios\u00bb de los \u00faltimos a\u00f1os cantados por un pocos bardos, es verbalismo, fintas a un lado y a otro que acabar\u00e1n crispando a los trabajadores que se dejen llevar por las apariencias. Tambi\u00e9n en este punto hay que dar la raz\u00f3n a Negri cuando dice que \u00absocialismo\u00bb hoy no tiene otro significado de verdad que el que le conceden las orientaciones econ\u00f3micas de la propia clase dominante.<\/p>\n<p>Para acabar de disipar el enga\u00f1o a que puede inducir el t\u00e9rmino <em>neoliberalismo<\/em> en tales condiciones bastar\u00e1 con aducir un par de hechos m\u00e1s. El primero es este: la p\u00e9rdida de influencia de los partidos liberales tradicionales en Europa, como muestran diferentes ejemplos electorales recientes (con la compensaci\u00f3n de que el liberalismo de clase = autoritarismo contra los trabajadores ha sido asumido por otros partidos conservadores triunfantes). Y este es el segundo: en las dos anteriores encrucijadas m\u00e1s importantes de este siglo (al final de la primera y de la segunda guerra mundial) los poderosos adoptaron como ideolog\u00eda el \u00absocialismo\u00bb: liberalismo en lo pol\u00edtico, socialismo en lo econ\u00f3mico, se dec\u00eda en 1919 y en 1944. Pues bien, el giro autoritario que implica esta crisis est\u00e1 todo ah\u00ed: <em>socialismo ni en lo econ\u00f3mico<\/em>. Lo que en plata quiere decir: ni una concesi\u00f3n m\u00e1s a los trabajadores.<\/p>\n<p>De todas formas, el esquema anterior exige una correcci\u00f3n importante cuando se habla no s\u00f3lo de Italia sino de la situaci\u00f3n internacional. A saber: esos tres neoliberalismos s\u00f3lo existen como ideolog\u00eda pol\u00edtica en la cuenca mediterr\u00e1nea europea, y aun con salvedades (pues, \u00bfno habr\u00eda que ver la intenci\u00f3n de propiciar un neoliberalismo \u00abprogresista\u00bb precisamente en la m\u00e1s recientes especulaciones de algunos \u00f3rganos de prensa espa\u00f1oles sobre la posibilidad de espacio para un partido intermedio entre el PSOE y la UCD que recogiera el descontento abstencionista de sectores diversos del electorado?). En el resto del mundo capitalista los neoliberalismos est\u00e1n ya reducidos a los dos primeros. Una obviedad que conviene no olvidar para saber de d\u00f3nde procede realmente la represi\u00f3n <em>por ahora<\/em>. El dato tiene tambi\u00e9n inter\u00e9s para Italia. Pues el gobierno y sobre todo el poder, est\u00e1 all\u00ed en manos de una combinaci\u00f3n de los dos primeros <em>neoliberalismos<\/em> que poco a poco (las elecciones \u00faltimas han sido un eslab\u00f3n m\u00e1s, nada despreciable) van configur\u00e1ndose en un bloque contra el tercero, contra el neoliberalismo ut\u00f3pico del PCI.<\/p>\n<p>Si eso es as\u00ed, una parte de la cr\u00edtica de izquierdas al PCI \u2013y en ella, naturalmente, algunos de los sectores del movimiento aut\u00f3nomo\u2013 puede acabar cometiendo un parad\u00f3jico error. Un error por intelectualismo: tomar por realidad ya existente la ilusi\u00f3n eurocomunista del reparto de poderes en la sociedad capitalista avanzada cargando sobre las espaldas d\u00e9 quienes hoy no tienen poder real el peso principal de la responsabilidad por la represi\u00f3n de hoy y de ma\u00f1ana. Sin duda en el principio de ese error estuvo el propio PCI por hacer creer a las gentes que en cierto modo compart\u00eda ya el poder y sus responsabilidades. Lenin hubiera dicho: justo castigo a las ilusiones del reformismo. Pero, en cualquier caso es hora ya de juzgar por los hechos en vez de dejarse llevar por las ilusiones propias y las de los otros. A tal tiempo, tal tiento. Es posible que eso no alegre el coraz\u00f3n de nadie, pero a\u00fan as\u00ed tratar de reconocer las causas del desaliento, de la amargura y, por qu\u00e9 no decirlo, del miedo siempre ser\u00e1 mejor que \u00abcreer que hemos tenido una nueva iluminaci\u00f3n y encontrado la gran salida\u00bb, corno ha dicho Erich Fried en una <em>Oraci\u00f3n<\/em> laica.<\/p>\n<h3>\nII. Viejos aires de Italia: misericordia y radicalismo interclasista<\/h3>\n<p><em>Publicado como nota editorial, <\/em>mientras tanto<em> n\u00ba 6 (Barcelona, enero de 1981), pp. 13-16.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Recordando a Giulia Adinolfi<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px; text-align: right;\">Y ahora \u00bfqu\u00e9 pueden hacer los cristianos por nosotros? En primer lugar terminar con las vanas pol\u00e9micas de las cuales la primera es la del pesimismo&#8230; No fui yo el que dijo que el hombre es incapaz de salvarse solo y que desde el fondo de su degradaci\u00f3n s\u00f3lo puede esperar la gracia de Dios. \u00a1En cuanto al famoso optimismo marxista &#8230; ! Nadie extrem\u00f3 tanto la desconfianza en el hombre, y finalmente las fatalidades econ\u00f3micas de este mundo se presentan m\u00e1s terribles que los caprichos divinos&#8230; Esto significa entonces que las palabras \u00abpesimismo\u00bb y \u00aboptimismo\u00bb necesitan una mayor precisi\u00f3n y que, a la espera de poder d\u00e1rsela, debemos examinar m\u00e1s bien lo que nos une que lo que nos separa.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Camus, <em>El no creyente y los cristianos<\/em>, en 1948.<\/p>\n<p>En los sesenta nos lleg\u00f3 de Italia el \u00aboto\u00f1o caliente\u00bb: la realidad estimulante de una confluencia combativa, aunque dolorosa y aut\u00e9nticamente crispada a veces (recu\u00e9rdese el testimonio y el destino de Pier Paolo Pasolini), entre el viejo movimiento obrero y el nuevo movimiento estudiantil. Luego, a fuerza de repetir a\u00f1o tras a\u00f1o aquellas palabras sin que ning\u00fan oto\u00f1o pasara de tibio, la f\u00f3rmula acab\u00f3 gast\u00e1ndose. Hasta el punto de que a parir de un momento dado fueron los propios dirigentes sindicales quienes empezaron a advertir a los suyos de que aquello del pr\u00f3ximo oto\u00f1o caliente era la maniobra anual del empresario para echar una cortina de humo sobre otras realidades m\u00e1s tangibles: el cierre de factor\u00edas durante el periodo de vacaciones, las suspensiones de pagos, los despidos. Pronto el otro elemento social de aquella confluencia caracter\u00edstica del \u00fanico oto\u00f1o caliente que en verdad existi\u00f3, el movimiento estudiantil, desapareci\u00f3 del horizonte y pas\u00f3 a las cr\u00f3nicas de la d\u00e9cada.<\/p>\n<p>En los setenta nos lleg\u00f3 de Italia el \u00abeurocomunismo\u00bb y el \u00abcompromiso hist\u00f3rico\u00bb. Esto otro no produjo ya tantos entusiasmos en tantas personas; pero, pese a todo, mientras los votos del Partido Comunista Italiano segu\u00edan aumentando, algunos empresarios vacilaban y la Trilateral tem\u00eda por la ingobernabilidad de las democracias como consecuencia de la intensa participaci\u00f3n pol\u00edtica de los ciudadanos, qued\u00f3, qu\u00e9 duda cabe, un resto de euforia en sectores bastante amplios de la vanguardia de las clases trabajadoras. Se confundi\u00f3 entonces con nuevos aires \u00e9picos lo que en realidad era una pavana por la muerte de Allende, cuya letra, m\u00e1s bien tr\u00e1gica, ven\u00eda a decir a los mediterr\u00e1neos (si se quita la ret\u00f3rica): \u00abni as\u00ed, camaradas\u00bb.<\/p>\n<p>En esa oportunidad, no obstante, la euforia dur\u00f3 menos. En seguida se vio que Espa\u00f1a no era ni siquiera Italia: ni la Italia del cuarenta y cinco, por supuesto, ni la Italia del setenta y cinco. Si algo de \u00abhist\u00f3rico\u00bb ha tenido el compromiso, aqu\u00ed, entre PCE y UCD, eso nos lo dir\u00e1n dentro de alg\u00fan tiempo los profesionales de la historia militar. En este tiempo de ahora lo que puede decirse ya es que tal compromiso favoreci\u00f3 el reforzamiento ideol\u00f3gico y pol\u00edtico de la derecha. As\u00ed en Espa\u00f1a como en Italia. El giro que se est\u00e1 iniciando en la pol\u00edtica del PCI ratifica esta impresi\u00f3n. Y las discusiones actuales entre los l\u00edderes del PCE sobre temas tan curiosos en nuestra tradici\u00f3n como el papel futuro de los validos, la supremac\u00eda o no de la tecnoestructura empresarial sobre el centralismo democr\u00e1tico, y la necesidad de que los marxistas hisp\u00e1nicos lean a Hegel parecen indicar igualmente que la fase de la euforia \u00abeurocomunista\u00bb se acab\u00f3. Pues de la misma manera que cuando se pone de moda Nietzsche los rojos temen, as\u00ed tambi\u00e9n cuando los bur\u00f3cratas dicen que hay que leer a Hegel es que algo malo han hecho.<\/p>\n<p>Dicho sea todo lo anterior con el respeto debido a una tradici\u00f3n que es tambi\u00e9n la nuestra, y sin ninguna autocomplacencia. Pues lo que ahora, en los ochenta, nos llega de Italia es peor.<\/p>\n<p>El antiguo modelo parece haberse convertido para casi todos en la quintaesencia de lo que hay que evitar. La prensa insiste cada d\u00eda: Italia es el caos; el caos pol\u00edtico, administrativo, social. Y por si algo faltaba hasta la Naturaleza misma contribuye a hacer resaltar el desorden y la corrupci\u00f3n, la especulaci\u00f3n y la miseria moral. La derecha que oculta su nombre suele a\u00f1adir con satisfacci\u00f3n: no olvid\u00e9is que, como vosotros mismos dec\u00edais, Italia es la democracia m\u00e1s progresiva de Europa. Todo ello da el cuadro de un negro r\u00edo revuelto particularmente adecuado para oportunos pescadores de almas y de votos. Y hete aqu\u00ed que de ese caos pol\u00edtico, administrativo y social empiezan a brotar voces que se nos presentan como nuevas. De un lado Wojtyla: la misericordia; de otro lado Pannella: el radicalismo interclasista.<\/p>\n<p>\u00bfNo es una iron\u00eda el que esas cosas se presenten ahora como novedades? Lo es, efectivamente, en el mismo sentido en que se presentan como novedad en la teor\u00eda econ\u00f3mica las viejas tesis de Hayek o de Friedman contra el intervencionismo estatal. Pero el asunto es serio. Pues \u00bfqui\u00e9n no tiene un amigo marxista-leninista de los a\u00f1os sesenta que ha descubierto ahora sinceramente la felicidad en la religi\u00f3n (en la de Wojtyla o en otra), o que propugna con autenticidad la creaci\u00f3n de un partido radical como alternativa pol\u00edtica, o que, finalmente, se ha hecho \u00abanarcocapitalista\u00bb? Pero \u2013se dir\u00e1\u2013 Wojtyla (la misericordia) y Pannella (el radicalismo interclasista) son cosas muy distintas, actitudes tan separadas como el esp\u00edritu clerical y la conciencia laica. Y, sin embargo, \u00bfde verdad lo son tanto?, \u00bfson cosas tan distintas?<\/p>\n<p>Por de pronto un talante les une: el viejo aristocraticismo moral del contenido de sus mensajes bajo una forma igualmente populista. Uno y otro tienen un concepto pesimista de la naturaleza humana; m\u00e1s precisamente: ese antiguo concepto pesimista del hombre por el cual se desconf\u00eda de las mayor\u00edas, se arremete contra los dirigentes pol\u00edticos revolucionarios o reformistas porque confunden medios y fines, y se ofrece uno (uno que, claro est\u00e1, sabe distinguir entre medios y fines gracias a su bondad intr\u00ednseca que le diferencia del resto de la naturaleza humana, o a la inspiraci\u00f3n del santo esp\u00edritu que le hace igualmente excepcional) como salvador en la crisis. Dice Wojtyla (si la versi\u00f3n de <em>El Correo Catal\u00e1n<\/em>, del 3 de diciembre de 1980, es buena): \u00abLa desacralizaci\u00f3n se transforma en deshumanizaci\u00f3n: el hombre y la sociedad para quienes nada es ya sagrado van decayendo moralmente, pese a las apariencias\u00bb. Y como, en su opini\u00f3n la experiencia muestra que los ideales de justicia e igualdad establecidos por los hombres son insuficientes, esto es, \u00abse limitan al \u00e1mbito de los bienes objetivos y extr\u00ednsecos\u00bb, s\u00f3lo nos queda en esta crisis \u00abla misericordia\u00bb, el perd\u00f3n divino, \u00abla m\u00e1s perfecta encarnaci\u00f3n de la igualdad\u00bb. Ni siquiera, por tanto, la compasi\u00f3n de y entre hombres. Dice Pannella (<em>El Pa\u00eds semanal<\/em>, 7 de diciembre de 1980): \u00abYo soy libertario, pero la mayor parte de los anarquistas creen que el hombre es bueno y que el mal est\u00e1 en la sociedad. Y yo eso no lo creo\u00bb.<\/p>\n<p>Como era de esperar, ninguna novedad metaf\u00edsica hay en esas palabra. Hay en cambio una novedad de inter\u00e9s sociol\u00f3gico: la cr\u00edtica por Wojtyla de los conceptos de justicia e igualdad, con la consiguiente afirmaci\u00f3n del valor superior de la misericordia, es en este mundo, en esta crisis, el espaldarazo papal a los \u00abnuevos\u00bb te\u00f3ricos de la decadencia moral de nuestra civilizaci\u00f3n a los aristocr\u00e1ticos defensores de la desigualdad social, a los partidarios del \u00abfascismo pac\u00edfico\u00bb (como empiezan a ser llamados los miembros del <em>Club de l\u2019Horloge<\/em> y otros). Pannella, que tiene el mismo verbo aristocr\u00e1tico que Wojtyla sin la cauta sabidur\u00eda de una tradici\u00f3n que pronto cumplir\u00e1 el segundo milenio va un poco m\u00e1s lejos en el coqueteo con el \u00abfascismo pac\u00edfico\u00bb. Para \u00e9l el fascismo ha sido \u00abuna p\u00e1gina tr\u00e1gicamente noble de la historia de Italia\u00bb. Y a\u00f1ade: no se puede decir que el fascismo sea el demonio de los otros, sino \u00abel nuestro\u00bb. Por tanto, \u00abcombate\u00bb sus valores pero los \u00abrespeta\u00bb. M\u00e1s, desde luego, de lo que respeta los valores de los antifascistas. Pero se comprende porque en opini\u00f3n del l\u00edder del partido radical italiano los verdaderos fascistas de hoy \u00abson lo que se autodenominan antifascistas\u00bb. Luego de lo cual especifica, para que no queden dudas: fascistas son en primer lugar los comunistas (tanto lo del PCI como los que nacieron a la vida pol\u00edtica en 1968) y los socialistas; pero tambi\u00e9n los liberales y la misma democracia cristiana.<\/p>\n<p>Este hombre, que prefiere hablar \u00abde una manera desordenada, por asociaci\u00f3n, y no por l\u00f3gica formal\u00bb; que prefiere no dormir para estar a la hora de los discursos \u00abm\u00e1s intenso, m\u00e1s \u00edntegro, m\u00e1s fuerte\u00bb; que viene a Espa\u00f1a para contribuir a la creaci\u00f3n de un nuevo partido en nombre de la nueva \u00e9tica del pacifismo y del respeto a los enemigos, puede en cambio tergiversar con el desparpajo de los charlatanes de plaza de los antiguos pueblos toda la historia de la resistencia antifascista en Italia. Tiene, en efecto, una palabra de loa para el fil\u00f3sofo Giovanni Gentile, ministro de educaci\u00f3n durante algunos a\u00f1os en el r\u00e9gimen de Mussolini y convencido defensor del fascismo hasta Sal\u00f3; y tiene muchas palabras de desprecio o insultantes para todos aquellos (comunistas, socialistas, anarquistas o radicales de los de entonces) que dieron lo mejor de sus a\u00f1os o su vida misma en la batalla antifascista. Este hombre que \u00abha sentido verg\u00fcenza antifascista de los \u00abantifascistas\u00bb\u00bb (es decir: de los que luchaban de verdad contra el fascismo), no siente en cambio ning\u00fan rubor al echar flores desde Estrasburgo a los manifestantes fascistas de la Plaza de Oriente de Madrid y al comerciar con sus potenciales votos. El \u00abfascismo pac\u00edfico\u00bb, en nombre de la cr\u00edtica radical a la corrupci\u00f3n de los pol\u00edticos. En otros tiempos a esa actitud se la llamaba \u00abcanallesca\u00bb. Ahora se la llama \u00absocratismo\u00bb. Por desgracia, a ese cambio en la adjetivaci\u00f3n han echado tambi\u00e9n su granito de arena no pocos bur\u00f3cratas de la izquierda que aleccionaban a los m\u00e1s j\u00f3venes sobre la radical diferencia entre la \u00e9tica y la pol\u00edtica. Dicho sea desde el punto de vista de un comunismo que es tambi\u00e9n pacifista. <em>Pero antifascista<\/em>.<\/p>\n<h3><\/h3>\n<h3>Anexo I: El caso Negri<\/h3>\n<p><em>Texto fechado el 13\/VII\/1979. Probablemente publicado en <\/em>Askatasuna<em>, como nota o Carta al Director.<\/em><\/p>\n<p>Compa\u00f1eros, no es bueno desfigurar la verdad. Ni siquiera cuando esa desfiguraci\u00f3n de la verdad parece favorecer en lo inmediato a las buenas causas. Lo digo por el trabajo que firma Juanjo Fern\u00e1ndez sobre el \u00abcaso Negri\u00bb en el n\u00famero 1 de <em>Askatasuna<\/em>. Se planean las cosas ah\u00ed como si el principal responsable del encarcelamiento de Negri y de otros militantes de lo que suele llamarse el \u00ab\u00e1rea de la autonom\u00eda\u00bb fuera el PCI; y seguramente para que esa impresi\u00f3n cale a\u00fan m\u00e1s hondo en el \u00e1nimo del lector se subtitula el art\u00edculo \u00abMayo 37 a la italiana\u00bb, cuando es de toda evidencia que la situaci\u00f3n italiana actual no tiene nada que ver con nuestro mayo de 1937.<\/p>\n<p>No creo que sean necesarias ni dos palabras para mostrar que esas dos situaciones son incomparables. De donde deduzco que si se ha puesto ese subt\u00edtulo al art\u00edculo es sencillamente para producir un sentimiento inmediato de antipat\u00eda hacia el PCI (no solo por reformistas sino tambi\u00e9n por represor) en lectores libertarios y antiautoritarios. Eso es un viejo truco ret\u00f3rico del discurso pol\u00edtico. Desde luego, m\u00e1s viejo que el libertarismo moderno y que el autoritarismo contempor\u00e1neo. Pero, en cualquier caso, peligroso e ingenuo; o tal vez peligroso precisamente por ser ingenuo.<\/p>\n<p>Para llegar a ese error el autor del art\u00edculo ha aceptado sin cr\u00edtica informaciones de prensa italiana y espa\u00f1ola anticomunista sin m\u00e1s. Quiero decir: no solo anticomunista en el sentido de contraria a la pol\u00edtica del PCI sino tambi\u00e9n porque es contraria a cualquier programa comunista (incluido, por supuesto, el anarco-comunista y el comunismo de Negri y de sus compa\u00f1eros). Esta prensa, que es la mayor\u00eda de la prensa diaria y buena arte de la prensa semanal, ha estado repitiendo durante los \u00faltimos meses varias cosas que son falsas y que J. F. recoge. Sobre todo tres afirmaciones que conviene aclarar. Primera: Guindo Calogero no es un juez \u00abeurocomunista\u00bb, al menos en el sentido que la frase sugiere (de afiliado al PCI); segunda: no es verdad que quien est\u00e1 impulsando m\u00e1s en\u00e9rgicamente toda esta campa\u00f1a represiva sea el PCI; tercero: la idea de que las BR cuentan con el apoyo de los sectores estalinistas del PCI es al menos tan absurda como la de que Negri ha resultado ser el \u00abcerebro\u00bb de las BR. Por poca experiencia que se tenga sobre esos temas esa f\u00e1cil concluir que las cosas son bastante m\u00e1s complejas. Tambi\u00e9n en este caso.<\/p>\n<p>No hoy a hacer hip\u00f3tesis sobre el lado polic\u00edaco-juvenil del asunto porque no tengo vocaci\u00f3n de sabueso; bastantes perros de esa raza hay ya en nuestras sociedades. Me parece m\u00e1s productivo para el futuro ir al toro por otro sitio. Hay muchas cosas que se pueden criticar al PCI. Entre otras, estas: el haber propuesto a los magistrados democr\u00e1ticos un tipo de conducta que equivale a la justificaci\u00f3n legal del estado de cosas existente uy a la colaboraci\u00f3n, en posici\u00f3n subordinada adem\u00e1s, con magistrados que nunca fueron dem\u00f3cratas; el haber contribuido a la congelaci\u00f3n de la din\u00e1mica social aceptando formar parte del arco de los partidos de gobierno durante una temporada con la ut\u00f3pica pretensi\u00f3n de mejorar la situaci\u00f3n de los trabajadores desde ah\u00ed en esta situaci\u00f3n de crisis; el haber aceptado de hecho la actual reestructuraci\u00f3n capitalista con todo lo que esto supone; nuclearizaci\u00f3n, estado at\u00f3mico, reducci\u00f3n de plantillas en las grandes f\u00e1bricas, nuevo tipo de sometimiento sindical, etc.<\/p>\n<p>Importa poco que esa lista pueda ampliarse o \u2013claro est\u00e1\u2013 mejorarse desde otros presupuestos sociopol\u00edticos. Lo esencial me parece que es esto: cuando se empieza aceptando la l\u00ednea general de reestructuraci\u00f3n que impone el gran capital en esta crisis se acaba aceptando tambi\u00e9n sus concusiones para la actuaci\u00f3n pr\u00e1ctico-pol\u00edtica. Y se entra as\u00ed en un callej\u00f3n sin aparente salida. Quiero decir: sin salida desde el punto de vista de los intereses y de las necesidades de los oprimidos de hoy. La t\u00e9trica afirmaci\u00f3n de Negri seg\u00fan la cual el PCI acabar\u00e1 disparando sobre obreros no puede descartarse. Eso es posible porque de la misma manera que neoliberalismo econ\u00f3mico quiere decir hoy en lenguaje llano neofacismo y del mismo modo que neoliberalismo trilateral est\u00e1 queriendo decir ya limitaci\u00f3n de la democracia (de esta democracia), as\u00ed tambi\u00e9n revisi\u00f3n socialdem\u00f3crata del programa comunista empieza a querer decir colaboraci\u00f3n necesaria con el autoritarismo que se nos viene encima. Pero esto \u00faltimo tiene que ver muy poco con el estalinismo o con el neoestalinismo de los gulags (a prop\u00f3sito de los cuales se habla tanto); el autoritarismo pseudocomunista tiene que ver mucho m\u00e1s con esa especie de estado de necesidad en que l\u00f3gicamente cae el reformismo socialista cuando en plena crisis decide que \u00ab\u00e9l tambi\u00e9n puede hacerlo\u00bb. De eso hay ejemplos hist\u00f3ricos. Lo malo est\u00e1 en que esta crisis es peor que las anteriores. Por ello hay varias ideolog\u00edas del liberalismo y varias pr\u00e1cticas posibles del autoritarismo.<\/p>\n<p>Se puede ser incluso un poco m\u00e1s expl\u00edcito. Para intentar remontar la crisis en la que estamos existen de momento tres proyectos, tres l\u00edneas \u00abneoliberales\u00bb. Un neoliberalismo conservador que se conoce a s\u00ed mismo y que propone abiertamente medidas autoritarias contra los trabajadores: ah\u00ed est\u00e1 Thatcher; un neoliberalismo \u00abprogresista\u00bb que ha renunciado ya al programa socialdem\u00f3crata y que se halla a punto de encontrar su identidad en la confluencia con el primero; ah\u00ed est\u00e1 la socialdemocracia alemana; y un neoliberalismo socialista que tras haber descubierto en los primeros a\u00f1os de la crisis la autonom\u00eda de la pol\u00edtico (como necesidad para acercarse parlamentariamente al gobierno) est\u00e1 descubriendo ahora, cuando la crisis de acent\u00faa, la bondad de la polic\u00eda (como necesidad para acercarse realmente al poder): ah\u00ed est\u00e1 la ut\u00f3pica tragedia de lo que suele llamarse \u00abeurocomunismo\u00bb. Lo dem\u00e1s, los neosocialismos, los socialismos \u00abrevolucionarios\u00bb de los \u00faltimos a\u00f1os, es verbalismo, fintas que acabar\u00e1n crispando a los trabajadores que se dejan llevar por las apariencias. El t\u00e9rmino \u2018neoliberalismo\u2019 puede todav\u00eda inducir a enga\u00f1o. Pero para salir de \u00e9l basta con una reflexi\u00f3n muy simple: en el momento de las dos crisis econ\u00f3micas importantes de este siglo los poderosos adoptaron como ideolog\u00eda el \u00absocialismo\u00bb: liberalismo en lo pol\u00edtico, socialismo en lo econ\u00f3mico, se dec\u00eda. Pues bien: el giro autoritario que implica esta crisis est\u00e1 todo ah\u00ed: <em>socialismo ni en lo econ\u00f3mico<\/em>. En plata: ni una concesi\u00f3n m\u00e1s a los trabajadores.<\/p>\n<p>As\u00ed y todo ese esquema exige una matizaci\u00f3n importante. Los tres \u00abneoliberalismos\u00bb solo existen como ideolog\u00eda pol\u00edtica en la cuenca mediterr\u00e1nea europea; en el resto del mundo capitalista ls \u00abneoliberalismos\u00bb est\u00e1n ya reducidos a los dos primeros. Obvio, dese luego. Pero conviene no olvidarlo para saber de d\u00f3nde procede realmente la represi\u00f3n <em>ahora<\/em>. Y eso vale tambi\u00e9n para Italia. El gobierno y sobre todo el poder est\u00e1 all\u00ed en manos de una compleja combinaci\u00f3n de los dos primeros \u00abneoliberalismos\u00bb que las \u00faltimas elecciones, precisamente por la apariencia de que todo sigue igual, de que no han resuelto nada, van a acabar de perfilar y configurar en un bloque <em>contra<\/em> el tercer \u00abneoliberalismo\u00bb, contra el liberalismo ut\u00f3pico.<\/p>\n<p>Si eso es as\u00ed, una parte de la cr\u00edtica de izquierdas del PCI esta a punto de cometer un parad\u00f3jico error. Un error por intelectualismo: tomar por realidad ya existente la ilusi\u00f3n eurocomunista del reparto de poderes en la sociedad capitalista avanzada cargando sobre las espaldas de quienes hoy no tienen poder real el peso principal de la responsabilidad por la represi\u00f3n de hoy y ma\u00f1ana. Sin duda, en el principio del error estuvo el PCI por hacer creer a las gentes que en cierto modo compart\u00eda ya el poder y sus responsabilidades. Lenin hubiera dicho: justo castigo a las ilusiones del verbalismo reformista. Pero es hora ya de que quienes se sienten revolucionarios juzguen por los hechos y no por las ideolog\u00edas. Todav\u00eda hay tiempo. Y, sin embargo, para no dejarse arrastrar por las ilusiones que crearon otros es mejor dejar \u00abmayo del 37\u00bb a los historiadores. Nuestro presente es otro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>Anexo II: Palmiro Togliatti y la <em>svolta<\/em> de Salerno<\/h3>\n<p><em>Escrito no fechado, probablemente de 1990. Ignoro si lleg\u00f3 a publicarse.<\/em><\/p>\n<p>Palmiro Togliatti ha sido tal vez el m\u00e1s notorio representante del dirigente comunista saltafronteras del per\u00edodo de entreguerras. Georg Luk\u00e1cs le defini\u00f3 una vez como el mayor t\u00e1ctico que ha dado el movimiento comunista desde la muerte de Lenin. Y seguramente ten\u00eda raz\u00f3n Luk\u00e1cs en ese juicio elogioso. Pues Togliatti desempe\u00f1\u00f3 un papel de primer orden en la pol\u00edtica comunista italiana e internacional durante cuarenta a\u00f1os y fue, por otra parte, uno de los poqu\u00edsimos dirigentes con personalidad propia que logr\u00f3 sobrevivir el despotismo estaliniano sin dejar de hacer en cada momento decisivo lo que consider\u00f3 m\u00e1s apropiado para su partido.<\/p>\n<p>Esta habilidad de superviviente comunista con poder en un pa\u00eds occidental ha alimentado en muchos analistas la idea de que la doblez, el doble lenguaje, fue siempre un rasgo esencial del togliattismo, raz\u00f3n por la cual Togliatti ha sido intermitentemente acusado de estalinista antidemocr\u00e1tico y de reformista socialdem\u00f3crata. Tales juicios sumarios y encajonadores son historiogr\u00e1ficamente inaceptables, como ha mostrado hace poco Luciano Canfora (<em>Togliatti e i dilemmi della politica<\/em>, Roma-Bari, Laterza, 1989). En todo caso una caracterizaci\u00f3n de este tipo valdr\u00eda para el Togliatti pol\u00edtico de la misma medida en que en otra \u00e9poca sirvi\u00f3 para definir la conducta del cient\u00edfico Galileo Galilei ante la Inquisici\u00f3n, conducta tan pl\u00e1sticamente representada por Bertold Brecht<sup>1<\/sup>.<\/p>\n<p>Cuando en marzo de 1944 Togliatti regres\u00f3 a Italia despu\u00e9s de muchos a\u00f1os de exilio pol\u00edtico forzado por la existencia del fascismo mussoliniano era ya un hombre de 50 a\u00f1os, veterano de la pol\u00edtica, con gran experiencia, respetado por los camaradas, pero poco conocido por los l\u00edderes de la Resistencia en el interior. Unos meses antes del regreso de Togliatti las tropas aliadas hab\u00edan desembarcado en la Pen\u00ednsula it\u00e1lica y se hab\u00eda producido la ocupaci\u00f3n de parte de Italia por los ej\u00e9rcitos alemanes mientras, desde Munich, Mussolini proclamaba la Rep\u00fablica de Sal\u00f3 y se constitu\u00edan en el interior del pa\u00eds los primeros grupos de partisanos. Coincidiendo con la vuelta de Togliatti, Mosc\u00fa hab\u00eda reconocido el gobierno mon\u00e1rquico del general Badoglio. Un mes despu\u00e9s se formar\u00e1 el nuevo gabinete de Badoglio del que formaron parte, por primera vez, los comunistas y miembros del Partito d\u2019Azione.<\/p>\n<p>Se conoce como <em>svolta<\/em> de Salerno el giro impuesto por Togliatti a la pol\u00edtica comunista italiana durante los meses que siguieron a su vuelta a Italia. Los dos elementos principales del giro fueron la idea de que terminar con la guerra pasaba a ser la tarea primordial de los comunistas y la renuncia a la insurrecci\u00f3n revolucionaria, aceptando un proceso constituyente pactado entre fuerzas antifascistas. Este giro provoc\u00f3 muchas reticencias entonces, particularmente entre los dirigentes partisanos. Hay que tener en cuenta que despu\u00e9s de la liberaci\u00f3n de Roma (junio de 1944) y de Florencia (agosto) estallaron todo un rosario de insurrecciones en el norte de Italia (Bolonia, G\u00e9nova, Mil\u00e1n, Torino, Venecia, Trieste) que parec\u00edan confirmar las expectativas de un cambio revolucionario en 1945. La <em>svolta<\/em> de Salerno facilit\u00f3, en cambio, el desarme de los partisanos y la constituci\u00f3n de los primeros gobiernos antifascistas con participaci\u00f3n tripartita (democristianos, socialistas y comunistas) presididos, respectivamente, por Ferrucccio Parri y Alcide De Gasperi, as\u00ed como el acuerdo para la celebraci\u00f3n de un refer\u00e9ndum institucional y la redacci\u00f3n de la primera constituci\u00f3n republicana. Togliatti fue ministro sin cartera y luego ministro de gracia y justicia en los primeros gobiernos de De Gaspari. Pero esa situaci\u00f3n no durar\u00eda mucho. El inicio de la llamada \u00abguerra fr\u00eda\u00bb dar\u00eda lugar, ya en febrero del 47, a la expulsi\u00f3n del gobierno de De Gasperi de socialistas y comunistas form\u00e1ndose entonces un gabinete monocolor sobre el que se ciment\u00f3 la larga hegemon\u00eda de la democracia cristiana en Italia.<\/p>\n<p>El hecho de que a pesar de los esfuerzos conciliadores del giro de Salerno los comunistas fueran excluidos del gobierno, y su actuaci\u00f3n criminalizada al amparo de la \u00abguerra fr\u00eda\u00bb, se convirti\u00f3 desde finales de la d\u00e9cada de los 40 en un motivo de cr\u00edtica a la pol\u00edtica togliattiana de Salerno. Hay que tener en cuenta, sin embargo, el contexto en que la <em>svolta<\/em> se produjo.<\/p>\n<p>El combate de la Resistencia contra los ocupantes nazi-fascistas, la presencia de las fuerzas aliadas en Italia, las perspectivas abiertas por la conferencia de Yalta y el debate pol\u00edtico entre miembros del Partito d\u2019Azione, socialistas y comunistas sobre las formas y las caracter\u00edsticas de la Asamblea Constituyente son los factores m\u00e1s relevantes de los a\u00f1os 1944-1945. El propio Togliatti explic\u00f3 en 1961, durante un largo congreso sobre fascismo y antifascismo que tuvo lugar en Mil\u00e1n (<em>Fascismo e antifascismo. Lezioni e testimonianza<\/em>, Mil\u00e1n, Feltrinelli, 1962), las particularidades de la <em>svolta<\/em> de Salerno. Motivos para el giro habr\u00edan sido, seg\u00fan \u00e9l, principalmente dos: el que la ocupaci\u00f3n aliada no permit\u00eda libertad de movimientos a las fuerzas revolucionarias y el hecho de que las fuerzas de la resistencia eran pol\u00edticamente heterog\u00e9neas y adem\u00e1s solo ten\u00edan implantaci\u00f3n en el norte del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Sobre el primero de los motivos no hay duda. Pietro Secchia y Filippo Frassati aportaron en su momento documentos importantes al respecto (<em>La Resistenza e gli alleati<\/em>, Mil\u00e1n, Instituto G. Feltrinelli, 1962). El segundo es m\u00e1s discutible y se ha seguido discutiendo durante a\u00f1os entre historiadores y pol\u00edticos. En relaci\u00f3n, por lo dem\u00e1s, con un tercer factor apenas aludido en el testimonio de Togliatti pero que tuvo igualmente mucha importancia: la decisi\u00f3n de Stalin de respetar lo pactado en Yalta, es decir, las \u00e1reas de influencia entre las grandes potencias. De la suma de todos esos factores resulta, con toda probabilidad, que la <em>svolta<\/em> de Salerno salv\u00f3 a los italianos de la tragedia de la guerrilla comunista griega. Aquel giro \u2013que hoy suele considerarse como un acto de sabidur\u00eda pol\u00edtica\u2013 abr\u00eda una fase nueva en la historia del movimiento comunista de la Europa occidental: la de los <em>revolucionarios sin revoluci\u00f3n<\/em>. Al actuar por su cuenta, haciendo de la necesidad virtud y proclamando la \u00abv\u00eda nacional al socialismo\u00bb, Togliatti inauguraba en 1945 la paradoja de un reformismo que se quer\u00eda revolucionario renunciando a la revoluci\u00f3n. Para domar un bicho as\u00ed, con \u00e9xito y con realidad social detr\u00e1s, hac\u00eda falta ciertamente mucha inteligencia pol\u00edtica. No es casual el que la doma solo haya dado resultado, y parcialmente, en el pa\u00eds de Maquiavelo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Nota<\/strong><\/p>\n<p>1. V\u00e9ase FFB, <em>Para la tercera cultura. Ensayo sobre ciencias y humanidades<\/em>, Vilassar de Dalt (Barcelona): El Viejo Tppo, 1993, pp. 237-254, uno de sus textos m\u00e1s inolvidables en mi opini\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 25 de agosto de 2022 hizo diez a\u00f1os del fallecimiento de Francisco Fern\u00e1ndez Buey. 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