{"id":13528,"date":"2023-04-08T05:00:22","date_gmt":"2023-04-08T04:00:22","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=13528"},"modified":"2023-04-08T03:42:12","modified_gmt":"2023-04-08T02:42:12","slug":"la-percepcion-de-marx-sobre-la-india","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=13528","title":{"rendered":"La percepci\u00f3n de Marx sobre la India"},"content":{"rendered":"<p><em>En 2006, la editorial Tulika Books de Nueva Delhi public\u00f3 la colecci\u00f3n m\u00e1s completa de escritos de Marx sobre India: <\/em>Karl Marx on India: from the New York Daily Tribune (including articles by Frederick Engels) and Extracts from Marx-Engels Correspondence 1853-1862<em>. Consta fundamentalmente de sus art\u00edculos period\u00edsticos para el peri\u00f3dico <\/em>New York Daily Tribune<em> en los a\u00f1os 50 as\u00ed como parte de su correspondencia con Engels. Desgraciadamente, no incluye los abundantes cuadernos de notas que escribi\u00f3 Marx a partir de los a\u00f1os 70. La publicaci\u00f3n fue editada por Iqbal Hussein con un prefacio de Prabhat Patnaik y una introducci\u00f3n del historiador indio Irfan Habib. Este texto, que es el que ofrecemos hoy, era una versi\u00f3n completamente revisada del art\u00edculo con el mismo t\u00edtulo que hab\u00eda publicado para el centenario de Marx en la revista <\/em>The Marxist<em>, vol. 1, n\u00ba 1, 1983.<\/em><\/p>\n<p>Hace ciento cincuenta y dos a\u00f1os, Karl Marx escribi\u00f3 dos ensayos fundamentales sobre la India como parte de su misi\u00f3n como corresponsal en Londres de un importante peri\u00f3dico de Nueva York. En estos dos art\u00edculos, \u00abLa dominaci\u00f3n brit\u00e1nica en la India\u00bb y \u00abLos resultados futuros de la dominaci\u00f3n brit\u00e1nica en la India\u00bb, publicados en el <em>New York Daily Tribune<\/em> (25 de junio y 8 de agosto de 1853), Marx se propuso conscientemente interpretar la mec\u00e1nica b\u00e1sica de la civilizaci\u00f3n precolonial de la India, el impacto de la dominaci\u00f3n brit\u00e1nica en la India y el curso futuro del desarrollo y la liberaci\u00f3n de la India. Brillantes como son, estos dos art\u00edculos no constituyen sin embargo la expresi\u00f3n completa de la visi\u00f3n de Marx sobre la India. En parte, esto se debe a que Marx tambi\u00e9n escribi\u00f3 otros art\u00edculos sobre la India y, en parte, a que continu\u00f3 estudiando y reflexionando despu\u00e9s de haber escrito estos art\u00edculos en 1853.<\/p>\n<p>A lo largo de la d\u00e9cada de 1850, Marx escribi\u00f3 varios art\u00edculos para el mismo peri\u00f3dico, en los que hizo importantes observaciones sobre la India; algunas declaraciones complementarias importantes tambi\u00e9n aparecen en las cartas que Marx y Engels se escribieron durante la d\u00e9cada, y en art\u00edculos que Engels escribi\u00f3 a petici\u00f3n de Marx.<sup>1<\/sup><\/p>\n<p>Durante 1857-58, Marx puso por escrito los famosos <em>Grundrisse<\/em>, sus notas de autoaclaraci\u00f3n preparatorias de <em>El Capital<\/em>, y aqu\u00ed trat\u00f3 de situar a la India en su esquema de formaciones precapitalistas.<sup>2<\/sup> Pero es en <em>El Capital<\/em> mismo, especialmente en el Volumen I (1867), donde Marx contribuy\u00f3 con una reafirmaci\u00f3n parcial (con importantes enmiendas, precauciones y nuevas elaboraciones) de sus principales tesis sobre la India, que adquiere un significado a\u00f1adido al situarse dentro de la presentaci\u00f3n cl\u00e1sica de su an\u00e1lisis a gran escala del capitalismo. En los dos vol\u00famenes p\u00f3stumos de <em>El Capital<\/em>, editados por Engels a partir de las notas de Marx, tambi\u00e9n aparecen afirmaciones dispersas valiosas<sup>3<\/sup>.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de 1867, las referencias a la India se vuelven relativamente infrecuentes en los escritos publicados de Marx, pero no dej\u00f3 de informarse, como atestiguan ampliamente sus extensas notas sobre la historia de la India tomadas en alg\u00fan momento posterior a 1870.<sup>4<\/sup> Tambi\u00e9n hubo un renovado inter\u00e9s sobre la comunidad aldeana, derivado de la lectura de Marx de Morgan y Kovalevsky.<sup>5<\/sup><\/p>\n<p>Cualquier valoraci\u00f3n de los puntos de vista de Marx sobre la India debe tener en cuenta todos sus escritos repartidos a lo largo de pr\u00e1cticamente tres d\u00e9cadas. Adem\u00e1s, no podemos simplemente unir todas las piezas, ya que, con el tiempo, los puntos de vista de Marx bien podr\u00edan haber sufrido alg\u00fan cambio, siendo esto especialmente cierto en su interpretaci\u00f3n de la India precolonial.<\/p>\n<p><strong>La sociedad precolonial<\/strong><\/p>\n<p><em>Las generalizaciones heredadas<\/em><\/p>\n<p>Cuando Marx escribi\u00f3 en 1853 sobre la sociedad india antes de la conquista brit\u00e1nica, parece haber tomado como punto de partida los elementos descriptivos de la interpretaci\u00f3n de Hegel de la civilizaci\u00f3n india.<\/p>\n<p>\u00abLos hind\u00faes [hindoos en el original] no tienen historia\u00bb, hab\u00eda dicho Hegel, \u00abno han crecido hasta convertirse en una verdadera naci\u00f3n pol\u00edtica\u00bb.<sup>6<\/sup> La admitida difusi\u00f3n de la cultura india hab\u00eda sido \u00abuna expansi\u00f3n muda y sin actos\u00bb. As\u00ed, \u00abel pueblo de la India no ha logrado conquistas en el extranjero, sino que en todas las ocasiones ha sido \u00e9l el vencido\u00bb.<sup>7<\/sup> Es esencialmente este juicio el que repite Marx en el conocido pasaje: \u00abLa sociedad india no tiene historia, al menos historia conocida. Lo que llamamos su historia no es m\u00e1s que la historia de sucesivos intrusos que fundaron sus imperios sobre la base pasiva de esa sociedad inalterable e inmutable\u00bb<sup>8<\/sup>.<\/p>\n<p>Hegel vio en la ideolog\u00eda de la cultura india (\u00abHindoo\u00bb) un pante\u00edsmo de la \u00abimaginaci\u00f3n\u00bb, expresado en la \u00abdeificaci\u00f3n universal de toda existencia finita y la degradaci\u00f3n de lo Divino\u00bb, una privaci\u00f3n del hombre \u00abde personalidad y libertad\u00bb;<sup>9<\/sup> \u00abla moralidad que implica el respeto por la vida humana no se encuentra entre los hind\u00faes\u00bb.<sup>10<\/sup> Marx tambi\u00e9n habla de forma similar de que \u00abel asesinato en s\u00ed [es] un rito religioso en el Indost\u00e1n, un culto embrutecedor de la naturaleza, que muestra su degradaci\u00f3n en el hecho de que el hombre, el soberano de la naturaleza, se arrodill\u00f3 para adorar a Hanuman, el mono, y a Sabbala, la vaca\u00bb<sup>11<\/sup>.<\/p>\n<p>En la organizaci\u00f3n real de la sociedad, la multiplicaci\u00f3n de las formas divinas fue paralela a la multiplicidad de castas. Hegel reconoci\u00f3 que esto supon\u00eda un avance con respecto a una sociedad indiferenciada, pero inmediatamente lo conden\u00f3 por establecer \u00abla servidumbre espiritual m\u00e1s degradante\u00bb. <sup>12<\/sup> En la organizaci\u00f3n de la aldea india, advirti\u00f3 una rigidez inmutable similar:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">La totalidad de los ingresos de cada aldea se divide, como ya se ha dicho, en dos partes, una de las cuales pertenece al raj\u00e1 y la otra a los cultivadores; pero tambi\u00e9n reciben partes proporcionales el preboste del lugar, el juez, el aguador, el brahm\u00e1n que supervisa el culto religioso, el astr\u00f3logo (que tambi\u00e9n es brahm\u00e1n y anuncia los d\u00edas de buen y mal augurio), el herrero, el carpintero, el alfarero, el lavandero, el barbero, el m\u00e9dico, las bailarinas, el m\u00fasico y el poeta. Esta disposici\u00f3n es fija e inmutable, y no est\u00e1 sujeta a la voluntad de nadie. Por lo tanto, todas las revoluciones pol\u00edticas son indiferentes para el hind\u00fa com\u00fan, pues su suerte no ha cambiado<sup>13<\/sup>.<\/p>\n<p>Todo esto lo repite Marx, dando una descripci\u00f3n id\u00e9ntica de la comunidad aldeana para la que cita <em>in extenso<\/em> lo que probablemente era tambi\u00e9n la autoridad de Hegel, un pasaje del c\u00e9lebre <em>Fifth Report<\/em> [Quinto Informe] de 1812.<sup>14<\/sup> Marx no s\u00f3lo condena a estas comunidades por estar \u00abcontaminadas por las distinciones de casta y por la esclavitud\u00bb, sino que tambi\u00e9n subraya su aislamiento de los acontecimientos pol\u00edticos. Escribe indignado sobre el \u00abego\u00edsmo b\u00e1rbaro\u00bb de las aldeas indias, que, \u00abconcentr\u00e1ndose en alg\u00fan miserable pedazo de tierra, han sido testigos calladamente de la ruina de imperios, la perpetraci\u00f3n de crueldades indecibles, la masacre de la poblaci\u00f3n de grandes ciudades, sin tener m\u00e1s consideraci\u00f3n hacia ellos que hacia los acontecimientos naturales\u00bb.<sup>15<\/sup><\/p>\n<p>Las comparaciones entre Hegel en 1830 y Marx en 1853 no se hacen para mostrar que Marx simplemente repet\u00eda a Hegel, sino meramente para subrayar el hecho de que, a pesar de su aparato cr\u00edtico enormemente diferente, Marx tuvo que partir de una evaluaci\u00f3n de la cultura india que result\u00f3 ser la aceptada entre los mejores pensadores burgueses de su \u00e9poca. Lo que es de gran importancia, por supuesto, es c\u00f3mo la revis\u00f3 y la situ\u00f3 en un marco anal\u00edtico totalmente diferente.<\/p>\n<p>Por un lado, desde el principio, Marx s\u00f3lo acept\u00f3 aquellos pilares f\u00e1cticos de las generalizaciones hegelianas que cre\u00eda suficientemente fundamentados. Ya en 1853, hab\u00eda consultado el <em>Fifth Report<\/em>, un documento voluminoso; tambi\u00e9n <em>Historical Sketches o[ South India<\/em> (1810) de Mark Wilks, cuyo pasaje sobre las comunidades aldeanas parece haber utilizado en una carta a Engels;<sup>16<\/sup> <em>Modern India<\/em> (1852) de John Campbell y <em>History of British India (1806-18)<\/em> de James Mill ;<sup>17<\/sup> y vol\u00famenes de debates e informes parlamentarios, especialmente los que precedieron a la Ley de la Carta de 1853. Se refiere al <em>Manusmriti<\/em> (\u00abManu\u00bb), que bien podr\u00eda haber le\u00eddo en la traducci\u00f3n de Sir William Jones;<sup>18<\/sup> y alude espec\u00edficamente a su reciente lectura de los viajes de Fran\u00e7ois Bernier, que conten\u00edan una sorprendente descripci\u00f3n del imperio mogol en tiempos de Aurangzeb.<sup>19<\/sup><\/p>\n<p>Se trataba de unas lecturas razonablemente amplias, suficiente para comprobar los pronunciamientos m\u00e1s desorbitados de Hegel. Sin embargo, la concepci\u00f3n de Marx de la India no era en absoluto una reformulaci\u00f3n editada de Hegel. Hizo con la interpretaci\u00f3n de la India del gran fil\u00f3sofo lo mismo que hab\u00eda hecho con su dial\u00e9ctica; es decir, le \u00abdi\u00f3 la vuelta\u00bb. Ya hab\u00eda planteado la cuesti\u00f3n en una carta a Engels: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 la historia de Oriente aparece como una historia de religiones?\u00bb<sup>20<\/sup> Las peculiaridades religiosas que Hegel ve\u00eda en la base de las peculiaridades de la cultura india eran, en realidad, consecuencias de la organizaci\u00f3n social india, sobre todo de la comunidad aldeana. <sup>21<\/sup> Esta \u00faltima, tal como Marx ve\u00eda las cosas en 1853, era la instituci\u00f3n crucial y lo explicaba pr\u00e1cticamente todo.<\/p>\n<p><strong>La comunidad aldeana<\/strong><\/p>\n<p>El entusiasmo de Marx por su descubrimiento de la comunidad aldeana india en ese momento no es sorprendente. Ya en <em>La Ideolog\u00eda Alemana<\/em>, preparada por \u00e9l y Engels, se hab\u00eda tanteado el camino hacia una elucidaci\u00f3n de las principales formas precapitalistas de propiedad. Hab\u00edan distinguido, por orden de secuencia, (a) la \u00abtribal\u00bb correspondiente a la \u00abfase no desarrollada de la producci\u00f3n\u00ab \u2013caza y pesca y agricultura temprana\u2013; (b) la \u00abantigua propiedad comunal y estatal\u00bb, que generaba una diferenciaci\u00f3n de clases entre ciudadanos y esclavos; y (c) la \u00abfeudal o estamental con un peque\u00f1o campesinado hecho siervo\u00bb.<sup>22<\/sup> Estas formas hab\u00edan sido en gran medida hipot\u00e9ticas, aunque la forma (b) derivaba de la visi\u00f3n de Marx de la sociedad romana, y la forma (c) de la de la Europa occidental medieval. Ahora la India tambi\u00e9n parec\u00eda ilustrar, a trav\u00e9s de supervivencias reales, un sistema de propiedad, econ\u00f3mico y de relaciones que, en l\u00edneas generales, concordaba con la forma (b);<sup>23 <\/sup> y se podr\u00eda demostrar que las descripciones de los propios observadores ingleses reforzaban el punto b\u00e1sico de que las sociedades precapitalistas se mov\u00edan seg\u00fan \u00ableyes de movimiento\u00bb diferentes de las de la sociedad capitalista.<\/p>\n<p>En <em>El Capital<\/em>, I (1867), Marx da como primera caracter\u00edstica de la comunidad aldeana india la prevalencia de la \u00abposesi\u00f3n en com\u00fan de la tierra\u00bb.<sup>24<\/sup> \u00bfQu\u00e9 significaba esto exactamente? Marx hablaba a menudo como si implicara que los aldeanos al menos \u00abcultivaban\u00bb la tierra \u00aben com\u00fan\u00bb. Su fuente para esto parece haber sido Wilks, que hab\u00eda dicho: \u00abEn algunos casos, las tierras de una aldea son comunes, y la cosecha se divide en proporci\u00f3n al trabajo aportado, pero en general cada ocupante cultiva su propio campo\u00bb<sup>25<\/sup>. Esta afirmaci\u00f3n no aparece en el <em>Quinto Informe<\/em>, que se cita para la comunidad de aldeas indias en el art\u00edculo de Marx de 1853 en <em>Tribune<\/em>; pero ya muestra conocer la descripci\u00f3n de Wilks en una carta de 1853: \u00abEn algunas de estas comunidades las tierras de la aldea se cultivan en com\u00fan; en la mayor\u00eda de los casos cada ocupante cultiva su propio campo\u00bb<sup>26<\/sup>. En los <em>Grundrisse<\/em> (1857-58), Marx se refiere a la \u00aborganizaci\u00f3n com\u00fan del trabajo\u00bb que sobrevive en \u00abalgunas tribus de la India\u00bb.<sup>27<\/sup> En <em>El Capital<\/em>, I, sigue de cerca a Wilks, y de hecho lo cita expresamente; adem\u00e1s, asigna el cultivo comunal a las comunidades aldeanas de la \u00abforma m\u00e1s simple\u00bb.<sup>28<\/sup><\/p>\n<p>Una formulaci\u00f3n de la relaci\u00f3n hist\u00f3rica entre la agricultura comunal y la propiedad comunal ya fue ofrecida por Marx en los <em>Grundrisse<\/em>: fue a partir de la agricultura comunal que se origin\u00f3 la propiedad comunal; pero una vez establecida, la propiedad comunal tend\u00eda a sobrevivir al desarrollo de la agricultura campesina individual.<sup>29<\/sup><\/p>\n<p>En un art\u00edculo que Marx escribi\u00f3 para <em>Tribune<\/em> mientras estaba trabajando en los <em>Grundrisse<\/em>, apel\u00f3 a \u00abun estudio m\u00e1s profundo de las instituciones del Indost\u00e1n\u00bb para apoyar \u00abla opini\u00f3n de que seg\u00fan las instituciones hind\u00faes originales, la propiedad de la tierra estaba en las corporaciones de las aldeas, en las que resid\u00eda el poder de asignarla a los individuos para su cultivo\u00bb.<sup>30<\/sup> Aqu\u00ed Marx tiene obviamente en mente la pr\u00e1ctica com\u00fan de los jefes de aldea de asignar tierras bald\u00edas para el cultivo a forasteros o campesinos dispuestos. El derecho tend\u00eda a establecer, a los ojos de Marx, la propiedad corporativa de la aldea.<\/p>\n<p>En los <em>Grundrisse<\/em>, Marx sostiene que esa propiedad por parte de la comunidad aldeana diferenciaba la forma \u00abasi\u00e1tica\u00bb de la comunidad de las otras dos formas desarrolladas de esa instituci\u00f3n, a saber, la romana (en la que la tierra era propiedad de la comunidad urbana) y la germ\u00e1nica (en la que la unidad de propiedad era la granja).<sup>31<\/sup><\/p>\n<p>Adem\u00e1s de la propiedad com\u00fan de la tierra, Marx vio en la comunidad aldeana india dos fen\u00f3menos aparentemente contradictorios pero bien integrados en ella. Por un lado, la falta de desarrollo de la divisi\u00f3n del trabajo, que se traduc\u00eda en \u00abla uni\u00f3n dom\u00e9stica de las actividades agr\u00edcolas y manufactureras\u00bb. Esta observaci\u00f3n aparece en uno de los art\u00edculos para <em>Tribune<\/em> de 1853, pero sigui\u00f3 ocupando una posici\u00f3n central en el an\u00e1lisis de Marx y se repite en los <em>Grundrisse<\/em> y en <em>El Capital<\/em>, I, as\u00ed como en otros lugares.<sup>32<\/sup> Por otra parte, hubo un desarrollo en el extremo opuesto: el establecimiento de \u00abuna inalterable divisi\u00f3n del trabajo\u00bb. Esto se realiz\u00f3 a trav\u00e9s del sistema de castas que suministraba, \u00abcon la irresistible autoridad de la ley de la naturaleza\u00bb, los \u00abartesanos individuales hereditarios, el herrero, el carpintero, etc.\u00bb La base econ\u00f3mica de esto era el \u00abmercado inmutable\u00bb que la comunidad proporcionaba al artesano, prohibiendo cualquier alteraci\u00f3n en la divisi\u00f3n social del trabajo una vez fijada.<sup>33<\/sup> Aunque la enunciaci\u00f3n cl\u00e1sica de esta divisi\u00f3n se formula en <em>El Capital,<\/em> I, Marx seguramente hab\u00eda sido consciente desde el principio de las ocupaciones hereditarias y del sistema de castas dentro de la comunidad.<sup>34<\/sup><\/p>\n<p>Marx, en 1853, habl\u00f3 despectivamente de la \u00abvida estancada y vegetativa\u00bb inherente a la comunidad india.<sup>35<\/sup> En 1857-58, pas\u00f3 a argumentar que la causa de esta impermeabilidad al cambio radicaba en la estructura de la comunidad, es decir, en esos elementos de industria dom\u00e9stica y especializaci\u00f3n de castas que acabamos de describir. Dice:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">La forma asi\u00e1tica [de la comunidad, frente a la romana y la germ\u00e1nica] sobrevive necesariamente durante m\u00e1s tiempo y con mayor obstinaci\u00f3n. Esto se debe al principio fundamental en que se basa, es decir, que el individuo no se independiza de la comunidad, que el c\u00edrculo de producci\u00f3n es autosuficiente, la unidad de agricultura y manufactura artesanal, etc. <sup>36<\/sup><\/p>\n<p>En otro lugar, Marx sostiene que las conquistas de una tribu por otra, dadas otras estructuras internas de la sociedad conquistada, han contribuido a alterar la forma de la propiedad, conduciendo a la esclavitud o a la servidumbre. Pero, debido a la solidez interna de la comunidad india, la subyugaci\u00f3n no subvierte su naturaleza b\u00e1sica: \u00abLa esclavitud y la servidumbre son simplemente desarrollos ulteriores de la propiedad basada en el tribalismo. Necesariamente modifican todas sus formas. Esto es lo que menos pueden hacer en la forma asi\u00e1tica\u00bb.<sup>37<\/sup><\/p>\n<p>Lo que hay que recordar aqu\u00ed es que Marx est\u00e1 hablando de las condiciones internas de la comunidad, no de la sociedad en su conjunto; e incluso dentro de la comunidad aldeana, hab\u00eda observado la existencia de la esclavitud ya en el art\u00edculo de la <em>Tribune<\/em> de 1853.<sup>38<\/sup> Lo que quiere decir es que los \u00abconquistadores\u00bb pod\u00edan obtener mayores excedentes explotando a la comunidad, econ\u00f3micamente solidificada como estaba, que explotando directamente a los individuos que la compon\u00edan.<sup>39<\/sup> Al sistema de explotaci\u00f3n al que las comunidades aldeanas indias llegaron a estar sometidas, Marx le dio la designaci\u00f3n de despotismo; y s\u00f3lo con su descripci\u00f3n pod\u00eda considerarse completo su cuadro de la sociedad india precolonial.<\/p>\n<p><strong>Despotismo, excedente y mercanc\u00edas<\/strong><\/p>\n<p>Marx ya hab\u00eda le\u00eddo a Bernier en 1853 y, en una carta a Engels, lo cita extensamente. Ahora bien, la tesis principal de Bernier era que el imperio mogol y los dem\u00e1s Estados orientales estaban decayendo porque no hab\u00eda propiedad privada del suelo. Marx tom\u00f3 nota de la afirmaci\u00f3n de Bernier de que el rey era \u00abel \u00fanico y exclusivo propietario de la tierra\u00bb, y a\u00f1adi\u00f3: \u00abBernier considera con raz\u00f3n que la forma b\u00e1sica de todos los fen\u00f3menos en Oriente \u2013se refiere a Turqu\u00eda, Persia, Indost\u00e1n\u2013 se encuentra en el hecho de que <em>no exist\u00eda la propiedad privada de la tierra<\/em>. Esta es la verdadera clave incluso del cielo oriental\u00bb. <sup>40<\/sup><\/p>\n<p>Pero la descripci\u00f3n de Bernier, aunque mostraba que el sistema de propiedad indio era muy diferente del europeo, no pod\u00eda conciliarse con la existencia de la propiedad comunal en la India. Marx intent\u00f3 resolver el problema en los <em>Grundrisse<\/em>: tanto si la propiedad resid\u00eda en la comunidad como en el Estado, argument\u00f3, el individuo \u00abcarece de hecho de propiedad\u00bb. Marx introduce entonces una distinci\u00f3n entre \u00abpropiedad\u00bb y \u00abposesi\u00f3n\u00bb, de modo que \u00abla unidad que todo lo abarca y que est\u00e1 por encima de todos estos peque\u00f1os cuerpos comunes puede aparecer como el propietario superior o \u00fanico, las comunidades reales s\u00f3lo como poseedores hereditarios\u00bb<sup>41<\/sup> :<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">El d\u00e9spota aparece aqu\u00ed como el padre de todas las numerosas comunidades menores, realizando as\u00ed la unidad com\u00fan de todos&#8230;. El producto excedente&#8230; pertenece a esta unidad superior. El despotismo oriental parece, pues, conducir a una ausencia legal de propiedad. De hecho, sin embargo, su fundamento es la propiedad tribal o com\u00fan<sup>42<\/sup>.<\/p>\n<p>Esta visi\u00f3n m\u00e1s bien m\u00edstica de la propiedad del gobernante fue aparentemente abandonada por Marx apenas unos meses despu\u00e9s de ponerla por escrito. En un art\u00edculo del <em>Tribune<\/em> de 1858, sobre la tenencia de tierras indias, estaba dispuesto a citar con aprobaci\u00f3n una opini\u00f3n seg\u00fan la cual<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">la supuesta propiedad en el gobierno [no es] m\u00e1s que la derivaci\u00f3n del t\u00edtulo del soberano, te\u00f3ricamente reconocida en todos los pa\u00edses cuyos c\u00f3digos se basan en la ley feudal y sustancialmente reconocida en todos los pa\u00edses, cualquiera que est\u00e9 en el poder del gobierno, para recaudar impuestos sobre la tierra en la medida de las necesidades del gobierno.<sup>43<\/sup><\/p>\n<p>En las \u00faltimas palabras de esta cita Marx parece sugerir que la propiedad del soberano sobre la tierra estaba relacionada con la cuant\u00eda del impuesto sobre la tierra. Si representaba la mayor parte del excedente, es decir, si era pr\u00e1cticamente una renta, entonces el rey estaba, de hecho, reclamando lo que le era debido como propietario de la tierra.<sup>44<\/sup> Esto era lo fundamental para cualquier reconocimiento del soberano como propietario. El argumento se hace totalmente expl\u00edcito en <em>El Capital<\/em>, III, cuyo borrador fue redactado por Marx en 1863-67:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">&#8230; en Asia &#8230; [donde el Estado] se sit\u00faa sobre ellos [los productores directos] como su terrateniente y simult\u00e1neamente como soberano, la renta y los impuestos coinciden, o m\u00e1s bien, no existe ning\u00fan impuesto que difiera de esta forma de renta b\u00e1sica [renta del trabajo convertida en relaci\u00f3n tributaria]. La soberan\u00eda consiste aqu\u00ed en la propiedad de la tierra concentrada a escala nacional. Pero, por otra parte, no existe propiedad privada de la tierra, aunque s\u00ed posesi\u00f3n privada y com\u00fan de la tierra<sup>45<\/sup>.<\/p>\n<p>El \u00abdespotismo oriental\u00bb, en el an\u00e1lisis de Marx, es por lo tanto esencialmente soberan\u00eda que recibe rentas y est\u00e1 pr\u00e1cticamente despojado de las otras caracter\u00edsticas pol\u00edticas que se le asignan en el pensamiento liberal europeo, como la monarqu\u00eda arbitraria y absoluta.<sup>46<\/sup><\/p>\n<p>El art\u00edculo de 1858 en el <em>Tribune<\/em> que hemos citado muestra que Marx era consciente de las complejidades reales de la sociedad india prebrit\u00e1nica, donde no exist\u00eda una simple \u00abrelaci\u00f3n tributaria\u00bb entre el campesino y el Estado, sino una triangular, que implicaba a otra clase de demandantes del excedente, a saber, los \u00ab<em>zamindars\u00bb<\/em>. Marx reconoce que los <em>zamindars<\/em> afirmaban ser propietarios de la tierra (sujetos a ciertas cuotas debidas al gobierno), tratando a los campesinos como \u00abarrendatarios a voluntad\u00bb. Sin embargo, invoc\u00f3 la opini\u00f3n brit\u00e1nica oficial contraria de que \u00ablos <em>zamindars<\/em> y los <em>talukadars<\/em> no eran m\u00e1s que funcionarios del gobierno encargados de ocuparse, recaudar y pagar al pr\u00edncipe las contribuciones debidas por la aldea\u00bb.<sup>47<\/sup> En otras palabras, sus derechos reivindicados eran una usurpaci\u00f3n de los del Estado. Sin embargo, \u00abla prescripci\u00f3n [estaba] a su favor\u00bb; y \u00aben Oudh estos terratenientes feudales hab\u00edan llegado muy lejos en la reducci\u00f3n tanto de las reclamaciones del gobierno como de los derechos de los cultivadores\u00bb.<\/p>\n<p>La implicaci\u00f3n crucial de estas observaciones es que, para Marx, el Estado asi\u00e1tico no representaba simplemente a una sola persona o incluso a una simple \u00abcomunidad superior\u00bb; implicaba la existencia de una clase social definida, que se apropiaba del excedente a trav\u00e9s del mecanismo de la renta fiscal. S\u00f3lo a partir de tal clase, en el proceso de una dispersi\u00f3n territorial de las reivindicaciones de excedente, pod\u00edan desarrollarse magnates locales como los de Oudh, con tal ejercicio de los derechos de se\u00f1or\u00edo como para obtener incluso de un escritor tan cuidadoso como Marx la designaci\u00f3n de \u00abterratenientes feudales\u00bb.<br \/>\nSi se reconoce una vez que la propiedad individual de la tierra puede ser creada a partir del latifundismo estatal por actos de usurpaci\u00f3n, \u00bfno podr\u00eda el propio latifundismo estatal haber sido creado por actos de conquista, la usurpaci\u00f3n suprema? De hecho, en 1853, Marx pens\u00f3 que la instituci\u00f3n de la \u00abno propiedad de la tierra\u00bb, es decir, de la propiedad estatal, podr\u00eda haber sido establecida por los musulmanes \u00aben toda Asia\u00bb.<sup>49<\/sup> Esta especulaci\u00f3n ten\u00eda un gran potencial, ya que suger\u00eda que, en su forma m\u00e1s completa, la renta fiscal era la caracter\u00edstica particular de los estados isl\u00e1micos. Esto nunca fue retomado por Marx m\u00e1s tarde, pero sigue teniendo un valor singular al sugerir que estaba dispuesto a reconocer, incluso en 1853, que la historia bien podr\u00eda haber tenido un papel que desempe\u00f1ar, despu\u00e9s de todo, en la configuraci\u00f3n de las formas b\u00e1sicas de la estructura de las sociedades indias o asi\u00e1ticas.<\/p>\n<p>En un aspecto importante, Marx parece haber revisado o refinado sus ideas durante los diez a\u00f1os que precedieron aproximadamente a la publicaci\u00f3n de <em>El Capital<\/em>, I. Se trataba del \u00e1mbito del intercambio o la producci\u00f3n de mercanc\u00edas dentro de la sociedad india precolonial, una cuesti\u00f3n fundamental para cualquier comprensi\u00f3n de su naturaleza hist\u00f3rica. En los <em>Grundrisse<\/em>, Marx se\u00f1ala que en las comunidades de todo tipo (indias, romanas, germ\u00e1nicas), \u00abel objeto econ\u00f3mico es la producci\u00f3n de valores de uso\u00bb, de modo que las comunidades s\u00f3lo pod\u00edan haber producido poco para el intercambio.<sup>50<\/sup> De hecho, el \u00absistema de producci\u00f3n basado en el intercambio\u00bb caracteriz\u00f3 la \u00abdisoluci\u00f3n hist\u00f3rica\u00bb de la forma comunal.<sup>51<\/sup> En <em>El Capital<\/em>, III, se dice que la \u00abcomunidad india\u00bb, al igual que la sociedad de la antig\u00fcedad europea y de la Edad Media, posee, a trav\u00e9s de la uni\u00f3n de la agricultura y la artesan\u00eda, un \u00abmodo de producci\u00f3n\u00bb capaz de sostener una \u00abeconom\u00eda natural\u00bb \u2013o una econom\u00eda sin intercambio\u2013<sup>52<\/sup>. El caso del magnate indio se cita como ilustraci\u00f3n: se apropia del \u00abproducto excedente\u00bb agr\u00edcola como \u00abtributo o renta\u00bb, y luego se dispone a consumir en parte el excedente en especie, y en parte a hacer que lo utilicen \u00abtrabajadores no agr\u00edcolas\u00bb. La producci\u00f3n y la reproducci\u00f3n en una escala progresivamente creciente siguen su camino aqu\u00ed\u00bb, no s\u00f3lo sin la intervenci\u00f3n del capital, como subraya Marx, sino de hecho sin ninguna circulaci\u00f3n de mercanc\u00edas en absoluto<sup>53<\/sup>.<\/p>\n<p>Aparentemente, Richard Jones es la autoridad de Marx para esta ilustraci\u00f3n, y si no tuvi\u00e9ramos nada m\u00e1s de Marx, bien podr\u00edamos haber supuesto que la antigua sociedad india se caracterizaba por la ausencia de intercambio de mercanc\u00edas en todos sus sectores, tanto dentro de la comunidad como fuera de ella. Pero el pasaje cl\u00e1sico sobre la comunidad india en el mismo volumen de <em>El Capital<\/em> disipa todas las dudas al respecto, y muestra que el magnate indio de Richard Jones no era, en opini\u00f3n de Marx, caracter\u00edstico de la sociedad india en su conjunto: simplemente ilustraba una posibilidad, y nada m\u00e1s.<\/p>\n<p>Esto se debe a que en el pasaje de <em>El Capital<\/em> del que estamos hablando, Marx contrasta las condiciones internas de producci\u00f3n de la aldea con \u00abla divisi\u00f3n del trabajo llevada a cabo en la sociedad india en su conjunto, por medio del intercambio de mercanc\u00edas\u00bb. As\u00ed, fuera de la aldea, era la mercanc\u00eda y no la \u00abeconom\u00eda natural\u00bb la que reinaba. Esto se hace expl\u00edcito por las mismas palabras que Marx utiliza para calificar el dominio del intercambio en la sociedad que contiene a las comunidades: \u00abS\u00f3lo el excedente se convierte en mercanc\u00eda, y una parte de \u00e9l, no antes de llegar a manos del Estado, a cuyas manos ha llegado desde tiempos inmemoriales una cierta cantidad de estos productos en forma de renta en especie\u00bb<sup>54<\/sup> .<\/p>\n<p>Estas afirmaciones son de crucial importancia, aunque sus implicaciones rara vez han sido reconocidas. \u00c9stas pueden resumirse como sigue:<\/p>\n<p>(a) El campesino cultivaba una parte de su producci\u00f3n para su propia subsistencia, y \u00e9sta no iba al mercado. La combinaci\u00f3n de la agricultura con la artesan\u00eda garantizaba que el campesino no comprara nada en el mercado. \u00c9l viv\u00eda en una \u00abeconom\u00eda natural\u00bb.<\/p>\n<p>(b) Del resto del producto \u2013el producto excedente\u2013 el campesino entregaba una parte como pago de renta en especie. Este, pensaba Marx, era el modo normal de adquisici\u00f3n del excedente en Asia.<sup>55<\/sup> La parte del producto tomada como renta se pon\u00eda en el mercado despu\u00e9s de haber sido obtenida por el Estado, y as\u00ed se convert\u00eda en mercanc\u00eda fuera de la aldea.<\/p>\n<p>(c) Otra parte del excedente (presumiblemente la m\u00e1s peque\u00f1a) se convert\u00eda en mercanc\u00eda dentro de la aldea, en el sentido de que el campesino la produc\u00eda para venderla en el mercado, pagando entonces una renta monetaria; el mercado para el producto, sin embargo, permanec\u00eda fuera de la aldea.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, la econom\u00eda natural se limitaba a la aldea; fuera de ella dominaba la circulaci\u00f3n de mercanc\u00edas, creando una divisi\u00f3n del trabajo basada en su propio funcionamiento. El contraste es sorprendente entre estas condiciones postuladas para la India precolonial y lo que Marx describe como la situaci\u00f3n \u00aben muchos latifundios romanos, o en las aldeas de Carlomagno, o m\u00e1s o menos durante toda la Edad Media [europea]\u00bb, donde no la totalidad o la mayor parte del excedente, sino \u00abs\u00f3lo una porci\u00f3n relativamente peque\u00f1a de la parte del producto que representa \u00ablos ingresos del terrateniente\u00bb entra \u00aben el proceso de circulaci\u00f3n\u00bb<sup>56<\/sup>. \u00bfEs posible, entonces, que Marx admitiera un nivel de monetizaci\u00f3n mucho mayor en la India precolonial que en la Europa medieval?<\/p>\n<p>Es una l\u00e1stima que tengamos pocos medios para saber por qu\u00e9 Marx sinti\u00f3 que ten\u00eda que introducir estas calificaciones generales para admitir un terreno tan grande de circulaci\u00f3n de mercanc\u00edas en la sociedad india. Posiblemente se encontr\u00f3 con declaraciones en el <em>Quinto Informe<\/em> sobre los campesinos indios que pagaban el impuesto sobre la tierra o las rentas en dinero.<sup>57<\/sup> Adem\u00e1s, hab\u00eda hablado en un art\u00edculo del <em>Tribune<\/em> de que los <em>zamindars<\/em> originales de Bengala hab\u00edan sido sustituidos masivamente por \u00abespeculadores mercantiles\u00bb, bajo el impulso del Asentamiento Permanente. Estos especuladores deb\u00edan haber estado presentes en la sociedad m\u00e1s antigua como poseedores de un capital mercantil lo suficientemente grande como para poder comprar m\u00e1s tarde \u00abtoda la tierra de Bengala\u00bb.<sup>58<\/sup><\/p>\n<p>Marx tambi\u00e9n sab\u00eda que la estructura urbana sostenida por el excedente agrario conten\u00eda en su seno una econom\u00eda de intercambio. El propio Richard Jones distingue, en un pasaje citado por Marx, entre el artesano de ciudad en la India (\u00abdonde la mezcla de europeos no ha cambiado la escena\u00bb), que depend\u00eda de los caprichos del mercado, y el artesano rural mantenido directamente por la aldea.<sup>59<\/sup> En <em>El Capital<\/em>, I, Marx cita a otra autoridad para la descripci\u00f3n del tejedor indio como \u00abun mero individuo <em>separado <\/em>que trabaja una tela cuando se lo encarga un cliente\u00bb.<sup>60<\/sup> En este caso, la casta no operaba para soldar permanentemente al artesano en la comunidad, sino esencialmente para permitir que una \u00abhabilidad especial\u00bb se \u00abacumulara de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n\u00bb.<sup>61<\/sup> Aqu\u00ed, entonces, el sistema de castas indio podr\u00eda ser bastante coherente con la peque\u00f1a producci\u00f3n independiente en un entorno de circulaci\u00f3n de mercanc\u00edas.<\/p>\n<p>En 1853, Marx hab\u00eda obtenido de Bernier la informaci\u00f3n de que las ciudades indias del siglo XVII no hab\u00edan sido \u00abpropiamente hablando, m\u00e1s que campamentos militares\u00bb. A trav\u00e9s de una larga cita de Bernier parece enfatizar el gran n\u00famero de soldados y seguidores de los campamentos, y su capacidad para vivir con un nivel de subsistencia m\u00ednimo.<sup>62<\/sup> Esto coincid\u00eda con la observaci\u00f3n de Richard Jones de que los \u00abartesanos de las ciudades\u00bb en la India obten\u00edan sus salarios de los \u00abingresos excedentes de la tierra\u00bb, un fondo cuya mayor parte era \u00abdistribuida por el Estado y sus funcionarios\u00bb, por lo que los artesanos urbanos ten\u00edan que emigrar a cualquier nueva sede a la que se desplazaran sus clientes reales o aristocr\u00e1ticos. En la cita que Marx hace de Jones, este \u00faltimo contrasta esta naturaleza migratoria del artesano indio con la dependencia del trabajador europeo de los \u00abcapitales fijos\u00bb locales .<sup>63<\/sup> Pero uno puede, quiz\u00e1s, ver que la principal diferencia entre la India y la Europa posfeudal radica en la naturaleza del mercado para los productos artesanales urbanos: en la India, se limitaba a la aristocracia y sus dependientes, mientras que en Europa inclu\u00eda a la alta burgues\u00eda rural, as\u00ed como a las clases medias emergentes.<\/p>\n<p>Una pregunta a la que Marx trat\u00f3 de dar respuesta a partir de 1853 fue por qu\u00e9 el Estado en la India o en Asia hab\u00eda logrado convertir su impuesto en renta, mientras que esto no suced\u00eda en Europa. Esto podr\u00eda explicarse en parte por la \u00abnaturaleza resistente de la comunidad india\u00bb; pero, trabajando sobre una sugerencia original de Engels, encontr\u00f3 un factor econ\u00f3mico detr\u00e1s del control directo del Estado sobre la producci\u00f3n. Se trataba de la irrigaci\u00f3n artificial, que, a la escala necesaria en la India, s\u00f3lo pod\u00eda ser llevada a cabo por un despotismo centralizado.<sup>64<\/sup> La tesis, expuesta en 1853, se repiti\u00f3 en los <em>Grundrisse<\/em>, y de nuevo \u2013en un tono m\u00e1s bien bajo\u2013 en <em>El Capital<\/em>, 1.<sup>65<\/sup> Engels, en 1878, volver\u00eda a exponerla en el <em>Anti-D\u00fchring<\/em>.<sup>66<\/sup> La fundamentaci\u00f3n ofrecida siempre fue m\u00e1s bien escasa, aunque proporcion\u00f3 combustible suficiente para una teorizaci\u00f3n a gran escala sobre las sociedades \u00abhidr\u00e1ulicas\u00bb en la literatura posterior, coronada por el <em>Despotismo oriental<\/em> de Karl A. Wittfogel (edici\u00f3n original, New Haven, 1957).<sup>67<\/sup><\/p>\n<p><strong>El \u00abmodo asi\u00e1tico\u00bb: Reconsideraciones<\/strong><\/p>\n<p>Mucho antes de 1867, Marx ya hab\u00eda desarrollado una noci\u00f3n completa de los elementos fundamentales del sistema econ\u00f3mico y pol\u00edtico de la India y (como \u00e9l pensaba) de gran parte de Asia antes de la incursi\u00f3n colonial. En 1859, parec\u00eda seguro de que lo \u00abasi\u00e1tico\u00bb merec\u00eda un lugar aparte en la clasificaci\u00f3n de los principales \u00abmodos de producci\u00f3n\u00bb de la historia humana<sup>68<\/sup>.<\/p>\n<p>Este sistema de producci\u00f3n, en la concepci\u00f3n de Marx, consist\u00eda claramente, como hemos visto, en dos elementos: la comunidad aldeana y el despotismo oriental. El primero era tal vez m\u00e1s crucial en la medida en que defin\u00eda la forma del proceso de trabajo: la peque\u00f1a producci\u00f3n autosuficiente sin servidumbre individual pero con ocupaciones fijas. El \u00abdespotismo\u00bb resid\u00eda en la identidad del impuesto con la renta, es decir, la apropiaci\u00f3n del excedente a trav\u00e9s de la agencia del Estado. Si bien la \u00abeconom\u00eda natural\u00bb prevalec\u00eda en la aldea, la circulaci\u00f3n de mercanc\u00edas a\u00fan pod\u00eda desarrollarse fuera de ella sobre la base de la disposici\u00f3n del excedente.<\/p>\n<p>Siendo as\u00ed, la sociedad india precolonial (como el tipo \u00abasi\u00e1tico\u00bb cl\u00e1sico) era claramente una sociedad de clases desarrollada, con una clase dominante de apropiadores del excedente y una divisi\u00f3n del trabajo basada en el intercambio fuera de la comunidad aldeana. Hobsbawm, por lo tanto, dif\u00edcilmente puede estar en lo cierto cuando supone que el \u00absistema asi\u00e1tico\u00bb de Marx \u00abno es todav\u00eda una sociedad de clases, o, si es una sociedad de clases, entonces es la forma m\u00e1s primitiva de ella\u00bb.<sup>69<\/sup> Esto no s\u00f3lo va en contra de todo el concepto de Marx de la existencia de la apropiaci\u00f3n del excedente en el \u00absistema asi\u00e1tico\u00bb, sino que tambi\u00e9n se contradice con lo que Engels dice en <em>Anti-D\u00fchring<\/em> (1878), un libro cuyo texto fue revisado y aprobado por Marx. All\u00ed Engels describe expresamente la aparici\u00f3n de \u00abun d\u00e9spota o s\u00e1trapa oriental\u00bb como parte del \u00abproceso de formaci\u00f3n de clases\u00bb con \u00ablos gobernantes individuales separados [uni\u00e9ndose] en una clase dominante\u00bb.<sup>70<\/sup> La sociedad asi\u00e1tica era, pues, una sociedad de clases en toda regla.<\/p>\n<p>Por persuasivo que nos parezca el an\u00e1lisis de Marx de la econom\u00eda precolonial configurada bajo la forma de \u00abmodo asi\u00e1tico\u00bb, hay buenas razones para creer que Marx desarroll\u00f3 considerables reservas sobre el concepto \u00abasi\u00e1tico\u00bb despu\u00e9s de 1867. Para empezar, hab\u00eda demasiadas cuestiones que hab\u00edan quedado sin resolver.<\/p>\n<p>La primera cuesti\u00f3n se refer\u00eda al lugar del sistema asi\u00e1tico en el orden de las etapas del progreso social. En su Prefacio de 1859 a la <em>Cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/em>, Marx habla como si el sistema asi\u00e1tico precediera a la antig\u00fcedad cl\u00e1sica. Tambi\u00e9n dice en la misma obra que la \u00abpropiedad comunal india conten\u00eda los diversos prototipos de la propiedad romana y alemana\u00bb.<sup>71<\/sup> En el texto alem\u00e1n de 1867 de <em>El Capital<\/em>, I, Marx sit\u00faa el surgimiento de la comunidad cl\u00e1sica (romana) \u00abdespu\u00e9s de que la primitiva propiedad comunal oriental de la tierra hubiera desaparecido\u00bb.<sup>72<\/sup> Reiter\u00f3 el mismo punto de vista en sus cartas de 1868 y 1870.<sup>73<\/sup> Pero las comunidades indias cl\u00e1sicas produc\u00edan un excedente que era necesario para mantener el despotismo asi\u00e1tico, como hemos visto, mientras que las comunidades primitivas originales no pod\u00edan producir excedente alguno, como deja claro Engels en <em>Anti-D\u00fchring<\/em>: la esclavitud se origin\u00f3 tan pronto como la comunidad empez\u00f3 a producir un excedente.<sup>74<\/sup> Por consiguiente, el sistema asi\u00e1tico (es decir, la comunidad productora de excedentes y el Estado receptor de rentas) no pudo preceder a la esclavitud; en el mejor de los casos, s\u00f3lo pudo desarrollarse paralelamente a la formaci\u00f3n de las sociedades esclavistas y feudales. Tal parece ser la opini\u00f3n del propio Engels (y puesto que Marx dio su aprobaci\u00f3n a su texto, tambi\u00e9n la opini\u00f3n de Marx), ya que, en el <em>Anti-D\u00fchring<\/em>, la aparici\u00f3n del \u00abd\u00e9spota o s\u00e1trapa oriental\u00bb se trata como parte del mismo proceso que tambi\u00e9n produjo la divisi\u00f3n de la sociedad en amo y esclavo<sup>75<\/sup>.<\/p>\n<p>Mientras la sociedad india o asi\u00e1tica perd\u00eda as\u00ed su antig\u00fcedad primitiva, Marx no pod\u00eda ignorar un proceso que hasta entonces hab\u00eda asumido pero a cuyas implicaciones hab\u00eda prestado poca atenci\u00f3n. Si en su forma original la comunidad india hab\u00eda practicado el cultivo comunal, entonces el cambio a la peque\u00f1a producci\u00f3n individual, que era ahora la forma dominante,<sup>76<\/sup> deb\u00eda representar una alteraci\u00f3n fundamental en la esencia misma de esa comunidad \u00abinmutable\u00bb. Tambi\u00e9n debe existir una contradicci\u00f3n entre la propiedad comunal y la producci\u00f3n individual. La cuesti\u00f3n se le plante\u00f3 a Marx con fuerza no en relaci\u00f3n con la India, sino con Rusia: sin embargo, la l\u00f3gica se aplica a ambos. En la combinaci\u00f3n de \u00abpropiedad com\u00fan [y] peque\u00f1os cultivos divididos\u00bb, \u00abla propiedad m\u00f3vil, un elemento que desempe\u00f1a un papel cada vez mayor incluso en la agricultura, conduce gradualmente a la diferenciaci\u00f3n entre los miembros de la comunidad, y por lo tanto hace posible que surja un conflicto de intereses, particularmente bajo la presi\u00f3n fiscal del Estado\u00bb.<sup>77<\/sup><\/p>\n<p>Esto puede considerarse junto con el hecho de que Marx, en sus notas sobre la obra de Kovalevsky, <i>R\u00e9gimen comunal de posesi\u00f3n de la tierra<\/i> (1879), ya hab\u00eda se\u00f1alado la aparici\u00f3n de la propiedad privada en el seno de la comunidad aldeana india que conduc\u00eda a la g\u00e9nesis de contradicciones en su seno.<sup>78<\/sup> Por lo tanto, ya no era posible sostener que la comunidad india hab\u00eda sido internamente una instituci\u00f3n totalmente estancada.<\/p>\n<p>En estas mismas notas sobre Kovalevsky, Marx reafirma su opini\u00f3n de que las comunidades indias pertenec\u00edan a un sistema diferente del feudalismo germano-romano. Lo que es interesante aqu\u00ed es que los principales puntos de diferencia se\u00f1alados son la ausencia de servidumbre en la India, y la falta de inalienabilidad de la tierra a los \u00abno miembros de la clase noble\u00bb.<sup>79<\/sup> Estas son caracter\u00edsticas que dif\u00edcilmente podr\u00edan poner a las comunidades indias en una posici\u00f3n hist\u00f3rica inferior, incluso desde el punto de vista del desarrollo de la circulaci\u00f3n de mercanc\u00edas y la propiedad privada.<\/p>\n<p>Si la comunidad india estaba sujeta al desarrollo hist\u00f3rico, tanto m\u00e1s lo estaba la superestructura econ\u00f3mica y pol\u00edtica situada por encima de ella, el aparato del llamado \u00abdespotismo oriental\u00bb. En 1853, Marx hab\u00eda abordado la cuesti\u00f3n de si las pol\u00edticas isl\u00e1micas hab\u00edan sido responsables de las reivindicaciones del soberano sobre la propiedad de la tierra.<sup>80<\/sup> Es posible que m\u00e1s tarde Marx se diera cuenta de la controversia sobre este asunto. Kovalevsky, en la misma obra de 1879 le\u00edda por Marx, critic\u00f3 la atribuci\u00f3n a la \u00abteor\u00eda y pr\u00e1ctica mahometanas\u00bb de un supuesto rechazo de la propiedad privada de la tierra.<sup>81<\/sup> As\u00ed, incluso la idea del Estado como propietario de la tierra en Asia y la ausencia de propiedad privada individual de la tierra parec\u00edan disolverse, aunque esto no afectaba necesariamente a la identidad pr\u00e1ctica del impuesto con el excedente (\u00abrenta\u00bb).<\/p>\n<p>Las lecturas adicionales de Marx sobre la India inclu\u00edan la <em>History of India<\/em> de Mountstuart Elphinstone, de la que, en alg\u00fan momento de la d\u00e9cada de 1870, tom\u00f3 copiosas notas. La mayor parte de los hechos anotados se refer\u00edan a la historia din\u00e1stica directa; en lo que respecta a Akbar, el gran emperador mogol (1556-1605), sin embargo, Marx anot\u00f3 (y subray\u00f3) un resumen de sus principales medidas recaudatorias. Observ\u00f3 que Akbar fijaba un tercio de la producci\u00f3n como norma impositiva y, lo que es a\u00fan m\u00e1s importante, que cobraba el impuesto en efectivo promediando los precios anteriores a efectos de conmutaci\u00f3n.<sup>82<\/sup> Como hemos visto, Marx, en <em>El Capital<\/em> I, ya hab\u00eda admitido el pago parcial de la renta de la tierra en efectivo. Pero esta nueva informaci\u00f3n tambi\u00e9n podr\u00eda haber modificado el supuesto, enunciado en <em>El Capital<\/em>, III, de que la renta en especie era el pilar de \u00ablas condiciones sociales estacionarias\u00bb en Asia:<sup>83<\/sup> la introducci\u00f3n del nexo &#8216;en efectivo&#8217; contradec\u00eda ambos elementos de este supuesto: uno, el del predominio de la renta en especie, y el otro, el de las \u00abcondiciones estacionarias\u00bb.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, incluso la instituci\u00f3n del \u00abdespotismo\u00bb asi\u00e1tico empez\u00f3 a perder su impresionante individualidad anterior. A.L.H. Gunawardana se\u00f1ala que en sus notas sobre las <em>Lectures on the Early History of Institutions<\/em> (1875) de Henry Sumner Maine, Marx expresa su oposici\u00f3n directa a la idea de que el Estado est\u00e9 por encima de la sociedad e insiste en que en todas partes surgi\u00f3 de las contradicciones sociales<sup>84<\/sup>.<\/p>\n<p>Por lo tanto, hay pruebas suficientes de que la lectura continuada de Marx sobre la India despu\u00e9s de 1867 le llev\u00f3 a reconsiderar la fuerza de varias de sus ideas anteriores sobre la India precolonial. Adem\u00e1s, la nueva formulaci\u00f3n te\u00f3rica del comunismo primitivo, reforzada por la obra de L.H. Morgan (<em>Ancient Society<\/em>, 1877), suger\u00eda una universalizaci\u00f3n de algunas caracter\u00edsticas de la comunidad india (en particular el supuesto cultivo comunal original) y su relegaci\u00f3n en todas partes a una \u00e9poca anterior. En consecuencia, la mec\u00e1nica b\u00e1sica de la evoluci\u00f3n social posterior a esa etapa primitiva tambi\u00e9n tend\u00eda a universalizarse. El modo asi\u00e1tico estancado ya no encajaba en el marco te\u00f3rico tal como ahora se refinaba, del mismo modo que investigaciones m\u00e1s detalladas hab\u00edan sugerido una reformulaci\u00f3n de algunas de las tesis anteriores sobre las comunidades y el sistema fiscal indios. Es cierto que Engels no es el \u00fanico culpable del abandono del modo asi\u00e1tico<sup>85<\/sup>.<\/p>\n<p>La reserva aparentemente mantenida por Marx en sus \u00faltimos a\u00f1os con respecto a la categor\u00eda asi\u00e1tica no implicaba que estuviera dispuesto a pasar por alto las caracter\u00edsticas espec\u00edficas de la sociedad y la econom\u00eda indias. Esto queda claro por su objeci\u00f3n a cualquier designaci\u00f3n de las comunidades indias como \u00abfeudales\u00bb. Tambi\u00e9n conviene recordar que su tesis de la uni\u00f3n de la agricultura y la artesan\u00eda, por un lado, y de una divisi\u00f3n inmutable del trabajo, por otro, como pilares gemelos de la econom\u00eda aldeana india, sigue teniendo un valor duradero. Adem\u00e1s, el historiador econ\u00f3mico de hoy debe plantearse las mismas preguntas que Marx sobre las implicaciones precisas de la extracci\u00f3n de la \u00abrenta\u00bb en forma de impuesto sobre la tierra. El contraste que traz\u00f3 Marx entre una econom\u00eda de intercambio basada en la disposici\u00f3n del excedente y la \u00abeconom\u00eda natural\u00bb dentro de la aldea que le sirve de base, debe seguir en pie, aunque la intrusi\u00f3n de la producci\u00f3n de mercanc\u00edas y la diferenciaci\u00f3n dentro de la aldea podr\u00eda haber sido a\u00fan m\u00e1s amplia de lo que Marx hab\u00eda admitido. En su opini\u00f3n, la econom\u00eda urbana era en gran medida parasitaria; y aqu\u00ed tenemos una sugerencia importante de por qu\u00e9 las potencialidades del desarrollo capitalista en la econom\u00eda india siguieron frustradas.<sup>86<\/sup> Todo esto forma un importante legado de ideas para los historiadores indios, que pueden as\u00ed inspirarse a\u00fan m\u00e1s para explorar la mec\u00e1nica del cambio en una sociedad que el propio Marx hab\u00eda pensado en alg\u00fan momento, bastante injustamente, que era inmutable.<\/p>\n<p><strong>Colonialismo e India<\/strong><\/p>\n<p><em><strong>El tributo<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Los debates parlamentarios que precedieron a la Ley de la Carta de 1853 proporcionaron a Marx una informaci\u00f3n considerable sobre la Compa\u00f1\u00eda Inglesa de las Indias Orientales, que complet\u00f3 con otra bibliograf\u00eda. Pudo rastrear la historia precolonial de la Compa\u00f1\u00eda desde principios del siglo XVIII, cuando, en Inglaterra, \u00abla vieja aristocracia terrateniente [hab\u00eda] sido derrotada, y la burgues\u00eda no [pudo] ocupar su lugar excepto bajo la bandera de la dinerocracia, o la &#8216;<em>haut finance<\/em>&#8216;\u00bb. <sup>87<\/sup> La Compa\u00f1\u00eda de las Indias Orientales era una gran organizaci\u00f3n corporativa de esta \u00faltima clase, que reclamaba el monopolio del comercio de las Indias Orientales e invocaba la libertad comercial para exportar tesoro: Marx comenta ir\u00f3nicamente \u00abla curiosidad\u00bb de que los monopolistas indios fueran los primeros predicadores del libre comercio en Inglaterra\u00bb.<sup>88<\/sup><\/p>\n<p>Marx consideraba que la conquista de la India emanaba del deseo de los financieros de ampliar su capital con los ingresos de los territorios conquistados. \u00abYa en 1689 hab\u00edan concebido el establecimiento de un dominio en la India y hacer de los ingresos territoriales una de sus fuentes de emolumentos\u00bb<sup>89<\/sup>. Este saqueo directo de la India mediante impuestos sigui\u00f3 siendo la caracter\u00edstica clave del r\u00e9gimen ingl\u00e9s en la India: \u00abDurante todo el siglo XVIII, los tesoros transportados de la India a Inglaterra se obtuvieron mucho menos mediante un comercio comparativamente insignificante que mediante la explotaci\u00f3n directa de ese pa\u00eds, y por las colosales fortunas all\u00ed obtenidas y transmitidas a Inglaterra\u00bb<sup>90<\/sup>.<\/p>\n<p>Por \u00abexplotaci\u00f3n directa\u00bb del pa\u00eds se entend\u00eda, en primer lugar, la apropiaci\u00f3n de los ingresos del gobierno. La Compa\u00f1\u00eda se apropi\u00f3 del derecho del soberano a la renta-impuesto, ya establecido en la India, y lo ampli\u00f3 enormemente. En <em>El Capital<\/em>, III, Marx hablaba de las desastrosas consecuencias para el productor directo cuando la renta en especie \u00abes encontrada y explotada por una naci\u00f3n comercial conquistadora, por ejemplo, los ingleses en la India\u00bb.<sup>91<\/sup> Este af\u00e1n de \u00abexplotaci\u00f3n fiscal\u00bb redujo naturalmente los gastos en obras p\u00fablicas al m\u00ednimo. De unos ingresos brutos de 19,8 millones de libras en 1851-52, se gastaron menos de 0,17 millones de libras en \u00abcarreteras, canales, puentes y otras obras de necesidad p\u00fablica\u00bb.<sup>92<\/sup> En cuanto al objeto principal del gasto, Marx se\u00f1al\u00f3 que \u00aben ning\u00fan otro lugar [se hace] una provisi\u00f3n tan extravagante para la propia clase gobernante\u00bb como en la India<sup>93<\/sup>.<\/p>\n<p>El saqueo de la India se llev\u00f3 a cabo no s\u00f3lo a trav\u00e9s de los impuestos, sino tambi\u00e9n mediante la creaci\u00f3n de fortunas personales. \u00c9stas, en el siglo XVIII, se hab\u00edan creado principalmente mediante la extorsi\u00f3n, el soborno y el monopolio.<sup>94<\/sup> En <em>El Capital<\/em>, I, Marx cit\u00f3 la cifra estimada de 6 millones de libras esterlinas por el valor de los \u00abregalos\u00bb obtenidos de los indios durante los diez a\u00f1os comprendidos entre 1757 y 1766; tambi\u00e9n dio un ejemplo de c\u00f3mo los ingleses favorecidos hac\u00edan dinero a trav\u00e9s de monopolios comerciales en el interior.<sup>95<\/sup> Los grandes ingresos continuaron en el siglo XIX, pero ahora principalmente como la carga principal sobre los ingresos. Investig\u00e1ndolas en 1857, Marx encontr\u00f3 que \u00ablas ganancias y beneficios que se acumulan para los s\u00fabditos brit\u00e1nicos individuales\u00bb eran \u00abmuy considerables\u00bb; y \u00absu ganancia pasa a aumentar la suma de la riqueza nacional\u00bb de Inglaterra. Sin embargo, se\u00f1al\u00f3 que parte de los costes de la posesi\u00f3n de la India hab\u00edan empezado a recaer sobre los contribuyentes brit\u00e1nicos<sup>96<\/sup>.<\/p>\n<p>Marx no fue, por supuesto, el primero en hablar del drenaje de riqueza de la India. Ya en el siglo XVIII, parlamentarios como Burke y administradores como Sir John Shore y Lord Cornwallis reconocieron que la base de la conexi\u00f3n de la India con Gran Breta\u00f1a era esa fuga de riqueza.<sup>97<\/sup> La ruina de la India a trav\u00e9s de la recaudaci\u00f3n de tributos continu\u00f3 tensando las conciencias de liberales ingleses como James Mill y Montgomery Martin.<sup>98<\/sup> El propio Marx hizo uso de las cr\u00edticas de Bright a la explotaci\u00f3n financiera de la India, aunque observ\u00f3 que la \u00abimagen de la India arruinada por los esfuerzos fiscales de la compa\u00f1\u00eda y el gobierno no recibi\u00f3, por supuesto, el complemento de la India arruinada por Manchester y el libre comercio\u00bb de Bright.<sup>99<\/sup><\/p>\n<p>Marx dedic\u00f3 un art\u00edculo en el <em>Tribune<\/em> a analizar la opini\u00f3n de Bright sobre la India como un pa\u00eds muy gravado. Expres\u00f3 algunas reservas sobre los c\u00e1lculos de Bright, pero hizo la importante observaci\u00f3n de que:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">En la estimaci\u00f3n de la carga fiscal, su importe anual no debe pesar m\u00e1s en la balanza que el m\u00e9todo de recaudaci\u00f3n, y la forma de emplearlo. El primero es detestable en la India, y en la rama del impuesto sobre la tierra, por ejemplo, desperdicia tal vez m\u00e1s productos de los que obtiene. En cuanto a la aplicaci\u00f3n de los impuestos, bastar\u00e1 decir que ninguna parte de ellos se devuelve al pueblo en obras de utilidad p\u00fablica.<sup>100<\/sup><\/p>\n<p>Para maximizar la recaudaci\u00f3n, los ingleses llevaron a cabo \u00abrevoluciones agrarias\u00bb, subvirtiendo las relaciones de propiedad existentes. Crearon diversas \u00abformas de propiedad privada de la tierra, el gran desideratum de la sociedad asi\u00e1tica\u00bb.<sup>101<\/sup> Pero el verdadero prop\u00f3sito era, por este medio, mantener o aumentar la capacidad de pago de impuestos del pa\u00eds: \u00abLos reg\u00edmenes <em>zamindari<\/em> y <em>ryotwari<\/em> fueron ambos revoluciones agrarias, efectuadas por ukases brit\u00e1nicos, ambas hechas no para el pueblo, que cultiva la tierra, ni para el poseedor, que la posee, sino para el gobierno que la grava\u00bb.<sup>102<\/sup> El <em>zamindari<\/em> (o el Acuerdo Permanente) no era m\u00e1s que \u00abuna caricatura del terrateniente ingl\u00e9s\u00bb, el <em>ryotwari<\/em> de la \u00abpropiedad campesina francesa\u00bb:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Un curioso tipo de terrateniente ingl\u00e9s era el <em>zamindat<\/em>, que s\u00f3lo recib\u00eda una d\u00e9cima parte de la renta, mientras que ten\u00eda que entregar nueve d\u00e9cimas partes al Gobierno. Un tipo curioso de campesino franc\u00e9s era el <em>ryot<\/em>, sin ning\u00fan t\u00edtulo permanente sobre la tierra, y cuyos impuestos cambiaban cada a\u00f1o en proporci\u00f3n a su cosecha<sup>103<\/sup>.<\/p>\n<p>No cabe duda de que hay un elemento de exageraci\u00f3n en estas declaraciones. La norma de una onceava parte (no una d\u00e9cima parte) de la renta para la parte del <em>zamindar<\/em> en el Acuerdo Permanente ten\u00eda poca relevancia pr\u00e1ctica ya que, con el aumento de los precios y la expansi\u00f3n del cultivo, la parte del <em>zamindar<\/em> en la renta aument\u00f3 considerablemente. De hecho, el propio Marx reconoci\u00f3 en otra parte que el R\u00e9gimen cre\u00f3 una \u00abnobleza terrateniente\u00bb en Bengala, que afectaba negativamente a los intereses del gobierno, as\u00ed como a \u00ablos cultivadores reales\u00bb.<sup>104<\/sup> Estos terratenientes eran \u00abespeculadores mercantiles\u00bb que hab\u00edan sustituido a los antiguos <em>zamindari<\/em> y hab\u00edan creado \u00abuna jerarqu\u00eda de intermediarios\u00bb o <em>patnidars<\/em>, \u00abque presiona con todo su peso sobre el desafortunado cultivador\u00bb.<sup>105<\/sup><\/p>\n<p>En cuanto al sistema <em>ryotwari<\/em>, la afirmaci\u00f3n de Marx de que los ingresos variaban cada a\u00f1o en funci\u00f3n de las cosechas s\u00f3lo es correcta en parte. Si el <em>ryot<\/em> pon\u00eda tierras bald\u00edas en cultivo, ten\u00eda que pagar m\u00e1s; y se preve\u00eda la variaci\u00f3n del impuesto en funci\u00f3n de los cambios en los precios. Marx ten\u00eda raz\u00f3n, sin embargo, al decir que el sistema <em>ryotwari<\/em> hab\u00eda ignorado a menudo los derechos superiores como \u00ab<em>mirassis<\/em>, <em>jagirs<\/em>, etc. \u00bb<sup>106<\/sup>, y los ingresos impuestos al campesino no eran en absoluto ligeros. En otro lugar, Marx present\u00f3 pruebas de c\u00f3mo los campesinos eran atormentados por los funcionarios de la Compa\u00f1\u00eda en el proceso de recaudaci\u00f3n de ingresos en estas mismas zonas <em>ryotwari<\/em>.<sup> 107<\/sup><\/p>\n<p>Marx consideraba que, lejos de quedar alg\u00fan margen para el ahorro o el \u00abbeneficio\u00bb para el \u00abproductor directo\u00bb, la carga de la renta que le impon\u00edan los ingleses hac\u00eda \u00abm\u00e1s o menos imposible cualquier expansi\u00f3n de la producci\u00f3n\u00bb; el campesino quedaba reducido \u00abal m\u00ednimo f\u00edsico de los medios de subsistencia\u00bb.<sup>108<\/sup> Adem\u00e1s, aunque el <em>ryot<\/em> gestiona su granja como un \u00abproductor independiente\u00bb, el usurero \u00abno s\u00f3lo le robaba todo su excedente mediante intereses\u00bb, sino que tambi\u00e9n se com\u00eda su \u00absalario\u00bb.<sup>109<\/sup><\/p>\n<p>En cuanto a las clases terratenientes superiores, no s\u00f3lo sufrieron sus reivindicaciones en los asentamientos <em>ryotwari<\/em>. Como muestra Marx en un art\u00edculo de 1858, estas clases tambi\u00e9n estaban bajo presi\u00f3n en el norte de la India, como ilustra el ejemplo de los <em>taluqdars<\/em> de Oudh<sup>110<\/sup>.<\/p>\n<p>Bajo el impulso del mismo af\u00e1n recaudatorio se produjo la absorci\u00f3n de los principados indios. La pol\u00edtica de la Compa\u00f1\u00eda hacia ellos era la de los romanos: \u00abun sistema de engorde de aliados, como engordamos bueyes, hasta que eran dignos de ser devorados\u00bb.<sup>111<\/sup> En un art\u00edculo posterior, Marx, discutiendo un discurso de Disraeli, mostr\u00f3 c\u00f3mo \u00abla destrucci\u00f3n por la fuerza de los pr\u00edncipes nativos\u00bb se hab\u00eda acelerado debido a \u00ablas dificultades financieras\u00bb de la Compa\u00f1\u00eda, que hab\u00edan alcanzado un punto \u00e1lgido en 1848<sup>112<\/sup>.<\/p>\n<p>Marx no sent\u00eda ninguna simpat\u00eda especial por los pr\u00edncipes indios: la mayor\u00eda de ellos ni siquiera pose\u00edan \u00abel prestigio de la antig\u00fcedad\u00bb y, para colmo, eran \u00ablas herramientas m\u00e1s serviles del despotismo ingl\u00e9s\u00bb.<sup>113<\/sup> Sin embargo, le indignaba la forma en que el poder brit\u00e1nico trataba a sus propias criaturas. As\u00ed, escribi\u00f3 una mordaz condena de los m\u00e9todos con los que se gestion\u00f3 la anexi\u00f3n de Oudh (1856):<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Negar la validez de los tratados que hab\u00edan constituido la base reconocida de las relaciones durante veinte a\u00f1os; apoderarse violentamente de territorios independientes en abierta infracci\u00f3n incluso de los tratados reconocidos; la confiscaci\u00f3n final de cada acre de tierra en todo el pa\u00eds<sup>114<\/sup> ; todos estos modos traicioneros y brutales de proceder de los brit\u00e1nicos hacia los nativos de la India<sup>115<\/sup>.<\/p>\n<p>Finalmente, la explotaci\u00f3n directa de la India comenz\u00f3 a requerir para su continuaci\u00f3n una presi\u00f3n intensificada sobre China. El gobierno brit\u00e1nico en la India \u00abdepende en una s\u00e9ptima parte de sus ingresos de la venta de opio a los chinos\u00bb(1883).<sup>116<\/sup> Marx esboz\u00f3 un relato de c\u00f3mo el opio, monopolizado por la Compa\u00f1\u00eda en la India, fue impuesto a China en cantidades cada vez mayores a trav\u00e9s del contrabando organizado y la guerra.<sup>117<\/sup><\/p>\n<p>El monopolio del opio no s\u00f3lo era un pilar indispensable de la explotaci\u00f3n fiscal de la India; el comercio de opio a China constitu\u00eda un importante modo de realizaci\u00f3n del tributo indio por parte de Inglaterra. Marx da cifras que muestran que en 1818 Gran Breta\u00f1a ten\u00eda un d\u00e9ficit comercial de m\u00e1s de 6 millones de libras con China:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Ahora este saldo adeudado a China por Inglaterra, Australia y los Estados Unidos se transfiere de China a la India, como compensaci\u00f3n de la cantidad adeudada por China a la India, a cuenta del opio y el algod\u00f3n&#8230; [Las] importaciones de China a la India nunca han alcanzado todav\u00eda la suma de 1.000.000 de libras esterlinas, mientras que las exportaciones a China desde la India alcanzan la suma de casi 10.000.000 de libras esterlinas. <sup>118<\/sup><\/p>\n<p>As\u00ed, las grandes cantidades de t\u00e9 y seda que Inglaterra obten\u00eda gratuitamente de China se recib\u00edan principalmente en pago del tributo indio, \u00a1pero con un enorme coste moral y social para el pueblo chino!<sup>119<\/sup><\/p>\n<p>Adem\u00e1s, estaba el exceso de las exportaciones indias sobre las importaciones en el comercio directo con Inglaterra. Marx da las cifras de las investigaciones parlamentarias, que mostraron que el exceso ascendi\u00f3 a 2.250.000 libras esterlinas en 1855: \u00abInglaterra simplemente consume este tributo sin exportar nada a cambio\u00bb<sup>120<\/sup>. Marx, al escribir esto, parece pasar por alto el principal medio de realizaci\u00f3n del tributo, que, en este per\u00edodo, era a trav\u00e9s de China, y que naturalmente dar\u00eda una remuneraci\u00f3n mucho mayor a Inglaterra por el \u00abbuen gobierno\u00bb que proporcionaba, con el opio y dem\u00e1s<sup>121<\/sup>.<\/p>\n<p>En <em>El Capital<\/em> I, publicado en 1867, Marx lleg\u00f3 a considerar esta fuga de riqueza de la India y otras colonias como una fuente importante de \u00abacumulaci\u00f3n primaria\u00bb, que ahora consideraba un requisito previo esencial para la g\u00e9nesis del capitalismo industrial en Gran Breta\u00f1a<sup>122<\/sup>. En <em>Studies in the Development of Capitalism<\/em>, de Maurice Dobb, la explotaci\u00f3n de las colonias aparece como un elemento de la pol\u00edtica mercantilista m\u00e1s que como una fuente de acumulaci\u00f3n primaria<sup>123<\/sup>. Esto es sorprendente, porque rara vez se niega la magnitud de la afluencia de riqueza de la India y las Indias Occidentales.<sup>124<\/sup> Podr\u00eda haber ascendido a una parte aparentemente peque\u00f1a de la renta nacional brit\u00e1nica, digamos, el 4,8 por ciento en 1801, pero con ese tama\u00f1o todav\u00eda habr\u00eda sido igual a casi el 70 por ciento de la inversi\u00f3n interna neta anual brit\u00e1nica.<sup>125<\/sup> El principal argumento parece ser que los \u00abnabobs\u00bb ingleses, y otros que obtuvieron ganancias coloniales, no se sabe si invirtieron directamente en la industria.<sup>126<\/sup><\/p>\n<p>Uno no puede, por supuesto, estar seguro de c\u00f3mo Marx habr\u00eda respondido a tales objeciones. En <em>El Capital<\/em>, I, parece sugerir que en la medida en que el saqueo colonial ampli\u00f3 el capital comercial, despej\u00f3 el camino para el crecimiento industrial brit\u00e1nico: \u00abEn el per\u00edodo de la manufactura propiamente dicho es&#8230; la supremac\u00eda comercial la que da el dominio industrial [y no viceversa]. De ah\u00ed el papel preponderante que el sistema colonial desempe\u00f1a en esa \u00e9poca\u00bb<sup>127<\/sup>. Sin embargo, la cuesti\u00f3n tambi\u00e9n puede analizarse de otra manera. A nivel del capital monetario, tanto si los \u00ab<em>nabobs<\/em>\u00bb compraban fincas o casas, sus actos de compra habr\u00edan liberado otros fondos para que fluyeran hacia la industria. De nuevo, en t\u00e9rminos de bienes recibidos a trav\u00e9s de la explotaci\u00f3n colonial, Inglaterra pudo obtener grandes cantidades de materias primas y bienes asalariados gratis de otros pa\u00edses; esto, en efecto, se sum\u00f3 al capital industrial en la misma proporci\u00f3n en que ese capital aument\u00f3 su dominio sobre la econom\u00eda brit\u00e1nica.<\/p>\n<p>Dada la posibilidad de que el tributo indio engrosara la acumulaci\u00f3n primaria en el siglo XVIII, cabe preguntarse si sigui\u00f3 desempe\u00f1ando la misma funci\u00f3n tambi\u00e9n en el siglo XIX. Tomada literalmente, la \u00abacumulaci\u00f3n primaria [o primitiva]\u00bb de Marx era la que \u00abpreced\u00eda a la acumulaci\u00f3n capitalista\u00bb, siendo \u00abno el resultado del modo de producci\u00f3n capitalista, sino su punto de partida\u00bb.<sup>128<\/sup> Pero no es necesario interpretar la definici\u00f3n de Marx en un esp\u00edritu puramente cronol\u00f3gico.<sup>129<\/sup> La extracci\u00f3n directa del excedente de las econom\u00edas no capitalistas (la renta fiscal y el monopolio de la venta de sus productos), \u00abel proceso de sangrado\u00bb del que hablaba Marx en una carta de 1881, debi\u00f3 seguir aumentando el capital industrial dentro del pa\u00eds metropolitano:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Lo que los ingleses les quitan anualmente [al pueblo de la India] en forma de renta, dividendos por ferrocarriles in\u00fatiles para los hind\u00faes, pensiones para militares y funcionarios, por Afganist\u00e1n y otras guerras, etc., lo que les quitan <em>sin ning\u00fan equivalente<\/em> y <em>aparte<\/em> de lo que se apropian anualmente dentro de la India \u2013hablando s\u00f3lo del <em>valor de las mercanc\u00edas<\/em> que los indios tienen que enviar gratuita y anualmente a Inglaterra\u2013 \u00a1suma <em>m\u00e1s que la suma total de los ingresos de 60 millones de trabajadores agr\u00edcolas e industriales de la India<\/em>! \u00a1Este es un proceso de sangr\u00eda con sa\u00f1a! <sup>130<\/sup><\/p>\n<p>Esto era \u00abacumulaci\u00f3n primaria\u00bb, pura y simple; y era similar en muchos aspectos a la \u00abacumulaci\u00f3n\u00bb obtenida de la continua subyugaci\u00f3n pol\u00edtica por parte de los pa\u00edses capitalistas de las econom\u00edas no capitalistas que Rosa Luxemburgo describi\u00f3 en 1913.<sup>131<\/sup> No era s\u00f3lo el mercado indio sino el imperio indio lo que ayudaba a mantener el ritmo de la revoluci\u00f3n industrial brit\u00e1nica una vez que hab\u00eda comenzado.<\/p>\n<p>Hab\u00eda, pues, una unidad \u00faltima subyacente al conflicto que Marx ve\u00eda entre los intereses de la \u00abdinerocracia\u00bb y la oligarqu\u00eda brit\u00e1nicas, que buscaban el tributo directo, y los de la \u00abfabricocracia\u00bb, que encontraban sus mercados en la India constre\u00f1idos por la carga del tributo.<sup>132<\/sup> \u00bfPodr\u00eda decirse que este conflicto visible representaba esencialmente la contradicci\u00f3n entre el impulso de la acumulaci\u00f3n primaria y la necesidad simult\u00e1nea de un mercado en expansi\u00f3n para el capitalismo brit\u00e1nico? \u00bfY no podr\u00eda la b\u00fasqueda de una resoluci\u00f3n de esta contradicci\u00f3n conducir ineludiblemente al \u00abImperialismo del Libre Comercio\u00bb, espoleando una nueva expansi\u00f3n colonial designada simult\u00e1neamente a a\u00f1adir nuevas fuentes de tributo y a aumentar el \u00e1rea sujeta al Libre Comercio? <sup>133<\/sup><\/p>\n<p>La econom\u00eda pol\u00edtica cl\u00e1sica hab\u00eda sostenido que esa expansi\u00f3n colonial no era realmente necesaria, ya que la econom\u00eda de la ventaja comparativa crear\u00eda espont\u00e1neamente mercados para la naci\u00f3n industrialmente m\u00e1s productiva. Influenciados por esta idea, Marx y Engels escribieron en el <em>Manifiesto Comunista<\/em> de 1848 que \u00ablos precios de sus mercanc\u00edas son la artiller\u00eda pesada con la que [la burgues\u00eda] derriba todas las murallas chinas\u00bb, como si no fuera necesaria la violencia desnuda en el proceso<sup>134<\/sup>. No pod\u00edan dejar de ver que los a\u00f1os 1843-56, el mismo periodo del triunfo de las doctrinas del libre comercio en Inglaterra, representaban la fase m\u00e1s implacable de la expansi\u00f3n brit\u00e1nica en la India y otras partes del mundo. Ya en 1852, Engels se\u00f1al\u00f3 c\u00f3mo \u00abla conquista de Sind, el Punjab, etc., etc.\u00bb hab\u00eda conducido a un aumento de la cantidad de \u00abproductos industriales ingleses\u00bb exportados a la India, un punto que Marx retom\u00f3 inmediatamente<sup>135<\/sup>.<\/p>\n<p>Marx era ahora sanamente esc\u00e9ptico sobre las profesiones anticoloniales de los librecambistas. Cuando la India estaba en proceso de anexi\u00f3n, todos ellos se hab\u00edan callado. Ahora (1853), cuando se hab\u00edan alcanzado sus \u00abl\u00edmites naturales\u00bb, se hab\u00edan convertido en los m\u00e1s ruidosos con su hip\u00f3crita \u00abcanto a la paz\u00bb. Pero, \u00aben primer lugar, por supuesto, ten\u00edan que conseguirla para someterla a su intensa filantrop\u00eda\u00bb.<sup>137<\/sup> Hablando seis a\u00f1os m\u00e1s tarde de los enormes costes a los que se hab\u00eda reprimido la rebeli\u00f3n de 1857, Marx se refiri\u00f3 sarc\u00e1sticamente a \u00abla \u00abgloriosa reconquista de la India\u00bb como algo que se hab\u00eda logrado esencialmente para \u00abasegurar el monopolio del mercado indio a los librecambistas de Manchester\u00bb.<sup>138<\/sup> No podr\u00eda haber una mejor caracterizaci\u00f3n del imperialismo del libre comercio que \u00e9sta.<\/p>\n<p><em><strong>La \u00abexpropiaci\u00f3n\u00ab industrial<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Engels escribi\u00f3 una vez sobre c\u00f3mo \u00abla conquista de la India\u00bb seguida en busca de \u00abimportaciones\u00bb \u2013la forma material del tributo, por decirlo as\u00ed\u2013 ayud\u00f3 a transformar el pa\u00eds metropolitano, creando en \u00e9l la necesidad de \u00abexportaciones\u00bb y el desarrollo de la industria a gran escala. Parece establecer 1800 como la l\u00ednea divisoria entre las fases de \u00abimportaci\u00f3n\u00bb y \u00abexportaci\u00f3n\u00bb del colonialismo brit\u00e1nico<sup>139<\/sup>. Marx sit\u00faa el cambio despu\u00e9s de 1813:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Despu\u00e9s de la apertura del comercio en 1813 [por la Ley de la Carta] el comercio con la India se triplic\u00f3 con creces en muy poco tiempo. Pero esto no fue todo. Todo el car\u00e1cter del comercio cambi\u00f3. Hasta 1813, la India hab\u00eda sido principalmente un pa\u00eds exportador, mientras que ahora se convirti\u00f3 en un pa\u00eds importador.<sup>140<\/sup><\/p>\n<p>Marx, al definir las exportaciones y las importaciones, ten\u00eda claramente en cuenta s\u00f3lo los bienes industriales: \u00abLa India, el gran taller de la fabricaci\u00f3n de algod\u00f3n para el mundo, desde tiempos inmemoriales, se inund\u00f3 ahora con hilos ingleses y tejidos de algod\u00f3n\u00bb.<sup>141<\/sup> Dio datos cuantitativos precisos de la expansi\u00f3n de las exportaciones brit\u00e1nicas de manufacturas de algod\u00f3n a la India: \u00abDe 1818 a 1836 la exportaci\u00f3n de hilos de Gran Breta\u00f1a a la India aument\u00f3 en la proporci\u00f3n de 1 a 5.200. En 1824, la exportaci\u00f3n de tejidos brit\u00e1nicos a la India apenas llegaba a 1.000.000 de yardas, mientras que en 1837 superaba los 64.000.000 de yardas\u00bb.<sup>142<\/sup><\/p>\n<p>La importancia del comercio para Gran Breta\u00f1a aument\u00f3 en proporci\u00f3n a la expansi\u00f3n de las exportaciones brit\u00e1nicas a la India: en 1850, nos dice Marx, las exportaciones de Gran Breta\u00f1a a la India ascend\u00edan a una octava parte de todas sus exportaciones, y las exportaciones de algod\u00f3n a una cuarta parte del \u00abcomercio exterior de algod\u00f3n\u00bb. Despu\u00e9s de recordar al lector que las manufacturas de algod\u00f3n empleaban a una octava parte de la poblaci\u00f3n de Gran Breta\u00f1a, contin\u00faa: \u00abAl mismo ritmo que las manufacturas de algod\u00f3n se convirtieron en un inter\u00e9s vital para todo el marco social de Gran Breta\u00f1a, las Indias Orientales se convirtieron en un inter\u00e9s vital para las manufacturas de algod\u00f3n brit\u00e1nicas\u00bb<sup>143<\/sup>.<\/p>\n<p>Si tal era la importancia para Inglaterra de sus exportaciones textiles a la India, \u00bfqu\u00e9 decir de su impacto en la India? Marx las consideraba la fuente de una inmensa transformaci\u00f3n de sus condiciones sociales y econ\u00f3micas:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">La injerencia inglesa, habiendo colocado al hilandero en Lancashire y al tejedor en Bengala, o barriendo tanto al hilandero como al tejedor hind\u00fa, disolvi\u00f3 estas peque\u00f1as comunidades semib\u00e1rbaras y semicivilizadas, haciendo saltar por los aires su base econ\u00f3mica, y produjo as\u00ed la mayor y, a decir verdad, la \u00fanica revoluci\u00f3n social de que se tenga noticia en Asia.<sup>144<\/sup><\/p>\n<p>Para comprender la escala de la perturbaci\u00f3n econ\u00f3mica de la que habla Marx, puede recordarse que, seg\u00fan Ellison, el pa\u00f1o ingl\u00e9s representaba el 3,9 por ciento del consumo de pa\u00f1o indio en 1813-35, pero el 35,3 por ciento en 1856-60 y el 58,4 por ciento en 1880-81.<sup>145<\/sup> Cuando se recuerda que, adem\u00e1s del pa\u00f1o, tambi\u00e9n se importaba hilo, puede comprenderse lo que Marx quiere decir cuando afirma que la tradicional \u00abuni\u00f3n entre la agricultura y la industria manufacturera\u00bb en la India se vio radicalmente perturbada.<sup>146<\/sup> El campesino compraba telas producidas en Lancashire, prescindiendo tanto del hilandero dom\u00e9stico como del tejedor de la aldea. Y el tejedor intentar\u00eda continuar con el hilo m\u00e1s barato de Lancashire, prescindiendo en este caso tambi\u00e9n del hilandero dom\u00e9stico. La econom\u00eda natural anterior se derrumbar\u00eda y, para comprar las manufacturas importadas, el campesino tendr\u00eda que vender en el mercado mucho m\u00e1s que el producto excedente, al que la circulaci\u00f3n de mercanc\u00edas, seg\u00fan Marx, se hab\u00eda limitado hasta ahora.<sup>147<\/sup><\/p>\n<p>Una vez comercializada la agricultura, los campesinos deb\u00edan producir materias primas para el mercado mundial en lugar de cultivos para el consumo dom\u00e9stico o directo a nivel de aldea: \u00abDe este modo, la India Oriental se vio obligada a producir algod\u00f3n, lana, c\u00e1\u00f1amo, yute y a\u00f1il para Gran Breta\u00f1a\u00bb.<sup>148<\/sup> La transformaci\u00f3n tuvo, naturalmente, consecuencias mortales para el tejedor y el hilandero. Primero, la p\u00e9rdida del mercado europeo y, despu\u00e9s, la afluencia de telas de Lancashire a la India, provocaron el \u00abdeclive de las ciudades indias famosas por sus tejidos\u00bb.<sup>149<\/sup> Marx cita al Gobernador General cuando informaba en 1833-34 de que \u00ablos huesos de los tejedores de algod\u00f3n est\u00e1n blanqueando las llanuras de la India\u00bb.<sup>150<\/sup> Y de nuevo: \u00abDespu\u00e9s de 1833, la extensi\u00f3n de los mercados asi\u00e1ticos se ve forzada por la \u00abdestrucci\u00f3n de la raza humana\u00bb (la masiva extinci\u00f3n de los tejedores de telares manuales indios).<sup>151<\/sup><\/p>\n<p>La ruina de los tejedores indios fue aceptada casi un\u00e1nimemente como un hecho hasta que un erudito estadounidense inici\u00f3 un debate sugiriendo que el hilo importado reforzaba la posici\u00f3n del tejedor indio, y que la demanda india total se expandi\u00f3 de tal manera que absorbi\u00f3 las importaciones brit\u00e1nicas sin reducir el consumo de tela india.<sup>152<\/sup> Cabe recordar que, seg\u00fan las estimaciones de Ellison, la producci\u00f3n india de tela per c\u00e1pita cay\u00f3 de 2,4 libras en 1831-35 a 1,6 libras en 1856-60, y a poco m\u00e1s de 1,0 libras en 1880-81; y en 1880-81 ya inclu\u00eda la tela india fabricada en f\u00e1brica<sup>154<\/sup>.<\/p>\n<p>Las cifras de Ellison confirman la descripci\u00f3n de Marx de la destrucci\u00f3n de la industria artesanal india; pero tambi\u00e9n confirman su insistencia en que \u00abel trabajo de [su] disoluci\u00f3n procede muy gradualmente\u00bb porque \u00abla econom\u00eda sustancial y el ahorro de tiempo que ofrece la asociaci\u00f3n de la agricultura con la manufactura oponen una resistencia obstinada a los productos de las grandes industrias, cuyos precios incluyen el <em>faux frais<\/em> del proceso de circulaci\u00f3n que los impregna\u00bb.<sup>155<\/sup><\/p>\n<p>En el an\u00e1lisis de Marx sobre el impacto de los bienes industriales en la India est\u00e1 impl\u00edcito que los artesanos desempleados debieron convertirse en jornaleros sin tierra; adem\u00e1s, la expansi\u00f3n de la producci\u00f3n de mercanc\u00edas en la que tanto insisti\u00f3 debi\u00f3 conducir inevitablemente al hundimiento de un gran estrato de los campesinos m\u00e1s pobres hacia las filas del proletariado rural. R.P. Dutt y Surendra J. Patel aportaron pruebas considerables del aumento del n\u00famero de miembros de esta clase a partir de la segunda mitad del siglo XIX.<sup>156<\/sup> Incluso las cifras dadas por Dharma Kumar, que por otra parte cuestiona la tesis, tienden a confirmar el crecimiento fenomenal de la falta de tierras en el siglo XIX.<sup>157<\/sup><\/p>\n<p>Impresionado por todas estas formas de disoluci\u00f3n de las antiguas relaciones y el sufrimiento inherente a esa disoluci\u00f3n, Marx siempre habl\u00f3 con mucho sentimiento de \u00abla India arruinada por Manchester y el libre comercio\u00bb.<sup>158<\/sup> Ya en 1847, hizo el balance en t\u00e9rminos muy humanos cuando habl\u00f3 de \u00ablos millones de trabajadores que tuvieron que perecer en las Indias Orientales [India] para procurar al mill\u00f3n y medio de trabajadores empleados en Inglaterra en la misma industria [textil], &#8216;tres a\u00f1os de prosperidad sobre diez&#8217;\u00bb.<sup>159<\/sup> La venta de mercanc\u00edas brit\u00e1nicas lograba as\u00ed en la India lo que ya hab\u00eda tenido lugar en Gran Breta\u00f1a: la \u00abexpropiaci\u00f3n a gran escala\u00bb del peque\u00f1o productor, resumida en ese portentoso cap\u00edtulo de <em>El Capital<\/em>, I, sobre la \u00abTendencia hist\u00f3rica de la acumulaci\u00f3n capitalista\u00bb.<sup>160<\/sup><\/p>\n<p>Pero, \u00bfhab\u00eda en esta relaci\u00f3n algo mucho m\u00e1s fundamental a\u00fan para el capitalismo metropolitano? Rosa Luxemburgo, en 1913, public\u00f3 una cr\u00edtica del concepto de Marx de acumulaci\u00f3n capitalista, en el que la plusval\u00eda parec\u00eda ser generada \u00fanicamente por el trabajo dentro de la econom\u00eda capitalista. Ella argumentaba, por el contrario, que la plusval\u00eda en la producci\u00f3n capitalista s\u00f3lo pod\u00eda ser \u00abrealizada\u00bb por los capitalistas a trav\u00e9s del sistema forzado de intercambio de mercanc\u00edas con las econom\u00edas precapitalistas (coloniales y campesinas)<sup>161<\/sup>. (Esto debe distinguirse, por supuesto, de la simple acumulaci\u00f3n primaria obtenida de la India, que fue ciertamente reconocida y subrayada por Marx hasta 1881, como hemos visto). Es m\u00e9rito de Nikolai Bujarin que, si bien critic\u00f3 las premisas b\u00e1sicas de la teor\u00eda de Luxemburgo, llam\u00f3 la atenci\u00f3n sobre dos pasajes de Marx en los que \u00e9ste hab\u00eda reconocido ampliamente que el pa\u00eds \u00abavanzado\u00bb con mayor productividad del trabajo al vender manufacturas a un pa\u00eds atrasado (y al comprar materias primas a este \u00faltimo) obtiene una ventaja, una \u00abplusval\u00eda\u00bb, en la medida en que sus productos de menor cantidad de trabajo se intercambian como equivalentes de los de mayor cantidad de trabajo: \u00abEn este caso\u00bb, dice Marx, \u00abel pa\u00eds m\u00e1s rico explota al m\u00e1s pobre\u00bb.<sup>162<\/sup> As\u00ed, aunque la plusval\u00eda no se \u00abrealizaba\u00bb a trav\u00e9s de las colonias, ciertamente se ampliaba continuamente a trav\u00e9s del intercambio desigual con las colonias. La expropiaci\u00f3n industrial en la India era, pues, un proceso de \u00abexplotaci\u00f3n\u00bb de la colonia, tanto para Marx como para Luxemburgo.<\/p>\n<p><strong>Resistencia<\/strong><\/p>\n<p>En 1853, en el primero de los dos conocidos art\u00edculos de <em>Tribune<\/em>, Marx present\u00f3 un dilema particular. Por un lado, se daba cuenta de lo \u00abrepugnante para el sentimiento humano\u00bb que deb\u00eda ser la visi\u00f3n del \u00abmar de desgracias\u00bb en el que se hab\u00eda sumergido la poblaci\u00f3n rural india; los miembros de las comunidades aldeanas \u00abperd\u00edan al mismo tiempo su antigua forma de civilizaci\u00f3n y sus medios hereditarios de subsistencia\u00bb. Por otra, era imposible exigir que el viejo sistema hubiera continuado cuando \u00abrestring\u00eda la mente dentro del alcance m\u00e1s peque\u00f1o posible\u00bb, cultivaba un \u00abego\u00edsmo b\u00e1rbaro\u00bb y apoyaba la vil superstici\u00f3n, privando de hecho a la sociedad de \u00abtoda grandeza y energ\u00edas hist\u00f3ricas\u00bb, de toda capacidad de cambio<sup>163<\/sup>. El viejo sistema de producci\u00f3n y cultura ten\u00edan que ser destruidos, al igual que la peque\u00f1a producci\u00f3n tuvo que ser aniquilada en Europa para dar lugar a la aparici\u00f3n de la industria moderna.<sup>164<\/sup> Marx, por lo tanto, hab\u00eda citado a Goethe para justificar su aprobaci\u00f3n de todo el terrible proceso de cambio desatado por el dominio brit\u00e1nico.<sup>165<\/sup><\/p>\n<p>Pero cuando estall\u00f3 realmente la rebeli\u00f3n en 1857, en total revulsi\u00f3n contra el dominio brit\u00e1nico, Marx fue incapaz de seguir su propio consejo. Sus simpat\u00edas naturales estaban del lado de los rebeldes; y, con su agudeza habitual, analiz\u00f3 con precisi\u00f3n el desarrollo de los acontecimientos incluso cuando el material del que dispon\u00eda era necesariamente limitado.<\/p>\n<p>Por un lado, Marx ve\u00eda la rebeli\u00f3n \u00abno como un mot\u00edn militar, sino como una revuelta nacional\u00bb.<sup>166<\/sup> \u00abEn cuanto a las habladur\u00edas sobre la apat\u00eda de los hind\u00faes [indios], o incluso sobre su simpat\u00eda por el dominio brit\u00e1nico, son todo tonter\u00edas\u00bb.<sup>167<\/sup> De hecho, las fuerzas brit\u00e1nicas tend\u00edan a convertirse en \u00abpeque\u00f1os puestos plantados sobre rocas aisladas en un mar de revoluci\u00f3n\u00bb. <sup>168<\/sup><\/p>\n<p>La verdadera raz\u00f3n del aislamiento brit\u00e1nico era la ausencia hacia ellos de \u00ablos buenos sentimientos del campesinado\u00bb.<sup>169<\/sup> El hecho de que la revuelta no tuviera su origen en los campesinos se explicaba mediante una analog\u00eda con la Revoluci\u00f3n Francesa:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">El primer golpe asestado a la monarqu\u00eda francesa procedi\u00f3 de la nobleza, no de los campesinos. La revuelta india no comienza [de forma similar] con los <em>ryots<\/em>, atormentados, deshonrados, desnudados por los brit\u00e1nicos, sino con los cipayos, vestidos, alimentados, palmeados, cebados y mimados por ellos.<sup>170<\/sup><\/p>\n<p>Este p\u00e1rrafo demuestra una gran perspicacia, ya que la participaci\u00f3n de los campesinos, aunque apenas se menciona en los libros de texto, provoc\u00f3 la ira de los administradores brit\u00e1nicos<sup>171<\/sup>.<\/p>\n<p>Las clases agrarias superiores tambi\u00e9n participaron. Marx escribi\u00f3 un largo despacho sobre un discurso de Disraeli en el que hab\u00eda mostrado c\u00f3mo, aparte de los pr\u00edncipes depuestos, \u00abel <em>jagirdar\u00bb<\/em> y \u00abel <em>enamdar\u00bb<\/em> tambi\u00e9n se hab\u00edan sentido agraviados por la invasi\u00f3n brit\u00e1nica de sus derechos.<sup>172<\/sup> Posteriormente, escribi\u00f3 un art\u00edculo sobre la proclamaci\u00f3n de Oudh de Canning, en el que hablaba de la disputa sobre los derechos de los <em>taluqdars<\/em> tras la anexi\u00f3n de Oudh. El \u00abdescontento resultante por su parte [de los <em>taluqdars<\/em>] les llev\u00f3 a hacer causa com\u00fan con los cipayos sublevados\u00bb.<sup>173<\/sup> Marx ten\u00eda al menos una visi\u00f3n m\u00e1s realista de la rebeli\u00f3n que algunos int\u00e9rpretes posteriores, uno de los cuales la ha caracterizado como \u00abuna guerra campesina contra el terrateniente ind\u00edgena y el imperialismo extranjero\u00bb.<sup>174<\/sup><\/p>\n<p>La simpat\u00eda de Marx por los rebeldes se muestra de varias maneras: su escepticismo desde\u00f1oso de las afirmaciones de una pronta captura brit\u00e1nica de Delhi a los amotinados;<sup>175<\/sup> su detecci\u00f3n de la exageraci\u00f3n en las historias de horror de las atrocidades cometidas por los rebeldes y sus justificaciones de \u00e9stas como acontecimientos ineludibles en tales revueltas en todas partes;<sup>176<\/sup> y, por \u00faltimo, su denuncia de las atrocidades cometidas por los oficiales y las tropas brit\u00e1nicas.<sup>177<\/sup><\/p>\n<p>Por simpat\u00eda que tuviera Marx, por instinto natural, por los rebeldes de 1857, ten\u00eda muy claro que la rebeli\u00f3n fue una respuesta de las viejas clases al proceso de pauperizaci\u00f3n de una gran masa del pueblo indio y a la disoluci\u00f3n de toda una vieja forma de vida; no era el producto de la \u00abregeneraci\u00f3n\u00bb india que \u00e9l mismo esperaba. Con respecto al mot\u00edn, admiti\u00f3 que \u00abes un curioso <em>quid pro quo<\/em> esperar que una revuelta india asuma las caracter\u00edsticas de una revoluci\u00f3n europea\u00bb<sup>178<\/sup>.<\/p>\n<p>En 1853, Marx hab\u00eda criticado a los ingleses por tolerar la superstici\u00f3n religiosa en la India<sup>179<\/sup> , pero fue precisamente la aprensi\u00f3n respecto a las intenciones brit\u00e1nicas hacia la religi\u00f3n lo que result\u00f3 ser el catalizador inmediato de la rebeli\u00f3n de los cipayos<sup>180<\/sup>. Adem\u00e1s, a excepci\u00f3n de los cipayos, no hab\u00eda ning\u00fan elemento moderno en las filas de los rebeldes que Marx pudiera identificar; y, como dijo Engels, \u00abincluso ellos [los cipayos] carec\u00edan por completo del elemento cient\u00edfico, sin el cual un ej\u00e9rcito no tiene remedio hoy en d\u00eda\u00bb.<sup>181<\/sup> Por tanto, la rebeli\u00f3n estaba condenada, por mucho que a Marx y Engels les hubiera gustado que continuara incluso en forma de guerra de guerrillas.<sup>182<\/sup><\/p>\n<p><strong>Regeneraci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>En 1853, Marx defini\u00f3 el doble car\u00e1cter hist\u00f3rico de la dominaci\u00f3n brit\u00e1nica: \u00abInglaterra tiene que cumplir una doble misi\u00f3n en la India: una destructiva, la otra regeneradora: la aniquilaci\u00f3n de la vieja sociedad asi\u00e1tica y el establecimiento de las bases materiales de la sociedad occidental en Asia\u00bb<sup>183<\/sup>. Los dos papeles no se desarrollaron en etapas secuenciales distintas; lo creativo estaba enraizado en lo destructivo y, por tanto, era aparentemente secundario y menos visible: \u00abLa obra de regeneraci\u00f3n apenas transpira a trav\u00e9s de un mont\u00f3n de ruinas. Sin embargo, ha comenzado.\u00bb<sup>184<\/sup> La misi\u00f3n constructiva fue, de hecho, ciega e involuntaria: Gran Breta\u00f1a, como la burgues\u00eda en general, cre\u00f3 \u00abesas condiciones materiales de un mundo nuevo del mismo modo que las revoluciones geol\u00f3gicas han creado la superficie de la tierra\u00bb.<sup>185<\/sup><\/p>\n<p>El proceso de disoluci\u00f3n de la antigua econom\u00eda aldeana india sent\u00f3 las bases para la regeneraci\u00f3n al aflojar el fuerte control de la tradici\u00f3n y la superstici\u00f3n sobre el pueblo indio.<sup>186<\/sup> El efecto negativo se complement\u00f3 con ciertos logros positivos: la unificaci\u00f3n pol\u00edtica del pa\u00eds reforzada por el tel\u00e9grafo el\u00e9ctrico; una defensa eficaz asegurada por un moderno \u00abej\u00e9rcito nativo\u00bb; una nueva conciencia engendrada por una \u00abprensa libre\u00bb; la introducci\u00f3n de la propiedad privada; la provisi\u00f3n, a escala limitada, de educaci\u00f3n occidental; y los ferrocarriles y el transporte a vapor que acercaron a\u00fan m\u00e1s el pa\u00eds al mundo occidental<sup>187<\/sup>. Aqu\u00ed estaban, pues, los prerequisitos para la creaci\u00f3n de una burgues\u00eda india: \u00abDe los nativos indios, educados a rega\u00f1adientes y con escasez en Calcuta, est\u00e1 surgiendo una nueva clase, dotada de los requisitos del gobierno e imbuida de la ciencia europea\u00bb.<sup>188<\/sup><\/p>\n<p>Marx sosten\u00eda que el tendido de la red de ferrocarriles en el interior del pa\u00eds era de crucial importancia. En aquella \u00e9poca (1853), estos ferrocarriles apenas empezaban a tenderse desde las tres grandes ciudades portuarias de Calcuta, Bombay y Madr\u00e1s. Pero en un pasaje notable Marx previ\u00f3 as\u00ed el futuro:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">S\u00e9 que la fabricocracia inglesa se propone dotar a la India de ferrocarriles con el exclusivo fin de extraer a costos reducidos el algod\u00f3n y otras materias primas para sus manufacturas. Pero una vez introducida la maquinaria en la locomoci\u00f3n de un pa\u00eds, que posee hierro y carb\u00f3n, es incapaz de detener su fabricaci\u00f3n. No se puede mantener una red de ferrocarriles sobre un pa\u00eds inmenso sin introducir todos aquellos procesos industriales necesarios para satisfacer las necesidades inmediatas y actuales de la locomoci\u00f3n ferroviaria, y a partir de los cuales debe crecer la aplicaci\u00f3n de maquinaria a aquellas ramas de la industria no relacionadas inmediatamente con los ferrocarriles. Por consiguiente, el sistema ferroviario se convertir\u00e1 en la India en el precursor de la industria moderna<sup>189<\/sup>.<\/p>\n<p>A pesar de su visi\u00f3n cr\u00edtica de la cultura pasada de la India, Marx cre\u00eda firmemente que el pueblo indio estaba dotado de capacidades suficientes para crear una sociedad moderna. Reserv\u00f3 un considerable sarcasmo para Sir Charles Wood, presidente de la Junta de Control (el ministro brit\u00e1nico para la India), por decir que \u00aben la India hay una raza de gente, lenta para el cambio, atada por prejuicios religiosos y costumbres anticuadas. De hecho, todo son obst\u00e1culos para un progreso r\u00e1pido\u00bb<sup>192<\/sup>.<\/p>\n<p>Marx tampoco estaba de acuerdo con Munro y Elphinstone en su opini\u00f3n favorable sobre la aristocracia india. Por el contrario, hab\u00eda que crear \u00abuna nueva clase\u00bb para ocupar los cargos administrativos en la India; y Marx cit\u00f3 a Campbell para decir que \u00abpor la agudeza y la aptitud para aprender de las clases inferiores, esto puede hacerse en la India como no puede hacerse en ning\u00fan otro pa\u00eds\u00bb.<sup>193<\/sup> Marx se bas\u00f3 en el pr\u00edncipe Soltykov, quien descubri\u00f3 que \u00abincluso en las clases m\u00e1s inferiores\u00bb, los indios eran \u00abm\u00e1s sutiles y h\u00e1biles que los italianos\u00bb.<sup>194<\/sup> Y finalmente Campbell, de nuevo, pero lo m\u00e1s relevante de todo: \u00abla gran masa del pueblo indio posee una gran energ\u00eda industrial, est\u00e1 bien preparada para acumular capital, y destaca por una claridad matem\u00e1tica de cabeza y talento para las cifras y las ciencias exactas. . . Su intelecto&#8230; es excelente\u00bb.<sup>195<\/sup> Marx pensaba que no habr\u00eda habido ninguna dificultad para que los indios \u00abse adaptaran a un trabajo totalmente nuevo y adquirieran los conocimientos necesarios sobre maquinaria\u00bb.<sup>196<\/sup><\/p>\n<p>Por lo tanto, los indios estaban bien preparados para convertirse en capitalistas, as\u00ed como en trabajadores industriales. El proletariado industrial indio, una vez creado, estar\u00eda libre de castas: La industria moderna, resultante del sistema ferroviario, disolver\u00e1 las divisiones hereditarias del trabajo sobre las que descansan las castas indias, esos impedimentos decisivos para el progreso y el poder indios.<sup>197<\/sup> Esta fue una profec\u00eda confiada; y la clase obrera india la ha cumplido en gran medida, aunque no en la medida, tal vez, que Marx podr\u00eda haber esperado.<\/p>\n<p>Aunque se estaban creando las condiciones materiales para la implantaci\u00f3n de una sociedad moderna en la India bajo el impacto del dominio brit\u00e1nico, el proceso no pudo alcanzar su plenitud bajo ese r\u00e9gimen. Esto se deb\u00eda a que exist\u00eda un conflicto b\u00e1sico de intereses entre la burgues\u00eda inglesa y el pueblo indio: \u00abTodo lo que la burgues\u00eda inglesa se vea obligada a hacer no emancipar\u00e1 ni mejorar\u00e1 materialmente la condici\u00f3n social de la masa del pueblo, que depende no s\u00f3lo del desarrollo de sus poderes productivos, sino de su apropiaci\u00f3n por el pueblo\u00bb.<sup>198<\/sup><\/p>\n<p>En estas circunstancias, la g\u00e9nesis de los elementos modernos en la India bajo la \u00e9gida de la dominaci\u00f3n brit\u00e1nica no pudo crear ninguna base duradera para la colaboraci\u00f3n entre las nuevas clases y los gobernantes brit\u00e1nicos; al contrario, el proceso de regeneraci\u00f3n produjo nuevas contradicciones.<\/p>\n<p>Ya en 1858, Marx pudo observar una divergencia de perspectivas entre la joven burgues\u00eda india y la Compa\u00f1\u00eda de las Indias Orientales. Cuando la Compa\u00f1\u00eda lanz\u00f3 un empr\u00e9stito en Calcuta, obtuvo escasa respuesta. Esto demuestra que los capitalistas indios est\u00e1n lejos de considerar las perspectivas de la supremac\u00eda brit\u00e1nica con el mismo esp\u00edritu optimista que distingue a la prensa londinense.<sup>199<\/sup><\/p>\n<p>La represi\u00f3n de la Rebeli\u00f3n de 1857 hizo a\u00f1icos el ej\u00e9rcito de los cipayos y la resistencia bajo auspicios tradicionales. Pero las condiciones que generaron la desafecci\u00f3n continuaron. En 1871, el Consejo General de la Asociaci\u00f3n Internacional de Trabajadores \u2013de la que Marx era el verdadero esp\u00edritu impulsor\u2013 recibi\u00f3 una carta de Calcuta en la que se llamaba la atenci\u00f3n sobre el \u00abgran descontento&#8230; entre el pueblo\u00bb y \u00ablas miserables condiciones de los trabajadores\u00bb en la India.<sup>200<\/sup> En una carta que Marx escribi\u00f3 en 1881, se refer\u00eda al \u00abproceso de desangramiento\u00bb al que estaba sometida la India y a la inminencia de la hambruna. A continuaci\u00f3n, habl\u00f3 de \u00abuna conspiraci\u00f3n real en la que cooperan hind\u00faes y musulmanes\u00bb, de cuya verdadera magnitud no se daba cuenta el gobierno brit\u00e1nico<sup>201<\/sup> . \u00c9ste fue ciertamente un periodo de grave agitaci\u00f3n de masas, marcado por los disturbios campesinos del Dec\u00e1n de 1875 y la agitaci\u00f3n dirigida por la burgues\u00eda contra la eliminaci\u00f3n de los aranceles a la importaci\u00f3n de productos de algod\u00f3n en 1879. A.O. Hume obtuvo una impresi\u00f3n similar de las condiciones de \u00abagitaci\u00f3n\u00bb generalizada y \u00abpeligro para el gobierno\u00bb durante los mismos a\u00f1os.<sup>202<\/sup> Estas condiciones de agitaci\u00f3n constituyeron el preludio de la formaci\u00f3n del Congreso Nacional Indio en 1885, a partir del cual comienza la historia formal del movimiento nacional indio.<br \/>\nNo se puede decir si los comienzos moderados de 1885 habr\u00edan satisfecho a Marx. Pero sin duda lo que sigui\u00f3 hasta el final de 1947 conten\u00eda mucho que deber\u00eda haberle gratificado, porque todo estaba de acuerdo con la perspectiva que hab\u00eda esbozado en 1853:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Los indios no cosechar\u00e1n los frutos de los nuevos elementos de la sociedad esparcidos entre ellos por la burgues\u00eda brit\u00e1nica, hasta que en la propia Gran Breta\u00f1a las nuevas clases dominantes hayan sido suplantadas por el proletariado industrial, o hasta que los propios hind\u00faes se hayan hecho lo suficientemente fuertes como para deshacerse por completo del yugo ingl\u00e9s.<sup>203<\/sup><\/p>\n<p>Si hay un hombre en la historia moderna que no necesita adjetivos, \u00e9se es Karl Marx; y \u00bfqu\u00e9 elogio, en cualquier caso, puede ser adecuado para este pasaje? En 1853, fijar la emancipaci\u00f3n colonial, y no s\u00f3lo la reforma colonial, como objetivo del movimiento socialista europeo; y, m\u00e1s a\u00fan, esperar una liberaci\u00f3n nacional (\u00abdeshacerse del yugo ingl\u00e9s\u00ab) alcanzada a trav\u00e9s de su lucha por el pueblo indio, como un acontecimiento que podr\u00eda incluso preceder a la emancipaci\u00f3n de la clase obrera europea: tal perspicacia y visi\u00f3n pertenecen s\u00f3lo a Marx.<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p>1. Las dos recopilaciones populares que he utilizado en las que se publicaron los art\u00edculos de Marx y Engels son: Karl Marx y Frederick Engels, <em>On\u00a0 Colonialism<\/em> (cuarta edici\u00f3n ampliada, Mosc\u00fa, 1976) y Karl Marx y Frederick Engels, <em>The First Indian War of Independence, 1857-1859<\/em> (Mosc\u00fa, 1959) ,citadas respectivamente como <em>On Colonialism<\/em> y <em>FIWI<\/em>. Para los pocos art\u00edculos sobre India no inclu\u00eddos en ninguna de las dos recopilaciones, he utilizado Karl Marx, <em>On Colonialism and Modernization<\/em>, editada por Shlomo Avinari (Nueva York, 1969), citada como &#8216;Avinari&#8217;. Una publicaci\u00f3n temprana, Karl Marx, <em>Articles on India<\/em>, con introducci\u00f3n de R.P. Dutt (primera edici\u00f3n india, Bombay, 1943), ahora solo tiene inter\u00e9s hist\u00f3rico. Para sus cartas, he utilizado Marx y Engels, <em>Selected Correspondence, 1846-1895<\/em>, editada por Dona Torr (Calcuta, 1945); otras publicaciones (especialmente Marx y Engels, <em>Collected Works<\/em>) se citan cuando la recopilaci\u00f3n de Dona Torr omite una carta o trunca su texto. Nota: En el presente volumen, los art\u00edculos de <em>Tribune<\/em> se pueden reseguir de las fechas de publicaci\u00f3n del peri\u00f3dico dadas en las notas inferiores; y las cartas del periodo 1852-1862, por las fechas de las cartas citadas.<\/p>\n<p>2. He utilizado Karl Marx, <em>Grundrisse<\/em>, traducido con un prefacio de Martin Nicolaus (Londres, 1973). La parte hist\u00f3rica de los Grundrisse fue traducida por Jack Cohen, con una introducci\u00f3n de E.J. Hobsbawm como <em>Pre-Capitalist Economic Formations<\/em> (Londres, 1964). Cuando la referencia es a la parte de los <em>Grundrisse<\/em> contenida en esta \u00faltima, se sigue su traducci\u00f3n.<\/p>\n<p>3. Para el <em>Capital<\/em>, volumen I, he citado la impresi\u00f3n est\u00e1ndar p\u00e1gina a p\u00e1gina de la traducci\u00f3n Moore-Aveling (Londres, 1887), editada por Dona Torr (Londres, 1938). Para los vol\u00famenes II y III, he utilizado la traducci\u00f3n publicada en Mosc\u00fa: 1957 (volumen II) y 1959 (volumen III).<\/p>\n<p>4. Karl Marx, <em>Notes on Indian History (1664-1858)<\/em> (Mosc\u00fa, s.d.). Desgraciadamente, los editores no dejan claro cuando tom\u00f3 exactamente Marx estas notas. Pero presumiblemente fue despu\u00e9s de 1870, cuando se public\u00f3 el libro de Robert Sewell <em>The Analytical History of India<\/em>. El otro libro utilizado, <em>History of India<\/em> de Elphinstone, hab\u00eda sido publicado tan pronto como 1841, aunque apareci\u00f3 una nueva edici\u00f3n en 1874.<\/p>\n<p>5. Sobre estas dos nuevas fuentes de inter\u00e9s sobre Marx, v\u00e9ase Daniel Thorner, \u00abMarx on India and the Asiatic Mode of Production\u00bb, <em>Contributions to Indian Sociology<\/em>, IX (diciembre de 1966), pp. 58-63.<\/p>\n<p>6. G.W. Friedrich Hegel, <em>The Philosophy of History<\/em>, traducido por J. Sibree (Nueva York, 1956), p. 163.<\/p>\n<p>7. <em>Ibid<\/em>., p. 142<\/p>\n<p>8. <em>Tribune<\/em>, 8 de agosto de 1853; On Colonialism, p. 81. Para una cr\u00edtica de la historicidad de este juicio, ve\u00e1se D.D. Kosambi, <em>An Introduction to the Study of Indian History<\/em> (Bombay, 1956), p. 11.<\/p>\n<p>9. Hegel, <em>Philosophy of History<\/em>, p. 141.<\/p>\n<p>10. <em>Ibid<\/em>., p. 150.<\/p>\n<p>11. <em>Tribune<\/em>, 25 de junio de 1853; <em>On Colonialism<\/em>, p. 41.<\/p>\n<p>12. Hegel, <em>Philosophy of History<\/em>, p. 144.<\/p>\n<p>13. <em>Ibid<\/em>., p. 154..<\/p>\n<p>14. <em>Fifth Report from the Select Committee on the Affairs of the East India Company<\/em>, 1812, edici\u00f3n foto-offset, Irish University Press Series of British Parliamentary Papers, Colonies, East India, 3, Shanon, 1969, p. 85. Marx reproduce el pasaje en <em>Tribune<\/em>, 25 de junio de 1853; <em>On Colonialism<\/em>, pp. 39-40.<\/p>\n<p>15. <em>Tribune<\/em>, 25 de junio de 1853; <em>On Colonialism<\/em>, p. 40.<\/p>\n<p>16. Marx recurre al pasaje de Wilks \u2013Lt. Col. Mark Wilks, <em>Historical Sketches of South India<\/em> (originalmente publicado en Londres en 1810), I, editado por Murray Hammick (Mysore, 1930), pp. 136-139\u2013 para insertar adiciones a las citas del <em>Fifth Report <\/em>que da en su carta a Engels del 14 de junio de 1853; <em>On Colonialism<\/em>, pp. 313-14. Se cita expresamente a Wilks como autoridad para la descripci\u00f3n de la comunidad aldeana en <em>Capital<\/em> I, p 352n.<\/p>\n<p>17. Aparecen varias citas de Campbell en los art\u00edculos de <em>Tribune<\/em>; <em>On Colonialism<\/em>, pp. 65, 67, 73, 79, 85, 182, 208. V\u00e9ase tambi\u00e9n <em>Capital<\/em> I, p. 352n. La <em>History<\/em> de Mill es citada tambi\u00e9n por Marx en <em>Tribune<\/em>, 11 de julio de 1853; <em>On Colonialism<\/em>, pp. 47-48.<\/p>\n<p>18. La referencia de Marx a Manu se encuentra en una carta del 14 de junio de 1853, <em>Selected Correspondence<\/em>, p. 62; <em>On Colonialism<\/em>, p. 315.<\/p>\n<p>19. <em>Selected Correspondence<\/em>, pp. 57-58. Marx tambi\u00e9n cita a Bernier en <em>A Contribution to the Critique of Political Economy<\/em>, traducci\u00f3n inglesa (Mosc\u00fa, 1970) p. 130. Bernier bien merec\u00eda la admiraci\u00f3n de Marx, pues intentaba conscientemente un an\u00e1lisis de los factores tras el declive del imperio mogol. Para las observaciones de Engels sobre Bernier, v\u00e9ase su carta del 6 de junio de 1853, <em>Selected Correspondence<\/em> p. 60. El inter\u00e9s de Engels en los asuntos asi\u00e1ticos le llev\u00f3 a aprender persa, y as\u00ed asegurar el acceso a la poes\u00eda de Hafiz y a la historia de Mir Khwand (<em>Rauzatu-s Safa<\/em>) en el original (carta a Marx, 6 de junio de 1853), <em>Collected Works<\/em>, Vol. 39, pp. 339-42; v\u00e9ase tambi\u00e9n el fragmento de la carta en el presente volumen.<\/p>\n<p>20. Carta del 2 de junio de 1853, <em>Selected Correspondence<\/em>, p. 57. Negritas de Marx.<\/p>\n<p>21. <em>Tribune<\/em>, 25 de junio de 1853; <em>On Colonialism<\/em>, pp. 40-41.<\/p>\n<p>22. Karl Marx y Friedrich Engels, <em>The German Ideology<\/em> (Mosc\u00fa, 1964), p. 32-36.<\/p>\n<p>23. Esto se presupone en una pregunta de Engels (carta de 6 de junio de 1853): \u00ab\u00bfC\u00f3mo es que los orientales no llegan a la propiedad de la tierra ni siquiera en su forma feudal?\u00bb. <em>Selected Correspondence<\/em>, p. 59.<\/p>\n<p>24. <em>Capital<\/em>, I., p. 350. En la traducci\u00f3n de E. y C. Paul Parte I (Londes, 1930), p. 377, \u00abpropiedad comunal de la tierra\u00bb. V\u00e9ase tambi\u00e9n <em>Capital<\/em> I, p. 325, donde Marx atribuye a las comunidades indias \u00abla propiedad en com\u00fan de los medios de producci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>25. Wilks, <em>Historical Sketches of South India<\/em>, p. 137.<\/p>\n<p>26. Carta del 14 de junio de 1853, <em>On Colonialism<\/em>, p. 280.<\/p>\n<p>27. <em>Pre-Capitalist Formations<\/em>, p. 70; <em>Grundrisse<\/em>, p. 473.<\/p>\n<p>28. <em>Capital<\/em>, I, p. 351.<\/p>\n<p>29. <em>Pre-Capitalist Formations<\/em>, pp. 68-69; <em>Grundrisse<\/em>, p. 472. Le sigue, por tanto, que \u00ablas formas de propiedad asi\u00e1ticas o indias marcan en todas partes el inicio (esto es, las formas originales) [tambi\u00e9n] en Europa\u00bb, una \u00abnueva prueba\u00bb de lo que Marx encontr\u00f3 en las investigaciones de Georg Ludwig Maurer (m. 1872) en las primeras comunidades aldeanas germ\u00e1nicas y la evoluci\u00f3n posterior de los derechos de propiedad individual en su seno (Marx a Engels, 14 de marxo de 1868, <em>Collected Works<\/em>, vol\u00famen 42, Mosc\u00fa, 1987, p. 547). V\u00e9ase tambi\u00e9n <em>Pre-Capitalist Formations<\/em>, p. 139.<\/p>\n<p>30. <em>Tribune<\/em>, 7 de junio de 1858; <em>On Colonialism<\/em>, p. 192.<\/p>\n<p>31. <em>Pre-Capitalist Formations<\/em>, p. 71-82; <em>Grundrisse<\/em>, p. 474-86.<\/p>\n<p>32. <em>Tribune<\/em>, 25 de junio de 1853; <em>On Colonialism<\/em>, p. 39; <em>Pre-Capitalist Formations<\/em>, pp. 70, 83, 91; <em>Grundrisse<\/em>, p. 473, 486, 493; <em>Capital<\/em>, I, p. 350.<\/p>\n<p>33. <em>Capital<\/em>, I, pp. 3351-52. Como las castas surgidas de la \u00abconversi\u00f3n del trabajo fraccional en un trabajo de toda la vida de un hombre\u00bb, v\u00e9ase <em>Capital<\/em>, I, p. 331.<\/p>\n<p>34. V\u00e9ase, por ejemplo, la referencia a los \u00abmedios hereditarios de subsistencia\u00bb y las \u00abdistinciones de casta\u00bb en <em>Tribune<\/em>, 25 de junio de 1853; <em>On Colonialism<\/em>, pp. 39-40.<\/p>\n<p>35. <em>Tribune<\/em>, 25 de junio de 1853; <em>On Colonialism<\/em>, p. 41.<\/p>\n<p>36. <em>Pre-Capitalist Formations<\/em>, p. 83; <em>Grundrisse<\/em>, p. 486.<\/p>\n<p>37. <em>Pre-Capitalist Formations<\/em>, p. 91; <em>Grundrisse<\/em>, p. 493.<\/p>\n<p>38. <em>Tribune<\/em>, 25 de junio de 1853; <em>On Colonialism<\/em>, p. 41.<\/p>\n<p>39. V\u00e9ase Capital III, pp. 771-72, donde Marx dice que el sometimiento individual bajo la forma de servidumbre no se da necesariamente cuando, \u00abcomo en Asia\u00bb, el estado es el \u00abterrateniente\u00bb. \u00abBajo tales circunstancias no hace falta que exista una presi\u00f3n pol\u00edtica o econ\u00f3mica m\u00e1s fuerte que la com\u00fan a toda sujecci\u00f3n a ese estado\u00bb.<\/p>\n<p>40. Carta del 2 de junio de 1853, <em>Selected Correspondence<\/em>, p. 58. Negritas en el original. La frase en cuesti\u00f3n se encuentra en Fran\u00e7ois Bernier, <em>Travels in the Mughal Empire, AD 1656-1658<\/em>, traducido por A. Consntable, editado por V.A. Smith (Oxford, 1916), pp. 5, 204, 226, 232, 238.<\/p>\n<p>41. <em>Pre-Capitalist Formations<\/em>, p. 69; <em>Grundrisse<\/em>, p. 472-73.<\/p>\n<p>42. <em>Pre-Capitalist Formations<\/em>, p. 69-70; <em>Grundrisse<\/em>, p. 473.<\/p>\n<p>43. <em>Tribune<\/em>, 25 de mayo de 1858; <em>On Colonialism<\/em>, p. 191. En otro art\u00edculo publicado en <em>Tribune<\/em>, 3 de abril de 1858, se afirma incluso: \u00abLa tierra, sin embargo, en India no pertenece al gobierno, estando la mayor parte tan en propiedad privada como en Inglaterra, conservando muchos de los nativos sus propiedades con t\u00edtulos de hace seiscientos o setecientos a\u00f1os\u00bb (Avineri, p. 278) . Este art\u00edculo, sin embargo, no parece haber sido escrito por Marx en absoluto: no est\u00e1 incluido en Marx y Engels <em>Collected Works<\/em>. [Para su texto, v\u00e9anse los Ap\u00e9ndices en el presente volumen].<\/p>\n<p>44. La afirmaci\u00f3n de que el rey era el propietario del suelo no la hizo ninguna autoridad india antes del siglo XVIII, mientras era la frase habitual en los labios de los observadores europeos desde el siglo XVI en adelante. Era claramente el impuesto sobre la tierra, a menudo denominado por ellos como \u00abrenta\u00bb lo que les suger\u00eda la existencia de un propiedad real total sobre la tierra. V\u00e9ase Irfan Habib, <em>Agrarian System of Mughal India<\/em> (segunda edici\u00f3n, Nueva Delhi, 1999), pp. 123-25.<\/p>\n<p>45. <em>Capital<\/em>, III, pp. 771-72.<\/p>\n<p>46. Comp\u00e1rese con Macaulay quien, en su obituario de Lord William Bentinck, contrastaba la \u00ablibertad brit\u00e1nica\u00bb con el \u00abdespotismo oriental\u00bb. El eulogio se cita en V. A. Smith <em>Oxford History of India<\/em> (segunda edici\u00f3n, Londres, 1921), p. 657.<\/p>\n<p>47. <em>Tribune<\/em>, 7 de junio de 1858, <em>On Colonialism<\/em>, p. 192.<\/p>\n<p>48. <em>Tribune<\/em>, 7 de junio de 1858, <em>On Colonialism<\/em>, pp. 192-93.<\/p>\n<p>49. Carta del 14 de junio de 1853,<em> Selected Correspondence<\/em>, p. 62.<\/p>\n<p>50. <em>Pre-Capitalist Formations<\/em>, pp. 80-81; <em>Grundrisse<\/em>, p. 485.<\/p>\n<p>51. <em>Grundrisse<\/em>, p. 882.<\/p>\n<p>52. <em>Capital<\/em>, III, p. 767.<\/p>\n<p>53. <em>Capital<\/em>, I, p. 610.<\/p>\n<p>54. <em>Ibid<\/em>., p. 351.<\/p>\n<p>55. <em>Capital<\/em>, III, p. 776.<\/p>\n<p>56. <em>Ibid<\/em>., p. 767.<\/p>\n<p>57. Sir John Shore, en su famosa Minuta del 18 de junio de 1789, formando parte del Ap\u00e9ndice I del <em>Fifth Report<\/em>, dice: \u00abEn general, por toda Bengala, las rentas son pagadas por los <em>ryots<\/em> en dinero\u00bb (<em>Fifth Report,<\/em> p. 192, p\u00e1rrafo 226)<\/p>\n<p>58. <em>Tribune<\/em>, 5 de agosto de 1853, <em>On Colonialism<\/em>, p. 78.<\/p>\n<p>59. <em>Theories of Surplus Value<\/em>, III (Mosc\u00fa, 1971) ,pp. 434-35.<\/p>\n<p>60. <em>Capital<\/em>, I, pp. 331-32. La cita (el \u00e9nfasis es nuestro) est\u00e1 tomada por Marx de Hugh Murray y James Wilson, <em>Historical and Descriptive Account of British India<\/em>, Vol. II (Edimburgo, 1832).<\/p>\n<p>61. <em>Capital<\/em>, I, pp. 331-32.<\/p>\n<p>62. Carta del 2 de junio de 1853, <em>Selected Correspondence<\/em>, pp. 57-58. Las citas que da Marx parecen haber sido tomadas de pasajes franceses correspondientes a Bernier, <em>Travels<\/em>, pp. 210-20, 251-52, 381-90. Marx hace una peque\u00f1a referencia a Bernier en este contexto en <em>Theories of Surplus Value<\/em>, III, p. 435.<\/p>\n<p>63. <em>Theories of Surplus Value<\/em>, III, p. 435.<\/p>\n<p>64. En una carta a Marx, 6 de junio de 1853, Engels hablo de la \u00abirrigaci\u00f3n artificial\u00bb como \u00abla primera condici\u00f3n para la agricultura\u00bb en la gran zona que se extiende desde el Sahara hasta \u00abIndia y Tartaria\u00bb. Sigui\u00f3 con una distinci\u00f3n de tres departamentos de los gobiernos orientales: finanzas, guerra y obras p\u00fablicas. <em>Selected Correspondence<\/em>, p. 59. Marx incorpor\u00f3 con fuerza estas ideas en <em>Tribune<\/em>, 25 de junio de 1853; <em>On Colonialism<\/em>, p. 37-38.<\/p>\n<p>65. <em>Pre-Capitalist Formations<\/em>, p. 70-71; <em>Grundrisse<\/em>, p. 473-74; y <em>Capital<\/em>, I, p. 523n.<\/p>\n<p>66. <em>Anti-D\u00fchring<\/em>, Mosc\u00fa, 1947, p. 269.<\/p>\n<p>67. Present\u00e9 una cr\u00edtica a este trabajo en <em>Enquiry<\/em>, n\u00ba 6, Delhi, pp. 54-73.<\/p>\n<p>68. \u00abEn l\u00edneas generales, los modos de producci\u00f3n asi\u00e1tico, antiguo, feudal y burgu\u00e9s pueden ser se\u00f1alados como \u00e9pocas que marcan el progreso del desarrollo econ\u00f3mico de la sociedad\u00bb. Prefacio a <em>A Contribution to the Critique of Political Economy<\/em> (Mosc\u00fa, 1978), p. 21.<\/p>\n<p>69. E.J. Hobsbawm, Introducci\u00f3n, <em>Pre-Capitalist Formations<\/em>, p. 34. Si no hay clases no hay lucha de clases. As\u00ed, Witfogel: \u00abLa historia de la sociedad hidr\u00e1ulica sugiere que las luchas de clases, lejos de ser una enfermedad cr\u00f3nica de toda la humanidad, es el lujo de sociedades [occidentales] con m\u00faltiples centros y abiertas\u00bb. <em>Oriental Despotism<\/em>, p. 71.<\/p>\n<p>70. <em>Anti-D\u00fchring<\/em>, p. 268-69.<\/p>\n<p>71. <em>A Contribution to the Critique of Political Economy<\/em>, pp. 21, 33n.<\/p>\n<p>72. <em>Capital<\/em> I, traducido por E. y C. Paul, p. 351n. La palabra \u00aboriental\u00bb se omite en la traducci\u00f3n Moore-Aveling, <em>Capital<\/em>, I, p. 325n.<\/p>\n<p>73. La carta del 14 de marzo de 1868 ya ha sido citada en la nota 29. En una carta del 17 de febrero de 1870, Marx dice de forma a\u00fan m\u00e1s definitiva, que la \u00abpropiedad comunal\u00bb, ya sea eslava u otra, es \u00abde origen indio\u00bb. Marx, <em>Letters to Dr. Kugelmann<\/em> (Londres, 1935?), p. 99.<\/p>\n<p>74. <em>Anti-D\u00fchring<\/em>, p. 267-71.<\/p>\n<p>75. <em>Ibid<\/em>., p. 268-69.<\/p>\n<p>76. Se reconoce que es el caso con Marx desde sus escritos de 1853 (v\u00e9ase m\u00e1s arriba).<\/p>\n<p>77. Segundo borrador de la carta a Vera Zasulich, 8 de marzo de 1881, <em>Pre-Capitalist Formations<\/em>, p. 143. Una traducci\u00f3n ligeramente diferente, pero sin una diferencia sustantiva en su significado, se encontrar\u00e1 en Marx y Engels, <em>Collected Works<\/em>, Vol. 24 (Mosc\u00fa, 1989), p. 363.<\/p>\n<p>78. V\u00e9ase Daniel Thorner en <em>Contributions to Indian Sociology<\/em>, II (1966), pp. 60-62. Uno se pregunta qu\u00e9 hubiera dicho Marx si se hubiera cruzado con la m\u00e1s antigua descripci\u00f3n del funcionamiento de la comunidad aldeana india en el <em>Milindapanho<\/em> (c. primer siglo NE). Cuando el jefe de la aldea reune a todos los aldeanos en asamblea, son solo los \u00abcabezas de casa\u00bb los que se espera que respondan: \u00abHay muchos que no vienen: mujeres y hombres, chicas esclavas y esclavos, trabajadores contratados, sirvientes, campesinado [literalmente, aldeanos], enfermos, bueyes, b\u00fafalos, ovejas y cabras y perros \u2013pero todos estos no cuentan.\u00bb <em>Questions of King Milinda<\/em>, I, traducido por Rhys Davids, pp. 208-09,.<\/p>\n<p>79. Citado en Hobsbawm, Introducci\u00f3n, <em>Pre-Capitalist Formations<\/em>, p. 58.<\/p>\n<p>80. Carta del 14 de junio de 1853, <em>On Colonialism<\/em>, p. 315.<\/p>\n<p>81. V\u00e9ase Rosa Luxemburg, <em>The Accumulation of Capital<\/em>, traducido por A. Schwarzchild (Londres, 1951), pp. 372-73n.<\/p>\n<p>82. Karl Marx, <em>Notes on Indian History<\/em>, p. 42.<\/p>\n<p>83. <em>Capital<\/em>, III, p. 776.<\/p>\n<p>84. <em>Indian Historical Review<\/em>, II (2), p. 387. Gunawardana, utilizando <em>The Ethnological Notebooks of Karl Marx<\/em> (Assen, 1972) de Lawrence Krader (del que no dispongo) infiere que las notas de Marx sobre Maine reflejan \u00abla insatisfacci\u00f3n de Marx con su propia formulaci\u00f3n en los Grundrisse sobre la naturaleza del estado oriental\u00bb.<\/p>\n<p>85. Cuando Engels escribi\u00f3 su <em>Los or\u00edgenes de la familia, la propriedad privada y el estado<\/em> (1884), no hizo la menor alusi\u00f3n a este sistema. V\u00e9ase, especialmente, el pasaje donce habla de \u00ablas tres grandes \u00e9pocas de civilizaci\u00f3n\u00bb (edici\u00f3n inglesa, Mosc\u00fa, 1948, p. 240). La explicaci\u00f3n de Hobsbawm de esta omisi\u00f3n es bastante forzada; v\u00e9ase Introducci\u00f3n, <em>Pre-Capitalist Formations<\/em>, p. 52n. V\u00e9ase tambi\u00e9n Witfogel, <em>Oriental Despotism<\/em>, p. 386,<\/p>\n<p>86. Este, por supuesto, es un tema importante de debate entre los historiadores indios. He presentado mis propios puntos de vista en \u00abPotencialidades del desarrollo capitalista en la econom\u00eda de la India mogol\u00bb, <em>Enquiry<\/em>, NS, III, 3, pp. 1-56. Al definir la sociedad india medieval como \u00abfeudal\u00bb, algunos historiadores indios y sovi\u00e9ticos suponen que hubo posibilidades de un crecimiento del capitalismo, pero que fueron abortadas debido a la conquista brit\u00e1nica. V.I. Pavlov analiza el debate con un gran uso directo de pruebas en su <em>Historical Premises for India&#8217;s Transition to Capitalism<\/em> (Mosc\u00fa, 1978), pp. 4-159.<\/p>\n<p>87. <em>Tribune<\/em>, 11 de julio de 1853, <em>On Colonialism<\/em>, p. 45.<\/p>\n<p>88. <em>Tribune<\/em>, 11 de julio de 1853, <em>On Colonialism<\/em>, p. 50. Marx se refiere especialmente a los dos grandes partidarios de la Compa\u00f1\u00eda en la controversia mercantilista: Thomas Mun, autor de <em>A Discourse of Trade, from England unto the East Indies<\/em> (1621), and Sir Josiah Child, quien escribi\u00f3 <em>A Treatise wherein is demonstrated 1. That East India Trade is the Most National of all Foreign Trade<\/em> (1668).<\/p>\n<p>89. <em>Tribune<\/em>, 11 de julio de 1853, <em>On Colonialism<\/em>, p. 48.<\/p>\n<p>90. <em>Tribune<\/em>, 11 de julio de 1853, <em>On Colonialism<\/em>, p. 51.<\/p>\n<p>91. <em>Capital<\/em>, III, p. 777.<\/p>\n<p>92. Marx se refiere aqu\u00ed a una charla de Bright, <em>Tribune<\/em>, 22 de junio de 1853; <em>On colonialism<\/em>, p. 34. V\u00e9ase tambi\u00e9n, <em>Tribune<\/em>, 5 de agosto de 1853; <em>On colonialism<\/em>, p. 77, para el bajo porcentaje de ingresos adjudicados a las obras p\u00fablicas en diferentes provincias.<\/p>\n<p>93. <em>Tribune<\/em>, 23 de julio de 1858, <em>On Colonialism<\/em>, p. 209.<\/p>\n<p>94. \u00ab\u00bf\u00bfNo recurrieron [los ingleses] en la India, tomando prestada una expresi\u00f3n de ese gran ladr\u00f3n que fue Lord Clive, a la extorsi\u00f3n atroz cuando la simple corrupci\u00f3n no pudo seguir el ritmo de su rapacidad?\u00bb, <em>Tribune<\/em>, 8 de agosto de 1853, <em>On Colonialism<\/em>, p. 86.<\/p>\n<p>95. <em>Capital<\/em>, I, p. 777.<\/p>\n<p>96. <em>Tribune<\/em>, 21 de septiembre de 1857, <em>On Colonialism<\/em>, pp. 168-72) y 30 de abril de 1859 (Avineri, pp. 366-74).<\/p>\n<p>97. Burke es citado en R.C. Dutt, <em>Economic History of India in Early British Rule<\/em> (segunda edici\u00f3n, Londres, 1906), pp. 49-50. Las observaciones de Sir John Shore se encuentran en su Minuta del 18 de junio de 1789, p\u00e1rrafos 131-42, <em>Fifth Report<\/em>, p. 183. Cornwallis, en sus Minutas del 10 de febrero de 1790, habla del valor de India para \u00abproporcionar una gran inversi\u00f3n anual a Europa\u00bb y del efecto nefasto sobre la agricultura y el comercio indios del \u00abfuerte drenaje de riqueza\u00bb a Inglaterra; <em>Fifth Report<\/em>, p. 493.<\/p>\n<p>98. V\u00e9anse las citas en Dadabhai Naoroji, <em>Poverty and Un-British Rule in India<\/em> (originalmente publicado en Londres, 1901, Delhi, 1962), pp. IV, 35-36; tambi\u00e9n R.C. Dutt, <em>The Economic History of India in the Victorian Age<\/em> (onceava edici\u00f3n, Londres, 1950), pp. 115-16,.<\/p>\n<p>99. <em>Tribune<\/em>, 22 de junio de 1853, <em>On Colonialism<\/em>, p. 33.<\/p>\n<p>100. <em>Tribune<\/em>, 23 de julio de 1858, <em>On Colonialism<\/em>, p. 208-09.<\/p>\n<p>101. <em>Tribune<\/em>, 8 de agosto de 1853, <em>On Colonialism<\/em>, p. 82.<\/p>\n<p>102. <em>Tribune<\/em>, 5 de agosto de 1853, <em>On Colonialism<\/em>, p. 78.<\/p>\n<p>103. <em>Ibid<\/em>. V\u00e9ase tambi\u00e9n <em>Capital<\/em>, III, p. 328n.<\/p>\n<p>104. <em>Tribune<\/em>, 7 de junio de 1858, <em>On Colonialism<\/em>, p. 192.<\/p>\n<p>105. <em>Tribune<\/em>, 5 de agosto de 1853, <em>On Colonialism<\/em>, p. 78.<\/p>\n<p>106. <em>Ibid<\/em>.<\/p>\n<p>107. <em>Tribune<\/em>, 17 de septiembre de 1857, <em>On Colonialism<\/em>, p. 162-67.<\/p>\n<p>108. <em>Capital<\/em>, III, p. 777.<\/p>\n<p>109. <em>Ibid<\/em>., p. 211.<\/p>\n<p>110. <em>Tribune<\/em>, 7 de junio de 1858, <em>On Colonialism<\/em>, p. 191-94.<\/p>\n<p>111. <em>Tribune<\/em>, 25 de julio de 1853, <em>On Colonialism<\/em>, p. 71.<\/p>\n<p>112. <em>Tribune<\/em>, 14 de agosto de 1857, <em>On Colonialism<\/em>, p. 140-41.<\/p>\n<p>113. Ni le faltaba simpat\u00eda por el argumento de que los pr\u00edncipes eran \u00abla fortaleza del actual sistema abominable ingl\u00e9s y el mayor de los obst\u00e1culos para el progreso indio\u00bb; y era claramente esc\u00e9ptico de los alegatos de Munro y Elphinstone en favor de la \u00abaristocracia nativa\u00bb. <em>Tribune<\/em>, 25 de julio de 1853, <em>On Colonialism<\/em>, p. 71-72.<\/p>\n<p>114. Se refiere a la proclamaci\u00f3n de Canning confiscando las tierras de los <em>taluqdars<\/em> en Oudh, 1857.<\/p>\n<p>115. <em>Tribune<\/em>, 28 de mayo de 1858, <em>On Colonialism<\/em>, p. 189-90.<\/p>\n<p>116. <em>Tribune<\/em>, 14 de junio de 1853, <em>On Colonialism<\/em>, p. 25. En 1858 la proporci\u00f3n es de una sexta parte (v\u00e9ase la referencia en la siguiente nota).<\/p>\n<p>117. <em>Tribune<\/em>, 25 de septiembre de 1858, <em>On Colonialism<\/em>, pp. 220-21. Marx subraya una \u00abautocontradicci\u00f3n flagrante del gobierno brit\u00e1nico, amante del cristianismo y de la civilizaci\u00f3n\u00bb: \u00abMientras abiertamente predican el libre comercio de veneno [opio], secretamente defienden el monopolio de su fabricaci\u00f3n [en India]\u00bb.<\/p>\n<p>118. <em>Tribune<\/em>, 10 de octubre de 1859, <em>On Colonialism<\/em>, pp. 243-44.<\/p>\n<p>119. Vale la pena mencionar que el gran portavoz de India, Dadabhai Naoroji, escribiendo en 1880, ve\u00eda el comercio del opio bajo la misma luz que Marx y estaba igualmente indignado \u00abComo la India no puede llenar el drenaje despiadado; hay que arrastrar a China para que lo compense, aunque sea &#8216;envenen\u00e1ndola&#8217; &#8230; Este comercio del opio es un pecado sobre la cabeza de Inglaterra y una maldici\u00f3n para India por su participaci\u00f3n al ser un instrumento\u00bb. <em>Poverty and Un-British Rule in India<\/em> (Delhi, 1962), p. 190.<\/p>\n<p>120. <em>Capital<\/em>, III, pp. 569-70.<\/p>\n<p>121. Una pregunta de Sir Chlares Wood a un testigo ante un Comit\u00e9 Parlamentario (1857). \u00ab\u00bfEntonces, la exportaci\u00f3n originada, como usted dice, por las libranzas de la East India, es una exportaci\u00f3n de buen gobierno, pero no de mercanc\u00edas?\u00bb Citado por Marx en <em>Capital<\/em>, III, p. 569.<\/p>\n<p>122. <em>Capital<\/em>, I, p. 777. La traducci\u00f3n de Moore-Aveling de <em>Capital<\/em>, I, ha dado curso al t\u00e9rmino \u00abprimitva\u00bb, mientras ser\u00eda una mejor versi\u00f3n (como la de la traducci\u00f3n, por ejemplo en E. y C. Paul) \u00abprimaria\u00bb. Para el descubrimiento de Marx de la importancia de la \u00abacumulaci\u00f3n primaria\u00bb y el papel de la fuerza en ella, v\u00e9ase Irfan Habib, \u00abLa lectura de la historia en el <em>Manifiesto comunista<\/em>\u00bb en <em>A World to Win<\/em>, editado por Prakash Karat (Nueva Delhi, 1999), pp. 60-64.<\/p>\n<p>123. V\u00e9ase Dobb, <em>Studies in the Development of Capitalism<\/em> (Londres, 1946), pp. 208-09 para el saqueo colonial; la acumulaci\u00f3n primaria se discute en las pp. 177-86. V\u00e9ase tambi\u00e9n E.J. Hobsbawm, <em>Industry and Empire<\/em>, Pelican Economic History, Vol. 3 (1969), p. 54, donde se dice que no es el colonialismo sino \u00abel comercio con el mundo subdesarrollado\u00bb un factor importante tras el crecimiento de \u00abnuestra econom\u00eda industrial\u00bb.<\/p>\n<p>124. Phyllis Deane y W.A. Cole (en <em>British Economic Growth, 1688-1959<\/em>, Cambridge, 1962, p. 34) afirman que en 1797-98, las colonias supon\u00edan un 9 por ciento de las exportaciones inglesas pero un 24 por ciento de las importaciones (incluyendo las re-exportaciones).<\/p>\n<p>125. Sayera I. Habib, en <em>Proceedings of the Indian History Congress<\/em>, 36th Session (Aligarh, 1975), Section IV. pp. XXII-XXIV. La evidencia total cuantitativa ha sido re-examinada con detalle de nuevo por Utsa Patnaik en \u00abNuevas estimaciones del comercio brit\u00e1nico y su relaci\u00f3n con las transferencias de los pa\u00edses tropicales\u00bb en K.N. Panikkar, T.J. Byres y Utsa Patnaik (eds.), <em>The Making of History<\/em> (Nueva Delhi, 2000), pp. 359-402 y \u00abLa comida gratis: Transferencias de las colonias tropicales y su rol en la formaci\u00f3n de capital en Gran Breta\u00f1a durante la Revoluci\u00f3n Industrial\u00bb, en Jomo K.S. (ed.) <em>Globalization under Hegemony<\/em> (Delhi, en publicaci\u00f3n).<\/p>\n<p>126. v\u00e9ase Fran\u00e7ois Cruzet (ed.), <em>Capital Formation in the Industrial Revolution<\/em> (Londres, 1972), pp. 175-77.<\/p>\n<p>127. <em>Capital<\/em>, I, p. 779.<\/p>\n<p>128. <em>Ibid<\/em>., p. 739.<\/p>\n<p>129. Como, por ejemplo, en Dobb, <em>Studies in the Development of Capitalism<\/em>, p. 178. Que Marx mismo estaba lejos de considerar la acumulaci\u00f3n primaria como un proceso obsoleto en su propia \u00e9poca, se muestra en sus observaciones en <em>Capital<\/em> I, p. 790: \u00abEn Europa occidental, hogar de la econom\u00eda pol\u00edtica, el proceso de acumulaci\u00f3n primaria est\u00e1 m\u00e1s o menos completado &#8230; Es diferente en las colonias\u00bb. V\u00e9ase tambi\u00e9n <em>ibid<\/em>., pp. 798-99, para un m\u00e9todo contempor\u00e1neo espec\u00edfico de \u00abacumulaci\u00f3n primaria\u00bb por parte del gobierno ingl\u00e9s en las colonias.<\/p>\n<p>130. Carta a F. Danielson, 19 de febrero de 1881 (\u00e9nfasis de Marx), <em>Selected Correspondence<\/em>, pp. 340-41.<\/p>\n<p>131. Rosa Luxemburgo, <em>The Accumulation of Capital<\/em>, traducido por A. Schwarzchild (Londres, 1951), especialmente pp. 369-70. Luxemburgo cre\u00eda tambi\u00e9n que Marx hab\u00eda pensado que la acumulaci\u00f3n primaria pertenec\u00eda exclusivamente al periodo de la g\u00e9nesis del capitalismo; v\u00e9ase <em>ibid<\/em>., pp, 364-65. Puede ser debido a su falta de familiaridad con los escritos de Marx sobre India y China, notablemente en el <em>Tribune<\/em>. Aparentemente, no sab\u00eda que su propio relato indignado de la subyugaci\u00f3n del este por las potencias coloniales estaba tanto en la tradici\u00f3n de Marx.<\/p>\n<p>132. V\u00e9ase, especialmente, <em>Tribune<\/em>, 11 de julio de 1853, <em>On Colonialism<\/em>, pp. 52-53. La contradicci\u00f3n tiene una larga historia; Marx habla en el mismo art\u00edculo de una intervenci\u00f3n parlamentaria invocada por la \u00abclase industrial\u00bb contra las importaciones de la Compa\u00f1\u00eda de las Indias Orientales de textiles indios y se refiere al folleto de John Pollexfen, <em>England and East-India Inconsistent in Their Manufactures<\/em> (1697) \u2013un t\u00edtulo, dice \u00abextra\u00f1amente verificado un siglo y medio m\u00e1s tarde, pero en un sentido muy diferente\u00bb (<em>Tribune<\/em>, 11 de julio de 1853, <em>On Colonialism<\/em>, p. 50).<\/p>\n<p>133. Para el fen\u00f3meno, no sus causas, v\u00e9ase el ensayo bajo este t\u00edtulo de John Gallagher y Ronald Robinson, <em>Economic Review<\/em>, Second series, IV, 1 (1953). V\u00e9ase tambi\u00e9n R.J. Moore, \u00abImperialismo y pol\u00edtica de libre comercio en India\u00bb, <em>ibid<\/em>., XVII (1946). Ambos ensayos se reeditaron en A.G.L. Shaw, <em>Great Britain and the Colonies, 1815-1865<\/em> (Londres, 1970), pp. 142-63, 184-96.<\/p>\n<p>134. V\u00e9ase el texto del <em>Manifiesto<\/em> en <em>A World to Win<\/em>, editado por Prakash Karat, p. 93.<\/p>\n<p>135. Engels a Marx, 20 de abril y 29 de noviembre de 1852 (<em>Collected Works<\/em>, vol. 39, pp, 82, 253), y Marx a Adolph Cluss, 22 de abril de 1852, y a J. Weydemeyer, 30 de abril de 1852 (<em>ibid<\/em>., pp, 84, 96).<\/p>\n<p>136. <em>Tribune<\/em>, 14 de junio de 1853, <em>On Colonialism<\/em>, p. 19.<\/p>\n<p>137. <em>Tribune<\/em>, 11 de julio de 1853, <em>On Colonialism<\/em>, p. 49. Si Lenin hubiese conocido estos escritos de la pluma de Marx, es dudoso que hubiese dicho lo siguiente sin alguna reserva: \u00abEn el periodo m\u00e1s floreciente de la libre competencia, esto es, entre 1840 y 1860, los pol\u00edticos burgueses dirigentes <em>se opusieron<\/em> a la pol\u00edtica colonial\u00bb (<em>Imperialism, the Highest Stage of Capitalism<\/em>, Mosc\u00fa, 1982, p. 74: \u00e9nfasis en el original).<\/p>\n<p>138. <em>Tribune<\/em>, 30 de abril de 1859; Avineri, p. 374.<\/p>\n<p>139. Engels, carta a Conrad Schmidt (27 de octubre de 1890), <em>Selected Correspondence<\/em>, pp. 420-21.<\/p>\n<p>140. <em>Tribune<\/em>, 11 de julio de 1853, <em>On Colonialism<\/em>, p. 51.<\/p>\n<p>141. <em>Tribune<\/em>, 11 de julio de 1853, <em>On Colonialism<\/em>, p. 52.<\/p>\n<p>142. <em>Tribune<\/em>, 25 de junio de 1853, <em>On Colonialism<\/em>, p. 38,<\/p>\n<p>143. <em>Tribune<\/em>, 11 de julio de 1853, <em>On Colonialism<\/em>, p. 52.<\/p>\n<p>144. <em>Tribune<\/em>, 25 de junio de 1853, <em>On Colonialism<\/em>, p. 40,<\/p>\n<p>145. Thomas Ellison, <em>The Cotton Trade of Great Britain<\/em> (primera edici\u00f3n, 1886, Londres, 1968), pp. 62-63.<\/p>\n<p>146. <em>Tribune<\/em>, 25 de junio de 1853, <em>On Colonialism<\/em>, pp. 38-39; <em>Capital<\/em>, III, 328.<\/p>\n<p>147. V\u00e9ase <em>Capital<\/em>, II, p. 34, para los efectos del \u00abcomercio mundial capitalista sobre naciones como la china, india, los \u00e1rabes, etc.\u00bb La traducci\u00f3n dice \u00abexceso\u00bb cuando Marx claramente quer\u00eda decir \u00abplusval\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p>148. <em>Capital<\/em>, I, p. 453.<\/p>\n<p>149. <em>Tribune<\/em>, 25 de junio de 1853, <em>On Colonialism<\/em>, p. 38. La poblaci\u00f3n de Dacca cay\u00f3, dice Marx, de 150.000 a 20.000 habitantes presumiblemente entre 1824 y 1837. Estas cifras no coinciden con las ofrecidas por el oficial <em>Statistical Account of Bengal<\/em>, V (Londres, 1875) de W.W. Hunter, p. 68 \u20131800: 200.000 habitantes (estimaci\u00f3n de Taylor); 1823: 300.000 (estimaci\u00f3n de Hebert, probablemente hinchada); 1830: 66.989 (censo municipal); 1867: 51.656 (estimaci\u00f3n oficial); 1872: 69.212 (censo). El enorme declive de la poblaci\u00f3n de la ciudad es tan obvio en estas cifras como en las de Marx.<\/p>\n<p>150. <em>Capital<\/em>, I, p. 432. No he sido capaz de encontrar la fuente de la que Marx ha tomado esta cita.<\/p>\n<p>151. <em>Capital<\/em>, I, p. 461. Par\u00e9ntesis como en el original.<\/p>\n<p>152. Morris D. Morris,<em> Indian Economic an dsocial History Review (IESHR)<\/em>, V, 1, pp. 8-9.<\/p>\n<p>153. Bipan Chandra, <em>IESHR<\/em>, V, 1, pp. 52-68. Meghnad Desai, <em>IESHR<\/em>, VII, 4, pp. 317-61. Marx, por cierto, era consciente de que el hilo de Lancashire era usado por el tejedor indio. V\u00e9ase <em>Tribune<\/em>, 25 de junio de 1853, <em>On Colonialism<\/em>, p. 40. Sin embargo, se burlaba de Thiers por decir que \u00abel inventor de la m\u00e1quina de hilar ha arruinado India\u00bb; el verdadero culpable, dice Marx, fue el telar mec\u00e1nico; v\u00e9ase <em>Capital<\/em>, I, p. 443n.<\/p>\n<p>154. Ellison, <em>The Cotton Trade of Great Britain<\/em> , p. 63 (tabla).<\/p>\n<p>155. <em>Capital<\/em>, III, p. 328. El punto ya hab\u00eda sido se\u00f1alado tambi\u00e9n por Marx anteriormente en 1859: \u00abesta combinaci\u00f3n de agricultura e industria manufacturera mantuvo durante mucho tiempo, y todav\u00eda lo hace, las exportaciones de los almacenes brit\u00e1nicos a India oriental\u00bb. <em>Tribune<\/em>, 3 de diciembre de 1859, Avineri, p. 398. Si la resistencia de India, a diferencia de China, fue finalmente debilitada, se debi\u00f3 a que , al adquirir el control pol\u00edtico y al convertirse en \u00abterratenientes supremos del pa\u00eds\u00bb, los brit\u00e1nicos hab\u00edan podido \u00abconvertir a la fuerza parte de las comunidades autosostenidas hind\u00faes en simples granjas, produciendo opio, algod\u00f3n, \u00edndigo, c\u00e1\u00f1amo y otras materias primas, a cambio de productos brit\u00e1nicos\u00bb (<em>ibid<\/em>.) Encontramos, una vez m\u00e1s, una conexi\u00f3n \u00edntima entre imperialismo y Libre Comercio.<\/p>\n<p>156. R.P. Dutt, <em>India Today<\/em> (Bombay, 1947), pp. 198-200. Surendra J. Patel, <em>Agricultural Labourers of India and Pakistan<\/em> (Bombay, 1952), pp. 1-20. Algunas de las interpretaciones de Patel necesitan ser refinadas, pero es en cualquier caso un trabajo pionero.<\/p>\n<p>157. Dharma Kumar, <em>Land and Caste in South India<\/em> (Cambridge, 1965), pp. 166-82. Ella acepta un aumento en el n\u00famero de trabajadores agr\u00edcolas del 17 o 19 por ciento al 27 o 29 por ciento del total de la poblaci\u00f3n agr\u00edcola en el sur de India; sin embargo, rechaza ver en ello \u00abuna transformaci\u00f3n radical de la econom\u00eda agraria\u00bb.<\/p>\n<p>158. Las palabras son de <em>Tribune<\/em>, 22 de junio de 1853, <em>On Colonialism<\/em>, p. 33.<\/p>\n<p>159. Marx, <em>The Poverty of Philosophy<\/em> (Mosc\u00fa, n.d.) p. 113.<\/p>\n<p>160. Capital, I, pp. 786-89.<\/p>\n<p>161. Rosa Luxemburg, <em>The Accumulation of Capital.<\/em> Para una cr\u00edtica breve y hostil v\u00e9ase Paul M. Sweezy,<em> The Theory of Capitalist Development<\/em> (Londres, 1946), pp. 202-07. V\u00e9ase tambi\u00e9n Irfan Habib, \u00abAcumulaci\u00f3n de capital y la explotaci\u00f3n del mundo &#8216;desigual&#8217;: perspectivas de un debate dentro del marxismo\u00bb,<em> Social Scientist<\/em>, vol. 31, 3-4, marzo-abril 2003, pp. 3-26.<\/p>\n<p>162. <em>Capital,<\/em> III, pp. 232-33 y <em>Theories of Surplus Value<\/em>, III, pp. 105-06. V\u00e9ase tambi\u00e9n Nikolai Bukharin, <em>Imperialism and the Accumulation of Capital<\/em>, traducci\u00f3n inglesa, editada por K.J. Tarbuck (Nueva York, 1972), pp. 244-45. Se puede observar que la tesis de Marx se aplicar\u00eda a cualquier acto de intercambio entre dos econom\u00edas en diferentes etapas de desarrollo. No depende de ning\u00fan tipo de aceptaci\u00f3n de la idea de Ricardo de la especializaci\u00f3n de la producci\u00f3n mediante las presiones de la Ventaja Comparativa \u2013un concepto recientemente investigado por Utsa Patnaii: \u00abLa falacia de Ricardo\u00bb en Jomo K.S. (ed.), <em>The Pioneers of Development Economics<\/em> (Nueva Delhi, 2005).<\/p>\n<p>163. <em>Tribune<\/em>, 25 de junio de 1853, <em>On Colonialism<\/em>, pp. 40-41.<\/p>\n<p>164. \u00abEl perpetuar semejante r\u00e9gimen [la peque\u00f1a producci\u00f3n], si fuera posible, equivaldr\u00eda \u2014como dice Pecqueur perfectamente\u2014 a &#8216;decretar la median\u00eda en todo&#8217;.\u00bb Capital, I, p. 787.<\/p>\n<p>165. <em>Tribune<\/em>, 25 de junio de 1853, <em>On Colonialism<\/em>, p. 41.<\/p>\n<p>166. <em>Tribune<\/em>, 14 de agosto de 1857 (citando con aprobaci\u00f3n a Disraeli), <em>FIWI<\/em>, p. 53. Tambi\u00e9n en el despacho de Marx fechado el 31 de julio de 1857 publicado en <em>Tribune<\/em> en 14 de agosto; <em>FIWI<\/em>, p. 56.<\/p>\n<p>167. <em>Tribune<\/em>, 29 de agosto de 1857; <em>FIWI<\/em>, p. 65. El empleo de Marx de la palabra \u00abhind\u00fa\u00bb en el sentido general de \u00abindio\u00bb (a parte de su sentido espec\u00edfico) sigue el uso ingl\u00e9s de su \u00e9poca.<\/p>\n<p>168. <em>Tribune<\/em>, editorial, 15 de septiembre de 1857; <em>FIWI<\/em>, p. 85.<\/p>\n<p>169. <em>Tribune<\/em>, 29 de agosto de 1857; <em>FIWI<\/em>, p. 65.<\/p>\n<p>170. <em>Tribune<\/em>, 16 de septiembre de 1857; <em>FIWI<\/em>, pp. 91-92; <em>On Colonialism<\/em>, p. 152. Aqu\u00ed Marx bien podr\u00eda reclamar haber sido un verdadero profeta, porque en 1853 hab\u00eda hablado del \u00abej\u00e9rcito nativo organizado y entrenado por el sargento de ejercicios brit\u00e1nico\u00bb como el \u00ab<em>sine qua non<\/em> de la autoemancipaci\u00f3n india\u00bb. <em>Tribune<\/em>, 8 de agosto de 1853, <em>On Colonialism<\/em>, p. 82.<\/p>\n<p>171. \u00abPor parad\u00f3jico que pueda parecer, es un hecho que la clase trabajador agr\u00edcola \u2013la clase que m\u00e1s beneficios ha obtenido de nuestro dominio\u2013 era la m\u00e1s hostil a su continuaci\u00f3n, mientras los grandes propietarios que han sufrido bajo nuestro dominio, casi como un solo hombre se han mantenido a nuestro lado\u00bb. La receta para el gobierno ingl\u00e9s: \u00abarrojarse hacia los grandes propietarios y reprimir al campesinado\u00bb. Mark Thornhill, 15 de noviembre de 1858, citado por Erik Stokes, <em>The Peasant and the Raj<\/em> (Cambridge, 1978), pp. 195-96. Los grandes propietarios, sin embargo, de ninguna manera eran tan universalmente leales como los describe Thornhill.<\/p>\n<p>172. <em>Tribune<\/em>, 14 de agosto de 1857, <em>FIWI<\/em>, pp. 51-52; <em>On Colonialism<\/em>, pp. 141-42. Iqbal Hussain sugiere que el t\u00e9rmino original usado por Disraeli era una forma corrupta de <em>aimmadar<\/em>, m\u00e1s que \u00ab<em>enamdar<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p>173. <em>Tribune<\/em>, 7 de junio de 1858, <em>FIWI<\/em>, p. 159.<\/p>\n<p>174. Talmiz Khaldun en <em>Rebellion 1857<\/em>, editado por P.C. Joshi (1957), p. 52.<\/p>\n<p>175. <em>Tribune<\/em>, 29 de agosto y 15 de septiembre de 1857, <em>FIWI<\/em>, pp. 63-65, 78-82.<\/p>\n<p>176. <em>Tribune<\/em>, 16 de septiembre de 1857, <em>FIWI<\/em>, pp. 91, 93-94; <em>On colonialism<\/em>, pp. 152, 154-55.<\/p>\n<p>177. <em>Tribune<\/em>, 16 de septiembre de 1857, <em>FIWI<\/em>, pp. 92-93; <em>On colonialism<\/em>, pp. 153-154. Marx volvi\u00f3 al tema de las atrocidades contra los rebeldes en <em>Tribune<\/em>, 5 de abril de 1858; Avineri, pp. 280-84. V\u00e9ase tambi\u00e9n Engels, <em>Tribune<\/em>, 25 de mayo y 26 de junio de 1858; <em>FIWI<\/em>, pp. 145-48, 164-66; 179-81, 196-97.<\/p>\n<p>178. <em>Tribune<\/em>, 29 de agosto de 1857; <em>FIWI<\/em>, p. 65.<\/p>\n<p>179. <em>Tribune<\/em>, 8 de agosto de 1853; <em>On Colonialism<\/em>, pp. 86-87.<\/p>\n<p>180. <em>Tribune<\/em>, 15 de julio y 14 de agosto de 1857, <em>FIWI<\/em>, pp. 40, 50; <em>On colonialism<\/em>, pp. 131, 140.<\/p>\n<p>181. Engels, <em>Tribune<\/em>, 5 de diciembre de 1857; <em>FIWI<\/em>, p. 117. Es interesante, sin embargo, que Engels aprobase algunos de los planes para la defensa de Delhi adoptados por los cipayos, mostrando que \u00abalgunas nociones de la guerra cient\u00edfica han penetrado entre los cipayos\u00bb. Se preguntaba incluso si \u00abse hab\u00edan originado entre los indios, o en algunos de los europeos que est\u00e1n con ellos\u00bb; no hab\u00eda, por supuesto, absolutamente ning\u00fan europeo con los amotinados. <em>Tribune<\/em>, 5 de diciembre de 1857; <em>FIWI<\/em>, p. 123.<\/p>\n<p>182. Engels, <em>Tribune<\/em>, 25 de mayo, 15 y 26 de junio, y 27 de julio de 1858; <em>FIWI<\/em>, pp. 149, 163, 166-68, 175-80.<\/p>\n<p>183. <em>Tribune<\/em>, 8 de agosto de 1853; <em>On Colonialism<\/em>, p. 82. La dualidad fue reconocida por los primeros portavoces nacionalistas. As\u00ed, Dadabhai Naoroji, escribiendo en 1870-71: \u00abSi India va a ser regenerada por Inglaterra, India debe hacerse a la idea de pagar el precio\u00bb. Citado por Bipan Chandra, <em>The Rise and Growth of Economic Nationalism in India<\/em> (Nueva Delhi, 1966), p. 638. La denuncia de Edward Said de la tesis de Marx sobre las consecuencias regenerativas del dominio colonial (<em>Orientalism<\/em>, segunda edici\u00f3n, Londre, 1995, p. 154) es caracter\u00edstica de su propia actitud ahist\u00f3rica que ignora el impacto de la transmisi\u00f3n de las ideas, la ciencia y la tecnolog\u00eda occidentales que el colonialismo, para sus propios fines, facilit\u00f3. V\u00e9ase Aijaz Ahmad, <em>In Theory: Classes, Nations, Literatures<\/em> (Delhi, 1994), pp. 224-25; e Irfan Habib, \u00abEn defensa del orientalism: notas cr\u00edticas sobre Edward Said\u00bb, <em>Social Scientist<\/em>, vol. 33, 1-2, enero-febrero 2005, pp. 40-46.<\/p>\n<p>184. <em>Tribune<\/em>, 8 de agosto de 1853; <em>On Colonialism<\/em>, p. 82.<\/p>\n<p>185. <em>Tribune<\/em>, 8 de agosto de 1853; <em>On Colonialism<\/em>, p. 87.<\/p>\n<p>186. Est\u00e1 impl\u00edcito en <em>Tribune<\/em>, 25 de junio de 1853; <em>On Colonialism<\/em>, pp. 40-41.<\/p>\n<p>187. <em>Tribune<\/em>, 8 de agosto de 1853; <em>On Colonialism<\/em>, pp. 82-83.<\/p>\n<p>188. <em>Tribune<\/em>, 8 de agosto de 1853; <em>On Colonialism<\/em>, p. 82.<\/p>\n<p>189. <em>Tribune<\/em>, 8 de agosto de 1853; <em>On Colonialism<\/em>, p. 84.<\/p>\n<p>190. R.C. Dutt, <em>The Economic History of India in the Victorian Age<\/em> (Londres, 1950), p. 411 para el n\u00famero de husos.<\/p>\n<p>191. Esto era reconocido por Engels, quien en dos cartas a N.F. Danielson, del 18 de junio y 22 de septiembre de 1892, escribi\u00f3 que si Rusia no hubiese impuesto tarifas proteccionistas y otras salvaguardas sobre sus propias industrias se hubiera convertido en otra India: \u00abun pa\u00eds econ\u00f3micamente sujeto al gran Taller Central, Inglaterra\u00bb. La carta del 18 de junio fue la \u00faltima intervenci\u00f3n en la edici\u00f3n impresa de Marx y Engels, <em>Selected Correspondence<\/em>, Mosc\u00fa, 1956, pp. 527-29, mientras la carta del 22 de septiembre est\u00e1 incluida en <em>Selected Correspondence<\/em>, editada por Dona Torr, pp. 437-40. Las medidas inglesas para suprimir la industria india de hecho fueron mucho m\u00e1s all\u00e1 del Libre Comercio. Hasta el apoyo que las compras de ferrocarriles hubieran podido dar a la industria india se mantuvieron buscando exclusivamente fuentes brit\u00e1nicas de suministro a expensas en \u00faltima instancia del pagador de impuestos indio. La autoridad dirigente de la construcci\u00f3n de los ferrocarriles indios observa: \u00abLa p\u00e9rdida de India de las pol\u00edticas de compras de los ferrocarriles no se limit\u00f3 a su falta de progreso en el desarrollo de una industria pesada. Tampoco consigui\u00f3 cosechar los beneficios de los efectos de contagio de la industria que se hubieran producido. En su lugar, los efectos de contagio estimularon la econom\u00eda brit\u00e1nica\u00bb. (J.M. Hurd, subcap\u00edtulo sobre los ferrocarriles en <em>Cambrdige Economic History of India<\/em>, vol. II, editado por Dharma Kumar, con la ayuda de Meghnad Desai, Cambridge, 1982, p. 749).<\/p>\n<p>192. Marx a\u00f1adi\u00f3 entre par\u00e9ntesis: \u00abQuiz\u00e1 haya un Partido de Coalici\u00f3n Whig en India\u00bb. Tambi\u00e9n se\u00f1al\u00f3 que Sir Charles Wood, \u00abparece tener el don particular de ver todo brillante en la parte de Inglaterra y todo negro en el lado de India\u00bb. <em>Tribune<\/em>, 22 de junio de 1853; <em>On Colonialism<\/em>, p. 31.<\/p>\n<p>193. <em>Tribune<\/em>, 25 de julio de 1853; <em>On Colonialism<\/em>, p. 73.<\/p>\n<p>194. <em>Tribune<\/em>, 8 de agosto de 1853; <em>On Colonialism<\/em>, pp. 85-86.<\/p>\n<p>195. <em>Ibid<\/em>.<\/p>\n<p>196. <em>Ibid<\/em>.<\/p>\n<p>197. <em>Ibid<\/em>.<\/p>\n<p>198. <em>Ibid<\/em>.<\/p>\n<p>199. <em>Tribune<\/em>, 9 de febrero de 1858; <em>On Colonialism<\/em>, p. 175. La clase media de Calcuta era, sin embargo, generalmente hostil hacia el Mot\u00edn.<\/p>\n<p>200. Fragmentos de las minutas del Consejo y art\u00edculo period\u00edstico sobre la carta aparecen en P.C. Joshi y K. Damodaran, Marx Comes to India (Delhi, 1975), p. 2. El Consejo recomendaba al corresponsal en Calcuta (no identificado) empezar una rama de la Asociaci\u00f3n con especial atenci\u00f3n a \u00abinscribir nativos\u00bb.<\/p>\n<p>201. Carta a N.Y. Danielson, 19 de febrero de 1981, <em>Selected Correspondence<\/em>, pp. 340-41; <em>On Colonialism<\/em>, p. 340. Es posible que Marx se basase aqu\u00ed en memor\u00e1ndums enviados en 1880 por Dadabhai Naoroji al Secretario de Estado para India. Naoroji llamaba la atenci\u00f3n sobre el creciente malestar, y dec\u00eda: \u00abAquellos ingleses que duermen un sue\u00f1o tan loco de seguridad saben muy poco de lo que est\u00e1 pasando&#8230; Hind\u00faes, mahometanos y parsis se preguntan igualmente si el dominio brit\u00e1nico es una bendici\u00f3n o una maldici\u00f3n\u00bb; <em>Poverty and Un-British Rule in India<\/em>, pp. 182-83. En la misma carta a Danielson, Marx da detalles sobre el drenaje de riqueza, y esto puede estar basado en un memorandum de Naoroji (13 de septiembre de 1880), donde hac\u00eda un c\u00e1lculo de las p\u00e9rdidas anuales de India (30 millones de libras) (<em>ibid<\/em>., p. 176). Muy posiblemente, la informaci\u00f3n lleg\u00f3 a Marx a trav\u00e9s de H.M. Hyndman, quien era mencionado por Naoroji como un amigo de India (<em>ibid<\/em>., p. 184) y quien era un visitante frecuente de la casa de Marx hasta el verano de 1881 (<em>Selected Correspondence<\/em>, pp. 344, 351).<\/p>\n<p>202. Sir William Wedderburn, <em>Allan Octavian Hume, Father of the Indian National Congress<\/em> (1913), pp. 50, 80-81; citado en R.P. Dutt, <em>India Today<\/em> (Bombay, 1947), pp. 258-59.<\/p>\n<p>203. <em>Tribune<\/em>, 8 de agosto de 1853; <em>On Colonialism<\/em>, p. 85. (Como se ha se\u00f1alado anteriormente, Marx usa a menudo la palabra &#8216;hind\u00fa&#8217; como sustituto de &#8216;indio&#8217;). Es interesante comparar las reflexiones de Engels sobre el mismo tema en su carta a Karl Kautsky, 12 de septiembre de 1882, <em>Selected Correspondence<\/em>, pp. 352-53; On Colonialism, p. 340: \u00e9l tambi\u00e9n pensaba que \u00abIndia, quiz\u00e1s, de hecho muy probablemente, har\u00e1 una revoluci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En 2006, la editorial Tulika Books de Nueva Delhi public\u00f3 la colecci\u00f3n m\u00e1s completa de escritos de Marx sobre India:<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":13550,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[17,1781,1544],"tags":[923,1984],"class_list":["post-13528","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia","category-india","category-karl-marx","tag-fragmentos","tag-karl-marx-on-india"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13528","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=13528"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13528\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/13550"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=13528"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=13528"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=13528"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}