{"id":1355,"date":"2010-02-19T00:00:00","date_gmt":"2010-02-19T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1355"},"modified":"2020-02-22T10:58:29","modified_gmt":"2020-02-22T09:58:29","slug":"la-mutacion-antropologica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1355","title":{"rendered":"La mutaci\u00f3n antropol\u00f3gica"},"content":{"rendered":"<p style=\"padding-left: 80px;\"><i>No se debe ser marxista. Lo \u00fanico que tiene inter\u00e9s es decidir si se mueve uno, o no, dentro de una tradici\u00f3n que intenta avanzar, por la cresta, entre el valle del deseo y el de la realidad, en busca de un mar en el que ambos confluyan.<br \/>\n<\/i>Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\"><i>El problema fundamental es la dependencia irracional de un sistema cuya racionalidad interna conduce \u00fanicamente al suicidio.<br \/>\n<\/i>Santiago Alba Rico1<\/p>\n<p>Cada d\u00eda que pasa se hace m\u00e1s palmaria la certeza de que los problemas generados por el modo vigente de organizaci\u00f3n social se vuelven progresivamente insolubles. En palabras de Paul M. Sweezy: \u201csi las tendencias presentes contin\u00faan operando, ser\u00e1 s\u00f3lo cosa de tiempo que la especie humana torne completamente asqueroso su propio nido\u201d. El deterioro acelerado del fr\u00e1gil metabolismo milenario que regula las relaciones entre el hombre y su h\u00e1bitat ha agudizado la necesidad imperiosa de derribar al \u00eddolo cuya adoraci\u00f3n hipoteca el destino del planeta y cuyo culto exige en sacrificio la ofrenda de la dignidad humana: el numen pagano de la acumulaci\u00f3n de capital. Esta insaciable y perversa deidad impone su f\u00e9rreo dominio sobre los hombres, esclaviz\u00e1ndolos y someti\u00e9ndolos a sus designios, mientras fagocita todas sus energ\u00edas en aras de su engrandecimiento ilimitado.<\/p>\n<p>El papel hist\u00f3rico progresista del capitalismo periclit\u00f3 (como afirma el Manifiesto Comunista) cuando \u201clas condiciones sociales burguesas resultaron demasiado angostas para abarcar la riqueza por ellas engendrada\u201d. A partir de ese lejano c\u00e9nit decimon\u00f3nico, los procesos destructivos puestos inmediatamente en marcha para tratar de embridar ese desarrollo desbocado de las fuerzas productivas se volvieron hegem\u00f3nicos. El imperialismo, el militarismo, la miseria generalizada y el ecocidio se convirtieron en las se\u00f1as de identidad de un organismo hipertrofiado, convertido en un ente aut\u00f3nomo e incontrolado y en un yugo para el progreso humano. Un mutante depredador, que ha devenido un obst\u00e1culo formidable para vislumbrar siquiera la posibilidad de transici\u00f3n hacia una forma de\u00a0 organizaci\u00f3n social que implique un equilibrio entre la satisfacci\u00f3n de las necesidades humanas y la viabilidad ecol\u00f3gica de los medios empleados para subvenirlas.<\/p>\n<p>El parasitismo capitalista adopta en esta \u00e9poca crepuscular la forma m\u00e1s aguda de sus dos siglos de hegemon\u00eda. La imagen actual de las instituciones supuestamente democr\u00e1ticas trasfundiendo enormes caudales de fondos p\u00fablicos para sostener a los bancos zombis mientras condenan al planeta a la agon\u00eda (\u201csi el clima fuera un banco, ya lo habr\u00edan salvado\u201d, dec\u00eda lapidariamente Hugo Ch\u00e1vez en la \u00faltima mascarada sobre el cambio clim\u00e1tico), ilustra crudamente la evidencia inconcusa de que, para asegurar la viabilidad del sistema, quienes lo nutren tienen que inmolarse. El ser humano y la naturaleza ser\u00edan, pues, las nodrizas que ceban un <i>alien<\/i> insaciable que engorda esquilm\u00e1ndolos.<\/p>\n<p>En el <i>summum <\/i>de su deriva degenerativa, la parte del le\u00f3n de los beneficios corporativos ya no se extrae de la producci\u00f3n directa de mercanc\u00edas, sino del castillo de naipes de cupones financieros levantado en las \u00faltimas d\u00e9cadas por las gigantescas corporaciones privadas a expensas de las raqu\u00edticas rentas salariales y de una ingente detracci\u00f3n de recursos de las actividades productivas. Todo ello cimentado en la compulsi\u00f3n consumista dopada con endeudamiento masivo, en la explotaci\u00f3n imperial del Tercer Mundo y en la destrucci\u00f3n creciente y sistem\u00e1tica del entorno natural. \u00a1Qu\u00e9 paradoja m\u00e1s iluminadora de la decrepitud del imperio del capital, que su huida de la producci\u00f3n de valores de uso para refugiarse en las nebulosas intangibles de la especulaci\u00f3n financiera!\u00a1Qu\u00e9 decir de un modo de producci\u00f3n que, en lugar de subvenir aut\u00e9nticas necesidades humanas, entierra colosales vol\u00famenes de riqueza social en para\u00edsos fiscales, hedge funds, mercados de futuros y enormes burbujas especulativas, mientras media humanidad queda abocada a la condena de la m\u00e1s absoluta miseria!<\/p>\n<p>Estas constataciones, cada vez m\u00e1s perentorias, que conllevar\u00edan la apremiante urgencia de contar con organizaciones populares que hagan frente a una deriva social crecientemente nociva, contrastan dolorosamente con el p\u00e1ramo agreste que se contempla en una visi\u00f3n panor\u00e1mica de la izquierda \u201cortodoxa\u201d en el mundo occidental. La germinaci\u00f3n de atisbos de redes articuladas de acci\u00f3n social (al margen de los esclerotizados aparatos de los partidos y sindicatos tradicionales), que tejan modos de relaci\u00f3n entre las personas ajenos a la mercantilizaci\u00f3n imperante en todos los aspectos de la vida, queda agostada por su insignificancia num\u00e9rica y el aislamiento de sus participantes. El <i>ethos<\/i> pol\u00edtico-cultural de nuestra \u00e9poca se caracteriza principalmente por la incapacidad de generar una respuesta ciudadana organizada a la supremac\u00eda del capitalismo senil. Aquellos v\u00ednculos pol\u00edtico-antropol\u00f3gicos de resistencia y organizaci\u00f3n que, catalizados por el partido o el sindicato, anudaban las conciencias de los trabajadores en las f\u00e1bricas y en las organizaciones sociales, han sido minuciosamente destruidos por un adversario que ya no configura sus sujetos en los lugares de trabajo.<\/p>\n<p>El hecho incontrovertible de la derrota hist\u00f3rica del proyecto pol\u00edtico revolucionario que arranca en 1848, con la aparici\u00f3n en escena del proletariado como agente social \u201cpre\u00f1ado de futuro\u00bb, deja sin r\u00e9plica al fa\u00fastico protagonista de la etapa actual de la historia humana, sin que entre bambalinas se atisbe la aparici\u00f3n de ning\u00fan antagonista. As\u00ed pues, la cuesti\u00f3n esencial a resolver ser\u00eda la siguiente: \u00bfc\u00f3mo luchar por construir una alternativa de sociedad y de poder cuando las mayor\u00edas sociales han perdido la confianza en que nada distinto de lo existente sea posible?<\/p>\n<p>La justificaci\u00f3n expl\u00edcita o t\u00e1cita del principio pragm\u00e1tico-derrotista, actualmente hegem\u00f3nico en las aparentemente algodonosas sociedades occidentales, se halla encarnada en\u00a0 la desesperanzada sentencia emitida por el \u00faltimo guerrero apache al final de su vida: \u201cno hay que dar batallas que se saben perdidas\u201d. La percepci\u00f3n social de la enormidad del poder de la estructura de dominaci\u00f3n del imperialismo capitalista, amplificada hasta el paroxismo por los mass-media con su apisonadora de embrutecimiento colectivo, ha\u00a0 crecido paralelamente a la disoluci\u00f3n progresiva de los vinculos sociales y pol\u00edticos que articulaban las luchas de los trabajadores.<\/p>\n<p>Esta retirada del ciudadano a su privacidad enajenada constituye la gran victoria del modelo cultural vigente. Su ideal sociol\u00f3gico es el consumidor-m\u00f3nada recluido en su \u00e1mbito laboral-familiar, d\u00f3cil ante la tentaci\u00f3n publicitario-consumista. Y ante todo: alejado de cualquier tentativa de construcci\u00f3n de focos de resistencia o de escapatorias al modo de vida alienado que impregna la estructura molecular de la sociedad occidental.<\/p>\n<p>A partir de este diagn\u00f3stico l\u00fagubre y apresurado del momento hist\u00f3rico presente, inmediatamente se agolpan, ante quienes creen en la necesidad cada d\u00eda m\u00e1s urgente de superaci\u00f3n del capitalismo, preguntas candentes, sin respuesta clara en la coyuntura actual: \u00bfd\u00f3nde hallar g\u00e9rmenes de oposici\u00f3n organizada, que pugnen por levantar diques que contengan el vaciamiento de vida comunitaria que propicia la hegemon\u00eda neoliberal? Y, dado el aislamiento y la dispersi\u00f3n de estos atisbos, \u00bfc\u00f3mo podr\u00edan ampliarse las grietas de la estructura de dominaci\u00f3n para apuntalar las resistencias y amalgamar esos n\u00facleos dispersos en el proyecto de reconstrucci\u00f3n de un frente amplio anticapitalista?<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s no sea superfluo comenzar, en estos tiempos de relativismo y desconcierto, por la afirmaci\u00f3n \u00e9tica basal del propio ideal socialista. La que se fundamenta en la convicci\u00f3n de que los \u00fanicos valores positivos para la construcci\u00f3n de una sociedad justa y verdaderamente sostenible en su relaci\u00f3n con la naturaleza, siguen estando hoy donde siempre estuvieron: en la tradici\u00f3n emancipadora de la izquierda. La certeza contenida en esta autoafirmaci\u00f3n moral ha de servir para vencer la tentaci\u00f3n de la inacci\u00f3n resignada y atender al imperativo \u00e9tico de fundir la m\u00e1xima de la conducta individual con la deseada ley universal.<\/p>\n<p>Planteada la cuesti\u00f3n en estos t\u00e9rminos, la necesidad imperiosa de dar la batalla contra la irracional racionalidad del sistema imperante ha de articularse en nuevos tipos de movimientos populares, que sin borrar de su acervo cultural la memoria de la pugna de las clases subalternas por \u00abasaltar los cielos\u00bb, adapten sus mecanismos organizativos y sus objetivos estrat\u00e9gicos a las nuevas formas de dominio y alienaci\u00f3n que la apisonadora cultural uniformizadora del capital ha ido inoculando masivamente en las sociedades occidentales. Y esa izquierda no renegada ha de resta\u00f1arse y lamerse las heridas de siglo y medio de batallas y divisiones, y reconocer la falta de sentido de plantearse aspiraciones revolucionarias en la situaci\u00f3n actual.<\/p>\n<p>El reconocimiento de la adaptaci\u00f3n resignada y el sometimiento callado e individualizado de la mayor\u00eda silenciosa a las reglas del juego vigentes, junto con el realismo necesario para no enga\u00f1arse con falsos milenarismos revolucionarios, exigen respuestas imaginativas y el abandono de h\u00e1bitos y mentalidades correspondientes a \u00e9pocas pret\u00e9ritas. Ello conlleva la necesidad de renovar radicalmente las formas de lucha tradicionales (huelgas, manifestaciones, parlamentarismo), incidiendo en la creaci\u00f3n de nuevos tipos de organizaciones, que puedan crear redes sociales aut\u00f3nomas que ensayen pr\u00e1cticas que vayan construyendo otro tipo de relaciones intersubjetivas. La pedagog\u00eda social de esta nueva praxis incidir\u00eda directamente sobre los aspectos neur\u00e1lgicos de la inh\u00f3spita vida cotidiana que exigen una mutaci\u00f3n radical.<\/p>\n<p>El desprestigio de la actividad pol\u00edtica y sindical institucional es tan abrumador, que plantear hoy en d\u00eda la posibilidad de derrotar al bloque neoliberal dominante a trav\u00e9s de la participaci\u00f3n en los cauces yermos por los que discurre la mascarada parlamentario-electoral, es anacr\u00f3nico y frustrante. El patetismo que transmite la imagen de desuni\u00f3n y sectarismo de los min\u00fasculos grup\u00fasculos de la llamada izquierda anticapitalista, entrampados en disputas intestinas y en inanes pantomimas electorales con resultados insignificantes, resulta grotesco. Ser\u00eda infinitamente m\u00e1s eficaz aprovechar el creciente desapego de la poblaci\u00f3n hacia esa oligarqu\u00eda llamada clase pol\u00edtica, creando amplias plataformas que promuevan\u00a0 activamente la abstenci\u00f3n, para denunciar la estafa de la susodicha farsa parlamentaria, desvelando paralelamente qui\u00e9n mueve los hilos que manejan a las marionetas que se sientan en los hemiciclos.<\/p>\n<p>En resoluci\u00f3n, dado el erial de la resistencia anticapitalista en las \u00abislas de bienestar\u00bb del primer mundo, se imponen pues las tareas defensivas y pedag\u00f3gicas que, a trav\u00e9s de la cr\u00edtica del fascismo postmoderno que caracteriza los actuales reg\u00edmenes pol\u00edticos en occidente, y de la creciente conexi\u00f3n de la amalgama de colectivos cuyas actuaciones oteen un horizonte anticapitalista, pongan de relieve la falacia de la promesa de democracia y justicia en la que se sustenta la propaganda del poder.<\/p>\n<p>As\u00ed, resulta imprescindible resaltar la galopante corrupci\u00f3n de las instituciones p\u00fablicas y la condici\u00f3n de la partitocracia gobernante de simple correa de transmisi\u00f3n de los intereses del gran capital corporativo y financiero; el vaciamiento progresivo de los derechos sociales de la ciudadan\u00eda, ejemplificado en la avalancha de trabajo precario y en la privaci\u00f3n de sus posibilidades de emancipaci\u00f3n personal de las legiones de mileuristas, que penan atrapados entre el contrato basura y las prohibitivas condiciones de acceso a la vivienda. Am\u00e9n de la insaciable rapacidad de los tiburones bancarios, merecedores de una alfombra roja\u00a0 de est\u00edmulos estatales para amasar r\u00e9ditos astron\u00f3micos con las m\u00faltiples burbujas especulativas de la \u00e9poca de bonanza, y receptores posteriores en bandeja de plata de ingentes ayudas p\u00fablicas para superar la resaca posterior al fest\u00edn, sumiendo de paso a la poblaci\u00f3n en el pozo del paro y las deudas impagables. Sin olvidar el esc\u00e1ndalo de los para\u00edsos fiscales, agujeros negros del capital financiero internacional y pozos insondables de fraude fiscal; el militarismo y las agresiones internacionales imperialistas actualmente en curso (Irak, Afganist\u00e1n, etc.); la explotaci\u00f3n de los inmigrantes, los parias modernos, convertidos en mano de obra sobreexplotada o encerrados en centros de internamiento carcelarios por haber cometido un \u00fanico \u00abdelito\u00bb: hacer acto de presencia en las fortalezas primermundistas, desde donde se provoca la miseria que les compele a huir de sus pueblos de origen; la conversi\u00f3n creciente de la educaci\u00f3n en un criadero de mano de obra funcional a las necesidades del capital; el fascismo planetario encarnado en los gendarmes del orden capitalista internacional (FMI, Banco Mundial, OMC); el cinismo insostenible del mendaz discurso ecol\u00f3gico del poder en los brindis al sol de las grandes cumbres, mientras se intensifica impunemente su contribuci\u00f3n al desastre. Y, en fin, todas aquellas aristas que desvelan la estafa flagrante de las pseudodemocracias occidentales han de ser los arietes de la cr\u00edtica que pugne por movilizar a grupos crecientes de ciudadanos, poni\u00e9ndolos ante el abismo existente entre las patra\u00f1as falaces de progreso y bienestar, y la burda caricatura de las mismas que muestra una somera ojeada a la realidad que el neoliberalismo impone por doquier.<\/p>\n<p>Simult\u00e1neamente, la necesidad de superaci\u00f3n de los modelos organizativos tradicionales de la izquierda ha de concretarse en planteamientos imaginativos, que combinen los tres vectores decisivos del combate contra la hegemon\u00eda capitalista en el momento actual: la pedagog\u00eda, la resistencia y el activismo.<\/p>\n<p>De este modo, la pedagog\u00eda social, entendida como propaganda y denuncia del fascismo posmoderno, que bajo el envoltorio de democracia y libertades formales, encubre la sumisi\u00f3n total a los dictados del poder corporativo. La resistencia, materializada en la construcci\u00f3n de \u00abzonas aut\u00f3nomas\u00bb, redes de socializaci\u00f3n, \u00e1mbitos de debate y dem\u00e1s modelos de relaciones interpersonales ajenos a la mercantilizaci\u00f3n absoluta de la vida ejercida por la cultura dominante. Y, por \u00faltimo, el m\u00e1s cl\u00e1sico aunque desprestigiado activismo, capaz de crear grietas en el armaz\u00f3n del poder al hilo de las cotidianas luchas populares. Estos habr\u00edan de ser los \u00e1mbitos de intervenci\u00f3n pol\u00edtico-cultural que porf\u00eden por configurar una masa cr\u00edtica de contestaci\u00f3n social al orden imperante.<\/p>\n<p>Esta suerte de esfuerzo molecular de creaci\u00f3n de \u00e1reas de oposici\u00f3n efectivas al opresivo modo de vida vigente, tiene actualmente a su disposici\u00f3n valios\u00edsimas herramientas de comunicaci\u00f3n y de intercambio de experiencias que, aglutinadas por Internet, pueden propiciar la integraci\u00f3n y coordinaci\u00f3n de m\u00faltiples movimientos sociales: creando canales y lazos que permitan amalgamar las dispersas aristas de la resistencia popular y potenciar simult\u00e1neamente su capacidad expansiva.<\/p>\n<p>Los llamados colectivos alternativos (estudiantes, activistas por el derecho a la vivienda, feministas, ecologistas, movimientos antiglobalizaci\u00f3n y dem\u00e1s grupos antisistema), junto con los sectores m\u00e1s avanzados de la izquierda tradicional (ajenos a los aparatos de los partidos reformistas c\u00f3mplices del poder, y a las miserias sectarias de los grup\u00fasculos resultantes de la divisi\u00f3n atomizada del movimiento obrero), son actualmente la vanguardia que puede tratar de fertilizar el p\u00e1ramo de mansedumbre y sumisi\u00f3n que se extiende por la vieja Europa. Avanzando a trav\u00e9s de una s\u00edntesis creativa de la microlucha (socioantropol\u00f3gica) y la macrolucha (pol\u00edtica), habr\u00e1n de continuar con el empe\u00f1o de remover las estancadas aguas del trampantojo de paz social erigido por la ideolog\u00eda dominante, tratando simult\u00e1neamente de poner palos en las ruedas del veh\u00edculo conducido por el poder reinante, que aceleradamente nos encamina al precipicio.<\/p>\n<p>Y, por \u00faltimo, en consonancia con la globalizaci\u00f3n universal de la estructura econ\u00f3mica capitalista, reaparece con fuerza renovada la necesidad de vivificar el principio gen\u00e9ticamente constitutivo del movimiento obrero decimon\u00f3nico: el internacionalismo. De este modo, el apoyo cr\u00edtico a los procesos de desconexi\u00f3n de las mallas imperialistas y de dignificaci\u00f3n de las condiciones de vida de sus pueblos, que est\u00e1n llevando a cabo los llamados socialismos bolivarianos (Venezuela y Bolivia principalmente), deber\u00eda ser un principio neur\u00e1lgico de la estrategia de la izquierda en el primer mundo. Resulta evidente que, en las actuales circunstancias, son los pa\u00edses v\u00edctimas del imperialismo yanqui en Latinoam\u00e9rica los eslabones d\u00e9biles de la cadena capitalista mundial, y es all\u00ed donde se tienen que concentrar las fuerzas que puedan provocar una ruptura de la misma. As\u00ed que, los escasos y precarios focos resistentes de los nichos de \u00abbienestar\u00bb del planeta, habr\u00edan de volcarse en el apoyo a estos procesos por todas las v\u00edas posibles: porque es ah\u00ed donde ahora mismo reside la \u00fanica esperanza de ensanchamiento de grietas en la estructura de dominio del imperialismo hegem\u00f3nico.<\/p>\n<p>Finalmente, no me queda m\u00e1s que constatar de nuevo la \u00edntima convicci\u00f3n de que las posibilidades que tenga todav\u00eda el ser humano de tomar las riendas de su destino, para transitar del reino de la necesidad al de la libertad, pasan ineludiblemente por empe\u00f1ar todas las energ\u00edas transformadoras en la b\u00fasqueda de un hombre nuevo, cuya cultura, valores y principios sean los parteros de una civilizaci\u00f3n socialista. Un individuo que\u00a0 haya sufrido (parafraseando al maestro Manuel Sacrist\u00e1n) lo que en las tradiciones religiosas se denomina una conversi\u00f3n<i>. <\/i>Si la creciente perentoriedad de esta mutaci\u00f3n antropol\u00f3gica avivar\u00e1 las llamas de la rebeld\u00eda social contra la funesta primac\u00eda del imperio del capital, o la barbarie impregnar\u00e1 crecientemente la existencia humana en un futuro cada vez m\u00e1s sombr\u00edo, s\u00f3lo la historia lo dilucidar\u00e1.<\/p>\n<p>Agradecimiento:<\/p>\n<p>No querr\u00eda concluir sin manifestar mi gratitud a H\u00e9ctor Garc\u00eda Villa, lector meticuloso del\u00a0 borrador, que ha aportado valiosas contribuciones recogidas en la versi\u00f3n definitiva. Obviamente, los m\u00faltiples errores u omisiones que todav\u00eda persistan son responsabilidad exclusiva del autor de estas l\u00edneas.<\/p>\n<p>________________<\/p>\n<p>1. No puedo menos que resaltar la deuda contra\u00edda con Santiago Alba Rico. Su obra es una fuente inagotable de inspiraci\u00f3n y, en concreto, la siguiente entrevista es tributaria caudalosa del presente trabajo: \u00abSujeto hist\u00f3rico y transformaci\u00f3n antropol\u00f3gica\u00bb, http:\/\/www.rebelion.org\/noticia.php?id=92031<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La mutaci\u00f3n antropol\u00f3gica<\/p>\n<p>Alfredo Apil\u00e1nez<\/p>\n<p>No se debe ser marxista. Lo \u00fanico que tiene inter\u00e9s es decidir si se mueve uno, o no, dentro de una tradici\u00f3n que intenta avanzar, por la cresta, entre el valle del deseo y el de la realidad, en busca de un mar en el que ambos confluyan.<\/p>\n<p>Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[],"class_list":["post-1355","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-la-izquierda-a-debate"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1355","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1355"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1355\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1355"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1355"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1355"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}