{"id":13595,"date":"2023-04-17T05:00:56","date_gmt":"2023-04-17T04:00:56","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=13595"},"modified":"2023-04-16T23:53:16","modified_gmt":"2023-04-16T22:53:16","slug":"cuatro-horas-en-chatila","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=13595","title":{"rendered":"Cuatro horas en Chatila"},"content":{"rendered":"<p>Cuatro horas en Chatila<em>, del autor franc\u00e9s Jean Genet (Par\u00eds, 1910-1986), es un testimonio pol\u00edticamente contundente y de una belleza sobrecogedora de las matanzas de los campamentos de refugiados palestinos de Sabra y Chatila perpetradas por las milicias de la ultraderecha libanesa en connivencia con el ej\u00e9rcito israel\u00ed, cuyo ministro era Ariel Sharon, durante los d\u00edas 16, 17 y 18 de septiembre de 1982, tr\u00e1gicas jornadas en las que el tiempo se detuvo en las afueras de Beirut.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><br \/>\n<em>Jean Genet naci\u00f3 en Par\u00eds en 1910. Abandonado por su madre, ingresa por primera vez en 1920 en un reformatorio, acusado de robo. Marginal, desertor de la Legi\u00f3n Extranjera, viajero, marinero y delincuente, Genet redactar\u00e1 en la d\u00e9cada de los a\u00f1os 40 sus primeras y magistrales obras (<\/em>N\u00f4tre-Dame des Fleurs<em>, <\/em>Le Miracle de la rose<em>, <\/em>Haute surveillance<em>) en las prisiones francesas, hasta que escritores e intelectuales de su pa\u00eds (Sartre y Cocteau, entre otros) le reivindican como la nueva figura literaria de Francia y logran que le sea concedida la gracia presidencial en 1947. Despu\u00e9s vendr\u00e1n <\/em>L\u2019enfant criminel<em> o <\/em>Le journal du voleur<em>, en 1949, y nuevos procesos, esta vez por atentado contra la moral. Homosexual declarado y reivindicativo, Genet apoyar\u00e1 con gran valent\u00eda las causas de los desheredados y de los pueblos: a los Panteras Negras en Estados Unidos, adonde viaja en 1969 para hacer campa\u00f1a a favor de la liberaci\u00f3n de sus presos; a los palestinos, conviviendo con sus refugiados y guerrilleros en Jordania y L\u00edbano entre 1970 y 1972, experiencia y compromiso (frente a una izquierda francesa mayoritariamente filosionista) que narrar\u00e1 en la obra <\/em>Un captif amoureux<em>, sobre la que se centra el texto de Juan Goytisolo \u00abGenet y los palestinos: ambig\u00fcedad pol\u00edtica y radicalidad po\u00e9tica\u00bb que cierra el presente volumen [de la fuente original]. Genet est\u00e1 en Beirut cuando en septiembre de 1982 entra el ej\u00e9rcito de Israel y se producen las matanzas en Sabra y Chatila, por donde camina a las pocas horas de ser perpetradas, cuando los cad\u00e1veres a\u00fan no han sido retirados de sus callejuelas. Escribir\u00e1 entonces \u00abCuatro horas en Chatila\u00bb, un testimonio pol\u00edticamente contundente <\/em><em>y de una belleza sobrecogedora. Jean Genet muri\u00f3 en 1986.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"text-align: right;\" align=\"left\">\u00abEn Chatila, en Sabra, unos no-jud\u00edos han masacrado a unos no-jud\u00edos,<br \/>\n\u00bfen qu\u00e9 nos concierne eso a nosotros?\u00bb<br \/>\nMENAHEM BEGIN<br \/>\n(primer ministro de Israel en 1982, ante el Parlamento israel\u00ed)<\/p>\n<p>Nadie ni nada, ni ninguna t\u00e9cnica narrativa, dir\u00e1n lo que fueron los seis meses que pasaron los <i>fedayines<\/i><sup>1<\/sup> en las monta\u00f1as de Yeras y de Ashlun en Jordania, sobre todo en las primeras semanas<sup>2<\/sup>. Otros han dado cuenta de los hechos y han establecido la cronolog\u00eda, los logros y los errores de la OLP. Se podr\u00e1 describir el aspecto del tiempo y el color del cielo, de la tierra y de los \u00e1rboles, mas nunca transmitir la ligera borrachera, la marcha sobre el polvo, el estallido en los ojos, la transparencia de la relaci\u00f3n entre <i>fedayines <\/i>y de \u00e9stos con sus jefes. Todo, todos, bajo los \u00e1rboles, vibraban, re\u00edan, maravillados por una nueva vida para todos, y en aquellas vibraciones hab\u00eda algo sorprendentemente fijo, al acecho, reservado, protegido como alguien que reza sin decir nada. Todo era de todos. Cada uno en s\u00ed mismo estaba solo. Quiz\u00e1 no. En suma, sonrientes e inquietos. La regi\u00f3n jordana donde se hab\u00edan retirado, siguiendo una decisi\u00f3n pol\u00edtica, era el per\u00edmetro que iba de la frontera siria a As-Salt y estaba delimitado en profundidad por el Jord\u00e1n y la carretera de Yeras a Irbid. Alrededor de sesenta kil\u00f3metros de largo y una profundidad de veinte en un territorio muy monta\u00f1oso cubierto de encinas verdes y villorrios jordanos de cultivos muy pobres. Bajo los bosques y las tiendas camufladas los <i>fedayines <\/i>hab\u00edan dispuesto unidades de combate y armas ligeras y semipesadas. Una vez en el lugar, dirigida la artiller\u00eda principalmente contra las eventuales operaciones jordanas, los j\u00f3venes soldados se ocupaban de las armas, las desmontaban para limpiarlas, engrasarlas y las montaban a toda velocidad. Algunos lograban montar y desmontar las armas con los ojos vendados a fin de entrenarse para la noche. Entre cada soldado y su arma se hab\u00eda establecido una relaci\u00f3n amorosa y m\u00e1gica. Como los <i>fedayines <\/i>hab\u00edan dejado hac\u00eda poco la adolescencia, el fusil en cuanto arma era el signo de la virilidad triunfante, y aportaba la certeza de ser. La agresividad desaparec\u00eda: la sonrisa mostraba los dientes.<\/p>\n<p>El resto del tiempo, los <i>fedayines<\/i><i> <\/i>beb\u00edan t\u00e9, criticaban a sus jefes y a la gente rica \u2014palestinos y otros\u2014, insultaban a Israel; pero m\u00e1s que nada hablaban de la revoluci\u00f3n, de aquella que hac\u00edan y de aquella que iban a emprender.<\/p>\n<p>Para m\u00ed, est\u00e9 en un t\u00edtulo, en el cuerpo de un art\u00edculo o en un panfleto, la palabra <i>palestinos<\/i><i> <\/i>evoca inmediatamente a los <i>fedayines<\/i><i> <\/i>de un lugar preciso \u2014Jordania\u2014 y en una \u00e9poca que podemos datar f\u00e1cilmente: octubre, noviembre, diciembre del 70, enero, febrero, marzo, abril de 1971. Entonces y all\u00ed es donde conoc\u00ed la Revoluci\u00f3n palestina. La extraordinaria evidencia de lo que pasaba, la fuerza de esa dicha de ser, tambi\u00e9n se denomina belleza<sup>3<\/sup>.<\/p>\n<p>Pasaron diez a\u00f1os y no supe nada de ellos, salvo que los <i>fedayines <\/i>estaban en L\u00edbano. La prensa europea hablaba de los palestinos despreocupadamente, incluso con desd\u00e9n. Y, de repente, Beirut Oeste<sup>4<\/sup>.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"center\">* * *<\/p>\n<p>Una fotograf\u00eda tiene dos dimensiones, la pantalla de un televisor tambi\u00e9n, ni la una ni la otra pueden recorrerse. De un lado al otro de una calle, doblados o arqueados, los pies empujando una pared y la cabeza apoyada en la otra, los cad\u00e1veres, negros e hinchados, que deb\u00eda franquear eran todos palestinos y libaneses. Para m\u00ed, como para el resto de la poblaci\u00f3n que quedaba, deambular por Chatila y Sabra se parec\u00eda al juego de la p\u00eddola. Un ni\u00f1o muerto puede a veces bloquear una calle, son tan estrechas, tan angostas, y los muertos tan cuantiosos. Su olor es sin duda familiar a los ancianos: a m\u00ed no me incomodaba. Pero cu\u00e1ntas moscas. Si levantaba el pa\u00f1uelo o el peri\u00f3dico \u00e1rabe puesto sobre una cabeza, las molestaba. Enfurecidas por mi gesto, ven\u00edan en enjambre al dorso de mi mano y trataban de alimentarse ah\u00ed. El primer cad\u00e1ver que vi era el de un hombre de unos cincuenta o sesenta a\u00f1os. Habr\u00eda tenido una corona de cabellos blancos si una herida (un hachazo, me pareci\u00f3) no le hubiera abierto el cr\u00e1neo. Una parte ennegrecida del cerebro estaba en el suelo, junto a la cabeza. Todo el cuerpo estaba tumbado sobre un charco de sangre, negro y coagulado. El cintur\u00f3n estaba desabrochado, el pantal\u00f3n se sujetaba por un solo bot\u00f3n. Las piernas y los pies del muerto estaban desnudos, negros, violetas y malvas: \u00bfquiz\u00e1 fue sorprendido por la noche o a la aurora?, \u00bfhu\u00eda? Estaba tumbado en una callejuela inmediatamente a la derecha de la entrada del campamento de Chatila que est\u00e1 frente a la embajada de Kuwait. \u00bfC\u00f3mo los israel\u00edes, soldados y oficiales, pretenden no haber o\u00eddo nada, no haberse dado cuenta de nada si ocupaban este edificio desde el mi\u00e9rcoles por la ma\u00f1ana? \u00bfEs que se masacr\u00f3 en Chatila entre susurros o en silencio total?<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-align: left;\" align=\"right\">Las fotograf\u00edas no captan las moscas ni el olor blanco y espeso de la muerte. Tampoco dicen los saltos que hay que dar cuando se va de un cad\u00e1ver a otro. Si miramos atentamente un muerto, sucede un fen\u00f3meno curioso: la ausencia de vida en un cuerpo equivale a la ausencia total del cuerpo o m\u00e1s bien a su huida ininterrumpida. Aunque nos acerquemos, creemos que no lo tocaremos nunca. Eso si lo contemplamos. Pero si hacemos un gesto en su direcci\u00f3n, nos agachamos junto a \u00e9l, le movemos un brazo, un dedo, de repente se vuelve presente e incluso amigo.<\/p>\n<p>El amor y la muerte. Estos dos t\u00e9rminos se asocian muy r\u00e1pidamente cuando se escribe sobre uno de ellos. Me ha hecho falta ir a Chatila para captar la obscenidad del amor y la obscenidad de la muerte. Los cuerpos, en ambos casos, no tienen nada que esconder: posturas, contorsiones, gestos, expresiones, incluso los silencios pertenecen a uno y otro mundo. El cuerpo de un hombre de treinta a treinta y cinco a\u00f1os estaba tumbado boca abajo. Como si todo el cuerpo no fuese m\u00e1s que una vejiga con forma humana, se hab\u00eda hinchado bajo el sol y por la qu\u00edmica de la descomposici\u00f3n hasta inflar el pantal\u00f3n, que amenazaba con estallar en las nalgas y en los muslos. La \u00fanica parte de su rostro que pude ver era violeta y negra. Un poco m\u00e1s arriba de la rodilla, bajo la tela desgarrada, el muslo mostraba un tajo. Origen del tajo: \u00bfuna bayoneta, un cuchillo, un pu\u00f1al? Unas moscas en la herida y otras alrededor. La cabeza, m\u00e1s grande que una sand\u00eda \u2014una sand\u00eda negra. Pregunt\u00e9 su nombre, era musulm\u00e1n.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQui\u00e9n es?<\/p>\n<p>\u2014Palestino\u2014me respondi\u00f3 en franc\u00e9s un hombre de unos cuarenta a\u00f1os\u2014.Vea lo que le han hecho.<\/p>\n<p>Tir\u00f3 de la manta que cubr\u00eda los pies y una parte de las piernas. Las pantorrillas estaban desnudas, negras e hinchadas. Los pies, calzados con botines negros desatados, y los tobillos atados fuertemente con el nudo de una soga \u2014visiblemente resistente\u2014 de aproximadamente tres metros de largo, que yo colocaba para que la se\u00f1ora S. (americana) pudiese fotografiar con precisi\u00f3n. Pregunt\u00e9 al hombre de cuarenta a\u00f1os si pod\u00eda ver la cara.<\/p>\n<p>\u2014Si quiere v\u00e9alo, pero usted mismo.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">\u2014\u00bfQuiere ayudarme a girarle la cabeza?<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">\u2014No.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">\u2014\u00bfLo han arrastrado por las calles con esta cuerda?<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">\u2014No lo s\u00e9, se\u00f1or.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">\u2014\u00bfQui\u00e9n lo ha atado?<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">\u2014No lo s\u00e9.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">\u2014\u00bfLa gente del comandante Haddad?<sup>5<\/sup><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">\u2014 No lo s\u00e9.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">\u2014\u00bfLos israel\u00edes?<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">\u2014No lo s\u00e9.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">\u2014<span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-size: medium;\">\u00bfLos <span style=\"font-size: medium;\"><i>kataeb<\/i><span style=\"font-size: medium;\">?<sup>6<\/sup><\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">\u2014No lo s\u00e9.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">\u2014\u00bfLo conoc\u00edas?<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">\u2014S\u00ed.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">\u2014\u00bfLo has visto morir?<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">\u2014S\u00ed.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">\u2014\u00bfQui\u00e9n lo ha matado?<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">\u2014No lo s\u00e9.<\/p>\n<p>Se alej\u00f3 del muerto y de m\u00ed r\u00e1pidamente. De lejos me mir\u00f3 y desapareci\u00f3 por una callejuela transversal.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 calle coger\u00eda ahora? Estaba acosado por hombres de cincuenta a\u00f1os, por j\u00f3venes de veinte, por dos viejas se\u00f1oras \u00e1rabes, y ten\u00eda la impresi\u00f3n de estar en el centro de una rosa de los vientos cuyos rayos contuvieran cientos de muertos.<\/p>\n<p>Anoto esto ahora, en este punto de mi narraci\u00f3n, sin saber del todo por qu\u00e9: \u00abLos franceses tienen la costumbre de emplear la sosa expresi\u00f3n \u2018trabajo sucio\u2019, pues bien, igual que el ej\u00e9rcito israel\u00ed ha encargado \u2018el trabajo sucio\u2019 a los <i>kataeb<\/i>, o a la gente de Haddad, los laboristas han hecho rematar \u2018el trabajo sucio\u2019 al Likud, Begin, Sharon, Shamir\u00bb<sup>7<\/sup>. Cito a R., periodista palestino, todav\u00eda en Beirut, el domingo 19 de septiembre.<\/p>\n<p>En medio, cerca de ellas, de todas las v\u00edctimas torturadas, mi esp\u00edritu no puede deshacerse de esta \u00abvisi\u00f3n invisible\u00bb: \u00bfc\u00f3mo era el torturador? \u00bfqui\u00e9n era? Lo veo y no lo veo. Me arranca los ojos y su forma ser\u00e1 para siempre la que dibujan las poses, posturas, gestos grotescos de unos muertos devorados al sol por nubes de moscas.<\/p>\n<p>Al irse tan r\u00e1pido (\u00a1los italianos, llegados en barco con dos d\u00edas de retraso, salieron en aviones H\u00e9rcules!), los <i>marines <\/i>americanos, los <i>paracas <\/i>franceses y los <i>bersaglieri<\/i><i> <\/i>italianos que constitu\u00edan la fuerza de interposici\u00f3n de L\u00edbano, un d\u00eda o treinta y seis horas antes de su partida oficial, como si huyeran, en la v\u00edspera del asesinato de Bechir Gemayel, \u00bfse equivocan acaso los palestinos al preguntarse si americanos, franceses e italianos hab\u00edan sido advertidos de que hac\u00eda falta largarse para no verse involucrados en la explosi\u00f3n de los <i>kataeb<\/i>?<sup>8<\/sup><\/p>\n<p>\u2014Se han ido muy r\u00e1pido y muy pronto. Israel se jacta y presume de su eficacia en el combate, de la preparaci\u00f3n de sus compromisos, de su habilidad para aprovechar las circunstancias. Veamos: la OLP deja Beirut gloriosamente, en un nav\u00edo griego, con una escolta naval. Bechir, escondi\u00e9ndose como puede, visita a Begin en Israel. La intervenci\u00f3n de los tres ej\u00e9rcitos (americano, franc\u00e9s, italiano) cesa el lunes. El martes Bechir es asesinado. El [ej\u00e9rcito israel\u00ed] <i>Tsahal <\/i>entra en Beirut Oeste el mi\u00e9rcoles por la ma\u00f1ana. Como viniendo del puerto, los soldados israel\u00edes suben hacia Beirut la ma\u00f1ana del entierro de Bechir. Desde el octavo piso de mi casa, con unos gemelos, los vi llegar en fila india: una sola fila. Me extra\u00f1\u00e9 de que no pasase nada puesto que un buen fusil de mira telesc\u00f3pica deber\u00eda haberlos abatido a todos. Su ferocidad los preced\u00eda.<\/p>\n<p>Los carros tras ellos. Despu\u00e9s los <i>jeeps<\/i>.<\/p>\n<p>Cansados de una tan larga marcha matutina, se pararon cerca de la embajada de Francia, dejando que los tanques los precedieran, entrando de lleno en Hamra<sup>9<\/sup>. Los soldados espaciados de diez en diez metros, se sentaron en la acera, el fusil apuntado al frente, la espalda apoyada en la pared de la embajada. El torso muy grande, me parec\u00edan boas que tuviesen dos piernas extendidas ante ellos.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-align: left;\" align=\"right\">\u00abIsrael se hab\u00eda comprometido ante el representante americano, Habib<sup>10<\/sup>, a no poner los pies en Beirut Oeste y sobre todo a respetar las poblaciones palestinas de los campamentos de refugiados. Arafat tiene todav\u00eda la carta en la que Reagan le promete lo mismo. Habib habr\u00eda prometido a Arafat la liberaci\u00f3n de nueve mil presos en Israel. El jueves empiezan las matanzas de Chatila y Sabra. \u00a1El \u00abba\u00f1o de sangre\u00bb que Israel pretend\u00eda evitar aportando orden a los campamentos !\u00bb&#8230; me dice un escritor liban\u00e9s. \u00abSer\u00e1 muy f\u00e1cil para Israel librarse de todas las acusaciones. Ya los corresponsales de todos los peri\u00f3dicos europeos se ocupan de excusarlos: ninguno dir\u00e1 que durante las noches del jueves al viernes y del viernes al s\u00e1bado se hablaba hebreo en Chatila\u00bb.<\/p>\n<p>Esto me lo cuenta otro liban\u00e9s.<\/p>\n<p>La mujer palestina \u2014puesto que yo no pod\u00eda salir de Chatila sin ir de un cad\u00e1ver a otro y este juego de la oca conducir\u00eda fatalmente a este prodigio: Chatila y Sabra arrasadas por la batalla de las inmobiliarias con el fin de reconstruir sobre este llan\u00edsimo cementerio\u2014 la mujer palestina probablemente era mayor, puesto que ten\u00eda el pelo gris.<\/p>\n<p>Estaba tumbada de espaldas, depositada o dejada sobre sillares, ladrillos, barras de hierro torcidas, sin confort. Antes de nada me sorprend\u00ed por una extra\u00f1a trenza de cuerda y tela que iba de una mu\u00f1eca a la otra, manteniendo as\u00ed los dos brazos abiertos en horizontal, crucificados. La cara negra e hinchada, levantada hacia el cielo, mostraba una boca abierta, negra de moscas, con dientes que me resultaron muy blancos, una cara que parec\u00eda, sin que un m\u00fasculo se moviese, o bien hacer muecas o bien sonre\u00edr o proferir un alarido silencioso e ininterrumpido. Sus medias eran de lana negra; el vestido de flores rosas y grises, ligeramente remangado o demasiado corto, no lo s\u00e9, dejaba ver lo alto de las pantorrillas negras e hinchadas, siempre con delicados tintes semejantes al malva y al violeta de las mejillas. \u00bfEran hematomas o el efecto natural de la putrefacci\u00f3n al sol?<\/p>\n<p>\u2014\u00bfLe han pegado con la culata?<\/p>\n<p>\u2014Mire, se\u00f1or, mire sus manos.<\/p>\n<p>No me hab\u00eda fijado. Los dedos de las dos manos estaban desplegados en abanico y los diez estaban cortados con una cizalla de jardinero. Los soldados, riendo como ni\u00f1os y cantando alegremente, se hab\u00edan divertido descubriendo esta cizalla y utiliz\u00e1ndola.<\/p>\n<p>\u2014Mire, se\u00f1or.<\/p>\n<p>Las puntas de los dedos, las falanges con la u\u00f1a, yac\u00edan en el polvo. El hombre joven que me mostraba, con naturalidad, sin ning\u00fan \u00e9nfasis, el suplicio de los muertos, recubri\u00f3 tranquilamente con una tela la cara y las manos de la mujer palestina, y con un cart\u00f3n rugoso sus piernas. Yo ya no distingu\u00eda m\u00e1s que un mont\u00f3n de telas rosas y grises sobrevolado por moscas.<\/p>\n<p>Tres j\u00f3venes me llevaban a una callejuela.<\/p>\n<p>\u2014Pase, se\u00f1or, nosotros lo esperamos fuera.<\/p>\n<p>La primera habitaci\u00f3n era lo que quedaba de una casa de dos pisos. Habitaci\u00f3n muy tranquila, acogedora incluso, un intento de felicidad, quiz\u00e1 una felicidad lograda con restos, con lo que sobrevivi\u00f3 de musgo en un trozo de muro destruido, con lo que en un primer momento cre\u00ed ser tres sillones, de hecho tres asientos de coche (tal vez un Mercedes de desguace), un sof\u00e1 con cojines tapizados con una tela de flores de colores chillones y dibujos estilizados, una peque\u00f1a radio silenciosa, dos candelabros apagados. Una habitaci\u00f3n bastante tranquila, alfombrada de cartuchos gastados&#8230; Una puerta bati\u00f3 como si hubiese una corriente de aire. Avanc\u00e9 sobre los cartuchos y empuj\u00e9 la puerta que se abr\u00eda hacia fuera y que tuve que forzar: el tac\u00f3n de una bota me imped\u00eda pasar, tac\u00f3n de un cad\u00e1ver tumbado de espaldas junto a cad\u00e1veres de otros hombres tumbados boca abajo, y reposando todos sobre una alfombra de cartuchos. Casi tropiezo varias veces.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-align: left;\" align=\"right\">Al final de esta habitaci\u00f3n otra puerta estaba abierta, sin cerradura, sin pestillo. Saltaba los muertos como si fuesen fosos. La habitaci\u00f3n conten\u00eda, amontonados en una sola cama, cuatro cad\u00e1veres de hombres, apilados, como si cada uno se hubiese preocupado de proteger al que ten\u00eda debajo o como si hubiesen sido pose\u00eddos por un celo er\u00f3tico en descomposici\u00f3n. Esta pila de cuerpos ol\u00eda fuerte, pero no mal. El olor y las moscas parec\u00edan habituarse a m\u00ed. Yo no molestaba ya a nadie en estas ruinas imperturbables.<\/p>\n<p>\u2014Durante las noches del jueves al viernes, del viernes al s\u00e1bado y del s\u00e1bado al domingo, nadie los ha velado, pens\u00e9.<\/p>\n<p>Sin embargo sent\u00eda que alguien hab\u00eda pasado por all\u00ed antes que yo y despu\u00e9s de la masacre.<\/p>\n<p>Los tres j\u00f3venes me esperaban bastante lejos de la casa y con un pa\u00f1uelo en las narices. Fue entonces, saliendo de la casa, cuando tuve un ataque de ligera locura que a poco me hace sonre\u00edr. Me dije que nunca habr\u00eda suficientes planchas y tablas para los ata\u00fades. Pero, \u00bfpara qu\u00e9 ata\u00fades? Los muertos y muertas eran todos musulmanes que se envuelven en sudarios. \u00bfCu\u00e1ntos metros de tela har\u00e1n falta para amortajar a tantos muertos? \u00bfCu\u00e1ntas oraciones? Lo que faltaba en este lugar, me di cuenta, era la salmodia de las oraciones.<\/p>\n<p>\u2014Venga, se\u00f1or, venga.<\/p>\n<p>Es tiempo de escribir que esta repentina y moment\u00e1nea locura que me hizo calcular metros de tejido blanco dio a mi paseo una viveza casi alegre, y que la caus\u00f3 quiz\u00e1 la reflexi\u00f3n escuchada la v\u00edspera a una amiga palestina.<\/p>\n<p>\u2014Esperaba que me trajesen mis llaves (\u00bfqu\u00e9 llaves?: las de su coche, las de su casa, s\u00f3lo s\u00e9 la palabra llaves), un viejo pas\u00f3 corriendo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfAd\u00f3nde vas?<\/p>\n<p>\u2014A buscar ayuda. Soy el enterrador. Han bombardeado el cementerio. Todos los huesos de los muertos est\u00e1n al descubierto. Hay que ayudarme a recoger los huesos.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-align: left;\" align=\"right\">Esta amiga creo que es cristiana. Tambi\u00e9n me dijo: \u00abCuando la bomba de vac\u00edo \u2014llamada de implosi\u00f3n\u2014 mat\u00f3 a doscientas cincuenta personas, nosotros s\u00f3lo ten\u00edamos una caja. Los hombres cavaron una fosa com\u00fan en el cementerio de la iglesia ortodoxa. Llen\u00e1bamos la caja e \u00edbamos a vaciarla. \u00cdbamos y ven\u00edamos bajo las bombas, retirando los miembros y cuerpos como pod\u00edamos\u00bb.<\/p>\n<p>Desde hac\u00eda tres meses las manos ten\u00edan una doble funci\u00f3n: por el d\u00eda, coger y tocar, por la noche, ver. Los apagones obligaban a esta educaci\u00f3n de ciego, igual que a la escalada bi o tridiaria del acantilado de m\u00e1rmol blanco, los ocho pisos de la escalera. Tuvimos que rellenar de agua todos los recipientes de la casa. El tel\u00e9fono fue cortado cuando los soldados israel\u00edes y las inscripciones hebraicas entraron en Beirut Oeste. Igualmente lo fueron las carreteras. Los carros [israel\u00edes] <i>Merkaba<\/i>, siempre en movimiento, vigilaban toda la ciudad a la vez que adivin\u00e1bamos el espanto de los ocupantes por no convertirse en blancos fijos. Sin duda tem\u00edan la actividad de los <i>morabitun<\/i><sup>11<\/sup> y de los <i>fedayines <\/i>que hab\u00edan podido quedarse en Beirut Oeste.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente de la ocupaci\u00f3n israel\u00ed est\u00e1bamos prisioneros, pero me pareci\u00f3 que los invasores eran m\u00e1s despreciados que temidos, causaban m\u00e1s desagrado que miedo. Ning\u00fan soldado re\u00eda o sonre\u00eda. El tiempo aqu\u00ed no era para tirar arroz ni flores.<\/p>\n<p>Desde que las carreteras estaban cortadas, los tel\u00e9fonos mudos, privado de comunicaci\u00f3n con el resto del mundo, por primera vez en la vida me sent\u00ed palestino y odi\u00e9 a Israel.<\/p>\n<p>En la Ciudad Deportiva, junto a la carretera Beirut-Damasco, en el estadio casi destruido por los bombardeos intensivos de la aviaci\u00f3n, los libaneses entregaban a los oficiales israel\u00edes amasijos de armas, al parecer, todas deterioradas voluntariamente.<\/p>\n<p>En el inmueble que habito todos tenemos radio. Escuchamos Radio Kataeb, Radio Morabitun, Radio Amm\u00e1n, Radio Jerusal\u00e9n (en franc\u00e9s), Radio L\u00edbano. Sin duda, todos hacemos lo mismo.<\/p>\n<p>\u00abEstamos unidos a Israel por numerosas v\u00edas: nos traen bombas, carros, soldados, frutas y legumbres, y se llevan a Palestina a nuestros soldados, a nuestros hijos&#8230; en un continuo vaiv\u00e9n que no cesa, como dicen ellos, estamos unidos desde Abraham, en su descendencia, en su lengua, en un mismo origen&#8230;\u00bb (un <i>feday\u00edn <\/i>palestino). \u00abEn fin \u2014a\u00f1ade\u2014 nos invaden, nos ceban, nos asfixian y querr\u00edan besarnos. Dicen ser nuestros primos y estar entristecidos al ver que nos apartamos de ellos. Deben estar furiosos con nosotros y con ellos mismos\u00bb.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"center\">* * *<\/p>\n<p>La afirmaci\u00f3n de una belleza propia de los revolucionarios plantea muchas dificultades. Sabemos (supongamos) que los ni\u00f1os o adolescentes que viven en medios antiguos y severos, tienen una belleza de rostro, de cuerpo, de movimientos, de mirada, muy pr\u00f3xima a la de los <i>fedayines<\/i>. La explicaci\u00f3n tal vez sea \u00e9sta: al quebrar el antiguo orden, una nueva libertad aparece a trav\u00e9s de la piel de los muertos, y a los padres y abuelos les costar\u00e1 apagar el estallido de los ojos, el voltaje en las sienes, la alegr\u00eda de la sangre en las venas.<\/p>\n<p>En las bases palestinas, durante la primavera de 1971, la belleza estaba sutilmente difusa en un bosque animado por la libertad de los <i>fedayines<\/i>. En los campamentos de refugiados la belleza se establec\u00eda como el reino de las madres y los hijos, y era diferente, un poco m\u00e1s ahogada. Los campamentos recib\u00edan un tipo de luz que ven\u00eda de las bases de combate y la explicaci\u00f3n de la euforia de las mujeres necesitar\u00eda un largo y complejo debate. M\u00e1s a\u00fan que los hombres, m\u00e1s a\u00fan que los <i>fedayines <\/i>en combate, las mujeres palestinas parec\u00edan suficientemente fuertes como para mantener la resistencia y aceptar las novedades de una revoluci\u00f3n. Ya hab\u00edan desobedecido a las costumbres: mirada directa aguantando la mirada a los hombres, rehusaban el velo, cabellos visibles y desnudos, voz sin fisuras. La m\u00e1s corta y prosaica de sus conquistas era parte de un avance seguro hacia un orden nuevo, por lo tanto desconocido para ellas, pero donde present\u00edan para ellas mismas su liberaci\u00f3n como un ba\u00f1o y para los hombres como un orgullo luminoso. Estaban dispuestas a convertirse a la vez en esposas y madres de h\u00e9roes como lo eran ya de sus hombres.<\/p>\n<p>En los bosques de Ashlun, quiz\u00e1 los <i>fedayines<\/i><i> <\/i>so\u00f1aban con chicas, m\u00e1s bien cada uno dibuj\u00f3 sobre s\u00ed mismo \u2014o model\u00f3 con gestos\u2014 una chica pegada a \u00e9l, de ah\u00ed la gracia y la fuerza \u2014entre divertidas risas\u2014 de unos <i>fedayines <\/i>armados. No est\u00e1bamos s\u00f3lo en las lindes de una pre-revoluci\u00f3n, sino tambi\u00e9n en las de una indistinta sensualidad. El roc\u00edo, congelando cada gesto, le confer\u00eda su dulzura.<\/p>\n<p>Cada d\u00eda durante un mes, siempre en Ashlun, ve\u00eda una mujer delgada pero fuerte, acuclillada a la fr\u00eda intemperie, acuclillada como los indios de los Andes, o algunos negros africanos, los intocables de Tokio, o los gitanos en un mercado, lista para partir en caso de peligro, bajo los \u00e1rboles, frente al puesto de guardia \u2014una s\u00f3lida casa peque\u00f1a, construida r\u00e1pidamente. Descalza, con un vestido negro galoneado en las mangas, esperaba. Su expresi\u00f3n era severa pero no de c\u00f3lera, agotada pero no cansada. El responsable del comando preparaba una habitaci\u00f3n casi vac\u00eda y despu\u00e9s le hac\u00eda una se\u00f1al. Ella entraba en la habitaci\u00f3n. Cerraba la puerta sin llave. Luego sal\u00eda, sin decir nada, sin sonre\u00edr, y con los pies descalzos regresaba directamente a Yeras y al campamento de Baqa<sup>12<\/sup>. En la habitaci\u00f3n reservada para ella en el puesto de guardia supe que se quitaba las dos faldas negras, desataba todas las cartas y sobres que estaban cosidos, hac\u00eda un paquete y golpeaba suavemente la puerta. Entregaba las cartas al responsable, sal\u00eda, y se iba sin haber dicho una palabra. Al d\u00eda siguiente volv\u00eda.<\/p>\n<p>Otras mujeres, m\u00e1s mayores que \u00e9sta, se re\u00edan de tener por hogar tres piedras ennegrecidas que llamaban: \u00abnuestra casa\u00bb. Con qu\u00e9 voz infantil me mostraban las tres piedras, y a veces con las brasas encendidas, me dec\u00edan riendo: <i>darna<\/i><sup>13<\/sup>. Estas mujeres viejas no eran parte ni de la revoluci\u00f3n, ni de la resistencia palestina: eran la alegr\u00eda que ya no espera m\u00e1s. El sol sobre ellas, continuaba su trayecto. Un brazo o un dedo extendido propon\u00eda una sombra cada vez m\u00e1s fina. Pero \u00bfqu\u00e9 suelo? Jordano, por efecto de una ficci\u00f3n administrativa y pol\u00edtica decidida por Francia, Gran Breta\u00f1a, Turqu\u00eda, EEUU&#8230; \u00abLa alegr\u00eda que ya no espera m\u00e1s\u00bb, la m\u00e1s jovial puesto que es la m\u00e1s desesperada. Todav\u00eda ve\u00edan una Palestina que ya no exist\u00eda cuando ten\u00edan diecis\u00e9is a\u00f1os, pero por fin ten\u00edan un suelo. No estaban ni debajo ni encima, en un espacio inquietante donde el menor movimiento ser\u00e1 un falso movimiento.<\/p>\n<p>\u00bfEra firme la tierra bajo los pies desnudos de estas octogenarias actrices tr\u00e1gicas sublimemente elegantes? Cada vez lo era menos. Cuando escaparon de Hebr\u00f3n bajo las amenazas israel\u00edes<sup>14<\/sup>, la tierra aqu\u00ed parec\u00eda s\u00f3lida, cada uno se aligeraba y se mov\u00eda sensualmente al son de la lengua \u00e1rabe. Pasado el tiempo, esta tierra experiment\u00f3 lo siguiente: los palestinos eran cada vez menos soportables, a la vez que estos mismos palestinos, estos campesinos, descubr\u00edan la movilidad, la marcha, la carrera, el juego de las ideas redistribuidas casi a diario como naipes, las armas, montadas, desmontadas, utilizadas. Cada mujer, a su vez, toma la palabra. R\u00eden. Recojo la frase de una de ellas:<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-align: left;\" align=\"right\">\u2014\u00a1H\u00e9roes! Vaya broma. He parido y azotado a cinco o seis que est\u00e1n en el <i>yebel.<\/i><sup>15<\/sup> Les he limpiado el culo mil veces. S\u00e9 lo que valen y puedo parir a m\u00e1s. En el cielo siempre azul el sol contin\u00faa su trayecto, pero todav\u00eda hace calor. Estas actrices tr\u00e1gicas, a la vez recuerdan e imaginan. Con el fin de ser m\u00e1s expresivas, apuntan con el \u00edndice el final de cada per\u00edodo y acent\u00faan las consonantes enf\u00e1ticas. Si un soldado jordano pasase, estar\u00eda orgulloso: en el ritmo de las frases encontrar\u00eda el ritmo de las danzas beduinas. Sin frases, un soldado israel\u00ed, si viese a estas diosas, les disparar\u00eda sobre el cr\u00e1neo una r\u00e1faga de metralleta.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"center\">* * *<\/p>\n<p>Aqu\u00ed, en las ruinas de Chatila, ya no queda nada. Algunas mujeres ancianas, mudas, se esconden r\u00e1pidamente tras una puerta en la que hay un trapo blanco clavado. Algunos <i>fedayines <\/i>muy j\u00f3venes, a algunos de los cuales reencontrar\u00e9 en Damasco.<\/p>\n<p>La elecci\u00f3n que hacemos de una comunidad concreta, sin contar la nativa, se opera por la gracia de una adhesi\u00f3n irracional, no es que la justicia no intervenga, pero es que esta justicia y la defensa de toda una comunidad se hace en virtud de una atracci\u00f3n sentimental, incluso sensible, sensual; soy franc\u00e9s, pero francamente, sin racionalismos, defiendo a los palestinos. Tienen el derecho puesto que los amo. \u00bfPero los querr\u00eda si la injusticia no hiciera de ellos un pueblo vagabundo?<\/p>\n<p>Casi todos los edificios de Beirut, en lo que a\u00fan se llama Beirut Oeste, est\u00e1n tocados. Se resquebrajan de distintas formas: como un milhojas chafado entre los dedos de un king-kong monstruoso, indiferente y voraz; otras veces los tres o cuatro \u00faltimos pisos se inclinan deliciosamente siguiendo un pliegue muy elegante, un pliegue liban\u00e9s del edificio. Si la fachada est\u00e1 intacta, dad la vuelta a la casa, las dem\u00e1s caras del edificio est\u00e1n acribilladas. Si ninguna de las cuatro caras tiene fisuras, la bomba soltada por el avi\u00f3n ha ca\u00eddo en el centro y ha hecho un pozo de lo que era el hueco de la escalera y el ascensor. En Beirut Oeste, tras la llegada de los israel\u00edes, S. me dice: \u00abHab\u00eda ca\u00eddo la noche y deb\u00edan de ser las siete. De pronto un gran ruido de chatarra, de chatarra, de chatarra. Todo el mundo, mi hermana, mi cu\u00f1ado y yo corremos al balc\u00f3n. Noche muy negra. De vez en cuando destellos a menos de cien metros. Sabes que frente a nuestra casa hay una especie de puesto de mando israel\u00ed: cuatro carros, una casa con centinelas ocupada por soldados y oficiales. La noche. El ruido de chatarra que se aproxima. Los destellos: algunas antorchas luminosas. Y 40 \u00f3 50 ni\u00f1os de doce o trece a\u00f1os que golpean cadenciosamente peque\u00f1os bidones de hierro, con piedras, con martillos o con otras cosas. Gritaban muy fuerte y acompasados: <i>L\u00e2<\/i><i> <\/i><i>il\u00e2h ill\u00e2<\/i><i> <\/i><i>Allah, L\u00e2<\/i><i> <\/i><i>Kataib wa<\/i><i> <\/i><i>l\u00e2<\/i><i> <\/i><i>yahud<\/i><i> <\/i>(\u2018No hay m\u00e1s Dios que Dios, no a los <i>kataeb<\/i>, no a los jud\u00edos\u2019)\u00bb.<\/p>\n<p>H. me dice: \u00abCuando viniste a Beirut y a Damasco en 1928, Damasco estaba destruido. El general Gouraud y sus tropas, destacamentos de tiradores marroqu\u00edes y argelinos, hab\u00edan arrasado y devastado Damasco. \u00bfA qui\u00e9n acusaba la poblaci\u00f3n siria?<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">Yo:<\/p>\n<p>\u2014Los sirios acusaban a Francia de la destrucci\u00f3n y las masacres de Damasco.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">\u00c9l:<\/p>\n<p>\u2014Nosotros acusamos a Israel de las masacres de Chatila y Sabra. No carguemos estos cr\u00edmenes sobre la espalda de sus sicarios, los <i>kataeb<\/i>. Israel es culpable de haber introducido en los campamentos dos compa\u00f1\u00edas de <i>kataeb<\/i>, de haber dado las \u00f3rdenes, de haberlos animado tres d\u00edas y tres noches, de haberlos pertrechado, de haberles dado de beber y de comer, de haber iluminado el campamento por la noche\u00bb.<\/p>\n<p>De nuevo H., profesor de historia. Me dice: \u00abEn 1917 el golpe de Abraham se repiti\u00f3, o si prefieres, Dios era ya la prefiguraci\u00f3n de lord Balfour<sup>16<\/sup>. Dios, dec\u00edan y dicen todav\u00eda los jud\u00edos, ha prometido una tierra de miel y de leche a Abraham y a sus descendientes, mientras que este territorio no pertenec\u00eda al dios de los jud\u00edos (estas tierras estaban llenas de dioses), este territorio estaba poblado por los cananeos, que tambi\u00e9n ten\u00edan sus dioses, y lucharon contra las tropas de Josu\u00e9 hasta robarles el c\u00e9lebre arca de la alianza sin la cual los jud\u00edos no hubieran obtenido la victoria. Gran Breta\u00f1a en 1917 todav\u00eda no pose\u00eda Palestina (esa tierra de miel y leche), puesto que el tratado que le conced\u00eda el Mandato todav\u00eda no hab\u00eda sido firmado\u00bb.<\/p>\n<p>\u2014Begin pretende haber venido al pa\u00eds&#8230;<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-align: left;\" align=\"right\">\u2014Es el t\u00edtulo de una pel\u00edcula: <i>Una<\/i><i> <\/i><i>ausencia<\/i><i> <\/i><i>tan<\/i><i> <\/i><i>larga<\/i>. A ese polaco, \u00bflo ves heredero del rey Salom\u00f3n? En el campamento, tras veinte a\u00f1os de exilio, los refugiados so\u00f1aban con su Palestina, nadie osaba saber ni decir que Israel la hab\u00eda arrasado de cabo a rabo, que en el lugar del campo de cebada hay un banco, una central el\u00e9ctrica en el lugar de una vi\u00f1a trepadora.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfCambiaremos la cerca de la granja?<\/p>\n<p>\u2014Har\u00e1 falta reconstruir una parte del muro junto a la higuera.<\/p>\n<p>\u2014Todas las cacerolas estar\u00e1n oxidadas: habr\u00e1 que comprar bayetas.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPor qu\u00e9 no ponemos tambi\u00e9n electricidad en la cuadra?<\/p>\n<p>\u2014Ah, se acabaron los vestidos bordados a mano: me dar\u00e1s una m\u00e1quina de coser y una de bordar.<\/p>\n<p>La gente mayor de los campamentos de refugiados viv\u00eda miserablemente, quiz\u00e1 tambi\u00e9n en Palestina, pero la nostalgia funcionaba all\u00ed de un modo m\u00e1gico y pod\u00eda quedar presa de los desgraciados encantos de los campamentos. No es seguro que esta parte de los palestinos los deje con a\u00f1oranza. En este sentido, una extrema miseria es adictiva. El hombre que la haya conocido, al mismo tiempo que la amargura habr\u00e1 conocido una alegr\u00eda extrema, solitaria, incomunicable. Los campamentos de refugiados de Jordania, adosados a pendientes pedregosas, est\u00e1n desnudos, pero en sus periferias hay desnudeces m\u00e1s desoladas: barracones, tiendas agujereadas habitadas por gente cuyo orgullo es luminoso. Negar que el hombre puede ligarse a miserias visibles y enorgullecerse de ellas y que este orgullo es posible porque la miseria visible tiene por contrapeso una gloria escondida, supone desconocer el alma humana.<\/p>\n<p>La soledad de los muertos, en los campamentos de Chatila, era m\u00e1s sensible porque ten\u00edan gestos y poses de las que no se hab\u00edan preocupado. Muertos de cualquier forma. Muertos abandonados. No obstante, en el campamento, a nuestro alrededor, flotaban todos los afectos, las ternuras, los amores en busca de palestinos que ya no responder\u00e1n.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo comunic\u00e1rselo a los parientes que se han ido con Arafat confiando en la promesa de Reagan, de Mitterrand, de Pertini, de no tocar a las poblaciones civiles de los campamentos?<sup>17<\/sup> \u00bfC\u00f3mo decir que han dejado masacrar a los ni\u00f1os, a los ancianos, a las mujeres, y abandonado los cad\u00e1veres sin oraciones? \u00bfC\u00f3mo informarles de que se ignora d\u00f3nde est\u00e1n enterrados?<\/p>\n<p>Las masacres no se perpetraron en silencio y en la oscuridad. Alumbrados por los cohetes luminosos israel\u00edes, los o\u00eddos israel\u00edes estaban, desde el jueves por la tarde, a la escucha en Chatila. Qu\u00e9 fiestas, qu\u00e9 juergas han tenido lugar all\u00ed donde la muerte parec\u00eda participar de la bacanal de los soldados ebrios de vino, ebrios de odio, y sin duda ebrios de alborozo por complacer al ej\u00e9rcito israel\u00ed, que escuchaba, miraba, animaba, reprend\u00eda. No he visto al ej\u00e9rcito israel\u00ed escuchando y mirando. He visto lo que hizo.<\/p>\n<p>Al argumento: \u00abQu\u00e9 ganaba Israel con asesinar a Bechir<sup>18<\/sup>: entrar en Beirut, restablecer el orden y evitar el ba\u00f1o de sangre\u00bb.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 ganaba Israel con la masacre de Chatila? Respuesta: \u00ab\u00bfQu\u00e9 ganaba con entrar en L\u00edbano? Bombardear durante dos meses a la poblaci\u00f3n civil: expulsar y destruir a los palestinos. \u00bfQu\u00e9 que quer\u00eda ganar en Chatila? Destruir a los palestinos\u00bb.<\/p>\n<p>Mata hombres, mata muertos. Derriba Chatila. No est\u00e1 ausente de la especulaci\u00f3n inmobiliaria que se har\u00e1 en el terreno: vale cinco millones de francos antiguos el metro cuadrado de terreno arrasado. Pero \u00bfcu\u00e1nto valdr\u00e1 limpio y saneado?&#8230;<\/p>\n<p>Escribo en Beirut donde, tal vez debido a la vecindad de la muerte que todav\u00eda aflora, todo es m\u00e1s verdadero que en Francia: todo parece suceder como si, cansado, abatido de ser ejemplar, de ser intocable, de explotar lo que cree haber llegado a ser: la santa inquisitorial y vengativa Israel hubiera decidido dejarse juzgar fr\u00edamente.<\/p>\n<p>Gracias a una metamorfosis sabia pero previsible, helo aqu\u00ed tal cual se preparaba desde hace tiempo: un poder terrenal execrable, colonizador sin l\u00edmites, transformado en Instancia Definitiva tanto por su larga maldici\u00f3n como por elecci\u00f3n propia.<\/p>\n<p>Muchas preguntas quedan planteadas:<\/p>\n<p>Si los israel\u00edes s\u00f3lo han iluminado el campamento, escuchado y o\u00eddo los disparos efectuados por todas las municiones cuyos cartuchos he pisado (decenas de miles) \u00bfQui\u00e9n dispar\u00f3 realmente?<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n arriesg\u00f3 su piel asesinando? \u00bfLos falangistas?<\/p>\n<p>\u00bfLos haddad\u00edes?<sup>19<\/sup> \u00bfQui\u00e9nes? \u00bfCu\u00e1ntos?<\/p>\n<p>\u00bfD\u00f3nde han ido las armas que han causado todos estos muertos? \u00bfY d\u00f3nde aquellas de los que se defendieron? En la parte del campamento de refugiados que he visitado, s\u00f3lo he visto dos armas anticarro no utilizadas.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo se introdujeron los asesinos en el campamento de refugiados? \u00bfEstaban a todos los efectos los israel\u00edes encargados del campamento? En cualquier caso, ya estaban el jueves en el hospital de Acca, frente a la puerta del campamento.<\/p>\n<p>Se ha escrito en los peri\u00f3dicos que los israel\u00edes entraron en el campamento de Chatila en cuanto supieron de las masacres, y que las hicieron cesar al momento, es decir, el s\u00e1bado. \u00bfQu\u00e9 hicieron con los autores de la masacre? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n?<\/p>\n<p>Tras el asesinato de Bechir Gemayel y de veinte de sus compa\u00f1eros, tras las masacres, cuando supo que yo regresaba de Chatila, la se\u00f1ora B., de la alta burgues\u00eda de Beirut, vino a verme. Subi\u00f3 \u2014sin electricidad\u2014 los ocho pisos del inmueble \u2014la encuentro mayor, elegante pero mayor.<\/p>\n<p>\u2014Antes del asesinato de Bechir, antes de las masacres, tuvo usted raz\u00f3n al decirme que lo peor estaba en marcha. Lo he visto.<\/p>\n<p>\u2014Ante todo no me diga lo que vio en Chatila, se lo ruego. Mis nervios son muy fr\u00e1giles, no debo fatigarlos para poder soportar lo peor, que a\u00fan no ha llegado.<\/p>\n<p>Vive sola con su marido (setenta a\u00f1os) y su sirvienta en un gran apartamento de Ras Beirut. Es muy elegante. Muy cuidado. Sus muebles tienen buen estilo, creo que Luis XVI.<\/p>\n<p>\u2014Sabemos que Bechir hab\u00eda ido a Israel. Se equivoc\u00f3. Cuando uno es jefe de Estado electo no frecuenta a esa gente. Estaba segura de que acaecer\u00eda una desgracia. Pero no quiero saber nada. No debo fatigar mis nervios para soportar los golpes que todav\u00eda no han llegado. Bechir tuvo que haber devuelto aquella carta en la que Begin le llamaba \u00abquerido amigo\u00bb.<\/p>\n<p>La alta burgues\u00eda, con sus sirvientes mudos, tiene su propia forma de resistir. La se\u00f1ora B. y su marido \u00abno creen en absoluto en la metemps\u00edcosis\u00bb. \u00bfQu\u00e9 pasar\u00eda si renaciesen en el cuerpo de un israel\u00ed?<\/p>\n<p>El d\u00eda del asesinato de Bechir es tambi\u00e9n el d\u00eda de la entrada del ej\u00e9rcito israel\u00ed en Beirut Oeste. Las explosiones se aproximan al edificio en el que estamos; al fin, todo el mundo baja a protegerse en un s\u00f3tano. Embajadores, m\u00e9dicos, sus mujeres, sus hijos, un representante de la ONU en L\u00edbano, sus trabajadores dom\u00e9sticos.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">\u2014Carlos, tr\u00e1eme un coj\u00edn.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">\u2014Carlos, mis gafas.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">\u2014Carlos, un poco de agua.<\/p>\n<p>Los sirvientes, puesto que tambi\u00e9n hablan franc\u00e9s, est\u00e1n admitidos en el refugio. Quiz\u00e1 tambi\u00e9n hace falta protegerlos: sus heridas, su transporte al hospital o al cementerio, \u00a1qu\u00e9 faena!<\/p>\n<p>Hay que saber que Chatila y Sabra son kil\u00f3metros y kil\u00f3metros de callejuelas estrechas \u2014las callejuelas son tan angostas, tan esquel\u00e9ticas que dos personas no pueden avanzar a no ser que uno de ellos se ponga de perfil\u2014 obstruidas por escombros, bloques, ladrillos, harapos multicolores y sucios, y por la noche, bajo la luz de los cohetes israel\u00edes que alumbraban el campamento, quince o veinte francotiradores, aun bien armados, no hubieran logrado hacer esta carnicer\u00eda. Los asesinos participaron en gran n\u00famero y probablemente tambi\u00e9n escuadras de verdugos que abr\u00edan cabezas, tull\u00edan muslos, cortaban brazos, manos y dedos, arrastraban, trabados con una cuerda, a gente agonizando, hombres y mujeres que viv\u00edan a\u00fan porque la sangre ha chorreado abundantemente de sus cuerpos, hasta el punto de que no he podido saber qui\u00e9n, en el pasillo de una casa, hab\u00eda dejado ese riachuelo de sangre seca, desde el fondo del pasillo donde estaba el charco hasta el umbral donde se perd\u00eda en el polvo. \u00bfEra un palestino? \u00bfEra una mujer? \u00bfUn falangista del que hab\u00edan evacuado el cuerpo?<\/p>\n<p>Desde Par\u00eds, sobre todo si se ignora la topograf\u00eda de los campamentos de refugiados, se puede dudar de todo. Se puede permitir a Israel afirmar que los periodistas de Jerusal\u00e9n fueron los primeros en dar la noticia de las masacres. \u00bfC\u00f3mo se la dieron a los pa\u00edses \u00e1rabes y en lengua \u00e1rabe? \u00bfY c\u00f3mo en lengua inglesa y en franc\u00e9s? \u00bfY en qu\u00e9 momento? \u00a1Cuando se piensa en las precauciones que se toman en Occidente en cuanto se constata una muerte sospechosa, las huellas, el impacto de las balas, las autopsias y los expertos! En Beirut, nada m\u00e1s conocer la masacre, el ejercito liban\u00e9s tomaba inmediatamente bajo su mando los campamentos de refugiados y enseguida borraba tanto las ruinas de las casas como las de los cuerpos. \u00bfQui\u00e9n orden\u00f3 esta precipitaci\u00f3n? Despu\u00e9s de que esta afirmaci\u00f3n recorriese el mundo: cristianos y musulmanes se han matado entre ellos; despu\u00e9s de que las c\u00e1maras hubieran registrado la ferocidad de la matanza.<\/p>\n<p>El hospital de Acca ocupado por los israel\u00edes, frente a la entrada de Chatila, no est\u00e1 a doscientos metros del campamento, sino a cuarenta.<\/p>\n<p>\u00bfNada visto, nada o\u00eddo, nada comprendido?<\/p>\n<p>Es lo que declara Begin en la <i>Knesset <\/i>[parlamento israel\u00ed]: \u00abUnos no-jud\u00edos han masacrado a unos no-jud\u00edos, \u00bfen qu\u00e9 nos concierne eso a nosotros?\u00bb<\/p>\n<p>Interrumpida un momento, debo terminar mi descripci\u00f3n de Chatila. He aqu\u00ed los \u00faltimos muertos que vi, el domingo, hacia las dos del mediod\u00eda, cuando la Cruz Roja entraba con sus <i>bulldozers<\/i>. El hedor cadav\u00e9rico no sal\u00eda de una casa ni de un suplicio: mi cuerpo, mi ser parec\u00eda emitirlo. En una estrecha callejuela, en el saliente en forma de espina de una pared, cre\u00ed ver un boxeador negro sentado en el suelo, sonriente, sorprendido por estar K.O. Nadie hab\u00eda tenido el coraje de cerrarle los p\u00e1rpados, sus ojos desorbitados, de azulejo muy blanco, me miraban. Parec\u00eda vencido, el brazo levantado, adosado al \u00e1ngulo de la pared. Era un palestino muerto desde hac\u00eda dos o tres d\u00edas. Si primero lo confund\u00ed con un boxeador negro, fue porque su cabeza era enorme, hinchada y negra, igual que todas las cabezas y todos los cuerpos, tanto a la sombra de las casas como al sol. Pas\u00e9 junto a sus pies. Recog\u00ed del polvo una muela superior y la coloqu\u00e9 en lo que quedaba del alf\u00e9izar de una ventana. La concavidad de la palma de su mano tendida hacia el cielo, la boca abierta, la abertura de su pantal\u00f3n donde faltaba el cintur\u00f3n: cu\u00e1ntas colmenas donde se alimentaban las moscas.<\/p>\n<p>Franque\u00e9 otro cad\u00e1ver, luego otro. En este espacio de polvo, entre los dos muertos, hab\u00eda un objeto muy vivo, intacto en esa carnicer\u00eda, de un rosa transl\u00facido, que todav\u00eda pod\u00eda servir: la pierna artificial, aparentemente de pl\u00e1stico, calzada con un zapato negro y un calcet\u00edn gris. Mirando mejor, estaba claro que la hab\u00edan arrancado brutalmente de la pierna amputada, ya que las correas que habitualmente la sujetaban al muslo estaban todas rotas.<\/p>\n<p>Esta pierna pertenec\u00eda al segundo muerto. Aqu\u00e9l del que s\u00f3lo hab\u00eda visto una pierna y un pie calzado con un zapato negro y un calcet\u00edn gris.<\/p>\n<p>En la calle perpendicular a aquella donde hab\u00eda dejado los tres muertos, hab\u00eda otro. No taponaba completamente el paso, pero estaba tumbado al principio de la calle, por lo que tuve que adelantarlo para girarme y ver este espect\u00e1culo: sentada en una silla, rodeada de j\u00f3venes mujeres y hombres callados, sollozaba una mujer \u2014vestida de \u00e1rabe\u2014 que me pareci\u00f3 ten\u00eda diecis\u00e9is o sesenta a\u00f1os. Lloraba a su hermano cuyo cuerpo casi cortaba la calle. Me acerqu\u00e9 a ella. Mir\u00e9 mejor. Ten\u00eda un pa\u00f1uelo anudado bajo el cuello. Lloraba, lamentaba la muerte de su hermano que estaba a su lado. Su rostro era rosa \u2014un rosa infantil, casi uniforme, muy dulce, tierno\u2014 pero sin cejas ni pesta\u00f1as, lo que cre\u00ed rosa no era la epidermis sino la dermis ribeteada por un poco de piel gris. Ten\u00eda toda la cara quemada. No pude saber por qu\u00e9, pero s\u00ed por qui\u00e9n.<\/p>\n<p>Con los primeros muertos, me hab\u00eda esforzado en contarlos. Llegado al duod\u00e9cimo y al decimotercero, envuelto por el olor, por el sol, tropezando en cada ruina, no pod\u00eda m\u00e1s, todo se embrollaba.<\/p>\n<p>Casas reventadas de las que salen edredones y edificios derrumbados, he visto muchos con indiferencia, pero al ver los de Beirut Oeste y de Chatila encontr\u00e9 el horror. De los muertos, que generalmente me son familiares, incluso amigos, al ver los de los campamentos no distingu\u00ed m\u00e1s que el odio y el alborozo de los que los hab\u00edan matado. Hab\u00eda tenido lugar una fiesta b\u00e1rbara: rabia, borrachera, danzas, cantos, juramentos, quejas, gemidos, en honor de los espectadores que re\u00edan en el \u00faltimo piso del hospital de Acca<sup>20<\/sup>.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"center\">* * *<\/p>\n<p>Antes de la guerra de Argelia, en Francia, los \u00e1rabes no eran guapos, su aspecto era pesado, arrastrado, el morro ladeado, pero de repente la victoria los embelleci\u00f3, pero ya, un poco antes de que fuera cegadora, cuando m\u00e1s de medio mill\u00f3n de soldados franceses se extenuaban y agotaban en los Aur\u00e8s y en toda Argelia, un curioso fen\u00f3meno se hizo perceptible, modificando la cara y el cuerpo de los obreros \u00e1rabes: algo como la cercan\u00eda, el presentimiento de una belleza todav\u00eda fr\u00e1gil pero que nos deslumbrar\u00eda cuando las escamas hubiesen por fin ca\u00eddo de su piel y de nuestros ojos. Hab\u00eda que aceptar la evidencia: se hab\u00edan liberado pol\u00edticamente para aparecer como deb\u00edan ser vistos, muy guapos. Del mismo modo, escapados de un campamento de refugiados, escapados de la moral y del orden de los campamentos, escapados a una moral impuesta por la necesidad de sobrevivir, escapados a la vez de la verg\u00fcenza, los <i>fedayines <\/i>eran muy guapos; y esta belleza era nueva, ingenua, inocente, fresca, tan viva que descubr\u00eda inmediatamente lo que la pon\u00eda de acuerdo con todas las bellezas del mundo arranc\u00e1ndose la verg\u00fcenza.<\/p>\n<p>Muchos de los macarras argelinos que cruzaban Pigalle por la noche, utilizaban su situaci\u00f3n en provecho de la revoluci\u00f3n argelina. La virtud estaba ah\u00ed tambi\u00e9n. Es, creo, Hannah Arendt<sup>21 <\/sup>quien distingue las revoluciones seg\u00fan que persigan la libertad o la virtud \u2014es decir, el trabajo. Har\u00eda falta tal vez reconocer que las revoluciones y liberaciones se dan (en el fondo) con el fin de encontrar o reencontrar la belleza, es decir, lo impalpable, lo que s\u00f3lo se puede designar por este t\u00e9rmino. O m\u00e1s bien no: por belleza entendemos una insolencia reidora a la que desaf\u00edan la miseria pasada, los sistemas y los hombres responsables de la miseria y de la verg\u00fcenza, pero una insolencia reidora que percibe que el estallido, lejos de la verg\u00fcenza, era f\u00e1cil.<\/p>\n<p>Esta p\u00e1gina deb\u00eda tratar sobre todo de esto: una revoluci\u00f3n lo es cuando ha hecho caer de los rostros y los cuerpos la piel muerta que los reblandec\u00eda. No hablo de una belleza acad\u00e9mica, sino de la impalpable \u2014inefable\u2014 alegr\u00eda de los cuerpos, de las caras, de los gritos, de las palabras que dejan de ser mortecinas, quiero decir una alegr\u00eda sensual y tan fuerte que quiere desterrar todo erotismo.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"center\">* * *<\/p>\n<p>De nuevo en Ashlun, en Jordania, despu\u00e9s en Irbid. Retiro lo que creo que es uno de mis cabellos blancos ca\u00eddo en mi jersey y lo dejo en la rodilla de Hamza, que est\u00e1 sentado a mi lado. Lo coge entre el pulgar y el dedo coraz\u00f3n, lo mira, sonr\u00ede, lo introduce en el bolsillo de mi blus\u00f3n negro, y apoya su mano diciendo:<\/p>\n<p>\u2014Un pelo de la barba del Profeta vale menos que esto.<\/p>\n<p>Respira largamente y retoma:<\/p>\n<p>\u2014Un pelo de la barba del Profeta no vale m\u00e1s que esto.<\/p>\n<p>S\u00f3lo ten\u00eda veintid\u00f3s a\u00f1os, su pensamiento volaba \u00e1gil muy por encima de los palestinos de cuarenta a\u00f1os, pero ya se encontraban en \u00e9l los signos \u2014en \u00e9l: en su cuerpo, en sus gestos\u2014 que lo ataban a los viejos.<\/p>\n<p>Antes los labriegos se sonaban en los dedos. Un chasquido r\u00e1pido enviaba el moco a las zarzas. Se pasaban bajo las narices su manga de terciopelo con flecos que, al cabo de un mes, estaba cubierta de un ligero n\u00e1car. Igual los <i>fedayines<\/i>. Se sonaban como aspiraban el rap\u00e9 los marqueses, como los prelados: un poco encorvados. Hice lo mismo que ellos, que me lo ense\u00f1aron sin pensarlo.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-align: left;\" align=\"right\">\u00bfY las mujeres? Bordar noche y d\u00eda los siete vestidos (uno por cada d\u00eda de la semana) del ajuar de bodas ofrecido por un marido generalmente viejo y elegido por la familia, deprimente despertar. Las j\u00f3venes palestinas se volvieron muy bellas cuando se rebelaron contra el padre y rompieron las agujas y las tijeras de coser. En las monta\u00f1as de Ashlun, de As-Salt y de Irbid, en los bosques mismos se hab\u00eda depositado toda la sensualidad liberada por la revuelta y los fusiles, no olvidemos los fusiles: eso bastaba, todos estaban hartos. Los <i>fedayines,<\/i><i> <\/i>sin darse cuenta \u2014\u00bfde verdad?\u2014 encarnaban una belleza nueva: la viveza de los gestos y el cansancio visible, la velocidad del ojo y su brillo, el timbre de la voz m\u00e1s clara se aliaban a la prontitud de la r\u00e9plica y a su brevedad. Y a su precisi\u00f3n tambi\u00e9n. Las frases largas, la ret\u00f3rica sabia y voluble, las hab\u00edan desechado. En Chatila, muchos han muerto, y mi afecto y amistad por sus cad\u00e1veres pudri\u00e9ndose era grande tambi\u00e9n porque los conoc\u00eda. Ennegrecidos, inflados, podridos por el sol y la muerte, segu\u00edan siendo <span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-size: medium;\"><i>fedayines<\/i><span style=\"font-size: medium;\">.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p>Hacia las dos de la tarde, domingo, tres soldados del ej\u00e9rcito liban\u00e9s, apunt\u00e1ndome con el fusil, me condujeron a un <i>jeep<\/i><i> <\/i>donde dormitaba un oficial. Le pregunt\u00e9:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfHabla franc\u00e9s?<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">\u2014Ingl\u00e9s.<\/p>\n<p>La voz era seca, tal vez porque acababa de despertarlo con un sobresalto. Mir\u00f3 mi pasaporte. Dijo en franc\u00e9s:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfViene de all\u00e1? (su dedo apuntaba a Chatila).<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">\u2014S\u00ed.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">\u2014\u00bfHa visto?<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">\u2014S\u00ed.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">\u2014\u00bfVa a escribirlo?<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">\u2014S\u00ed.<\/p>\n<p>Me devolvi\u00f3 el pasaporte. Me hizo una se\u00f1al para que me fuese. Los tres fusiles se bajaron. Hab\u00eda pasado cuatro horas en Chatila. En mi memoria quedaban alrededor de cuarenta cad\u00e1veres. Todos \u2014digo todos\u2014 hab\u00edan sido torturados, probablemente bajo la embriaguez, entre cantos, risas, el olor de la p\u00f3lvora y de la carro\u00f1a.<\/p>\n<p>Sin duda estaba solo, quiero decir que era el \u00fanico europeo (con algunas ancianas palestinas aferradas todav\u00eda a un pa\u00f1uelo blanco desgarrado; con algunos j\u00f3venes <i>fedayines<\/i><i> <\/i>desarmados) pero, si estas cuatro o cinco personas no hubieran estado all\u00ed al descubrir yo esta ciudad abatida, los palestinos horizontales, negros e hinchados, me hubieran vuelto loco. \u00bfD\u00f3nde estaba? Esta ciudad hecha migas y derribada que he visto o cre\u00eddo ver, recorrida, zarandeada y arrasada por el olor de la muerte, todo eso, \u00bfhab\u00eda tenido lugar?<\/p>\n<p>S\u00f3lo hab\u00eda explorado, y mal, una veinteava parte de Chatila y Sabra, nada de Bir Hassan, y nada de Burj el Barajne<sup>22<\/sup>.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"center\">* * *<\/p>\n<p>No es por mis inclinaciones por lo que he vivido la \u00e9poca jordana como un cuento de hadas. Los europeos y los \u00e1rabes norteafricanos me hablaron del sortilegio que sintieron all\u00ed. Viviendo esta larga presi\u00f3n de seis meses, apenas te\u00f1ida de noche durante doce o trece horas, conoc\u00ed la ligereza del acontecimiento, la excepcional calidad de los <i>fedayines<\/i>, pero present\u00eda la fragilidad del edificio. En todos los sitios de Jordania donde el ej\u00e9rcito palestino se reagrup\u00f3\u00a0 \u2014cerca del Jord\u00e1n\u2014 hubo puestos de control<\/p>\n<p>donde los <i>fedayines <\/i>estaban tan seguros de sus derechos y de su poder que la llegada de un visitante, de d\u00eda como de noche, a uno de los puestos, era ocasi\u00f3n para preparar t\u00e9, para hablar entre estallidos de risa y dar besos fraternales (aquel que abrazaban se iba esa noche, cruzaba el Jord\u00e1n para poner bombas en Palestina, y frecuentemente no regresaba). Los \u00fanicos islotes de silencio eran los pueblos jordanos: los sorteaban. Todos los <i>fedayines<\/i><i> <\/i>parec\u00edan ligeramente elevados del suelo como por un vaso de vino o la calada de un poco de hach\u00eds. \u00bfQu\u00e9 era? La juventud despreocupada de la muerte y que pose\u00eda, para disparar al aire, armas checas y chinas. Protegidos por armas que alcanzaban tan alto, los <i>fedayi<\/i><i> <\/i><i>nes<\/i><i> <\/i>no tem\u00edan nada.<\/p>\n<p>Si alg\u00fan lector ha visto el mapa de Palestina y de Jordania, sabe que el terreno no es una hoja de papel. El terreno, en las riberas del Jord\u00e1n, es muy monta\u00f1oso. Todo este desatino deber\u00eda haber llevado como subt\u00edtulo <i>El<\/i><i> <\/i><i>sue\u00f1o<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>una<\/i><i> <\/i><i>noche<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>verano<\/i>, a pesar del mal gesto de los cuarentones. Todo esto era posible gracias a la juventud, al placer de estar bajo los \u00e1rboles, de jugar con las armas, de estar lejos de las mujeres, es decir, de escamotear un problema dif\u00edcil, de ser el punto m\u00e1s luminoso por ser el m\u00e1s agudo de la revoluci\u00f3n, de tener el asentimiento de la poblaci\u00f3n de los campamentos de refugiados, de ser fotog\u00e9nicos en todo lo que se haga, y quiz\u00e1 de presentir que este cuento de hadas de contenido revolucionario ser\u00eda dentro de poco devastado: los <i>fedayines<\/i><i> <\/i>no quer\u00edan el poder, ya ten\u00edan la libertad.<\/p>\n<p>A la vuelta de Beirut, en el aeropuerto de Damasco, encontr\u00e9 j\u00f3venes <i>fedayines <\/i>escapados del infierno israel\u00ed. Ten\u00edan diecis\u00e9is o diecisiete a\u00f1os: re\u00edan, eran parecidos a los de Ashlun. Morir\u00e1n igual que ellos. El combate por un pa\u00eds puede llenar una vida muy rica, pero corta. Es la elecci\u00f3n, recu\u00e9rdese, de Aquiles en la Il\u00edada.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"center\">\u2767<\/p>\n<p><strong> Notas<\/strong><\/p>\n<p>1.- Guerrilleros palestinos. En \u00e1rabe el plural es <i>fedayin <\/i>y su singular, <i>fedai.<\/i><i> <\/i>Pese a ello, mantenemos <i>feday\u00edn<\/i>, plural <i>fedayines,<\/i><i> <\/i>por su uso m\u00e1s corriente en castellano.<\/p>\n<p>2.- En febrero de 1970 estallan los enfrentamientos armados entre el ej\u00e9rcito jordano del rey Husein y la resistencia palestina, s\u00f3lidamente asentada en Jordania desde el fin de la guerra \u00e1rabe-israel\u00ed de 1967. Estos enfrentamientos alcanzar\u00e1n su m\u00e1xima intensidad en septiembre y conducir\u00e1n a la salida de los combatientes palestinos y de la direcci\u00f3n de la OLP de Jordania hacia L\u00edbano en menos de un a\u00f1o. Aquellos sucesos, que causar\u00edan la muerte a millares de civiles palestinos, se recordar\u00e1n desde entonces como <i>Septiembre Negro<\/i>, nombre que tomar\u00e1 una organizaci\u00f3n armada palestina creada por Al-Fatah. Genet habla de los lugares de reasentamiento de los <i>fedayines <\/i>en Jordania antes de su expulsi\u00f3n definitiva a L\u00edbano.<\/p>\n<p>3.- Genet narra su experiencia palestina en Jordania y L\u00edbano en <i>Un<\/i><i> <\/i><i>captif<\/i><i> <\/i><i>amoureux<\/i><i> <\/i>(<i>Un<\/i><i> <\/i><i>cautivo<\/i><i> <\/i><i>enamorado<\/i>), obra publicada p\u00f3stumamente en Francia en 1986 por Gallimard y de la que existe una versi\u00f3n en castellano editada por Editorial Debate en 1988.<\/p>\n<p>4.- La capital libanesa, Beirut, estaba dividida en los sectores occidental y oriental desde el principio de la guerra civil, en 1976. Beirut Oeste era el sector bajo control nacionalista liban\u00e9s y palestino, de mayor\u00eda musulmana. El 6 de junio de 1982 Israel invadi\u00f3 L\u00edbano utilizando como excusa la tentativa de asesinato de su embajador en Londres dos d\u00edas antes. En realidad, la invasi\u00f3n de L\u00edbano (bautizada <i>Paz para Galilea<\/i>) hab\u00eda sido preparada con mucha antelaci\u00f3n por el gobierno israel\u00ed de Begin, que inicialmente ten\u00eda previsto ocupar una franja de 40 kil\u00f3metros a fin de desalojar a la resistencia libanesa y palestina de la frontera norte de Israel. En 1978 Israel ya hab\u00eda invadido y ocupado el sur del pa\u00eds. La nueva invasi\u00f3n de 1982 fue dirigida por el ministro de Defensa Ariel Sharon, actual primer ministro de Israel, quien decidi\u00f3 proseguir su avance hasta la capital, Beirut, ciudad a la que somete a un cruel asedio a partir del 18 de junio, que ocasion\u00f3 18.000 muertos y 30.000 heridos, la mayor\u00eda civiles.<\/p>\n<p>5.- El comandante Saad Haddad dirig\u00eda la milicia llamada ej\u00e9rcito del Sur de L\u00edbano (ESL), aliada de Israel y que controlaba el sur liban\u00e9s ocupado por Israel desde 1978. En 1982, el ESL sigui\u00f3 al ej\u00e9rcito israel\u00ed en su avance hacia Beirut. Haddad muri\u00f3 en 1984, sucedi\u00e9ndole al frente del ESL el general Antoine Lahad.<\/p>\n<p>6.- En \u00e1rabe, falangistas. El Partido <i>Kataeb <\/i>o Falange, formaci\u00f3n de la extrema derecha cristina maronita aliada de Israel, fue creado por Pierre Gemayel en 1936 tras un viaje por la Europa fascista. El nombre deriva, de hecho, de la Falange espa\u00f1ola. Fueron las milicias falangistas (hegem\u00f3nicas dentro de la estructura militar unificada de las organizaciones pol\u00edticas de la derecha cristiana libanesa, las denominadas Fuerzas Libanesas, FL) las que perpetraron las matanzas de Sabra y Chatila. Las FL estaban dirigidas por el menor de los hijos de Gemayel, Bechir, elegido presidente de L\u00edbano el 23 de agosto de 1982 con el apoyo de Israel y EEUU. Bechir Gemayel fue asesinado el 14 de septiembre, excusa de las matanzas de Sabra y Chatila, perpetradas durante los d\u00edas 16 y 18 de septiembre, tras la entrada del ej\u00e9rcito israel\u00ed en Beirut Oeste esa misma madrugada.<\/p>\n<p>7.- El 17 de mayo de 1977 el Likud gana las elecciones en Israel y Menahem Begin se convierte en primer ministro. Ariel Sharon es designado ministro de Defensa.<\/p>\n<p>8.- Tras dos meses de combates y asedio, el mediador norteamericano del presidente Reagan, Philip Habib, logra el compromiso de la OLP de abandonar Beirut Oeste a cambio de garantizar la protecci\u00f3n internacional para la poblaci\u00f3n palestina de los campamentos de refugiados situados en la periferia sur de la ciudad, los de Sabra y Chatila, por medio del despliegue de una fuerza multinacional de soldados italianos, franceses y norteamericanos. Los combatientes palestinos abandonan la capital libanesa el 1 de septiembre, y el 10 de septiembre lo hace la fuerza multinacional desplegada. Tras el asesinato \u2014 nunca esclarecido\u2014, ese mismo 14 de septiembre, del reci\u00e9n elegido nuevo presidente liban\u00e9s, Bechir Gemayel, el ej\u00e9rcito israel\u00ed ocupa Beirut Oeste en contra de lo pactado con EEUU.<\/p>\n<p>9. Calle principa beirut\u00ed.<\/p>\n<p>10. V\u00e9ase la nota 8.<\/p>\n<p>11. Milicianos naseristas (nacionalistas libaneses) aliados de los palestinos, junto a los que combatieron activamente durante el asedio de Beirut.<\/p>\n<p>12. Campamento de refugiados palestino en Jordania.<\/p>\n<p>13 En \u00e1rabe, \u00abnuestra casa\u00bb.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\" align=\"justify\">14. Referencia al \u00e9xodo palestino de la guerra de 1967.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\" align=\"justify\">15 En \u00e1rabe, monte.<\/p>\n<p>16. Lord Arthur James Balfour, ministro brit\u00e1nico de Asuntos Exteriores, escribi\u00f3 el 2 de noviembre de 1917 una carta al representante de los jud\u00edos brit\u00e1nicos en la que expresaba que el gobierno se mostraba favorable a la creaci\u00f3n de un \u00abhogar nacional para el pueblo jud\u00edo en Palestina\u00bb, compromiso que se considera clave del inicio del problema palestino. Genet se\u00f1ala m\u00e1s abajo que Gran Breta\u00f1a a\u00fan no era entonces potencia mandataria sobre Palestina.<\/p>\n<p>17. Jefes de gobierno o presidentes de los pa\u00edses comprometidos en la fuerza de interposici\u00f3n desplegada en Beirut (v\u00e9ase la nota 8).<\/p>\n<p>18. Genet recoge aqu\u00ed la hip\u00f3tesis de que Gemayel fuera asesinado por sus propios aliados israel\u00edes a fin de justificar un control definitivo de Israel sobre L\u00edbano o, al menos, la entrada de su ej\u00e9rcito en Beirut Oeste a fin de aniquilar definitivamente a la resistencia palestina que a\u00fan pudiera permanecer all\u00ed y a sus aliados libaneses. En cualquier caso, su asesinato no ha sido nunca esclarecido.<\/p>\n<p>19. De Haddad, v\u00e9ase la nota 5.<\/p>\n<p>20 Los israel\u00edes, all\u00ed situados.<\/p>\n<p>21. Fil\u00f3sofa alemana (1906-1975).<\/p>\n<p>22. Campamentos de refugiados palestinos cercanos a Beirut.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" align=\"left\">\u00a0Fuente: <a href=\"https:\/\/www.nodo50.org\/csca\/palestina\/genet\/jean-genet.pdf\">https:\/\/www.nodo50.org\/csca\/palestina\/genet\/jean-genet.pdf<\/a><span style=\"font-size: small;\"><br \/>\n<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuatro horas en Chatila, del autor franc\u00e9s Jean Genet (Par\u00eds, 1910-1986), es un testimonio pol\u00edticamente contundente y de una belleza<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":13597,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[17,5,1928],"tags":[],"class_list":["post-13595","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia","category-literatura","category-palestina"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13595","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=13595"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13595\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/13597"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=13595"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=13595"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=13595"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}