{"id":1362,"date":"2010-02-28T00:00:00","date_gmt":"2010-02-28T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1362"},"modified":"2020-02-22T10:45:55","modified_gmt":"2020-02-22T09:45:55","slug":"generacion-uno-punto-cinco-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1362","title":{"rendered":"Generaci\u00f3n Uno Punto Cinco (1)"},"content":{"rendered":"<p><i>La relaci\u00f3n entre j\u00f3venes y procesos migratorios se ha configurado hist\u00f3ricamente a partir del concepto de \u201csegunda generaci\u00f3n\u201d. Dicha noci\u00f3n presupone que hay una \u201cprimera generaci\u00f3n\u201d \u2013normalmente adulta y masculina\u2013, nacida en el lugar de origen, que es quien protagoniza el proyecto migratorio y atrae la mirada de los investigadores. La \u201csegunda generaci\u00f3n\u201d, formada por aquellos que nacen o se socializan en el lugar de destino, arrastra los estigmas del origen y los traumas de la migraci\u00f3n, pero al mismo tiempo forman parte por cultura y destino de la sociedad de acogida. Sin embargo, la experiencia de los menores inmigrantes es m\u00e1s diversa e implica diversos ritos y rutas de paso, tanto a la vida adulta como al pa\u00eds de destino (Su\u00e1rez 2006). Sin embargo, la noci\u00f3n de \u201csegunda generaci\u00f3n\u201d encubre varias categor\u00edas de j\u00f3venes: los hijos de los migrantes nacidos en el lugar de destino (la segunda generaci\u00f3n propiamente dicha); los nacidos en la sociedad de origen pero socializados en la sociedad de acogida (la llamada generaci\u00f3n 1.5), ya sea porque llegaron durante su infancia, despu\u00e9s de la socializaci\u00f3n primaria (la llamada generaci\u00f3n 1.75) o bien porque llegaron durante la adolescencia y por tanto despu\u00e9s de la socializaci\u00f3n secundaria (la llamada generaci\u00f3n 1.25). Por no hablar de los que llegaron a partir de un proyecto migratorio propio, ya sean menores no acompa\u00f1ados (como los peque\u00f1os harraga marroqu\u00edes) o mayores de edad (como j\u00f3venes adultos independizados de su familia de origen), que son migrantes de primera generaci\u00f3n (pero de edad escasa). Por ello algunos autores (Gim\u00e9nez 2003) plantean remplazar esta noci\u00f3n confusa por el concepto de \u201cmenores o j\u00f3venes en la migraci\u00f3n\u201d, que da mayor protagonismo a estos actores transnacionales. La ponencia desarrollar\u00e1 estos argumentos a partir de un estudio de caso sobre los j\u00f3venes de origen latinoamericano en Barcelona, presentando sus ritos y rutas de paso en cinco momentos: or\u00edgenes (all\u00ed), destinos (aqu\u00ed desde all\u00ed), tr\u00e1nsitos (de all\u00ed para aqu\u00ed), acogidas (aqu\u00ed), asentamientos (all\u00ed desde aqu\u00ed). A continuaci\u00f3n se prestar\u00e1 atenci\u00f3n a la tem\u00e1tica de las llamadas \u201cbandas latinas\u201d, reflexionado sobre las consecuencias de su transformaci\u00f3n en \u201casociaciones juveniles\u201d. <\/i><\/p>\n<p><b>Introducci\u00f3n <\/b><\/p>\n<p>La relaci\u00f3n entre j\u00f3venes y procesos migratorios se ha configurado hist\u00f3ricamente a partir del concepto de \u201csegunda generaci\u00f3n\u201d. Dicha noci\u00f3n presupone que hay una \u201cprimera generaci\u00f3n\u201d \u2013normalmente adulta y masculina\u2013, nacida en el lugar de origen, que es quien protagoniza el proyecto migratorio y atrae la mirada de los investigadores. La \u201csegunda generaci\u00f3n\u201d, formada por aquellos que nacen o se socializan en el lugar de destino, arrastra los estigmas del origen y los traumas de la migraci\u00f3n, pero al mismo tiempo forman parte por cultura y destino de la sociedad de acogida. Liliana Su\u00e1rez cuestiona el concepto en los siguientes t\u00e9rminos: \u201cEl concepto de \u2018segunda generaci\u00f3n\u2019\u2026 les marca como privados de historia, pioneros de un proyecto vital inaugurado s\u00f3lo por sus padres. Despojados de sus ancestros y su herencia, los menores son simb\u00f3licamente situados en una posici\u00f3n social violentamente abocada a un futuro en el pa\u00eds de destino. Quieran o no, su identidad se identifica con una trayectoria unilineal heredera de los presupuestos m\u00e1s claramente asimilacionistas\u201d (Su\u00e1rez 2006: 20). Sin embargo, la experiencia de los menores inmigrantes es m\u00e1s diversa e implica diversas rutas y ritos de paso (tanto a la vida adulta como al pa\u00eds de destino). Por otro lado, la noci\u00f3n de \u201csegunda generaci\u00f3n\u201d encubre varias categor\u00edas de j\u00f3venes: los hijos de los migrantes nacidos en el lugar de destino (la segunda generaci\u00f3n propiamente dicha); los nacidos en la sociedad de origen pero socializados en la sociedad de acogida (la llamada generaci\u00f3n 1.5), ya sea porque llegaron durante su infancia, despu\u00e9s de la socializaci\u00f3n primaria (la llamada generaci\u00f3n 1.75) o bien porque llegaron durante la adolescencia y por tanto despu\u00e9s de la socializaci\u00f3n secundaria (la llamada generaci\u00f3n 1.25). Por no hablar de los que llegaron a partir de un proyecto migratorio propio, ya sean menores no acompa\u00f1ados (como los peque\u00f1os <i>harraga<\/i><i> <\/i>marroqu\u00edes) o mayores de edad (como j\u00f3venes adultos independizados de su familia de origen), que son migrantes de primera generaci\u00f3n (pero de edad escasa). La noci\u00f3n se ha llegado a aplicar a los nietos de los migrantes (la llamada tercera generaci\u00f3n), como sucedi\u00f3 en Francia en noviembre de 2005 con los disturbios de la <i>banlieue<\/i>, e incluso a aquellas minor\u00edas \u00e9tnicas que pese a vivir entre nosotros desde hace mucho tiempo siguen siendo categorizados como migrantes (como suele suceder con los gitanos). La clasificaci\u00f3n puede tambi\u00e9n variar seg\u00fan sea la modalidad de su proceso migratorio (menores solos, menores acompa\u00f1ados, menores reagrupados, etc.), o el estatus legal en la sociedad de acogida (menores extranjeros, ap\u00e1tridas, sin papeles, etc.). Sin embargo, la mayor parte de estas categorizaciones se basan en la perspectiva de los padres (sobre todo de las madres) y de las instituciones de acogida (sobre todo de los educadores y de los profesionales de los servicios sociales) y tiene poco en cuenta la visi\u00f3n de los propios j\u00f3venes \u2013sobre todo de <i>las <\/i>j\u00f3venes. Por ello algunos autores (Gim\u00e9nez 2003) plantean remplazar esta noci\u00f3n confusa por el concepto de \u201cmenores o j\u00f3venes <i>en <\/i>la migraci\u00f3n\u201d, que da mayor protagonismo a estos actores transnacionales.<\/p>\n<p><b>Migrantes<\/b><b> transnacionales en Barcelona <\/b><b>(2) <\/b><\/p>\n<p>Espa\u00f1a ha sido tradicionalmente un pa\u00eds de emigrantes, que en los \u00faltimos 15 a\u00f1os \u2013coincidiendo b\u00e1sicamente con la integraci\u00f3n en la Uni\u00f3n Europea\u2013 ha invertido la tendencia, convirti\u00e9ndose en un pa\u00eds de inmigraci\u00f3n. Mientras en 1991 \u00fanicamente el 1% de la poblaci\u00f3n espa\u00f1ola era extranjera, en 2002 llegaba al 8% (Checa &amp; Checa 2006: 84). Dicha migraci\u00f3n se ha concentrado en el litoral mediterr\u00e1neo y en Madrid. Centr\u00e1ndonos en Catalu\u00f1a, a lo largo del siglo XX se han sucedido diversos procesos inmigratorios, protagonizados por personas originarias de zonas rurales del sur peninsular (tiende a olvidarse, por cierto, que la oleada migratoria de los a\u00f1os 60, proveniente masivamente de Andaluc\u00eda, origin\u00f3 im\u00e1genes culturales semejantes a las que se aplican ahora a los migrantes extracomunitarios). La novedad de las \u00faltimas d\u00e9cadas ha sido la diversidad de or\u00edgenes y la dimensi\u00f3n transnacional de estas migraciones. Seg\u00fan datos de IDESCAT (Institut d\u2019Estad\u00edstica de Catalunya) el n\u00famero de residentes extranjeros en Catalu\u00f1a era de 383.938 personas en junio del 2003, que representaba el 23% del conjunto de residentes extranjeros del estado espa\u00f1ol. (3) Esto nos situar\u00eda en una cifra aproximada de 600.000 personas extranjeras, m\u00e1s del 40% en situaci\u00f3n irregular (seg\u00fan las estimaciones del sindicato CCOO del \u00faltimo a\u00f1o). Por continentes, \u00c1frica contin\u00faa siendo el primer lugar de origen de la poblaci\u00f3n extranjera inmigrada, seguida de Am\u00e9rica, la UE-15, Asia y los pa\u00edses del bloque de la antigua Europa del Este. En el conjunto del estado espa\u00f1ol, el primer continente de origen de la poblaci\u00f3n extranjera es el americano y en Catalu\u00f1a tambi\u00e9n se ha intensificado la llegada de personas de todos los pa\u00edses latinoamericanos con un espectacular crecimiento de los nacionales de Ecuador, que ya son la segunda nacionalidad extranjera m\u00e1s importante de Catalu\u00f1a, despu\u00e9s de la marroqu\u00ed, a pesar de que el num\u00e9ricamente aun haya una distancia importante. De hecho, algunas fuentes disponibles \u2013Padr\u00f3n de 1996 y la lectura del padr\u00f3n de Barcelona\u2013 no permit\u00edan detectar con claridad esta tendencia en la ciudad. En enero del 2006, seg\u00fan el Informe sobre la poblaci\u00f3 estrangera a Barcelona elaborado por el Departament d\u2019Estad\u00edstica de l\u2019Ajuntament, hab\u00edan 260.058 personas de nacionalidad extranjera en la ciudad, que representaban el 16% de la poblaci\u00f3n. Como veremos, en Barcelona desde 1996 se ha incrementado de forma muy importante el n\u00famero de habitantes de nacionalidad extranjera. Si en Marzo de 1996 viv\u00edan en Barcelona 29.354 personas de nacionalidad extranjera, este n\u00famero se ha incrementado hasta las 260.058 personas de nacionalidad extranjera en el a\u00f1o 2006, que representan el 15,9% de la poblaci\u00f3n total.<\/p>\n<p>Esto a su vez ha representado un incremento del 78 5 % respecto a marzo de 1996, cuando solamente representaba el 1,9%. La mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n extranjera lleva en la ciudad entre 1 y 5 a\u00f1os y la media de edad sigue siendo bastante joven: en todas las \u00e1reas de origen las medianas se sit\u00faan entre los 30 y los 34 a\u00f1os, es decir en plena edad productiva y reproductiva. La proporci\u00f3n de hombres y mujeres es en t\u00e9rminos globales de 52,6% de hombres y de un 47,4% de mujeres, pero se mantienen fuertes diferencias seg\u00fan las \u00e1reas de origen: Am\u00e9rica central, Sur-este asi\u00e1tico y Am\u00e9rica del sur contin\u00faan teniendo una proporci\u00f3n bastante m\u00e1s alta de mujeres, mientras que Asia central, \u00c1frica Subsahariana y el Magreb se mantienen con proporciones notablemente m\u00e1s bajas de mujeres. Estas desproporciones nos indican situaciones de fragmentaci\u00f3n familiar diversas as\u00ed como la persistencia de cadenas migratorias iniciadas por hombres y mujeres solos, pero la imposibilidad de actualizar el indicador de la relaci\u00f3n con la persona principal del hogar a partir del censo del 2001 nos impide inferir el impacto sobre las estructuras familiares en las que viven los ni\u00f1os y j\u00f3venes extranjeros en la ciudad. Por otro lado, los datos nos permiten constatar que para la ciudad de Barcelona, el colectivo de personas procedentes de los pa\u00edses de Am\u00e9rica del Sur es el colectivo m\u00e1s numeroso entre todos aquellos que viven en la ciudad condal (Gr\u00e1fico 1).<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"docs\/21be9a4bd4f81549a9d1d241981cec3c_files\/image002.gif\" \/><\/p>\n<p><b>Gr\u00e1fico 1: Poblaci\u00f3n extranjera en Barcelona. 2006.<\/b><\/p>\n<p>Como podemos ver en este gr\u00e1fico, las personas migrantes que provienen de Am\u00e9rica conforman el colectivo que a lo largo de estos a\u00f1os m\u00e1s se ha incrementado. No s\u00f3lo en t\u00e9rminos de su relaci\u00f3n con los dem\u00e1s lugares de origen, sino tambi\u00e9n en t\u00e9rminos de su evoluci\u00f3n, es la que m\u00e1s ha aumentado en los \u00faltimos nueve a\u00f1os, el gr\u00e1fico siguiente nos lo muestra claramente. En el caso de las personas procedentes de pa\u00edses de Am\u00e9rica Central y del Sur, el resultado es el mismo: si en marzo de 2006 hab\u00eda 9.389 personas de estas \u00e1reas, en enero de 2006 el n\u00famero ascend\u00eda a 127.498 personas (Gr\u00e1fico 2).<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"docs\/21be9a4bd4f81549a9d1d241981cec3c_files\/image004.gif\" \/><\/p>\n<p><b>Gr\u00e1fico 2: Evoluci\u00f3n de las personas extranjeras. Barcelona. 1996-2006.<\/b><\/p>\n<p>El ranking de nacionalidades sit\u00faa a Ecuador, Per\u00fa Marruecos, Colombia, Italia, Pakist\u00e1n, Argentina, China, Bolivia, Francia y Rep\u00fablica Dominicana en las primeras 10 posiciones, que muestran la diversificaci\u00f3n de la inmigraci\u00f3n extranjera en Barcelona como una de las caracter\u00edsticas m\u00e1s importantes, que se da en menor medida en el conjunto de Catalu\u00f1a. La mitad de estas primeras 10 nacionalidades corresponden a pa\u00edses latinoamericanos, mientras que la otra mitad se reparten entre Europa, Asia y \u00c1frica. Las nacionalidades que m\u00e1s han aumentado en n\u00fameros absolutos, son Bolivia, Italia, Pakist\u00e1n, China y Brasil; las que m\u00e1s han aumentado en n\u00famero relativos son Paraguay, Suecia, Islandia, Bolivia y Georgia. As\u00ed, vemos que se producen crecimientos y variaciones anuales tanto de pa\u00edses con rentas altas como de pa\u00edses con rentas bajas. Ahora bien, los efectos de las coyunturas econ\u00f3micas negativas latinoamericanas se dejan sentir claramente \u2013crecimiento de Ecuador, Colombia y Per\u00fa, que duplican o triplican sus efectivos\u2013 y si se agrega el caso de Argentina, que parece perder peso progresivamente, pero que multiplic\u00f3 por cinco sus efectivos en la ciudad en la \u00faltimos 4 a\u00f1os. El proceso migratorio de las personas de Am\u00e9rica Latina hacia nuestro pa\u00eds empieza en la segunda mitad de la d\u00e9cada de los 80, pero es especialmente importante a finales de los 90 y primeros del 2000. Las causas que explican este proceso migratorio son muchas, el principal motivo para iniciar este proceso es la b\u00fasqueda de un trabajo y el intento de generar un proyecto de vida que permita mejorar las condiciones socioecon\u00f3micas de partida. Las causas son varias, en primer lugar, se trata de pa\u00edses en que las diferencias por raz\u00f3n de clase social y la estructura de clases est\u00e1 muy polarizada, lo que implica que hay grandes bolsas de pobreza conviviendo con sectores muy reducidos de grandes riquezas. Junto a estas diferencias hay que tener en cuenta que normalmente se trata de pa\u00edses con sistemas democr\u00e1ticos d\u00e9biles y muy dependientes de los pa\u00edses considerados del primer mundo.<\/p>\n<p>Por otro lado, las sociedades latinoamericanas han sido un blanco perfecto para poner en pr\u00e1ctica medidas liberalizadoras y privatizadoras. Debemos recordar que Am\u00e9rica Latina es un mercado important\u00edsimo para las multinacionales espa\u00f1olas: bancos, empresas hoteleras, de telecomunicaciones, etc. En el caso de Am\u00e9rica Latina vemos como aproximadamente el 50% de la poblaci\u00f3n inmigrante son mujeres puesto que sabe que aqu\u00ed no le ser\u00e1 dif\u00edcil trabajar en el servicio dom\u00e9stico y en el cuidado y atenci\u00f3n a las personas, trabajos tradicionalmente reservados a las mujeres. Las personas migrantes que provienen de Am\u00e9rica conforman el colectivo que a lo largo de estos a\u00f1os m\u00e1s se ha incrementado. No s\u00f3lo en t\u00e9rminos de su relaci\u00f3n con los dem\u00e1s lugares de origen, sino tambi\u00e9n en t\u00e9rminos de su evoluci\u00f3n, es la que m\u00e1s ha aumentado en los \u00faltimos nueve a\u00f1os. En el caso de las personas procedentes de pa\u00edses de Am\u00e9rica Central y del Sur, el resultado se puede comprobar lo dicho hasta ahora si en marzo de 2006 hab\u00eda 9.389 personas de estas \u00e1reas, en enero de 2006 el n\u00famero ascend\u00eda a 127.498 personas. Sin embargo, este colectivo dista de ser homog\u00e9neo, pues incluye tanto a mujeres y varones j\u00f3venes con proyectos individuales, como a ni\u00f1os, ni\u00f1as y adolescentes reagrupados por sus madres y padres. La heterogeneidad de los flujos migratorios latinoamericanos est\u00e1 dada por familias procedentes de ciudades y sectores socioecon\u00f3micos medios en origen, en las primeras etapas de cada uno de los desplazamientos por pa\u00edses, y, en una segunda etapa por la llegada de familias de sectores socioecon\u00f3micos medios bajos, incluso desde \u00e1reas rurales en origen. En este sentido, la \u201cjuventud latinoamericana\u201d presente en Barcelona comprende a j\u00f3venes que han venido voluntariamente a estudiar y menores reagrupados\/as, muchachos y muchachas, estudiantes de secundaria o de m\u00f3dulos formativos, trabajadores\/as legales o sumergidos\/as y desocupados\/as, con itinerarios migratorios e identitarios que los vincula a diferentes adscripciones nacionales (ecuatorianos, colombianos, dominicanos, peruanos) regionales (serranos y coste\u00f1os) culturales y est\u00e9ticas (cumbiacheros, hiphoperos, etc). A pesar de estas marcadas diferencias socioecon\u00f3micas y de las diversas trayectorias vitales y socioespaciales, estos colectivos tienen en com\u00fan su condici\u00f3n de j\u00f3venes de origen migrante, condici\u00f3n que se ha transformado en una imagen estigmatizante en los lugares de destino. En los \u00faltimos a\u00f1os se ha afrontado la problem\u00e1tica de la inmigraci\u00f3n y la escuela, las \u201csegundas generaciones\u201d y los hijos de familias inmigrantes como un fen\u00f3meno casi siempre asociado con la vinculaci\u00f3n de los\/as ni\u00f1os\/as en \u00e1mbitos socioeducativos dentro del Estado espa\u00f1ol. No obstante, de qu\u00e9 manera los\/as j\u00f3venes de familias migrantes construyen sus procesos identitarios, cu\u00e1les son sus expectativas m\u00e1s all\u00e1 de su etapa de estudiante, cu\u00e1l es su inserci\u00f3n social, jur\u00eddica y laboral y cu\u00e1les son las relaciones sociales que han propiciado desde su reagrupaci\u00f3n en destino, es una preocupaci\u00f3n reciente. Estos\/as j\u00f3venes quedan invisibilizados\/as, generalmente, dentro del proyecto migratorio familiar, hecho que dificulta la posibilidad de acercarnos a las formas en que ellos\/as est\u00e1n construyendo sus m\u00faltiples identidades en un contexto migratorio internacional, donde su inserci\u00f3n socioecon\u00f3mica en la sociedad de destino se presenta dif\u00edcil y conflictiva. La juventud latinoamericana residente en Catalu\u00f1a presenta una alta heterogeneidad que deriva de una diversidad de proyectos migratorios familiares y de las condiciones residenciales, laborales y jur\u00eddicas del grupo dom\u00e9stico involucrado en este proceso junto a los diferentes momentos en los cuales se originaron y consolidaron los distintos flujos migratorios procedentes de Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p><b>J\u00f3venes \u2018latinos\u2019 en Barcelona <\/b><\/p>\n<p>Los relatos biogr\u00e1ficos que hemos recogido de adolescentes y j\u00f3venes latinoamericanos que han vivido la experiencia de la migraci\u00f3n parecen estar cortados por un mismo patr\u00f3n: una fuerte a\u00f1oranza del lugar de origen simbolizada en los paisajes de la memoria; una adolescencia vivida en familias transnacionales, al cuidado de abuelas y familiares; un sentimiento de destierro por una decisi\u00f3n de venir que ellos y ellas no han tomado; una acogida emocionante y al mismo tiempo traum\u00e1tica en una nueva ciudad y con unos padres y madres pr\u00e1cticamente desconocidos; una a\u00f1oranza persistente combinada con un firme deseo de asentamiento. Aunque existen variantes en funci\u00f3n del pa\u00eds de origen, del momento y la edad de la migraci\u00f3n, el relato integra una triple crisis: la propia de la adolescencia, la de una familia transcontinental, y el vac\u00edo de la emigraci\u00f3n. Las condiciones de superaci\u00f3n o no superaci\u00f3n de estas crisis condicionan el proceso de acogida y asentamiento de estos j\u00f3venes. Evocaremos este proceso a trav\u00e9s de las voces de los propios j\u00f3venes, en cinco momentos clave de su historia migratoria: all\u00ed (los recuerdos de la infancia en el lugar de origen), aqu\u00ed desde all\u00ed (la migraci\u00f3n de las madres y padres y las im\u00e1genes que iban recibiendo del lugar de destino), de all\u00ed hacia aqu\u00ed (la decisi\u00f3n de emigrar, el viaje y la llegada), aqu\u00ed (la acogida y el asentamiento en el lugar de destino), all\u00ed desde aqu\u00ed (los contactos con el lugar de origen y los proyectos de futuro). En estos cinco momentos se produce una comparaci\u00f3n expl\u00edcita o impl\u00edcita entre \u201call\u00ed\u201d y \u201caqu\u00ed\u201d, tanto en t\u00e9rminos de factores materiales y nivel de vida como en t\u00e9rminos de valoraci\u00f3n simb\u00f3lica y satisfacci\u00f3n personal: aunque est\u00e9n separados por un oc\u00e9ano, ambos territorios morales est\u00e1n fuertemente unidos en la memoria personal y colectiva. Los j\u00f3venes que emigran a Catalu\u00f1a no pueden hacer tabla rasa de su pasado: vienen con unas identidades personales y sociales condicionadas por la socializaci\u00f3n primaria en sus lugares de origen, por las im\u00e1genes m\u00e1s o menos idealizadas del lugar de destino, y por la experiencia m\u00e1s o menos traum\u00e1tica de la aventura migratoria.<\/p>\n<p><b>Or\u00edgenes <\/b><\/p>\n<p><i>\u00a1Los mejores a\u00f1os de mi vida! <\/i><\/p>\n<p><b><i>(Luc\u00eda, R. Dominicana, 15) <\/i><\/b><\/p>\n<p><b><i>\u00a0<\/i><\/b><\/p>\n<p><i>All\u00ed era diferente, diferente en todos los sentidos. <\/i><\/p>\n<p><b><i>(To\u00f1o, Per\u00fa, 17) <\/i><\/b><\/p>\n<p>Los recuerdos del lugar de origen se remontan a poco tiempo \u2013entre unos a\u00f1os y pocos meses\u2013 pero suelen estar tamizados de un cierto romanticismo. La evocaci\u00f3n del pa\u00eds abandonado se solapa con la nostalgia de la infancia perdida. De entrada, destaca un paisaje natural y cultural radicalmente distinto: tanto si se trata de un medio rural (predominante entre dominicanos) como si es un medio urbano (predominante entre ecuatorianos y colombianos), la naturaleza \u2013el bosque, el r\u00edo, el mar\u2013 est\u00e1n mucho m\u00e1s cerca y a disposici\u00f3n de los ni\u00f1os y adolescentes para sus juegos y correr\u00edas (ello puede explicar la obsesi\u00f3n por acudir a los parques una vez en Barcelona). La urbanizaci\u00f3n es mucho menor: las calles son m\u00e1s abiertas y de tierra, y las viviendas son amplias casas, no min\u00fasculos apartamentos, con jardines y espacios de mediaci\u00f3n comunitaria. Lo fundamental, sin embargo, es la evocaci\u00f3n de la comunidad perdida: la importancia de las redes de parentesco, vecindario y amistad en la vida cotidiana del barrio se traducen en la sensaci\u00f3n de \u201cser una persona\u201d, que contrasta con el anonimato e incluso el rechazo que se vive aqu\u00ed. Otro elemento de contraste es la vida escolar: por una parte, los ritmos horarios son muy distintos y s\u00f3lo cubren una parte de la jornada (a penas 3 horas en el caso de la Rep\u00fablica Dominicana, unas 5 horas por la ma\u00f1ana o por la tarde en el caso de Ecuador); por otra parte, la autoridad del maestro es muy superior, aunque la disciplina suela incluir el castigo f\u00edsico. Ello puede explicar las dificultades de adaptaci\u00f3n al sistema escolar de la sociedad de acogida. Por \u00faltimo, la evocaci\u00f3n de una fiesta m\u00e1s intensa y cotidiana; el volumen de la m\u00fasica es un tema reiterado: mientras all\u00ed el sonido de la cumbia, el reaggeton y la bachata forma parte de la vida diaria, al llegar aqu\u00ed la primera decepci\u00f3n es la discusi\u00f3n con el vecino por poner la m\u00fasica demasiado alta, lo que de nuevo refuerza el papel de los espacios p\u00fablicos como refugios de esta vida comunitaria perdida.<\/p>\n<p><b>Destinos <\/b><\/p>\n<p><i>Barcelona me l\u2019imaginava grandiosa. <\/i><\/p>\n<p><b><i>(Vanessa, Ecuador, 13) <\/i><\/b><\/p>\n<p><b><i>\u00a0<\/i><\/b><\/p>\n<p><i>Yo me qued\u00e9 con mi Dios y mis abuelos. <\/i><\/p>\n<p><b><i>(Ismael, Ecuador, 15) <\/i><\/b><\/p>\n<p>Esta arcadia perdida empieza a resquebrajarse cuando uno de los padres \u2013normalmente la madre\u2013 toma la decisi\u00f3n de emigrar. Pese a algunos precedentes a principios de los a\u00f1os 90 \u2013sobre todo de madres dominicanas\u2013 en la mayor\u00eda de los casos la decisi\u00f3n de emigrar se produce a finales de los 90, increment\u00e1ndose gracias a los cambios en la pol\u00edtica migratoria despu\u00e9s del 2000. El patr\u00f3n es muy com\u00fan: primero emigra la madre dejando a los hijos \u2013normalmente peque\u00f1os\u2013 al cuidado del padre, de las abuelas o de otros parientes; en un segundo momento emigra el padre y finalmente \u2013cuando los papeles lo permiten o la a\u00f1oranza es demasiado grande\u2013 los hijos. La reacci\u00f3n inicial por parte de los hijos es traum\u00e1tica: se quedan hu\u00e9rfanos y les salen \u201ccanas\u201d. La ruptura la compensan las abuelas, que se convierten en el centro de la nueva familia transoce\u00e1nica, y una mejora del nivel de vida gracias a los recursos econ\u00f3micos que su mam\u00e1 les env\u00eda. Ello se traduce en un aumento de su libertad en la vida cotidiana, porque las abuelas o familiares no pueden ejercer el control autoritario de los padres, e incluso tratan a estos j\u00f3venes como una especie de seguro para su bienestar material. La abuela se convierte en una figura central, que se convertir\u00e1 en el principal resquemor cuando deban tomar la decisi\u00f3n definitiva de emigrar. Mientras tanto, van recibiendo noticias sesgadas de la sociedad de acogida, que les conducen a la creencia de que esto es un para\u00edso donde ellos vivir\u00e1n \u201ccomo reyes\u201d o \u201ccomo princesas\u201d. El referente suelen ser los Estados Unidos; en muchos casos ni siquiera saben exactamente donde est\u00e1 Espa\u00f1a (y todav\u00eda menos Catalu\u00f1a). S\u00f3lo saben que es el lugar donde viven sus madres y desde donde les env\u00edan \u201cplata\u201d (a la que denominan \u201cd\u00f3lares\u201d o \u201cyankies\u201d). El dinero que llega desde Espa\u00f1a se utiliza para mejorar la vivienda y la alimentaci\u00f3n, en permitir estudiar en centros privados o incluso en la universidad, aunque lo que acaba de convencer a los j\u00f3venes es el dinero de bolsillo para la diversi\u00f3n y el consumo: estas \u201cvanidades\u201d las empezar\u00e1n a perder cuando lleguen, lo que explica en parte el shock inicial. Finalmente, las madres les ponen frente al dilema de emigrar. Aunque el motivo inmediato suele ser accidental \u2013la llegada de los papeles, la muerte de un familiar, la entrada del joven en una pandilla\u2013 la raz\u00f3n de fondo es la convicci\u00f3n por parte de las madres de que el tiempo para la reagrupaci\u00f3n se agota: sus hijos han pasado de la infancia a la adolescencia alejados de ellas, y si traspasan la juventud ser\u00e1 imposible refundar la familia. Por ello la decisi\u00f3n es traum\u00e1tica, pero casi nunca tiene vuelta atr\u00e1s.<\/p>\n<p><b>Tr\u00e1nsitos <\/b><\/p>\n<p>S<i>e siente una tristeza muy grande. <\/i><\/p>\n<p><b><i>(Christian, Ecuador, 16) <\/i><\/b><\/p>\n<p><b><i>\u00a0<\/i><\/b><\/p>\n<p><i>Cuando se acercaba el viaje ya no quer\u00eda venirme para ac\u00e1. <\/i><\/p>\n<p><b><i>(Nanda, Ecuador, 19)<\/i><\/b><\/p>\n<p>La decisi\u00f3n de emigrar remplaza en los relatos los dilemas de la crisis de la adolescencia. Lo fundamental es que, en general, no se trata de una decisi\u00f3n libremente tomada por los j\u00f3venes: el proyecto migratorio es de sus progenitores y puede ser vivido por los hijos como un \u201cdestierro\u201d forzoso. A la cantinela del \u201cyo no decid\u00ed venir\u201d le corresponde el recuerdo de una cierta resistencia: \u201cme daban pena\u201d (dejar a los amigos, los parientes y sobre todo a la abuela). Una vez tomada la decisi\u00f3n, los tr\u00e1mites corresponden a los padres: deben conseguir los papeles y el dinero para el boleto. El viaje suele ser el primero que hacen en avi\u00f3n (a la impresi\u00f3n de volar se une la angustia por dejar el propio pa\u00eds sin saber cuando podr\u00e1n regresar). El peque\u00f1o equipaje con el que llegan \u2013algo de ropa, alguna carta, alimentos\u2013 representa el cord\u00f3n umbilical que los mantendr\u00e1 unidos espiritualmente con el lugar de origen (por cuando el equipaje se extrav\u00eda, como le pasa a uno de nuestros testimonios, el dolor es mayor). Esta pena queda s\u00fabitamente aparcada cuando se reencuentran con los familiares que les reciben al llegar: a muchos de ellos no los ve\u00edan hace tiempo. La madre con la que se reencuentran es una persona distinta a la que hab\u00edan conocido y lo mismo sucede con los hijos para las madres. El trauma del reencuentro puede llegar a las manos: varios j\u00f3venes evocan castigos f\u00edsicos o peleas con sus padres y madres en las primeras semanas despu\u00e9s de llegar. Por una parte los progenitores se ven impotentes para controlar a los hijos que han crecido con gran libertad y que temen perderla de golpe. Por otra parte, la distancia ha socavado la autoridad de los padres, por lo que el recurso a utilizar el poder f\u00edsico es una tentaci\u00f3n f\u00e1cil. Sus condiciones de vida material y laboral son peores de las esperadas por los hijos, y sus horarios les impiden pasar con ellos el tiempo necesario. Sin embargo, con el tiempo muchos j\u00f3venes empiezan a valorar el sacrificio de sus padres y madres y se esfuerzan en compensarles. Cabe decir que este proceso es algo distinto para aquellos que emigran tras la mayor\u00eda de edad, ya j\u00f3venes maduros: al formar parte de un proyecto aut\u00f3nomo \u2013motivado por el deseo de estudiar, progresar o formarse en las artes del circo\u2013 la decisi\u00f3n es menos traum\u00e1tica, pero al llegar no encuentran las redes de apoyo familiar de sus m\u00e1s j\u00f3venes compa\u00f1eros (y en algunos casos padecen el shock de las polic\u00edas aduaneras). Los relatos de los primeros d\u00edas en el lugar de destino recuerdan la liminariedad de los ritos de paso: una sensaci\u00f3n de soledad y vac\u00edo, de asilamiento (muchos de ellos pasan los primeros d\u00edas sin salir de casa), que solo superar\u00e1n cuando al cabo de poco tiempo empiecen a ir a la nueva escuela.<\/p>\n<p><b>Acogidas <\/b><\/p>\n<p><i>Pensaba que todo era bonito, vine muy ilusionado y despu\u00e9s llegas&#8230; <\/i><\/p>\n<p><b><i>(La Cruz, Ecuador, 17) <\/i><\/b><\/p>\n<p><b><i>\u00a0<\/i><\/b><\/p>\n<p><i>Como que cambia todo con lo que dejaste atr\u00e1s. <\/i><\/p>\n<p><b><i>(Carolina, Bolivia, 16) <\/i><\/b><\/p>\n<p>La primera impresi\u00f3n al llegar es el contraste entre las expectativas y la realidad: los padres no viven tan bien como esperaban, la vida no ser\u00e1 tan f\u00e1cil como pensaban, el para\u00edso imaginado se convierte por momentos en un peque\u00f1o infierno. El primer choque se da con la nueva vivienda y el entorno residencial. Pasan de una casa amplia rodeada de naturaleza o espacios semiurbanizados a un piso de apartamentos en un medio urbanizado. Deben compartir este espacio con unos padres recuperados, con otros parientes y en algunas ocasiones con otros paisanos. No s\u00f3lo no disponen de habitaci\u00f3n propia, sino que deben acostumbrarse a unas normas de convivencia distintas a las de su pa\u00eds de origen. Cuando salen a la calle, el cemento y el asfalto lo dominan todo: frente a un vecindario donde todo el mundo les conoc\u00eda, se encuentran con un barrio an\u00f3nimo, con escasos espacios verdes, y con algunos vecinos que les empiezan a mirar con malos ojos. Al cabo de pocos d\u00edas acuden al lugar que a partir de ahora ocupar\u00e1 la mayor parte de su tiempo: la escuela. Primera sorpresa es el papel de la lengua catalana, que desconoc\u00edan o consideraban marginal. Frente a las pol\u00edticas oficiales de cohesi\u00f3n ling\u00fc\u00edstica \u2013las aulas de acogida apenas aparecen\u2013 lo relevante es el contraste con la cultura escolar de origen en dos aspectos que ya vimos con anterioridad: los horarios y la autoridad. Si encuentran el apoyo de los compa\u00f1eros o de alg\u00fan profesor, el impasse puede superarse. Pero si se topan con reacciones racistas \u2013reales o percibidas\u2013 se empieza a alimentar un cierto resentimiento. El momento clave en el proceso de asentamiento es el tr\u00e1nsito de la escuela secundaria al trabajo. Aunque algunos testimonios valoran positivamente experiencias como los programas de garant\u00eda social, la mayor\u00eda lamenta la situaci\u00f3n jur\u00eddica a la que se ven abocados entre el final de la escolaridad obligatoria \u2013a los 16 a\u00f1os\u2013 y la mayor\u00eda de edad \u2013a los 18. Frente a una acogida residencial, escolar y laboral problem\u00e1tica, el \u00e9xito del asentamiento se juzga en el tiempo libre y la sociabilidad. La posibilidad de consumir se vive como una equiparaci\u00f3n simb\u00f3lica con los j\u00f3venes de la sociedad mayoritaria.<\/p>\n<p><b>Asentamientos <\/b><\/p>\n<p><i>Todos los j\u00f3venes tenemos un prop\u00f3sito, tenemos un sue\u00f1o. <\/i><\/p>\n<p><b><i>(Gisela, Bolivia, 20) <\/i><\/b><\/p>\n<p><b><i>\u00a0<\/i><\/b><\/p>\n<p><i>Yo dar\u00eda todo por estar en mi pa\u00eds.<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0<b>(Yankee, Ecuador, 16) <\/b><\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0<\/i><\/p>\n<p>Tras un periodo de acogida que dura unos meses, y un periodo de asentamiento que puede durar unos a\u00f1os, llega el momento de tomar una decisi\u00f3n que se considera definitiva: regresar o quedarse. A diferencia de la decisi\u00f3n de venir, que fue tomada por los padres, los j\u00f3venes son conscientes de que ahora esta decisi\u00f3n les corresponde a ellos. Los argumentos para tomarla se verbalizan como un balance de costos y beneficios: \u00bfhe ganado o he salido perdiendo al emigrar? El balance aparentemente es negativo: las condiciones de vida material \u2013representadas por la capacidad adquisitiva\u2013 han mejorado desde la llegada, pero pueden ser peores de las que se disfrutaban en el lugar de origen: el dinero aqu\u00ed cunde mucho menos. En cuanto a las condiciones de vida social, la a\u00f1oranza de los amigos y parientes no se aten\u00faa con el tiempo y se revive cada vez que se tiene alg\u00fan conflicto en la escuela o el trabajo. Todo ello se ve agravado por la situaci\u00f3n de liminariedad jur\u00eddica que nunca se acaba de solventar: con el final de la adolescencia, la preocupaci\u00f3n por \u201clos papeles\u201d \u2013de empadronamiento, residencia o trabajo\u2013 se traspasa de los padres a los hijos. El contacto con el lugar de origen se va haciendo m\u00e1s espor\u00e1dico, pero es igualmente intenso: se env\u00eda dinero a padres o abuelos, se habla semanalmente o mensualmente con los familiares, y se chatea cotidianamente con los amigos. El messenger \u2013y en menor medida la videoconferencia\u2013 se han convertido en un instrumento barato y muy efectivo para mantener abierta la posibilidad de retorno. Se trata de un instrumento con el que los adolescentes tienen gran familiaridad: gracias a \u00e9l ayudan a sus padres a recuperar el contacto con sus familias de origen. Este contacto se revitaliza cuando es posible el regreso temporal, gracias a unas merecidas vacaciones tras la regularizaci\u00f3n. Para los j\u00f3venes, en cambio, esta visita revive los fantasmas de la primera migraci\u00f3n e incluso hace replantear la decisi\u00f3n de quedarse: volver a encontrar a los abuelos y a los amigos tras algunos a\u00f1os de separaci\u00f3n, recuperar los olores y sabores de la infancia, les llena de nostalgia. En la mayor\u00eda de los casos, sin embargo, el regreso definitivo no es posible: no s\u00f3lo supone el reconocimiento de un fracaso sino que son conscientes que su futuro est\u00e1 aqu\u00ed: la familia se ha ido trasladando, las redes de amistad se han ido recomponiendo, y las posibilidades educativas y laborales son mayores.<\/p>\n<p><b>De bandas latinas a asociaciones juveniles <\/b><b>(4)<\/b><b> <\/b><\/p>\n<p><i>Ten\u00edan que aparecer los Latin Kings para que nos di\u00e9semos cuenta de que estos j\u00f3venes tienen problemas&#8230; <b>(T\u00e9cnico municipal) <\/b><\/i><\/p>\n<p><b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p>En noviembre de 2005 se present\u00f3 p\u00fablicamente el resultado de la investigaci\u00f3n en el Centro de Cultura Contempor\u00e1nea de Barcelona, en el Seminario \u201cJ\u00f3venes latinos: espacio p\u00fablico y cultura urbana\u201d (Ayuntamiento de Barcelona \u2013 Consorcio de Infancia y Mundo Urbano), que tuvo lugar a lo largo de tres jornadas de un gran impacto. Tanto Latin Kings como \u00d1etas estaban invitados al seminario, pues entend\u00edamos que no pod\u00edamos hablar de ellos sin ellos. En las semanas que siguieron al Seminario, Kings y \u00d1etas empezaron a debatir la propuesta de legalizarse como asociaciones juveniles, con nuestra mediaci\u00f3n y el apoyo de algunas instituciones catalanas (como el Municipio, el Consejo de la Juventud y el Instituto de Derechos Humanos). Las implicaciones de esta legalizaci\u00f3n, todav\u00eda inconclusa, pueden ser diversas, y el proceso no est\u00e1 exento de tensiones, tanto en el seno de los grupos como en la sociedad catalana. Actualmente, la conjunci\u00f3n de todos los factores mencionados en relaci\u00f3n con la din\u00e1mica de las propias organizaciones y los planteamientos de algunos agentes sociales, permite empezar repensar las \u201cbandas\u201d como organizaciones juveniles vinculadas a la cultura latina. En el discurso y en las acciones de los Latin Kings (Almighty Latin King and Queen Nation) y \u00d1etas (Asociaci\u00f3n \u00d1eta) barceloneses pueden observarse muestras de ello: \u201cLa integraci\u00f3n del joven latino en Espa\u00f1a ha sido y ser\u00e1 una lucha dif\u00edcil mientras haya discriminaci\u00f3n por parte de la sociedad espa\u00f1ola y medios de comunicaci\u00f3n, y por la falta de colaboraci\u00f3n de muchos j\u00f3venes que se a\u00edslan y se cierran a un cambio con ayuda y colaboraci\u00f3n de todos en general. Nosotros los j\u00f3venes latinos queremos y necesitamos que valoricen nuestras culturas y nos ayuden a integrarnos a la sociedad, teniendo confianza y no tachando al joven latino como parte de una pandilla o banda delictiva.\u201d (5) Esta declaraci\u00f3n se complementa con los prop\u00f3sitos expresados por la organizaci\u00f3n en relaci\u00f3n al acceso a la educaci\u00f3n, a la profesionalizaci\u00f3n de los j\u00f3venes y a unas condiciones de vida dignas, y con las actividades que desarrollan en este sentido: actividades deportivas y de ocio, ense\u00f1anzas internas, contacto con diferentes interlocutores de la comunidad de acogida\u2026 Tampoco puede obviarse el peso que tiene en este proceso el descenso de peleas y actos delictivos vinculados a las organizaciones, lo cual implica un descenso de las noticias sensacionalistas y facilita la implicaci\u00f3n de los interlocutores sociales.<\/p>\n<p>La prensa y la televisi\u00f3n, que hasta el Seminario se refer\u00edan a los grupos en t\u00e9rminos estigmatizadores, empiezan a dedicar espacio a este proceso ins\u00f3lito. Pese a las opiniones cr\u00edticas de otros cuerpos policiales y de profesionales de Bienestar Social y del derecho penal, desde el Ministerio del Interior se est\u00e1 impulsando una reforma de la Ley de Responsabilidad Penal del Menor, que por primera vez penaliza la pertenencia a bandas juveniles (aunque la ley no lo explicite, porque ser\u00eda inconstitucional, queda claro que se piensa s\u00f3lo en las \u201cbandas latinas\u201d \u2013como si los j\u00f3venes de otros sectores sociales no se agruparan ni cometieran delitos). Si la reforma sale adelante tal como est\u00e1 planteada, es probable que tenga efectos contrarios a los perseguidos. Como ya ha sucedido con anterioridad en los Estados Unidos, El Salvador, M\u00e9xico y Ecuador, la criminalizaci\u00f3n de las pandillas no s\u00f3lo no acaba con ellas sino que las convierte en algo end\u00e9mico y refuerza a las aut\u00e9nticas bandas (a menudo lideradas por adultos y con oscuras conexiones con el poder). Al mismo tiempo, las declaraciones de otros agentes sociales que han presenciado este proceso muestran las resistencias que provoca la posibilidad de un cambio de perspectiva. En una sesi\u00f3n de trabajo con profesionales realizada en el marco del citado Seminario, diversos t\u00e9cnicos expresaban su profunda preocupaci\u00f3n ante el convencimiento de que \u201ces peligroso legitimar a estos grupos\u201d. Esta afirmaci\u00f3n encierra los miedos que ha suscitado la aparici\u00f3n de las organizaciones desde el principio, pero adem\u00e1s muestra cuan profundamente arraigada est\u00e1 la opci\u00f3n \u201ccriminal \u2013 patol\u00f3gica\u201d en los principios que rigen la intervenci\u00f3n social de los agentes p\u00fablicos. Y es que, efectivamente, es peligroso legitimar a estos grupos, porque no legitimarlos y mantenerlos fuera de los m\u00e1rgenes de lo socialmente aceptable ofrece una serie de ventajas a la sociedad receptora. En primer lugar permite mantener la ficci\u00f3n del \u201cotro\u201d joven, emigrante, portador de una serie de estigmas y carencias ajenos a los de \u201cnuestro\u201d joven aut\u00f3ctono. El calificativo que a menudo se a\u00f1ade a las \u201cbandas latinas\u201d es el de \u201cimportadas\u201d, de modo que las deficiencias de las pol\u00edticas sociales y educativas (barrios con graves problemas de marginalizaci\u00f3n, precarizaci\u00f3n de la inserci\u00f3n laboral de la poblaci\u00f3n joven, dificultades en los procesos de emancipaci\u00f3n y de acceso a la vivienda, etc.) se desdibujan cuando esas mismas deficiencias se atribuyen a un colectivo concreto y ajeno. Esta misma ficci\u00f3n se mantiene en lo referente a los modelos de participaci\u00f3n, asumiendo que existe una juventud \u201crespetable\u201d que acepta l\u00f3gicas participativas adultas, y en este caso aut\u00f3ctonas, en contraposici\u00f3n a la \u201cotra\u201d juventud que demanda un replanteamiento de las reglas de participaci\u00f3n. Por otra parte, la posibilidad de legitimar a estos grupos implica visibilizar sus denuncias relativas a la posici\u00f3n que la sociedad receptora ofrece a los j\u00f3venes inmigrados: condiciones laborales marcadas por el trabajo precario, estatus de \u201cilegales\u201d en lo referente al acceso a la ciudadan\u00eda, entre otras pr\u00e1cticas de exclusi\u00f3n. El proceso de legalizaci\u00f3n iniciado, con todas sus implicaciones, tampoco est\u00e1 exento de tensiones en el seno de las propias organizaciones juveniles. La preferencia por la invisibilidad, o las ventajas que \u00e9sta supone en un entorno incomprensivo, la desconfianza hacia los agentes sociales, o los propios conflictos entre sus diferentes tendencias, comportan debates internos en los que de nuevo aparece la idea de miedo. Quiz\u00e1s a los j\u00f3venes latinos tambi\u00e9n les parezca \u201cpeligroso\u201d legitimar a la sociedad receptora\u2026<\/p>\n<p>(1) Este art\u00edculo se basa en una investigaci\u00f3n desarrollada a lo largo de 2005, por encargo del Ayuntamiento de Barcelona (Feixa et al. 2006). En la actualidad el proyecto recibe financiaci\u00f3n del Plan Nacional I-D+i: <i>\u00bfReyes y reinas latinos? Identidades culturales de los j\u00f3venes de origen latinoamericano en Espa\u00f1a<\/i>. [SEJ2005-09333-C0202\/SOCI]. Juventud y di\u00e1logo entre civilizaciones 115<\/p>\n<p>(2) Este apartado se basa en Recio &amp; Costa (2006).<\/p>\n<p>(3) A principios del 2004 se calculaba que viv\u00edan en el Estado Espa\u00f1ol unos 2.700.000 de personas de nacionalidad extranjera en diferentes situaciones jur\u00eddicas, seg\u00fan la Secretar\u00eda de Estado para la Inmigraci\u00f3n, <i>Bolet\u00edn Estad\u00edstico de Inmigraci\u00f3n y Extranjer\u00eda <\/i>n\u00ba 2 del Observatorio de la Inmigraci\u00f3n, MTAS (Ministerio del Trabajo y Asuntos Sociales).<\/p>\n<p>(4) Este apartado recupera extractos de Feixa &amp; Canelles (2006).<\/p>\n<p>(5) Extra\u00eddo de la ponencia \u201cCulturas, j\u00f3venes latinos y sus problemas\u201d de una portavoz de la \u201cAlmighty Latin King and Queen Nation\u201d presentada en el Seminario \u201cJ\u00f3venes latinos: espacio p\u00fablico y cultura urbana\u201d (Ayuntamiento de Barcelona \u2013 CIIMU). Barcelona, 21 noviembre 2005.<\/p>\n<p><i>\u00a0<\/i><\/p>\n<p>REFERENCIAS BIBLIOGR\u00c1FICAS<\/p>\n<p>\u2013 Checa, J.C.; Checa, F. 2006. \u201cLos menores y j\u00f3venes migrados en Espa\u00f1a. Apuntes sociodemogr\u00e1ficos\u201d, Checa, F. et al (eds), Menores trans la frontera, Barcelona, Ic\u00e0ria: 83-112.<\/p>\n<p>\u2013 Feixa, C.; Canelles, N. 2006. \u201cDe bandas latinas a organizaciones juveniles: la experiencia de Barcelona\u201d, JOVENes, Revista de Estudios sobre Juventud, M\u00e9xico DF, 24 (enero-junio): 40-55.<\/p>\n<p>\u2013 Feixa, C. (dir); Porzio, L.; Recio, C. (coords). 2006. J\u00f3venes latinos en Barcelona. Espacio p\u00fablico y cultura urbana, Barcelona, Anthropos-Ajuntament de Barcelona.<\/p>\n<p>\u2013 Gim\u00e9nez, C. 2003. \u00bfQu\u00e9 es la inmigraci\u00f3n?, Barcelona, RBA.<\/p>\n<p>\u2013 Recio, C.; Costa, M.C. 2006. \u201cLa comunidad latina en Barcelona\u201d, en Feixa, C. (dir); Porzio, L.; Recio, C. (coords). J\u00f3venes latinos en Barcelona, Barcelona, Anthropos-Ajuntament de Barcelona.<\/p>\n<p>\u2013 Su\u00e1rez, L. 2006. \u201cUn nuevo actor migratorio: J\u00f3venes, rutas y ritos juveniles transnacionales\u201d, Checa,<\/p>\n<p>F. et al (eds), Menores trans la frontera, Barcelona, Ic\u00e0ria: 17-50.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Generaci\u00f3n Uno Punto Cinco (1)<\/p>\n<p>Carles Feixa<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n entre j\u00f3venes y procesos migratorios se ha configurado hist\u00f3ricamente a partir del concepto de \u201csegunda generaci\u00f3n\u201d. Dicha noci\u00f3n presupone que hay una \u201cprimera generaci\u00f3n\u201d \u2013normalmente adulta y masculina\u2013, nacida en el lugar de origen, que es quien protagoniza el proyecto migratorio y atrae la mirada de los investigadores. La \u201csegunda generaci\u00f3n\u201d, formada por aquellos que nacen o se socializan en el lugar de destino, arrastra los estigmas del origen y los traumas de la migraci\u00f3n, pero al mismo tiempo forman parte por cultura y destino de la sociedad de acogida. Sin embargo, la experiencia de los menores inmigrantes es m\u00e1s diversa e implica diversos ritos y rutas de paso, tanto a la vida adulta como al pa\u00eds de destino (Su\u00e1rez 2006). Sin embargo, la noci\u00f3n de \u201csegunda generaci\u00f3n\u201d encubre varias categor\u00edas de j\u00f3venes: los hijos de los migrantes nacidos en el lugar de destino (la segunda generaci\u00f3n propiamente dicha); los nacidos en la sociedad de origen pero socializados en la sociedad de acogida (la llamada generaci\u00f3n 1.5), ya sea porque llegaron durante su infancia, despu\u00e9s de la socializaci\u00f3n primaria (la llamada generaci\u00f3n 1.75) o bien porque llegaron durante la adolescencia y por tanto despu\u00e9s de la socializaci\u00f3n secundaria (la llamada generaci\u00f3n 1.25). Por no hablar de los que llegaron a partir de un proyecto migratorio propio, ya sean menores no acompa\u00f1ados (como los peque\u00f1os harraga marroqu\u00edes) o mayores de edad (como j\u00f3venes adultos independizados de su familia de origen), que son migrantes de primera generaci\u00f3n (pero de edad escasa). Por ello algunos autores (Gim\u00e9nez 2003) plantean remplazar esta noci\u00f3n confusa por el concepto de \u201cmenores o j\u00f3venes en la migraci\u00f3n\u201d, que da mayor protagonismo a estos actores transnacionales. La ponencia desarrollar\u00e1 estos argumentos a partir de un estudio de caso sobre los j\u00f3venes de origen latinoamericano en Barcelona, presentando sus ritos y rutas de paso en cinco momentos: or\u00edgenes (all\u00ed), destinos (aqu\u00ed desde all\u00ed), tr\u00e1nsitos (de all\u00ed para aqu\u00ed), acogidas (aqu\u00ed), asentamientos (all\u00ed desde aqu\u00ed). A continuaci\u00f3n se prestar\u00e1 atenci\u00f3n a la tem\u00e1tica de las llamadas \u201cbandas latinas\u201d, reflexionado sobre las consecuencias de su transformaci\u00f3n en \u201casociaciones juveniles\u201d. <\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-1362","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-condiciones-de-vida"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1362","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1362"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1362\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1362"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1362"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1362"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}