{"id":13684,"date":"2023-05-05T05:00:50","date_gmt":"2023-05-05T04:00:50","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=13684"},"modified":"2023-05-04T23:47:52","modified_gmt":"2023-05-04T22:47:52","slug":"vuelven-los-anos-de-la-discordia-en-barcelona","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=13684","title":{"rendered":"\u00bfVuelven los a\u00f1os de la discordia en Barcelona?"},"content":{"rendered":"<p>El 30 de agosto de 2014 es una fecha importante en la historia reciente de Barcelona. Miles de personas se manifiestan desde la Barceloneta hasta las puertas del Ayuntamiento en la Plaza Sant Jaume. Reclaman la abolici\u00f3n de los pisos tur\u00edsticos, aunque tambi\u00e9n confluyen otras reivindicaciones de distintos barrios. En com\u00fan hay un malestar creciente por las consecuencias provocadas por la progresiva turistificaci\u00f3n de su vida cotidiana. Un clamor popular concentra en el turismo la percepci\u00f3n de p\u00e9rdida de la ciudad. Hay hartazgo acumulado. Sin tener en cuenta lo que representa ese episodio es dif\u00edcil entender qu\u00e9 hab\u00eda ocurrido en esos a\u00f1os previos y lo que vendr\u00eda despu\u00e9s. Solo era una manifestaci\u00f3n, pero encarn\u00f3 la ruptura del consenso construido en torno a la apuesta por transformar Barcelona en una ciudad de servicios.<\/p>\n<p>Desde fines del franquismo, las \u00e9lites de la burgues\u00eda barcelonesa buscaban c\u00f3mo remodelar la ciudad para aprovechar la reubicaci\u00f3n de la industria y, sobre todo, especular con el suelo que liberaba el traslado de una gran cantidad de f\u00e1bricas a otros municipios. Lo que durante la dictadura logr\u00f3 detener un vigoroso movimiento vecinal, a\u00f1os m\u00e1s tarde, se impuso a trav\u00e9s de los ayuntamientos del PSC, como bien describe Jos\u00e9 Mansilla en este libro. A trav\u00e9s de distintos macroproyectos, y de lo que se conoci\u00f3 como el \u00abmodelo Barcelona\u00bb, se hicieron realidad los sue\u00f1os de una burgues\u00eda cada vez m\u00e1s parasitaria. Enormes cantidades de recursos municipales fueron transferidos al sector privado de manera directa. En 1989, por ejemplo, se cedi\u00f3 suelo p\u00fablico para la construcci\u00f3n de un gran n\u00famero de hoteles. Otro caso: en 1993, por medio de un acuerdo entre el Ayuntamiento y la Cambra de Comer\u00e7, se cre\u00f3 el consorcio p\u00fablico-privado Turisme Barcelona con el objetivo de, una vez pasados los Juegos Ol\u00edmpicos, seguir promoviendo tur\u00edsticamente la ciudad. El acuerdo, en realidad, se bas\u00f3 en que el sector p\u00fablico pon\u00eda el dinero y el privado tomaba las decisiones. Y en los mismos t\u00e9rminos seguimos. De este modo, se planific\u00f3 una ciudad de servicios en un contexto de globalizaci\u00f3n y competencia entre grandes urbes.<\/p>\n<p>Tras el agotamiento de los gobiernos socialistas, acompa\u00f1ados en minor\u00eda por el PSUC, despu\u00e9s ICV, y cada vez menos diferenciados de lo que cabr\u00eda esperar de la derecha pol\u00edtica, lleg\u00f3 el turno de Converg\u00e8ncia i Uni\u00f3, que bajo la alcald\u00eda de Xavier Trias gobern\u00f3 la ciudad entre 2011 y 2015. Sin complejos, ni necesidad de excusas comunicativas o relatos en torno a grandes eventos, como los Juegos de 1992 o el F\u00f2rum de les Cultures de 2004, con Trias en la alcald\u00eda, la ciudad eclosiona como mercanc\u00eda. Son los a\u00f1os de la \u00abmarca Barcelona\u00bb, que ilustra con claridad el episodio explicado en estas p\u00e1ginas del registro ante la Oficina Espa\u00f1ola de Marcas y Patentes (OEMP) de la \u00abmarca colectiva Barcelona\u00bb que hizo el Ayuntamiento en 2011.<\/p>\n<p>En s\u00ed misma, la ciudad qued\u00f3 convertida en un espacio para hacer negocios. Y quienes mejor lo supieron aprovechar fueron los empresarios de las actividades vinculadas al turismo en sus m\u00faltiples dimensiones. De aquella gran apuesta por la transformaci\u00f3n de la vieja ciudad industrial, lo que qued\u00f3 fue, fundamentalmente, una econom\u00eda especulativa y rentista, con el turismo como uno de sus principales pilares, cuando nunca antes hab\u00eda tenido un peso espec\u00edfico. Este predominio no solo se explica por razones locales. La salida de la crisis financiera de 2008, que fue una crisis global del capitalismo, se bas\u00f3 en el desplazamiento hacia nuevas \u00e1reas en las que fuera posible la reproducci\u00f3n del capital, como el proceso de urbanizaci\u00f3n en China o la expansi\u00f3n del turismo, en particular en espacios urbanos. Ante las dificultades de reproducci\u00f3n del sistema hab\u00eda que encontrar nuevos nichos de mercado y espacios que facilitaran la reactivaci\u00f3n econ\u00f3mica. Y muchas\u00a0 ciudades entraron en la competencia por ese marco de oportunidades, aunque supusiera acentuar la desigualdad y el conflicto de clases. Fueron a\u00f1os trepidantes, de \u00abtonto el \u00faltimo\u00bb y de hacer dinero como fuera. No es casualidad que en ese momento, gracias a la din\u00e1mica tur\u00edstica, favorecida por los avances tecnol\u00f3gicos, pudieran colocarse en los circuitos capitalistas de acumulaci\u00f3n enormes cantidades de vivienda con alquileres a corto plazo, mucho m\u00e1s rentables que su uso residencial tradicional. Desde el Ayuntamiento, al servicio de las \u00e9lites locales, interconectadas ya con el empresariado transnacional, como muestran, por ejemplo, los cambios en la composici\u00f3n de las juntas directivas del F\u00fatbol Club Barcelona, lo que se hizo fue brindar las condiciones para que la ciudad pudiera ser explotada como negocio. Un ejemplo: las licencias de las viviendas de uso tur\u00edstico en Barcelona pasaron de las 824 en 2012 a las 9.606 de 2014.<\/p>\n<p>La vivienda tur\u00edstica ser\u00eda la punta de lanza del proceso de aceleraci\u00f3n del capitalismo que dar\u00eda lugar a los \u00aba\u00f1os de la discordia\u00bb en los que pone su atenci\u00f3n Jos\u00e9 Mansilla. Pero el desacuerdo social se extendi\u00f3, porque para las clases populares todo era cada vez m\u00e1s complicado: encarecimiento del precio de la vivienda, p\u00e9rdida de tejido comercial de proximidad, masificaci\u00f3n del transporte, ruido por todas partes. El colof\u00f3n lo pusieron las denuncias de las camareras de pisos de los hoteles, conocidas como \u00ablas kellys\u00bb, que justo se organizaron entre finales de 2014 y primeros de 2015. Su irrupci\u00f3n en las redes sociales y en los medios de comunicaci\u00f3n se\u00f1al\u00f3 problemas como cargas de trabajo inhumanas, externalizaci\u00f3n, horarios a conveniencia de la empresa, salarios de miseria o la necesidad de medicarse a diario para aguantar el trabajo. Todo ello termin\u00f3 por poner en cuesti\u00f3n el argumento legitimador del turismo como fuente de empleo. Al final, la transformaci\u00f3n de la econom\u00eda de la ciudad se mostraba en toda su crudeza en los cuerpos de aquellas trabajadoras que eran quienes sosten\u00edan la apuesta por el turismo.<\/p>\n<p>Todos estos malestares, que confluyeron en aquella manifestaci\u00f3n de fines de verano de 2014, se reflejaron tambi\u00e9n en t\u00e9rminos macro en los resultados del bar\u00f3metro de opini\u00f3n que hace peri\u00f3dicamente el ayuntamiento. As\u00ed, durante varios a\u00f1os, el turismo ascendi\u00f3 hasta ser considerado uno de los primeros problemas que sufr\u00eda la ciudad y en 2017 el n\u00famero de personas que pensaban que Barcelona ya hab\u00eda llegado al l\u00edmite para poder atender a m\u00e1s turistas super\u00f3 por primera vez a quienes cre\u00edan que hab\u00eda que seguir atray\u00e9ndoles. No es poca cosa.<\/p>\n<p>La respuesta empresarial fue, como cab\u00eda esperar, redoblar los esfuerzos por tratar de deslegitimar cualquier voz cr\u00edtica. No en vano estaban acostumbrados a que las pol\u00edticas tur\u00edsticas, y tambi\u00e9n urban\u00edsticas, se hicieran a su dictado. Tampoco es casualidad que fueran los a\u00f1os en los que desde los gabinetes de comunicaci\u00f3n de los principales lobbies patronales se intentara posicionar en la opini\u00f3n p\u00fablica la \u00abturismofobia\u00bb como marco de interpretaci\u00f3n irracional a lo que, en realidad, era un cuestionamiento del orden tur\u00edstico establecido.<\/p>\n<p>En este contexto, uno de los temas clave del debate electoral de las elecciones de 2015, en las que los Comunes se har\u00edan con la victoria, fue precisamente el turismo. Este libro concentra su mirada en el proceso hist\u00f3rico que llevar\u00eda hasta ese momento, c\u00f3mo se pas\u00f3 del \u00abmodelo\u00bb a la \u00abmarca\u00bb Barcelona y qu\u00e9 consecuencias comport\u00f3 esa transici\u00f3n en lo que Mansilla califica como \u00ablos a\u00f1os de la discordia\u00bb. En el libro se dedica menos atenci\u00f3n a qu\u00e9 ocurrir\u00eda despu\u00e9s, porque no est\u00e1 ah\u00ed su principal foco de inter\u00e9s, pero no se ocultan los esfuerzos por poner ciertos l\u00edmites al uso de la ciudad como espacio para el negocio de las \u00e9lites. La moratoria a nuevos alojamientos tur\u00edsticos, la puesta en marcha del PEUAT, la creaci\u00f3n de los Puntos de Defensa de Derechos Laborales, la nueva pol\u00edtica de acceso a la informaci\u00f3n que facilit\u00f3 el proceso de elaboraci\u00f3n del Plan Estrat\u00e9gico de Turismo fueron medidas que, entre otras, trataron de contener y de reparar los des\u00f3rdenes causados por los a\u00f1os anteriores de expansi\u00f3n tur\u00edstica. Aunque Mansilla se\u00f1ala tambi\u00e9n, con raz\u00f3n, c\u00f3mo estos intentos resultaron insuficientes. Probablemente, todo ello tenga que ver con c\u00f3mo se lleg\u00f3 al gobierno municipal, tanto en t\u00e9rminos de la representaci\u00f3n alcanzada, como del poder social, y, por tanto, de capacidad de movilizaci\u00f3n para defenderse de las embestidas de unas \u00e9lites que siempre trataron de contrarrestar las acciones municipales con mayor voluntad transformadora.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n ahora, en 2023, es si estamos entrando en un nuevo ciclo de aceleraci\u00f3n en el uso de la ciudad como espacio privilegiado para la reproducci\u00f3n del capital. Aunque tambi\u00e9n habr\u00eda que preguntarse si, m\u00e1s bien, con un gobierno municipal bic\u00e9falo entre Comunes y PSC, con la excusa de la reactivaci\u00f3n pospandemia, no hemos entrado ya en esta fase. La reforma de horarios comerciales promovida por el Ayuntamiento en 2022 con el fin de posibilitar la apertura en domingos y festivos en 27 barrios de la ciudad entre el 15 de mayo y el 15 de septiembre, para aprovechar la mayor llegada de cruceros, y que se hace a costa de sus trabajadoras, marca el ritmo de una nueva vuelta de tuerca en el proceso de turistificaci\u00f3n. En el debate sobre pol\u00edticas tur\u00edsticas ya est\u00e1n planteadas con toda crudeza las demandas de las \u00e9lites empresariales: ampliaci\u00f3n de infraestructuras, fortalecimiento de la promoci\u00f3n internacional, desconcentraci\u00f3n y creaci\u00f3n de nuevas ofertas, reducci\u00f3n de regulaciones que puedan poner l\u00edmites y contenciones a su actividad. La discusi\u00f3n se plantea en un escenario de incertidumbre global y, por eso, entramos en una nueva din\u00e1mica de competencia creciente entre ciudades y territorios por atraer turistas de alto poder adquisitivo, aunque se disfrace con eufemismos como \u00abturismo de calidad\u00bb. Hoy, en torno a la elitizaci\u00f3n del turismo es que se encuentran las mayores oportunidades para la reproducci\u00f3n del capital. Y as\u00ed habr\u00e1 que leer las demandas de pol\u00edtica p\u00fablica por parte de determinados sectores, porque esta estrategia entra\u00f1a costes y, como siempre, el empresariado tur\u00edstico exige que se financien sus necesidades con recursos p\u00fablicos. Pero tener la capacidad de gastar m\u00e1s nunca fue un sin\u00f3nimo de redistribuir mejor. Y eso lo saben bien las camareras de piso de nuestra ciudad. Recuerdo bien una entrevista que hice en 2015 a una trabajadora de uno de los hoteles de mayor lujo en Barcelona. Me dio tres cifras: 900, 22 y 655. 900 eran los euros que pagaba un hu\u00e9sped por pasar una noche ah\u00ed, 22 eran los minutos que ten\u00eda para limpiar su habitaci\u00f3n, y 655 euros al mes, lo que ella cobraba por una jornada a tiempo completo, antes de las subidas del salario m\u00ednimo interprofesional que se produjeron posteriormente.<\/p>\n<p>Si este es el escenario, el libro de Jos\u00e9 Mansilla no solo es oportuno por la actual coyuntura, ni solo sirve para satisfacer su noble gusto por incordiar, es sobre todo necesario en t\u00e9rminos pol\u00edticos. Ayuda a entender cu\u00e1les fueron las estrategias utilizadas para convertir la ciudad en una marca y qu\u00e9 efectos tuvieron. Tambi\u00e9n permite, aunque no sea su principal prop\u00f3sito, evaluar algunas de las herramientas con las que se trat\u00f3 de desandar los caminos recorridos. El conflicto de clases en torno a la configuraci\u00f3n de la ciudad nunca desapareci\u00f3, pero ahora asistimos a una nueva aceleraci\u00f3n de este proceso y, en consecuencia, de un previsible ascenso del conflicto social. Esperemos que as\u00ed sea, porque de otro modo nos arrollar\u00e1n.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<\/p>\n<p>Ep\u00edlogo del libro<em> Los a\u00f1os de la discordia. Del Modelo a la Marca Barcelona<\/em> de Jos\u00e9\u00a0Mansilla (Apostroph, 2023).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 30 de agosto de 2014 es una fecha importante en la historia reciente de Barcelona. Miles de personas se<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":13685,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1996],"tags":[1999,923,1998,1997],"class_list":["post-13684","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-urbanismo","tag-barcelona","tag-fragmentos","tag-jose-mansilla","tag-los-anos-de-la-discordia-del-modelo-a-la-marca-barcelona"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13684","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=13684"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13684\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/13685"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=13684"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=13684"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=13684"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}