{"id":13695,"date":"2023-05-08T05:00:21","date_gmt":"2023-05-08T04:00:21","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=13695"},"modified":"2023-05-08T05:02:25","modified_gmt":"2023-05-08T04:02:25","slug":"de-la-polemica-al-sistema","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=13695","title":{"rendered":"De la pol\u00e9mica al sistema"},"content":{"rendered":"<p><em>El 25 de agosto de 2022 se cumplieron diez a\u00f1os del fallecimiento de Francisco Fern\u00e1ndez Buey. Se organizaron diversos actos de recuerdo y homenaje y, desde Espai Marx, cada semana a lo largo de 2022-2023 estamos publicando como nuestra peque\u00f1a aportaci\u00f3n un texto suyo para apoyar estos actos y dar a conocer su obra. La selecci\u00f3n y edici\u00f3n de todos estos textos corre a cargo de Salvador L\u00f3pez Arnal.<\/em><\/p>\n<p><em>De G. Labica, F. Fern\u00e1ndez Buey, Juan Tr\u00edas et al., <\/em>Engels y el marxismo<em>. Madrid, Fundaci\u00f3n de Investigaciones Marxistas, 1998, pp. 73-97.<\/em><\/p>\n<p><em>Anexo I: Dial\u00e9ctica, globalismo (1995). Anexo II: Sobre Marx y Engels (2009). Anexo III: De MSL \u00abLa tarea de Engels en el Anti-D\u00fchring\u00bb (manuscrito no fechado)<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La idea de publicar un escrito pol\u00e9mico contra Eugen D\u00fchring le fue sugerida a Friedrich Engels por Wilhelm Liebknecht en 1876. Pocos meses antes D\u00fchring hab\u00eda dado a la imprenta un libro que \u2013con el pretencioso t\u00edtulo de <i>Cuadernos de filosof\u00eda como visi\u00f3n del mundo y configuraci\u00f3n de la vida rigurosamente <\/i>(1875)\u2013 estaba influyendo mucho en los medios socialistas alemanes. Pero, a pesar de que conoc\u00eda esa influencia, Engels no mostr\u00f3 en un principio especial inter\u00e9s por la tarea sugerida y expres\u00f3 sus reticencias aduciendo que tal trabajo cr\u00edtico le desviar\u00eda de sus estudios en curso. En su correspondencia con Marx al respecto, a esta reticencia a\u00f1adi\u00f3 otra: cierto desprecio intelectual por lo que se pretend\u00eda que fuera objeto de su cr\u00edtica. Aunque poco a poco ambos motivos acabar\u00edan desdibuj\u00e1ndose, no se puede negar que eran de peso. Desde 1872 Engels estaba empe\u00f1ado en un tratamiento lo m\u00e1s completo posible del pensamiento socialista en el marco de la ciencia de la sociedad y de la naturaleza<sup>1<\/sup>, para lo cual hab\u00eda ido estudiando un buen n\u00famero de manuales y de ensayos dedicados en su mayor parte a descubrimientos cient\u00edfico-naturales entonces recientes. Entre 1872 y 1875 Engels hab\u00eda asimilado, efectivamente, mucha literatura cient\u00edfica, de primera mano y de divulgaci\u00f3n, sobre cosmolog\u00eda, f\u00edsica, astronom\u00eda, bot\u00e1nica y geolog\u00eda; con ello ampliaba su inter\u00e9s \u2013manifiesto ya en las d\u00e9cadas anteriores\u2013 por la fisiolog\u00eda, la anatom\u00eda y las teor\u00edas de la evoluci\u00f3n. Adem\u00e1s -en lo que se refiere al objeto de la pol\u00e9mica propuesta- D\u00fchring no era una autoridad cient\u00edfica ni tampoco un dirigente pol\u00edtico destacado.<br \/>\nSin embargo, a la sugerencia de Liebknecht se uni\u00f3 la discreta insistencia de Marx, de tal modo que el motivo fuerte que Engels hab\u00eda aducido para resistirse se convirti\u00f3 precisamente en una buena raz\u00f3n para que \u00e9ste aceptara el encargo. Dicho cambio de actitud se comprende teniendo en cuenta la t\u00e1cita divisi\u00f3n del trabajo entonces existente entre Marx y Engels, as\u00ed como la situaci\u00f3n de la socialdemocracia alemana en aquel momento.<\/p>\n<p>Si la principal ocupaci\u00f3n de Marx en las horas bajas del movimiento socialista era la historia, en particular la de culturas escasamente conocidas entonces en la Europa occidental, Engels se inclinaba por la ciencia de la naturaleza, la historia de la ciencia y la filosof\u00eda natural. En 1876 Marx estaba ocupado en sus investigaciones relativas a la sociedad rusa, realizando un trabajo de ordenaci\u00f3n y asimilaci\u00f3n de estad\u00edsticas econ\u00f3micas y sociol\u00f3gicas parecido al que hab\u00eda llevado a cabo en la d\u00e9cada de los cincuenta en la biblioteca del Museo Brit\u00e1nico sobre el \u00abhogar cl\u00e1sico\u00bb del capitalismo. La finalidad de estos estudios era terminar el volumen segundo de <i>El capital<\/i>, que inicialmente deb\u00eda tratar de la renta territorial. Engels, por su parte, ten\u00eda ya en 1875 un plan de trabajo bastante detallado sobre temas cient\u00edfico-naturales, e incluso hab\u00eda llegado a escribir una introducci\u00f3n general cuyo hilo conductor es el manuscrito que se conoce con el t\u00edtulo de <i>Dial\u00e9ctica de la naturaleza, <\/i>obra que no llegar\u00eda a concluir<sup>2<\/sup>.<\/p>\n<p>La derrota de la Comuna de Par\u00eds, el desarrollo de la guerra francoprusiana, las escisiones que en 1872 se produjeron en la Primera Internacional y la estabilizaci\u00f3n del bismarkismo parec\u00edan alejar las posibilidades revolucionarias en Europa central y occidental. De ah\u00ed \u2013entre otras razones\u2013 el inter\u00e9s de Marx por lo que estaba ocurriendo en Rusia sobre todo a partir de la emancipaci\u00f3n de los siervos<sup>3<\/sup>. Adem\u00e1s, la relaci\u00f3n de \u00e9ste (y de Engels) con los principales dirigentes de la socialdemocracia alemana se hab\u00eda hecho conflictiva en los preliminares del congreso de Gotha por la radical cr\u00edtica a la que Marx someti\u00f3 el programa de unificaci\u00f3n entre las dos principales tendencias socialistas existentes entonces. No es extra\u00f1o, pues, que en un primer momento, antes de leer las obras de D\u00fchring, Engels acogiera con cierta frialdad la propuesta de Liebknecht. Eso sin olvidar que durante los a\u00f1os anteriores el propio Engels hab\u00eda dado muestras de su realista concepci\u00f3n de la econom\u00eda del tiempo al llamar cr\u00edticamente la atenci\u00f3n de Marx cuando \u00e9ste se dej\u00f3 llevar a controversias que le apartaban de su trabajo principal.<\/p>\n<p>En cualquier caso, las circunstancias que anteceden a la redacci\u00f3n del <i>Anti-D\u00fchring <\/i>ponen de manifiesto, una vez m\u00e1s, hasta qu\u00e9 punto en la obra de Marx y Engels la cr\u00edtica y la pol\u00e9mica son inseparables de la vocaci\u00f3n cient\u00edfica. El hecho de que D\u00fchring, el cual hab\u00eda escrito a\u00f1os antes una favorable rese\u00f1a del volumen primero de <i>El capital, <\/i>acusara ahora a Marx de metaf\u00edsico, se autodeclarada como alternativa pol\u00edtica a su izquierda en el movimiento socialista e influyera en destacados dirigentes de la socialdemocracia alemana con una posici\u00f3n positivista y antidial\u00e9ctica, contribuy\u00f3 a modificar la incivil reticencia de Engels. Sigui\u00f3 protestando, pero lo hizo: acept\u00f3 la tarea propuesta como un sacrificio. Cuando ya hab\u00eda aceptado el encargo todav\u00eda se quej\u00f3 en varias ocasiones de que aquella amistosa divisi\u00f3n del trabajo le obligara a ocuparse de un material al que, despu\u00e9s de le\u00eddo, segu\u00eda concediendo escas\u00edsimo valor cient\u00edfico y filos\u00f3fico. As\u00ed se queja, por ejemplo, en una carta a Marx escrita el 28 de mayo de 1876: \u00abT\u00fa lo has dicho muy bien. Puedes quedarte en el c\u00e1lido lecho, ocuparte de las relaciones agrarias rusas en particular y de la renta territorial en general: nada te lo impide. Y, mientras, yo debo sentarme en el duro banco y hartarme de vino fr\u00edo, interrumpirlo todo de golpe y ajustar cuentas con ese pesado de D\u00fchring. No queda m\u00e1s remedio que obrar as\u00ed, aunque voy a verme metido en una pol\u00e9mica cuyo fin no es posible prever en absoluto; pero si no lo hago, ni yo mismo estar\u00e9 tranquilo\u00bb<i>.<\/i><\/p>\n<p>La alusi\u00f3n de Engels en esta carta a la duraci\u00f3n seguramente larga de la pol\u00e9mica no se refiere s\u00f3lo a una previsible contestaci\u00f3n de D\u00fchring \u2013cosa que, por cierto, luego no se producir\u00eda\u2013, sino tambi\u00e9n a la opini\u00f3n de Marx, compartida por \u00e9l mismo, seg\u00fan la cual si se entraba en la controversia hab\u00eda que hacerlo a fondo, esto es, criticando sistem\u00e1ticamente las teor\u00edas filos\u00f3ficas, cient\u00edficas y pol\u00edticas del adversario. La \u00faltima consideraci\u00f3n permit\u00eda a Engels un cierto en lace entre la cr\u00edtica a D\u00fchring y la exposici\u00f3n en forma positiva de los resultados de sus estudios anteriores. Por otra parte, la circunstancia de que Marx se comprometiera \u2013cumpliendo adem\u00e1s puntualmente su compromiso- a escribir el trozo de la cr\u00edtica a D\u00fchring dedicado a la historia de las teor\u00edas econ\u00f3micas acab\u00f3 de convencer a Engels de la necesidad de hacer el sacrificio. De manera, pues, que en la rectificaci\u00f3n por Engels de su inicial reticencia influyeron motivos de varios tipos: de amistad, pol\u00edticos y, no en \u00faltimo lugar, de oportunidad intelectual.<\/p>\n<p><b>I. Karl Eugen D\u00fchring<\/b><\/p>\n<p>El objeto de la pol\u00e9mica, Karl Eugen D\u00fchring, era en 1876 un profesor de filosof\u00eda muy popular entre los estudiantes universitarios berlineses y gozaba de reciente, aunque tambi\u00e9n creciente, cr\u00e9dito entre algunos de los principales dirigentes de la socialdemocracia alemana de entonces. August Bebel (1840-1913), el fundador junto con Liebknecht del partido socialdem\u00f3crata alem\u00e1n, y Eduard Bernstein (1850-1932), uno de los m\u00e1s notables te\u00f3ricos del mismo, se hab\u00edan sentido atra\u00eddos por la concepci\u00f3n filos\u00f3fica de D\u00fchring, particularmente por su descalificaci\u00f3n del hegelianismo. Los recuerdos que han dejado quienes conocieron a D\u00fchring siendo estudiantes universitarios destacan en \u00e9l grandes dotes ret\u00f3ricas y una prodigiosa memoria, pero subrayan sobre todo la impresi\u00f3n que les hac\u00eda la fuerza de voluntad con que aquel profesor hab\u00eda sabido sobreponerse a la mayor de las muchas desgracias de su vida: la ceguera<sup>4<\/sup>.<\/p>\n<p>D\u00fchring hab\u00eda nacido cerca de Berl\u00edn en 1833. Hu\u00e9rfano de madre, recibi\u00f3 al parecer una educaci\u00f3n un tanto ambivalente: mientras vivi\u00f3 su padre fue formado en un esp\u00edritu tolerante, de influencias rousseaunianas, pero luego pas\u00f3 por una escuela pietista y reaccionaria de la que sali\u00f3 en 1845 para entrar en un asilo de hu\u00e9rfanos. Estudi\u00f3 derecho en Berl\u00edn, donde seg\u00fan confesi\u00f3n propia se interes\u00f3 poco por las asignaturas oficiales, pero en cambio ley\u00f3 a Hobbes y a Rousseau y se sinti\u00f3 atra\u00eddo por la filosof\u00eda de la ciencia de Comte. Independientemente y de forma autodidacta empez\u00f3 a cultivar desde su juventud la matem\u00e1tica, la mec\u00e1nica y la astronom\u00eda. En 1861 se qued\u00f3 ciego y tuvo que abandonar su inicial trabajo jur\u00eddico como pasante. Aquella desgracia le impuls\u00f3 de nuevo hacia la universidad y enseguida ley\u00f3 en ella una disertaci\u00f3n acerca de la l\u00f3gica del c\u00e1lculo infinitesimal que le abr\u00eda las puertas a la ense\u00f1anza. En 1865 logr\u00f3 un puesto de <em>Privatdocent<\/em> en la Universidad de Berl\u00edn. En cambio, sus aspiraciones a obtener una c\u00e1tedra, primero de filosof\u00eda y luego de econom\u00eda, se ver\u00edan frustradas, aparentemente s\u00f3lo por motivos acad\u00e9micos. Desde 1865 public\u00f3 mucho sobre temas diversos. Se propuso divulgar la obra de Comte en Alemania y escribi\u00f3 varios ensayos de cr\u00edtica del liberalismo en el plano econ\u00f3mico bajo la influencia de Friedrich List y de Henry Charles Carey. Ya en 1865 la fama de D\u00fchring parece consolidada, pues en esa fecha le fue solicitada una memoria sobre la cuesti\u00f3n obrera por encargo de Bismarck, trabajo que ver\u00eda la luz m\u00e1s tarde con la firma del consejero Hermann Wagener, lo cual dio lugar a una sonada querella judicial que aument\u00f3 la celebridad de D\u00fchring. El enfrentamiento con las autoridades radicaliz\u00f3 sus opiniones pol\u00edticas. En 1870 se declara socialista; acoge luego con entusiasmo la Comuna de Par\u00eds y sigue escribiendo en ese lustro sobre la historia de la econom\u00eda, historia de la mec\u00e1nica, socialismo y filosof\u00eda<sup>5<\/sup>. Su principal conflicto con las autoridades acad\u00e9micas y con el poder pol\u00edtico se produjo, sin embargo, en 1877, cuando hab\u00edan empezado a aparecer ya los art\u00edculos de Engels que componen el <i>Anti-D\u00fchring<\/i>: fue expulsado de la universidad por acusar reiteradamente de plagio a Hermann von Helmholtz (1821-1894), quien desde 1871 era profesor de f\u00edsica en la Universidad de Berl\u00edn.<\/p>\n<p>La revocaci\u00f3n a Eugen D\u00fchring de la venia universitaria berlinesa para ense\u00f1ar fue juzgada, seguramente con raz\u00f3n, en los ambientes socialdem\u00f3cratas alemanes como un pretexto de los pol\u00edticos conservadores para prescindir de un profesor inc\u00f3modo que hab\u00eda denunciado en varias ocasiones deficiencias y corrupciones de la vida acad\u00e9mica. Por ello la expulsi\u00f3n motiv\u00f3 un movimiento de protesta y se multiplicaron las muestras de solidaridad con el ense\u00f1ante represaliado. La figura de D\u00fchring fue ensalzada y lleg\u00f3 a llam\u00e1rsele \u00abreformador de la ciencia moderna\u00bb. Franz Mehring, el historiador de la socialdemocracia alemana, ha recordado aquella protesta como el \u00faltimo movimiento idealista y solidario que se produjo en las universidades de Alemania antes de las leyes antisocialistas. Pero, como es natural, el incidente tuvo tambi\u00e9n cierta repercusi\u00f3n en el desarrollo de la pol\u00e9mica iniciada por Engels, pues dio argumentos suplementarios a los dirigentes de la naciente socialdemocracia que se opon\u00eda a que la controversia con D\u00fchring siguiera public\u00e1ndose en la prensa del partido. El propio Engels, sin dejar de insistir en la escasa calidad cient\u00edfica y filos\u00f3fica de la obra de su adversario, escribi\u00f3 en aquella oportunidad alguna palabra piadosa sobre D\u00fchring, atribuyendo su expulsi\u00f3n de la universidad a la mezquindad pol\u00edtica de Helmholtz (cuyas virtudes como investigador cient\u00edfico estaban ya entonces fuera de duda) y el chato ambiente cultural berlin\u00e9s de la \u00e9poca.<\/p>\n<p>Frente a lo que pudiera pensarse este incidente no anud\u00f3 la relaci\u00f3n de D\u00fchring con la socialdemocracia alemana. Al contrario, despu\u00e9s de su expulsi\u00f3n y de las primeras muestras de solidaridad de estudiantes y trabajadores D\u00fchring reaccion\u00f3 atacando tambi\u00e9n a los dirigentes socialistas; no contest\u00f3 a las cr\u00edticas de Engels y desvi\u00f3 la controversia al plano de las voluntades y de las intenciones malvadas, lo cual acab\u00f3 granje\u00e1ndole la desconfianza y la enemistad de los socialistas en los que hab\u00eda influido anteriormente. Tal conducta, que habitualmente se atribuye a su personalismo individualista, le dej\u00f3 fuera del movimiento en un lapso de tiempo muy corto, raz\u00f3n por la cual, cuando pocos a\u00f1os despu\u00e9s Engels publicaba la segunda edici\u00f3n del <i>Anti-D\u00fchring, <\/i>su celebridad era ya mero recuerdo. A dicho olvido parece haber empujado tambi\u00e9n el persistente y agrio antisemitismo de D\u00fchring. En todo caso estas circunstancias contribuyeron a modificar en gran medida la funci\u00f3n cr\u00edtica inicial de los art\u00edculos de Engels y condicionaron en el futuro la recurrente interpretaci\u00f3n del <i>Anti-D\u00fchring <\/i>como suma o enciclopedia del marxismo.<br \/>\n<b><\/b><\/p>\n<p><b>II. Razones del \u00e9xtio del <i>Anti-D\u00fchring<\/i><\/b><\/p>\n<p>Los art\u00edculos de Engels contra D\u00fchring empezaron a aparecer por entregas en el \u00f3rgano central de la socialdemocracia alemana <em>Vorw\u00e4rts<\/em> (\u00ab\u00a1Adelante!\u00bb) el 3 de enero de 1877. La publicaci\u00f3n de una primera parte, con el t\u00edtulo de <i><em>\u00abLa subversi\u00f3n de la filosof\u00eda por el se\u00f1or Eugen D\u00fchring\u00bb<\/em><\/i>, se prolong\u00f3 hasta el 13 de mayo de ese mismo a\u00f1o. Sigui\u00f3 luego una segunda parte en nueve art\u00edculos sobre <i><em>\u00abLa subversi\u00f3n de la econom\u00eda pol\u00edtica\u00bb <\/em><\/i>inmediatamente despu\u00e9s de la expulsi\u00f3n del D\u00fchring de la universidad (desde el 27 de julio hasta el 30 de septiembre). La tercera y \u00faltima parte, compuesta por cinco art\u00edculos y dedicada a la <i><em>\u00absubversi\u00f3n del socialismo\u00bb<\/em><\/i>, se retras\u00f3 algo m\u00e1s por problemas internos de la socialdemocracia alemana: se public\u00f3 entre el 5 de mayo y el 7 de julio de 1878. Para esas fechas el descontento de Engels con la forma en que se estaba editando su trabajo en <em>Vorw\u00e4rts<\/em> era ya manifiesto. A partir de las primeras entregas varios dirigentes socialdem\u00f3cratas hicieron p\u00fablica su opini\u00f3n de que los art\u00edculos de Engels eran demasiado te\u00f3ricos para su inclusi\u00f3n en <i>Vorw\u00e4rts<\/i>; otros se quejaron del tono hiriente empleado, aduciendo que eso perjudicaba la imagen del partido. La injusticia cometida por las autoridades con D\u00fchring en junio de 1877, cuando ya se hab\u00eda publicado toda la primera parte del ensayo de Engels, aument\u00f3 las diferencias entre las corrientes de la socialdemocracia en este tema y el asunto se sald\u00f3 con un arreglo: los art\u00edculos seguir\u00edan public\u00e1ndose, pero en un suplemento del <em>Vorw\u00e4rts<\/em>. Como suele ocurrir con los arreglos, tampoco \u00e9sta satisfizo a las partes en discordia y como consecuencia de ello Engels empez\u00f3 a pensar en la posibilidad de publicar los ensayos por su cuenta, cosa que hizo en 1878.<\/p>\n<p>En esa \u00faltima fecha apareci\u00f3 por primera vez el <i>Anti-D\u00fchring <\/i>en forma de libro. Se public\u00f3 en Leipzig. Una segunda edici\u00f3n fue prohibida por la censura de Bismarck y tuvo que editarse en Suiza, en 1886. La tercera \u2013y \u00faltima edici\u00f3n publicada en vida de Engels\u2013 vio la luz en Stuttgart en 1894. Para entonces el <i>Anti-D\u00fchring <\/i>se hab\u00eda convertido ya en una de las piezas te\u00f3ricas m\u00e1s influyentes en el movimiento socialista alem\u00e1n. Al hacer balance de esa influencia, Jacques Droz ha escrito no hace mucho que pocas obras tuvieron tanta importancia como \u00e9sta para la difusi\u00f3n del ideario marxista en la Alemania de las leyes antisocialistas bismarckianas<sup>6<\/sup>. Y, en efecto, la difusi\u00f3n de la obra de Engels abre un cap\u00edtulo de la historia alemana caracterizado por la implantaci\u00f3n del marxismo frente a otras corrientes y tradiciones con las que compiti\u00f3 en el movimiento socialista de la segunda mitad del siglo XIX.<\/p>\n<p>La principal raz\u00f3n de aquel \u00e9xito temprano del <i>Anti-D\u00fchring<\/i>, sobre todo de la persistencia del mismo en varias generaciones socialistas posteriores, se ha identificado a veces con la forma relativamente popular de la obra de Engels por comparaci\u00f3n con el estilo adoptado por Marx, en particular en las primeras secciones del volumen primero de <i>El Capital<\/i>. Tal vez la intenci\u00f3n divulgadora de Engels haya sido un motivo relevante a la hora de explicar la buena fortuna del <i>Anti-D\u00fchring, <\/i>pero no deber\u00eda olvidarse, al formular ese juicio, que no fue esa precisamente la percepci\u00f3n que tuvieron de la obra algunos destacados l\u00edderes socialdem\u00f3cratas contempor\u00e1neos de Engels. Por lo dem\u00e1s, tampoco puede decirse que los varios art\u00edculos que componen el <i>Anti-D\u00fchring <\/i>sean de lectura igualmente f\u00e1cil. La atenci\u00f3n que necesariamente ten\u00eda que prestarse en un texto pol\u00e9mico a las doctrinas filos\u00f3ficas, econ\u00f3micas y sociales del adversario intelectual no permite la exposici\u00f3n sistem\u00e1tica seguida de las ideas de Engels (y de Marx), las cuales, por otra parte, aunque fueron expresadas ah\u00ed con evidente voluntad popularizadora, siguen requiriendo de todas formas conocimientos filos\u00f3ficos y econ\u00f3micos, as\u00ed como la informaci\u00f3n cient\u00edfica, que no eran habituales en el bagaje cultural de los militantes obreros de la \u00e9poca en que fue escrito el <i>Anti-D\u00fchring. <\/i>Por eso, con el tiempo, el texto de Engels, en una forma a\u00fan m\u00e1s simplificada, se fue convirtiendo en <i>un material de formaci\u00f3n <\/i>de socialistas y comunistas interesados en la concepci\u00f3n marxista del mundo. Dicha simplificaci\u00f3n supondr\u00eda que el <i>Anti-D\u00fchring <\/i>fuera le\u00eddo descontextualizadamente, esto es, mediante la supresi\u00f3n de los p\u00e1rrafos pol\u00e9micos del texto y siguiendo el hilo de su parte positiva. El olvido en que hab\u00eda ca\u00eddo el nombre mismo de D\u00fchring ya en la d\u00e9cada final del siglo pasado favorec\u00eda sin lugar a dudas esta interpretaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Limada, pues, la inicial intenci\u00f3n pol\u00e9mica de Engels, la lectura del <i>Anti-D\u00fchring <\/i>como manual enciclop\u00e9dico del marxismo o incluso \u2013en versiones m\u00e1s fuertes\u2013 como la m\u00e1s acabada sistematizaci\u00f3n de la concepci\u00f3n comunista del mundo empez\u00f3 a imponerse desde la tercera edici\u00f3n del texto en 1894. En un documentado an\u00e1lisis hist\u00f3rico de la fortuna e interpretaciones del <i>Anti-D\u00fchring, <\/i>Valentino Gerratana<sup>7<\/sup> ha mostrado hasta qu\u00e9 punto el comentario que Eduard Bernstein hizo de aquella edici\u00f3n avalaba este punto de vista sistematizador que luego resultar\u00eda dominante tanto en el marxismo de la Segunda Internacional como en el de la Tercera. De manera que el destino de aquellos art\u00edculos escritos en 1876-1877 puede verse a la larga como uno de esos avatares hist\u00f3ricos que suelen aducirse para arg\u00fcir acerca de la distancia a veces existente entre lo que un autor propone y lo que el p\u00fablico lector dispone. Tanto m\u00e1s cuanto que en este caso, al tratarse justamente de un material escrito para un movimiento social, el texto se hallaba expuesto a un uso instrumental en funci\u00f3n de las oscilaciones del movimiento mismo. El subt\u00edtulo a\u00f1adido a la edici\u00f3n castellana de la traducci\u00f3n de Bullejos, en 1935, para la librer\u00eda Bergua, es lo suficientemente significativo de este cambio de funci\u00f3n del <i>Anti-D\u00fchring <\/i>al que estamos haciendo referencia como para ahorrar otros comentarios: \u00abIntroducci\u00f3n a toda la ciencia y a todas las teor\u00edas marxistas\u00bb. Introducci\u00f3n que, como ha apuntado tambi\u00e9n Valentino Gerratana<b><strong>, <\/strong><\/b>tuvo en la pr\u00e1ctica de la Tercera Internacional un sentido preciso, muchas veces negativo: sustituir la lectura de otros textos en los que la \u00abciencia\u00bb y las \u00abteor\u00edas\u00bb aludidas, en sus aspectos historiogr\u00e1ficos, econ\u00f3micos o macrosociol\u00f3gicos m\u00e1s relevantes, fueron expuestas con matices y concreciones de las que, por su propio objetivo inicial, carec\u00eda el <i>Anti-D\u00fchring.<\/i><\/p>\n<p><b><strong>III. Friedrich Engels y la sistematizaci\u00f3n del marxismo<\/strong><\/b><\/p>\n<p>Este cambio de funci\u00f3n del <i>Anti-D\u00fchring <\/i>tiene algo de iron\u00eda hist\u00f3rica. Es por lo menos parad\u00f3jico el que acabara ley\u00e9ndose as\u00ed, con cierto esp\u00edritu euf\u00f3rico de sistema, un texto que fue escrito por las mismas fechas en que Karl Marx protestaba contra la extensi\u00f3n abusiva del m\u00e9todo y de algunas de las principales ideas contenidas en el volumen primero de <i><em>El Capital<\/em><\/i>. A finales de 1877 -coincidiendo casi con la terminaci\u00f3n por Engels de la parte del <i>Anti-D\u00fchring <\/i>dedicada a la econom\u00eda pol\u00edtica- Marx llam\u00f3 la atenci\u00f3n de los redactores de la revista rusa <i>Otetschestvennii Sapiski <\/i>sobre la inanidad de un supuesto m\u00e9todo para la comprensi\u00f3n de los acontecimientos hist\u00f3ricos, cuya mayor excelencia consistiera en ser utilizado como pasaporte sustitutorio del esfuerzo que representa la investigaci\u00f3n particularizada de hechos o acontecimientos semejantes, pero separados en el tiempo y en el espacio. Adem\u00e1s de limitar el alcance del fresco hist\u00f3rico con tenido en <i>El Capital <\/i>a la Europa occidental, Marx buscaba con esta propuesta alejarse de los marxistas acad\u00e9micos que en Rusia se autoproclamaban disc\u00edpulos suyos y advertir al mismo tiempo de que su trabajo segu\u00eda siendo una obra abierta, no un sistema hist\u00f3rico-filos\u00f3fico a la vieja usanza.<\/p>\n<p>Ahora bien, la limitaci\u00f3n consciente del alcance de los resultados del propio m\u00e9todo puesto en pr\u00e1ctica en <i><em>El Capital <\/em><\/i>al establecer como criterio la prioridad de la investigaci\u00f3n hist\u00f3rico-social concreta y particularizada, esto es, la recolecci\u00f3n y estimaci\u00f3n de datos hist\u00f3ricos, econ\u00f3micos y sociales caracter\u00edsticos de cada situaci\u00f3n determinada (trabajo que Marx consideraba esencial precisamente al referirse a situaciones en apariencia muy semejantes) parece estar implicando un punto de vista (o tal vez una reconsideraci\u00f3n del mismo) bastante alejado de la completud que Engels pretende en el <i>Anti-D\u00fchring <\/i>para la dial\u00e9ctica cuando ampl\u00eda la virtualidad de la misma a campos tan variados y a entidades y fen\u00f3menos tan distintos como el c\u00e1lculo infinitesimal, la generaci\u00f3n y reproducci\u00f3n de las plantas, la metamorfosis animal, el mero movimiento local, la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica de la exigencia igualitaria o el desarrollo del ideal socialista a lo largo de los siglos.<\/p>\n<p>Cierto es que Engels no pretende dar a la dial\u00e9ctica una funci\u00f3n probatoria o demostrativa y que, al referirse a fen\u00f3menos estudiados por las distintas ciencias particulares de la naturaleza, escribe con la suficiente cautela metodol\u00f3gica como para llamar la atenci\u00f3n acerca del riesgo que supone utilizar a mera ejemplificaci\u00f3n como argumento a favor del pensamiento dial\u00e9ctico. Pero esta cautela, repetida varias veces en las declaraciones metodol\u00f3gicas generales, desaparece luego en los desarrollos espec\u00edficos que el <i>Anti-D\u00fchring <\/i>dedica a refutar la burla antidial\u00e9ctica del adversario intelectual. En estos desarrollos espec\u00edficos \u2013aludidos tambi\u00e9n cr\u00edticamente en numerosas ocasiones en el marco de la tradici\u00f3n marxista\u2013<sup>8<\/sup> todo ocurre como si Engels no encontrara otro argumento que oponer al positivismo de D\u00fchring que una retirada hacia la vieja <i>Naturphilosophie alemana. <\/i>Siempre que se refiere a ello \u2013no s\u00f3lo en el texto del <i>Anti-D\u00fchring<\/i>, sino tambi\u00e9n en el ensayo m\u00e1s sistem\u00e1tico que pretend\u00eda ser la <i><em>Dial\u00e9ctica de la Naturaleza<\/em><\/i>\u2013 Engels dice proponerse liberar a la <i>Naturphilosophie <\/i>de las fantas\u00edas especulativas que la acompa\u00f1aban en la obra de Schelling y de Hegel. Pero a la hora de la verdad, siempre tambi\u00e9n, acaba afirmando la superioridad de la misma sobre la \u00abciencia meramente emp\u00edrica\u00bb, a la que identifica con un punto de vista fijista y metaf\u00edsico. Por tal motivo lo que en el <i>Anti-D\u00fchring <\/i>es calificado redundantemente de ciencia te\u00f3rica de la naturaleza representar\u00eda, de hecho, una recuperaci\u00f3n del n\u00facleo racional de la <i>Naturphilosophie<\/i> frente a la ciencia normal, esto es, una ampliaci\u00f3n filos\u00f3fica de los resultados obtenidos mediante los procedimientos habituales de la ciencia natural de la \u00e9poca.<\/p>\n<p>El prop\u00f3sito de recuperar la sistem\u00e1tica filosof\u00eda hegeliana de la naturaleza como forma de superar el empirismo y elevar a un nivel \u00abte\u00f3rico\u00bb los resultados de las principales disciplinas naturales de la \u00e9poca es algo que est\u00e1 suficientemente documentado tanto en el arranque mismo del <i>Anti-D\u00fchring <\/i>dedicado a las generalidades como en los varios pr\u00f3logos que Engels puso a las distintas ediciones del libro. El paso m\u00e1s expl\u00edcito al respecto est\u00e1 contenido en una nota del pr\u00f3logo a la segunda edici\u00f3n. En ella Engels empieza afirmando que \u00abes mucho m\u00e1s f\u00e1cil abalanzarse contra la vieja filosof\u00eda de la naturaleza que justipreciar su importancia hist\u00f3rica\u00bb; pero luego de repetir el lugar com\u00fan sobre las fantas\u00edas especulativas de aquella filosof\u00eda resalta su lado positivo como antecesora de la teor\u00eda darwiniana de la evoluci\u00f3n. Y ese paso concluye con un s\u00edmil que habr\u00eda de resultar muy eficaz entre los lectores socialistas: \u00abLos fil\u00f3sofos de la naturaleza son respecto de la ciencia natural conscientemente dial\u00e9ctica lo que los ut\u00f3picos respecto del comunismo moderno\u00bb.<sup>9<\/sup><\/p>\n<p>La decisi\u00f3n de interpretar en clave hegeliana los resultados de las investigaciones cient\u00edfico-naturales realz\u00e1ndolos sistem\u00e1ticamente en el marco de la concepci\u00f3n dial\u00e9ctico-materialista no es una ocurrencia pasajera determinada por la orientaci\u00f3n pol\u00e9mica del <i>Anti-D\u00fchring. <\/i>Lo prueba el que muchos a\u00f1os antes, en 1858, Engels hab\u00eda puesto en relaci\u00f3n los descubrimientos de Schleider y de Schwann sobre la c\u00e9lula con el ser en s\u00ed hegeliano. Y es significativo que al anunciar Marx su intenci\u00f3n de ponerse a estudiar fisiolog\u00eda, en una carta escrita el 14 de julio de ese mismo a\u00f1o, le pida la <i>Filosof\u00eda<\/i> <i>de la naturaleza <\/i>de Hegel, para apoyar su opini\u00f3n de que la idea hegeliana del salto cualitativo cuadra perfectamente con los avances logrados en el campo de la fisiolog\u00eda comparada<sup>10<\/sup>. Dicha solicitud y el tenor general de la carta sugieren que ya en aquella fecha Engels se propon\u00eda una recuperaci\u00f3n de la filosof\u00eda hegeliana de la naturaleza (aplicable a sus estudios cient\u00edfico-naturales) que cumpliera una funci\u00f3n ilustrativa parecida a la que hab\u00eda tenido la <i>L\u00f3gica<\/i> de Hegel para la introducci\u00f3n metodol\u00f3gica a la <i>Contribuci\u00f3n <\/i>marxiana a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica.<\/p>\n<p>A pesar de todo, como ya se\u00f1alara Manuel Sacrist\u00e1n al abordar la cuesti\u00f3n del engelsismo<sup>11<\/sup>, es un error atribuir s\u00f3lo a Engels la responsabilidad de los excesos especulativos y metaf\u00f3ricos del <i>Anti-D\u00fchring <\/i>y enfrentarle a Marx como si \u00e9ste \u00faltimo hubiera estado libre del contagio de la <i>Naturphilosophie <\/i>hegeliana. \u00bfC\u00f3mo explicar entonces la aparente diferencia de criterios entre Marx y Engels en 1877 a la que se ha aludido anteriormente?. La explicaci\u00f3n m\u00e1s plausible es, en mi opini\u00f3n, que la diferencia se debe sobre todo a la distinta dificultad de los respectivos campos tem\u00e1ticos en que ambos estaban ocupados entonces; consecuencia, por tanto, de aquel distinto estar en \u00abel c\u00e1lido lecho \u00bb y en \u00abel duro banco \u00bb a los que con cierto humor se refiri\u00f3 Engels al aceptar el encargo de criticar a D\u00fchring. Dicho con m\u00e1s precisi\u00f3n: que no es una diferencia de criterio general sobre el alcance de la dial\u00e9ctica ni sobre la valoraci\u00f3n del hegelianismo lo que les separaba, sino otra diferencia determinada fundamentalmente por el hecho de que Marx estuviera ocup\u00e1ndose entonces de historia, econom\u00eda y macrosociolog\u00eda, mientras que Engels trataba de temas cient\u00edfico-naturales. La correspondencia entre ambos sobre la obra de Darwin muestra que uno y otro interpretaron la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n con una clave de lectura procedente de la filosof\u00eda alemana de la naturaleza y pone de manifiesto tambi\u00e9n que tanto Marx como Engels lamentaron por igual la \u00abroma forma inglesa\u00bb del <i>Origen de las especies <\/i>con una perspectiva metodol\u00f3gica procedente del mismo ambiente cultural. Es m\u00e1s, en la correspondencia de esos a\u00f1os sobre las teor\u00edas evolucionistas hay un episodio, a prop\u00f3sito de la obra de P. Tr\u00e9maux, <i>Origine et transformations de l\u2019homme et des autres \u00eatres <\/i>(publicada en Par\u00eds en 1865), que permite reforzar la estimaci\u00f3n anterior. En la pol\u00e9mica que sostuvieron acerca de la valoraci\u00f3n de la obra de Tr\u00e9maux es Engels quien se muestra m\u00e1s cauto al no aceptar la especulaci\u00f3n gen\u00e9rica sobre la influencia de los factores geol\u00f3gicos o clim\u00e1ticos en la evoluci\u00f3n de las especies y Marx el que, juzgando aquel trabajo hoy olvidado como un \u00abnotabil\u00edsimo avance respecto de Darwin, replica en defensa de los \u00abfantasiosos naturalistas alemanes\u00bb que al final tuvieron raz\u00f3n frente a Cuvier<sup>12<\/sup>. Con esta r\u00e9plica Marx adelantaba un hilo argumental para la interpretaci\u00f3n de las teor\u00edas evolucionistas que luego reaparecer\u00eda en las p\u00e1ginas dedicadas en el <i>Anti-D\u00fchring <\/i>a ese tema.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n la deformaci\u00f3n y consiguiente desprecio del empirismo baconiano, que est\u00e1n en la base de la identificaci\u00f3n que en el <i>Anti-D\u00fchring <\/i>se hace entre metaf\u00edsica e investigaci\u00f3n meramente emp\u00edrica, fueron actitudes compartidas. La deformaci\u00f3n del pensamiento de Bacon, que acab\u00f3 cristalizando en la ciencia alemana de la segunda mitad del siglo XIX merced a un trabajo c\u00e9lebre de Justus von Liebig<sup>13<\/sup>, proced\u00eda de la filosof\u00eda rom\u00e1ntica de la naturaleza y de ese humus cultural fue recogida por Marx y por Engels en un apresurado esquema hist\u00f3rico de la relaci\u00f3n entre ciencia emp\u00edrica y ciencia te\u00f3rica que favorec\u00eda su propia concepci\u00f3n de la dial\u00e9ctica.<\/p>\n<p>No es, pues, una diferencia fundamental de criterio sobre el alcance de la dial\u00e9ctica lo que lleva a Engels a acentuar el esp\u00edritu de sistema. Sus declaraciones expl\u00edcitas al respecto en el <i>Anti-D\u00fchring <\/i>y en otros lugares son ambivalentes. As\u00ed en el pr\u00f3logo escrito para la primera edici\u00f3n de su libro, luego de subrayar la intenci\u00f3n pol\u00e9mica, Engels afirma que <i>no es su finalidad oponer al \u00absistema\u00bb del se\u00f1or D\u00fchring otro sistema; <\/i>distingue tal intenci\u00f3n de la coherencia interna del libro, la cual ser\u00eda consecuencia de la necesidad de abordar numerosos temas al responder a la prolijidad del profesor berlin\u00e9s. En ese mismo contexto Engels ironiza precisamente a costa de la man\u00eda sistem\u00e1tica alemana que hab\u00eda producido en aquella \u00e9poca \u00abdocenas de sistemas por lo general vinculados a la ignorancia y la pseudociencia\u00bb. Siete a\u00f1os despu\u00e9s, en el pr\u00f3logo a la segunda edici\u00f3n \u2013escrito en un momento en el que Engels se ocupaba ya sobre todo del legado literario de Marx\u2013, acent\u00faa levemente el resultado sistem\u00e1tico: <i><em>\u00abLa pol\u00e9mica [con D\u00fchring] se convirti\u00f3 en una expresi\u00f3n m\u00e1s o menos coherente y sistem\u00e1tica del m\u00e9todo dial\u00e9ctico y de la concepci\u00f3n comunista sostenida por Marx y por m\u00ed\u00bb<\/em><\/i>. La presi\u00f3n ambiental empezaba a modificar la finalidad inicial del escrito. Pero en 1892, al presentar para los lectores ingleses su ensayo titulado <i>La evoluci\u00f3n del socialismo de la utop\u00eda a la ciencia <\/i>(ensayo en el que reproduce y ampl\u00eda las partes menos pol\u00e9micas del <i>Anti-D\u00fchring<\/i>), Engels daba un paso m\u00e1s. En esa presentaci\u00f3n contin\u00faa ironizando sobre <i><em>\u00abla terriblemente tediosa\u00bb<\/em><\/i> <i>Gr\u00fcndlichkeit <\/i>de los alemanes, que conduce a la necesidad de elaborar cada nueva idea en sistema omniabarcador, e inmediatamente despu\u00e9s declara que la raz\u00f3n principal de su tarea en el <i>Anti-D\u00fchring <\/i>fue la ocasi\u00f3n que el sistema universal de su adversario le proporcionaba para desarrollar de forma m\u00e1s sistem\u00e1tica las opiniones propias (y las de Marx). Por \u00faltimo, ya sin la preocupaci\u00f3n pol\u00e9mica y sin las ambig\u00fcedades anteriores, en el pr\u00f3logo a la tercera edici\u00f3n del <i>Anti-D\u00fchring <\/i>(1894) anuncia su decisi\u00f3n de retirar \u00abtodo lo que se refer\u00eda exclusivamente a los escritos de D\u00fchring\u00bb en la parte dedicada a la historia de la econom\u00eda y a\u00f1adir en su lugar el desarrollo escrito por Marx que Engels hab\u00eda tenido que reducir en las ediciones anteriores.<\/p>\n<p>Esta \u00faltima decisi\u00f3n da una pista adicional para entender mejor el deslizamiento de Engels hacia la sistematizaci\u00f3n del marxismo: su preocupaci\u00f3n por ofrecer a los lectores socialistas una versi\u00f3n lo m\u00e1s completa posible de las ideas de Marx; preocupaci\u00f3n que concuerda, por otra parte, con la insistencia de los a\u00f1os anteriores para que el amigo completara definitivamente <i>El Capital <\/i>y con la sorpresa \u2013varias veces manifestada por Engels a distintos corresponsales\u2013 mostrada cuando, a la muerte de Marx, se encontr\u00f3 con que los papeles que \u00e9ste dejaba eran manuscritos muy desordenados y, por supuesto, muy distantes de la completud deseada. Maximilian Rubel ha analizado con detalle esta situaci\u00f3n hace ya muchos a\u00f1os y extra\u00eddo de ella conclusiones sumamente radicales acerca del papel de Engels como <i>fundador <\/i>del marxismo.<sup>14<\/sup><\/p>\n<p>De todas formas, el cuadro que aqu\u00ed se traza quedar\u00eda demasiado incompleto si no a\u00f1adi\u00e9ramos que ya a finales del siglo pasado, al mismo tiempo que iba consolid\u00e1ndose la lectura del <i>Anti-D\u00fchring <\/i>como suma o enciclopedia del marxismo, surgieron voces discrepantes que criticaron a su vez aquella interpretaci\u00f3n establecida: unas desde fuera del marxismo, como la del sindicalista Sorel en Francia y las de Gentile y Croce en Italia, y otras que, desde dentro del mismo y apreciando por lo dem\u00e1s el libro de Engels en su conjunto, subrayaron sobre todo su inter\u00e9s desde el punto de vista metodol\u00f3gico, dando en cambio menos importancia a la funci\u00f3n manual\u00edstica. Tal fue el caso de Antonio Labriola. Esta tradici\u00f3n discrepante, por motivos y con argumentos distintos cuyo detalle no tiene cabida aqu\u00ed, fue mantenida en los a\u00f1os veinte y treinta de este siglo por el joven Luk\u00e1cs en <i>Historia y consciencia de clase<\/i>, por Karl Korsch y por Antonio Gramsci en sus <i>Quaderni del carcere<\/i>. En la mayor parte de los casos las indicaciones cr\u00edticas no se refieren s\u00f3lo al disgusto ante la interpretaci\u00f3n dominante en la Segunda Internacional o en la Tercera, sino tambi\u00e9n a la impropiedad de algunas formulaciones espec\u00edficas de Engels contenidas sobre todo en la secci\u00f3n primera del libro.<\/p>\n<p>Hay por lo menos dos formas posibles de leer esa parte del <i>Anti-D\u00fchring <\/i>que comprende las generalidades y la secci\u00f3n primera de la obra: como declaraci\u00f3n de principios acerca de la superioridad cognoscitiva del pensamiento dial\u00e9ctico frente a las limitaciones del an\u00e1lisis habitual de las ciencias que Engels llama \u00abemp\u00edricas\u00bb \u2013lectura dogm\u00e1tica muy extendida en el movimiento socialista hasta los a\u00f1os sesenta de este siglo\u2013 o como reflexi\u00f3n filos\u00f3fica sobre los fundamentos metodol\u00f3gicos y las implicaciones m\u00e1s generales de los resultados de las ciencias de la naturaleza. Esta \u00faltima lectura supone aceptar la primac\u00eda del acercamiento hist\u00f3rico-cr\u00edtico a un cl\u00e1sico del marxismo e implica aclarar y discutir los conceptos de ciencia y dial\u00e9ctica utilizados por Engels en el texto<sup>15<\/sup>. Si la perspectiva que se adopta es \u00e9sta, lo cual supone tomar a Engels la palabra en sus repetidas declaraciones de modestia y considerarle como un aficionado a los estudios cient\u00edfico-naturales \u2013notable lector de una literatura extensa y amplia para su \u00e9poca\u2013, entonces todav\u00eda hoy podr\u00e1 encontrarse en esa secci\u00f3n del <i>Anti-D\u00fchring <\/i>interesantes formulaciones y sugerencias de m\u00e9rito sobre el recurrente tema de la relaci\u00f3n entre ciencias positivas y filosof\u00eda. Particularmente en una fase hist\u00f3rica en la cual la filosof\u00eda de la ciencia parece curada de los excesos neopositivistas y el marxismo de las exageraciones dial\u00e9ctico-cientificistas.<\/p>\n<p>Le\u00eddo as\u00ed, con la convicci\u00f3n de que cada nueva lectura de un cl\u00e1sico nos ofrece \u00e1ngulos anteriormente inadvertidos, el <i>Anti-D\u00fchring <\/i>descubre a un Engels en el que se podr\u00eda resaltar la tensi\u00f3n irresuelta entre la modestia cient\u00edfica y la omniabarcadora finalidad dial\u00e9ctica. Esta tensi\u00f3n se advierte, desde las primeras p\u00e1ginas del libro, cuando nos encontramos, en el pr\u00f3logo a la segunda edici\u00f3n, con una manifestaci\u00f3n inequ\u00edvoca de la consciencia de las limitaciones propias de Engels en el campo de los conocimientos cient\u00edfico-naturales y, a rengl\u00f3n seguido, con un plan de interpretaci\u00f3n dial\u00e9ctica de los principales resultados cient\u00edfico-naturales de la \u00e9poca, que era una tarea ingente y tal vez imposible para un solo hombre.<\/p>\n<p>Muchas de las iron\u00edas que se han hecho en estas \u00faltimas d\u00e9cadas a prop\u00f3sito de aquella tensi\u00f3n y a costa de la aspiraci\u00f3n dial\u00e9ctica de Engels est\u00e1n, no obstante, de m\u00e1s. Pues queda el hecho de que, con el nombre de dial\u00e9ctica o con otros, la aspiraci\u00f3n a la s\u00edntesis globalizadora de los conocimientos particulares que tenemos sobre el mundo y la sociedad es una constante del pensamiento cient\u00edfico ilustrado a lo largo del tiempo. Y tal vez hoy m\u00e1s que nunca.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, las otras secciones del <i>Anti-D\u00fchring<\/i>, siguen conservando el rigor en la formulaci\u00f3n y la fuerza en las convicciones pol\u00edtico-sociales que durante m\u00e1s de un siglo han sabido apreciar no s\u00f3lo los militantes socialistas y comunistas, sino tambi\u00e9n los historiadores de las ideas. En Espa\u00f1a tuvimos la suerte de contar con una excelente introducci\u00f3n al <i>Anti-D\u00fchring<\/i>: la escrita por Manuel Sacrist\u00e1n hace treinta a\u00f1os; una introducci\u00f3n que abr\u00eda entonces un camino renovador (a la vez hist\u00f3rico-cr\u00edtico y actualizador) para el conocimiento y la discusi\u00f3n de la obra de Engels.<\/p>\n<h4>Notas<\/h4>\n<p>[1] Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n, M.: <i><em>Nota editorial sobre OME-35: F. Engels. La subversi\u00f3n de la ciencia por el se\u00f1or Eugen D\u00fchring<\/em><\/i>, Cr\u00edtica-Grijalbo, Barcelona, 1977<br \/>\n[2] Candel Sanmart\u00edn, M.: <i><em>Nota editorial sobre OME-36: F. Engels. Dial\u00e9ctica de la naturaleza, Cr\u00edtica-Grijalbo<\/em><\/i>, Barcelona, 1979<br \/>\n[3] Fern\u00e1ndez Buey, F.: \u00ab<em>Evoluci\u00f3n de las opiniones de Karl Marx sobre Rusia\u00bb<\/em>, en <i>Mientras Tanto<\/i>, n\u00ba 20, Barcelona, 1983.<br \/>\n[4] Laskin, E.: <i><em>\u00abEugenio D\u00fchring, su personalidad y su obra\u00bb<\/em><\/i>, en la introducci\u00f3n a <i>F. Engels contra D\u00fchring, <\/i>versi\u00f3n espa\u00f1ola de Bullejos, J., Librer\u00eda Bergua, Madrid 1936.<br \/>\n[5] Una lista de las principales publicaciones de Eugen D\u00fchring la encontrar\u00e1 el lector en la edici\u00f3n citada en la nota 1, pp. XII y 414.<br \/>\n[6] <i><em>Historia general del socialismo<\/em><\/i>, vol. 2, Destino, Barcelona, 1977<br \/>\n[7] <i><em>Investigaciones sobre la historia del marxismo<\/em><\/i>, vol. 1, Grijalbo, Barcelona 1975<br \/>\n[8] Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n, M.: <em>\u00abLa tarea de Engels en el Anti-D\u00fchring\u00bb<\/em>, pr\u00f3logo a F. Engels<i>, Anti-D\u00fchring, <\/i>Grijalbo, M\u00e9xico, 1964 (ahora en <i>Panfletos y materiales, <\/i>vol. 1: \u00abSobre Marx y marxismo\u00bb, Icaria, Barcelona, 1983.<br \/>\n[9] Este paso \u2013que procede de una nota a\u00f1adida por Engels al pr\u00f3logo de la segunda edici\u00f3n- no figura en la traducci\u00f3n Bullejos, J. V\u00e9ase <i>OME-35 <\/i>citado, pp. 9-10<br \/>\n[10] Vidoni, F.: <i><em>Natura e storia. Marx ed Engels interpreti del darwinismo<\/em><\/i>, Dedalo, Bari, 1985, pp. 25-27<br \/>\n[11] <i>\u00ab<\/i><i><em>La tarea de Engels en el Anti-D\u00fchring\u00bb<\/em><\/i>, en <i>Panfletos y materiales, <\/i>vol. 1 cit., pp. 45 y ss.).<br \/>\n[12] Karl Marx a F. Engels (cartas de 12 de agosto y de 3 de octubre de 1866).<br \/>\n[13] Possi, P. <i>I ragni e le formiche, <\/i>El Mu vlino, Mil\u00e1n 1986<br \/>\n[14] <i>Marx critique du marxisme,<\/i>Payot, Par\u00eds, 1975<br \/>\n[15] Una excelente gu\u00eda para ese trabajo es: Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n, M. \u00abEl trabajo cient\u00edfico de Marx y su noci\u00f3n de ciencia\u00bb<i>, <\/i>en <i>Mientras Tanto<\/i>, n\u00ba 2, Barcelona, 1980 (ahora tambi\u00e9n en <i>Panfletos y materiales, <\/i>vol. 1 cit., pp. 317 y ss).<br \/>\n<b><\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><b>Anexo I: Dial\u00e9ctica, globalismo<\/b><\/h3>\n<p><em>De 1995. Uno de los materiales complementarios del curso de doctorado sobre \u00abCiencia y \u00e9tica en la obra de Manuel Sacrist\u00e1n\u00bb que el autor imparti\u00f3 en la Facultad de Econom\u00eda y Empresa de la UB<\/em><\/p>\n<p>&lt;&lt;Para a\u00f1adir a la discusi\u00f3n sobre dial\u00e9ctica, concepci\u00f3n del mundo, etc. y contestara una pregunta de SLA&gt;&gt;<\/p>\n<p>En el pr\u00f3logo de 1964 al <i>Anti-D\u00fchring<\/i> de Engels Manuel Sacrist\u00e1n [MSL] presentaba el marxismo como una concepci\u00f3n del mundo, como un filosofar siempre vinculado al nivel de las distintas ciencias positivas en cada \u00e9poca hist\u00f3rica. En aquel contexto el t\u00e9rmino \u00abfilosofar\u00bb indicaba la diferencia entre un saber de las totalidades concretas o singularidades hist\u00f3ricas cient\u00edficamente fundamentado y, adem\u00e1s, \u00abvalorativo\u00bb, con punto de vista, y las filosof\u00edas sistem\u00e1ticas de la tradici\u00f3n de los siglos XVII y XVIII. Pero unos a\u00f1os despu\u00e9s, en el pr\u00f3logo que puso a la traducci\u00f3n castellana de algunos escritos de Antonio Labriola, MSL se separaba del uso positivo del t\u00e9rmino \u00abcosmovisi\u00f3n\u00bb o concepci\u00f3n del mundo (identificado con la inspiraci\u00f3n rom\u00e1ntica) y prefer\u00eda, al hablar del marxismo, sustituir restos t\u00e9rminos por otros m\u00e1s en consonancia con los desarrollos recientes de la filosof\u00eda de la ciencia contempor\u00e1nea, como \u00abprograma\u00bb o \u00abparadigma\u00bb.<\/p>\n<p>Cabe preguntarse primero si este cambio ling\u00fc\u00edstico es importante en la obra de MSL y despu\u00e9s si tiene relevancia para dar sentido al concepto de dial\u00e9ctica. Me parece que se puede contestar negativamente a ambas preguntas. Es cierto que la filosof\u00eda contempor\u00e1nea, y no s\u00f3lo la filosof\u00eda de la ciencia, sino m\u00e1s en general la filosof\u00eda del lenguaje, ha llegado a la convicci\u00f3n de las cosmovisiones o concepciones del mundo m\u00e1s o menos cerradas en el sentido decimon\u00f3nico son inmantenibles. Ante todo por razones estrictamente ling\u00fc\u00edsticas, como suele decir Jos\u00e9 Mar\u00eda Valverde. Pero, por otra parte, es dudoso que MSL haya mantenido alguna vez que el marxismo es o aspira a ser una cosmovisi\u00f3n tan sistem\u00e1ticamente omniabarcadora. Me inclino a pensar que en 1970 prefer\u00eda hablar de \u00abprograma\u00bb o \u00abparadigma\u00bb para evitar discusiones sobre palabras, pero que este cambio no cambiaba lo sustancial de su pensamiento acerca de la naturaleza epistemol\u00f3gica del marxismo.<\/p>\n<p>M\u00e1s importante me parece el desplazamiento de acentos desde la consideraci\u00f3n del marxismo como un \u00abprograma\u00bb o \u00abparadigma\u00bb a la afirmaci\u00f3n del comunismo como una tradici\u00f3n milenaria a la que el marxismo da forma moderna; desplazamiento observable ya en la obra de MSL desde mediada la d\u00e9cada de los setenta. Si se acepta esta idea del desplazamiento de acentos se podr\u00eda decir que entre 1954 y 1980 hubo algo as\u00ed como una oscilaci\u00f3n pendular a la hora de afirmar el equilibrio entre inspiraci\u00f3n moral y vocaci\u00f3n cient\u00edfica: el marxismo es primero una concepci\u00f3n del mundo, o sea, una visi\u00f3n general metacient\u00edfica que se sostiene sobre la pr\u00e1ctica y las ciencias positivas; luego es un paradigma o un programa que incluye afirmaciones tradicionalmente caracter\u00edsticas de las concepciones del mundo pero una acentuada vocaci\u00f3n cient\u00edfica; finalmente es una tradici\u00f3n o parte de una tradici\u00f3n, lo que equivale a decir: es una pieza primordialmente cultural que se caracteriza por intentar estar a bien con las ciencias positivas y por intentar racionalizar las actuaciones del sujeto humano. En cualquiera de los casos, sin embargo, lo que se mantiene para diferenciar el marxismo o la tradici\u00f3n comunista marxista de otros saberes es un doble rasgo: globalidad y concreci\u00f3n.<\/p>\n<p>Eso ser\u00eda lo que proporciona la \u00abdial\u00e9ctica\u00bb. En la concepci\u00f3n de MSL se puede hablar de una \u00abdial\u00e9ctica real\u00bb o de la vida y de un pensamiento dial\u00e9ctico o de un pensamiento movido por la tensi\u00f3n dial\u00e9ctica. Esta tensi\u00f3n mental dial\u00e9ctica tratar\u00eda de dar cuenta de la interna polaridad y conflictividad del mundo real en sus concreciones.<\/p>\n<p>Probablemente la mejor manera de recuperar tal inspiraci\u00f3n dial\u00e9ctica en el marco de las discusiones epistemol\u00f3gicas de las \u00faltimas d\u00e9cadas sea referirse al punto de vista sist\u00e9mico.<\/p>\n<p>&lt;&lt;Relacionar esto con lo escrito para el congreso sobre \u00abIndividualismo, globalismo, sistemismo\u00bb&gt;&gt;.<\/p>\n<p>La filosof\u00eda de la ciencia de los cient\u00edficos de estos \u00faltimos a\u00f1os se ha hecho mucho menos puntillosa a la hora de diferenciar entre cosmovisiones, programas y paradigmas de lo que lo eran los fil\u00f3sofos profesionales de la ciencia a mediados de los a\u00f1os sesenta. Pondr\u00e9 un ejemplo.<\/p>\n<p>En su libro titulado <i>M\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites del crecimiento<\/i>, D.H. y D.L. Meadows y J. Randers escriben: \u00abNuestra cuarta lente, probablemente la m\u00e1s importante, fue nuestra \u00abcosmovisi\u00f3n\u00bb, paradigma o forma fundamental del mirar. Todos tenemos una visi\u00f3n del mundo. Es siempre la determinante m\u00e1s decisiva de aquello que se ve. Y su descripci\u00f3n es casi imposible. La nuestra viene determinada por las sociedades industriales de occidente en las que nos desarrollamos, por nuestra formaci\u00f3n cient\u00edfica y econ\u00f3mica \/&#8230;\/ pero el componente m\u00e1s importante de nuestro modo de ver o mirar, la parte que quiz\u00e1 sea menos ampliamente compartida, es nuestro punto de vista sobre los sistemas \/&#8230;\/ Un punto de vista sobre sistemas no es necesariamente mejor que cualquier otro, es simplemente distinto. Como cualquier punto de vista, como la cima de cualquier monta\u00f1a a la que se asciende, permite ver algunas cosas que jam\u00e1s se ver\u00edan desde otro lugar, y al mismo tiempo impide la visi\u00f3n de otras. El estudio de sistemas nos ha ense\u00f1ado a ver el mundo como un conjunto de modelos de comportamiento din\u00e1mico en desarrollo,tales como crecimiento, disminuci\u00f3n, oscilaci\u00f3n, sobrepasamiento. No ha ense\u00f1ado a centrarnos en las interconexiones. Vemos la econom\u00eda y el medio ambiente como un solo sistema. Vemos stocks, flujos, retroalimentasciones y umbrales en dicho sistema, y todos ellos determinan la forma en que el sistema se comporta.\u00ab (traducci\u00f3n castellana: El Pa\u00eds-Aguilar, 1992).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><b>Anexo II. Sobre Marx y Engels<\/b><\/h3>\n<p><em>Texto fechado en 2009.<\/em><\/p>\n<p>Tiene inter\u00e9s comparar aqu\u00ed lo que Droysen ha escrito en <i>Historik<\/i> sobre interpretaci\u00f3n y comprensi\u00f3n del <i>cosmos moral<\/i> y de las <i>comunidades \u00e9ticas<\/i> con las observaciones metodol\u00f3gicas que su compatriota exiliado, Karl Marx, estaba redactando casi al mismo tiempo, en Londres, como prefacio a la <i>Contribuci\u00f3n a la Econom\u00eda Pol\u00edtica. <\/i>Para entonces Marx no era ya s\u00f3lo el fil\u00f3sofo aficionado a la historia y activista social que ha escrito que, en lo sustancial, la historia de los hombres es la historia de la lucha de clases. Se consideraba economista y dec\u00eda estar haciendo ciencia (social) en serio, o sea, <i>dar raz\u00f3n<\/i> de lo que Droysen llamaba cosmos moral o comunidades \u00e9ticas. Tal vez por eso, porque pretend\u00eda estar haciendo ciencia social en serio, despu\u00e9s de haber abandonado a la roedora cr\u00edtica de las ratas un pr\u00f3logo general con oscuras consideraciones sobre lo abstracto y lo concreto, escritas en un lenguaje hegeliano que obstaculizaba la comprensi\u00f3n del propio punto de vista, tambi\u00e9n Marx opt\u00f3 por una exposici\u00f3n m\u00e1s razonable: narrar brevemente el camino por el que hab\u00eda llegado a la investigaci\u00f3n que presentaba y a sus resultados, ilustrar la cosa con su propia evoluci\u00f3n intelectual.<\/p>\n<p>Dec\u00eda ah\u00ed Marx lo esencial acerca de su m\u00e9todo, pero entendiendo <i>m\u00e9todo <\/i>no en el sentido restringido en que suelen emplear la palabra los cient\u00edficos al referirse al procedimiento empleado en sus investigaciones concretas, sino en una acepci\u00f3n m\u00e1s amplia, filos\u00f3fica, como met\u00f3dica, visi\u00f3n general o concepci\u00f3n de la historia de los hombres. En este sentido lo esencial del m\u00e9todo hist\u00f3rico y dial\u00e9ctico ven\u00eda a expresarse as\u00ed: la <i>anatom\u00eda de la sociedad<\/i> hay que buscarla en la econom\u00eda pol\u00edtica; el modo de producci\u00f3n de la vida material condiciona el proceso de vida social, pol\u00edtica y espiritual en general; no es la conciencia de los hombres la que determina la realidad, sino al contrario, la realidad social lo que determina su conciencia; hay una contradicci\u00f3n de fondo entre el desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones de producci\u00f3n o de propiedad existentes; y esto, en la \u00e9poca del capitalismo, abre una era de revoluci\u00f3n social.<\/p>\n<p>Atendiendo a lo que Marx dice ah\u00ed (y a lo que a\u00f1adir\u00eda, en 1867, en el pr\u00f3logo a la primera edici\u00f3n de <i>El capital<\/i> y, en 1873, en el ep\u00edlogo a la segunda edici\u00f3n), se puede resumir su met\u00f3dica en las siguientes consideraciones: en lo que tiene de m\u00e9todo de <i>investigaci\u00f3n<\/i> propiamente dicho, o sea, en la b\u00fasqueda de las leyes del desarrollo econ\u00f3mico, proceder anal\u00edticamente como hab\u00edan procedido los cl\u00e1sicos de la econom\u00eda pol\u00edtica inglesa y escocesa, pero teniendo en cuenta que lo que se estudia, que es sustancialmente la formaci\u00f3n econ\u00f3mica capitalista, no es un \u00abcristal r\u00edgido\u00bb, sino un \u00aborganismo capaz de transformaci\u00f3n y constantemente cogido en el proceso de transformarse\u00bb; y en lo que tiene de m\u00e9todo de <i>exposici\u00f3n<\/i> de los resultados de la investigaci\u00f3n (la cual incluye la visi\u00f3n del mundo resultante), hacer como hab\u00eda hecho Hegel, es decir, proceder dial\u00e9cticamente para dar una visi\u00f3n global o totalizadora del desarrollo, pero poniendo el acento en la base material de la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica para, desde ah\u00ed, sacar conclusiones contrarias a las de Hegel, revolucionarias en lo pol\u00edtico-social.<\/p>\n<p>Por eso Marx pod\u00eda llegar a la conclusi\u00f3n, sorprendente hablando de metodolog\u00eda, de que su propio m\u00e9todo, inversi\u00f3n materialista del m\u00e9todo de Hegel, era, por una parte, <i>cr\u00edtica<\/i> de la econom\u00eda pol\u00edtica realmente existente (en la medida en que no se queda en lo que hay, sino que contempla la formaci\u00f3n capitalista en su desarrollo hacia el futuro y, por tanto, como un fen\u00f3meno hist\u00f3rico transitorio) y, por otra, como <i>un esc\u00e1ndalo y un horror para la burgues\u00eda<\/i>, en la medida en que la dial\u00e9ctica, enderezada o puesta sobre sus pies, permite percibir el lado perecedero y el ocaso necesario de la formaci\u00f3n econ\u00f3mico-social que estudia.<\/p>\n<p>Esta era, obviamente, otra manera de ver la historia. Una manera en la cual la afirmaci\u00f3n del punto de vista del economista-historiador sobre el objeto de su investigaci\u00f3n ha de resultar tan patente y expl\u00edcita como la aspiraci\u00f3n a la objetividad cient\u00edfica. Pues a pesar de que \u00e9l mismo ha subrayado constantemente el punto de vista desde el cual abordaba los acontecimientos hist\u00f3ricos, Marx ha escrito, con mucho \u00e9nfasis, que hay que llamar \u00abcanalla al investigador que pretende acomodar su ciencia a tal o cual inter\u00e9s pol\u00edtico\u00bb; y, por otra parte, ha comparado su investigaci\u00f3n acerca de las leyes que rigen el mundo econ\u00f3mico-social con lo que hab\u00edan hecho los f\u00edsicos o, m\u00e1s tarde, con lo que Darwin hizo en <i>El origen de las especies<\/i> para el mundo de la naturaleza.<\/p>\n<p>Marx aspiraba a una historia total o totalizadora y hab\u00eda llegado a escribir que llegar\u00eda un tiempo en el que habr\u00eda <i>una sola ciencia<\/i>, la ciencia de la historia, y que \u00e9sta habr\u00eda de proceder por explicaciones causales y formulaci\u00f3n de leyes, de forma hipot\u00e9tico-deductiva, como las ciencias de la naturaleza. Incluso cuando, m\u00e1s adelante, lleg\u00f3 a la convicci\u00f3n de que la ciencia social por antonomasia es la econom\u00eda comparaba habitualmente la b\u00fasqueda o investigaci\u00f3n de las tendencias del desarrollo hist\u00f3rico con el trabajo de los cient\u00edficos naturales a la hora de establecer las leyes de la naturaleza. A sabiendas, eso as\u00ed, de que el economista atento al desarrollo de la historia no podr\u00e1 utilizar microscopios ni hacer determinados experimentos, sino cifrar su trabajo <i>en la fuerza de la abstracci\u00f3n<\/i>. No es casual, por tanto, que al declarar la cientificidad del propio m\u00e9todo (en la amplia acepci\u00f3n de la palabra antes dicha) haya escrito que, frente a los prejuicios de la llamada opini\u00f3n p\u00fablica, el economista historiador ha de seguir su propio camino y dejar que la gente diga, o que en el umbral de la ciencia, como a la entrada del infierno de Dante, una obligaci\u00f3n se impone: <i>Qui si convien lasciare ogni sospetto\/ ogni vilt\u00e0 convien che qui sia morta<\/i><br \/>\nConviene subrayar aqu\u00ed, para nuestro tema: 1\u00ba que en Marx no hay oposici\u00f3n sustancial, por razones metodol\u00f3gicas, entre ciencias sociales y ciencias naturales; y 2\u00ba que tampoco hay querella entre disciplinas en el marco de las ciencias sociales. La cr\u00edtica de Marx al programa positivista no se refiere tanto a la aspiraci\u00f3n de las ciencias sociales a convertirse en ciencias propiamente dichas siguiendo el ejemplo de la f\u00edsica o de la biolog\u00eda, sino al procedimiento con que se intentaba llevar a la pr\u00e1ctica esta tentativa, a la p\u00e9rdida de la perspectiva dial\u00e9ctica, te\u00f3rica o cosmovisionaria observada en el lema positivista de <i>atenerse a los hechos.<\/i> En cuanto a las disciplinas econ\u00f3mico-sociales, la econom\u00eda (o mejor: la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica) tiene la primac\u00eda en el an\u00e1lisis por el car\u00e1cter decisivo que se concede a lo econ\u00f3mico en la vida social y espiritual de los hombres, pero es la historia (o si se prefiere: la historiograf\u00eda) la que integra a todas las disciplinas sociales, la que hace de cemento unificador de econom\u00eda, sociolog\u00eda, etnolog\u00eda, antropolog\u00eda, etc.<\/p>\n<p>No es forzar las cosas decir que en la met\u00f3dica propuesta por Marx hab\u00eda un interesante cruce o encabalgamiento de culturas filos\u00f3ficas: la inglesa, mayormente empirista, atenta a la captaci\u00f3n y elaboraci\u00f3n de datos pero reticente ante las hip\u00f3tesis especulativas (<i>hypothesis non fingo<\/i>, hab\u00eda escrito Newton), que hab\u00eda dado ya sus frutos tanto en la consideraci\u00f3n del mundo de la naturaleza como en la aproximaci\u00f3n anal\u00edtica a los fen\u00f3menos econ\u00f3mico-sociales, y la alemana, que desde Goethe y Hegel ven\u00eda insistiendo en la importancia de lo cualitativo, en lo que pierde el an\u00e1lisis meramente reductivo de la naturaleza y de la sociedad y en la necesidad de <i>coronar filos\u00f3ficamente<\/i> el conocimiento aportado por las ciencias con una concepci\u00f3n global y especulativa del mundo. En la visi\u00f3n de Marx, inspirada en Hegel, la dial\u00e9ctica ser\u00eda b\u00e1sicamente esto \u00faltimo, s\u00f3lo que renunciando a la pretensi\u00f3n metaf\u00edsica e idealista de la <i>Naturphilosophie<\/i> alemana; del empirismo quedar\u00eda, en la concepci\u00f3n hist\u00f3rico-materialista del mundo, el respeto al conocimiento adquirido a trav\u00e9s del m\u00e9todo de las ciencias positivas, s\u00f3lo que renunciando al <i>hypothesis non fingo<\/i>, es decir, al \u00abromo m\u00e9todo ingl\u00e9s\u00bb (la expresi\u00f3n es del propio Marx) que se queda en la observaci\u00f3n, la descripci\u00f3n de los hechos y la generalizaci\u00f3n por inducci\u00f3n a partir de ellos.<\/p>\n<p>Friedrich Engels trat\u00f3 de sistematizar en los a\u00f1os siguientes la met\u00f3dica marxiana como concepci\u00f3n hist\u00f3rico-dial\u00e9ctica del mundo social <i>y <\/i>natural. Lo hizo sobre todo en dos obras, el <i>Anti-D\u00fchring<\/i> y <i>Dial\u00e9ctica de la naturaleza<\/i>, mientras Marx estaba ocupado en completar <i>El capital<\/i>. Este intento de Engels tiene algo de parad\u00f3jico, pues el <i>Anti-D\u00fchring <\/i>era inicialmente una obra pol\u00e9mica, escrita para combatir una tergiversaci\u00f3n del socialismo en la socialdemocracia alemana, y lo que se conoce como <i>Dial\u00e9ctica de la naturaleza<\/i> no es un libro propiamente dicho, sino una recopilaci\u00f3n de notas de lectura, reflexiones del propio Engels a partir de estas lecturas, apuntes y borradores inacabados o por revisar. En cualquier caso, el inter\u00e9s de estos escritos para historia de las ideas radica en que dan pistas, y alguna de ellas importante, para aclarar qu\u00e9 puede ser una concepci\u00f3n materialista y dial\u00e9ctica de la historia de los seres humanos y del mundo de la naturaleza, la cual se presenta, a su vez, como \u00abcient\u00edfica\u00bb, esto es, en consonancia con los resultados de las diversas ciencias (naturales y sociales) de la \u00e9poca.<\/p>\n<p>Ya en el momento de la muerte de Marx (1883), Engels estaba convencido de que la ciencia de la naturaleza hab\u00eda llegado a un punto en el que \u00e9sta no pod\u00eda seguir sustray\u00e9ndose a la concepci\u00f3n de conjunto dial\u00e9ctica. Para entonces Engels hab\u00eda dado una definici\u00f3n muy gen\u00e9rica y omniabarcadora de <i>dial\u00e9ctica<\/i>: \u00abNo es m\u00e1s que la ciencia de las leyes generales del movimiento y de la evoluci\u00f3n de la materia, de la sociedad humana y del pensamiento\u00bb. La mayor\u00eda de las notas de lectura y de las reflexiones que componen <i>Dial\u00e9ctica de la naturaleza<\/i> estaban orientadas a sugerir y\/o comprobar c\u00f3mo, efectivamente, los descubrimientos recientes en diversos \u00e1mbitos de las ciencias de la naturaleza reforzaban la concepci\u00f3n dial\u00e9ctica del mundo frente a los postulados de la metaf\u00edsica y de la filosof\u00eda especulativa de la naturaleza.<\/p>\n<p>Hay que decir que Engels, a\u00fan m\u00e1s que Marx, fue un devorador de libros cient\u00edficos y de divulgaci\u00f3n cient\u00edfica. Como \u00e9l mismo declara en el pr\u00f3logo a la segunda edici\u00f3n del <i>Anti-D\u00fchring<\/i>, despu\u00e9s de retirarse del trabajo comercial, durante ocho a\u00f1os, entre 1875 y 1883, hab\u00eda dedicado muchas horas de su actividad a leer libros de biolog\u00eda, fisiolog\u00eda, f\u00edsica, termodin\u00e1mica y astronom\u00eda precisamente con el prop\u00f3sito de ampliar la concepci\u00f3n materialista y dial\u00e9ctica de Marx a las ciencias naturales. Y en <i>Dial\u00e9ctica de la naturaleza<\/i> hay noticia de muchas de estas lecturas, algunas de historia de la ciencia pero otras, la mayor\u00eda, de autores contempor\u00e1neos dedicados a la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n, a biolog\u00eda, a la fisiolog\u00eda, a la gen\u00e9tica, a la f\u00edsica, a la qu\u00edmica, a la termodin\u00e1mica o a la astronom\u00eda (entre otros autores hab\u00eda le\u00eddo a Darwin, Huxley, Russel Wallace, Haeckel, Du Bois-Reymond, Virchow, Baer, Bessel, Favre, Mendeleiev, Sadi Carnot, Clausius, William Thompson, Kekul\u00e9, Kirchhoff, Liebig, Lubbock, Maxwell, Meyer, von N\u00e4geli, Helmholtz, Wiedemann, etc).<\/p>\n<p>Es un error leer estos apuntes, observaciones y reflexiones incompletas de Engels como si se tratara de la fundamentaci\u00f3n te\u00f3rica y sistem\u00e1tica de la dial\u00e9ctica. Pues, como suele ocurrir en los autores cultos, ilustrados y con formaci\u00f3n filos\u00f3fica, hay en esas notas consideraciones generales de valor, pero, como ocurre tambi\u00e9n con los aficionados a las ciencias de la naturaleza que no son expertos en ninguna de ellas, tambi\u00e9n hay ah\u00ed generalizaciones, extrapolaciones e incomprensiones de las que suelen hacer sonre\u00edr a los cient\u00edficos y a los historiadores de la ciencia. Hab\u00eda, por lo dem\u00e1s, en los escritos del propio Engels suficientes declaraciones de modestia al respecto como para haber evitado ese error. As\u00ed, por ejemplo, en el pr\u00f3logo a la primera edici\u00f3n del <i>Anti-D\u00fchring, <\/i>en l878<i>,<\/i> Engels se declaraba muy consciente de la insuficiencia de sus conocimientos f\u00edsicos y qu\u00edmicos; y siete a\u00f1os despu\u00e9s, a pesar de las lecturas realizadas, admit\u00eda moverse \u00absiempre con bastante torpeza en el terreno de la ciencia te\u00f3rica de la naturaleza\u00bb. Engels pensaba que aquella fundamentaci\u00f3n te\u00f3rica y sistem\u00e1tica en curso era una tarea tit\u00e1nica, y su \u00faltima palabra al respecto parece haber sido que la reflexi\u00f3n de los cient\u00edficos de la naturaleza sobre sus propios descubrimientos, o sea, el programa de la ciencia <i>te\u00f3rica<\/i> (la filosof\u00eda de la ciencia de los propios cient\u00edficos) acabar\u00eda haciendo superfluo, totalmente o en parte, el trabajo que \u00e9l mismo hab\u00eda realizado. No dudaba, en cambio, de que el filosofar sobre los resultados de las ciencias de la naturaleza confirmar\u00edan la visi\u00f3n dial\u00e9ctico-materialista del mundo.<\/p>\n<p>Lo que de verdad importa de esos dos textos para nuestro tema es que Engels acentuaba tres cosas que estaban ya en Marx: la cr\u00edtica del empirismo (tanto en la historia de las ideas como en algunos cient\u00edficos contempor\u00e1neos), la proximidad entre teor\u00eda darwiniana de la evoluci\u00f3n y materialismo hist\u00f3rico y, sobre todo, la idea de dial\u00e9ctica como <i>ciencia<\/i> <i>estricta.<\/i> Si uno se fija s\u00f3lo en esta idea pronto se llega a la conclusi\u00f3n de que la dial\u00e9ctica, entendida como ciencia del todo o de las totalidades concretas, abandonadas por los cient\u00edficos positivos \u00absin pretensi\u00f3n te\u00f3rica\u00bb (la expresi\u00f3n es de Engels), ha de ser en realidad una \u00abciencia\u00bb tan \u00abestricta\u00bb como la teolog\u00eda, la ciencia de esencias de la <i>Naturphilosophie<\/i> o la filosof\u00eda \u00abesencial\u00bb que pretende reinar por encima de las ciencias particulares. De hecho, Hegel es un autor omnipresente en <i>Dial\u00e9ctica de la naturaleza <\/i>y aunque Engels subraya en varias ocasiones la distancia respecto del idealismo y de su filosof\u00eda sistem\u00e1tica cita constantemente pasos de la <i>L\u00f3gica<\/i> y de la <i>Enciclopedia<\/i> en pol\u00e9mica con el empirismo, con el mecanicismo, con el naturalismo y con la adhesi\u00f3n de determinados cient\u00edficos a los principios de la l\u00f3gica formal.<\/p>\n<p>Pero, m\u00e1s all\u00e1 de esto, en los apuntes de Engels sobre ciencias y dial\u00e9ctica, en su cr\u00edtica del empirismo, en sus reflexiones acerca de la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n y en sus consideraciones sobre la conciencia o falta de conciencia filos\u00f3fica de los cient\u00edficos naturales hab\u00eda sugerencias que tienen relevancia para la reconsideraci\u00f3n de la relaci\u00f3n entre ciencias y humanidades. Tanto m\u00e1s cuanto que algunas de las notas que componen <i>Dial\u00e9ctica de la naturaleza<\/i> fueron redactadas casi al mismo tiempo, y en el mismo pa\u00eds, en que ten\u00eda lugar la pol\u00e9mica entre Huxley y Arnold. En la obra de Engels no hay noticia de aquella controversia, pero teniendo en cuenta sus lecturas cient\u00edficas de aquellos a\u00f1os y la orientaci\u00f3n de sus notas y reflexiones no es dif\u00edcil imaginar que, en l\u00edneas generales, \u00e9l compart\u00eda la preocupaci\u00f3n de Huxley por la direcci\u00f3n principal de los estudios universitarios y tal vez parcialmente la cr\u00edtica a los <i>levitas humanistas del templo de la cultura.<\/i> S\u00f3lo que en Engels la preocupaci\u00f3n central no era la relaci\u00f3n entre ciencias y humanidades en la universidad sino m\u00e1s bien la relaci\u00f3n entre ciencias de la naturaleza y filosof\u00eda o concepci\u00f3n del mundo implicada en ellas, dentro y fuera de la universidad.<\/p>\n<p>Esta otra preocupaci\u00f3n se puede ubicar en lo que acad\u00e9micamente se ha denominado epistemolog\u00eda o filosof\u00eda de la ciencia. Y tiene inter\u00e9s observar que, en este \u00e1mbito, en su tentativa de desarrollar la naturaleza general de la dial\u00e9ctica como ciencia de las relaciones y concatenaciones existentes en el mundo natural y del pensamiento humano acerca de ellas, Engels, a pesar de su aprecio por el evolucionista Huxley, se aproximaba mucho a la recuperaci\u00f3n por Arnold del uso alem\u00e1n de la palabra ciencia [Wissenschaft]. No hay en \u00e9l, como en Arnold, recriminaci\u00f3n por el hecho de estar hablando siempre de ciencias en la acepci\u00f3n de ciencia natural emp\u00edrica, anal\u00edtico-reductiva, pero s\u00ed a la limitaci\u00f3n de los cient\u00edficos naturales que se quedan en la empiria, desprecian la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica sobre las ciencias que cultivan y acaban aceptando tal o cual metaf\u00edsica tradicional al exponer el resultado de sus investigaciones o comunicar a un p\u00fablico amplio el sentido de algunas de las nociones adquiridas. En esta cr\u00edtica de Engels se ve bien, de nuevo, el cruce o encabalgamiento de las culturas filos\u00f3ficas, alemana e inglesa, que ya se observaba en Marx.<\/p>\n<p>Una vez admitida la insuficiencia de los conocimientos del p\u00fablico en general y de los fil\u00f3sofos en particular a la hora de teorizar sobre los resultados de las modernas ciencias de la naturaleza, en las que son profanos (una limitaci\u00f3n de los estudios universitarios de la \u00e9poca apuntada por Huxley), Engels no deja de subrayar la otra cara del asunto, a saber: que los naturalistas suelen ser igualmente profanos en el terreno te\u00f3rico, o sea, \u00aben el terreno de lo que hasta aqu\u00ed ha venido calific\u00e1ndose de filosof\u00eda\u00bb. Como teorizar acerca de los resultados obtenidos por las distintas ciencias de la naturaleza se fue convirtiendo en una necesidad, la falta de formaci\u00f3n te\u00f3rica o filos\u00f3fica de los naturalistas tiene consecuencias negativas, pues en ese \u00e1mbito fracasan ya los m\u00e9todos emp\u00edricos aprendidos.<\/p>\n<p>En su defensa de la filosof\u00eda (dial\u00e9ctica) como correcci\u00f3n de este defecto, Engels llega a escribir, en <i>Dial\u00e9ctica de la naturaleza<\/i>, dos cosas que probablemente habr\u00edan sido del agrado de Arnold. Primera: que la filosof\u00eda se venga p\u00f3stumamente de las ciencias naturales por haber sido abandonada por ellas cuando los naturalistas podr\u00edan haberse dado cuenta de la superior aportaci\u00f3n te\u00f3rica de Leibniz, Kant y Hegel. Y segunda: que los naturalistas creen librarse de la filosof\u00eda simplemente por ignorancia, porque lo poco que han aprendido de filosof\u00eda en la universidad es un revoltijo fragmentario de ideas de las m\u00e1s diversas escuelas, sin cr\u00edtica y sin plan sistem\u00e1tico, lo cual hace que luego se pongan a insultar a la filosof\u00eda siendo esclavos de los peores residuos vulgarizados de la peor de las filosof\u00edas, de los despojos de la vieja metaf\u00edsica. La misma orientaci\u00f3n tiene una nota titulada \u00abLos naturalistas en el mundo de los esp\u00edritus\u00bb, escrita en 1878, e incluida en el mismo libro. Ah\u00ed se burla de un librito del zo\u00f3logo y bot\u00e1nico brit\u00e1nico Alfred Russel Wallace, <i>On miracles and Modern Spiritualism,<\/i> para establecer luego la relaci\u00f3n existente entre empirismo y espiritualismo y llegar a esta sugerencia apreciable desde el punto de vista de la historia de las ideas: que el camino m\u00e1s seguro para llegar al misticismo no es la enmara\u00f1ada teor\u00eda de la filosof\u00eda de la naturaleza sino el m\u00e1s trivial del empirismo, que desprecia todo lo que sea teor\u00eda y desconf\u00eda de todo lo que sea pensamiento.<\/p>\n<p>Otra de las sugerencias de inter\u00e9s que hay en <i>Dial\u00e9ctica de la naturaleza<\/i> es precisamente la prospecci\u00f3n de los caminos posibles para cerrar el hiato abierto entre ciencias particulares de la naturaleza y consideraci\u00f3n te\u00f3rica o filos\u00f3fica de los resultados de las mismas. Engels cre\u00eda que s\u00f3lo la dial\u00e9ctica, en tanto que filosof\u00eda de las relaciones o concatenaciones de lo real y tambi\u00e9n de las relaciones entre las ciencias, pod\u00eda ayudar a los hombres de ciencia a superar el empirismo y \u00abescalar la monta\u00f1a te\u00f3rica\u00bb. Y apuntaba dos caminos para esa escalada: uno, lento y penoso, que consistir\u00eda en que, de forma espont\u00e1nea y elemental, por la fuerza de las cosas, se fuera imponiendo entre los cient\u00edficos la necesidad de teorizar, sin metaf\u00edsica, sobre los propios descubrimientos; y otro, m\u00e1s corto, por el que se inclinaba, que consistir\u00eda en prestar mayor atenci\u00f3n, ya desde su formaci\u00f3n, a la filosof\u00eda dial\u00e9ctica en las manifestaciones que \u00e9sta brinda en la historia. Lo que implicar\u00eda, tambi\u00e9n para los cient\u00edficos de la naturaleza, leer y estudiar a los cl\u00e1sicos de la filosof\u00eda griega y a los cl\u00e1sicos de la filosof\u00eda alemana desde Kant hasta Hegel. Liberada esta filosof\u00eda de su punto de partida idealista y habiendo renunciado a la construcci\u00f3n arbitraria de sistemas que se dan de tortas con los hechos, vendr\u00eda en ayuda de los naturalistas en particular y de los cient\u00edficos en general.<\/p>\n<p><i>Dial\u00e9ctica de la naturaleza<\/i> no se public\u00f3 hasta finales de los a\u00f1os veinte del siglo XX, as\u00ed que apenas cuenta para la controversia sobre ciencias y humanidades en la cultura alemana de la \u00e9poca anterior al ascenso de Hitler al poder, salvo por el hecho de que algunos dirigentes de la social-democracia conoc\u00edan, sobre todo a trav\u00e9s del <i>Anti-D\u00fchring<\/i>, las ideas de Engels sobre marxismo y darvinismo y su concepci\u00f3n gen\u00e9rica de la dial\u00e9ctica. Entre los te\u00f3ricos alemanes que intervendr\u00edan en la controversia de entresiglos la concepci\u00f3n marxiana de la historia s\u00f3lo ser\u00eda atendida, parcialmente y para criticarla, por los economistas de la escuela austriaca y por los primeros soci\u00f3logos de lengua alemana, interesados al mismo tiempo por la econom\u00eda en un sentido amplio, es decir, por Ferdinand T\u00f6nnies y por Marx Weber. Los otros, los historiadores de la filosof\u00eda y los fil\u00f3sofos de la historia, Dilthey, Windelband y Rickert, preferir\u00edan discutir con Ranke o desarrollar algunas de las sugerencias de Droysen.<\/p>\n<h3 align=\"center\"><\/h3>\n<h3 style=\"text-align: left;\" align=\"center\"><b>Anexo 3: De MSL \u00abLa tarea de Engels en el <i>Anti-D\u00fchring<\/i>\u00bb<\/b><\/h3>\n<p><em>Manuscrito no fechado.<\/em><\/p>\n<p>Se abre, en hoja aparte, con la nota al pie de p\u00e1gina de Sacrist\u00e1n sobre las demostraciones de existencia e inexistencia:<br \/>\n\u00abUna vulgarizaci\u00f3n demasiado frecuente del marxismo insiste en usar laxa y anacr\u00f3nicamente (como en tiempos de la \u00abfilosof\u00eda de la naturaleza\u00bb rom\u00e1ntica e idealista) los t\u00e9rminos <i>demostrar,<\/i> probar y refutar para las argumentaciones de plausibilidad propias de la concepci\u00f3n del mundo. As\u00ed se repite, por ejemplo, la inepta frase de que la marcha de la ciencia \u00abha demostrado la inexistencia de Dios\u00bb. Esto es literalmente un sinsentido. La ciencia no puede demostrar ni probar nada referente al universo como un todo, sino s\u00f3lo enunciados referentes a sectores del universo, aislados y abstractos de un modo u otro. La ciencia emp\u00edrica no puede probar, por ejemplo, que no exista un ser llamado <i>Abracadabra abracadabrante<\/i>, pues, ante cualquier informe cient\u00edfico-positivo que declare no haberse encontrado ese ser, cabe siempre la respuesta de que el Abracadabra en cuesti\u00f3n se encuentra m\u00e1s all\u00e1 del alcance de los telescopios y de los microscopios, o la afirmaci\u00f3n de que el Abracadabra abracadabrante no es perceptible, ni siquiera positivamente pensable, por la raz\u00f3n humana, etc. Lo que la ciencia puede fundamentar es la afirmaci\u00f3n de que la suposici\u00f3n de que existe el Abracadabra abracadabrante no tiene funci\u00f3n explicativa alguna de los fen\u00f3menos conocidos, ni est\u00e1, por tanto, sugerida por \u00e9stos.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, la frase vulgar de la \u00abdemostraci\u00f3n de la inexistencia de Dios\u00bb es una ingenua torpeza que carga el materialismo con la absurda tarea de demostrar o probar inexistencias. Las inexistencias no se prueban; se prueban las existencias. La carga de la prueba compete al que afirma existencia, no al que no la afirma.\u00bb<\/p>\n<p>M. S. L. , \u00abLa tarea de Engels en el <i>Anti-D\u00fchring<\/i>\u00bb<sup>1<\/sup><\/p>\n<p>1. <i><b>Concepci\u00f3n del mundo<\/b><\/i><b>:<\/b> una concepci\u00f3n del mundo <i>no es un saber<\/i>, no es conocimiento en el sentido en que lo es la ciencia positiva. Es una <i>serie de principios que dan raz\u00f3n de la conducta<\/i> de un sujeto, a veces sin que \u00e9ste se los formule de un modo expl\u00edcito. \u00c9sta es una situaci\u00f3n bastante frecuente: las simpat\u00edas y antipat\u00edas por ciertas ideas, hechos o personas, las reacciones r\u00e1pidas, acr\u00edticas, a est\u00edmulos morales, el ver casi como hechos de la naturaleza particularidades de las relaciones entre hombres, en resoluci\u00f3n, una buena parte de la consciencia de la vida cotidiana puede interpretarse en t\u00e9rminos de principios o creencias muchas veces impl\u00edcitas, \u00abinconscientes\u00bb en el sujeto que obra o reacciona. [cursivas de FFB]<br \/>\nAhora bien frecuentemente<i> esos principios <\/i>o creencias inspiradores de la conducta cotidiana, aunque el sujeto no se los formule siempre,<i> est\u00e1n expl\u00edcitos en la cultura<\/i> de la sociedad en que vive. Esa cultura contiene por lo com\u00fan un conjunto de afirmaciones acerca de la naturaleza del mundo f\u00edsico y de la vida, as\u00ed como un c\u00f3digo de estimaciones de la conducta. [cursivas de FFB]<br \/>\n<i>Relaci\u00f3n \u00edntima entre la parte contemplativa o te\u00f3rica de la concepci\u00f3n del mundo y su parte pr\u00e1ctica<\/i> (c\u00f3digo o sistema de juicios de valor) a trav\u00e9s de cuestiones como la del sentido de la vida humana y de la muerte, la existencia o inexistencia de un principio ideal o espiritual que sea causa del mundo, etc. Por ejemplo, de la afirmaci\u00f3n te\u00f3rica de que el hombre es una naturaleza herida \u2192 a la norma que postula el sometimiento a la autoridad.<\/p>\n<p>2. <b>En las culturas de tradici\u00f3n grecorromana,<\/b> las concepciones del mundo suelen presentar <i>unas puntas, por as\u00ed decirlo, muy concentradas y conscientes, en forma de credo religioso-moral o de sistema filos\u00f3fico<\/i>. Especialmente esta segunda forma fue muy caracter\u00edstica hasta el siglo XIX. Nacida, en realidad, en pugna con el credo religioso, en v\u00edsperas del per\u00edodo cl\u00e1sico de la cultura griega, la filosof\u00eda sistem\u00e1tica, la filosof\u00eda como sistema, se vio arrebatar un campo tem\u00e1tico tras otro por las ciencias positivas, y acab\u00f3 por intentar salvar su sustantividad en un repertorio de supuestas verdades superiores a las de toda ciencia. [cursivas de FFB]<\/p>\n<p>3. <b>Las causas por las cuales la pretensi\u00f3n de la filosof\u00eda sistem\u00e1tica acaba por caducar son varias<\/b>. En el orden formal, o de teor\u00eda del conocimiento, la causa principal es la definitiva y consciente constituci\u00f3n del <i>conocimiento cient\u00edfico positivo durante<\/i> la Edad Moderna.<\/p>\n<p>Caracter\u00edsticas:<\/p>\n<p>&#8211; capacidad de posibilitar previsiones exactas, mediante conceptos sumamente artificiales, m\u00e1quinas mentales que no dicen nada a la imaginaci\u00f3n, a diferencia de los jugosos e intuitivos conceptos de la tradici\u00f3n filos\u00f3fica.<br \/>\n&#8211; Intersubjetividad, o sea, todas las personas adecuadamente preparadas entienden su formulaci\u00f3n del mismo modo, en el sentido de que quedan igualmente informadas acerca de las operaciones que permitir\u00edan verificar o falsar dicha formulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>4. <i><b>Las concepciones del mundo carezcan de estos rasgos<\/b><\/i>, de manera no accidental o eliminable, sino esencialmente: c<i>ontienen afirmaciones sobre cuestiones no resolubles por los m\u00e9todos decisorios del conocimiento positivo<\/i>, que son la verificaci\u00f3n o falsaci\u00f3n emp\u00edricas, y la argumentaci\u00f3n anal\u00edtica (deductiva o inductivo-probabilitaria). Ejemplo: una aut\u00e9ntica concepci\u00f3n del mundo contiene \u2013expl\u00edcitos o explicitables\u2013 enunciados acerca de la existencia o inexistencia de un Dios, de la finitud o infinitud del universo, del sentido o falta de sentido de estas cuestiones, etc. y esos enunciados <i>no ser\u00e1n nunca susceptibles de prueba emp\u00edrica, ni de demostraci\u00f3n o refutaci\u00f3n en el mismo sentido que en las ciencias.<\/i> [cursivas de FFB]<br \/>\nEsto no quiere decir que el conocimiento positivo no <i>abone<\/i> una determinada concepci\u00f3n del mundo m\u00e1s que otra; pero <i>abonar, o hacer plausible,<\/i> no es lo mismo que probar en sentido positivo.<\/p>\n<p>Ejemplo de mal uso: la marcha de la ciencia \u00abha demostrado la inexistencia de Dios.\u00bb<\/p>\n<p>&#8211; La ciencia no puede demostrar ni probar nada referente al universo como un todo, sino s\u00f3lo enunciados referentes a sectores del universo, aislados y abstractos de un modo u otro. La ciencia emp\u00edrica no puede probar, por ejemplo, que no exista un ser llamado A.A., pues ante cualquier informe cient\u00edfico-positivo que declare no haberse encontrado ese ser, cabe siempre la respuesta de que el Abracadabra en cuesti\u00f3n se encuentra m\u00e1s all\u00e1 del alcance de los telescopios y de los microscopios, o la afirmaci\u00f3n de que el Abracadabra abracadabrante no es perceptible, ni siquiera positivamente pensable, por la raz\u00f3n humana, etc. <i>Lo que la ciencia puede fundamentar es la afirmaci\u00f3n de que la suposici\u00f3n de que existe el Abracadabra abracadabrante no tiene funci\u00f3n explicativa alguna de los fen\u00f3menos conocidos, ni est\u00e1, por tanto, sugerida por estos<\/i>. (Una suposici\u00f3n innecesaria).<\/p>\n<p>5. <b>Relaci\u00f3n entre ciencia positiva y concepci\u00f3n del mundo<\/b>.<\/p>\n<p>Una concepci\u00f3n del mundo que tome a la ciencia como \u00fanico cuerpo de conocimiento real se encuentra visiblemente por delante y por detr\u00e1s de la investigaci\u00f3n positiva. Por detr\u00e1s, porque intentar\u00e1 construirse de acuerdo con la marcha y los resultados de la investigaci\u00f3n positiva. Por delante porque, como visi\u00f3n general de la realidad, inspira o motiva la investigaci\u00f3n positiva misma. No solo por delante, sino que al inspiraci\u00f3n se produce todo a lo largo de la investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>6. <b>Ciencia positiva y dial\u00e9ctica<\/b>.<\/p>\n<p>Una concepci\u00f3n del mundo que tenga como punto de partida y de llegada al ciencia real se basa en el principio del <i>inmanentismo<\/i>: la explicaci\u00f3n de los fen\u00f3menos debe buscarse en otros fen\u00f3menos, en el mundo, y no en instancias ajenas o superiores al mundo: el mundo debe explicitarse por s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>a) La ciencia positiva realiza el principio del materialismo o inmanentismo a trav\u00e9s de una metodolog\u00eda anal\u00edtico-reductiva \u2192 reducci\u00f3n anal\u00edtica de las formaciones complejas y cualitativamente determinadas a factores menos complejos y m\u00e1s homog\u00e9neos anal\u00edticamente, con tendencia a una reducci\u00f3n tan extrema que el aspecto cualitativo pierde toda relevancia. Tiende incluso a obviar conceptos con contenido cualitativo, para limitarse en lo esencial al manejo de relaciones cuantitativas o formales, materialmente vac\u00edas:<\/p>\n<p>&#8211; del \u2018horror de la naturaleza al vac\u00edo\u2019 a \u2018la presi\u00f3n atmosf\u00e9rica\u2019: lo que importaba era la consecuci\u00f3n de un n\u00famero que midiera la fuerza en cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>El \u00e9xito anal\u00edtico-reductivo tiene dos partes:<\/p>\n<p>1. Permite penetrar muy material y eficazmente en la realidad, porque posibilita el planteamiento de preguntas muy exactas (cuantificadas y sobre fen\u00f3menos \u2018elementales\u2019) a la naturaleza, as\u00ed como previsiones precisas que en caso de cumplirse confirman en mayor o menor medida las hip\u00f3tesis en que se basan y en caso de no confirmarse las falsea definitivamente.<br \/>\n2. Adem\u00e1s posibilita a la larga la formaci\u00f3n de conceptos m\u00e1s adecuados mediante la destrucci\u00f3n de viejos conceptos anticuados.<br \/>\nPero precisamente porque se basan en un an\u00e1lisis reductivo que prescinde \u2013abstracci\u00f3n\u2013 de la peculiaridad cualitativa de los fen\u00f3menos complejos analizados y reducidos, los conceptos de la ciencia positiva son invariablemente conceptos generales cuyo lugar est\u00e1 en enunciados no menos generales, \u2018leyes\u2019, que informan acerca de clases enteras de objetos. Se pierde una parte de lo concreto. <i>Los \u2018todos\u2019 o \u2018totalidades\u2019 concretas y complejos no aparecen en el universo de discurso de la ciencia positiva. <\/i>La ciencia positiva no suministra su totalidad, su consistencia concreta.<br \/>\n<i><\/i><br \/>\n<i>Este es el campo o \u00e1mbito de relevancia del pensamiento dial\u00e9ctico<\/i>.<\/p>\n<p>7. <b>C\u00f3mo la concepci\u00f3n del mundo tiende a proporcionar una determinada comprensi\u00f3n de las totalidades concretas<\/b>, c\u00f3mo la pr\u00e1ctica humana tiene que entender tambi\u00e9n las concreciones sociales se encuentran con un l\u00edmite de la ciencia positiva. <i>De ah\u00ed, la dial\u00e9ctica<\/i>. Cuando es inmanentista o materialista consiste <i>en recuperar lo concreto sin hacer intervenir m\u00e1s datos que los materialistas del an\u00e1lisis reductivo, es decir, concibiendo las cualidades que pierde el an\u00e1lisis reductivo como resultado nuevo de la estructuraci\u00f3n de estos en la formaci\u00f3n individual o concreta, en los \u2018todos estructurales<\/i>\u2019. Concreciones o totalidades son los individuos vivientes, las particularizaciones formaciones hist\u00f3ricas, los presentes hist\u00f3ricos localmente delimitados, el universo como totalidad, etc. \u2018La verdad es el todo\u2019.<\/p>\n<p>. Lenguaje sint\u00e9tico recomponedor.<br \/>\n. Inspiradora de la investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>8. <b>Sobre el concepto de contradicci\u00f3n dial\u00e9ctica<\/b>: contradicci\u00f3n l\u00f3gica y contradicci\u00f3n u oposici\u00f3n real.<\/p>\n<p>9. <b>Sentidos impropios de dial\u00e9ctica<\/b>.<\/p>\n<p>. No es una <i>l\u00f3gica alternativa a la l\u00f3gica formal<\/i> en la que no rijan los principios de contradicci\u00f3n, identidad y tercio excluso.<br \/>\n. No es un tipo de <i>ciencia superior<\/i> a la ciencia positiva.<br \/>\n. No es la <i>sistematizaci\u00f3n de los conocimientos <\/i>cient\u00edfico-positivas.<br \/>\nAhora bien, si no es una l\u00f3gica alternativa, si no es una ciencia superior a la ciencia normal, si tampoco es la sistematizaci\u00f3n de los conocimientos cient\u00edficos, entonces \u00bfqu\u00e9 es la dial\u00e9ctica?<br \/>\n. <i>Una met\u00f3dica, una hip\u00f3tesis general, un programa, una visi\u00f3n previa<\/i>. Cuando la dial\u00e9ctica es inmanentista, cuando su signo ontol\u00f3gico es materialista como en el caso de la de K. Marx, lo que el pensamiento dial\u00e9ctico pretende es ampliar la racionalidad m\u00e1s all\u00e1 del l\u00edmite del an\u00e1lisis reductivo practicado por las ciencias positivas. El reconocimiento de la limitaci\u00f3n del an\u00e1lisis cient\u00edfico conduce a varias actividades contrapuestas o a veces complementarias:<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">a) La divisi\u00f3n del mundo en dos planos: el plano de la raz\u00f3n pura y el plano dela raz\u00f3n pr\u00e1ctica, el plano de la ciencia y el plano de la moral, el plano del ser y el plano del deber ser. Ambos planos tienden principios distintos: el principio de la realidad y el principio del ideal \u2192 de ah\u00ed varias posiciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">b) De lo que no se puede hablar mejor callarse. Incluso si todas las cuestiones cient\u00edficas pudieran responderse, el problema de nuestra vida no habr\u00eda sido m\u00e1s penetrado. Desde luego que no queda ya ninguna pregunta, y precisamente esta es la respuesta. La soluci\u00f3n del problema de la vida est\u00e1 en la desaparici\u00f3n de este problema. No decir nada sino aquello que se puede decir, esto es, las proposiciones de las ciencias naturales.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Wittgenstein,<i> Tractatus<\/i>, final \u2192 De ah\u00ed \u2192 neopositivismo<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">c) Negaci\u00f3n de la posibilidad de una aproximaci\u00f3n racional a las totalidades concretas, pero afirmaci\u00f3n de la importancia de su tratamiento: desplazamiento al plano de la religi\u00f3n o de la m\u00edstica, como conocimiento alternativo o superior al conocimiento cient\u00edfico \u2192 De ah\u00ed \u2192 irracionalismos varios o antirracionalmente.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">d) Implicaci\u00f3n de la racionalidad: racionalismos autocr\u00edticos varios y pensamiento dial\u00e9ctico.<\/p>\n<p><strong>Nota<\/strong><\/p>\n<div id=\"sdfootnote1\">\n<p class=\"sdfootnote\">1 Puede verse ahora en M. Sacrist\u00e1n, <i>Sobre dial\u00e9ctica<\/i>, Vilassar de Dalt: El Viejo Topo 2009. Llamo la atenci\u00f3n sobre los tres textos que acompa\u00f1an a la edici\u00f3n. Sus autores: Miguel Candel, Manuel Monle\u00f3n Pradas y F\u00e9lix Ovejero.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 25 de agosto de 2022 se cumplieron diez a\u00f1os del fallecimiento de Francisco Fern\u00e1ndez Buey. 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