{"id":137,"date":"2006-04-02T00:00:00","date_gmt":"2006-04-02T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=137"},"modified":"2020-02-13T12:44:47","modified_gmt":"2020-02-13T11:44:47","slug":"el-comunismo-condenado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=137","title":{"rendered":"El comunismo condenado"},"content":{"rendered":"<p>La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa ha sido en las \u00faltimas semanas el escenario de agrias disputas sobre si conven\u00eda o no formalizar una condena de los reg\u00edmenes llamados &#8216;comunistas&#8217;. Vaya por delante que todo me invita a concluir que hay razones sobradas para repudiar esos reg\u00edmenes, protagonistas en el pasado de cr\u00edmenes execrables, tanto en la URSS -y me ci\u00f1o ahora al teatro europeo&#8211; como en sus sat\u00e9lites de la Europa central y balc\u00e1nica. Agregar\u00e9, para dejar las cosas a\u00fan m\u00e1s claras, que me preocupan poco las discusiones relativas a si unos reg\u00edmenes fueron m\u00e1s benignos que otros. Los cr\u00edmenes deben ser condenados sean cuales sean los condicionantes comparativos que uno quiera invocar.<\/p>\n<p>Aclarado lo anterior, hay que poner los puntos sobre las \u00edes, sin embargo, en lo que se refiere a la presumible intenci\u00f3n pol\u00edtica y, en su caso, a la terminolog\u00eda com\u00fanmente empleada por quienes est\u00e1n detr\u00e1s de la iniciativa que nos ocupa. La tarea correspondiente reclama, como poco, cuatro precisiones que afectan a otras tantas cuestiones importantes.<\/p>\n<p>La primera de ellas subraya lo que entre nosotros parece evidente: no puede colocarse en el mismo saco a los reg\u00edmenes objeto de nuestro inter\u00e9s, por un lado, y a los partidos comunistas occidentales, por el otro. Fueren cuales fueren las dobleces de estos \u00faltimos &#8211;y las hubo, y muchas- parece fuera de discusi\u00f3n que configuraron instancias decisivas en la lucha contra los fascismos de entreguerras y en el derrocamiento de dictaduras de muy diverso corte.<\/p>\n<p>No est\u00e1 de m\u00e1s recordar, por a\u00f1adidura, que muchos de los militantes de esos partidos se dejaron la vida en ese empe\u00f1o. Tampoco parece fuera de lugar la menci\u00f3n de que muchos comunistas disidentes se opusieron con coraje a los propios sistemas de tipo sovi\u00e9tico.<\/p>\n<p>Vaya una segunda consideraci\u00f3n: mi percepci\u00f3n de siempre ha sido la que sugiere que es un craso e interesado error seguir etiquetando de &#8216;comunistas&#8217; a lo que acabo de llamar, de manera m\u00e1s neutra, sistemas de tipo sovi\u00e9tico. Y ello es as\u00ed, en primer y marginal lugar, porque, aunque a menudo se olvide, esos sistemas rechazaron para s\u00ed la marca correspondiente: las m\u00e1s de las veces arg\u00fc\u00edan que el comunismo era un objetivo final que se antojaba lejano. Mayor relieve tiene el hecho de que existen distancias alarmantes entre lo que una pl\u00e9tora de pensadores del XIX, con Marx a la cabeza, entendi\u00f3 que era el comunismo y la presunta concreci\u00f3n de \u00e9ste en la Europa oriental del siglo siguiente. No nos enga\u00f1emos mucho al respecto: si la idea comunista es muy anterior a los sistemas de tipo sovi\u00e9tico -si as\u00ed se quiere, es uno de los vectores siempre presentes en el pensamiento pol\u00edtico occidental-, lo suyo es que convengamos que sobrevivir\u00e1 tambi\u00e9n a esos sistemas, de la mano, acaso, de una cr\u00edtica radical de lo que fueron.<\/p>\n<p>Recelemos, en tercer lugar, de una palabra que aparece por doquier en estas discusiones:<\/p>\n<p>&#8216;totalitarismo&#8217;. La categor\u00eda correspondiente -y la paralela de &#8216;autoritarismo&#8217;- tiene un rigor reducido a la hora de retratar realidades complejas, y ello hasta el punto de que a menudo se ha apuntado que su \u00fanica utilidad es la que se deriva de su condici\u00f3n de est\u00edmulo para muchos debates. Limit\u00e9monos a rese\u00f1ar que no deja de ser llamativo que muchos de nuestros conservadores de estas horas parezcan estimar que los \u00faltimos reg\u00edmenes merecedores de la etiqueta de &#8216;totalitarios&#8217; son los que com\u00fanmente describen como &#8216;comunistas&#8217;. Esta forma de mal razonar, que utiliza con visible sesgo ideol\u00f3gico los conceptos, deber\u00eda explicar, por cierto, c\u00f3mo puede afirmarse que la URSS posterior a Stalin, luego de una visible suavizaci\u00f3n de la represi\u00f3n y de una relativa liberalizaci\u00f3n, segu\u00cca siendo, sin embargo, un r\u00e9gimen rotundamente &#8216;totalitario&#8217;.<\/p>\n<p>Agreguemos, en fin, que, a tono con alguna glosa que ya hemos adelantado, hay motivos m\u00e1s que suficientes para recelar de la condici\u00f3n estimulantemente democr\u00e1tica de muchos de los detractores de los sistemas de tipo sovi\u00e9tico.<\/p>\n<p>Limit\u00e9monos a rese\u00f1ar que, poderoso caballero es don dinero, cuando aqu\u00e9llos exist\u00edan comerciaron activamente con sus \u00e9mulos occidentales. No s\u00f3lo:<\/p>\n<p>hay quien se sentir\u00e1 tentado de recordar que al fin y al cabo el grueso de las elites, pol\u00edticas como econ\u00f3micas, de los actuales pa\u00edses de la Europa central y oriental -muchos de ellos miembros de la UE de estas horas- lo configuran segmentos enteros de la vieja burocracia dirigente en los sistemas de tipo sovi\u00e9tico.<\/p>\n<p>Cuando aceptamos -aceptan- de buen grado una activa cooperaci\u00f3n con gentes que tan lamentable funci\u00f3n asumieron en el pasado, estamos retratando de manera cabal nuestra propia condici\u00f3n, no tan pura como determinados discursos parecen dibujar.<\/p>\n<p>No est\u00e1 de m\u00e1s que se\u00f1ale que, entre las respuestas que ha levantado el debate que hoy me ocupa, se ha hecho notar la opini\u00f3n de gentes que, presuntamente vinculadas con el magma de nuestros partidos comunistas, se han rasgado las vestiduras ante lo que consideran que son condenas lamentables de sistemas que merecer\u00edan el mayor respeto. Pena es que estas gentes sigan sin prestarle atenci\u00f3n a lo principal: lo muy poco que los sistemas en cuesti\u00f3n ten\u00edan que ver con las ideas que los partidos comunistas defend\u00edan a menudo entre nosotros, y entre ellas con el &#8216;comunismo&#8217;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa ha sido en las \u00faltimas semanas el escenario de agrias disputas sobre si conven\u00eda o no formalizar una condena de los reg\u00edmenes llamados &#8216;comunistas&#8217;. Vaya por delante que todo me invita a concluir que hay razones sobradas para repudiar esos reg\u00edmenes, protagonistas en el pasado de cr\u00edmenes execrables, tanto en la URSS -y me ci\u00f1o ahora al teatro europeo&#8211; como en sus sat\u00e9lites de la Europa central y balc\u00e1nica. Agregar\u00e9, para dejar las cosas a\u00fan m\u00e1s claras, que me preocupan poco las discusiones relativas a si unos reg\u00edmenes fueron m\u00e1s benignos que otros. Los cr\u00edmenes deben ser condenados sean cuales sean los condicionantes comparativos que uno quiera invocar.<\/p>\n<p>Aclarado lo anterior, hay que poner los puntos sobre las \u00edes, sin embargo, en lo que se refiere a la presumible intenci\u00f3n pol\u00edtica y, en su caso, a la terminolog\u00eda com\u00fanmente empleada por quienes est\u00e1n detr\u00e1s de la iniciativa que nos ocupa. La tarea correspondiente reclama, como poco, cuatro precisiones que afectan a otras tantas cuestiones importantes.<\/p>\n<p>La primera de ellas subraya lo que entre nosotros parece evidente: no puede colocarse en el mismo saco a los reg\u00edmenes objeto de nuestro inter\u00e9s, por un lado, y a los partidos comunistas occidentales, por el otro. Fueren cuales fueren las dobleces de estos \u00faltimos &#8211;y las hubo, y muchas- parece fuera de discusi\u00f3n que configuraron instancias decisivas en la lucha contra los fascismos de entreguerras y en el derrocamiento de dictaduras de muy diverso corte. <\/p>\n<p>No est\u00e1 de m\u00e1s recordar, por a\u00f1adidura, que muchos de los militantes de esos partidos se dejaron la vida en ese empe\u00f1o. Tampoco parece fuera de lugar la menci\u00f3n de que muchos comunistas disidentes se opusieron con coraje a los propios sistemas de tipo sovi\u00e9tico.<\/p>\n<p>Vaya una segunda consideraci\u00f3n: mi percepci\u00f3n de siempre ha sido la que sugiere que es un craso e interesado error seguir etiquetando de &#8216;comunistas&#8217; a lo que acabo de llamar, de manera m\u00e1s neutra, sistemas de tipo sovi\u00e9tico. Y ello es as\u00ed, en primer y marginal lugar, porque, aunque a menudo se olvide, esos sistemas rechazaron para s\u00ed la marca correspondiente: las m\u00e1s de las veces arg\u00fc\u00edan que el comunismo era un objetivo final que se antojaba lejano. Mayor relieve tiene el hecho de que existen distancias alarmantes entre lo que una pl\u00e9tora de pensadores del XIX, con Marx a la cabeza, entendi\u00f3 que era el comunismo y la presunta concreci\u00f3n de \u00e9ste en la Europa oriental del siglo siguiente. 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