{"id":1374,"date":"2010-03-09T00:00:00","date_gmt":"2010-03-09T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1374"},"modified":"2020-02-21T17:41:28","modified_gmt":"2020-02-21T16:41:28","slug":"con-que-derecho-sobrevivimos-a-los-muertos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1374","title":{"rendered":"\u00bfCon qu\u00e9 derecho sobrevivimos a los muertos?"},"content":{"rendered":"<p><i>La Calle del Medio<\/i><\/p>\n<p>A media ma\u00f1ana del d\u00eda 19 de enero del presente a\u00f1o, el <i>Liberty<\/i><i> of the Seas<\/i>, uno de los nav\u00edos m\u00e1s grandes y lujosos del planeta, desembarc\u00f3 a sus pasajeros en el id\u00edlico puerto de Labedee, un \u201cpara\u00edso privado\u201d propiedad de la empresa estadounidense Royal Caribbean. Recibidos con m\u00fasica folkl\u00f3rica y refrescantes Labaduzees -el c\u00f3ctel exclusivo del recinto-, los viajeros descendieron alborozados para disfrutar de las playas m\u00e1s sensuales, la comida m\u00e1s sofisticada, los hoteles m\u00e1s confortables, el parque acu\u00e1tico m\u00e1s grande del Caribe y hasta de una monta\u00f1a rusa, tautol\u00f3gica y vertiginosa, siempre a disposici\u00f3n de los clientes. Este sue\u00f1o materializado, retorno civilizado al ed\u00e9n b\u00edblico, colindaba sin embargo con un mundo de inocencia perdida y barbarie antediluviana. Era s\u00f3lo un tabique, una transparencia dura e infranqueable. Porque, en efecto, al otro lado del muro de tres metros, erizado de espinas y protegido por guardias armados, no era 19 de enero sino 12; no era media ma\u00f1ana sino las cinco de la tarde; no era Labedee sino Hait\u00ed y la tierra temblaba, las casas se derrumbaban, los ni\u00f1os lloraban y miles de supervivientes buscaban entre los escombros cad\u00e1veres y alimentos.<\/p>\n<p>En el siglo XIX, los personajes de Jane Austen -nos dice Edward Said- pod\u00edan disfrutar de vidas buc\u00f3licas en la campi\u00f1a inglesa, preocupados s\u00f3lo por los pretendientes de sus hijas, gracias a que el lejano ej\u00e9rcito imperial saqueaba entre tanto la India. El turismo -y la televisi\u00f3n- complican moralmente las cosas. Estamos en la misma habitaci\u00f3n. En diciembre de 2004, despu\u00e9s del tsunami que revolc\u00f3 el Sudeste asi\u00e1tico, muchos ingleses aprovecharon la reducci\u00f3n de los precios para viajar a las playas de Indonesia, donde se ba\u00f1aban, beb\u00edan y re\u00edan mientras, al otro lado de una sucinta alambrada, centenares de ni\u00f1os hu\u00e9rfanos deambulaban sobre el fango de un mundo desecho. \u00bfCon qu\u00e9 derecho sobrevivimos a los muertos? Con el que nos da la certeza inevitable de nuestra propia muerte. Los muertos nos autorizan a seguir viviendo, a re\u00edrnos, a enamorarnos, a construir una casa y a celebrar una fiesta a condici\u00f3n de que tarde o temprano tambi\u00e9n nosotros nos muramos. El dolor de mi vecino no paraliza mi vida porque mi vida misma me llevar\u00e1 al mismo punto; la cat\u00e1strofe de Indonesia no paraliza a Inglaterra porque los ingleses mismos son mortales. Pero, \u00bfcon qu\u00e9 derecho los ingleses van a un funeral en Indonesia? \u00bfCon qu\u00e9 derecho los estadounidenses se r\u00eden en un funeral en Hait\u00ed? Aceptemos la idea m\u00e1s bien audaz de que entre el placer de unos y el dolor de otros no hay ninguna conexi\u00f3n culpable; dejemos a un lado la pol\u00edtica, la econom\u00eda, la historia misma; queda sin justificar nuestra presencia en un lugar al que nadie nos ha llamado, en el que no tenemos ning\u00fan pariente, en el que no queremos aprender nada. Queda por justificar, por tanto, nuestra <i>mala educaci\u00f3n<\/i>. Todas las civilizaciones de la tierra, tras un periodo de duelo, permiten a los humanos vestirse de colores y hacer el amor; pero todas las civilizaciones de la tierra han considerado siempre una mortal ofensa <i>re\u00edrse en un entierro<\/i>, sobre todo en el entierro de un desconocido. Pues bien: la globalizaci\u00f3n capitalista consiste -desde el punto de vista antropol\u00f3gico- en que las clases medias de occidente, a trav\u00e9s del turismo y la televisi\u00f3n, vayan a re\u00edrse a carcajadas, a beber y bailar y follar en los entierros de los dem\u00e1s. \u00bfPor qu\u00e9 nos re\u00edmos en el entierro de los indonesios? \u00bfPor qu\u00e9 nos re\u00edmos en el entierro de los haitianos? Estamos all\u00ed porque somos m\u00e1s ricos y poderosos, y eso vale tambi\u00e9n para los buenos sentimientos; pero si somos adem\u00e1s descorteses y groseros -si nos re\u00edmos en sus funerales- es porque estamos convencidos de que, al contrario que los haitianos y los indonesios, nosotros no nos vamos a morir.<\/p>\n<p>Si no fuese colonialismo, el turismo ser\u00eda en todo caso <i>mala educaci\u00f3n<\/i>. \u00bfC\u00f3mo justifican los viajeros su alegr\u00eda <i>in situ<\/i>? \u00bfCon qu\u00e9 derecho nos re\u00edmos en el funeral de un desconocido? Tanto la Royal Caribbean en 2010 como las agencias inglesas en 2004, lo mismo los turistas estadounidenses en Hait\u00ed que los ingleses en Indonesia, aseguraban estar \u201cayudando a reconstruir el pa\u00eds\u201d. John Weiss, el vicepresidente de la empresa estadounidense, se enorgullec\u00eda de \u201calgunas sillas y colchones que les sobraban\u201d y que han entregado a los haitianos. Pero se refer\u00edan, sobre todo, a las pocas decenas de trabajadores locales que emplean las agencias y al pu\u00f1ado de artesanos a los que dejan vender, a la debida distancia, algunos productos locales. Los personajes de Austen eran ignorantes; los del Marqu\u00e9s de Sade eran c\u00ednicos; los turistas son tan ingenuos y fan\u00e1ticos como los terroristas de Al-Qaida. Es el liberalismo llevado a su expresi\u00f3n m\u00e1s pura y radical: frente al dolor del otro y la muerte ajena, \u201clamentarse no sirve de nada\u201d&#8230; lo que hay que hacer es re\u00edr y beber y bailar y follar. Si dejamos a un lado la pol\u00edtica, la econom\u00eda, la historia, a\u00fan tenemos que juzgar las sociedades capitalistas por las paradojas antropol\u00f3gicas que obligan a asumir como comportamientos normativos. \u00bfPor qu\u00e9 me r\u00edo en el entierro de tu madre? \u201cDivertirme te ayuda\u201d, \u201cmi placer calma tu dolor\u201d, \u201cmi bienestar es una deuda contigo\u201d. La groser\u00eda, la descortes\u00eda, la mala educaci\u00f3n han pasado a ser casi imperativos morales \u00bfPuede extra\u00f1ar que, cuando se trata de \u201csalvar el mundo\u201d, Occidente se apresure a mandar marines y turistas?<\/p>\n<p>En 1558, Peter Brueghel, llamado el Viejo, llamado tambi\u00e9n el Campesino, pint\u00f3 <i>La muerte de Icaro<\/i>, un cuadro conservado en Bruselas en el que el espectador tiene que buscar con lupa al personaje mitol\u00f3gico nombrado en el t\u00edtulo. Por delante de la aldea lejana y hospitalaria, del barco sereno en la bah\u00eda y del pastor ocioso en medio del reba\u00f1o, la figura central es la de un campesino milenario que rotura un cuadrado de tierra, sin percatarse de esa manchita espumosa, abajo y a la derecha del lienzo, que revela el fracaso de Icaro y de sus desproporcionadas ambiciones. Brueghel, mientras el Renacimiento espumaba ya el despegue europeo, afirma pict\u00f3ricamente una tesis y una toma de partido: las vidas paralelas del Hombre Viejo, triunfalmente aferrado a la tierra, y del Hombre Nuevo, cuyos caprichos insensatos sucumben en el mar sin llegar a rozar el orden ancestral de los humanos. El reaccionario Brueghel se equivoc\u00f3 y triunf\u00f3 el Hombre Nuevo, pero no era \u00e9se, no, excogitado de la Raz\u00f3n y la Virtud, que hab\u00edan so\u00f1ado Robespierre. Marx y el Ch\u00e9. Contra el espesor de la tierra y el abrigo de las supersticiones, contra la lentitud narrativa y los hip\u00f3critas buenos modales del Antiguo R\u00e9gimen, en Occidente no triunf\u00f3 el Derecho y la Ciudadan\u00eda sino Icaro, el cual, gracias a Iberia y American Airlines, llega siempre indemne a su destino. Hay que invertir las proporciones del cuadro de Brueghel. El Hombre Viejo y el Hombre Nuevo, como dos especies paralelas, escarabajos y cebras, inmigrantes y turistas, pobres y ricos, comparten el mismo lienzo, pero es el Hombre Nuevo el que vuela y vuela, en el centro de la escena, sin percatarse de la cat\u00e1strofe del resto del mundo, en una esquina, que acabar\u00e1 arrastr\u00e1ndolo tambi\u00e9n a \u00e9l.<\/p>\n<p>El Hombre Viejo al menos respetaba a los muertos. El Hombre Nuevo capitalista es nuevo porque es el primero en la historia del mundo que se r\u00ede en los funerales de los desconocidos. Se cree inmortal y, como todos los inmortales, demuestra -cuando no desprecio o crueldad- una ol\u00edmpica indiferencia hacia los mortales.<\/p>\n<p>Diablos, co\u00f1o, joder, \u00bfser\u00e1 tan complicado entender, despu\u00e9s de esto, por qu\u00e9 la anomal\u00eda cubana es tan importante para toda la Humanidad?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfCon qu\u00e9 derecho sobrevivimos a los muertos?<\/p>\n<p>Santiago Alba Rico<\/p>\n<p>La Calle del Medio<\/p>\n<p>A media ma\u00f1ana del d\u00eda 19 de enero del presente a\u00f1o, el Liberty of the Seas, uno de los nav\u00edos m\u00e1s grandes y lujosos del planeta, desembarc\u00f3 a sus pasajeros en el id\u00edlico puerto de Labedee, un \u201cpara\u00edso privado\u201d propiedad de la empresa estadounidense Royal Caribbean. Recibidos con m\u00fasica folkl\u00f3rica y refrescantes Labaduzees -el c\u00f3ctel exclusivo del recinto-, los viajeros descendieron alborozados para disfrutar de las playas m\u00e1s sensuales, la comida m\u00e1s sofisticada, los hoteles m\u00e1s confortables, el parque acu\u00e1tico m\u00e1s grande del Caribe y hasta de una monta\u00f1a rusa, tautol\u00f3gica y vertiginosa, siempre a disposici\u00f3n de los clientes. Este sue\u00f1o materializado, retorno civilizado al ed\u00e9n b\u00edblico, colindaba sin embargo con un mundo de inocencia perdida y barbarie antediluviana. Era s\u00f3lo un tabique, una transparencia dura e infranqueable. Porque, en efecto, al otro lado del muro de tres metros, erizado de espinas y protegido por guardias armados, no era 19 de enero sino 12; no era media ma\u00f1ana sino las cinco de la tarde; no era Labedee sino Hait\u00ed y la tierra temblaba, las casas se derrumbaban, los ni\u00f1os lloraban y miles de supervivientes buscaban entre los escombros cad\u00e1veres y alimentos. <\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-1374","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-condiciones-de-vida"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1374","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1374"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1374\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1374"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1374"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1374"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}