{"id":13878,"date":"2023-06-13T05:00:03","date_gmt":"2023-06-13T04:00:03","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=13878"},"modified":"2023-06-13T03:24:03","modified_gmt":"2023-06-13T02:24:03","slug":"sobre-inmigracion-tres-aproximaciones-y-un-anexo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=13878","title":{"rendered":"Sobre inmigraci\u00f3n. Tres aproximaciones y un anexo"},"content":{"rendered":"<p><strong>\u00a0<\/strong><em>El 25 de agosto de 2022 se cumplieron diez a\u00f1os del fallecimiento de Francisco Fern\u00e1ndez Buey. Se organizaron diversos actos de recuerdo y homenaje y, desde Espai Marx, cada semana a lo largo de 2022-2023 estamos publicando como nuestra peque\u00f1a aportaci\u00f3n un texto suyo para apoyar estos actos y dar a conocer su obra. La selecci\u00f3n y edici\u00f3n de todos estos textos corre a cargo de Salvador L\u00f3pez Arnal.<\/em><\/p>\n<p><em>1. Inmigraci\u00f3n y extranjer\u00eda (2005). 2. Propuestas constructivas. 3. Papel para Jornada PSUC-viu sobre Inmigraci\u00f3n. Anexo: Ayer y hoy de los derechos humanos.<\/em><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<h3><strong> I. Inmigraci\u00f3n y extranjer\u00eda<\/strong><\/h3>\n<p style=\"padding-left: 120px; text-align: right;\">Hasta hace poco, la mayor parte de la emigraci\u00f3n portuguesa ten\u00eda car\u00e1cter ilegal. Las fronteras de Espa\u00f1a y Francia se cruzaban clandestinamente. En Lisboa hab\u00eda contrabandistas que organizaban los cruces ilegales. Muchos aspirantes a emigrar se ve\u00edan burlados. Los llevaban a la zona monta\u00f1osa situada al otro lado de la frontera de Espa\u00f1a y all\u00ed les abandonaban. Completamente desorientados, algunos mor\u00edan v\u00edctimas del hambre y de la insolaci\u00f3n; otros consegu\u00edan regresar a su lugar de origen despu\u00e9s de haber perdido los 350 d\u00f3lares pagados. Hasta que al fin los emigrantes idearon una forma de defenderse de tales maniobras. Antes de emprender el viaje se hac\u00edan una foto. La romp\u00edan en dos mitades dando una al gu\u00eda y qued\u00e1ndose ellos con la otra. Una vez que llegaban a Francia mandaban su mitad de la foto a Portugal para que su familia comprobara que efectivamente les hab\u00edan ayudado a cruzar la frontera sin novedad; el \u00abgu\u00eda\u00bb se dirig\u00eda por su parte a la familia mostr\u00e1ndoles su mitad de la foto para demostrar que era \u00e9l quien hab\u00eda ayudado al emigrante a cruzar, y \u00fanicamente entonces recib\u00eda de manos de los familiares del emigrante los 350 d\u00f3lares acordados.<br \/>\nJOHN BERGER y JEAN MOHR, <em>Un s\u00e9ptimo hombre<\/em> (1974)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las llamadas leyes de extranjer\u00eda, empezando por la vigente en nuestro pa\u00eds, son equ\u00edvocas, parten de una mentira. No son leyes que pretendan regular la situaci\u00f3n de los extranjeros en Espa\u00f1a o en Europa. No son leyes de extranjer\u00eda propiamente dicha. Son leyes de emigraci\u00f3n. Son leyes que han sido pensadas para discriminar la situaci\u00f3n de los inmigrantes que vienen a trabajar. No son leyes que afecten a los extranjeros ricos o privilegiados.<\/p>\n<p>Esto que acabo de decir no es puntillismo nominalista. Tiene importancia en la pr\u00e1ctica porque revela una mala actitud pol\u00edtica. Se juega con un equ\u00edvoco que luego, en la vida cotidiana, tiene efectos negativos, perversos e inesperados para el legislador y para ciudadan\u00eda. Me explico. La palabra <em>inmigrante<\/em> deber\u00eda tener connotaciones relativamente positivas para la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n de este pa\u00eds porque muchos, seguramente la mayor\u00eda de las personas en nuestra sociedad actual, hemos sido inmigrantes o hijos de inmigrantes o hijos de matrimonios mixtos. Millones de personas, espa\u00f1oles, portugueses, italianos, griegos, podr\u00edan reconocerse todav\u00eda en ese precioso \u00e1lbum de familia de la emigraci\u00f3n que es <em>Un s\u00e9ptimo hombre<\/em>, publicado por John Berger y Jean Mohr en 1974 y reeditado hace poco.<\/p>\n<p>En cambio, la palabra <em>extranjero<\/em> sigue connotando distancia, distanciamiento respecto del otro, sobre todo cuando se trata de <em>extranjeros pobres<\/em>, como es el caso de la mayor\u00eda de los inmigrantes procedentes de \u00c1frica, de Am\u00e9rica Latina y del Este de Europa. Como le ocurre al protagonista del relato del escritor sudan\u00e9s Tayeb Saleh, no es nada f\u00e1cil comunicar a qui\u00e9n pregunta sobre otra cultura, desde el supuesto de la diferencia radical, lo que se piensa desde la experiencia de la emigraci\u00f3n, desde la vivencia del encuentro cultural: que, en el fondo, <em>ellos<\/em> son \u00abexactamente como <em>nosotros<\/em>\u00bb en la mayor parte de las cosas que importan para una vida humana sensible y digna. Es m\u00e1s f\u00e1cil mecerse en la selva de los t\u00f3picos y de los estereotipos.<\/p>\n<p>Ya esto \u00faltimo tiene el efecto sociocultural de provocar los instintos at\u00e1vicos, xen\u00f3fobos, incluso en muchas personas que han sido inmigrantes, hijos o nietos de inmigrantes, pero que han dejado de considerarse extranjeros en el pa\u00eds en que viven. Teun van Dijk viene escribiendo cosas muy interesantes, desde el punto de vista del an\u00e1lisis del discurso, sobre el uso de las palabras que tienen que ver con la inmigraci\u00f3n. Vale la pena prestarle atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pues este es el verdadero \u00abefecto llamada\u00bb de las leyes de emigraci\u00f3n generalmente denominadas leyes de extranjer\u00eda. Una llamada subliminar a los miedos at\u00e1vicos y desordenados, y, con ella, a la discriminaci\u00f3n entre los nacionales o aut\u00f3ctonos y los inmigrantes <em>pobres<\/em>. Y por ah\u00ed, por la reflexi\u00f3n sobre este equ\u00edvoco, me parece a m\u00ed, es por donde, una vez hecha la denuncia y la cr\u00edtica de la legislaci\u00f3n vigente en la mayor\u00eda de los pa\u00edses de la Uni\u00f3n europea, debe empezar su correcci\u00f3n en un sentido positivo. Porque la legislaci\u00f3n actual miente respecto de lo que dice que pretende legislar.<\/p>\n<p>El legislador, y con \u00e9l la sociedad de acogida, particularmente a trav\u00e9s de los medios de comunicaci\u00f3n, deriva la cuesti\u00f3n inmigraci\u00f3n, que en primera instancia es un asunto socio-econ\u00f3mico (directamente relacionado con las expectativas laborales y el mercado de trabajo) hacia otro asunto, el de las diferencias de nacionalidad, cultura o religi\u00f3n implicadas en la noci\u00f3n de extranjer\u00eda.<\/p>\n<p>A este respecto ya es sintom\u00e1tico que cuando se trata de t\u00e9cnicos, profesionales vinculados o altos cargos de la direcci\u00f3n de empresas transnacionales o residentes ricos el legislador no vea la necesidad de regular la entrada ni de preguntar a los que llegan por sus identidades o pertenencias ni suela tampoco preocuparse mayormente por sus culturas o por sus pr\u00e1cticas religiosas. En este caso se tiende a poner el acento simplemente en la inserci\u00f3n de las personas en el proceso productivo o en su <em>personalidad<\/em> y se da por supuesto que la religi\u00f3n (o falta de religiosidad) y la cultura <em>del otro<\/em> son asuntos personales, privados, en los que no hay que entrar. Se entiende que estas personas han venido aqu\u00ed para negociar, comerciar, descansar o mandar. Y punto. No se hace cuesti\u00f3n de su extranjer\u00eda.<\/p>\n<p>A partir de ah\u00ed, y a la hora de abordar una pol\u00edtica positiva de inmigraci\u00f3n, tiene inter\u00e9s pensar acerca de d\u00f3nde hay que poner los acentos: si en la consideraci\u00f3n del inmigrante como fuerza de trabajo incorporada al proceso productivo de los pa\u00edses de acogida o en la consideraci\u00f3n del inmigrante como extranjero, cultural y religiosamente diferenciado respecto de la poblaci\u00f3n de acogida<strong>. O<\/strong> si conviene ponerlo en las dos cosas a la vez. Lo que suele ocurrir, por el momento, es que las clases dominantes de los pa\u00edses receptores usan la mano de obra inmigrante con criterios exclusivamente economicistas referidos al mercado de trabajo y luego en cambio, sus ide\u00f3logos priorizan en sus discursos la diferencia cultural-religiosa de los inmigrantes, con lo cual contribuyen a hacer aumentar las desconfianzas de los de abajo sobre \u00ablo extranjero\u00bb. As\u00ed se da alas a la xenofobia.<\/p>\n<p>Obviamente, una de las novedades de las migraciones recientes en el marco de la Uni\u00f3n Europea es ahora la diferencia cultural-religiosa. Pero habr\u00eda que reflexionar acerca de si no se est\u00e1 exagerando esta diferencia en detrimento de la consideraci\u00f3n del inmigrante como trabajador. En esto los sindicatos tienen mucho que decir (y no siempre lo dicen; o no siempre lo dicen bien). Hace ya a\u00f1os que Michel Wieviorka, al estudiar el caso de Francia, vio ah\u00ed, en la perplejidad y en la dejadez de los sindicatos mayoritarios, una de las razones del nuevo espacio que se estaba abriendo el racismo despu\u00e9s del eclipse del llamado \u00abracismo biol\u00f3gico\u00bb. Las investigaciones que vienen realizando Antonio Izquierdo Escribano y Ubaldo Mart\u00ednez Veiga sobre inmigraci\u00f3n y mercado de trabajo en Espa\u00f1a pueden ser un punto de partida para la cr\u00edtica de la hipocres\u00eda dominante y para poner las cosas en su sitio.<\/p>\n<p>Es equ\u00edvoco, pues, llamar \u00abley de extranjer\u00eda\u00bb a disposiciones legales promulgadas <em>ad hoc<\/em> para regular la situaci\u00f3n de los inmigrantes en tal o cual pa\u00eds y a continuaci\u00f3n establecer reglamentos, tambi\u00e9n <em>ad hoc<\/em>, promulgados puntualmente para corregir, en funci\u00f3n de otras circunstancias, lo que se sabe que es inaplicable en la pr\u00e1ctica, puesto que: a) una parte importante de los inmigrantes hoy en situaci\u00f3n regular han estado antes en situaci\u00f3n irregular; b) las causas de los grandes movimientos migratorios (desde pa\u00edses pobres o empobrecidos a pa\u00edses ricos o relativamente ricos) se mantienen en lo sustancial.<\/p>\n<p>Todos los estudios realizados al respecto muestran que, con independencia de las leyes de extranjer\u00eda actualmente vigentes en los pa\u00edses de la Uni\u00f3n europea, no es previsible a medio plazo que descienda sustancialmente el flujo de inmigrantes desde el sur al norte del Mediterr\u00e1neo, desde el centro de \u00c1frica a Europa, desde el este al oeste de Europa y desde las antiguas colonias a las antiguas metr\u00f3polis colonizadoras. Ni siquiera es seguro que la llamada \u00abayuda al desarrollo\u00bb, aun en el hipot\u00e9tico caso de que fuera potenciada por los gobiernos de los pa\u00edses m\u00e1s ricos, vaya a frenar los movimientos migratorios en curso. Hay causas persistentes que favorecen hoy en d\u00eda estos flujos migratorios y en la direcci\u00f3n en que se dan: desequilibrios demogr\u00e1ficos, desequilibrios econ\u00f3micos, desequilibrios medioambientales, huidas por guerras civiles, por problemas pol\u00edticos y desplazamientos por proximidad ling\u00fc\u00edstico-cultural. Estos motivos quedan reforzados por el aumento en flecha de las posibilidades t\u00e9cnicas de movilidad de las personas y por la relativa permeabilidad de las fronteras existentes.<\/p>\n<p>En general, las leyes restrictivas de los flujos migratorios promulgadas en la Uni\u00f3n europea desde la d\u00e9cada de los noventa del siglo pasado empezaron poniendo el acento en este \u00faltimo factor, el de la permeabilidad de las fronteras. Se decidi\u00f3 entonces cerrar fronteras y\/o poner obst\u00e1culos a las personas procedentes de fuera de la comunidad europea que intentaban cruzarlas. Esto suscita una contradicci\u00f3n entre la tendencia a abrir fronteras para los ciudadanos de la Uni\u00f3n y la tendencia a cerrarlas para los extracomunitarios. Pero, m\u00e1s all\u00e1 de esta contradicci\u00f3n y de los problemas que plantea desde el punto de vista jur\u00eddico, pronto se vio que la idea de una \u00abEuropa fortaleza\u00bb ante lo que empez\u00f3 a llamarse \u00abinvasi\u00f3n\u00bb es inmantenible en la pr\u00e1ctica. Pues algunas personas entran legalmente en los territorios de los estados europeos con visados tur\u00edsticos o como estudiantes y se quedan en ellos una vez terminado el plazo del visado; otras muchas entran clandestinamente con la ayuda de organizaciones profesionalizadas; y otras lo hacen, tambi\u00e9n clandestinamente, por cuenta propia.<\/p>\n<p>En este punto se plantean dos problemas distintos que el legislador no puede dejar de abordar. Uno, de orden te\u00f3rico-jur\u00eddico, es el de los riesgos de la ley <em>ad hoc<\/em>: proliferaci\u00f3n legislativa, adecuaci\u00f3n de los reglamentos para su aplicaci\u00f3n, rectificaci\u00f3n frecuente de la legislaci\u00f3n atendiendo mayormente a nuevas circunstancias inmediatas, consecuencias indeseadas de la legislaci\u00f3n, etc. El otro problema, al que viene refiri\u00e9ndose desde hace a\u00f1os Javier de Lucas, es, precisamente, el de las consecuencias negativas que, para la universalizaci\u00f3n de los derechos humanos y para la noci\u00f3n de ciudadan\u00eda, tiene una legislaci\u00f3n que pone casi exclusivamente el acento en el acceso, en la entrada y en las fronteras, o sea, en la seguridad y en los controles de polic\u00eda.<\/p>\n<p>Aunque desde hace una d\u00e9cada se han alzado voces en la UE a favor de la convergencia legislativa en cuanto a inmigraci\u00f3n y extranjer\u00eda, todav\u00eda ahora las leyes de los distintos estados nacionales siguen estando condicionadas por enfoques diferentes en la consideraci\u00f3n del inmigrante. La comparaci\u00f3n de los casos de Alemania, Francia, Reino Unido, Suiza, B\u00e9lgica, Holanda, etc., pone de manifiesto esa diferencia de enfoque, que se suele concretar en consideraciones distintas sobre el car\u00e1cter provisional o, por as\u00ed decirlo, m\u00e1s o menos permanente, de los inmigrantes en los pa\u00edses de acogida.<\/p>\n<p>Estos casos difieren, a su vez, del enfoque adoptado en pa\u00edses del \u00e1rea mediterr\u00e1nea (Italia, Espa\u00f1a, Portugal, Grecia) que fueron tradicionalmente exportadores de emigrantes hasta de la d\u00e9cada de los setenta del siglo pasado y que se han convertido \u00faltimamente en receptores de inmigrantes no s\u00f3lo del sur del Mediterr\u00e1neo sino de otras regiones de \u00c1frica.<\/p>\n<p>Una diferencia patente entre pa\u00edses tradicionalmente receptores de inmigrantes (Alemania, Reino Unido, Francia, Suiza, Holanda, B\u00e9lgica, etc.) y pa\u00edses en los que la inmigraci\u00f3n es un hecho relativamente reciente (Italia, Espa\u00f1a, Portugal, Grecia) es la siguiente: por la falta de experiencia en estos \u00faltimos, las disposiciones legales y las pr\u00e1cticas administrativas que pretenden regular la vida del inmigrado en el correspondiente pa\u00eds de acogida est\u00e1n mucho m\u00e1s atrasadas. Y hay que tener en cuenta que esas disposiciones y pr\u00e1cticas se refieren a todo lo que tiene que ver con la inserci\u00f3n social de los inmigrantes: nada menos que a contratos de trabajo, seguridad social, vivienda, educaci\u00f3n, participaci\u00f3n social y pol\u00edtica, vida cultural, etc.<\/p>\n<p>Visto eso, conviene distinguir, por tanto, entre pol\u00edticas de <em>recepci\u00f3n<\/em> de inmigrantes y pol\u00edticas de <em>inserci\u00f3n <\/em>de los inmigrantes. Si tomamos en consideraci\u00f3n no s\u00f3lo las medidas que tratan de regular los flujos migratorios (o sea, la entrada) sino tambi\u00e9n las medidas para la inserci\u00f3n social de los inmigrantes en la sociedad de acogida, se puede decir que en gran parte de la Europa mediterr\u00e1nea no hay todav\u00eda pol\u00edticas de inmigraci\u00f3n e integraci\u00f3n propiamente dichas o, a lo sumo, que \u00e9stas est\u00e1n en mantillas.<\/p>\n<p>Lo que resulta patente en la mayor\u00eda de los casos es un doble juego de intereses (econ\u00f3micos, demogr\u00e1ficos y xen\u00f3fobos) cuyo resultado es siempre la discriminaci\u00f3n de los inmigrantes m\u00e1s pobres, en peor situaci\u00f3n, de los llamados \u00absin papeles\u00bb o \u00abirregulares\u00bb. De una parte, se dice que hay razones demogr\u00e1ficas y econ\u00f3micas a favor de potenciar la acogida de inmigrantes; de otra parte, se aduce que la inmigraci\u00f3n quita puestos de trabajo a los aut\u00f3ctonos y pone en peligro la identidad de los estados-naci\u00f3n europeos o incluso de las naciones sin estado. Con algunos matices, eso mismo se dice en los pa\u00edses del \u00e1rea mediterr\u00e1nea, en B\u00e9lgica, Francia, Alemania y otros pa\u00edses de la UE, en cuales tambi\u00e9n se viene regulando <em>ad hoc<\/em> cada <em>x<\/em> a\u00f1os la situaci\u00f3n de los inmigrantes considerados ilegales o \u00abirregulares\u00bb. En este punto se hace indispensable el estudio comparativo de las pol\u00edticas de inmigraci\u00f3n puestas en pr\u00e1ctica hasta ahora en el marco de la UE y la evaluaci\u00f3n de sus resultados.<\/p>\n<p>El equ\u00edvoco anterior se convierte en tragedia, en la pr\u00e1ctica, porque al llamar ley a lo que son en realidad <em>normas de contenci\u00f3n y fragmentaci\u00f3n al hoc<\/em> de la mano de obra inmigrante que llega a nuestros pa\u00edses se entra incluso en conflicto con lo que dicen los textos constitucionales de estos pa\u00edses sobre los derechos de los ciudadanos: derecho al trabajo, derecho a la salud, derecho a la vivienda, derecho a expresarse libremente, derecho a manifestarse, etc. Todo el proceso inmigratorio, desde el principio mismo, se hace as\u00ed irregular: desde la intervenci\u00f3n de las mafias y traficantes (exteriores e interiores) hasta el trabajo sin contrato (facilitado por empresarios sin escr\u00fapulos) pasando por las detenciones, retenciones y expulsiones de los <em>sin papeles<strong>.<\/strong><\/em><\/p>\n<p>As\u00ed se ha ido creando una categor\u00eda de <em>s\u00fabditos<\/em>, no-ciudadanos, privados de derechos, a los que se llama \u00abirregulares\u00bb, etc., pero a los que se puede explotar regularmente en el trabajo y expoliar fuera del trabajo porque viven, ellos s\u00ed, con el miedo en el cuerpo. No con el miedo al otro, a la otra cultura, a la diferencia, sino con <em>el miedo a la ley<\/em>, a la denuncia, a la criminalizaci\u00f3n, a la arbitrariedad de quienes tienen que aplicar la ley.<\/p>\n<p>Esto es lo que hemos visto y vivido durante los \u00faltimos a\u00f1os. Y esto es lo que est\u00e1 en el origen de los encierros y de las huelgas de hambre de los inmigrantes llamados \u00abirregulares\u00bb, cuyo eco en los medios de comunicaci\u00f3n ha sido sintom\u00e1ticamente mucho menor que el que suele tener la oposici\u00f3n a tal o cual demanda de mezquita u oratorio.<\/p>\n<p>Seg\u00fan los datos m\u00e1s recientes, hace un a\u00f1o, cuando se promulg\u00f3 el actual Reglamento de Extranjer\u00eda, hab\u00eda en Espa\u00f1a algo m\u00e1s de un mill\u00f3n de inmigrantes sin papeles (algunos estudios elevan esta cifra a 1.300.000). Despu\u00e9s del \u00faltimo proceso de regularizaci\u00f3n, en 2005, se han echado las campanas al vuelo. Pero conviene saber que, seg\u00fan los estudios de los soci\u00f3logos, un porcentaje muy alto de los inmigrantes hoy regulares (regularizados <em>ad hoc<\/em> por las varias leyes y reglamentos promulgados durante los \u00faltimos a\u00f1os) fueron antes \u00abirregulares\u00bb. De ah\u00ed que pueda hablarse, con raz\u00f3n, del car\u00e1cter <em>estructural<\/em> de la inmigraci\u00f3n denominada \u00abirregular\u00bb. Y es que esa es una situaci\u00f3n que se ha producido en casi todos los grandes procesos migratorios de este siglo. Se normalizan y regularizan situaciones no tanto en funci\u00f3n del tiempo que el inmigrante lleva trabajando en el pa\u00eds de acogida cuanto en funci\u00f3n de los intereses en juego entre trabajo legal y econom\u00eda subterr\u00e1nea o sumergida. Lo que quiere decir que, sin cambio en las pol\u00edticas de inmigraci\u00f3n y sin una reconsideraci\u00f3n de lo que se entiende por ciudadano, el problema seguir\u00e1 existiendo a pesar de las \u00faltimas regularizaciones.<\/p>\n<p>En este punto lo que habr\u00eda que hacer es tan sencillo como poco practicado por los gobiernos: escuchar las demandas de los principales afectados. He aqu\u00ed lo que exig\u00eda la <em>Asamblea por la regularizaci\u00f3n sin condiciones<\/em> con motivo de los encierros y huelgas de hambre que han tenido lugar durante el mes de mayo en Barcelona y otras ciudades: un proceso de regularizaci\u00f3n para todas las personas que residen en Espa\u00f1a; que ninguna persona pierda sus derechos por la ineficiencia de la Administraci\u00f3n; la anulaci\u00f3n de las \u00f3rdenes de expulsi\u00f3n no ejecutadas y el fin de toda expulsi\u00f3n; el fin del acoso policial; el cierre de los centros de internamiento; la derogaci\u00f3n de la ley de extranjer\u00eda; y el cambio de pol\u00edtica migratoria para garantizar la plenitud de derechos civiles, pol\u00edticos y sociales.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<h3><strong> II. Propuestas constructivas<\/strong><\/h3>\n<p style=\"padding-left: 120px; text-align: right;\">Prefer\u00ed no decir lo que se me estaba ocurriendo: \u00abSon exactamente como nosotros. Nacen y mueren y, en su viaje desde la cuna a la tumba, persiguen algunos sue\u00f1os que se hacen realidad y otros que nunca se logran. Tienen miedo a lo desconocido, buscan el amor y aspiran a conseguir la felicidad a trav\u00e9s del matrimonio y de los hijos. Unos son fuertes y a otros se les considera d\u00e9biles. A algunos la vida les ha dado m\u00e1s de lo que se merecen y otros carecen de lo m\u00e1s elemental. Pero las distancias se acortan y hay cada vez menos d\u00e9biles\u00bb.<br \/>\nTAYEB SALEH, <em>\u00c9poca de migraci\u00f3n al Norte <\/em>(1969)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si, como estoy proponiendo, al tratar de la inmigraci\u00f3n el acento se desplaza desde el temor inducido a la diferencia cultural, a la \u00abextranjer\u00eda\u00bb, y a la supuesta p\u00e9rdida de la identidad propia, hacia el an\u00e1lisis de lo que representa el fen\u00f3meno desde el punto de vista econ\u00f3mico-social (y desplazar no quiere decir aqu\u00ed obviar y\/o olvidar el otro asunto), entonces quedar\u00e1 m\u00e1s claro otro aspecto de la realidad existente: los inmigrantes sufren doblemente la contradicci\u00f3n b\u00e1sica del llamado \u00abneoliberalismo\u00bb, a saber: la contradicci\u00f3n entre libre circulaci\u00f3n de mercanc\u00edas y restricci\u00f3n de la circulaci\u00f3n de las personas a las que, por otra parte, dentro ya de las fronteras, se trata como a mercanc\u00edas. Saskia Sassen, de la Universidad de Chicago, ha llamado la atenci\u00f3n con mucha eficacia sobre esta contradicci\u00f3n.<\/p>\n<p>No se puede tratar a los inmigrantes <em>como mercanc\u00eda<\/em> para la producci\u00f3n de mercanc\u00edas, abrir las fronteras a la circulaci\u00f3n de mercanc\u00edas y cerrarlas luego indiscriminadamente a la circulaci\u00f3n de las personas a las que se usa como mercanc\u00edas. Eso va contra lo que tradicionalmente viene llam\u00e1ndose derecho de gentes. O dicho m\u00e1s precisamente: significa un uso instrumental del viejo derecho de gentes que reproduce antiguos h\u00e1bitos del primer colonialismo europeo. Es un esc\u00e1ndalo moral que, en estos tiempos de mercantilizaci\u00f3n acelerada de todo lo divino y lo humano, obliga a recordar lo obvio: el inmigrante es tambi\u00e9n <em>persona.<\/em><\/p>\n<p>Pero es, adem\u00e1s, una contradicci\u00f3n doctrinal que va contra la consideraci\u00f3n elemental de la persona y de la familia. Tratar as\u00ed a los inmigrantes es como poner puertas al campo, a la naturaleza, a la condici\u00f3n humana. Lo \u00fanico que se consigue, al acentuar esa contradicci\u00f3n, es que los inmigrantes se desplacen espont\u00e1neamente a aquellos lugares en los cuales creen que hay m\u00e1s posibilidades de encontrar trabajo y, por tanto, m\u00e1s posibilidades tambi\u00e9n de ser tratados como seres humanos, como ciudadanos. En la situaci\u00f3n actual suelen encontrar lo primero pero no lo segundo. Por eso, como viene proponiendo en su investigaci\u00f3n sobre derechos sociales y conciliaci\u00f3n de la vida laboral y familiar la profesora y jurista Julia L\u00f3pez un <em>requisito previo<\/em> para una pol\u00edtica proactiva de inmigraci\u00f3n es un cambio de sensibilidad del legislador.<\/p>\n<p>A partir de lo dicho hasta aqu\u00ed una conclusi\u00f3n deber\u00eda ser obvia. En vez del rigorismo administrativo y centralizado de las falsamente llamadas \u00ableyes de extranjer\u00eda\u00bb, lo que deber\u00eda haber son <em>pol\u00edticas de inmigraci\u00f3n coordinadas<\/em> en la Uni\u00f3n europea y <em>pol\u00edticas de inserci\u00f3n descentralizadas<\/em>, con atenci\u00f3n preferente a lo local, a las ciudades y a sus barrios. Tambi\u00e9n en esto hay que pensar globalmente (puesto que la globalizaci\u00f3n econ\u00f3mica lo exige) y actual localmente. Pues es en ese \u00e1mbito, y se\u00f1aladamente en relaci\u00f3n con los problemas cotidianos de convivencia (de la vivienda, la asistencia sanitaria, la educaci\u00f3n, el descanso y el ocio) donde se producen los conflictos reales, no los inventados para suscitar miedos contrarios y captar votos de aquellos en los que previamente se ha suscitado el miedo al otro.<\/p>\n<p>Existe un acuerdo bastante generalizado en que no hay todav\u00eda pol\u00edticas de inmigraci\u00f3n propiamente dichas en el marco de la UE. Hay pol\u00edticas de regulaci\u00f3n de \u00abilegales\u00bb, distintas seg\u00fan los pa\u00edses de la Uni\u00f3n. En el marco socio-econ\u00f3mico actual parece sensato aspirar a una pol\u00edtica de inmigraci\u00f3n coordinada en la UE que rompa con la pr\u00e1ctica de las regulaciones <em>ad hoc<\/em> y deje de tratar el asunto como un problema casi exclusivamente de polic\u00eda, fronteras y seguridad para tratarlo como <em>un asunto de derechos y ciudadan\u00eda<\/em>.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n hay proyectos de pol\u00edticas de <em>inserci\u00f3n<\/em> diferentes, seg\u00fan los pa\u00edses y seg\u00fan lo que han sido sus tradiciones nacionales en cuesti\u00f3n de inmigraci\u00f3n. Estas diferencias se deben a motivos varios y, sin duda, hay que tenerlos en cuenta. Unos pa\u00edses (como Francia, B\u00e9lgica, Alemania, Inglaterra) han sido tradicionalmente receptores; otros (como Italia, Espa\u00f1a, Portugal) han sido tradicionalmente pa\u00edses de emigrantes. Hay pa\u00edses que tradicionalmente han exportado emigrantes pero algunas de cuyas nacionalidades y regiones han sido, al mismo tiempo, receptoras de inmigrantes por su mayor desarrollo industrial (la Italia del Norte, Catalu\u00f1a, Euskadi). Unos pa\u00edses han puesto tradicionalmente como condici\u00f3n para la adquisici\u00f3n la necesidad de aceptaci\u00f3n, por parte de los inmigrantes, de los valores laicos establecidos (Francia), mientras que otros pa\u00edses han tendido a dar un cierto reconocimiento a la representaci\u00f3n parcial de las culturas diferentes (Reino Unido) y otros pa\u00edses han puesto el acento en la nacionalidad, la sangre y el suelo (Alemania).<\/p>\n<p>Naturalmente, estas diferencias tienen que ser tenidas en cuenta al abordar el tema de la inserci\u00f3n de los inmigrantes en la sociedad de acogida. Comparar y valorar los resultados hist\u00f3ricos de los distintos procesos de inserci\u00f3n es una clave para encontrar una pol\u00edtica de inmigraci\u00f3n com\u00fan. Pero hay algo que no se puede obviar y que est\u00e1 por debajo de las diferencias mencionadas: la tendencia, en todos los casos, a confundir inserci\u00f3n (o integraci\u00f3n, como suele decirse) con <em>asimilaci\u00f3n<\/em>. Superar esa tendencia, que impone al otro dejar de ser lo que fue y que afirme la nueva identidad, es hoy tan importante como atender a las diferencias hist\u00f3ricas.<\/p>\n<p>Al ocuparse de esta cuesti\u00f3n y tratar sobre los estados de \u00e1nimo de los emigrantes, Amin Maalouf ha puesto el \u00e9nfasis en la importancia de la <em>reciprocidad<\/em>, o sea, en el reconocimiento rec\u00edproco. Reciprocidad significar\u00eda, en este contexto, decirles a los unos, a los inmigrantes, que cuanto m\u00e1s se impregnen de la cultura del pa\u00eds de acogida m\u00e1s podr\u00e1n impregnarse de la propia; y decirles a los otros, a los que insisten precipitadamente en la asimilaci\u00f3n o en la integraci\u00f3n, que cuanto m\u00e1s perciba un inmigrado que se respeta su cultura de origen, m\u00e1s posibilidades hay de que se abra a la cultura del pa\u00eds de acogida.<\/p>\n<p>Esta idea de la reciprocidad es <em>prepol\u00edtica<\/em>, o sea, previa a cualquier discusi\u00f3n sobre pol\u00edticas de inserci\u00f3n o sobre un nuevo concepto de ciudadan\u00eda. Se puede formular en t\u00e9rminos de <em>contrato moral<\/em>: el reconocimiento de la reciprocidad es lo que da a aquel que acepta su pa\u00eds de adopci\u00f3n el derecho a criticar todos sus aspectos; y a aquel que acepta la singularidad cultural del otro, el derecho de rechazar algunos aspectos de la cultura de acogida que podr\u00edan ser incompatibles con su modo de vivir o con el esp\u00edritu de sus instituciones. El derecho (moral) a criticar al otro, a criticar h\u00e1bitos o costumbres del otro, se basar\u00eda precisamente en esta reciprocidad que permite ir en busca del otro con los brazos abiertos y la cabeza alta. El paso siguiente es dar curso jur\u00eddico-pol\u00edtico al reconocimiento rec\u00edproco.<\/p>\n<p>Lo que hay que discutir a partir de ah\u00ed son los <em>criterios <\/em>para una pol\u00edtica de inmigraci\u00f3n coordinada. Hasta ahora el criterio principal que ha dominado tanto las pol\u00edticas de acceso como las pol\u00edticas de regularizaci\u00f3n e integraci\u00f3n ha sido un criterio restrictivo, meramente mercantil o mercantilista, derivado de la ideolog\u00eda neoliberal. De lo que se tratar\u00eda es de reformular las pol\u00edticas de inmigraci\u00f3n en t\u00e9rminos <em>de derechos<\/em>, en consonancia con la Carta Europea de los Derechos Fundamentales y reformulando la noci\u00f3n cl\u00e1sica de ciudadan\u00eda.<\/p>\n<p>La discusi\u00f3n de los <em>criterios <\/em>para el paso de una pol\u00edtica s\u00f3lo mercantil de inmigraci\u00f3n a una pol\u00edtica que ponga el acento en los derechos podr\u00eda empezar por la enumeraci\u00f3n y evaluaci\u00f3n de algunos de los principales problemas actuales que hay que tener en cuenta. Se puede seguir en esto la propuesta de Marco Martinello, formulada a partir de varios interrogantes:<\/p>\n<p>A la pregunta acerca de qu\u00e9 actitud adoptar ante la legislaci\u00f3n vigente (Ley 8\/2000, modificada en diciembre de 2003) y ante las normas actuales de regulaci\u00f3n de los clandestinos y sin papeles, habr\u00eda que responder, de acuerdo con las organizaciones de inmigrantes, las asociaciones de ayuda a los inmigrantes, SOS-Racismo y los juristas sensibles, que lo mejor es abolirla ya, completar con generosidad una regularizaci\u00f3n que se hab\u00eda hecho inevitable y agilizar y facilitar la legalizaci\u00f3n de todos los inmigrantes para no tener que volver a las regularizaciones <em>ad hoc<\/em>.<\/p>\n<p>Toda operaci\u00f3n de regularizaci\u00f3n es una respuesta parcial y <em>a posteriori <\/em>a situaciones an\u00f3malas creadas por leyes restrictivas. Es el car\u00e1cter restrictivo y discriminatorio de la ley lo que crea la anomal\u00eda. Si se mantiene este car\u00e1cter discriminatorio y restrictivo, lo l\u00f3gico es que haya que repetir los procesos de regularizaci\u00f3n, como viene ocurriendo en la mayor\u00eda de los pa\u00edses de la Uni\u00f3n europea.<\/p>\n<p>Por tanto, y alternativamente, lo que hay que hacer es suprimir las discriminaciones que crean anomal\u00edas, flexibilizar las normas, agilizar los tr\u00e1mites para que los inmigrantes puedan obtener la residencia y la ciudadan\u00eda y puedan ejercer cuando antes sus derechos como ciudadanos. Esta flexibilizaci\u00f3n de las normas deber\u00eda atender de forma inmediata y prioritaria a los inmigrantes que solicitan asilo, a los refugiados y a los que lo son por motivo de reagrupamiento familiar. Aqu\u00ed est\u00e1 en juego la tradici\u00f3n humanitaria e ilustrada del derecho de asilo, que se ha visto afectada primero por el car\u00e1cter discriminatorio de las leyes de extranjer\u00eda y acentuada despu\u00e9s por las medidas restrictivas adoptadas por los gobiernos a partir del 11 de septiembre de 2001. Ya esto parece aconsejar la propuesta de disociar (por el momento, y a sabiendas de la dificultad que comporta separar los motivos de la emigraci\u00f3n) la pol\u00edtica de asilo (por razones humanitarias) de las pol\u00edticas de inmigraci\u00f3n propiamente dichas.<\/p>\n<p>Establecido ese criterio, parece posible abordar con menos dramatismo del habitual una cuesti\u00f3n que ha dividido en los \u00faltimos tiempos a las organizaciones y personas que trabajan en favor de los inmigrantes e incluso a las mismas organizaciones de inmigrantes, a saber: si es aceptable y operativa una pol\u00edtica de \u00abpapeles para todos\u00bb o es necesaria una pol\u00edtica de flujos migratorios.<\/p>\n<p>Si acepta el car\u00e1cter prioritario (por razones morales humanitarias) del reconocimiento de la ciudadan\u00eda plena a asilados, refugiados y a las personas que llegan a nuestros pa\u00edses por reintegraci\u00f3n familiar y se acepta tambi\u00e9n el car\u00e1cter necesario del reconocimiento de la ciudadan\u00eda a los inmigrantes con trabajo (para combatir la econom\u00eda sumergida y la irregularidad laboral), entonces la dimensi\u00f3n cuantitativa del resto al que se alude cuando se habla de \u00abpapeles para <em>todos<\/em>\u00bb se reduce mucho y seguramente puede ser contemplada y resuelta a la luz de otras leyes o pr\u00e1cticas (sobre estancias tur\u00edsticas, por estudios, etc.) que hacen innecesaria una legislaci\u00f3n restrictiva y discriminatoria, espec\u00edfica, sobre inmigraci\u00f3n. En este punto lo fundamental es el paso del permiso de residencia a la obtenci\u00f3n de la ciudadan\u00eda plena.<\/p>\n<p>Una pol\u00edtica proactiva de inmigraci\u00f3n quedar\u00eda as\u00ed liberada de la carga emocional negativa que conllevan las leyes de extranjer\u00eda y las \u00abregularizaciones\u00bb <em>ad hoc<\/em>, de manera que la discusi\u00f3n posterior sobre flujos y contingentes podr\u00eda limitarse a: 1) la organizaci\u00f3n de la inserci\u00f3n socio-cultural de la inmigraci\u00f3n presente; y 2) la sensata ordenaci\u00f3n de los inmigrantes por venir (en la medida, por discutir, en que esto \u00faltimo es calculable y ordenable).<\/p>\n<p>No es que esto sea tarea f\u00e1cil, desde luego. La inserci\u00f3n socio-cultural de los inmigrantes en condiciones dignas, con justicia y equidad, tiene un coste econ\u00f3mico que no hay que ocultar. Basta con pensar en lo que eso supone en materia de educaci\u00f3n, un \u00e1mbito clave, como viene recordando, entre nosotros, Miquel Sigu\u00e1n. Y, por otra parte, la sensata ordenaci\u00f3n de los inmigrantes por venir, la planificaci\u00f3n de lo que se puede planificar, implica un debate sobre criterios que no puede hacerse precipitadamente. Pero ambas cosas pueden hacerse racionalmente, prescindiendo de palabras y expresiones (\u00abinvasiones\u00bb, \u00aboleadas\u00bb, \u00abefecto llamada\u00bb, etc.) que parecen haber sido inventadas para suscitar la xenofobia; o sea, midiendo, contando bien y decidiendo luego sobre el mejor sistema impositivo para abordar la cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>Corregir el punto de vista meramente economicista o mercantilista implica tener en cuenta no s\u00f3lo las necesidades del mercado laboral y\/o la demograf\u00eda, sino tambi\u00e9n la situaci\u00f3n presente (y previsible) de la seguridad social y de los principales servicios p\u00fablicos de salud, vivienda y educaci\u00f3n. Las consecuencias que haya que sacar del an\u00e1lisis y la discusi\u00f3n seria de estos datos b\u00e1sicos, implica, a su vez, <em>democratizar el proceso deliberativo y decisorio<\/em> acerca de la pol\u00edtica de flujos, pol\u00edtica que no puede quedar al albur de los intereses empresariales en colaboraci\u00f3n con el ejecutivo, como est\u00e1 ocurriendo.<\/p>\n<p>Es importante que, en el caso de que esta deliberaci\u00f3n concluya en la necesidad de una pol\u00edtica de flujos (conclusi\u00f3n a la que suele llegar la mayor\u00eda de los expertos de los pa\u00edses receptores de inmigrantes), la ciudadan\u00eda sepa qui\u00e9n decide sobre ella, a qu\u00e9 niveles, con qu\u00e9 criterios se establece la selecci\u00f3n y con qu\u00e9 tiempos. Y si se establece una selecci\u00f3n, como viene ocurriendo en EE.UU, Canad\u00e1, Australia, etc., es imprescindible que los criterios de la misma (sorteo al azar, sistema de loter\u00eda, edad, nivel de educaci\u00f3n, formaci\u00f3n profesional, competencias ling\u00fc\u00edsticas, etc.), adem\u00e1s de haber sido discutidos con las asociaciones de inmigrantes, sean transparentes. Todo lo cual deja todav\u00eda abierta otra espinosa cuesti\u00f3n, que se presenta reiteradamente en los pa\u00edses con amplia experiencia es esto: la de c\u00f3mo garantizar, en ese caso, la libertad de movimientos (y de cruzar las fronteras) de los individuos no incluidos en la selecci\u00f3n<\/p>\n<p>Por lo general todav\u00eda se sigue partiendo de la base de que la inmigraci\u00f3n tiene mayormente car\u00e1cter <em>temporal<\/em>, no permanente. Esto choca con los datos que se tiene acerca de la historia de las migraciones y con las informaciones disponibles sobre las migraciones en curso, que no pueden ser reducidas a la declaraci\u00f3n de intenciones de tales o cuales personas o colectivos de inmigrantes cuando llegan al pa\u00eds de acogida. Estas declaraciones de intenciones (por ejemplo, acerca del retorno de los emigrantes a los pa\u00edses de origen) se tienen que comparar con los datos disponibles acerca de los retornos efectivos.<\/p>\n<p>Parece, pues, para resumir, que una propuesta constructiva en el marco de la UE, atenta a la vez a los flujos migratorios y a la inserci\u00f3n social, deber\u00eda partir de la aceptaci\u00f3n, como norma general, de la permanencia de los inmigrantes (o de un porcentaje alto de los mismos) en el pa\u00eds de acogida. Y, en consecuencia, incluir consideraciones como las que siguen:<\/p>\n<p>1. Atenci\u00f3n a los inmigrantes en el momento de la llegada: informaci\u00f3n para evitar abusos y concienciaci\u00f3n \u00e9tico-pol\u00edtica de la poblaci\u00f3n que acoge para frenar el racismo y la xenofobia;<\/p>\n<p>2. Conocer y comparar la situaci\u00f3n del mercado de trabajo por pa\u00edses;<\/p>\n<p>3. Comparar y valorar las formas tradicionales de abordar la inserci\u00f3n social;<\/p>\n<p>4. Reconocer el papel que en la inserci\u00f3n social juegan la familia y la reagrupaci\u00f3n familiar de los inmigrantes;<\/p>\n<p>5. Atender a la situaci\u00f3n de la seguridad social;<\/p>\n<p>6. Atender preferentemente al cuidado de los ni\u00f1os inmigrantes, a su escolarizaci\u00f3n y a su inserci\u00f3n en la educaci\u00f3n p\u00fablica;<\/p>\n<p>7. Reconocer la importancia de las competencias locales y regionales en materia de inmigraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Una propuesta interesante, que atiende a varias de estas consideraciones a la vez, es la que ha hecho recientemente Javier de Lucas al reflexionar acerca de la necesidad de un replanteamiento de la noci\u00f3n de ciudadan\u00eda. Se tratar\u00eda de vincular el acceso a la ciudadan\u00eda con la residencia estable (desde tres a\u00f1os), en el \u00e1mbito local; es decir, de entender la ciudadan\u00eda, para empezar, <em>como vecindad<\/em>, lo que implica el reconocimiento de derechos pol\u00edticos plenos en el \u00e1mbito municipal (que es ya algo m\u00e1s que el derecho a sufragio activo y pasivo, el derecho a voto).<\/p>\n<p>Esta noci\u00f3n de ciudadan\u00eda incluir\u00eda el car\u00e1cter <em>multilateral<\/em>, o sea, la posibilidad legal de la doble ciudadan\u00eda, y se podr\u00eda implementar de un modo gradual: desde la vecindad al \u00e1mbito auton\u00f3mico primero, estatal y europeo despu\u00e9s. De Lucas concluye su propuesta as\u00ed. \u00abUna ciudadan\u00eda basada en la condici\u00f3n de residencia estable (a partir de 3 a\u00f1os) y sin exigencias adicionales como las propuestas en la idea de \u00abcontrato de adhesi\u00f3n\u00bb lanzada en Francia por el Presidente Chirac y com\u00fan a buena parte de las reformas realizadas en diferentes pa\u00edses de la UE a lo largo de 2003 y 2004, que consisten b\u00e1sicamente en la supeditaci\u00f3n a la superaci\u00f3n de una suerte de \u00abtest de ciudadan\u00eda\u00bb junto a unas pruebas de lengua\u00bb.<\/p>\n<p>La propuesta de Javier de Lucas es sugestiva por la valent\u00eda con que afronta la distinci\u00f3n tradicional entre <em>ellos<\/em> <em>y nosotros<\/em> cuando se trata de la inserci\u00f3n social o socio-cultural de los inmigrantes. Pero no s\u00f3lo por eso. Tambi\u00e9n lo es por su recuperaci\u00f3n de la noci\u00f3n original de <em>ciudadano<\/em> como <em>habitante de la ciudad<\/em>, lo que implica que la ciudadan\u00eda no quedar\u00eda vinculada en primera instancia a la nacionalidad ni al lugar de nacimiento, ni siquiera al permiso de trabajo, o sea, al hecho de estar trabajando en la ciudad, sino a la residencia, aunque \u00e9sta no sea definitiva o permanente. Y, por \u00faltimo, es sugestiva, porque, al abordar el proyecto de integraci\u00f3n o inserci\u00f3n social de los inmigrantes en el marco de la Uni\u00f3n europea, esta propuesta ampl\u00eda el reconocimiento de los derechos civiles y sociales al reconocimiento de los <em>derechos pol\u00edticos: <\/em>sufragio activo y pasivo, pero tambi\u00e9n derecho de reuni\u00f3n, asociaci\u00f3n, manifestaci\u00f3n y participaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Desde una perspectiva as\u00ed se puede hablar con propiedad de ciudadan\u00eda c\u00edvica y participativa: los inmigrantes dejan de ser <em>los otros<\/em> o, a lo sumo, de ser considerados como meros colaboradores sobrevenidos en la creaci\u00f3n de riqueza, para ser reconocidos, en condiciones de igualdad, como agentes socio-pol\u00edticos activos, igual que los aut\u00f3ctonos, de la construcci\u00f3n del espacio p\u00fablico, del \u00e1gora p\u00fablica, que es lo que vienen siendo ya de hecho (\u00bfhay que recordar, a este respecto, los nombres y apellidos de varios de los protagonistas de los movimientos sociales en Francia y en Reino Unido desde 1968?)<\/p>\n<p>Desde una perspectiva as\u00ed se puede, adem\u00e1s de ser justos, ser realistas y generosos. Realistas, en el sentido de no exigir a los inmigrantes, como se pretende a veces, \u00abtest de ciudadan\u00eda\u00bb que, adem\u00e1s de suponer una desconfianza previa respecto del <em>otro<\/em>, muy probablemente no podr\u00edan pasar la mayor\u00eda de los aut\u00f3ctonos. Y generosos, en el sentido de no imponer al inmigrante la lengua de la sociedad de acogida como obligaci\u00f3n o requisito <em>previo<\/em> para el reconocimiento jur\u00eddico, sino considerar el acceso a \u00e9sta <em>como un derecho<\/em>, a cuyo cumplimiento la sociedad de acogida tiene que dedicar esfuerzos concretos.<\/p>\n<h3><strong>III. Papel para Jornada PSUC-viu sobre inmigraci\u00f3n<\/strong><\/h3>\n<p>1. Las llamadas leyes de extranjer\u00eda, empezando por la que tenemos en nuestro pa\u00eds, son equ\u00edvocas, parten de una mentira. No son leyes que pretendan regular la situaci\u00f3n de los extranjeros en Espa\u00f1a o en Europa. No son leyes de extranjer\u00eda propiamente dicha. Son leyes de emigraci\u00f3n. Son leyes que han sido pensadas para discriminar la situaci\u00f3n de los inmigrantes que vienen a trabajar. No son leyes que afecten a los extranjeros ricos o privilegiados.<\/p>\n<p>2. Esto que acabo de decir tiene mucha importancia porque revela una mala actitud pol\u00edtica que luego, en la pr\u00e1ctica cotidiana, tiene efectos negativos, perversos. Me explico. La palabra \u00abinmigrante\u00bb tiene connotaciones positivas para la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n porque muchos, seguramente la mayor\u00eda de las personas en nuestra sociedad, hemos sido inmigrantes o hijos de inmigrantes o hijos de matrimonios mixtos. En cambio, la palabra \u00abextranjero\u00bb sigue connotando distancia, distanciamiento respecto del otro, sobe todo cuando se trata de extranjeros pobres. Y eso tiene el efecto sociocultural de provocar los instintos at\u00e1vicos, incluso en los que han sido inmigrantes pero ya no se consideran extranjeros.<\/p>\n<p>3. Este es el verdadero \u00abefecto llamada\u00bb de las leyes de emigraci\u00f3n denominadas leyes de extranjer\u00eda. Una llamada subliminar a los miedos at\u00e1vicos y, con ella, a la discriminaci\u00f3n entre los nacionales o aut\u00f3ctonos y los inmigrantes pobres. Y por ah\u00ed, me parece a m\u00ed, es por donde debe empezar la denuncia y la cr\u00edtica de la legislaci\u00f3n vigente. Porque miente respecto de lo que dice que pretende legislar. El legislador deriva la cuesti\u00f3n inmigraci\u00f3n hacia otro asunto, el de las diferencias de nacionalidad, cultura o religi\u00f3n implicadas en la extranjer\u00eda.<\/p>\n<p>Cuando se trata de t\u00e9cnicos, profesionales vinculados o altos cargos de la direcci\u00f3n de empresas transnacionales el legislador no ve la necesidad de regular nada ni pregunta por sus identidades o pertenencias ni dedica una l\u00ednea a sus culturas o a sus pr\u00e1cticas religiosas. Se da por supuesto que han venido aqu\u00ed para mandar y punto. No se hace cuesti\u00f3n de su extranjer\u00eda.<\/p>\n<p>4. Es rid\u00edculo llamar \u00abley de extranjer\u00eda\u00bb a disposiciones legales promulgadas <em>ad hoc<\/em> para regular la situaci\u00f3n de los inmigrantes y a continuaci\u00f3n establecer reglamentos tambi\u00e9n <em>ad hoc<\/em>, promulgados puntualmente para corregir, en funci\u00f3n de otras circunstancias, lo que se sabe que es inaplicable en la pr\u00e1ctica. Lo que esto revela es que en Espa\u00f1a no hay pol\u00edticas de inmigraci\u00f3n e integraci\u00f3n propiamente dichas. Hay un doble juego de intereses (econ\u00f3micos, demogr\u00e1ficos) y xen\u00f3fobos cuyo resultado es siempre la discriminaci\u00f3n de los inmigrantes m\u00e1s pobres, en peor situaci\u00f3n. Y con algunos matices eso mismo ocurre en B\u00e9lgica, Italia, Francia, Alemania y otros pa\u00edses de la Uni\u00f3n Europea, en los que se regula <em>ad hoc<\/em> cada x a\u00f1os la situaci\u00f3n de los inmigrantes considerados ilegales.<\/p>\n<p>5. Y esta ridiculez se convierte en tragedia, en la pr\u00e1ctica, porque al llamar ley a lo que son realidad normas de contenci\u00f3n y fragmentaci\u00f3n de la mano de obra inmigrante que llega a nuestros pa\u00edses se entra incluso en contradicci\u00f3n con lo que dicen los textos constitucionales sobre los derechos de los ciudadanos. As\u00ed se crea una categor\u00eda de s\u00fabditos, privados de derechos, a los que se llama \u00abirregulares\u00bb, \u00absin papeles\u00bb, etc., pero a los que se puede explotar en el trabajo porque viven, ellos s\u00ed, con el miedo en el cuerpo. No con el miedo al otro, a la otra cultura, sino con el miedo a la ley, a la denuncia, a la criminalizaci\u00f3n, a la arbitrariedad de quienes tienen que aplicar la ley.<\/p>\n<p>Esto es lo que hemos visto y vivido durante los \u00faltimos meses. Y esto es lo que est\u00e1 en origen de las huelgas de hambre y de los encierros de los inmigrantes llamados \u00abirregulares\u00bb.<\/p>\n<p>6. Conviene saber que, seg\u00fan los estudios de los soci\u00f3logos, un porcentaje muy alto de los inmigrantes hoy regulares fueron antes \u00abirregulares\u00bb. Y que esa es una situaci\u00f3n que se ha producido en casi todos los grandes procesos migratorios de este siglo. Se normalizan y regularizan situaciones no en funci\u00f3n del tiempo que el inmigrante lleve trabajando en el pa\u00eds de acogida, sino en funci\u00f3n de los intereses en juego entre trabajo legal y econom\u00eda subterr\u00e1nea o sumergida.<\/p>\n<p>La cr\u00edtica tiene que poner el acento en que no se puede tratar a los inmigrantes como mercanc\u00eda para la producci\u00f3n de mercanc\u00edas, abrir las fronteras a la circulaci\u00f3n de mercanc\u00edas y cerrarlas luego indiscriminadamente a la circulaci\u00f3n de las personas a las que se usa como mercanc\u00edas. Eso es una contradicci\u00f3n. Es como poner puertas al campo, a la naturaleza. Una contradicci\u00f3n b\u00e1sica del llamado \u00abneoliberalismo\u00bb.<\/p>\n<p>7. Lo \u00fanico que se consigue con esa mentira es que los inmigrantes se desplacen espont\u00e1neamente a aquellos lugares en los cuales creen que hay m\u00e1s posibilidades de encontrar trabajo y, por tanto, m\u00e1s posibilidades tambi\u00e9n de ser tratados como seres humanos, como ciudadanos.<\/p>\n<p>Por lo tanto, la conclusi\u00f3n deber\u00eda ser obvia. En vez del rigorismo administrativo y centralizado de las llamadas falsamente \u00ableyes de extranjer\u00eda\u00bb lo que deber\u00eda haber son pol\u00edticas de inmigraci\u00f3n coordinadas en la Uni\u00f3n europea y pol\u00edticas de integraci\u00f3n descentralizadas, con atenci\u00f3n preferente a lo local, a las ciudades y a sus barrios. Pues es en ese \u00e1mbito donde se producen los problemas reales, no lo inventados para suscitar miedos contrarios y captar votos de aquellos en los que se ha suscitado el miedo previamente.<\/p>\n<p>8. Existe un acuerdo generalizado en que no hay todav\u00eda pol\u00edticas de inmigraci\u00f3n propiamente dichas en el marco de la Uni\u00f3n europea. Hay pol\u00edticas de regulaci\u00f3n de \u00abilegales\u00bb, distintas seg\u00fan los pa\u00edses de la Uni\u00f3n. Y proyectos de pol\u00edticas tambi\u00e9n diferentes, seg\u00fan los pa\u00edses y seg\u00fan lo que han sido sus tradiciones nacionales en cuesti\u00f3n de inmigraci\u00f3n. Pues unos pa\u00edses (como Francia, B\u00e9lgica, Alemania, Inglaterra) han sido tradicionalmente receptores, otros (como Italia, Espa\u00f1a, Portugal) han sido tradicionalmente pa\u00edses de emigrantes, y en algunos casos receptores de inmigrantes en algunas nacionalidades y regiones (la Italia del Norte, Catalu\u00f1a, Euskadi&#8230;).<\/p>\n<p>En el marco socioecon\u00f3mico actual parece sensato aspirar a una pol\u00edtica de inmigraci\u00f3n coordinada en el Uni\u00f3n europea que rompa con la pr\u00e1ctica de las regulaciones <em>ad hoc<\/em> y deje de tratar el asunto como un problema casi exclusivamente de polic\u00eda, fronteras y seguridad. Lo que hay que discutir a partir de ah\u00ed son los criterios de una pol\u00edtica de inmigraci\u00f3n coordinada.<\/p>\n<p>9. Una enumeraci\u00f3n de los problemas por discutir en este apartado podr\u00eda incluir los temas siguientes:<\/p>\n<p>9.1. Qu\u00e9 actitud adoptar ante las pol\u00edticas de regulaci\u00f3n de los clandestinos y sin papeles;<\/p>\n<p>9.2. Si hay que disociar o no la pol\u00edtica de <em>inmigraci\u00f3n<\/em> de la pol\u00edtica de <em>asilo<\/em> (por razones humanitarias);<\/p>\n<p>9.3. Si es necesaria una pol\u00edtica de flujos migratorios y, en el caso de que lo sea, qui\u00e9n decide, a qu\u00e9 niveles y con qu\u00e9 criterios establecer la selecci\u00f3n;<\/p>\n<p>9.4. Si se establece una selecci\u00f3n, c\u00f3mo garantizar en ese caso la libertad de movimientos (y de cruzar las fronteras) de todos los individuos no incluidos en la selecci\u00f3n;<\/p>\n<p>9.5. Si las pol\u00edticas de ayuda al desarrollo pueden ser un sustitutivo de las pol\u00edticas de inmigraci\u00f3n o si deben estar vinculadas o desvinculadas de \u00e9stas;<\/p>\n<p>9.6. Qu\u00e9 pol\u00edtica o pol\u00edticas (en plural) de integraci\u00f3n social y d\u00f3nde poner los acentos: si en el \u00e1mbito econ\u00f3mico-social, en el \u00e1mbito socio-cultural (competencias ling\u00fc\u00edsticas), en el \u00e1mbito socio-religioso (dada la importancia de las diferencias de cultura y religi\u00f3n) o en el \u00e1mbito de los derechos pol\u00edticos,<\/p>\n<p>9.7. Decidido d\u00f3nde hay que poner los acentos, qu\u00e9 derechos de ciudadan\u00eda y con qu\u00e9 ritmos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><strong>Anexo: Ayer y hoy de los <\/strong><strong>derechos humanos<\/strong><\/h3>\n<p><em>Intervenci\u00f3n del autor en una mesa redonda conmemorativa de la declaraci\u00f3n de los Derechos del Hombre en la casa Revilla de Valladolid. Sin fecha.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Para<\/em> <em>Eloy<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px; text-align: right;\"><em>S\u00f3lo pueden <\/em>establecerse <em>unas relaciones internacionales sanas entre pueblos formados por personas sanas <\/em>que <em>gocen <\/em>de <em>una cierta independencia: sobre la base <\/em>de <em>esta convicci\u00f3n las NNUU han <\/em>elaborado <em>una Declaraci\u00f3n Universal <\/em>de <em>los Derechos del Hombre <\/em><em>(&#8230;). Reconocer formalmente ciertos principios y adoptarlos como l\u00edneas <\/em>de <em>acci\u00f3n a despecho <\/em>de <em>todas las adversidades <\/em>de <em>una situaci\u00f3n cambiante son dos cosas bien diferentes. La Declaraci\u00f3n, pues, <\/em>ejercer\u00e1 <em>una verdadera influencia \u00fanica y exclusivamente cuando las NNUU demuestren con <\/em>sus decisiones <em>y <\/em>sus <em>hechos <\/em><em>que encaman <\/em>de facto <em>el esp\u00edritu <\/em>de <em>este documento.<br \/>\n<\/em>ALBERT EINSTEIN, <em>El Correo <\/em>de <em>la Unesco, <\/em>diciembre de 1951<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En la mayor parte de los pa\u00edses del mundo, por no decir en todos, los derechos humanos son a la vez una gran palabra y una gran aspiraci\u00f3n. Una gran palabra recogida ocasionalmente en los textos constitucionales con referencia expl\u00edcita a la Declaraci\u00f3n de las NNUU que hoy conmemoramos; pero una gran palabra casi siempre vulnerada en las relaciones econ\u00f3micas, sociales y pol\u00edticas, internacionales e interpersonales, de cada d\u00eda. Y justo por eso, los derechos humanos siguen siendo una aspiraci\u00f3n, siempre renovada de tantas y tantas personas que viven en pa\u00edses donde el \u00fanico derecho en verdad reconocido es el viejo derecho del m\u00e1s fuerte: el derecho del amo, del cacique, del hechicero del patriarca, del general o del estado.<\/p>\n<p>El realismo pragm\u00e1tico que, en el marco de la cultura euroamericana, domina hoy casi todas las manifestaciones pol\u00edticas que vienen de lo alto ha vuelto a poner de moda el llamar <em>utop\u00eda <\/em>a todo aquello que no existe <em>ya ahora <\/em>en nuestras sociedades. As\u00ed: la paz es utop\u00eda, el desarme es utop\u00eda, la correcci\u00f3n de la desigualdad social es utop\u00eda la solidaridad entre hombres es utop\u00eda, la limitaci\u00f3n de la divisi\u00f3n sexual del trabajo es utop\u00eda&#8230; Naturalmente, en esta acepci\u00f3n que la moda da a la vieja palabra tambi\u00e9n los derechos humanos son una utop\u00eda. Sobre todo si tales derechos incluyen la satisfacci\u00f3n de necesidades no recogidas hoy en los textos constitucionales. En tal sentido utop\u00eda puede ser tanto la reivindicaci\u00f3n del viejo pero siempre renovado derecho de los pueblos a la autodeterminaci\u00f3n como el cumplimiento del siempre prometido y pocas veces realizado derecho de los hombres y mujeres al trabajo.<\/p>\n<p>Para el pensamiento pol\u00edtico conservador de las relaciones de producci\u00f3n (y destructor de buena parte del patrimonio de la humanidad) utop\u00eda es por lo general toda reivindicaci\u00f3n que rebasa el marco de los privilegios establecidos y sancionados por los textos legales correspondientes. Los cuales textos legales, como es obvio, suelen ser redactados por bienintencionados juristas y pol\u00edticos bajo la mirada vigilante de los ej\u00e9rcitos y de las polic\u00edas, bajo la presi\u00f3n discreta de las oligarqu\u00edas econ\u00f3micas o, en el mejor de los casos, en funci\u00f3n de la correlaci\u00f3n de fuerzas existente en un momento dado. El pensamiento pol\u00edtico conservador de las relaciones b\u00e1sicas de producci\u00f3n establece que una vez redactado el texto constitucional correspondiente todo derecho al margen de los establecidos es un derecho esp\u00fareo. No es dif\u00edcil explicar por qu\u00e9 ocurre esto. M\u00e1s dif\u00edcil es explicar por qu\u00e9, siendo as\u00ed, los hombres gastan (gastamos) tantos cientos de miles de palabras en tantos idiomas diferentes sobre tal o cual art\u00edculo supuestamente ambiguo de los textos constitucionales b\u00e1sicos con la esperanza de que precisamente esta ambig\u00fcedad llegue a cubrir alg\u00fan d\u00eda aquel derecho que no fue recogido expl\u00edcitamente en el texto.<\/p>\n<p>Es posible que la explicaci\u00f3n del enorme gasto verbal al que dan lugar los textos constitucionales se halle en la sospecha, compartida por muchos ciudadanos, de que una cosa es lo que se dice en los textos constitucionales y otra cosa lo que se practica. Repasemos una vez m\u00e1s el articulado del texto de las Naciones Unidas sobre los Derechos Humanos. Las preguntas brotan solas: \u00bfQu\u00e9 propiedad tienen la mayor\u00eda de los habitantes de la tierra? \u00bfD\u00f3nde existe ya seguridad social para todos? \u00bfD\u00f3nde se cumple el derecho de todos al trabajo? \u00bfEn qu\u00e9 lugar se garantiza el derecho de todos los hombres y mujeres a una alimentaci\u00f3n vestido, asistencia m\u00e9dica y, en general, servicios sociales adecuados? \u00bfD\u00f3nde existe ya una educaci\u00f3n que favorezca la comprensi\u00f3n, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones, grupos \u00e9tnicos y religiones?<\/p>\n<p>Los redactores del texto de las Naciones Unidas sab\u00edan que la nuestra es una especie tan excepcional como contradictoria, tan dispuesta a dar la vida por la reivindicaci\u00f3n de un derecho fundamental como particularmente dotada para convertir en porquer\u00eda las grandes declaraciones de principios que ella misma sabe hacer y para asesinar en nombre de las grandes palabras. Fuera porque sab\u00edan eso o porque sab\u00edan que los intereses de las clases sociales se superponen a las declaraciones de derechos hasta el punto de llegar a ahogar \u00e9stas en momentos de excepci\u00f3n, lo cierto es que lo redactores del texto escribieron con m\u00e1s prudencia y menos optimismo que aquellos otros colega suyos que fabricaron en Francia la primera declaraci\u00f3n de los derechos humanos.<\/p>\n<p>Este saber sobre la desmesura y la soberbia humanas sin duda tiene mucho que ver con la conciencia hist\u00f3rica, en particular con la dur\u00edsima experiencia de dos guerras mundiales. Y, en cualquier caso, ese saber explica que la <em>Declaraci\u00f3n <\/em>m\u00e1s reciente tenga un art\u00edculo, el 30, cuyo redactado tiene que resultar al menos llamativo al lector que se acerca por primera vez al texto: \u00abNada en la presente Declaraci\u00f3n\u00bb -dice su art\u00edculo 30- \u00abpodr\u00e1 interpretarse en el sentido de que confiera derecho alguno al Estado, o a un grupo o a una persona para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendentes a la supresi\u00f3n de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en esta Declaraci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Os propongo una traducci\u00f3n libre de esto a un lenguaje menos jur\u00eddico, al lenguaje de una tradici\u00f3n igualitarista tan apasionada en la defensa de los derechos humanos como la jur\u00eddica pero un poco m\u00e1s desconfiada que esta \u00faltima en lo que respecta a los grandes principios jur\u00eddicos. En tal versi\u00f3n libre el art\u00edculo 30 rezar\u00eda as\u00ed: \u00abEstad atentos: los derechos y las libertades no se otorgan, se conquistan. Y hay que luchar, una y otra vez, para conquistarlos y para conservarlos, a sabiendas de que en su conservaci\u00f3n anida ya el conflicto con los nuevos estratos sociales ascendentes, con aquella parte de la sociedad que empieza a tener algo nuevo que decir. S\u00f3lo los privilegios se otorgan\u00bb.<\/p>\n<p>Quisiera volver ahora, para terminar mi turno, sobre la consideraci\u00f3n de los derechos humanos <em>como utop\u00eda, <\/em>o, para decirlo con un poco m\u00e1s de precisi\u00f3n, sobre el uso indiscriminado de la palabra <em>utop\u00eda <\/em>para calificar derechos que todav\u00eda no tienen concreci\u00f3n en las leyes existentes. Pues esa pr\u00e1ctica est\u00e1 dando lugar -por reacci\u00f3n- a otra, tan bienintencionada como ingenua, consistente en aceptar sin cr\u00edtica la <em>utop\u00eda <\/em>definida de una forma muy gen\u00e9rica. Con tal aceptaci\u00f3n se entra, en mi opini\u00f3n, en un jard\u00edn m\u00e1s bien laber\u00edntico, en el que los de abajo, los que luchan por la extensi\u00f3n de los derechos existentes, hacen suyos, sin apenas reflexionar sobre ello, los usos de las palabras que de hecho les est\u00e1n imponiendo los de arriba, quienes quieren conservar sin m\u00e1s el list\u00f3n ya establecido para los derechos.<\/p>\n<p>El punto de vista jur\u00eddico-formal no suele dar importancia a esto. Se limita a comparar declaraciones y constituciones. Pero trat\u00e1ndose, como se trata, de un asunto pol\u00edtico-moral, la discusi\u00f3n sobre los usos ling\u00fc\u00edsticos tiene cierta importancia. El hecho de que tales o cuales derechos humanos recogidos en el texto de las NNUU no hayan entrado en la Constituci\u00f3n de muchos pa\u00edses, o la constataci\u00f3n de que, pese a haber entrado en ellas, no son respetados, es algo que, siendo verdad, no permite denominarlos ut\u00f3picos sin forzar el lenguaje. La afirmaci\u00f3n de principios jur\u00eddicos generales por los cuales habr\u00eda de regirse una sociedad razonable no es sin m\u00e1s utop\u00eda. Conviene distinguir entre ideas reguladoras o ideales y utop\u00edas propiamente dichas. Y sobre todo hay que darse cuenta de esto: llamar <em>ut\u00f3pico <\/em>a lo que no existe ya ahora, particularmente cuando el derecho reivindicado es inc\u00f3modo, cuando va contra los privilegios establecidos y contra los intereses creados, constituye un viejo truco verbal (con efectos pol\u00edtico-sociales materiales no despreciables) de los privilegiados y de los dominadores, una de las formas tradicionales de argumentar la conservaci\u00f3n de los privilegios. Porque sab\u00edan esto quienes hace ciento cincuenta a\u00f1os luchaban en favor de los derechos humanos rechazaban muy apasionadamente el ep\u00edteto de \u00abut\u00f3picos\u00bb o \u00abutopistas\u00bb que les endosaban los privilegiados. Ese fue el caso de Fourier, de Garrido, de Marx y de tantos otros.<\/p>\n<p>A m\u00ed me parece que aquellas gentes ten\u00edan toda la raz\u00f3n al protestar, pues es de personas sensatas distinguir entre la simpat\u00eda moral que puede despertar la Insula Barataria o el ya muy viejo Pa\u00eds de Nunca Jam\u00e1s y la real satisfacci\u00f3n de las necesidades materiales de los tristes mortales a las que apuntan cada vez m\u00e1s las Declaraciones de los derechos humanos en la \u00e9poca en que estamos. Una de las caracter\u00edsticas de la moderna lucha en favor de la extensi\u00f3n de los derechos humanos es el haber sabido distinguir con claridad entre la utop\u00eda literaria, tan apreciable, y la fundamentaci\u00f3n radical de la ciudad otra, de la ciudad alternativa a las existentes.<\/p>\n<p>Tanta era la pasi\u00f3n de aquellas gentes -sensatas, insisto- a la hora de protestar contra el ep\u00edteto de \u00abut\u00f3picos\u00bb que hasta hubo quien se pas\u00f3 por el lado contrario. Y as\u00ed se lleg\u00f3 a identificar la defensa de los derechos humanos, de la libertad y de la igualdad social con un proyecto \u00abcient\u00edfico\u00bb, con una tarea \u00abcient\u00edfica\u00bb, como si la construcci\u00f3n de la ciudad otra, de la ciudad alternativa, fuera algo que se siguiera l\u00f3gica y matem\u00e1ticamente de unas premisas establecidas. Desde esta otra exageraci\u00f3n \u00abutop\u00eda\u00bb se identific\u00f3 con ideal moral. Ni qu\u00e9 decir tiene que la exageraci\u00f3n cientificista ha hecho mucho da\u00f1o, pues las gentes sensatas empezaron a pensar entonces que la libertad, la igualdad y los derechos b\u00e1sicos se los traer\u00edan en bandeja la ciencia y el progreso t\u00e9cnico, y se adormilaron esperando que tales personajes trabajaran por ellos. El resultado de este adormilarse es conocido: la ciencia y el progreso siguieron su camino hacia las cumbres excelsas del Pa\u00eds de Nunca Jam\u00e1s y, mientras tanto, en este mundo de aqu\u00ed abajo, se segu\u00eda conculcando derechos.<\/p>\n<p>Como es cosa de hombres el ir de un extremo a otro, ahora nos toca, al parecer, volver con el p\u00e9ndulo un poco m\u00e1s all\u00e1 del lugar en que arranc\u00f3 la modernidad. Todo el mundo dice que la utop\u00eda es buena cosa; los de arriba porque saben apreciar su valor moral <em>en tanto que utop\u00eda precisamente<\/em> (o sea, mientras la cosa se mantenga en el plano de lo valioso inalcanzable) y lo de abajo porque ven en esa se\u00f1ora una buena Dulcinea con la que so\u00f1ar por las noches oscuras en este mundo de desigualdades en que vivimos. Los de arriba por ilustrado despotismo, los de abajo por resignaci\u00f3n, pues. En esas condiciones se siente mucha nostalgia de las <em>News from Nowhere, <\/em>de las <em>Noticias de ninguna parte <\/em>de William Morris, escrita en 1891 pronto har\u00e1 un siglo, con el equilibrio y la iron\u00eda del hombre que distingue sue\u00f1os de realidades. Se siente nostalgia no s\u00f3lo al observar el nuevo uso acr\u00edtico de la palabra utop\u00eda que se ha hecho dominante, si no sobre todo al comparar la ciudad alternativa en que pensaba Morris con lo que hoy suelen considerar ut\u00f3pico la mayor\u00eda de los conciudadanos europeos. Tan notable es que la utop\u00eda vuelva a ponerse en el lugar que en otros tiempo ocup\u00f3 la ciencia como el achatamiento de la utop\u00eda misma: la ciudad alternativa ni siquiera <em>es ya lo otro<\/em><em>, <\/em>lo radicalmente otro; es simplemente, lo que est\u00e1 un poquit\u00edn m\u00e1s all\u00e1 de lo que ya conocemos&#8230; \u00bfSer\u00e1 porque el nivel cient\u00edfico alcanzado en nuestras sociedades del Norte pone al alcance de la mano, como posibilidad, la realizaci\u00f3n de los principales principios jur\u00eddico alternativos imaginados por los grandes luchadores en favor de los derechos humanos de hace uno o dos siglos? \u00bfSer\u00e1 por eso por lo que en nuestra \u00e9poca lo radicalmente otro lo alternativo, toma la forma de contrautop\u00eda?<\/p>\n<p>No hay tiempo ahora para entrar en este asunto. De manera que quisiera terminar diciendo, en este contexto, que el uso actual de la palabra <em>utop\u00eda <\/em>acaba favoreciendo a los pragm\u00e1ticos defensores de lo que hay, en la medida en que parece darse por supuesto que lo que es siempre ha sido as\u00ed, y siempre ser\u00e1 as\u00ed. El discurso que llega a los de abajo en nuestras sociedades cuando se les dice que tambi\u00e9n los derechos humanos son una utop\u00eda, suena de un modo ligeramente diferente: a pesar de que haya leyes y constituciones en las cuales lo derechos quedan reconocidos, a pesar de que exista una declaraci\u00f3n universal generalmente admitida, seguir\u00e1 dominando en el mundo el ruido y la furia, la fuerza del poder de los que mandan; la utop\u00eda de los derechos realizados es tu otro mundo, el mundo de los ensue\u00f1os. Pero este discurso, cuando se convierte en creencia generalizada, deja indefensas a muchas personas; tan indefensas que ni siquiera se preocupan en informarse acerca de <em>sus derechos <\/em>(de sus deberes se les informa siempre, aunque no quieran). La resignaci\u00f3n es la madre adoptiva de la ignorancia. Y \u00e9sta, cuando no es <em>docta <\/em>(caso que a veces se da y que ha servido m\u00e1s de una vez para justificar con argumentos serios la resignaci\u00f3n), suele acabar conduciendo a la <em>servidumbre voluntaria, <\/em>que es uno de los principales enemigos de la extensi\u00f3n de los derechos humanos en nuestros pa\u00edses, en los pa\u00edses que han aceptado la Declaraci\u00f3n que hoy conmemoramos.<\/p>\n<p>El otro gran enemigo de los derechos humanos es la <em>intolerancia. <\/em>Pues como todas las grandes palabras de nuestra cultura -libertad, igualdad, fraternidad- tambi\u00e9n tolerancia se dice y se recita de muchas maneras. Ocurre con los derechos humanos lo que ocurr\u00eda con el ser, al decir de Arist\u00f3teles. En principio y en abstracto, todo hombre est\u00e1 a favor de los derechos humanos, como est\u00e1 a favor de la <em>paz, <\/em>de la <em>libertad, <\/em>de la <em>igualdad <\/em>y de la <em>justicia; <\/em>todos nos declaramos partidarios de los derechos postulados por las NNUU en 1948. Pero, como dec\u00eda el coro de las <em>Tranquinias, <\/em>nada se sabe realmente acerca del hombre en particular hasta que se le ve experimentar en el poder y en las leyes. Entonces, en muchos casos, empezamos a <em>limitar el sujeto humano <\/em>de estos derechos y nos regimos m\u00e1s bien por categor\u00edas \u00e9tico-pol\u00edticas muy anteriores no s\u00f3lo a la Declaraci\u00f3n de las NNUU sino a la Declaraci\u00f3n de la Asamblea nacional francesa de 1789; nos regimos por categor\u00edas como la ley del tali\u00f3n o en base a distinciones dicot\u00f3micas de amor\/odio que poco tienen que ver con el reconocimiento formal de los derechos de los hombres.<\/p>\n<p>Se ha dicho con raz\u00f3n que todav\u00eda hoy los derechos del hombre son, de hecho, derechos <em>del var\u00f3n adulto, blanco y euroamericano. <\/em>Son muchas las pruebas que pueden aducirse a este respecto: la desproporci\u00f3n existente en la pr\u00e1ctica norteamericana sobre la aplicaci\u00f3n de la pena de muerte cuando se trata de blancos o de negros; el tratamiento legal de las mujeres en caso de violaci\u00f3n; la despreocupaci\u00f3n social por las torturas y malos tratos a los ni\u00f1os y adolescentes en el marco de la familia y fuera de ella; la repelida necesidad de que haya un c\u00e1mara anglosaj\u00f3n para que el mundo se d\u00e9 por enterado de la violaci\u00f3n constante de derechos humanos cuando se !rata de gentes de otras culturas. Siguen existiendo dos pesos y dos medidas para apreciar el cumplimiento de la Declaraci\u00f3n de las NNUU. Pero hay algo as\u00ed como una prueba del nueve para distinguir entre el respeto real de los derechos del hombre y la reinstauraci\u00f3n de la ley del tali\u00f3n o el regirse exclusivamente por la vieja dicotom\u00eda del amor\/odio aplicada a la vida p\u00fablica. Es una prueba en realidad muy simple. Basta con escuchar. Basta con atender a la forma en que el ciudadano experimenta con el poder y con las leyes, para decirlo en el lenguaje de S\u00f3focles. Cuando alguien, refiri\u00e9ndose a adversarios pol\u00edticos, religiosos, \u00e9tnicos o ideol\u00f3gicos, habla, como se hace tantas veces, de \u00abperros\u00bb, \u00abalima\u00f1as\u00bb, \u00abcerdos\u00bb, \u00abv\u00edboras\u00bb, \u00abserpientes\u00bb u otros reptiles del conocido zoo, suele ocurrir que a continuaci\u00f3n venga la negaci\u00f3n de los derechos humanos del aludido. En estos tiempos de ahora, cuando el racismo y la xenofobia crecen tambi\u00e9n en Europa, es conveniente hacer la prueba del nueve con uno mismo y preguntarse, despacio y con esp\u00edritu de enmienda, si verdaderamente se es partidario de que los derechos reconocidos en las leyes del propio pa\u00eds se hagan extensivos a gentes de distintas etnias, lenguas, religiones, clases y sexos. Y si la respuesta es positiva todav\u00eda deber\u00eda preguntarse uno qu\u00e9 ha hecho o est\u00e1 haciendo para que los derechos humanos puedan ser ya hoy no s\u00f3lo derechos de varones adultos, blancos, euronorteamericanos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0El 25 de agosto de 2022 se cumplieron diez a\u00f1os del fallecimiento de Francisco Fern\u00e1ndez Buey. 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