{"id":13887,"date":"2023-06-16T05:00:21","date_gmt":"2023-06-16T04:00:21","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=13887"},"modified":"2023-06-16T08:34:52","modified_gmt":"2023-06-16T07:34:52","slug":"engels-y-el-segundo-fundamento-del-marxismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=13887","title":{"rendered":"Engels y la segunda fundaci\u00f3n del marxismo"},"content":{"rendered":"<p><em>Este art\u00edculo se basa en la conferencia en memoria de Engels presentada en la Marx Memorial Library de Londres, Inglaterra, el 30 de noviembre de 2022. Se ha revisado aqu\u00ed, incluyendo la adici\u00f3n de un extenso ep\u00edlogo, a partir de la versi\u00f3n anterior publicada en la revista <\/em>Theory and Struggle<em> de la Marx Memorial Library (mayo de 2023), marx-memorial-library.org.uk\/publications\/theory-struggle.<\/em><\/p>\n<p>En la p\u00e1gina inicial de <em>El retorno de la naturaleza<\/em>, me refer\u00ed a la \u00absegunda fundaci\u00f3n\u00bb del pensamiento socialista de la siguiente manera:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Tanto para la teor\u00eda socialista como para el an\u00e1lisis liberal \u2013y para la ciencia y la cultura occidentales en general\u2013 la noci\u00f3n de la conquista de la naturaleza y de la exenci\u00f3n humana de las leyes naturales ha sido durante siglos un tema importante, reflejo de la alienaci\u00f3n sistem\u00e1tica de la naturaleza. La sociedad y la naturaleza se trataban a menudo de forma dualista como dos \u00e1mbitos totalmente distintos, lo que justificaba la expropiaci\u00f3n de la naturaleza y, con ella, la explotaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n humana en general. Sin embargo, varios pensadores de izquierdas, muchos de ellos dentro de las ciencias naturales, que constitu\u00edan una especie de <em>segunda fundaci\u00f3n<\/em> del pensamiento cr\u00edtico, y otros en las artes, se rebelaron contra esta concepci\u00f3n estrecha del progreso humano y, en el proceso, generaron una dial\u00e9ctica m\u00e1s amplia de la ecolog\u00eda y un materialismo m\u00e1s profundo que cuestionaba las depredaciones tanto medioambientales como sociales de la sociedad capitalista.<sup>1<\/sup><\/p>\n<p>Los or\u00edgenes y el desarrollo de esta <em>segunda fundaci\u00f3n<\/em> del pensamiento cr\u00edtico en la filosof\u00eda materialista y las ciencias naturales y c\u00f3mo afect\u00f3 al desarrollo del socialismo y la ecolog\u00eda constituyeron la historia central que se cuenta en <em>El retorno de la naturaleza<\/em>. El reto inicial al que se enfrentaba un an\u00e1lisis de este tipo era explicar c\u00f3mo el materialismo hist\u00f3rico, en la concepci\u00f3n dominante del siglo XX en Occidente, hab\u00eda llegado a entenderse como estrictamente confinado a las ciencias sociales y las humanidades, donde estaba divorciado de cualquier dial\u00e9ctica materialista genuina, ya que estaba aislado de la ciencia natural y del mundo f\u00edsico-natural en su conjunto.<\/p>\n<p>Las exploraciones de la dial\u00e9ctica de la naturaleza de Federico Engels, junto con las contribuciones marxianas a la ciencia natural, fueron tratadas com\u00fanmente en la tradici\u00f3n filos\u00f3fica marxista occidental como si simplemente no existieran. La visi\u00f3n dominante del marxismo en Occidente consideraba que el mundo f\u00edsico-natural quedaba fuera del dominio del materialismo hist\u00f3rico. El reino de la existencia biof\u00edsica se cedi\u00f3 as\u00ed a una ciencia natural que se consideraba de orientaci\u00f3n inherentemente positivista. Tanto es as\u00ed que, con el auge del movimiento ecologista en la d\u00e9cada de 1960, a aquellos de la izquierda que acusaban err\u00f3neamente al marxismo de haber contribuido poco o nada al desarrollo del an\u00e1lisis ecol\u00f3gico, nunca se les ocurri\u00f3 mirar m\u00e1s all\u00e1 de las ciencias sociales, a las contribuciones socialistas en las ciencias naturales, de las que surgi\u00f3 la actual ecolog\u00eda de sistemas. La iron\u00eda era que el socialismo no s\u00f3lo se hab\u00eda comprometido con el entorno natural, sino que, de hecho, desde el principio hab\u00eda desempe\u00f1ado un papel fundamental en el desarrollo de una ecolog\u00eda cr\u00edtica dentro de la ciencia y la filosof\u00eda materialista.<\/p>\n<p>Parte del problema era que toda la tradici\u00f3n del \u00abmaterialismo dial\u00e9ctico\u00bb, asociada al marxismo sovi\u00e9tico en particular, fue declarada por la tradici\u00f3n filos\u00f3fica marxista occidental como erigida sobre cimientos falsos. Se afirmaba que <em>la dial\u00e9ctica de la naturaleza<\/em>, en contraposici\u00f3n a <em>la dial\u00e9ctica de la sociedad<\/em>, deb\u00eda rechazarse porque carec\u00eda de un sujeto-objeto id\u00e9ntico y, por tanto, de reflexividad absoluta. Pero al rechazar la dial\u00e9ctica de la naturaleza, el marxismo occidental se vio obligado a ausentarse casi por completo del mundo natural, excepto en la medida en que pudiera decirse que afecta a la psicolog\u00eda o la naturaleza humanas o que tiene un impacto indirecto a trav\u00e9s de la tecnolog\u00eda. Esto foment\u00f3 un cambio hacia una interpretaci\u00f3n m\u00e1s idealista del marxismo<sup>2<\/sup>.<\/p>\n<p>Sin duda, el marxismo cl\u00e1sico de Karl Marx y Engels a mediados del siglo XIX tuvo su origen en la cr\u00edtica de las ciencias sociales. Como escribi\u00f3 Engels, la \u00abeconom\u00eda pol\u00edtica cl\u00e1sica\u00bb era \u00abla ciencia social de la burgues\u00eda\u00bb y, como tal, el enemigo del socialismo.<sup>3<\/sup> La cr\u00edtica de Marx a la econom\u00eda pol\u00edtica cl\u00e1sica ten\u00eda como objetivo descubrir la \u00abmorada oculta\u00bb de la explotaci\u00f3n y la expropiaci\u00f3n basadas en clases en las que se basaba el modo de producci\u00f3n capitalista.<sup>4<\/sup> Fue esta cr\u00edtica, por tanto, la que constituy\u00f3 la fundaci\u00f3n inicial del marxismo. Pero desde el principio, la concepci\u00f3n materialista de la historia en la ciencia social cr\u00edtica estuvo inextricablemente ligada a la concepci\u00f3n materialista de la naturaleza en la ciencia natural. No era posible una cr\u00edtica coherente de la econom\u00eda pol\u00edtica sin explorar las condiciones biof\u00edsicas reales de producci\u00f3n asociadas a lo que Marx llam\u00f3 el \u00abmetabolismo universal de la naturaleza\u00bb.<sup>5<\/sup><\/p>\n<p>Los propios seres humanos eran vistos por Marx como <em>seres corp\u00f3reos<\/em>, y por tanto <em>seres objetivos<\/em>, con sus objetos fuera de ellos mismos. Por lo tanto, en \u00faltima instancia, s\u00f3lo hab\u00eda una \u00abciencia \u00fanica\u00bb considerada \u00abdesde dos lados\u00bb, los de la historia natural y la historia humana.<sup>6<\/sup> Por lo tanto, era necesario ir m\u00e1s all\u00e1 de la filosof\u00eda y la ciencia social para emprender tambi\u00e9n la cr\u00edtica de la ciencia natural burguesa. De hecho, como m\u00e9todo te\u00f3rico, la filosof\u00eda de la praxis no pod\u00eda confinarse al \u00e1mbito de las ciencias sociales y las humanidades, es decir, no pod\u00eda divorciarse de la ciencia natural, sin socavar su cr\u00edtica general.<\/p>\n<p>El hecho de que la ciencia natural y la ciencia social, la naturaleza y la sociedad, est\u00e1n inextricablemente unidas en cualquier intento de hacer frente al actual modo de producci\u00f3n y sus consecuencias, se nos demuestra hoy dram\u00e1ticamente por la actual \u00c9poca Antropocena de la historia geol\u00f3gica, en la que el capitalismo est\u00e1 generando una \u00abgrieta antropog\u00e9nica\u00bb en los ciclos biogeoqu\u00edmicos del Sistema Tierra, poniendo en peligro a la humanidad junto con innumerables otras especies.<sup>7<\/sup> En estas circunstancias, el papel de la ecolog\u00eda marxiana en la comprensi\u00f3n de nuestra actual situaci\u00f3n ambiental es de crucial importancia. Es aqu\u00ed donde la segunda fundaci\u00f3n de la teor\u00eda marxiana dentro de la filosof\u00eda materialista y la ciencia natural demuestra ser indispensable para el desarrollo de una praxis revolucionaria.<\/p>\n<p><strong>La segunda fundaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Marx y Engels no ve\u00edan la ciencia, o lo que ellos llamaban \u00absocialismo cient\u00edfico\u00bb, en t\u00e9rminos de las concepciones estrechas de la ciencia que prevalecen en nuestros d\u00edas, sino m\u00e1s bien en el sentido m\u00e1s amplio de <em>Wissenschaft<\/em>, que reun\u00eda todas las investigaciones racionales fundadas en la raz\u00f3n.<sup>8<\/sup> La raz\u00f3n como ciencia tuvo su m\u00e1xima manifestaci\u00f3n en la aplicaci\u00f3n de la dial\u00e9ctica, que Engels defini\u00f3 en la <em>Dial\u00e9ctica de la naturaleza<\/em> como \u00bbla ciencia de las leyes generales de <em>todo<\/em> movimiento\u00bb, sosteniendo \u00abque sus leyes deben ser v\u00e1lidas tanto para el movimiento en la naturaleza y en la historia humana como para el movimiento del pensamiento\u00bb.<sup>9<\/sup> De hecho, una dial\u00e9ctica materialista consistente no era posible bas\u00e1ndose \u00fanicamente en la ciencia social, ya que la producci\u00f3n humana y la acci\u00f3n humana ocurr\u00edan \u00aben la sociedad, en el mundo y en la naturaleza\u00bb.<sup>10<\/sup> El compromiso con la ciencia natural se hizo m\u00e1s y m\u00e1s necesario.<\/p>\n<p>El compromiso con la ciencia natural se convirti\u00f3 en una necesidad m\u00e1s urgente para Marx y Engels a medida que avanzaba su trabajo. La teor\u00eda evolucionista de Charles Darwin, en palabras de Marx, era \u00abla base de nuestro punto de vista en la ciencia natural\u00bb. Engels describi\u00f3 a Darwin como el principal pensador \u00abdial\u00e9ctico\u00bb dentro de la historia natural.<sup>11<\/sup> Las revoluciones en las ciencias naturales, como la qu\u00edmica del suelo de Justus von Liebig, permitieron a Marx desarrollar su teor\u00eda de la brecha metab\u00f3lica. El surgimiento de la antropolog\u00eda como resultado de la revoluci\u00f3n en el tiempo etnol\u00f3gico arrastr\u00f3 a Marx y Engels a este nuevo \u00e1mbito relacionado con la prehistoria.<sup>12<\/sup> Incorporaron la nueva revoluci\u00f3n en la termodin\u00e1mica dentro de la f\u00edsica a su cr\u00edtica pol\u00edtico-econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Sin embargo, tambi\u00e9n hubo acontecimientos negativos que obligaron a los fundadores del materialismo hist\u00f3rico a partir de la d\u00e9cada de 1860 a orientar sus investigaciones m\u00e1s en la direcci\u00f3n de la ciencia natural, y la segunda fundaci\u00f3n de la teor\u00eda marxista. La derrota de las revoluciones de 1848 en Alemania, en particular, hab\u00eda fomentado el crecimiento de una filosof\u00eda mecanicista de la ciencia en una l\u00ednea que se extend\u00eda desde el posterior Ludwig Feuerbach hasta pensadores como Ludwig B\u00fcchner, Carl Vogt y Jacob Moleschott. Al mismo tiempo, Friedrich Albert Lange hab\u00eda introducido el neokantianismo como perspectiva filos\u00f3fica dualista destinada a circunscribir un materialismo mec\u00e1nico unilateral, que se separaba de un \u00e1mbito social\/ideal igualmente unilateral. A esto se uni\u00f3 la propagaci\u00f3n en Alemania del irracionalismo en las filosof\u00edas de Arthur Schopenhauer y Eduard von Hartmann, que ve\u00edan al materialismo y la dial\u00e9ctica, principalmente G. W. F. Hegel y Marx, como el enemigo.<sup>13<\/sup> Eugen D\u00fchring entr\u00f3 en todo esto con una mezcla ecl\u00e9ctica de ideas neokantianas, pseudocient\u00edficas y positivistas que apuntaban a Marx. El agnosticismo en Gran Breta\u00f1a, en la obra de figuras como Thomas Huxley y John Tyndall, se identificaba estrechamente con el neokantianismo. El darwinismo social surgi\u00f3 en este periodo principalmente como un ataque al materialismo hist\u00f3rico en la obra del zo\u00f3logo alem\u00e1n Oscar Schmidt. Como resultado de estos diversos ataques contra el materialismo y la dial\u00e9ctica, tanto Marx como Engels se vieron arrastrados a la tarea de articular una dial\u00e9ctica de la naturaleza coherente con una concepci\u00f3n socialista del metabolismo de la humanidad y la naturaleza, en lo que m\u00e1s tarde se denomin\u00f3 materialismo dial\u00e9ctico, naturalismo dial\u00e9ctico y \u00aborganicismo dial\u00e9ctico \u00bb<sup>14<\/sup> .<\/p>\n<p>El naturalismo dial\u00e9ctico de Engels se present\u00f3 por primera vez de forma exhaustiva en su influyente obra <em>La revoluci\u00f3n cient\u00edfica de Herr Eugen D\u00fchring<\/em> (m\u00e1s conocida como <em>Anti-D\u00fchring<\/em>), terminada en 1878. Su obra m\u00e1s amplia e inacabada, escrita en las d\u00e9cadas de 1870 y 1880, <em>Dial\u00e9ctica de la naturaleza<\/em>, no se public\u00f3 en alem\u00e1n y ruso hasta 1925, y hubo que esperar otra d\u00e9cada y media antes de que apareciera traducida al ingl\u00e9s. Sin embargo, el argumento central de Engels, que \u00abla Naturaleza es la prueba de la dial\u00e9ctica\u00bb, estaba claro desde el principio. Traducido a los t\u00e9rminos actuales, significaba que <em>la ecolog\u00eda es la prueba de la dial\u00e9ctica<\/em><sup>15<\/sup>.<\/p>\n<p>\u00abLa dial\u00e9ctica\u00bb, en su forma materialista, era, en palabras de Engels, \u00abun m\u00e9todo encontrado para explicar&#8230; el &#8216;conocer&#8217; por&#8230; el &#8216;ser&#8217;\u00bb, en lugar del \u00ab&#8217;ser&#8217; por&#8230; el &#8216;conocer&#8217;\u00bb. Interpreta las cosas y los conceptos en su interdependencia, en su interacci\u00f3n y los cambios consiguientes, en su surgimiento, desarrollo y desaparici\u00f3n.\u00bb Visto as\u00ed, \u00abla naturaleza\u00bb, escribi\u00f3, \u00abno se mueve en la eterna unidad de un c\u00edrculo que se repite perpetuamente, sino que [pasa] por una evoluci\u00f3n real\u00bb. As\u00ed, \u00abtoda la naturaleza a la que tenemos acceso forma un sistema, una totalidad interconectada de cuerpos, y por cuerpos entendemos aqu\u00ed todas las existencias materiales que se extienden desde las estrellas hasta los \u00e1tomos&#8230;.. Es precisamente [su] reacci\u00f3n mutua la que crea el movimiento\u00bb.<sup>16<\/sup> La naturaleza como materia y movimiento (energ\u00eda transformada) genera, en el curso de la historia natural, nuevas formas emergentes o niveles integrados de existencia material que surgen del mundo f\u00edsico en su conjunto y, sin embargo, siguen dependiendo de \u00e9l. La sociedad humana es, en este sentido, una forma emergente del metabolismo universal de la naturaleza con sus propias leyes espec\u00edficas.<sup>17<\/sup><\/p>\n<p>Engels ha sido criticado a menudo en la izquierda por sus tres \u00ableyes\u00bb dial\u00e9cticas, m\u00e1s propiamente denominadas hoy principios ontol\u00f3gicos generales, que present\u00f3 en sus obras sobre la dial\u00e9ctica de la naturaleza: (1) la ley de la transformaci\u00f3n de la cantidad en cualidad, y viceversa; (2) la ley de la identidad o unidad de los contrarios; y (3) la ley de la negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n. Sin embargo, el primero de estos principios ontol\u00f3gicos ha sido reconocido desde hace mucho tiempo en la ciencia a trav\u00e9s del concepto de cambio de fase, mientras que el segundo es la principal forma en que la dial\u00e9ctica se aborda com\u00fanmente en la filosof\u00eda y las ciencias sociales a trav\u00e9s del concepto de contradicci\u00f3n, o \u00abel desarrollo incompatible de diferentes elementos dentro de la misma relaci\u00f3n\u00bb.<sup>18<\/sup> Por lo tanto, la mayor\u00eda de las cr\u00edticas se centran en la tercera de estas leyes, la negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n, que a menudo simplemente se descarta.<sup>19<\/sup><\/p>\n<p>Sin embargo, es importante entender estas tres leyes o principios ontol\u00f3gicos en t\u00e9rminos de una dial\u00e9ctica de la <em>emergencia<\/em>. Para Engels, todo es movimiento, atracci\u00f3n y repulsi\u00f3n, contingencia y desarrollo, que conducen a nuevas formas o niveles de organizaci\u00f3n en la naturaleza y en la historia humana. La ley de la transformaci\u00f3n de la cantidad en cualidad y viceversa se refiere a la transformaci\u00f3n material y a la trascendencia en el nivel m\u00e1s general. Dadas tales tendencias, que surgen de la transformaci\u00f3n de la materia y el movimiento (o energ\u00eda) en los procesos org\u00e1nicos e inorg\u00e1nicos, se producen naturalmente contradicciones o elementos incompatibles que conducen al cambio como desarrollo, evoluci\u00f3n o emergencia, la negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Podemos ver el significado de esto en el enfoque de Engels sobre la geolog\u00eda. Trat\u00f3 la geolog\u00eda y la paleontolog\u00eda como \u00abla historia del desarrollo del mundo org\u00e1nico en su conjunto\u00bb, que pr\u00e1cticamente no surgi\u00f3 como campo desarrollado de investigaci\u00f3n cient\u00edfica hasta finales del siglo XVIII. El mundo que describe la geolog\u00eda existe incluso \u00aben ausencia de seres humanos \u00bb<sup>20<\/sup>. No obstante, la historia geol\u00f3gica puede abordarse dial\u00e9cticamente, ya que \u00abtoda la geolog\u00eda es un conjunto de negaciones\u00bb que dan lugar a transformaciones masivas en la superficie del planeta que pueden discernirse mediante una cuidadosa investigaci\u00f3n cient\u00edfica. Engels cuestion\u00f3 el \u00e9nfasis crucial de Georges Cuvier en las \u00abrevoluciones\u00bb o cat\u00e1strofes geol\u00f3gicas por estar contaminadas por el dogma religioso, y argument\u00f3 que Charles Lyell, con su gradualismo, hab\u00eda introducido un enfoque m\u00e1s cient\u00edfico de la geolog\u00eda. Pero el propio Lyell hab\u00eda cometido el error de \u00abconcebir las fuerzas que act\u00faan sobre la Tierra como constantes, tanto en cantidad como en calidad\u00bb, de modo que \u00abel enfriamiento de la Tierra\u00bb asociado a las glaciaciones \u00abno existe para \u00e9l\u00bb. Desde este punto de vista, no hay \u00abnegaciones negadas\u00bb ni cambios importantes y permanentes.<sup>21<\/sup><\/p>\n<p>No hab\u00eda, para Engels, ning\u00fan proceso constante, no contingente e intrascendente de formaci\u00f3n de la superficie terrestre en l\u00ednea con el uniformitarianismo de Lyell. No hab\u00eda que negar transformaciones masivas de la Tierra en determinados intervalos de su historia, como subrayaba Cuvier. Algunas de estas cr\u00edticas (y apreciaciones) tanto de Cuvier como de Lyell, avanzadas por Engels, fueron posteriormente desarrolladas en el siglo XX por el paleont\u00f3logo Stephen Jay Gould, quien utiliz\u00f3 precisamente estas antinomias para explicar los or\u00edgenes de la teor\u00eda del equilibrio puntuado dentro del proceso evolutivo.<sup>22<\/sup><\/p>\n<p><em>Anti-D\u00fchring<\/em> se convirti\u00f3 en una de las obras m\u00e1s influyentes de su \u00e9poca por su amplitud, ya que abordaba la filosof\u00eda, las ciencias naturales y las ciencias sociales. Contribuy\u00f3 a desencadenar el desarrollo del materialismo de izquierdas en la ciencia, que m\u00e1s tarde recibi\u00f3 un nuevo impulso con la publicaci\u00f3n de <em>Dial\u00e9ctica de la naturaleza<\/em>. Ello facilit\u00f3 importantes descubrimientos ecol\u00f3gicos, especialmente en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica en las dos primeras d\u00e9cadas tras la revoluci\u00f3n, y en las Islas Brit\u00e1nicas, donde surgi\u00f3 una tradici\u00f3n inspirada tanto en Darwin como en Marx. Entre las principales figuras brit\u00e1nicas se encontraban el amigo de Marx y protegido de Darwin y Huxley, E. Ray Lankester, y m\u00e1s tarde destacados cient\u00edficos rojos y figuras culturales afines como J. D. Bernal, J. B. S. Haldane, Joseph Needham, Lancelot Hogben, Hyman Levy, Christopher Caudwell, V. Gordon Childe, Benjamin Farrington, George Thomson y Jack Lindsay.<sup>23<\/sup> Junto con las obras de Engels sobre ciencia, los cient\u00edficos rojos se basaron en gran medida en <em>Materialismo y empiriocriticismo<\/em> de V. I. Lenin.<sup>24<\/sup> Aunque a menudo se pasa por alto en los tratamientos del marxismo, esta tradici\u00f3n inclu\u00eda a los pensadores marxistas m\u00e1s prominentes de Gran Breta\u00f1a de la \u00e9poca, todos ellos relacionados con la filosof\u00eda materialista y la ciencia natural. Su trabajo hundi\u00f3 profundas ra\u00edces en las ciencias naturales, cuya influencia se ha extendido hasta nuestros d\u00edas.<\/p>\n<p>Los cient\u00edficos marxistas y los fil\u00f3sofos materialistas fueron objeto de purgas en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica en la d\u00e9cada de 1930 y en los ataques anticomunistas en Gran Breta\u00f1a y Estados Unidos en la d\u00e9cada de 1950. La supresi\u00f3n de la ciencia roja, que pareci\u00f3 casi desaparecer durante un tiempo, tuvo profundas ramificaciones para el marxismo en su conjunto. Dado que los principales representantes de la tradici\u00f3n filos\u00f3fica marxista occidental rechazaban de plano el materialismo al margen de las relaciones econ\u00f3micas\/de clase -posici\u00f3n estrechamente asociada a su rechazo de la dial\u00e9ctica de la naturaleza-, no ten\u00edan casi nada sustancial que aportar a la cr\u00edtica ecol\u00f3gica. Esto condujo al mito de que el socialismo en su conjunto hab\u00eda fracasado en este \u00e1mbito.<sup>25<\/sup> Sin duda, te\u00f3ricos cr\u00edticos como Max Horkheimer y Theodor Adorno se refirieron a la \u00abdominaci\u00f3n de la naturaleza\u00bb, con lo que se refer\u00edan principalmente al papel desempe\u00f1ado por la racionalidad instrumental y la tecnolog\u00eda en la sociedad capitalista contempor\u00e1nea, as\u00ed como a sus efectos represivos sobre la naturaleza humana. Sin embargo, el propio mundo material-ecol\u00f3gico estuvo caracter\u00edsticamente ausente de su an\u00e1lisis. Por lo tanto, las conexiones dial\u00e9cticas asociadas con la producci\u00f3n social humana y su metabolismo con el entorno m\u00e1s amplio tambi\u00e9n estaban ausentes<sup>26<\/sup>.<\/p>\n<p>Lo que ha quedado claro con el crecimiento de la ecolog\u00eda marxiana desde la d\u00e9cada de 1980 es la estrecha conexi\u00f3n entre la cr\u00edtica de la <em>alienaci\u00f3n econ\u00f3mica<\/em> y la <em>alienaci\u00f3n ecol\u00f3gica<\/em> bajo el capitalismo. El reconocimiento de que \u00e9stas constituyen las dos caras de la cr\u00edtica hist\u00f3rico-materialista se ha hecho cada vez m\u00e1s pronunciado en el contexto de la crisis ecol\u00f3gica planetaria. Todo esto exige la reunificaci\u00f3n de la teor\u00eda marxiana, simbolizada por el <em>retorno de Engels<\/em>, y un intento de abordar el metabolismo universal de la naturaleza. Hay una necesidad urgente de trascender la actual forma alienada del metabolismo social capitalista con su mediaci\u00f3n destructiva de la relaci\u00f3n humana con la naturaleza a trav\u00e9s de la producci\u00f3n generalizada de mercanc\u00edas.<\/p>\n<p><strong>Engels y las ra\u00edces del Antropoceno<\/strong><\/p>\n<p>En el siglo XXI vivimos en una era de peligro ecol\u00f3gico planetario, representado por la brecha antropog\u00e9nica en el Sistema Tierra. Esto se asocia con el advenimiento, alrededor de 1950, de la \u00c9poca del Antropoceno en la escala del tiempo geol\u00f3gico, que sucedi\u00f3 a la \u00c9poca del Holoceno de los \u00faltimos 11.700 a\u00f1os. El capitalismo est\u00e1 actualmente en proceso de cruzar los l\u00edmites planetarios que han definido la Tierra como un lugar seguro para la humanidad. Si toda la historia geol\u00f3gica, como dijo Engels, es la historia de las \u00bbnegaciones negadas\u00bb, hoy el Holoceno \u2013la \u00e9poca geol\u00f3gica en la que surgi\u00f3 y prosper\u00f3 la civilizaci\u00f3n humana\u2013 est\u00e1 siendo negado por el sistema de acumulaci\u00f3n de capital, lo que conduce a la crisis del Antropoceno actual.<\/p>\n<p>Si tuvi\u00e9ramos que remontarnos al primer reconocimiento general del predicamento ecol\u00f3gico impuesto por la sociedad capitalista, no podr\u00edamos hacerlo mejor que recurrir al famoso tratamiento de Engels en \u00abEl papel desempe\u00f1ado por el trabajo en la transici\u00f3n del mono al hombre\u00bb en la <em>Dial\u00e9ctica de la Naturaleza<\/em>. Aqu\u00ed, Engels declar\u00f3 que los seres humanos, como seres sociales, no \u00abgobiernan sobre la naturaleza como un conquistador sobre un pueblo extranjero, como alguien que est\u00e1 fuera de la naturaleza, sino que nosotros, con carne, sangre y cerebro, pertenecemos a la naturaleza, y existimos en medio de ella, y que todo nuestro dominio sobre ella consiste en el hecho de que tenemos la ventaja sobre todas las dem\u00e1s criaturas de ser capaces de aprender sus leyes y aplicarlas correctamente\u00bb. As\u00ed, por cada presunta \u00abvictoria\u00bb de la humanidad sobre el mundo natural del que formamos parte, \u00bb<em>la naturaleza se venga de nosotros<\/em>\u00bb, provocando devastaciones naturales\/ecol\u00f3gicas generalizadas, no s\u00f3lo en los mundos antiguo y medieval, sino cada vez m\u00e1s, y a una escala mucho mayor, en el mundo forjado por el capitalismo y el colonialismo<sup>27<\/sup>.<\/p>\n<p>La incapacidad de comprender lo que Engels llam\u00f3 \u00ab<em>nuestra unidad con la naturaleza<\/em>\u00bb y la necesidad de ajustarnos a sus leyes es en s\u00ed misma un producto de nuestras relaciones de clase hist\u00f3ricas. En este caso, la dominaci\u00f3n capitalista de la naturaleza se convierte en un medio para dominar a los seres humanos. El resultado es que la historia se mueve en espiral, mostrando tanto progreso como retroceso.<sup>28<\/sup> La acumulaci\u00f3n de capital va acompa\u00f1ada de la acumulaci\u00f3n de cat\u00e1strofes. Adem\u00e1s, en un sistema tan an\u00e1rquico \u2013en contraposici\u00f3n a una sociedad socialista y planificada controlada por los productores asociados\u2013 la b\u00fasqueda plenamente racional de la ciencia se hace imposible, y el irracionalismo sustantivo prevalece incluso en medio del avance de la racionalidad tecnol\u00f3gica formal. Se\u00f1alando la degradaci\u00f3n del suelo, la deforestaci\u00f3n, las inundaciones, la desertificaci\u00f3n, la extinci\u00f3n de especies, las epidemias y el despilfarro de los recursos naturales, Marx y Engels indicaron que el actual modo de producci\u00f3n estaba generando cat\u00e1strofes terrestres cada vez mayores asociadas a la \u00abinterferencia con el curso tradicional de la naturaleza\u00bb incontrolada.<sup>29<\/sup> El an\u00e1lisis global de Engels de la \u00abvenganza\u00bb de la naturaleza coincid\u00eda as\u00ed con la teor\u00eda de Marx de la brecha metab\u00f3lica.<\/p>\n<p>\u00abEl papel desempe\u00f1ado por el trabajo en la transici\u00f3n del mono al hombre\u00bb se public\u00f3 por primera vez en 1896 en la revista socialdem\u00f3crata alemana <em>Die Neue Zeit<\/em>, poco despu\u00e9s de la muerte de Engels. Aunque es dif\u00edcil trazar su influencia fuera del marxismo, es notable lo cerca que estaba el an\u00e1lisis de Engels de las ideas expuestas poco despu\u00e9s por Lankester en 1905 en su conferencia Romanes en Oxford, \u00abNature and Man\u00bb (m\u00e1s tarde retitulada \u00abNature&#8217;s Insurgent Son\u00bb), y su art\u00edculo relacionado de 1904 \u00abNature&#8217;s Revenges: The Sleeping Sickness,\u201d ambos reimpresos en su obra de 1911 <i>The Kingdom of Man<\/i>.<sup>30<\/sup>\u00a0 No sabemos si Lankester ley\u00f3 el art\u00edculo de Engels, aunque hablaba alem\u00e1n con fluidez, se comunicaba con los c\u00edrculos socialdem\u00f3cratas y habr\u00eda estado profundamente interesado en el an\u00e1lisis de Engels a este respecto, que coincid\u00eda en muchos aspectos con el suyo propio<sup>31<\/sup>. Como amigo \u00edntimo de Marx y conocido de Engels, fuerte materialista y cr\u00edtico del capitalismo (que hab\u00eda le\u00eddo <em>El Capital<\/em> de Marx), as\u00ed como la principal figura de la zoolog\u00eda brit\u00e1nica de la \u00e9poca, la cr\u00edtica ecol\u00f3gica radical de Lankester estaba necesariamente relacionada con el materialismo hist\u00f3rico. Al referirse al Reino del Hombre, Lankester pretend\u00eda describir un nuevo periodo de la historia de la Tierra en el que los seres humanos eran ahora la principal fuerza que afectaba al mundo natural, con el resultado de que cada vez m\u00e1s deb\u00edan responsabilizarse de \u00e9l. Destac\u00f3 con clarividencia las consecuencias ecol\u00f3gicas de un sistema econ\u00f3mico capitalista empe\u00f1ado en destruir la naturaleza sin miramientos, socavando en \u00faltima instancia a la propia humanidad.<\/p>\n<p>En \u00abNature&#8217;s Revenges\u00bb, Lankester se refiri\u00f3 al ser humano-social como \u00bbel perturbador de la Naturaleza\u00bb, entre otras cosas por ser el instigador, a trav\u00e9s del capitalismo global y las finanzas, de todas las epidemias en animales y humanos, que pod\u00edan atribuirse en gran medida a causas sociales, y principalmente comerciales, incluida la \u00bbmezcla de incompatibles de todas las partes del globo\u00bb. \u00bb<sup>32<\/sup> En estas circunstancias, la humanidad no tuvo m\u00e1s remedio que controlar su producci\u00f3n y su relaci\u00f3n con la naturaleza, apoy\u00e1ndose en la ciencia y suplantando los estrechos dictados de la acumulaci\u00f3n de capital, iniciando as\u00ed un desarrollo coevolutivo. La sociedad humana se encontraba en un permanente filo de navaja ecol\u00f3gico en su relaci\u00f3n con el mundo natural, que Lankester describi\u00f3 con cierta iron\u00eda como el \u00abReino del Hombre\u00bb. Tal \u00abborrado de la naturaleza por el hombre\u00bb no s\u00f3lo socavaba las especies vivas, sino que tambi\u00e9n amenazaba la civilizaci\u00f3n y la propia existencia humana.<sup>33<\/sup> La \u00fanica respuesta era que la humanidad social asumiera la responsabilidad de sus relaciones con el mundo natural, de conformidad con las leyes naturales y los principios de sostenibilidad, en oposici\u00f3n al modo capitalista.<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda, la resistencia a la noci\u00f3n de la \u00c9poca del Antropoceno es evidente en muchos de los que est\u00e1n en la izquierda, que, aunque en gran medida ajenos a la discusi\u00f3n cient\u00edfica, est\u00e1n horrorizados por las implicaciones de un <em>Anthropos<\/em> dominante. En su opini\u00f3n, esto parece apuntar a un humanismo exagerado o antropocentrismo en la comprensi\u00f3n del mundo f\u00edsico, y a restar importancia a las causas sociales del climaterio geol\u00f3gico que estamos presenciando. Sin embargo, desde una perspectiva geol\u00f3gica y del Sistema Tierra, las cuestiones est\u00e1n claras. Al cruzar ciertos umbrales cr\u00edticos o l\u00edmites planetarios, el sistema global de acumulaci\u00f3n de capital ha generado cambios cuantitativos que representan una transformaci\u00f3n cualitativa en el Sistema Tierra, desplaz\u00e1ndolo de la \u00c9poca del Holoceno en la Escala de Tiempo Geol\u00f3gico a la \u00c9poca del Antropoceno, en la que los factores <em>antropog\u00e9nicos<\/em>, y no los <em>no antropog\u00e9nicos<\/em>, son por primera vez los principales impulsores del cambio del Sistema Tierra, y en la que la civilizaci\u00f3n humana y la existencia humana est\u00e1n actualmente en peligro<sup>34<\/sup>.<\/p>\n<p>Desde una perspectiva hist\u00f3rica y dial\u00e9ctica, las contradicciones ecol\u00f3gicas planetarias a las que ahora asistimos vienen de lejos. La cuesti\u00f3n de un nuevo \u00abReino del Hombre\u00bb, que al mismo tiempo tambi\u00e9n estaba sujeto a <em>la venganza de la naturaleza<\/em> o a <em>las venganzas de la naturaleza<\/em>, puede rastrearse hasta Engels y Lankester. Tales puntos de vista estaban relacionados con la concepci\u00f3n de la naturaleza como una totalidad dial\u00e9ctica mediada por procesos de cambio evolutivo, en los que la humanidad desempe\u00f1aba un papel cada vez m\u00e1s dominante. Fue en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, durante la d\u00e9cada de 1920, cuando el ge\u00f3logo Aleksei Pavlov introdujo la noci\u00f3n de lo que se denomin\u00f3 el Periodo Antrop\u00f3geno en la historia geol\u00f3gica, relacionado con la alteraci\u00f3n de la biosfera definida por V. I. Vernadsky. La propia palabra <em>Antropoceno<\/em>, como alternativa a <em>Antropogeno<\/em>, apareci\u00f3 por primera vez en ingl\u00e9s a principios de la d\u00e9cada de 1970 en la <em>Gran Enciclopedia Sovi\u00e9tica<\/em>.<sup>35<\/sup> Fue uniendo la conciencia de la destrucci\u00f3n ecol\u00f3gica con el concepto de ecosistema, la teor\u00eda de los or\u00edgenes de la vida y el an\u00e1lisis de la biosfera \u2013todos ellos productos de la ciencia dial\u00e9ctica\u2013 como Rachel Carson pudo advertir a la poblaci\u00f3n mundial de toda la magnitud del peligro planetario al que se enfrentaba en su conferencia de presentaci\u00f3n del concepto de ecolog\u00eda al gran p\u00fablico. Adem\u00e1s, fueron los cient\u00edficos socialistas quienes se\u00f1alaron un cambio decisivo en la relaci\u00f3n humana con todo el Sistema Tierra, o \u00abecosfera\u00bb, a partir de 1945<sup>36<\/sup>.<\/p>\n<p>M\u00e1s recientemente, podemos se\u00f1alar el gran avance en el tratamiento de la \u00e9poca del Antropoceno en la historia de la Tierra representado por el ge\u00f3logo Carles Soriano. La concepci\u00f3n de la \u00c9poca del Antropoceno en la Escala del Tiempo Geol\u00f3gico deriva del reconocimiento de que, por primera vez en los m\u00e1s de cuatro mil millones de a\u00f1os de historia de la Tierra, una especie viva, el <em>Homo sapiens<\/em>, es la principal impulsora del cambio del Sistema Terrestre. Esta revelaci\u00f3n del papel humano en el cambio geol\u00f3gico fue, por tanto, producto tanto de la aparici\u00f3n de la ciencia del Sistema Tierra como de la creciente percepci\u00f3n de una \u00abgrieta antropog\u00e9nica\u00bb, que socavaba la Tierra como hogar seguro para la humanidad. Tiene sus ra\u00edces te\u00f3ricas en el concepto de metabolismo, que constituy\u00f3 la base tanto de la noci\u00f3n de ecosistema (introducida por primera vez por el alumno de Lankester, el ecologista brit\u00e1nico Arthur Tansley, un socialista de estilo fabiano) como del concepto posterior de metabolismo del Sistema Tierra<sup>37<\/sup>.<\/p>\n<p>Una vez que la sociedad humana se ha convertido en la principal fuerza de cambio del Sistema Tierra debido a la escala de producci\u00f3n, inaugurando la \u00c9poca del Antropoceno, esto se vuelve inalterable, a menos que se produzca el colapso de la civilizaci\u00f3n industrial en un evento de extinci\u00f3n del Antropoceno. Nos guste o no, la humanidad industrial es ahora permanentemente responsable, so pena de su propia extinci\u00f3n, de limitar y controlar sus efectos sobre el Sistema Tierra. No obstante, si el capitalismo de mediados del siglo XX ha provocado una brecha ecol\u00f3gica planetaria, a\u00fan queda la posibilidad de transformar el metabolismo humano con la naturaleza conforme a las leyes naturales en una sociedad dedicada a la igualdad sustantiva y la sostenibilidad ecol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Enraizando su an\u00e1lisis en la dial\u00e9ctica materialista, Soriano propuso en <em>Geologica Acta<\/em> en 2020 que la primera edad geol\u00f3gica del Antropoceno, tras la actual edad geol\u00f3gica del Meghalaya (la \u00faltima edad de la \u00c9poca Holocena), se designara como la <em>Capitaliana<\/em>, en reconocimiento de la relaci\u00f3n destructiva que el capitalismo est\u00e1 jugando ahora con respecto a todo el Sistema Tierra, creando una crisis de habitabilidad para la humanidad.<sup>38<\/sup> La Edad Capitaliana representa el hecho de que detr\u00e1s de la actual crisis del Antropoceno se encuentra el modo de producci\u00f3n capitalista. Poco despu\u00e9s, los soci\u00f3logos medioambientales hicieron una propuesta similar, sugiriendo que la nueva era geol\u00f3gica asociada con el advenimiento de la \u00c9poca Antropocena deber\u00eda llamarse <em>Capitaliniana<\/em>, y que la futura era geol\u00f3gica hacia la que la humanidad debe esforzarse ahora necesariamente \u2013introduciendo un nuevo climaterio que supere la emergencia planetaria\u2013 deber\u00eda llamarse <em>Comuniana<\/em>, por comunidad, comunal y procom\u00fan.<sup>39<\/sup> Si toda la historia geol\u00f3gica, seg\u00fan Engels, es una de \u00abnegaciones negadoras\u00bb, que conducen a la crisis del Sistema Tierra de hoy, ahora se nos presenta la elecci\u00f3n entre la negaci\u00f3n de las condiciones materiales de la propia sociedad humana a la que nos est\u00e1 conduciendo el capitalismo, o bien la negaci\u00f3n del modo de producci\u00f3n capitalista (y por tanto de la presente Era Capitaliana\/Capitaliniana). Lo esencial en estas circunstancias es la creaci\u00f3n de una nueva era geol\u00f3gica socialmente mediada de lo comuniano (la negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n), que encarne un metabolismo restaurado, desarrollado y sostenible de la humanidad y la tierra.<\/p>\n<p>La dial\u00e9ctica, sosten\u00eda Engels, abarcaba la interacci\u00f3n, la contradicci\u00f3n y la emergencia, y era una expresi\u00f3n general de la totalidad evolutiva de las cosas materiales y del movimiento (materia y energ\u00eda), aplicable a toda la existencia. Desde este punto de vista, era posible comprender m\u00e1s plenamente el mundo material que nos rodea, proporcionando la base de un socialismo cient\u00edfico fundamentado. En el pasado, la erudici\u00f3n marxista con respecto a las incursiones de Engels en la dial\u00e9ctica de la naturaleza se ha centrado simplemente en la cuesti\u00f3n del rechazo o la aceptaci\u00f3n de sus puntos de vista generales, dejando de lado el reto m\u00e1s positivo de explorar su significado para la filosof\u00eda de la praxis. Hoy necesitamos ir m\u00e1s all\u00e1 de este rancio debate para reconocer, en l\u00ednea con la descuidada segunda fundaci\u00f3n del marxismo dentro de la ciencia y la filosof\u00eda materialista, que la dial\u00e9ctica de la naturaleza ofrece nuevas perspectivas y m\u00e9todos para la comprensi\u00f3n de nuestro tiempo, precisamente porque su enfoque es unitario, salvando el gran abismo que ha surgido en la ecolog\u00eda de la praxis.<\/p>\n<p>Como explica Soriano, \u00abla mayor\u00eda de las ciencias naturales\u00bb adoptan hoy \u2013si bien \u00abespont\u00e1neamente\u00bb y sin plena conciencia\u2013 \u00abuna visi\u00f3n epist\u00e9mica dial\u00e9ctica y materialista en la comprensi\u00f3n del lado natural del Sistema Tierra y de la crisis del Antropoceno\u00bb. Desde el lado social del problema, sin embargo, la visi\u00f3n epist\u00e9mica adoptada por la mayor\u00eda de los cient\u00edficos naturales se convierte en positivista e idealista\u00bb, remiti\u00e9ndose a la corriente dominante de las ciencias sociales y la filosof\u00eda liberales.<sup>40<\/sup> Mientras tanto, la llamada tradici\u00f3n marxista occidental, aunque se aferra a la noci\u00f3n de dial\u00e9ctica, la ha aplicado s\u00f3lo de formas relacionadas con el id\u00e9ntico sujeto-objeto del \u00e1mbito hist\u00f3rico humano. La tendencia en este caso ha sido presentar la ciencia natural como principalmente positivista, sin ver ninguna relaci\u00f3n entre la naturaleza y la dial\u00e9ctica. De este modo, los dos \u00e1mbitos del pensamiento dial\u00e9ctico en las ciencias naturales y las ciencias sociales han permanecido separados, haciendo imposible una praxis unificada basada en la raz\u00f3n como ciencia. Esto s\u00f3lo puede superarse reunificando la <em>primera fundaci\u00f3n<\/em> del marxismo en la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica burguesa con su <em>segunda fundaci\u00f3n<\/em> en la cr\u00edtica de la ciencia mecanicista.<\/p>\n<p>Escribiendo en la tradici\u00f3n de Engels, Soriano afirma: \u00abLa Naturaleza tambi\u00e9n es dial\u00e9ctica, y la dial\u00e9ctica de la Naturaleza no es meramente una construcci\u00f3n te\u00f3rica, sino una construcci\u00f3n que s\u00f3lo es posible porque la Naturaleza es inherentemente as\u00ed. De otro modo, \u00bfc\u00f3mo es posible &#8216;construir&#8217; la dial\u00e9ctica si no est\u00e1 todav\u00eda en el objeto estudiado, que es la fuente \u00faltima de toda percepci\u00f3n emp\u00edrica? \u00bb<sup>41<\/sup> Hoy, la dial\u00e9ctica de la naturaleza debe reunirse con la dial\u00e9ctica de la sociedad, la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica con la cr\u00edtica ecol\u00f3gica del capitalismo. Para ello es necesario que la segunda fundaci\u00f3n del marxismo ocupe un lugar central en la filosof\u00eda de la praxis. La relaci\u00f3n humana con la tierra est\u00e1 en la balanza.<\/p>\n<p><strong>Posdata: \u00bfRompi\u00f3 Engels con Marx en el metabolismo?<\/strong><\/p>\n<p>La importante obra de Kohei Saito <em>El capital en la era del Antropoceno<\/em>, publicado en 2023, ha planteado la cuesti\u00f3n cr\u00edtica de si Engels se apart\u00f3 fundamentalmente del an\u00e1lisis de Marx sobre el metabolismo social<sup>42<\/sup>. Saito acusa a Engels, al editar el tercer volumen de <em>El Capital<\/em>, del borrador original en el <em>Manuscrito Econ\u00f3mico de 1864-1865<\/em> de Marx, de haber eliminado el adjetivo \u00abnatural\u00bb y, por lo tanto, en efecto, el t\u00e9rmino \u00abmetabolismo natural\u00bb del pasaje de Marx sobre la \u00abbrecha irreparable\u00bb.<sup>43<\/sup> Esto est\u00e1 respaldado por una cr\u00edtica a Engels por supuestamente \u00abrechazar el concepto de metabolismo de Liebig\u00bb. Sobre estas bases, Saito argumenta que Engels fue en gran parte responsable de la supresi\u00f3n del argumento del metabolismo social\/brecha metab\u00f3lica de Marx, ayudando a \u00bbhacer invisible la ecolog\u00eda de Marx\u00bb, con efectos desastrosos para la teor\u00eda marxista posterior. La raz\u00f3n aducida para la supuesta transgresi\u00f3n de Engels a este respecto es que su noci\u00f3n de la dial\u00e9ctica de la naturaleza representaba un enfoque de la naturaleza\/ciencia natural que estaba en conflicto directo con el an\u00e1lisis social-metab\u00f3lico de Marx. \u00bbFue precisamente debido a esta diferencia\u00bb entre los enfoques de Marx y Engels sobre la dial\u00e9ctica y la ecolog\u00eda, se nos dice, \u00bbque el concepto de metabolismo y su implicaci\u00f3n ecol\u00f3gica fueron marginados a lo largo del siglo XX\u00bb.<sup>44<\/sup><\/p>\n<p>Es cierto que el t\u00e9rmino \u00abmetabolismo natural\u00bb faltaba en el pasaje sobre la \u00abbrecha irreparable\u00bb en la edici\u00f3n de Engels del volumen 3 de <em>El Capital<\/em>. (Este mismo t\u00e9rmino tambi\u00e9n est\u00e1 ausente en la reciente traducci\u00f3n al ingl\u00e9s de Ben Fowkes del manuscrito original de Marx para el volumen 3 del <em>Manuscrito Econ\u00f3mico de 1864-1865<\/em>). Por lo tanto, en lugar de que el capitalismo conduzca a \u00abuna ruptura irreparable en el proceso interdependiente del metabolismo social, un metabolismo prescrito por las leyes naturales de la vida misma\u00bb, como se transmite en la edici\u00f3n de Engels del tercer volumen de <em>El Capital<\/em>, el mismo pasaje deber\u00eda decir, en la interpretaci\u00f3n de Saito: \u00abuna ruptura irreparable en el proceso interdependiente entre el metabolismo social y el metabolismo natural prescrito por las leyes naturales del suelo\u00bb. (Una traducci\u00f3n a\u00fan m\u00e1s literal ser\u00eda \u00bbuna grieta irreparable en el contexto del metabolismo social y natural prescrito por las leyes naturales del suelo\u00bb). Engels, al editar el tercer volumen de <em>El Capital<\/em>, elimin\u00f3 as\u00ed el t\u00e9rmino \u00abmetabolismo natural\u00bb, aunque \u00abnatural\u00bb sigue presente en el resto de la frase. En opini\u00f3n de Saito, esta omisi\u00f3n reflejaba una \u00bbprofunda diferencia metodol\u00f3gica\u00bb entre Marx y Engels sobre el concepto de metabolismo.<sup>45<\/sup><\/p>\n<p>Sin embargo, examinado de cerca, es discutible que la eliminaci\u00f3n de \u00abmetabolismo natural\u00bb cambiara sustancialmente el significado del pasaje original de Marx, ciertamente no lo suficiente como para plantear una cuesti\u00f3n significativa en ese sentido. Aunque Marx se refer\u00eda en su incompleto borrador original al \u00abmetabolismo social y natural\u00bb, incluyendo definitivamente el t\u00e9rmino \u00bbmetabolismo natural\u00bb, hab\u00eda aqu\u00ed una cierta redundancia. La noci\u00f3n de metabolismo natural es b\u00e1sica para todo el planteamiento materialista de Marx y ya est\u00e1 asumida en el propio concepto de \u00abmetabolismo social\u00bb, que <em>media<\/em> la relaci\u00f3n de la humanidad con lo que Marx llam\u00f3 el \u00abmetabolismo universal de la naturaleza\u00bb.<sup>46<\/sup> El metabolismo social para Marx no es m\u00e1s que la relaci\u00f3n espec\u00edficamente humana (a trav\u00e9s del proceso de trabajo y producci\u00f3n) con el metabolismo universal de la naturaleza. Adem\u00e1s, incluso sin las palabras \u00abmetabolismo natural\u00bb, el pasaje indica que la \u00abruptura irreparable en el proceso interdependiente del metabolismo social\u00bb viola \u00bblas leyes naturales de la vida [suelo]\u00bb, lo que en s\u00ed mismo se refiere a una ruptura con el metabolismo universal de la naturaleza. La omisi\u00f3n de la palabra \u00bbnatural\u00bb, y por tanto del t\u00e9rmino \u00bbmetabolismo natural\u00bb, no altera en nada la cuesti\u00f3n fundamental que se plantea. Saito declara que lo que se pierde en la versi\u00f3n de Engels es la mediaci\u00f3n de segundo orden de Marx, o mediaci\u00f3n alienada.<sup>47<\/sup> Pero eso tambi\u00e9n es problem\u00e1tico, ya que el contexto mismo del pasaje, tal como aparece en el tercer volumen de <em>El Capital<\/em>, es una ruptura en el metabolismo social, es decir, una interrupci\u00f3n de la mediaci\u00f3n social-metab\u00f3lica de la humanidad y la naturaleza como resultado de la producci\u00f3n capitalista <em>alienada<\/em>.<\/p>\n<p>Saito complementa su argumento filol\u00f3gico sobre el t\u00e9rmino que falta en la edici\u00f3n de Engels del pasaje de Marx sobre la \u00abbrecha irreparable\u00bb, con la acusaci\u00f3n adicional de que Engels desarroll\u00f3 una \u00bbcr\u00edtica de la teor\u00eda del metabolismo de Liebig\u00bb.<sup>48<\/sup> Sin embargo, la evidencia de esta \u00abcr\u00edtica\u00bb no se encuentra en ninguna parte de los escritos de Engels. De hecho, el propio Saito es incapaz de ofrecer una sola frase que indique que tal cr\u00edtica de Liebig sobre el metabolismo sali\u00f3 de la pluma de Engels. En su lugar, recurre a destacar las cr\u00edticas bastante diferentes que Engels hace en <em>Dial\u00e9ctica de la naturaleza<\/em> al vitalismo de Liebig, incluido su rechazo de la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n de Darwin y su hip\u00f3tesis de que la vida hab\u00eda existido eternamente. Saito deduce il\u00f3gicamente de las cr\u00edticas de Engels a Liebig a este respecto que, puesto que Engels se opuso a las nociones vitalistas y antievolucionistas de Liebig en biolog\u00eda, tambi\u00e9n debi\u00f3 oponerse al uso que hizo Liebig del concepto de metabolismo en su qu\u00edmica. Sin embargo, Liebig era un \u00abdiletante\u00bb en biolog\u00eda y al mismo tiempo un cient\u00edfico destacado en qu\u00edmica, una distinci\u00f3n que Engels subray\u00f3. Lo que hace que la cr\u00edtica de Saito aqu\u00ed sea a\u00fan m\u00e1s problem\u00e1tica es que Engels utiliz\u00f3 repetidamente el an\u00e1lisis de Liebig de la grieta en el metabolismo del suelo, en sus propios escritos, incluso si no eligi\u00f3, como hizo Marx, utilizar la palabra <em>Stoffwechsel<\/em> (metabolismo) en este contexto.<sup>49<\/sup><\/p>\n<p>Pero el problema te\u00f3rico m\u00e1s profundo al que se enfrenta Saito, en su intento de encontrar pruebas del supuesto \u00abrechazo\u00bb de Engels del concepto de metabolismo de Liebig, es que Liebig, al utilizar la noci\u00f3n de metabolismo, se refer\u00eda al concepto de <em>metabolismo de las ciencias naturales<\/em>. Liebig no desarroll\u00f3, como en el caso de Marx, la categor\u00eda de <em>metabolismo social<\/em>. Decir que Engels rechaz\u00f3 el concepto de Liebig a este respecto equivale entonces a afirmar que rechaz\u00f3 la noci\u00f3n de metabolismo natural, de la que Engels, sin embargo, fue un importante defensor en el siglo XIX. El concepto de metabolismo se origin\u00f3 en la biolog\u00eda celular alemana a principios del siglo XIX y se aplic\u00f3 ampliamente en los escritos de Liebig de mediados de siglo sobre qu\u00edmica agr\u00edcola.<sup>50<\/sup> El metabolismo en este sentido fue un concepto que Engels emple\u00f3 muchas veces, incluso en su famoso an\u00e1lisis del metabolismo (y las prote\u00ednas) como la clave de los or\u00edgenes de la vida.<sup>51<\/sup> De hecho, la noci\u00f3n de <em>Stoffwechsel<\/em> fue fundamental para el desarrollo de la primera ley de la termodin\u00e1mica en \u00abLos movimientos de los organismos y su relaci\u00f3n con el metabolismo\u00bb (1845) de Julius Robert Mayer, que influy\u00f3 mucho en Engels (as\u00ed como en Liebig y Marx).<sup>52<\/sup><\/p>\n<p>Todo esto desbarata a\u00fan m\u00e1s el argumento de que Engels, supuestamente lastrado por su perspectiva de la dial\u00e9ctica de la naturaleza, no apreci\u00f3 la importancia de la inclusi\u00f3n por Marx del \u00abmetabolismo natural\u00bb en el pasaje de la \u00abbrecha irreparable\u00bb. Fue debido a este fallo, nos dice Saito, que Engels suprimi\u00f3 \u00bbintencionadamente\u00bb el t\u00e9rmino <em>metabolismo natural<\/em>, \u00abmarginando\u00bb e \u00abinvisibilizando\u00bb de hecho la cr\u00edtica ecol\u00f3gica central de Marx, que fue as\u00ed \u00absuprimida\u00bb.<sup>53<\/sup> Sin embargo, aqu\u00ed Saito se enfrenta con el hecho inconveniente de que Engels, que era sin duda una de las figuras m\u00e1s eruditas de su \u00e9poca, escribi\u00f3 una y otra vez sobre el tema del metabolismo de la naturaleza, un concepto por el que demostr\u00f3 un profundo aprecio.<sup>54<\/sup> Adem\u00e1s, la edici\u00f3n de Engels del tercer volumen de <em>El Capital<\/em>, lejos de suprimir el concepto de \u00abmetabolismo natural\u00bb, lo incluye en otros lugares donde Marx lo emple\u00f3 en su texto original.<sup>55<\/sup><\/p>\n<p>Detr\u00e1s de todo el argumento de Saito aqu\u00ed hay un intento de reforzar la noci\u00f3n dentro de la tradici\u00f3n filos\u00f3fica marxista occidental de que la dial\u00e9ctica de la naturaleza de Engels, con su materialismo m\u00e1s amplio, era antit\u00e9tica al propio materialismo hist\u00f3rico de Marx. As\u00ed, en lugar de ver c\u00f3mo los an\u00e1lisis ecol\u00f3gicos de Marx y Engels son complementarios y se refuerzan mutuamente, se nos presenta la noci\u00f3n de una ruptura te\u00f3rica entre ambos que tiene sus ra\u00edces en la dial\u00e9ctica de la naturaleza de Engels, que supuestamente llev\u00f3 a Engels a distanciarse de la ecolog\u00eda de Marx. Sin embargo, en el curso de su argumentaci\u00f3n, Saito es incapaz de encontrar una forma satisfactoria de demostrar que la dial\u00e9ctica de la naturaleza tal y como la desarroll\u00f3 Engels est\u00e1 realmente en desacuerdo con la ecolog\u00eda de Marx. De ah\u00ed que se limite a sostener que el enfoque de Engels sobre la historia de la Tierra era \u00abtranshist\u00f3rico\u00bb, en el sentido de que trascend\u00eda la historia humana a la manera de la ciencia natural positivista cuando abordaba la naturaleza no humana.<sup>56<\/sup> Sin embargo, uno se pregunta qu\u00e9 clase de ciencia natural habr\u00eda si restringiera su an\u00e1lisis simplemente a la historia humana, es decir, si no fuera transhist\u00f3rica en el sentido de superar el mundo humano. Est\u00e1 claro que nuestro ser social influye en nuestra comprensi\u00f3n de la naturaleza, algo que Engels subray\u00f3 al igual que Marx. Pero la ciencia se ocupa necesariamente de dominios que van m\u00e1s all\u00e1 de lo humano.<sup>57<\/sup> Sin duda, un an\u00e1lisis de la historia de la Tierra que se extendiera m\u00e1s all\u00e1 de la historia humana no contradec\u00eda el propio pensamiento de Marx, ya que mostraba una profunda fascinaci\u00f3n por los desarrollos paleontol\u00f3gicos dentro del tiempo geol\u00f3gico <em>anterior a la existencia humana<\/em>.<sup>58<\/sup><\/p>\n<p>Engels tambi\u00e9n es criticado por Saito por desarrollar una teor\u00eda m\u00e1s \u00abapocal\u00edptica\u00bb de la crisis ecol\u00f3gica que Marx a trav\u00e9s de su uso de la met\u00e1fora de la \u00bbvenganza\u00bb de la naturaleza y la noci\u00f3n de que los seres humanos son capaces de socavar las condiciones de su existencia a escala planetaria.<sup>59<\/sup> Engels incluso contempla la extinci\u00f3n humana en un futuro lejano. Saito atribuye estas opiniones a la concepci\u00f3n \u00abapocal\u00edptica\u00bb de Engels de la dial\u00e9ctica de la naturaleza, en contraposici\u00f3n a las concepciones ecol\u00f3gicas no apocal\u00edpticas de Marx en su teor\u00eda de la brecha metab\u00f3lica. Pero sin duda Engels, desde el punto de vista del siglo XXI, es digno de elogio por concebir la realidad de la crisis ecol\u00f3gica generada por el hombre en todo el planeta. Esto tampoco contradice en absoluto la teor\u00eda de Marx de la brecha metab\u00f3lica, cuya relevancia contempor\u00e1nea tiene que ver principalmente con la crisis del Sistema Tierra<sup>60<\/sup>.<\/p>\n<p>El alcance total de la adhesi\u00f3n de Saito a la noci\u00f3n de una ruptura entre Marx y Engels sobre la dial\u00e9ctica de la naturaleza, que describe una profunda escisi\u00f3n ecol\u00f3gica entre los dos pensadores, puede verse en su apoyo directo a la posici\u00f3n de Terrell Carver de que Engels muy probablemente <em>minti\u00f3<\/em> en su prefacio de 1885 a <em>Anti-D\u00fchring<\/em> cuando indic\u00f3 que hab\u00eda le\u00eddo las diversas partes de esa obra a Marx antes de su publicaci\u00f3n en forma de serie. En palabras del propio Saito, la declaraci\u00f3n de Engels aqu\u00ed \u00abno era necesariamente cre\u00edble\u00bb.<sup>61<\/sup> Por lo tanto, Engels, se insin\u00faa, podr\u00eda muy bien haber mentido sobre sus interacciones con Marx a este respecto. El hecho de que no haya absolutamente ninguna base para creer que Engels hubiera mentido en un punto tan importante, que no encaja en absoluto con su car\u00e1cter o su lealtad de toda la vida a Marx, no parece disuadir a los que siembran tales dudas. De hecho, la naturaleza de este argumento es que Engels <em>debe haber mentido<\/em>, porque de lo contrario, se podr\u00eda suponer que Marx (que hab\u00eda contribuido con un cap\u00edtulo al <em>Anti-D\u00fchring<\/em>) estaba totalmente familiarizado con esa obra antes de su publicaci\u00f3n y presumiblemente de acuerdo con su contenido. Esto socavar\u00eda la noci\u00f3n de una ruptura fundamental entre Marx y Engels.<sup>62<\/sup><\/p>\n<p>El intento de Saito de establecer una ruptura metodol\u00f3gica entre Marx y Engels con respecto al concepto de metabolismo adopta una forma similar por esencialmente las mismas razones. Engels <em>debe ser responsable de suprimir intencionadamente<\/em> el t\u00e9rmino \u00abmetabolismo natural\u00bb (y con \u00e9l, el significado de la brecha metab\u00f3lica) en la edici\u00f3n del tercer volumen de <em>El Capital<\/em>, ya que de lo contrario las nociones de la complementariedad de los escritos de Marx y Engels sobre ecolog\u00eda podr\u00edan imponerse, contradiciendo el argumento de Saito de que \u00abMarx nunca adopt\u00f3 realmente el proyecto de la dial\u00e9ctica materialista que Engels estaba persiguiendo\u00bb.<sup>63<\/sup><\/p>\n<p>Sin embargo, el hecho de que toda la supuesta prueba de Saito de una ruptura metodol\u00f3gica entre Marx y Engels dependa de la ausencia de un solo t\u00e9rmino, la palabra \u00abnatural\u00bb que precede a \u00abmetabolismo\u00bb, en un solo pasaje, constituyendo un peque\u00f1o cambio de significado altamente discutible, se\u00f1ala la ausencia total de cualquier prueba sustantiva de tal ruptura. Separar a Marx y Engels sobre el metabolismo y la ecolog\u00eda sobre esta base es injustificable. La verdad es que, aunque Engels no emple\u00f3 directamente la noci\u00f3n de Marx de \u00bbmetabolismo social\u00bb, excepto en su <em>Sinopsis de El Capital<\/em> de 1868, ni desarroll\u00f3 el an\u00e1lisis de Marx a este respecto, no hay indicios de que su perspectiva contradijera la de Marx en este \u00e1mbito.<sup>64<\/sup><\/p>\n<p>Si la teor\u00eda de la brecha metab\u00f3lica de Marx no era m\u00e1s conocida entre los marxistas antes de este siglo, esto no ten\u00eda nada que ver con la supuesta supresi\u00f3n de Engels de las ideas de Marx, una afirmaci\u00f3n para la que no hay ninguna base concreta. M\u00e1s bien, ten\u00eda que ver con la realidad de que el concepto de metabolismo estaba incrustado en la estructura profunda de la obra de Marx y, por lo tanto, a menudo se pasaba por alto, mientras que gran parte de lo que escribi\u00f3 al respecto estaba incompleto, y s\u00f3lo se desarroll\u00f3 en sus \u00faltimos a\u00f1os. Y lo que es m\u00e1s importante, gran parte de la ciencia de Marx, como subray\u00f3 Rosa Luxemburgo, estaba muy por delante del propio movimiento socialista y s\u00f3lo se retomar\u00eda a medida que se presentaran nuevos problemas.<sup>65<\/sup> Fue el desarrollo del ecosocialismo un siglo despu\u00e9s de la muerte de Marx lo que llev\u00f3 al redescubrimiento y reconstrucci\u00f3n de la teor\u00eda de la brecha metab\u00f3lica de Marx, y no al rev\u00e9s. Este desenterramiento del argumento ecol\u00f3gico de Marx fue posible en parte por la influencia sustancial (aunque algo indirecta) que hab\u00eda ejercido, junto con la obra de Engels, en los posteriores an\u00e1lisis ecol\u00f3gicos socialistas dentro de la ciencia natural y la filosof\u00eda materialista<sup>66<\/sup>.<\/p>\n<p>En lugar de perpetuar las viejas divisiones dentro de la izquierda, hoy es necesario unir el argumento del metabolismo social de Marx con la dial\u00e9ctica de la naturaleza de Engels, viendo estos an\u00e1lisis como integralmente relacionados. El objetivo deber\u00eda ser unir la primera y la segunda fundaci\u00f3n del pensamiento marxista, proporcionando una base material m\u00e1s amplia para la cr\u00edtica del modo de producci\u00f3n capitalista como fundaci\u00f3n esencial para una praxis ecosocialista revolucionaria en el siglo XXI.<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><br \/>\n[1] John Bellamy Foster, <em>The Return of Nature<\/em> (Nueva York: Monthly Review Press, 2020), 7, \u00e9nfasis a\u00f1adido. La referencia al \u00absegunda fundaci\u00f3n del pensamiento ecol\u00f3gico marxista\u00bb se introdujo por primera vez veinte a\u00f1os antes en <em>Marx&#8217;s Ecology<\/em>. V\u00e9ase John Bellamy Foster, <em>Marx&#8217;s Ecology<\/em> (Nueva York: Monthly Review Press, 2000), 250.<br \/>\n[2] El marxismo occidental tom\u00f3 su punto de partida a este respecto de la breve nota a pie de p\u00e1gina de <em>Historia y conciencia de clase<\/em> de Georg Luk\u00e1cs, en la que indicaba su insatisfacci\u00f3n con el relato de Engels sobre la dial\u00e9ctica de la naturaleza. Sin embargo, como Luk\u00e1cs indic\u00f3 posteriormente en m\u00faltiples ocasiones, y como atestigua el propio texto de <em>Historia y conciencia de clase<\/em>, en realidad no rechazaba la \u00abdial\u00e9ctica meramente objetiva de la naturaleza\u00bb. No obstante, las distorsiones de su pensamiento a este respecto siguen siendo dominantes. V\u00e9ase Georg Luk\u00e1cs, <cite class=\"journal\u2212book\">History and Class Consciousness<\/cite> (Londres: Merlin, 1971), 24, 207; Georg Luk\u00e1cs, <em>A Defence of History and Class Consciousness:<\/em> <cite class=\"journal\u2212book\">Tailism and the Dialectic<\/cite> (Londres: Verso, 2000), 94, 102-7; Kaan Kangal, \u00abEngels&#8217; Intentions in Dialectics of Nature\u00bb, <em>Science and Society<\/em> 83, n\u00ba 2 (2019): 218; Foster, <em>The Return of Nature<\/em>, 16-21.<br \/>\n[3] Karl Marx y Federico Engels, <cite class=\"journal\u2212book\">Collected Works<\/cite>, vol. 25 (Nueva York: International Publishers, 1975), 463-64.<br \/>\n[4] Karl Marx, <em>Capital<\/em>, vol. 1 (Londres: Penguin, 1976), 279.<br \/>\n[5] Marx y Engels, <cite class=\"journal\u2212book\">Collected Works<\/cite>, vol. 30, 54-66.<br \/>\n[6] Karl Marx, <em>Early Writings<\/em> (Londres: Penguin, 1974), 389-90; Marx y Engels, <cite class=\"journal\u2212book\">Collected Works<\/cite>, vol. 5, 28.<br \/>\n[7] Clive Hamilton y Jacques Grinevald, \u00abWas the Anthropocene Anticipated?\u00bb, <em>Anthropocene Review<\/em> 2, no. 1 (2015): 67.<br \/>\n[8] Joseph Fracchia, <cite class=\"journal\u2212book\">Bodies and Artefacts<\/cite>, vol. 1 (Boston: Brill, 2022), 3.<br \/>\n[9] Marx y Engels, <cite class=\"journal\u2212book\">Collected Works<\/cite>, vol. 25, 545.<br \/>\n[10] Karl Marx, <cite class=\"journal\u2212book\">Early Writings<\/cite>, 398.<br \/>\n[11] Marx y Engels, <cite class=\"journal\u2212book\">Collected Works<\/cite>, vol. 24, 301; Marx y Engels, <cite class=\"journal\u2212book\">Collected Works<\/cite>, vol. 25, 633; Marx y Engels, <cite class=\"journal\u2212book\">Collected Works<\/cite>, vol. 41, 232, 246; Foster, <em>Marx&#8217;s Ecology<\/em>, 197, 291; Foster, <em>The Return of Nature<\/em>, 251-58.<br \/>\n[12] Foster, <cite class=\"journal\u2212book\">Marx\u2019s Ecology<\/cite>, 212-21.<br \/>\n[13] Marx y Engels, <cite class=\"journal\u2212book\">Collected Works<\/cite>, vol. 25, 340; Georg Luk\u00e1cs, <cite class=\"journal\u2212book\">The Destruction of Reason<\/cite> (Londres: Merlin Press, 1980), 403-8.<br \/>\n[14] Sobre el \u00aborganicismo dial\u00e9ctico\u00bb, v\u00e9ase Joseph Needham, <em>Moulds of Understanding<\/em> (Londres: George Allen and Unwin, 1976), 278.<br \/>\n[15] Marx y Engels, <cite class=\"journal\u2212book\">Collected Works<\/cite>, vol. 24, 301; Marx y Engels, <cite class=\"journal\u2212book\">Collected Works<\/cite>, vol. 25, 23-27, 633; John Bellamy Foster, El retorno de la naturaleza, 254.<br \/>\n[16] Marx y Engels, <cite class=\"journal\u2212book\">Collected Works<\/cite>, vol. 25, 26-27, 363, 593, 633.<br \/>\n[17] Sobre la dial\u00e9ctica y los niveles integrados, v\u00e9ase Joseph Needham, <em>Time: The Refreshing River<\/em> (Londres: George Allan and Unwin, 1943), 233-72; Jean-Pierre Vigier, \u00abDialectics and Natural Science\u00bb, en <em>Existentialism Versus Marxism<\/em>, ed., George Novack (Nueva York: Dell, 1999), p. 6. George Novack (Nueva York: Dell, 1966), 243-57.<br \/>\n[18] Bertell Ollman, <em>Dance of the Dialectic<\/em> (Urbana: University of Illinois Press, 2003), 11; John Bellamy Foster, <em>Capitalism in the Anthropocene<\/em> (Nueva York: Monthly Review Press, 2022), 304-8; Craig Dilworth, \u00abPrinciples, Laws, Theories, and the Metaphysics of Science\u00bb, <em>Synthese<\/em> 101, n\u00ba 2 (1994): 223-47; Richard Levins y Richard Lewontin, <em>The Dialectical Biologist<\/em> (Cambridge, Massachusetts: Harvard University Press, 1985), 268.<br \/>\n[19] Una caracter\u00edstica de gran parte del pensamiento dial\u00e9ctico marxista ha sido restar importancia a la negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n, o al desarrollo, la evoluci\u00f3n y la emergencia. Esto puede verse en la influyente obra de Ollman, donde la \u00abinvestigaci\u00f3n dial\u00e9ctica\u00bb se limita a \u00bbcuatro tipos de relaciones: identidad\/diferencia, interpenetraci\u00f3n de opuestos, cantidad\/calidad y contradicci\u00f3n\u00bb. Ollman, La danza de la dial\u00e9ctica, 15. Sobre Marx y el \u00bbsocialismo cient\u00edfico\u00bb, v\u00e9ase Foster, <em>The Return of Nature<\/em>, 253. Esto fue a\u00fan m\u00e1s el caso en el marxismo sovi\u00e9tico. Como se\u00f1ala Frederick Copleston \u00abEn tiempos de Stalin, por supuesto, la ley de la negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n se pas\u00f3 por alto en silencio\u00bb. Frederick C. Copleston, <em>Philosophy in Russia<\/em> (Notre Dame, Indiana: University of Notre Dame Press, 1986), 327.<br \/>\n[20] Marx y Engels, <cite class=\"journal\u2212book\">Collected Works<\/cite>, vol. 25, 82, 326.<br \/>\n[21] Marx y Engels, <cite class=\"journal\u2212book\">Collected Works<\/cite>, vol. 25, 126, 324-25.<br \/>\n[22] Stephen Jay Gould, <em>The Structure of Evolutionary Theory<\/em> (Cambridge, Massachusetts: Harvard University Press, 2002), 479-92; Stephen Jay Gould, Time&#8217;s Arrow, Time&#8217;s Cycle (Cambridge, Massachusetts: Harvard University Press, 1987), 112-15, 133-34; Stephen Jay Gould, <em>Hen&#8217;s Teeth and Horse&#8217;s Toes<\/em> (New York: W. W. Norton, 1980), 97-105; Richard York y Brett Clark, <em>The Science and Humanism of Stephen Jay Gould<\/em> (Nueva York: Monthly Review Press, 2011), 21, 28, 40-42.<br \/>\n[23] V\u00e9ase Helena Sheehan, <em>Marxism and the Philosophy of Science<\/em> (Atlantic Highlands: Humanities Press, 1985); Foster, <em>The Return of Nature<\/em>, 358-530.<br \/>\n[24] I. Lenin, <cite class=\"journal\u2212book\">Collected Works<\/cite>, vol. 14 (Mosc\u00fa: Editorial Progreso, 1977).<br \/>\n[25] Sebastiano Timpanaro critic\u00f3 duramente al marxismo occidental por abandonar el materialismo, pero como tambi\u00e9n rechazaba la dial\u00e9ctica de la naturaleza, su an\u00e1lisis -a pesar de su brillantez- fue incapaz de superar las limitaciones que \u00e9l mismo le impuso. Sebastiano Timpanaro, <em>On Materialism<\/em> (Londres: Verso, 1975).<br \/>\n[26] La incapacidad de la teor\u00eda cr\u00edtica, debido a su materialismo superficial y a su negaci\u00f3n de la dial\u00e9ctica de la naturaleza, para proporcionar cualquier an\u00e1lisis ecol\u00f3gico significativo es evidente en un trabajo reciente que intenta promover las contribuciones de la teor\u00eda cr\u00edtica cl\u00e1sica a la ecolog\u00eda, principalmente la de Adorno, mientras que al mismo tiempo reconoce que \u00ablos te\u00f3ricos cr\u00edticos cl\u00e1sicos de la Escuela de Frankfurt apenas se comprometieron con la ciencia natural\u00bb, o la ecolog\u00eda. Carl Casseg\u00e5rd,<em>Toward a Critical Theory of Nature<\/em> (Londres: Bloomsbury, 2021), 118.<br \/>\n[27] Marx y Engels, <cite class=\"journal\u2212book\">Collected Works<\/cite>, vol. 25, 460-62. Engels atribuy\u00f3 los desastres ecol\u00f3gicos a \u00abconsecuencias naturales remotas\u00bb, \u00abimprevistas\u00bb y miopes, y a los subproductos necesarios de un sistema de producci\u00f3n dedicado \u00fanicamente a la ganancia inmediata. En el cap\u00edtulo sobre \u00abLa venganza de lo externo\u00bb de su obra El coraz\u00f3n b\u00e1rbaro, Curtis White explica que esas \u00bbconsecuencias imprevistas\u00bb se tratan en la econom\u00eda capitalista como externalidades, y son esas externalidades, frente a los procesos naturales, las que vuelven para atormentar al capitalismo. Marx y Engels, <cite class=\"journal\u2212book\">Collected Works<\/cite>, vol. 25, 461-62; Curtis White, <em>The Barbaric Heart<\/em> (Londres: Routledge, 2009), 89-107.<br \/>\n[28] Marx y Engels, <cite class=\"journal\u2212book\">Collected Works<\/cite>, vol. 25, 313, \u00e9nfasis a\u00f1adido.<br \/>\n[29] Marx y Engels, <cite class=\"journal\u2212book\">Collected Works<\/cite>, vol. 25, 461.<br \/>\n[30] Ray Lankester, <em>The Kingdom of Man<\/em> (Nueva York: Henry Holt and Co., 1911).<br \/>\n[31] La concepci\u00f3n de Lankester de la evoluci\u00f3n humana, en su \u00e9nfasis en la mano, estaba mucho m\u00e1s cerca de la de Engels en \u00abEl papel desempe\u00f1ado por el trabajo en la transici\u00f3n del simio al hombre\u00bb que de la de Darwin o Ernst Haeckel. V\u00e9ase E. Ray Lankester, <em>Diversions of a Naturalist<\/em> (Freeport, Nueva York: Books for Libraries Press, 1915), 243-44.<br \/>\n[32] Lankester, <cite class=\"journal\u2212book\">The Kingdom of Man<\/cite>, 1-4, 26, 31-33, 184-89.<br \/>\n[33] Lankester, <em>Science from an Easy Chair<\/em> (Nueva York: Henry Holt and Co., 1913), 365-79.<br \/>\n[34] Carles Soriano, \u00abAnthropocene, Capitalocene, and Other &#8216;-Cenes\u00bb, <em>Monthly Review<\/em> 74, no. 6 (noviembre de 2022): 1-28.<br \/>\n[35] I. Vernadsky, <em>The Biosphere<\/em> (Nueva York: Springer-Verlag, 1998); E. V. Shantser, \u00abThe Anthropogenic System (Period)\u00bb, en <em>The Great Soviet Encyclopedia<\/em>, vol. 2 (Nueva York: Macmillan, 1973): 139-44; V. I. Vernadsky, \u00abSome Words About the No\u00f6sphere\u00bb, en <em>150 Years of Vernadsky<\/em>, vol. 2 (Washington, DC: 21st Century Science Associates, 2014), 82. El antrop\u00f3geno se introdujo inicialmente en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica para describir el periodo geol\u00f3gico que ahora se conoce como Cuaternario.<br \/>\n[36] Rachel Carson, <em>Lost Woods<\/em> (Boston: Beacon, 1998), 227-45; Barry Commoner, <em>The Closing Circle<\/em> (Nueva York: Bantam, 1971), 60-61, 117, 138-45; Foster, <em>The Return of Nature<\/em>, 502-13; John Bellamy Foster y Brett Clark, \u00abRachel Carson&#8217;s Ecological Critique\u00bb, <em>Monthly Review<\/em> 59, n\u00ba 9 (febrero de 2008): 1-17.<br \/>\n[37] A. O. Tansley, \u00abThe Use and Abuse of Vegetational Concepts and Terms,\u00bb <em>Ecology<\/em> 18, no. 3 (julio de 1935): 284-307. Para desarrollar la noci\u00f3n de ecosistema, Tansley se bas\u00f3 en gran medida en la teor\u00eda de sistemas del matem\u00e1tico marxista Hyman Levy. V\u00e9ase Hyman Levy, <em>The Universe of Science<\/em> (Londres: Watts and Co., 1932).<br \/>\n[38] Carles Soriano, \u00abSobre la formalizaci\u00f3n del Antropoceno y el informe del Grupo de Trabajo sobre el Antropoceno\u00bb, <em>Geologica Acta<\/em> 18, n\u00ba 6 (2020): 1-10.<br \/>\n[39] John Bellamy Foster y Brett Clark, \u00abEl Capitaliniano: La primera edad geol\u00f3gica del Antropoceno\u00bb, <em>Monthly Review<\/em> 73, no. 4 (septiembre de 2021): 1-16.<br \/>\n[40] Carles Soriano, \u00abEpistemological Limitations of Earth System Science to Confront the Anthropocene Crisis\u00bb, <em>Anthropocene Review<\/em> 9, no. 1 (2020): 112, 122, Soriano, \u00abAnthropocene, Capitalocene, and Other &#8216;-Cenes&#8217;\u00bb, 14.<br \/>\n[41] Soriano, \u00abEpistemological Limitations of Earth System Science to Confront the Anthropocene Crisis\u00bb, 121.<br \/>\n[42] Kohei Saito, <cite class=\"journal\u2212book\">Marx in the Anthropocene<\/cite><em>: Towards the Idea of Degrowth Communism<\/em> (Cambridge: Cambridge University Press, 2023), 53-55.<br \/>\n[43] En el original alem\u00e1n de Marx, as\u00ed como en la edici\u00f3n de Engels del tercer volumen de <em>El Capital<\/em>, lo que en la traducci\u00f3n inglesa se presenta como una sola frase es en realidad s\u00f3lo una secci\u00f3n de una frase mucho m\u00e1s larga, que ocupa un p\u00e1rrafo entero. Por lo tanto, en lugar de referirse a una \u00abfrase\u00bb en la discusi\u00f3n aqu\u00ed, se utiliza el t\u00e9rmino \u00bbpasaje\u00bb, sobre todo \u00aborque la cuesti\u00f3n principal en disputa se refiere s\u00f3lo a una parte de una frase, incluso en la edici\u00f3n en lengua inglesa.<br \/>\n[44] Saito, <cite class=\"journal\u2212book\">Marx in the Anthropocene<\/cite>, 45, 67-68.<br \/>\n[45] Karl Marx, <em>Marx-Engels Gesamtausgabe<\/em> (MEGA), II\/4.2 (Berl\u00edn: Akademie Verlag, 1992), 753; Karl Marx y Friedrich Engels, <em>Werke<\/em>, Band 25 (Berl\u00edn: Dietz Verlag, 1964), 822; Saito, <cite class=\"journal\u2212book\">Marx in the Anthropocene<\/cite>, 53-55, 70; Karl Marx, <em>Capital<\/em>, vol. 3 (Londres: Penguin, 1981), 949; Karl Marx, <cite class=\"journal\u2212book\">Economic Manuscript of 1864\u20131865<\/cite> (Boston: Brill, 2016), 797-98. Saito tambi\u00e9n se\u00f1ala que la edici\u00f3n de Engels del volumen 3 de <em>El Capital<\/em> utiliza incorrectamente la palabra \u00abvida\u00bb al final de la frase en disputa, en lugar de \u00absuelo.\u00bb Sin embargo, ambos t\u00e9rminos transmiten esencialmente el mismo significado amplio en este contexto particular, mientras que \u00absuelo\u00bb tambi\u00e9n aparece en la frase que sigue en la edici\u00f3n de Engels del volumen 3, as\u00ed como en el manuscrito original de Marx. El propio Saito dijo que esta discrepancia se deb\u00eda probablemente a la mala caligraf\u00eda de Marx, en la que las palabras Boden y Leben parecen casi id\u00e9nticas. Sin embargo, aunque reconoce en su nota a pie de p\u00e1gina que esto podr\u00eda muy bien haber sido el resultado de la mala caligraf\u00eda de Marx, no obstante critica a Engels en su texto por sustituir el t\u00e9rmino \u00bbvida\u00bb, alegando que Engels hizo este cambio para que la frase de Marx estuviera m\u00e1s en l\u00ednea con la propia noci\u00f3n de Engels de la \u00abvenganza\u00bb de la naturaleza. Dado el problema de caligraf\u00eda y la naturaleza muy problem\u00e1tica de las afirmaciones de Saito sobre el significado te\u00f3rico de la sustituci\u00f3n de \u00absuelo\u00bb por \u00abvida\u00bb, toda esta cuesti\u00f3n puede dejarse de lado en la presente discusi\u00f3n. Saito, <cite class=\"journal\u2212book\">Marx in the Anthropocene<\/cite>, 56, 70.<br \/>\nEn correspondencia y discusiones conmigo, Joe Fracchia ha traducido el pasaje cr\u00edtico en el original alem\u00e1n en su Manuscrito Econ\u00f3mico de 1864-1865 (como se public\u00f3 en MEGA) de forma ligeramente diferente a Saito como: \u00abprovocando una ruptura irreparable en el contexto del metabolismo social y natural prescrito por las leyes naturales del suelo\u00bb. La traducci\u00f3n de Fracchia es la m\u00e1s literal que se menciona en el texto. Debo gran parte de mi comprensi\u00f3n de estos problemas filol\u00f3gicos a Fracchia, que me ayud\u00f3 a explorar las diferencias y matices en una estrecha comparaci\u00f3n del texto original alem\u00e1n de Marx con su Manuscrito Econ\u00f3mico de 1864-1865, el texto alem\u00e1n editado de Engels del volumen 3 de El Capital, y las diversas traducciones al ingl\u00e9s.<br \/>\n[46] Foster, <em>Capitalism in the Anthropocene<\/em>, 41-61; Marx y Engels, <cite class=\"journal\u2212book\">Collected Works<\/cite>, vol. 30, 54-66.<br \/>\n[47] <cite class=\"journal\u2212book\">Marx in the Anthropocene<\/cite>, 53. Sobre el concepto de \u00abmediaci\u00f3n de segundo orden\u00bb de Istv\u00e1n M\u00e9sz\u00e1ros, v\u00e9ase John Bellamy Foster, \u00abForeword\u00bb en Istv\u00e1n M\u00e9sz\u00e1ros, <em>The Necessity of Social Control<\/em> (Nueva York: Monthly Review Press, 2015), 16. Sobre el concepto de Marx de mediaci\u00f3n alienada, v\u00e9ase Marx, <cite class=\"journal\u2212book\">Early Writings<\/cite>, 261.<br \/>\n[48] Saito, <cite class=\"journal\u2212book\">Marx in the Anthropocene<\/cite>, 45.<br \/>\n[49] Saito, <em>Marx in the Anthropocene<\/em>, 56-57; Marx y Engels, <cite class=\"journal\u2212book\">Collected Works<\/cite>, vol. 25, 574-76; Justus von Liebig, <em>Familiar Letters on Chemistry, in Its Relations to Physiology, Dietetics, Agriculture, Commerce, and Political Economy<\/em>, cuarta edici\u00f3n (Londres: Walton y Maberly, 1859), 283-86; John Farley, \u00abThe Spontaneous Generation Controversy (1859-1880)\u00bb, <em>Journal of the History of Biology<\/em> 5, no. 2 (1972): 317; Frederick Engels, <cite class=\"journal\u2212book\">The Housing Question<\/cite> (Mosc\u00fa: Editorial Progress, 1979), 92-93.<br \/>\n[50] Franklin C. Bing, \u00abThe History of the Word Metabolism\u00bb, <em>Journal of the History of Medicine and Allied Sciences<\/em> 26, n\u00ba 2 (abril de 1971): 158-80.<br \/>\n[51] Marx y Engels, <cite class=\"journal\u2212book\">Collected Works<\/cite>, vol. 25, 578; J. D. Bernal, <em>The Freedom of Necessity<\/em> (Londres: Routledge and Kegan Paul, 1949), 363-64; Foster, <em>The Return of Nature<\/em>, 414; Saito, <em>Marx in the Anthropocene<\/em>, 56-57.<br \/>\n[52] Julius Robert Mayer, \u00abLos movimientos de los organismos y su relaci\u00f3n con el metabolismo\u00bb, en <em>Julius Robert Mayer: Prophet of Energy<\/em>, ed. Robert B. Lindsey (Nueva York: Pergamon, 1973), 75-145; Kenneth Caneva, <em>Robert Mayer and the Conservation of Energy<\/em> (Princeton: Princeton University Press, 1993), 117; Marx y Engels, <cite class=\"journal\u2212book\">Collected Works<\/cite>, vol. 25, 688.<br \/>\n[53] Saito, <cite class=\"journal\u2212book\">Marx in the Anthropocene<\/cite>, 45, 53.<br \/>\n[54] Foster, <cite class=\"journal\u2212book\">The Return of Nature<\/cite>, 414.<br \/>\n[55] Marx, <cite class=\"journal\u2212book\">Capital<\/cite>, vol. 3, 195, 949, 954.<br \/>\n[56] Saito, <cite class=\"journal\u2212book\">Marx in the Anthropocene<\/cite>, 59, 67.<br \/>\n[57] Saito se\u00f1ala la cr\u00edtica de Luk\u00e1cs en <em>Historia y conciencia de clase<\/em> a la validez del experimento cient\u00edfico como base para un conocimiento dial\u00e9ctico del metabolismo universal de la naturaleza y dice que esto constituye el fundamento del rechazo de Luk\u00e1cs a la dial\u00e9ctica de la naturaleza de Engels. Saito omite se\u00f1alar, sin embargo, que Luk\u00e1cs se retract\u00f3 m\u00e1s tarde sobre este punto en el prefacio de su libro de 1967. Luk\u00e1cs, <em>Historia y conciencia de clase<\/em>, xix; Saito, <cite class=\"journal\u2212book\">Marx in the Anthropocene<\/cite>, 85.<br \/>\n[58] Marx y Engels, <em>Marx-Engels Gesamtasugabe<\/em> (MEGA) IV\/26 (Berl\u00edn: Akademie Verlag, 2011), 214-19; Joseph Beete Jukes, <em>Student&#8217;s Manual of Geology<\/em> (Edimburgo: Adam and Charles Black, 1872), 476-512; Foster, <em>Capitalism in the Anthropocene<\/em>, 51, 270; John Bellamy Foster y Brett Clark, <em>The Robbery of Nature<\/em> (Nueva York: Monthly Review Press, 2020), 143; Saito, <em>Marx in the Anthropocene<\/em>, 65-67.<br \/>\n[59] Saito, <cite class=\"journal\u2212book\">Marx in the Anthropocene<\/cite>, 55, 59.<br \/>\n[60] V\u00e9ase al respecto John Bellamy Foster, Brett Clark y Richard York, <em>The Ecological Rift<\/em> (Nueva York: Monthly Review Press, 2010).<br \/>\n[61] Saito, <em>Marx in the Anthropocene<\/em>, 51; Terrell Carver, <em>Marx and Engels: The Intellectual Relationship<\/em> (Brighton: Wheatsheaf, 1983), 123-25; Foster, <em>The Return of Nature<\/em>, 584. Adem\u00e1s de indicar que hab\u00eda le\u00eddo todo el manuscrito a Marx, Engels dijo que \u00abestaba autoentendido entre nosotros que esta exposici\u00f3n m\u00eda no deb\u00eda publicarse sin su conocimiento\u00bb. Marx y Engels, <cite class=\"journal\u2212book\">Collected Works<\/cite>, vol. 25, 9.<br \/>\n[62] Curiosamente, Saito se refiere en otra parte de su argumento a las pruebas aportadas por el presente autor y otros que se\u00f1alan el alcance de la participaci\u00f3n de Marx en el <em>Anti-D\u00fchring<\/em> de Engels y su apreciaci\u00f3n del mismo. V\u00e9ase Saito, <em>Marx in the Anthropocene<\/em>, 48, 241, 253.<br \/>\n[63] Saito, <cite class=\"journal\u2212book\">Marx in the Anthropocene<\/cite>, 67.<br \/>\n[64] Federico Engels, <cite class=\"journal\u2212book\">On Capital<\/cite> (Nueva York: International Publishers, 1937), 63.<br \/>\n[65] Rosa Luxemburg, <em>Rosa Luxemburg Speaks<\/em> (Nueva York: Pathfinder, 1970), 111. Un factor adicional fue que la palabra <em>Stoffwechsel<\/em> no se tradujo originalmente como \u00abmetabolismo\u00bb en las traducciones al ingl\u00e9s de los vol\u00famenes primero y tercero de <em>El Capital<\/em> en 1886 y 1909, sino como \u00abcirculaci\u00f3n de la materia\u00bb.<br \/>\n[66] V\u00e9ase Foster, <em>Marx&#8217;s Ecology<\/em>, 21-65; Foster, <em>The Return of Nature<\/em>, 405.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fuente: <em>Monthly Review <\/em>2023, Volume 75, Number 02 (June 2023)\u00a0 (<a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/2023\/06\/01\/engels-and-the-second-foundation-of-marxism\/\">https:\/\/monthlyreview.org\/2023\/06\/01\/engels-and-the-second-foundation-of-marxism\/<\/a>)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este art\u00edculo se basa en la conferencia en memoria de Engels presentada en la Marx Memorial Library de Londres, Inglaterra,<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":8770,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1563,8,1552],"tags":[],"class_list":["post-13887","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-crisis-ecosocial","category-filosofia","category-marxismo"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13887","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=13887"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13887\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/8770"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=13887"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=13887"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=13887"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}