{"id":13973,"date":"2023-07-06T05:00:43","date_gmt":"2023-07-06T04:00:43","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=13973"},"modified":"2023-07-06T04:18:33","modified_gmt":"2023-07-06T03:18:33","slug":"la-risa-de-lenin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=13973","title":{"rendered":"La risa de Lenin"},"content":{"rendered":"<p>Rese\u00f1a de Lev Danilkin, <em>\u041b\u0435\u043d\u0438\u043d. \u041f\u0430\u043d\u0442\u043e\u043a\u0440\u0430\u0442\u043e\u0440 \u0441\u043e\u043b\u043d\u0435\u0447\u043d\u044b\u0445 \u043f\u044b\u043b\u0438\u043d\u043e\u043a<\/em> [Lenin. Pantokrator solnechnyh pylinok (Lenin. Pantocr\u00e1tor del polvo solar)] Molodaya Gvardiya: Mosc\u00fa 2017<br \/>\n909 pp, 978 5 2350 4020 5<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/lenin-pantocrator.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-13975\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/lenin-pantocrator-768x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"267\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/lenin-pantocrator-768x1024.jpg 768w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/lenin-pantocrator-225x300.jpg 225w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/lenin-pantocrator.jpg 900w\" sizes=\"auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><\/a>\u00bfQu\u00e9 debemos hacer hoy de Lenin? \u00bfC\u00f3mo enmarcarlo dentro de lo que Hayden White llama una narrativa del \u00abpasado pr\u00e1ctico\u00bb, que proporcione una orientaci\u00f3n hacia el pasado que pueda iluminar \u00fatilmente el presente? En el siglo posterior a su muerte, Lenin fue v\u00edctima tanto de un enfoque hagiogr\u00e1fico en la URSS como de una sovietolog\u00eda m\u00e1s o menos agresivamente anticomunista en Occidente. Este \u00abcampismo\u00bb sobre la historiograf\u00eda sobrevivi\u00f3 al final del sistema sovi\u00e9tico y limit\u00f3 el n\u00famero de lectores a los principales odiadores o partidarios de Lenin, dejando atr\u00e1s a la mayor\u00eda no alineada. Hoy en d\u00eda, el lugar que ocupa Lenin en la \u00abpol\u00edtica de la memoria\u00bb oficial rusa ilustra la naturaleza contradictoria de esta \u00faltima: Lenin es respetado como una p\u00e1gina de la historia del Estado, pero rechazado como insurrecto. Esta emancipaci\u00f3n de Lenin como s\u00edmbolo de su esencia como marxista revolucionario tiene ra\u00edces profundas en el periodo sovi\u00e9tico. Durante la \u00e9poca de Stalin, y especialmente bajo el mandato de Br\u00e9zhnev, se cre\u00f3 una enorme infraestructura conmemorativa en su honor que incluye docenas de museos de Lenin, desde su ciudad natal de Uli\u00e1novsk hasta su \u00faltima residencia en Gorki, cerca de Mosc\u00fa. Se publicaron decenas de millones de ejemplares de la edici\u00f3n completa de las obras completas de Lenin; en los doce vol\u00famenes se describen minuciosamente casi todos los meses de su vida. En el Instituto Nacional de Marxismo-Leninismo hab\u00eda un edificio especial, en cuyos largos pasillos cada sala estaba dedicada a un periodo concreto de la vida de Lenin, titulado \u00abPrimera mitad de 1898\u00bb o \u00ab1.07.1917-10.07.1917\u00bb.<\/p>\n<p>Durante el periodo de la Perestroika, la importancia de Lenin en la propaganda sovi\u00e9tica cambi\u00f3. Las reformas de Gorbachov se anunciaron como la puesta en pr\u00e1ctica de las ideas de Lenin sobre la aut\u00e9ntica democracia sovi\u00e9tica, traicionada por Stalin y sus herederos. Sin embargo, a este \u00faltimo y breve estallido de popularidad de Lenin le sigui\u00f3 pronto la d\u00e9cada rusa de 1990, con un giro radical hacia el mercado. El anticomunismo liberal se convirti\u00f3 en la nueva ideolog\u00eda de Estado. En un pa\u00eds donde cientos de calles a\u00fan llevan su nombre, e incluso su cuerpo sigue reposando en el Mausoleo de la plaza principal de la capital, Lenin fue legitimado s\u00f3lo como una parte silenciosa de la tradici\u00f3n estatal, igual en este estatus a cualquier otro artefacto del pasado sovi\u00e9tico o zarista.<\/p>\n<p>Seg\u00fan la opini\u00f3n oficial, en la tr\u00edada de figuras hist\u00f3ricas de la Rusia del siglo XX, Lenin representa el mal absoluto, mientras que la reputaci\u00f3n de Stalin es mixta: \u00abmala\u00bb como revolucionario y como arquitecto fan\u00e1tico del terror de masas, pero \u00abbuena\u00bb como persona con mentalidad de Estado que condujo al pa\u00eds a una gran victoria en la Segunda Guerra Mundial. La tercera figura, el zar Nicol\u00e1s II, es literalmente un santo, canonizado por la Iglesia ortodoxa rusa. En los \u00faltimos veinte a\u00f1os se ha instaurado un impresionante culto al \u00faltimo zar, present\u00e1ndolo como un gran gobernante y una v\u00edctima inocente que muri\u00f3 por los pecados de la naci\u00f3n. Esta visi\u00f3n conservadora, clerical y antirrevolucionaria de la historia nacional tiene muchas similitudes con otros reg\u00edmenes \u00abantiliberales\u00bb de Europa del Este, como Hungr\u00eda o Polonia; la principal diferencia con la Rusia de Putin es que el legado sovi\u00e9tico no puede interpretarse aqu\u00ed como un producto de la dominaci\u00f3n extranjera, algo totalmente externo para la historia nacional. Eso ha dado a la memoria colectiva construida por el Estado ruso contempor\u00e1neo un car\u00e1cter semiesquizofr\u00e9nico, por el que Lenin s\u00f3lo pod\u00eda ocupar un lugar leg\u00edtimo como forma vac\u00eda \u2013un cuerpo momificado o un monumento sin sentido\u2013, mientras que sus ideas y creencias apenas pod\u00edan tratarse como objeto de debate p\u00fablico.<\/p>\n<p>En la propaganda oficial de la \u00faltima d\u00e9cada \u2013digamos, desde 2012\u2013 Lenin y los bolcheviques suelen ser retratados como fan\u00e1ticos criminales, dispuestos a sacrificar el pa\u00eds por sus ideas ut\u00f3picas. Durante el centenario de la Revoluci\u00f3n en 2017, esta visi\u00f3n de la historia fue ampliamente difundida, con series de televisi\u00f3n como <em>Trotsky<\/em> (una figura monstruosa) o el extenso drama de disfraces <em>Alas del Imperio<\/em>. Una de estas series, <em>El demonio de la revoluci\u00f3n<\/em>, reelaborada posteriormente como pel\u00edcula, se centraba en las relaciones de Lenin con las autoridades alemanas a principios de 1917 y reproduc\u00eda la vieja narrativa de la teor\u00eda de la conspiraci\u00f3n del \u00abdinero alem\u00e1n\u00bb. De todo este material producido por la moderna industria cultural rusa podr\u00eda extraerse una sencilla lecci\u00f3n: todas las revoluciones, desde la bolchevique hasta el Maidan ucraniano de 2014, fueron iteraciones de la misma estrategia de \u00abcambio de r\u00e9gimen\u00bb utilizada por Occidente para desestabilizar y destruir el Estado ruso.<\/p>\n<p>Hace unos a\u00f1os, la \u00abdescomunizaci\u00f3n\u00bb simb\u00f3lica de Ucrania y la retirada de los monumentos a Lenin fueron condenadas en\u00e9rgicamente por los funcionarios rusos desde esta posici\u00f3n conservadora, como actos revolucionarios que supon\u00edan una \u00abtraici\u00f3n a nuestra historia com\u00fan\u00bb. Sin embargo, en su discurso para justificar la invasi\u00f3n de Ucrania en febrero de 2022, Putin culp\u00f3 a Lenin de su independencia. Desde el punto de vista de Putin, la pol\u00edtica de nacionalidades de los bolcheviques y el principio de autodeterminaci\u00f3n inscrito en la propia fundaci\u00f3n de la URSS hicieron posible que Ucrania surgiera como un \u00abpa\u00eds artificial\u00bb con un pueblo ficticio. Se proclama expl\u00edcitamente que el objetivo de la agresi\u00f3n rusa es la destrucci\u00f3n del principio de independencia ucraniana y, por tanto, la correcci\u00f3n del \u00aberror\u00bb de Lenin.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo empezar a pensar libremente sobre Lenin, en este contexto? \u00bfC\u00f3mo encontrar una nueva forma de hablar sobre su vida y sus ideas que pueda iniciar una reconsideraci\u00f3n de las mismas, en Rusia y en otros lugares? Lev Danilkin comenz\u00f3 a plantearse estas cuestiones en v\u00edsperas del centenario, con un encargo de una antigua editorial \u2013en su momento del Komsomol\u2013 especializada en biograf\u00edas populares de personajes hist\u00f3ricos. Nacido en 1974, Danilkin es uno de los principales cr\u00edticos literarios de una generaci\u00f3n m\u00e1s joven, que salt\u00f3 a la palestra gracias a sus rese\u00f1as peri\u00f3dicas de libros en \u0410\u0444\u0438\u0448\u0430 [Afisha], una revista de novedades que surgi\u00f3 en la d\u00e9cada de 1990 y fue responsable en gran medida de la promoci\u00f3n de un estilo de vida y una cultura \u00abhipster\u00bb en Rusia. Danilkin no puede calificarse de izquierdista, pero al mismo tiempo siempre fue ligeramente cr\u00edtico con la orientaci\u00f3n promercado y anticomunista de su propio entorno liberal. Al principio, present\u00f3 su ambicioso intento de reinventar a Lenin como un hombre de carne y hueso y una figura hist\u00f3rica como un experimento consigo mismo: \u00bfqu\u00e9 le ocurrir\u00e1 a un ruso contempor\u00e1neo que intente leer los 55 vol\u00famenes de las obras recopiladas de Lenin, visitar todos los museos de Lenin que a\u00fan se conservan y viajar a todos los lugares lejanos en los que Lenin estuvo? \u00bfEs posible, de hecho, entender a Lenin a trav\u00e9s de estos artefactos, que a\u00fan est\u00e1n a mano para todos en Rusia, pero permanecen en silencio?<\/p>\n<p>El enfoque de Danilkin es populista en el mejor sentido y muy eficaz para atraer a un nuevo p\u00fablico masivo. No es ni un historiador profesional ni un \u00bbpartidista\u00bb, tratando de defender su previsible \u2013apolog\u00e9tica o negativa\u2013 visi\u00f3n de Lenin, sino un escritor dotado, de mentalidad independiente, dispuesto a seguir la investigaci\u00f3n hasta donde le lleve. Como \u00e9l mismo confiesa, el viaje de Danilkin a trav\u00e9s de los archivos de Lenin, que dur\u00f3 cinco a\u00f1os o m\u00e1s, alter\u00f3 su propia visi\u00f3n de su tema, que al final del libro pas\u00f3 a ser de un \u00abrespeto incuestionable\u00bb. <em>Pantocr\u00e1tor del polvo solar<\/em> \u2013el enigm\u00e1tico t\u00edtulo de la biograf\u00eda, casi de ciencia ficci\u00f3n, sigue siendo un misterio hasta las \u00faltimas p\u00e1ginas\u2013 est\u00e1 repleto de referencias y citas ocultas de la literatura sovi\u00e9tica y postsovi\u00e9tica, desde <em>El maestro y Margarita<\/em> de Bulgakov o <em>Las doce sillas<\/em> de Ilf y Petrov hasta las \u00faltimas novelas de Victor Pelevin. Al mismo tiempo, Danilkin mezcla libremente referencias culturales de alto y bajo nivel \u2013comparando a Plej\u00e1nov con la estrella del pop Shakira, o a los delegados del II Congreso del Partido Laborista Socialdem\u00f3crata Ruso de 1903 con los gnomos que llaman a la puerta de Bilbo Bols\u00f3n\u2013 que probablemente contribuyen a que el libro resulte apasionantemente legible para un p\u00fablico joven ruso, aunque pueden hacerlo intraducible fuera de \u00e9l.<\/p>\n<p>No s\u00f3lo el lenguaje y el estilo literario, sino tambi\u00e9n el m\u00e9todo del libro de Danilkin son muy diferentes de los tratamientos convencionales de Lenin en la Rusia actual. En ocasiones, <em>Pantocr\u00e1tor<\/em> parece m\u00e1s una obra de ficci\u00f3n, periodismo de investigaci\u00f3n o incluso una gu\u00eda de viajes que una biograf\u00eda al uso de una figura hist\u00f3rica. Danilkin comienza con un interesante an\u00e1lisis de una \u00abcarta en t\u00f3tems\u00bb de corteza de abedul que Vladimir Ilich, de 12 a\u00f1os, dibuj\u00f3 para un amigo de la escuela que se hab\u00eda trasladado a otra ciudad. Los elementos pictogr\u00e1ficos recuerdan las famosas Peticiones de las Tribus Indias al Congreso de los EE.UU., piensa Danilkin, y en verano los seis ni\u00f1os Ulianov, tras devorar a Cooper y Mayne Reid, corr\u00edan salvajemente por el campo, construyendo <em>wigwams<\/em> y cazando con arcos y flechas. El bi\u00f3grafo se detiene en el sofisticado uso latino de end\u00edadis, dos sustantivos en uno (\u00abcartas de t\u00f3tems\u00bb), muy poco habitual en ruso. Pero la carta codificada tambi\u00e9n contiene los pictogramas de las tumbas egipcias y las figuras de palo de las pinturas rupestres prehist\u00f3ricas. Luego est\u00e1n los t\u00f3tems dibujados con precisi\u00f3n \u2013samovar, langosta, grulla, serpiente, rana, cerdo\u2013, el Hombre Durmiente de aspecto surrealista, el Nadador Barbudo, el Reino de la Comida en la esquina derecha, con una jarra de leche, una salchicha partida en dos y rostros bigotudos que parecen m\u00e1scaras de Guy Fawkes.<br \/>\n<a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/26elgbru2v_Lenin_PismoTotemami_web1000px.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-13974 aligncenter\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/26elgbru2v_Lenin_PismoTotemami_web1000px.jpg\" alt=\"\" width=\"1000\" height=\"482\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/26elgbru2v_Lenin_PismoTotemami_web1000px.jpg 1000w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/26elgbru2v_Lenin_PismoTotemami_web1000px-300x145.jpg 300w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/26elgbru2v_Lenin_PismoTotemami_web1000px-768x370.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><\/a><\/p>\n<p>El joven cript\u00f3grafo resultar\u00e1 familiar a los lectores del gran fragmento de Isaac Deutscher, \u00bbLa infancia de Lenin\u00bb: el bullicioso hijo mediano, lleno de travesuras y amante de los juegos ruidosos, nadando en el Volga, dirigiendo expediciones nocturnas por los bosques; aunque tambi\u00e9n el primero de su clase en griego, lat\u00edn, alem\u00e1n y literatura rusa, elogiado por su director (el padre de Kerensky) por su excepcional talento y diligencia; rebosante de entusiasmo por la ficci\u00f3n y la poes\u00eda, mientras su hermano mayor y su hermana se afanaban en <em>Das Kapital<\/em>, antes de que el extraordinario golpe que supuso la ejecuci\u00f3n de su hermano Sasha, acusado de regicidio, destruyera el mundo de su infancia e imprimiera una f\u00e9rrea determinaci\u00f3n a su compromiso pol\u00edtico. Sin embargo, como se\u00f1ala Danilkin:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">El documento de corteza de abedul de Lenin es desalentador para el bi\u00f3grafo: s\u00edmbolos antiguos, alucinaciones, lagos sin fondo, indios, conexiones secretas entre objetos y fen\u00f3menos, met\u00e1foras visuales, series de dobles, samovares que no son lo que parecen. El campo est\u00e1 generosamente sembrado de llaves, pero ninguna de ellas abre nada. El documento n\u00famero uno [del archivo Lenin] . . no se presta a una interpretaci\u00f3n f\u00e1cil. Lenin era un cript\u00f3grafo profesional. Los memorialistas le atribu\u00edan la capacidad de pasar desapercibido, de desaparecer r\u00e1pidamente y otras habilidades \u00abindias\u00bb para encontrar el camino. Hay historias ap\u00f3crifas que cuentan que encontraba el camino a trav\u00e9s de los bosques por las estrellas, y a trav\u00e9s de los prados por las trayectorias de vuelo de las abejas. Pero no importaban los bosques: incluso en su habitaci\u00f3n, escribiendo art\u00edculos, se paseaba en silencio como los indios de Cooper, sin pisarse los talones. Detectarlo \u2013y luego agarrarlo con el pu\u00f1o: \u00a1te tengo!\u2013 no funcionar\u00e1.<\/p>\n<p>Impl\u00edcitamente, el m\u00e9todo de Danilkin es andar \u00e9l mismo con pies de plomo, siguiendo las huellas de su sujeto. Su presentaci\u00f3n de la historia familiar y la infancia de Lenin ejemplifica este h\u00e1bil toque. La biograf\u00eda se abstiene sistem\u00e1ticamente de sensaciones baratas del tipo \u00abdemonio de la revoluci\u00f3n\u00bb. Al describir la herencia \u00e9tnica de Lenin, menciona correctamente tanto los antepasados jud\u00edos y alemanes de su madre, que tambi\u00e9n ten\u00eda parentescos suecos y b\u00e1lticos, como los antepasados calmucos de su padre, cuyos retratos muestran sus rasgos mongoles de altas mejillas. El abuelo materno de Lenin, el doctor Alexander Blank, era un m\u00e9dico muy culto que insisti\u00f3 en la educaci\u00f3n de sus hijas y se retir\u00f3 a una casa de campo en Kokushkino, cerca de Kaz\u00e1n, donde los ni\u00f1os Ulianov pasaban las vacaciones. Su abuelo paterno era un sastre calmuco del barrio m\u00e1s pobre de Astrac\u00e1n, cerca de las orillas del mar Caspio. Su hijo menor, el padre de Lenin, consigui\u00f3 ser admitido en la escuela local con la ayuda del sacerdote de la familia, estudi\u00f3 astronom\u00eda en la Universidad de Kaz\u00e1n y escribi\u00f3 una tesis sobre la paradoja de Olbers antes de convertirse en maestro y luego en inspector escolar. Estos or\u00edgenes mixtos, subraya Danilkin, eran caracter\u00edsticos de las clases medias del Imperio ruso, en las que la fe ortodoxa era el principal criterio de \u00abrusismo\u00bb.<\/p>\n<p>Nacido en 1870, la adolescencia de Lenin transcurri\u00f3 bajo los nubarrones de la d\u00e9cada de 1880: la limitada apertura de finales de las d\u00e9cadas de 1860 y 1870 fue brutalmente revertida tras el asesinato del zar Alejandro II por militantes de la <em>Narodnya Volya<\/em> en 1881. Bajo Alejandro III, las escuelas rurales que el padre de Lenin se hab\u00eda esforzado tanto por mejorar volvieron a estar a cargo de los p\u00e1rrocos. Destrozado por la derrota, Uli\u00e1nov muri\u00f3 de una hemorragia cerebral en 1886, a la edad de 55 a\u00f1os. Al a\u00f1o siguiente, la ejecuci\u00f3n de Sasha, que asumi\u00f3 toda la responsabilidad de una conspiraci\u00f3n estudiantil mal concebida contra Alejandro III, dej\u00f3 al joven Lenin solo con su madre, sus hermanas y su hermano menor, estigmatizados como familiares de un regicida. A lo largo de su vida, este unido grupo familiar sigui\u00f3 siendo la gente m\u00e1s cercana a \u00e9l y con la que, junto con Nadezhda Krupskaya, mantuvo relaciones de la m\u00e1s profunda confianza.<\/p>\n<p>En estructura, <em>Pantocr\u00e1tor del polvo solar<\/em> sigue dos l\u00edneas del legado material de Lenin: sus escritos y los lugares donde vivi\u00f3. Para estos \u00faltimos, Danilkin recorri\u00f3 miles de kil\u00f3metros, desde la aldea de Kokushkino hasta el remoto puesto siberiano de Shushenskoe, desde Par\u00eds hasta Cracovia, Zurich y Capri. Las descripciones detalladas de estos lugares \u2013tal y como Danilkin los encuentra hoy en d\u00eda, as\u00ed como las reconstrucciones de su estado hace un siglo\u2013 desempe\u00f1an un papel importante en el libro. Aunque no est\u00e9n del todo justificadas como biograf\u00eda, estas descripciones ingeniosas y bien elaboradas son un placer de leer. Y, de hecho, esta cartograf\u00eda de la vida de Lenin contribuye a nuestra comprensi\u00f3n de su perspectiva, como persona que ten\u00eda un profundo conocimiento tanto de Rusia como de Europa Occidental, donde pas\u00f3 casi la mitad de su corta vida adulta. Danilkin sigue sus pasos, desde los grupos de discusi\u00f3n de izquierdas en Samara \u2013donde, con 19 a\u00f1os, Lenin tradujo el <em>Manifiesto Comunista<\/em> al ruso\u2013 hasta el trabajo clandestino en San Petersburgo, donde conoci\u00f3 a Krupskaya en 1894; desde los encuentros con revolucionarios en Ginebra, Par\u00eds y Berl\u00edn hasta la detenci\u00f3n y el exilio en Shushenskoe, donde Lenin elabor\u00f3 la gran cantidad de datos que se hab\u00eda llevado consigo en <em>El desarrollo del capitalismo en Rusia<\/em> (1899). Danilkin analiza su importancia como cuadro a gran escala de la transformaci\u00f3n social en un pa\u00eds en el umbral del siglo XX, asolado por la pobreza, con un colosal desmoronamiento de las estructuras existentes de la vida campesina \u2013es decir, la mayor\u00eda absoluta de la poblaci\u00f3n\u2013 y la emergencia din\u00e1mica de una nueva clase obrera. Su Lenin ve el advenimiento del capitalismo tanto como una vasta tragedia como una oportunidad para el cambio revolucionario.<\/p>\n<p>Al detallar las batallas para construir el POSDR antes y despu\u00e9s de la Revoluci\u00f3n de 1905, Danilkin no tiene reparos en comparar <em>Iskra<\/em> con una <em>start-up<\/em> de \u00e9xito, o el Partido Bolchevique con un eficaz equipo empresarial. En parte por esta raz\u00f3n \u2013su intento, en parte juguet\u00f3n, de utilizar el lenguaje de un lector ruso moderno de clase media\u2013, figuras como los \u00abhombres de acci\u00f3n\u00bb bolcheviques Leonid Krasin o Nicolay Bauman reciben m\u00e1s atenci\u00f3n que los \u00abhombres de palabra\u00bb Zinoviev o Radek. Al hablar de la vida cotidiana prerrevolucionaria de Lenin, Danilkin llama la atenci\u00f3n sobre la importancia del secretismo. Lenin mejoraba constantemente sus habilidades de ocultaci\u00f3n y autotransformaci\u00f3n, no s\u00f3lo en Rusia en los primeros a\u00f1os y a su regreso en 1917, sino durante todo el periodo de emigraci\u00f3n. Ten\u00eda talento para parecer una persona corriente all\u00ed donde estuviera, en un pueblo siberiano o en un caf\u00e9 parisino, dispuesto a entablar conversaciones triviales con todo el mundo. (Sobre esta base, Danilkin aventura que Lenin bien pudo haber conocido al dada\u00edsta Tristan Tzara durante la Primera Guerra Mundial en Z\u00farich). Para Lenin, sin embargo, estas pr\u00e1cticas no eran s\u00f3lo una cuesti\u00f3n de t\u00e1cticas clandestinas, sino que le daban acceso a un gran tesoro emp\u00edrico de sentimientos p\u00fablicos. Esto result\u00f3 crucial para informar su an\u00e1lisis de las perspectivas del movimiento internacionalista durante la Primera Guerra Mundial o las perspectivas de toma del poder en octubre de 1917.<\/p>\n<p>Danilkin hace un buen trabajo al presentar el legado intelectual de Lenin. Ofrece una cuidadosa exposici\u00f3n de todos los textos principales de Lenin en orden cronol\u00f3gico, desde <em>El desarrollo del capitalismo en Rusia<\/em> y <em>Qu\u00e9 hacer<\/em> hasta los \u00faltimos escritos. En su exposici\u00f3n del <em>Imperialismo como fase superior del capitalismo<\/em>, Danilkin afirma sin rodeos que el an\u00e1lisis de Lenin conserva en gran medida su actualidad, y explica de forma sencilla y convincente para el lector ruso moderno por qu\u00e9 es as\u00ed. Proporciona un an\u00e1lisis detallado e impresionante de la lectura que Lenin hace de Hegel en los <em>Cuadernos filos\u00f3ficos<\/em>, bas\u00e1ndose en <em>Lenin, Hegel y el marxismo occidental<\/em> de Kevin Anderson. Quiz\u00e1 el an\u00e1lisis m\u00e1s revelador sea el de <em>Estado y revoluci\u00f3n<\/em>. Danilkin explica correctamente la intenci\u00f3n antiestatista del texto de Lenin y contrasta esta alternativa sin Estado y autoorganizada con el futuro desarrollo del Estado sovi\u00e9tico. Para Danilkin, esto ejemplifica la naturaleza tr\u00e1gica de Lenin como figura hist\u00f3rica, cuyo legado final no fue m\u00e1s que otra vasta m\u00e1quina de Estado, en contra de su propia voluntad manifiesta. <em>Pantocr\u00e1tor<\/em> muestra que en sus \u00faltimos a\u00f1os Lenin comprendi\u00f3 claramente el peligro de la creciente burocracia del partido y su dominio sobre la sociedad; a pesar de su fracaso a la hora de detener este proceso, su perspectiva \u00abap\u00e1trida\u00bb sigue siendo necesaria y relevante.<\/p>\n<p>La narraci\u00f3n de Danilkin se centra abrumadoramente en el propio Lenin y en quienes le rodeaban. S\u00f3lo ofrece un relato m\u00ednimo y selectivo del contexto hist\u00f3rico m\u00e1s amplio. El autor da por sentado el conocimiento de los lectores rusos de los principales episodios de la historia nacional: el sangriento comienzo del gobierno de Nicol\u00e1s II a mediados de la d\u00e9cada de 1890, cuando una nueva generaci\u00f3n de revolucionarios fue enviada al cadalso; la asombrosa derrota de la guerra ruso-japonesa, pr\u00f3logo del \u00abensayo general\u00bb de 1905; las revoluciones de febrero y octubre de 1917 y la devastadora guerra civil de 1918 a 1921. Danilkin se concentra, en cambio, en un tipo de contextualizaci\u00f3n hist\u00f3rica que va m\u00e1s all\u00e1 del curr\u00edculo pol\u00edtico-hist\u00f3rico convencional: ofrece v\u00edvidas visiones de las condiciones sociales de los trabajadores rusos a principios de siglo, o del papel crucial de Lenin en los debates sobre el plan de electrificaci\u00f3n sovi\u00e9tico.<\/p>\n<p>Sin embargo, la biograf\u00eda no s\u00f3lo da cabida a reflexiones te\u00f3ricas, sino tambi\u00e9n a debates historiogr\u00e1ficos. Danilkin hace referencia \u2013y consigue popularizar\u2013 la obra de Vladlen Loginov, autor de los que probablemente sean los mejores estudios hist\u00f3ricos sobre Lenin escritos en la Rusia del siglo XXI y que, por desgracia, no son muy conocidos. (Curiosamente, la obra de Deutscher no se menciona). Con raz\u00f3n polemiza contra las interpretaciones anticomunistas de Lenin, como las de Alexander Solzhenitsyn o Dmitry Volkogonov, pero al mismo tiempo adopta parcialmente la dudosa opini\u00f3n del historiador semi-estalinista Valentin Sakharov, que sugiri\u00f3 que el \u00abTestamento\u00bb de Lenin y \u00abLa cuesti\u00f3n de las nacionalidades o la \u00abautonomizaci\u00f3n\u00bb\u00bb, ambos muy cr\u00edticos con Stalin, eran falsos, probablemente fabricados por Trotsky. Danilkin est\u00e1 de acuerdo en que el \u00abTestamento\u00bb no fue escrito por Lenin, pero cree que el verdadero inventor no fue Trotsky, sino Krupskaya. Esta extra\u00f1a versi\u00f3n no se basa en una investigaci\u00f3n seria de los archivos, sino en la intuici\u00f3n de un escritor. El argumento es que, con la grave enfermedad de Lenin y la creciente lucha entre Trotsky y Stalin, en la que este \u00faltimo iba ganando la partida, Krupskaya empez\u00f3 a hacer de las suyas para restablecer el equilibrio de fuerzas dentro del partido y asegurar la posibilidad de una l\u00ednea leninista pura incluso despu\u00e9s de Lenin.<\/p>\n<p>Este relato, d\u00e9bil en pruebas, fue aparentemente inventado por Danilkin para poner en primer plano el papel pol\u00edtico de Krupskaya, en lugar de retratarla como una mera sombra de Lenin. (Como corolario, en su an\u00e1lisis de la <em>Privatsache<\/em> de Lenin, sostiene que el marido de Krupskaya ve\u00eda a Inessa Armand, la bella bolchevique que muchos consideraban su amante secreta, exclusivamente como una amiga \u00edntima; pr\u00e1cticamente como una hermana). Este fuerte movimiento dramat\u00fargico del escritor \u2013casi sin duda incorrecto para el historiador\u2013 es coherente con la estrategia general de Danilkin, que se centra no tanto en las figuras predecibles del entorno de Lenin, sino en aquellos que han sido injustamente olvidados. Por ejemplo, ofrece impresionantes retratos de Ivan Babushkin, destacado militante del primer grupo de Lenin, la Liga de Lucha por la Emancipaci\u00f3n de la Clase Obrera, organizada a mediados de la d\u00e9cada de 1890 en San Petersburgo; del socialista suizo Fritz Platten, que acompa\u00f1\u00f3 a Lenin en el tren a trav\u00e9s de Alemania en abril de 1917, se qued\u00f3 en Rusia y m\u00e1s tarde muri\u00f3 en las purgas de Stalin; y de Roman Malinovsky, una de las grandes decepciones de Lenin, l\u00edder del grupo parlamentario de los bolcheviques en la Duma que fue desenmascarado como provocador de la polic\u00eda.<\/p>\n<p>Es imposible pasar por alto el cambio de tono de <em>Pantocr\u00e1tor<\/em> despu\u00e9s de 1917. Si durante la emigraci\u00f3n hay elementos de humor en la presentaci\u00f3n de Lenin, especialmente durante sus interminables micro-luchas dentro del partido durante el periodo inter-revolucionario, despu\u00e9s de la Revoluci\u00f3n de Octubre se vuelve mucho m\u00e1s sublime y tr\u00e1gico. En el proceso, Danilkin emerge como un sincero defensor de Lenin, defendiendo su posici\u00f3n en los episodios m\u00e1s vulnerables: la disoluci\u00f3n de la Asamblea Constituyente, el Tratado de Brest-Litovsk, la ejecuci\u00f3n de los Romanov. Estos acontecimientos son centrales para las acusaciones contra Lenin de inmoralidad, crueldad y de librar una lucha sin principios por el poder. Danilkin las entiende como respuestas racionales a circunstancias concretas. As\u00ed, por ejemplo, analiza detalladamente la acusaci\u00f3n formulada por el Gobierno Provisional en el verano de 1917, y extremadamente sensible para la mitolog\u00eda pol\u00edtica rusa, de que Lenin colabor\u00f3 con las autoridades alemanas por su regreso en el \u00abtren sellado\u00bb. Danilkin demuestra la inconsistencia del caso. Tambi\u00e9n analiza en detalle momentos tan controvertidos como la conclusi\u00f3n del Tratado de Brest-Litovsk en 1918 y la introducci\u00f3n de la NEP en 1921, defendiendo en cada ocasi\u00f3n a su h\u00e9roe y apoyando sus decisiones como forzadas por las condiciones imperantes, las \u00fanicas posibles en aquel momento.<\/p>\n<p>Danilkin defiende a Lenin no como leninista, sino como bi\u00f3grafo que fue capaz de conocer a fondo a su sujeto. Para \u00e9l, Lenin no es s\u00f3lo un revolucionario que cre\u00eda en la posibilidad de una sociedad socialista, sino un pensador con una visi\u00f3n expansiva y realista de las contradicciones y los l\u00edmites del capitalismo como sistema. Esta comprensi\u00f3n, basada en una dial\u00e9ctica marxista, permiti\u00f3 a Lenin comprender el v\u00ednculo entre las guerras interimperialistas y los levantamientos revolucionarios, ver el gran potencial de las luchas anticoloniales. Desde esta perspectiva, Danilkin describe la creaci\u00f3n de la Comintern bajo la direcci\u00f3n de Lenin no s\u00f3lo como el instrumento de una \u00abrevoluci\u00f3n mundial\u00bb abstracta, sino como un proyecto de \u00abglobalizaci\u00f3n roja\u00bb, relacionado con las circunstancias espec\u00edficas de la crisis del orden mundial capitalista despu\u00e9s de 1918 \u2013una inversi\u00f3n de la globalizaci\u00f3n actual, en el sentido de que potenciar\u00eda a \u00ablos perdedores\u00bb y ofrecer\u00eda a los pa\u00edses perif\u00e9ricos su independencia\u2013.<\/p>\n<p>La de Danilkin podr\u00eda calificarse de biograf\u00eda \u00ableninoc\u00e9ntrica\u00bb, un intento interior de llegar al coraz\u00f3n de la l\u00f3gica pol\u00edtica de Lenin. Podr\u00edamos compararla con otra obra reciente que se propone ofrecer una nueva perspectiva sobre el tema. <em>Dilemmas of Lenin<\/em>, de Tariq Ali, adopta el enfoque opuesto, explicando al l\u00edder bolchevique a trav\u00e9s de una serie de percepciones de su \u00e9poca. Su libro se estructura en torno a cinco \u00absituaciones\u00bb a las que se enfrent\u00f3 Lenin: terror, guerra, imperio, amor y revoluci\u00f3n, retos pol\u00edticos que encontraron respuestas provisionales en la vida y el pensamiento de Lenin. Cada \u00abdilema\u00bb podr\u00eda considerarse un ensayo independiente que ilumina alguna parte discutible o no evidente del legado bolchevique. A pesar de las diferencias con el enfoque de Danikin, los dos escritores comparten objetivos similares: la b\u00fasqueda de \u00abdesmomificar a Lenin\u00bb, de encontrar tanto un nuevo m\u00e9todo como un nuevo lenguaje con el que hablar de \u00e9l hoy. Mientras que Danilkin intenta hacerlo en un contexto ruso, la narrativa de Ali est\u00e1 destinada a un p\u00fablico angl\u00f3fono. En consecuencia, una introducci\u00f3n a la historia del movimiento revolucionario ruso ocupa una parte importante del libro. Seg\u00fan Ali, el primer dilema de Lenin tuvo su origen en sus complicadas relaciones con el movimiento populista <em>narodnik<\/em> (los <em>narodniki<\/em> se equiparan a los anarquistas, lo que en el contexto ruso no es del todo correcto). La explicaci\u00f3n \u2013que Lenin se hizo marxista y desarroll\u00f3 una cr\u00edtica del terrorismo revolucionario tras la ejecuci\u00f3n de su hermano\u2013 coincide en gran medida con la versi\u00f3n can\u00f3nica. Pero da a Ali la oportunidad de explorar la tradici\u00f3n revolucionaria m\u00e1s amplia en ruso, la prehistoria de los bolcheviques, desde los decembristas de 1825 hasta la \u00abVoluntad Popular\u00bb y sus herederos en el Partido de los Socialistas Revolucionarios (SRS). Por un lado, Lenin era un cr\u00edtico irreconciliable de esta tradici\u00f3n, pero por otro, se interesaba por ella sin descanso; \u00e9l y Krupskaya visitaban a los viejos <em>narodniki<\/em>, y se asegur\u00f3 de que el gobierno sovi\u00e9tico organizara un funeral festivo para Kropotkin, el patriarca del anarquismo ruso, en 1921.<\/p>\n<p>Los dilemas de Lenin muestra al feroz polemista como capaz de respetar a sus oponentes dentro del movimiento socialista y reconocer sus m\u00e9ritos. Ali describe con detalle la compleja relaci\u00f3n entre Lenin y Julius Martov, el l\u00edder menchevique, que sigui\u00f3 siendo su amigo personal hasta el final. En los cap\u00edtulos dedicados a la crisis de la Segunda Internacional despu\u00e9s de 1914 y a la guerra civil rusa \u2013en los que se presta especial atenci\u00f3n a Mija\u00edl Tujachevski\u2013, el propio Lenin est\u00e1 pr\u00e1cticamente ausente. Vuelve, sin embargo, en el cap\u00edtulo sobre el amor, centrado en su \u00abdilema\u00bb personal: sus relaciones con las dos mujeres m\u00e1s importantes de su vida, Krupskaya y Armand. Ali adopta la l\u00ednea opuesta a Danilkin \u2013Lenin y Armand estaban apasionadamente involucrados\u2013, pero la describe como un tri\u00e1ngulo amoroso inusual: carente de conflictos y basado en la igualdad de g\u00e9nero y la fidelidad a la causa com\u00fan. Para Ali, la historia personal de Armand sirve de apertura para debatir la cuesti\u00f3n m\u00e1s amplia de las relaciones de g\u00e9nero dentro del movimiento revolucionario ruso, bas\u00e1ndose en el cl\u00e1sico de Richard Stites, <em>The Women&#8217;s Liberation Movement in Russia: Feminism, Nihilism and Bolshevism, 1860-1930<\/em>.<\/p>\n<p>Al igual que Danilkin, Ali termina su libro con una reflexi\u00f3n sobre \u00abla \u00faltima batalla de Lenin\u00bb: su lucha contra la degeneraci\u00f3n del partido y su propia enfermedad. A pesar de la diferencia en sus planteamientos, Ali y Danilkin llegan a la misma conclusi\u00f3n. Lenin luch\u00f3 hasta el final contra la burocratizaci\u00f3n, el \u00abgran rusismo\u00bb y el fortalecimiento de la maquinaria estatal sovi\u00e9tica. Perdi\u00f3 pol\u00edticamente, pero no moral ni intelectualmente. Sigue siendo una figura pol\u00edtica colosal y un ser humano accesible, aunque desconcertantemente complejo. En una extraordinaria \u00absecuencia postcr\u00e9ditos\u00bb, tras imaginar los cientos de nombres que han poblado su libro desplaz\u00e1ndose por la pantalla oscura, Danilkin invoca la obra del padre de Lenin sobre la paradoja de Olbers. Este se\u00f1ala que, dadas las innumerables estrellas del cielo, todas irradiando luz, deber\u00edamos ver un s\u00f3lido muro cegador de luz, igual que al mirar un bosque vemos un muro de \u00e1rboles. Sin embargo, por la noche el cielo est\u00e1 oscuro, con s\u00f3lo un par de estrellas parpadeantes. La explicaci\u00f3n de Olbers era que entre las estrellas hab\u00eda un velo, una nube de polvo c\u00f3smico. La f\u00edsica moderna ha afirmado que, de ser as\u00ed, las propias part\u00edculas de polvo deber\u00edan brillar como estrellas.<\/p>\n<p>\u00abEl Big Bang de la Revoluci\u00f3n llen\u00f3 el espacio de un n\u00famero asombroso de personas que, por primera vez en la historia, brillaban de tal manera que pod\u00edan ser vistas desde el otro extremo del universo\u00bb, escribe Danilkin. Las met\u00e1foras de la \u00absolarizaci\u00f3n\u00bb de Lenin proliferaron tras su muerte: un verdadero \u00abculto solar\u00bb. La fe en \u00e9l como proveedor fiable de energ\u00eda se vio mermada por los acontecimientos de 1989. Sin embargo, el fen\u00f3meno Lenin, \u00abun enorme cuerpo luminoso que despliega una actividad no autorizada e impredecible\u00bb, sigue siendo una fuente inagotable de ansiedad. Un \u00abacuerdo de paz definitivo sobre Lenin\u00bb \u2013entre sus partidarios, bi\u00f3grafos o en la sociedad rusa moderna\u2013 sigue siendo imposible, explica Danilkin. Oscuridad, las orillas del r\u00edo Yenisey; el balanceo de las ca\u00f1as de pescar; la ondulaci\u00f3n del agua; el crepitar de un fuego. Tres personas a su alrededor: Stroganov, el tendero de la aldea de Shushenskoe a quien Lenin ha ense\u00f1ado a jugar al ajedrez; el campesino Sosipatich, profundamente dormido; y Vladimir Ilich, so\u00f1ando con su abrigo de piel de oveja. Stroganov revisa los sedales y encuentra un enorme bacalao de agua dulce que se retuerce, escamoso y bigotudo. Para bromear, lo mete dentro del abrigo de Lenin, y luego corre a su sitio junto al fuego. Lenin se levanta de un salto, gritando, se sacude el pez de la ropa, imaginando alg\u00fan horror; luego ve a Stroganov, que se parte de risa, y vuelve al mundo real, \u00abun mundo todav\u00eda conocible y prometedor para cualquiera que pueda ver sus absurdos y su infinita gama de posibilidades\u00bb. En ese momento, escribe Danilkin, las estrellas centellean tan brillantemente, que se hace tan claro como el d\u00eda. \u00abLenin pone los pulgares bajo las axilas, cierra los ojos y empieza a re\u00edr, inclin\u00e1ndose hacia atr\u00e1s, luego doblado por la mitad, hacia delante y hacia atr\u00e1s, brillantemente, estrepit\u00f3samente, retumbando como una campana. Jajajajaja-jajajaja-jajajajaja&#8217;.<\/p>\n<p>Fuente: <em>New Left Review<\/em> (<a href=\"https:\/\/newleftreview.org\/issues\/ii140\/articles\/ilya-budraitskis-lenin-s-laughter\">https:\/\/newleftreview.org\/issues\/ii140\/articles\/ilya-budraitskis-lenin-s-laughter<\/a>)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rese\u00f1a de Lev Danilkin, \u041b\u0435\u043d\u0438\u043d. \u041f\u0430\u043d\u0442\u043e\u043a\u0440\u0430\u0442\u043e\u0440 \u0441\u043e\u043b\u043d\u0435\u0447\u043d\u044b\u0445 \u043f\u044b\u043b\u0438\u043d\u043e\u043a [Lenin. Pantokrator solnechnyh pylinok (Lenin. 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