{"id":13988,"date":"2023-07-10T05:00:49","date_gmt":"2023-07-10T04:00:49","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=13988"},"modified":"2023-07-09T23:48:23","modified_gmt":"2023-07-09T22:48:23","slug":"disfrutenlo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=13988","title":{"rendered":"\u00a1Disfr\u00fatenlo!"},"content":{"rendered":"<p>Rese\u00f1a de Raimundo Cuesta Fern\u00e1ndez (2022), <i>Unamuno, Aza\u00f1a y Ortega. Tres luci\u00e9rnagas en el ruedo ib\u00e9rico<\/i>. Madrid: Visi\u00f3n Libros, 560 p\u00e1ginas.<\/p>\n<p style=\"text-align: right; padding-left: 40px;\">Si es correcta la etimolog\u00eda vasca, Unamuno (1864-1936) [unanu \u2013 muno] significar\u00eda \u00abColina de los Asf\u00f3delos o Gamones\u00bb, un entorno apropiado para las luci\u00e9rnagas en ese paisaje \u00abverde como las monta\u00f1as de mi tierra\u00bb (cita de don Miguel).<\/p>\n<p style=\"text-align: right; padding-left: 80px;\">Para llamarse Aza\u00f1a (1880-1940) la trayectoria hist\u00f3rica de don Manuel es m\u00e1s bien la de un desdichado antih\u00e9roe.<\/p>\n<p style=\"text-align: right; padding-left: 120px;\">La redondez de la O de Ortega (1883-1955) es reflejo de un ego rotundo encaramado en la cumbre del Olimpo.<\/p>\n<p><b><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/unamuno_azana_ortega_cuesta.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-13990\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/unamuno_azana_ortega_cuesta.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"252\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/unamuno_azana_ortega_cuesta.jpg 795w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/unamuno_azana_ortega_cuesta-239x300.jpg 239w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/unamuno_azana_ortega_cuesta-768x966.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><\/a>Introducci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Raimundo Cuesta es un ejemplo de c\u00f3mo se puede crear escuela (con amplia proyecci\u00f3n no solo en Espa\u00f1a sino tambi\u00e9n en Am\u00e9rica Latina) y hacer investigaci\u00f3n muy valiosa desde varias periferias. En primer lugar, la geogr\u00e1fica en un Sur aleg\u00f3rico de Europa: el de De Sousa Santos, de Reyes Mate y de la <i>balsa de piedra<\/i> de Saramago. Pero tambi\u00e9n desde otras periferias: la del investigador independiente, es decir, dejado a sus propios medios, sin otras plataformas que las que ha creado \u00e9l, junto con otros colegas, a la orilla de ciertas torres de marfil acad\u00e9micas. Afortunadamente, Raimundo est\u00e1 dejando plasmada buena parte de su patrimonio intelectual en formato escrito, que son esas piedras tiradas en los estanques que (seg\u00fan recuerda Gianni Rodari en su <i>Grammatica della fantasia<\/i>) crean ondas conc\u00e9ntricas de efectos muy variados y en su caso, muy provechosos. Eso es lo que ha hecho Raimundo a lo largo de su vida profesional y postprofesional. Lo sigue y lo seguir\u00e1 haciendo.<\/p>\n<p>Raimundo piensa, lee y escribe mientras explora, pandemia mediante, esos entornos urbanos y periurbanos en los que se solaza, a menudo junto al Tormes, quiz\u00e1 porque esa vega le trae ecos remotos de los valles c\u00e1ntabros donde se crio. Va siempre pertrechado de un zurr\u00f3n en el que dan prueba de <i>conllevanza<\/i> rotuladores de distintos colores, un cuaderno de bit\u00e1cora, y siempre, los libros, que disecciona con estilete de forense, a juzgar por las profusas anotaciones y subrayados con las que los ilustra.<br \/>\n<b><\/b><\/p>\n<p><b>El porqu\u00e9 de estas reflexiones<\/b><\/p>\n<p>Escribo estas notas como consecuencia de una historia de amistad con Raimundo desde hace unos 45 a\u00f1os, un tiempo que merece una T may\u00fascula en el que hemos compartido escenarios muy diversos, desde mis comienzos en el Fray Luis de Le\u00f3n, donde \u00e9l hab\u00eda empezado antes. Entre las muchas experiencias comunes, traigo a colaci\u00f3n aquellas escuelas de verano en Madrid en torno a 1980, la escapada a Londres donde visitamos algunos museos y la <i>Royal Historical Society<\/i> y donde nos hicimos la foto can\u00f3nica ante el busto gigantesco de Marx en el cementerio de Highgate, donde Marx esboz\u00f3 una sonrisa al ver por fin a Raimundo posando a su lado. Tambi\u00e9n los seminarios en el ICE de la Universidad de Salamanca, donde nos acogi\u00f3 como solo \u00e9l sab\u00eda hacerlo Jos\u00e9 Luis Cabezas, por los que pasaron muchos ge\u00f3grafos e historiadores para compartir sus investigaciones y sus ilusiones. \u00c9ramos mucho m\u00e1s j\u00f3venes los dos y tambi\u00e9n Guillermo Cast\u00e1n y Manolo Cuadrado, el n\u00facleo originario del <i>Grupo Cronos<\/i>, al que se unieron F\u00e9lix G\u00f3mez y Ram\u00f3n Jaime L\u00f3pez. Me toc\u00f3 varias veces divulgar con Raimundo la obra de <i>Cronos<\/i> en plazas muy distintas, aunque no siempre tuve la suerte de degustar un cabracho delicioso, como el que nos prepar\u00f3 su madre en Santander. Despu\u00e9s, para Raimundo, vendr\u00edan Fedicaria, Con-Ciencia social, sus libros y sus numerosos art\u00edculos de reflexi\u00f3n sobre la historia y su ense\u00f1anza, de todo lo que llevo aprendiendo muchos a\u00f1os.<br \/>\n<b><\/b><\/p>\n<p><b>Mis dos lecturas del libro<\/b><\/p>\n<p>Es un privilegio que alguien te conf\u00ede el manuscrito de su obra para que le des tu opini\u00f3n, porque es una prueba segura de amistad, que s\u00e9 que Raimundo comparte con otros lectores del borrador. Pero en mi caso tambi\u00e9n es un reto y no solo por el procesamiento de los contenidos. Soy incapaz, por deformaci\u00f3n profesional desde mi \u00e9poca de redactor de actas literales en la ONU, de dejar pasar las erratas orto-tipogr\u00e1ficas o de otro tipo cuando las veo, m\u00e1xime si creo que esa labor \u2013ingrata, como sabr\u00e1n quienes la hayan practicado con lupa alguna vez\u2013 le puede resultar \u00fatil a un amigo.<\/p>\n<p>Esa tarea, que consiste \u2013por parafrasear la referencia de Cervantes a la traducci\u00f3n en el Quijote\u2013 en mirar el env\u00e9s del manuscrito, me llev\u00f3 horas y d\u00edas tratando de recortar hilos y de arreglar puntadas con el \u00e1nimo de mejorar el producto en su aspecto y, muy poco, en su fondo. Esa primera lectura fue en la pantalla de mi ordenador. Gran paradoja la de utilizar una forma de leer somera (como sostiene Nicholas Carr cuando reflexiona sobre lo que provoca Internet en nuestros h\u00e1bitos lectores) para abordar un texto de una gran profundidad de pensamiento, que merece una lectura sosegada y, desde luego, en papel.<\/p>\n<p>He podido comprobar en la segunda lectura que, pese a la minuciosidad microsc\u00f3pica de la primera, hubo erratas que se me pasaron por alto. La perfecci\u00f3n no es virtud de los humanos, por m\u00e1s que nos arroguemos el dominio de una era, el Antropoceno, que, con echar una mirada a nuestro alrededor cercano y lejano, merece m\u00e1s bien el apelativo de <i>Antropocenutrio<\/i>. He observado tambi\u00e9n que, como corresponde a la aserci\u00f3n inquebrantable de su autor\u00eda, Raimundo ha hecho caso omiso de algunas modificaciones que le suger\u00ed.<\/p>\n<p>La segunda le\u00edda, menos onerosa y m\u00e1s grata que la primera, cuando el libro estaba a\u00fan en germen, ha sido en papel, pero no en el formato de libro, sino de un volumen de 557 p\u00e1ginas en A-4 que el autor me proporcion\u00f3 encuadernado en canutillo y, consciente de nuestra presbicia, con tipo de letra grande. En esta segunda etapa he podido apreciar de forma cabal su ingente capacidad de depurar mediante un an\u00e1lisis profundo y cr\u00edtico miles de p\u00e1ginas escritas por las tres luci\u00e9rnagas y por otros muchos que han opinado sobre ellas. Este es uno de los grandes valores del libro, el favor que nos hace transmiti\u00e9ndonos destilada esa enorme masa de informaci\u00f3n, que tiene poco que ver con la manera en que nos llegan los datos brutos, en m\u00e1s de un sentido, a trav\u00e9s del llamado ciberespacio, no del todo imposible de identificar cuando lo miramos a trav\u00e9s de la lente, nunca mejor dicho, de las GAFA (Google, Apple, Facebook y Amazon), a las que qui\u00e9n sabe si no acabaremos equiparando a los cuatro jinetes del Apocalipsis.<\/p>\n<p>Seg\u00fan dec\u00eda Aza\u00f1a, \u00absi los espa\u00f1oles habl\u00e1ramos s\u00f3lo y exclusivamente de lo que sabemos, se producir\u00eda un gran silencio que nos permitir\u00eda pensar\u00bb, de modo que quiz\u00e1 ser\u00eda prudente detenerme aqu\u00ed, pero voy a aventurarme a hacer algunos comentarios m\u00e1s.<br \/>\nLa obra narra un per\u00edodo de la historia de Espa\u00f1a a trav\u00e9s de las tres vidas y escritos de sus protagonistas. Raimundo lo hace interpretando las posiciones de los actores desde su perspectiva y por tanto desmarc\u00e1ndose con firmeza de las versiones revisionistas de ciertos opinadores que se apropian de <i>su<\/i> historia. Los tres \u00abprotagonistas protot\u00edpicos\u00bb (como llama el autor a sus luci\u00e9rnagas) son hijos de su tiempo. Sus vidas se solaparon en un per\u00edodo clave de la historia contempor\u00e1nea espa\u00f1ola \u2013y tambi\u00e9n mundial, aunque esta se conjugara con caracter\u00edsticas particulares en Espa\u00f1a. Acontecimientos como el 98, la guerra colonial, el despertar del movimiento obrero o de los nacionalismos perif\u00e9ricos se interponen en la fase de modernizaci\u00f3n de la que ya empezaba a ser sociedad de masas, a causa de lo cual se debate sobre qu\u00e9 sea la modernidad, se ponen en solfa las estructuras pol\u00edticas de la Restauraci\u00f3n y se mantienen muy fr\u00e1giles las libertades. Es el per\u00edodo en el que se va consolidando en Espa\u00f1a, como en otros pa\u00edses, la funci\u00f3n del intelectual como cincelador de una incipiente opini\u00f3n p\u00fablica orientada a la concienciaci\u00f3n pol\u00edtica. Cada uno lo hace a su manera. Ortega llega a crear un partido pol\u00edtico de intelectuales, una aristocracia del saber, que, por organizado, causaba sarpullido en el individualismo de Unamuno, cuya Arcadia se reduc\u00eda a su yo de aristas agudas, a imagen de las que genera la papiroflexia, que tan asiduamente practic\u00f3. Los tres protagonistas navegaron por las aguas turbulentas de la historia de Espa\u00f1a entre los cataclismos del 98 y de la Guerra Civil. Esta signific\u00f3 para Aza\u00f1a, \u00absacrosanto icono pol\u00edtico de la Rep\u00fablica y del Frente Popular\u00bb \u00abla muerte a fuego lento\u00bb, que se consumar\u00eda poco despu\u00e9s en el exilio franc\u00e9s, y para Unamuno la muerte f\u00edsica el \u00faltimo d\u00eda del a\u00f1o 36. Solo a Ortega le tocar\u00eda lidiar con el franquismo, de cuya faena no sale en el libro por la puerta grande.<\/p>\n<p>El libro se encuadra en el g\u00e9nero del ensayo biogr\u00e1fico, sobre el que Raimundo reflexiona en varios lugares de la obra. \u00abCiencia sin prueba expl\u00edcita\u00bb defin\u00eda Ortega al ensayo, como medio de divulgaci\u00f3n, que, junto con la prensa escrita y con las reuniones atene\u00edstas, entornos que los tres frecuentaron, permiten tal vez perfilar el daguerrotipo de la intelectualidad de la \u00e9poca.<br \/>\nLas tres biograf\u00edas son contextualizadas, es decir, que entremezclan, como corresponde, la vida privada con la p\u00fablica, porque son indisociables, m\u00e1xime en los casos que analiza y, muy en particular, en el de Unamuno, que se ocup\u00f3 m\u00e1s que nadie de estudiar y describir su propia vida. Precursor de la literatura del yo, se busca a s\u00ed mismo, como su personaje Augusto busca a su autor todopoderoso, y con \u00e9l dialoga en <i>Niebla,<\/i> una obra que estrenamos a comienzos de los 70 los componentes del grupo de teatro universitario Pen\u00e9lope, donde Emilio de Miguel mostraba desde entonces su inclinaci\u00f3n por la escena y su enorme val\u00eda teatral, ganando el Premio Nacional al mejor actor, y de paso al mejor grupo esc\u00e9nico en una actuaci\u00f3n, memorable para nosotros, en el teatro Campoamor de Oviedo.<\/p>\n<p>En el ap\u00e9ndice reflexivo que introduce al final del cap\u00edtulo sobre Aza\u00f1a se\u00f1ala Raimundo que la biograf\u00eda de alguien no consiste en la descripci\u00f3n de un todo unitario ya dado, sino en el relato de sus cambiantes y din\u00e1micas actuaciones. As\u00ed lo pone en pr\u00e1ctica no solo en la descripci\u00f3n de cada personaje suelto, sino entreverando a menudo las tres biograf\u00edas y pasando, con una soltura a la que se acostumbra el lector casi desde el principio, de la retrospectiva a los saltos hacia delante en su narraci\u00f3n. Una conclusi\u00f3n a la que llega Raimundo respecto a su an\u00e1lisis y que da idea de la complejidad de tejer el relato es que en los tres casos encuentra muchos planos diferentes: \u00abson muchos los Unamunos susceptibles de ser encontrados dentro del bastidor del personaje modelado por \u00e9l, por la percepci\u00f3n de sus coet\u00e1neos y por la nuestra\u00bb; \u00abson muchos los Aza\u00f1as discernibles\u00bb. Y, refiri\u00e9ndose a Ortega, agrega otro pensamiento sobre el g\u00e9nero biogr\u00e1fico, \u00abdesaf\u00edo biogr\u00e1fico\u00bb lo llama, \u00absiempre envuelto en una imposibilidad, pues all\u00ed concurre un cruce inextricable de acciones y omisiones que flotan al albur de un itinerario vital sin direcci\u00f3n fija ni destino preconcebido\u00bb, para concluir que \u00aben esa captaci\u00f3n del inasible dinamismo del yo reside el arte de la biograf\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p>Esta obra es tambi\u00e9n un testimonio de c\u00f3mo fue posible \u2013y lo sigue siendo\u2013 <i>pensar en espa\u00f1ol<\/i>, que es precisamente el t\u00edtulo de un libro de Reyes Mate publicado en 2021 por Catarata, donde sostiene el valor del espa\u00f1ol como <i>Weltsprache<\/i>, es decir, idioma mundial o, en adjetivaci\u00f3n m\u00e1s modesta para no ofender al ingl\u00e9s, cosmopolita. Que las voces de los tres tenores del libro tengan eco desde el ruedo ib\u00e9rico en el extranjero es una muestra del alcance de su pensamiento en el plano internacional. Y que los tres tengan algo que ver con la traducci\u00f3n es indicativo tambi\u00e9n de la importancia de las lenguas y de su geopol\u00edtica. Unamuno y Aza\u00f1a tradujeron en distintos momentos de sus trayectorias como modo de obtener ingresos, quiz\u00e1 a veces con menos oficio del necesario. Aza\u00f1a tradujo quince libros, once del franc\u00e9s, con cuya cultura sinti\u00f3 intensa afinidad, y cuatro del ingl\u00e9s. Casi todas estas traducciones fueron publicadas en dos bloques cronol\u00f3gicos (de 1918 a 1921 y luego el a\u00f1o 1930). Unamuno tradujo 13 vol\u00famenes del ingl\u00e9s y al menos 4 del alem\u00e1n (de 300 a 350 p\u00e1ginas de promedio y algunos de m\u00e1s de 500 p\u00e1ginas), pero tradujo tambi\u00e9n del italiano, portugu\u00e9s, catal\u00e1n y hasta del dan\u00e9s. Fue sobre todo antes de 1900, en una etapa temprana de su vida, y apenas se refiere despu\u00e9s a sus traducciones. Julio C\u00e9sar Santoyo atribuye los errores que encuentra en ellas, a la prisa \u2013traducir diez p\u00e1ginas diarias es una temeridad\u2013 y tambi\u00e9n, en ocasiones, a la incomprensi\u00f3n del sentido original. Por otro lado, Ortega es el intelectual espa\u00f1ol m\u00e1s le\u00eddo, publicado y traducido del siglo XX. \u00c9l no se dedic\u00f3 a la traducci\u00f3n (su mujer Rosa Spottorno s\u00ed tradujo algo), pero escribi\u00f3 en 1937 una conocida serie de art\u00edculos, <i>Miseria y esplendor de la traducci\u00f3n<\/i>, que recoge en buena medida la corriente traductol\u00f3gica hermen\u00e9utica alemana de Schleiermacher. Esas p\u00e1ginas, muy citadas, contienen un conjunto de ideas sueltas y de opiniones en buena medida contradictorias sobre el oficio de traducir. Aunque en el libro no trata de esas cuestiones traductol\u00f3gicas, Raimundo s\u00ed recoge que Ortega intervino en la interpretaci\u00f3n de la disertaci\u00f3n de Einstein en su visita a la Residencia de Estudiantes en 1923. En aquel ejercicio demostr\u00f3 de forma palpable aquello que para \u00e9l significaba la traducci\u00f3n (oral en este caso), seg\u00fan lo veo yo: una manera de poder retorcer el discurso del orador para acercarlo a su propia forma de pensar, de modo que la teor\u00eda de la relatividad de Einstein devino m\u00e1s bien \u00abla relatividad de su teor\u00eda\u00bb. Einstein no entend\u00eda espa\u00f1ol, as\u00ed que no pudo juzgar, pero es una forma de proceder que considerar\u00eda heterodoxa cualquiera que conociera entonces o que conozca ahora las claves del oficio de interpretar. Raimundo describe c\u00f3mo Ortega se aline\u00f3 con distintos enfoques de la filosof\u00eda alemana y c\u00f3mo incluso, traducido a esa lengua, llega a competir en su terreno, reconociendo siempre, al decir de Heidegger que pensar en alem\u00e1n (o en griego) es lo que m\u00e1s aproxima a una filosof\u00eda de verdad. Pero Ortega no escribi\u00f3 en alem\u00e1n, sino en espa\u00f1ol.<\/p>\n<p><b>Conclusi\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>\u00abToda lectura es un acto de selecci\u00f3n\u00bb, dice Raimundo en la introducci\u00f3n. Tambi\u00e9n toda escritura lo es y, en ese sentido, creo que la longitud del libro supera las expectativas.<i> Definitio est negatio<\/i>,<i><b> <\/b><\/i>como tuve ocasi\u00f3n de decirle en mis comentarios finales tras la lectura decorticada del borrador. Pero tambi\u00e9n es cierto que el libro admite una lectura por partes, es decir, por personajes, lo que equivale a leerse tres libros en vez de uno. Por eso, como lector medio, sigo pensando que la obra habr\u00eda ganado con algunas propuestas que le hice: desde la reducci\u00f3n de su dimensi\u00f3n, por ejemplo, suprimiendo reiteraciones, hasta modificando el formato de determinadas citas, que habr\u00eda desahogado el tama\u00f1o de algunos p\u00e1rrafos. Tambi\u00e9n le suger\u00ed que algunas fotograf\u00edas, a las que hace referencia a veces, habr\u00edan servido para ilustrar momentos distintos de las vidas de sus personajes.<\/p>\n<p>Una prima a\u00f1adida a la lectura del libro es que los lectores aprender\u00e1n expresiones y vocabulario que no se utilizan todos los d\u00edas. Les revelo un par de detalles anotados en mi primera lectura. La frase \u00absi uno se pone a excogitar el subit\u00e1neo ataque orteguiano de extremismo un tanto estent\u00f3reo\u00bb provoc\u00f3 mi siguiente comentario al margen: <i>\u00a1co\u00f1es!<\/i> Y cuando, en el entorno de la discusi\u00f3n en las Cortes del Estatuto catal\u00e1n Raimundo introduce la cita de Ortega con el siguiente mandoble: \u00abAqu\u00ed estalla el ol\u00edmpico y racional Ortega que vibra col\u00e9rico ante la inverecundia y avilantez de sus adversarios\u00bb, solo se me ocurri\u00f3 una t\u00edmida llamada a la moderaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Termino diciendo que, si tuviera que proponer uno de esos esl\u00f3ganes comprimidos que piden las editoriales para la promoci\u00f3n de un libro, dir\u00eda algo as\u00ed: \u00abCon una estructura org\u00e1nica, que proporciona armon\u00eda a unos personajes por definici\u00f3n polif\u00f3nicos, plurales y a menudo divergentes, el libro de Raimundo Cuesta posee una indudable utilidad para estudiosos de la historia cultural en un per\u00edodo clave de la historia de Espa\u00f1a\u00bb. \u00a1Disfr\u00fatenlo!<\/p>\n<p>Jes\u00fas Baigorri Jal\u00f3n, Grupo Alfaqueque, Universidad de Salamanca<\/p>\n<p>(Este texto es una versi\u00f3n ligeramente modificada de la intervenci\u00f3n del autor de la rese\u00f1a en la presentaci\u00f3n del libro en el Centro Documental de la Memoria Hist\u00f3rica, en Salamanca el 28 de junio de 2022)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rese\u00f1a de Raimundo Cuesta Fern\u00e1ndez (2022), Unamuno, Aza\u00f1a y Ortega. 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