{"id":14129,"date":"2023-08-27T05:00:29","date_gmt":"2023-08-27T04:00:29","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=14129"},"modified":"2023-08-26T14:39:57","modified_gmt":"2023-08-26T13:39:57","slug":"manuel-sacristan-luzon-1925-1985-profesor-de-metodologia-de-las-ciencias-sociales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=14129","title":{"rendered":"Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n (1925-1985), profesor de Metodolog\u00eda de las Ciencias Sociales"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right; padding-left: 120px;\">No hay <i>theoria<\/i> que no se prolongue en <i>techn\u00e9<\/i>, si es buena teor\u00eda. Pero eso es una cosa, y otra que hay que manipular menos y acariciar m\u00e1s la naturaleza. Lo esencial es que la t\u00e9cnica de acariciar no puede basarse sino en la misma teor\u00eda que posibilita la t\u00e9cnica del violar y destruir.<br \/>\nManuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n (1981)<\/p>\n<p style=\"text-align: right; padding-left: 120px;\">A veces sucede lo imprevisible. Una planta crece casi sin agua y sin luz en la pura roca. Cuando todos est\u00e1n sentados, alguien est\u00e1 de pie, o lo contrario. Todos bailan una m\u00fasica y alguien no hace ni caso. A veces, eso sucede.<br \/>\nV\u00edctor M\u00e9ndez Baiges (2021)<\/p>\n<p>Una nota informativa para recordar al traductor de Plat\u00f3n, Marx, Engels, Gramsci, Luk\u00e1cs y Quine este 27 de agosto, 38 a\u00f1os despu\u00e9s de su fallecimiento.<\/p>\n<p>Entre las numerosas caras del \u00abpoliedro Sacrist\u00e1n\u00bb (Xavier Juncosa), de este pol\u00edmata s\u00f3lido e inagotable, la de profesor de Fundamentos de Filosof\u00eda y Metodolog\u00eda de las Ciencias Sociales es (deber\u00eda ser) una de las m\u00e1s destacadas. El recuerdo que dej\u00f3 en una gran parte de sus alumnos (de Filosof\u00eda, de Econ\u00f3micas, de Medicina, de Geolog\u00eda,&#8230;) es imborrable. Mucho inter\u00e9s por la filosof\u00eda y la pol\u00edtica de la ciencia, muchas vocaciones filos\u00f3ficas insumisas (no forzosamente acad\u00e9micas) nacieron en esas clases.<\/p>\n<p>Hay numerosos testimonios de ello; un ejemplo en nota 1.<\/p>\n<p>El profesor Jos\u00e9 Sarri\u00f3n Andaluz y la persona que suscribe esta nota nos hemos propuesto resaltar esa arista. Editamos en 2022 el primer volumen de <i>Filosof\u00eda y Metodolog\u00eda de las Ciencias Sociales<\/i> en Montesinos [2] y estamos finalizando el volumen II, cursos 1978-1979, 1979-1980 y 1980-1981 [3], que editar\u00e1 la misma editorial en breve.<\/p>\n<p>El \u00edndice (provisional) de este nuevo volumen es el siguiente:<\/p>\n<p>Presentaci\u00f3n<\/p>\n<p>1. Metodolog\u00eda, filosof\u00eda de la ciencia y pol\u00edtica de la ciencia, 1978-1979.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.1. Materiales del curso de Metodolog\u00eda de las Ciencias Sociales.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.2. Facultad de Ciencias Geol\u00f3gicas. Metodolog\u00eda de las Ciencias (seminario)<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.3. El principio de la identidad de los indiscernibles en Leibniz.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.4. Reflexi\u00f3n sobre una pol\u00edtica socialista de la ciencia.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.5. <i>Mientras tanto<\/i>.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1.6. Anotaciones de lectura: filosof\u00eda de la ciencia y teor\u00eda econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>2. Metodolog\u00eda de las ciencias sociales y escritos afines, 1979-1980<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.1. Gu\u00eda para el curso de Metodolog\u00eda de las ciencias sociales 1979-1980.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.2. Seminario I: En torno a la filosof\u00eda anal\u00edtica de la ciencia.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.3. Grupo de estudio (Popper).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.4. El informe al Club de Roma sobre el aprendizaje.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.5. Sobre l\u00f3gica dial\u00e9ctica: Lorenzo Pe\u00f1a, E.V. Ili\u00e9nkov.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.6. El problema de Unamuno.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2.7. Correspondencia.<\/p>\n<p>3. Metodolog\u00eda de las ciencias sociales 1980-1981, conferencias y seminarios.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.1. Programa para el a\u00f1o acad\u00e9mico 1980-1981.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.2. Popper sobre inducci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.3. Seminario II. La epistemolog\u00eda de Mario Bunge.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.4. Karl Marx como soci\u00f3logo de la ciencia. Curso de doctorado.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.5. La funci\u00f3n de la ciencia en la sociedad contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.6. Las centrales nucleares y el desarrollo capitalista.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.7. En la Universidad, diez a\u00f1os despu\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.8. Sobre <i>Racionalidad y acci\u00f3n humana <\/i>de Jes\u00fas Moster\u00edn<i>.<\/i><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.9. Sobre sociobiolog\u00eda.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00eda sucinta<\/p>\n<p>Indice nominal<\/p>\n<p>Es probable que nos veamos obligados a alterar o suprimir alg\u00fan apartado.<\/p>\n<p>Como en el caso del volumen I, tambi\u00e9n el II ser\u00e1 un libro extenso. A pesar de ello, nos hemos visto obligados a dejar para \u00abediciones de futuro\u00bb materiales de inter\u00e9s. Veamos algunos ejemplos del riguroso hacer de este a\u00f1orado maestro y profesor de Metodolog\u00eda: en este caso anotaciones de lecturas (de las que selecciono los pasajes m\u00e1s relevantes) que no podremos incluir.<br \/>\n<b><\/b><\/p>\n<p><b>Gunnar Myrdal, <\/b><i><b>L\u2019obiettivitt\u00e0 nelle scienze sociali, <\/b><\/i><b>Torino, Giulio Einaudi Editore, 1973. En la colecci\u00f3n Nuovo Politecnico, n.\u00ba 59. Traducci\u00f3n por Alessandro Casiccia de <\/b><i><b>Objectivity in Social Research<\/b><\/i><b>, Pantheon Books, 1969.<\/b><\/p>\n<p>1. Da ejemplos de elusividad terminol\u00f3gica: \u00abofelimidad\u00bb de Pareto, el conjunto de la <i>welfare theory<\/i>, el recurso a f\u00f3rmulas algebraicas y a otros s\u00edmbolos, y, en a\u00f1os recientes, \u00abun aparato terminol\u00f3gico exuberante. Se trata en substancia de un complejo intento de \u2018objetivar\u2019 lo que no es ni puede ser meramente objetivo.\u00bb (47\/48). Tiene paralelismo con mi concepto de escol\u00e1stica.<\/p>\n<p>2. \u00abSi la racionalidad es una de las premisas de valor, como es la norma de nuestro tipo de civilizaci\u00f3n, el conjunto de premisas no debe incluir premisas de valor rec\u00edprocamente incompatibles, sino que debe formar un sistema coherente. Este \u00faltimo requisito en particular, y tambi\u00e9n algunos de los que se mencionan en el cap\u00edtulo siguiente, implican que las premisas de valor no pueden ser <i>totalmente<\/i> <i>a priori<\/i>, <i>independientes<\/i> de la investigaci\u00f3n. La investigaci\u00f3n deber\u00eda empezar prestando atenci\u00f3n a algunas premisas de valor que parezca oportuno utilizar, pero debe estar dispuesta a revisarlas continuamente.\u00bb (51-52)<\/p>\n<p>Aqu\u00ed empieza a manifestarse el sentido de la importancia que da GM a las premisas de valoraci\u00f3n, aunque en esta obra sea algo ambiguo. Empieza, en efecto, a hablar aqu\u00ed de los juicios de valor subyacentes a la realidad social estudiada, no a la cultura del investigador. Solo as\u00ed se puede hablar de revisi\u00f3n.<\/p>\n<p>3. \u00abDe la filosof\u00eda del derecho natural hab\u00eda surgido la doctrina de una superioridad moral del trabajo como t\u00edtulo de acceso a la propiedad: el trabajo constitu\u00eda el \u00fanico \u2018creador de riqueza\u2019. Esto se consolid\u00f3 luego en la teor\u00eda cl\u00e1sica (y luego marxiana) del \u2018valor real\u2019, que supon\u00eda el trabajo como \u00fanico \u2018factor de producci\u00f3n\u2019.\u00bb (69)<\/p>\n<p>Esto, que es su base para indicar<i> iusnaturalismo<\/i> del marxismo tambi\u00e9n en otra ocasi\u00f3n, es un curioso error de falta de lectura, dada la insistencia de Marx en re\u00edrse de la idea de que el trabajo es fuente \u00fanica de la riqueza.<br \/>\n<b><\/b><\/p>\n<p><b>Topitsch. Ernst (ed)<\/b><i><b> Logik der Sozialwissenschaften<\/b><\/i><b>, 4\u00aa edici\u00f3n, K\u00f6ln-Berl\u00edn, Kiepenheuer und Witsch, 1967 [1\u00aaedic 1965)<\/b><\/p>\n<p>1. Una forma de darse en el lenguaje, la b\u00e1sica:<\/p>\n<p>\u00abLos elementos valorativo-normativos que procedan en cada caso de las convicciones de los grupos de que se trate parecen en las mismas formas ling\u00fc\u00edsticas que los elementos descriptivos, y suscitan as\u00ed la impresi\u00f3n de ser propiedad de las cosas, independientes de toda opini\u00f3n humana: tampoco hoy se da ninguna diferencia puramente gramatical entre proposiciones tales como \u00abEl rub\u00ed es rojo\u00bb y \u00abEl asesinato es criminal\u00bb. De este modo el hombre queda situado en un sistema de conducta cuya funci\u00f3n corresponde exactamente a la de los mecanismos desencadenantes descritos m\u00e1s arriba [*] con informaciones sobre objetos del mundo circundante se enlazan de modo aparentemente indivisible determinados impulsos de conducta respecto de esos objetos y los tomos emocionales correspondientes. Esta orientaci\u00f3n en el mundo, hasta cierto punto ya lista para el uso, contiene una gran cantidad de decisiones previas que descargan al sujeto en numerosas reflexiones e inseguridades a cuya altura dif\u00edcilmente habr\u00eda estado \u00e9l solo. No solo la presi\u00f3n de la sociedad y la fuerza de sugesti\u00f3n del lenguaje, sino tambi\u00e9n esas facilidades vitales explican la extraordinaria eficacia y tenacidad de aquellos sistemas de orientaci\u00f3n.\u00bb (18).<\/p>\n<p>La observaci\u00f3n sobre las proposiciones del rub\u00ed y el asesinato tiene bastante inter\u00e9s l\u00f3gico. Claro que se puede sostener que las dos tienen la misma forma l\u00f3gica. Pero con eso se pierde mucho, pues es evidente que Topitsch lleva raz\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2018Es\u2019 no es lo mismo en los dos casos. La estructura g\u00e9nero-especie (extensionalidad) esconde aqu\u00ed cosas importantes. Claro que tambi\u00e9n se podr\u00eda decir que lo que esconde diferencias importantes es la identidad de forma del predicado. En todo caso, el an\u00e1lisis que deshar\u00eda la ambig\u00fcedad ser\u00eda sem\u00e1ntico, con una inevitable decisi\u00f3n previa ontol\u00f3gica. \u00abEl rub\u00ed pertenece a la clase de las cosas cuyas superficie refleja la luz de tal y cual modo\u00bb; \u00abEl asesinato pertenece a la clase de las cosas incluidas en el art\u00edculo x del C\u00f3digo Penal\u00bb.\u00bb<\/p>\n<p>2. Da como f\u00f3rmulas vac\u00edas (en su lista de ejemplos) las f\u00f3rmulas comunistas, las del derecho natural, el mes\u00f3tes aristot\u00e9lico, etc (28). No estoy del todo de acuerdo. Esas f\u00f3rmulas tienen cierta precisi\u00f3n pragm\u00e1tica, situacional. Es verdad que el mes\u00f3tes no dice cu\u00e1l es el t\u00e9rmino medio. Pero dice al sujeto en una situaci\u00f3n que no opte por las posiciones extremas. Es verdad que la f\u00f3rmula comunista no dice cu\u00e1les son las necesidades pero excluye una distribuci\u00f3n por los m\u00e9ritos, por ejemplo.<br \/>\n<b><\/b><\/p>\n<p><b>Frederick Suppe, <\/b><i><b>La estructura de las teor\u00edas cient\u00edficas<\/b><\/i><b>. Madrid, Editora Nacional, 1979 <\/b><\/p>\n<p>F. Suppe, \u00abEn busca de una comprensi\u00f3n filos\u00f3fica de las teor\u00edas cient\u00edficas\u00bb.<\/p>\n<p>1. Centro y limitaci\u00f3n de la idea de filosof\u00eda de la ciencia en este siglo, concepci\u00f3n que obliga a distinguir entre filosof\u00eda de la ciencia y ciencia de la ciencia:<\/p>\n<p>\u00abNo es demasiado exagerado afirmar que una filosof\u00eda de la ciencia es poco m\u00e1s que un an\u00e1lisis de las teor\u00edas y de su papel en la empresa cient\u00edfica. Una filosof\u00eda del an\u00e1lisis cient\u00edfico de la estructura de las teor\u00edas es, por tanto, su piedra de toque; y si ese an\u00e1lisis resultase inadecuado, esa inadecuaci\u00f3n afectar\u00eda a la consideraci\u00f3n de los restantes aspectos de la empresa y del conocimiento cient\u00edfico que de ella se sigue. Lo menos que requiere es una reconsideraci\u00f3n global del valor del conocimiento cient\u00edfico.\u00bb (15)<\/p>\n<p>El final del p\u00e1rrafo est\u00e1 escasamente justificado por la argumentaci\u00f3n, pero preludia lo que ha sido, o est\u00e1 siendo, el desarrollo Kuhn-Feyerabend.<\/p>\n<p>2. \u00abAntes de concluir nuestro an\u00e1lisis del desarrollo de la concepci\u00f3n heredada, se deber\u00e1 observar cu\u00e1nto difiere sy versi\u00f3n final de la inicial. Inicialmente la CH era un cuerpo de teor\u00edas que conced\u00eda poca importancia al aparato te\u00f3rico TC, siendo su funci\u00f3n poca m\u00e1s que un medio de introducir las matem\u00e1ticas en la ciencia. En su versi\u00f3n final, las teor\u00edas se consideran realistamente como descripciones de sistemas de no-observables que se relacionan de modos no especificables del todo con sus manifestaciones observables; en este an\u00e1lisis el aparato te\u00f3rico es central, y el \u00e9nfasis se pone en c\u00f3mo el aparato te\u00f3rico se relaciona con los fen\u00f3menos\u00bb (73)<\/p>\n<p>Muy interesante observar que esa paulatina admisi\u00f3n de una ontolog\u00eda realista coincide con la difusi\u00f3n de una f\u00edsica no intuitiva y una econom\u00eda muy abstracta.<\/p>\n<p>3. Conclusi\u00f3n de Suppe:<\/p>\n<p>\u00abPara resumir el tratamiento que la CH hace de las reglas de correspondencia es inadecuado en tres importantes sentidos: ve err\u00f3neamente a estas como componentes de teor\u00edas, m\u00e1s que como hip\u00f3tesis auxiliares; en segundo lugar, la interpretaci\u00f3n que da de ellas ignora el hecho de que las reglas de correspondencia constituyen con frecuencia cadenas causales explicativas que emplean otras teor\u00edas como hip\u00f3tesis auxiliares; en tercer lugar, en la medida en que las reglas de correspondencia caracterizan las conexiones experimentales existentes entre fen\u00f3menos y teor\u00eda, su interpretaci\u00f3n es excesivamente simple y err\u00f3nea desde el punto de vista epistemol\u00f3gico. La interpretaci\u00f3n que la CH hace de las reglas de correspondencia es indudablemente insatisfactoria\u00bb. (138)<\/p>\n<p>Pero, en mi opini\u00f3n, s\u00f3lo se ha probado que es insatisfactoria por simplificadora, no por radicalmente falsa.<br \/>\n<b><\/b><\/p>\n<p><b>Hans Magnus Enzensberger, <i>Para una cr\u00edtica de la ecolog\u00eda pol\u00edtica<\/i>. Barcelona, Anagrama, 1974.<\/b><\/p>\n<p>1. Ensayo escrito con grandes bandazos que acaso est\u00e9n determinados por la tradici\u00f3n de mezclar la cr\u00edtica ideol\u00f3gica con la consideraci\u00f3n de la cosa misma, acaso por precipitaci\u00f3n en la composici\u00f3n, y acaso por pudores de revolucionario verbal.<\/p>\n<p>2. \u00abLa ecolog\u00eda humana es ante todo una disciplina h\u00edbrida que se ve obligada a utilizar categor\u00edas y m\u00e9todos propios de las ciencias sociales y de las ciencias de la naturaleza sin haber procedido a una dilucidaci\u00f3n de las dificultades te\u00f3ricas que ello comporta. Tiende a absorber en cierto modo a las nuevas disciplinas y a subsumirlas en funci\u00f3n del objetivo de su investigaci\u00f3n, tendencia \u00e9sta carente de toda base cient\u00edfica y que responde tan s\u00f3lo a la perentoriedad de ese objetivo\u00bb (8).<\/p>\n<p>El prejuicio <i>geisterswissenschaftlich <\/i>de la epistemolog\u00eda disfraza una tonter\u00eda y una verdad: la falta de consciencia pol\u00edtica de muchos ec\u00f3logos humanos. Este paso es un buen ejemplo de escol\u00e1stica en mi sentido: versi\u00f3n pseudocient\u00edfica de un hecho.<\/p>\n<p>3. \u00abDado que las formulaciones de los mismos ec\u00f3logos oscilan entre la enunciaci\u00f3n te\u00f3rica y la concepci\u00f3n del mundo, es decir, entre los resultados exactos de una investigaci\u00f3n y la \u00abconcepci\u00f3n de una totalidad\u00bb hist\u00f3rico-filos\u00f3fica, el pensamiento de los grupos escol\u00e1sticos ofrece por lo general un car\u00e1cter embrillado y carente de concepto. La misma difusi\u00f3n a trav\u00e9s de los <i>mass-media<\/i> provoca que la pol\u00e9mica pierda nivel en precisi\u00f3n y forma. Se a\u00edslan totalmente cuestiones parciales como lo que se refiere al problema de los residuos o de la contaminaci\u00f3n, se da como seguro lo qu no son m\u00e1s que hip\u00f3tesis, se explotan los casos espectaculares de intoxicaci\u00f3n, se absolutizan resultados parciales, etc\u00bb. (18)<\/p>\n<p>Muchos vicios: cientificismo, obediencia a valores burgueses. En mi opini\u00f3n por el momento, el \u00fanico planteamiento eficaz es el global no morri\u00f1oso.<\/p>\n<p>4. \u00abEn estas circunstancias no es de extra\u00f1ar que la izquierda europea no haya ca\u00eddo en la trampa del movimiento ecol\u00f3gico. Simplemente incluye en el repertorio de su labor la agitaci\u00f3n anticapitalista determinados pasajes de la pol\u00e9mica sobre el medio ambiente, manteniendo, sin embargo, una postura esc\u00e9ptica frente a las hip\u00f3tesis ecol\u00f3gicas que en ellos subyacen y evita cualquier compromiso con grupos de orientaci\u00f3n puramente ecol\u00f3gica. La izquierda ha considerado ante todo su deber enfrentar el problema desde una perspectiva cr\u00edtico-ideol\u00f3gica. Su actuaci\u00f3n es fundamentalmente clarificadora, tratando de poner de manifiesto las innumerables mixtificaciones que comporta el pensamiento ecol\u00f3gico y promoviendo su soluci\u00f3n. Los momentos m\u00e1s importantes de este proceso de dilucidaci\u00f3n, que resta absolutamente imprescindible, ser\u00e1n presentados y tratados a continuaci\u00f3n.\u00bb (22)<\/p>\n<p>Sin que eso sea falso, la falta de sentido autocr\u00edtico lo estropea: la izquierda ha empezado por ignorar todo eso y seguir averiguando el sexo de los \u00e1ngeles grupusculares durante a\u00f1os, mientras los obreros y el pueblo de Erandio chocaban con la polic\u00eda por la contaminaci\u00f3n de su atm\u00f3sfera.<\/p>\n<p>5. Se refiere a la situaci\u00f3n de los primeros obreros:<\/p>\n<p>\u00abEsta situaci\u00f3n que podr\u00edamos ilustrar con otros muchos documentos del siglo XIX habr\u00eda ofrecido ya entonces la oportunidad de entregarse a reflexiones ecol\u00f3gicas a un \u00abobservador neutral\u00bb; s\u00f3lo que no exist\u00eda este observador. Nadie cay\u00f3 en la cuenta de que aquellos hechos eran susceptibles de provocar conclusiones pesimistas acerca del futuro de la industrializaci\u00f3n. El movimiento ecol\u00f3gico s\u00f3lo ha surgido en el momento en que los barrios residenciales burgueses y las relaciones vitales de la burgues\u00eda han sufrido el gravamen ambiental propio del proceso de industrializaci\u00f3n.\u00bb (25)<\/p>\n<p>En primer lugar, se dieron cuenta muchos, desde Carlyle y Engels hasta los luddistas.<\/p>\n<p>En segundo lugar, la llegada de la crisis ecol\u00f3gica a los barrios burgueses es una buena prueba de agravaci\u00f3n, no dice nada sobre la cosa, sino s\u00f3lo sobre la ideolog\u00eda&#8230; y precisamente para mostrar los efectos de bendici\u00f3n que puede tener la ideolog\u00eda.<\/p>\n<p>6. \u00abAhora bien, en modo alguno puede suponerse que cualquier iniciativa ciudadana en el \u00e1mbito ecol\u00f3gico se halla al servicio de los intereses del capital; prueba de ello es que frecuentemente se han producido enfrentamientos con la polic\u00eda.\u00bb (39)<\/p>\n<p>Cretinez caracter\u00edstica del verbalismo revolucionario peque\u00f1o-burgu\u00e9s. Eso no es ninguna prueba. Ni, al rev\u00e9s, la falta de enfrentamiento con la polic\u00eda es prueba de conformidad. La \u00fanica argumentaci\u00f3n plausible (nunca prueba) ha de basarse en compatibilidad con la imagen de una sociedad emancipada y justa.<br \/>\n<b><\/b><\/p>\n<p><b>Ferruccio Rossi-Landi, <\/b><i><b>Il linguaggio come lavoro e como mercato<\/b><\/i><b>, Milano, Bompiani, 1968. <\/b><br \/>\n<b><\/b><\/p>\n<p><b>I. Il linguaggio come lavoro e come mercato<\/b><\/p>\n<p>1. \u00abDe la comprobaci\u00f3n de que las palabras y los mensajes no existen en la naturaleza, porque son producidos por los hombres, se infiere inmediatamente que tambi\u00e9n ellos son productos del trabajo.\u00bb (8)<\/p>\n<p>Aunque este ensayo, por ser el m\u00e1s b\u00e1sico, es el mejor, y aunque la tendencia me es tan simp\u00e1tica, hay que registrar que esto implica casi la identificaci\u00f3n de trabajo con pr\u00e1ctica en general.<\/p>\n<p>2. \u00abEl lenguaje, y las lenguas como productos suyos, se forman en la dial\u00e9ctica de la satisfacci\u00f3n de las necesidades, o sea, dentro del proceso e instituci\u00f3n de las relaciones de trabajo y de producci\u00f3n: tambi\u00e9n el lenguaje es trabajo humano, y las lenguas son su objetivaci\u00f3n necesaria.\u00bb (12)<\/p>\n<p>Este es el elemento,<i> convivente<\/i> de su tesis. Inmediatamente despu\u00e9s viene la ideologizaci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00abSe trata, pues, en primer lugar de una actividad social que requiere el uso de t\u00e9cnicas colectivas y comunitarias. Se debe decir \u2018colectivas\u2019 o \u2018comunitarias\u2019 y no \u2018intersubjetivas\u2019 porque este \u00faltimo t\u00e9rmino hace pensar en una copresencia de sujetos independientes que <i>llegan luego <\/i>a desarrollar un trabajo y a aplicar una t\u00e9cnica: un trabajo, pues, y una t\u00e9cnica lo suficientemente an\u00e1logas para cada uno de ellos como sujetos ya separados. Dicho de otro modo: podemos llamar intersubjetivas a esas t\u00e9cnicas solo <i>a posteriori<\/i>, cuando pensamos como nuevamente reunibles-en-una-comunidad a individuos que hab\u00edamos supuesto separados los unos de los otros, en cuanto hab\u00edamos pasado por alto la socialidad de su origen y formaci\u00f3n. Desde este punto de vista, la intersubjetividad es lo que queda del impulso hacia lo comunitario, lo que el ego\u00edsmo burgu\u00e9s admite todav\u00eda ejercitar tras haber proyectado sobre el mundo el aislamiento de los individuos, o sea, la ideolog\u00eda que le concede ser lo que es.\u00bb (12\/13).<\/p>\n<p>Ideologismo el suyo, por moda. La \u00fanica cosa ser\u00eda es que \u2018intersubjetivo\u2019 se refiere a tareas de contrastaci\u00f3n de resultados, no de aspectos gen\u00e9tico-sociales, a los que corresponde \u2018social\u2019, ni a proyecciones futuras, a las que corresponde \u2018comunitario\u2019. Es pura euforia verbalista de la moda revolucionaria.<\/p>\n<p>3. \u00abUna comunidad ling\u00fc\u00edstica se representa como una especie de <i>inmenso mercado en el cual circulan como mercanc\u00edas las palabras, las expresiones y los mensajes<\/i>. Podemos preguntarnos cu\u00e1les son las regularidades que regulan la circulaci\u00f3n de las palabras y expresiones y de los mensajes, empezando por los<i> valores<\/i> seg\u00fan los cuales se<i> consumen<\/i> e <i>intercambian<\/i>.\u00bb (29)<br \/>\nLo del mercado es lo flojo. Porque, \u00bfqu\u00e9 son mercanc\u00edas sin escasez? La met\u00e1fora de la circulaci\u00f3n es grave en todos los estructuralistas, desde las mujeres de L-S [L\u00e9vi-Strauss]. Sobre todo, el autor est\u00e1 implicando que todo producto del trabajo es mercanc\u00eda.<\/p>\n<p>Por eso el final del ensayo, sobre valores de uso y valor de cambio de las palabras, es de enorme confusi\u00f3n.<br \/>\n<b><\/b><\/p>\n<p><b>Morris R Cohen, Ernest Nagel, <\/b><i><b>Introducci\u00f3n a la l\u00f3gica y al m\u00e9todo cient\u00edfico<\/b><\/i><b>, volumen II. <\/b><i><b>L\u00f3gica aplicada y m\u00e9todo cient\u00edfico<\/b><\/i><b>, Buenos Aires, Amorrortu Editores, 1979.<\/b><\/p>\n<p>1. \u00abLa funci\u00f3n del experimento, como veremos, es <i>eliminatoria<\/i>. Y tambi\u00e9n veremos que los m\u00e9todos de la investigaci\u00f3n experimental cumplen precisamente esa funci\u00f3n.\u00bb (72)<\/p>\n<p>La manera como los autores interpretan la funci\u00f3n eliminatoria de la inducci\u00f3n de Mill consiste en sostener que los c\u00e1nones no sirven para nada en su formulaci\u00f3n inicial (los dos principales), pero s\u00ed en formulaci\u00f3n negativa.<\/p>\n<p>2. El an\u00e1lisis del m\u00e9todo de concordancia con los divertidos ejemplos de la calvicie y los dolores de cabeza:<\/p>\n<p>2.1. \u00abS\u00f3lo podemos investigar un factor com\u00fan si pasamos por alto la mayor\u00eda de las circunstancias que se presentan, consider\u00e1ndolas <i>irrelevantes<\/i> con respecto al fen\u00f3meno de la calvicie. En otras palabras, debemos comenzar la investigaci\u00f3n con alguna hip\u00f3tesis acerca de la causa posible de la calvicies, hip\u00f3tesis que nos har\u00e1 elegir algunas circunstancias como posiblemente relevantes y pasar por alto otras, y que se basa en el conocimiento previo de cuestiones similares. La regla no suministra tal hip\u00f3tesis. Sin una recta hip\u00f3tesis sobre la naturaleza de los factores relevantes para la cuesti\u00f3n, la regla no nos conducir\u00e1 hacia nuestro objetivo.\u00bb (74)<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo estimar eso de que la hip\u00f3tesis \u00abse basa en el conocimiento previo de cuestiones similares\u00bb? La hip\u00f3tesis ser\u00e1 entonces consecuencia de una inducci\u00f3n anal\u00f3gica. \u00bfY la primera vez que se aplica la regla? La hip\u00f3tesis ser\u00e1 producto de inducciones intuitivas dadas con el uso del lenguaje. En todo caso, los autores indican a su pesar la real funci\u00f3n de la inducci\u00f3n, aunque probablemente, sobre todo, de la anal\u00f3gica. \u00abVeamos si funciona como la teor\u00eda de Newton\u00bb.<\/p>\n<p>2.2. \u00ab(&#8230;) el m\u00e9todo de la concordancia no nos dice cu\u00e1l es el an\u00e1lisis adecuado [de los factores]; no nos indica c\u00f3mo descomponer los casos en factores tales que sea posible hallar relaciones invariables entre algunos de ellos. El m\u00e9todo carece de efectividad a menos que se hagan -una vez m\u00e1s- suposiciones acerca de los factores relevantes.\u00bb (75)<\/p>\n<p>En realidad, la cr\u00edtica no es al canon, sino al hecho de no haber subrayado que lo importante es el an\u00e1lisis previo. Con un buen an\u00e1lisis, el canon es una trivialidad. Pero como el an\u00e1lisis previo necesita hip\u00f3tesis, los autores hacen una cr\u00edtica al inductivismo. Pero como implican el car\u00e1cter inductivo de la hip\u00f3tesis (analog\u00eda), esa critica es dudosa.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n es que no se puede suponer un sujeto conocedor en sentido humano sin memoria (Arist\u00f3teles). Y la memoria posibilita la inducci\u00f3n anal\u00f3gica.<\/p>\n<p>2.3. \u00abHemos comprobado que el m\u00e9todo de la concordancia es in\u00fatil como m\u00e9todo de descubrimiento y falaz como canon de prueba. \u00bfNo tiene entonces ning\u00fan valor? Su valor, limitado, puede enunciarse en forma negativa: <i>si una circunstancia no es com\u00fan a todos los casos del fen\u00f3meno, no puede ser la causa de este fen\u00f3meno<\/i>. As\u00ed formulado, se trata evidentemente de un m\u00e9todo para eliminar causas propuestas que no satisfagan los requisitos de toda causa.\u00bb (77)<\/p>\n<p>Este car\u00e1cter eliminatorio aproxima parad\u00f3jicamente el canon, en esta interpretaci\u00f3n, a la inducci\u00f3n por enumeraci\u00f3n simple: el factor que no aparece en todos los casos no habr\u00eda aparecido en la enumeraci\u00f3n.<\/p>\n<p>3. \u00abLa respuesta m\u00e1s satisfactoria a la doctrina de la pluralidad de causas es la siguiente: cuando se afirma una pluralidad de causas para un efecto es porque no se ha analizado <i>el efecto<\/i> con suficiente cuidado. Para ejemplificar <i>el mismo efecto<\/i> se toman casos que representan significativas diferencias, diferencias que escapan al ojo inexperto, pero no a la persona experimentada.\u00bb (94)<\/p>\n<p>Eso es verdad, pero, p.e., en econom\u00eda, tiene sin duda un valor pragm\u00e1tico la doctrina de la pluralidad de causas (de una disminuci\u00f3n planeada de la tasa de inflaci\u00f3n, por ejemplo).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Lo dicho: un lector como pocos, un inolvidable profesor de Metodolog\u00edas de las Ciencias Sociales, un trabajador intelectual riguroso y concienzudo.<\/p>\n<p>De cara al 2025 (primer centenario de su nacimiento, cuarenta a\u00f1os de su fallecimiento), el cineasta, novelista e historiador Xavier Juncosa (les recuerdo su Integral Sacrist\u00e1n) tiene nuevas ideas cinematogr\u00e1ficas y no estar\u00eda de m\u00e1s una antolog\u00eda esencial pensando en lectores j\u00f3venes que no le conocieron ni han conocido a ninguno de sus disc\u00edpulos m\u00e1s directos.<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p>1) V\u00e9ase S. L\u00f3pez Arnal: \u00abLa historia de una expulsi\u00f3n universitaria durante el franquismo. Entrevista con Pep Mercader Anglada\u00bb <u><a href=\"http:\/\/www.rebelion.org\/noticia.php?id=77866\">http:\/\/www.rebelion.org\/noticia.php?id=77866<\/a><\/u><\/p>\n<p>2) El \u00edndice tal vez sea de inter\u00e9s del lector\/a:<\/p>\n<p>Presentaci\u00f3n: \u00abA veces, eso sucede\u00bb<br \/>\n1. Teor\u00eda general del m\u00e9todo y textos complementarios.<br \/>\n1.1. Aspectos del problemas del m\u00e9todo en Ciencias Sociales. (1967)<br \/>\n1.2. Texto de presentaci\u00f3n de la tesis doctoral. (1954)<br \/>\n1.3. Hay una buena oportunidad para el sentido com\u00fan. (1954)<br \/>\n1.4. La <i>L\u00f3gica matem\u00e1tica<\/i> de Ferrater-Leblanc. (1956)<br \/>\n1.5. El hombre y la ciudad (Una consideraci\u00f3n del humanismo, para uso de urbanistas). (1959)<br \/>\n1.6. Presentaciones: <i>Los m\u00e9todos de la l\u00f3gica<\/i> y <i>Desde un punto de vista l\u00f3gico. <\/i>(1962)<br \/>\n1.7. Observaciones acerca de la propuesta de asignatura \u00abL\u00f3gica y teor\u00eda del conocimiento cient\u00edfico\u00bb. (1962)<br \/>\n1.8. Formalismo y ciencias humanas. (1962)<br \/>\n1.9. La medicina entre el arte y la ciencia. (1963)<br \/>\n1.10. Los problemas del conocimiento. (1965)<br \/>\n1.11. Informe editorial sobre J. R. Weinberg, <i>Abstracci\u00f3n, relaci\u00f3n e inducci\u00f3n. Tres ensayos sobre la historia del pensamiento. <\/i>(1966)<br \/>\n1.12. Bruno y Galileo: creer y saber. (1967)<br \/>\n1.13. Presentaci\u00f3n de <i>Sigma. El mundo de las matem\u00e1ticas. <\/i>(1968)<br \/>\n1.14. Ciencia y filosof\u00eda en Espa\u00f1a. (1968)<br \/>\n1.15. Programa y materiales de la asignatura \u2018Teor\u00eda general del m\u00e9todo\u2019. (1972)<br \/>\n1.16. Nota de conjunto para A.R.H. (1973)<br \/>\n1.17. Presentaci\u00f3n de <i>La estructura l\u00f3gica de \u00abEl Capital\u00bb <\/i>de Marx. (1974)<br \/>\n2. Materiales de Metodolog\u00eda de las ciencias sociales y de filosof\u00eda y pol\u00edtica de la ciencia, 1976-1977.<br \/>\n2.1. Programa de la asignatura.<br \/>\n2.2. De la filosof\u00eda de la ciencia a la pol\u00edtica de la ciencia.<br \/>\n2.3. Galileo Galilei.<br \/>\n2.4. Ciencia y sociedad.<br \/>\n2.5. Sobre econom\u00eda y dial\u00e9ctica.<br \/>\n2.6. Sobre la crisis de la Universidad.<br \/>\n3. Materiales de Metodolog\u00eda de las ciencias sociales, 1977-78.<br \/>\n3.1. Guion del curso.<br \/>\n3.2. Thomas S. Kuhn, <i>La estructura de las revoluciones <\/i>cient\u00edficas: notas de lectura.<br \/>\n3.3.<i> <\/i>Thomas S. Kuhn, <i>La tensi\u00f3n esencial. Estudios selectos sobre la tradici\u00f3n y el cambio en el \u00e1mbito de la ciencia<\/i>: notas de lectura.<br \/>\n3.4. Grupo de estudio 3 (Historia).<br \/>\n3.5. La noci\u00f3n de ciencia. Propuesta para un debate.<br \/>\nAnexo 1. Presentaci\u00f3n de <i>C\u00e1lculo de las normas <\/i>(1973)<br \/>\nAnexo 2. Presentaci\u00f3n de <i>La investigaci\u00f3n cient\u00edfica<\/i> (1975)<br \/>\nBibliograf\u00eda esencial de y sobre Manuel Sacrist\u00e1n.<br \/>\nIndice anal\u00edtico y nominal.<\/p>\n<p>3) Los materiales del curso 1981-1982 constituir\u00e1n el volumen III. Los de los cursos 1982-1983 (M\u00e9xico), 1983-1984 y 1984-1985 el volumen IV.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No hay theoria que no se prolongue en techn\u00e9, si es buena teor\u00eda. 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