{"id":14249,"date":"2023-09-15T05:00:27","date_gmt":"2023-09-15T04:00:27","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=14249"},"modified":"2023-09-15T00:34:23","modified_gmt":"2023-09-14T23:34:23","slug":"el-doble-objetivo-del-ecosocialismo-democratico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=14249","title":{"rendered":"El doble objetivo del ecosocialismo democr\u00e1tico"},"content":{"rendered":"<p>A medida que avanza el siglo XXI nos enfrentamos a una doble crisis. Por un lado, es una crisis ecol\u00f3gica: el cambio clim\u00e1tico y otras presiones del Sistema Tierra est\u00e1n sobrepasando peligrosamente los l\u00edmites planetarios. Por otro lado, tambi\u00e9n es una crisis social: varios miles de millones de personas carecen de acceso a bienes y servicios b\u00e1sicos. M\u00e1s del 40% de la poblaci\u00f3n humana no puede permitirse alimentos nutritivos; el 50% no dispone de instalaciones sanitarias gestionadas de forma segura; el 70% no tiene la atenci\u00f3n sanitaria necesaria.<\/p>\n<p>La privaci\u00f3n es m\u00e1s extrema en la periferia, donde la din\u00e1mica imperialista de ajuste estructural e intercambio desigual sigue perpetuando la pobreza y el subdesarrollo. Pero tambi\u00e9n es evidente en el centro: en Estados Unidos, casi la mitad de la poblaci\u00f3n no puede permitirse la atenci\u00f3n sanitaria; en el Reino Unido, 4,3 millones de ni\u00f1os viven en la pobreza; en la Uni\u00f3n Europea, 90 millones de personas se enfrentan a la inseguridad econ\u00f3mica. Estos patrones de privaci\u00f3n est\u00e1n atravesados por brutales desigualdades de raza y g\u00e9nero.<\/p>\n<p>Ning\u00fan programa pol\u00edtico que prometa analizar y resolver la crisis ecol\u00f3gica puede esperar tener \u00e9xito si no analiza y resuelve simult\u00e1neamente \u2013es decir, de un solo golpe\u2013 la crisis social. Intentar abordar una sin la otra deja atrincheradas contradicciones fundamentales y acabar\u00e1 dando lugar a monstruos. De hecho, ya est\u00e1n apareciendo monstruos.<\/p>\n<p>Es de vital importancia comprender que la doble crisis social y ecol\u00f3gica est\u00e1 siendo impulsada, en \u00faltima instancia, por el sistema capitalista de producci\u00f3n. Las dos dimensiones son s\u00edntomas de la misma patolog\u00eda subyacente. Por capitalismo no entiendo simplemente los mercados, el comercio y las empresas, como la gente suele suponer tan f\u00e1cilmente. Estas cosas existieron durante miles de a\u00f1os antes del capitalismo, y son suficientemente inocentes por s\u00ed mismas. La caracter\u00edstica clave que define al capitalismo y que debemos afrontar es que, como condici\u00f3n para su propia existencia, es fundamentalmente antidemocr\u00e1tico.<\/p>\n<p>S\u00ed, muchos de nosotros vivimos en sistemas pol\u00edticos electorales \u2013por corruptos y secuestrados que est\u00e9n\u2013 en los que elegimos l\u00edderes pol\u00edticos de vez en cuando. Pero aun as\u00ed, cuando se trata del sistema de <em>producci\u00f3n<\/em>, no entra ni la m\u00e1s superficial ilusi\u00f3n de democracia. La producci\u00f3n est\u00e1 controlada abrumadoramente por el capital: las grandes corporaciones, las grandes empresas financieras y el 1% que posee la mayor parte de los activos invertibles. El capital ejerce el poder de movilizar nuestro trabajo colectivo y los recursos de nuestro planeta para lo que quiera, determinando qu\u00e9 producimos, en qu\u00e9 condiciones y c\u00f3mo se utilizar\u00e1 y distribuir\u00e1 el excedente que generemos.<\/p>\n<p>Y seamos claros: para el capital, el objetivo primordial de la producci\u00f3n no es satisfacer necesidades humanas espec\u00edficas ni lograr el progreso social, y mucho menos alcanzar ning\u00fan objetivo ecol\u00f3gico concreto. M\u00e1s bien, el objetivo primordial es maximizar y acumular beneficios.<\/p>\n<p>El resultado es que el sistema-mundo capitalista se caracteriza por formas perversas de producci\u00f3n. El capital dirige las finanzas hacia productos altamente rentables, como los veh\u00edculos utilitarios deportivos, la carne industrial, la moda r\u00e1pida, las armas, los combustibles f\u00f3siles y la especulaci\u00f3n inmobiliaria, al tiempo que reproduce la escasez cr\u00f3nica de bienes y servicios necesarios como el transporte p\u00fablico, la sanidad p\u00fablica, los alimentos nutritivos, las energ\u00edas renovables y la vivienda asequible. Esta din\u00e1mica se produce dentro de las econom\u00edas nacionales, pero tambi\u00e9n tiene claras dimensiones imperialistas. La tierra, la mano de obra y las capacidades productivas de todo el Sur Global se ven obligadas a abastecer las cadenas mundiales de productos b\u00e1sicos dominadas por las empresas del Norte \u2013pl\u00e1tanos para Chiquita, algod\u00f3n para Zara, caf\u00e9 para Starbucks, tel\u00e9fonos inteligentes para Apple y colt\u00e1n para Tesla, todo ello en beneficio del n\u00facleo, todo ello a precios artificialmente bajos\u2013 en lugar de producir alimentos, vivienda, atenci\u00f3n sanitaria, educaci\u00f3n y bienes industriales para satisfacer las necesidades nacionales. La acumulaci\u00f3n de capital en el centro depende de la extracci\u00f3n de mano de obra y recursos de la periferia<sup>1<\/sup>.<\/p>\n<p>Por lo tanto, no deber\u00eda sorprendernos que, a pesar de los alt\u00edsimos niveles de producci\u00f3n agregada \u2013y de los niveles de uso de energ\u00eda y materiales que est\u00e1n llevando las presiones ecol\u00f3gicas mucho m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites seguros y sostenibles\u2013, la privaci\u00f3n siga siendo generalizada en la econom\u00eda mundial capitalista. El capitalismo produce demasiado, s\u00ed, pero no lo suficiente de lo necesario. El acceso a los bienes y servicios esenciales est\u00e1 limitado por la mercantilizaci\u00f3n; y dado que el capital busca abaratar la mano de obra en cada oportunidad, particularmente en la periferia, el consumo de las clases trabajadoras est\u00e1 restringido.<\/p>\n<p>Peter Kropotkin advirti\u00f3 esta din\u00e1mica hace m\u00e1s de 130 a\u00f1os. En <em>La conquista del pan<\/em>, observ\u00f3 que a pesar de los altos niveles de producci\u00f3n en Europa, incluso en el siglo XIX, la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n viv\u00eda en la miseria. \u00bfPor qu\u00e9? Porque en el capitalismo, la producci\u00f3n se moviliza en torno a \u00ablo que ofrece mayores beneficios a los monopolistas\u00bb. \u00abUnos pocos hombres ricos\u00bb, escribi\u00f3, \u00abmanipulan las actividades econ\u00f3micas de la naci\u00f3n\u00bb. Mientras tanto, las masas, a las que se impide producir para sus propias necesidades, \u00abno tienen medios de subsistencia ni para un mes, ni siquiera para una semana por adelantado.\u00bb<\/p>\n<p>Pensemos, dec\u00eda Kropotkin, \u00aben todo el trabajo que se desperdicia: aqu\u00ed, en mantener los establos, las perreras y el s\u00e9quito de los ricos; all\u00ed, en complacer los caprichos de la sociedad y los gustos depravados de la muchedumbre de moda; all\u00ed, en obligar al consumidor a comprar lo que no necesita, o en endilgarle un art\u00edculo inferior por medio de la fanfarroner\u00eda, y en producir, por otro lado, mercanc\u00edas que son absolutamente perjudiciales, pero rentables para el fabricante\u00bb.<sup>2<\/sup><\/p>\n<p>Pero toda esta actividad productiva podr\u00eda organizarse con otros fines. \u00abLo que se despilfarra de esta manera\u00bb, escribi\u00f3 Kropotkin, \u00abbastar\u00eda para duplicar la producci\u00f3n de cosas \u00fatiles, o para llenar de maquinaria nuestros talleres y f\u00e1bricas de tal modo que pronto inundar\u00edan las industrias con todo lo que ahora falta a dos tercios de la naci\u00f3n.\u00bb Si los obreros y campesinos tuvieran el control colectivo de los medios de producci\u00f3n, podr\u00edan asegurar f\u00e1cilmente lo que Kropotkin llamaba \u00abbienestar para todos\u00bb. La pobreza masiva, las privaciones y las escaseces artificiales que caracterizan al capitalismo podr\u00edan acabarse de forma m\u00e1s o menos inmediata.<\/p>\n<p>El argumento de Kropotkin sigue siendo v\u00e1lido hoy en d\u00eda. No har\u00eda falta mucho, en proporci\u00f3n a la capacidad productiva mundial total, para garantizar una vida digna a todos los habitantes del planeta. Pero con la realidad de la crisis ecol\u00f3gica, tambi\u00e9n debemos enfrentarnos a un segundo reto, uno que Kropotkin no pod\u00eda apreciar en el siglo XIX: lograr el bienestar para todos y,<em> al mismo tiempo<\/em>, reducir el uso agregado de energ\u00eda y materiales (espec\u00edficamente en el n\u00facleo) para permitir una descarbonizaci\u00f3n suficientemente r\u00e1pida y devolver la econom\u00eda mundial dentro de los l\u00edmites planetarios.<sup>3<\/sup> La innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica y las mejoras en la eficiencia son cruciales para ello, pero los pa\u00edses de renta alta tambi\u00e9n necesitan reducir las formas de producci\u00f3n menos necesarias para reducir directamente el exceso de uso de energ\u00eda y materiales.<sup>4<\/sup><\/p>\n<p>Si el capitalismo siempre ha sido incapaz de alcanzar el primer objetivo (bienestar para todos), con toda seguridad no podr\u00e1 alcanzar el segundo. Es una imposibilidad estructural, ya que va en contra de la l\u00f3gica central de la econom\u00eda capitalista, que consiste en aumentar indefinidamente la producci\u00f3n agregada, para mantener las condiciones de la acumulaci\u00f3n perpetua.<\/p>\n<p>Est\u00e1 claro lo que hay que hacer: debemos lograr el control democr\u00e1tico de las finanzas y la producci\u00f3n, como defend\u00eda Kropotkin, y organizarlo ahora en torno al <em>doble<\/em> objetivo del bienestar y la ecolog\u00eda. Esto requiere que distingamos, como hizo Kropotkin, entre la producci\u00f3n <em>socialmente necesaria<\/em> que claramente debe aumentar para el progreso social, y las formas de producci\u00f3n destructivas y menos necesarias que deben reducirse urgentemente. Este es el objetivo hist\u00f3rico-mundial revolucionario al que se enfrenta nuestra generaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo ser\u00eda una econom\u00eda as\u00ed? Destacan varios objetivos clave.<\/p>\n<p>Para asegurar la base social, primero debemos ampliar y desmercantilizar los servicios p\u00fablicos universales.<sup>5<\/sup> Con esto me refiero a la sanidad y la educaci\u00f3n, s\u00ed, pero tambi\u00e9n a la vivienda, el transporte p\u00fablico, la energ\u00eda, el agua, Internet, el cuidado de los ni\u00f1os, las instalaciones recreativas y alimentos nutritivos para todos. Movilicemos nuestras fuerzas productivas para garantizar que todos tengan acceso a los bienes y servicios necesarios para el bienestar.<\/p>\n<p>En segundo lugar, debemos establecer ambiciosos programas de obras p\u00fablicas, para construir capacidad energ\u00e9tica renovable<sup>6<\/sup>, aislar los hogares, producir e instalar electrodom\u00e9sticos eficientes, restaurar los ecosistemas e innovar en tecnolog\u00edas socialmente necesarias y ecol\u00f3gicamente eficientes. Se trata de intervenciones esenciales que deben realizarse lo antes posible; no podemos esperar a que el capital decida que merece la pena hacerlas.<\/p>\n<p>En tercer lugar, debemos introducir una garant\u00eda p\u00fablica de empleo, que permita a las personas participar en estos proyectos colectivos vitales, realizando un trabajo significativo y socialmente necesario con democracia en el lugar de trabajo y salarios dignos. La garant\u00eda de empleo debe ser financiada por el emisor de la moneda, pero debe ser gobernada democr\u00e1ticamente al nivel apropiado de localidad.<\/p>\n<p>Consideremos el poder de este enfoque. Nos permite alcanzar objetivos ecol\u00f3gicamente necesarios. Pero tambi\u00e9n suprime el desempleo. Suprime la inseguridad econ\u00f3mica. Garantiza una buena vida para todos, independientemente de las fluctuaciones de la producci\u00f3n agregada, desvinculando as\u00ed el bienestar del crecimiento. En cuanto al resto de la econom\u00eda, las empresas privadas deben democratizarse y someterse al control de los trabajadores y de la comunidad, seg\u00fan proceda, y la producci\u00f3n debe reorganizarse en torno a los objetivos del bienestar y la ecolog\u00eda.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, al tiempo que aseguramos y mejoramos los sectores social y ecol\u00f3gicamente necesarios, tambi\u00e9n debemos reducir las formas de producci\u00f3n socialmente menos necesarias. Pero, como se\u00f1alan los estudiosos del decrecimiento, tambi\u00e9n tenemos que reducir la producci\u00f3n agregada en otras industrias destructivas (autom\u00f3viles, l\u00edneas a\u00e9reas, mansiones, carne industrial, moda r\u00e1pida, publicidad, armas, etc.), al tiempo que ampliamos la vida \u00fatil de los productos y prohibimos la obsolescencia programada. Este proceso deber\u00eda determinarse democr\u00e1ticamente, pero tambi\u00e9n basarse en la realidad material de la ecolog\u00eda y en los imperativos de la justicia decolonial<sup>7<\/sup>.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, necesitamos recortar urgentemente el exceso de poder adquisitivo de los ricos mediante impuestos sobre la riqueza y coeficientes m\u00e1ximos de ingresos.<sup>8<\/sup> En estos momentos, <em>s\u00f3lo los millonarios<\/em> van camino de quemar el 72% del presupuesto de carbono restante para mantener el planeta por debajo de 1,5\u00baC de calentamiento.<sup>9<\/sup> Se trata de un atroz ataque a la humanidad y al mundo vivo, y ninguno de nosotros deber\u00eda aceptarlo. Es irracional e injusto seguir desviando nuestra energ\u00eda y nuestros recursos para apoyar a una \u00e9lite que consume en exceso en medio de una emergencia ecol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Si, despu\u00e9s de tomar estas medidas, descubrimos que nuestra sociedad requiere menos mano de obra para producir lo que necesitamos, podemos acortar la semana laboral, dar a la gente m\u00e1s tiempo libre y repartir el trabajo necesario de forma m\u00e1s equitativa, evitando as\u00ed permanentemente cualquier desempleo.<\/p>\n<p>La dimensi\u00f3n internacionalista de esta transici\u00f3n debe estar en primer plano. El uso excesivo de energ\u00eda y materiales debe disminuir en el centro para lograr los objetivos ecol\u00f3gicos, mientras que en la periferia las capacidades productivas deben recuperarse, reorganizarse y, en muchos casos, aumentarse para satisfacer las necesidades humanas y lograr el desarrollo, con un rendimiento que converja globalmente a niveles que sean suficientes para el bienestar universal y compatibles con la estabilidad ecol\u00f3gica.<sup>10<\/sup> Para el Sur Global, esto requiere poner fin a los programas de ajuste estructural, cancelar las deudas externas, garantizar la disponibilidad universal de las tecnolog\u00edas necesarias y permitir a los gobiernos utilizar una pol\u00edtica industrial y fiscal progresiva para mejorar la soberan\u00eda econ\u00f3mica. En ausencia de una acci\u00f3n multilateral eficaz, los gobiernos del Sur pueden y deben tomar medidas unilaterales o colectivas hacia el desarrollo soberano y deben recibir apoyo para ello.<sup>11<\/sup><\/p>\n<p>Como todo esto deber\u00eda dejar claro, el decrecimiento \u2013el marco que ha abierto la imaginaci\u00f3n de cient\u00edficos y activistas en la \u00faltima d\u00e9cada\u2013 se entiende mejor como un elemento dentro de una lucha m\u00e1s amplia por el ecosocialismo y el antiimperialismo.<\/p>\n<p>\u00bfEs asequible el programa descrito? S\u00ed. Por definici\u00f3n, s\u00ed. Como reconoci\u00f3 incluso el influyente economista capitalista John Maynard Keynes \u2013y como siempre han entendido los economistas socialistas\u2013 todo lo que podemos hacer realmente, en t\u00e9rminos de capacidad productiva, lo podemos pagar. Y cuando se trata de capacidad productiva, tenemos mucho m\u00e1s que suficiente. Estableciendo un control democr\u00e1tico sobre las finanzas y la producci\u00f3n, podemos simplemente desplazar el uso de esta capacidad de la producci\u00f3n despilfarradora y la acumulaci\u00f3n elitista hacia la consecuci\u00f3n de objetivos sociales y ecol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>Algunos dir\u00e1n que esto suena ut\u00f3pico. Pero resulta que estas pol\u00edticas son extremadamente populares. Servicios p\u00fablicos universales, garant\u00eda de empleo p\u00fablico, m\u00e1s igualdad, una econom\u00eda centrada en el bienestar y la ecolog\u00eda m\u00e1s que en el crecimiento: las encuestas y sondeos muestran un fuerte apoyo mayoritario a estas ideas, y las asambleas ciudadanas oficiales de varios pa\u00edses han pedido precisamente este tipo de transici\u00f3n. Esto tiene el potencial de convertirse en una agenda pol\u00edtica popular y factible.<\/p>\n<p>Pero nada de esto ocurrir\u00e1 por s\u00ed solo. Requerir\u00e1 una gran lucha pol\u00edtica contra quienes se benefician tan prodigiosamente del <em>statu quo<\/em>. No es momento de reformismos suaves, de retoques en los bordes de un sistema que falla. Es el momento de un cambio revolucionario. Sin embargo, est\u00e1 claro que el movimiento ecologista que se ha movilizado en los \u00faltimos a\u00f1os no puede ser el \u00fanico agente de este cambio. Aunque el movimiento ha conseguido situar los problemas ecol\u00f3gicos en el primer plano del discurso p\u00fablico, carece del an\u00e1lisis estructural y la influencia pol\u00edtica necesarios para lograr la transici\u00f3n necesaria. Los partidos verdes burgueses son particularmente atroces, con su peligrosa falta de atenci\u00f3n a la cuesti\u00f3n de los medios de subsistencia de la clase trabajadora, la pol\u00edtica social y la din\u00e1mica imperialista. Para superar estas limitaciones, es urgente que los ecologistas establezcan alianzas con los sindicatos, los movimientos obreros y otras formaciones pol\u00edticas de la clase trabajadora que tienen mucha m\u00e1s influencia pol\u00edtica, incluido el poder de la huelga.<\/p>\n<p>Para ello, los ecologistas deben poner en primer plano las pol\u00edticas sociales que he enumerado anteriormente, organiz\u00e1ndose para abolir la inseguridad econ\u00f3mica que lleva a las comunidades de clase trabajadora y a muchos sindicatos a temer las ramificaciones negativas que una acci\u00f3n ecol\u00f3gica radical podr\u00eda tener en sus medios de vida. Pero los sindicatos tambi\u00e9n tienen que moverse. No lo digo como cr\u00edtico desde fuera, sino como sindicalista de toda la vida. \u00bfC\u00f3mo hemos podido dejar que los horizontes pol\u00edticos del movimiento obrero se reduzcan a batallas sectoriales sobre salarios y condiciones, dejando intacta la estructura general de la econom\u00eda capitalista? Debemos reavivar nuestras ambiciones originales y unirnos en todos los sectores \u2013as\u00ed como con los desempleados\u2013 para garantizar la protecci\u00f3n social para todos y lograr la democracia econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, los movimientos progresistas del centro deben unirse, apoyar y defender a los movimientos sociales radicales y anticoloniales del Sur Global. Los trabajadores y campesinos de la periferia aportan el 90% de la mano de obra que alimenta la econom\u00eda mundial capitalista, y el Sur posee la mayor parte de la tierra cultivable y de los recursos cr\u00edticos del mundo, lo que pone en sus manos una influencia sustancial. Cualquier filosof\u00eda pol\u00edtica que no ponga en primer plano a los trabajadores y los movimientos pol\u00edticos del Sur como agentes principales del cambio revolucionario, sencillamente est\u00e1 errando el tiro.<\/p>\n<p>Para ello es necesario el duro trabajo de organizarse, establecer solidaridades y unirse en torno a reivindicaciones pol\u00edticas comunes. Requiere estrategia y requiere coraje. \u00bfHay esperanza? S\u00ed. Sabemos que es emp\u00edricamente posible lograr una econom\u00eda mundial justa y sostenible. Pero nuestra esperanza s\u00f3lo puede ser tan fuerte como nuestra lucha. Si queremos esperanza, si queremos conquistar un mundo as\u00ed, debemos construir la lucha.<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<ol>\n<li id=\"en1\" class=\"endnote hovernote\">Jason Hickel, Christian Dorninger, Hanspeter Wieland, y Intan Suwandi, \u00abImperialist Appropriation in the World Economy: Drain from the Global South through Unequal Exchange, 1990\u20132015,\u00bb <cite class=\"journal\u2212book\">Global Environmental Change<\/cite> 73 (2020): 102467.<\/li>\n<li id=\"en2\" class=\"endnote hovernote\">Peter Kropotkin, <cite class=\"journal\u2212book\">The Conquest of Bread<\/cite> (1892), <a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/reference\/archive\/kropotkin-peter\/1892\/bread.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">marxists.org<\/a>.<\/li>\n<li id=\"en3\" class=\"endnote hovernote\">\u00a0Jason Hickel, Daniel W. O\u2019Neill, Andrew L. Fanning, y Huzaifa Zoomkawala, \u00abNational Responsibility for Ecological Breakdown: A Fair-Shares Assessment of Resource Use, 1970\u20132017,\u00bb <cite class=\"journal\u2212book\">Lancet Planetary Health<\/cite> 6, no. 4 (2022): e342\u2013e349; Jason Hickel, \u00abQuantifying National Responsibility for Climate Breakdown: An Equality-Based Attribution Approach for Carbon Dioxide Emissions in Excess of the Planetary Boundary,\u00bb <cite class=\"journal\u2212book\">Lancet Planetary Health<\/cite> 4, no. 9 (2022): e399\u2013e404; Lorenz T. Key\u00dfer y Manfred Lenzen, \u00ab1.5\u00b0C Degrowth Scenarios Suggest the Need for New Mitigation Pathways,\u00bb <cite class=\"journal\u2212book\">Nature Communications<\/cite> 12, no. 1 (2021): 2676; Jason Hickel et al., \u00abUrgent Need for Post-Growth Climate Mitigation Scenarios,\u00bb <cite class=\"journal\u2212book\">Nature Energy<\/cite> 6, no. 8 (2021): 766\u201368. El PDF gratuito de este art\u00edculo est\u00e1 disponible en <a href=\"https:\/\/www.jasonhickel.org\/research\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">jasonhickel.org\/research<\/a>.<\/li>\n<li id=\"en4\" class=\"endnote hovernote\">Jason Hickel, \u00ab<a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/2023\/07\/01\/on-technology-and-degrowth\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">On Technology and Degrowth<\/a>,\u00bb <cite class=\"journal\u2212book\">Monthly Review<\/cite> 75, no. 3 (July\u2013August 2023): 44\u201350; Jefim Vogel y\u00a0 Jason Hickel, \u00abIs Green Growth Happening?: Achieved vs. Paris-compliant CO2-GDP Decoupling in High-Income Countries,\u00bb <cite class=\"journal\u2212book\">Lancet Planetary Health<\/cite> (2023, forthcoming).<\/li>\n<li id=\"en5\" class=\"endnote hovernote\">Jason Hickel, \u00ab<a href=\"https:\/\/mronline.org\/2023\/04\/21\/universal-public-services\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Universal Public Services: The Power of Decommodifying Survival<\/a>,\u00bb MR Online, April 21, 2023.<\/li>\n<li id=\"en6\" class=\"endnote hovernote\">V\u00e9ase, por ejemplo, la <a href=\"https:\/\/fossilfueltreaty.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Fossil Fuel Non-Proliferation Treaty Initiative<\/a>.<\/li>\n<li id=\"en7\" class=\"endnote hovernote\">Sabemos por las asambleas ciudadanas del Reino Unido, Francia y Espa\u00f1a que la gente puede identificar r\u00e1pidamente las formas de producci\u00f3n menos necesarias y ponerse de acuerdo para reducirlas. Tambi\u00e9n sabemos que, en condiciones experimentales, la gente intenta gestionar los recursos de forma justa y ecol\u00f3gica (lo que confirma las investigaciones de Eleanor Ostrom y otros sobre la gesti\u00f3n democr\u00e1tica de los bienes comunes); v\u00e9ase Oliver P. Hauser, David G. Rand, Alexander Peysakhovich, y Martin A. Nowak, \u00abCooperating with the Future,\u00bb <cite class=\"journal\u2212book\">Nature<\/cite> 511, no. 7508 (2014): 220\u201323. La democracia es un valor socialista clave, pero tambi\u00e9n lo son la ciencia (es decir, las posturas deben ser emp\u00edricamente s\u00f3lidas con respecto a la realidad material y ecol\u00f3gica), la justicia y la solidaridad. Si las personas del centro deciden democr\u00e1ticamente aumentar el uso de la energ\u00eda y los materiales de forma que se agrave el deterioro ecol\u00f3gico y\/o se perjudique a las personas de la periferia, los socialistas deben oponerse y argumentar\/organizarse para cambiar de rumbo.<\/li>\n<li id=\"en8\" class=\"endnote hovernote\">Joel Millward-Hopkins y Yannick Oswald, \u00abReducing Global Inequality to Secure Human Wellbeing and Climate Safety,\u00bb <cite class=\"journal\u2212book\">Lancet Planetary Health<\/cite> 7, no. 2 (2023): e147\u2013e154. V\u00e9ase tambi\u00e9n Jason Hickel, \u00ab<a href=\"https:\/\/www.aljazeera.com\/opinions\/2022\/12\/14\/how-much-should-inequality-be-reduced\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">How Much Should Inequality Be Reduced?<\/a>,\u00bb Al Jazeera, December 14, 2022, aljazeera.com.<\/li>\n<li id=\"en9\" class=\"endnote hovernote\">Stefan G\u00f6ssling y Andreas Humpe, \u00abMillionaire Spending Incompatible with 1.5\u00b0C Ambitions,\u00bb <cite class=\"journal\u2212book\">Cleaner Production Letters<\/cite> 4 (2023): 100027.<\/li>\n<li id=\"en10\" class=\"endnote hovernote\">Hickel, O\u2019Neill, Fanning, y Zoomkawala, \u00abNational Responsibility for Ecological Breakdown\u00bb; Hickel, \u00abQuantifying National Responsibility for Climate Breakdown\u00bb; Key\u00dfer y Lenzen, \u00ab1.5\u00b0C Degrowth Scenarios Suggest the Need for New Mitigation Pathways\u00bb; Jason Hickel y Dylan Sullivan, \u00ab<a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/2023\/07\/01\/capitalism-global-poverty-and-the-case-for-democratic-socialism\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Capitalism, Global Poverty, and the Case for Democratic Socialism<\/a>,\u00bb <cite class=\"journal\u2212book\">Monthly Review<\/cite> 75, no. 3 (July\u2013August 2023): 99\u2013113.<\/li>\n<li id=\"en11\" class=\"endnote hovernote\">Jason Hickel, \u00ab<a href=\"https:\/\/newint.org\/features\/2021\/08\/09\/money-ultimate-decolonizer-fjf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">How to Achieve Full Decolonization<\/a>,\u00bb <cite class=\"journal\u2212book\">New Internationalist<\/cite>, October 15, 2021; Samir Amin, <cite class=\"journal\u2212book\">Delinking: Toward a Polycentric World<\/cite> (London: Zed Books, 1980).<\/li>\n<\/ol>\n<p>Fuente: <em>Monthly Review<\/em> (<a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/2023\/09\/01\/the-double-objective-of-democratic-ecosocialism\/\">https:\/\/monthlyreview.org\/2023\/09\/01\/the-double-objective-of-democratic-ecosocialism\/<\/a>)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A medida que avanza el siglo XXI nos enfrentamos a una doble crisis. 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