{"id":14306,"date":"2023-09-26T05:00:24","date_gmt":"2023-09-26T04:00:24","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=14306"},"modified":"2023-09-26T02:59:59","modified_gmt":"2023-09-26T01:59:59","slug":"la-bancarrota-de-la-ciencia-el-joven-gramsci-y-la-crisis-del-positivismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=14306","title":{"rendered":"La \u00abbancarrota de la ciencia\u00bb. El joven Gramsci y la crisis del positivismo"},"content":{"rendered":"<p><strong>1.- Un ambiente cultural tormentoso<\/strong><\/p>\n<p>Como es bien sabido, el pensamiento de Antonio Gramsci estuvo fuertemente vinculado desde sus inicios a las corrientes culturales de su \u00e9poca<a href=\"#_edn1\" name=\"_ednref1\">[1]<\/a>. Dir\u00eda que creativamente vinculado, hasta el punto de que muchos de los conceptos que m\u00e1s tarde se convertir\u00edan en t\u00edpicamente \u00abgramscianos\u00bb, incluso en el Gramsci marxista, no derivaban directamente de las diferentes versiones del marxismo de la Segunda y la Tercera Internacional, y en el caso de los que derivaban de este, a menudo sufr\u00edan verdaderas <em>traducciones<\/em> \u2013es decir, eran integrados en su propio sistema te\u00f3rico con un cambio parcial de los significados originales\u2013, enriqueciendo as\u00ed sus distintos usos<a href=\"#_edn2\" name=\"_ednref2\">[2]<\/a>. Adem\u00e1s, a Gramsci tuvo que pensar y actuar en un tiempo marcado por intensas tensiones hist\u00f3ricas e intelectuales \u2013que fue definido por muchos como una \u00abcrisis\u00bb radical e incluso como un \u00abocaso\u00bb o \u00abdecadencia\u00bb del pensamiento racional y\/o historicista e incluso de la civilizaci\u00f3n europea en su conjunto\u2013, en el que pudo comprender y comprobar los l\u00edmites del marxismo de su tiempo. Pretendo esbozar algunos pasos de las intervenciones de Gramsci en este campo a partir de un problema de gran actualidad.<\/p>\n<p>Entre las formas de conocimiento consideradas en crisis estaba sin duda \u2013y, en primer lugar\u2013 la ciencia y la filosof\u00eda que en gran medida la hab\u00eda acompa\u00f1ado a lo largo del siglo XIX, el positivismo. Este hecho tuvo sus repercusiones en el seno de un socialismo (el de Karl Marx y Friedrich Engels) que hallaba su propio car\u00e1cter distintivo respecto a los dem\u00e1s precisamente por ser \u00abcient\u00edfico\u00bb y porque adem\u00e1s hab\u00eda tenido m\u00faltiples conexiones con el positivismo.<\/p>\n<p>A este respecto, en 1895 se iniciar\u00eda un importante debate a partir de la publicaci\u00f3n del art\u00edculo <em>Apr\u00e8s une visite au Vatican<\/em> en la revista <em>Revue des deux mondes<\/em><a href=\"#_edn3\" name=\"_ednref3\">[3]<\/a>, en el que su director Ferdinand Bruneti\u00e8re, por entonces reci\u00e9n convertido al catolicismo, escrib\u00eda sobre la bancarrota de la ciencia (<em>banqueroute de la science<\/em>), casi como un desenlace negativo de la edad de oro de esta forma de conocimiento, que hab\u00eda dominado la cultura europea, como en el caso de la Tercera Rep\u00fablica francesa, en la que la ciencia, la libertad y la justicia estaban estrechamente vinculadas al ideal republicano de una educaci\u00f3n laica universal<a href=\"#_edn4\" name=\"_ednref4\">[4]<\/a>. En la vasta y agria pol\u00e9mica que sigui\u00f3 a la publicaci\u00f3n del art\u00edculo, muchos vieron en este la sombra amenazadora y oscurantista de una Iglesia cat\u00f3lica, que mostraba un nuevo dinamismo, tanto en el terreno social con la enc\u00edclica <em>Rerum novarum<\/em> (1891) de Le\u00f3n XIII, como en el intelectual con el ascenso del neotomismo como filosof\u00eda oficial, con vistas a recuperar la hegemon\u00eda cultural, sobre todo en el terreno intelectual y cient\u00edfico<a href=\"#_edn5\" name=\"_ednref5\">[5]<\/a>. Este programa neotomista se utilizar\u00eda tambi\u00e9n en el interior de la propia Iglesia cat\u00f3lica como respuesta, en particular, contra el llamado <em>modernismo<\/em>, movimiento eclesi\u00e1stico y laico que pretend\u00eda reconciliar el catolicismo con el mundo moderno, reform\u00e1ndolo cultural y teol\u00f3gicamente. El modernismo indicaba, entre otras cosas, su intenci\u00f3n de superar los esquemas del aristotelismo escol\u00e1stico y del neotomismo con la llamada a la experiencia religiosa como testimonio interior de la verdad de la fe, en fuerte pol\u00e9mica tanto con el intelectualismo teol\u00f3gico, como con el sobrenaturalismo popular. En esencia, el modernismo cat\u00f3lico quer\u00eda elaborar una nueva apolog\u00e9tica que tuviera en cuenta una aspiraci\u00f3n a lo sobrenatural intr\u00ednsecamente presente en el ser humano, y analizar los dogmas con un esp\u00edritu hist\u00f3rico-cr\u00edtico. Este intento de reforma fue reiteradamente condenado, sobre todo por el Papa P\u00edo X (enc\u00edclica <em>Pascendi dominici gregis<\/em>, 1907). En Italia ser\u00eda duramente reprimido lleg\u00e1ndose a la excomuni\u00f3n y la abjuraci\u00f3n exigida a sus protagonistas, adeptos y simpatizantes, entre ellos el historiador del cristianismo y sacerdote Ernesto Bonaiuti. El modernismo hab\u00eda desarrollado una sensata una relaci\u00f3n con la ciencia, como en el caso del matem\u00e1tico bergsoniano Edouard Le Roy<a href=\"#_edn6\" name=\"_ednref6\">[6]<\/a>, diferente de la que tradicionalmente hab\u00eda mantenido. Recientemente, algunos han considerado este aspecto cr\u00edtico del programa modernista an\u00e1logo al de Galileo Galilei y al de otros pensadores italianos. Sin embargo, esta comparaci\u00f3n viene de m\u00e1s atr\u00e1s. De hecho \u2013a diferencia de los idealistas Croce y Gentile, pero tambi\u00e9n de Gramsci\u2013 hab\u00eda sido subrayada y enfatizada por Giovanni Papini en el art\u00edculo \u00abL&#8217;Italia risponde\u00bb del primer n\u00famero de su nueva revista <em>La Voce,<\/em> dentro de una especie de reivindicaci\u00f3n de ciertas primac\u00edas culturales nacionales que consideraba desatendidas o incomprendidas<a href=\"#_edn7\" name=\"_ednref7\">[7]<\/a>. Unos a\u00f1os m\u00e1s tarde Gramsci percibir\u00eda la relaci\u00f3n entre el nacimiento de esta corriente de pensamiento y la existencia del movimiento obrero socialista, tanto la condena teol\u00f3gica por parte de la Iglesia, como el desarrollo del popularismo cat\u00f3lico favorecido por esta. De ah\u00ed, se derivar\u00eda tambi\u00e9n el inter\u00e9s y la atenci\u00f3n que Gramsci mostrar\u00e1 en relaci\u00f3n a los aspectos pol\u00edticos y sociales del modernismo: \u00abel \u00abmodernismo\u00bb no cre\u00f3 \u00ab\u00f3rdenes religiosas\u00bb sino \u00ab\u00f3rdenes pol\u00edticas\u00bb, (la democracia cristiana)\u00bb (<em>Q8<\/em> \u00a7220, p.1081).<\/p>\n<p><strong>2.- Ciencia <em>versus<\/em> religi\u00f3n. La reproposici\u00f3n <em>finisecular<\/em> de Ernest Renan<\/strong><\/p>\n<p>A pesar de todo, Bruneti\u00e8re distingu\u00eda entre los resultados positivos de la ciencia y el <em>cientificismo<\/em>, sobre todo en la forma que hab\u00eda adoptado dentro del vasto y desigual paradigma cultural decimon\u00f3nico, aunque declinara criticar esta metaf\u00edsica en favor de la religi\u00f3n y especialmente del catolicismo. Y dentro de ese paradigma, se generalizar\u00eda la combinaci\u00f3n de ciencia y cientificismo positivista, aunque con notables excepciones. En 1890, Ernest Renan (autor bien conocido por Gramsci) volv\u00eda a proponer el cientificismo con la reedici\u00f3n de su <em>Avenir de la science<\/em> de 1848, en el que, una vez m\u00e1s, propon\u00eda \u00aborganizar cient\u00edficamente a la humanidad\u00bb<a href=\"#_edn8\" name=\"_ednref8\">[8]<\/a>, y en una carta de 1878 a su amigo Marcellin Berthelot, qu\u00edmico y <em>grand commis<\/em> de la Tercera Rep\u00fablica de la que hab\u00eda sido varias veces Ministro de Educaci\u00f3n, escribir\u00eda con tono sapiencial, \u00abtodo es vanidad, excepto la ciencia\u00bb<a href=\"#_edn9\" name=\"_ednref9\">[9]<\/a>.<\/p>\n<p>Sin embargo, en esta \u00e9poca se produc\u00eda tambi\u00e9n un nuevo renacimiento del pensamiento positivista, sobre todo por parte de los cient\u00edficos, especialmente en el campo de la medicina y de la psicolog\u00eda experimental. El problema planteado por Bruneti\u00e8re se refer\u00eda a una constataci\u00f3n recurrente en la cultura moderna: la imposibilidad de que los <em>hechos<\/em> y las <em>leyes<\/em> <em>particulares <\/em>derivados de las ciencias proporcionasen un sentido \u00faltimo a la vida y al destino humanos, entendiendo por sentido la sensibilidad, el significado, la orientaci\u00f3n<a href=\"#_edn10\" name=\"_ednref10\">[10]<\/a>, o proporcionasen un conocimiento total, absoluto e inmutable. Es decir, el hombre moderno no pod\u00eda resistir el desencanto weberiano del mundo, o, incluso (y m\u00e1s bien), la conciencia de la radical inmanencia de su vida, de su destino y, por tanto, de su obrar, del que Nicol\u00e1s Maquiavelo se hab\u00eda hecho abanderado en la pol\u00edtica de la Edad Moderna. De ah\u00ed el continuo resurgir de temas existencialistas, antiintelectualistas y espiritualistas. Como ha escrito Stefano Poggi a este respecto<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">La proclamada \u00abbancarrota de la ciencia\u00bb es en realidad la \u00abbancarrota\u00bb de una ciencia ilusoriamente erigida [&#8230;] para desempe\u00f1ar las funciones de garant\u00eda o fundamento absoluto del conocimiento, de una ciencia concebida nada m\u00e1s que como una metaf\u00edsica [&#8230;] las acusaciones [de \u00abbancarrota\u00bb] son precisamente las acusaciones de quienes buscan un \u00ababsoluto\u00bb y, decepcionados por no encontrarlo en las ciencias, precisamente porque \u00e9stas reconocen sus \u00abl\u00edmites\u00bb, quieren afirmar desde una visi\u00f3n filos\u00f3fica sin fronteras de ning\u00fan tipo<a href=\"#_edn11\" name=\"_ednref11\">[11]<\/a>.<\/p>\n<p>Sin embargo, en aquella \u00e9poca se hablaba mucho de una \u00abcrisis de la ciencia\u00bb o de una \u00abcrisis de los fundamentos\u00bb (en este \u00faltimo caso de las matem\u00e1ticas) \u2013que a menudo se confund\u00edan con la mencionada bancarrota\u2013, aunque ten\u00edan dos aspectos distintos: uno se refer\u00eda a un supuesto conflicto entre la ciencia y las formas de vida por el que hab\u00edan abogado algunos autores desde distintos puntos de vista (Friedrich Nietzsche, Edmund Husserl, Henri Bergson, Oswald Spengler, etc.); otro, sin embargo, se refer\u00eda a la necesidad de reformular las ideas filos\u00f3ficas y la cultura en general, de modo que estuvieran a la altura de las impresionantes innovaciones te\u00f3ricas provocadas por la crisis de la ciencia cl\u00e1sica del siglo XIX y la aparici\u00f3n en los campos matem\u00e1tico, f\u00edsico, qu\u00edmico y biol\u00f3gico de evidentes novedades: teor\u00eda de la relatividad, mec\u00e1nica cu\u00e1ntica y ondulatoria, geometr\u00eda no euclidiana, mec\u00e1nica estad\u00edstica, teor\u00edas at\u00f3micas y moleculares, termodin\u00e1mica, neodarwinismo, as\u00ed como la fisiolog\u00eda y la psicolog\u00eda experimentales, etc.<a href=\"#_edn12\" name=\"_ednref12\">[12]<\/a>.<\/p>\n<p>Entre finales del siglo XIX y principios del XX tuvieron lugar en Europa y tambi\u00e9n en los Estados Unidos de Am\u00e9rica importantes debates entre fil\u00f3sofos, cient\u00edficos, historiadores y soci\u00f3logos, pero tambi\u00e9n entre cient\u00edficos-fil\u00f3sofos y cient\u00edficos-historiadores que marcar\u00edan la cultura del pasado siglo sobre los fundamentos del conocimiento, el papel del sujeto, las formas de axiomatizaci\u00f3n de las diversas formas de conocimiento y la manera de conectarlas entre s\u00ed. Incluso estas rotundas innovaciones plantearon cuestiones filos\u00f3ficas de primer orden.<\/p>\n<p>En realidad, por lo que respecta a las ciencias (pero tambi\u00e9n a la filosof\u00eda y a la historiograf\u00eda) el concepto de \u00abcrisis\u00bb deb\u00eda entenderse en su acepci\u00f3n m\u00e1s propia, derivada de la medicina antigua, de una condici\u00f3n de <em>inestabilidad<\/em> que pod\u00eda preludiar un cambio positivo m\u00e1s o menos radical (aunque tambi\u00e9n negativo), y desde este punto de vista en esta \u00e9poca se hizo evidente que el conocimiento cient\u00edfico y los relacionados con este deb\u00edan considerarse perpetuamente en \u00abcrisis\u00bb, que el cambio \u2013incluso el cambio repentino y profundo de disciplinas\u2013 era un aspecto fisiol\u00f3gico y no patol\u00f3gico de su desarrollo. De ah\u00ed, tambi\u00e9n, el cuestionamiento de una idea de la filosof\u00eda basada en la absolutez y universalidad del conocimiento que har\u00eda que Edmund Husserl \u2013m\u00e1s tarde\u2013 argumentara sobre una \u00ab\u00bbbancarrota\u00bb de la filosof\u00eda y de la ciencia\u00bb, con obvias referencias al debate que nos ocupa, en particular con la disoluci\u00f3n de la realidad \u00abobjetiva\u00bb de tipo realista derivada del anterior planteamiento del conocimiento por parte de David Hume y de George Berkeley, cuyo pensamiento \u2013junto con el de Kant\u2013 volver\u00e1 a ser uno de los protagonistas del nuevo ambiente filos\u00f3fico<a href=\"#_edn13\" name=\"_ednref13\">[13]<\/a>.<\/p>\n<p>Todo ello contribuy\u00f3 a definir a\u00fan m\u00e1s el significado de la \u00abbancarrota\u00bb antes mencionada, m\u00e1s all\u00e1 de las propias intenciones de Bruneti\u00e8re. Este t\u00e9rmino dramatizaba el cambio que se estaba produciendo hacia una idea convencionalista, probabilista y relativista, en la que entre observador y observado (o entre sujeto y objeto) ya no pod\u00eda haber una distinci\u00f3n clara como en el pasado (ciencia cl\u00e1sica) y, lo que es m\u00e1s, el propio Yo en la psicolog\u00eda humana y experimental ya no se consideraba una realidad unitaria y un\u00edvoca, sino pluralista y contradictoria entre sus diversos componentes. Adem\u00e1s, representaba la ratificaci\u00f3n del fin de la idea de la ciencia como ideolog\u00eda general de la sociedad, o incluso, como \u00fanico fundamento de la \u00abidea de progreso\u00bb: una idea al mismo tiempo filos\u00f3fica, historiogr\u00e1fica y epistemol\u00f3gica. Esta hip\u00f3tesis aparentemente catastrofista, fue seguida por movimientos que promov\u00edan distintas formas de espiritualismo e incluso de ocultismo y espiritismo, junto con la exaltaci\u00f3n de la existencia de una \u00abcuarta dimensi\u00f3n\u00bb de la realidad, que sin embargo estaba presente en la geometr\u00eda del siglo XIX (hiperespacio), y que hab\u00eda tenido una notable influencia en la pintura (cubismo); \u00abcuarta dimensi\u00f3n\u00bb que no debe confundirse con el espacio-tiempo de la teor\u00eda de la relatividad de Albert Einstein (1905). En este contexto, se revelan importantes correlaciones \u2013aunque no de manera determinista\u2013 entre ciencia, arte y literatura. Sin embargo, como m\u00e1s tarde argumentar\u00eda Gramsci en los <em>Cuadernos de la c\u00e1rcel<\/em>, la primera estaba sujeta al progreso en sus contenidos (pero tambi\u00e9n en el estilo de la investigaci\u00f3n), la segunda, en cambio, era una <em>creaci\u00f3n<\/em> irrepetible y subjetiva, aunque pod\u00eda tener un \u00abaire de familia\u00bb con otras creaciones de la misma \u00e9poca.<\/p>\n<p>Pero esta afirmada y reiterada bancarrota revelaba tambi\u00e9n la emergencia de una nuevo tiempo filos\u00f3fico fundado en el siglo de la entrada de las masas o de las \u00abmuchedumbres\u00bb (para algunos, es decir, de la democracia, pero tambi\u00e9n de la <em>mediocridad<\/em>) en el escenario de la historia, de ah\u00ed la continua exaltaci\u00f3n del sujeto y del individuo, tal como en Italia describ\u00eda el programa de la revista <em>Leonardo<\/em> fundada en Florencia en 1903 por escritores y fil\u00f3sofos no acad\u00e9micos como Giovanni Papini y Giuseppe Prezzolini, muy vinculados al pensamiento de Henri Bergson y William James, y por tanto al vitalismo y al pragmatismo<a href=\"#_edn14\" name=\"_ednref14\">[14]<\/a>.<\/p>\n<p><strong>3.- Reflexiones iniciales de Gramsci. El \u00abeterno error\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>Esta extensa e importante problem\u00e1tica hab\u00eda llegado tambi\u00e9n a Cerde\u00f1a, donde un joven Gramsci, estudiante del Liceo Classico Giovanni Maria Dettori de Cagliari, en graves apuros econ\u00f3micos, pero lector omn\u00edvoro de las revistas culturales de la \u00e9poca<a href=\"#_edn15\" name=\"_ednref15\">[15]<\/a>, la trat\u00f3 en un ensayo sobre un pasaje de Henrik Ibsen \u00abLas verdades, al envejecer, se convierten en errores\u00bb, hasta hace poco tiempo in\u00e9dito y publicado en el peri\u00f3dico <em>Il Fatto quotidiano<\/em> el 26 de junio de 2022. En este, Gramsci indicaba ampliamente, dentro de una verdadera y propia teor\u00eda del desarrollo del conocimiento y del estatuto verificativo de las ideas tanto cient\u00edficas como de otro tipo, con una intenci\u00f3n fuertemente antirreligiosa basada en la idea (persistente tambi\u00e9n m\u00e1s tarde, pero sobre un terreno distinto) de que la filosof\u00eda pod\u00eda tener una funci\u00f3n emancipadora respecto de la religi\u00f3n. Todo ello dentro de una idea continuista sobre la naturaleza del hombre, que m\u00e1s tarde modificar\u00eda radicalmente, como modificar\u00e1 su concepci\u00f3n de las ideas del pasado como errores, por el de condiciones dial\u00e9cticamente superables y \u00fatiles en un determinado per\u00edodo hist\u00f3rico:<\/p>\n<p>Si observamos cu\u00e1ntas de las afirmaciones que se han hecho desde que el mundo es mundo, se han salvado de la destrucci\u00f3n, veremos que todo el trabajo realizado hasta ahora ha sido en vano: la ciencia misma, que a algunos puede parecer diosa y reina, no se ha salvado de este lamentable destino: no hace muchos a\u00f1os que Bruneti\u00e8re afirmaba su <em>d\u00e9b\u00e2cle<\/em> <a href=\"#_edn16\" name=\"_ednref16\">[16]<\/a>. Entristece pensar que estas pretendidas verdades han sido causa de luchas encarnizadas, masacres y de feroces represalias; la parte m\u00e1s brutal del hombre, que parece est\u00e1tica y conservadora, ha mostrado siempre sus horribles cualidades en su intento de destruir lo que es din\u00e1mico y progresivo. La creencia ptolemaica y aristot\u00e9lica de que la tierra era el centro del universo, porque el hombre, que es lo m\u00e1s perfecto, la habita, sirvi\u00f3 durante casi dos mil a\u00f1os; satisfizo a las mentes y <em>ciertamente fue una verdad, porque verdades son las que los hombres creen que lo son<\/em>, y ninguna fue m\u00e1s profesada que \u00e9sta. Nosotros, que la hemos superado, podemos ver su defecto org\u00e1nico, que est\u00e1 relacionado con todo un sistema de civilizaci\u00f3n individualista; pero no podemos ver si la verdad que hemos reemplazado tiene alg\u00fan otro defecto; porque si es bueno decir que los instrumentos cient\u00edficos se han perfeccionado; sigue siendo el hombre quien usa el instrumento, y esto no ha cambiado. Otra verdad que ha tenido distinta suerte a trav\u00e9s de los siglos es la existencia de Dios; y \u00e9sta es la que m\u00e1s da\u00f1o ha hecho a los hombres: ten\u00eda este m\u00e9rito, que era grande para muchos: que llenaba fant\u00e1sticamente todos los vac\u00edos y daba el b\u00e1lsamo consolador a las almas desesperadas por la b\u00fasqueda. Pero tuvo que surgir un poderoso cerebro razonador, y Emanuel Kant decapit\u00f3 al viejo Dios<a href=\"#_edn17\" name=\"_ednref17\">[17]<\/a>: la sepultura a\u00fan no lo ha recibido, y el cad\u00e1ver bien inmumificado pellizca de vez en cuando a los hombres. Y tambi\u00e9n en la vida moderna, muchas de las causas de los desequilibrios, de las aberraciones que se producen, hay que buscarlas en algunas de esas verdades que han envejecido y ya no nos satisfacen; pero siguen siendo oficialmente verdades y hay que respetarlas [&#8230;] Toda la vida social se basa en esas peque\u00f1as hipocres\u00edas y en esos acomodos; los \u00eddolos de bronce y de madera han sido sustituidos por \u00eddolos morales o intelectuales. Todos los d\u00e9biles e imb\u00e9ciles se oponen a una renovaci\u00f3n con vagas ilusiones y sutiles conveniencias, y todo lo que es sano y vital se agita sin encontrar salida, entorpecido o enmara\u00f1ado en este cieno que todo lo envuelve. Pero el hombre que tiende hacia no s\u00e9 qu\u00e9 destinos desconocidos sabr\u00e1 derribar incluso estos prejuicios, o estas verdades, y formar\u00e1 otras que ser\u00e1n mejores y m\u00e1s racionales que las del pasado. Hemos pasado por muchas otras edades y por muchas otras creencias, y \u00e9stas siempre se han refinado, se han perfeccionado; la vida est\u00e1 en un constante devenir: s\u00f3lo as\u00ed puede justificarse este eterno error. Todas las \u00e9pocas no son m\u00e1s que per\u00edodos de transici\u00f3n, y han pasado con todo su bagaje de prejuicios y errores; nadie podr\u00e1 decir nunca si llegaremos a la anulaci\u00f3n o a la deificaci\u00f3n<a href=\"#_edn18\" name=\"_ednref18\">[18]<\/a>.<\/p>\n<p>Casi de la misma forma que un jovenc\u00edsimo Giacomo Leopardi<a href=\"#_edn19\" name=\"_ednref19\">[19]<\/a>, Gramsci ve la misi\u00f3n de la raz\u00f3n sobre todo la de cr\u00edtica radical de las ideas generalizadas existentes en un determinado per\u00edodo hist\u00f3rico, que fueron consideradas en un determinado momento como errores, mientras que hasta entonces hab\u00edan sido consideradas verdades. Una vez destruidas las verdades-errores, eran sustituidas por otras verdades, que, sin embargo, tambi\u00e9n eran transitorias y estaban destinadas a ser superadas hist\u00f3ricamente como errores, como parte de una continuidad en el errar. Sin embargo, todas estas verdades relativas hab\u00edan desempe\u00f1ado una importante funci\u00f3n hist\u00f3rica, pues hab\u00edan complacido al alma humana al ser cre\u00eddas por la mayor\u00eda como verdaderas y conformes a las formas de vida de la \u00e9poca, incluso <em>ilusoriamente<\/em> verdaderas. Por eso era dif\u00edcil erradicarlas y sustituirlas. El desarrollo intelectual estuvo plagado de conflictos, a veces agudos y sangrientos, aunque tendi\u00f3 a imponerse aquello resultaba sano y vital, es decir, tendieron a imponerse las ideas relativamente mejores y m\u00e1s racionales. Como hemos visto, para el bachiller Gramsci cada \u00e9poca de la historia no era m\u00e1s que una transici\u00f3n hacia un futuro imprevisible, que pod\u00eda conducir o bien a una realidad plenamente iluminada por la raz\u00f3n, o a la transformaci\u00f3n de los errores o de las \u00abviejas\u00bb verdades intelectuales en \u00eddolos permanentes casi de tipo religioso. El Gramsci \u00abmaduro\u00bb, no escapar\u00e1 a esta din\u00e1mica \u2013que ser\u00e1 modificada radicalmente por el uso de la dial\u00e9ctica historicista marxiana\u2013 ni siquiera el materialismo hist\u00f3rico, m\u00e1s tarde definido como filosof\u00eda de la praxis: siendo productos hist\u00f3ricos, estaban destinados a desaparecer una vez realizada la sociedad autorregulada (comunismo), donde los antagonismos de clase no tendr\u00edan ya raz\u00f3n de ser.<\/p>\n<p>Es importante destacar c\u00f3mo para el bachiller Gramsci la verdad no s\u00f3lo no era absoluta, es decir, un reflejo de la realidad objetiva de las cosas, sino una creencia compartida por la mayor\u00eda de los hombres: es decir, s\u00f3lo era verdad lo que muchos (o todos) cre\u00edan que era; y por tanto, deb\u00eda ser considerada la vertiente <em>intersubjetiva<\/em> m\u00e1s amplia posible de las creencias humanas. Esta ser\u00eda la premisa para posteriores posiciones sobre la objetividad de la realidad como intersubjetividad. Sin embargo, a diferencia de Leopardi \u2013que hab\u00eda asumido la posici\u00f3n <em>exclusivamente<\/em> destructiva y esc\u00e9ptica de la raz\u00f3n de Pierre Bayle\u2013 y para quien la verdad, por ser enemiga del error \u00fatil y de la ilusi\u00f3n (que tambi\u00e9n era \u00fatil), era en el fondo enemiga de la sociedad, Gramsci pensaba en cambio que era necesaria una sustituci\u00f3n progresiva y constructiva de una verdad por otra, que con el tiempo se hab\u00eda convertido en una \u00abilusi\u00f3n\u00bb negativa, y por tanto a superar. Era el mundo de las \u00abilusiones\u00bb, por muy formadas que estuvieran, el que, aunque \u00fatil hasta cierto punto, ten\u00eda que ser eliminado -aunque de forma tendencial- por el progreso de la cultura y la racionalidad. Pero incluso Gramsci revela en esta ocasi\u00f3n un rasgo de radical <em>escepticismo hist\u00f3rico<\/em> con cierta referencia a una leopardiana vanidad e inanidad de la indagaci\u00f3n humana sobre el mundo:<\/p>\n<p>Durante miles de a\u00f1os [el hombre] se ha estado atormentando, se agita, ahora feliz ahora triste, ahora ondeando una bandera de victoria y poco despu\u00e9s golpe\u00e1ndose y descuartiz\u00e1ndose por una derrota, y se encuentra donde estaba antes; todo lo que ha sufrido no le basta; las desilusiones no le han cambiado; ha seguido siendo el eterno ni\u00f1o que se divierte con la arena, y que con constancia quisiera vencer al viento que destruye sus construcciones.<a href=\"#_edn20\" name=\"_ednref20\">[20]<\/a><\/p>\n<p><strong>4.- La idea de progreso y su crisis<\/strong><\/p>\n<p>En realidad, esta compleja situaci\u00f3n, que posteriormente ser\u00eda desarrollada por Gramsci en los <em>Cuadernos de la c\u00e1rcel<\/em>, indicaba una crisis m\u00e1s general de las clases dominantes de la \u00e9poca que hasta entonces hab\u00edan hecho suya la idea ilustrada, <em>ideologista<\/em> y positivista del progreso. Pero esta hab\u00eda sido adoptada tambi\u00e9n por una gran parte del movimiento socialista, en esto especularmente inadaptado para dominar los efectos sociales provocados por las din\u00e1micas m\u00e1s recientes del capitalismo, presentadas bajo una apariencia destructiva e ingobernable como si fueran cat\u00e1strofes naturales: es decir, la <em>segunda naturaleza<\/em> se volv\u00eda tanto o m\u00e1s peligrosa que la <em>primera<\/em>. Sin embargo, Gramsci distingu\u00eda el concepto ideol\u00f3gico de <em>progreso<\/em> del concepto filos\u00f3fico de <em>devenir<\/em>. El primero llevaba impl\u00edcito un elemento cuantitativo combinado con otro cualitativo (<em>m\u00e1s <\/em>y<em> mejor<\/em>) hist\u00f3ricamente determinados; el segundo, en cambio, representaba la din\u00e1mica inmanente al proceso hist\u00f3rico en general:<\/p>\n<p><em>Progreso y devenir<\/em>. \u00bfSe trata de dos cosas distintas o de aspectos diferentes de un mismo concepto? El progreso es una ideolog\u00eda, el devenir es un concepto filos\u00f3fico. El \u00abprogreso\u00bb depende de una determinada mentalidad, constituida por ciertos elementos culturales hist\u00f3ricamente determinados; el \u00abdevenir\u00bb es un concepto filos\u00f3fico, en el que puede estar ausente el \u00abprogreso\u00bb. En la idea de progreso se sobrentiende la posibilidad de una medida cuantitativa y cualitativa: m\u00e1s y mejor. Se supone, por tanto, una medida \u00abfija\u00bb o precisable, pero esta medida la da el pasado, una cierta fase del pasado, o ciertos aspectos que pueden medirse, etc. (No es que se piense en un sistema m\u00e9trico del progreso). \u00bfC\u00f3mo ha nacido la idea de progreso? \u00bfRepresenta este nacimiento un hecho cultural fundamental, capaz de marcar \u00e9poca? Parece que s\u00ed. El nacimiento y desarrollo de la idea de progreso corresponde a la conciencia adquirida de que se ha alcanzado cierta relaci\u00f3n entre sociedad y naturaleza (incluyendo en el concepto de naturaleza el concepto de azar y de \u00abirracionalidad\u00bb) por la cual los hombres, en su conjunto, tienen m\u00e1s seguridad en su porvenir, pueden concebir \u00abracionalmente\u00bb planes de conjunto para su vida [&#8230;] Que el progreso haya sido una ideolog\u00eda democr\u00e1tica, es indudable; que ha servido pol\u00edticamente para la formaci\u00f3n de los modernos Estados constitucionales, etc., tambi\u00e9n. Que hoy ya no est\u00e9 en auge, est\u00e1 igualmente fuera de toda duda; \u00bfpero en qu\u00e9 sentido? No en el sentido de que se haya perdido la fe en la posibilidad de dominar racionalmente a la naturaleza y al azar, sino en el sentido \u00abdemocr\u00e1tico\u00bb; es decir, que los \u00abportadores\u00bb oficiales del progreso se han vuelto incapaces de este dominio, porque han suscitado hoy fuerzas destructivas igual de angustiosas y peligrosas que las del pasado [&#8230;] como las \u00abcrisis\u00bb, el desempleo, etc. La crisis de la idea de progreso no es pues crisis de la idea misma, sino crisis de los portadores de esa idea, que se han convertido, ellos mismos, en una \u00abnaturaleza\u00bb que hay que dominar. Los asaltos a la idea de progreso, en esta situaci\u00f3n, son muy interesados y tendenciosos (<em>Q<\/em>10 II \u00a748, pp. 1335-6).<\/p>\n<p>Pero el <em>progreso<\/em> al que Gramsci se refer\u00eda \u2013repetidamente y tambi\u00e9n en muchos escritos period\u00edsticos de juventud\u2013 no era el teorizado en el siglo XVIII o por los evolucionistas decimon\u00f3nicos \u2013darwinistas o no\u2013, seg\u00fan los cuales el progreso de la civilizaci\u00f3n era una ley intr\u00ednseca y necesaria presente en la propia sociedad (a menudo asociada al concepto de <em>perfectibilidad<\/em> natural y social)<a href=\"#_edn21\" name=\"_ednref21\">[21]<\/a>, sino el resultado de una din\u00e1mica de tipo dial\u00e9ctico. Retomando cr\u00edticamente los conceptos giobertianos de <em>conservaci\u00f3n<\/em> e <em>innovaci\u00f3n<\/em>, Gramsci constataba el giro moderado que les hab\u00eda atribuido el historicismo idealista italiano, articul\u00e1ndolos de un modo m\u00e1s acorde con la original declinaci\u00f3n hegeliana y marxiana:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">En realidad, si bien es cierto que el progreso es dial\u00e9ctica de conservaci\u00f3n e innovaci\u00f3n y la innovaci\u00f3n conserva el pasado super\u00e1ndolo, tambi\u00e9n es verdad que el pasado es una cosa compleja, un conjunto complejo de vivo y muerto, en el que la elecci\u00f3n no puede realizarse arbitrariamente, a priori, por un individuo o una corriente pol\u00edtica. Si la elecci\u00f3n se hizo de tal modo (sobre el papel), no puede tratarse de historicismo sino un acto de voluntad arbitrario, de la manifestaci\u00f3n de una tendencia pr\u00e1ctico-pol\u00edtica, unilateral, que no puede fundamentar una ciencia, solamente una ideolog\u00eda pol\u00edtica inmediata. Lo que se conservar\u00e1 del pasado en el proceso dial\u00e9ctico no puede determinarse a priori, sino que resultar\u00e1 del proceso mismo, tendr\u00e1 un car\u00e1cter de necesidad hist\u00f3rica, y no de elecci\u00f3n arbitraria por parte de los llamados cient\u00edficos y fil\u00f3sofos. Mientras tanto, debe observarse que la fuerza innovadora, en la medida en que ella misma no es un hecho arbitrario, <em>no puede no ser ser ya inmanente en el pasado<\/em>, no puede no ser ella misma en cierto sentido el pasado, un elemento del pasado, aquello del pasado que est\u00e1 vivo y en pleno desarrollo, es ella misma conservaci\u00f3n-innovaci\u00f3n, contiene en s\u00ed todo el pasado, digno de desarrollarse y perpetuarse (<em>Q10<\/em> II \u00a741XIV, pp. 1325-6. Cursivas m\u00edas)<a href=\"#_edn22\" name=\"_ednref22\">[22]<\/a>.<\/p>\n<p>En este caso, me parece que Gramsci se aleja notablemente de su originario bergsonismo. Era tambi\u00e9n muy consciente de los grandes l\u00edmites de la optimista ideolog\u00eda decimon\u00f3nica del progreso, a la que consideraba una especie de religi\u00f3n, un \u00abopio\u00bb, al que \u2013en su opini\u00f3n\u2013 probablemente el propio Karl Marx habr\u00eda intentado poner remedio con la elaboraci\u00f3n de la ley tendencial de la ca\u00edda de la tasa de ganancia, que inclu\u00eda un elemento pesimista:<\/p>\n<p>El motivo de la tierra de Cuccagna, se\u00f1alado por Croce en Graziadei, tiene cierto inter\u00e9s general, porque sirve para rastrear una corriente subterr\u00e1nea de romanticismo y fantas\u00edas populares alimentada por el \u00abculto a la ciencia\u00bb, por la \u00abreligi\u00f3n del progreso\u00bb y el optimismo del siglo XIX, que fue tambi\u00e9n una forma de opio. En este sentido, hay que ver si no ha sido leg\u00edtima y de largo alcance la reacci\u00f3n de Marx, que con la ley de tendencia decreciente de la tasa de ganancia y con el llamado catastrofismo arrojaba mucha agua al fuego; tambi\u00e9n hay que ver hasta qu\u00e9 punto la \u00abopioman\u00eda\u00bb impidi\u00f3 un an\u00e1lisis m\u00e1s cuidadoso de las proposiciones de Marx (<em>Q28<\/em> \u00a711, p. 2330).<\/p>\n<p>En efecto, la historia pod\u00eda progresar, tambi\u00e9n retroceder, pero nunca ser totalmente <em>reversible<\/em>; de hecho, la idea de progreso presupone inevitablemente la <em>irreversibilidad<\/em> de los acontecimientos, tanto m\u00e1s cuanto que se consideraba el resultado de un conflicto de fuerzas sociales opuestas incluso en el plano \u00e9tico-pol\u00edtico, aunque no estuviera autom\u00e1ticamente asegurado y presupusiera la coexistencia del retroceso<a href=\"#_edn23\" name=\"_ednref23\">[23]<\/a>. Por otra parte, Friedrich Engels hab\u00eda argumentado en su <em>El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado<\/em> (1.884) sobre el car\u00e1cter ambivalente del progreso econ\u00f3mico y social en funci\u00f3n de las clases implicadas en el propio proceso.<\/p>\n<p>Pero, de entre todas las superestructuras, la ciencia era una excepci\u00f3n: aunque su existencia no fuese necesaria, sin embargo, cuando estaba presente y actuaba, se progresaba siempre, \u00abm\u00e1s y mejor\u00bb. De hecho, su desarrollo se tom\u00f3 como modelo para la propia elaboraci\u00f3n de la idea y la ideolog\u00eda progresistas. Tanto es as\u00ed que iba a ser parte integrante de la \u00abdisputa entre los Antiguos y los Modernos\u00bb que comenz\u00f3 en la Francia del siglo XVIII por cuestiones art\u00edsticas y literarias y que m\u00e1s tarde se generalizar\u00eda a un juicio hist\u00f3rico-comparativo entre civilizaciones, en el que la ciencia y la tecnolog\u00eda desempe\u00f1aban un papel decisivo. Gramsci har\u00e1 referencia a esta disputa en una nota sobre una pol\u00e9mica entre Corrado Barbagallo, Rodolfo Mondolfo y Giovanni Sanna sobre las distintas \u00e9pocas del capitalismo. En ella vuelven a aparecer juicios de valor de car\u00e1cter \u00abprogresista\u00bb:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">La pol\u00e9mica parece una secuela farsesca de la famosa \u00abDisputa entre los antiguos y los modernos\u00bb. Pero esta disputa tuvo una gran importancia cultural y un significado progresista; fue la expresi\u00f3n de una conciencia generalizada de que existe un desarrollo hist\u00f3rico, que se hab\u00eda entrado de lleno en una nueva fase de la historia del mundo, que renovaba por completo todos los modos de existencia, y ten\u00eda un filo envenenado contra la religi\u00f3n cat\u00f3lica, que deb\u00eda afirmar que cuanto m\u00e1s retrocedemos en la historia, m\u00e1s perfectos deben ser los hombres, porque est\u00e1n m\u00e1s cerca de la comunicaci\u00f3n del hombre con dios, etc. (A este respecto, hay que ver lo que escribi\u00f3 Antonio Labriola en el fragmento p\u00f3stumo de su libro inacabado <em>De un siglo a otro<\/em> sobre el significado del nuevo calendario instaurado por la Revoluci\u00f3n Francesa: entre el mundo antiguo y el mundo moderno nunca hab\u00eda existido una conciencia tan profunda de desapego, ni siquiera por el advenimiento del cristianismo) (<em>Q16 <\/em>\u00a76, p. 1848)<a href=\"#_edn24\" name=\"_ednref24\">[24]<\/a>.<\/p>\n<p>Estas posiciones gramscianas eran el resultado de un recorrido intelectual en muchos sentidos accidentado, del cual ahora examinamos los primeros pasos.<\/p>\n<p>Es evidente que la idea de progreso implica juicios de valor, como el sostenido por el propio Gramsci desde el materialismo hist\u00f3rico, mientras que la sociolog\u00eda de su tiempo \u2013Max Weber, Vilfredo Pareto, Gaetano Mosca, Georg Simmel y tantos otros\u2013 manten\u00edan su autonom\u00eda respecto de tales juicios, proponi\u00e9ndose como una ciencia objetiva y desapasionada; neutral desde un punto de vista \u00e9tico, debiendo distinguir, precisamente en t\u00e9rminos del propio Weber, el <em>conocimiento<\/em> de la <em>evaluaci\u00f3n<\/em>. Pero el concepto de progreso escapaba necesariamente a tal paradigma, como tambi\u00e9n reconocer\u00eda Robert Michels en su ensayo <em>En torno al problema del progreso<\/em>, iniciado en 1914 y reelaborado varias veces hasta 1919, a\u00f1o de su publicaci\u00f3n<a href=\"#_edn25\" name=\"_ednref25\">[25]<\/a>. En este escrito, no s\u00f3lo sosten\u00eda la coexistencia entre progreso y retroceso; la asincron\u00eda de ambos a nivel general \u2013nacional o incluso mundial\u2013 y, por tanto, de su curso no lineal; sino que tambi\u00e9n argumentaba que tales fen\u00f3menos entrelazados \u2013t\u00edpicos sobre todo de la fase de un industrialismo cada vez m\u00e1s amplio en el que hab\u00eda un progresivo predominio del maquinismo\u2013 compromet\u00edan globalmente las formas de vida de los hombres, sus ideas, su esp\u00edritu, gracias tambi\u00e9n a las repetidas crisis econ\u00f3micas y sociales; a las convulsiones financieras; a los conflictos por el dominio de los mercados; a la separaci\u00f3n entre el campo y la ciudad; y, finalmente, al progresivo empobrecimiento de una gran parte de las masas<a href=\"#_edn26\" name=\"_ednref26\">[26]<\/a>.<\/p>\n<p>Esto, confirmaba el convencimiento de Gramsci en una crisis radical de las clases dominantes burguesas incapaces de regular las fuerzas sociales que ellas mismas hab\u00edan conjurado. Michels, a quien Gramsci no estimaba en absoluto como se puede comprobar en los <em>Cuadernos<\/em>, hab\u00eda sido inicialmente de orientaci\u00f3n socialista y \u2013a su manera\u2013 divulgador de los an\u00e1lisis de Marx y Engels al respecto, como muestra por ejemplo su \u00abEconom\u00eda y pol\u00edtica\u00bb (1919), en el que criticaba la reducci\u00f3n economicista de estos an\u00e1lisis<a href=\"#_edn27\" name=\"_ednref27\">[27]<\/a>. Adem\u00e1s, en el \u00abExamen de algunos criterios orientativos para la historia de las doctrinas econ\u00f3micas\u00bb<a href=\"#_edn28\" name=\"_ednref28\">[28]<\/a>, de 1929, Michels sostendr\u00e1 la relatividad y la historicidad de las teor\u00edas econ\u00f3micas, es decir, que una teor\u00eda considerada v\u00e1lida para un determinado per\u00edodo podr\u00eda dejar de serlo m\u00e1s tarde, gracias a la cr\u00edtica radical de que podr\u00eda haber sido objeto; el hecho de que los denominados \u00aberrores\u00bb debieran tomarse tan en serio como las denominadas \u00abverdades\u00bb, cuyo juicio se ve\u00eda muy afectado por la subjetividad del historiador; y, por \u00faltimo, la imprevisibilidad de las condiciones sociales futuras que tal vez pudieran refutar o reconfirmar alguna teor\u00eda que hubiera ca\u00eddo en el olvido. As\u00ed, para Michels, no hab\u00eda <em>leyes de bronce<\/em> o de <em>hierro<\/em> de la econom\u00eda ni una historia de esta que procediera de verdad en verdad: contribuy\u00f3 as\u00ed a ese clima de relativismo cultural muy generalizado en la \u00e9poca, basado tambi\u00e9n en el car\u00e1cter hist\u00f3rico de las ideas, incluidas las que se presentaban como cient\u00edficas en diversos campos y que \u2013como hemos visto\u2013 tanto hab\u00edan impresionado al jovenc\u00edsimo Gramsci. Pero como es evidente, a estas alturas estamos mucho m\u00e1s all\u00e1 de las reflexiones del estudiante de bachillerato sardo, en medio de las cuestiones contenidas en los <em>Cuadernos<\/em>.<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"#_ednref1\" name=\"_edn1\">[1]<\/a> Ver, entre otros muchos estudios L. Paggi, <em>Antonio Gramsci e il moderno principe<\/em>, Roma, Editori Riuniti, 1.970; L. Rapone<em>, Cinque anni che paiono secoli. Antonio Gramsci dal socialismo al comunismo (1914-1919)<\/em>, Roma, Carocci, 2.011; G. Vacca, <em>Vita e pensieri di Antonio Gramsci 1926-1937<\/em>, Tur\u00edn, Einaudi, 2014.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref2\" name=\"_edn2\">[2]<\/a> Sobres esto, de forma m\u00e1s general ver A. Di Meo, <em>Decifrare Gramsci. <\/em><em>Una lettura filologica<\/em>, Roma, Bordeaux, 2020. Sobre el concepto de traducibilidad en Gramsci ver D. Boothman, \u00abTraducibilit\u00e0 e traduzione\u00bb, in <em>Le parole di Gramsci<\/em>, a cargo de F. Frosini e G. Liguori, Roma, Carocci, 2004, pp. 237-55; G. Cospito \u00abTraducibilit\u00e0 dei linguaggi scientifici e filosofia della praxis<em>\u00bb <\/em>en <em>Filosofia italiana<\/em>, 2017, pp. 47-65.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref3\" name=\"_edn3\">[3]<\/a> F. Bruneti\u00e8re, \u00abApr\u00e8s une visite au Vatican\u00bb, in <em>Revue des deux mondes<\/em>, 1\u00b0 enero 1895, pp. 97-118. Tambi\u00e9n en F. Bruneti\u00e8re, <em>Questions actuelles: apr\u00e8s une visite au Vatican, \u00e9ducation et instruction, la moralit\u00e9 de la doctrine \u00e9volutive<\/em>, Paris, Perrin, 1907, p. 4. En Italia este art\u00edculo fue utilizado durante mucho tiempo por la parte cat\u00f3lica con una funci\u00f3n anticient\u00edfica y antipositivista. Ver G. Moschetti, \u00abA proposito della \u00abBancarotta della Scienza\u00bb\u00bb, en <em>La Scuola cattolica e la scienza italiana<\/em>, s. II, a. V, vol. X, 1895, pp. 27-35. Pero igualmente encontr\u00f3 cr\u00edticas decididas entre los positivistas como la del psic\u00f3logo Enrico Morselli, \u00abLa pretesa bancarotta della scienza. Una risposta a F. Bruneti\u00e8re\u00bb, en <em>Rivista di sociologia<\/em>, a. 2, n. 1, 1895, pp. 81-100; rist. in G.P. Lombardo (a cargo de), <em>Storia e \u00abcrisi\u00bb della psicologia scientific<\/em>a in Italia, Mil\u00e1n, LED, 2014, pp. 195-211; o el escritor Arturo Graf, \u00abLa bancarotta della scienza\u00bb, en <em>L\u2019Illustrazione italiana<\/em>, 24 mayo 1895, y tambi\u00e9n en A. Graf, <em>Preraffaelliti, simbolisti esteti<\/em>: \u00abDos fuerzas verdaderamente vivas y poderosas operan ahora en el mundo, agit\u00e1ndolo y transform\u00e1ndolo: la ciencia y la idea social. La ciencia, cuyos ingenuos adversarios y piadosos detractores anuncian su descr\u00e9dito, su bancarrota, su fin, no ha hecho m\u00e1s que comenzar, puede decirse, su obra multiforme, y responde a las acusaciones y a las burlas disciplinando, beneficiando y creando. La idea social arrastra irresistiblemente a las sociedades civiles a un nuevo orden, a una nueva utilizaci\u00f3n de las energ\u00edas humanas, a una nueva vida. No hago pron\u00f3sticos ni conjeturas sobre el futuro de esa poes\u00eda que se inspira en la idea social, la calienta con el sentimiento, la propugna y la difunde\u00bb. (A. Graf, <em>Preraffaelliti, simbolisti esteti<\/em>, Roma, Forzani-Tipografi del Senato, 1897, pp. 46-7. Tambi\u00e9n en <a href=\"https:\/\/archive.org\/stream\/foscolomanzonile00grafuoft\/foscolomanzonile00grafuoft_djvu.txt\">https:\/\/archive.org\/stream\/foscolomanzonile00grafuoft\/foscolomanzonile00grafuoft_djvu.txt<\/a>). Sobre este tema trat\u00f3 tambi\u00e9n amplamente Ernst Heinrich Haeckel, <em>I problemi dell\u2019universo<\/em>, la primera traducci\u00f3n italiana autorizada del autor de A. Herlitzka, con una introducci\u00f3n sobre la filosof\u00eda monista en Italia y notas de E. Morselli, Tur\u00edn, UTET, 1904. Probablemente sea una edici\u00f3n extendida de Haeckel a partir de la obra <em>Die Weltr\u00e4thsel <\/em>(<em>Gli enigmi dell\u2019universo<\/em>), 1899, un ejemplar de su edici\u00f3n francesa <em>Les \u00e9nigmes de l\u2019Univers <\/em>(Par\u00eds, Schleicher, 1902) era pose\u00eddo por Gramsci en la c\u00e1rcel de Turi.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref4\" name=\"_edn4\">[4]<\/a> G. Lanaro, \u00abLa controversia sulla \u00abbancarotta della scienza\u00bb in Francia nel 1895\u00bb, en <em>Rivista di storia della filosofia<\/em>, vol. 48, n. 1, 1993, pp. 47-81. Lanaro sostiene que probablemente la primera persona que utiliz\u00f3 la expresi\u00f3n \u00abbancarrota\u00bb en relaci\u00f3n con la ciencia fue el escritor Paul Bourget, cr\u00edtico con el naturalismo y el racionalismo de su \u00e9poca. En efecto, en sus <em>Essais de psychologie contemporaine <\/em>(1883) Bourget hab\u00eda escrito: \u00abEs probable que, ante la bancarrota final del conocimiento cient\u00edfico, muchas de estas almas caigan en una desesperaci\u00f3n comparable a la que se habr\u00eda apoderado de Pascal si le hubieran privado de la fe\u00bb. (P. Bourget<em>, Essais de psychologie contemporaine: Baudelaire, M. Renan, Flaubert, M. Taine, Stendhal<\/em>, Par\u00eds, Lemerre, 1895, p. 94) y tambi\u00e9n en <em>Science et poesie <\/em>(1889): \u00abNo ignoro que la Ciencia contiene un fondo incurable de pesimismo, y que la bancarrota es la \u00faltima palabra de esta inmensa esperanza de nuestra generaci\u00f3n, bancarrota que es ya segura para quienes han medido el abismo de esta f\u00f3rmula: lo Incognoscible. Hay un principio seguro de desesperaci\u00f3n en la definici\u00f3n misma del m\u00e9todo experimental, pues, al condenarse a alcanzar s\u00f3lo hechos, se condena de paso al fenomenismo final, tanto como al nihilismo\u00bb. (P. Bourget, \u00abScience et poesie\u00bb, in <em>\u00c8tudes et portraits<\/em>, Par\u00eds, Lemerre, 1889, p. 202; tambi\u00e9n en <em>Les Annales politiques et litt\u00e9raires<\/em>, Par\u00eds, 10 marzo 1895, p. 148). M\u00e1s general ver A. Rasmussen, \u00abCritique du progr\u00e8s, \u00abcrise de la science\u00bb: d\u00e9bats et repr\u00e9sentations du tournant du si\u00e8cle\u00bb, en <em>Mil Neuf Cent<\/em>, n. 14, 1996, pp. 89-113.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref5\" name=\"_edn5\">[5]<\/a> Ver A. Di Meo, \u00abGramsci e le scienze fra nazionalismo e cosmopolitismo\u00bb, en <em>Decifrare Gramsci<\/em>, cit., pp. 203-49. Por otra parte, la revista jesuita francesa <em>\u00c9tudes<\/em>, al rese\u00f1ar un libro de Bruneti\u00e8re, afirmaba que la tarea del erudito franc\u00e9s consist\u00eda en reconciliar el pensamiento de Comte, es decir, el positivismo, con el catolicismo, ya que el primero s\u00f3lo hab\u00eda adquirido accidentalmente connotaciones antirreligiosas. Ver <em>\u00c9tudes, \u00ab<\/em>M. Bruneti\u00e8re et les th\u00e9ologiens sur les rapports de la science avec le fait, l\u2019inconnaissable et la croyance\u00bb. <em>(\u00ab<\/em>M. Bruneti\u00e8re e i teologi circa i rapporti della scienza col fatto, l\u2019inconosci-bile e la fede\u00bb) por M. de la Taille, rese\u00f1a en <em>Vita e pensiero<\/em>, v. 38, fasc. 150, 1905, pp. 245-6. Gramsci se hab\u00eda dado cuenta de ello: \u00abLos neoescol\u00e1sticos modernos intentan precisamente incorporar el positivismo al catolicismo (la escuela de Lovaina, etc.).\u00bb (<em>Q4 <\/em>\u00a73, p. 424). Para los <em>Cuadernos de la c\u00e1rcel<\/em> la edici\u00f3n de referencia es A. Gramsci, <em>Quaderni del carcere<\/em>, edici\u00f3n cr\u00edtica del Istituto Gramsci, dirigida por V. Gerratana, Tur\u00edn, Einaudi, 1975. En el texto, las citas se indicar\u00e1n con Q, seguida del n\u00famero del <em>Cuaderno<\/em>, el n\u00famero del p\u00e1rrafo y el n\u00famero de p\u00e1gina.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref6\" name=\"_edn6\">[6]<\/a> E. Le Roy, <em>Dogme et critique<\/em>, Par\u00eds, Bloud, 1907; Id., <em>Le probl\u00e8me de Dieu<\/em>, Par\u00eds, L\u2019Artisan du Livre, 1929<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref7\" name=\"_edn7\">[7]<\/a> \u00abCasos de conciencia absolutamente similares a los de los neocat\u00f3licos actuales los encontramos en dos grandes mentes del siglo XVII: en Galileo y en Fra Paolo Sarpi. Ambos son cat\u00f3licos, pero en el primero se da el caso del contraste entre la verdad cient\u00edfica y el texto b\u00edblico, y en el otro el del contraste entre el poder civil y el religioso. Ambos buscan salvarse a s\u00ed mismos y a la Iglesia con razones, y estas razones se parecen a muchas de las que nuestros sacerdotes avanzados o fervientes ne\u00f3fitos imaginan que est\u00e1n inventando hoy. \u00bfY no fue Sarpi acusado por la Inquisici\u00f3n por decir que la Sant\u00edsima Trinidad no puede derivarse del G\u00e9nesis? Y en Pomponazzi \u00bfno se encuentra la doctrina querida por los modernistas, de los diversos mundos o planos de verdad? \u00bfQuieres cosas m\u00e1s antiguas? Busquen los sermones morales de Francesco Sacchetti y all\u00ed encontrar\u00e1n cr\u00edticas a los abusos y costumbres eclesi\u00e1sticas que podr\u00edan ser escritas por un Murri o un Bonajuti. \u00bfQuiere cosas m\u00e1s recientes? Entonces acu\u00e9rdese de ese pobre Scipione de&#8217; Ricci y ver\u00e1 que, si le hubieran dejado, habr\u00eda nacido en Italia un cierto modernismo a finales del siglo XVIII\u00bb. (G. Papini, \u00abL\u2019Italia risponde\u00bb, en <em>La Voce<\/em>, a. I, n. I, p. 1).<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref8\" name=\"_edn8\">[8]<\/a> E. Renan, <em>L\u2019avenir de la science: pens\u00e9es de 1848<\/em>, Par\u00eds, Callman L\u00e9vi, 1890, p.37.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref9\" name=\"_edn9\">[9]<\/a> E. Renan, \u00abLettre a Monsieur Berthelot, Florencia 10 septiembre 1878\u00bb, en E. Renan y M. Berthelot. <em>Correspondance 1847-1892<\/em>, Par\u00eds, Calmann L\u00e9vy, 1898, p. 467.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref10\" name=\"_edn10\">[10]<\/a> En Italia, estas cuestiones hab\u00edan sido tratadas, con una amplia perspectiva, por Giacomo Leopardi a principios del siglo XIX: v\u00e9ase G. Stabile, \u00abScienza e disenchantmento del mondo: poesia, verit\u00e0, nulla in Leopardi\u00bb, en G. Stabile (ed.), <em>Giacomo Leopardi. <\/em><em>Il pensiero scientifico<\/em>, Roma, Fahrenheit, 2001; A. Di Meo, <em>Essere e non essere. Felicit\u00e0, natura e conoscenza nel pensiero di Leopardi<\/em>, N\u00e1poles, Istituto Italiano per gli Studi Filosofici Press, 2021.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref11\" name=\"_edn11\">[11]<\/a> S. Poggi, <em>Il positivismo<\/em>, Bari, Laterza, 1987, p. 198.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref12\" name=\"_edn12\">[12]<\/a> A prop\u00f3sito de la obra de Vilfredo Pareto, Giovanni Papini argument\u00f3 que Pareto no era seguidor de las religiones tradicionales, ni tampoco de las religiones laicas de la \u00e9poca: \u00ab[como], por ejemplo, las diversas religiones del Pueblo (o democr\u00e1ticas), del Progreso, de la Raz\u00f3n, de la Ciencia, de la Humanidad, de la Solidaridad, de la Higiene, de la Verdad; las diversas religiones Socialistas, Pacifistas, Nacionalistas, Positivistas e incluso Sexistas y Antialcoh\u00f3licas. Estas religiones se han difundido prodigiosamente en los pa\u00edses de la civilizaci\u00f3n europea en los \u00faltimos cien a\u00f1os y son tanto m\u00e1s peligrosas cuanto que sus adeptos no saben, las m\u00e1s de las veces, que pertenecen a ellas y creen que act\u00faan y hablan en nombre de verdades ciertas y experimentales\u00bb. Luego a\u00f1ade inmediatamente: \u00ab[Pareto] sabe que las teor\u00edas cient\u00edficas, incluso las m\u00e1s s\u00f3lidas en apariencia, est\u00e1n destinadas a cambiar, a desaparecer, para dar paso a descripciones sint\u00e9ticas de la uniformidad de los hechos que son m\u00e1s exactas, m\u00e1s comprensibles o convenientes (en el sentido de ser m\u00e1s previsibles y precisas). Sabe que partiendo de postulados diferentes \u2013como fue el caso de la Geometr\u00eda\u2013 se pueden construir ciencias diferentes en torno a un mismo orden de hechos o conceptos que son igualmente leg\u00edtimos y, en un sentido particular, igualmente \u00abverdaderos\u00bb. No se enga\u00f1a a s\u00ed mismo, como tantos otros antes que \u00e9l, ofreciendo verdades definitivas expresadas en formas absolutamente libres de la posibilidad de inexactitud y error\u00bb. (G. Papini, <em>Testimonianze. Saggi non critici<\/em>, Milano, SEL, 1918, pp.167-8).<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref13\" name=\"_edn13\">[13]<\/a> E. Husserl, <em>Die Krisis der europ\u00e4ischen Wissenschaften und die transzendentale Ph\u00e4nomenologie: Eine Einleitung in die ph\u00e4nomenologische Philosophie <\/em>(1936), trad. it. <em>La crisi delle scienze europee e la fenomenologia trascendentale<\/em>, prefazione di E. Paci, Milano, Il Saggiatore, 2015, pp. 113-14.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref14\" name=\"_edn14\">[14]<\/a> \u00abUn grupo de j\u00f3venes, \u00e1vidos de liberaci\u00f3n, anhelantes de universalidad, anhelantes de una vida intelectual superior, se reunieron en Florencia bajo el simb\u00f3lico nombre auspicioso de Leonardo para intensificar su existencia, elevar su pensamiento, exaltar su arte. En la VIDA son paganos e individualistas: amantes de la belleza, de la inteligencia, adoradores de la naturaleza profunda y de la plenitud de la vida, enemigos de toda forma de borreguismo nazareno y de servidumbre plebeya. En el PENSAMIENTO son personalistas e idealistas, es decir, superiores a todo sistema y a toda limitaci\u00f3n, convencidos de que toda filosof\u00eda no es m\u00e1s que un modo de vida personal &#8211; negadores de toda otra existencia fuera del pensamiento. En el ARTE aman la transfiguraci\u00f3n ideal de la vida y luchan contra sus formas inferiores, aspiran a la belleza como figuraci\u00f3n evocadora y revelaci\u00f3n de una vida profunda y serena\u00bb. (Programma sintetico, en <em>Leonardo<\/em>, a.1, n.1, 4 enero de 1903, p. 1. Cursivas m\u00edas).<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref15\" name=\"_edn15\">[15]<\/a> <em>Il Marzocco<\/em> (1904-1911), <em>Le cronache letterarie<\/em> (1909-1911), <em>La Lupa<\/em> (1910-1911), <em>Piemonte<\/em> (1911-1912), <em>La Voce<\/em> (1910-1914), <em>L\u2019Unit\u00e0<\/em> (1911-1913), <em>Patria<\/em> (1912). Vedi L. Paulesu, \u00abLe riviste ritrovate: la formazione del giovane Gramsci in Sardegna (1907-1914)\u00bb, en <em>La Nuova Antologia<\/em>, a. CLVI, n. 2299, v. 3, julio-septiembre 2021, pp. 11-31.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref16\" name=\"_edn16\">[16]<\/a> De hecho, Bruneti\u00e8re no hab\u00eda utilizado el t\u00e9rmino <em>d\u00e9b\u00e2cle<\/em>, sino <em>banqueroute<\/em> o <em>faillite<\/em>. El t\u00e9rmino <em>d\u00e9b\u00e2cle<\/em> ser\u00eda utilizado tambi\u00e9n por Gramsci en <em>Margini<\/em>, un art\u00edculo fuertemente antipositivista del n\u00famero \u00fanico de febrero de 1917 de <em>La citt\u00e0 futura<\/em> que apareci\u00f3 en el <em>Grido del popolo<\/em> y en <em>Avanti<\/em>. Es probable que se haya producido una coincidencia involuntaria con alguna de las publicidades francesas o italianas en las que a veces se utilizaba este t\u00e9rmino.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref17\" name=\"_edn17\">[17]<\/a> V\u00e9ase otra referencia a esta expresi\u00f3n de G. Carducci (\u00abVersaglia\u00bb, 21 septiembre 1871, en <em>Giambi ed epodi<\/em>, 1867-1879) en los <em>Quaderni<\/em>: \u00abDecapitaron, Emmanuel Kant, a Dios \/ Massimiliano Robespierre, al rey\u00bb (<em>Q8 <\/em>\u00a7208, p. 1066; cfr. Tambi\u00e9n en <em>Q11<\/em> \u00a749, p. 1471 y <em>Q16 <\/em>\u00a79, p. 1860).<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref18\" name=\"_edn18\">[18]<\/a> A. Gramsci, \u00abLe verit\u00e0, invecchiando, diventano errori\u00bb<em>, <\/em>en <em>Il fatto quotidiano<\/em>, 26 junio, 2022.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref19\" name=\"_edn19\">[19]<\/a> Ver A. Di Meo, <em>Leopardi copernicano<\/em>, Demos, Cagliari, 1998; Id., <em>Essere e non essere. Felicit\u00e0, natura e conoscenza nel pensiero di Leopardi<\/em>, N\u00e1poles, Istituto Italiano per gli Studi Filosofici Press, 2022.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref20\" name=\"_edn20\">[20]<\/a> Gramsci, \u00abLe verit\u00e0, invecchiando\u00bb, cit.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref21\" name=\"_edn21\">[21]<\/a> J. B. Bury, <em>The idea of progress: an inquiry into its origin and growth<\/em>, Londres, Macmillan, 1921, trad. it. <em>Storia dell\u2019idea di progresso. Indagine sulla sua origine e sviluppo<\/em>, Mil\u00e1n, Feltrinelli, 1964.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref22\" name=\"_edn22\">[22]<\/a> Sobre la inmanencia en Gramsci ver F. Frosini, \u00abImmanenza e materialismo storico nei \u00abQuaderni del carcere\u00bb di Gramsci\u00bb, en <em>Quaderni materialisti<\/em>, vol. 5, 7 junio 2012.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref23\" name=\"_edn23\">[23]<\/a> De nuevo, Gramsci ser\u00e1 muy claro sobre el taylorismo y el fordismo: \u00abPero tambi\u00e9n esta [la fase taylorista. Ed.] ser\u00e1 superada y surgir\u00e1 un nuevo nexo psicof\u00edsico diferente a los anteriores e indudablemente <em>superior<\/em>. Habr\u00e1 sin duda una selecci\u00f3n forzada y una parte de la vieja clase trabajadora ser\u00e1 eliminada sin piedad del mundo de la producci\u00f3n y del mundo <em>tout court\u00bb<\/em>. (<em>Q4 <\/em>\u00a752, p. 490; cfr. tambi\u00e9n <em>Q22<\/em> \u00a711, p. 2165).<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref24\" name=\"_edn24\">[24]<\/a> Hace referencia al pasaje: \u00abTampoco defiendo la \u00e1rida arquitectura de ese calendario [de la Revoluci\u00f3n Francesa] que no es f\u00e1cil de recordar. Pero los motivos del decreto son un testimonio singular de la plena conciencia con la que los autores del gran movimiento se desprendieron de todo el pasado y fijaron una primera fecha para toda la gran revoluci\u00f3n que a\u00fan exaspera al mundo occidental. La era vulgar queda abolida&#8230;\u00bb. (A. Labriola, \u00abDa un secolo all\u2019altro\u00bb, en A. Labriola, <em>Scritti vari di filosofia e politica<\/em>, a cargo de B. Croce, Bari, Laterza, 1906, p. 479).<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref25\" name=\"_edn25\">[25]<\/a> R. Michels, \u00abIntorno al problema del progresso\u00bb, en <em>Problemi di sociologia applicata<\/em>, Mil\u00e1n-Roma, Bocca, 1919, pp. 38-69.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref26\" name=\"_edn26\">[26]<\/a> Sobre esto ver R. Michels<em>, La teoria di C. Marx sulla miseria crescente e le sue origini: contributo alla storia delle dottrine economiche<\/em>, Mil\u00e1n-Roma, Bocca, 1922.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref27\" name=\"_edn27\">[27]<\/a> R. Michels, \u00abEconomia e politica\u00bb, en <em>Problemi di sociologia applicata<\/em>, cit., pp. 189-211.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref28\" name=\"_edn28\">[28]<\/a> R. Michels, \u00abDisamina di alcuni criteri direttivi per la storia delle dottrine economiche\u00bb, en <em>Giornale degli Economisti e Rivista di Statistica<\/em>, s. IV, vol. 69, a. 44, n. 3, 1929, pp. 105-121. Ver tambi\u00e9n R. Michels, <em>Saggi economico-statisticisulle classi popolari<\/em>, Palermo, Sandron, 1913.<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n<strong><em>:<\/em><\/strong> Nando Zamorano<\/p>\n<p>Fuente: <span lang=\"ES-TRAD\"><i>International Gramsci Journal<\/i><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1.- Un ambiente cultural tormentoso Como es bien sabido, el pensamiento de Antonio Gramsci estuvo fuertemente vinculado desde sus inicios<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":14307,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1546,9,8],"tags":[],"class_list":["post-14306","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-antonio-gramsci","category-ciencia","category-filosofia"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14306","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=14306"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14306\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/14307"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=14306"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=14306"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=14306"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}