{"id":1439,"date":"2010-11-20T00:00:00","date_gmt":"2010-11-20T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1439"},"modified":"2020-02-21T16:50:28","modified_gmt":"2020-02-21T15:50:28","slug":"nuevo-globalismo-nuevo-urbanismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1439","title":{"rendered":"Nuevo globalismo, nuevo urbanismo"},"content":{"rendered":"<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\"><i><b>Resumen<\/b><\/i><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\"><i>No es solamente el espacio el que est\u00e1 siendo reestructurado bajo los auspicios del nuevo globalismo, sino el conjunto de la estructura de las escalas espaciales, de lo global a lo local. En <\/i><i>esta reestructuraci\u00f3n, de naturaleza totalmente pol\u00edtica, a la escala urbana se le vuelven a asignar funciones como lugar de producci\u00f3n, pero no como lugar de reproducci\u00f3n social. Cada d\u00eda aumenta la presi\u00f3n sobre los gobiernos municipales para que se desentiendan de sus responsabilidades en la reproducci\u00f3n social a la escala local, al tiempo que se ven cada vez m\u00e1s envueltos en una aguda competencia sin precedentes por las inversiones de capital en el seno del mercado global. Esta situaci\u00f3n es aprovechada por los especuladores para elitizar ciertos barrios degradados: el caso del Lower East Side de Nueva York es paradigm\u00e1tico.<\/i><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Introducci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Entre finales del verano y comienzos del oto\u00f1o de 1997, a lo largo de un periodo de seis semanas, mientras la primera ola de la crisis econ\u00f3mica global resonaba desde Tailandia y Hong Kong, cuatro acontecimientos, aparentemente distintos y al mismo tiempo singulares, ocuparon las cabeceras de los peri\u00f3dicos y las emisiones de la CNN. En la primera historia, Giuliani, el alcalde de Nueva York, se mostraba muy disgustado por la forma en que, al parecer, los diplom\u00e1ticos de Naciones Unidas ignoraban las ordenanzas locales sobre aparcamiento; haci\u00e9ndolos responsables de buena parte del embotellamiento cotidiano de Manhattan, promet\u00eda actuar con severidad, amenazando con utilizar la gr\u00faa para retirar todos los coches mal aparcados que tuvieran matr\u00edcula diplom\u00e1tica. Giuliani dirig\u00eda tambi\u00e9n sus iras hacia el Departamento de Estado, al que calificaba de d\u00e9bil y blando por su aparente capitulaci\u00f3n ante los malos modos de las Naciones Unidas. \u00abPuede que hayamos llegado al punto\u00bb, se\u00f1alaba ofendido, \u00abde que la Ciudad de Nueva York necesite disponer de su propia pol\u00edtica exterior\u00bb.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Las Naciones Unidas compart\u00edan tambi\u00e9n los titulares de la segunda historia: el magnate de los medios de comunicaci\u00f3n de Atlanta, Ted Turner, anunciaba que, en vista de la grave situaci\u00f3n financiera por la que atravesaba esa organizaci\u00f3n (causada en buena medida por el rechazo de los Estados Unidos a pagar sus deudas), iba a donar mil millones de d\u00f3lares al organismo internacional. Casi tan generoso se mostraba el financiero George Soros, quien respond\u00eda a la espantosa situaci\u00f3n econ\u00f3mica de Rusia proporcionando quinientos millones de d\u00f3lares en pr\u00e9stamos al gobierno de Yeltsin. En ese momento, tal cifra supon\u00eda m\u00e1s de cinco veces la cantidad aportada por el gobierno de los Estados Unidos. Por \u00faltimo y casi por las mismas fechas, los responsables de la compa\u00f1\u00eda Disney proyectaban el estreno de dos pel\u00edculas que apoyaban a la monarqu\u00eda religiosa del T\u00edbet frente a la brutalidad militar china, pero manifestaban su inquietud acerca de la reacci\u00f3n del Gobierno chino ante tal planteamiento. Para limar asperezas, la empresa Disney nombr\u00f3 a Henry Kissinger como su \u00abembajador ante China\u00bb. Mil millones de consumidores, despu\u00e9s de todo, hubieran supuesto para la compa\u00f1\u00eda una terrible p\u00e9rdida.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Tratando de hacer balance de todo lo que estos acontecimientos representaban, se constata que algo extra\u00f1o estaba teniendo lugar (Katz, 1997). Cualquiera de estos acontecimientos desaf\u00eda nuestro sentido tradicional acerca de cu\u00e1l es el papel que les corresponde a los gobiernos municipales, los Estados naci\u00f3n y las empresas transnacionales. Las ciudades no deber\u00edan desarrollar su propia pol\u00edtica exterior; los individuos privados no tendr\u00edan por qu\u00e9 suplantar a los gobiernos en la labor de financiar a otros organismos gubernamentales o transnacionales; y, adem\u00e1s, \u00bfdesde cu\u00e1ndo las multinacionales disponen de sus propios emisarios internacionales, suplantando as\u00ed un papel reservado a los Estados naci\u00f3n? Los tiempos, en efecto, est\u00e1n cambiando, y parece que a marchas forzadas.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Analizados en conjunto, tales sucesos no sugieren simplemente una econom\u00eda que se ha vuelto global, ni tan s\u00f3lo la adaptaci\u00f3n de los gobiernos locales y nacionales a la denominada \u00abglobalizaci\u00f3n\u00bb; sino que muestran, al propio tiempo, la aparici\u00f3n de una nueva clase de capitalistas (con sus correspondientes aliados) que, al modo de los viejos \u00abconquistadores del oeste\u00bb, exploran las fronteras globales de la capitalizaci\u00f3n total. Mediante cambios de esta naturaleza se ha ido tejiendo una reestructuraci\u00f3n mucho m\u00e1s profunda y multidimensional de las escalas geogr\u00e1ficas conforme a las cuales se organiza la econom\u00eda y la sociedad.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Existen, adem\u00e1s, otros casos verdaderamente singulares. Centrar\u00e9 mi atenci\u00f3n exclusivamente en el sector de la educaci\u00f3n. A finales de octubre de 1998, un colectivo de trescientos mil estudiantes de ense\u00f1anza media mantuvo una serie de militantes manifestaciones en Par\u00eds. Soportaron duros choques con la polic\u00eda, con el prop\u00f3sito de reivindicar mejor calidad de los centros y del profesorado. Este fen\u00f3meno se\u00f1ala una ruptura dram\u00e1tica en las condiciones de reproducci\u00f3n social, por lo menos en lo que se refiere a la educaci\u00f3n financiada por el estado. Por esas mismas fechas, la ciudad de Nueva York, que cuenta con una poblaci\u00f3n de m\u00e1s de dos millones de hispanohablantes, tom\u00f3 la decisi\u00f3n de contratar profesores en Espa\u00f1a para que impartieran en los institutos clases de ese idioma. Resulta innegable que esta decisi\u00f3n viene marcada por un cierto elitismo y racismo euroc\u00e9ntrico; pero eso es s\u00f3lo una parte de la realidad: tambi\u00e9n el Consejo de Educaci\u00f3n de la Ciudad ha reclutado profesores de matem\u00e1ticas austr\u00edacos, lo que indica de nuevo el car\u00e1cter extraordinario que ha cobrado la ruptura de los sistemas locales de reproducci\u00f3n social, tal como los hab\u00edamos conocido hasta entonces. M\u00e1s espeluznante, al tiempo que categ\u00f3rica se\u00f1al de esta ruptura, es la noticia de que la ciudad ha hecho responsable de la seguridad en las escuelas al Departamento de Polic\u00eda.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Las escalas geogr\u00e1ficas funcionan como el dep\u00f3sito espacial de nuestros supuestos sociales m\u00e1s profundos acerca de lo que constituyen formas normales o anormales de diferencia social. Como he defendido en otro trabajo, la escala constituye una cuesti\u00f3n de naturaleza pol\u00edtica en tanto que representa la tecnolog\u00eda \u2014los medios de producci\u00f3n, como ha planteado Swyngedouw (1997)\u2014 seg\u00fan la cual los acontecimientos y las personas son de forma absolutamente literal \u00abcontenidos en el espacio\u00bb. La escala destila y expresa las posibilidades del espacio, tanto en un sentido opresivo como emancipatorio, de muerte o de vida (Swyngedouw, 1997). Que nuestro sentido del orden correcto se vea afectado por la ambici\u00f3n de Giuliani por desarrollar su propia pol\u00edtica exterior en los cinco distritos de su competencia, o por el nombramiento de Kissinger como embajador de la Compa\u00f1\u00eda Disney en China es una muestra de la forma, en gran parte inconsciente, a trav\u00e9s de la cual la escala geogr\u00e1fica ordena y mantiene nuestros supuestos acerca de lo que constituye la normalidad sociopol\u00edtica. Y no es que tales rupturas de escala no hayan tenido lugar en el pasado. Lo destacado es la intensidad que cobran en el d\u00eda de hoy tales rupturas de escala, evidenciando la profundidad de la mutaci\u00f3n social, pol\u00edtica y geoecon\u00f3mica que se est\u00e1 gestando actualmente.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Tratar\u00e9 de sintetizar mi argumento en pocas palabras: no es solamente el espacio el que est\u00e1 siendo reestructurado bajo los auspicios del nuevo globalismo, sino el conjunto de la estructura de las escalas espaciales, de lo global a lo local. Dentro de esta reestructuraci\u00f3n de naturaleza totalmente pol\u00edtica de la escala geogr\u00e1fica, a la escala urbana se le vuelven a asignar funciones como lugar de producci\u00f3n, pero no como escala de reproducci\u00f3n social. El corolario ser\u00eda que en las ciudades del mundo capitalista desarrollado, donde se est\u00e1n desmantelando importantes sistemas p\u00fablicos de reproducci\u00f3n social, esto vuelve a traer la cuesti\u00f3n de la reproducci\u00f3n social directamente a la agenda pol\u00edtica. Pero antes de dirigir la atenci\u00f3n hacia lo global, quisiera tratar un poco acerca de lo urbano, y especialmente sobre las nuevas concepciones de pol\u00edtica urbana.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Nuevo urbanismo: el Lower East Side en los a\u00f1os noventa<\/b><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Quiz\u00e1 puede parecer oportunista por mi parte el empleo de un t\u00e9rmino tan tendencioso como el de \u00abnuevo urbanismo\u00bb en el t\u00edtulo de este art\u00edculo. Debo aclarar que no me propongo referirme al denostado movimiento de dise\u00f1o que ha reclamado para s\u00ed tal nombre \u2014o, de forma algo menos pretenciosa, el de \u00abneotradicionalismo\u00bb\u2014. Por el contrario, empleo a prop\u00f3sito esta terminolog\u00eda porque me parece que el antiurbanismo del movimiento de dise\u00f1o neotradicional no se explica sin tener en cuenta los desastres de la planificaci\u00f3n urbana de la posguerra que motivaron el surgimiento de ese movimiento. Lo que me interesa destacar es que el escapismo elitista y nost\u00e1lgico del supuesto nuevo urbanismo no se explica sin un sentido de mayor alcance, el mismo que en la actualidad rehace las ciudades previamente existentes, y que se manifiesta de forma tanto global como local.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Al mismo tiempo que George Soros y Ted Turner desembolsaban miles de millones de d\u00f3lares y Giuliani ejecutaba ruido de sables contra las Naciones Unidas, yo trataba de descifrar las dimensiones de lo que he llegado a considerar como la \u00abtercera ola\u00bb de elitizaci\u00f3n<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote1sym\" name=\"sdfootnote1anc\">1<\/a> urbana que irrumpi\u00f3 en Nueva York y otros lugares a partir de 1994. Para profundizar en la cuesti\u00f3n del nuevo urbanismo, voy a proporcionar otra modesta vi\u00f1eta local de Nueva York, expresiva a la vez del nuevo globalismo que recorre la ciudad; no la de barrios elegantes como el Seaside o Celebration, sino la del Lower East Side. En ciudades tan distantes como Londres, Sidney y Filadelfia (Society Hill), la que podemos denominar ahora como \u00abprimera ola de elitizaci\u00f3n urbana\u00bb empez\u00f3 a aparecer como muy pronto en los a\u00f1os cincuenta. Se trat\u00f3 de una irrupci\u00f3n a peque\u00f1a escala, casi quijotesca, en el paisaje urbano. Nathanial Burt escribi\u00f3 acerca de Society Hill en 1963: \u00abla moda de remodelar casas antiguas se le ha subido a la cabeza de las clases altas como el champa\u00f1a\u00bb. Esta primera ola supuso apenas un murmullo en el mercado inmobiliario local, aun cuando provoc\u00f3 cambios residenciales definitivos y atrajo mucho aliento c\u00edvico.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">La segunda ola de elitizaci\u00f3n, que surgi\u00f3 al final de los a\u00f1os setenta y se prolong\u00f3 durante la mayor parte de los ochenta, no fue ya un acontecimiento aislado en los mercados inmobiliarios locales, sino que se hizo cada vez m\u00e1s reconocible como parte de un proceso, mayor y m\u00e1s integrado, de reestructuraci\u00f3n urbana. Esto significaba conexiones m\u00e1s amplias con la socioeconom\u00eda. La elitizaci\u00f3n urbana, la reinversi\u00f3n en un barrio ruinoso pobre o de clase trabajadora, dej\u00f3 de constituir un asunto exclusivo de las clases altas (tal como refer\u00eda Burt), y se convirti\u00f3 en una seria opci\u00f3n residencial tambi\u00e9n para lo m\u00e1s granado de la clase media. En el Lower East Side apenas unos pocos edificios fueron renovados durante la primera ola, pero la segunda ofensiva de la elitizaci\u00f3n se configur\u00f3 como un proceso mucho m\u00e1s coordinado. La reinversi\u00f3n de capital en barrios como \u00e9ste se llev\u00f3 a cabo mediante una estrategia deliberada de colocar artistas como tropas de choque de la elitizaci\u00f3n, aprovechando que el nuevo arte que surg\u00eda en la zona alcanzaba prestigio internacional, y que el Lower East Side se situaba en la cresta de la ola entre los lugares de moda en la ciudad. Pero la recapitalizaci\u00f3n de este medio construido extremadamente deteriorado se llev\u00f3 a cabo con las miras m\u00e1s puestas en Wall Street, en plena expansi\u00f3n y distante apenas dos millas, que en el establecimiento de alg\u00fan tipo de meca cultural o art\u00edstica con car\u00e1cter permanente.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Adem\u00e1s de una nueva coyuntura de cambio econ\u00f3mico y vanguardia cultural, la elitizaci\u00f3n urbana del Lower East Side durante los ochenta expresa, asimismo, una reestructuraci\u00f3n de las relaciones de clase y g\u00e9nero. Recu\u00e9rdese que 1984 fue se\u00f1alado como el \u00abA\u00f1o del Yuppie\u00bb por el semanario Newsweek, que simboliz\u00f3 de forma expl\u00edcita tal estilo de vida con un tel\u00f3n de fondo de elitizaci\u00f3n urbana. Otros dos acontecimientos marcaron la elitizaci\u00f3n como un concienzudo atrincheramiento en la econom\u00eda pol\u00edtica de la ciudad: primero, la proliferaci\u00f3n de protestas contra la elitizaci\u00f3n, que culminaron en los enfrentamientos de Tompkins Square Park entre 1988 y 1991 (v\u00e9ase Smith, 1996); pero, en segundo lugar, el hecho de que a diferencia de la crisis m\u00e1s rigurosa de principios de los ochenta, cuando el proceso de elitizaci\u00f3n urbana apenas se vio afectado, la recesi\u00f3n posterior a 1989 limit\u00f3 severamente el nivel de la elitizaci\u00f3n, llevando a predicciones marcadamente err\u00f3neas de que este fen\u00f3meno se hab\u00eda terminado para siempre, como consecuencia de los excesos de los ochenta. La elitizaci\u00f3n se comport\u00f3 entonces mucho m\u00e1s como una parte del proceso econ\u00f3mico y social, y sufri\u00f3 sus correspondientes ciclos.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">En Nueva York la tercera ola de elitizaci\u00f3n no dio comienzo en serio al menos hasta 1994, despu\u00e9s de que un reanimado Wall Street apartara la econom\u00eda de la Ciudad de una larga y profunda depresi\u00f3n. Los contornos de esta ola de elitizaci\u00f3n los empezamos a percibir con claridad ahora: exactamente como una nueva, lejana y m\u00e1s sombr\u00eda crisis econ\u00f3mica global que amenaza con restringir la actividad de elitizaci\u00f3n a partir de 1998. En lo que respecta al Lower East Side, varios cambios resultan ya caracter\u00edsticos de esta nueva fase:<\/p>\n<ol>\n<li>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Inversiones a gran escala de capital de corporaciones, sobre todo en la nueva construcci\u00f3n: Times Square, Trump City, o casos como el de Queens West, donde se lleva a cabo la reconstrucci\u00f3n sobre suelo industrial abandonado o semi-abandonado.<\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Reducido nivel de resistencia contra la elitizaci\u00f3n urbana.<\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Paisajes de elitizaci\u00f3n m\u00e1s funcionalmente integrados con la reproducci\u00f3n social y la producci\u00f3n (es decir, no limitados exclusivamente a la producci\u00f3n de viviendas).<\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Creciente internacionalizaci\u00f3n del capital implicado en los procesos de elitizaci\u00f3n urbana.<\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Una modificada geograf\u00eda de la elitizaci\u00f3n, produci\u00e9ndose una p\u00e9rdida de la \u00abl\u00ednea de frontera\u00bb.<\/p>\n<\/li>\n<\/ol>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Uno de los edificios del Lower East Side constituye el paradigma de los cambios que definen la tercera ola de elitizaci\u00f3n, incluyendo la mayor\u00eda de los ingredientes definitivos. En la esquina entre la Avenida B y la Calle Segunda Este, una gasolinera abandonada fue transformada en galer\u00eda de arte de vanguardia, conservando su nombre original. Como muchas otras galer\u00edas de arte que brotaron en el vecindario entre 1982 y 1987, \u00e9sta con el tiempo quebr\u00f3. En el mismo solar, hoy se ha construido un edificio de siete plantas, con sesenta y un locales comerciales. Los locales, de unos ochenta y cinco metros cuadrados de media, se cotizan a partir de dos mil d\u00f3lares al mes, y los dos pisos superiores presentan apartamentos d\u00faplex y cuatro \u00e1ticos, a precios de alquiler a\u00fan desconocidos en el momento de escribir este art\u00edculo. El promotor era israel\u00ed, el arquitecto, de Long Island y la financiaci\u00f3n proced\u00eda del European-American Bank. De forma significativa, todos los apartamentos han sido dotados de l\u00edneas para Internet T-1 de alta velocidad, que funcionan a 1,5 megabytes por segundo, instalados por la International Building Technology Company (Oser, 1997). Adem\u00e1s de los habituales Wall Streeters y arquitectos, abogados e intelectuales, la clientela esperada para el nuevo edificio inclu\u00eda dise\u00f1adores de p\u00e1ginas web y otros profesionales, conformando as\u00ed el denominado \u00abcallej\u00f3n de Silicon\u00bb de Nueva York.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote2sym\" name=\"sdfootnote2anc\">2<\/a><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">En una ciudad donde la industria de la construcci\u00f3n est\u00e1 militantemente organizada en sindicatos, resulta a\u00fan m\u00e1s extraordinario que el edificio se construyera con mano de obra no sindicada. Aunque hubo algunas protestas al respecto, fueron secundadas sin entusiasmo y s\u00f3lo consiguieron crear retrasos sin importancia. Esta combinaci\u00f3n de apartamentos de lujo y trabajadores no sindicados hubiera sido demasiado inestable para tener \u00e9xito en los a\u00f1os ochenta. Pero en los noventa, y en particular en la zona del vecindario denominada \u00abEast Village\u00bb, se vivi\u00f3 un proceso de mercantilizaci\u00f3n de una intensidad y alcance impensables durante la d\u00e9cada anterior. Las tiendas tradicionales de ropa que ocupaban Orchard Street, que suministraban a la gente de la zona vestimenta a bajo precio (a menudo a precios de saldo) y que se hab\u00edan convertido en un destino tur\u00edstico en los a\u00f1os ochenta, se adaptan ahora cada vez m\u00e1s a la \u00faltima moda de Par\u00eds y Mil\u00e1n; varios establecimientos comerciales han sido ya adquiridos por exquisitas cadenas comerciales al por menor.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Los medios audiovisuales y electr\u00f3nicos tambi\u00e9n han desempe\u00f1ado su papel en la mercantilizaci\u00f3n del vecindario. A principios de los noventa, el Cable Comedy Channel introdujo una serie c\u00f3mica titulada Tompkins Square. MTV promovi\u00f3 en la localidad la pel\u00edcula <i>El Apartamento de Joe<\/i>, con un concurso que ofrec\u00eda un a\u00f1o de alquiler gratis en un apartamento real del barrio; y la obra de teatro Rent convirti\u00f3 al Lower East Side en un barrio chic, provocando de paso que en Broadway se difundiera la problem\u00e1tica de los seropositivos y enfermos de sida. Por si fuera poco, en 1996 comenz\u00f3 en la web una telenovela llamada East Village, cuyo creador, Charles Platkin, intent\u00f3 crear una revolucionaria imagen de marca y l\u00ednea de ropa. A trav\u00e9s de un almidonado reconocimiento del envoltorio econ\u00f3mico-cultural que ahora domina el Lower East Side elegante, Platkin admite de buena gana que \u00ablo que hemos intentado hacer es tomar la energ\u00eda del East Village y crear un nombre de marca para \u00e9l\u00bb.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">A diferencia de los a\u00f1os ochenta, por tanto, esta combinaci\u00f3n singular de vitalidad econ\u00f3mica y cultural presente en el Lower East Side tuvo poco de accidental. Propietarios de galer\u00edas de arte, promotores inmobiliarios y pol\u00edticos municipales, entre otros, influyeron encarnizadamente en la elitizaci\u00f3n que tuvo lugar durante la d\u00e9cada de los ochenta. Pero la nueva situaci\u00f3n del vecindario est\u00e1 m\u00e1s relacionada con una mir\u00edada de decisiones sin apenas conexi\u00f3n con los mercados culturales e inmobiliarios. Si fue un descarado marketing de arte y bienes inmuebles el que empuj\u00f3 con furia pol\u00edtica numantina un vehemente liberalismo elitizador anterior, en los a\u00f1os noventa, sin embargo, funcion\u00f3 simult\u00e1neamente una nueva ola de elitizaci\u00f3n m\u00e1s estrechamente vinculada con los circuitos del capital internacional, aprovech\u00e1ndose de un nombre de marca ya asegurado para el Lower East Side. Pero un barrio que cuenta con su propia telenovela en la web depende para su audiencia de los barrios residenciales distantes treinta o trece mil millas de Tompkins Square Park. Y a pesar de que en el vecindario contin\u00faa residiendo un inquilinato caracterizado por su extraordinaria diversidad humana, a buena parte del cual le resulta cada vez m\u00e1s duro encontrar o retener pisos accesibles, la elitizaci\u00f3n y la b\u00fasqueda consciente de nuevos m\u00e1rgenes de rentabilidad est\u00e1n debilitando su vanguardia. La l\u00ednea de frontera del proceso de elitizaci\u00f3n ha sobrepasado ya el Lower East Side hacia localizaciones m\u00e1s perif\u00e9ricas en Brooklyn y Queens por el este, y New Jersey por el oeste. La energ\u00eda, tanto cultural y pol\u00edtica como econ\u00f3mica de la temprana elitizaci\u00f3n, as\u00ed como el descarado exceso anterior que combinaba arte con capital, est\u00e1n siendo progresivamente sustituidos por acciones combinadas a gran escala que involucran al conjunto del entorno econ\u00f3mico y cultural. La frontera ha sido, efectivamente, domesticada, y en una ir\u00f3nica repetici\u00f3n de Frederick Jackson Turner, la materializaci\u00f3n del proceso de elitizaci\u00f3n en los nuevos m\u00e1rgenes \u2014el desarrollo de Queens West, por ejemplo\u2014 resuena en los vecindarios elitizados m\u00e1s tradicionales como el caso del edificio de la gasolinera para el Lower East Side.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\"><b>El nuevo globalismo: \u00bffinal de la geograf\u00eda o reafirmaci\u00f3n del lugar?<\/b><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Algunas de las conexiones entre esta imagen de un nuevo y elitizado urbanismo sobre el Lower East Side y la globalizaci\u00f3n de los a\u00f1os noventa resultan bastante evidentes. De este modo, voy a centrarme ahora de forma expl\u00edcita en el nuevo globalismo, y lo voy a hacer cuestionando dos l\u00edneas de pensamiento un tanto contrapuestas que enmarcan los argumentos actuales sobre la globalizaci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">La primera corriente es la que podr\u00edamos llamar la tesis del \u00abfinal de la geograf\u00eda\u00bb. En todas las escuelas de negocios a lo largo y ancho de los Estados Unidos se les transmite a los expectantes estudiantes de Master of Business Administration el potente mensaje de que la globalizaci\u00f3n representa el fin de la geograf\u00eda, y que ello plantea desaf\u00edos as\u00ed como extraordinarias oportunidades. Con el auge de los nuevos mercados financieros y su accesibilidad tecnol\u00f3gica pr\u00e1cticamente inmediata, espacio, lugar y l\u00edmites se han vuelto superfluos: el director econ\u00f3mico del American Express Bank se\u00f1ala expl\u00edcitamente que, \u00abel fin de la geograf\u00eda nos remite a una condici\u00f3n de desarrollo econ\u00f3mico donde la situaci\u00f3n geogr\u00e1fica ya no afecta a las finanzas\u00bb. Habiendo completado su destino, el Estado naci\u00f3n y las dem\u00e1s trabas impuestas por el localismo pol\u00edtico y cultural, han sucumbido ante el mercado. O, como alardeaba un anuncio de British Telecom empleando un tono sintom\u00e1ticamente norteamericano, \u00abla Geograf\u00eda [ya] es Historia\u00bb (O\u2019Brien, 1992, p. 1; v\u00e9ase tambi\u00e9n Ohmae, 1990). Ante esta ret\u00f3rica prepotente, tan repetida y en apariencia coherente, uno deber\u00eda estar excusado de descubrir una cierta adulaci\u00f3n en la optimista linealidad de esta visi\u00f3n que propugna algo as\u00ed como: capital global <i>\u00fcber alles<\/i>. Una visi\u00f3n incubada con un sesgo inevitable en la experiencia cotidiana de una peque\u00f1a camarilla de negociantes y ejecutivos de las finanzas, nutrida por una extendida revoluci\u00f3n en las comunicaciones electr\u00f3nicas, inform\u00e1ticas y audiovisuales, y extrapolada hasta el infinito de la capitalizaci\u00f3n planetaria total. Este supuesto de un mundo sin l\u00edmites ha sido llevado bastante m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites de su propia veracidad. Si esta visi\u00f3n alimenta la noci\u00f3n de globalizaci\u00f3n como la de un irrefrenable \u00abbulldozer\u00bb del capital, lo cierto es que encuentra tambi\u00e9n sus variantes m\u00e1s progresistas y cr\u00edticas, como en el aserto de Manuel Castells de que el mundo comprende ahora un espacio de flujos \u2014m\u00e1s que un espacio de lugares\u2014, una sociedad conectada en red, la era de la informaci\u00f3n y de la sociedad interconectada, en la que las viejas formas de diferencia pol\u00edtica resultan trasnochadas. Incluso el cr\u00edtico cultural franc\u00e9s Paul Virilio, que deber\u00eda conocer mejor esta materia, se sit\u00faa en una ins\u00f3lita posici\u00f3n, haci\u00e9ndose eco de las posiciones del capital financiero cuando se suma al anuncio de la \u00abmuerte de la geograf\u00eda\u00bb (Virilio, 1997, p. 65; Castells, 1996-1998).<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Una segunda corriente en las discusiones sobre la globalizaci\u00f3n rebate de inmediato esta claudicaci\u00f3n completa al capital. Desde los a\u00f1os setenta, muchos ge\u00f3grafos, urbanistas, antrop\u00f3logos, arquitectos y otros investigadores, insisten en que estamos asistiendo mucho m\u00e1s a una marcada reestructuraci\u00f3n de los conceptos de espacio, lugar y geograf\u00eda, que a su desestructuraci\u00f3n o eliminaci\u00f3n unidimensional; y que el lugar ocupa otra vez una nueva importancia tras el desmantelamiento del orden de la posguerra y la irrupci\u00f3n de ideolog\u00edas aespaciales, que nutren los relatos heroicos sobre el llamado \u00absiglo americano\u00bb. Como el historiador del arte John Berger hizo c\u00e9lebre hace algunos a\u00f1os, es el espacio y no el tiempo el que ahora nos oculta las consecuencias pol\u00edticas del cambio social. De modo que este intento de socavar las geograf\u00edas \u2014de nuevo empleo aqu\u00ed el t\u00e9rmino en su m\u00e1s amplio sentido transdisciplinario\u2014 supone, al mismo tiempo, el restablecimiento de una pol\u00edtica que hab\u00eda sido sistem\u00e1ticamente enterrada durante esa posguerra, la de los relatos aespaciales del \u00absiglo americano\u00bb. Tanto si se considera el siglo largo como el siglo corto; tanto si tomamos nuestras referencias te\u00f3ricas, hist\u00f3ricas y, en \u00faltimo t\u00e9rmino, pol\u00edticas, de Eric Hobsbawm como de Giovanni Arrighi; sea que el Nuevo globalismo, nuevo urbanismo Doc. An\u00e0l. Geogr. 38, 2001 23 \u00absiglo americano\u00bb ya ha terminado, o bien que la globalizaci\u00f3n de los noventa alcanz\u00f3 su cima y la crisis econ\u00f3mica de 1998 marc\u00f3 su desenlace \u2014asumiendo una coincidencia hist\u00f3rica demasiado exquisita con respecto a la importancia simb\u00f3lica de 1898\u2014; en cualquiera de todos esos casos, est\u00e1 claro que el \u00absiglo americano\u00bb ha sido el de un \u00abimperio americano\u00bb, y que como todos los imperios ha esculpido su propia arquitectura global (Smith, 1999).<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">En sus ensayos certeros y sint\u00e9ticos, Saskia Sassen plantea un argumento de referencia acerca de la importancia del lugar en el nuevo globalismo. Insiste en que el lugar resulta central para la circulaci\u00f3n de personas y de capital que constituye la globalizaci\u00f3n, y la centralidad de los \u00e1mbitos urbanos en un mundo globalizado trae consigo el reconocimiento de la r\u00e1pida p\u00e9rdida de importancia de la econom\u00eda nacional. Pero tambi\u00e9n considera necesario destacar el hecho de que la globalizaci\u00f3n tiene lugar a trav\u00e9s de complejos sociales y econ\u00f3micos espec\u00edficos, enraizados en lugares igualmente espec\u00edficos (Sassen, 1998). Esto aporta una imagen conocida de la globalizaci\u00f3n, definida en t\u00e9rminos del cambiante nexo entre la producci\u00f3n y las finanzas. Las ciudades globales surgieron cuando, en los a\u00f1os setenta, el sistema financiero global se ampli\u00f3 marcadamente y la inversi\u00f3n extranjera directa ya no estuvo dominada por capital obtenido del sector primario, sino m\u00e1s bien por capital que se mov\u00eda dentro de y entre los mercados de capitales. Esto requer\u00eda, a su vez, de un amplio orden de productores auxiliares de servicios concentrados en los puestos de mando y control de la econom\u00eda financiera. Las nuevas formas urbanas resultantes se caracterizan por su extrema polarizaci\u00f3n entre abundancia y miseria, su dr\u00e1stica reordenaci\u00f3n de las relaciones de clase y su dependencia sobre nuevas oleadas de mano de obra inmigrante. \u00c9ste, por supuesto, resulta ser el paradigma de la ciudad global. El equilibrio del poder econ\u00f3mico ha cambiado a partir de la d\u00e9cada de los setenta, seg\u00fan Sassen, desde los lugares de producci\u00f3n, tales como Detroit y Manchester, hacia los centros de finanzas y servicios altamente especializados.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Entre los diagn\u00f3sticos alternativos que dibujan una utop\u00eda globalizada \u2014planteada literalmente como una globalizaci\u00f3n que se sit\u00faa fuera del espacio\u2014 y la reafirmaci\u00f3n del lugar en la nueva geograf\u00eda global, los lectores habr\u00e1n supuesto ya, especialmente tras mis comentarios introductorios sobre la escala, que soy un evidente partidario de la segunda opci\u00f3n. Y todav\u00eda esta reafirmaci\u00f3n del lugar no ha completado con \u00e9xito la tarea de comprender el significado de la transformaci\u00f3n forjada por el nuevo globalismo. En la visi\u00f3n de Sassen, es como si la econom\u00eda global constara de una pl\u00e9tora de contenedores \u2014los estados nacionales\u2014 en cuyo interior flotara un n\u00famero de contenedores de menor tama\u00f1o, las ciudades. La globalizaci\u00f3n provoca un cambio radical en el tipo de relaciones sociales y econ\u00f3micas que se mantienen entre unos y otros, una suerte de intercambio de actividades entre diferentes contenedores, y una creciente porosidad de los contenedores nacionales que provoca que la turbulencia en el extenso mar global afecta cada vez m\u00e1s directamente a las ciudades implicadas. Pero con la excepci\u00f3n de ciertos contenedores nacionales que pueden en realidad encontrarse sumergidos, los contenedores mismos permanecen en gran parte intactos, incluso cuando las relaciones entre ellos se transforman. Lo que quiero argumentar aqu\u00ed es que, con el nuevo globalismo, los mismos contenedores est\u00e1n en lo fundamental volvi\u00e9ndose a repartir, y que \u00e9ste es un proceso que tiene lugar a una escala completamente nueva. Lo \u00aburbano\u00bb est\u00e1 siendo redefinido de forma tan dram\u00e1tica como lo global; los viejos contenedores conceptuales \u2014nuestros supuestos de los a\u00f1os setenta acerca de lo que es o era lo urbano\u2014 ya no sirven. En resumen, la globalizaci\u00f3n anuncia lo que puede considerarse como producci\u00f3n y reestructuraci\u00f3n global, no simplemente del espacio o del contenido de espacios dados, sino de la escala geogr\u00e1fica <i>per se<\/i> (Swyngedouw, 1997).<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Voy a intentar una segunda met\u00e1fora, quiz\u00e1s m\u00e1s elocuente, que pueda ayudar a concretar mejor esta idea. Si pensamos en el mundo de posguerra como un rompecabezas, no es tan s\u00f3lo que desde los setenta este puzzle se haya hecho a\u00f1icos y nos encontremos luchando, en los conceptos y en la pr\u00e1ctica, para volver a colocar las piezas en alg\u00fan orden coherente. Lo que ocurre, m\u00e1s bien, es que los fragmentos que est\u00e1n bajando no son todos los que subieron. Nuevas amalgamas de espacio urbano, internacional y global se han fraguado ya a partir de los fragmentos viejos, y lo que ten\u00eda sentido para la vieja geograf\u00eda pol\u00edtica resulta pintoresco, en el mejor de los casos, a la luz del nuevo globalismo. Las reafirmaciones de lugar que se suceden en medio de la globalizaci\u00f3n generalmente conservan todav\u00eda los supuestos de escala que estaban vinculados a los viejos contenedores, a los viejos fragmentos, como el mapa de partida sobre el que el nuevo mundo globalizado ha sido redibujado. \u00a1Pero es que el mapa de partida mismo ha sido redibujado!<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">El propio lenguaje de la globalizaci\u00f3n representa una tentativa muy potente, aunque indudablemente partidista, de redefinir la escala de nuestra visi\u00f3n del mundo. De forma quiz\u00e1s menos evidente, y en la escala opuesta, se puede aplicar un criterio similar a las pol\u00edticas de identidad de los a\u00f1os ochenta, las cuales, cualquiera que sea el mort\u00edfero fundamento planteado para su aparici\u00f3n, constitu\u00edan respuestas a crisis de identidad tan amplias y polivalentes como viscerales. Las pol\u00edticas identitarias tienen que ver con el c\u00f3mo estos fragmentos redefinidos de escala resultan nuevamente unidos (en este caso, la escala redefinida en declive, con un potente aunque no exclusivo \u00e9nfasis en lo individual); pero est\u00e1n relacionadas asimismo con la pregunta de cu\u00e1les son las piezas que tienen poder, y a qu\u00e9 coste, en el nuevo mapa mundial.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\"><b>El nuevo urbanismo: producci\u00f3n, reproducci\u00f3n y escala<\/b><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">\u00bfC\u00f3mo genera el nuevo globalismo un nuevo urbanismo? Voy a intentar resumir la primera parte del argumento a trav\u00e9s de una serie de afirmaciones silog\u00edsticas. En primer lugar, la teor\u00eda urbana de posguerra, durante su apogeo en los a\u00f1os setenta, lleg\u00f3 a caracterizar la ciudad del capitalismo avanzado desde el punto de vista de la geograf\u00eda pol\u00edtica de la reproducci\u00f3n social. Se trata de una interpretaci\u00f3n coherente, si recapitulamos el trabajo de los principales te\u00f3ricos urbanos del \u00faltimo tercio del siglo XX, los cuales explicaron la \u2014eufem\u00edsticamente etiquetada\u2014 crisis urbana de los sesenta y los setenta como una crisis de reproducci\u00f3n social relacionada con revueltas de clase, con la disfuncionalidad del racismo y el patriarcado, y con las contradicciones entre una forma urbana obtenida seg\u00fan estrictos criterios de rentabilidad pero que todav\u00eda ten\u00eda encomendado llevar a buen t\u00e9rmino la reproducci\u00f3n social de las masas (v\u00e9ase Lefebvre, 1971; Harvey, 1985; Castells, 1977). Se trata tambi\u00e9n de una suposici\u00f3n que se hallaba impl\u00edcita bajo la tradicional atenci\u00f3n de la geograf\u00eda urbana por los trayectos al trabajo, y el empleo de este indicador para medir la extensi\u00f3n espacial del campo urbano. De modo que resulta oportuno pensar en la ciudad en muchos aspectos keynesiana \u2014la ciudad de la pol\u00edtica urbana progresista de posguerra\u2014 como el reino del bienestar, la reserva de fuerza de trabajo para cada capital nacional. Es bien sabido que las ciudades combinan muchas otras funciones, pero su papel como enclaves de reproducci\u00f3n social para las econom\u00edas nacionales result\u00f3 definitivo.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">En segundo lugar, durante los a\u00f1os setenta la idea de \u00abeconom\u00edas nacionales\u00bb separadas se volvi\u00f3 cada vez m\u00e1s obsoleta. El capital comercial y financiero se encontraba ya en gran medida mundializado y, aunque la proliferaci\u00f3n de mercados financieros en Asia y la intensificaci\u00f3n de intercambios financieros mundiales agrav\u00f3 sensiblemente la globalizaci\u00f3n financiera, fue la globalizaci\u00f3n de la producci\u00f3n de capital y del proceso de producci\u00f3n la que constituy\u00f3 la base real para la globalizaci\u00f3n de los ochenta. \u00c9sta es, por cierto, la raz\u00f3n por la cual prefiero la terminolog\u00eda de \u00abnuevo globalismo\u00bb. No se trata de un fen\u00f3meno totalmente nuevo como el t\u00e9rmino \u00abglobalizaci\u00f3n\u00bb parece sugerir, sino m\u00e1s bien la conclusi\u00f3n de un fen\u00f3meno largamente presente en la agenda global. En cualquier caso, este nuevo globalismo fue marcadamente estimulado \u2014aunque no causado\u2014 por la generalizaci\u00f3n de la tecnolog\u00eda inform\u00e1tica, la desregulaci\u00f3n de los mercados financieros, el relativo abaratamiento del transporte a\u00e9reo y la paralela disminuci\u00f3n de precio de la mayor parte de las materias primas. El capital variable tambi\u00e9n fue globalizado, en este caso a trav\u00e9s de una migraci\u00f3n internacional sin precedentes de fuerza de trabajo.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">En tercer lugar, la creciente movilidad de capital y trabajo se complementan. La porosidad de las fronteras nacionales como l\u00edmites econ\u00f3micos fue tanto la consecuencia como la causa del aumento de la movilidad de capital y trabajo, cuando una serie cada vez mayor de capitales se mueve libremente hacia los lugares en que los costes m\u00e1s bajos de reproducci\u00f3n social se traducen en costes m\u00e1s bajos de producci\u00f3n. El corolario tambi\u00e9n viene a ser que, al tiempo que las econom\u00edas de los estados nacionales se hacen cada vez m\u00e1s independientes de las econom\u00edas sociales para la reproducci\u00f3n de la clase trabajadora nacional, se ven a s\u00ed mismos introducidos a la fuerza o m\u00e1s capaces de sacar ventaja de una creciente competencia entre capital y trabajo en lo que se refiere a localizaciones m\u00e1s baratas del coste de la mano de obra. Al margen de opciones ideol\u00f3gicas o necesidades de competencia, los estados aumentan las zanahorias ofrecidas al capital inversor, mientras recurren al palo con los trabajadores. Las pol\u00edticas de los estados nacionales se desarrollan a la par entre las preocupaciones por la competitividad econ\u00f3mica y el desmantelamiento de las medidas de bienestar nacional y los servicios sociales.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">En cuarto lugar, las econom\u00edas locales urbanas y regionales se abren a una competencia econ\u00f3mica global sin precedentes y padecen un desgaste en el suministro de capital social desde la escala nacional. En este contexto, la presi\u00f3n sobre los gobiernos municipales para que se desentiendan de sus responsabilidades en la reproducci\u00f3n social a la escala local crece cada d\u00eda, al tiempo que se ven cada vez m\u00e1s envueltos en una aguda competencia por las inversiones de capital en el seno del mercado global. Por \u00faltimo, con la reestructuraci\u00f3n de la producci\u00f3n desde los a\u00f1os setenta que ha transformado las relaciones de clase, y con los conflictos de base clasista o racial en retroceso, los gobiernos municipales han tenido tanto las condiciones como el incentivo crecientes para abandonar a ese sector de poblaci\u00f3n que resulta excedentario por la reestructuraci\u00f3n econ\u00f3mica, desmantelar los servicios sociales y favorecer la elitizaci\u00f3n urbana. En este sentido, los niveles relativamente bajos de conflictividad resultaron decisivos en la verdadera ausencia de respuesta gubernamental a las sublevaciones de Los Angeles despu\u00e9s de 1992; lo cual supone un dram\u00e1tico contraste respecto a la reacci\u00f3n de mejora que provocaban las sublevaciones de los a\u00f1os sesenta.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Esto nos lleva al meollo de las transformaciones que afectan a las ciudades. Dos cambios que se refuerzan mutuamente han reestructurado, por consiguiente, las funciones y los papeles activos que les corresponde tomar a las ciudades, y la propia escala a la que lo urbano est\u00e1 constituido.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">El primer cambio concierne a la producci\u00f3n, el segundo, a la reproducci\u00f3n social. En primer lugar, as\u00ed como la escala urbana era tradicionalmente definida por la teor\u00eda de posguerra en t\u00e9rminos de una geograf\u00eda de la reproducci\u00f3n social, la escala regional fue en gran parte definida en t\u00e9rminos de sistemas m\u00e1s o menos especializados de producci\u00f3n al interior de econom\u00edas nacionales. Pero la erosi\u00f3n de los l\u00edmites econ\u00f3micos nacionales, y la consiguiente desindustrializaci\u00f3n de regiones subnacionales anteriormente protegidas, que tuvieron lugar en los a\u00f1os setenta y ochenta, han llevado a la desintegraci\u00f3n de esa geograf\u00eda regional de posguerra y, con ella, al desvanecimiento de la base de una escala subnacional de regiones productoras especializadas. Los nuevos complejos espaciales de producci\u00f3n en los paisajes econ\u00f3micos del fin del milenio son mucho m\u00e1s peque\u00f1os y diversos que las viejas regiones industriales que desplazan; y est\u00e1n definidos desde el comienzo m\u00e1s en t\u00e9rminos del mercado global que del nacional. Desde Silicon Valley hasta la llamada \u00abTercera Italia\u00bb, desde S\u00e3o Paulo hasta Shangai, las locomotoras de la producci\u00f3n en la econom\u00eda global ya no son complejos regionales como el Midwest o Nueva Inglaterra, Yorkshire-Lancashire o el Ruhr. M\u00e1s bien se trata de regiones metropolitanas, complejos productivos organizados a trav\u00e9s y dentro de geograf\u00edas urbanas en activo crecimiento. El nuevo globalismo ha definido a la baja la escala geogr\u00e1fica de los sistemas de producci\u00f3n. Las regiones al viejo estilo y escala se han disuelto en gran medida. Y el corolario resulta ser que las ciudades est\u00e1n siendo febrilmente transformadas de escala, en la misma proporci\u00f3n que lo est\u00e1n tambi\u00e9n sus renovadas funciones de plataformas de producci\u00f3n global<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Existen muchas se\u00f1ales y consecuencias de todo esto. La industrializaci\u00f3n sin precedentes a trav\u00e9s de toda Asia despu\u00e9s de los a\u00f1os sesenta, que encabez\u00f3 mucho del nuevo globalismo, y la explosi\u00f3n de los mercados financieros que provoc\u00f3, estuvo m\u00e1s fuertemente centrada en lo urbano que en lo regional. En los Estados Unidos, el libro Edge Cities de Joel Garreau resulta s\u00f3lo uno de los m\u00e1s evidentes registros de una llamativa expansi\u00f3n y reestructuraci\u00f3n de la escala metropolitana, de tal forma que las tradicionales distinciones entre ciudad y periferia residencial han perdido su sentido. Y claro, retrospectivamente, la reivindicaci\u00f3n de una sociedad posindustrial parece por desgracia sintom\u00e1tica no tanto de un mundo encerrado por econom\u00edas nacionales impermeables, sino de uno ciego a los cambios masivos que han tenido lugar fuera de unos pocos centros europeos y norteamericanos.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Si las ciudades est\u00e1n siendo transformadas de escala hacia plataformas geogr\u00e1ficas de producci\u00f3n en la econom\u00eda global, \u00bfqu\u00e9 ocurre entonces con la reproducci\u00f3n social? \u00c9ste es el segundo cambio del cual me quisiera ocupar brevemente. Si es correcto mi argumento de que la producci\u00f3n viene a definir la escala del nuevo urbanismo, esto parecer\u00eda sugerir igualmente que Shangai y S\u00e3o Paulo \u2014o posiblemente Tokio, a un trecho de Los Angeles\u2014 resultan ejemplos m\u00e1s definitorios de la vanguardia de este nuevo urbanismo, que Nueva York o Glasgow. La divisi\u00f3n geogr\u00e1fica del trabajo se vuelve verdaderamente global, de una forma que no anticip\u00f3 la ya obsoleta divisi\u00f3n entre Tercer Mundo y Primer Mundo. La cuesti\u00f3n de la reproducci\u00f3n social resulta, claro est\u00e1, cr\u00edtica en estas aglomeraciones industriales de vanguardia, pero el nuevo globalismo no ha modificado todav\u00eda seriamente las relaciones sociales de reproducci\u00f3n. Esto puede estar ya sucediendo, por ejemplo, cuando un gran n\u00famero de mujeres indias o indonesias \u2014muchas de las cuales trabajan fuera de casa para compa\u00f1\u00edas multinacionales o sus proveedores\u2014 tienen acceso a im\u00e1genes de televisi\u00f3n y a culturas que presentan un retrato radicalmente distinto de las relaciones de g\u00e9nero (sea para mejor o para peor). Pero en la mayor parte de Asia, Sudam\u00e9rica y \u00c1frica, no existe un sistema estatal significativo de reproducci\u00f3n social (China constituye una importante excepci\u00f3n al respecto) que pudiera ser corro\u00eddo por el nuevo globalismo.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Evidentemente, la situaci\u00f3n difiere mucho en los pa\u00edses capitalistas desarrollados. El desmantelamiento de los sistemas p\u00fablicos de reproducci\u00f3n social frente a los aparentes imperativos del mercado global \u2014desde la asistencia social, hasta el acceso a la sanidad o el subsidio a la vivienda\u2014 sit\u00faa en la agenda de forma m\u00e1s apremiante para nosotros la cuesti\u00f3n de la reproducci\u00f3n social, incluso cuando el nuevo urbanismo se define desde la producci\u00f3n. Y todav\u00eda me parece que las luchas pol\u00edticas relacionadas con la reproducci\u00f3n social se presentan m\u00e1s fragmentadas que nunca desde los a\u00f1os setenta, y que la atenci\u00f3n intelectual hacia estos asuntos ha descendido de igual forma. Los debates feministas sobre la reproducci\u00f3n social que tuvieron lugar en los setenta parecen ahora un eco lejano; la teor\u00eda feminista posterior a los a\u00f1os setenta \u2014en realidad, toda la teor\u00eda de izquierdas en general\u2014 la dej\u00f3 atr\u00e1s en su desplazamiento hacia temas como la cultura o, sencillamente, la olvid\u00f3. Resulta sorprendente, incluso, que las cuestiones de la reproducci\u00f3n social no hayan resurgido con fuerza en los noventa, a no ser que le echemos la culpa otra vez al bajo nivel general de oposici\u00f3n y a una evidente abdicaci\u00f3n de nuestro propio papel como intelectuales de izquierda. Un remedio excelente podr\u00eda ser retomar esos debates feministas de los setenta, no porque pensemos que encontraron todas las respuestas correctas \u2014ciertamente no lo consiguieron\u2014, sino porque plantearon adecuadamente muchas de las preguntas; preguntas que necesitamos que sean respondidas otra vez. Y mientras estemos en ello, ser\u00eda igualmente deseable volver a los debates sobre la naturaleza del estado capitalista. \u00bfD\u00f3nde se sit\u00faa hoy el debate sobre el Estado \u2014nacional, local, o inclusive internacional\u2014 en un momento en el que \u00e9ste, bajo una aparente impotencia frente a los imperativos globales, empieza a parecerse mucho m\u00e1s al <i>comit\u00e9 ejecutivo de la burgues\u00eda<\/i> planteado por Marx?<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Conclusi\u00f3n: de vuelta a la Ciudad, transformada de escala<\/b><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Desde lo alto de Nueva York y desde las m\u00e1s prestigiosas publicaciones se produjeron un torrente de solemnes comentarios en los \u00faltimos a\u00f1os noventa, planteando que hab\u00eda llegado el momento de redescubrir a Carlos Marx. Esto vino estimulado por el hecho de que en 1998 se conmemoraba el 150 aniversario de aquel peque\u00f1o y travieso panfleto titulado Manifiesto Comunista y, es de suponer tambi\u00e9n, por la miope presunci\u00f3n de que con el estalinismo y sus pat\u00e9ticos restos bien muertos desde 1989, las ideas pol\u00edticas de Marx no suponen ahora ninguna amenaza (lo cual s\u00ed que resulta una verdadera manifestaci\u00f3n de fetichismo acerca del Estado). El Wall Street Journal, el New Yorker y el New York Times afirmaban que, seg\u00fan parece, vuelve a ser seguro otra vez admitir que Marx puede haber sido el verdadero te\u00f3rico del capitalismo. Olviden el \u00abSamuelson\u00bb, lean Das Kapital. Hay que decir que el alardeo en torno a Marx ces\u00f3 bruscamente cuando la bolsa cay\u00f3 con estr\u00e9pito tres semanas despu\u00e9s. Pero el problema actual con Wall Street no es que hayan demasiados marxistas: es que han ido m\u00e1s all\u00e1 de Marx. Deben ser m\u00e1s bien demasiado leninistas pues \u00bfde qu\u00e9 otra manera podr\u00edamos entender la potente tesis sobre la globalizaci\u00f3n emanada de Wall Street \u2014\u00ablas diferencias geogr\u00e1ficas pol\u00edticas han muerto\u00bb\u2014, si no como una versi\u00f3n del viejo axioma de Vladimir Ilich sobre el \u00abdecaimiento del Estado\u00bb? No le result\u00f3 tan sencillo a Lenin deshacerse del Estado, y tampoco lo ser\u00e1 para Wall Street, lo cual se aplica especialmente a la escala de la ciudad de Nueva York.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Se est\u00e1 produciendo una patente revitalizaci\u00f3n de las prerrogativas pol\u00edticas urbanas si las comparamos con las de los estados naci\u00f3n. Rudy Giuliani bromeaba s\u00f3lo en parte cuando reclamaba su propia pol\u00edtica exterior. Bajo este prisma, podemos interpretar al rev\u00e9s la literatura sobre las ciudades globales. No es tanto que \u00e9stas est\u00e9n convirti\u00e9ndose cada vez m\u00e1s en econom\u00edas sustentadas en las finanzas y los servicios, m\u00e1s que en la producci\u00f3n; sino m\u00e1s bien que las ciudades se est\u00e1n volviendo a definir como unidades de la escala geogr\u00e1fica de la <i>producci\u00f3n<\/i>, al tiempo que el proceso de producci\u00f3n mismo se ha visto transformado. Los anteriores l\u00edmites entre la producci\u00f3n tradicional y las finanzas, que antes resultaban ya confusos, son ahora pr\u00e1cticamente opacos. Sectores completos de los servicios financieros, especialmente los productores de servicios, ahora se desarrollan con \u00e9xito como productores de excedentes de valor, como en buena medida anticipara ya Henri Lefebvre. La construcci\u00f3n de bienes inmuebles se ha convertido en su propia locomotora de la producci\u00f3n econ\u00f3mica, ahora ya no restringida a la periferia, sino actuando tambi\u00e9n en la propia remodelaci\u00f3n del coraz\u00f3n urbano. Al propio tiempo, las ciudades globales han podido comprobar por s\u00ed mismas su capacidad para desviar los excedentes de valor producidos en cualquier parte hacia sus propios mercados financieros.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">\u00bfD\u00f3nde radica finalmente el poder entre disciplinas comunes y contradictorias impuestas por la producci\u00f3n y el control financiero? \u00bfEs S\u00e3o Paulo un accesorio de Nueva York, o al rev\u00e9s?<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Hace casi cien a\u00f1os, el historiador de tendencia conservadora, Brooks Adams, argument\u00f3 respecto al imperio americano que el mundo se encontraba en la c\u00faspide de un cicl\u00f3n de cambio econ\u00f3mico. \u00abEl torbellino del cicl\u00f3n se sit\u00faa cerca de Nueva York\u00bb, anunci\u00f3, con un recato apropiado para la principal ciudad del continente. Precisamente el a\u00f1o pasado, el nov\u00edsimo plan para Nueva York elaborado por la Asociaci\u00f3n del Plan Regional se titulaba, apropiadamente (dados los argumentos que aqu\u00ed he aportado sobre una escala urbana en expansi\u00f3n), <i>Una Regi\u00f3n en Peligro<\/i>. Plantearon que \u00ablas tendencias se manifiestan aqu\u00ed primero\u00bb. El Plan es un proyecto que aspira a convertir la ciudad de Nueva York en una metr\u00f3polis productiva <i>par excellence<\/i>, pero, como sugiere su t\u00edtulo, se desprende algo m\u00e1s que congoja del an\u00e1lisis planteado. La competencia global constituye la sombra oscura que se cierne sobre un plan que se manifiesta inusualmente preocupado, y que fue encargado por una \u00e9lite neoyorkina que se caracteriza tradicionalmente por su inveterado optimismo.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">La elitizaci\u00f3n urbana aparece con mucho peso en el plan, sin atreverse, claro est\u00e1, a denominarse claramente as\u00ed. Pero el paisaje de Nueva York s\u00ed expresa su nombre con elocuencia suficiente. Directamente en el coraz\u00f3n, Times Square, se asienta el buque nodriza de Disney, enviado desde Florida, seg\u00fan parece, con el prop\u00f3sito de expandirse colonizando su per\u00edmetro. El esfuerzo de la elitizaci\u00f3n urbana consiste entonces en lanzar la idea de los \u00abespacios totalmente obsoletos y superfluos\u00bb,<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote3sym\" name=\"sdfootnote3anc\">3<\/a> como escenarios potenciales de los nuevos asaltos de la producci\u00f3n inmobiliaria en la ciudad global (y no tan global).<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Como es propio del nuevo urbanismo, esta estrategia de producci\u00f3n inmobiliaria encaja con cuidado en la agenda de reproducci\u00f3n social de las nuevas clases profesionales, empleadas dentro y alrededor de la econom\u00eda global, al tiempo que se deshace de todos aqu\u00e9llos que sobran por la misma causa. La elitizaci\u00f3n representa la perfecta met\u00e1fora de las dos puntas de los nuevos globalismo y urbanismo \u2014producci\u00f3n y reproducci\u00f3n social\u2014, as\u00ed como del desplazamiento \u2014exclusi\u00f3n socioespacial\u2014 que constituye su intencionada consecuencia. A este respecto, la remodelaci\u00f3n de la escala geogr\u00e1fica resulta completa, pues ser\u00eda un error pensar que la globalizaci\u00f3n de alg\u00fan modo se limita a allanar los paisajes locales urbanos para convertirlos en receptores unidimensionales del impulso global.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">De este modo, si observamos la evoluci\u00f3n del Lower East Side desde los d\u00edas anteriores a la elitizaci\u00f3n que tom\u00f3 cuerpo en los ochenta hasta el presente, podemos constatar una extraordinaria ruptura de escala provocada por la creciente capitalizaci\u00f3n global. El vecindario ha sido parcelado a su vez por la industria inmobiliaria en numerosos mercados menores de elitizaci\u00f3n, a modo de condici\u00f3n geogr\u00e1fica de conquista. Esto aporta en realidad un extraordinario ejemplo de producci\u00f3n de escasez geogr\u00e1fica, en tanto que la creaci\u00f3n de mercados menores locales produce una escasez de localizaciones en cualquier otro escenario.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Ya plante\u00e9 que el Estado no se debilitar\u00e1 tan f\u00e1cilmente. Esto resulta especialmente cierto para Nueva York, y especialmente mientras siga siendo la ciudad del alcalde Giuliani. De forma apropiada, los t\u00e9rminos de la producci\u00f3n y la reproducci\u00f3n definen bajo su dominio las pol\u00edticas del nuevo urbanismo. Por un lado, el alcalde est\u00e1 tratando de seducir a corporaciones grandes y simb\u00f3licas mediante \u00abgeosobornos\u00bb \u2014as\u00ed denomino a tales subvenciones de los contribuyentes de proporciones insondables\u2014 para que permanezcan en la ciudad: a la Bolsa le propusieron setecientos millones de d\u00f3lares en ayudas p\u00fablicas; y al equipo de los Yankees de Nueva York, un paquete de promesas no especificadas acerca de un nuevo estadio, cuyo coste ha sido indistintamente estimado hasta en mil millones de d\u00f3lares. Otro tanto ha ocurrido con Disney, con Trump, con Helmsley, con todas las pobrecitas corporaciones que vienen tocando a la puerta. Pero la otra cara de esta generosidad con las grandes empresas es un p\u00e9treo revanchismo asestado contra las v\u00edctimas de la globalizaci\u00f3n, que est\u00e1n siendo bruscamente despojadas de servicios federales y municipales.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Una de las cuestiones centrales de la redefinici\u00f3n de escala de la ciudad es, obviamente, la suerte que corran todas aquellas personas marginadas como consecuencia de la creciente abstenci\u00f3n del Estado de cualquier responsabilidad relacionada con la reproducci\u00f3n social. Lejos de debilitarse, la administraci\u00f3n municipal de Nueva York est\u00e1 orquestando una represi\u00f3n coordinada contra esta poblaci\u00f3n \u00absobrante\u00bb. Una pol\u00edtica represiva de cuyas manifestaciones y consecuencias probables, en los pr\u00f3ximos a\u00f1os, no nos deber\u00edamos sorprender.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\"><i><b>Bibliograf\u00eda<\/b><\/i><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">CASTELLS, Manuel (1977). The Urban Question. Londres: Edward Arnold. [trad. cast. La cuesti\u00f3n urbana. M\u00e9xico: Siglo XXI, 1974]. \u2014 (1996-1998). The Information Age: Economy, Society and Culture. Oxford: Basil Blackwell. 3 vols. [trad. cast. La era de la informaci\u00f3n: econom\u00eda, sociedad y cultura. Madrid: Alianza Editorial, 1996-1998].<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">HARVEY, David (1985). The Urbanization of Capital. Oxford: Basil Blackwell.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">KATZ, Cindi (1997). \u00abPower, Space and Terror\u00bb. Conferencia pronunciada en el Departamento de Geograf\u00eda de la Universidad de California, Berkeley, octubre de 1997.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">LEFEBVRE, Henri (1971). La R\u00e9volution Urbaine. Par\u00eds: Gallimard. [trad. cast. La revoluci\u00f3n urbana. Madrid: Alianza Editorial, 1972].<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">O\u2019BRIEN, Richard (1992). Global Financial Integration: The End of Geography. Nueva York: Royal Institute of International Affairs and the Council on Foreign Relations.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">OHMAE, Kenichi (1990). The Borderless World. Power and Strategy in the Interlinked Economy. Nueva York: Harper Business.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">OSER, Alan (1997). \u00abAlong East 2nd Street, New market-Rate Apartments\u00bb. New York Times, 8 de junio, NJR p. 5.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">SASSEN, Saskia (1998). Globalization and its Discontents. Selected essays. XIX-XX. Nueva York: New York Press.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">SMITH, Neil (1996). The new urban frontier: gentrification and the revanchist city. Nueva York: Routledge.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">\u2014 (1999). \u00abThe Lost Geography of the American Century\u00bb. Scottish Geographical Journal, 115 (1), p. 1-18.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">SMITH, Neil; KATZ, Cindi (2000). Globalizaci\u00f3n: transformaciones urbanas, precarizaci\u00f3n social y discriminaci\u00f3n de g\u00e9nero. En GARC\u00cdA, Luz Marina y otros (eds.). La Laguna: Universidad de La Laguna.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">SWYNGEDOUW, Erik (1997). \u00abNeither global nor local: \u00abglocalization\u00bb and the politics of scale\u00bb. En COX, K. (ed.). Spaces of globalization: reasserting the power of local. Londres: Guilford, p. 137-166.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">VIRILIO, Paul (1997). Open Sky. Londres: Verso.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\"><i><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote1anc\" name=\"sdfootnote1sym\">1<\/a>N. del T.: Empleamos el t\u00e9rmino \u00abelitizaci\u00f3n urbana\u00bb como traducci\u00f3n del ingl\u00e9s gentrification, siguiendo la propuesta de un reciente libro del autor, primero que se publica en espa\u00f1ol (Smith y Katz, 2000). Para designar a este proceso socioespacial propio de las ciudades capitalistas desarrolladas otras personas han preferido utilizar vocablos tales como \u00ababurguesamiento\u00bb, \u00abrecualificaci\u00f3n social\u00bb, \u00abaristocratizaci\u00f3n\u00bb y \u00abgentrificaci\u00f3n\u00bb.<\/i><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\"><i><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote2anc\" name=\"sdfootnote2sym\">2<\/a>N. del T.: Silicon Alley en el texto original. El nombre representa un juego de palabras respecto al Silicon Valley californiano.<\/i><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\"><i><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote3anc\" name=\"sdfootnote3sym\">3<\/a>N. del T.: En el texto original: \u00abTotally Obsolete And Redundant Spaces\u00bb. El autor a\u00f1ade entre guiones: \u00abun colega m\u00edo ha acu\u00f1ado el nombre de TOADS para tales lugares\u00bb, haciendo un juego de palabras con las siglas y el t\u00e9rmino \u00absapos\u00bb (toads) en ingles.<\/i><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Resumen No es solamente el espacio el que est\u00e1 siendo reestructurado bajo los auspicios del nuevo globalismo, sino el conjunto<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":1440,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-1439","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-condiciones-de-vida"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1439","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1439"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1439\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1440"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1439"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1439"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1439"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}