{"id":1441,"date":"2010-11-20T00:00:00","date_gmt":"2010-11-20T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1441"},"modified":"2020-02-21T16:51:38","modified_gmt":"2020-02-21T15:51:38","slug":"carta-a-rafael-sanchez-ferlosio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1441","title":{"rendered":"Carta a Rafael S\u00e1nchez Ferlosio"},"content":{"rendered":"<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm; text-align: left;\" align=\"RIGHT\">Septiembre de 1963<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"CENTER\">\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\"><i>Nota de edici\u00f3n.<\/i><\/p>\n<p class=\"sdfootnote-western\" lang=\"en-GB\" style=\"text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0.5cm;\" align=\"JUSTIFY\"><i>Manuel Sacrist\u00e1n public\u00f3 en el n\u00famero 24, el \u00faltimo n\u00famero de la revista Laye, una rese\u00f1a de Industrias y andanzas de Alfanhu\u00ed \u201cUna lectura del Alfanhu\u00ed de Rafael S\u00e1nchez Ferlosio\u201d (ahora en M. Sacrist\u00e1n, Lecturas. Icaria, Barcelona, 1985, pp. 65-86). Tambi\u00e9n por aquellas fechas, el traductor de Marcuse hab\u00eda publicado en Revista Espa\u00f1ola, a cuyo consejo de redacci\u00f3n pertenec\u00eda Rafael S\u00e1nchez Ferlosio, una obra de teatro de un solo acto: \u201cEl pasillo\u201d. Fue seguramente por aquellas fechas cuando se inicio la relaci\u00f3n entre ambos (y con el gran l\u00f3gico y fil\u00f3sofo, hermano de nuestro Premio Cervantes, Miguel S\u00e1nchez-Mazas, con quien Sacrist\u00e1n se carte\u00f3 hasta sus \u00faltimos d\u00edas). A consecuencia de ello, se inici\u00f3 una relaci\u00f3n epistolar entre Sacrist\u00e1n y el autor de El Jarama que se prolong\u00f3 hasta mediados de sesenta. Parte de esta correspondencia puede consultarse actualmente en una de las carpetas depositadas en Reserva de la Biblioteca Central de la UB, fondo Sacrist\u00e1n. La \u00fanica carta de Sacrist\u00e1n que all\u00ed se conserva, escrita en septiembre de 1963, se reproduce a continuaci\u00f3n. <\/i><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"en-US\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\"><i>En una entrevista de 1979 con Antoni Munn\u00e9 y Jordi Guiu para El Viejo Topo (ahora en De la primavera de Praga al marxismo ecologista. Entrevistas con Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n, Madrid, Los Libros de la Catarata, 2004, pp. 91-114, edici\u00f3n de Francisco Fern\u00e1ndez Buey y Salvador L\u00f3pez Arnal), se\u00f1alaba Sacrist\u00e1n: \u201c[\u2026] Me acord\u00e9, por ejemplo, de que hab\u00eda intelectuales a los que ya mucho antes que a m\u00ed les hab\u00eda pasado lo mismo: la inhibici\u00f3n. Sobre todo a uno al que yo quiero mucho, y con el que tengo una gran afinidad y fijaci\u00f3n er\u00f3tica, aparte de que he aprendido mucho de \u00e9l: Rafael S\u00e1nchez Ferlosio. A \u00e9l el ataque de silencio y de inhibici\u00f3n le hab\u00eda entrado mucho antes que a m\u00ed hace much\u00edsimos a\u00f1os. Rafael es un pesimista hist\u00f3rico y radical que piensa que la historia es una larga evoluci\u00f3n de mal en peor. Es un antiprogresista al pie de la letra, que piensa que la historia acabar\u00e1 el d\u00eda que ya no haya peor, en el supuesto de que tenga fin; si no, ser\u00e1 una carrera hacia el mal infinito. A trav\u00e9s de la marginalidad y del silencio que yo ya hab\u00eda vivido a trav\u00e9s de la persona de Rafael, aunque inconscientemente, me di cuenta de que lo que me pasaba a m\u00ed le hab\u00eda pasado a \u00e9l\u201d.<\/i><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"en-US\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\"><i>Asuntos de permanencia ot\u00e1nica espa\u00f1ola fueron causa de diferencias de posici\u00f3n pol\u00edtica entre ambos. Lateralmente, Rafael S\u00e1nchez Ferlosio se refiri\u00f3 cr\u00edticamente en uno de sus escritos sobre el tema a un texto de Sacrist\u00e1n sobre la no permanencia: \u201cLa salvaci\u00f3n del alma y la l\u00f3gica\u201d (ahora en M. Sacrist\u00e1n, Pacifismo, ecologismo y pol\u00edtica alternativa, Barcelona, Icaria-P\u00fablico, 2009, pp. 201-210).<\/i><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"en-US\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\"><i>Fragmentos de esta carta fueron publicados en M. Sacrist\u00e1n, M.A.R.X, Matar\u00f3(Barcelona), El Viejo Topo, 2003 (edici\u00f3n de Salvador L\u00f3pez Arnal)<\/i><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">\n<p class=\"western\" lang=\"en-US\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"CENTER\">*<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Puigcerd\u00e0 (Girona), 16 de septiembre de 1963.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Querido Rafael:<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Es posible que hoy termine el largo plazo que me ha dado tu paciencia. Digo s\u00f3lo que es posible, sin estar demasiado seguro de que vaya a terminar y echar al correo esta carta, porque mi obst\u00e1culo inhibidor no se ha movido un paso durante todos estos meses. Tampoco es culpa suya, por lo dem\u00e1s; pues, a pesar de mis buenas intenciones, no he podido darle un solo empuj\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"en-US\" style=\"text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Yo no dirig\u00ed nunca <i>ad hominem<\/i>, como t\u00fa pareces creer, la pregunta sobre lo que hab\u00eda pasado despu\u00e9s de <i>El Jarama<\/i>. Ni me interesaba como respuesta una historia puramente individual (si es que eso existe), sino razones trasferibles, como t\u00fa dices, a cualquier otro escritor. (Del \u201ccualquier\u00bb te dir\u00e9 luego m\u00e1s).<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Mi situaci\u00f3n, de la que nace mi inhibici\u00f3n, era y es muy diferente. Yo estaba entonces preparando un pr\u00f3logo para una edici\u00f3n de obras de Heine. En mi estudio de la poes\u00eda de Heine[1] hab\u00eda cre\u00eddo ver algo as\u00ed como un hundimiento \u201cobjetivo\u201d -empecemos por soltar imprecisiones, que ya las afinaremos o las retiraremos- de la poes\u00eda: que en cierto momento el poeta dejaba de crear al hilo de su vida y bajo el impulso, o sobre el cimiento, de lo ya creado, y se pon\u00eda a escribir, digamos, \u201caposta\u201d. Como el hecho me recordaba otros grandes hundimientos po\u00e9ticos de an\u00e1logo o diverso resultado, y como mi formaci\u00f3n no es de cr\u00edtico literario, sino que me ha viciado con la tradicional tendencia filos\u00f3fica a precipitarse hacia hip\u00f3tesis, no pude evitar que \u00e9stas me acudieran enseguida, presumiblemente atra\u00eddas por los muchos huecos de mis conocimientos literarios e hist\u00f3ricos.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"en-US\" style=\"text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">No te he escrito, sobre todo, porque sigo sin tener que contarte m\u00e1s que unos huecos esquemas (algo, de todos modos, muy distinto de un discurso <i>ad hominem<\/i>), cuya inconsistencia casi me consta unas veces y temo, en todo caso, siempre.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Lo que m\u00e1s me anima a empezar a charlar de esto contigo es el hecho que hayas empezado t\u00fa a hacerlo, y en un sentido que coincide substancialmente con mi experiencia de lector de Heine. Usando el t\u00e9rmino que he escrito antes, lleg\u00f3 un momento en que no quisiste escribir \u00abaposta\u201d. (Las palabras vulgares usadas \u00abaposta\u201d me ayudan a no sonrojarme por un discurso de tan ofensiva imprecisi\u00f3n). Seg\u00fan tu descripci\u00f3n, menos inexacta, no quisiste escribir por deber profesional, o sea (si no me excedo en libertad al leerte) no quisiste verte obligado a escribir porque la oferta est\u00e9 organizada seg\u00fan una determinada divisi\u00f3n del trabajo. O, dicho a\u00fan m\u00e1s cruda y simpl\u00edsticamente: no quisiste que aparecieran con tu nombre libros causados muy directamente por la oferta organizada.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Creo que es la misma visi\u00f3n del hecho, as\u00ed a grandes rasgos. T\u00fa lo describes en t\u00e9rminos objetivos. Yo, con la palabra \u201caposta\u201d, intentaba aludir al efecto individual de esa situaci\u00f3n objetiva en el artista que sigue produciendo a pesar de encontrarse de un modo u otro en dicha situaci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"en-US\" style=\"text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">No tan de acuerdo estoy, en cambio, con la idea de que esas consideraciones sean trasferibles a <i>cualquiera<\/i> que escriba, pinte, etc. Aqu\u00ed me interviene una peligrosa noci\u00f3n esquem\u00e1tica, especulativa y -lo que es peor- valorativa. Pero no se c\u00f3mo eliminarla.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Esa noci\u00f3n, que creo designa nuestro verdadero problema, podr\u00eda llamarse \u201ccrisis art\u00edstica objetiva\u201d o algo por el estilo. Me parece, en efecto, que una persona que escribe, pinta, etc., puede dejar de hacerlo por dos tipos de causas: por causas individuales de muy diversa naturaleza o porque hace crisis, independientemente de sus condiciones personales, su arte mismo. Ejemplo del primer tipo de crisis es el error juvenil sobre la propia v\u00eda (Claude Bernard [2] se present\u00f3 en Par\u00eds con una mala tragedia en la maleta). Otros ejemplos, casi tan numerosos, son los pseudo artistas impotentes, que adem\u00e1s de malas tragedias o novelas habr\u00edan dado tambi\u00e9n de s\u00ed mala fisiolog\u00eda, a diferencia de Claude Bernard. Ejemplos del segundo tipo son varios autores modernos y contempor\u00e1neos a los que consideramos \u201cgrandes\u00bb o \u201cverdaderos\u00bb artistas. Y aqu\u00ed est\u00e1, naturalmente, la temida valoraci\u00f3n. Como toda valoraci\u00f3n, tambi\u00e9n \u00e9sta dar\u00e1 efectivamente lugar a una petici\u00f3n de principio si la utilizamos como criterio -es decir, si pensamos que la crisis art\u00edstica objetiva es la de los \u201cverdaderos\u00bb artistas; pues probablemente estaremos pensando o tenderemos a pensar, circularmente, que grandes artistas son los susceptibles de una crisis objetiva. Por eso habr\u00e1 que ir con pies de plomo si interesa, como creo, la idea de crisis art\u00edstica objetiva. La precauci\u00f3n m\u00e1s segura consistir\u00eda probablemente en tomar como cuesti\u00f3n de hecho una valoraci\u00f3n bastante admisible acerca de los grandes artistas -que lo fue, por ejemplo, Rimbaud, y no lo fueron Dumas ni C. Bernard- y atenernos expl\u00edcitamente al caso de unos pocos grandes artistas que efectivamente han hecho crisis.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">A pesar del peligro y de las limitaciones que se imponen para evitarlo, yo insistir\u00eda en conservar la valoraci\u00f3n que hay debajo de la noci\u00f3n de crisis art\u00edstica objetiva, y a considerar ilusoria la aspiraci\u00f3n que visiblemente tienes de evitar todo momento valorativo partiendo met\u00f3dicamente del \u00abtr\u00e1fico\u00bb en tus consideraciones. La valoraci\u00f3n me parece \u00fatil por dos razones: primero, porque nuestro mundo est\u00e1 lleno de escribidores, pintadores, etc., que pueden sufrir grandes conmociones individuales, acudir al psiquiatra con la misma frecuencia que a \u201clas tabernas de moda intelectual\u201d y a los premios y congresos literarios, sin que sus crisis tengan mucho que ver con su obra. Segundo, porque esa valoraci\u00f3n me parece necesaria (hoy no me meter\u00e9 a\u00fan a decir por qu\u00e9) para que nuestras reflexiones no se queden en un corto economicismo al partir, como tienen que partir, de una consideraci\u00f3n \u201cexterna\u201d, como t\u00fa dices, del \u201ctr\u00e1fico literario\u201d, o sea, de la organizaci\u00f3n social de la oferta art\u00edstico-literaria por los poderes dominantes del mercado.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"en-US\" style=\"text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Yo dir\u00eda, pues, que nuestro problema es <i>la crisis objetiva del artista en la \u00e9poca que comienza hacia 1848<\/i>. Esta fecha me es c\u00f3moda por ahora porque es la de la crisis de Heine, el primer artista \u201cverdadero\u00bb en el que he conocido la crisis art\u00edstica objetiva. Es tambi\u00e9n la fecha de la primera revoluci\u00f3n proletaria.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">La trasferibilidad del problema no es en mi opini\u00f3n a cualquiera que escriba, pinte, etc., sino a cualquier artista de la \u00e9poca indicada. Para evitar en concreto la petici\u00f3n de principio har\u00eda falta los artistas verdaderos de esa \u00e9poca. No puedo hacerlo, por ignorancia, ni quiero hacerlo, para evitarme alguna in\u00fatil, floreada y aduladora discusi\u00f3n contigo. Sustituyamos, si quieres, la enumeraci\u00f3n por la indicaci\u00f3n de algunos prototipos: Heine, Rimbaud, Maiakovski. Los elijo con intenci\u00f3n: en Heine la crisis objetiva da en hip\u00f3crita continuaci\u00f3n de la obra, a pesar de no creer ya en ella; en Rimbaud la crisis en una interrupci\u00f3n definitiva de la obra; en Maiakovski [3] el resultado de la crisis es el suicidio (con todas las complicaciones subjetivas que se quiera, pues ninguna causa es de verdad independiente y de ascendencia lineal sino en la necesaria abstracci\u00f3n del an\u00e1lisis).<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">El problema es pues la crisis objetiva del artista, o la crisis del arte del artista, no esencialmente determinada por su posible debilidad subjetiva. Tu carta contiene una descripci\u00f3n objetiva de esa crisis objetiva: el artista hace crisis porque descubre el car\u00e1cter innecesario, insustantivo y fungible que van a tomar los productos de su actividad en la situaci\u00f3n contempor\u00e1nea. Lo que el artista sorprende seg\u00fan tu descripci\u00f3n es en definitiva la irrelevancia de la intenci\u00f3n espec\u00edfica del arte, intenci\u00f3n no ya relegada, sino propiamente ignorada por el tr\u00e1fico, por la actual organizaci\u00f3n de la actividad, o divisi\u00f3n del trabajo. En ese dato inicial de nuestras reflexiones que va a ser tu carta se insin\u00faa adem\u00e1s una ulterior explicaci\u00f3n de esa situaci\u00f3n incompatible con el arte. La explicaci\u00f3n parte de la demanda.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"en-US\" style=\"text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Y como a\u00fan dentro del uso de nociones esquem\u00e1ticas cabe su m\u00e1s y su menos, creo que en este punto puede valer la pena concretar un poco cu\u00e1l es la demanda que determina la situaci\u00f3n del arte innecesario, del arte hecho aposta. Es, naturalmente, la demanda moderna, propia del capitalismo ya bien logrado en la segunda mitad del paso del siglo[XX]. Esa demanda no es expresi\u00f3n nada directa de necesidades [4] -en nuestro caso, de la necesidad de arte que persiste en diversas sociedades y civilizaciones a trav\u00e9s del tiempo-, sino que est\u00e1 en gran parte creada por la oferta y para la oferta. Ello es as\u00ed, por un lado, por la acci\u00f3n de mecanismos inconscientes del sistema econ\u00f3mico mismo, importantes para la reproducci\u00f3n de \u00e9ste. Este tipo de creaci\u00f3n de demanda por la oferta se da probablemente, aunque en forma embrionaria, en otras sociedades, pero tienen en la nuestra la especificidad de unas grandes dimensiones y de una extrema especializaci\u00f3n. Pero, adem\u00e1s, la demanda moderna tiene entre sus causas una acci\u00f3n voluntaria de los dominadores de la oferta, es decir, de los dominadores de los medios de producci\u00f3n. Esa acci\u00f3n se presenta con innumerables formas, desde el adoctrinamiento directo y el prosopop\u00e9yico establecimiento de modelos de prestigio hasta la trivialidad de la moda. Podemos reunir todas esas formas bajo el r\u00f3tulo de <i>publicidad<\/i>, entendiendo por ella el voluntarismo del mercado [5].<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Esa demanda en gran parte artificial, forzada y orientada por quien domina a la oferta, puede seguir la pendiente de la \u201cvulgaridad de las masas\u00bb, sobre todo porque esa vulgaridad es casi siempre \u00fatil al poder econ\u00f3mico-social. Por eso puede parecer una demanda \u00ablibre\u00bb, dictada por las espont\u00e1neas necesidades de la \u201cbestia humana\u00bb. Pero creo que estamos en claro sobre que nadie necesita literatura pornogr\u00e1fica, por ejemplo, sino como compensaci\u00f3n de la sumisi\u00f3n a tab\u00faes \u00fatiles al orden establecido. No me detendr\u00e9 en esto.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Lo importante para nuestro problema est\u00e1 por el otro lado, por el de la oferta: el hecho de que demanda de \u201carte\u201d no es hoy necesidad de arte pone al artista en una posici\u00f3n falsa. Igual que la demanda no est\u00e1 regida por la necesidad, la oferta no lo est\u00e1 tampoco por la creatividad de arte, que no es cosa sobreabundante sino excepcional.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Naturalmente que esas afirmaciones no son verdaderas sin m\u00e1s: debajo de la demanda fabricada est\u00e1 la necesidad, y debajo de la oferta desnaturalizada est\u00e1 la creaci\u00f3n de arte. Pero lo decisivo es la segunda naturaleza que la sumisi\u00f3n al tr\u00e1fico mercantil le impone. La producci\u00f3n del artista queda mediada por el mercado moderno, y la tal mediaci\u00f3n impone al producto, desde su planteamiento en la mente del artista, esa segunda naturaleza que, usando palabras gordas, es la naturaleza de mercanc\u00eda. La mediaci\u00f3n del tr\u00e1fico es realmente una cosa muy concreta; el libro, por ejemplo, est\u00e1 mediado no s\u00f3lo mortalmente por los valores del mercado, ni tampoco s\u00f3lo comercialmente por la red mercantil moderna (\u00bfconoces vendedores de libro a plazo de las editoriales-monstruos?), sino tambi\u00e9n materialmente por unas cuantas ramas de la industria.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"en-US\" style=\"text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Con la mercantilizaci\u00f3n plena de la obra de arte se consuma definitivamente la incrustaci\u00f3n rigurosa del artista en la moderna divisi\u00f3n del trabajo, un proceso que inquiet\u00f3 bastante a Goethe [6], que a\u00fan conoci\u00f3 poetas vagabundos y \u201clibres\u00bb, es decir, epifeudales. Pero se trata de ver el resultado de ese proceso tal como es hoy: la mercanc\u00eda ligera -lo es seguro el libro; tal vez no, por ejemplo, un cuadro de Picasso- est\u00e1 hoy producida para el llamado \u00abconsumo m\u00e1sico\u00bb, no porque siempre haya \u00abnecesidad masiva\u00bb antes de la publicidad, sino porque ese modo de consumo es el \u00fanico rentable desde el punto de vista del beneficio m\u00e1ximo, y, por tanto, se fabrica su demanda. Esto le ocurre al libro, al film, etc, exactamente igual que a los cacharritos de materia pl\u00e1stica o a los sucesivos modelos de autom\u00f3viles. Lo caracter\u00edstico del moderno consumo masivo no es la cantidad sola, sino con la innovaci\u00f3n, la pseudocreaci\u00f3n: un mill\u00f3n de ejemplares de la <i>Divina Comedia<\/i> no son en s\u00ed consumo de masa modernos sino s\u00f3lo por su nueva encuadernaci\u00f3n. Son en cambio consumo de masa moderno 3.000 ejemplares de cada uno de los libros publicados a raz\u00f3n de uno (\u201cnuevo\u201d) por semana.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"en-US\" style=\"text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Con este tipo de mediaci\u00f3n se superpone a lo que podr\u00edamos llamar \u201cintenci\u00f3n primaria\u201d de la actividad art\u00edstica una \u00absegunda intenci\u00f3n\u201d, la de producir a toda costa y a ciertos ritmos, que es lo que caracteriza al arte hecho aposta o profesionalmente. Por la acci\u00f3n del aparato de oferta, el p\u00fablico y el escribidor, o, en general, el p\u00fablico y el pseudoartista (incapaz de chicar con la enferma situaci\u00f3n) sienten a priori que un productor <i>comme il faut<\/i> tiene que producir bastante mercanc\u00eda. La falsedad de la situaci\u00f3n del artista consiste concretamente entonces en que \u00e9l no es en realidad el total productor de su producto: lo es \u00e9l en colaboraci\u00f3n (de siervo) con la industria del arte, que va desde los fabricantes de papel y celuloide hasta los editores y productores cinematogr\u00e1ficos. El artista se encuentra en esa cambiada situaci\u00f3n y tendr\u00eda que crear algo anterior a ella y hasta incompatible con ella. El artista vive entonces una crisis de esa actividad casi imposible. El escribidor, el pintador, etc., se convierten en productores m\u00e1s o menos inocentes de mercanc\u00eda. Esta mercanc\u00eda art\u00edstica queda en mi opini\u00f3n muy esencialmente caracterizada por la descripci\u00f3n que hay en tu carta: no tiene ser concreto y propio, porque son irrelevantes la problem\u00e1tica concreta, la referencialidad objetiva concreta, etc. El mundo es para esa mercanc\u00eda tema, materia prima, en vez de problema o fuente de entusiasmo, c\u00f3lera o tristeza, etc. Puedo a\u00f1adir un ejemplo m\u00e1s a tu lista de frases profesionales de escribidores, pintadores, etc. De una pieza teatral no \u00ablograda\u00bb o \u201credonda\u00bb, es decir, que no cumple a\u00fan los requisitos de clasificaci\u00f3n de la mercanc\u00eda, pero a la que ven materia prima, los entendidos suelen decir: \u201caqu\u00ed hay obra\u00bb. La frase es m\u00e1s sutil, pero no menos siniestra que las que t\u00fa recuerdas.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">En estas \u00faltimas l\u00edneas vuelve a aparecer la valoraci\u00f3n de un modo obsesivo. Uno de estos d\u00edas, sin esperar a que contestes, voy a mandarte un par de hojas con una exposici\u00f3n lo m\u00e1s breve y completa posible de mi valoraci\u00f3n b\u00e1sica [7]. No creo que ello sea necesario para que sigamos especulando sobre nuestro asunto. Pero la confesi\u00f3n me descargar\u00e1 la consciencia.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Y ahora corto, dejando un mont\u00f3n de cosas colgadas, como se ve por la promesa que acabo de hacer, me ha entrado grande gana de que esto sea una carta, de que haya otras y de que efectivamente me lleguen tuyas y te lleguen m\u00edas. Este habr\u00e1 sido el primer buen resultado del empezar a escribir. Busco ahora mismo un sobre y te mando esto.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Un abrazo, Manolo<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Estar\u00e9 en Puigcerd\u00e0 [8] hasta el 1\u00ba de Octubre m\u00e1s o menos. Pero recibo todo lo que me llega a Barcelona.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\">*<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\">\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"CENTER\"><i><b>Notas edici\u00f3n:<\/b><\/i><\/p>\n<p class=\"sdfootnote-western\" lang=\"en-GB\" style=\"margin-bottom: 0.5cm;\" align=\"JUSTIFY\"><i>[1] Manuel Sacrist\u00e1n, \u201cHeine, la consciencia vencida\u201d. Lecturas, Barcelona, Icaria, 1985, pp. 133-215. El texto, fechado en enero de 1963, es la introducci\u00f3n a su propia traducci\u00f3n castellana de Heinrich Heine, Obras. Barcelona, Vergara, 1964.<\/i><\/p>\n<p class=\"sdfootnote-western\" lang=\"en-GB\" style=\"margin-bottom: 0.5cm;\" align=\"JUSTIFY\"><i>[2] En 1984, para \u201cTemps de gent 85\u201d, Sacrist\u00e1n escribi\u00f3, junto a M\u00aa \u00c1ngeles Liz\u00f3n, una breve nota sobre Bernard para un calendario de cient\u00edficos y fil\u00f3sofos publicado por una asociaci\u00f3n de m\u00e9dicos catalanes entre los que se encontraba su amigo Eduard Rodr\u00edguez Farr\u00e9: \u201cFisi\u00f3logo franc\u00e9s, uno de los m\u00e1s importantes del siglo XIX. En 1855 es elegido titular de la reci\u00e9n constituida c\u00e1tedra de fisiolog\u00eda en la Universidad de la Sorbona. En 1864, bajo al auspicio y fondos proporcionados por Luis Napole\u00f3n, se le crea un laboratorio en el Museo Natural de Historia donde inicia un arduo trabajo de investigaci\u00f3n. Sus aportaciones m\u00e1s importantes: la funci\u00f3n glicog\u00e9nica del h\u00edgado, los or\u00edgenes de la diabetes y el descubrimiento del sistema vasomotor. Deja una amplia obra compendiada en 17 vol\u00famenes\u201d. <\/i><\/p>\n<p class=\"sdfootnote-western\" lang=\"en-GB\" style=\"margin-bottom: 0.5cm;\" align=\"JUSTIFY\"><i>[3] Sacrist\u00e1n, que public\u00f3 en Ciencia Nueva, en 1967, Lecturas I, un volumen que recog\u00eda sendos ensayos suyos sobre la obra de Goethe y Heine, ten\u00eda proyectado escribir dos aproximaciones m\u00e1s a la obra de Rimbaud y Maiakobski. En Reserva de la Biblioteca Central de la Universidad de Barcelona, fondo Sacrist\u00e1n, pueden verse res\u00famenes y anotaciones de lectura sobre obras de Maiakovski y sobre estudios monogr\u00e1ficos a \u00e9l dedicados. <\/i><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"en-US\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\"><i>[4] Sobre la noci\u00f3n de necesidades, v\u00e9anse \u201cEn la edici\u00f3n castellana del libro de Wolfgang Harich \u00bfComunismo sin crecimiento?\u201d, Intervenciones pol\u00edticas, ob cit, pp. 225-226, y \u201d\u00bfPor qu\u00e9 faltan economistas en el movimiento ecologista?\u201d, Pacifismo, ecologismo y pol\u00edtica alternativa, ob. cit, pp. 49-50.<\/i><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"en-US\" style=\"text-indent: 1.25cm; margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\"><i>En un cuaderno de lectura sobre El Capital I depositado en Reserva de la BC de la UB, puede verse esta anotaci\u00f3n de lectura sobre el siguiente paso del primer libro del cl\u00e1sico marxiano: \u201cEst\u00e1 claro que cuando lo que predomina es una formaci\u00f3n econ\u00f3mica de la sociedad no es el valor de cambio sino el valor de uso del producto [MSL: y as\u00ed ocurre en la sociedad comunista de Marx], el trabajo queda delimitado por un c\u00edrculo de necesidades m\u00e1s estrecho o m\u00e1s amplio, pero sin que nazca, en todo caso, del car\u00e1cter mismo de la producci\u00f3n ninguna necesidad ilimitada de plustrabajo (OME 40, p. 256). MSL: Lo m\u00e1s importante de esa formulaci\u00f3n es el t\u00e9rmino \u201cilimitada\u201d, que sugiere la idea de que la constante e ilimitada creaci\u00f3n de todo tipo de necesidades -incluso \u201ca pu\u00f1o\u201d, como en otro lugar dice Marx- no es una consecuencia inevitable del progreso de la producci\u00f3n en s\u00ed misma, sino s\u00f3lo de su explotaci\u00f3n capitalista.<\/i><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">\n<p class=\"western\" lang=\"en-US\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\"><i>[5] En \u201cStudium generale para todos los d\u00edas de la semana\u201d (M. Sacrist\u00e1n, Intervenciones pol\u00edticas, Barcelona, Icaria, 1985, pp. 43-44), apuntaba el profesor de la Facultad de Econ\u00f3micas de la UB: \u201c(\u2026) Pero mientras que los elementos del sistema son potencialmente de una gran racionalidad, su regulador, el mercado, presenta rasgos esenciales de irracionalidad. No s\u00f3lo en su fase heroica, en el siglo XIX: en esa \u00e9poca su irracionalidad reside sobre todo en su imprevisibilidad incluso a plazo breve. El mercado de los tiempos heroicos del capitalismo se comporta con la a-racionalidad de la naturaleza: s\u00f3lo funciona a fuerza de hecatombes. El mercado del bizantino capitalismo contempor\u00e1neo o monopolista revela su irracionalidad en lo que podr\u00eda llamarse el \u201cvoluntarismo del mercado\u201d o m\u00e1s corrientemente, \u201cpublicidad\u201d. Poderes caprichosos gobiernan ese mercado y a trav\u00e9s de \u00e9l, el cerebro de los hombres, influidos hasta en su modo de sentir y percibir por lo que se decide en las oficinas publicitarias de las grandes potencias del mercado, sin atender a m\u00e1s racionalidad que la maximizaci\u00f3n del beneficio privado.<\/i><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\">\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\"><i>[6] V\u00e9ase, M. Sacrist\u00e1n, \u201cLa veracidad de Goethe\u201d, Lecturas, op. cit, pp. 87-131. Se trata de la Introducci\u00f3n que Sacrist\u00e1n escribi\u00f3 para la traducci\u00f3n castellana de las Obras de Goethe (Vergara, 1963) de Jos\u00e9 M\u00aa Valverde. En una voz sobre Goethe escrita para Tems de gent 1985, escrib\u00eda Sacrist\u00e1n: \u201c(\u2026) El Fausto, obra que seg\u00fan \u00e9l mismo ha escrito a Herder, revela ser, al cabo del tiempo, lo m\u00e1s perenne y universal de Goethe\u201d.<\/i><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\">\n<p class=\"sdfootnote-western\" lang=\"en-GB\" style=\"margin-bottom: 0.5cm;\" align=\"JUSTIFY\"><i>[7] No se conserva entre los cuadernos depositados en Reserva de la BC de la UB ninguna copia de este escrito.<\/i><\/p>\n<p class=\"sdfootnote-western\" lang=\"en-GB\" style=\"margin-bottom: 0.5cm;\" align=\"JUSTIFY\"><i>[8] Durante unos veinte a\u00f1os, la familia Sacrist\u00e1n pas\u00f3 las vacaciones de verano en una casa de campo alquilada en esta ciudad de la Cerdanya catalana muy pr\u00f3xima a la estaci\u00f3n de ferrocarril. V\u00e9ase sobre este asunto, \u201cEntrevista con Vera Sacrist\u00e1n\u201d. En Salvador L\u00f3pez Arnal y Pere de la Fuente (eds), Acerca de Manuel Sacrist\u00e1n, Barcelona, Destino, 1996, pp. 261-285.<\/i><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Septiembre de 1963 Nota de edici\u00f3n. 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