{"id":14435,"date":"2023-10-21T05:00:18","date_gmt":"2023-10-21T04:00:18","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=14435"},"modified":"2023-10-21T02:10:15","modified_gmt":"2023-10-21T01:10:15","slug":"un-exceso-de-capacidad-devorador","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=14435","title":{"rendered":"\u00bfUn exceso de capacidad devorador?"},"content":{"rendered":"<p>La aprobaci\u00f3n en agosto del a\u00f1o pasado de la <i>Inflation <\/i><i>Reduction<\/i><i> <\/i><i>Act<\/i><i> <\/i>y de la <i>C<\/i><i>hi<\/i><i>ps<\/i><i> <\/i><i>and<\/i><i> <\/i><i>Science<\/i><i> <\/i><i>Act<\/i><i> <\/i>sugiere que el Estado estadounidense se est\u00e1 inclinando en la direcci\u00f3n no solo del est\u00edmulo p\u00fablico, sino de la pol\u00edtica industrial y de la transici\u00f3n ecol\u00f3gica. Ninguna de estas leyes est\u00e1 cerca de cumplir los sue\u00f1os de la nueva izquierda socialdem\u00f3crata estadounidense; incluso el plan original Build Back Better de Biden fue criticado por ser realmente inadecuado para la escala de gasto necesaria a fin de evitar el desastroso cambio clim\u00e1tico en curso, mientras que gran parte de estos nuevos programas gubernamentales consisten en d\u00e1divas a las grandes corporaciones<sup>1<\/sup>. Sin embargo, es innegable que la pol\u00edtica econ\u00f3mica de Biden representa un inesperado giro hacia la izquierda, giro que habr\u00eda sido m\u00e1s profundo si Joe Manchin y Kyrsten Sinema no hubieran puesto trabas en el Senado.<\/p>\n<p>En este contexto, una parte de la izquierda estadounidense est\u00e1 cambiando de ubicaci\u00f3n. Mientras antes ofrec\u00eda una cr\u00edtica externa y estridente de la pol\u00edtica estatal \u2013el gobierno lo est\u00e1 haciendo mal\u2013, la revista <i>Jacobin<\/i><i> <\/i>ahora tambi\u00e9n publica puntualmente cr\u00edticas end\u00f3genas: el Estado lo est\u00e1 haciendo bien, pero no est\u00e1 haciendo lo suficiente<sup>2<\/sup>.<\/p>\n<p>Por supuesto, algunos temen, con raz\u00f3n, que este cambio de pol\u00edtica se anuncie como parte de una nueva Guerra Fr\u00eda con China. Al mismo tiempo, lo que un organismo del gobierno ofrece a manos llenas, otro sector del mismo aparato lo quita con igual determinaci\u00f3n. Despu\u00e9s de un gui\u00f1o inicial de apoyo a las nuevas pol\u00edticas econ\u00f3micas de Biden, la Reserva Federal ha dado marcha atr\u00e1s r\u00e1pidamente, subiendo los tipos de inter\u00e9s en respuesta a los supuestos peligros de una aceleraci\u00f3n de la inflaci\u00f3n impulsada por los salarios, que no se ve por ninguna parte. Para el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, un m\u00ednimo de \u00e9xito en la reducci\u00f3n de las diferencias salariales, en un grado no visto desde 1995-2000, es ir demasiado lejos<sup>3<\/sup>.<\/p>\n<p>En un n\u00famero reciente de la <i>nl<\/i><i>r<\/i>, Dylan Riley y Robert Brenner intentan mantener unidas las piezas de esta formaci\u00f3n contradictoria para esbozar una teor\u00eda del \u00abcapitalismo pol\u00edtico\u00bb, que en su opini\u00f3n ha surgido en las actuales condiciones de ralentizaci\u00f3n continua de las tasas de crecimiento econ\u00f3mico e incluso de estancamiento econ\u00f3mico tendencial<sup>4<\/sup>. En su opini\u00f3n, las batallas pol\u00edticas de Estados Unidos son cada vez m\u00e1s guerras entre ladrones, que luchan por lo que son esencialmente rentas extra\u00eddas en vez de disputar la direcci\u00f3n del futuro desarrollo econ\u00f3mico. Sus tesis han sido criticadas, en estas mismas p\u00e1ginas, por Matt Karp, que propone un an\u00e1lisis pol\u00edtico alternativo, y por Tim Barker, que cuestiona sus argumentos econ\u00f3micos<sup>5<\/sup>.<\/p>\n<p>\u00bfHay algo m\u00e1s en la pol\u00edtica econ\u00f3mica de Biden de lo que afirman Brenner y Riley, tal vez incluso un giro hacia una nueva era de desarrollo econ\u00f3mico y de crecimiento verde dirigido por el Estado? En un art\u00edculo reciente publicado en <i>Jacobin<\/i>, J. W. Mason aprovecha la ocasi\u00f3n del reciente art\u00edculo de Riley en <i>Sidecar<\/i><i> <\/i>sobre el colapso del Silicon Valley Bank para bosquejar una cr\u00edtica del an\u00e1lisis de Brenner sobre la larga recesi\u00f3n del capitalismo de posguerra, que tambi\u00e9n sustenta las tesis de Riley-Brenner<sup>6<\/sup>. Mason, un keynesiano de izquierda que ense\u00f1a econom\u00eda en el John Jay College de Nueva York, afirma que la <i>Inflation<\/i><i> <\/i><i>Reduction<\/i><i> <\/i><i>Act<\/i><i> <\/i>aprobada por Biden merece una acogida cautelosa por parte de la izquierda, ya que dirige el gasto hacia la empresa productiva en lugar de encauzarlo hacia las cuentas de los poseedores de activos financieros. No existe constricci\u00f3n externa alguna dotada de una m\u00ednima consistencia presente en la oferta o en la demanda, que abogue por la tecnolog\u00eda de la descarbonizaci\u00f3n o por las energ\u00edas renovables, sostiene Mason. El Estado puede aprovechar el af\u00e1n de lucro para \u00absatisfacer las necesidades humanas\u00bb a trav\u00e9s de una pol\u00edtica industrial verde. La <i>Inflation<\/i><i> <\/i><i>Reduction<\/i><i> <\/i><i>Act<\/i><i> <\/i>debe considerarse como un paso en esta direcci\u00f3n, si bien la inversi\u00f3n p\u00fablica en la empresa privada debe \u00abgestionarse\u00bb para evitar la competencia destructiva y el desempleo masivo. La l\u00f3gica subyacente es que el gasto p\u00fablico, efectuado a una escala lo suficientemente masiva, y con una orientaci\u00f3n en pro del crecimiento verde, deber\u00eda constituir un est\u00edmulo suficiente para que la econom\u00eda logre despegar y generar una expansi\u00f3n econ\u00f3mica duradera.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis de Brenner sobre el final del largo periodo de expansi\u00f3n econ\u00f3mica, an\u00e1lisis que tambi\u00e9n ofrece una explicaci\u00f3n de por qu\u00e9 es muy poco probable que se produzca otra expansi\u00f3n de este tipo, presenta un serio obst\u00e1culo intelectual para la propuesta de Mason. En el n\u00facleo del an\u00e1lisis de Brenner se halla la noci\u00f3n de <i>exceso de capacidad <\/i>cr\u00f3nico: demasiados productores intentan vender en los mismos mercados, lo cual implica precios m\u00e1s bajos, menores tasas de beneficio, reducci\u00f3n de la inversi\u00f3n y descenso de las tasas de crecimiento econ\u00f3mico. Mason, utilizando la s\u00edntesis de la situaci\u00f3n efectuada por Riley como una buena aproximaci\u00f3n al an\u00e1lisis de Brenner, argumenta que el primero, \u00absiguiendo a Brenner, habla como si hubiera una cantidad fija de demanda por la que los productores deben competir\u00bb. As\u00ed pues, Mason habla del \u00abparadigma de Brenner de una competencia de suma cero por cuotas de un mercado consolidado\u00bb y argumenta que tal explicaci\u00f3n tiene un poder explicativo extremadamente limitado o incluso nulo.<\/p>\n<p>Se trata de una total malinterpretaci\u00f3n. La teor\u00eda de Brenner no es, como cree Mason, una teor\u00eda est\u00e1tica en la que exista una \u00abcantidad fija de demanda\u00bb, cuya captura los productores se disputan en un juego de suma cero. La teor\u00eda del exceso de capacidad de Brenner es din\u00e1mica y en consecuencia analiza las condiciones de una situaci\u00f3n cada vez m\u00e1s intensa de estancamiento econ\u00f3mico de car\u00e1cter sist\u00e9mico en la cual el est\u00edmulo de la demanda propicia el crecimiento de la productividad y de la renta, pero con una eficacia declinante con el paso del tiempo<sup>7<\/sup>. En esta l\u00ednea de razonamiento Brenner explora el fracaso de los sucesivos intentos de implementar pol\u00edticas de est\u00edmulo keynesiano de la demanda para reactivar <i>el motor econ\u00f3mico end\u00f3geno de alto crecimiento <\/i>que funcion\u00f3 entre 1947 y 1973, comenzando con la era del est\u00edmulo p\u00fablico directo caracter\u00edstico de las d\u00e9cada de 1970 y 1980 y terminando con la era del est\u00edmulo indirecto implementado mediante el incentivo del precio de los activos puesto a prueba desde principios de la d\u00e9cada de 1990 hasta finales de la de 2010. Pero en ning\u00fan momento sostiene Brenner que el est\u00edmulo de la demanda sea totalmente ineficaz. Por el contrario, buena parte de su trabajo se ocupa de la eficacia parcial de este tipo de est\u00edmulo. La pregunta pertinente es: \u00bfqu\u00e9 impide que el est\u00edmulo keynesiano, en sus formas p\u00fablica y privada, vuelva a poner en marcha el motor del crecimiento de la inversi\u00f3n privada? \u00bfPor qu\u00e9 dicho est\u00edmulo tiende a ser tan inflacionista, ya sea de los precios de los activos o del precio de los bienes, que nos retrotrae a la d\u00e9cada de 1970? \u00bfQu\u00e9 quiere decir Brenner cuando atribuye esta tendencia al estancamiento espec\u00edficamente al \u00abexceso de capacidad\u00bb, al que m\u00e1s tarde a\u00f1adi\u00f3 el \u00abexceso de acumulaci\u00f3n?\u00bb.<\/p>\n<p>N\u00f3tese que Brenner s\u00ed dice que este exceso de capacidad da lugar a un \u00abjuego de suma cero cada vez m\u00e1s intenso\u00bb, pero su significado es muy distinto al del hombre de paja aducido por Mason<sup>8<\/sup>. Brenner se\u00f1ala que en la econom\u00eda mundial actual, a diferencia de lo que ocurr\u00eda durante el periodo de expansi\u00f3n de posguerra, algunas econom\u00edas pueden expandirse r\u00e1pidamente, pero solo a expensas de otras, lo cual se debe al hecho de que al crecer la econom\u00eda mundial m\u00e1s lentamente, un determinado pa\u00eds solo puede lograr una expansi\u00f3n impulsada por las exportaciones, si arrebata cuota de mercado a los dem\u00e1s. Por ejemplo, si los ingresos mundiales crecieran al 2 por 100 anual, un pa\u00eds podr\u00eda lograr un r\u00e1pido crecimiento impulsado por las exportaciones del 4 por 100 o incluso del 8 por 100 anual tan solo arrebatando cuotas de mercado a otros pa\u00edses, que crecer\u00edan a un ritmo inferior al 2 por 100 anual<sup>9<\/sup>. La expansi\u00f3n de Estados Unidos durante la d\u00e9cada de 1990 se efectu\u00f3 a expensas de Jap\u00f3n y Alemania, que en 1995 se hallaban en una situaci\u00f3n enormemente complicada. La expansi\u00f3n de China desde 2000 desindustrializ\u00f3 M\u00e9xico y Brasil. De nuevo, resulta pertinente preguntar: \u00bfqu\u00e9 bloquea la reasunci\u00f3n de un crecimiento r\u00e1pido dotado de una base s\u00f3lida y por qu\u00e9 el est\u00edmulo p\u00fablico no resulta suficiente para desencadenarlo?<\/p>\n<p>En lo que sigue, ofrezco una interpretaci\u00f3n diferente del razonamiento de Brenner sobre el exceso de capacidad industrial sustentada en el an\u00e1lisis de la evoluci\u00f3n de la demanda al hilo del desarrollo capitalista registrado durante el largo siglo xx y especialmente del cambio experimentado en la composici\u00f3n de la misma, que ha pasado de su componente agr\u00edcola al industrial y luego al caracter\u00edstico del sector servicios. En primer lugar, sin embargo, puede ser \u00fatil para abordar el debate sobre la pol\u00edtica econ\u00f3mica de Biden y la estrategia de la izquierda situar los argumentos de Brenner sobre las causas de la larga recesi\u00f3n en el contexto de los debates m\u00e1s generales sobre el estancamiento econ\u00f3mico. Examinar\u00e9 las diversas teor\u00edas que han abordado este problema, as\u00ed como sus posibles consecuencias pol\u00edticas. A continuaci\u00f3n, trazar\u00e9 la evoluci\u00f3n de la tesis de Brenner desde la publicaci\u00f3n en 1998 de \u00abThe Economics of Global Turbulence\u00bb en la <i>nl<\/i><i>r<\/i>, antes de pasar a sugerir c\u00f3mo ese an\u00e1lisis podr\u00eda incorporar una concepci\u00f3n m\u00e1s din\u00e1mica de los cambios registrados en la demanda<sup>10<\/sup>.<\/p>\n<p><strong>Estancamiento de grupo<\/strong><\/p>\n<p>Desde que aparecieron las tesis de Brenner sobre la larga recesi\u00f3n, cada vez m\u00e1s comentaristas, desde una gama diversa de perspectivas, han llegado a compartir sus preocupaciones sobre el estancamiento econ\u00f3mico. Algunos, como Larry Summers, atribuyen esta tendencia al estancamiento, de un modo keynesiano cl\u00e1sico de corte hidr\u00e1ulico, a la \u00absobresaturaci\u00f3n global del ahorro\u00bb a tenor de la cual las deficiencias de la demanda generan el declive de las tasas de inversi\u00f3n<sup>11<\/sup>. Matthew Klein y Michael Pettis presentan una versi\u00f3n sofisticada de este argumento en <i>Trade Wars Are Class Wars<\/i>, que explica lo que los autores denominan la \u00absobresaturaci\u00f3n global\u00bb de bienes aduciendo las deficiencias de la demanda existentes en Alemania y China. Cambiar la pol\u00edtica estatal en estos dos pa\u00edses, afirman, deber\u00eda resolver el problema, si bien hacerlo ser\u00eda dif\u00edcil pol\u00edticamente hablando<sup>12<\/sup>.<\/p>\n<p>Otros analistas se muestran de acuerdo con Brenner en lo que concierne a la existencia de factores estructurales m\u00e1s decisivos, que bloquean la vuelta a la senda de altas tasas de crecimiento sostenido. Robert Gordon atribuye el problema al agotamiento tecnol\u00f3gico y de desarrollo<sup>13<\/sup>. Sostiene que ya hemos recogido todos los frutos a nuestro alcance de los \u00e1rboles del conocimiento cient\u00edfico y de la construcci\u00f3n urbana, lo que dificulta el crecimiento de la productividad. Dietrich Vollrath se concentra en los cambios estructurales experimentados en la producci\u00f3n y el empleo caracter\u00edsticos del sector servicios, lo cual, junto con el descenso de las tasas de crecimiento de la poblaci\u00f3n, ha provocado tasas m\u00e1s bajas de crecimiento econ\u00f3mico a lo largo del tiempo<sup>14<\/sup>. El desaparecido James Crotty, un gigante de la econom\u00eda heterodoxa docente de la Universidad de Massachusetts-Amherst, tambi\u00e9n adopt\u00f3 una perspectiva estructural sobre las causas de la ralentizaci\u00f3n del crecimiento econ\u00f3mico. Mason cita a Crotty como uno de los primeros cr\u00edticos de las opiniones de Brenner sobre las causas de la larga recesi\u00f3n: Crotty argument\u00f3 que Brenner, \u00aben respuesta a lo que consideraba la atribuci\u00f3n de un papel excesivo al conflicto capital-trabajo en los an\u00e1lisis del final del periodo de expansi\u00f3n de posguerra, produjo una historia igualmente unilateral centrada exclusivamente en la competencia intercapitalista\u00bb. Mason se\u00f1ala que esta cr\u00edtica apunta \u00abal coraz\u00f3n del asunto\u00bb<sup>15<\/sup>.<\/p>\n<p>Sin embargo, tras su debate con Brenner \u2013en el que Crotty insisti\u00f3 en la importancia del conflicto entre capital y trabajo para explicar el final de la \u00abedad de oro\u00bb capitalista\u2013 hizo m\u00e1s hincapi\u00e9 en el papel del exceso de capacidad. En 2002 escribi\u00f3 un art\u00edculo titulado \u00abWhy There Is Chronic Excess Capacity\u00bb. En 2019, en su \u00faltimo libro, <i>Keynes<\/i><i> <\/i><i>against<\/i><i> <\/i><i>Capitalism<\/i>, Crotty volvi\u00f3 a hacer hincapi\u00e9 en la importancia del exceso de capacidad en su an\u00e1lisis de la trayectoria intelectual de Keynes<sup>16<\/sup>. Contrariamente a la creencia popular, Keynes no sosten\u00eda que las tendencias al estancamiento del capitalismo pudieran resolverse estimulando la demanda y aumentando las tasas de inversi\u00f3n privada. Como explica Crotty, Keynes cre\u00eda que solo una econom\u00eda en la que la mayor parte de la inversi\u00f3n se realizara a trav\u00e9s de entidades p\u00fablicas, as\u00ed como a trav\u00e9s de empresas oligop\u00f3licas reguladas por el Estado y orientadas p\u00fablicamente sobre sus inversiones, podr\u00eda generar un pleno empleo sostenido.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1ndo perdi\u00f3 Keynes la fe en la capacidad de la inversi\u00f3n privada para dirigir la econom\u00eda, incluso con la ayuda del est\u00edmulo p\u00fablico? En uno de los primeros cap\u00edtulos de <i>Keynes<\/i><i> <\/i><i>against<\/i><i> <\/i><i>Capitalism<\/i>, Crotty muestra que fue en la d\u00e9cada de 1920, durante la \u00abGran depresi\u00f3n\u00bb del Reino Unido (su d\u00e9cada de 1920 fue peor que su d\u00e9cada de 1930), cuando Keynes se dio cuenta de que la expansi\u00f3n de las industrias exportadoras brit\u00e1nicas, sobre todo la construcci\u00f3n naval, se enfrentaba a limitaciones reales en una econom\u00eda mundial que contaba con muchos m\u00e1s constructores navales. El problema era estructural<sup>17<\/sup>. Dado el exceso de capacidad, ning\u00fan est\u00edmulo inducir\u00eda a las empresas de los sectores exportadores clave a invertir en instalaciones y equipo. Por el contrario, se precisaba de una inversi\u00f3n p\u00fablica sostenida a fin de crear las condiciones necesarias para una <i>salida <\/i>m\u00e1s ordenada de esos sectores. Keynes defend\u00eda aqu\u00ed una versi\u00f3n temprana del ajuste estructural (si bien la versi\u00f3n keynesiana de la d\u00e9cada de 1970, no la neoliberal de la de 1980). A partir de ese momento, sostiene Crotty, comienza la revoluci\u00f3n keynesiana: Keynes decidi\u00f3 que \u00fanicamente una estrategia de inversi\u00f3n p\u00fabica podr\u00eda generar un pleno empleo sostenido, porque exist\u00edan bloqueos estructurales a la expansi\u00f3n de la inversi\u00f3n privada.<\/p>\n<p>A medida que avanza <i>Keynes against capitalism<\/i>, Crotty \u2013por boca de Keynes\u2013 desarrolla una explicaci\u00f3n m\u00e1s sofisticada de las causas estructurales del estancamiento. Entre ellas se incluyen no solo unos mercados mundiales cada vez m\u00e1s competitivos, sino tambi\u00e9n el auge de empresas oligop\u00f3licas y de sindicatos fuertes, el \u00e9xito anterior de la realizaci\u00f3n de inversi\u00f3n fija, la pujanza de mercados burs\u00e1tiles capitalistas \u00abinsanos\u00bb similares a un casino, el agotamiento de los potenciales tecnol\u00f3gicos y el descenso de las tasas de crecimiento demogr\u00e1fico. Como deber\u00edamos constatar, el an\u00e1lisis de Brenner tampoco es en absoluto monocausal, dado que incluye el desarrollo desigual, la fuerza diferencial de los sindicatos, la manipulaci\u00f3n de los valores monetarios, las burbujas del precio de los activos y la falta de apetito pol\u00edtico por la destrucci\u00f3n creativa.<\/p>\n<p><strong>Envites pol\u00edticos en juego<\/strong><\/p>\n<p>En cuanto a los envites pol\u00edticos del debate, hay dos l\u00edneas divisorias centrales. Por un lado, quienes siguen considerando el estancamiento a trav\u00e9s de la \u00f3ptica keynesiana cl\u00e1sica sostienen que todo lo que se necesita para generar un crecimiento econ\u00f3mico r\u00e1pido y sostenido es un est\u00edmulo p\u00fablico continuado. Mason est\u00e1 en este primer bando: \u00abSi la debilidad de la demanda es responsable del lento crecimiento de la producci\u00f3n, se deduce que aumentar el flujo de gasto es necesario y suficiente para aumentar la producci\u00f3n y el empleo\u00bb, argumenta<sup>18<\/sup>. Obs\u00e9rvese que este planteamiento no es incompatible con ser pro socialista. Todo lo que hay que hacer es argumentar, como hace Mason, que la inversi\u00f3n privada estimulada por el Estado puede abrir el camino, pero que la inversi\u00f3n p\u00fablica es a veces preferible, debido, por ejemplo, a la mayor capacidad del sector p\u00fablico para coordinar las inversiones. Por otro lado, quienes piensan que algo estructural bloquea la senda a una expansi\u00f3n sostenida dirigida por la inversi\u00f3n privada adoptan diversas posiciones respecto de las implicaciones pol\u00edticas derivadas de tal afirmaci\u00f3n. Algunos, como Gordon y Vollrath, piensan que solo tenemos que ajustar nuestras expectativas a la baja. Otros, como Brenner, pero tambi\u00e9n Crotty y el propio Keynes, creen que tenemos que pasar de una econom\u00eda dirigida por la inversi\u00f3n privada a otra dirigida por la inversi\u00f3n p\u00fablica. Nadie discute que la inversi\u00f3n p\u00fablica, que no se basar\u00eda en la obtenci\u00f3n de beneficios, generar\u00eda crecimiento, al menos hasta el momento en que se encontrara con limitaciones reales de recursos. Lo que tiene una mayor importancia es que una econom\u00eda de inversi\u00f3n p\u00fablica podr\u00eda concentrarse en la satisfacci\u00f3n de las necesidades humanas en lugar de restablecer las condiciones para la rentabilidad privada. Esto significa reducir las emisiones de carbono y ampliar el acceso a los bienes y servicios esenciales para todos y todas.<\/p>\n<p>Los defensores de la inversi\u00f3n p\u00fablica se dividen a su vez en virtud de l\u00edneas pol\u00edticas. Te\u00f3ricos como Keynes y Crotty creen que la inversi\u00f3n p\u00fablica deber\u00eda estar protegida del control democr\u00e1tico; en cambio, est\u00e1n a favor de la supervisi\u00f3n democr\u00e1tica de la misma. Crotty cita con aprobaci\u00f3n los planes de Keynes de crear un Consejo Nacional de Inversiones (cni), que se encargar\u00eda de gestionar las propias inversiones del Estado, as\u00ed como de proporcionar orientaci\u00f3n a las empresas oligop\u00f3licas intensamente reguladas por el mismo<sup>19<\/sup>. Este Consejo deber\u00eda estar gestionado, de acuerdo con Keynes, por economistas profesionales. Sus objetivos deber\u00edan ser fijados por un \u00f3rgano representativo, como el Parlamento brit\u00e1nico, pero este organismo pol\u00edtico no deber\u00eda tener m\u00e1s voz sobre las decisiones de inversi\u00f3n reales tomadas por el cni. Lo \u00fanico que puede hacer el Parlamento es sustituir al presidente del Consejo. (Para un ejemplo reciente de este tipo de planteamiento, que se basa en la propia propuesta de Keynes, v\u00e9ase el plan de 2022 de Saule Omarova para una Autoridad Nacional de Inversiones en Estados Unidos<sup>20<\/sup>).<\/p>\n<p>Los defensores tecnocr\u00e1ticos de la inversi\u00f3n p\u00fablica creen que la gesti\u00f3n de la econom\u00eda es a todos los efectos una cuesti\u00f3n t\u00e9cnica una vez que se han establecido los objetivos de dicha inversi\u00f3n. Pretenden que las mentes m\u00e1s inteligentes trabajen en estas cuestiones en un mundo en el que todos los dem\u00e1s han sido, esencialmente, desmovilizados. Las reivindicaciones de las masas se filtran a trav\u00e9s de los l\u00edderes sindicales y los representantes de los partidos pol\u00edticos, antes de llegar al Parlamento. Incluso entonces, el Parlamento solo cumple una funci\u00f3n de supervisi\u00f3n, lo cual permite que los economistas encargados de esta administraci\u00f3n hagan su trabajo, que el propio Keynes compar\u00f3 con el de un dentista<sup>21<\/sup>.<\/p>\n<p>Otros defensores de la inversi\u00f3n p\u00fablica est\u00e1n a favor del control democr\u00e1tico, no solo de la \u00absupervisi\u00f3n\u00bb. Ning\u00fan proyecto de inversi\u00f3n a gran escala es puramente t\u00e9cnico. Siempre hay una variedad de opciones diferentes entre las que elegir en las que no solo intervienen cuestiones t\u00e9cnicas, sino tambi\u00e9n criterios pol\u00edticos, sociales, \u00e9ticos, medioambientales y de otro tipo. Por ello necesitamos consejos de inversi\u00f3n plurales, que sean a su vez organismos democr\u00e1ticos. Deben ser los trabajadores y trabajadoras, y no las elites tecnocr\u00e1ticas, quienes decidan sobre las propuestas de inversi\u00f3n, aunque solo puedan hacerlo con el asesoramiento de expertos. Los consejos de inversi\u00f3n, probablemente organizados sectorialmente, deber\u00edan contar con miembros procedentes de muchos grupos diferentes, incluidos los trabajadores del sector en cuesti\u00f3n y los usuarios de los productos procedentes del mismo, as\u00ed como de una variedad de asociaciones pol\u00edticas, c\u00edvicas y t\u00e9cnicas<sup>22<\/sup>.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 los socialistas deber\u00edan preferir el control democr\u00e1tico sobre la inversi\u00f3n en lugar de optar por la mera supervisi\u00f3n? Una raz\u00f3n, mencionada anteriormente, tiene que ver con el escepticismo sobre la pretensi\u00f3n de los economistas gestores de emitir juicios neutrales y t\u00e9cnicos sobre inversiones que son intr\u00ednsecamente pol\u00edticas. Otra raz\u00f3n es que los tecn\u00f3cratas no son capaces de dirigir las complejas infraestructuras tecnoecon\u00f3micas y sociales interconectadas en las que nos sustentamos<sup>23<\/sup>. Desde mediados de la d\u00e9cada de 1960, las sociedades gestionadas tecnocr\u00e1ticamente han pasado de la crisis al estancamiento y de nuevo a la crisis. En cada una de estas ocasiones, los tecn\u00f3cratas han dicho que \u00abaprender\u00edan las lecciones del pasado y lo har\u00edan mejor la pr\u00f3xima vez\u00bb. Para aprender realmente las lecciones del pasado tendr\u00edamos que movilizar tanto el conocimiento t\u00e1cito como los juicios pol\u00edticos de los trabajadores y trabajadoras, los consumidores y otros grupos implicados en cada sector econ\u00f3mico, haci\u00e9ndoles participar de forma centralizada en la toma de decisiones sobre el curso futuro de la inversi\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Transiciones graduales<\/strong><\/p>\n<p>Mason nos recuerda que tenemos que \u00abprestar atenci\u00f3n simult\u00e1neamente a la direcci\u00f3n del proceso en el largo plazo, as\u00ed como a las contingencias del presente\u00bb. Pero aclarar cu\u00e1les son los objetivos nos ayuda a comprender y evaluar las sendas que se nos ofrecen. La descarbonizaci\u00f3n, por ejemplo, es un fin en s\u00ed misma. Deber\u00edamos prestar nuestro apoyo cr\u00edtico a toda pol\u00edtica que se centre en las necesidades humanas \u2013especialmente la necesidad de vivir en un planeta habitable\u2013, estemos o no totalmente de acuerdo con las propuestas concretas que presenten esos grupos. El propio Brenner aboga expl\u00edcitamente por el apoyo cr\u00edtico de las pol\u00edticas de \u00absost\u00e9n estatal focalizado y por la supervisi\u00f3n de la inversi\u00f3n, dise\u00f1adas inmediatamente para lograr un resultado espec\u00edfico\u00bb<sup>24<\/sup>. La descarbonizaci\u00f3n es un ejemplo obvio de ello. Sin embargo, el t\u00e9rmino clave es apoyo <i>cr\u00edtico<\/i>. Deber\u00edamos ser esc\u00e9pticos ante las afirmaciones de los keynesianos verdes de que, una vez en el poder, lograr\u00e1n aplicar pol\u00edticas que conducir\u00e1n a un futuro verde para todos. Sin una presi\u00f3n externa masiva es probable que se vean regateados por las empresas energ\u00e9ticas y otras facciones de la elite, o que lleguen a acuerdos con ellas, de forma que no solo se produzca m\u00e1s calentamiento, sino que tambi\u00e9n se fortalezcan las propias estructuras de poder que hacen tan dif\u00edcil transformar la econom\u00eda para satisfacer las necesidades humanas. Por eso debemos centrarnos en crear organizaciones democr\u00e1ticas de masas, que impulsen el cambio mediante la acci\u00f3n directa. El objetivo final importa en este caso: no se trata de ejercer presi\u00f3n sobre los pol\u00edticos para que implementen mejores pol\u00edticas, sino por el contrario de trabajar para que se produzca un cambio m\u00e1s radical en las estructuras de toma de decisiones de la sociedad. Para Mason, en cambio, las movilizaciones populares, aunque importantes para la historia, son en gran medida instrumentales: aumentan las posibilidades de implementar mejores pol\u00edticas. Su met\u00e1fora al respecto es \u00abestar en la sala de mando\u00bb donde se toman las decisiones clave. \u00abObtener la aprobaci\u00f3n de una normativa concreta no significa que se controle el Estado\u00bb, se\u00f1ala, y \u00abexiste el peligro real de imaginar que nos encontramos \u00aben la sala donde se toman las decisiones\u00bb, cuando en realidad estamos muy lejos de ella\u00bb<sup>25<\/sup>.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfcu\u00e1les son las condiciones para la construcci\u00f3n y el mantenimiento de estas \u00absalas de mando\u00bb? \u00bfY por qu\u00e9 las personas que se encuentran en ellas deciden con tanta frecuencia revolverse contra los movimientos de masas que las colocaron precisamente en las mismas? Brenner abord\u00f3 esta cuesti\u00f3n en su ensayo de 1985, \u00abThe Paradox of Social Democracy?\u00bb<sup>26<\/sup>. En este argumentaba que, hist\u00f3ricamente, los partidos socialdem\u00f3cratas han sido llevados al poder por sucesivas oleadas de rebeli\u00f3n popular, pero, una vez ocupado este, han tendido a reprimir la movilizaci\u00f3n de las bases. Los l\u00edderes sindicales consiguen mejores convenios no solo haciendo huelgas, sino tambi\u00e9n prometiendo no hacerlas mientras estos se hallen en vigor. Del mismo modo, los socialdem\u00f3cratas mantienen el poder no solo sacando a la gente a la calle, sino tambi\u00e9n preservando la paz entre elecciones. Si los l\u00edderes sindicales y partidistas supieran con certeza que nuevas movilizaciones traer\u00edan el socialismo, podr\u00edan apoyarlas, pero ning\u00fan dirigente competente arriesgar\u00eda todo lo que ha construido en una apuesta tan arriesgada. Por estas razones, independientemente de lo que crean personalmente, los dirigentes en el poder encuentran irresistible la l\u00f3gica de la desmovilizaci\u00f3n. Sin embargo, al desmovilizar a las masas y desmantelar las organizaciones democr\u00e1ticas, tambi\u00e9n socavan sus propias bases de apoyo a largo plazo. Cuando sus planes para dirigir el barco del Estado inevitablemente encallan, descubren que la tripulaci\u00f3n con la que contaban se ha evaporado dejando tras de s\u00ed solo esqueletos. Esa ausencia de apoyo popular les aleja pol\u00edticamente de la transformaci\u00f3n radical de la econom\u00eda y les empuja a sellar compromisos con las elites.<\/p>\n<p>Los socialdem\u00f3cratas suelen decir que son los verdaderos realistas, dispuestos a afirmar lo obvio: que la reforma precede a la revoluci\u00f3n. El registro hist\u00f3rico refuta esta afirmaci\u00f3n. Peri\u00f3dicamente, las masas suben al escenario de la historia. Forman organizaciones de masas y empujan para que se produzca el cambio al hilo de una senda de expectativas crecientes. La amenaza de la revoluci\u00f3n activa entonces las fuerzas de la reforma, que son aupadas al poder por estas oleadas de movilizaci\u00f3n de masas. Una vez en el poder, esas fuerzas introducen reformas, muchas de las cuales mejoran la calidad de vida de la gente, pero lo hacen de modo que estas movilizaciones de masas se encaminen a una r\u00e1pida conclusi\u00f3n. Las verdaderas reformas surgen de la amenaza de la revoluci\u00f3n, pero tambi\u00e9n defienden a la sociedad contra ella. Por supuesto, hoy no vivimos en un periodo revolucionario y tampoco est\u00e1 claro si volveremos a ver el tipo de impulso organizado hacia el cambio social caracter\u00edstico de \u00e9pocas anteriores. Sin embargo, nuestra \u00e9poca ha sido testigo de movilizaciones masivas. El modo en que nos orientamos hacia las potencialidades inherentes a estos acontecimientos y tendencias tiene consecuencias no solo para nuestras t\u00e1cticas actuales, sino tambi\u00e9n para la forma en que contemplamos las futuras transiciones. Por ejemplo, Mason opina sobre la pr\u00f3xima expansi\u00f3n econ\u00f3mica, que a su juicio ya se cierne en el horizonte, lo siguiente: \u00abEn la medida en que una enorme ola de gasto p\u00fablico y privado conduzca a un periodo sostenido de expansi\u00f3n econ\u00f3mica, crear\u00e1 profundos desaf\u00edos para un sistema acostumbrado a gestionar los conflictos distributivos a trav\u00e9s del desempleo\u00bb. \u00abPero, \u00bfqu\u00e9 sucede \u2013continua Mason\u2013, cuando la clase obrera se hace m\u00e1s fuerte?\u00bb. Mason deja la cuesti\u00f3n en el aire. Si su respuesta se parece en algo a la de sus predecesores de la izquierda keynesiana, como el propio Keynes y William Beveridge, entonces es probable que piense que una vez que se alcance el pleno empleo sostenido, la paz laboral tendr\u00e1 que mediarse a trav\u00e9s de negociaciones entre empresarios y sindicatos<sup>27<\/sup>.<\/p>\n<p>Tras la derrota de las movilizaciones m\u00e1s importantes de la clase obrera registrada a finales de la d\u00e9cada de 1940, los l\u00edderes sindicales fueron convocados para cogestionar la emergente expansi\u00f3n econ\u00f3mica de posguerra mediante la atemperaci\u00f3n de las demandas de los trabajadores. En respuesta al creciente poder estructural de la clase obrera, los l\u00edderes sindicales desempe\u00f1aron un papel moderador: se aseguraron de que los salarios no aumentar\u00edan m\u00e1s r\u00e1pido que el ritmo de crecimiento de la productividad. Tambi\u00e9n se dejaron de lado las demandas de un mayor control en el puesto de trabajo. La consecuencia fue la osificaci\u00f3n de las relaciones de poder en la sociedad de posguerra y la desmovilizaci\u00f3n de los trabajadores y trabajadoras. En el conjunto de los pa\u00edses de la ocde, la tasa de sindicalizaci\u00f3n se estanc\u00f3 ligeramente por debajo del 40 por 100 durante la d\u00e9cada de 1960 y descendi\u00f3 r\u00e1pidamente hasta llegar al 16 por 100 en 2020<sup>28<\/sup>. En la \u00e9poca de crisis caracter\u00edstica de finales de la d\u00e9cada de 1960 y principios de la de 1970, un gran n\u00famero de personas volvieron a movilizarse y se encontraron de nuevo con la oposici\u00f3n tanto de los l\u00edderes sindicales como de los pol\u00edticos socialdem\u00f3cratas.<\/p>\n<p>Las rebeliones de esa \u00e9poca condujeron a algunos cambios duraderos en las pol\u00edticas del Estado del bienestar, pero la crisis de la d\u00e9cada de 1970 desemboc\u00f3 inesperadamente en una \u00ablarga recesi\u00f3n\u00bb durante la cual se verific\u00f3 la derrota hist\u00f3rica de los sindicatos, de los partidos socialdem\u00f3cratas y del socialismo de Estado. Pasemos ahora a la historia y la teor\u00eda de esta recesi\u00f3n, tal como las explica Brenner.<\/p>\n<p><strong>La larga recesi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>El an\u00e1lisis primordial de Brenner de la larga recesi\u00f3n indica en l\u00edneas generales lo siguiente. En 1949 Estados Unidos encontr\u00f3 una salida a los acuciantes problemas del incipiente r\u00e9gimen monetario internacional de posguerra, obligando a Europa y a Jap\u00f3n a devaluar sus monedas y a concentrarse en la exportaci\u00f3n de bienes al mercado mundial (en lugar de satisfacer la demanda interna, como hab\u00eda aconsejado Keynes), lo cual propici\u00f3 veinticinco a\u00f1os de r\u00e1pido crecimiento econ\u00f3mico <i>glo<\/i><i>bal <\/i>bajo el liderazgo de las potencias industriales, sobre todo de Estados Unidos, Alemania y Jap\u00f3n. Un elevado n\u00famero de pa\u00edses, incluidos muchos pa\u00edses poscoloniales que hab\u00edan alcanzado recientemente la independencia, crecieron r\u00e1pida y simult\u00e1neamente<sup>29<\/sup>.<\/p>\n<p>Durante las d\u00e9cadas de 1950 y 1960 los productores alemanes y japoneses se expandieron, conquistando cuotas crecientes de los mercados mundiales, pero sin introducirse todav\u00eda en el mercado nacional estadounidense. Las empresas estadounidenses no estaban demasiado preocupadas por esta tendencia, porque los mercados exteriores representaban una peque\u00f1a parte de sus ventas. Entonces, a partir de 1965, los productores alemanes y japoneses, que entretanto hab\u00edan aumentado sus niveles de productividad y se hab\u00edan beneficiado tanto de salarios m\u00e1s bajos como de divisas infravaloradas, invadieron el mercado estadounidense. Las empresas estadounidenses perdieron r\u00e1pidamente cuota de mercado, los beneficios cayeron y estas reaccionaron reduciendo el ritmo de inversi\u00f3n en nuevas instalaciones y equipo. Los esfuerzos efectuados para restablecer la competitividad estadounidense adoptaron dos formas. En primer lugar, las empresas estadounidenses lucharon por contener el crecimiento salarial y limitar la presi\u00f3n tributaria. En segundo, el Estado estadounidense abandon\u00f3 el marco de Bretton Woods, permitiendo que el d\u00f3lar flotara a la baja.<\/p>\n<p>Paulatinamente estas estrategias rindieron sus resultados. La competitividad de las empresas estadounidenses mejor\u00f3 a medida que la productividad aumentaba m\u00e1s r\u00e1pidamente que los salarios y el d\u00f3lar perd\u00eda valor respecto al yen y al marco alem\u00e1n. Pero la otra cara del \u00e9xito de las empresas estadounidenses fue la erosi\u00f3n de las posiciones competitivas de las empresas alemanas y japonesas. Tambi\u00e9n ellas empezaron a sufrir tasas de rentabilidad m\u00e1s bajas y, en consecuencia, redujeron el ritmo al que invert\u00edan en nuevas instalaciones y equipo. Los a\u00f1os milagrosos de la expansi\u00f3n econ\u00f3mica llegaron a su fin y comenz\u00f3 la larga recesi\u00f3n. Las pol\u00edticas de est\u00edmulo keynesiano ayudaron a evitar que la desaceleraci\u00f3n se convirtiera en depresi\u00f3n. Los paquetes de est\u00edmulo ocuparon el lugar de la demanda que hab\u00eda desaparecido debido tanto al declive de las tasas de inversi\u00f3n y de las crecientes tasas de desempleo, como al estancamiento de los salarios, pero tales medidas no lograron desencadenar de nuevo tasas de crecimiento a un ritmo r\u00e1pido.<\/p>\n<p>En opini\u00f3n de Brenner, los esfuerzos de los poderes p\u00fablicos para inducir la inversi\u00f3n privada fracasaron durante la d\u00e9cada de 1970, porque las empresas se enfrentaban a limitaciones reales para seguir expandi\u00e9ndose<sup>30<\/sup>. Los directivos empresariales sab\u00edan que sus perspectivas de crecimiento a largo plazo eran d\u00e9biles, debido a la creciente competencia internacional y a la disminuci\u00f3n de las cuotas de mercado (su situaci\u00f3n no era muy diferente a la de las empresas de construcci\u00f3n naval en el Reino Unido durante la d\u00e9cada de 1920). As\u00ed que respondieron al est\u00edmulo p\u00fablico invirtiendo, pero menos que antes, y subiendo los precios, lo que provoc\u00f3 una inflaci\u00f3n impulsada por los beneficios. Esto no quiere decir que el est\u00edmulo de la demanda de la d\u00e9cada de 1970 fuera totalmente ineficaz, pero el hecho es que no consigui\u00f3 devolver a la econom\u00eda su ritmo de crecimiento anterior. Tras el breve pero consecuente interludio de la recesi\u00f3n provocada por el brutal incremento de los tipos de inter\u00e9s decretado por la Reserva Federal de Volcker, el Estado estadounidense volvi\u00f3 a estimular la demanda en un esfuerzo por restaurar las tasas de crecimiento prevalecientes anteriormente. El gobierno implement\u00f3 est\u00edmulos p\u00fablicos directos, incluido el gasto militar, y m\u00e1s tarde recurri\u00f3 al keynesianismo del precio de los activos<sup>31<\/sup>. El aumento del valor de los activos, como las acciones y las viviendas, anim\u00f3 a los propietarios de estos a ahorrar menos y gastar m\u00e1s, o bien a utilizarlos como garant\u00eda para financiar su consumo mediante el endeudamiento, lo cual tuvo un efecto estimulante sobre la demanda. A medida que las empresas produc\u00edan m\u00e1s y la productividad aumentaba, aunque a un ritmo m\u00e1s lento, los ingresos crec\u00edan y tambi\u00e9n lo hac\u00eda la demanda, pero a la postre el ritmo de expansi\u00f3n se ralentiz\u00f3.<\/p>\n<p>Para el an\u00e1lisis de Brenner resulta crucial, aunque a menudo este punto es malinterpretado, su indicaci\u00f3n de que durante las d\u00e9cadas de 1980 y 1990 la econom\u00eda estadounidense experiment\u00f3 una recuperaci\u00f3n real<sup>32<\/sup>. El gobierno estadounidense hab\u00eda zigzagueado entre el est\u00edmulo keynesiano y el choque monetarista. Con el paso del tiempo, tom\u00f3 forma un sector industrial estadounidense mucho m\u00e1s flexible, adaptativo y productivo. Estados Unidos logr\u00f3 este objetivo mediante la represi\u00f3n salarial y, por consiguiente, la contenci\u00f3n del crecimiento del consumo dom\u00e9stico. Sin embargo, al mismo tiempo, el gobierno estadounidense tambi\u00e9n devalu\u00f3 dr\u00e1sticamente el d\u00f3lar, reduciendo las importaciones y aumentando las exportaciones, lo que se tradujo brevemente en la reversi\u00f3n del enorme d\u00e9ficit comercial y b\u00e1sicamente en que esa devaluaci\u00f3n fuera soportada por los competidores extranjeros, en particular por Alemania y Jap\u00f3n. Estados Unidos empez\u00f3 a alcanzar altas tasas de crecimiento econ\u00f3mico durante los a\u00f1os denominados de recuperaci\u00f3n neoliberal, pero para estos competidores el periodo 1985-1995 fue una \u00e9poca de estancamiento y burbujas financieras.<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s, cuando Brenner habla de esta era como un periodo caracterizado por un juego de suma cero cada vez m\u00e1s intenso debido a la continua ralentizaci\u00f3n de las tasas medias de crecimiento econ\u00f3mico, con ello pretende indicar que algunos pa\u00edses como Estados Unidos solo pudieron alcanzar una recuperaci\u00f3n a expensas de otros pa\u00edses como Alemania y Jap\u00f3n. Cuando estos \u00faltimos se vieron amenazados por una crisis real a principios de la d\u00e9cada de 1990, tras la reunificaci\u00f3n alemana y la deflaci\u00f3n de la burbuja japonesa, Estados Unidos dio marcha atr\u00e1s para salvar a la econom\u00eda mundial del desastre mediante el dise\u00f1o de la revalorizaci\u00f3n del d\u00f3lar frente al yen y al marco alem\u00e1n, lo cual provoc\u00f3 un declive de la competitividad mundial de las empresas estadounidenses, recientemente ganada, y el resurgimiento de la competitividad de las empresas japonesas y alemanas (esta misma decisi\u00f3n se aplic\u00f3 de inmediato durante la crisis financiera de Asia Oriental de 1997-1998, ya que la mayor\u00eda de los pa\u00edses de la regi\u00f3n, a excepci\u00f3n de China, hab\u00edan vinculado sus monedas al d\u00f3lar).<\/p>\n<p>En opini\u00f3n de Brenner, la decisi\u00f3n del gobierno estadounidense de revaluar el d\u00f3lar en 1995, conocida como el \u00abAcuerdo del Plaza inverso\u00bb, nos teletransport\u00f3 al mundo que ahora habitamos<sup>33<\/sup>. La recuperaci\u00f3n estadounidense se vio truncada y las tasas de crecimiento se ralentizaron considerablemente. El pa\u00eds sufri\u00f3 entonces dos burbujas sucesivas, primero en el sector tecnol\u00f3gico y luego en el inmobiliario, que indujeron sendas recuperaciones de la demanda dom\u00e9stica y de hecho tambi\u00e9n de la demanda global en la medida en que las importaciones por parte de Estados Unidos llegaron a representar un porcentaje fundamental de la pib mundial. Sin embargo, lo que produjeron ulteriormente ambas burbujas fue la intensificaci\u00f3n de las tendencias al estancamiento, que hab\u00edan afectado a los pa\u00edses ricos y al conjunto de la econom\u00eda mundial desde la d\u00e9cada de 1970, con la excepci\u00f3n (parcial) de la econom\u00eda estadounidense entre 1985 y 1995 y de China<sup>34<\/sup>.<\/p>\n<p>A los partidarios de este an\u00e1lisis les gusta la riqueza de su detalle hist\u00f3rico. En realidad, Brenner tambi\u00e9n acert\u00f3 b\u00e1sicamente respecto al comportamiento de la econom\u00eda global durante los veinticinco a\u00f1os que siguieron a la publicaci\u00f3n de <i>The<\/i><i> <\/i><i>Economics<\/i><i> <\/i><i>of<\/i><i> <\/i><i>the<\/i><i> <\/i><i>Global<\/i><i> <\/i><i>Turbulence<\/i>. Mientras, la mayor\u00eda de los analistas predijo que una nueva \u00e9poca de expansi\u00f3n era inminente e innumerables expertos afirmaron que las expansiones derivadas de la burbuja tecnol\u00f3gica de la d\u00e9cada de 1990 y la burbuja inmobiliaria de la siguiente eran sostenibles. Brenner se mantuvo firme y sostuvo una y otra vez que en ning\u00fan caso se hab\u00edan resuelto los puntos muertos sist\u00e9micos que \u00e9l hab\u00eda diagnosticado. Hasta el estallido de la pandemia y durante el curso de la misma, ese an\u00e1lisis parec\u00eda ser correcto. Si la recuperaci\u00f3n a la que estamos asistiendo ser\u00e1 duradera o transitoria, es una cuesti\u00f3n abierta<sup>35<\/sup>. En realidad, si nos atenemos a la concepci\u00f3n a largo plazo elaborada por Brenner es perfectamente plausible que se produzcan periodos temporales de recuperaci\u00f3n, especialmente si son sostenidos por el est\u00edmulo de la demanda implementado por el Estado. Entretanto, innumerables analistas han llegado a adoptar conclusiones similares, aunque fundamenten sus an\u00e1lisis de las tendencias al estancamiento en mecanismos diferentes.<\/p>\n<p><strong>La teor\u00eda del exceso de capacidad<\/strong><\/p>\n<p>Cuando Brenner public\u00f3 inicialmente en 1998 \u00abThe Economics of Global Turbulence (Special Issue)\u00bb en la <i>nl<\/i><i>r<\/i>, fundament\u00f3 su an\u00e1lisis del estancamiento en su teor\u00eda del exceso de capacidad industrial. La idea era sencilla. Los economistas neocl\u00e1sicos suponen que la oferta se ajusta sin fricciones a los cambios registrados en la demanda, lo cual implica que las empresas que presentan una estructura de costes elevados ceden su puesto voluntariamente a las empresas cuya estructura de costes es m\u00e1s competitiva, ya que las primeras preferir\u00edan utilizar sus recursos de forma m\u00e1s rentable en otros sectores en vez de permanecer en su actual sector y perder dinero. En realidad, las empresas con estructura de costes elevados tienen a menudo razones para seguir activas en su posici\u00f3n de mercado e incluso para duplicar sus inversiones, dado que poseen muchos activos, materiales, como maquinaria especializada, e inmateriales, como conocimientos t\u00e9cnicos, que perder\u00edan gran parte de su valor si se reorientaran hacia otros mercados. Si las empresas con una estructura de costes elevados deciden quedarse y luchar y las empresa con estructura de costes reducidos no se retiran, el sector en cuesti\u00f3n experimentar\u00e1 un periodo de sobreproducci\u00f3n y exceso de capacidad, que puede medirse en t\u00e9rminos de tasas de beneficios temporalmente deprimidas<sup>36<\/sup>.<\/p>\n<p>Entretanto, aunque un sector sufra objetivamente del retraso de la salida de una parte de sus productores, puede continuar experimentando la entrada de otros adicionales. Benefici\u00e1ndose de las ventajas del atraso, las empresas con una estructuras de costes m\u00e1s bajos, especialmente las que empiezan en los mercados protegidos de los pa\u00edses de renta baja y media, pueden considerar que vale la pena expandirse en los mercados mundiales, aunque las empresas con estructuras de costes altos y bajos ya est\u00e9n compitiendo en ese determinado sector. Evidentemente Brenner est\u00e1 pensando en que cuando empresas como General Motors y Ford luchaban contra Toyota, empresas como Hyundai y byd entraron en liza. Brenner argument\u00f3 que el patr\u00f3n de \u00abdemasiadas entradas, demasiadas pocas salidas\u00bb en un determinado sector se ha producido en innumerables mercados de muchos productos industriales, porque el sector industrial es el sector que produce bienes comercializables internacionalmente.<\/p>\n<p>Brenner argument\u00f3 a continuaci\u00f3n que esta pauta de comportamiento espec\u00edfica de los respectivos sectores productivos tuvo efectos fundamentales a escala del conjunto de la econom\u00eda. La ca\u00edda de la tasa de beneficio en el sector industrial supuso la ca\u00edda de la tasa general de beneficio, lo cual provoc\u00f3 la reducci\u00f3n de las tasas de inversi\u00f3n, de crecimiento de la productividad, de crecimiento salarial y de crecimiento econ\u00f3mico. Para Brenner esta teor\u00eda del exceso de capacidad \u2013el patr\u00f3n de \u00abdemasiadas entradas, demasiadas pocas salidas\u00bb\u2013 explica por qu\u00e9 el est\u00edmulo keynesiano no resolvi\u00f3 los problemas m\u00e1s profundos de la econom\u00eda. El est\u00edmulo ayud\u00f3 a atrincherar a las empresas cuya estructura de costes era elevada en lugar de, como habr\u00edan preferido los keynesianos, animarlas a ceder cuota de mercado a competidores m\u00e1s eficientes. Gran parte del debate que sigui\u00f3 a la publicaci\u00f3n del largo art\u00edculo de Brenner vers\u00f3 sobre si su argumento del exceso de capacidad era suficiente para explicar la recesi\u00f3n. La mayor\u00eda de los cr\u00edticos de Brenner sostuvieron que no exist\u00eda ning\u00fan mecanismo que pudiera trasladar eficazmente el exceso de capacidad registrado en el sector industrial a la econom\u00eda en su conjunto<sup>37<\/sup>. Todo el mundo, a excepci\u00f3n de Brenner, parec\u00eda estar de acuerdo en que el exceso de capacidad ten\u00eda que ser un s\u00edntoma, pero no una causa.<\/p>\n<p>Con el paso del tiempo, surgieron otros tres problemas con el an\u00e1lisis contenido en <i>The<\/i><i> <\/i><i>Economics<\/i><i> <\/i><i>of<\/i><i> <\/i><i>Global<\/i><i> <\/i><i>Turbulence<\/i><i> <\/i>a los que Brenner y sus colaboradores intentaron responder. En primer lugar, las empresas de mayor tama\u00f1o no simplemente soportaron la recesi\u00f3n. Las multinacionales se dieron cuenta de que pod\u00edan beneficiarse del exceso de capacidad en lugar de sufrirlo. Se replegaron hasta la cima de las cadenas de valor, manteniendo el control sobre las marcas, la venta al por menor, los productos de alta tecnolog\u00eda y el montaje final de los bienes de alto valor a\u00f1adido como los autom\u00f3viles, mientras ced\u00edan otros aspectos de la producci\u00f3n a proveedores dependientes<sup>38<\/sup>. De ese modo, las empresas multinacionales pod\u00edan seguir innovando en las \u00e1reas primordiales de su especializaci\u00f3n y en log\u00edstica, mientras se aprovechaban de la intensa competencia reinante entre los suministradores con el fin de apropiarse de una mayor cuota de los beneficios producidos a lo largo de las distintas cadenas de valor. En realidad, segu\u00eda verific\u00e1ndose una \u00absobresaturaci\u00f3n mundial\u00bb de bienes, por utilizar la expresi\u00f3n de Pettis y Klein, pero las empresas de mayor tama\u00f1o parec\u00edan haber encontrado la forma de tornar esa sobresaturaci\u00f3n en su propio beneficio. Sin embargo, esta estrategia no dio lugar a nuevas inversiones de envergadura en instalaciones y equipo en los pa\u00edses donde estas multinacionales ten\u00edan sus respectivas sedes sociales. Por el contrario, estas empresas continuaron concentr\u00e1ndose en dotarse de modelos de gesti\u00f3n m\u00e1s flexibles y adaptables.<\/p>\n<p>Esto conduce directamente al segundo problema. A medida que las empresas reten\u00edan beneficios o los devolv\u00edan a los accionistas en lugar de invertirlos, las econom\u00edas se financiarizaban. Se supon\u00eda que el sector financiero facilitaba la transici\u00f3n entre los sectores en declive y aquellos en ascenso, pero a partir de la d\u00e9cada de 1980 el sector financiero parec\u00eda desempe\u00f1ar un papel diferente. De un modo u otro, los beneficios que no se hab\u00edan reinvertido acabaron bajo la gesti\u00f3n de las empresas financieras. Ante la disminuci\u00f3n de la rentabilidad, estas asumieron mayores riesgos para obtener mayores beneficios. Este fen\u00f3meno se convirti\u00f3 en el principal tema de inter\u00e9s de Brenner en sus escritos posteriores<sup>39<\/sup>.<\/p>\n<p>Inicialmente, Brenner asumi\u00f3 que la financiarizaci\u00f3n era un preludio de la depresi\u00f3n. Sin embargo, con el tiempo, el gobierno de Estados Unidos descubri\u00f3 c\u00f3mo evitar que los valores de los activos se desplomaran y, por lo tanto, que la depresi\u00f3n se afianzara. A partir de 1987, una serie de rescates transformaron lo que deber\u00edan haber sido enormes p\u00e9rdidas financieras en ganancias financieras. La econom\u00eda sigui\u00f3 creciendo cada vez m\u00e1s lentamente, pero paulatinamente parec\u00eda haberse afianzado un patr\u00f3n en el que las subidas de los precios de determinados tipos de activos iban seguidas del correspondiente p\u00e1nico financiero y, a continuaci\u00f3n, de los consabidos rescates. En todos los casos, los inversores que hab\u00edan obtenido grandes beneficios con apuestas arriesgadas y luego lo hab\u00edan perdido todo, volv\u00edan a recuperarse gracias a la acci\u00f3n del Estado. Resultaba dif\u00edcil describir este patr\u00f3n como un problema de exceso de capacidad, ya que el problema era precisamente que los fondos liberados de sectores que se enfrentaban a una fuerte competencia no flu\u00edan hacia nuevas industrias en expansi\u00f3n sostenible. Durante la d\u00e9cada de 2000, Brenner empez\u00f3 a referirse a este problema como \u00absobreacumulaci\u00f3n\u00bb, as\u00ed como \u00absobreproducci\u00f3n y sobrecapacidad\u00bb, pero ello no hizo que revisara su an\u00e1lisis en ning\u00fan momento<sup>40<\/sup>.<\/p>\n<p><strong>Cuestiones asi\u00e1tico-orientales<\/strong><\/p>\n<p>El tercer problema del an\u00e1lisis de Brenner fue el ascenso de China. Brenner no extendi\u00f3 su an\u00e1lisis al resto del mundo, pero no es dif\u00edcil hacerlo<sup>41<\/sup>. Durante el periodo de posguerra, los pa\u00edses productores de productos primarios se enfrentaron a unas condiciones de exceso de capacidad mundial a\u00fan peores que las de los pa\u00edses industriales. Entre 1945 y 2020 los precios de la mayor\u00eda de los productos primarios, como el caf\u00e9, el yute, el caucho y la madera, cayeron en relaci\u00f3n con los precios de los productos industriales (aunque puntuados por algunos picos notables de los precios). Durante la d\u00e9cada de 1960, los pa\u00edses de renta baja y media, que hab\u00edan dependido de las exportaciones de productos primarios para financiar su desarrollo, se enfrentaron a una dura disyuntiva: deb\u00edan empezar a fomentar la exportaci\u00f3n de productos manufacturados o se endeudar\u00edan gravemente. Muchos pa\u00edses devaluaron sus monedas y empezaron a crear mercados para las exportaciones de productos manufacturados, a menudo integr\u00e1ndose en las incipientes cadenas de suministro de las multinacionales estadounidenses. Esta integraci\u00f3n se produjo en un momento en el que las empresas estadounidenses se enfrentaban a la creciente penetraci\u00f3n de las importaciones japonesas y buscaban fuentes de fuerza de trabajo barata para realizar las operaciones de producci\u00f3n y ensamblaje intensivas en mano de obra.<\/p>\n<p>Cuando la expansi\u00f3n econ\u00f3mica de posguerra dio paso a la recesi\u00f3n de la d\u00e9cada de 1970, estos pa\u00edses m\u00e1s pobres experimentaron una situaci\u00f3n dif\u00edcil. Los sucesivos colapsos financieros provocaron la consabida crisis de la deuda en el Tercer Mundo. El ajuste estructural de las d\u00e9cadas de 1980 y 1990 acentu\u00f3 la dependencia de los pa\u00edses pobres de la exportaci\u00f3n de sus productos agr\u00edcolas y manufacturados al mercado mundial en un momento de desaceleraci\u00f3n del crecimiento global y de escasez de demanda. Sin embargo, ya en la d\u00e9cada de 1960, algunas superestrellas se diferenciaron del resto, siguiendo el modelo de Jap\u00f3n. Estos pa\u00edses, como Corea del Sur y Taiw\u00e1n, crecieron r\u00e1pidamente durante las d\u00e9cadas de 1980 y 1990, mientras otros de renta baja y media sufrieron d\u00e9cadas perdidas en t\u00e9rminos de crecimiento econ\u00f3mico y progreso social.<\/p>\n<p>Brenner analiz\u00f3 el ascenso de Corea del Sur y Taiw\u00e1n bajo el prisma de una \u00abentrada excesiva de actores econ\u00f3micos\u00bb, que se sumaba a la historia de \u00abmuy poca salidas\u00bb, pero este an\u00e1lisis era m\u00e1s dif\u00edcil de extender a China. La rpch no era simplemente otra econom\u00eda relativamente peque\u00f1a que pod\u00eda movilizar una burocracia meritocr\u00e1tica y aprovechar su proximidad a Jap\u00f3n para crecer r\u00e1pidamente en el contexto de una econom\u00eda mundial de expansi\u00f3n m\u00e1s lenta. China representaba una fracci\u00f3n considerable de la econom\u00eda mundial y experimentaba un auge econ\u00f3mico duradero, que la estaba transformando de tal modo que estaba dejando de ser uno de los pa\u00edses m\u00e1s pobres del planeta para convertirse en un pa\u00eds de renta media, as\u00ed como en la f\u00e1brica del mundo. Sin embargo, en ciertos aspectos fundamentales, el modelo de crecimiento de China se produjo claramente dentro de la larga recesi\u00f3n en lugar de trascender sus l\u00edmites. El crecimiento de China impuls\u00f3 las tasas de expansi\u00f3n del mercado mundial, especialmente durante la d\u00e9cada de 2000, cuando la econom\u00eda china creci\u00f3 mucho y se integr\u00f3 de un modo mucho m\u00e1s intenso en el mercado mundial. Sin embargo, entre 2000 y 2020 las tasas de crecimiento del mercado mundial se mantuvieron relativamente bajas. Los pa\u00edses de la ocde siguieron representando gran parte de la econom\u00eda mundial y acaparando una enorme cuota de las importaciones, pero las econom\u00edas de estos pa\u00edses crec\u00edan a un ritmo cada vez m\u00e1s an\u00e9mico a pesar del impulso a la demanda generado por la burbuja inmobiliaria estadounidense.<\/p>\n<p>El r\u00e1pido crecimiento de las empresas chinas depend\u00eda de la contenci\u00f3n del crecimiento salarial \u2013m\u00e1s de lo que era el caso en Corea del Sur y en Taiw\u00e1n\u2013 para as\u00ed captar mercados exteriores y, de ese modo, hacerse con una parte cada vez mayor de un pastel global, que crec\u00eda m\u00e1s lentamente (especialmente las porciones del mismo situadas en Estados Unidos). Las empresas chinas arrebataron cuotas de mercado a empresas de muchos otros pa\u00edses, no solo a las estadounidenses, como sucedi\u00f3 con sus hom\u00f3logas brasile\u00f1as, mexicana y sudafricanas. El ascenso de China vino acompa\u00f1ado de la desindustrializaci\u00f3n de grandes \u00e1reas de regiones de renta baja y media. En 2013, apenas doce a\u00f1os despu\u00e9s de su adhesi\u00f3n a la omc, la propia China comenz\u00f3 a desindustrializarse y su tasa de crecimiento empez\u00f3 a ralentizarse. Para cumplir los objetivos de crecimiento a alta velocidad fijados por el gobierno chino, la econom\u00eda ha recurrido a grandes desembolsos de inversi\u00f3n p\u00fablica, sobre todo en el sector de la construcci\u00f3n. Este est\u00edmulo masivo ha fracasado previsiblemente a la hora de relanzar la actividad econ\u00f3mica china y de devolver al pa\u00eds a una senda de crecimiento autosostenido y de alta intensidad arrastrado por la inversi\u00f3n privada, a pesar del hecho de que China no ha alcanzado todav\u00eda a los pa\u00edses occidentales.<\/p>\n<p><strong>Completar la teor\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>Aunque el t\u00e9rmino exceso de capacidad se ha convertido en un c\u00f3digo para referirse a \u00abla vieja discusi\u00f3n existente entre los colaboradores de la <i>New<\/i><i> <\/i><i>Left<\/i><i> <\/i><i>Review<\/i>\u00bb<sup>42<\/sup>, este se refiere en realidad al an\u00e1lisis hist\u00f3rico m\u00e1s amplio que he descrito precedentemente y no tanto a una u otra fundamentaci\u00f3n te\u00f3rica espec\u00edfica del mismo<sup>43<\/sup>. La clave para completar el marco te\u00f3rico de Brenner es introducir en \u00e9l una explicaci\u00f3n de c\u00f3mo evoluciona la estructura de la demanda, ya sea de un pa\u00eds o de la econom\u00eda mundial, a lo largo del desarrollo econ\u00f3mico. En este sentido, podemos seguir la teor\u00eda de William Baumol del mal de los costes, especialmente en la medida en que fue integrada en la teor\u00eda de la desindustrializaci\u00f3n elaborada por Robert Rowthorn y otros autores<sup>44<\/sup>. La productividad del trabajo crece a un ritmo mucho m\u00e1s lento en el sector servicios que en el sector industrial (la excepci\u00f3n es la construcci\u00f3n, que forma parte de este \u00faltimo, pero experimenta un crecimiento de la productividad t\u00edpico del primero). Esta observaci\u00f3n se debe en cierto sentido obviamente a problemas de medici\u00f3n, pero esas cuantificaciones tendr\u00edan que ser incorrectas en una magnitud enorme para invalidar de alg\u00fan modo el an\u00e1lisis.<\/p>\n<p>Una consecuencia de las grandes diferencias existentes en las tasas de crecimiento de la productividad entre la industria y los servicios es que, a lo largo del tiempo, los precios de los bienes caen en relaci\u00f3n con los precios de los servicios. En un entorno inflacionista general, esto significa que los precios de los servicios suben m\u00e1s deprisa que los de los bienes, ya que, al consumir m\u00e1s servicios, necesitamos contratar m\u00e1s mano de obra para realizarlos. Lo mismo no es habitualmente cierto en el sector industrial. Por ejemplo, si la productividad crece el 1 por 100 en el sector servicios, mientras que la producci\u00f3n crece el 3 por 100, el empleo debe crecer el 2 por 100 anual para compensar la diferencia. Por el contrario, si la productividad crece el 3 por 100 en el sector industrial y la producci\u00f3n el 3 por 100, no es necesario a\u00f1adir mano de obra. El aumento de los costes laborales explica por qu\u00e9 los servicios se encarecen con el tiempo en comparaci\u00f3n con los bienes. Aun suponiendo que no haya una preferencia particular por los servicios frente a los bienes, <i>la gente<\/i><i> <\/i><i>tender\u00e1 a<\/i><i> <\/i><i>gastar una<\/i><i> <\/i><i>cuota cada<\/i><i> <\/i><i>vez mayor<\/i><i> <\/i><i>de sus<\/i><i> <\/i><i>ingresos <\/i><i>en<\/i><i> <\/i><i>servicios<\/i><i> <\/i>mientras los bienes y los servicios sean relativamente no sustituibles. Este proceso es lento y vacilante, pero parece inevitable a largo plazo. En Francia, un pa\u00eds respecto al cual tenemos f\u00e1cil acceso a sus datos de larga duraci\u00f3n, la proporci\u00f3n de los servicios respecto al pib pas\u00f3 del 47 al 71 por 100 entre 1960 y 2020. En Estados Unidos, ese mismo porcentaje pas\u00f3 de un ya elevado 72 por 100 en 1997 al 78 por 100 en 2020. Entretanto, en pa\u00edses de r\u00e1pido desarrollo como China y Corea del Sur el porcentaje de los servicios respecto al pib pas\u00f3 respectivamente del 22 al 42 y del 54 y al 57 por 100 entre 1985 y 2020 (obs\u00e9rvese que los pa\u00edses ricos con super\u00e1vit comercial en algunos casos han detenido o incluso revertido ligeramente esta tendencia): el porcentaje de los servicios en el pib alem\u00e1n se ha mantenido estable en torno al 61 por 100 y el de Jap\u00f3n lo ha hecho en torno al 69 por 100 desde 1997; estos pa\u00edses han experimentado al mismo tiempo un ritmo mucho m\u00e1s lento de desindustrializaci\u00f3n).<\/p>\n<p>Esto es todo lo que necesitamos tener en mente para que la historia del exceso de capacidad postulada por Brenner tenga sentido. Durante el apogeo del periodo de expansi\u00f3n econ\u00f3mica de posguerra, este cambio de la composici\u00f3n de la demanda de los bienes a los servicios \u2013medida a partir del aumento del porcentaje de los servicios respecto al pib y acompa\u00f1ada de la ca\u00edda de la cuota de producci\u00f3n industrial\u2013 a\u00fan no se hab\u00eda producido, o se estaba produciendo de forma muy d\u00e9bil. La productividad crec\u00eda r\u00e1pidamente en el sector industrial, lo que se tradujo en un aumento de los ingresos y de las compras de bienes manufacturados. En un ciclo virtuoso, el aumento de la oferta industrial cre\u00f3 su propia demanda. En pa\u00edses como Alemania y Jap\u00f3n, un factor adicional amplific\u00f3 este ciclo: la cuota de la producci\u00f3n industrial respecto al pib tambi\u00e9n aument\u00f3. Una transformaci\u00f3n estructural del empleo acompa\u00f1\u00f3 a la transformaci\u00f3n estructural de la producci\u00f3n: los trabajadores pasaron del sector agr\u00edcola, as\u00ed como de muchas actividades industriales y de servicios de baja productividad, al sector industrial. No solo aumentaba la productividad en este, sino que cada vez m\u00e1s trabajadores abandonaban las actividades de baja productividad para dedicarse a otras de alta productividad, lo cual impulsaba a\u00fan m\u00e1s las tasas de crecimiento de la productividad y, por lo tanto, las tasas de crecimiento econ\u00f3mico y, por ende, la renta y la demanda.<\/p>\n<p>Cuando se verific\u00f3 el cambio en la composici\u00f3n de la demanda, primero en los pa\u00edses m\u00e1s ricos como Estados Unidos y el Reino Unido y despu\u00e9s paulatinamente a escala mundial, este ciclo din\u00e1mico y virtuoso se materializ\u00f3. El continuo alto crecimiento de la productividad en el sector industrial sigui\u00f3 aumentando los ingresos, pero una parte cada vez m\u00e1s importante de estos ingresos adicionales se gastaron en la adquisici\u00f3n de servicios en lugar de ser gastados en la compra de bienes. La oferta ya no creaba su propia demanda. Por el contrario, las inversiones que aumentaban simult\u00e1neamente tanto la productividad como la capacidad global en el sector industrial tendieron, cada vez m\u00e1s, a generar un exceso de capacidad<sup>45<\/sup>. Lo mismo sucedi\u00f3 en la agricultura, especialmente tras la Segunda Guerra Mundial. La mecanizaci\u00f3n de los aperos de labranza y la revoluci\u00f3n de los fertilizantes sint\u00e9ticos transformaron la agricultura, que pas\u00f3 de ser un sector rezagado a convertirse en un sector puntero en lo referido al crecimiento de la productividad. Pero el crecimiento de la demanda en el sector agr\u00edcola fue a\u00fan m\u00e1s limitado que el registrado en el sector industrial, debido a la Ley de Engel, que postula que a medida que aumentan los ingresos, cada vez se gasta una parte menor de los mismos en productos agr\u00edcolas. Una vez m\u00e1s, la oferta no cre\u00f3 su propia demanda. Por el contrario, la agricultura experiment\u00f3 un exceso de capacidad din\u00e1mico. Un exceso de producci\u00f3n cada vez m\u00e1s pernicioso condujo a la r\u00e1pida ca\u00edda de los precios, a bajas tasas de rentabilidad para la mayor\u00eda de los productores excepto los m\u00e1s productivos y a la salida continuada del sector<sup>46<\/sup>. En algunos pa\u00edses, esta salida de la agricultura fue ordenada, pero en muchos de ellos, as\u00ed como a escala mundial, fue extremadamente desordenada, porque muchos peque\u00f1os agricultores se negaron a renunciar a sus medios de vida. Al mismo tiempo, aparecieron nuevas fuentes de aprovisionamiento, ya que los productores de todo el mundo respondieron a la ca\u00edda de los precios de los cultivos de exportaci\u00f3n tradicionales diversific\u00e1ndose. Un buen ejemplo es el cultivo del caf\u00e9. Los precios reales cayeron dr\u00e1sticamente entre 1953 y 2020, mucho m\u00e1s de lo que hubiera sido el caso de no haber sido por la vigencia del patr\u00f3n \u00abdemasiadas pocas salidas, demasiadas entradas\u00bb en su producci\u00f3n.<\/p>\n<p>En el sector industrial, este proceso fue m\u00e1s complicado. Para la mayor\u00eda de los pa\u00edses, la industrializaci\u00f3n ha sido el camino m\u00e1s claro hacia el desarrollo<sup>47<\/sup>. Mientras tanto, a lo largo de los siglos xix y xx, los Estados descubrieron la combinaci\u00f3n de pol\u00edticas que hac\u00edan posible una industrializaci\u00f3n r\u00e1pida y sostenida. La Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica invent\u00f3 una forma especialmente importante de pol\u00edtica industrial: los planes quinquenales<sup>48<\/sup>. Jap\u00f3n, Corea del Sur, Taiw\u00e1n y China, adem\u00e1s de muchos otros pa\u00edses, adaptaron el modelo sovi\u00e9tico, que funcionaba mejor cuando se combinaba con el intercambio de mercado y el crecimiento impulsado por las exportaciones. Pero el \u00e9xito depend\u00eda de la creaci\u00f3n y el mantenimiento de una burocracia meritocr\u00e1tica, algo que pocos Estados fuera de Asia oriental fueron capaces de conseguir<sup>49<\/sup>. En cualquier caso, result\u00f3 que hab\u00eda muchas razones para favorecer la industrializaci\u00f3n como estrategia de desarrollo, independientemente de las condiciones del mercado mundial (especialmente a medida que empeoraban las perspectivas de los productores primarios).<\/p>\n<p>Entretanto, a medida que el cambio de la composici\u00f3n de la demanda comenzaba a verificarse y el sector industrial mostraba los primeros signos de exceso de capacidad, se desencaden\u00f3 en consecuencia una competencia cada vez m\u00e1s exacerbada. En una econom\u00eda mundial que hab\u00eda llegado a depender del desarrollo impulsado por las exportaciones de productos manufacturados, las cuotas de importaci\u00f3n de los grandes mercados dom\u00e9sticos de los pa\u00edses m\u00e1s ricos, sobre todo de Estados Unidos, segu\u00edan siendo los mayores premios. Pero ahora, debido al inicio del cambio de la composici\u00f3n de la demanda, los incrementos de los ingresos en esos mismos pa\u00edses generaban menores aumentos de la demanda de bienes. Por la misma raz\u00f3n, el est\u00edmulo p\u00fablico result\u00f3 menos eficaz para resolver el problema de los productores, ya que los crecientes flujos de ingresos se gastaron en servicios. A medida que un pa\u00eds rico tras otro empezaba a experimentar el indicado cambio de la composici\u00f3n de la demanda, la demanda global de productos industriales crec\u00eda m\u00e1s lentamente. La competencia se intensific\u00f3 tanto entre las potencias industriales, como entre los pa\u00edses en v\u00edas de industrializaci\u00f3n, cuyas empresas tuvieron que hacerse con cuotas de mercados que, a todos los efectos, estaban \u00abmadurando\u00bb. Para la mayor\u00eda de los pa\u00edses del Sur global, esto signific\u00f3 el fin efectivo del desarrollo.<\/p>\n<p>Sin embargo, en una econom\u00eda mundial abierta, nada al inicio del cambio de la composici\u00f3n de la demanda implicaba que la totalidad de las potencias industriales tuvieran que experimentar la desindustrializaci\u00f3n al mismo ritmo. Algunos pa\u00edses, como Corea del Sur, Taiw\u00e1n y m\u00e1s tarde China, pod\u00edan convertirse en potencias industriales, si aumentaban sustancialmente las cuotas de mercado de sus empresas. Las batallas libradas a partir de la d\u00e9cada de 1970, que conocieron el despliegue de las armas de la devaluaci\u00f3n monetaria, la contenci\u00f3n salarial, la pol\u00edtica industrial y otras adicionales, desplazaron la ventaja relativa de un pa\u00eds a otro en el contexto de un proceso general y continuo de estancamiento cada vez peor: un juego de suma cero cada vez m\u00e1s intenso. Pero, \u00bfpor qu\u00e9 el cambio de la composici\u00f3n de la demanda implicaba un estancamiento mundial cada vez pernicioso? \u00bfPor qu\u00e9 se ralentizaba el crecimiento?<\/p>\n<p>Muchos analistas que estudiaron la econom\u00eda a partir de la d\u00e9cada de 1970 comprendieron el problema b\u00e1sico: las empresas de los pa\u00edses recientemente industrializados estaban asumiendo un papel m\u00e1s importante en la producci\u00f3n industrial, mientras que las empresas de los pa\u00edses industrializados m\u00e1s precozmente se negaban a ceder terreno. La principal soluci\u00f3n, que la ocde y otras organizaciones gubernamentales denominaron primero \u00abajuste positivo\u00bb y m\u00e1s tarde \u00abajuste estructural\u00bb, implicaba una transici\u00f3n ordenada de los pa\u00edses ricos desde las actividades de alto crecimiento de los a\u00f1os de posguerra a las nuevas actividades similares que supuestamente estaban surgiendo<sup>50<\/sup>. La \u00fanica duda era si el mejor contexto para esta transici\u00f3n demandaba una pol\u00edtica monetaria flexible o restrictiva, m\u00e1s o menos apoyo del gasto p\u00fablico y una pol\u00edtica industrial espec\u00edfica.<\/p>\n<p>La premisa primordial de este debate se antoj\u00f3, sin embargo, equivocada. El escenario que todos invocaban \u2013incluido Daniel Bell en <i>The<\/i><i> <\/i><i>Coming of Post-Industrial Society<\/i>\u2013 era, no obstante, el de una transici\u00f3n de las industrias maduras a cualesquiera que fueran las nuevas industrias emergentes en proceso de crecimiento (todo el mundo estaba seguro de que estas \u00faltimas ten\u00edan algo que ver con los ordenadores). Lo que se produjo, en realidad, fue una transici\u00f3n, tanto en t\u00e9rminos de producci\u00f3n como de empleo, del sector industrial en su conjunto, donde era m\u00e1s f\u00e1cil incrementar los niveles de productividad, al sector servicios, donde era mucho m\u00e1s dif\u00edcil hacerlo. De hecho, a medida que los trabajadores pasaban de la agricultura y la industria a los servicios, las tasas de crecimiento de la productividad se ralentizaban. No solo la productividad aumentaba a un ritmo m\u00e1s lento en el sector servicios, sino que cada vez m\u00e1s trabajadores abandonaban actividades de alto crecimiento de la productividad para dedicarse a actividades de bajo crecimiento de la misma, lo cual deprim\u00eda a\u00fan m\u00e1s las tasas de crecimiento de la productividad general y, por lo tanto, las tasas de crecimiento econ\u00f3mico. Por eso, a medida que el sector industrial reduc\u00eda su participaci\u00f3n tanto en la producci\u00f3n total, como en el empleo total, los problemas provocados por el exceso de capacidad no se resolv\u00edan, sino que empeoraban.<\/p>\n<p>Poner de relieve esta misma din\u00e1mica nos ayuda a responder a los interrogantes que Tim Barker plantea sobre el an\u00e1lisis de Brenner<sup>51<\/sup>. Barker se\u00f1ala que las tasas de beneficio se estabilizaron en un nivel m\u00e1s bajo tanto en el sector industrial como en la econom\u00eda en general en Estados Unidos, Alemania y Jap\u00f3n a partir de la d\u00e9cada de 1980. Esta estabilizaci\u00f3n parece incongruente con la explicaci\u00f3n de Brenner de un estancamiento continuo y, de hecho, cada vez peor registrado en esas econom\u00edas clave desde es d\u00e9cada. Yo dir\u00eda que la aparente estabilidad de la tasa de beneficios despu\u00e9s de 1980 oculta dos tendencias. En primer lugar, los capitalistas est\u00e1n experimentando una competencia m\u00e1s intensa y el crecimiento de la productividad no est\u00e1 siendo tan r\u00e1pido, lo cual provoca la ca\u00edda de la productividad del capital (confusamente, la ca\u00edda del crecimiento de la productividad del trabajo tambi\u00e9n provoca la ca\u00edda de la productividad del capital). En segundo lugar, la parte de los ingresos que corresponde al capital est\u00e1 aumentando, ya que los capitalistas consiguen mantener bajos los salarios respecto al crecimiento de la productividad que se sigue logrando. As\u00ed podr\u00eda suceder que los capitalistas est\u00e9n asistiendo a una intensa competencia y menos oportunidades de aumentar la productividad, lo que les est\u00e1 llevando a invertir menos. Pero, al mismo tiempo, son capaces de compensar estos problemas en t\u00e9rminos de rentabilidad mediante la reducci\u00f3n de la participaci\u00f3n del trabajo en los ingresos.<\/p>\n<p>Existe una segunda raz\u00f3n por la que la tasa de beneficio puede haberse convertido en un peor indicador de si invertir o no hacerlo. Muchos gobiernos gastan mucho m\u00e1s que antes en relaci\u00f3n con el pib, sobre todo desde 1990. Si seguimos a Kalecki y Levy<sup>52<\/sup>, el gasto financiado mediante el endeudamiento eleva las tasas de beneficio, pero no fomenta necesariamente la inversi\u00f3n en la expansi\u00f3n de la producci\u00f3n, especialmente en el sector industrial, si las condiciones estructurales no se alteran. Si tiene sentido construir otra f\u00e1brica, debido al impulso a la demanda de los consumidores que induce el gasto p\u00fablico, tiene sentido, sin embargo, construirla en China en lugar de hacerlo en Estados Unidos, la Uni\u00f3n Europea o Jap\u00f3n (a menos que se exija o se incentive lo contrario, ya sea debido a los choques por el lado de la oferta inducidos por la pandemia o para aprovechar las desgravaciones fiscales de la <i>Inflation Reduction Act <\/i>de Biden). Al mismo tiempo, la econom\u00eda de la burbuja fomenta el uso de los beneficios no distribuidos para adquirir activos, en lugar de invertir. As\u00ed que, como se\u00f1ala Barker, las empresas est\u00e1n utilizando sus beneficios para la compra de acciones propias y otras travesuras, una vez m\u00e1s porque los fundamentos de la situaci\u00f3n \u2013el cambio de la composici\u00f3n de la demanda, el estancamiento de los salarios, la intensa competencia internacional, las dificultades para aumentar la productividad\u2013 permanecen inalterados, incluso cuando la estimulaci\u00f3n estatal est\u00e1 impidiendo que se produzcan nuevas ca\u00eddas en la tasa de beneficio. En otras palabras, la aparente estabilidad de la tasa global de beneficio desde 1980 oculta otros procesos que explican el enigma, que pertinentemente se\u00f1ala Barker.<\/p>\n<p>Figura 1: <i>Tasas de crecimiento de la poblaci\u00f3n y de la productividad en el G7, 1y71-2021<\/i><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/Screenshot-2023-10-21-at-09-00-34-NLR140-\u00bfUn-exceso-de-capacidad-devorador-Aaron-Benanav-Un-exceso-de-capacidad-devorador-NLR-140-1.pdf.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter  wp-image-14436\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/Screenshot-2023-10-21-at-09-00-34-NLR140-\u00bfUn-exceso-de-capacidad-devorador-Aaron-Benanav-Un-exceso-de-capacidad-devorador-NLR-140-1.pdf-1024x706.png\" alt=\"\" width=\"551\" height=\"380\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/Screenshot-2023-10-21-at-09-00-34-NLR140-\u00bfUn-exceso-de-capacidad-devorador-Aaron-Benanav-Un-exceso-de-capacidad-devorador-NLR-140-1.pdf-1024x706.png 1024w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/Screenshot-2023-10-21-at-09-00-34-NLR140-\u00bfUn-exceso-de-capacidad-devorador-Aaron-Benanav-Un-exceso-de-capacidad-devorador-NLR-140-1.pdf-300x207.png 300w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/Screenshot-2023-10-21-at-09-00-34-NLR140-\u00bfUn-exceso-de-capacidad-devorador-Aaron-Benanav-Un-exceso-de-capacidad-devorador-NLR-140-1.pdf-768x530.png 768w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/Screenshot-2023-10-21-at-09-00-34-NLR140-\u00bfUn-exceso-de-capacidad-devorador-Aaron-Benanav-Un-exceso-de-capacidad-devorador-NLR-140-1.pdf-130x90.png 130w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/Screenshot-2023-10-21-at-09-00-34-NLR140-\u00bfUn-exceso-de-capacidad-devorador-Aaron-Benanav-Un-exceso-de-capacidad-devorador-NLR-140-1.pdf.png 1070w\" sizes=\"auto, (max-width: 551px) 100vw, 551px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Otros elementos pueden injertarse en este an\u00e1lisis, que presentan semejanzas con los efectuados independientemente por Dieter Vollrath en su libro <i>Fully<\/i><i> <\/i><i>Grown:<\/i><i> <\/i><i>Why<\/i><i> <\/i><i>a<\/i><i> <\/i><i>Stagnant<\/i><i> <\/i><i>Economy<\/i><i> <\/i><i>Is<\/i><i> <\/i><i>a<\/i><i> <\/i><i>Sign<\/i><i> <\/i><i>of<\/i><i> <\/i><i>Success<\/i><i> <\/i>(2020)<i>.<\/i><i> <\/i>Las tasas de crecimiento de la poblaci\u00f3n han disminuido en todo el mundo, sobre todo en los pa\u00edses de la ocde. Aunque durante un tiempo las tasas de actividad aumentaron como consecuencia de la incorporaci\u00f3n de la mujer al mercado laboral, la tendencia general ha sido que los factores demogr\u00e1ficos se conviertan en un lastre cada vez mayor para las tasas de crecimiento econ\u00f3mico. Entretanto, dado que todos los pa\u00edses compiten por espacio en el contexto de una situaci\u00f3n de sobresaturaci\u00f3n mundial y dado que est\u00e1n experimentando cierto grado de convergencia tecnol\u00f3gica en los procesos de producci\u00f3n industrial, muchos est\u00e1n asistiendo al inicio de la desindustrializaci\u00f3n mucho antes de lo que podr\u00eda haberse predicho bas\u00e1ndose en un modelo de desplazamiento de la composici\u00f3n de la demanda operativo en una econom\u00eda \u00fanica y cerrada. Tal vez esto explique lo que se ha denominado como la \u00abdesindustrializaci\u00f3n prematura\u00bb en el Sur global<sup>53<\/sup>. Al mismo tiempo, esta teor\u00eda ayuda a explicar por qu\u00e9 las empresas, sobre todo en el sector servicios, se han centrado tanto en aumentar sus tasas de rentabilidad incrementando la explotaci\u00f3n, a menudo a trav\u00e9s de las nuevas tecnolog\u00edas digitales y de vigilancia, en lugar de en aumentar los niveles de productividad, algo mucho m\u00e1s dif\u00edcil de conseguir en la mayor\u00eda de los servicios.<\/p>\n<p>Finalmente, esta teor\u00eda ayuda a explicar la transformada funci\u00f3n del sector financiero y el incremento de la turbulencia financiera, que Brenner intent\u00f3 capturar mediante su concepto de \u00abexceso de capacidad\u00bb al que a\u00f1adi\u00f3 el de \u00absobreacumulaci\u00f3n\u00bb. Se supone que el sector financiero facilita la transferencia de recursos de las industrias maduras a los sectores en proceso de crecimiento, pero en una econom\u00eda marcada tanto por bajas tasas potenciales de crecimiento de la productividad, como por el bajo crecimiento del contingente de la fuerza de trabajo, es probable que se encuentren pocas oportunidades para aumentar la eficiencia. Cada vez hay m\u00e1s dinero que fluye hacia las grandes apuestas en torno a posibilidades remotas, o que simplemente se gasta en activos especulativos exagerados, como pets.com o bitcoins.<\/p>\n<p><strong>Consecuencias<\/strong><\/p>\n<p>Nada de este an\u00e1lisis implica que haya cantidades fijas de demanda por las que las empresas luchan en un juego de suma cero, al menos no todav\u00eda. El crecimiento de la productividad en el sector servicios oscila entre el 0,5 y 1 por 100 anual en las econom\u00edas situadas en la frontera tecnol\u00f3gica. A medida que estas econom\u00edas se basen todav\u00eda m\u00e1s en el sector servicios y a medida que las poblaciones empiecen a reducirse, las tasas de crecimiento autosostenibles impulsadas por la inversi\u00f3n privada en estos pa\u00edses pueden tender a cero, pero en estos momentos todav\u00eda no han ca\u00eddo a ese nivel. A medida que este patr\u00f3n de comportamiento afecte a m\u00e1s pa\u00edses, el cambio de la composici\u00f3n de la demanda mundial tambi\u00e9n ralentizar\u00e1 las tasas de crecimiento de las econom\u00edas en v\u00edas de desarrollo basadas en las exportaciones, que dependen de la contenci\u00f3n salarial en sus propios pa\u00edses para impulsar la competitividad internacional y, por lo tanto, del crecimiento de la demanda en el exterior para lograr una r\u00e1pida expansi\u00f3n econ\u00f3mica. Para muchos pa\u00edses, las perspectivas de este tipo de desarrollo est\u00e1n disminuyendo.<\/p>\n<p>Sin embargo, podr\u00edan operar muchas contratendencias en el cuadro que acabo de presentar. Algunos Estados, entre ellos Estados Unidos, son cada vez m\u00e1s agresivos a la hora de estimular sus econom\u00edas. En la medida en que dejen de estimular la demanda de los consumidores mediante el incremento del precio de los activos y apuesten por el gasto p\u00fablico real e incluso por la inversi\u00f3n p\u00fablica \u2013o, m\u00e1s com\u00fanmente, por la reducci\u00f3n del riesgo de la inversi\u00f3n privada por medios p\u00fablicos\u2013, sin duda se obtendr\u00e1n tasas de crecimiento m\u00e1s elevadas. La prueba m\u00e1s evidente de ello es la situaci\u00f3n actual de China. Al mismo tiempo, siempre es posible que las nuevas tecnolog\u00edas, como la inteligencia artificial generativa, aumenten los niveles de productividad en algunas actividades del sector servicios, impulsando temporalmente las tasas de crecimiento. Otra posibilidad es que otros pa\u00edses del Norte, adem\u00e1s de Estados Unidos, acaben abriendo sus puertas, aunque sea ligeramente, a una mayor afluencia de inmigrantes procedentes del Sur para aumentar la poblaci\u00f3n, aunque esas regiones del mundo tambi\u00e9n se acercan r\u00e1pidamente al declive demogr\u00e1fico. Mientras tanto, el crecimiento econ\u00f3mico en el Sur global, que se prev\u00e9 que se ralentice significativamente en los pr\u00f3ximos a\u00f1os, podr\u00eda volver a acelerarse, lo cual propiciar\u00eda otra eclosi\u00f3n de la demanda global.<\/p>\n<p>Cualesquiera que sean los altibajos que experimente en su camino, el capitalismo parece estar agot\u00e1ndose, tal como predijeron Marx y Keynes, aunque en una escala temporal mucho m\u00e1s larga de lo que ninguno de los dos imagin\u00f3. El capitalismo proporciona un inmenso est\u00edmulo al crecimiento econ\u00f3mico, pero este se agota mucho antes de alcanzar lo que podr\u00edamos llamar la \u00abl\u00ednea de meta\u00bb de la prosperidad humana compartida. Ello se debe a dos razones. En primer lugar, el capitalismo produce una gran cantidad de alimentos, vivienda, ropa, atenci\u00f3n sanitaria, etc\u00e9tera, pero no produce lo suficiente para todos, al tiempo que deja a muchas personas con acceso a estos bienes y servicios en una situaci\u00f3n de inseguridad respecto a la continuidad a ese acceso. Mason nos recuerda que, al margen de actividades como los cuidados o la educaci\u00f3n, \u00abexisten otras muchas otras \u00e1reas en las que todav\u00eda es posible aprovechar el af\u00e1n de lucro para satisfacer las necesidades humanas\u00bb. En segundo lugar, sin embargo, el desarrollo con \u00e1nimo de lucro deja fundamentalmente sin cubrir determinadas necesidades humanas, especialmente las que no pueden satisfacerse con dinero. Esto incluye \u2013en sectores donde la actividad est\u00e1 fundamentalmente orientada al beneficio\u2013 la necesidad de bienestar en el trabajo, la necesidad de producci\u00f3n sostenible y la necesidad de conexi\u00f3n humana real. Las empresas capitalistas sacrifican estos componentes vitales de la felicidad humana en aras de la eficiencia.<\/p>\n<p>Sin embargo, el agotamiento de los motores del crecimiento econ\u00f3mico impulsados por la inversi\u00f3n privada de las sociedades capitalistas no dice nada sobre el estancamiento de las posibilidades humanas. De hecho, como ya he argumentado, una econom\u00eda dirigida por la inversi\u00f3n p\u00fablica, ya sea de tipo tecnocr\u00e1tico o democr\u00e1tico, podr\u00eda superar f\u00e1cilmente las barreras actuales impuestas al desarrollo, demostrando que los muros con los que nos hemos topado son de papel impreso. Los principales l\u00edmites de una econom\u00eda regida por la inversi\u00f3n p\u00fablica, una vez acelerados sus motores, ser\u00edan los l\u00edmites derivados de la disponibilidad de recursos y especialmente de los tres m\u00e1s importantes: los recursos naturales, el trabajo humano y el conocimiento cient\u00edfico. Adem\u00e1s, el ritmo m\u00e1s lento del crecimiento de la productividad en las econom\u00edas basadas en la prestaci\u00f3n de servicios y la necesidad de reducir las emisiones de di\u00f3xido de carbono impondr\u00edan l\u00edmites, si bien dentro de los l\u00edmites t\u00e9cnicos impuestos por estas \u00faltimas habr\u00e1 que tomar todav\u00eda innumerables decisiones pol\u00edticas. Dentro de este marco emergente, y orient\u00e1ndose hacia la satisfacci\u00f3n de las necesidades humanas como un fin en s\u00ed mismo \u2013incluyendo no solo las necesidades materiales, sino tambi\u00e9n las sociales, psicol\u00f3gicas y ecol\u00f3gicas\u2013 una econom\u00eda de inversi\u00f3n p\u00fablica podr\u00eda empezar a transformar nuestro proceso de aprovisionamiento social. Efectuar esto de un modo que realmente satisfaga las necesidades de las personas requerir\u00eda una democratizaci\u00f3n exhaustiva del proceso de inversi\u00f3n y de su funci\u00f3n, no \u00fanicamente en lo que ata\u00f1e a su legitimidad, sino en lo referido a la garant\u00eda de los resultados correctos.<\/p>\n<p>La transici\u00f3n a una \u00abeconom\u00eda humanizada\u00bb, para adaptar la frase de Dylan Riley, no se producir\u00e1 de la noche a la ma\u00f1ana. Requerir\u00e1 enormes batallas libradas contra todas las fuerzas que se interponen en el camino, sobre todo los propietarios de los medios de producci\u00f3n y sus sirvientes en el gobierno. Pensar que el momento clave de la transici\u00f3n vendr\u00e1 marcado por la entrada de \u00abnuestra gente\u00bb en la sala de mando donde se toman las decisiones es tan fantasioso como creer que un buen d\u00eda nos haremos simplemente con las palancas de la direcci\u00f3n de la econom\u00eda. Ambas fantas\u00edas implican que todav\u00eda es posible, si es que alguna vez lo fue, dirigir una econom\u00eda cada vez m\u00e1s compleja desde un puesto de mando unificado. La realidad de la transici\u00f3n, si alguna vez se produce, ser\u00e1 mucho m\u00e1s ca\u00f3tica. Involucrar\u00e1 a un n\u00famero realmente gigantesco de personas, que luchar\u00e1n en las calles, en los lugares de trabajo y en los centro de decisi\u00f3n de los gobiernos para introducir reformas, pero tambi\u00e9n por una verdadera revoluci\u00f3n de las formas asumidas por la provisi\u00f3n econ\u00f3mica y social, as\u00ed como por la rendici\u00f3n pol\u00edtica de cuentas. En el camino, ser\u00e1 esencial elaborar marcos m\u00e1s s\u00f3lidos para la descarbonizaci\u00f3n en el contexto de econom\u00edas todav\u00eda capitalistas. Pero la victoria en la lucha por lo que Daniel Aldana Cohen ha llamado \u00abun \u00faltimo est\u00edmulo\u00bb no har\u00e1 sino abrir todo un nuevo terreno de lucha en el que el combate por mantener a la gente organizada y movilizada, as\u00ed como por democratizar la funci\u00f3n de la inversi\u00f3n, determinar\u00e1 nuestro futuro<sup>54<\/sup>. No estoy diciendo que las perspectivas parezcan buenas, pero son todo lo que tenemos.<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p><sup>1<\/sup> Doug Henwood, \u00abThe chips Act Is a Massive Giveaway to Tech Companies\u00bb,<\/p>\n<p><i>Jacobin<\/i>, 13 de agosto de 2022.<\/p>\n<p><sup>2<\/sup> V\u00e9ase, por ejemplo, Branko Marcetic, \u00abThe Biden-Manchin Climate Bill Isn\u2019t Very Good, but It\u2019s All We\u2019ve Got\u00bb, <i>Jacobin<\/i>, 29 de julio de 2022; Matt Bruenig, \u00abJoe Biden Has Barely Expanded the Welfare State\u00bb, <i>Jacobin<\/i>, 2 de agosto de 2022; Luke Savage, \u00abJoe Biden Still Has No Plan to Turn His Rhetoric into Reality\u00bb, <i>Jacobin<\/i>, 8 de febrero de 2023.<\/p>\n<p><sup>3<\/sup> V\u00e9ase David Autor <i>et<\/i><i> <\/i><i>al<\/i>., \u00abThe Unexpected Compression: Competition at Work in the Low Wage Labour Market\u00bb, nber Working Paper, n\u00fam. 31010, marzo de 2023. <sup>4 <\/sup>V\u00e9ase Dylan Riley y Robert Brenner, \u00abSiete tesis sobre la pol\u00edtica estadounidense\u00bb, <i>nl<\/i><i>r<\/i><i> <\/i>138, enero-febrero de 2023. V\u00e9ase tambi\u00e9n Robert Brenner, \u00abSaqueo pantagru\u00e9lico\u00bb, <i>nl<\/i><i>r<\/i><i> <\/i>123, septiembre-agosto de 2022.<\/p>\n<p><sup>5 <\/sup>Matthew Karp, \u00abPartido y clase en la pol\u00edtica estadounidense\u00bb, <i>nl<\/i><i>r<\/i><i> <\/i>139, marzo-abril de 2023; Tim Barker, \u00abAlgunas cuestiones sobre el capitalismo pol\u00edtico\u00bb, <i>nl<\/i><i>r<\/i><i> <\/i>140\/141, mayo-agosto de 2023.<\/p>\n<p><sup>6 <\/sup>Dylan Riley, \u00abDrowning in Deposits\u00bb\/\u00abAnegados en liquidez\u00bb, <i>Sidecar<\/i>\/<i>El Salto<\/i>, 4\/13 de abril de 2023; J. W. Mason, \u00abYes, Socialists Should Support Industrial Policy and a Green New Deal\u00bb, <i>Jacobin<\/i>, 6 de abril de 2023.<\/p>\n<p><sup>7<\/sup> V\u00e9ase Robert Brenner, <i>The Economics of Global Turbulence <\/i>[1998], Londres y Nueva York, 2006; Robert Brenner, <i>The Boom and the Bubble<\/i>, Londres y Nueva York, 2003; Robert Brenner, \u00abWhat Is Good for Goldman Sachs Is Good for America\u00bb, ucla, 18 de abril de 2009; disponible en escholarship.org [ed. cast.: <i>La econom\u00eda<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>la<\/i><i> <\/i><i>turbulencia<\/i><i> <\/i><i>global<\/i>, Madrid, 2008; \u00abLos or\u00edgenes de la crisis actual. Lo que es bueno para Goldman Sachs es bueno para Estados Unidos\u00bb, <i>ibid.<\/i>, y <i>La expan<\/i><i>si\u00f3n econ\u00f3mica y la burbuja burs\u00e1til<\/i>, Madrid, 2003]; Robert Brenner, \u00abIntroducing <i>Catalyst<\/i>\u00bb, <i>Catalyst<\/i>, vol. 1, n\u00fam. 1, verano de 2017.<\/p>\n<p><sup>8<\/sup> R. Brenner, <i>The<\/i><i> <\/i><i>Boom<\/i><i> <\/i><i>and<\/i><i> <\/i><i>the<\/i><i> <\/i><i>Bubble<\/i>, cit., p. 27. V\u00e9ase tambi\u00e9n R. Brenner, \u00abWhat Is Good for Goldman Sachs Is Good for America\u00bb, cit., p. 13.<\/p>\n<p><sup>9<\/sup> Para simplificar, este ejemplo supone que todas las econom\u00edas tienen aproximadamente el mismo tama\u00f1o.<\/p>\n<p><sup>10 <\/sup>Robert Brenner, \u00abThe Economics of Global Turbulence (Special Issue)\u00bb, <i>nl<\/i><i>r<\/i>i\/229, mayo-junio de 1998.<\/p>\n<p><sup>11<\/sup> Lawrence Summers, \u00abDemand Side Secular Stagnation\u00bb, <i>American<\/i><i> <\/i><i>EconomicReview<\/i>, vol. 105, n\u00fam. 5, mayo de 2015; \u0141ukasz Rachel y Lawrence Summers, \u00abOn Falling Neutral Real Rates, Fiscal Policy, and the Risk of Secular Stagnation\u00bb, <i>Brookings Papers<\/i><i> <\/i><i>on<\/i><i> <\/i><i>Economic<\/i><i> <\/i><i>Activity<\/i>, marzo de 2019.<\/p>\n<p><sup>12 <\/sup>Matthew Klein y Michael Pettis, <i>Trade Wars Are Class Wars: How Rising Inequality Distorts the Global Economy and Threatens International Peace<\/i>, New Haven (ct), 2020 [<i>Las guerras comerciales son guerras de clases<\/i>, Madrid, 2023]; v\u00e9ase mi rese\u00f1a del libro, \u00abAsimetr\u00edas mundiales\u00bb, <i>nl<\/i><i>r<\/i><i> <\/i>125, noviembre-diciembre de 2020.<\/p>\n<p><sup>13<\/sup> Robert Gordon, <i>The<\/i><i> <\/i><i>Rise<\/i><i> <\/i><i>and<\/i><i> <\/i><i>Fall<\/i><i> <\/i><i>of<\/i><i> <\/i><i>American<\/i><i> <\/i><i>Growth:<\/i><i> <\/i><i>The<\/i><i> <\/i><i>u<\/i><i>s<\/i><i> <\/i><i>Standard<\/i><i> <\/i><i>of<\/i><i> <\/i><i>Living since the Civil War<\/i>, Princeton (nj), 2017.<\/p>\n<p><sup>14 <\/sup>Dietrich Vollrath, <i>Fully Grown: Why a Stagnant Economy Is a Sign of Success<\/i>, Chicago (il), 2020.<\/p>\n<p><sup>15 <\/sup>J. W. Mason, \u00abYes, Socialists Should Support Industrial Policy and a Green New Deal\u00bb, cit.<\/p>\n<p><sup>16<\/sup> James Crotty, \u00abWhy There Is Chronic Excess Capacity\u00bb, <i>Challenge<\/i>, vol. 45, n\u00fam. 6, noviembre-diciembre de 2002; James Crotty, <i>Keynes against Capitalism: His Economic Case for Liberal Socialism<\/i>, New York, 2019.<\/p>\n<p><sup>17<\/sup> <i>Ibid<\/i>., pp. 48-62.<\/p>\n<p><sup>18 <\/sup>J. W. Mason, \u00abMacroeconomic Lessons from the Past Decade\u00bb, en Brian MacLean <i>et<\/i><i> <\/i><i>al<\/i>. (eds.), <i>Aggregate<\/i><i> <\/i><i>Demand<\/i><i> <\/i><i>and<\/i><i> <\/i><i>Employment:<\/i><i> <\/i><i>International<\/i><i> <\/i><i>Perspectives<\/i>, Cheltenham, 2020, p. 15.<\/p>\n<p><sup>19<\/sup> J. Crotty, <i>Keynes<\/i><i> <\/i><i>against<\/i><i> <\/i><i>Capitalism<\/i>, cit., pp. 75, 78 y ss., 95-115. V\u00e9ase tambi\u00e9n la rese\u00f1a de Corey Robin sobre el libro de Crotty en la que se\u00f1ala: \u00abCrotty afirma que Keynes cre\u00eda que el poder final sobre las decisiones acerca de la inversi\u00f3n y los fines a los que esta deber\u00eda destinarse deber\u00edan residir en la ciudadan\u00eda y utiliza las frases \u201csocialismo liberal\u201d y \u201csocialismo democr\u00e1tico\u201d indistintamente. Sin embargo, Crotty ofrece pocas pruebas de que Keynes reflexionara sobre el desacuerdo democr\u00e1tico y la toma democr\u00e1tica de decisiones\u00bb, Corey Robin, \u00abThe Trouble with Money\u00bb, <i>The New York Review of Books<\/i>, 22 de diciembre de 2022.<\/p>\n<p><sup>20 <\/sup>Saule Omarova, \u00abThe National Investment Authority: A Blueprint\u00bb, Berggruen Institute, 23 de marzo de 2022.<\/p>\n<p><sup>21<\/sup> John Maynard Keynes, <i>Essays<\/i><i> <\/i><i>in<\/i><i> <\/i><i>Persuasion<\/i>, Nueva York, 1963, p. 373; ed. cast.: <i>Ensayos<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>persuasion<\/i>, Madrid, 2009.<\/p>\n<p><sup>22<\/sup> V\u00e9ase Pat Devine, <i>Democracy<\/i><i> <\/i><i>and<\/i><i> <\/i><i>Economic<\/i><i> <\/i><i>Planning:<\/i><i> <\/i><i>The<\/i><i> <\/i><i>Political<\/i><i> <\/i><i>Economy<\/i><i> <\/i><i>of<\/i><i> <\/i><i>a <\/i><i>Self-Governing Society<\/i>, Nueva York, 1989; Aaron Benanav, \u00abSocialist Investment, Dynamic Planning and the Politics of Human Need\u00bb, <i>Rethinking Marxism<\/i>, vol. 34, n\u00fam. 2, 2022.<\/p>\n<p><sup>23 <\/sup>Sobre este tema v\u00e9ase Amir Hern\u00e1ndez, \u00abOn Adam Tooze: A Contribution to the Critique of Political Economy\u00bb, <i>Brooklyn<\/i><i> <\/i><i>Rail<\/i>, febrero de 2023.<\/p>\n<p><sup>24 <\/sup>Robert Brenner, \u00abBehind the Economic Turbulence\u00bb, entrevista con Suzi Weissman, <i>Against the Current<\/i>, n\u00fam. 200, mayo-junio de 2019. Agradezco a Tim Barker haberme se\u00f1alado esta entrevista.<\/p>\n<p><sup>25 <\/sup>J. W. Mason, \u00abYes, Socialists Should Support Industrial Policy and a Green New Deal\u00bb, cit.<\/p>\n<p><sup>26<\/sup> Robert Brenner, \u00abThe Paradox of Social Democracy: The American Case\u00bb, en Mike Davis, Fred Pfeil y Michael Sprinker (eds.), <i>The Year Left: An American Socialist Yearbook<\/i>, Nueva York, 1985.<\/p>\n<p><sup>27 <\/sup>V\u00e9ase William Beveridge, <i>Full<\/i><i> <\/i><i>Employment<\/i><i> <\/i><i>in<\/i><i> <\/i><i>a<\/i><i> <\/i><i>Free<\/i><i> <\/i><i>Society<\/i>, Londres, 1944, pp. 198 y ss.<\/p>\n<p><sup>28<\/sup> OCDE, <i>Trade<\/i><i> <\/i><i>Union<\/i><i> <\/i><i>Data<\/i><i> <\/i><i>Set<\/i>.<\/p>\n<p><sup>29<\/sup> Para un resumen v\u00e9ase R. Brenner, <i>The<\/i><i> <\/i><i>Economics<\/i><i> <\/i><i>of<\/i><i> <\/i><i>Global<\/i><i> <\/i><i>Turbulence<\/i>, cit., pp. 94-96.<\/p>\n<p><sup>30<\/sup> <i>Ibid<\/i>., pp. 164-186.<\/p>\n<p><sup>31 <\/sup>V\u00e9ase, por ejemplo, R. Brenner, \u00abWhat Is Good for Goldman Sachs Is Good for America\u00bb, cit., pp. 21-24.<\/p>\n<p><sup>32 <\/sup>R. Brenner, <i>The Economics of Global Turbulence<\/i>, cit., pp. 187-190 y R. Brenner, <i>The Boom and the Bubble<\/i>, cit., pp. 48-93.<\/p>\n<p><sup>33<\/sup> V\u00e9ase R. Brenner, <i>The<\/i><i> <\/i><i>Boom<\/i><i> <\/i><i>and<\/i><i> <\/i><i>the<\/i><i> <\/i><i>Bubble<\/i>, cit., pp. 128-133.<\/p>\n<p><sup>34 <\/sup>R. Brenner, \u00abWhat\u2019s Good for Goldman Sachs Is Good for America\u00bb, cit., pp. 62-69; Aaron Benanav, \u00abCrisis and Recovery\u00bb, <i>Phenomenal World<\/i>, 3 de abril de 2020.<\/p>\n<p><sup>35 <\/sup>Para una visi\u00f3n euf\u00f3rica sobre la misma v\u00e9ase el reciente informe de <i>The Economist<\/i>, \u00abAmerica\u2019s Economic Out-Performance is a Marvel to Behold\u00bb, <i>The Economist<\/i>, 13 de abril de 2023.<\/p>\n<p><sup>36<\/sup> V\u00e9ase R. Brenner, <i>The<\/i><i> <\/i><i>Economics<\/i><i> <\/i><i>of<\/i><i> <\/i><i>Global<\/i><i> <\/i><i>Turbulence<\/i>, cit., pp. 27-40.<\/p>\n<p><sup>37 <\/sup>V\u00e9ase, por ejemplo, Anwar Shaikh, \u00abExplaining the Global Economic Crisis\u00bb, <i>Historical<\/i><i> <\/i><i>Materialism<\/i>, vol. 5, n\u00fam. 1, 1999, as\u00ed como otras rese\u00f1as en ese mismo volumen; G\u00e9rard Dum\u00e9nil, Mark Glick y Dominique L\u00e9vy, \u00abBrenner on Competition\u00bb, <i>Capital &amp;Class<\/i>, vol. 25, n\u00fam. 2, verano de 2001.<\/p>\n<p><sup>38<\/sup> V\u00e9ase, por ejemplo, William Milberg y Deborah Winkler, <i>Outsourcing<\/i><i> <\/i><i>Economics: Global Value Chains in Capitalist Development<\/i>, Cambridge, 2013.<\/p>\n<p><sup>39<\/sup> R. Brenner, \u00abWhat\u2019s Good for Goldman Sachs Is Good for America\u00bb, cit., as\u00ed como, \u00abSaqueo pantagru\u00e9lico\u00bb, cit.<\/p>\n<p><sup>40<\/sup> V\u00e9ase, por ejemplo, R. Brenner, <i>The<\/i><i> <\/i><i>Boom<\/i><i> <\/i><i>and<\/i><i> <\/i><i>the<\/i><i> <\/i><i>Bubble<\/i>, cit., pp. 17, 159.<\/p>\n<p><sup>41<\/sup> Aaron Benanav, \u00abA Global History of Unemployment: Surplus Populations in the World Economy\u00bb, Disertaci\u00f3n, ucla, 2015.<\/p>\n<p><sup>42<\/sup> W. J. Mason, \u00ab Yes, Socialists Should Support Industrial Policy and a Green New Deal\u00bb, cit.<\/p>\n<p><sup>43 <\/sup>Intent\u00e9 dar un primer paso en este sentido en <i>Automation and the Future of Work<\/i>, Londres y Nueva York, 2020; ed. cast.: <i>La automaizaci\u00f3n y el futuro del trabajo<\/i>, Madrid, Traficantes de Sue\u00f1os, 2021.<\/p>\n<p><sup>44<\/sup> William Baumol, \u00abMacroeconomics of Unbalanced Growth: The Anatomy of Urban Crisis\u00bb, <i>American Economic Review<\/i>, vol. 57, n\u00fam. 3, junio de 1967; Robert Rowthorn y Ramana Ramaswamy, \u00abDeindustrialization: Causes and Implications\u00bb, imf Working Paper 97\/42, abril de 1997; Dani Rodrik, \u00abPremature Deindustrialization\u00bb, <i>Journal of Economic Growth<\/i>, vol. 21, n\u00fam. 1, 2016.<\/p>\n<p><sup>45 <\/sup>Una vez que situamos el exceso de capacidad industrial registrado durante la d\u00e9cada de 1970 en el cambio experimentado por la composici\u00f3n de la demanda, tambi\u00e9n podemos empezar a distinguirla de episodios anteriores de sobrecapacidad. El art\u00edculo de Mason publicado en <i>Jacobin<\/i><i> <\/i>cita la descripci\u00f3n de Michelet de una crisis algodonera en la d\u00e9cada de 1840, que solo fue superada cuando los precios cayeron y la demanda de los consumidores se recuper\u00f3: \u00bfquiz\u00e1 suceder\u00e1 lo mismo durante la d\u00e9cada de 2020? Pero cualquier comparaci\u00f3n de este tipo entre la d\u00e9cada de 1840 \u2013una \u00e9poca de incipiente industrializaci\u00f3n francesa\u2013 y el exceso de capacidad contempor\u00e1neo, tras el inicio del cambio de composici\u00f3n de la demanda m\u00e1s de un siglo despu\u00e9s, es tan ahist\u00f3rica que raya lo absurdo.<\/p>\n<p><sup>46<\/sup> V\u00e9ase un Food and Agriculture Organization, <i>State<\/i><i> <\/i><i>of<\/i><i> <\/i><i>Food<\/i><i> <\/i><i>and<\/i><i> <\/i><i>Agriculture<\/i>, fao, 2000; Marcel Mazoyer y Laurence Roudart, <i>A History of World Agriculture: From the <\/i><i>Neolithic Age to the Current Crisis<\/i>, Nueva York, 2006, pp. 375-440.<\/p>\n<p><sup>47<\/sup> V\u00e9ase Adam Szirmai, \u00abIndustrialization as an Engine of Growth in Developing Countries, 1950-2005\u00bb, <i>Structural<\/i><i> <\/i><i>Change<\/i><i> <\/i><i>and<\/i><i> <\/i><i>Economic<\/i><i> <\/i><i>Dynamics<\/i>, vol. 23, n\u00fam. 4, 2012. V\u00e9ase tambi\u00e9n Adam Szirmai y Bart Verspagen, \u00abManufacturing and Economic Growth in Developing Countries, 1950-2005\u00bb, <i>Structural<\/i><i> <\/i><i>Change<\/i><i> <\/i><i>and Economic<\/i><i> <\/i><i>Dynamics<\/i>, vol. 34, septiembre de 2015.<\/p>\n<p><sup>48 <\/sup>V\u00e9ase Robert Allen, <i>Farm to Factory: A Reinterpretation of the Soviet Industrial Revolution<\/i>, Princeton (ny), 2003.<\/p>\n<p><sup>49 <\/sup>V\u00e9ase Crist\u00f3bal Kay, \u00abWhy East Asia Overtook Latin America: Agrarian Reform, Industrialization and Development\u00bb, <i>Third World Quarterly<\/i>, vol. 23, n\u00fam. 6, diciembre de 2002.<\/p>\n<p><sup>50 <\/sup>V\u00e9ase Samuel Beroud, \u00ab\u201cPositive Adjustments\u201d: The Emergence of Supply-Side Economics in the oecd and G7, 1970-1984\u00bb, en Matthieu Leimgruber y Matthias Schmelzer (eds.), <i>The <\/i><i>o<\/i><i>e<\/i><i>c<\/i><i>d<\/i><i> <\/i><i>and the International Political Economy since 1y48<\/i>, Nueva York, 2017, pp. 233-258.<\/p>\n<p><sup>51<\/sup> V\u00e9ase, en este mismo n\u00famero, Tim Barker, \u00abAlgunas cuestiones sobre el capitalismo pol\u00edtico\u00bb, <i>nl<\/i><i>r<\/i><i> <\/i>140\/141, mayo-agosto de 2023.<\/p>\n<p><sup>52<\/sup> David Levy, Martin Farnham y Samira Rajan, \u00abWhere Do Profits Come From? Answering the Critical Questions that Few Ever Ask\u00bb, Levy Forecasting Center, 2008.<\/p>\n<p><sup>53<\/sup> V\u00e9ase, por ejemplo, J. G. Palma, \u00abDeindustrialization, Premature Deindustrialization and the Dutch Disease\u00bb, en L. E. Blume y S. N. Durlauf (eds.), <i>The<\/i><i> <\/i><i>New<\/i><i> <\/i><i>Palgrave:<\/i><i> <\/i><i>A Dictionary<\/i><i> <\/i><i>of<\/i><i> <\/i><i>Economics<\/i>, 2\u00aa ed., Nueva York, 2008, pp. 401-410.<\/p>\n<p><sup>54<\/sup> Daniel Aldana Cohen, \u00abThe Last Stimulus\u00bb, <i>Jacobin<\/i>, 15 de agosto de 2017.<\/p>\n<p>Fuente: <em>new left review<\/em> 140-141, mayo-agosto 2023 (<a href=\"https:\/\/newleftreview.org\/issues\/ii140\/articles\/aaron-benanav-a-dissipating-glut\">https:\/\/newleftreview.org\/issues\/ii140\/articles\/aaron-benanav-a-dissipating-glut<\/a>)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La aprobaci\u00f3n en agosto del a\u00f1o pasado de la Inflation Reduction Act y de la Chips and Science Act sugiere<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":14437,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[44,31,1548],"tags":[2054],"class_list":["post-14435","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-economia","category-eeuu","category-politica","tag-debate-riley-brenner"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14435","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=14435"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14435\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/14437"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=14435"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=14435"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=14435"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}