{"id":14469,"date":"2023-10-29T05:00:40","date_gmt":"2023-10-29T04:00:40","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=14469"},"modified":"2023-10-28T23:24:43","modified_gmt":"2023-10-28T22:24:43","slug":"entrevista-a-raimundo-cuesta-fernandez-sobre-unamuno-azana-y-ortega-tres-luciernagas-en-el-ruedo-iberico-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=14469","title":{"rendered":"Entrevista a Raimundo Cuesta Fern\u00e1ndez sobre <i>Unamuno, Aza\u00f1a y Ortega, tres luci\u00e9rnagas en el ruedo ib\u00e9rico (I)<\/i>"},"content":{"rendered":"<p><b>\u00abUnamuno jam\u00e1s fue hombre de una sola pieza y de una misma opini\u00f3n.\u00bb<\/b><\/p>\n<p>Raimundo Cuesta Fern\u00e1ndez (Santander, 1951), licenciado en Filosof\u00eda y Letras y doctor en Historia con premio extraordinario por la Universidad de Salamanca, fue catedr\u00e1tico en el IES Fray Luis de Le\u00f3n de Salamanca y ha sido Premio Nacional a la Innovaci\u00f3n Educativa. Profesor invitado y colaborador de universidades espa\u00f1olas y latinoamericanas, es especialista en historias de las disciplinas escolares, las relaciones entre historia y memoria, la evoluci\u00f3n del pensamiento cr\u00edtico y de la g\u00e9nesis de la cultura en la Espa\u00f1a contempor\u00e1nea. Cofundador de Cronos y Fedicaria, es miembro del equipo editorial de <i>Con-Ciencia Social. <\/i>Entre sus \u00faltimas publicaciones, <i>Las lecciones de Tersites<\/i> (2017), <i>Religi\u00f3n, historia y capitalismo<\/i> (2019) y <i>Unamuno, Aza\u00f1a y Ortega, tres luci\u00e9rnagas en el ruedo ib\u00e9rico <\/i>(2022).<\/p>\n<p><b><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/unamuno_azana_ortega_cuesta.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-13990\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/unamuno_azana_ortega_cuesta.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"252\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/unamuno_azana_ortega_cuesta.jpg 795w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/unamuno_azana_ortega_cuesta-239x300.jpg 239w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/unamuno_azana_ortega_cuesta-768x966.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><\/a>\u00bfPor qu\u00e9 Unamuno, Aza\u00f1a y Ortega? Por cierto, \u00bfpor qu\u00e9 <\/b><i><b>ruedo ib\u00e9rico<\/b><\/i><b>? <\/b><\/p>\n<p>Mi obra nace de un inter\u00e9s cr\u00edtico. Por cr\u00edtico entiendo, siguiendo la huella de la Escuela de Fr\u00e1ncfort y de Nietzsche, aquel pensamiento que se impone la tarea de no aceptar el presente como algo dado y, en consecuencia, recurre a la genealog\u00eda, a la historia de los problemas de su tiempo para comprender el hoy e imaginar el ma\u00f1ana. A esto lo he llamado problematizar el presente y pensar hist\u00f3ricamente. Mi indagaci\u00f3n hist\u00f3rica en este caso arranca de la preocupaci\u00f3n ante el papel condescendiente y c\u00f3mplice jugado, por algunos intelectuales espa\u00f1oles con las manifestaciones actuales del posfascismo. De ah\u00ed tomo nota y me animo a examinar la funci\u00f3n y las metamorfosis del intelectual p\u00fablico en el escenario de la edad de Plata de la cultura espa\u00f1ola (1898-1936) a trav\u00e9s de sus tres figuras m\u00e1s prominentes, Unamuno, Aza\u00f1a y Ortega (a los que llamo \u00abluci\u00e9rnagas\u00bb (en evocaci\u00f3n indirecta de la sentencia de Schopenhauer seg\u00fan la cual como la religi\u00f3n esas criaturas solo brillan en la noche). Por otro lado, \u00abruedo ib\u00e9rico\u00bb es un t\u00e9rmino que alude oblicuamente a esa noche y tambi\u00e9n sugiere aires valleinclanescos.<\/p>\n<p>En todo caso, mi trabajo posee mucho de historia de una \u00e9poca vista a trav\u00e9s del prisma biogr\u00e1fico de tres personajes de notoriedad p\u00fablica e intelectual sin parang\u00f3n en la Espa\u00f1a de entonces. La dificultad, y quiz\u00e1 el m\u00e9rito de esta obra, estriba ver a trav\u00e9s de tres robustos \u00e1rboles el conjunto del bosque formado por los grandes temas que dan sentido a la vida colectiva de esos a\u00f1os, sin obviar sus valiosas aportaciones a la historia de la literatura y el pensamiento espa\u00f1ol. Los tres coincidieron (en revistas, prensa y en la vida pol\u00edtica; los tres fueron parlamentarios en la II Rep\u00fablica, etc.), en las pugnas art\u00edsticas y pol\u00edticas. Se conocieron y reconocieron, se respetaron, se odiaron, se envidiaron\u2026<\/p>\n<p><b>Se\u00f1ala tambi\u00e9n que estas <\/b><i><b>tres luci\u00e9rnagas<\/b><\/i><b> representan otros tantos arquetipos de intelectual prof\u00e9tico (Unamuno), pol\u00edtico (Aza\u00f1a) y ol\u00edmpico (Ortega). \u00bfQu\u00e9 es un intelectual prof\u00e9tico? \u00bfY un intelectual ol\u00edmpico?<\/b><\/p>\n<p>Ciertamente, he tratado de presentar a los tres personajes con arreglo a la idea weberiana de \u00abtipos ideales\u00bb y tengo el convencimiento que esta herramienta conceptual me ha sido \u00fatil. Unamuno (1864-1936) era, en efecto, \u00abprof\u00e9tico\u00bb en el sentido que juega dentro del campo de la cultura y la pol\u00edtica como un intelectual \u00abpre-moderno\u00bb, con las formas y sensibilidades de un agitador de masas de car\u00e1cter semirreligioso, mientras que Aza\u00f1a (1880-1940) es un hombre que en su \u00e9poca adulta elabora y ensaya un proyecto pol\u00edtico muy articulado y fundamentado en su interpretaci\u00f3n de la historia de Espa\u00f1a. En cambio, Ortega (1883-1955) siempre estuvo dudando entre su vocaci\u00f3n y su destino, entre la pol\u00edtica y la filosof\u00eda. El cansancio de la primera le llevaba a la segunda, y en ambos casos ejerc\u00eda el papel luminiscente de alguien que miraba la sociedad desde los cielos, de donde vienen sus continuas reca\u00eddas en lo que llamaba \u00abimperativo de intelectualidad\u00bb, que se impuso hasta su muerte despu\u00e9s de 1932 cuando se sinti\u00f3 incapaz de \u00abrectificar\u00bb el camino de la II Rep\u00fablica. Como se ver\u00e1, el comportamiento de las tres luci\u00e9rnagas en la guerra de Espa\u00f1a, la noche m\u00e1s oscura de sus vidas y la de tantas otras personas, resume y compendia la frustraci\u00f3n del papel de direcci\u00f3n intelectual y moral que hab\u00edan incorporado a sus vidas.<\/p>\n<p><b>Continuo por la primera luci\u00e9rnaga. <\/b><b>\u00bfQu\u00e9 fue Unamuno en su vida p\u00fablica? \u00bf<\/b><b>T<\/b><b>uvo aspiraciones a ser Presidente de la II Rep\u00fablica?<\/b><\/p>\n<p>M\u00e1s bien pretendi\u00f3 ser el <i>alma mater<\/i> del nuevo r\u00e9gimen republicano y su gu\u00eda espiritual, lo que se vino abajo en poco tiempo. Cuando en 1932, en una c\u00e9lebre conferencia en el Ateneo de Madrid arremeti\u00f3 dur\u00edsimamente contra el Gobierno de Aza\u00f1a, se coment\u00f3 que su perorata denotaba la furia de quien se sent\u00eda depositario carism\u00e1tico de una esperanza republicana defraudada.<\/p>\n<p>Miguel de Unamuno est\u00e1 muy presente, aunque con altibajos, en la arena pol\u00edtica espa\u00f1ola entre finales de siglo y hasta la guerra civil del 36 (concejal del Ayuntamiento de Salamanca, diputado en las Cortes Constituyentes de 1931, y con anterioridad y tambi\u00e9n en 1933 varias veces candidato frustrado a ese cargo). En puridad, hizo de la contradicci\u00f3n un principio de ser y estar en el mundo, por lo que su conducta no puede examinarse a la luz de un solo rasgo simplificador o de una determinada posici\u00f3n en un momento dado. En \u00e9l, como de otro modo en Aza\u00f1a y Ortega, las otras dos \u00abluci\u00e9rnagas\u00bb abordadas en mi libro, se plasman las zozobras y la bancarrota final del intelectual p\u00fablico en la crisis espa\u00f1ola del siglo XX.<\/p>\n<p>El dramatismo y la tragedia de su vida contienen algo de novelesco. Ahora bien, considero que resulta vano \u00absalvar\u00bb a Unamuno mediante la operaci\u00f3n de hacer coincidir su err\u00e1tica y parad\u00f3jica figura con la ideolog\u00eda de cada cual. Pero el profesor salamantino distaba de ser uno y el mismo; se sab\u00eda objeto legendario. Su imagen p\u00fablica anta\u00f1o y hoga\u00f1o ha sido objeto de diversas formas de apropiaci\u00f3n a menudo torcidas o muy interesadas, como por ejemplo la absurda pretensi\u00f3n de adscribir su persona a ese invento de la \u00abtercera Espa\u00f1a\u00bb. \u00c9l mismo durante toda su vida no dio tregua al cultivo de su propia leyenda, como si fuera autor y a la par protagonista de la <i>nivola <\/i>de don Miguel. En realidad, fue un gran cultivador de su yo como personaje destinado a perdurar en la memoria colectiva.<\/p>\n<p><b>Uno de los ep\u00edgrafes de su libro reza as\u00ed: \u00abProfeta laico por las tierras de Espa\u00f1a\u00bb. \u00bfNo es contradictorio \u00abprofeta\u00bb y \u00ablaico\u00bb? \u00bfNo ser\u00eda mejor hablar de \u00abpensador\u00bb y de pol\u00edtico anticlerical?<\/b><\/p>\n<p>Aparentemente, s\u00ed. Ese t\u00edtulo me lo sugiere la experiencia de Unamuno, siendo ya rector de la Universidad de Salamanca (lo fue entre 1900 y 1914), que dedica parte de sus ocios veraniegos a llevar la buena nueva por las tierras de Espa\u00f1a en lo que se conoce como \u00absermones laicos\u00bb, esto es, la difusi\u00f3n oral del liberalismo y de los problemas de su pa\u00eds recurriendo a toda suerte de admoniciones morales y al empleo de un encendido y muy personal un verbo. En cierto modo, su estilo es el de un intelectual moderno (\u00ablaico\u00bb) vestido con las galas prof\u00e9ticas de un lenguaje deudor de los laberintos religiosos de los que nunca sali\u00f3.<\/p>\n<p>En todo caso, el concepto de laicismo unamuniano serpentea y evoluciona. Por ejemplo, el mensaje de los sermones laicos ataca con acuidad la intervenci\u00f3n de la Iglesia en la ense\u00f1anza, de la que echa pestes, aunque luego rechazara el laicismo de la II Rep\u00fablica. No era un anticlerical a la vieja usanza republicana. Para \u00e9l \u00ablaico\u00bb era igual a \u00abpopular\u00bb y la religi\u00f3n (que no el clero) formaba parte de la ra\u00edz, de la <i>intrahistoria<\/i> y de la tradici\u00f3n, del pueblo espa\u00f1ol. En su famoso ensayo <i>En torno al casticismo <\/i>(1895) queda esbozado un concepto esencialista de pueblo, que se muestra como un conjunto de tradiciones profundas (casi geol\u00f3gicas), una especie de latir profundo de la vida de la naci\u00f3n y sobre la que se alza faramalla ocasional de los sistemas pol\u00edticos.<\/p>\n<p>En realidad, en Unamuno coexisten mal avenidos durante toda su vida los fermentos ultrarreligiosos-conservadores de su ni\u00f1ez y primera juventud con el descubrimiento del pensamiento liberal progresista de acento krausista imperante en la Universidad de Madrid a la que asiste como estudiante en los a\u00f1os ochenta.<\/p>\n<p><b>Se\u00f1ala que \u00ablos especialistas en el pensamiento unamuniano no se ponen de acuerdo acerca de la unidad de los aspectos determinantes de su discurso pol\u00edtico\u00bb. \u00bfCu\u00e1ndo Unamuno se hace republicano? \u00bfQu\u00e9 clase de liberal era? \u00bfQu\u00e9 tipo de v\u00ednculo tuvo con el PSOE?<\/b><\/p>\n<p>Durante la mayor parte de su existencia la corriente que imprime car\u00e1cter a su acci\u00f3n es el liberalismo, aunque casi siempre desvinculado de todo partido pol\u00edtico (s\u00f3lo de joven estuvo fugazmente afiliado a la Agrupaci\u00f3n Socialista de Bilbao del PSOE). Sol\u00eda decir que a las elecciones \u00able\u00bb presentaban, no se presentaba. En la mayor\u00eda de los casos fue propuesto dentro de candidaturas liberal-socialistas n\u00edtidamente de izquierda y no fue hasta 1933 (a la saz\u00f3n frisaba los setenta a\u00f1os) cuando acept\u00f3 encuadrarse en una lista republicana de centro-derecha. En verdad, \u00e9l era su propio programa y nunca se somet\u00eda a mandatos ajenos a sus volubles estados de \u00e1nimo.<\/p>\n<p>Incluso en los a\u00f1os noventa, habiendo ya obtenido c\u00e1tedra en la Universidad de Salamanca, experimenta una atracci\u00f3n por el socialismo de su admirado Pablo Iglesias (cuya austeridad, honradez y aire de \u00abap\u00f3stol\u00bb coincid\u00eda con su prototipo de hombre de bien) y seducido por las primeras grandes huelgas obreras aleda\u00f1as a la r\u00eda del Nervi\u00f3n, lo que le lleva a afiliarse al PSOE y a colaborar en su prensa. La ruptura data de 1897, aunque ello no supuso la interrupci\u00f3n de su carrera pol\u00edtica como concejal o diputado, que se multiplica despu\u00e9s de que fuera destituido en 1914 como rector de la Universidad de Salamanca, y que a menudo tuvo el apoyo del socialismo. Habitualmente comparec\u00eda como candidato de republicanos y (o) socialistas.<\/p>\n<p><b>Pero no fue marxista.<\/b><\/p>\n<p>Nunca fue marxista. Sospecho que sus lecturas de Marx fueron m\u00e1s bien superficiales. Abominaba de la lucha de clases y del determinismo econ\u00f3mico. Sus posiciones pol\u00edticas guiadas por un liberalismo pol\u00edtico radical a menudo fueron muy contradictorias (por ejemplo, fue antimperialista y antimilitarista en 1898, mientras que en la Semana Tr\u00e1gica de 1909 estuvo a favor de la intervenci\u00f3n militar en Marruecos y contra la campa\u00f1a de indulto a Ferrer y Guardia).<\/p>\n<p>El \u00ababolengo liberal\u00bb (el nombre de un art\u00edculo suyo) preside su acci\u00f3n p\u00fablica durante la mayor parte de su vida, pero no estaba exento de ciertas excentricidades provenientes de un sustrato filos\u00f3fico y religioso parad\u00f3jico. Ahora bien, su liberalismo repudiaba el ultraliberalismo economicista de tipo manchesteriano (lo que hoy llamar\u00edamos neoliberalismo) y, por el contrario, pon\u00eda al Estado en el centro de la acci\u00f3n pol\u00edtica reformista. As\u00ed, por ejemplo, defend\u00eda el Estado educador frente a la presencia Iglesia en el sistema de ense\u00f1anza.<\/p>\n<p><b>Pero \u00bfera propiamente republicano? \u00bfDesde cu\u00e1ndo?<\/b><\/p>\n<p>Durante la primera parte del reinado de Alfonso XIII, la \u00abdoctrina\u00bb pol\u00edtica de Unamuno era, como la de Aza\u00f1a, Ortega y buena parte de los intelectuales, accidentalista en lo tocante a la Monarqu\u00eda, lo que va cambiando tras su cese en el rectorado de la Universidad de Salamanca. En un mayo de 1917 pensaba que \u00abmuchos que no hemos sido republicanos ni lo somos hasta ahora, tendr\u00edamos, repito, que hacernos republicanos\u00bb. Pero a esas alturas, tras su destituci\u00f3n como rector, hab\u00eda ya desenterrado el hacha de guerra contra la familia real. En 1920 se le condena por delito de ofensas a la Corona a diecis\u00e9is a\u00f1os de c\u00e1rcel y multa, barbaridad que suscita una impresionante campa\u00f1a de protesta.<\/p>\n<p>Entre 1914 y 1924 Unamuno llega contraer una especie de fijaci\u00f3n morbosa, en tanto que hiperb\u00f3licamente obsesiva, sobre las taras pol\u00edticas y morales de la figura real (<i>Rey del cabaret <\/i>o <i>Kaiser Codorn\u00edu<\/i>). Tampoco conviene olvidar que el reinado de Alfonso XIII, el \u00abrey patriota\u00bb, no constituye un bloque homog\u00e9neo. Su giro integrista coincide con la inquina unamuniana que llega al paroxismo cuando el rey acepta la Dictadura de Primo de Rivera. En 1923 estima que la dictadura es la consecuencia natural de una \u00abmonarqu\u00eda infecta\u00bb y ya tiene claro que la cuesti\u00f3n palpitante era dictadura o rep\u00fablica. Despu\u00e9s de su largo exilio, Unamuno regresa a Espa\u00f1a en febrero de 1930 como encarnaci\u00f3n del esp\u00edritu de un nuevo r\u00e9gimen, que se estalla luminosamente en abril de 1931.<\/p>\n<p><b>\u00bfC\u00f3mo caracterizar\u00eda la filosof\u00eda y el filosofar de Unamuno? \u00bfQu\u00e9 importar\u00eda destacar de su pensamiento? <\/b><\/p>\n<p>Unamuno en una de sus abundantes confesiones afirma que era ante todo poeta. Yo dir\u00eda que m\u00e1s que nada era un escritor proteico, brillante, espasm\u00f3dico. En un art\u00edculo de 1902 \u00e9l mismo se defin\u00eda como \u00abescritor ov\u00edparo\u00bb, esto es, como alguien que carece de plan previo y met\u00f3dico, porque los temas, personajes y argumentos de sus obras nacen de una rumia interior que brota de su mente al galope.<\/p>\n<p>Uno de sus bi\u00f3grafos sostuvo que \u00abUnamuno fue el S\u00f3crates, y Ortega el Plat\u00f3n de nuestra tradici\u00f3n filos\u00f3fica\u00bb. En su estilo de pensamiento adquiere un relieve pronunciado el \u00abensayo\u00bb, un g\u00e9nero del que es precursor con <i>En torno al casticismo <\/i>(1895). En <i>Del sentimiento tr\u00e1gico de la vida <\/i>(1913) y en <i>La agon\u00eda del cristianismo <\/i>1925) se dibuja un obsesivo universo vitalista y existencialista: \u00abeste hombre concreto de carne y hueso, es el sujeto y el supremo objeto de toda filosof\u00eda\u00bb (<i>Del sentimiento tr\u00e1gico<\/i>\u2026). Desde la crisis de finales del siglo XIX en Europa emerge una cr\u00edtica de la raz\u00f3n positivista que Unamuno lleva la extremo dando rienda suelta a una concepci\u00f3n del mundo y la vida como lucha ag\u00f3nica entre la raz\u00f3n y su contrario, entre la tradici\u00f3n cl\u00e1sica y la cristiana, entre el deseo de persistir en el ser y la suprema realidad de la muerte, etc. Por lo dem\u00e1s, no hay que olvidar que las <i>nivolas <\/i>y otra criaturas est\u00e9ticas unamunianas van cargadas de tesis filos\u00f3ficas.<\/p>\n<p><b>\u00bfParalelismos con Nietzsche?<\/b><\/p>\n<p>En cuanto los paralelismos con Nietzsche, salvado cierto aire familiar, las diferencias no dejan de ser siderales. El mismo Unamuno era evasivo al hablar de su colega alem\u00e1n, utilizando a menudo el conmiserativo ep\u00edteto, tan unamuniano, de \u00abpobre\u00bb, el \u00abpobre Nieztsche\u00bb, dec\u00eda. Sea como fuere, Unamuno, a diferencia del solitario camiante y su sombra, fue un intelectual p\u00fablico que ejerci\u00f3 muchos, distinguidos y variados cargos p\u00fablicos (catedr\u00e1tico, rector, concejal, diputado, presidente del Consejo de Instrucci\u00f3n P\u00fablica, etc.).<\/p>\n<p><b>Seg\u00fan <\/b><b>se\u00f1ala<\/b><b>, su <\/b><i><b>Diario \u00edntimo <\/b><\/i><b>(1897) es uno de los textos m\u00e1s conmovedores de su cosecha bibliogr\u00e1fica, solo comparable con <\/b><i><b>El resentimiento tr\u00e1gico de la vida. Notas sobre la revoluci\u00f3n y guerra de los espa\u00f1oles <\/b><\/i><b>(1936). \u00bfD\u00f3nde reside su fuerza? \u00bfFue Unamuno capaz de explicarse a s\u00ed mismo?<\/b><\/p>\n<p>He sido lector de Unamuno desde mis tiempos de Bachillerato durante los cuales perge\u00f1\u00e9 una rese\u00f1a sobre <i>Niebla<\/i>. Me desped\u00ed como catedr\u00e1tico de historia en el sal\u00f3n de actos de mi instituto con la disertaci\u00f3n <i>Despojos de ciencia y crisol de experiencias. Recuerdos unamunianos entre el Instituto de Bilbao y la Universidad de Salamanca <\/i>(2011). Pero solo en el curso de la investigaci\u00f3n que llev\u00f3 a la publicaci\u00f3n del libro que motiva esta entrevista, me top\u00e9 con esos dos textos, ambos de publicaci\u00f3n p\u00f3stuma. En ellos se recoge una prosa que rasga el cielo vital de Unamuno con una fuerza relampagueante.<\/p>\n<p>El nacimiento de su tercer hijo en 1896 con una deformaci\u00f3n psicosom\u00e1tica muy grave enturbia las aguas de su patriarcal oasis familiar salmantino. El divorcio con el socialismo vizca\u00edno ensombrecen su existencia. Tal concurrencia de hechos y otros de naturaleza m\u00e1s interior, como la insaciable e imposible sed de Dios, ocasiona una pulsi\u00f3n de muerte que atraviesa su <i>Diario \u00edntimo <\/i>(1897), un texto pat\u00e9tico y emocionante en grado sumo. Entonces explota una confesi\u00f3n de sinceridad nada habitual.<\/p>\n<p>Pues bien, esa experiencia sufrida a los treinta y siete a\u00f1os, en cierto modo se repite en unos cuadernos improvisados que emborrona a l\u00e1piz en hojas sueltas en un momento en el que un anciano derrotado, con el pie en el estribo de la muerte, es capaz de recoger en los meses postreros de 1936 la total desolaci\u00f3n, el terremoto cognitivo y afectivo que produjo la guerra civil. No conozco en castellano testimonio tan vibrante y expresivo. Unamuno, dominador de todos los registros literarios, aqu\u00ed se muestra como inventor de una literatura del yo desgarrado que rompe amarras con todas las convenciones gramaticales habidas y por haber.<\/p>\n<p><b>Las posiciones pol\u00edticas de Unamuno durante la II Rep\u00fablica y en el curso de la guerra civil han sido y son motivo de viva controversia. \u00bfC\u00f3mo alguien de su inteligencia, informaci\u00f3n y compromiso pudo equivocarse tanto respecto al golpe militar de Franco y sus secuaces?<\/b><\/p>\n<p>Una de las razones que me inclin\u00f3 a investigar sobre las \u00abtres luci\u00e9rnagas\u00bb (Unamuno, Aza\u00f1a y Ortega) fue observar c\u00f3mo a menudo el comportamiento p\u00fablico de los intelectuales nos ofrece abundantes ejemplos de \u00abtraici\u00f3n\u00bb a su propio itinerario ideol\u00f3gico y vital. Unamuno no fue el \u00fanico escritor que acab\u00f3 enemistado con la labor de la Rep\u00fablica espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>En un principio \u00e9l se hab\u00eda empapado de la entusi\u00e1stica ola que trajo la Rep\u00fablica, a la que percib\u00eda como la realizaci\u00f3n de un aut\u00e9ntico mandato popular, como un imperativo que dimanaba de entra\u00f1as intrahist\u00f3ricas de la naci\u00f3n. As\u00ed, como pocas veces la voluntad profunda de un pueblo habr\u00eda emergido en forma de nuevo r\u00e9gimen. La Rep\u00fablica, cre\u00eda, era cosa del pueblo, que la hab\u00eda tra\u00eddo, y no de los pol\u00edticos republicanos. Precisamente Unamuno piensa, desde el mismo momento del debate sobre la Constituci\u00f3n del 1931, que la Rep\u00fablica no puede desviarse de lo que \u00e9l juzgaba que eran las esencias de Espa\u00f1a como naci\u00f3n. As\u00ed, sin considerarse enemigo del nuevo sistema pol\u00edtico, sin embargo pronto despliega una hipercr\u00edtica de los gobiernos de izquierda y cada vez m\u00e1s concuerda con la derecha (incluso con la antirrepublicana). La decisi\u00f3n de apoyar el golpe militar de 1936 indica algo m\u00e1s que una desastrosa y ciega actitud personal. Plasma una evoluci\u00f3n personal en el contexto de la crisis del liberalismo tradicional atrapado entre el ascenso del fascismo y la presencia de la experiencia socialista sovi\u00e9tica.<\/p>\n<p><b>Hay diversas interpretaciones de su comportamiento durante la guerra. \u00bfQu\u00e9 ocurri\u00f3 realmente el 12 de octubre en el paraninfo de la Universidad de Salamanca? \u00bfSabemos todo sobre la muerte de Unamuno? <\/b><\/p>\n<p>Todav\u00eda hoy no se deja de discutir por qu\u00e9 Unamuno se adhiri\u00f3 al 18 de julio. Los postreros meses de Unamuno en su Salamanca, entre el 18 de julio y el 31 de diciembre de 1936, son un continuo sinvivir. Tal vez movido por el resorte de encontrar justificaci\u00f3n ante s\u00ed mismo y los dem\u00e1s, en v\u00edsperas de su muerte deja unas cuartillas que constituyen una especie de l\u00facida despedida: \u00abC\u00f3mo y por qu\u00e9 me adher\u00ed al movimiento. Salvar la civilizaci\u00f3n occidental cristiana. Ya antes hab\u00eda yo atacado al Frente Popular. Pero pronto me di cuenta que los m\u00e9todos no eran ni civilizados sino militarizados (\u2026). El odio a la inteligencia, la envidia, el resentimiento, el complejo de inferioridad. (\u2026) Esta guerra civil, no es civil. Es un ej\u00e9rcito de mercenarios-pretorianos-la legi\u00f3n y los regulares; no el pueblo\u00bb.<\/p>\n<p>Por mucho que unos y otros pretendan llevarlo al hogar ideol\u00f3gico de cada cual, Unamuno jam\u00e1s fue hombre de una sola pieza y de una misma opini\u00f3n, aunque es indudable que su existencia adulta se construye sobre la coexistencia inarm\u00f3nica y ag\u00f3nica de una vetusta estirpe liberal y decimon\u00f3nica junto a una concepci\u00f3n arcaizante del pueblo, de la vida, de Espa\u00f1a y de la religi\u00f3n. Por a\u00f1adidura, su pensamiento entre el verano de 1931 y julio de 1936 va girando hacia el conservadurismo adobado de aborrecimiento de la experiencia reformista republicana, lo que ayuda a explicar, que no a justificar moralmente, que su primera reacci\u00f3n ante el golpe militar de julio de 1936 fuera de adhesi\u00f3n como f\u00e1rmaco necesario con vistas a la defensa de los valores de la civilizaci\u00f3n cristiana occidental.<\/p>\n<p>Visto lo visto, es l\u00edcito preguntarse si su trepidante, valiente y apod\u00edctica alocuci\u00f3n del 12 de octubre de 1936 en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca supone un total, inesperado, radical y heroico divorcio respecto al bando franquista.<\/p>\n<p><b>\u00bfLo supone en su opini\u00f3n?<\/b><\/p>\n<p>Esta tesis no se sostiene. Severiano Delgado en <i>Arqueolog\u00eda de un mito <\/i>(2019) ha efectuado una genealog\u00eda de los aspectos legendarios y las construcciones <i>a posteriori<\/i> de este suceso, que pese a todo, hoy conocemos bien en su conjunto. Probablemente sus rotundas palabras de ese c\u00e9lebre d\u00eda probablemente, plasman ideas y actitudes que se han ido fermentando lentamente como consecuencia y a la vista de los excesos represivos de los militares sediciosos. No obstante, y a pesar de ello, la actitud postrera, en sus ep\u00edstolas, entrevistas y otros textos, pone de manifiesto que Unamuno trata de salvar sus graves errores y desajustes de percepci\u00f3n pero dentro de un esquema ag\u00f3nico, atormentado y parad\u00f3jico.<\/p>\n<p>Sometido a vigilancia policial, muri\u00f3 en su domicilio salmantino. Su fallecimiento fue debido a causas naturales, aunque ahora algunos se empe\u00f1en en propalar la \u00abposibilidad\u00bb de envenenamiento a manos de un falangista. Ni natural ni espont\u00e1neo fue el aprovechamiento propagand\u00edstico de su entierro el d\u00eda 1 de enero de 1937 a cargo de animosos fascistas que llevaron a hombros su f\u00e9retro y dieron tierra al gran escritor como si fuera uno de los suyos. Una vez m\u00e1s, la figura de Unamuno fue utilizada y zarandeada en su ata\u00fad.<\/p>\n<p><b>\u00bfQu\u00e9 queda de la leyenda unamuniana? \u00bfSigue siendo motivo de atenci\u00f3n e inter\u00e9s?<\/b><\/p>\n<p>Al final, si bien se mira, pese a quien pese, son muchos los Unamunos susceptibles de ser encontrados dentro del bastidor del personaje modelado por \u00e9l, por la percepci\u00f3n de sus coet\u00e1neos y por la nuestra. Por cierto, nuestro hombre hab\u00eda afirmado casi treinta a\u00f1os antes de su muerte que \u00abnadie est\u00e1 libre de leyenda. Y, despu\u00e9s de todo, \u00a1qu\u00e9 caramba!, peor ser\u00eda no tenerla\u00bb. La leyenda sigue viva y tambi\u00e9n el incansable af\u00e1n por dar significado a un laberinto vital inexpugnable.<\/p>\n<p>Pervive hoy m\u00e1s que su cultivo acad\u00e9mico como fil\u00f3sofo, su gigantesca talla de escritor y tambi\u00e9n las peripecias de su contradictoria y tr\u00e1gica vida como personaje p\u00fablico.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abUnamuno jam\u00e1s fue hombre de una sola pieza y de una misma opini\u00f3n.\u00bb Raimundo Cuesta Fern\u00e1ndez (Santander, 1951), licenciado en<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":13989,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[19,17,5],"tags":[920,2031,2063,2062],"class_list":["post-14469","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","category-historia","category-literatura","tag-entrevista-a-autor","tag-raimundo-cuesta-fernandez","tag-tres-luciernagas-en-el-ruedo-iberico","tag-unamuno-azana-y-ortega"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14469","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=14469"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14469\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/13989"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=14469"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=14469"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=14469"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}