{"id":14496,"date":"2023-11-04T05:00:32","date_gmt":"2023-11-04T04:00:32","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=14496"},"modified":"2023-11-04T02:21:47","modified_gmt":"2023-11-04T01:21:47","slug":"ahora-todos-somos-estancacionistas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=14496","title":{"rendered":"Ahora todos somos estancacionistas"},"content":{"rendered":"<p><b>Cada vez m\u00e1s economistas coinciden con Robert Brenner en que las econom\u00edas capitalistas maduras han empezado a estancarse. No debemos negar esta realidad, sino pensar claramente en c\u00f3mo afecta a nuestra perspectiva pol\u00edtica.<\/b><\/p>\n<p>Vivimos una \u00e9poca de turbulentas transformaciones sociales, pol\u00edticas y econ\u00f3micas. Tiene sentido, sobre todo en periodos como el nuestro, recurrir a la teor\u00eda como gu\u00eda para la pr\u00e1ctica. En Jacobin, Seth Ackerman ha escrito <a href=\"https:\/\/jacobin.com\/2023\/09\/robert-brenner-marxist-economics-falling-rate-of-profit-stagnation-overcapacity-industrial-policy\">una refutaci\u00f3n detallada<\/a> de una teor\u00eda particular del presente: la teor\u00eda del historiador econ\u00f3mico Robert Brenner de una desaceleraci\u00f3n persistente \u2013una \u00ablarga recesi\u00f3n\u00bb\u2013 en las econom\u00edas capitalistas avanzadas.<\/p>\n<p>En el curso de un art\u00edculo que se abre camino a trav\u00e9s de m\u00e1s de un siglo de debate de izquierdas, Ackerman intenta conectar la teor\u00eda de la larga recesi\u00f3n de Brenner con una tradici\u00f3n marxista mucho m\u00e1s antigua, que sostiene que en las sociedades capitalistas existe una tendencia a largo plazo a la ca\u00edda de la tasa de beneficio. Ackerman argumenta que Brenner y sus ac\u00f3litos son los \u00faltimos resistentes, los \u00faltimos verdaderos creyentes en una teor\u00eda que fue refutada hace mucho tiempo.<\/p>\n<p>En lo que sigue, sostengo que Ackerman ha interpretado err\u00f3neamente a Brenner como un te\u00f3rico de la crisis final. En realidad, Brenner es un te\u00f3rico de las ondas largas en el desarrollo capitalista que tropez\u00f3 con una teor\u00eda del estancamiento secular. El estancamiento secular se presenta, en la obra de Brenner, como un enigma dif\u00edcil, precisamente porque Brenner no tiene nada que ver con ninguna <a href=\"https:\/\/cosmonautmag.com\/2021\/07\/the-importance-of-henryk-grossman\/\">teor\u00eda grossmaniana<\/a> de la tendencia a largo plazo de la tasa de ganancia a caer.<\/p>\n<p>De hecho, cada vez m\u00e1s economistas se est\u00e1n convirtiendo en partidarios del estancamiento secular, de nuevo, no debido a la voluntad pol\u00edtica de creer en una tendencia a largo plazo de las tasas de beneficio a caer, sino m\u00e1s bien por un esfuerzo similar para reconocer los hechos. En lo que sigue, explicar\u00e9 c\u00f3mo, en mi propio trabajo, resuelvo el rompecabezas que plantea el trabajo de Brenner conect\u00e1ndolo con un proceso de desindustrializaci\u00f3n de larga duraci\u00f3n y un desplazamiento de la mano de obra hacia los servicios.<\/p>\n<p><strong>Surfear las olas largas<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p>La mayor\u00eda de los marxistas que hablan de tasas de ganancia no creen en una tendencia a la baja de la tasa de ganancia a largo plazo. Por el contrario, son te\u00f3ricos de las olas largas. Trazan transiciones entre largos periodos de r\u00e1pido crecimiento econ\u00f3mico y periodos de menor crecimiento y crisis econ\u00f3mica. <a href=\"https:\/\/jacobin.com\/2023\/04\/ernest-mandel-marixism-late-capitalism-postmodernism-socialism-economic-theory\">Ernest Mandel<\/a>, <a href=\"https:\/\/jacobin.com\/2019\/09\/immanuel-wallerstein-marxism-world-systems-theory-capitalism\">Immanuel Wallerstein<\/a>, Giovanni Arrighi, Robert Brenner, <a href=\"https:\/\/jacobin.com\/2020\/04\/anwar-shaikh-interview-capitalism-competition-conflict-crises\">Anwar Shaikh<\/a>, G\u00e9rard Dum\u00e9nil y Dominique L\u00e9vy son te\u00f3ricos de la onda larga.<\/p>\n<p>En este sentido, todos ellos pueden considerarse seguidores de Nikolai Kondratiev, que fue el primero en teorizar la existencia de superciclos de cincuenta a\u00f1os de crecimiento y declive econ\u00f3mico, sobre los que se superponen ciclos econ\u00f3micos m\u00e1s cortos.<\/p>\n<p>Por lo general, estos te\u00f3ricos sostienen que 1852-1873 fue un periodo de auge, seguido de una ca\u00edda entre 1873 y 1896, seguido de un auge entre 1896 y 1914, seguido de una ca\u00edda entre 1914 y 1945, seguido de un auge entre 1945 y 1973, seguido de una ca\u00edda entre 1973 y 1985, seguido de un auge entre 1985 y 2007, seguido de una ca\u00edda desde 2007 hasta la actualidad. Como veremos m\u00e1s adelante, Brenner se ha distinguido por defender una \u00ablarga recesi\u00f3n\u00bb de 1973-2023.<\/p>\n<p>El economista austriaco <a href=\"https:\/\/jacobin.com\/2022\/01\/joseph-schumpeter-economics-imperialism-marxism\">Joseph Schumpeter<\/a> contribuy\u00f3 en gran medida a desarrollar la teor\u00eda de la onda larga de Kondratiev. Por esa raz\u00f3n, considero a los marxistas de este campo como neoschumpeterianos, aunque algunos probablemente se resistir\u00edan a la etiqueta. El argumento esencial de Schumpeter era que lo que impulsa las ondas largas son las revoluciones tecnol\u00f3gicas peri\u00f3dicas. A medida que se desarrollan, estas revoluciones establecen ciertas v\u00edas sobre las que la sociedad procede a correr: v\u00edas de ferrocarril, cables de tel\u00e9fono, asfalto para los coches y cables de fibra \u00f3ptica.<\/p>\n<p>La transici\u00f3n de esta infraestructura construida a una nueva conlleva costosos costes de cambio, por lo que la siguiente revoluci\u00f3n tarda en estallar. El cambio suele implicar lo que Schumpeter denomin\u00f3 destrucci\u00f3n creativa.<\/p>\n<p>En el curso de cada onda larga, no s\u00f3lo nuevas infraestructuras, sino tambi\u00e9n nuevas empresas, nuevas t\u00e9cnicas organizativas y nuevos mercados desplazan a los antiguos. Todas estas caracter\u00edsticas de las ondas largas se ven agravadas e intensificadas por el sistema crediticio, que superpone una din\u00e1mica de auge y ca\u00edda a lo que de otro modo ser\u00eda, seg\u00fan Schumpeter, una tendencia de auge y desaceleraci\u00f3n.<\/p>\n<p>No hay nada en esta teor\u00eda de las ondas largas que contradiga el Teorema Nobou Okishio, porque no tiene nada que ver con ning\u00fan tipo de contratiempo en el mecanismo b\u00e1sico de la toma de decisiones capitalistas en materia de inversiones. Dudo que Okishio considerara su teor\u00eda incompatible con el ciclo econ\u00f3mico o con estas ondas largas.<\/p>\n<p>Lo que pretenden las teor\u00edas de las ondas largas es decir que la tendencia hist\u00f3rica del capitalismo a alcanzar un crecimiento medio del 1,5% al 2% anual no adopta la forma de una expansi\u00f3n tranquila a un ritmo constante. M\u00e1s bien, es una tendencia que emerge s\u00f3lo como la media de turbulentos ciclos de auge y ca\u00edda y, en ocasiones, de brutales conflictos competitivos.<\/p>\n<p>Dado el inter\u00e9s de Ackerman por las formas de competencia no basadas en los precios, es importante se\u00f1alar que Schumpeter integr\u00f3 una teor\u00eda de la competencia oligopol\u00edstica en su teor\u00eda de la onda larga, de un modo que tambi\u00e9n influy\u00f3 en Brenner. Es famoso el argumento de Schumpeter de que la aparici\u00f3n del oligopolio \u2013es decir, de unas pocas grandes empresas que acaparan la mayor parte del mercado en una industria\u2013 no es un signo de maduraci\u00f3n o agotamiento del capitalismo. Tampoco puede contarse entre las causas de una tendencia intr\u00ednseca del sistema a ralentizarse.<\/p>\n<p>Por el contrario, la gran empresa es la forma de organizaci\u00f3n m\u00e1s adecuada a la inmensa escala de inversi\u00f3n necesaria para la producci\u00f3n moderna. Las grandes empresas salieron victoriosas durante el auge de la Edad Dorada. Son responsables de mejoras masivas de la productividad. Por supuesto, prefieren luchar entre ellas en funci\u00f3n de la calidad, en lugar del precio. Tambi\u00e9n crean muchas barreras de entrada, al aumentar los costes que supone para los clientes cambiar de una marca a otra.<\/p>\n<p>La competencia oligopol\u00edstica reina, seg\u00fan Schumpeter, porque es la \u00fanica manera de que las grandes empresas se aseguren el espacio necesario para realizar las grandes inversiones en instalaciones y equipos, gracias a las cuales obtienen enormes aumentos de eficiencia. La cuesti\u00f3n no es s\u00f3lo que estos oligopolios no bloqueen el progreso. Sus ramas de investigaci\u00f3n y desarrollo, en las que pueden invertir dinero precisamente gracias a sus estrategias de precios oligopol\u00edsticos, se convierten en las principales fuentes de crecimiento de la productividad para la econom\u00eda en general.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, los oligopolios innovan y trasladan los beneficios de la innovaci\u00f3n a los consumidores. Lo hacen porque saben que el siguiente rival a su reinado est\u00e1 siempre a la vuelta de la esquina. Siempre corren el riesgo de ser destronados y lo son peri\u00f3dicamente en todas las industrias. Durante los periodos en los que se disputa el liderazgo industrial, la competencia educada y no basada en los precios suele dar paso a un conflicto brutal basado en los precios.<\/p>\n<p><b>Competencia internacional<\/b><\/p>\n<p>Ahora tenemos todas las herramientas que necesitamos para entender la teor\u00eda de Brenner de la larga recesi\u00f3n, publicada en <a href=\"https:\/\/www.versobooks.com\/products\/1974-the-economics-of-global-turbulence\"><em>The Economics of Global Turbulence<\/em><\/a>, que apareci\u00f3 por primera vez como un n\u00famero especial de la <em>New Left Review<\/em> en 1998. El libro de Brenner ofrec\u00eda una sencilla modificaci\u00f3n de la teor\u00eda schumpeteriana de la onda larga. Afirmaba que la destrucci\u00f3n creativa capitalista se desarrolla en los mercados internacionales.<\/p>\n<p>En el libro, Brenner acepta la existencia de una competencia oligopol\u00edstica al estilo schumpeteriano, en la que las empresas libran batallas \u00abcaballerosas\u00bb por la calidad, no por los precios.<\/p>\n<p>Brenner considera que esa era la situaci\u00f3n de las grandes empresas estadounidenses en el largo boom de los a\u00f1os cincuenta y sesenta. No aceptaban precios. En su lugar, aplicaban estrategias de precios de \u00abcoste incrementado\u00bb o de margen de beneficio. Sin embargo, su educada competencia, no basada en los precios, se vio interrumpida a mediados de la d\u00e9cada de 1960 por la incursi\u00f3n de los productos manufacturados japoneses y alemanes de bajo coste en el mercado nacional estadounidense.<\/p>\n<p>Los Estados alem\u00e1n y japon\u00e9s hab\u00edan fomentado el crecimiento de sus propias empresas a gran escala tras barreras arancelarias y protegidas por la infravaloraci\u00f3n de la moneda. Estas empresas se lanzaron primero al mercado mundial y luego invadieron el mercado estadounidense, utilizando una estrategia de precios bajos para hacerse r\u00e1pidamente con cuotas de mercado.<\/p>\n<p>Ackerman no parece negar que ese fuera el caso. No s\u00e9 c\u00f3mo alguien puede negar que lo mismo ocurri\u00f3 en la d\u00e9cada de 2000 con los productos chinos, que se hicieron r\u00e1pidamente con cuotas de mercado tanto mundiales como nacionales mediante una estrategia de precios bajos. Ahora mismo, los pol\u00edticos de la UE est\u00e1n muy preocupados por el creciente dominio de las bater\u00edas, los paneles solares y los veh\u00edculos el\u00e9ctricos chinos de bajo coste, que ya han alcanzado o van camino de alcanzar altas cuotas de mercado.<\/p>\n<p>En el contexto de este argumento, Brenner despliega la contabilidad de la tasa de beneficio para demostrar que el descenso de la rentabilidad en la d\u00e9cada de 1970 fue el resultado de una ca\u00edda de la productividad del capital, es decir, de la renta generada por cada unidad de capital invertido, y no de una ca\u00edda de la cuota de capital, es decir, de la parte de esta renta que el capital se queda para s\u00ed.<\/p>\n<p>En otras palabras, argumenta Brenner, no fue el \u00e9xito de los trabajadores a la hora de aumentar los salarios, sino el fracaso del capital a la hora de restablecer las condiciones de una competencia no basada en los precios en el sector manufacturero lo que provoc\u00f3 la ca\u00edda de las tasas de beneficio.<\/p>\n<p>Brenner sostiene que las empresas estadounidenses se atrincheraron y se negaron a ceder terreno, al igual que sus competidores. El resultado fue una larga guerra por el liderazgo de los precios, acompa\u00f1ada de una ca\u00edda temporal pero duradera de la tasa de beneficio. Brenner ha argumentado que esta batalla se prolong\u00f3 m\u00e1s de lo debido porque, como Shaikh ha argumentado en su propia teor\u00eda de la competencia real, el bot\u00edn mayor ir\u00e1 a parar a manos de los ganadores.<\/p>\n<p>La raz\u00f3n m\u00e1s pertinente, sin embargo, es que estas guerras comerciales adquirieron una creciente importancia geopol\u00edtica. La mayor parte del trabajo posterior de Brenner trata de c\u00f3mo lo que empez\u00f3 como una guerra comercial se convirti\u00f3 en una guerra de divisas, y de c\u00f3mo las pol\u00edticas estatales destinadas a evitar que sus empresas sufrieran una derrota desembocaron en burbujas financieras, luego en crisis y despu\u00e9s en largos per\u00edodos de estancamiento.<\/p>\n<p>En el relato de Brenner resulta crucial la recuperaci\u00f3n real, aunque ef\u00edmera, de Estados Unidos en la d\u00e9cada de 1990. Mientras tanto, los Estados de pa\u00edses como Corea del Sur, Taiw\u00e1n y, m\u00e1s tarde, China, no esperaron a que las empresas de Estados Unidos, Europa y Jap\u00f3n resolvieran sus conflictos. Crearon sus propias empresas a gran escala, que posteriormente entraron en la contienda internacional y ganaron mayores cuotas de mercado.<\/p>\n<p>Obviamente, las empresas oligopol\u00edsticas de Estados Unidos y otros pa\u00edses respondieron a estos ataques de diversas maneras. No cabe duda de que la diferenciaci\u00f3n de productos ha sido una de sus estrategias. A finales de la d\u00e9cada de 1970, el estratega empresarial Michael Porter aconsej\u00f3 a las empresas estadounidenses que abandonaran cualquier mercado o segmento de mercado en el que hubiera competencia y se centraran en \u00e1reas en las que mantuvieran el control monopol\u00edstico. Peter Thiel expuso el mismo argumento en su reciente libro <em><a href=\"https:\/\/www.google.com\/books\/edition\/Zero_to_One\/POOJDQAAQBAJ?hl=en&amp;gbpv=0\">Zero to One<\/a><\/em>.<\/p>\n<p>Para Brenner, y para la perspectiva general de los marxistas de la larga ola, es fundamental que los capitalistas respondieran a la desaparici\u00f3n de las oportunidades de inversi\u00f3n de una segunda manera: haciendo la guerra a sus clases trabajadoras nacionales. El resultado fue una tendencia bien documentada al aumento de la cuota de capital, que ha compensado parcialmente el descenso de la productividad del capital, pero a costa de cincuenta a\u00f1os de estancamiento de los salarios reales.<\/p>\n<p><b>\u00bfPor qu\u00e9 tan abajo durante tanto tiempo?<\/b><\/p>\n<p>As\u00ed pues, la teor\u00eda de Brenner no guarda relaci\u00f3n con ninguna teor\u00eda marxista de la tendencia a la baja a largo plazo de la tasa de beneficio. Tampoco tiene relaci\u00f3n con ninguna teor\u00eda keynesiana del \u00abestancamiento secular\u00bb. Se trata de una teor\u00eda schumpeteriana de onda larga, modificada para dar cuenta de la forma en que la competencia internacional entre empresas oligopol\u00edsticas ha sido clave para explicar los cambios en las tasas de crecimiento econ\u00f3mico en los \u00faltimos cincuenta a\u00f1os aproximadamente.<\/p>\n<p>Lo que diferencia a Brenner de otros te\u00f3ricos de la onda larga es que no est\u00e1 dispuesto a dar por terminada la \u00ablarga recesi\u00f3n\u00bb, a pesar de que ha durado mucho m\u00e1s de lo previsto. Se supon\u00eda que durar\u00eda veinticinco a\u00f1os, \u00a1pero ya han pasado cincuenta!<\/p>\n<p>La larga recesi\u00f3n de Brenner ha durado tanto que otros marxistas de la larga ola han sido capaces de argumentar en su lugar que hemos pasado por otra vuelta de la rueda, con el per\u00edodo 1985-2008 representando una nueva fase ascendente, y el per\u00edodo posterior a 2008 una fase descendente.<\/p>\n<p>En lugar de seguir el ejemplo de estos otros te\u00f3ricos, Brenner simplemente ha seguido lo que \u00e9l ve como un per\u00edodo continuo de declive. El hecho de que tantos no-marxistas hablen ahora de estancamiento secular es probablemente un grano de arena para su molino, pero la naturaleza prolongada de esta recesi\u00f3n sigue siendo un enigma. Al propio Brenner le inquieta.<\/p>\n<p>Si nos remontamos al libro original, la idea de Brenner era que, con el tiempo, los vacilantes esfuerzos de los Estados por estimular la econom\u00eda dar\u00edan paso a una profunda crisis econ\u00f3mica. O bien los trabajadores derrocar\u00edan al capitalismo en el contexto de esa crisis, o bien los capitalistas se restablecer\u00edan sobre una nueva base m\u00e1s s\u00f3lida, con una tasa de beneficios restaurada.<\/p>\n<p>Eso no es una prescripci\u00f3n pol\u00edtica, ojo. Sin duda, Brenner preferir\u00eda que la sociedad acabara con las preocupaciones de rentabilidad y se reorientara hacia la satisfacci\u00f3n de las necesidades de las personas.<\/p>\n<p>Con el tiempo, sin embargo, Brenner ha abandonado esta teor\u00eda, y en su lugar ha empezado a argumentar que el capitalismo se hab\u00eda transformado fundamentalmente. Brenner cree que los capitalistas han hecho las paces con las bajas tasas de crecimiento. Ya no est\u00e1n interesados en devolver el dinamismo a la econom\u00eda en general. En su lugar, se centran en mantener una elevada participaci\u00f3n del capital en la renta.<\/p>\n<p>Las empresas distribuyen los beneficios en forma de recompra de acciones y dividendos, que se desv\u00edan para el consumo de las \u00e9lites o se guardan en crecientes acumulaciones de riqueza personal.<\/p>\n<p>Este cambio quiz\u00e1s explique por qu\u00e9 la teor\u00eda de Brenner parece, para Ackerman, como si fuera una teor\u00eda de la tendencia a largo plazo de la tasa de beneficios a caer, aunque la teor\u00eda en evoluci\u00f3n de Brenner sigue sin tener relaci\u00f3n alguna con una teor\u00eda de ese tipo.<\/p>\n<p>Por el contrario, para Brenner, este cambio es dif\u00edcil de explicar. Ackerman habla del rompecabezas resultante en forma de pregunta sobre c\u00f3mo, \u00aben la teor\u00eda de Brenner, de alguna manera siempre hay una sequ\u00eda de inversi\u00f3n en toda la econom\u00eda junto a un continuo exceso de capacidad\u00bb. Ackerman plantea una pregunta relacionada, a trav\u00e9s de la cr\u00edtica de Shaikh a Brenner, que es: \u00bfPor qu\u00e9 un exceso de capacidad en el sector manufacturero, por persistente que sea, provocar\u00eda una recesi\u00f3n de toda la econom\u00eda? Ackerman se refiere oblicuamente a mi trabajo, pero ni reconstruye ni refuta mis respuestas a estas preguntas.<b>La desindustrializaci\u00f3n es la respuesta<\/b><\/p>\n<p>Se\u00f1alo que todos los te\u00f3ricos de la onda larga se centran en un sector espec\u00edfico de la econom\u00eda: la industria. Ese es el sector en el centro de las teor\u00edas de la onda larga porque ha sido durante mucho tiempo la principal fuente de dinamismo capitalista (por algo las llaman revoluciones \u00abindustriales\u00bb). Los auges y ca\u00eddas de la inversi\u00f3n en la industria \u2013y especialmente en la industria manufacturera y la construcci\u00f3n residencial\u2013 impulsan los ciclos m\u00e1s amplios de auge y ca\u00edda de toda la econom\u00eda. Adem\u00e1s, la industria manufacturera ocupa un lugar central en la teor\u00eda de Brenner, ya que representa el 70% del comercio internacional.<\/p>\n<p>Una vez que nos damos cuenta de que estamos hablando de un sector espec\u00edfico de la econom\u00eda, podemos resolver f\u00e1cilmente el enigma de Ackerman. Puede haber tanto sequ\u00eda inversora como exceso de capacidad en un sector que est\u00e1 experimentando un descenso a largo plazo de su participaci\u00f3n en la renta total.<\/p>\n<p>Tomemos un ejemplo obvio: la agricultura. La agricultura lleva mucho tiempo reduci\u00e9ndose como porcentaje del PIB y del empleo. Podr\u00edamos llamar a este proceso \u00abdesagrarizaci\u00f3n\u00bb. Como resultado de la desagrarizaci\u00f3n, hay menos explotaciones y trabajadores agr\u00edcolas. Sin embargo, toda esta salida no resuelve los problemas que siguen aquejando a la agricultura, sino que \u00e9sta sigue disminuyendo.<\/p>\n<p>A partir de finales de la d\u00e9cada de 1960, la econom\u00eda estadounidense comenz\u00f3 a desindustrializarse. La industria empez\u00f3 a declinar tanto en t\u00e9rminos de participaci\u00f3n en el PIB como de empleo. Posteriormente, la desindustrializaci\u00f3n se extendi\u00f3 como un virus por la econom\u00eda mundial, afectando incluso a los pa\u00edses m\u00e1s pobres que, de haber seguido el camino de los pa\u00edses m\u00e1s ricos, deber\u00edan haber continuado industrializ\u00e1ndose durante alg\u00fan tiempo. La desindustrializaci\u00f3n tambi\u00e9n ha golpeado a China.<\/p>\n<p>Una vez que se ve que la historia de Brenner sobre la creciente competencia industrial internacional se desarrolla en el contexto de la desindustrializaci\u00f3n mundial, el rompecabezas de la larga recesi\u00f3n se hace mucho m\u00e1s f\u00e1cil de entender. Aunque el PIB sigue creciendo, ese crecimiento de la renta genera menos demanda nueva de productos en el sector industrial, lo que limita el crecimiento de los mercados industriales.<\/p>\n<p>Los pa\u00edses que se desenvuelven mejor en la competencia internacional y, por tanto, obtienen mayores cuotas de mercado internacional, como Alemania, registran un ritmo m\u00e1s lento de desindustrializaci\u00f3n. Una parte mayor de su PIB, o de su producci\u00f3n, sigue vinculada a la industria. Pero en todas partes, a medida que esa parte disminuye, la industria se desprende tanto de mano de obra como de capital sin resolver nunca sus problemas de exceso de capacidad.<\/p>\n<p>Este mismo punto nos ayuda a resolver el enigma de la cr\u00edtica de Shaikh. Shaikh se\u00f1ala que la producci\u00f3n de un sector son los insumos de otro, por lo que el sector no manufacturero deber\u00eda haberse beneficiado de la ca\u00edda de los precios en el sector manufacturero. No cabe duda de que as\u00ed fue.<\/p>\n<p>Pero el sector no manufacturero no pudo hacer mucho con su buena fortuna, porque las posibilidades de aumentar la eficiencia fuera de la industria manufacturera \u2013es decir, en el sector servicios\u2013 siguieron siendo bajas. Las tasas de beneficios en el sector no manufacturero son bajas no por exceso de capacidad, sino por el escaso potencial de crecimiento de la productividad del sector.<\/p>\n<p><b>Hacia el estancamiento secular<\/b><\/p>\n<p>En los a\u00f1os 70 y 80, muchos analistas econ\u00f3micos reconocieron que las viejas industrias, como la automovil\u00edstica y la de bienes de consumo duraderos, estaban en declive. La cuesti\u00f3n era: \u00bfQu\u00e9 las sustituir\u00eda? \u00bfAd\u00f3nde nos llevar\u00eda el siguiente giro de la rueda schumpeteriana?<\/p>\n<p>La mayor\u00eda supon\u00eda que la pr\u00f3xima gran novedad ser\u00edan las tecnolog\u00edas de la informaci\u00f3n y la comunicaci\u00f3n (TIC). Las TIC crecieron, pero como sector de la econom\u00eda en general segu\u00edan siendo peque\u00f1as; su capacidad para aumentar las tasas de crecimiento de la productividad en toda la econom\u00eda tambi\u00e9n era limitada. De ah\u00ed la famosa afirmaci\u00f3n de Robert Solow sobre la paradoja de la productividad: \u00abSe puede ver la era inform\u00e1tica en todas partes menos en las estad\u00edsticas de productividad\u00bb.<\/p>\n<p>La raz\u00f3n, en mi opini\u00f3n, es que cualquiera que haya sido la transformaci\u00f3n positiva derivada de la informatizaci\u00f3n de la econom\u00eda, estos efectos se han visto en gran medida anegados por otra tendencia, que empuja en la direcci\u00f3n opuesta. La desindustrializaci\u00f3n es una transferencia continua de trabajadores de las actividades de alto crecimiento productivo de la industria a las actividades de bajo crecimiento productivo del sector servicios.<\/p>\n<p>En los servicios, simplemente hay menos opciones para aumentar continuamente la eficiencia. El crecimiento de la productividad es del orden del 1% anual, o menos, en lugar del 2% o m\u00e1s, como en la industria. Una forma de entender esta intuici\u00f3n es que los servicios suelen requerir interacciones directas entre trabajadores y clientes. Cuantas m\u00e1s personas interact\u00faen con un trabajador, menor ser\u00e1 la calidad del servicio.<\/p>\n<p>La versi\u00f3n con cerebro de galaxia de esta intuici\u00f3n surge cuando se reconoce que el sector servicios no es un conjunto cualquiera de actividades: es un sector residual, donde encontramos aquellas actividades que se han resistido a la industrializaci\u00f3n o la informatizaci\u00f3n por diversas razones materiales o sociales. La heterogeneidad del sector servicios es un s\u00edntoma de lo que el economista William Baumol llama la \u00abenfermedad de los costes\u00bb, que, aunque no es exclusiva de los servicios, est\u00e1 muy extendida en ellos (la construcci\u00f3n tambi\u00e9n padece un problema de enfermedad de los costes).<\/p>\n<p>El hecho de que los servicios representen una parte cada vez mayor de la producci\u00f3n total de la econom\u00eda ha reducido su potencial de crecimiento. Mientras tanto, a medida que la industria manufacturera representa una parte menor de la econom\u00eda total, su mayor potencial de crecimiento de la productividad se traduce en menos efectos en toda la econom\u00eda.<\/p>\n<p>Hacer estas puntualizaciones sobre las causas de la actual desaceleraci\u00f3n econ\u00f3mica no requiere m\u00e1s referencias al an\u00e1lisis de la tasa de beneficios. Aunque el punto es un poco t\u00e9cnico, no es dif\u00edcil de entender. Brenner documenta una ca\u00edda a largo plazo de la productividad del capital, es decir, de los ingresos producidos por cada unidad adicional de capital invertido.<\/p>\n<p>Este descenso podr\u00eda producirse al menos por dos razones. Una ser\u00eda el agravamiento del exceso de capacidad: las empresas se amontonan en una industria, en el contexto de una competencia brutal por las cuotas de mercado, aumentando la producci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de lo que el mercado puede soportar.<\/p>\n<p>La otra ser\u00eda la reducci\u00f3n de las oportunidades de cambio tecnol\u00f3gico: cada unidad de capital a\u00f1adida a esta industria genera menos ingresos que antes, porque hay menos oportunidades de aumentar los niveles de productividad. En este \u00faltimo caso, una tendencia decreciente de la productividad del capital refleja un crecimiento decreciente de la productividad del trabajo y encuentra en ella una conformaci\u00f3n independiente (al analizar esta tendencia, no tenemos ninguna raz\u00f3n para tratar de averiguar cu\u00e1l es el factor \u00abverdaderamente\u00bb responsable del aumento de la eficiencia).<\/p>\n<p>El relato de Brenner puede haber sido correcto sobre las causas iniciales de la ca\u00edda de la tasa de beneficios en el conjunto de la econom\u00eda \u2013y puede seguir siendo correcto sobre el sector manufacturero, en las condiciones de desindustrializaci\u00f3n en curso\u2013 pero una vez que la desindustrializaci\u00f3n se asent\u00f3, y el desplazamiento hacia los servicios se desarroll\u00f3 en mayor medida, eso cambi\u00f3. La continua baja productividad del capital no reflejaba un exceso de capacidad en toda la econom\u00eda, sino m\u00e1s bien el paso a los servicios. Tambi\u00e9n por eso la salida en curso de la industria no ha resuelto el problema.<\/p>\n<p>Durante un tiempo, los efectos de la transici\u00f3n a los servicios sobre la tasa de crecimiento econ\u00f3mico global fueron algo atenuados debido al continuo aumento de las horas de trabajo. Aunque la eficiencia con la que trabajan las personas aumente a un ritmo m\u00e1s lento, se puede sacar mucho jugo econ\u00f3mico poniendo a trabajar a m\u00e1s gente, o consiguiendo que trabajen m\u00e1s.<\/p>\n<p>Sin embargo, a estas alturas, la integraci\u00f3n de la mujer en la mano de obra remunerada en las econom\u00edas ricas se ha completado en gran medida, y las tasas de crecimiento de la poblaci\u00f3n despu\u00e9s del boom de natalidad est\u00e1n cayendo a cero (una gran ventaja de Estados Unidos, en comparaci\u00f3n con Europa y Jap\u00f3n, es que la poblaci\u00f3n estadounidense ha estado m\u00e1s dispuesta a aceptar la inmigraci\u00f3n).<\/p>\n<p>Mi revisi\u00f3n de la tesis de Brenner me acerca mucho m\u00e1s a ciertas corrientes de la literatura del \u00abestancamiento secular\u00bb, que llegan a una conclusi\u00f3n pesimista similar sobre las perspectivas de crecimiento a largo plazo de la econom\u00eda. Esa literatura tampoco tiene nada que ver con las teor\u00edas grossmanitas de la tendencia a la ca\u00edda de la tasa de ganancia. Pero las teor\u00edas del estancamiento secular son teor\u00edas de una disminuci\u00f3n a largo plazo de las tasas de beneficio.<\/p>\n<p><b>Tendencias a largo plazo<\/b><\/p>\n<p>La competencia tiende a reducir la tasa de beneficios, y cuando la competencia se extiende por toda la econom\u00eda, eso reduce la tasa de beneficios en general. \u00bfQui\u00e9n lo dijo? \u00bfKarl Marx?<\/p>\n<p>No, fue Adam Smith:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abCuando las existencias de muchos comerciantes ricos se vuelcan en el mismo comercio, su competencia mutua tiende naturalmente a disminuir su beneficio\u00bb, dijo, \u00aby cuando hay un aumento igual de existencias en todos los diferentes comercios que se llevan a cabo en la misma sociedad, la misma competencia debe producir el mismo efecto en todos ellos\u00bb.<\/p>\n<p>Smith teoriz\u00f3 una tendencia a largo plazo de la tasa de beneficio a caer, a medida que las sociedades se desarrollan econ\u00f3micamente. Observ\u00f3 que en los pa\u00edses m\u00e1s pobres, como Francia, las tasas de beneficio eran m\u00e1s elevadas, mientras que en los pa\u00edses m\u00e1s ricos, como Holanda, eran m\u00e1s bajas.<\/p>\n<p>Smith predijo que en un pa\u00eds muy desarrollado \u2013\u00abque hubiera adquirido todo el complemento de riquezas\u00bb que le permit\u00edan sus recursos naturales, su poblaci\u00f3n y su comercio\u2013 \u00ablos beneficios de las acciones ser\u00edan probablemente muy bajos\u00bb y la competencia alta.<\/p>\n<p>De hecho, con la excepci\u00f3n de los economistas marginalistas de finales del siglo XIX, y su gran sintetizador, Alfred Marshall, la mayor\u00eda de los economistas anteriores a 1900 probablemente cre\u00edan que la tasa de beneficio ten\u00eda una tendencia a la baja a largo plazo. Marx no era el \u00fanico que pensaba as\u00ed, aunque intentara explicar esta tendencia de una manera \u00fanica.<\/p>\n<p>Entre los economistas del siglo XX, John Maynard Keynes fue el m\u00e1s famoso en recuperar la teor\u00eda de la tendencia a la baja de la tasa de beneficio a largo plazo. No se refer\u00eda a la tasa de beneficio global, sino a la tasa de beneficio de las nuevas inversiones en instalaciones y equipos, que denomin\u00f3 eficiencia marginal del capital. \u00abHoy en d\u00eda\u00bb, escribi\u00f3 en <em><a href=\"https:\/\/www.marxists.org\/reference\/subject\/economics\/keynes\/general-theory\/\">La Teor\u00eda General<\/a><\/em>, \u00aby presumiblemente en el futuro, el programa de la eficiencia marginal del capital es&#8230; mucho m\u00e1s bajo de lo que era en el siglo XIX\u00bb.<\/p>\n<p>Escribiendo en medio de la Gran Depresi\u00f3n, Keynes predijo que si la sociedad volv\u00eda a poner en marcha la acumulaci\u00f3n de capital \u00abdeber\u00eda ser capaz de reducir la eficiencia marginal del capital a cero en una sola generaci\u00f3n.\u00bb As\u00ed pues, Keynes consideraba la ca\u00edda de la tasa de beneficio hasta cero no s\u00f3lo como una tendencia de su \u00e9poca, sino como un objetivo.<\/p>\n<p>Algunas de las razones de Keynes para pensar que la tasa de beneficio estaba cayendo y seguir\u00eda cayendo eran como las de Smith: cre\u00eda que la fase esencial de la acumulaci\u00f3n de capital \u2013el equipamiento de la sociedad con estructuras, m\u00e1quinas y otros equipos\u2013 estaba llegando a su fin, y que en el futuro el crecimiento se ralentizar\u00eda hasta alcanzar la verdadera tasa de cambio t\u00e9cnico, que \u00e9l supon\u00eda muy inferior al 2% anual.<\/p>\n<p>Keynes inspir\u00f3 al economista estadounidense Alvin Hansen para teorizar lo que Hansen denomin\u00f3 \u00abestancamiento secular\u00bb como tendencia de la econom\u00eda del siglo XX. Tambi\u00e9n \u00e9sta es una teor\u00eda de la ca\u00edda de la tasa de beneficio. Schumpeter dijo burlonamente: \u00abSeguramente no hay tal abismo entre Marx y Keynes como lo hubo entre Marx y Marshall. . . . Tanto la doctrina marxista como su contrapartida no marxista est\u00e1n bien expresadas por la frase autoexplicativa que utilizaremos: la teor\u00eda de la desaparici\u00f3n de las oportunidades de inversi\u00f3n.\u00bb<\/p>\n<p>Schumpeter pensaba que esta teor\u00eda era err\u00f3nea. Se\u00f1al\u00f3 que a\u00fan exist\u00eda un alto grado de necesidades insatisfechas en la poblaci\u00f3n, lo que suger\u00eda que la humanidad a\u00fan estaba lejos de estar totalmente equipada. En la d\u00e9cada de 1940, Schumpeter tambi\u00e9n pensaba, con raz\u00f3n, que las econom\u00edas capitalistas ten\u00edan un enorme potencial para la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Sin embargo, incluso Schumpeter sugiri\u00f3 que, en alg\u00fan momento, la evoluci\u00f3n capitalista podr\u00eda \u00abaflojarse permanentemente, ya sea por razones inherentes o externas a su mecanismo econ\u00f3mico\u00bb, haciendo que el socialismo tuviera m\u00e1s probabilidades de sucederle.<\/p>\n<p>La afirmaci\u00f3n de Schumpeter de que Marx y Keynes ten\u00edan teor\u00edas similares sobre la ca\u00edda de la tasa de beneficio es acertada pero err\u00f3nea. Para Smith y Keynes, como para muchos te\u00f3ricos contempor\u00e1neos del estancamiento secular, las razones de ese estancamiento son trans-sist\u00e9micas: afectar\u00edan tanto a una sociedad socialista como a una capitalista. Los marxistas trataban de encontrar las razones de la baja rentabilidad sist\u00e9mica a largo plazo. La idea era que una transici\u00f3n al socialismo restaurar\u00eda el potencial de dinamismo econ\u00f3mico a largo plazo.<\/p>\n<p>Este \u00faltimo programa de investigaci\u00f3n, como explica Ackerman, se top\u00f3 con un callej\u00f3n sin salida. No ocurre lo mismo con la alternativa no marxista. Al contrario, esta teor\u00eda ha experimentado un renacimiento.<\/p>\n<p><b>Ahora todos somos estancacionistas<\/b><\/p>\n<p>Los estancacionistas contempor\u00e1neos citan una serie de tendencias para apoyar su creencia de que vivimos en una \u00e9poca en la que el potencial de crecimiento de la econom\u00eda ha disminuido. Robert Gordon, al igual que Smith y Keynes, cree que hemos terminado el trabajo principal de dotar a las ricas sociedades occidentales de instalaciones y equipos, como indica el fin de la urbanizaci\u00f3n, es decir, el fin de la construcci\u00f3n de viviendas.<\/p>\n<p>Gordon tambi\u00e9n cree que hemos recogido todos los frutos maduros del cambio tecnol\u00f3gico y que, por tanto, hemos llegado al acto final schumpeteriano.<\/p>\n<p>Dieter Vollrath, como Keynes antes que \u00e9l (y tambi\u00e9n Gordon), hace hincapi\u00e9 en la disminuci\u00f3n de la tasa de crecimiento demogr\u00e1fico, que est\u00e1 desembocando en un declive de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Vollrath, como yo, tambi\u00e9n cree que un factor importante es el fin de la industrializaci\u00f3n y la transici\u00f3n a una econom\u00eda basada en los servicios. Seg\u00fan Gordon, el gran problema es la disminuci\u00f3n del potencial de innovaci\u00f3n de los procesos, no de los productos.<\/p>\n<p>Larry Summers, que reanud\u00f3 el debate sobre el estancamiento secular, inicialmente hizo m\u00e1s hincapi\u00e9 en un exceso de ahorro privado que en un d\u00e9ficit de inversi\u00f3n privada. Pero su an\u00e1lisis llega al mismo punto: el ahorro es excesivo porque desaparecen las oportunidades de inversi\u00f3n. Summers cita como causas la disminuci\u00f3n del crecimiento demogr\u00e1fico y la ca\u00edda de las tasas de crecimiento de la productividad. Tambi\u00e9n menciona, como tercera causa, el aumento de la desigualdad econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Obs\u00e9rvese que estas teor\u00edas no tratan de explicar una \u00fanica d\u00e9cada de bajas tasas de crecimiento econ\u00f3mico. Observan que las recesiones comienzan, como la de Brenner, en los a\u00f1os setenta. Estos te\u00f3ricos tambi\u00e9n trazan un declive similar a largo plazo a trav\u00e9s de una serie de indicadores econ\u00f3micos, sobre todo las tasas de crecimiento de la productividad y las tasas de crecimiento de la poblaci\u00f3n. Son teor\u00edas de la baja rentabilidad, pero no necesitan hacer referencia al an\u00e1lisis de la tasa de beneficios.<\/p>\n<p>A estas alturas, el \u00abestancamiento secular\u00bb se ha convertido en una opini\u00f3n dominante, que no tiene por qu\u00e9 asociarse con pensadores econ\u00f3micos marxistas o heterodoxos, como Robert Brenner o yo mismo. Oliver Blanchard piensa que, junto a una tasa de ahorro demasiado elevada, la desaparici\u00f3n de las oportunidades de inversi\u00f3n significa que es probable que el estancamiento secular regrese en un futuro pr\u00f3ximo. Como dijo recientemente:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Creo que el estancamiento secular global estaba y est\u00e1 impulsado por factores estructurales profundos que ni el COVID ni la inflaci\u00f3n han hecho nada por revertir. Una vez que los bancos centrales hayan ganado la lucha contra la inflaci\u00f3n, que lo har\u00e1n, lo m\u00e1s probable es que volvamos a un entorno macroecon\u00f3mico no muy diferente, al menos en este aspecto, del anterior a COVID.<\/p>\n<p>Por supuesto, decir esto no quiere decir que sea l\u00f3gicamente imposible que el estancamiento secular pueda invertirse alg\u00fan d\u00eda. Podr\u00eda haber avances que elevaran radicalmente las tasas de crecimiento de la productividad de las econom\u00edas capitalistas. La cuesti\u00f3n es que, a pesar de toda la fanfarria, y como afirma Blanchard, \u00abtal explosi\u00f3n tecnol\u00f3gica no se ha producido en los \u00faltimos 40 a\u00f1os, pero podr\u00eda producirse\u00bb.<\/p>\n<p>A principios de este a\u00f1o, el Banco Mundial public\u00f3 un informe titulado \u00abCa\u00edda de las perspectivas de crecimiento a largo plazo\u00bb. \u00bfEl titular de su comunicado de prensa? \u00abEl &#8216;l\u00edmite de velocidad&#8217; de la econom\u00eda mundial caer\u00e1 a su nivel m\u00e1s bajo en tres d\u00e9cadas\u00bb. A escala mundial, el banco, como muchos comentaristas, est\u00e1 preocupado por el continuo descenso del ritmo de crecimiento econ\u00f3mico chino, que se espera tenga enormes repercusiones en los pa\u00edses m\u00e1s pobres de todo el mundo.<\/p>\n<p>Brenner no es el \u00fanico que ve s\u00f3lo lo que quiere ver en las runas de la econom\u00eda mundial. Ackerman es el que entierra la cabeza en la arena.<\/p>\n<p>Es importante se\u00f1alar que ninguno de estos estancacionistas seculares cree que la tasa de crecimiento econ\u00f3mico vaya a caer a cero, sino que tender\u00e1 a descender a alrededor del 1 al 1,5 por ciento en los pa\u00edses de renta alta. Aun as\u00ed, muchos de ellos creen que, si la econom\u00eda se estanca en esta tasa de crecimiento, los resultados ser\u00e1n pol\u00edticamente pol\u00e9micos.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9? Uno de los defectos de la mayor\u00eda de los partidarios del estancamiento secular no marxistas es que no explican con m\u00e1s detalle las implicaciones pol\u00edticas de su teor\u00eda.<\/p>\n<p>Por el contrario, los te\u00f3ricos marxistas de las ondas largas s\u00ed ofrecen una explicaci\u00f3n pol\u00edtica de los cambios en las relaciones de clase a lo largo de las ondas largas, que es relevante para reflexionar sobre las consecuencias pol\u00edticas del estancamiento secular en la actualidad. Ackerman parece considerar escandaloso este relato, pero en realidad nos ayuda a comprender nuestro momento actual.<\/p>\n<p><strong>Implicaciones pol\u00edticas<\/strong><\/p>\n<p>La teor\u00eda marxista b\u00e1sica es la siguiente. Durante las largas fases de auge sist\u00e9mico, las tasas de beneficio de los capitalistas son m\u00e1s altas, y tambi\u00e9n lo son las tasas de crecimiento econ\u00f3mico. Los capitalistas est\u00e1n m\u00e1s dispuestos a competir educadamente entre s\u00ed. Los capitalistas tambi\u00e9n est\u00e1n m\u00e1s dispuestos a compartir las ganancias del crecimiento con la clase trabajadora y con la sociedad.<\/p>\n<p>Estos resultados positivos no est\u00e1n necesariamente garantizados en las \u00e9pocas de auge, pero son posibles si los trabajadores y otros grupos se organizan y luchan por el cambio. En estas \u00e9pocas, las alas reformistas de estos grupos tender\u00e1n a imponerse porque hay mucho que ganar transigiendo con los capitalistas en periodos de alta rentabilidad.<\/p>\n<p>Por el contrario, durante las fases descendentes del sistema, las tasas de beneficio de los capitalistas caen. Los capitalistas son m\u00e1s propensos a subcotizarse unos a otros a trav\u00e9s de una desagradable competencia de precios. Tambi\u00e9n est\u00e1n menos dispuestos a compartir las escasas ganancias del aumento de la productividad con los trabajadores o con la sociedad en general, por lo que los salarios se estancan, al igual que las recaudaciones fiscales.<\/p>\n<p>La reconstrucci\u00f3n de Ackerman del relato de Brenner no menciona este aspecto esencial del argumento: que los periodos de baja rentabilidad se asocian a un aumento del conflicto de clases, por parte de los capitalistas. Como dijo Warren Buffett: \u00abHay guerra de clases, de acuerdo, pero es mi clase, la clase rica, la que est\u00e1 haciendo la guerra, y estamos ganando\u00bb. Seg\u00fan Brenner, al hacer esta guerra, los capitalistas intentan compensar la ca\u00edda de la productividad del capital aumentando la cuota de capital, lo que provoca el estancamiento de los salarios.<\/p>\n<p>Dicho esto, no debemos ser demasiado economicistas sobre esta tendencia. El estancamiento de los salarios es s\u00f3lo un indicador de un conjunto mucho m\u00e1s amplio de dificultades impuestas a los trabajadores en periodos de bajo crecimiento: la inseguridad econ\u00f3mica y financiera se intensifica; los capitalistas fomentan cambios en la legislaci\u00f3n que permiten la extensi\u00f3n del empleo precario; y luchan pol\u00edticamente para que se aplique la austeridad a la sanidad, la educaci\u00f3n y los servicios sociales.<\/p>\n<p>Desde hace cuarenta a\u00f1os, la rapacidad capitalista reduce las posibilidades de vida humana a largo plazo al resistirse a los esfuerzos por organizar una transici\u00f3n que permita abandonar los combustibles f\u00f3siles.<\/p>\n<p>El resultado es que, en los periodos de desaceleraci\u00f3n, los defensores del compromiso con los capitalistas en su mayor\u00eda s\u00f3lo organizan la derrota de la clase obrera. \u00bfTan desfasada est\u00e1 esta teor\u00eda con lo que ha sucedido desde 1973? Los sindicatos perdieron mucho apoyo cuando dejaron de luchar por los trabajadores y, en su lugar, organizaron la derrota de la clase obrera. Lo mismo suele decirse de los partidos socialdem\u00f3cratas y laboristas: dejaron de luchar por la gente y en su lugar organizaron su derrota. Donde Brenner se equivoc\u00f3 fue en su esperanza de que los trabajadores pudieran liberarse de estas limitaciones organizativas.<\/p>\n<p>Sin embargo, puede que eso haya empezado a ocurrir en los \u00faltimos diez a\u00f1os, como indica no s\u00f3lo la curva ascendente del descontento social, sino tambi\u00e9n el auge del sindicalismo democr\u00e1tico o de base. La reciente <a href=\"https:\/\/jacobin.com\/2023\/09\/robert-brenner-long-downturn-rate-of-profit-capitalism-stagnation-seth-ackerman-reply\/We%20Can%20Thank%20a%20Union%20Reform%20Caucus%20for%20the%20Militant%20UAW%20Strike\">victoria de los sindicalistas democr\u00e1ticos en la United Auto Workers<\/a>, a la que sigui\u00f3 inmediatamente una <a href=\"https:\/\/jacobin.com\/series\/us-autoworkers-on-strike\">combativa huelga<\/a>, es un ejemplo pertinente.<\/p>\n<p>Por cierto, Schumpeter extrajo exactamente las mismas ideas pol\u00edticas de su propia teor\u00eda de la onda larga, pero ten\u00eda las preocupaciones opuestas. Schumpeter tem\u00eda que, sin la protecci\u00f3n de una aristocracia guerrera, los capitalistas se mostrar\u00edan demasiado d\u00e9biles de voluntad para resistir el avance econ\u00f3mico y pol\u00edtico de los trabajadores durante las fases descendentes. Ve\u00eda la llegada del New Deal como una se\u00f1al de que los capitalistas no sab\u00edan \u00abd\u00f3nde meterse\u00bb y, en consecuencia, estaban permitiendo que la infraestructura social y pol\u00edtica del sistema capitalista se desmoronara, allanando el camino al socialismo.<\/p>\n<p>Si estuviera por aqu\u00ed hoy, Schumpeter estar\u00eda orgulloso de los capitalistas. Parece que, en los \u00faltimos cincuenta a\u00f1os, han encontrado su esp\u00edritu guerrero.<\/p>\n<p>El problema, desde la perspectiva de Schumpeter, ser\u00eda que, en una \u00e9poca de estancamiento secular, los capitalistas han renunciado a utilizar los beneficios que han obtenido, gracias a su \u00e9xito en el aumento de las participaciones de capital, para financiar una expansi\u00f3n econ\u00f3mica m\u00e1s din\u00e1mica.<\/p>\n<p>Esa es una de las razones por las que los esfuerzos por estimular la econom\u00eda, al menos antes del Bidenismo, fueron menos eficaces de lo esperado a la hora de elevar las tasas de crecimiento econ\u00f3mico. Las tasas de beneficios aumentaron, pero como los capitalistas ve\u00edan pocos cambios en el horizonte a largo plazo, optaron por cobrar esos mayores beneficios en forma de un mayor consumo elitista.<\/p>\n<p>Sea testigo del impresionante aumento de la riqueza de los multimillonarios, durante la d\u00e9cada de 2010, que fue una \u00e9poca de crecimiento econ\u00f3mico incre\u00edblemente d\u00e9bil.<\/p>\n<p>Nada de lo que ha sucedido hasta ahora, en la era Biden, sugiere un cambio profundo y tect\u00f3nico en la perspectiva de la clase capitalista, pero eso no significa que no pueda suceder.<\/p>\n<p>Tampoco deber\u00edamos, ante el estancamiento secular, resignarnos simplemente a unos niveles de inversi\u00f3n bajos a largo plazo, o encogernos de hombros y decir que no podemos permitirnos una transici\u00f3n ecol\u00f3gica. Al contrario, tenemos que transformar radicalmente la producci\u00f3n, tanto para satisfacer las necesidades de las personas como para hacerla m\u00e1s ecol\u00f3gica. La cuesti\u00f3n es que, como tambi\u00e9n ha argumentado Nicolas Villarreal, en la medida en que persista el estancamiento secular, llegar hasta ah\u00ed exigir\u00e1 reducciones significativas de los ingresos de las \u00e9lites, lo que suscitar\u00e1 una resistencia gigantesca.<\/p>\n<p><b>Un futuro verde<\/b><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 significa para el futuro afirmar que las teor\u00edas marxistas del \u00abdesdoblamiento\u00bb de las fuerzas productivas son en gran medida err\u00f3neas, de modo que la desaparici\u00f3n de las oportunidades de inversi\u00f3n se aplicar\u00eda por igual a una sociedad socialista que a una capitalista? Para economistas de mediados del siglo XX como Keynes y Schumpeter, la gran ventaja del socialismo residir\u00eda en su capacidad para gestionar una sociedad de bajo crecimiento econ\u00f3mico a largo plazo.<\/p>\n<p>En lugar de depositar tantos recursos de la sociedad en manos de los ricos y en las cuentas de empresas oligopol\u00edsticas, una sociedad socialista colocar\u00eda esos recursos en los bolsillos de los trabajadores de a pie, elevando sus niveles de consumo. Los trabajadores podr\u00edan aprovechar estas ganancias, no s\u00f3lo como mayor consumo, sino tambi\u00e9n como tiempo libre a\u00f1adido.<\/p>\n<p>Como sosten\u00eda el propio Keynes, esta soluci\u00f3n \u00absubconsumista\u00bb no tiene nada que ver con un diagn\u00f3stico subconsumista del problema econ\u00f3mico. El problema, como ya he explicado, es la desaparici\u00f3n de las oportunidades de inversi\u00f3n a largo plazo.<\/p>\n<p>Sin embargo, antes de pasar a una econom\u00eda de bajo ahorro, baja inversi\u00f3n y alto consumo, querr\u00edamos hacer un \u00faltimo esfuerzo para remodelar la econom\u00eda. En este esfuerzo, la inversi\u00f3n p\u00fablica tendr\u00eda que desplazar a la inversi\u00f3n privada como principal motor del crecimiento.<\/p>\n<p>William Beveridge, quiz\u00e1 el keynesiano radical m\u00e1s importante de la guerra, llam\u00f3 a este esfuerzo final la conquista por la sociedad de los \u00abcuatro grandes males\u00bb: \u00abDebemos considerar la necesidad, la enfermedad, la ignorancia y la miseria como enemigos comunes de todos nosotros\u00bb, dijo, \u00abno como enemigos con los que cada individuo puede buscar una paz separada, escapando \u00e9l mismo a la prosperidad personal mientras deja a sus semejantes en sus garras\u00bb. Es dif\u00edcil no estar de acuerdo.<\/p>\n<p>Resulta que el capitalismo es bueno para el crecimiento econ\u00f3mico, pero no lo es para satisfacer las necesidades de las personas. Equipa a la sociedad con instalaciones y equipos, al nivel tecnol\u00f3gico imperante, pero nunca lo har\u00e1 \u00abplenamente\u00bb por s\u00ed mismo, como Smith cre\u00eda que har\u00eda. Ello se debe a que tal equipamiento exigir\u00eda grandes inversiones p\u00fablicas en actividades de bajo crecimiento de la productividad, como la curaci\u00f3n de enfermos o la construcci\u00f3n de viviendas para los trabajadores m\u00e1s pobres.<\/p>\n<p>En nuestra \u00e9poca, un esfuerzo tan vertiginoso para construir la planta y el equipo de la humanidad tendr\u00eda que tener como principal objetivo hacer m\u00e1s ecol\u00f3gica la econom\u00eda, bajo el asesoramiento tanto de cient\u00edficos como de una variada gama de ciudadanos. De hecho, la inversi\u00f3n en toda la econom\u00eda tendr\u00eda que realizarse con una participaci\u00f3n democr\u00e1tica mucho mayor de lo que imaginan los keynesianos, en sus fantas\u00edas tecnocr\u00e1ticas de transformaci\u00f3n econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Si la sociedad emprendiera tal construcci\u00f3n, la tasa de crecimiento econ\u00f3mico aumentar\u00eda necesariamente durante una o dos generaciones. Pero en una econom\u00eda humana, no medir\u00edamos nuestro \u00e9xito en t\u00e9rminos abstractos de contabilidad del crecimiento.<\/p>\n<p>Nuestro principal inter\u00e9s estar\u00eda en el aumento del n\u00famero de escuelas, casas y hospitales, y en la disminuci\u00f3n de las emisiones de carbono y las muertes prematuras. Har\u00edamos un seguimiento de nuestro progreso en todos estos indicadores, mientras debatimos cu\u00e1ndo ser\u00eda el momento adecuado para cambiar de v\u00eda: reducir el ahorro, aumentar el consumo y ampliar nuestro tiempo libre.<\/p>\n<p><b>Hacia un mundo mejor<\/b><\/p>\n<p>La semana pasada debat\u00ed con Ackerman en el programa <a href=\"https:\/\/shows.acast.com\/jacobin-radio\/episodes\/behind-the-news-how-sick-is-capitalism\"><em>Behind the News With Doug Henwood<\/em><\/a> de Jacobin Radio. En respuesta a mis cr\u00edticas, replic\u00f3 que, aunque se produjera una reducci\u00f3n de la tasa de crecimiento a largo plazo de la econom\u00eda, eso no ser\u00eda un problema grave. Estados Unidos ya es una sociedad rica, afirma. \u00bfQu\u00e9 importa que nuestra econom\u00eda crezca al 1% anual y duplique su tama\u00f1o cada setenta a\u00f1os, en lugar de crecer al 2% anual y duplicar su tama\u00f1o cada treinta y cinco a\u00f1os?<\/p>\n<p>La ca\u00edda de las tasas de crecimiento importa porque vivimos en una sociedad de clases. Las \u00e9lites econ\u00f3micas no se han limitado a aceptar unas tasas de rentabilidad, es decir, de beneficios, m\u00e1s bajas desde la d\u00e9cada de 1970. Por el contrario, han luchado, y ganado, aumentos significativos de su participaci\u00f3n en el crecimiento de los ingresos a expensas de la sociedad en general. Los salarios reales de los trabajadores se han estancado. Se han abortado inversiones muy necesarias en servicios p\u00fablicos y se han deteriorado las infraestructuras.<\/p>\n<p>Una sociedad racional, que se enfrenta a una menor tasa de crecimiento potencial de la productividad en el futuro, se asegurar\u00eda de que las ganancias del crecimiento econ\u00f3mico vayan a donde m\u00e1s se necesitan: a los servicios p\u00fablicos destinados a satisfacer las necesidades reales e insatisfechas de la gente en materia de atenci\u00f3n sanitaria, educaci\u00f3n, nutrici\u00f3n, comunidad, cuidado de ni\u00f1os y ancianos, y una transici\u00f3n ecol\u00f3gica para abandonar los combustibles f\u00f3siles. En su lugar, hemos vivido d\u00e9cadas de rapi\u00f1a de las \u00e9lites, una nueva <a href=\"https:\/\/jacobin.com\/2021\/02\/the-politics-of-a-second-gilded-age\">Edad Dorada<\/a>.<\/p>\n<p>Las organizaciones que construyeron las generaciones anteriores de trabajadores, incluidos los sindicatos y, en otros pa\u00edses ricos, los partidos laboristas y socialdem\u00f3cratas, han aceptado en gran medida la derrota de la clase trabajadora en la nueva Edad Dorada. Es m\u00e1s, han rechazado con \u00e9xito la mayor\u00eda de los esfuerzos por cambiar la lucha hacia un modo m\u00e1s combativo.<\/p>\n<p>Es de esperar que las cosas empiecen a cambiar. Pero llegar a un mundo mejor seguir\u00e1 requiriendo una inmensa lucha pol\u00edtica para transformar el equilibrio de las fuerzas de clase en nuestra sociedad. Digan lo que digan los keynesianos, y por muy buenos que sean sus an\u00e1lisis econ\u00f3micos, no hay ning\u00fan truco limpio para conseguir que las \u00e9lites renuncien a su poder econ\u00f3mico y pol\u00edtico.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis de Brenner de la larga recesi\u00f3n \u2013especialmente en la forma modificada que he expuesto m\u00e1s arriba\u2013 nos ayuda a entender cu\u00e1les son las batallas en las que ya estamos inmersos, por qu\u00e9 son importantes y qu\u00e9 esperanza hay para el futuro. El an\u00e1lisis de Ackerman no lo hace.<\/p>\n<p><i>Aaron Benanav es profesor adjunto de Sociolog\u00eda en la Universidad de Siracusa. Es autor de Automation and the Future of Work.<\/i><\/p>\n<p>Fuente: <em>Jacobin<\/em>, 29-9-2023 (<a href=\"https:\/\/jacobin.com\/2023\/09\/robert-brenner-long-downturn-rate-of-profit-capitalism-stagnation-seth-ackerman-reply\/\">https:\/\/jacobin.com\/2023\/09\/robert-brenner-long-downturn-rate-of-profit-capitalism-stagnation-seth-ackerman-reply\/<\/a>)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cada vez m\u00e1s economistas coinciden con Robert Brenner en que las econom\u00edas capitalistas maduras han empezado a estancarse. 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